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[Auto-Misión Rango D] Viernes Negro

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Cositas y más cositas
Pokémon

[Auto-Misión Rango D] Viernes Negro

Mensaje por Cositas y más cositas el Vie Nov 17, 2017 7:18 pm

Misión:
Rango D

Nombre: Viernes Negro

Lugar: Getsugakure no Sato ---> Zona Comercial

Encargados: Akira.

Longitud: 30 líneas mínimo.

Descripción: Tras haber mudado su comercio al interior de Getsugakure no Sato desde el Puerto, las ventas de los hermanos Totsuki sufrieron un fuerte decrecimiento dada la pérdida de sus clientes habituales. Debido a los estudios de Akira la mudanza fue obligatoria sin embargo, y de cuando en cuando se encontraban con que las cuentas del mes no cerraban. Debían pagar el alquiler del local, pero se encontraban en números rojos. Cuando era así—y no era la primera vez—le tocaba a Akira pasearse por el distrito a pegar ilegítimos carteles publicitarios en callejones, y buscando trabajos menores con la esperanza de llevar propina de vuelta a la casa.

Notas: Puede que se realice más de un trabajo en la misión, pero siendo todo parte de la misma.


Abarrotes Totsuki

Zona Comercial — Getsugakure no Sato

Un Viernes de Otoño — 17:00


Tocaban las cinco, y era hora del cierre. La campanilla en el mostrador sólo le provocaba un escalofrío especial cuando era Hazuke quien la golpeaba a esa hora exacta. Su agudo tintinero de algún modo resonaba con mayor fuerza en el subconsciente del perdido Akira. Si bien algo molesto, era un reflejo práctico que permitía rápida comunicación entre los hermanos. Sin decir nada, el peliplata menor cerró la puerta del local con llave y traba desde su interior. La llave quedó inserta en la cerradura, así como sus dedos posados sobre el pestillo de la traba durante un exceso de tres segundos.
La puerta de madera mal pintada de verde era en su mayor parte cuadros de vidrio que dejaban ver al exterior. Y él siempre se pausaba en ese momento. La belleza del estilo arquitectónico nacional le seguía maravillando como el primer día; gran contraste con el rústico oscuro de años en la mar. La combinación de colores y detalles era avasallante para el recién egresado Genin, que devolviéndole un gran favor a su hermano aún continuaba trabajando en el almacén.

Afuera el frío otoñal provocaba con su brisa el constante movimiento de las sombras, haciendo de la vista fuera del almacén un aparente cuadro pintado de acuarelas, sumergido bajo las cristalinas aguas de un lago. Era surreal, y eso ahogaba un poco lo tanto que extrañaba a sus padres. Hasta el momento nada había logrado convencerle de que su decisión había sido la correcta, o tan solo un capricho infantil.

Mierda, no llegamos.

Hazuke no era de soltar la lengua de manera vulgar, y si lo hacía se debía a una real molestia. Akira se volteó sin miramientos, sacudiendo la cola de pelo blanco con el rapido girar del cuello. Su hermano le obligaba a usarlo atado en el trabajo; también debía usar ese uniforme azul oscuro, doblemente abotonado.

La dueña ya me dijo dos veces que no nos iba a perdonar otro pago atrasado. Hay que hacer algo.

No dejaba palabras a libre interpretación. La mirada que Hazuke lanzó a Akira era muy clara: él debía hacer algo. Después de todo por sus aspiraciones estaban en ese país, y por las reglas de su academia estaban en esa aldea. El resto eran puros sacrificios, no podía decir que no.

¿Los afiches? — sugirió Akira con unos segundos de meditación. Hace algunas semanas habían mandado a hacer numerosos afiches publicitarios mediante un contacto fuera de la aldea. Pequeño detalle era que no seguían las normas permitidas en el distrito, por varias razones que ya ni recordaba. No eran del todo legales, por así decirse, pero ante la situación económica del negocio necesitaban ese tipo de medidas desesperadas. — Los colgamos por las zonas más transitadas, y luego de una semana los quitamos. Dudo que a alguien le importe. — terminó con algo de esperanza en el ámbar de sus ojos.

A Hazuke se le podían ocurrir varias razones para catalogar la idea de mala, pero sabía que su hermano menor le buscaría la vuelta a cada una para finalmente salir por esa puerta verde con los afiches y pegamento en mano. Esta rendición en su propia mente se demostró con su encoger de hombros, tras lo cual pescó de un armario desordenado los elementos del crimen menor: afiches, cola, un balde y un rodillo. El ansioso Genin se encargó del resto, quitándole los utensilios de las manos para preparar la mezcla pegajosa en el baño antes de escapar al trote por la puerta principal.

¡Ya que estás buscate alguna changa! — gritó antes de que Akira cerrase la puerta más fuerte de lo que le hubiera gustado. Se refería a pequeños trabajos por poco dinero, como ayudar a la señora de la florería a cerrar su puesto, o lavar los platos en el lugar de ramen más cercano.
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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: [Auto-Misión Rango D] Viernes Negro

Mensaje por Cositas y más cositas el Vie Nov 17, 2017 9:27 pm

Del otro lado de la puerta sentía que se transformaba en otra persona. Inhaló profundo, ensanchando su pecho lleno de aire fresco con olor a hoja café y sal. De su brazo izquierdo colgaba el balde lleno de pegamento, con el rodillo metido en su interior. Era algo pesado, pero soportable; no se había sobrepasado en la cantidad. En la diestra sujetaba, echos un rollo, los afiches que debía pegar por el distrito. Antes que nada abrió un poco el colorido rollo para ver la esquina de cada papel, y confirmar que estaban alineados. Oops, uno yace al revés, pero una corrección preventiva le salva de colgar un cartel invertido.

Manteniendo una respiración controlada y efectiva, hizo un paneo con la vista de los alrededores. Aquella parte del distrito era surcada por un camino de adoquines gastados, que con curvas poco pronunciadas daba forma a un barrio pintoresco. Por las características geográficas del lugar, la tienda de los hermanos se encontraba en la parte más elevada del camino. Por el este y el oeste la serpiente de roca aplastada se alejaba en bajada. Eso significaba que llegar hasta Abarrotes Totsuki requería más trabajo para cualquier potencial cliente por ser una estricta subida. Claramente nada bueno para el negocio. Los peliplata se habían planteado mudarse a otro sitio, pero los precios eran notoriamente más caros cuanto más baja la elevación y más cerca del centro se encontrasen. Además, les gustaba esa vista casi total de la Zona Comercial, aunque sean solo los techos de la competencia. Trepadoras de muro florecidas daban color a cualquier pared, y allí donde la naturaleza no conquistaba colgaban en cambio telas de seda brillante.

Su tarea era simple. Correr calle abajo pegando papeles en las indefensas paredes de los comercios. Con suerte aprovecharse de la hora de cierre y la falta de vigilancia. Pero he aquí la cuestión: a él no le gustaba lo simple, y en cambio idearía un camino alternativo pero no por eso cautelosamente planeado. Verán, Akira era algo paranóico de su aptitud física, y con gozo solía correr la ida y vuelta entre el almacén y la academia. Como buen aprendiz de ninja se había hecho casi experto en rebotar entre tejados y paredes, o corriendo por cuerdas donde el pobre civil cuelga la ropa. Ni los cables le asustaban, acostumbrado a la electricidad.
Por eso es que en vez de correr por la calle como un cualquiera, empezó la carrera con un salto hacia un farol lindante de la calle. Contra el hierro rebotó de manera ascendente, llegando con la punta de los pies al desagüe de un techo. La cantidad de peso sobre sus brazos le dificultó el balanceo, y no fue sin derramar unas gotas de pegamento que logró permanecer arriba. Roto el hielo entonces, dio la primera zancada. Frenaría al final de cada construcción, ubicándose de cuclillas para extender un afiche. Como gato callejero estiraba una mano hacia abajo para acercar el papel a la pared, y con la otra le daba una burda pasada de pegamento. Con poco esfuerzo volvía a erguir su espalda y continuaba el viaje.

Su travesía en las alturas le daba un par de ventajas injustas entre la competencia comercial. Para empezar sus carteles quedaban en la parte más alta de las paredes, que si bien la mayoría no superaba los dos pisos, igual era suficiente para ser visible sin importar la cantidad de gente que saturase las calles. Además de eso, los otros comerciantes no serían capaces de arrancar los carteles tan fácilmente, a menos que tuviesen la voluntad para usar una escalera y perder tiempo usado en atender sus puestos. El hambre está antes del honor.

Habrán sido unos veinte afiches los repartidos por la Zona Comercial, pero esto no era un ingreso inmediato. Sí, podía significar más clientes a mediano plazo, pero debían pagar el alquiler el lunes siguiente. Como bien había dicho su hermano, debería conseguir algún trabajo extra para brindar dinero puro y duro a la casa.
Pero primero un descanso. Dejaría ahí nomás sobre un tejado el balde casi vacío con el rodillo, y acostado sobre las placas rojizas dejaría a las nubes pasar. El atardecer temprano de esa temporada pintaba al cielo del mismo color que el ladrillo.
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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: [Auto-Misión Rango D] Viernes Negro

Mensaje por Cositas y más cositas el Vie Nov 17, 2017 10:20 pm

Sin darse cuenta se había quedado dormido, aunque eso es obvio. Nadie se da cuenta del momento exacto en el que se duerme. Aunque esta vez lo había hecho con los ojos abiertos, y sus sueños fueron las nubes finas y sin forma que adoptaban todos los colores del espectro cálido a medida que el sol caía a su cuna oceánica. Recién cuando dicho color era azul oscuro, se percató de la hora y lo urgente de su tarea. Una fuerza tiró de su esternón, levantándole del pecho antes que los brazos, y miró a los lados para ubicarse.
¿A dónde ir?, si la mayoría de los negocios ya terminan de cerrar para cuando oscurece. Ni siquiera sabía qué hora era, pero suponía que las siete u ocho. Tendría que depender de los lugartenientes más lentos, o con rubros que se mantienen abiertos hasta más tarde. Quién diría que su hermano había predicho mentalmente tal destino de antemano: la anciana de la florería, y el puesto de ramen, respectivamente.

«Primero a Hanatori-san, cierra a las cinco pero demora mucho en guardar las flores en los estantes más altos». Su memoria le dictaba, y por instinto sus ojos volaros hacia la derecha hasta chocar violentamente con el lagrimal. En esa dirección estaba la florería, y sí, todavía podía verse la iluminación a través de las ventanas antiguas del local.
Así como la mano es más rápida que el ojo, el pie también participa de la carrera. Akira ya estaba corriendo en la dirección pactada, pero esta vez dejándose caer a la calle adoquinada para no perder tiempo entre piruetas y acrobácias. No demoró más de un minuto en llegar.

¡Hanatori-san! —exclamó del otro lado de la puerta— Soy yo, Akira, ¿le ayudo a cerrar?.

Silencio. Como era sabido, la anciana no escuchaba un corno.

Sin mucha paciencia para regalar, simplemente abrió la puerta confiando en que la señora no la habría trabado. Su primera imagen, además del hermoso local gobernado por los millares de pétalos, fue la ancianita sobre un taburete, a duras penas empujando con la punta de los dedos una maceta sobre un estante. Su segunda percepción fue, sin embargo, un mocoso agachado junto al mostrados, metiendo sus escurridizos dedos en el cajón donde la mujer guardaba el dinero.
Las miradas del Genin y el chiquillo de la calle se cruzaron, y reinó la inacción por un segundo. Entonces el jovencito quebró en carrera a gachas, directo hacia Akira para intentar empujarlo a un lado de la única salida. Totsuki se adelantaría apartándose por su cuenta, y metiendo el pie en el andar del ladronzuelo. *Paf*, de narices contra el marco de la puerta. Al fin un ruido que la anciana sí escuchó.

¿Eh?, ¿qué sucede? —preguntó confundida, bajando del banquito—. Akira, ¿es amigo tuyo?.

En una fracción de segundo las fuerzas del bien y el mal libraron una batalla épica sobre los hombros del necesitado Genin. Podía delatar al ladrón y devolver el dinero a la anciana, o salvarle el pellejo a cambio de quedarse él con el botín.

No —dijo cortante el bien triunfante—. Este chico estaba robándole.

Sujetando al chico del cuello de la ropa lo elevó hasta obligarle a ponerse de pie, y con la otra mano le sujetó la muñeca de la mano con el dinero. La anciana se tuvo que ajustar los lentes para entender la situación, y cuando lo hizo su cara entera se frunció en enojo o decepción por las nuevas generaciones.

¡Qué vergüenza! —exclamó.

¿Qué quiere que haga con él?.

Hmpf. Déjalo ir hijo, conozco a su madre. Ya va a tener un castigo adecuado.

Totsuki se limitó a quitarle el dinero de la mano, y revisar fugazmente sus bolsillos. Tras soltarle la ropa el chico corrió sin decir nada. Cuando la adrenalina pasara le empezaría a doler la nariz del golpe.
En la florería el calor del momento pasó más rápido por suerte, y la mujer continuó sus tareas de cierre tras haber recuperado su dinero. Akira miraría a los alrededores un poco, perdiendo el tiempo hasta que la primera pregunta le fue dirigida.

¿En qué puedo ayudarte hijo?.

Oh, ehm... Mi hermano y yo necesitábamos algo de dinero así que estaba buscando algún trabajo corto. Vine a ofrecerle ayuda con el cierre de la tienda—miró alrededor una vez más—pero veo que ya está terminando.

Ya veo. Sí, pero gracias igualmente—. En la siguiente pausa la mujer se mostró pensativa, y Akira usó ese tiempo para dirigirse a la salida. Cual drama fue al último momento, cuando sus pies ya estaban en el exterior, que la señora Hanatori continuó...— Toma. Si no fuera por tu llegada hoy no habría tenido ganancias.

Con una sonrisa cálida se acercó lentamente al Genin, quien regresó al interior. Le ofreció la mitad del dinero, pero el peliplata en un acto de humildad del cual se arrepentiría al instante devolvió parte. Se quedaría finalmente con un cuarto del dinero salvado, pero la sensación completa de ayuda. Eso contrarrestaba el deshonor de pegar carteles en las alturas.

Incluso con dinero en el bolsillo, permaneció una hora más allí. Ayudó a barrer el piso de hojas y pétalos caídos, y fue invitado a un delicioso té verde. Al contar el dinero supuso que era suficiente, y no necesitaba lavar platos o limpiar baños. A la vuelta a casa pasaría algo de frío por su poco abrigado uniforme de trabajo. Recuperó el balde con el rodillo de un techo en el centro, y a darle las buenas noticias a Hazuke.
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Fuji Raikomaru
Renegado B

Re: [Auto-Misión Rango D] Viernes Negro

Mensaje por Fuji Raikomaru el Vie Nov 17, 2017 10:47 pm


TEMA CERRADO.
Puntos otorgados a Akira.


  • Mediante post: 2 PN.
  • Recompensa de misión: 1 PN y 700 ryos.
  • Total: 3 PN y 700 ryos..



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