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The Story of Tonight [Misión D]

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Inuzuka Saji
Kiri Gennin

The Story of Tonight [Misión D]

Mensaje por Inuzuka Saji el Miér Ene 03, 2018 10:36 pm


The Story of Tonight
El día prometía, pese a la humedad del ambiente y la oscuridad de la noche sin rastro de la luna gracias a la niebla, era hora de una de las misiones más importantes que había tenido en tiempo, nada de gatos atrapados en árboles, niños perdidos o cualquier minucia, esta vez estaba en algo más importante, si bien no de carácter vital, al menos algo más típico de un ninja. En esa ocasión tenía que seguir a alguien, a un muchacho escapándose de casa, pero no debía ser vista. Pantalones negros, sudadera negra con capucha, los guantes sin los dedos y el calzado típico, lo que distaba de su apariencia habitual era el peinado, las dos coletas se habían transformado en un moño alto para poder esconderlo bien con la capucha ya mencionada, por supuesto el distintivo de que se trataba de una genin de la aldea se encontraba en su brazo derecho. Kiji por su parte no llevaba nada, no lo necesitaba pues de ser descubierto podía pasar por un perro cualquiera, además de que seguramente permanecería oculto en la sudadera.

Respiró profundo, ajustando la ropa y dejando que el ninken se situara donde preveía, asomando la cabeza y las patas delanteras por el cuello de la sudadera- Allá vamos -Susurró mientras se llenaba a sí misma de ánimos, siendo esto más efectivo con la lamida en la barbilla que recibió de su compañero.

El camino de llegada fue sencillo, al menos no tenía que alejarse mucho, pero a medida que se aproximaba comenzó a tener más cuidado, la casa era de una familia de dinero, al menos el suficiente como para contar con un pequeño patio en la parte delantera, según los detalles, la ventana del cuarto del objetivo daba a este, por lo que seguramente saldría por este. La Inuzuka se situó en la copa de un árbol, escondiéndose entre las hojas, el sol recién se ponía y las primeras sombras se hacían presente, ayudándola a camuflarse mejor.

Los minutos pasaban, y si bien podía ser aburrido tan sólo esperar, no perdía la concentración, estaba dispuesta a hacerlo perfectamente bien para que comenzaran a darle más misiones y por supuesto, más complicadas. Todas sus expectativas se fueron cascada abajo cuando vio llegar a un hombre, o al menos a un chico de aproximadamente diecinueve años, por lo explicado, en esa casa tan sólo vivían dos personas, la solicitante de la misión y el objetivo. Extrañada, al igual que el cachorro, observaron atentamente, viendo como quien abría la puerta era una mujer entrada en los cuarenta. Se esperaba tener que seguir a un niño o como mucho a un adolescente, no a alguien mayor de edad, pues ya las madres no se meterían tanto en la vida de los hijos para entonces… ¿Verdad?

Algo indecisa, decidió esperar para asegurarse de si ese que llegaba, se trataba de a quien seguiría esa noche. Pasaron horas, de tres a cuatro cuando las luces se apagaron, eso indicaba que ambos se habrían ido a dormir, pero a los cuarenta minutos una ventana se abrió, una sombra se deslizó por esta, bajando con cuidado y la destreza de quien no lo hacía por primera vez desde el piso de arriba hasta el jardín. Ni un sonido, esperó agazapado hasta asegurarse de que no despertaba a la mujer y se dispuso a salir. Por la estatura y el olor, se trataba de aquel que había llegado antes, pero eso no impedía que Saji realizara su trabajo, tan sólo esperó pacientemente hasta tenerle lo suficientemente cerca como para quedarse bien con su olor y darle algo de ventaja.

Una o dos calles le dejó de espacio, tanto ella como Kiji recordaban bien el olor y tan sólo tenían que seguirlo con cuidado, no iban por la vía, aprovechaban los tejados, árboles y demás puntos altos para avanzar más rápido y no perderle de vista por si acaso. Cuando se acercaban, esperaban en su escondite hasta que volviera a alejarse, podría parecer fácil, pero el sujeto cada tanto miraba a todas partes, como si quisiera asegurarse de que no le seguían, tal vez una costumbre adquirida con el tiempo y por la desconfianza… Tal vez se había enterado de que su madre contrató a un ninja para seguirle y creía poder verle si así era. Que iluso.

La persecución se alargó hasta llegar a una zona que quedaba entre la rica y la de clase media, con algunas casas pequeñas que seguramente correspondían a una o dos habitaciones como mucho. No había mucho más allí, tan sólo más y más casas, por no decir que a la que había entrado estaba vacía, pues él mismo encendió las luces. Saltando al callejón se aseguró de que no estaba cerca de la ventana para así mirar en el interior desde una esquina.

La sala era sencilla, una cocina pegada a lo que sería al salón y sin pared de separación, una mesa baja y apenas poco más, el mobiliario era sencillo y escaso. El muchacho se encontraba disponiendo las cosas en orden con una sonrisa y una expresión tontamente feliz, lo cual indicaba que se encontraría con alguien, alguien que le agradaba mucho. Ahora que pudo verle mejor, aproximó la edad a veinte o veintiún años, no más, un joven que bien habría terminado sus estudios y ya se encontraba trabajando o estaba a punto de terminar.

Sigilosamente se movió hasta otra ventana, con la luz apagada, gracias a la puerta de separación abierta, no se encontraba en total oscuridad, esa segunda y última estancia a parte de lo que suponía que sería el baño, era una habitación igual o más sencilla que la primera vista, un futón en el suelo y un armario vacío o casi. Se encontraba mirando con detenimiento el lugar cuando la nariz fría de Kiji se posó en su cuello, avisando de un nuevo olor.

Agudizando el sentido del olfato y agachándose para no ser vista desde el interior, notó un olor más femenino que se acercaba poco a poco hacia allí. Por precaución saltó al tejado y se escondió en el lado opuesto al origen del olor, mirando ligeramente por encima hasta que una figura encapuchada apareció por la calle, al principio caminaba, pero no tardó en correr para así llegar a la casa donde se encontraba el chico, abriendo la puerta y cerrando tras ella sin llamar, tan sólo habló cuando ya estaba dentro- Hola Jin -Un tono de voz dulce, demasiado dulce, no necesitaba más para darse cuenta de qué pasaba allí.
- Una madre sobreprotectora y seguramente el haberse enamorado de alguien a quien ella no acepta… Curioso -Susurró esto para sí misma y para el can, que escondió la cabeza para así poder dormir, pues ambos sabían que si se reunían a esas horas en una casa tan apartada, no era para volver a salir.

Descansando en el tejado, siempre en el lado opuesto a donde estaba la puerta de entrada y salida, Saji se deshizo de la capucha y se dedicó a mirar el cielo o las luces de las calles de toda la zona residencial que quedaba a su vista. Charlas sin mucho sentido para ella pues seguramente era de la vida de cada uno, ratos de silencio en los que se encontrarían abrazándose o besándose… No era raro para la chica, si bien nunca se había enamorado y mucho menos tener pareja, lo veía mucho de su hermano mayor que llevaba cada poco a su novia a casa a pasar el día o simplemente a comer y luego marcharse. Hasta ese punto estaba todo bien, el problema fue cuando apagaron la luz, lo notaba al no ver el reflejo de esta en el suelo y la casa colindante, se volvió a centrar, preparándose para así volver a seguir al chico, pero lo único que consiguió fue sonrojarse hasta el punto de que de haber luz, se habría visto como un tomate perfectamente maduro. Esta vez el ruido provenía de la otra habitación, no ruido, pero si un silencio que se rompía por alguna risita o un jadeo, también sabía que es lo que ocurriría y eso no lo soportaba como hizo con lo anterior.

Abrazándose las piernas, escondió el rostro muerta de vergüenza en las rodillas, procurando no escuchar nada, centrándose tan sólo en el olfato por si se decían a salir, no necesitaba más, tan sólo ansiaba que el tiempo pasara rápido y no se demoraran en tardar. En su mente repasaba miles de temas, desde la misión que tendría al día siguiente de escolta, hasta lo que quería comprarse si le pagaban en condiciones, kunais, shurikens… Todo tipo de armamento nuevo para así ir haciéndose con una buena colección que poner en práctica cuando ascendiera en el tipo de misión.

No supo cuánto tiempo pasó, tal vez diez minutos o varias horas, la cosa es que comenzó a haber ajetreo en la casa, encendiendo de nuevo la luz del cuarto principal. Ahí volvió a la normalidad, intentando apartar de su mente lo que sucedió hace rato, intentando olvidarlo de momento y no fastidiar toda la misión por un fallo tonto que pudiera cometer por culpa de pensar en tonterías.

Parecían estar recogiendo, terminando con los dos en la puerta, aguardando unos minutos antes de separarse. Despertando al perro con cuidado, este se preparó también mientras aguardaba a que comenzaran a moverse, ambos tenían curiosidad por saber quién era la chica, pero en verdad no era necesario saberlo, de poder descubrirlo sería un plus, pero no era posible pues se separaron y ella tomó en dirección contraria con la capa bien enfundada.

De vuelta, comenzó a seguir al chico, no se desvió, no tomó una ruta distinta, se dedicó a recorrer de vuelta la que había tomado para llegar al lugar, volviendo a su propio hogar. Tardaron un poco más que antes, pues no caminaba con la misma velocidad, era más lento, melancólico, seguramente triste por despedirse de ella. Eso despertaba en la Inuzuka un sentimiento de compasión, recurrir a esos encuentros fortuitos por culpa de una madre incapaz de dejar ir a su hijo ya adulto, era sumamente triste.

Al llegar, usó las enredaderas y los ladrillos para regresar a su cuarto, cerrando la ventana y seguramente acostarse en su cama a recordar a su amada. Saji por su parte volvió al árbol, no había terminado, si se marchaba de nuevo por alguna otra razón no podía dejarlo ir, aguardó hasta el amanecer, dejando que el sol saliera del todo por el horizonte para así bajar a la calle y deshacerse de la capucha, bostezando ligeramente, a diferencia de su compañero, no había dormido nada.

- Es hora, Kiji -De no ser una misión, intentaría hablar con él para que se lo contara por su cuenta a su madre, pero si quería recibir el pago debía decirlo, por no mencionar que había dado su palabra de hacerlo. Aguardando un rato, se adentró en el patio, notó la mirada del chico desde la ventana de arriba, ahora estaba seguro de que le habían seguido y no podría hacer nada para detenerlo, pues ni bien había llegado a la puerta, la mujer abrió enérgicamente- Hola pequeña, pasa, pasa, no te preocupes por el perrito, puede pasar también -Con una sonrisa amable, la albina avanzó hasta el recibidor, agradeciendo el calor del interior- Buenos días, todo fue según lo planeado, procederé a explicarle los detalles -Hablaba en un tono tranquilo, manteniendo la compostura- Su hijo se escapa al poco de apagar las luces y se adentra en la zona residencial hasta llegar a una casa media a unos cuarenta minutos de aquí a paso medio -El ruido en el piso de arriba advirtió a la ninja de que ahora escuchaban dos personas- En la casa mencionada se reúne con alguien, las actividades son normales y no corresponden a ningún tipo de vandalismo o delito, después vuelve a su cuarto -Ante esas palabras, sobre todo las que especificaban que no cometía ningún delito, tranquilizaron a la morena- ¿Y con quién se encuentra? -Preguntó curiosa, ahora ya no podía callarse, tenía que darle todos los detalles que tenía- No conozco el rostro o nombre, tan sólo sé que se trata de una mujer -Ante el asombro de la mujer, ambas quedaron calladas, rompiéndose el silencio cuando una voz más grave se hizo presente- Madre, puedo explicártelo si quieres… -Bajando las escaleras, el aspecto cansado del joven era evidente, no era muy guapo, pero tampoco feo, estaba en la media, al menos a ojos de Saji.

Confundida, la mujer no sabía a donde mirar, si a la chica o a su hijo, que ya estaba en el piso bajo con ellas, a los pocos minutos se decidió- De acuerdo, gracias por todo, mandaré el dinero hoy mismo -No necesitaba más, con paso firme la menor salió de la casa, en cierto modo contenta de haber dado un empujón a que el chico confesara por su cuenta, tal vez no en el mejor momento, tal vez no de la forma que esperaba, pero podría hacerlo.

Llegando a casa, bastante cansada, se aseguró de tener las cosas listas para su siguiente misión y aprovechar así el tiempo que quedaba libre para descansar y dormir un poco, disfrutando enormemente de ese escaso sueño.
Kirigakure no sato - Zona residencial


   

   
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Yûgen Hotaru
Renegado B

Re: The Story of Tonight [Misión D]

Mensaje por Yûgen Hotaru el Jue Ene 04, 2018 5:51 am


TEMA CERRADO.
Puntos otorgados a Saji Inuzuka.

   

       
  • Recompensa de misión: 5 (3 + 2) PN y 900 ryos.
       
  • Total: 5 PN y 900 ryos..
       


   

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