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[Entrenamiento Semanal] Acciones sin huella

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[Entrenamiento Semanal] Acciones sin huella

Mensaje por Hakuma el Vie Dic 22, 2017 5:20 am

A cada golpe que su cuerpo lanzaba, el viento era repelido a sus costados, produciendo un sutil sonido de desgarro en el mismo, mismo que culminaba en un ahogado impacto en una gruesa malla protectora al grueso tronco del fresno en el cual, casi sin hojas, le trae recuerdos de su niñez, cuando su fuerza no era tal que pudiera haber hecho agitar el arbóreo ser hasta dejarlo poco a poco sin vestigio alguno de sus naranjas extensiones. No, hace diez inviernos, sus brazos eran blancos y delgados cuales ramas de retoño, su cabello blanco, en aquel entonces lo usaba corto para que no le estorbara, sus ojos se apreciaban enormes en su redondeado rostro, sus mejillas eran más alcolchonadas que las finas líneas que actualmente definen el borde de su tes.

La reminiscencia del pasado se vuelve claro ante sus ojos y la presencia de aquel mismo árbol. Su estatura, de un metro quince centímetros aun no daba idea alguna sobre el despunte que en unos años más tendría, sus brazos golpeaban el árbol con fuerza medida, cada que su puño golpeaba el árbol, su rostro expresaba una mueca de dolor, propia de un niño a su edad. Sus nudiños enrojecidos pedían parar, su firme postura, sin embargo, expresaba que no habría misericordia, tendría que superar aquella prueba tarde que temprano y si no lo hacía, no podría continuar con su camino ninja.

Justo al dar el golpe más decidido que tenía, su cuerpo se estremece ante el dolor del impacto y sin pena ni prejuicio sacude su mano como si el dolor se aferrase a ella, mientras un par de lágrimas salen de sus hojos.

-Hakuma, si sigues conteniéndote, no podrás llegar más lejos-

Palabras duras tomaron su atención al finalizar ser pronunciadas, al virar su rostro pudo notar los cabellos negros onyx de su hermano mayor. Con unos veinte centímetros más se evidenciaba a simple vista la diferencia de edades. Kuroma, con 10 años, se ve un poco más alto, mas corpulento y con una sonrisa de oreja a oreja que denotaba una satisfacción enorme ver a su hermanito hacer su tarea sin que nadie le viese, pero también le preocupa sus avances. Ambos han hecho incontables enfrentamientos físicos, Hakuma puede seguirle el ritmo en agilidad y técnica física, pero las habilidades en chakra del pelinegro despuntan hasta evidenciarse apenas por debajo del padre de ambos.

-Kuroma, este arbol es muy duro y rugoso, lastima mis manos-

Por aquel tiempo, Hakuma aun pronunciaba palabras y sus vocablos, aunque contados, eran tiernamente recibidos por todos por su agradable entonación. Consentido por sus familiares y mimado por su hermano mayor, el último Hyozan aun era suave en su firmeza, incluso sus bombonosos cachetes eran pellizcados sin miramientos por todo el que se topara, y eso incluye a su hermano, quien suavemente los revuelve en sentido caótico haciendo que las últimas palabras salgan pronunciadas de forma graciosa, luego presiona para que su boca se contraiga

-El dolor es parte del aprendizaje, si no eres capaz de superarlo no serás una fina espada.Pero bueno, entrenemos un poco y si me ganas, te enseñaré un truco para mejorar tu golpe-

La oferta pareció ser como un dulce para el pequeño, quien asintió alegremente y rápidamente ambos se posicionaron en lugares distintos. Sin armas ni instrumentos, los niños se saludaron y posteriormente ambos corrieron en dirección del otro, cada uno cargó su diestra hacia atrás y lanzó un cargado puñetazo, contrarrestado con la adversa, lo cual se tornó en un leve forcejeo de fuerza hasta que Kuroma, quien parecía estar cediendo un poco, redujo toda la resistencia que oponía para irse de espaldas al suelo, jalando a su hermano menor en el proceso y sin defensa ni base un pie en el estómago lo haría volar un par de metros en el aire.

El peliblanco, ni lento ni perezoso, pudo ver que se acercaba al árbol en el que entrenaba y con ambas manos giró en el espesor de una rama gruesa, misma que bailó arriba y abajo por el movimiento y luego volvió con todo aquel impulso de vuelta a su contrincante, con su pierna a modo de patada; el proceso era tan rápido que Kuroma apenas alcanzó a cubrir su cuerpo con ambos brazos, casi anulando el daño, pero se notaba lo difícil que lo hacía la improvisación, pues se vio empujado cincuenta centímetros hacia atrás; sus brazos sirvieron de apoyo para que Hakuma se impulsara una vez más en el aire y esta vez girara en su eje para lanzar una patada de arriba a abajo, buscando impactar con el talón, la cual fue detenida en un segundo cruce de los brazos de Kuroma, mismo que tomó del tobillo al otro y comenzó a girar para tomar vuelo y arrojarlo al suelo.

Esta vez no hubo que le salvara del impacto, pero Hakuma rodó sobre su espalda para impulsarse a caer de pie; conocía a su hermano y poredijo lo que pasaría, pues sin descanso se le vino encima para continuar con el asalto, intentando superarlo antes de que pueda tomar otra vez posición firme, Una patada, un golpe, un gancho, todos efectivamente evitados y desviados por el peliblanco en una danza que haría a cualquiera que los viera encontrarse con una lucha propia del símbolo del equilibrio, el negro y el blanco danzando en círculos entre golpe y golpe.

El cansancio comenzó a llegar a ambos, gotas gordas de sudor cayendo al suelo, movimientos menos estilizados, más pesados y torpes, y su respiración agitada lo hacía evidente. El más afectado se veía que era Hakuma, quien tras esa hora de intenso ejercicio había dejado de ir en ofensiva y dedicarse completamente a la defensa, evadiendo, deteniendo o desviando lo que su hermano mayor le mandaba

-Hakuma... si no atacas... no podrás...ganar...-

Retaba el mayor sonriente al ver a su hermano poco a poco ser acorralado, desgastando su cuerpo al límite. Poco a poco los pasos de Hakuma lo llevaban a un río cercano, mismo que Kuroma había planeado para que sin tener mayor lugar para retirarse, le haga obligar a rendirse, así que tomando vuelo intentó aprovechar que Hakuma flaqueó en un paso para tumbarlo. El plan era sencillo, tomarlo de su ropa, llevarlo al suelo y amenazarlo con un golpe, lo que vino después no pensó siquiera que fuera posible. Hakuma actuó un mal paso para que se lanzara a atacar, pero cuando llegó a intentar tomarlo de la ropa, dejó caer su cuerpo y cual toro llevó su cabeza a golpear el estómago de Kuroma, sacándole el aire y llevándolo a retroceder, entonces como él mismo había planeado, es llevado al suelo y con el cuerpo de su hermano sobre el suyo, un puño se alzaba amenazante de impactar en su rostro si no decía las palabras mágicas.

Durante un momento pensó en usar las habilidades de su clan, pero terminando la secuencia de sellos con su diestra fuera de la vista del peliblanco y tras haber creado un millar de agujas voladoras que amenazaban con clavársele en la espalda, estas simplemente se desvanecieron en el aire y el moldeo de chakra fue eliminado. No había razón alguna para realizar un ataque como tal en su hermanito, lo cierto es que su instinto lo había llevado a actuar pero pudo detenerse justo a tiempo

-Bien, Hakuma, haz ganado-

Expresa el pelinegro, para deleite del más pequeño, quien suspira y le abraza cariñosamente.

-Eso estuvo genial...-

Exclamó descansando sobre el pecho de su sangre, escuchando e ignorando el acelerado palpitar de tan ajetreado prodigio a ninja

-Ahora debes...enseñarme lo que...prometiste-

Continúa con cansancio. Cualquiera hubiera pensado que lo habría olvidado con tanto tiempo pasado o con el cansancio al menos lo pediría después, pero no, como buen peleador pretende continuar con el espectáculo como se había previsto, a lo cual el otro respondió sacudiendo su mojada cabellera blanca de forma cariñosa

-Bueno, levántate y te explico-

Retomó más relajado y ambos se pararon junto al río. Pensaba enseñarle la técnica de cualquier forma, pero al menos no creía que hubiera sido superado por el menos en un combate cuerpo a cuerpo como sucedió. Kurmoa formó un sello y metió ambos puños en las aguas del río. al sacarlas, una delgada capa de hielo se había creado en sus manos, rodeando sus puños cual guanteletes de combate

-Esta técnica es la de Puño de Hielo, esta crea una capa de hielo alrededor de las manos para protegerlas y permitirnos dar mejores golpes-

Explica colocando el frío puño en la suave mejilla de Hakuma, mostrando la dureza del hielo; pese a lo delgado del mismo, se podía sentir resistente cual piedra. Hakuma formó el mismo hielo y al meter las manos al agua, solo logró que algo de escarcha se formara, desprendiéndose con el paso del agua y dejándole una cara de puchero.

-Debes practicarlo, pero si lo dominas lo suficiente, podrás hacerlo sin necesidad de usar agua, con tan solo la humedad del ambiente-

-Está bien, ahora entrenaré con esto-

-Primero vayamos a casa, mañana continúas-

Hakuma lo dudó al principio, quería seguir entrenando, pero al final cedió a la mirada de su hermano. Regresaron a casa, Kuroma usó el entrenamiento como tema de conversación en la cena, explicando cada detalle con sumo orgullo del apenado Hakuma quien sonrojado no podía evitar evadir las miradas de los mayores.

Al día siguiente y durante los posteriores, Hakuma se acercaría al río para intentar crear la capa de hielo que usaría para golpear los árboles cercanos. Los primeros intentos, creaba capas que con tan solo dar un golpe, se rompían, incluso incrustándose algunos pedazos en sus manos y haciéndoles leves cortes. Posteriormente pudo imitar la forma en la que su hermano lo hacía, hasta que pudo crear una capa que soportara los golpes que daba, notando como ahora podía golpear más duro sin que le doliera tanto y dejando mayor marca en los árboles.

En el presente, Hakuma se ha vuelto lo suficientemente habilidoso como para usar la técnica sin necesidad de agua cercana y lo demuestra tras haber golpeado severamente el saco que defiende el árbol, creando un par de guanteletes cristalinos con los que lanza una serie de devastadores puñetazos que despedazan por completo la defensa hasta que uno impacta en el grueso tronco, haciéndolo estremecerse y soltar las últimas de sus hojas en una fuerte sacudida. Con ese despliegue, Hakuma culmina su entrenamiento físico del día, retornando a casa para tomar una ducha.  


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Re: [Entrenamiento Semanal] Acciones sin huella

Mensaje por Natala Nendo el Vie Dic 22, 2017 7:22 pm


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  • HAKUMA: 9 PN.


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