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Even if my Bones Collapse | Time Skip.

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Koki Senju
Koki Senju
Kumo chunin

Even if my Bones Collapse | Time Skip.

Mensaje por Koki Senju el Miér Dic 27, 2017 6:58 am


Unwavering
Como agua que tratas de atrapar entre tus manos, se dispersa entre los dedos con rapidez y sin control alguno; algo así pasó con todo mi año, al principio no pude entender todas las cosas que estaban pasando a mi alrededor, incluso llegué a sentir que todos estaban un paso delante de mí, cosa que mi hermana mayor se encargó de recalcar más de una vez, todo se convirtió en un frenesí de emociones que terminaron más rápido de lo que me hubiese gustado.

A mediados de invierno pesqué un resfriado tan fatal que me tuvo tumbada en la cama por un par de semanas, el invierno había bajado mis defensas, por lo que curarme no fue nada sencillo, no hacía mucho más que matar el tiempo acariciando y perdiéndome entre el pelaje de mi felino atigrado, quien se había convertido en mi más fiel acompañante a pesar de que era temporalmente incapaz de cuidarlo como se merecía.

La mayor parte de ese tiempo la pasé durmiendo, aunque odiaba desperdiciar mi tiempo —me encanta ser una persona activa—, confieso que no me arrepiento de nada, de hecho fue el descanso que necesitaba después de tantas preocupaciones, pero no sólo eso, fue ahí donde lo vi por primera vez… nunca antes había tenido algún interés romántico o sexual en nadie, tal vez fue por la edad, las hormonas y las cosas raras que pasan en el cuerpo de los adolescentes, pero por más cursi que suene, así fue, tuve al chico de mi sueños, literalmente. Porque por dos semanas, cada que dormía él se encontraba en mis sueños. Un chico alto de aspecto llamativo, especialmente por su cabello bicolor y ojos del color de la sangre; aparentaba ser un poco mayor en mi en cuanto a edad, o bueno… tal vez en todo.

Al principio me intimidó su masculina figura contra la mía, me sentía frágil cada vez que lo veía, al principio no teníamos nada de contacto, simplemente nos encontrábamos a la lejanía, eran vistas borrosas como en un abrir y cerrar de ojos. Pero con cada sueño nos íbamos acercando más, hasta el punto de que me sentía protegida a su lado. Mi facilidad de socializar no se quedó a la zaga, no tardé mucho en dar el primer paso, hablarle, simplemente conocerle más, no había muchas más personas con las cuales podía interactuar en ese estado, ¿por qué no aprovecharlo? Su compañía comenzó a agradarme más de lo que esperaba, a pesar de que no recuerdo haberle preguntado siquiera su nombre, la confianza prosperó entre nosotros como las flores de cerezo en primavera. Me atrajo, completamente, me hipnotizó con esos ojos carmesí que de alguna forma me parecían familiares.

Cuando pude volver a mis actividades normales temí que aquel chico desapareciera de mi vida, aunque también temí que me estaba volviendo loca, ¿estaba enamorada de un chico que no existía? Vaya, tal vez había sido más que un resfriado lo que me había dado. Traté de no pensar en eso por un buen rato, comencé a salir más, incluso fui más sociable de lo que ya era. Aún así, aquél chico no dejaba de aparecer cada que podía conciliar el sueño. Justo cuando mi miedo se comenzó a desvanecer, se hizo realidad. Claro, mi corazón se partió, pero debía ser fuerte, era sólo un sueño… ¿verdad?

Saqué toda mi tristeza en entrenamientos, deseando poder verlo cada que cerraba los ojos, aunque otra parte de mí decía que tenía que dejarlo pasar, ¡no era real! No podía dejarme caer por algo así. Tuve que comenzar a salir más, incluso pedí más misiones para poder distraerme, comencé a dormir menos, pero incluso había días en los que me resultaba incapaz.

En una de esas misiones, salí en equipo con superiores a la isla, nada peligroso, sin duda, sólo íbamos a comprobar que el ecosistema se encontraba en plenas condiciones. Sería una misión un poco larga, así que iba bastante preparada, aunque por mucho que se me hubiera ocurrido todas las situaciones posibles en esa misión, jamás me hubiera imaginado lo que pasó. Había otro equipo de shinobis de misión en nuestra isla, ninguno de ellos me interesaba en lo absoluto, pero estaban en nuestras tierras, teníamos que cuidar el ecosistema y por lo tanto vigilar que ellos no lo dañaran.

Dudé, por un momento si el frío no me había dañado la visión. Incluso me golpeé contra un árbol cuando nos acercamos al equipo del país vecino, por dos razones, la primera es que me distraje demasiado con lo que vi, la segunda es que quería comprobar si estaba despierta. Aunque sólo pareció un movimiento torpe, fue de mucha ayuda para mí. Ahí, frente a mí se encontraba mi chico de ojos carmesí.

Me disculpé y como si nada seguí las ordenes de la misión, mientras que en mi cabeza me hacía millones de preguntas a las cuales no les encontraba respuesta. Extrañamente fui bastante callada al comienzo, entendía la misión, pero de alguna forma no entendía la realidad. Aunque mi confusión se calmó por el deseo de conocerlo, casi como un cambio repentino de personalidad comencé a ser yo, a hablarle tranquilo, pero animada y vivaz como solía… Dioses, seguro que en ese momento parecía ser una loca con personalidad múltiple, pero es que no podía ni si quiera asimilarlo, era real, estaba conmigo, ¡difícil de creer!

La situación era difícil, nuestros orígenes eran diferentes, había tenido la suerte de cruzar caminos con él en una misión. ¿Cuál era la misión de él? Ni idea, no me importó lo que hiciera por una vez en mi existencia (mis superiores se encargarían de ello), tal vez ni los golpes ni las costillas rotas podían hacer que me olvidara de algo, pero sus ojos sí que podían, sentía que a su lado el invierno era la estación más caliente de todas. Únicamente me aprovechaba de tener que vigilarlo para estar con él, aunque parecía agradarle mi compañía desde el principio. Descubrí porque se me hacían tan familiares, era un Uchiha, no era la primera vez que convivía con uno de ellos, pero siempre era interesante la forma en la que eran, probablemente era el chico más despreocupado que conocía de su clan.

Parecía tomar las cosas con calma, como si realmente nada de lo que hiciéramos tuviera gran relevancia, eso me agradaba de él, pero me llenaba de dudas, ¿realmente se lo tomaba con esa tranquilidad o estaba fingiendo? Indubitablemente deseaba conocerlo mejor, aunque me daba la sensación de estar más unidos de lo que parecía, pero tal vez era sólo idea mía, propuesta por los sueños que había tenido a su lado. Al menos ahora sabía que su nombre era Akuma, creo que no había ningún nombre que me resultara mejor, en realidad nada me resultaba mejor que él. ¡Es que era exactamente como lo había soñado! Lo digo de una manera literal, hasta su aroma era el mismo que recordaba. Afortunadamente su misión duró un par de días, por lo que incluso pude dormir cerca de él. Parecía que todo sería totalmente tranquilo, como en mis sueños, pero la misión no tardó en tornarse peligrosa.

A la isla llegó un pequeño barco tripulado por renegados, o según eso me dijeron mis superiores. Habían aparecido tres sujetos dispuestos a cazar alguna criatura de nuestra isla. Tras poca cooperación de los tripulantes la situación se volvió arriesgadamente familiar, no conocía a ninguno de ellos, tal vez tenían una familia esperándolos en casa con el estómago rugiendo, tal vez no, podrían vender o comer la carne de sus presas para prosperar. Pero por primera vez no me importo. Me protegí a mí misma y di todo por proteger a Akuma. Terminé con la sangre de aquellos tres en mis manos, descubrí que un Uchiha y un Senju hacían buen equipo, o al menos nosotros lo hacíamos. Supe también que por nada lo dejaría morir, mucho menos a mi lado, así que simplemente ayudé a evitarlo, pagué un precio alto en mi conciencia, el recordarlo aún hace que mi estómago de vueltas, pero al menos aquella noche pude descansar en paz porque él estaba a mi lado.

A pesar de eso, seguí ocultando los sentimientos que sentía por el Uchiha por miedo al rechazo, aunque no suelo ocultar mis pasiones esto era algo nuevo que aún no sabía manejar, tal vez si hubiera tenido a Hikari cerca le hubiera preguntado, tal vez me hubiera dado consejos, pero no había el tiempo suficiente, habíamos cumplido la misión y era momento de que mi chico de ojos carmesí volviese a su país. El regreso fue más triste de lo que me hubiese gustado, ¿qué sería de él? ¿cómo sabría que estaba bien? ¿cómo sabría que si quiera estaba vivo? ¿Qué sería de mí sin él? Necesitaba su tranquila actitud que parecía no alterarse ni en los peores momentos.

En nuestra última noche juntos armamos un campamento como solíamos hacerlo, me acosté sola, aunque realmente no quería hacerlo, pero me di cuenta de algo, si me quedaba sola esa noche… estaría sola siempre. Al parecer no fui la única que pensó eso, recibí a mi acompañante de cabello bicolor en mi lecho, correspondió mis sentimientos y le dejé que tomara todo lo que quisiera de mí, hicimos nuestra la noche junto con el cuerpo ajeno. Jamás había dormido tan bien como esa noche, con mi cabeza en el regazo del Uchiha, no había otro lugar en el que quisiera estar.

Las cosas hubieran sido diferentes si no perteneciéramos a países diferentes, yo no iba a abandonar a mi familia, él tenía su vida en el País de la Luna, cosas que ninguno de los dos estábamos dispuestos a soltar, a menos por ahora. Sólo le pedí que no olvidara escribirme, directamente con saber que estaba bien me motivaría aún más para lograr mis objetivos.

Poco después de que volví a mi aldea, la guerra se desató. Yo, por supuesto no estaba de acuerdo, al contrario de mi hermana, como siempre, nuestros ideales iban en un camino paralelo. Yo no entendía cómo pudieron destruir la paz que existía entre las aldeas, únicamente para hacer al País del Rayo más fuerte, ¡estábamos bastante bien antes!

Era notorio que anteriormente había una hostilidad disfrazada, algo así como una guerra a la espera, en pausas y con movimientos lentos, esperando el momento para explotar. Finalmente, la “guerra fría” explotó. Mi aldea conquistó el País del Fuego, dándole el título de Hogake al niño más malcriado de nuestra aldea. Fue muy difícil de digerir los hechos en un principio, podía pasar largas horas con mi madre hablando sobre lo que considerábamos de la aldea, al menos ella estaba de mi lado, no había razón para una guerra cuando la conquista de Konoha había sido pacífica. Por un momento me alegré de no haberle dicho a nadie sobre Akuma, era una situación muy peligrosa, pero más que eso, me rompía el corazón.

Tal vez me hubiera revelado en contra del Raikage, nada llamativo, por su puesto. Tal vez sólo huir por la noche a alguna aldea que se encontrara neutral, pero no lo hice, había varios motivos, como que no me largaría sola, mi hermana siempre mantenía su espíritu fiero, apoyando al Raikage y al Hokage, emocionada por su ambiciosa alma, aunque mi madre quisiera escapar no sería capaz de abandonar a una de sus hijas en un terreno hostil. Llevármela conmigo en un largo viaje también nos exponía a varios peligros, la muerte nos asecharía en cada esquina, no estaba segura de poder librarla, mucho menos de ser una buena protección para mi madre.

Pero no por eso decidí callarme, se me ocurrió que más personas compartirían mi opinión, así que ingenuamente fui a las calles a dar mi punto de vista, simplemente hablando sobre mis ideas pacifistas a cualquiera que pasara cerca de mí… aunque tampoco soy estúpida, me aseguré de no llamar la atención del Raikage, mientras menos supiera de mi existencia, mejor, estoy segura de que me hubiera matado simplemente por no estar de acuerdo con sus decisiones, el tipo no era precisamente conocido por su piedad. Pero, hubo varias personas como mi hermana a las cuales les molestó que pensara de manera diferente, de ellos no pude escapar.

Desde campesinos, vendedores, incluso otros shinobis, cada que salía era una paliza asegurada. Nunca me defendí en ninguna de ellas, no quería pelear, no quería dañar a mi gente, pero tampoco iba abandonar mis ideales. Todas las noches mi madre me atendía, yo incluso mejoré mis habilidades como ninja médico, pude atender mis heridas menores (las cuales eran la mayoría), aunque no me defendía, mejoré en mis tácticas de escape, me convertí en una chica rápida y escurridiza gracias a un entrenamiento para nada agradable, el cual hubiera preferido evitar, pero entendí que muchas personas son bestias a las cuales les resultaba imposible asimilar lo que salía de mi boca. Incluso mi gato entendía mejor, a pesar de que lo recogí de la calle, después de haber tenido una vida silvestre parecía ser menos salvaje.
Lamentablemente, una noche se salió de control mi paliza semanal, dado que ahora no sólo era contra mí, también contra Akane, mi hermana, quien para mi sorpresa quería defenderme, incluso acató mi orden cuando le dije que no dañáramos a nadie, seguramente porque no quería hacer la controversia más grande, pero la situación se nos salió de las manos. No lo hubiera hecho si sólo se hubieran metido conmigo, pero ya había perdido una parte de familia por mí culpa, no iba dejar que pasara nuevamente, así que ahí, frente a todos aquellos acosadores, me arrepentí de mis palabras, pidiendo perdón, perdiendo un pedazo de mi dignidad y mi honor, pero manteniendo a mi hermana en buen estado. Aquellas bestias me dejaron en paz, no sin antes dejarme una costilla rota.

No pude curarme la costilla, tuve que descansar mucho para que la situación no se volviera algo tremendamente peligroso. Pero realmente lo disfruté, aunque ya no era tan común, podía ver a Akuma en sueños ocasiones, donde más de una vez las noches de verano me resultaron más calurosas de lo normal. Hacía que me relajara, pude pensar con calma, tomar mis decisiones con la cabeza fría. Comprendí como realmente trabajaba el mundo, los que hablamos alto seremos callados, no hay que dejar que terceros sepan de que lado estamos, a quienes apoyamos. Simplemente me dedicaría a hablar menos, pero a sonreír más.

Fingí unirme como fiel borrego a los rebaños de Kuro, pero hacía falta más que amenazas y huesos rotos para hacerme cambiar de opinión. Sin embargo, sería estúpido no aprender de los errores, así que mis ideas simplemente revolucionaron, quería la paz, pero era algo que no se iba a conseguir hablando, ni huyendo al País de la Luna como muchos de los aldeanos habían hecho. Trazaría planes, conseguiría gente, ¿por qué no? Si es que no había una resistencia aún, no tardaría en formarse. Tal vez era un sueño muy grande para alguien para mí, pequeña y frágil ante el cruel mundo que me rodeaba; por eso tuve que hacerme más fuerte.

El verano avanzaba con rapidez y al igual que mis largos entrenamientos, las manos dejaron de sudarme cada que tomaba un kunai, mi hermana se convirtió en mi compañera oficial de entrenamientos, dejamos de ser enemigas y comenzamos a cuidarnos la espalda. Había una guerra, no sabía cuando los otros países comenzarían a arremeter contra nuestro, quería ser lo suficientemente fuerte para protegerme, para proteger a los que quería. Hubo sangre, sudor y lágrimas. Días en los que me dolía incluso respirar, a veces mis pulmones pedían más aire de lo que les podía brindar, pero en ningún momento me di por vencida.

No era nada fácil, la idea de tener que dañar a otros me provocaba nauseas, sobre todo teniendo que ahora estábamos en guerra con el País de la Luna, mis posibilidades de volver a ver a mi chico de ojos carmesí se habían tornado imposibles de momento. El suelo de nuestro mundo comenzó a teñirse de sangre, gracias a mi aldea. No estaba orgullosa, odiaba el sistema que manejaba el Raikage, sabía que no era la única, pero tenía que fingir que estaba de su lado. Incluso en las misiones, por muy incorrectas que me parecieran. Viajé a la Aldea de la Hoja un par de veces para cumplir órdenes, me parecía que estábamos a un paso para comenzar un sistema de esclavos. Me destrozaba el corazón, no conocí la aldea en sus años libres, pero algunos aldeanos hablaban añorando su vieja aldea, mientras que otros decían que la aldea comenzaba a mejorar económicamente, pero no faltaba quienes se oponían a trabajar para “extranjeros” como lo éramos nosotros.
Ya no hubo descansos, si no entrenaba estaba en misiones, o incluso cazando comida para mi familia, siempre alerta, preguntándome cuando sería el día que Kuro perdiera los pocos tornillos que le faltaban. Lo único que me daba tranquilidad a la hora de dormir era saber que podía ver a mi chico de ojos carmesí, aunque mi temor se transformó. Ya no me asustaba la idea de no volver a soñar con él, pero ahora era peor, en ocasiones no podía dormir pensando en el día que me lo encontraría en el campo de batalla. Me opondría a atacarlo a toda costa, pero ¿qué vendría después de eso? Probablemente me matarían, no sé que le pasaría a él, no lo volvería a ver jamás… Definitivamente Akuma se convirtió en una de mis motivaciones principales para terminar con la guerra.

Pero sabía bien que no bastaba con mi chispa de esperanza, había muchas cosas que tenía que hacer, aunque parecía que no había por donde comenzar, había muchos obstáculos que superar, batallas por pelear, bocas por cerrar. En mi cabeza estaba claro que tal vez no viviría para ver la gloriosa victoria de la paz, pero me felizmente me uní a la batalla.

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Última edición por Koki Senju el Jue Dic 28, 2017 3:51 am, editado 1 vez

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Nine Beasts
Nine Beasts
Master

Re: Even if my Bones Collapse | Time Skip.

Mensaje por Nine Beasts el Miér Dic 27, 2017 8:58 am


Timeskip en Moderación
Por motivos bélicos lógicos, se considerará que el Akuma mencionado no es el personaje de Getsugakure, pues por el veto de la guerra que se mantiene en vigencia desde el inicio del salto temporal, todo personaje de la aldea de la luna sería asesinado en caso de ser visto con alguien de la aldea de la nube, y viceversa.

Tu personaje es un Gennin, por lo que solo puede abandonar la aldea con permiso de superiores, en caso de poseer una misión, o con un pasado justificado correctamente.   No debes confundir tus ideales de revolución con la realidad de la aldea, pues los aldeanos no se sienten amenazados por el gobierno del Raikage, ya que este ha traído prosperidad militar, económica y social durante su mandato.

El País del Rayo es el país más poderoso en la actualidad, gozando de plena estabilidad. En caso de mantenerse tus ideas, el planteo debería ser mas minucioso, sutil y concreto. Se recomienda tomar en cuenta que los shinobi de Kumogakure son instruidos desde su infancia en medio de ésta plenitud, y no sienten por su educación que haya algo negativo en conquistar a un país que se ha rendido voluntariamente como lo hizo Konohagakure.

En caso de huir, no se aceptaría el ingreso al país de la Luna por lo sucedido con Aramis Voda, quien a sus 14 años se infiltró al País del Agua, y terminó desatando la guerra en cuestión como una agente dormida.

También se reitera cierta alianza con la Luna, lo cual está más que prohibido. Con el único país que puede haber una relativa alianza, es con el País del Fuego. Bajo ningún punto de vista lógico, y pensante, puede haber misiones conjuntas con ENEMIGOS.

En ningún apartado del foro se habla de una desigualdad social tan sentida como para suponer que una minoría se ve acaudalada, cuando una mayoría se encuentra en condiciones precarias, pues al cerrarse el comercio exterior, se ha podido explotar el movimiento monetario interno de la nación, fomentando el crecimiento social, y económico de casi todos. En caso de haber diferencias sociales, son justificadas, ínfimas, y en su mayoría, abaladas por todos los afectados, y terceros.

En el interior de la aldea se concentra la mayoría de la riqueza del país, siendo los mayores partidarios del gobierno en curso, sus fuerzas de seguridad, sus relaciones comerciales, y las elecciones sociales tomadas. En caso de ser escuchada por cualquier persona que disfrute de un pasar, mas o menos, decente actualmente, los cuales son la amplia mayoría, seguramente serías reportada ante las autoridades.

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Koki Senju
Koki Senju
Kumo chunin

Re: Even if my Bones Collapse | Time Skip.

Mensaje por Koki Senju el Jue Dic 28, 2017 3:51 am

Todo corregido. o/

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Nine Beasts
Nine Beasts
Master

Re: Even if my Bones Collapse | Time Skip.

Mensaje por Nine Beasts el Sáb Dic 30, 2017 1:52 am


Time Skip Aceptado.
El time Skip se da por valido y junto a este se te dotan de las siguientes mejoras para tu personaje.

-7 Puntos en Voluntad
10 Puntos de Resistencia
10 Puntos de Agilidad
6 Puntos de Concentración
6 Puntos de Fuerza
5 Puntos de Espitiru

La perdida de voluntad se debe a tu actuación con tu país. El hecho de recibir palizas, de ver como tu familia dado a tus actos es humillada por el "pueblo" provoca que tu estado anímico empeore con grandes creces. es por esta razón que se deben de restar dichas estadísticas que obviamente, no resultarán nada permanente y se podrán subir de vuelta una vez más.

¡Felicidades y mucha suerte con tu estancia en Nine Beasts!


Se procede a actualizar tu Hoja Ninja.

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