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[Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

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[Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Vie Ene 05, 2018 3:08 pm

Reflejos
TOTSUKI AKIRA
Getsugakure no satoPlaza CentralInvierno
Puntos blancos encontraban su camino al suelo en una ruta ondulada, rodeando al peliplata que clavaba su mirada en el cielo negro. Brillantes los copos simulaban la silueta de estrellas que se movían hacia él, o más bien él hacia ellas, en un viaje imaginario. Incluso en un día nublado, lograba hacerse la imagen de las largas travesías marítimas de antaño, donde el mapa estelar lo era todo. Nunca lo entendió sin embargo, a esa edad las estrellas eran simples hadas amigas para hacerle compañía, y quizás hoy lo seguían siendo.

Pero todo cambia. Alguien, tan o más distraído que él, le chocó. Lejos de disculparse aquel hombre apresurado, le dirigió una mirada ofendida y continuó su camino. Y así, con su vista obligada de nuevo a nivel de la tierra, Akira se dio unos segundos para mirar sus alrededores.

Se encontraba en la plaza central de la aldea, sitio que frecuentaba bastante últimamente por su bella vista al firmamento. Era un parque circular grande, que servía de rotonda para el tránsito de personas movilizándose entre distritos. Por eso se paraba en el césped, pero incluso con sus precauciones no había evitado estorbar a alguien. La plaza tenía solamente tres árboles, mas eran estos de gran porte y tronco más ancho que una familia abrazada. No sabía de flora, así que ni en broma los identificaría; y menos en invierno con sus ramas totalmente peladas. Pero no necesitaba saber sus nombres para disfrutar su compañía. Solía sentarse en las bancas de madera repartidas por ahí cada vez que el tiempo de espera entre una tarea y otra se lo permitía. Y ahora, cuando el sol terminaba su caída, al ya bonito panorama se agregaba la iluminación y adornos de los comercios lindantes.

Siendo aquella plaza tan concurrida, era natural que estuviese tapizada de negocios variados. El sueño inicial de Akira y su hermano era, de hecho, conseguir establecer su local en ese sitio privilegiado. Claro que sus vidas tomarían otro rumbo, pues el trabajo de shinobi no deja tiempo para atender la caja.

Dando rienda suelta a su libre albedrío, decidió no regresar ya mismo a su hogar según lo requería su cansancio. En cambio arrastró sus botas marrones por los manchones de nieve hasta la banca más cercana. Se dejó caer sentado en la misma, y extendiendo ambos brazos los reposó sobre el respaldo. El cuello de piel de su chaqueta de cuero negro le rodearía a nivel de las orejas, aliviando su piel de la dureza del frío. Haciendo una pausa entre entrenamiento, trabajo y sueño, se dedicó a observar a la gente pasar, hacer sus compras, conversar, y seguir.


Última edición por Totsuki Akira el Sáb Ene 06, 2018 2:14 pm, editado 1 vez



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Sáb Ene 06, 2018 11:28 am

Metsumi
Getsugakure no satoPlaza centralInvierno, noche.

Era su época favorita del año. Los colores, las luces, la gente ajetreada en víspera de las fiestas. A pesar del frío, sus habitantes parecían emanar un calor acogedor, que invitaba a ser parte del blanco escenario.

Pero lo que más llamaba la atención de la pelirroja, eran las hermosas figuras de hielo que descendían, solemnes, desde el cielo ya oscuro. El contraste que aquello provocaba era uno de los paisajes más sublimes que podía disfrutar. Sus orbes de intenso mar apuntaban al firmamento con ilusión, contemplando no sólo con asombro lo que la naturaleza le brindaba a su vista, sino también con una sensación de paz indescriptible.

Un golpe en seco acabaría con su divagación, volviendo a la realidad en un santiamén. — Apártate, mocosa.— Un hombre que caminaba apresurado, le observó con desdén. Sin esperar respuesta por parte de la muchacha, prosiguió su andar, nervioso.

Metsumi se detuvo, observándolo algo perdida. Y claro que iba a pasar, ya se había adentrado casi al centro de la plaza, cautivada por el paraje. Normalmente lo hubiese puteado sin piedad, sin embargo, la agarró desprevenida. Y mientras aún observaba a su alrededor como si acabara de llegar a ese planeta, la voz de un anciano alcanzó a escucharse en el aire. — ¡Mis joyas! ¡Se han robado mis joyas! — Parecía haber salido no hace mucho de una de las tiendas cercanas, la que precisamente era una joyería.

El hombre que portaba una capucha azabache y había chocado recientemente con Metsumi, comenzó a correr. No demoró demasiado la kunoichi en despertar completamente, volteándose mientras que alzaba su diestra, cuando ya el ladrón se encontraba casi a tres metros de ella. —Hey — Vociferó, ondeando su mano, ahora con la salida de un líquido claro, el cual adquirió la forma y consistencia necesaria para alargarse y alcanzar los pies del sujeto, el cual caería por la zancadilla de bruces al frío suelo.

Mocosa tu madre. —Frunció el ceño, deshizo rápidamente la habilidad, con el fin de que no observaran demasiados curiosos. El sujeto había lanzado un pequeño cofre al caer, el cual probablemente contenía las joyas del anciano que ahora corría junto a dos hombres más, en dirección al culpable. Este, por su puesto, intentó levantarse. Mas sería en vano, pues los hombres que acompañaban al anciano eran mucho más jóvenes y ágiles, llegando en unos segundos a retenerlo.

El viejo se acercó temblando hasta el cofre, agarrándolo entre sus brazos, con fuerza. —Ay, ay.... — Respiró con alivio, elevando posteriormente su gastada vista hacia la fémina. Ajustó sus anteojos culo de botella, levantándose con dificultad. Extraña era la vestimenta que portaba, a pesar de la capa que le cubría la espalda y cuello. Un traje de dos piezas de tonalidad carmín, que si bien portaba consigo guantes marrón y medias altas, dejaba ver su estómago desnudo. ¿Con esta nieve? — Muchas gracias, jovencita. No sé qué hubiese hecho sin mis tesoros — Mencionó, agradecido.

Metsumi sonrió, modesta. — ¿Tesoros? Vaya que le tienes aprecio a las joyas, viejo. — No era muy respetuosa, pero lo decía con buen tono. Fue entonces que el hombre bajito y canoso abrió el cofre, acercándose a la chica.— ¿Y cómo no? Son los mejores chocolates provenientes del país de los campos de arroz. Me los trajo mi nieto hace años, son un tesoro para mí. Si hubiese dicho lo que eran, seguramente nadie me hubiese ayudado. — Metsumi abrió sus ojos en par en par. No pudo evitar que se escapara un poco de saliva por el borde de su comisura labial. — O-Oh... c-claro... y... ¿no te importaría darme un poquito? Como premio, digo yo. Chiquito, insignificante trozito... — Imploró, gesticulando con sus dedos un tamaño ínfimo.

El hombre dudó inicialmente, pero finalmente cedió. — Me parece justo. — Sacó una de las tabletas que relucía cual oro por la envoltura, la partió de un tamaño mayor al esperado, entregándoselo a la muchacha. Intentó contener su emoción, luciendo tranquila y serena. Agradeció con una reverencia, posteriormente el anciano junto a sus ayudantes se retiraron con el ladrón a cuestas, con la intención de llevarlo a la justicia.

Sola, Metsumi sostuvo con afán el tesoro entre su pecho, dirigiéndose instintivamente a un rincón de la plaza, donde habían unas bancas. Antes de sentarse pegó un saltito, ya evidenciando su euforia. Se sentó, apresurándose a abrir su recompensa. Ni se percató del joven de plateada cabellera que se encontraba sentado a su lado, algo en lo que reparó justo antes de llevarse a la boca el ansiado elixir de cacao.— ... — Sus orbes se quedaron quietos, observando al hombre de piel morena. Era inusual ver a alguien con aquella tonalidad, y, extrañamente, le agradaba.

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Última edición por Nakurusaki Metsumi el Dom Ene 07, 2018 11:06 pm, editado 1 vez


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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Sáb Ene 06, 2018 2:34 pm

Reflejos
TOTSUKI AKIRA
Getsugakure no satoPlaza CentralInvierno
Desde su palco privilegiado fue testigo de todo. Aquel hombre maleducado que le chocó también se llevó puesta a una joven de llamativa vestimenta—pues Akira no estaba mirando exactamente al hombre. Rápidamente se develó la razón de su apuro, y sin dudarlo la mujer entró en acción. El peliplata ni se mosqueó, tratando todo aquello como un espectáculo, pues era obvio que su asistencia no era requerida. En todo caso, su plan hubiera sido el mismo que el ejecutado por la colorada, que merecidamente se llevó el mérito de la captura. Sería egoísta por parte del anciano no dar algún tipo de recompensa.

No llegaría a ver ni escuchar a la distancia qué contenía el dichoso cofre, pero por cómo se emocionaba la muchacha con sus dedos en garra imaginó que se trataba de diamantes. El comerciante y sus ayudantes despejaron la plaza, y solo quedó la feliz figura de la dama en el centro del círculo nevado, como muñeca bailarina de caja musical. Despistada parecía buscar sitio para regocijar la mirada en su ganancia, y el destino de sus ciegos pasos le llevó al puerto del moreno. Sin vergüenza y con confianza le quitó parte de su potencial territorio. De tantos asientos libres, tuvo que ir a parar ahí. Akira tragó saliva.

Un pestañeo, una mirada de reojo, y otro pestañeo para mirar al frente. Por el rabillo notaba que la vecina le había clavado la atención, olvidando por un segundo el chocolate que portaba en sus manos de ardilla. Pues sí, era chocolate la causa de su emoción. Y qué mejor dulce para entibiar el interior.

Aprovechando la distracción de ella, y a su vez con ánimos de molestarla, tensionó el bíceps de su brazo izquierdo—el del lado de la muchacha. Como saltamontes que libera la fuerza de sus patas, movió el brazo a la mayor velocidad permitida por sus años de entrenamiento, y de un zarpazo le arrebató el chocolate de entre los dedos. — Hmm, se ve rico. Me encanta el chocolate. — jugó con ella, elevando la tableta frente a su rostro, tomándola con tan solo el índice y el pulgar.

Nada de lo dicho era mentira, siendo él un fanático de los sabores. El brillo y la solidez de la pieza de cacao denotaba su lejana calidad, una que solo había visto en sus viajes de la infancia. Si algo recordaba de los cargamentos movidos por sus padres, eran los dulces. Irónicamente valían su peso en oro, como si su existencia estuviese limitada a tan solo un par de kilos en el mundo, y su sabor fuese irreproducible por los mortales. Claro que estaba tentado a probar, pero no había hecho nada para ganárselo. Por ende, la miraría de reojo una vez más para apreciar su reacción. No esperaba que se quedase sumisa sin hacer nada, después de todo había demostrado su iniciativa.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Dom Ene 07, 2018 11:25 pm

Metsumi
Getsugakure no satoPlaza centralInvierno

Cometió un error. Mientras el rostro de aquel desconocido le distraía de su verdadera preocupación, este logró aprovechar el momento perfecto para, en un abrir y cerrar de ojos, arrebatarle su dulce premio. No pudo imaginarse la velocidad que este poseía, fue por ello que inicialmente sólo pudo abrir grandes sus zafiro, incrédula. Para cuando vió la pieza de oro tambalearse en las manos del peliplata frente a su rostro, una sensación de impotencia le invadió.

.... — Su expresión cambiaría rápidamente, frunciendo el ceño y elevando ambas manos, enfurecida, mientras se levantaba de su asiento con el finde abalanzarse contra el enemigo. — ¡¿QUÉ MIERDA CREES QUE HACES?! ¡¡LADRÓN, USURERO, RATA, DEVUÉLVEME MI CHOCOLATEEE!! — Rugió, no importándole si caía de lleno contra el cuerpo de quien consideraba una amenaza. Intentaría agarrar a toda costa su elixir, manoteando el aire. Y apenas lo hubiese alcanzado —o él se lo devolviera — lo escondería dentro del estuche ninja que portaba a un costado de su vestido, cubierto por la capa azabache.

Acto seguido se alejaría, ahora en el otro extremo de la banca. Sintió entonces cómo sus mejillas ardían, quizás producto de la indignación que no hace mucho había sentido. ¿O quizás porque él estaba intentando jugar con su mente?  Sólo entonces se acordaría de las palabras que el moreno había pronunciado. Se volteó levemente, observándolo de reojo. — ... ¿Te gusta el chocolate? — Sólo para reafirmar lo que creyó oír. No es que fuera raro que a alguien le gustara, sólo que pocos lo decían con aquel énfasis. O ella se emocionaba muy fácil al escucharlo, lo que fuera. Si alguien era amante de aquel dulce como ella, entonces mala persona seguro no era. Es como la regla de los perros, igual de importante.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Lun Ene 08, 2018 1:32 am

Reflejos
TOTSUKI AKIRA
Getsugakure no satoPlaza CentralInvierno
La reacción que la chica mostró no tenía precio. Desesperada sucumbió a sus bajos instintos, lanzándose con los brazos extendidos hacia el cielo debido a su también baja estatura. Akira se recostó lo más posible sobre el respaldo de la banca, extendiendo el brazo con el botín hacia atrás para que ella no lo alcance. No pudo evitar reír a carcajadas durante el altercado, teniendo a la joven trepándole la cara para alcanzar su preciado chocolate. Finalmente por la misma desconcentración que le causaba su euforia cedió, y las blancas y pequeñas manos se hicieron con la tableta de la discordia. Se lo guardó, recelosa, y se sentó lo más lejos posible. Aunque sin cambiar de banca extrañamente. No era la única en el parque.

Claro que me gusta, ¿a qué clase de enfermo no le gusta? —respondió frunciendo el ceño cuando el silencio se cortó al fin. Había sido breve, y no muy silencioso, pues él seguía soltando resoples de la nariz por el humor del momento.

No solo el chocolate, los sabores fuertes en general. Los que se apoderan te toda la boca y no te dejan hablar, ni pensar —gesticuló con los dedos separados haciendo movimientos circulares frente a su boca, apuntando a la misma. Cualquiera creería que se acababa de llenar las mejillas con la más especiada sopa caliente—. Y ese chocolate en particular se ve especial. No es de este país, no cabe la menor duda. Basta con olerlo, sentir las hierbas que se usaron para acentuar su amargura y dulzura al mismo tiempo.

Más lubricada que con manteca su lengua se escapó para hablar de aquello que le apasionaba, perdido en el tiempo con la mirada en las nubes lloronas de aguanieve. No muchos hacían las preguntas indicadas. La gente preguntaba por su pelo; que si eran canas, que si era albino, que si era tinte. También preguntaban por si piel; que si era natural, o bronceado, o simplemente tierra. Y más dudas del montón, como ocupación, residencia, y un largo hilo de relleno. Pero esa era la pregunta indicada, indagar en su paladar. Eso hacía andar la máquina.

Le miró de regreso, pues había estado hablando con el rostro fijo al frente y en la retina tenía quemada la silueta de la mujer cerca suyo.

Se te va a ensuciar ahí dentro —se refirió al estuche—, mejor comerlo al instante y verás lo que digo. Prometo no volver a quitártelo.

Estaba tentado de esperar a que le hiciera caso y nuevamente arrebatárselo de las manos, pero con fuerza en la mandíbula resistió la sonrisa y con ello la intención. No es que le importasen mucho las promesas tan mundanas como esa, sino que sería un golpe directo al alma de la chica. Una vez era suficiente, y con dos finalmente lograría que se aleje de él. Nadie en sus cabales buscaría tal cosa, y por el contrario atestiguar si apreciaba tanto la gama de sabores como él era algo que le tenía sobre la punta del asiento, figuradamente.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Lun Ene 08, 2018 5:38 pm

Metsumi
Getsugakure no satoPlaza centralInvierno

A pesar de que su risa debería haberle ofendido, y, estando en una situación corriente, habría incluso amenazado con propinarle un buen golpe en el rostro, aquel sonido le resultaba sorpresivamente agradable. Emanaba una sensación de paz, tranquilidad. Era difícil mantener el malhumor cuando lo escuchaba.

Y su respuesta era perfecta. Como si la hubiese buscado eternamente, sin lograr articularse hasta ahora. Podría haberlo imaginado, y sin embargo nunca lograría la intensidad que el moreno había otorgado, continuando ahora con lo que parecía ser una de sus pasiones. Inconscientemente, a la par que el albino hablaba, la pelirroja se daría vuelta volviendo a encontrarse de frente. Como si sus palabras le invitaran a relajarse, podía comprender a cabalidad los sentimientos que este expresaba. Asentiría un par de veces, más para sí que para él. —Sí, sí. Precisamente eso. — No tenía mucho más que añadir, lo había dicho todo.

Sus zafiro retomarían la posición oculta de su premio, la cual claramente él conocía. ¿Sólo con olerlo podía saber de dónde provenía? Increíble. — Veo que posees un olfato muy agudo. — Inquirió, esbozando una sonrisa de medio lado. No quería mostrarse demasiado sorprendida. —Tienes razón. — Agregaría finalmente, una vez que este hubiese regresado su mirada sobre la chica.

Alzó su diestra, apartando levemente la capa azabache que cubría sus costados. Abriría el estuche, sacando nuevamente la pieza de oro. Le observaría de reojo entonces, aún desconfiada. — No sé si puedo confiar en la promesa de alguien que no conozco. — Agregó, esta vez en un tono más helado, consecuente a la lenta pero consistente lluvia blanquecina que continuaba cayendo sobre ambos.

Sólo unos segundos, y partiría el chocolate a una razón casi equitativa. Casi, era difícil compartir su obsesión. — Metsumi. — Extendió uno de los trozos, esbozando posteriormente una sonrisa. Si no podía confiar en un desconocido, entonces la idea era conocerse, ¿no?. Presentía que no sería difícil.

Aguardaría la respuesta del peliplata, para posteriormente desenvolver el trozo de cacao y llevárselo a la boca. Al acercarlo a sus labios, instintivamente lo olfateó. Sí, tenía razón. Era un aroma distinto al que acostumbraba a sentir en el resto de las muestras provenientes del país de la luna. No tardó en engullirlo, saboreando cada segundo que le duraría hasta derretirse completamente en su paladar, provocando una extraña y placentera sensación. Cerró sus orbes, como si de aquella forma pudiese plasmar para siempre aquel bocado.

Suspiró, satisfecha. Sintió nuevamente sus mejillas calientes, ahora provocado por la calidez que otorgaban sus componentes. Una maravilla.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Lun Ene 08, 2018 8:23 pm

Reflejos
TOTSUKI AKIRA
Getsugakure no satoPlaza CentralInvierno
Guardó silencio Akira mientras ella se decidía por el destino del chocolate. Al menos en palabra parecía coincidir con su descripción hablada del sentido del gusto, que en él estaba bastante potenciado hasta ser casi una maldición. Ni comentó con respecto al olfato, pues realmente no era mérito suyo, sino de tan aromático chocolate concentrado en esencias. Pero tampoco iba a rechazar un elogio por más raro que este fuera.

Sus brazos volvieron a la posición inicial de reposo sobre el respaldo de la banca, aferradas sus manos también a la última tablilla de esta. De piernas cruzadas con un pie elevado le miraba interesado, haciendo rebotar la punta del calzado más alto como segundero que le apura en su meditación. Y el resultado de la misma sería, cuando menos, inesperado. La joven cortó el chocolate de manera intencionalmente desproporcionada, ofreciéndole la menor a brazo extendido. Sin importar el tamaño de su porción, era más de lo que se merecía. Sus ámbar cayeron enfocados en la misma, y en algún resto pequeño de papel atrapado entre la suave textura negra y el delgado pulgar de la chica. Elevó la vista lentamente, dándole tiempo a retractarse, y recorriendo el largo del claro brazo ajeno como si contara los lunares en este y el perfil de su cuello. Al final se detuvo en sus ojos de océano, encontrando en ellos la seguridad que le permitiría hacerse con el regalo sin culpas.

Akira.

Pero ese día se sentía más arrogante de lo normal. En vez de mover el brazo con intenciones amigables, inclinó su torso en dirección a la mano que le daba de comer. Con un movimiento rápido—mas cuidadoso-tomó el chocolate con la boca. No reparó en qué tanto sus labios se apropiasen de la uña del pulgar contrario, sino tan solo se cuidó de no morderle. Y finalmente regresó, hecha su gracia, con la fracción de tableta entre dientes. Con dos dedos de la diestra retiró el papel remanente, y entera la dejó caer sobre su lengua. Cerrando los ojos la presionó contra el paladar. Ahí quedó un rato, ciego con el rostro al firmamento, dejando que la nieve le señalase qué partes de su rostro debían sensibilizarse con su frío tacto.

No dijo nada, dando pie quizás a un momento algo incómodo. Simplemente su garganta soltó un grave sonido de satisfacción.

Cuando una buena cantidad de chocolate se derritió por la mera temperatura de su boca, comenzó a masticarlo lentamente, dejando que partes del mismo se colaran en todos los reinos de las papilas gustativas. Entonces le miró y sonrió, todavía sin poder emitir voto. En cambio unió el índice y pulgar diestros en un círculo, a modo de aprobación.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Miér Ene 10, 2018 2:32 pm

Metsumi
Getsugakure no satoPlaza centralInvierno
Su sonrisa afable iría transformándose prontamente en una de sorpresa, logrando que aquella se acentuara aun más de lo normal. Sus orbes irían, como en cámara lenta, haciéndose cada vez más grandes, y sus pupilas dilatándose.

Mantuvo un par de segundos más la sonrisa ahora mecánica en su rostro, antes de reaccionar completamente. ¿Qué era lo que estaba viendo? Aquel sujeto se inclinaba frente a ella, saboreando el dulce cacao que le ofrecía. Un escalofrío recorrería su espalda tras sentir los labios ajenos tocar su piel, arrebatándole posteriormente la pieza de chocolate. No dijo nada, ni siquiera pudo apartar su diestra o moverla de la posición en la que parecía aún sostener el dulce. En cambio, su rostro comenzaría a llenarse de un carmín intenso, sofocante. Esta vez no eran sólo sus mejillas, sino todo su rostro.

Volteó rápidamente hacia otro lado, tratando de enfocarse en lo que ahora deseaba. Saborearía el chocolate, sintiendo que los latidos de su corazón se hacían más intensos. ¿Por qué no le objetaba? Ni ella lo sabía. De lo único que estaba segura, era que tenía grabado el calor de aquel contacto en su pulgar. Entrecerró sus ojos, aún avergonzada. ¿Qué estaba pensando? Cerraría fuertemente estos, intentando despejar su mente de otros pensamientos que seguidamente querían ingresar en su mente. No. No debía permitirlo.

Seguramente quería eso, jugar con ella. Volvería en sí, esta vez volteándose con la mayor naturalidad que le era posible fingir, observando al moreno terminar su degustación. Iba a mencionarle algo, reclamarle. Mas la sonrisa que este le dedicó, además del gesto con sus manos de aprobación, harían que la pelirroja se encogiera de hombros, soltando un suspiro. —Tendré que ir con cuidado contigo. — Manifestó, rindiéndose.

Elevaría entonces su mirada azulina, notando la oscuridad del cielo que los cubría. Los copos de nieve continuaban su andar, indiferentes de las emociones y situaciones que allí surgían. Testigos silenciosos, acompañantes temporales. Sentada normalmente y de frente, su diestra mostró la palma, esperando recoger un par de lágrimas cristalizadas. —¿Estás solo? — Preguntó, ahora cayendo en cuenta de que el joven se encontraba sentado en la banca desde el inicio, quizás hacía mucho tiempo. O quizás esperaba a alguien que compraba por aquellos lares. ¿Y si llegaba su novia? Sería algo vergonzoso. Mejor irse antes, sería prudente.

Y aunque lo intentó, permaneció sentada, cerca suyo. ¿Qué le sucedía? Seguramente era el clima.




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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Jue Ene 11, 2018 1:38 am

Reflejos
TOTSUKI AKIRA
Getsugakure no satoPlaza CentralInvierno
Sus travesuras rendían frutos muy fácilmente frente a la inocente y enérgica mujer, que de manera poco esperada no emitió queja alguna ante su desfachatado avance. — ¿Hmm? —soltó para sí mismo, curioso del destino, cuando ella reincorporada estuvo apunto de atacarle. Ahora mismo no era el caso, pero era obvio que su rostro había estado más rojo que su cabellera. Le delataban las orejas, que demoraban en perder aquel color. El clima no la excusaba, pues haría falta un tajante sol de verano para dejarla así. Pero finalmente no dijo nada, o al menos nada negativo. En cambio lo tomó con humor, muy cómoda en sus palabras.

Lo risueño de sus expresiones le destruyó.

Tanta arrogancia, tanto entrenamiento militar para transformar su rostro en un glaciar. Nada de eso sería útil contra la calidez femenina que le iluminaba de cerca. Hasta sentía las altas temperaturas chocar contra sus mejillas, sin aceptar que estas provenían en realidad del acelerado pulso propio. Por suerte para él, camuflada tras lo oscuro de su piel, la ansiedad intentaba pasar desapercibida. Si tan solo, además, pudiera haber ocultado su sorpresa; pero no. Un exagerado podría decir que quedó boquiabierto, pues su labio inferior se desmayó de solo pensar que había hecho contacto con la blanca piel de Metsumi. Y esa separación con el labio hermano, de apenas medio centímetro, medía una cantidad infinita de hambre. Sí, hambre, no de gula sino de lujuria, y no por la suavidad del chocolate extranjero precisamente. ¿Acaso tenía algo raro la golosina?, o debía ser el clima.

Afortunadamente ella rompió el silencio que él estaba totalmente dispuesto a mantener, claro siempre y cuando ese silencio fuese acompañado del momento que les competía. Pero en fin, soltó una pregunta que era tan importante para ella como para él, solo que Akira contaba con ventaja. Si la joven la había hecho, tenía que significar que ella no tenía pareja. ¿Por qué interesarse de otro modo? Y darle ventaja al peliplata era peligroso, o podía jugar como gato con la comida.

No, vivo con mi hermano. Tenemos un negocio en la zona comercial —era cierto, mas no lo que ella esperaba escuchar, y él lo sabía. Pícaramente le sonrió, enseñando un colmillo—. Sí, estoy solo. Simplemente hacía tiempo antes de regresar a casa. Suelo entrenar tanto durante el día que nunca llego a ver la plaza iluminada de noche, y no quería que se me fuese el invierno sin apreciarla nevada.

Regresó la vista al frente, repartiendo su atención en los distintos negocios que se preparaban para la hora de cierre. Derepente todo eso ya no era tan atractivo, ni tampoco la nieve o las pocas hojas sobrevivientes danzando sobre las ramas. Prefirió mirarla a ella nuevamente.

¿Tú?, ¿te dedicas a combatir el crimen como una vigilante de la noche?

Esta vez hizo un magnánimo esfuerzo por mostrarse serio, con el ceño fruncido. Si su paga por cada robo evitado era una pieza de chocolate, no le costaría creer que realmente se dedicaba a eso. La ojeó de arriba abajo durante su pensamiento, notando que no le afectaba a la figura. Y carraspeó, porque imaginó que ella se dio cuenta.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Dom Ene 14, 2018 12:20 am

Metsumi
Getsugakure no satoPlaza centralInvierno
Voltearía a observarlo, quizás un poco sorprendida. A pesar de que su respuesta no era la que buscaba, no despreciaba tal información. Y ahora que se percataba, ¿qué clase de respuesta era la que realmente le interesaba? Por un momento, sintió su corazón palpitar más fuerte de lo normal. Molesto, delator. Aunque intentó calmarlo, la sonrisa juguetona que el moreno le ofrecía haría que se acentuara la molestia rítmica, comprometiendo su respiración. ¿Estaba jugando con ella?

Vino la esperada respuesta. Iba a gritarle de no haber sido porque su cuerpo quedaría inerte ante el sonido que emanaba el peliplata, indicando ahora la respuesta principal. Sus orbes azulinas se fijarían en aquel ámbar que se encontraba cerca suyo, de una tonalidad casi dulce. — ¿Eres shinobi? — Inquirió, curiosa. Podía notarse más allá de las ropas holgadas y cubiertas que traía, que aquel entrenamiento no era sólo por mera diversión. O si era su hobby, se lo tomaba muy al extremo.

No podía negarle, sin embargo, la preciosa vista que se podía apreciar desde aquel lugar. Retiró, algo reacia, la mirada de su interlocutor, para dirigirla hacia los puestos iluminados y la nieve que continuaba su trayecto hacia los pies de los transeúntes. Se sintió más relajada, ahora mostrando una leve sonrisa de tranquilidad. La pregunta de su acompañante logró que volviera su punto de atención en este, ahora notando cómo sus orbes se dirigían hacia ella... aunque no exactamente su rostro. Parpadeó un par de veces, comprendiendo la situación. — No dejas de ser un pervertido. — cruzaría sus brazos, en un abrazo por protegerse a sí misma. Y entonces recordó que poseía la capa, con la que se cubrió cual nori a su sushi.

Soy kunoichi. Genin aún, pero espero ir cambiando eso. — Inflaría sus mejillas, no por la situación de su rango actual, sino porque aún la vergüenza recorría sus mejillas. Desviaría levemente la mirada hacia un costado, nerviosa. Normalmente le hubiese dado un buen golpe en la cara, o simplemente se hubiese ido. Y sin embargo, seguía en la lucha interna de comprender el porqué se quedaba. ¿Qué tenía él? Finalmente no resistió, volviendo a observar aquel rostro que tantas dudas le provocaba. Y a la vez, le transmitía una seguridad reconfortante. — Vivo con mi padre, más hacia las afueras de la aldea que en el distrito residencial propiamente tal. Supongo que es lo que nos dejaron cuando llegamos a Getsu. Vinimos de Kiri, aunque de eso ya hace varios años. — Soltaría un leve suspiro, ya más calmada. Soltaría su agarre, desenvolviéndose de la prenda azabache.

Es algo duro al inicio encajar en un sitio donde no eres originario. Aún así, Getsu era la mejor opción para nosotros. — Se detuvo un segundo, meditando. Aunque era muy orgullosa del clan al que pertenecía, no sabía si era prudente dar información acerca de sus habilidades a alguien que acababa de conocer. Pero bueno, era de la aldea. Aliados serían en alguna batalla, lo más seguro.— Pero supongo que sentiste lo mismo... —Lo observaría, bajando levemente el tono de su voz. Como si aquella frase fuese más allá, no solamente insinuando que él tampoco era oriundo de la luna, sino también de la extraña conexión que ella sentía. ¿Sería la única? Despabiló, volviendo en sí. — Porque no eres de aquí tampoco, asumo. — Agregó, completando la frase. No quería dejar lugar a otras interpretaciones. Al menos, su cerebro no. Y el hecho de ver su piel y facciones, le daban una probabilidad bastante buena de que aquel bronceado no se cultivó en el húmedo país de la Luna.




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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Lun Ene 15, 2018 5:13 pm

Reflejos
TOTSUKI AKIRA
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Cada vez Akira se quedaba con menos excusas para justificar el cosquilleo que trepaba por su espina. Aquella descarada culpa al clima poco duraba cuando la sensación encontrada era cálida, pero a la vez tentaba al temblor de las manos. Debía controlar su propio pulso, y por ello bajaría los brazos que con confianza mantenía sobre el respaldo. En cambio los cruzó, protegiendo los dedos inquietos bajo las axilas. Esos pensamientos turbios de ensueño y la irrevocable necesidad por llamar la atención de la escarlata le recordaba solamente a su infancia, queriendo impresionar a alguna hija de pesquero con su conocimiento inventado de las estrellas. ¿Sino por qué repetiría esos actos abusando de confianza?, no para que le llamen pervertido, claro está. Eso le hizo fruncir un poco el ceño, preocupado de haber quedado mal ante la mujer, pero ese suave rostro no hacía más que disipar cualquier ansiedad. Por poco disipaba también las nubes sobre ambos.

Bromeando tornó su semblante a uno triste cuando ella se tapó completamente con su capa, ocultando por dentro real decepción por perder la vista de su generosa piel expuesta. Afortunadamente el pudor no le duró mucho, no sin antes ejercer su propio turno para resumir la historia de su vida. El peliplata atendió con interés, notando una mínima semejanza en sus experiencias, tan solo por ser una pieza suelta del rompecabezas.

¿Por qué dices eso? —inquirió sonriente tras las deducciones de Metsumi—, ¿no ves que mi cabello es blanco y brillante como la luna? —completó a modo de burla, agitando de manera extravagante la cabeza de lado a lado.

Se frenó de cara a ella, con una mirada profunda. Comenzaba a darse cuenta que eso provocaba el efecto deseado, aunque no solo en la chica.

Bueno sí, soy shinobi aquí aunque nací en el País del Rayo —sonrió cerrando los ojos, aunque espiando apenas entre sus pestañas para intentar cazar una reacción—. Pero no viví ahí, ni lo recuerdo. Tras mi nacimiento mis padres vivieron viajando de un sitio a otro. Así que sé muy bien cómo es eso de no encajar.

Se acomodó en el asiento sin saber muy bien qué hacer con su cuerpo, inclinado un poco hacia adelante. Lastimosamente no quedaba más chocolate para poder volver acercarse a ella y lograr algún tipo de contacto. Tan solo pensar en eso le generaba un vacío en la boca del estómago, como quien recién se entera que no ha comido en todo el día y repentinamente muere de hambre. Un hambre capaz de consumirle por dentro, y comenzar especialmente por su sano juicio. ¿Qué debía decir ahora para cortar el repentino silencio de sus palabras y a la vez acallar a la bestia? Tendría que haber practicado más la creación espontánea de temas de conversación, pues sentía que tenía a un tesoro en su anzuelo que requería mucha más pelea de la que él había aprendido a dar.

Tragó saliva, buscando una solución.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Mar Ene 16, 2018 11:31 pm

Metsumi
Getsugakure no satoPlaza centralInvierno
Llevaría ambas manos hacia su boca, tratando de no explotar a carcajadas con la demostración exagerada que el moreno realizaba. Aunque, a pesar del toque humorístico que este mismo daba, lo cierto es que su melena plateada era bien llamativa. Se le hubiese antojado tocarla, acariciarla. Sin embargo, aquella idea sería rápidamente sepultada tras lo extraño que podría resultarle al shinobi aquel acto que pocas excusas tenía de realizarse. Una lastima.

El nuevo encuentro de sus miradas lograría que la kunoichi volviera a sentir una leve tensión. Volvería a acomodar sus manos, escuchándole atentamente. Su procedencia no había podido deducirla, pues poco conocía de geografía. Aún así, le impresionó que fuese del país del rayo. ¿Cómo sería aquel lugar? Curiosa, observaría la afable sonrisa que él le ofrecía, sintiendo un ligero dolor en su pecho. Extraño era que aquel dolor le gustara, y que sintiera a su cuerpo pedirle más. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no llevar su siniestra al pecho, tragando saliva para intentar calmarse.

Por suerte las palabras de Akira continuaron, adentrándose algo más en el pasado del peliplata. Esbozaría una leve sonrisa, asintiendo con la cabeza ante el último comentario de este. Así que ambos provenían de otros países, y habían acabado en aquella aldea por decisión de sus familiares. Curioso el destino, no era sino hasta ahora que finalmente se conocían. ¿Sería algo que perduraría en el tiempo? Sentía la necesidad de continuar con su presencia, era extraño el pensar en que este fuese un encuentro casual que quizás no ahondaría más allá, y que volverían a perderse entre los pasos de la multitud, cada quien por su camino.

Perdida en sus pensamientos, observaba inerte la nieve que aún caía sobre ellos, envolviéndolos. Seguían siendo testigos de algo que podría acabar ahí mismo. Pero, ¿por qué debía? Un extraño vacío comenzó a apoderarse de su garganta. No. No era algo que ella debiese permitir.

Te invito un chocolate caliente. — Musitó, volviendo a observarle. Acompañado de una sonrisa, Metsumi aguardó a que su compañero aceptara la invitación. Poca cuenta se dió del silencio, pues sus pensamientos lo rellenaron. — Creo que concordarás en que un solo bocado de chocolate no dura toda la noche, es sólo la entrada. — Se levantaría, estirando sus brazos mientras que con su mirada intentaba ubicar alguna cafetería. Seguramente entre las relucientes luces y decoraciones de los puestos en aquella plaza habría más de alguna.

Aguardaría a que el albino se levantara, para entonces emprender marcha hacia su objetivo.— ¿Recomiendas algún sitio? — Aguardó, caminando lento. Quería quedar a su lado.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Miér Ene 17, 2018 12:56 am

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TOTSUKI AKIRA
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Muchos pensamientos trillados, sacados del molde de las poesías románticas, se le venían a la mente tan solo siendo testigo de las distintas muecas que podía hacer la colorada. Recién la conocía, sí, era poco más que una extraña; pero no se veía inmune al efecto de ese químico contacto que tan naturalmente tenían en una noche nevada cualquiera. Bostezó entonces, enseñándole su garganta a todo el gentío que algo lejos les rodeaba. No por aburrimiento, obviamente, sino por la combinación de los nervios con el cansancio que venía arrastrando. La solución planteada por Metsumi le hizo alzar las orejas, pero también le provocó una estrepitosa piel de gallina oculta bajo el cuero de su abrigo. Le miró, aclarándose la garganta para tener tiempo de pensar. Y el tiempo se detuvo, o casi, con copos de nieve flotando delante de esos ojos azul oceánico.

Como una estúpida quinceañera catalogó esa invitación con el nombre de "cita", y no le importaba no haber sido él quien hiciera la pregunta finalmente. No se mentía a sí mismo, no era bueno tomando la iniciativa en conversaciones, y si había logrado algo con ella había sido más que nada por sus avances físicos y bromas escupidas sin oportunidad de reflexión. Esa invitación, sin embargo, tenía un peso tremendo en su estómago. Obviamente sus nervios se multiplicaron a la enésima potencia, y el sudor comenzó a condensarse en su sien, para lentamente cristalizarse. Tuvo que frotarse la frente, quedando como un pelmazo frente a la asertiva pelirroja, pero no le importó. La oferta ya estaba sobre la mesa y con más hambre que un mapache la cazó.

Me encantaría —aceptó su oferta tras su comentario sobre el bocado de chocolate que aún resonaba en su paladar. Se relamió a propósito—. Aunque ese chocolate venía con algo extra que no creo que puedan igualar.

Así funcionaba él, a base de contraataques. Quizás algo parecido a su modo de combate, por poco romántico que sonara. Si tenía que idear sus propios temas de conversación estaba frito, pero para dar un remate a comentarios regalados por la insospechante fémina, era mandado a hacer. Y orgulloso de esto se levantó también, un par de segundos retrasado, para mirar cómo Metsumi estiraba su cuerpo mientras le daba la espalda. La capa no dejaba nada ni siquiera a la imaginación, pero sus brazos extendidos iluminados por las tantas cálidas luces eran suficientes para darle regocijo.

Conozco un lugar, pero cierran pronto. Ven.

Pasó junto a ella algo apurado en dirección norte, guiado por la constelación que se asomaba entre las nubes. ¿Y se atrevería?, claro que sí, pues debía recobrar la hombría que ella pidió prestada al hacer la pregunta clave. Con esfuerzo interior, por más vergüenza que le causara, al paso robó el contacto de la mano femenina, sujetándola. Con seguridad pero delicadeza le rodeó sus tibios y finos dedos, sintiendo como sus morenas mejillas se tornaban de un tinte más cercano al vino. Por suerte solo la nuca seguida por la estela flotante de su cabello quedaría visible para la chica. Y como si nada hubiera pasado, raudo con el objetivo goloso en mente, caminaría calle arriba por el centro de la calle adoquinada. A cada lado un torrente de gente les hacía de pared, uno de ida y uno de vuelta, pero ellos solos en el centro formaban parte de otro mundo. No había otros cuerpos que tuviera en cuenta, si es que así se podía explicar a la sensación. Las otras caras eran sombras, adornos, porque los únicos rasgos a los que debía prestar atención estaban conectados a él por el escalofrío en la yema de sus dedos. Volteó, corroborando que su acción no era repudiada, y para tener una pizca de ese rostro que sí le importaba.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Dom Ene 28, 2018 2:28 am

Metsumi
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Una extraña sensación surgió desde la boca de su estómago, recorriendo finalmente cada poro de su piel. El observar aquel gesto por parte del moreno, quien probablemente recordaba el sabor del chocolate ofrecido hace poco, le erizó la piel. Desvió su mirada sin poder ocultar el carmín en sus mejillas, tratando de calmar los sonidos que su corazón emitía cada vez con mayor vehemencia.

P-Puede ser... — Musitó, tratando de continuar normalmente la conversación tras el comentario del moreno. Tragó saliva, observando los copos de nieve continuar su camino hacia el suelo. Era curiosa la interacción que ambos generaban. Algunas veces sentía que deseaba salir corriendo, y otras necesitaba su contacto. Podía ser ella misma, y a su vez la intimidad que sus gestos y mirada le generaban le hacía ir y venir en un vaivén de comodidad y confianza; vergüenza y temor. ¿Existía una persona así, capaz de provocar tantos sentimientos? Se sorprendió, tras analizarlo brevemente.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz del peliplata, quien sin dejarle mayor tiempo de reacción pasaría a su lado, robándole el contacto de su siniestra. Elevó su vista hacia aquella cabellera que ondeaba con el paso apresurado del albino, ahora con sus mejillas más rojas que un tomate. Y a pesar de los nervios que sentía, tuvo el valor de sostener su agarre para así sentir con mayor claridad su calidez, aquella que llegaría hasta cada rincón de su cuerpo. De pronto, la nieve era equivalente a esferas de calor concentrado. No hacía frío, ni tampoco un calor abrumante. Era un equilibrio perfecto.

Observó en su rápido andar aquella conexión, preguntándose el porqué de aquella sensación de protección. Sus dedos eran finos y largos, y sin embargo los sentía fuertes. Ni se percató de la gente que pasaba a su lado, algunos cuchicheando la escena. Se dejó llevar simplemente, a donde él quisiera. Sí, porque realmente no le importaba hacia dónde iban, mientras estuviesen juntos.

Pero como todo inicio, existe un final. Más temprano que tarde, llegarían a destino. Y al sentir que el moreno se detenía, tendría que hacer lo mismo. Sin embargo, no cortaría el contacto sino hasta que fuese pertinente. Y si él lo cortaba, al menos no habría sido su iniciativa. —¿Es este? — Musitó, ya detenida a su lado.


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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Miér Ene 31, 2018 1:05 am

Reflejos
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Atestiguar esas mejillas rebosantes de rubor por parte de la chica solo logró en Akira que los exagerados nervios se contagien al rostro propio. Cuanto antes procuró mantener la vista al frente y la mirada gacha, recobrando la compostura durante el mismo tiempo que les llevó alcanzar el local que buscaba. — —asintió todavía vergonzoso, sintiendo sus fuertes latidos llegar hasta las yemas de los dedos y chocar contra los de Metsumi. No le había soltado la mano, y por más raro o incómodo que fuese estar parados en medio del camino manteniendo el delicado contacto entre los dedos, tampoco se vio capaz de interrumpir el momento. Tragó saliva con algo de dolor en la garganta, y se adelantó hasta posar la mano libre en el centro de la puerta. La otra tuvo que separarse de la chica, pero solo para apoyarla contra su espalda al nivel de la cintura y de manera algo confianzuda sugerirle la entrada.

El establecimiento se llamaba "Lette", según ponía en un pintoresco letrero de madera tallada, pulida y barnizada generosamente. Su nombre inventado hacía referencia a su dedicación a los lácteos, específicamente en la gama de los dulces. El interior, de tintes dorados gracias a los cálidos muebles rústicos y la hogareña iluminación a base de velas y hogar de leña, invitaba a los comensales a acomodarse en las sillas de gordos cojines tejidos. Un lugar donde definitivamente uno no esperaría ver a alguien del aspecto físico de Akira, pero más allá de la rudeza que le requería el trabajo, después de todo su tonalidad combinaba con la del chocolate suave en el que se especializaba la tienda.

Caminando junto a la fémina carmín ubicó con la mirada una pequeña mesa redonda para dos, acobijada contra la pared, junto al ventanal y una vistosa columna. Extendiendo la mano que antes usó para abrir la puerta, señaló en aquella dirección y guió a su compañera, incluso apartándole la silla para que tomase asiento primero. Él le seguiría, tomando el puesto frente a ella. A la izquierda de la joven, esta podría ver por la ventana semi empañada las siluetas difuminadas de los transeúntes en el exterior, con tan poco detalle como él los veía cuando era inundado por la sensación que el tacto le regalaba. Ahora, ya despojado de esa gracia divina, el milagro llegaba directo a sus ojos. Intentaba, de modo fútil, detener las invasivas ojeadas hacia el rostro ajeno, y de vez en cuando cuerpo. La carta que la mesera dejaba en la mesa de poca distracción le servía, pues sabía su orden de antemano.

El chocolate de aquí es muy bueno —cortó su silencio—. Y quizá lo que antes sentí con el gusto, ahora lo sienta con otro sentido.

Más meloso imposible, pero no podía callarse todas las frases ridículas que le venían a la mente. Al menos una tenía que saltarse el muro que intentaba construir. Aunque cada ladrillo era mucho más lento que las hojas de poesía barata que parecía citar su cerebro. Se rascó un ojo, intentando ocultar el rostro de la mirada contraria, lamentándose de comentarios tan simples. Claramente debía limitarse a sus sugestiones con el cuerpo, que parecía ser su único fuerte.

La mesera se iría acercando con timidez, esperando no interrumpir los imaginarios rayos de energía estática que corrían entre los dos jóvenes sentados. Sin embargo, por más lentos que fueren sus pasos, finalmente llegaron al detenimiento frente a la mesa del ventanal.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Lun Feb 05, 2018 6:41 pm

Metsumi
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Su mirada se mantendría al frente, algo cabizbaja. Observaba el marco de la puerta tras el fondo de los copos de nieve que parecían no querer cesar su viaje, y sin embargo no lograba sentir una pizca de su temperatura. Mantenía aquella conexión que ambos habían acordado establecer, sintiendo la piel contraria regular la calidez de su cuerpo. Para cuando la entrada se abrió paso por una de las manos del shinobi, la otra se separaba de su diestra para posarse cerca de su cintura, provocando un escalofrío que recorrería su espalda. Tragaría saliva, evitando dar un saltito de sorpresa, aunque amagó a hacerlo.
 
G-Gracias... — Mencionó, respondiendo a aquel gesto de invitación hacia el interior. Y tras pasar el umbral, notaría las cálidas tonalidades que ofrecía aquella tienda, decorada de velas que con su fuego otorgaban una sensación reconfortante, hogareña. Tuvo la loca fantasía de vivir en un sitio parecido, y curiosamente aquellos ámbar le acompañaban. No evitó sonrojarse, desviando la mirada hacia el lateral contrario de Akira, quien proseguía junto a ella hacia una mesa en la esquina.

El siguiente acto del moreno haría que se relajara, observándole ahora con una sonrisa. — ¿Siempre eres tan caballero? —Agradecería el gesto, sentándose primero. Era cierto que tanta amabilidad y atención no eran algo común en las aldeas shinobi, en especial si el gesto provenía de uno. Aún así, quizás realmente existían personas ligadas a antiguas tradiciones de respeto y cultura. Aguardando a que su compañero tomase asiento, sus zafiro se posaron sobre el hermoso ventanal que se encontraba a su izquierda, pudiendo notar que el vidrio se encontraba empañado por el evidente cambio de temperatura entre ambos ambientes, a pesar de que ellos no lo hubiesen notado.

Era extraño acabar un día en el que nada esperaba encontrar, a estar sentada en esa tienda tan relajante y con alguien que, debía admitirlo, le atraía. ¿Cómo había sido posible que en tan poco tiempo ya sintiera que podía entregarle todo, incluyendo esa idea? Observaría al peliplata, sintiendo nuevamente su nerviosismo a flor de piel al notar que aquella mirada se posaba sobre sus ojos, observándole. Tomaría la carta que por alivio había llegado, aunque en un inicio no pudo concentrarse en leer absolutamente nada. Y tras un silencio algo tenso, escucharía la voz de Akira nuevamente, logrando que bajara la carta.

Ladearía levemente la cabeza, no pudiendo comprender del todo sus palabras. Y claro, era bastante nueva en cuanto a coquetear se trataba, tampoco es que le hubiesen dedicado palabras más elaboradas que "besheza" anteriormente, cuando caminaba por la calle y alguno que otro lanzaba simplicidades. Notó que el moreno comenzaba a rascarse un ojo, apartando su rostro del frente. —Umh... —Soltó, pensativa. Cerraría sus orbes por unos segundos, cruzándose de brazos. — ¿El olfato? — Mencionaría entonces, esperando acertar. Aunque ahora que lo pensaba, sí había olido el cacao antes de tragarlo.

¿Estás bien? — Acercaría su torso algo más apegado a la mesa, estirando su diestra con el fin de acercarse a él a retirar aquella basura que parecía estorbarle. — ¿Quieres que te ayude? — Solamente logró posar sus dedos sobre la cabellera plateada del joven, sintiendo un leve escalofrío recorrerle. Notó por su lateral derecho que la mesera se acercaba, dispuesta a tomar el pedido. De un salto volvería a su posición, agarrando con firmeza la carta. —Eh... un chocolate caliente. — Soltó lo primero que se le vino, aunque ni había leído la carta. Para cuando sus nervios se calmaron un poco, pudo distinguir algo que le llamó la atención. —... Con menta. — Sonaba novedoso, al menos para ella.

Entregaría finalmente el menú a la chica, la cual aguardaría la orden de Akira para finalmente desaparecer, volviendo a dejarlos en la misma situación inicial. Llevaría ambas manos hacia su falda, tratando de quitar la tensión que sentía. Observaba la mesa, tratando de entretenerse con cualquier estúpido detalle que encontrara. — ¿Te gustan los animales?  — Mencionaría, de la nada. Cualquier tema de conversación le servía, pero lo cierto es que cualquier pregunta realmente estaba bien para poder conocerlo mejor.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Mar Feb 06, 2018 2:40 am

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Mientras tomaban asiento, no respondería a su pregunta con más que una sonrisa. Ya juzgaría ella si mantenía sus buenos modales en toda ocasión, y no era tan solo un milagro de la primera cita. Porque oficialmente se le podía llamar así, ¿verdad? Asintió para sí mismo, aprovechando que ella se perdía en sus pensamientos y el vidrio empañado de blanco. Quizás eligió demasiado bien la ubicación, pues la distracción que la belleza nocturna del distrito ofrecía le estaba opacando de cierto modo. Supuso que por eso, y no por simple despiste, ella no cayó en cuenta de su piropo intentando adivinar uno de los típicos cinco sentidos al azar. Y ese intento propio por ocultar su vergüenza sería tomado de modo literal, como sus anteriores palabras, al punto que tuvo que alejar unos centímetros la cabeza, sumido en risas. Realmente era despiste.

No tengo nada en el ojo, no te preocupes —le calmó mientras bajaba el ritmo de sus resoplidos causados por humor, y alzaba la mirada para dirigirle como se debe la palabra. Sabría desde ese momento en adelante que era imposible no quedarse pasmado ante la mirada azul profundo de Metsumi cuando abría grandes sus ojos de tal manera. Y no era necesariamente su saturado color el causante de tal hipnotismo, ni el contraste con su colorada cabellera, sino el brillo que estos evocaban acentuados por las desesperadas pestañas que señalaban en su dirección. La profundidad de sus iris llevaba directo a su alma, quizá manifestando lo sincero de su personalidad, y haciéndole a Akira sentirse bienvenido. Tan así era, que en el reflejo de sus pupilas dilatadas se vio a sí mismo, y el gesto de perdido en el universo que había quedado inmortalizado en su rostro. Despertó, carraspeando, y miró a la camarera que ya se encontraba allí.

Que sean dos —sonrió, e instantáneamente redirigió la mirada a su acompañante, con orgullo.

Ah, el arte de la conquista; un modo avanzado de engaño. Al no mirar la carta intentó dar a suponer que pediría su orden favorita, lo de siempre. Sin embargo estaba decidido a pedir lo mismo que ella, y así sorprenderla con la idea de que tenían los mismos gustos. El detalle era que en su letargo no había procesado las palabras de la joven, y recién caían ahora como fichas trabadas en una tragamonedas. Y para cuando dio con el premio, la sorpresa regresó para azotarle a él. ¿Había adivinado ella su truco?, ¿o acaso podía leer mentes?, pues realmente le gustaba el chocolate caliente con menta. — La combinación de su textura densa y el frescor ofensivo de la menta es un contraste formidable —pensó en voz alta, discutiendo consigo mismo en primera instancia, mas convirtiendo sus argumentos en un elogio para la elección de la chica.

Me gustan los animales, sí —acudió a su pregunta, pues por un segundo la ignoró con su comentario—. Pero mi hermano es más alérgico y se pone como esponja vieja si cualquier cosa peluda se le acerca, así que no tenemos mascota.

Torció la boca de lado, mostrando leve decepción en su propio hogar. Ya más de una vez había repetido la idea de ser acompañado de un cuadrúpedo, al igual que Kio y su fiel consciencia canina. Aunque en todo caso, no se atrevería a llevarlo consigo a misiones, donde los trastornados típicos que uno se encuentra en el camino podrían hacerle daño.

Tendría que mudarme, pero tampoco me gustaría que esté siempre solo.

No especificaba si perro, gato, cacatúa, o lobo marino. Simplemente una bola de felpa a la cual aferrarse durante el sueño, o dejar pasar el tiempo bañando. Y es entonces que se dio cuenta que volvía a divagar en sus adentros, algo que solo se permitía en la comodidad de la soledad. No es que ella hiciera algo para lograrlo, pero le hacía bajar la guardia sin siquiera darse cuenta.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Miér Feb 21, 2018 4:25 am

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Lo observó con un dejo de confusión, pues sabía que poco y nada había visto la carta que la camarera le había puesto en frente. ¿Una coincidencia? Le costó creer que aquello no estuviese planificado, aunque luego de que la muchacha tomó las órdenes y abandonó la escena, atendería al profundo y goloso comentario que el moreno realizaba sobre la elección de la bebida. Sonrió de medio lado, sin poder evitar sentir un extraño cosquilleo en la boca de su estómago. Ahí iba de nuevo, dejándose llevar por los sabores que la comida ofrecía. No sabía porqué, aquella pasión con la que narraba sus sentimientos sobre el gusto lograba cautivarla. Era uno de los primeros que se emocionaba tanto como ella por la comida.

Tú lo has dicho. — Finalizó, para posteriormente escuchar la respuesta a la pregunta que tan impulsivamente había lanzado antes, aquella motivada por el silencio y los nervios. Reiría levemente ante el comentario de la apariencia que su hermano adquiría al estar cerca de los animales, para posteriormente notar la pequeña decepción que se reflejaba en el rostro del albino. Bajaría ligeramente la mirada, pensativa. Sus últimas palabras lograron que la pelirroja soltara un suspiro.

Me pasa lo mismo.— Musitaría, igualmente decepcionada. Aunque en su caso era más expresiva. — Mi padre se la pasa trabajando fuera de la aldea, y nunca le ha gustado la idea de tener una mascota.— Se encogería de hombros, continuando.— Pasaba la mayor parte del tiempo en casa sola, así que varias veces intenté llevar mascotas, pero siempre él terminaba reubicándolos con algún vecino, y aunque tenían un hogar y yo podía ir a jugar con ellos, nunca tuve uno propio. — Juntó ambas manos bajo la mesa, tratando de no demostrar demasiada tristeza por ello. Era cierto que en su tiempo había llorado en más de una ocasión por el visto bueno de su padre en tener una compañía peluda, pero ya era grande para volver a caer en lo mismo.

Algún día... — Inició, ahora elevando la su vista hacia aquellos ámbar que con solo sentirlos observándola lograban estremecerle y, a su vez, calmarla. — Viviré en mi propio hogar, y tendré tres perros. Quizás un gato también. — Sonrió, perdiéndose en una imagen donde se encontraba tirada en una cama de tamaño considerable, con todas sus mascotas. Era un buen sueño.

Despertaría apenas sintió los pasos de la camarera acercarse, podía sentir el armonioso aroma que el cacao y la menta desprendían, en aquel toque que sólo Akira supo describir verbalmente. —Ah, muchas gracias. — Tomó con ambas manos la taza caliente, sonriendo con placer. Era agradable estar así, con buena compañía y una taza de su elixir predilecto.

Entrecerró sus orbes, sumiéndose al calor que la taza emanaba sobre su piel. Podía sentir cómo se derretía, no solo por el calor que aquel contacto provocaba, sino también por la calidez interna que ya el moreno le había impregnado. Literalmente, sus dedos comenzaron a derretirse, casi en un acto inconsciente logrando que sus manos desaparecieran en forma de un pequeño rebalse de agua que correría por sobre la mesa. Abriría entonces sus ojos, percatándose de lo real de su sensación. —Ay... — Volvería a retomar la forma corpórea de sus manos, ocultándolas rápidamente bajo la mesa. Sentiría sus mejillas sonrojarse, observando por el rabillo de su mirada que, afortunadamente, la camarera había emprendido vuelta hacia la cocina y no había logrado divisar lo ocurrido.

Observó al albino, esperando que este estuviese inmerso en su bebida.


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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Lun Feb 26, 2018 2:17 am

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Con la mirada algo perdida en la profundidad de sus ojos marítimos, escuchaba a labios sellados la breve historia de la infancia de Metsumi. Sonreía ante aquel humilde sueño, evitando preguntarse si tal paz era posible en el intrincado itinerario de un shinobi. Y como apenas la conocía, no se atrevió a sugerir ni en broma la potencial presencia de él mismo entre ese tumulto de mascotas. Pero no podía negar que era un sueño que le tentaba pedir prestado.

La mujer que les atendiía regresó bastante rápido, quizá por la poca cantidad de clientes en el local. Con calma repartió las dos tazas de chocolate caliente, dándole además un pequeño vaso de agua a cada uno para bajar el empalague una vez terminaran.

Espero te guste —dijo mientras ella abrazaba la porcelana entre sus dedos.

Le interesaba observar su reacción, y encontrar en esta una mágica compatibilidad. No es que no estuviese convencido de que, de un modo inexplicable, la pelirroja le daba vuelta el mundo. Pero no se cansaba de hallar más detalles que le roben sonrisas o sonrojes, que si bien de algún modo tornaban incómodo el momento, terminaban por sentirse bien más allá de las vibraciones estomacales.
Imitándole, Akira también se abrigó las yemas de los dedos la taza caliente, mas no la despegó aún de la superficie de la mesa. No podía concentrarse en otra cosa que no fuese la rosada sonrisa de Metsumi, más dulce y suave que el chocolate derretido. Podía sentir el golpe de sus propios latidos acelerar a medida que la taza contraria se acercaba a sus labios, y todo su torso era estremecido con cada palpitación. Sin darse cuenta había pegado el pecho al borde de la mesa, inclinado hacia adelante para analizar mejor cada centímetro de su piel, y por ello el trabajo exagerado de su circulación le movía en un vaivén.

Pero la intriga nunca dio frutos. Ella se detuvo, mirando sus propias manos, pero Akira notó aquella anomalía con algo de anticipación. En un principio pensó que, por accidente, había metido los dedos en el vasito de agua. Pero sus dedos no goteaban, sino que parecían perderse en una masa de agua que amenazaba con enfriar el chocolate desde afuera. Si piel, ya blanca y fina, se hizo más traslúcida hasta ser completamente transparente. Impensable, y por eso pestañeó fuerte pensando que la vista le jugaba una broma, o que sus nervios le inducían ilusiones. Por un momento temió estar en un sueño, justificando así esa indescriptible felicidad, y no quiso despertar. Pero el calor en la yema de sus dedos era real, y también demasiado real la vergüenza que sentía en las mejillas ajenas. Realizada de su "accidente" ella escondía las manos, interrumpiendo por completo el rito que el peliplata esperaba admirar.

No sé qué haya pasado —murmuró entrecerrando apenas los ojos—, pero te estás perdiendo el chocolate en su mejor punto.

Intentando calmar a la chica, él mismo comenzó a beber su brebaje. Dio un pequeño sorbo para probar la temperatura, lo recorrió por toda su boca, y continuó con uno más generoso. Sus ojos se cerraron y sus mejillas se contrajeron hacia arriba, mostrando un profundo placer. Si bien este era real, también quería darle privacidad ciega a su invitada mientras recuperaba la confianza. Ya haría tiempo para preguntas más adelante.

Volvió a abrir los ojos, buscando los zafiros. Su respiración se tornó corta y apresurada en anticipación, y por alguna razón sonrió mordiéndose apenas el labio.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Jue Mar 22, 2018 1:35 pm

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Al sentir la voz del moreno irrumpir el corto silencio que se había generado tras su error, sus orbes tendieron a desplazarse hacia abajo, observando sus manos ya corpóreas. Era por instinto el miedo que sentía habitualmente ante el uso de sus habilidades frente a desconocidos. Su clan no era demasiado conocido, pocos eran los que actualmente dominaban y portaban las técnicas y habilidades propias de su estirpe, y su padre bien le había enseñado a ocultar aquella singularidad ante los demás. No era simplemente por las estrategias en combate, sino también con afán de protección. Después de todo, no en vano habían clanes que eran perseguidos y cazados con el fin de obtener los secretos de sus habilidades, como una vez supo de manos de aquel Uchiha en el país del Fuego.

También podía juzgarla. Podría pensar en lo extraño y poco atractivo que aquello resultaba, incluso temía que él se alejara. Pero, ¿era un shinobi, no? Se suponía que los soldados estaban acostumbrados a aquellas habilidades extrañas, por lo que no debería existir mayor problema, en especial si se trataba de su aliado. Aún así, la vergüenza duraría eternos segundos hasta que finalmente terminó de escuchar la frase que el albino le ofrecía.

Elevó entonces su mirada, observándolo mientras de forma desinteresada tomaba con cuidado la taza de cerámica, probablemente igual de caliente que la propia, para dar un sorbo profundo y placentero al chocolate. Lo observó, a medida que iba percatándose de la invitación que él le realizaba. No era simplemente una invitación a degustar algo que ambos amaban. No era simplemente que él estuviese haciendo la vista gorda, en pos de que ella estuviese relajada. Parecía ser una invitación a que, sin importar la torpeza o rareza que mostrara, él estaba dispuesto a aceptarlo. No parecía querer juzgarla, algo que comprendió mientras llevaba sus propios dedos, tímidos, hacia el contenedor de su festín.

Sonrió, suave. Qué extraña sensación lograba evocarle.

Tomaré tu consejo. — Musitó levemente. Y sus labios sintieron el calor que ya se había originado en su pecho, no precisamente por el cacao. El suave y espeso líquido invadiría por completo su paladar, dejándolo reposar unos momentos así, para posteriormente pasar por la garganta hacia su recorrido habitual. Cerró sus ojos, al igual que lo había hecho Akira en su momento. No solamente pudo concentrarse en su sabor, en la cremosa textura que poseía. En lo intenso del cacao combinado con lo refrescante y hasta ligeramente amargo que daba la menta. También pudo centrarse en la reacción que aquello provocaba en su cuerpo, sintiendo sus mejillas cálidas, acompañado de un profundo suspiro que su respiración ahogaba. Una sensación de paz y serenidad le invadió antes de que pudiese terminar de analizarlo.

Muy buena elección. — Mencionó entreabriendo sus labios, relamiéndose en pos de no dejar muestra de aquel exquisito sabor. — Deberías enseñarme más lugares así, uno que otro día. — Sugirió, ahora abriendo sus zafiro para observar aquella mirada amielada, igual de dulce que el sabor en su propia boca en esos momentos. — No necesariamente debe ser de chocolates, también me gusta la comida en general. — Acentuaría su sonrisa, dando entonces otro sorbo a la bebida. —Aah~ aunque está claro que el chocolate es lo mejor que existe en este mundo... — Llevaría su diestra hacia una de sus mejillas, suspirando con satisfacción.

Dejó reposar la taza en la madera que poseía en frente, ahora algo pensativa. Mantuvo su diestra sobre el rostro, esta vez ocupando el codo como apoyo sobre la misma base. Entonces se le ocurrió una idea. — Dame tu mano, cualquiera. — Ordenó, de la nada. Estiró la misma que usaba de apoyo, quedando en la mitad de distancia entre ambos mientras aguardaba con ansia por el encuentro ajeno. Si bien aquello era una buena forma de mostrarle su habilidad —la cual quería explicar como se debía—, habían otras formas de hacerlo, o simplemente con palabras. Pero claro, el poder regocijarse nuevamente en el contacto de aquella piel morena era mucho más tentador.

Una vez él accediera, y tuviese a su alcance la calidez de su piel, aguardaría unos momentos antes de iniciar su demostración. No muy buena en esconder sus emociones como bien era sabido, el rubor y nerviosismo intentó esconderlo por medio de su discurso. — Normalmente se siente así, igual que cualquier otra piel... — Tragó un poco de saliva, refiriéndose a su propia extremidad, aunque para ella la piel de Akira era totalmente distinta y apreciada. — Pero cuando lo deseo, o a veces por accidente... puede adquirir otra consistencia. — Prosiguió, esta vez dejando ver lo traslúcido de su mano, soltando finalmente el agarre que mantenía con el de cabellos blanquecinos. No porque quisiera, sino por la cualidad inherente a aquel estado.

Es agua. Y no solamente puedo tornar en agua una extremidad. — Musitó, observándole ahora con algo de seriedad a medida que su mano volvía a la normalidad. — Puedo transformar todo mi cuerpo en aquel estado, uniéndome a cualquier corriente de agua existente. Es la habilidad principal de mi clan, quienes como imaginarás tenemos el elemento Suiton muy incorporado en nuestra vida. No hay demasiados de nosotros, que sepa al menos. Desde que me mudé al país de la Luna, sigo sin encontrar a otro de mi clan aparte de mi padre. — Entrecerró levemente la mirada, donde un dejo de frustración podría apreciarse. Lo cierto es que deseaba aprender más acerca de sus habilidades, algo que desgraciadamente su padre no podía enseñarle más de lo que ya conocía. Una de las razones por las que deseaba avanzar en el escalafón de los shinobis era precisamente el aumentar la posibilidad de encontrarse con uno de sus propios congéneres, que seguramente los había en rangos más altos.

Aguardó con ansia la respuesta que su acompañante tendría, observándole entonces. No retiró su contacto, hasta que ya fuera notorio tras la finalización de su explicación, volviendo su diestra hacia su cuerpo, en encuentro con la gemela. Deseaba repartir el calor de su piel entre ambas.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Jue Mar 22, 2018 2:41 pm

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TOTSUKI AKIRA
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A decir verdad no hacía falta buscar demasiado para encontrarse con las grandes joyas que la mujer portaba por ojos. Así como un insecto se guía en la noche por el brillo de la luna, su simple cabeza clavó la mirada en las orbes contrarias como si fueran faro en la tormenta. El mundo podría estarse derrumbando a su alrededor que él no lo hubiera notado. Irónicamente su fanatismo por los detalles le mantenía incapaz de ver nada más que el puro azul océano, y toda otra característica que les rodeaba se perdía en una difuminada paleta de colores aguados. Aquel momento de iluminación, hundido en la obra de arte, para él era toda una vida, mas por suerte del lado exterior de su mente tan solo transcurría en un parpadeo. Probablemente por eso, más allá de haberse conocido hace tan solo una hora aproximadamente, él ya creía haberse desvelado una eternidad en compañía.

Mhm —fue lo único que soltó en respuesta a sus primeras palabras tras la degustación. Ambos parecían atribuir el triunfo al otro.

Como su mente todavía estaba algo anonadada por la saturación de vergüenzas que ella le provocaba, el enhebrar palabras pasaba a ser una tarea demasiado complicada para el cerebro. Sin procesarlo dos veces entendió la indirecta de Metsumi, sugiriendo numerosas citas futuras, y esta vez el color vino que adquirieron las mejillas de Akira no pudo ser ocultado de ningún modo. Una mezcla entre tragar saliva y asentir le llevó a emitir una corta y seca tos, que tapó llevándose nuevamente la taza frente a su boca para así intentar tapar la mayor porción posible de su ruborizado rostro. Se apuró a beber y tragar, quemándose el paladar y la garganta con el chocolate caliente cual magma, pero se lo aguantó. Sus ojos se cristalizaron por el ardor, y con gritos internos limpió una lágrima para luego abanicarse el aliento y soplar vapor hacia el techo.

Está caliente... —remarcó, y se aclaró la garganta. Parece que la camarera notó su error, trayéndole un vaso de agua helada segundos más tarde, que agradeció.

Ya sabiendo las palabras que quería decir, tragó saliva para desenredar las cuerdas vocales. Tan solo dirigirle la mirada para responder le provocaba un cosquilleo que trepaba desde su cintura hasta la punta de los pelos individualmente perdidos sobre su frente, lo que obviamente dificultaba el ganar confianza. Pero por otro lado consideraba que la batalla ya estaba ganada. O que más bien nunca hubo batalla. A su modo, los dos empujaban hacia el mismo lado, y lo único que tenía que hacer era empujar al mismo ritmo que ella. Hasta el momento creía que había ido demasiado rápido—tomando su mano y todo eso-pero al parecer se estaba quedando atrás.

Trabajo por aquí, así que conozco muchos lugares de comida —sonrió con una mueca algo traviesa—, y algunos hasta me hacen descuento. Y lo mejor, es que solo voy a sitios que tengan también postre, así que si no estás acostumbrada a comer... afuera... puedo convertirte en una... ¿experta gastronómica?

Había empezado bien, pero terminó con más dudas que certezas. Por suerte la colorada tenía intenciones de leerle la fortuna de la nada, y llevado por la sorpresa él simplemente extendió la diestra, acalorada por la taza antes tomada. La rugosidad de sus palmas, frecuentemente maltratadas por sus entrenamientos y la carga de cajas en la tienda de su hermano, se contrarrestaba con la virgen suavidad blanca de las manos de Metsumi. No hallaba comparación en su mente para el bienestar que logra en su tacto ese hito.

Conectados una vez más, la pena que ella emitía al hablar se sincronizaba con la que él mostraba al intentar dejar de fijar los ojos en sus labios rosados. Afortunadamente era lo suficientemente cuerdo como para también escuchar su explicación, y más importante atestiguar la demostración que ella daba sobre la habilidad de su clan. Una habilidad sanguínea, según aparentaba. La sorpresa en sus ojos avellana sería evidente, acompañada de una notoria exclamación — Ohhh... ¿y duele? —preguntó ignorante. Distraído, y acostumbrado a la tibieza ajena, se estremeció cuando ella retiró la mano adelantada. Volvió a la bebida.

No puedo ni empezar a imaginarme cómo se debe sentir eso. Hoy en día si me dieran la posibilidad de deshacerme en agua, creo que no me animaría —soltó una risa acompañada de verdad, aunque sus propias capacidades también sonaban algo insanas para las mentes poco adiestradas. De momento decidió no realizar demostraciones, debido al ruido y luces que arruinarían el aura del momento.

Quizás es mejor que tu clan no sea demasiado famoso. No me malinterpretes, es que yo pertenezco al clan Yotsuki, y las referencias son demasiado llamativas para mi gusto. Por ejemplo, al otro lado del charco, el Raikage. Eso sumado a que el País del Rayo es mi tierra de origen, me dio unos cuantos años de tortura —rió sincero, sin mostrar recelo al pasado—. Niños de mierda —se tornó más serio, pero volvió a sonreír, cómico.

Provocó un nuevo silencio debido a su deseo involuntario por continuar bebiendo el chocolate aún caliente. Bajaba el nivel de líquido en la taza con celeridad, y antes de darse cuenta ya estaba apreciando el blanco fondo de la misma. Con firmeza la posó frente a él, soplando suave aire caliente desde su pecho.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Sáb Mar 24, 2018 4:56 pm

Metsumi
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No pudo evitar reír por lo bajo ante las reacciones que Akira poseía tras sus palabras de invitación bastante... directas. Inicialmente se había preocupado por la quemadura que había sufrido tras beber rápidamente el chocolate, pero al ver que la camarera era lo suficientemente diligente para proveerle un vaso de agua fría y así notar el alivio en el rostro del moreno, Metsumi se mantuvo en su puesto con una sonrisa de medio lado. Parecía serio en un inicio, pero al conocerlo más lograba ver ese lado torpe y gil que, sin saberlo, la cautivaba más.

Posteriormente su pregunta hacia la descripción de su clan le haría soltar una carcajada, negando con la cabeza. Realmente, era la primera vez que le hacían esa pregunta. — No, ni un poco. Pero no sé, quizás cuando era pequeña y descubrí mi habilidad sí dolió. La verdad es que no lo recuerdo. — Sincera, se encogería de hombros para tomar la taza y dar otro sorbo al chocolate caliente. Siempre se detenía a saborearlo de forma lenta, suave. No dejaba de perder cada segundo que aquel exquisito cacao le proporcionaba a su gusto.

Y las últimas palabras que el albino manifestó, lograron sacarle de aquel trance de tranquilidad y borrar por un momento la sonrisa que portaba tras dejar nuevamente la cerámica sobre la mesa. Sus ojos profundos lo volverían a observar, esta vez con una seriedad poco vista hasta ahora. Si bien el moreno no parecía mostrar mayores afecciones y hasta soltaba una que otra risa, Metsumi no lograba encajar en su mente la imagen de él en un tiempo lejano, cuando la inocencia y fantasía se encuentra en su punto más elevado. ¿Cómo podrían haberlo humillado? ¿Lo habrían golpeado? Seguramente, pues por algo la palabra "tortura" había sido empleada con una mayor seriedad, aunque fuese por un instante.

... — Bajaría su mirada, pensativa. Continuaba con un semblante serio, y sin embargo se mantuvo en silencio por unos minutos. Finalmente suspiraría, para apoyar ambas manos sobre la madera que los separaba, ayudándose en pos de levantarse y salir de la posición en la que se encontraba frente a Akira. Rodeó la esquina de la mesa, para ponerse al lado del Yotsuki y, sin mayor aviso o permiso, sentarse junto a él corriéndolo con un suave empujón hacia el costado, en pos de hacerse espacio.

Voltearía su rostro hacia él, ahora teniéndolo más cerca. Y a pesar de que en un instante sintió su estómago revolverse y aquel rubor amenazar con surcar cada poro de su piel, su semblante se mantendría firme antes de emitir su mensaje. — ¿Pero sabes que eso no volverá a pasar, no? — Estiraría ambos brazos, volteando desde el torso de su cuerpo hacia él, con el fin de sostener un estrecho abrazo. Sus manos alcanzaron la parte alta de la espalda ajena, cerrando entonces sus orbes. Un nudo en su garganta le impedía continuar hablando con normalidad, pues aunque su corazón latía a mil, el hecho de imaginarse las situaciones que él debió enfrentar lograban angustiarla lo suficiente como para ahogar en aquel abrazo su preocupación. ¿Por qué habría gente que tuviese el valor de hacer tales cosas, de discriminar por ser distintos? No había pasado demasiado desde que se habían conocido, y el cariño y bondad que él le otorgaba superaban a los que incluso llevaba años conociendo. No, no lo aceptaba.

No volverá a ocurrir, porque yo no lo permitiré.— Ahogó una lágrima, la cual lograría escaparse por su mejilla izquierda. Si bien su agarre se había vuelto más fuerte al inicio, el sentir poco a poco el aroma de él estando tan cerca, comenzaría a calmarla gradualmente. Abriría sus orbes, apartándose levemente. — Somos amigos, por eso nos cuidaremos el uno al otro. — Buscaría entonces su rostro, aquel que por primera vez vería con detalle desde aquella cercanía. Esos ojos dulces, de un tono cálido, contrastando a la perfección con su piel morena. — A-Además... — Cayó en la cuenta de lo cerca que estaban, y de lo mucho que se había dejado llevar. Ahora que comenzaba a calmarse, los nervios volvían a florecer.

Sabes que los más raros somos los más divertidos. — Finalizó, esbozando una sonrisa. Llevó ambas manos hacia sus piernas, reincorporándose en una pose normal, sentada aún a su lado. A pesar de que lograba disimular algo en su rostro lo que pasaba por su mente, esta última no lograba dejarla en paz. Parecía que andaba a mil por hora, en donde la frase que más se repetía era "mierda".

Mierda, mierda. No lo mires, mierda.

Mantuvo su sonrisa, aunque ahora algo más forzada y con la vista hacia el frente.
Creo que ya se hizo algo tarde...¿no? Seguro mi padre anda preocupado pensando que me raptaron.— Soltó una risilla, algo nerviosa. Pero sí, seguramente andaba preocupado y poco le faltaría para acudir con los vigilantes.

Qué ilusa, se había dejado llevar por sus sentimientos y ya había expresado la palabra "amigos" siendo que se conocían hace menos de un día. Aún así, no se arrepentía. Realmente lo consideraba ya alguien a quien podría darle ese título.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Lun Mar 26, 2018 3:31 pm

Reflejos
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El joven inocente, al ver a su acompañante ponerse de pie con ahínco, imaginó que esta iría al baño, o a buscar alguna servilleta para limpiar aquella mancha de chocolate a los lados de su boca que parecía no haber notado. Sin embargo solo rodeó la mesa, y con menos pronóstico que tormenta pasajera calló entera en el asiento del lado de Akira. Y él, siendo dueño de buenos reflejos, se movió lentamente para hacerle sitio a su lado, pero a la vez recibiendo el dulce contacto de sus empujones de cadera rítmicos. Aun así no sabía qué decir. Más allá de su plan ejecutado, el comportamiento de Metsumi era totalmente inesperado. ¿Qué debía hacer con las manos? No podía ni sujetar la taza pues ya se la había terminado, y no se le hacía natural posarlas sobre las piernas como la mujer demostraba acostumbrar. Las dejó pues muertas sobre la mesa, incómodo, aunque en retrospectiva debió usarlas para cubrirse el estómago ocultando el agujero negro de nerviosismo que le tragaba al verla tan cercana.

El peliplata había seguido su cambio de lado con la mirada, por demás curioso. Creía estar nervioso, desde el encuentro en el parque ya. Nada se compararía sin embargo al cruce de miradas a tan corta distancia. El suelo del local filtró la incontrolable marea ascendente de un enorme océano, que destruiría y arrastraría toda la escena que les rodeaba para sumergirlos en desconocidas profundidades. Allí el tiempo se detuvo una vez más, siendo el pálido rostro ajeno el principal protagonista, rodeado de ese sol de cabellos escarlata filtrando la pobre luz que les acaricia. Sus metáforas mentales eran demasiado envolventes, y sin darse cuenta aguantaba la respiración. Recién relajó sus pulmones cuando la mujer le abrazó, lanzándole un encanto paralizante más fuerte que el de una sirena, tras el cual se ahogó con ella.

Un pestañeo le confirmó que no estaba soñando, y que la cafetería seguía ahí, al igual que Metsumi. Le correspondió el abrazo, del cual todavía no comprendía la razón, pero era bienvenido. Con suavidad y sin rodearla demasiado, posó las manos en sus hombros, pudiendo abarcarlos por completo. Pero, ¿qué era lo que no volvería a pasar?, ¿de qué lo cuidaría? La fémina se había tomado muy en serio sus palabras sobre los problemas de la infancia, cuando quizá estas fueron una total hipérbole. Sí, su estadía en la academia había sido solitaria, pero en gran parte por decisión propia. Consideró inapropiado—o inconveniente-aclarar que sus más grandes dramas de infante, hoy en día le eran un mero chiste. Prefirió disfrutar de su calidez, asombrado más que nada por su nivel de empatía. Sin dificultad alguna se apropió del dolor del moreno apenas le pareció encontrarlo, y si bien este creía que no necesitaba ser curado, mágicamente comenzó a sentirse mejor. Mejor que bien.

Gracias —le permitió alejarse un poco tras sus palabras, mas no demasiado—, por considerarme un amigo.

Su ceño, de momento relajado, se tornó preocupado al ver la estela húmeda de una lágrima en su mejilla. No expresó palabra, pero claramente lo notó. En cambio solo sonrió incrédulo de su sensibilidad, y limpió dicha marca con su pulgar derecho tras ella mencionar el tardío horario. — Qué personaje eres — murmuró inclinando el torso hacia ella, tranquila pero seguramente, y con infinitas vibraciones trepándole por la columna. Finalmente plantó, en la frente de la chica, un cálido beso. Con la mano que todavía yacía cerca de su mejilla le peinó un mechón rubí algo desordenado por el abrazo, colándolo tras su oreja. La miró dos segundos a los ojos, dejó salir aire por la nariz, y sonrió.

Mejor que vayas, no quisiera que la primera vez que me vea tu padre sea pensando que te secuestré —tragó saliva con dolor por el nudo en todo su sistema digestivo, por la alusión a que vería a su padre en algún momento—. Yo me encargo de la cuenta. El descuento, ¿recuerdas? —sonrió.



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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Miér Mar 28, 2018 4:20 pm

Metsumi
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Una de las características que Metsumi poseía, y quizás la que más resaltaba, era aquella que había manifestado de forma tan abierta y espontánea como siempre lo hacía. Aquella que, seguramente, el moreno habría notado junto con la exageración que la pelirroja había realizado en su inusual mente sobre los escenarios vividos por el Yotsuki. Una película trágica, dramática, una que con colores y sonidos se había proyectado en su mente, logrando conmoverla hasta las lágrimas. Y si bien normalmente era así, empática, con él era aún más sensible. Ya se percataba de que todas las sensaciones que podía llegar a sentir de forma habitual, con él eran más intensas.

Abriría aún más sus orbes tras la escasa separación que ambos poseían, casi que percatándose recién de las palabras que ella misma había pronunciado tras escuchar de los labios de él pronunciar la palabra "amigo". Tragó saliva, asintiendo. —N-No hay nada que agradecer... gil. — Desviaría su mirada hacia un costado, tratando de separarse. Aún así, se encontró con una barrera por parte de las extremidades del joven. Una de ellas se alzaría, acercándose a su rostro.

Su corazón daría un salto, uno mucho más alto que llegaría a ser doloroso. Sentiría el suave y cálido tacto que su piel morena ofrecía, aquella que con ternura limpiaba una estela húmeda en su mejilla, una que hasta ahora no había notado ni dado mayor importancia. Sus zafiro observarían fijamente aquella absorbente mirada, casi perdiéndose en su dulzor. El color carmín en sus mejillas era evidente, y sin embargo no podía apartar su rostro de él. Tragó saliva, apretando sus labios a medida que sentía el ritmo acelerado y sonoro de su propio corazón. ¿Qué haría? ¿Realmente podría pasar? Estaban tan cerca... y podría ser la primera vez que lo hiciera. Sintió mareos, tratando de controlarse.

Y cuando expresó sus siguientes palabras, soltaría un suspiro interrogativo. — ¿Eh? — Parpadeó un par de veces, sin comprender del todo aquel murmullo que sus labios le ofrecían. Esos mismos que, finalmente, plantaron un sello en su frente. Quedaría con su boca semiabierta por la sorpresa anterior, casi congelada en aquella pose. Ahora no solamente sus mejillas ardían, sino que todo su cuerpo. En especial, su cabeza. El mareo se acentuó, logrando que se tambaleara hacia un costado cuando él se reincorporó tras aquel acto totalmente inesperado. —E-Eh... eh... — Susurraba, confusa.

Su mirada volvió a enfocarse en el albino al sentir que volvía a regalarle su dulce e intenso tacto para ordenar uno de sus cabellos carmín, esta vez conectando ambas miradas por unos segundos; eternos y preciados segundos. Entreabrió sus labios, con la intención de decir algo. Pero, ¿qué cosa? ¿Qué podía decirle a él, que revolvía su mundo? —Tú... — Susurró, casi inaudible. Fue ese el primer momento en el que se dió cuenta de lo que realmente pasaba con ella.

Finalmente Akira se apartaría, continuando con la idea que ella había mencionado unos minutos antes. Asintió, tratando de relajarse a medida que exhalaba con cierta dificultad. — No sería agradable, en especial porque es bastante intimidante si está enojado. — Recordaría varias escenas en las que él le regañaba, no de forma muy suave.

El final era ya inevitable. Para cuando el albino le invitó a salir mientras él se hacía cargo de lo consumido, Metsumi asintió, sintiendo un ligero vacío en el estómago. Se levantaría, acercándose hacia el extremo donde antes ella se encontraba sentada; aquel que quedaba más cerca de la entrada. —¡Ah! — Exclamó, observándolo nuevamente antes de salir. ¿Qué hacía? Realmente no tenía nada bueno que decirle. Nada relevante, al menos. Aún así, no podía ocultar sus ganas de verlo nuevamente. — ¿No te parece entrenar juntos un día? Podemos ir a comer después, esta vez pagaría yo. — Sugirió, sin analizar previamente lo que quería decir. Sólo necesitaba una excusa para fijar una fecha. —Este Sábado. — Acotó, finalizando entonces su propuesta, que en última instancia parecía resolutiva.

Aguardó una respuesta, nerviosa.




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Re: [Social - Priv.: Metsumi] Reflejos

Mensaje por Totsuki Akira el Jue Mar 29, 2018 4:33 pm

Reflejos
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La primera reacción fue instantánea, incontrolable. Ante la decidida propuesta de la colorada—ahora no solo en cabello, sino también en rostro-le devolvió una sonrisa amplia en sus mejillas. No de manera pícara, o confiada, sino de legitima felicidad, como si su subconsciente hubiese estado esperando aquel panorama desde el día que puso el primer pie en las tierras de aquella nación. Tantos años de espera de la cual no había estado ni al tanto le pegaron como martillo a su médula espinal, trepando por su espalda el escalofrío más intenso que se pueda imaginar. Al fin ese momento que necesitaba, pero ignoraba como posibilidad, golpeaba las puertas del corazón de manera sólida y concisa frente a su cara. Y junto con la sonrisa asintió, apurado, no queriendo que la vergüenza provocase en su compañera un infortunado arrepentimiento. Por suerte no fue así.

Me parece perfecto —respondió controlando el tono de su voz para no gritar—. En los campos de entrenamiento... ¿a las diez de la mañana?

Se aseguró de pactar sitio y hora exacta, pues no quería dejar el encuentro a la suerte. No le había quedado del todo claro si con "comer" se refería a almorzar o cenar, así que mejor definirlo por cuenta propia. Y no por nada prefería el día. Si bien la noche tenía esa atmósfera especial que contrastaba con la luz de los ojos azulados, también significaba que tenían menos tiempo disponible para conocerse. No quería toparse nuevamente con la barrera familiar, durante o después del entrenamiento. Claro que por su cabeza pasaban todas las ideas posibles, después de todo ella no fue la única ruborizada por el indeciso beso en la frente. Y con esos pensamientos, era difícil mantener la mirada solamente en sus ojos, por más bellos que fueran. Hizo un esfuerzo inhumano, pero durante uno que otro parpadeo sus iris se desviaban más abajo, fugaces.

Que llegues bien a tu casa, aunque por lo que vi hoy eso está garantizado —sonrió—, saludos a tu papá —bromeó finalmente, recobrando algo de la picardía original.

Y gracias por la buena compañía, la pasé muy bien.

Así finalizaría, forzando intencionalmente pensamientos en la dulce cabecita de Metsumi para que le acompañaran en su nocturno camino a casa, ojalá retroalimentándose para así mantenerla emocionada por el próximo encuentro. Él tenía la certeza de que por parte propia repasaría esa velada tantas veces en su cabeza, que hasta probablemente ensayaría contra el espejo una que otra frase para el esperado evento. Aunque si bien mantenía ese aspecto calculador propio, no espantaba la idea de encontrarse en terreno desconocido. Por más que intentara tener el mando, no había puntos de referencia en el horizonte. Solo esa piel de luna como objetivo.

Para no hacer la despedida más complicada de lo necesario, cuando viese que ella no tenía mucho más para acotar, sonreiría y asentiría con la cabeza. Luego bajaría brevemente la mirada hacia su taza, buscaría a la mesera, y le indicaría que estaba listo para la cuenta con un gesto de la mano. Así ambos no se quedaría perdidos en la vista ajena, congelados, como tan bien habían aprendido.



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