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[Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

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[Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por NB Narración el Jue Ene 11, 2018 1:41 pm

Zona Comercial: Interior de la taberna
Solitario, oscuro. Un lugar donde no había cabida para el frescor que azotaba cada una de las paredes de la edificación muy a pesar de que la nieve se encontrase casi congelando el exterior de aquella gran posada que generalmente, se encontraba entre la cima de las más concurridas de aquella pequeña pero a su vez, feroz aldea. Su tamaño en comparación a las demás era digna de envidiar, de la misma manera que la piedra que la componía a diferencia de la mayoría, donde la madera se había convertido en la principal materia prima para tratar de "luchar contra las adversidades" que suponía el clima de aquel horrible país. Era irónico, tener en cuenta que en un país donde la piedra no era más que ley de vida, pocas personas sabían trabajarla al igual que aquel tabernero que dejándose llevar por sus anteriores riquezas y sus largos años perteneciendo al país, había conseguido hacer prosperar su negocio gracias al dinero de los criminales más temido y jamás llegados a imaginar.

Generalmente el ruido solía hacer retumbar la piedra de la edificación, sus puertas dejaban entrar la brisa helada que jugaba con el calor de los grandes fogones repletos de leña que se encontraban en la zona centras y eran rodeados por un gran número de mesas cargadas de pieles de osos que sus más preciados clientes dejaban abandonadas pero, aquella mañana, sus puertas se veían cerradas, provocando que incluso aquellos fogones comenzasen a volverse asfixiantes ante el estrés que aquel hombre podía notar quebrar su cuerpo.

En ocasiones se podía escuchar como los criminales golpeaban las puertas del recinto, esperando a que se dignase a volver a abrir las grandes puertas de madera refinada pero, aún a pesar de ello, no estaba dispuesto a dejar escapar aquella oportunidad, no por lo menos de esa manera, más sabiendo que aquello podría brindarle un gran número de ganancias, tantas que quizás podría olvidar su vida en tal helado lugar para marcharse lejos, a un lugar donde no tendría que estar lidiando con los destrozos continuos de sus pertenencias aunque, para que mentir, su taberna era tan famosa que había criminales dispuestos a pegar palizas por mantenerla en pie por él.

Se podía observar como aquel hombre se encontraba colocando mapas sobre la mesa, trazando caminos que a lo largo de los años le habían resultado efectivos pero que, en esta ocasión, no podía llegar a proseguir por culpa de su ya avanzada edad. Pero su cuerpo clamaba aquellas riquezas, necesitaba por encima de todo el gran botín que se encontraba esperando por su llegada.

Esa había sido la razón por la cual había decidido encargar al menor de sus hijos a deambular a escondidas por las calles para de este modo dar con algunos shinobis ante la consciencia de que por lo general, este tenía un don para dar con buenas piezas que contratar. Ya de por si los años le habían hecho conocer los peores rostros de aquella aldea o incluso inmediaciones.

Aquellos que fueran citados por el pequeño que no aparentaba tan si quiera llegar a sus diez primaveras tendrían entrada libre por zona trasera de la posada donde quien los había llamado, estaría esperando. Encontrarían una llave tal cual el pequeño les habría dicho bajo un gran barril de deshechos de dudosa procedencia, misma razón por la cual ser puntual en aquella helada mañana donde la nevada arremetía sin pudor, era la mejor de las opciones antes de que indeseables llegasen al punto de reunión en el interior de la ardiente edificación de piedra.

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por NB Narración el Jue Ene 11, 2018 1:43 pm

Pautas y Aclaraciones
— Vuestra misión ha comenzado. Sois libres de rolear el inicio de este como deseéis pero tenéis las pautas bases para poder llegar al encuentro de aquel que os brindará la información necesaria para poder lanzaros a la aventura.

— El orden de posteo será determinado conforme los usuarios se vayan adentrando en la trama. Una vez todos lo hagan el orden quedará como tal y Narración os irá guiando en todo momento.

— Recordad que nos encontramos en una trama en PRESENTE razón por la cual vuestra vida siempre correra peligro. Recordad que cada NPC es un mundo, ellos no son vuestros amigos e incluso en caso de verlo necesario serán capaces de acabar con vuestras vidas.

— En todos y cada uno de los post es completamente obligado postear tanto el armamento como las estadísticas del personaje, forma parte de las normas básicas del foro. Nos encontramos en un tema BÉLICO, recordadlo.

— El tiempo de rol será de 24 horas, una vez un usuario postee el contador se reiniciara, de este modo la trama irá mucho más rápido. Aún a pesar de ello el narrador podrá llegar a tomarse hasta 48 horas puesto que narra 6 tramas a la vez. Por favor, tened paciencia.

— Integrantes: Kishue, Zatoichi Byakura, Akeboshi Yoshio, Hikaru.

— ¡Mucha suerte a todos!

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Zatoichi Byakura el Jue Ene 11, 2018 4:17 pm

RIQUEZAS OLVIDADAS
Zatoichi
Pais del HierroZona ComercialInvierno


El día había empezado con buen pie, anoche recibí la visita de un muchacho en la taberna del viejo Valerio, aquella situación me había parecido de lo más curiosa, nunca antes me había ofrecido a mí directamente una misión, la cosa siempre resultaba al revés. ¿Era cuestión de renombre ya? No creo… solo soy un simple tatuador o al menos soy reconocido de esa forma en los alrededores, muchos criminales y demás interesados vienen hasta acá para que les haga un tebori, así es como he estado subsistiendo en el Yukigakure, si no hago misiones, hago tatuajes, lo normal.

El pequeño había llegado a la taberna esa noche con un papiro en sus manos, mirando a su alrededor como si estuviese buscando algo, yo en ese momento ocupaba cómodamente uno de los cojines cercano a una mesa con un vaso de delicioso té de mentas. El muchacho al ver mi rostro esbozó una sonrisa infantil, se acercó a mi y comenzamos a hablar. Le serví algo de té a medida que me explicaba la razón de su llegada. ¿Un trabajo? ¡El hijo de ese posadero! Vaya… con que él me estaba ofreciendo trabajo, un hombre tan acaudalado como él era conocido por pagar muy bien por los contratos y yo estaba corto de dinero en esos momentos, más que un puñado de Ryous, me interesaba era conseguir un contacto con el hombre para futuros trabajos, quién sabe… quizás pueda servirme en un futuro.

Quería detalles de esa misión, pero el muchacho solo me dijo que me llegará temprano por la mañana detrás de la edificación de piedra, detrás de unos cubos de basura estaría la llave para entrar a la posada, era un poco sospechoso… pero a juzgar por la apariencia del muchacho, se parecía bastante al famoso posadero y si pudo llegar hasta acá sin ningún rasguño u amenaza, con más razón todavía. Así habiendo aceptado el trato del chico, este se marchó probablemente contento por haber llevado a cabo su misión. Yo por otro lado… tendría que prepararme, agradezco haber tenido ya preparado mis tatuajes para la misión, si se trataba de un posadero y su ya tan famosa taberna no iba a ser una misión como cualquier otra, así que debía prepararme adecuadamente para ello.

Fui a mi habitación y comencé a organizar lo que llevaría para el viaje. Usaría mi cama para ordenar todo para mañana. Tenía una mochila, un impermeable, una armadura, una píldora soldado en una bolsita, seis makibishi, una bengala, un estuche pequeño y bueno… la naginata no la podía colocar en la cama, así que la puse reclinada de la pared. Bien… el estuche pequeño colocaría mi instrumento para pintar en él, es bueno tener eso a la mano por si acaso ocurre una emergencia, el lienzo y el nakimi estaban contenidos en su interior. Guardaría la bengala en la mochila  junto con los makibishi, la armadura y el impermeable me vestiría con ellos para ir al lugar. Listo… no había nada más que hacer, así que bueno… a descansar que mañana hay mucho que hacer.

Temprano por la mañana me comencé a vestir, empezando por unos pantalones medianamente holgados de cuero que por debajo estaba cubierto de lana para protegerme del frío, me vestí con la parte superior de un kimono de tela gruesa y sobre esta me colocaría el impermeable sin ponerme la capucha. Finalmente le pondría la armadura y unas botas para la nieve de corte bajo. En el muslo derecho me colocaría el estuche pequeño  para tenerlo a la mano siempre y llevaría la mochila en la espalda. En el bolsillo del impermeable llevaría la pastilla de soldado. Bueno… supongo que ya estaba listo, saqué el cilindro de metal del estuche pequeño y el nakimi de uno de los compartimiento, replegando así el lienzo y posandolo sobre mi brazo, comencé a dibujar a un animal pequeño, un lemming sería lo idea, con su piel oscura y su diminuto tamaño podría camuflarse bien dentro de la capucha de mi impermeable y cubrir mis espaldas, solo por si acaso.

Spoiler:


-Si notas que algo se acerca por detrás harás un sonido. - Recité mientras sello de manos, la criatura entonces emergió del lienzo y comenzó a escalar por mi brazo hasta el hombro y terminó resguardándose dentro de la capucha, asomando su diminuta cabeza del borde de la capucha. Cogí la naginata y salí de mi cuarto, subiendo por las escaleras y procediendo a salir de la casa de Valerio. Comencé a caminar hacia el punto acordado, con la naginata reposando en mi hombro izquierdo mientras la cogía por el izquierdo, la mano libre estaba metida en el bolsillo derecho de mi pantalón.

Llegando al lugar de los hechos miré hacia los lados para percatarme de que no había sido seguido, me acerqué al barril, tal como había indicado el muchacho, dejé la naginata reposando del suelo y sobre mi hombro, para que con ayuda de mis dos manos, mover el barril, agacharme y coger la llave. Miré hacia atrás para asegurarme de que no hubiese nadie más conmigo.


Stats:

   
  • Fuerza : 18
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 22
  • Espíritu : 35
  • Concentración : 26
  • Voluntad : 30
Chakra : 137-1=136

Inventario:

Estuche Pequeño (Derecho)

  • Herramienta de inku

Mochila (espalda)

  • Bengala x1
  • Makibishix6

Otros Items

  • Armadura (torso, hombros, muslos, antebrazos) x1
  • Impermeable (torso) x1
  • Naginata (Reposando en hombro izquierdo): x 1
  • Pastilla soldado (bolsillo de impermeable)x1



Técnicas:

CHŌJŪ GIGA (超獣偽画, IMITACIÓN DE IMAGEN DE LAS BESTIAS)
Técnica principal de la especialidad, la más básica y sobre la que se basa el resto. Consiste en que el artista va dibujando formas de tinta sobre el papel, que a medida que complete y tras la realización de un sello a una mano, emergerán de la hoja, ganando volumen, consistencia y tamaño, para terminar siendo una ilustración en vivo del propio dibujo. Tiene gran variedad de usos, puede ser utilizado como transporte (las aves no podrán sobrepasar los 2 metros de altura), método de espionaje, exploración, combate, etc., pero desaparecen tras recibir un daño relativamente bajo, volviendo a ser simple tinta. Su velocidad será acorde al Espíritu del artista.
Criatura: Pequeña terrestre: Lemming
Consumo: 1Ck por creacion por turno.





Pj mas roto de nine beasts:

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Akeboshi Yoshio el Jue Ene 11, 2018 5:19 pm

Riquezas Olvidadas
AKEBOSHI YOSHIO
Yukigakure no satoZona ComercialInvierno
En el caso de Akeboshi, el contacto fue realmente casual. No era intención del destino ponerle de pie en esa esquina oscura, sino más bien una travesura de su hermana el caos. Hermana, pues tenía que ser mujer. Y ella en su amor por lo insospechado guió a un infante por las inseguras calles de Yukigakure no sato, de hecho quizá guió al mundo entero para girar en esa específica dirección, la muy maldita. Pero como fuere, el niño pasó corriendo por la calle donde él creaba en solitario una nueva melodía. Tocaba, seguro de que no había oídos a su alrededor, una triste conjunción de notas de viento que le mantenía los ojos cerrados. He ahí su error, pues no podía corroborar su solitud sin antes mirar a ambos lados. El jovencito, sin que Yoshio se diese cuenta, permaneció a la escucha sentado frente a él. Recién cuando el llanto terminó este aplaudió con sus pequeñas manitas, y sorprendido mas agradecido el músico se inclinó. Risueño el muchacho le dejó una moneda, pensando que quizá le haría falta. ¿Lo creía por su cabello desordenado?, qué atrevido. También le ofreció trabajo en una taberna de alto renombre, y él, acostumbrado a baratos encargos, le malentendió.

Ahí se encontraba entonces, pensando que llegaba a amenizar la noche gastronómica con sus dotes musicales, o quizá elevar los ánimos en un festejo familiar; cosas de todos los días. Como bien le indicaron, rodeó la estructura pétrea hasta su entrada posterior, como toda una estrella famosa, como si las adolescentes estuviesen asediando el frente esperando su llegar.

Manos a la obra —se dijo a sí mismo, ajustando las mangas largas de su camiseta blanca bajo la chaqueta. Sin importar qué mundano trabajo realizaba, siempre iba listo para la inesperada acción que proporcionaba el país en su blanca generosidad. Bajo la manga acomodada, como truco sucio, llevaba un lanzador de agujas. La munición iba entrelazada en el cuero de su propia chaqueta, decorando un lado con quince líneas verticales. Muy punk, excepto por el collar de flauta. Su estilo metalero se acentuaba con el hilo metálico enrollado al lado de su cintura, y su aspecto desalineado en general. Aunque todo mechón de apariencia errática tenía su propósito y peinado a voluntad. Los bolsillos, sean inferiores o superiores, los tenía repletos de pelotitas negras de diversos tamaños. Y para incentivar esa mirada ruda de rompecorazones, un falso pañuelo sobresaliendo a la altura del corazón. ¿Pero de qué servía el estilo cuando se vive entre la nieve? Pues, si a simple vista parecía desabrigado, su chaqueta realmente tenía una doble capa, con interior de pieles. La llevaba abierta, pero podía cerrarla a necesidad. Sus pantalones, apenas holgados, eran gruesos y de tela rígida casi como cartón. Llevaba unas buenas botas de zuela rugosa, con las que odiaba pisar mierda de perro.

Ya listo, dio un paso para rodear la última esquina— ¿Chico tatoo? —se interrumpió al ver otra figura frente al portal— ¿Te contrataron para un acto de magia o qué?, menudo cumpleaños se van a montar aquí.

A paso tranquilo y con elegante andar se acercó al joven de la tetería. Le miró de arriba a abajo. Se lo veía algo nervioso, como si estuviese irrumpiendo ahí sin permiso. Mas no lo juzgó, parecía un buen objetivo de asalto. En todo caso, tenía las llaves, ya todo era legal.

Vamos, entremos de una vez —e intentó empujar la puerta.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 6
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 12
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 20
Chakra : 88
Inventario:
  • Mateki — Colgada al cuello
  • Lanzador de Agujas — En antebrazo izquierdo
  • 15 Senbon — Clavadas en 3 hileras de 5 en la solapa izquierda de la chaqueta
  • 4 bombas de humo — 2 en cada bolsillo del pantalón
  • Sello explosivo — plegado cual pañuelo en el bolsillo del pecho de la chaqueta
  • Alambre ninja — Que cuelga enrollado del cinto cual látigo (4 dejados en casa)
  • 2 píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Hikaru el Jue Ene 11, 2018 7:28 pm


Hikaru
Sus pasos lentos y seguros demostraban tenacidad para aquellas personas que pudieran interpretar los movimientos corporales de la muchacha, no era complicada… pues lo complicado era el mundo y sus reglas estúpida, una cultura en la que ella no encajaba… una sociedad a la cual no podía interpretar, que la juzgaba antes de conocerla, y cuando lo hacían le terminaban poniendo un título que tal vez era merecedora… pero ¿Acaso ella no era el producto de la sociedad? Su cuerpo, su vida… todo era producto del salvajismo humano pues era la creación de una violación, una desgracia andante, un fruto que contamino el árbol que le dio la vida.

A pesar de sus circunstancias, de los valores morales que le rodeaban, ella se mostraba seria como si nada de lo que hablaran sobre su persona pudiera afectarle ¡Y realmente era así! ¿Qué era para ella la empatía? Una palabra con una definición, no más que eso… no podía entender a la gente y sus costumbres, tampoco las reglas sociales ¡Pero ahí estaba! Caminando entre la nieve de aquella aldea que albergaba la podredumbre de su propia raza, todos podrían ser llamados hermanos pues habían sido afectados por las siniestras intenciones de la humanidad.

Sus ojos, muchos podrían temerle... pues aquella iris que parecía manchada por la sangre se desviaban pocas veces pero cada vez que posaba sus luceros en alguien podría provocarle un gran susto, ya que las expresiones de la jovencita eran realmente frías.
En su rostro delicado no se lograba ver atisbo de sentimientos o fragilidad… muchos podrían pensar que por su comportamiento ella no lograba sentir emociones humanas, pero aquello no era más que un prejuicio para poder jugar con los pequeños seres que desarrollaban los mismos complejos que la muchachita. Ella podía emocionarse, solo que era difícil experimentar esas sensaciones por sus problemas de adaptación al medio social.

¿Hacia dónde se dirigía? A una misión, anteriormente un chico la había detenido y ofrecido un trabajo, algo que no rechazaría la kunoichi ¿Por qué? Aquel mundo en el cual vivía era tétrico e inesperado… la comida era aquel bien de lujo que no todos poseían. Por eso mismo se dirigía al lugar que le había indicado por un pequeño que parecía más joven que la propia Hikaru ¿Cómo es que ella creyó en el pequeño niño? No se trataba de creer… simplemente tenía que ir, si era una farsa tendría que torturar a aquellos que llegaron a engañarla, pero igualmente la adolescente estaba atenta en cada situación, pues para ella no había nada más importante que sobrevivir.

El frio del lugar era aterrador, pero la muchacha llevaba un sobretodo bastante abrigado, que tapaba la parte superior de su cuerpo y un poco sus piernas que no estaban a la vista por el pantalón negro que poseía… el cual se veía grueso para soportar los fríos de aquel territorio.
Particularmente su armamento estaba dividido en el estuche pequeño que se encontraba en su muslo por arriba del pantalón pero tapado por el saco, y el grande que estaba en su cintura (igualmente cubierto). Dentro de ambos se repartían todas las armas que ella poseía.
Su cabello plateado, laceo y alargado, se encontraba suelto mostrando una hermosa presencia como adorno al rostro de la bella jovencita… que si no fuera por sus ropas podría llegar a ser extremadamente hermosa, pues poseía un rostro delicado.

Y entre tanta narración consiguió llegar a la posada donde requería sus servicios, y lo que vio le llamó un poco la atención porque había dos muchachos, y uno de ellos era alguien quien conocía (cabe destacar que tenía la llave en la mano) mientras que el otro era un ser “extraño” para la ninja. Rápidamente Hikaru, que podía ser quedada en situaciones sociales pero era extremadamente inteligente, interpretó que ambos querían abrir la puerta de aquel local; el día anterior el infante le había dicho a la peliplata donde se encontraba la llave para acceder a la posada, ellos parecían tener la información que ella poseía e incluso habían llegado antes que su persona ¿Querían robarle el trabajo? Ante ese pensamiento hubo un rastro de disgusto en el rostro de la femenina, pero se mantuvo en silencio y expectante en esos dos chicos o en personas que pudieran llegar sin previo aviso.. después de todo aun no sabía si aquel llamado se había tratado de una trampa impuesta por otros.

Igualmente al ver a su benefactor de alimentos (Zatoichi) le indico que por ahora esos dos se encontraban en aquel lugar por el mismo motivo que ella, por lo tanto la peliplata se mantuvo a una distancia de esas dos personas, sin hablar y sin hacer ruidos pues se había colocado a metro y medio de espalda de ambos jóvenes. En el caso que pudieran abrir las puertas ella entraría, pero siempre estando atenta y preparada para reaccionar en el caso que alguien la atacase.
Lamentablemente su actitud era relativamente rara, pues por lo menos podría decir “Hola”… pero Hikaru ni siquiera se había detenido a pensar en los sentimientos de esos dos.

Armas:
-9 Shurikens.
-9 Senbon.
-12 Kunais.
-2 pildoras de soldado.
-1 estuche pequeño.
-1 Estuche grande.
Stats:

  • Fuerza : 9
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 10
  • Espíritu : 22
  • Concentración : 10
  • Voluntad : 12
Chakra : 94

Yukigakure no sato-Zona Comercial


 

 

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Kishue el Vie Ene 12, 2018 1:46 am

Riquezas Olvidadas

Ubicado en la esquina de la taberna sin mediar palabra alguna, ya sea con el dueño del lugar o su hijo, solamente observando sus acciones sobre madera con papeles y lo que parecen ser mapas, abrigado de coronilla a talón sin una sola muestra de piel, hasta el momento nadie sabía si era blanco o negro realmente, la sombra que hacía su capucha ni tan siquiera dejaba ver la tela que cubre de la nariz para abajo, como un ente vacío o ropa flotante, no había nada oculto debajo de las prendas salvo mi figura y sus incontables vidas pues no me hacía falta, pero estaba más que preparado para cualquier misión que me pudiese encomendar una persona como él.

Al escuchar pasos afuera por la parte trasera asumo que vendrían compañía y de la conocida, Yoshio y Zatoichi, posteriormente una joven de dudosa procedencia, sin emitir ruido alguno sigo observando a los sujetos como si no existiera o fuese un perchero esquinero, de pie de brazos y piernas cruzadas reposando mi peso sobre la piedra. ¿Cómo llegué ahí se preguntarán?

Hace poco tiempo atrás mientras estaba batallando con un habitante que quería pasarse de vergas conmigo, obviamente no me dejé, y lo dejé en su lugar, de una manera tan sigilosa y mágica, como si fuese telekinesis o la fuerza, lo noqueé sin mover un dedo, aparentemente, eso no pasó desapercibido como el muchacho lo pasó para mí, su inocencia servía para trabajos de sigilo que nadie, ni yo mismo, creí que pudiera serlo. Al ver utilidad en mí se había acercado con instrucciones claras con la frase "una buena recompensa" de despedida antes de salir corriendo.

Con la inocencia y la necesidad encima no titubeé si era una broma infantil o no y partí casi enseguida hacia el lugar citado. Una vez llegué abrí la puerta y dejé la llave donde la encontré antes de pasar y cerrar de nuevo, por qué hice eso se preguntarán, la respuesta es simple, no lo sé... Como tampoco sé por qué estoy en un lugar así. Me indicaron que esperara pues podría tener compañía en este trabajo, dudoso pero obediente me coloqué en mi esquina a esperar, debía ser un trabajo grande e importante para requerir de más de una persona, como también podían subestimarme y creer que no podría encargarme de un trabajo simple, sea la razón que sea no era de hacer preguntas que alteraran a las personas y esta podría ser una de ellas, paciente esperé hasta este momento.

¿Ya estamos todos?— anuncio mi presencia separándome de la pared para acercarme a ellos, ahora con mis brazos hacia atrás escondiéndolos de los presentes mientras sonreía por debajo. —Nos volvemos a ver Zatoichi-chan, Akeboshi-san y... ¿Tú eres?— terminando mi frase mirando a la última en llegar, un vagabundo misterioso y no tan serio y tímido como podrían imaginarse.

Datos:
  • Fuerza : 11
  • Resistencia : 25
  • Agilidad : 40
  • Espíritu : 60
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 26
Chakra : 211
Acción Oculta : 00

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por NB Narración el Sáb Ene 13, 2018 1:27 pm

Zona Comercial: Interior de la taberna
Hacía no mucho tiempo que el Aburame había llegado hasta la taberna de aquella manera tan silenciosa como incomoda para el tabernero que, muy a pesar de ser consciente de que este se encontraba no muy lejos de su situación, no llego a tan si quiera mediar palabra a la espera de que llegasen los demás shinobis que habían sido citados para la misión. Había estado tanto tiempo lidiando con renegados y criminales que era consciente de que en casos como aquellos era mejor tratar con ellos en grupo cuando se trataban de desconocidos o al menos, no fuesen grupos criminales de los que se podrían poner en su contra con rapidez, después de todo, era más fácil que comenzasen a dudar entre ellos antes que de un simple tabernero que se encontraba respaldado por cientos de sus clientes.

El nerviosismo podía notarse en la manera con la que aquel señor tanteaba sus dedos sobre la madera y con ello, sobre el gran mapa pero, escuchar como alguien empujaba la puerta que ya se encontraba sin cerrojo tras la llegada del Aburame el tabernero volteo su cuerpo y tras ello, se levanto de una de aquellas grandes sillas de madera, sillas que se encontraban tapizadas de una manera exquisita por las pieles de los animales que sus clientes cazaban. — No me andaré con rodeos — Dijo de inmediato, cortando al Aburame que parecía haber comenzado con el típico ritual de presentación. Tenía prisa, más que nada porque el señor era ansioso, uno que deseaba llegar cuanto antes al caso de aquella cuestión. —Pasad rápido por favor — Inquirió a la par que sus pasos lo llevaban hasta la puerta para así sostenerla mientras observaba fuera de la instancia como si un mal presentimiento se encontrase formando parte de su cuerpo. Para el mismo instante que estos ingresasen este cerraría la puerta y sacaría otra llave de uno de sus bolsillos para así cerrarla, asegurándose de que no llegasen a colarse ningún tipo de indeseables.

Una vez la puerta había sido asegurada el señor que se encontraba envuelto por viejas prendas oscuras camino de vuelta a la gran mesa donde anteriormente estaba, esperando a que estos llegasen a la zona donde se encontraba. En el medio de esta y no muy lejos de la situación del mapa, estos podrían observar algo de pan y costillas calientes junto con un par de jarras de vino. —Podéis comer mientras os explico la misión si lo deseáis. Será un largo viaje. — Invito sin apartar la mirada del gran mapa. Si había algo por lo que destacaba, era su fama no solo como buen cocinero si no también como brillante anfitrión.

El País del Rayo se encuentra movilizando un gran número de carruajes repletos de bienes por lo alto de las montañas, tras las murallas abandonadas del antiguo poblado de Koshinki. Este se encuentra en el sur del país, a un día de viaje desde aquí — Comentó mientras trazaba con su dedo indice un pequeño camino que los guiaba desde la salida suroeste de la aldea hasta las montañas que se encontraban a varios kilómetros entre las grandes dunas de nieve. —Al ser del País del Rayo podréis imaginar el gran número de riquezas que este significa... — Musito con recelo, no es que le agradase descubrir sus secretos pero desgraciadamente, el ya no podía actuar como villano para poder hacerse con el poder de aquellos vienes. —Vuestra misión es llegar pasando por una gruta escondida que encontrareis en este mapa e interceptar dichas mercancías. Uno de mis contactos infiltrados se ha asegurado de sellar los grandes baúles que contienen dichas riquezas por lo cual, si intentáis quedároslas para vuestro propio beneficio siento deciros que no conseguiréis mucho. — Tras lo que parecía una amenaza el hombre poso un pergamino sobre una mesa, el mismo que contenía el mapa con las demás indicaciones. —Mañana al medio día podréis ver tales carruajes. Debéis de ser puntuales. —  Dicho esto el hombre volvió a tomar asiento. Alzó su mirada, observando a los cuatro shinobis, quedando así a la espera de que comenzaran con su travesía.

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Zatoichi Byakura el Sáb Ene 13, 2018 9:28 pm

RIQUEZAS OLVIDADAS
Zatoichi
Pais del HierroZona ComercialInvierno


Cuando me incorporé escuché el chillido de mi amigo roedor que llamó mi atención, volteé a ver quién era y vaya… era el flautista. –Hey, pero si es el flautista ¿Qué tal, viejo? -  Me acerqué para estrechar su mano de forma amistosa mientras reía suavemente al escuchar aquel buen chiste. – Esta el mago y el músico, me pregunto quién será el payaso. – Comenté entre risotadas mientras empezábamos a caminar hacia el portal para entrar, justo en el momento en el que metí la llave en la cerradura escuché unos pasos de fondo, por el mismo lugar por el que había venido Akeboshi, volteé alerta para ver de quién se trataba. –¡Pero si es Hikaru! – Comenté mientras esbozaba una amplia sonrisa amistosa. – Hikaru, este es Akeboshi, es un colega, un artista como yo y Akeboshi ella es Hikaru, una muy buena amiga mía, hemos trabajado anteriormente, es muy buena en lo que hace. – Hice lo correcto, presentarlos a ambos, estaba feliz de que íbamos a trabajar los tres en una misma misión, no tendría que preocuparme por puñaladas en la espalda por parte de desconocidos.

Una vez presentados, llevé nuevamente mi mano hacia el pomo de la puerta, solo para que esta girase por si sola hacia un lado y se abriese hacia adentro, asomando una cara misteriosa pero ya conocida por mí. – Woa… pero esto sí que es interesante, pero si es Kishue, hola viejo. – Mi tono de voz era una mezcla de tranquilidad y sorpresa, mientras enarcaba ambas cejas por todas las coincidencias que estaban sucediendo en el mismo lugar y en seguidilla, que alivio era saber que estaba rodeado de gente conocida, aunque de todos los que están Hikaru es la que más conozco de ellos y conozco su trabajo. –Ella es Hikaru, es una amiga y colega de misiones. Hikaru él es Kishue, llegó hace poco a la aldea. – Respondí la pregunta de Kishue a medida que se acercaba un hombre bastante viejo hacia el grupo, que inquiría en que entrásemos de una vez a la posada, saqué la llave de la cerradura que había metido en primer lugar y se la entregué.

Que genial, estábamos entrando a la mítica y famosa posada de leyendas. Me adentré en el interior de la taberna mirando hacia todos lados, vaya… era bastante acogedora y cálida, pieles por todos lados, comida sobre la mesa, Valerio debería de plantearse en hacer una remodelación a su taberna luego de ver esta maravilla. Me dediqué a seguir al viejo hasta llegar a una gran mesa con un mapa igual de grande. Nos invitó a comer mientras seguía su mirada fijada en el mapa, bueno… si nos invita no creo que pase nada. Cogí entonces un pan y comencé a partirlo mientras me llevaba los trozos a la boca uno a uno, mientras miraba el mapa y escuchaba los detalles de la misión, mi mirada estaba atenta a la explicación y al mapa en sí, mientras asentía con relación a lo del país del Rayo, he estado ahí y por lo que he escuchado, es cierto.

Ahora venía la parte interesante… la misión en sí. Un robo, apreté un poco mis labios mientras continuaba mirando el mapa, parando de comer en ese momento, no estaba muy contento con la idea de querer robar a otros, pero si quería llegar lejos en esta aldea de vagos y maleantes, tendré que aceptar. Miré al viejo en el momento que alzó su mirada. –Yo por mi parte, acepto. No tiene nada de qué preocuparse con respecto al hurto, yo no trabajo de esa manera. – Comenté mientras tomaba el pergamino sobre la mesa y terminaba de comer el pan que sostenía con la otra mano.  


Stats:

 
  • Fuerza : 18
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 22
  • Espíritu : 35
  • Concentración : 26
  • Voluntad : 30
Chakra : 137-1=136

Inventario:

Estuche Pequeño (Derecho)

  • Herramienta de inku

Mochila (espalda)

  • Bengala x1
  • Makibishix6

Otros Items

  • Armadura (torso, hombros, muslos, antebrazos) x1
  • Impermeable (torso) x1
  • Naginata (Reposando en hombro izquierdo): x 1
  • Pastilla soldado (bolsillo de impermeable)x1



Técnicas:

CHŌJŪ GIGA (超獣偽画, IMITACIÓN DE IMAGEN DE LAS BESTIAS)
Técnica principal de la especialidad, la más básica y sobre la que se basa el resto. Consiste en que el artista va dibujando formas de tinta sobre el papel, que a medida que complete y tras la realización de un sello a una mano, emergerán de la hoja, ganando volumen, consistencia y tamaño, para terminar siendo una ilustración en vivo del propio dibujo. Tiene gran variedad de usos, puede ser utilizado como transporte (las aves no podrán sobrepasar los 2 metros de altura), método de espionaje, exploración, combate, etc., pero desaparecen tras recibir un daño relativamente bajo, volviendo a ser simple tinta. Su velocidad será acorde al Espíritu del artista.
Criatura: Pequeña terrestre: Lemming
Consumo: 1Ck por creacion por turno.





Pj mas roto de nine beasts:

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Akeboshi Yoshio el Sáb Ene 13, 2018 10:20 pm

Riquezas Olvidadas
AKEBOSHI YOSHIO
Yukigakure no satoZona ComercialInvierno
El músico tampoco evitó soltar una carcajada, ignorante de que probablemente debían pasar desapercibidos en ese callejón. Y tras una presentación que apenas se mantendría en su memoria, hizo una reverencia ante la extraña e ingresó al cálido recinto. Ya estaba algo harto de las agujas heladas punzándole las orejas.

En el interior se llevó una trinidad de sorpresas. Para empezar, estaba completamente vacío a excepción de un par de personas. Claramente no lo habían contratado para animar una fiesta, a menos que fuese una despedida de soltero muy privada. Miró a la jovencita Hikaru, deduciendo que no tenía edad para esas cosas. Aunque en Yukigakure, quién sabe. La segunda fue encontrar al espantapájaros ahí adentro; ¿sería él el payaso?, o quizás el único real shinobi prefiriendo el camuflaje por sobre el estilo. Kishúe, ese era su nombre, y Zatoichi demostraba conocer a todos los presentes con amplia confianza. La última sorpresa fue el interior de esa taberna, a la cual nunca había asistido. Demasiado concurrida para él, e imaginaba que sus notas pasarían desapercibidas entre el choque de los tragos. Aun así su arquitectura era remarcable, con un cálido pero a la vez sobrio interior de piedra y decoraciones rústicas. Pieles de enorme caza por doquier, tazones grandes, barriles de bebida. Claramente se encontraba en la cima de su rubro. ¿Qué podría necesitar entonces?

Buenas noches —interrumpió Akeboshi al dueño del local, pues los modales no eran nunca un rodeo.

Ya comenzamos con el pie izquierdo, pero la comida y bebida de cortesía muy rápidamente le hizo olvidar aquel pecado. Sin vergüenza se sentó a la mesa junto al mapa y demás, sirviéndose pan y costillas con cubiertos si los había. Y si no, habría que darle más sabor a la comida con el placer de toquetearla.

Hmm, muchas gracias, está buenísimo —halagó entre bocados, y dignó a escuchar mientras comía. Pondría atención en el mapa, pues estos le gustaban, quitando la mirada muy de vez en cuando para tomar un nuevo bocado. Esperó a recibir las instrucciones totales, hasta que el silencio fue evidente señal para cederles la palabra.

¿Qué hay del regreso?, ¿los cargamentos son pesados?, ¿cajas o bolsas? —comenzaría con sus preguntas—. Se consideraba a sí mismo un hombre detallista, y más que nada amante de la eficiencia. No iría a la improvisada al medio de la jodida nada para interceptar un transporte del país más poderoso del mundo a tomar un cargamento totalmente indefinido en forma y peso, y más encima "sellado" por un "contacto"... ¡Oh!, ¿dije todo eso en voz alta?, perdón, era para mí mismo.

Chupándose los dedos y bebiendo un trago final de lo que esperaba fuera cerveza de raíz, se puso de pie para dar una ojeada con vista de halcón al mapa expuesto. — Es todo demasiado vago y arriesgado; si llegásemos a morir a usted no le importaría y simplemente buscaría a los próximos cuatro estúpidos para soltarlos contra el siguiente cargamento hasta que su contacto se aburra de pasarle la data. Dos mil ryos ahora a cada uno, y el resto del pago será una vez finalizada la tarea según nuestro grado de éxito. Para corroborar que no saldremos de aquí hacia nuestras propias casas, le recomiendo hacer con nosotros la mitad del camino —terminó con las cejas alzadas, esperando una respuesta con un aire de desafío. ¿Qué les iba a decir?, ¿que no? Lo que estaba en juego era mucho mayor, y realmente no podía esperar mandar a gente profesional de aquel sucio rubro a lanzarse en un salto de fe sobre las frías garras de la muerte. No se trataba de ridículos shinobi con un juramento bajo el dibujito de su aldea, sino gente que se ganaba el pan de cada día poniendo el cuello bajo la guillotina sin dudar. Pero claro, ese "sin dudar" tenía un precio que todos debían pagar. Incluso el supuesto honrado dueño de la taberna. Después de todo, una manera de hacerse rico es siendo tacaño, o eso pensaba él. Si alguien era de desconfiar, era el viejo que se quedaba sentado en su casa contando el dinero.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 6
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 12
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 20
Chakra : 88
Inventario:
  • Mateki — Colgada al cuello
  • Lanzador de Agujas — En antebrazo izquierdo
  • 15 Senbon — Clavadas en 3 hileras de 5 en la solapa izquierda de la chaqueta
  • 4 bombas de humo — 2 en cada bolsillo del pantalón
  • Sello explosivo — plegado cual pañuelo en el bolsillo del pecho de la chaqueta
  • Alambre ninja — Que cuelga enrollado del cinto cual látigo (4 dejados en casa)
  • 2 píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Hikaru el Dom Ene 14, 2018 12:06 am


Hikaru
Ella escuchó las palabras del chico que conocía, pues el parecía presentarles a esos dos desconocidos, ante esa situación Hikaru simplemente se quedó estática pues no sabía que lo cordial era saludar… o bueno si sabía pero no se dio cuenta que aquel era el momento para hacer aquello. Por lo tanto, en silencio, entró a la taberna cuando vio que la puerta se encontraba abierta.
Sus orbes rojizos miraron hacia todas partes como si siguiera manteniéndose atenta a las circunstancias, y pues la verdad no sabía si aquello era una trampa o realmente un trabajo, por eso mismo no acotó palabras y se limitó a escuchar al hombre. Lamentablemente cundo vio que la puerta estaba siendo cerrada con llave se alarmó y junto sus manos por si tenía que hacer sellos.
Pero las acciones de la kunoichi se detuvieron cuando vio la comida y escuchó que podían comer, por lo tanto la joven no dudo en sentarse al lado de la mesa y comenzar a ingerir todos los alimentos que habían ahí: comida free. Cabe destacar que no bebió nada –a pesar de que habían unas jarras- porque la consigna era que  podían comer, no beber.

Ignorando los mapas y centrando su vista en los alimentos ella escuchó las palabras del anciano, en aquel instante se olvidó de estar a la defensiva y que incluso unos minutos antes había decidido paralizar al viejito.
Se logró ver como la chica tomó un par de platos y los colocó alrededor de ella mientras sus brazos estirados rodeaban los alimentos como si estuviera cuidándolos de aquellas personas que no conocía.
Mientras tragaba pensó que aquella comida podría estar envenenada y que en realidad esa reunión era para sacarles partes del cuerpo y venderlas, por eso mismo la chica rápidamente se levantó de la silla y se metió dos dedos a la boca mientras iba a un rincón y terminaba vomitando lo que había ingerido.

-…-

Después de sus acciones ella no dijo nada, simplemente tocio un poco y luego se volvió a sentar en una de las sillas mientras analizaba la situación ¿Se sentía extraña? Para nada, su mente no registraba lo que otros podrían pensar de ella.
En ese instante –donde la comida ya no era tan interesante porque podría estar envenenada- observó el mapa y con su memoria predilecta trató de guardarlo completamente en sus recuerdos.
Respecto a las palabras de sus “compañeros” (al parecer) estuvo de acuerdo –a pesar de que no entendió alguno de los diálogos-.

-Yo también quiero como pago inicial 2000 ryous.-

Acotó mientras apoyaba sus manos sobre la mesa y miraba a todos los presentes para después posar sus rubís en el viejo que estaba en ese  lugar, la verdad es que no tenía ni un centavo en aquel momento,  por eso mismo la joven deseaba conseguir unos pocos ryous porque no tenía ganas de robar por todos lados.

Armas:
-9 Shurikens.
-9 Senbon.
-12 Kunais.
-2 pildoras de soldado.
-1 estuche pequeño.
-1 Estuche grande.
Stats:
  • Fuerza : 9
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 10
  • Espíritu : 22
  • Concentración : 10
  • Voluntad : 12
Chakra : 94

País del hierro - Riquezas Olvidadas


 

 

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Kishue el Dom Ene 14, 2018 7:24 pm

Riquezas Olvidadas

Los chicos me reconocieron tras saludarlos. Zato como siempre resulta alarmantemente optimista y la chica por el contrario muy callada, mientras el músico una combinación entre risas y seriedad, decidiendo desde el momento en el que el señor me interrumpió quedarme callado y menos en modo social mientras escucho con atención observando el mapa para memorizarlo rápidamente con lujo y detalle con la memoria eidética que la naturaleza me brindó al nacer. Ignorando por completo la comida al contrario de los muchachos, al menos por este lapso pequeño de tiempo mientras escucho la información, de por si ya había comido antes de venir pues lo hago siempre antes de un trabajo, enseñanzas que me dejó el examen chunin cuando el agotamiento y la falta de comida y agua me hicieron casi perder la conciencia.

El país del rayo, ese maldito lugar que me tiene a dónde estoy y me arrebató la mitad de mi visibilidad, no solo eso, mi hogar... Arrebatarle parte de sus riquezas y probablemente toda de ella sería más que satisfactorio y para acercarme más a mi venganza, con solo el hecho de poder atacar al país podría aceptar el trabajo gratuitamente, pero no, un trabajo es un trabajo y separando mi profesión de mi devoción debía actuar como se debe, serio y con la cabeza fría, y por más que deseaba destruir al país necesito herramientas y haciendo trabajos gratuitos no las conseguiría.

Extrañado por los gestos de esa mujer que parecía estar jugando en la esquina, vomitando, sin dejar de prestar atención a los demás. ¿En serio debería llevar con nosotros a una persona así? Parecía tener problemas y no hablaba de problemas leves, algo de su personalidad más que de habilidad. Por otro lado el músico que piensa en voz alta refiriéndose a sí como alguien más, no parecía loco pero poco conozco del hombre para darlo por sentado, tendría que prestarle más atención, por otro lado tenía razón, todo es demasiado arriesgado pero es parte de ser un renegado trabajando para criminales y casi criminales.

Más allá de los 2000 ryos de adelanto, queremos saber nuestro pago ¿por cuánto estamos arriesgando nuestras vidas?— inquiriendo por primera vez. —¿Tú debes de tener más contactos con nosotros, nos facilitará un transporte? Llegar hasta ahí antes del medio día de mañana en la nieve no es un trabajo fácil y podríamos llegar agotados antes de siquiera encontrarnos con nuestros objetivos.— Hay tantos detalles a discutir y tan poco tiempo para hablar sobre ello.

Datos:
  • Fuerza : 11
  • Resistencia : 25
  • Agilidad : 40
  • Espíritu : 60
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 26
Chakra : 211
Acción Oculta : 00

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por NB Narración el Lun Ene 15, 2018 3:01 pm

Zona Comercial: Interior de la taberna
Los fogones comenzaban a chisporrotear en la lejanía a la par que el calor que se había visto atacado por la brisa que tiempo atrás se había colado en el interior por aquella puerta trasera, una vez más, tomaba el control de la gran taberna de piedra en la que se encontraban.

Cada una de las palabras del músico llegaban a oídos del tabernero, mientras que por el contrario el primer joven en alzar sus palabras simplemente parecía ceñirse a su petición. Después de todo, era una misión no una caza de brujas y mucho menos, una simple petición. Era un capricho si, pero seguía siendo un trabajo remunerado muy a pesar de que hasta el momento las monedas no se encontrasen resonando sobre la estructura de madera que hasta ahora se veía parcialmente oculta por el gran número de mapas que se esparcían por su superficie.

Se lo habían ganado, el mismo silencio que aguardaba en los labios del dueño dieron a conocer su desconformidad muy a pesar de que solo se mantuviese como mero oyente y espectador de lo que estaba sucediendo.

Como siempre, maleantes, hombres que si bien deberían estar agradeciendo por aquel pequeño banquete que les había brindado en un país donde los modales y la hospitalidad tenían una completa carencia de sentido, lo único que pasaba por sus cabezas era el simple reclamo de ganancias. No los culparía, después de todo se encontraban entre las grandes extensiones del hierro, donde el mejor de los pagos se convertía en la imagen de un cuerpo que por suerte no llegaba a rozar la putrefacción para así sacar provecho de sus dotes ¿Pero a él? El dueño de la taberna más concurrida, más famosa y con ello, más honrada, la taberna que desde los inicios había llegado incluso a ser testigo de como leyendas dejaban todo su dinero sobre las mesas y acto seguido se marchaban tras dar palizas a más de un maleante que simplemente, se había atrevido a mirar mal al mismo señor que los servía y brindaba cobijo a diario.

La mano derecha del señor fue directa a uno de los asientos que se encontraban bordeando la gran mesa de madera, provocando así que un sonido agudo de esta arrastrándose llegasen a oídos de los renegados de igual modo que el crujir de esta una vez con dificultad, tomaba asiento y acto seguido cruzaba los brazos por encima de su pecho, fijando la mirada sobre el joven que había comenzado con aquella pequeña "rebelión" —Espero tengas el suficiente estomago como para recoger tu propio vomito con la lengua si hace falta. — Comentó con tranquilidad mientras que su mirada no se alejaba de aquellos ojos color ámbar que se encontraban al otro lado de la mesa. —Tienes la fregona dentro del cubo, justamente en la esquina contraria sobre la cual te has dignado a vomitar la misma comida que te he servido con toda mi hospitalidad, malcriada. — Espetó casi escupiendo.

Tenéis una información valiosa, brindada por un hombre con el cual podríais acabar con solo un suspiro y que no puede tan si quiera llegar a defenderse. Podríais iros de aquí y no volver. Llevaros la mercancía y tratar de romper el sello para quedaros con todas las ganancias. Algo casi imposible a decir verdad pero me arriesgo lo suficiente como para no tener que daros un maldito Ryou hasta que no vea esa mercancía frente a mis ojos. Podéis negaros si lo deseáis y partir a otra triste taberna donde os cortasen el cuello por vuestra osadía. Después de todo como a todos lo único que os atrajo a esta petición fue el dinero. — Sus brazos aún se mantenían cruzados sobre su pecho, retando al joven mientras ignoraba las palabras de los demás que parecían simplemente seguirlo a él. —Id a ordeñar al rebaño si es lo que va más con vosotros, matad a vándalos de poca monta que huyeron de su país por convertirse en meros violadores o asesinos de débiles a los cuales podían robarle el suficiente dinero como para comprarse una barra de pan. — Dicho esto sus manos se posaron sobre la superficie de madera, volviendo a recoger el mismo mapa con el cual les había guiado. Posiblemente podrían tratar de robar ya aquellas mercancías pero, desgraciadamente, jugar con la paciencia de aquel tabernero, era lo peor que habían podido hacer, más aún teniendo en cuenta del gran número de criminales que esperaban ansiosos la apertura de aquellas puertas.
????: Desconocida
El viento lentamente comenzaría a mover las prendas de aquella joven que se encontraba surcando el blanquecino manto que ocultaba la aldea a ojos de prácticamente todo el mundo.

Su piel tostada casi no se veía oculta dado a las ligeras prendas que dejaban poco que imaginar a quienes fueran espectadores del cuerpo de aquella que si bien aparentaba ser toda una mujer dado a la hermosura de su cuerpo, no era más que una joven de corta edad, una de apenas metro sesenta de altura que vagaba en un mundo olvidado de la mano de los mismos dioses.

Su hermosa y larga melena morada se mecía lentamente con lo que parecía ser una inminente ventisca pero, aún a pesar de ello, su cuerpo yacía inamovible, siendo acompañada de un joven que se encontraba tras su espalda. Pero tenían una misión, algo que los movía hasta la parte de aquella puerta olvidada tras la gran taberna que alguna que otra vez frecuentaban cuando el aburrimiento, los llevaba a dejar de regar la nieve de la sangre de sus victimas.

Su mirada cárdena se posó así sobre la puerta que se encontraba ante ella, pero no hubo llave necesaria, no por lo menos en el momento que la arena que escapaba de aquella gran calabaza que se encontraba en su espalda, se colaba por la desgastada madera y pocos segundos después, la hacía saltar por los aires hacia el interior, provocando que un fuerte estruendo rompiese con la tensión de aquella taberna ¿Quizás para implicar aún más?

Tras su accionar no se escucho palabra ser mencionada, no más que el sonido de sus sandalias resonar sobre la rota madera que había sido esparcida por la parte trasera de la taberna y junto a ello, se habían llevado algunos decorativos.
????: Desconocido
¿Ya ha comenzado la fiesta sin nosotros? — Tras la pequeña una curiosa y a su vez socarrona voz impregno la estancia. Sus pasos eran bruscos, tanto que incluso parecía que quebrarían el mismo suelo que yacía bajo sus grandes botas militares, botas que ocultaban unos pantalones negros y daban a conocer una armadura dorada por la altura de su pecho, una que parecía haber sido forjada por los mismos dioses y resaltaba la empuñadura dorada una gran espada tras su espalda, una que ni si quiera, se había preocupado por envainar.

Brillante y macabro. Si bien la joven que se encontraba carente de expresiones a su lado ya generaba escalofríos a quien la observase, las orbes carmesís del maleante imponían un terrible respeto. —No sabía que tendrías invitados — La brisa de inmediato se instalo en aquella gran posada llegando a incluso apagar uno de los fogones que se encontraban ardiendo en el centro de la estancia, como si un mal augurio tratara de avisar a los jóvenes de lo que estaba por acontecer.

La arena poco a poco comenzaba a moverse por el suelo, como si en vez de volver a su lugar original, buscasen reconocer el terreno, pasando incluso por los pies del rubio al cual ignoraba al reconocer como uno de sus aliados. ¿Tendrían los demás la misma suerte?

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Zatoichi Byakura el Lun Ene 15, 2018 5:10 pm

RIQUEZAS OLVIDADAS
Zatoichi
Pais del HierroZona ComercialInvierno


Mi semblante empalideció levemente al escuchar a mi compañero dirigirse al legendario tabernero de esa forma y mucho menos ese monologo tan extraño que acababa de tener al cual respondí con un par de risotadas de la peculiar escena que estaba montando en ese momento, volteé a mirarlo mientras le susurraba por lo bajo entre algunas risas. - Viejo ¿Cómo le vas a pedir 2000 Ryous por adelantado? -En ese momento me le acerqué un poco más para que me pudiese escuchar claramente lo siguiente que le iba a decir a medida que esbozaba una sonrisa de oreja a oreja por la idea ingeniosa que se me había ocurrido en ese momento. - Si podemos pedir algo mucho mejor. - Volví adoptar mi semblante tranquilo y risueño a medida que me volteaba para ver al viejo. - Señor, si logramos llevar a cabo la misión con éxito y usted se siente satisfecho por nuestro trabajo ¿Le gustaría hacer tratos con nuestro grupo en un futuro? O quizás una recomendación a los altos mandos si se da el caso. - Comenté con un semblante tranquilo y despreocupado, esperando que la proposición que le estaba haciendo era mucho mas sensata que la del flautista y que esta a su vez le pareciese mejor a mis compañeros. ¿Para qué tener un dinero que bien se puede ir de las manos en un momento a otro cuando puedes hacer contactos con gente poderosa y acceder a cosas mejores?  

En ese momento veo por el rabillo del ojo el movimiento de la peliblanca y lo siguiente fue escuchar que algo se derramaba en el suelo… que me hizo voltear al instante en dirección a ella y arrugar mis ojos ladeando levemente mi cabeza ¿Eso fue lo que yo creo que fue? Los ruidos que hacía la silla con la madera me hicieron girar para ver al posadero, mientras este terminaba de ocupar la silla haciendo todo el ruido posible. Uní las palmas de mis manos a medida que me las llevaba a los labios para dar golpecitos mientras el viejo hablaba y le dedicaba aquellas palabras a Hikaru que conociéndola a ella, se lo tomaría literal y no deseaba ver a mi compañera hacer algo así. -¡No! Espere. - Extendí mi mano en señal de pausa al viejo. -Yo… me encargo. - Volteé a ver a Hikaru soltando un pesado suspiro y bajando la cabeza, solo para volver a verla con una pequeña sonrisa a medida que ladeaba levemente mi cabeza. -Tu tranquila, quedate ahí y sostén mi Naginata hasta que te la vuelva a pedir.– Mi tono de voz a pesar de que sonaba tranquilo, estaba realmente apenado, no era mi desastre, pero de verdad no quería que Hikaru fuese a tomarse las palabras del viejo de forma literal, así que le entregué mi arma. Acto seguido fui al sitio en donde me indicó para tomar la fregona y comenzar a limpiar el desastre que había hecho la peliblanco. Solo tengo una palabra para describir toda esta situación… vergüenza.

Tras limpiar el desastre metí la fregona en el cubo y me acerqué al grupo a ver cómo había quedado el trato a medida que me situaba al lado de Hikaru para tomar la Naginata con mi mano izquierda. -Gracias Hikaru, me puedes devolver la naginata. - Comenté esbozando una sonrisa a ella y quedándome a su lado, vigilandola. El viejo, estaba claramente molesto y por la forma en que estaba reaccionando no iba a dar su brazo a torcer con respecto al pago inicial, así que no tenía muchas esperanzas por que esta situación se fuese a solventar pronto. En ese momento, se escuchó un fuerte estruendo a mi izquierda, proviniendo del lugar contrario donde Hikaru había dejado su… gracia. Volteé a mirar sorprendido apretando la empuñadura de la nagitana en ese momento, no me esperaba que fuesen a tumbar la pared del recinto. Escuché unos pasos pisar la madera a medida que una silueta se hacía visible entre todo ese caos y el pronto silencio, mi mirada estaba acentuada en las dos figuras que se adentraron a la posada. Un hombre de galante armadura y una mujer semidesnuda con una calabaza de arena en la espalda.

Tras escuchar sus palabras que parecían ser algo… ¿Burlona, engreída?  Lo que faltaba, junto a eso y el apagón del fogón por parte de la fría brisa de afuera que se colaba por el enorme hueco que ellos habían creado solo pude pensar en algo. - ¡Hey! ¿Qué tal? - Mi tono de voz permanecía tranquilo ante la amenaza latente de los sujetos, en este tipo de situaciones siempre es bueno mantener la calma, en el peor de los casos los tendríamos que inmovilizar, confiaría en que mi equipo estaba capacitado para ello, por ese motivo decidí saludar de forma tan tranquila, como si nada “estruendoso” hubiese pasado, esperando que este saludo común aliviase las tensiones en el lugar.  


Stats:

 
  • Fuerza : 18
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 22
  • Espíritu : 35
  • Concentración : 26
  • Voluntad : 30
Chakra : 137-1=136

Inventario:

Estuche Pequeño (Derecho)

  • Herramienta de inku

Mochila (espalda)

  • Bengala x1
  • Makibishix6

Otros Items

  • Armadura (torso, hombros, muslos, antebrazos) x1
  • Impermeable (torso) x1
  • Naginata (Reposando en hombro izquierdo): x 1
  • Pastilla soldado (bolsillo de impermeable)x1



Técnicas:

CHŌJŪ GIGA (超獣偽画, IMITACIÓN DE IMAGEN DE LAS BESTIAS)
Técnica principal de la especialidad, la más básica y sobre la que se basa el resto. Consiste en que el artista va dibujando formas de tinta sobre el papel, que a medida que complete y tras la realización de un sello a una mano, emergerán de la hoja, ganando volumen, consistencia y tamaño, para terminar siendo una ilustración en vivo del propio dibujo. Tiene gran variedad de usos, puede ser utilizado como transporte (las aves no podrán sobrepasar los 2 metros de altura), método de espionaje, exploración, combate, etc., pero desaparecen tras recibir un daño relativamente bajo, volviendo a ser simple tinta. Su velocidad será acorde al Espíritu del artista.
Criatura: Pequeña terrestre: Lemming
Consumo: 1Ck por creacion por turno.





Pj mas roto de nine beasts:

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Akeboshi Yoshio el Lun Ene 15, 2018 6:05 pm

Riquezas Olvidadas
AKEBOSHI YOSHIO
Yukigakure no satoZona ComercialInvierno
Durante la agitada discusión entre el músico y el dueño de la taberna, la jovencita junto al primero interrumpió su comida para ponerse de pie y vomitar sin ningún preámbulo en el suelo. Akeboshi alzó las cejas, tomado por sorpresa y arrebatado de su malhumor actual, preguntándose si la comida estaba envenenada. Él al menos no sentía nada en el estómago, y por las palabras rápidamente seguidas de Hikaru, supuso que se trataba de alguna manía más de los habitantes de esa derruida aldea. Se estaba por ofrecer él mismo para limpiar el desastre—después de todo acostumbra a tratar con vómitos-, pero Zatoichi muy caballeroso se le adelantó. Más allá de ser él el adulto del grupo y con ello relativamente el más responsable, le cedió los honores pues tenía asuntos más importantes que tratar con el tabernero.

Se pensó seriamente la alternativa de ir a matar vándalos o violadores. A esos nadie los defiende. Pero negó con la cabeza, considerándolo trivial y aburrido. Las lacras de la sociedad no son buenos críticos de música. Mientras tanto el pintor ponía sus propios términos, mucho menos lucrativos que lo que él tenía en mente. Y más riesgosos si uno se ponía a pensar. Estos jóvenes estaban llenos de energía y aventuras por delante, pero alguien como Akeboshi solo quería su maldito dinero para subsistir y con suerte algún día irse del basural nevado.

No me he negado ni retirado porque quiero llegar a un punto que nos convenza a todos, ¿usted no? Si se sintió ofendido por mis palabras me disculpo, pero considere también que nos ha tomado por traidores aclarándonos de entrada que no podremos quedarnos la carga para nosotros, cosa que sería suicida de nuestra parte. Por eso intente ponerse en nuestros zapatos, y por favor decirnos con qué tipo de carga tendremos que lidiar, y dónde se la entregaremos. Su taberna tiene demasiados ojos encima como para traerla hasta aquí —desvió la mirada en dirección a la entrada principal, lindante a aquella concurrida calle.

El hombre se creía subido a un trono más grande que el estómago de Hikaru, e ignoraba los intentos del grupo por sacarle alguna información útil para el éxito de todos los presentes. Incluso Kishúe, quien mostraba sus preocupaciones de un modo mucho más ordenado que el artista, fue ignorado en honor al crecido ego del dueño de local. Yoshio se vio tentado a salir a conspirar junto al pintor, para que este reprodujera el mapa en todas las paredes de la aldea para causar el caos en la condenada ruta congelada.

Esperando la respuesta del terco hombre—y con suerte algo de comprensión en sus palabras-fue sorprendido por un estallido en la puerta trasera, antes usada por ellos. Destruida por algún tipo de polvo la puerta voló en pedazos, lanzando aserrín y tablones quebrados en sus cercanías. Ya quería ver qué tan macho se hacía el tabernero pidiéndole a los dos nuevos visitantes que barran el suelo, así como lo había hecho con la adolescente de frágil imagen. ¿A ellos también los trataría de malcriados?

Buenas noches —saludó junto con Zatoichi a los recién llegados, nunca falto de modales como casi todo el resto de la población nacional—. Los hubiéramos esperado pero nadie nos avisó que venían. Pero la fiesta aún no comienza; yo puedo poner la música.

La pareja de mercenarios sí que se veía hecha de otro material. La confianza en sus apáticas miradas, y el vestuario de calidad que llevaban encima, era claro símbolo de un buen posicionamiento en la cadena alimenticia de Yukigakure. Con gente así quizá sí sería posible el asalto planteado por el anciano, asumiendo siempre que el País del Rayo tendría la mejor de sus escoltas designadas al transporte de riquezas. Sin decir más Akeboshi se cruzó de dedos, con los índices dando apoyo a su mentón y así, de algún modo, meditar mejor. No dijo nada más, ni tocó su flauta de momento. Dejó la sugerencia en el aire, por si alguien se encontraba de ánimos para un baile.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 6
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 12
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 20
Chakra : 88
Inventario:
  • Mateki — Colgada al cuello
  • Lanzador de Agujas — En antebrazo izquierdo
  • 15 Senbon — Clavadas en 3 hileras de 5 en la solapa izquierda de la chaqueta
  • 4 bombas de humo — 2 en cada bolsillo del pantalón
  • Sello explosivo — plegado cual pañuelo en el bolsillo del pecho de la chaqueta
  • Alambre ninja — Que cuelga enrollado del cinto cual látigo (4 dejados en casa)
  • 2 píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Hikaru el Lun Ene 15, 2018 10:50 pm


Hikaru
Ante las palabras del viejo ella mostró un poco de desconcierto ¿Acaso debía de recoger su vomito con la lengua? Pensar en eso le dio asco a Hikaru que mostro un expresión desagradable a tal imaginación pero luego volvió a ser completamente inmutable pues se había dado cuenta que el hombre se encontraba enfadado, no era buena para determinar las emociones de las otras personas pero el enfado y el peligro era algo que había experimentado con aquellos seres que llevaban el título de “familia”. Por eso mismo la peliblanca asentó con la cabeza, pero cuando estaba a punto de cumplir con la orden de recoger el vómito con la lengua (pues si bien le habían dicho dónde estaba la fregona no le dio la orden para que lo limpiase con ese utensilio) Zato le dijo unas palabras y le entrego su arma.

Ante esa ocasión se vio un desconcierto en el rostro de Hikaru que volvió a asentar la cabeza mientras tomaba el arma y la abraza cuidadosamente para no perderla, mientras tanto sus orbes carmesís se movieron para observar a Zato, no entendía porque él estaba limpiando cuando la orden se la habían entregado a ella.
A todo esto, cuando él termino, Hikaru le entrego nuevamente el arma y se quedó pensativa por unos instantes pues se encontraba traduciendo lo que el hombre había dicho, varias dudas aparecieron en la mente de la kunoichi que quería preguntar un par de cosas… pero con un poco de dificultad se dio cuenta que el tabernero se encontraba aún más molesto. Por eso mismo ella se mantuvo en silencio mientras miraba al hombre que recogía el mapa y escuchaba al chico que había pedido dinero.

-Yo quiero hacer el trabajo.-


A la vez que sus pensamientos comenzaban a tomar forma y podia expresarlo con sus palabras (de alguna manera) se vio interrumpida por la puerta que saltaba por el aire hacia el interior de la taberna, causando que Hikaru –por acto reflejo- se agachara para ponerse debajo de la mesa… que desde ese lugar vio a una muchacha y  un hombre. Entonces al ver que no se trataba de una explosión la kunoichi nuevamente se incorporó en la silla mientras observaba con sospecha a esas dos personas. Que hayan entrado de esa manera ¿Significaba que no estaban dentro de la misión? ¿Eran enemigos? Pero el accionar fue extremadamente vistoso, como si aquella entrada quisiera dejar en claro que ellos eran más fuerte.
Está de más decir que todo aquello Hikaru lo analizó por el miedo, consideró que esos dos seres eran más poderosos que ella, por ende la chica bajo la cabeza un poco nerviosa pues al parecer estaba metida en un problema donde su vida estaba en juego.

Por eso decidió quedarse callada y simplemente levantar un poco su vista mientras sus orbes carmesís observaban al chico y a la chica, más que nada la vestimenta del masculino. A pesar de todo ella no hizo otra acción porque sabía que su forma de ser no encajaba en la sociedad, y esas personas le habían dado una sensación de peligro, simplemente mostro sumisión.

Stats:
  • Fuerza : 9
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 10
  • Espíritu : 22
  • Concentración : 10
  • Voluntad : 12
Chakra : 94

Armas:
-9 Shurikens.
-9 Senbon.
-12 Kunais.
-2 pildoras de soldado.
-1 estuche pequeño.
-1 Estuche grande.
País del hierro - Posada


 

 

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Kishue el Mar Ene 16, 2018 3:50 pm

Riquezas Olvidadas

Al sujeto no le pareció para nada el hecho de que pidiesen un adelanto al trabajo, mi interés no estaba en ese sin embargo no me negué a recibir un bono inicial ni detuve mis compañeros de hacerlo, pero prestando atención al hombre sin decir nada al respecto aún, mirando la escena que se está formando en esa cálida taberna. Podría elegir vivir en este lugar, sin duda el lugar más cálido en el que he estado desde mi llegada a Yukigakure, incluso me siento en el país de la hoja entre estas paredes solo por la temperatura del lugar...

Mirando la pequeña y vergonzosa escena que se formaron entre la pareja de amigos mientras yo estaba ahí como si nos conociera, y es cierto, apenas he visto a Zato una vez por poco más de quince minutos y al a chica pues ni una mirada previa antes del encuentro actual. —¿Tú irías a atacar a la nación más poderosa del mundo por su poder militar y económico, solo por una promesa desconocida de paga? Que por cierto ni nos ha prometido, solo tu reputación ha hablado pero no hay un trato concreto, señor.— quitando la fact de que podríamos hacer lo que él sugiriese, mostrando cero interés en hacer uso de la información, aunque quién sabe qué pasaría después de irme de ahí si es que el viejo no cedía, tendría que debatirlo, pero al menos en lo que ahora respecta intento no mostrar síntomas de traición al pobre dueño del bar bastante tacaño.

El sonido de la arena en la puerta trasera llama mi atención por el poco sigilo que ofrece el material, peligro se acerca, quince insectos salieron de debajo de mi ropa de vagabundo mezclándose con la oscuridad del lugar por madera para colarse a pies del tabernero, el músico, la niña del vómito y Zatoichi, el que no tiene apodo, en mi cabeza. Una pareja amorosa de insectos se sostendrían en las prendas, por dentro, de cada mencionado mientras los sobrantes se pegan al techo cuando los presentes tenemos nuestra atención en el estruendo ocasionado por la pareja de desconocidos, avanzando hacia ellos de forma tan sigilosa hacia la salida trasera. La tensión entre los renegados y el tabernero se disipó para que la atención se centrase en los recién llegados.

¿Que querrán? Me pregunto sin saludar como el resto de los más amistosos, una armadura que se vería bien sobre mí, una imagen mental de mi persona en armadura con una pose victoriosa y el porte de ese señor, gracioso, pero volviendo a ponernos serios, presentan gran amenaza su entrada y no puedo evitar ponerme un poco tenso. Observo la arena desplazarse por le suelo inundando de forma tan amenazante, ya he visto esa mierda en acción y no dejaría que me alcanzara gratuitamente. —¿Son amigos tuyos?— no tengo tiempo para esperar a su respuesta, así que me pongo de pie realizando sellos de manos por debajo de la ropa y con una palmada, el viento del lugar se junta para causar un fuerte empujón de esta en dirección contraria haciendo volar la arena de vuelta a sus dueños, una técnica sin poder ofensivo, simplemente para alejar la amenaza de nosotros.

Agradecería que mantuvieran la arena guardada, no vinimos a pelear.— esperando que el viejo dijera que se trata de invitados de él y no de renegados con intenciones de robarnos nuestro trabajo, que de por si ya se lo habíamos dejado en bandeja con nuestra habilidad para negociar. Al mismo tiempo que los 7 insectos restantes que viajaron por el techo, lejos de la vista de los recién llegados, bajan por detrás escondiéndose en la ropa de la chica, solo de ella por ahora.

Datos:
  • Fuerza : 11
  • Resistencia : 25
  • Agilidad : 40
  • Espíritu : 60
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 26
Chakra : 195 (211-16)
Acción Oculta : 00

Técnicas Usadas:
KIKAICHŪ NO JUTSU ( 危壊蟲の術, TÉCNICA DE INSECTOS DE DESTRUCCIÓN PELIGROSA)
El Aburame hace uso del control que tiene sobre sus insectos para hacer que estos, como unidad, tomen diversas formas irregulares tanto para atacar como para defender al usuario. Las mismas se vislumbran como si fueran nubes negras, pudiendo detener armas e inclusive dar golpes; la realidad es que incluso se pueden controlar pequeños grupos de insectos con el objetivo de sorprender al rival.

FŪTON: REPPŪSHŌ (風遁・烈風掌, ELEMENTO VIENTO: VIOLENTA PALMA DE VIENTO)
Es una técnica en la cual el usuario choca sus manos tras realizar una serie de sellos, para lograr comprimir el viento en una dirección y que se transforme en una ráfaga de tres metros por cuatro con un poder de alcance medio (ocho metros máximo). Sin embargo, esta técnica consigue potencia al combinar la ráfaga con determinados proyectiles como shuriken y kunai, con el objetivo de que obtengan mayor impulso.
Efecto: Da un pequeño empuje a las armas arrojadizas, provocando que la fuerza y velocidad de estas sea mayor. También sirve para rechazarlas.
Postura de manos: Serpiente → Carnero → Jabalí → Pájaro → Palmas juntas
Consumo: 10Ck ejecutar.

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por NB Narración el Jue Ene 18, 2018 3:42 pm

????: Desconocida
Tras las palabras de los jovenes y como el viento había volado en dirección a la joven de cárdena melena, el ambiente comenzó a volverse pesado. No había palabra que resonase por la piedra del lugar, incluso el tabernero había decidido callar para no aumentar la gran tensión que el desconocido encapuchado había creado no solo con sus movimientos si no también sus palabras.

La arena ante la poca resistencia que la joven opuso, se movió hacia atrás, salpicando sus prendas y llegando hasta los mismo zapatos del armado caballero de dorada melena y ojos carmesís. Una calma infranqueable, un silencio y junto a ello unos ojos que si bien tiempo atrás habían estado repletos de indiferencia y sin rumbo fijo ahora, se encontraban sobre el cuerpo del Aburame, siendo juzgado, devorado y junto a ello, sentenciado por parte de la Sabaku que hasta ahora, se mantenía junto a su acompañante.

No había sido una acción inteligente por parte del Aburame muy a pesar de que el viento había provocado que la arena retrocediese. Pero junto a ello, lo que simplemente era un reconocimiento por parte de la pequeña fémina, comenzaría a tornarse con unos ideales algo más oscuros de los que anteriormente portaba.

La gran calabaza que se encontraba en su espalda, comenzó a desintegrarse, pero la arena no caía si no que por el contrario y gracias a la fuerza con la que esta fue lanzada en dirección ascendente. comenzó a volverse uno con la superficie de la posada.

Insectos— Fueron las únicas palabras de la joven de pequeña estatura que se encontraba aún estática en el mismo lugar donde sus pasos habían cesado. —Los siento por todas partes.— Un aviso escaparía de labios de la fémina, provocando que su acompañante divertido mostrase una sonrisa curvada. La joven alzo su mano derecha y la misma arena que había derribado la puerta ahora se movía con ferocidad por el suelo y en compañía de aquella gran cantidad que se entremezclaba con la lejanía de las alturas, provocando que, cada insecto que se encontrase por las inmediaciones comenzase a caer tras ser aplastado por esta. —Quiere matarnos.— Sus palabras podrían no ser ciertas ¿Pero que esperar de una joven a la cual sus ojos comenzaban a inyectarse sangrientos y sus pasos ahora, dejaban atrás la madera que tiempo atrás había pisoteado?.

Estaba libre de ataduras, no había peso sobre su espalda y la gran cantidad de arena que plagaba paredes, suelo y techo se movía con suma lentitud, al igual que esta. ¿Pero que era lentitud para una joven con sus capacidades? Para cuando estos se diesen cuenta podrían sentir como la arena brotaba de los surcos del suelo, destrozando los insectos restantes y empezaba a subir por sus zapatos, buscando introducirse en sus prendas.

????: Desconocido
Maldita sea. — Su tono era burlón, tanto que incluso negar con la cabeza no se convirtió en más que una forma con la cual anunciar el final de aquella interacción, mientras la arena con rapidez, buscaba el cuerpo del Aburame. —Si fuese vosotros no me movería ni un solo centímetro. — Anuncio antes de ponerse en marcha, caminando sin llegar a reparar en la arena que se separaba para dar paso a cada una de sus pisadas, muy a pesar de que se mantuviese aún moviéndose con sus mismos ideales pautados. —Incluso tu, Aburame. Yo que tu no jugaría con fuego aunque desgraciadamente ya lanzaste la cerilla ardiendo. Suplica porque en tu camino la pólvora no fuese prendida.

La fuerza de sus pasos resonaba entre la arena hasta que termino por acercarse a la gran mesa donde se encontraban los demás, posando así su mano izquierda sobre la madera y la derecha sobre el hombro del músico que podría notar la rudeza de este muy a pesar que fuese con solo el peso de sus dedos. —¿Músico? Genial, tendremos un viaje divertido entonces. — El carmesí de su mirar viajó, volviendo ahora sobre el tabernero mientras la arena comenzaba incluso a viajar por la madera que actuaba como sustento de la mesa y subir a su superficie. Cada costado de la taberna, comenzaba a ser una jaula. —Nos encontramos con tu hijo, me ha dicho que tienes un trabajo interesante. ¿Tenéis espacio para dos más? Terminamos de partirle las piernas a dos desgraciados en el mercado negro y creíamos poder encontrar un buen manjar en tu taberna pero al parecer no tienes intención de abrir tus puertas esta mañana. — Dicho esto volvió a erguirse para así cruzar sus brazos con una amplia sonrisa. Su altura era arrebatadora, al igual que aquella belleza tan delicada y brillante ante el reflejo de su armadura.

Aún a pesar de ello, si bien tenía la presencia del Yurei a su derecha, ignoraba al Aburame de su izquierda, después de todo se había convertido en la muñeca de trapo de la joven que poco a poco se acercaba de frente a este, muy a pesar de que aún hubiesen unos seis metros de diferencia entre ambos.
Zona Comercial: Interior de la taberna
El tabernero en un principio se había mantenido inmóvil muy a pesar de la intromisión de ambos shinobis. Se había mantenido en completo silencio e incluso había olvidado las palabras de aquel que trataba de negociar con él, donde este, parecía no querer dar a torcer el brazo.

En cuestión de segundos el señor termino por levantarse, y tras esto llevo la mano hasta uno de los grandes bolsillos que se encontraban en sus ropajes. —Tomaré vuestra presencia en la misión como pago por mi puerta. — Fueron sus únicas palabras que darían a conocer que el hombre, ya había tratado con aquellos dos intrusos en otras ocasiones, después de todo, su fama llegaba hasta el punto donde podía ser "irrespetuoso" con algunos si lo deseaba.

Una vez su mano se escapo de dentro de sus ropajes, sacó un saco negro que daría paso al sonido de las monedas chocando entre sí. Su mirada se encontraba fija en esta, sacando un par de monedas que acto seguido serían colocadas sobre la superficie de la mesa, frente a cada uno de los citados, exceptuando al Aburame. — No pretendía dar paga posterior a la misión por la misma razón de que los muertos no comen, pero tomaré tu confianza a la hora de hablarme como una razón para creer que obtendré más que cadáveres. — Dicho esto y esperando a que la situación se normalizase, alzó su mirada hacia aquel que había limpiado los restos de la albina. —Eres chico inteligente, quizás por eso Valerio termino por darte cobijo. Aún así no te confíes y trata de apretar bien tu asqueroso culo o terminarás limpiando la mierda de los demás toda tu vida una vez estos dos desgraciados se encarguen de quebrar cada uno de tus huesos cual gusano. — Finalizadas sus últimas recomendaciones volvió a tomar asiento. —Cuatro baúles sellados, dorados y rojos. La demás mierda del carro os la podéis quedar, no me interesa. Pero antes de partir os recomiendo pedir permiso. Ahora no soy yo quien manda. — Volvió la mirada hacia la entrada, tachando a la pequeña como su actual peor pesadilla. Debían de ser inteligentes si querían llegar a abandonar incluso el interior de aquella cuidada posada.

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por DeathBattle el Jue Ene 18, 2018 3:44 pm

Interacción Bélica
Con esta intervención se nombrarán los fallos o detalles a destacar por parte de los usuarios, de este modo la misión proseguirá en todo momento de manera adecuada y evitaremos todo tipo de problema que más adelante pueda llegar a desencadenarse.

Aviso para Kishue:

Dentro del reglamento de combate que ha tenido Nine Beasts desde su comienzo, existe una regla muy específica y la cual, desde el Staff, consideramos como una de las más importantes en todo tipo de rol bélico, lo cual nos sorprende viniendo de tu parte, siendo que has sido una de las personas autorizadas para escalar de rango dada tu comprensión sobre el sistema del foro, tanto bélico como interpretativo:

Nine Beasts escribió:14 . No está permitido el uso de acciones cerradas o aseguradas muy a pesar que tus estadísticas sean superiores a las de tu rival dado a que es aquí donde entra la interpretación no solo tuya si no también la de tu adversario al usar la lógica.

A pesar del conocimiento de dicha regla, tu última respuesta dice:

Kishue escribió:—¿Son amigos tuyos?— no tengo tiempo para esperar a su respuesta, así que me pongo de pie realizando sellos de manos por debajo de la ropa y con una palmada, el viento del lugar se junta para causar un fuerte empujón de esta en dirección contraria haciendo volar la arena de vuelta a sus dueños, una técnica sin poder ofensivo, simplemente para alejar la amenaza de nosotros.

Aquí podemos apreciar que en efecto, las acciones han sido cerradas y dadas por hecho, lo cual ha de conllevar a una falta grave.

También se dará un pequeño toque de atención al intentar meter insectos en los ropajes de la fémina. Una vez más, acciones cerradas. Pedimos sumo cuidado dado a que como ha sido anteriormente nombrado, se trata de una falta grave en los sistemas bélicos.

Las consecuencias, tanto de dicho error como de la agresividad de tu personaje, quedarán entonces reflejadas en la narración. Entendemos el pánico de tu personaje al ver un poco de arena, pero no podemos dejar pasar por alto este error y, por otro lado, también está el hecho de que cada NPC es un mundo, y a este no le ha hecho nada de gracia tu reacción...

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Zatoichi Byakura el Jue Ene 18, 2018 5:22 pm

RIQUEZAS OLVIDADAS
Zatoichi
Pais del HierroZona ComercialInvierno

Bueno, al menos mi intento de aproximación tuvo un éxito… parcial, pero éxito al fin y al cabo, se refirió a su compañera como una criminal de temer y sumamente peligrosa… tendré que tener cuidado con ella y no hacerla enfadar, aunque me parece que el chico de la armadura parece influir de alguna manera sobre ella, no estoy del todo seguro… pero si llegaron juntos, mis sospechas podrían terminar siendo una realidad.

Volteé a ver a Hikaru quien había dicho aquellas palabras con un tono tranquilo y delicado, a lo cual yo simplemente le correspondí una sonrisa y le dije en voz baja pero lo suficientemente alto para que me pudiese escuchar. – ¿Qué no lo somos ya? – Refiriéndome especialmente a ella y recordando la misión y aquel encuentro peculiar en la taberna, aunque viéndolo de esa forma, mi definición de amigo es bastante flexible para ser sincero, pero yo ya consideraba a ella como una buena amiga y alguien en quien confiar.

Volví mi mirada al caballero, quien ahora se presentaba ante nosotros y presentaba también a la niña de arena.  El músico también logró su cometido por calmar la situación, logramos evitar una masacre dentro de la taberna… en ese momento volteo a ver a Kishue… oh viejo… está metido en un grave aprieto, por otro lado ya nos podíamos mover, dejé escapar un suspiro largo de alivio mientras decía. –Libre al fin. – murmuré por lo bajo, encorvando un poco mi cuerpo en el proceso. Posé mi mano sobre el hombro de la peliblanca mientras decía. – Un placer conocerle, Tadashi, mi nombre es Zatoichi y ella es Hikaru. – Aunque no importarían mucho las presentaciones ya que el caballero había pasado de nosotros y dedicado a salir de la taberna, por suerte, la  chiquilla dejó en paz a Kishue, dedicándose a volver con el caballero. Era mi oportunidad, Inmediatamente me acerqué a Kishue y le tendí mi mano libre. –Viejo ¿Estás bien? ¿Te hirieron? – Pregunté con cierto tono de preocupación en mi tono de voz, la situación para el muchacho pudo haber sido sumamente estresante para él, además de que pudo haber resultado herido con esa arena dentro de su cuerpo.

-Será mejor no hacerlos esperar… Nos vamos. - Comenté al grupo en un tono de voz tranquilo a medida que me aseguraba de tener todo preparado antes de caminar en dirección a la puerta terminando mi caminata hasta colocarme a un lado de esta aún dentro de la taberna y esperar por el resto del grupo.


Stats:

 
  • Fuerza : 18
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 22
  • Espíritu : 35
  • Concentración : 26
  • Voluntad : 30
Chakra : 137-1=136

Inventario:

Estuche Pequeño (Derecho)

  • Herramienta de inku

Mochila (espalda)

  • Bengala x1
  • Makibishix6

Otros Items

  • Armadura (torso, hombros, muslos, antebrazos) x1
  • Impermeable (torso) x1
  • Naginata (Reposando en hombro izquierdo): x 1
  • Pastilla soldado (bolsillo de impermeable)x1



Técnicas:

CHŌJŪ GIGA (超獣偽画, IMITACIÓN DE IMAGEN DE LAS BESTIAS)
Técnica principal de la especialidad, la más básica y sobre la que se basa el resto. Consiste en que el artista va dibujando formas de tinta sobre el papel, que a medida que complete y tras la realización de un sello a una mano, emergerán de la hoja, ganando volumen, consistencia y tamaño, para terminar siendo una ilustración en vivo del propio dibujo. Tiene gran variedad de usos, puede ser utilizado como transporte (las aves no podrán sobrepasar los 2 metros de altura), método de espionaje, exploración, combate, etc., pero desaparecen tras recibir un daño relativamente bajo, volviendo a ser simple tinta. Su velocidad será acorde al Espíritu del artista.
Criatura: Pequeña terrestre: Lemming
Consumo: 1Ck por creacion por turno.


Última edición por Zatoichi Byakura el Sáb Ene 20, 2018 7:02 pm, editado 1 vez





Pj mas roto de nine beasts:

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Akeboshi Yoshio el Jue Ene 18, 2018 8:06 pm

Riquezas Olvidadas
AKEBOSHI YOSHIO
Yukigakure no satoZona ComercialInvierno
Desde el momento en que la puerta explotó, Akeboshi se sintió completamente fuera de su elemento. No entendía cuál era la gran conmoción por la arena, ni por los insectos. Tan solo entendió que Kishúe había metido la pata en grande mostrándose tan ofensivo ante los recién llegados, y tal cual aconsejó el imponente hombre de armadura, permaneció quieto como estatua con la pose antes lograda. Recién cuando este coloso metálico se posó a su lado y apoyó una pesada mano sobre su cuerpo, relajó la postura respirando tranquilo. Extrañamente algo en la personalidad del amenazante rubio le agradaba, quizá visto él mismo cual espejo en una realidad alternativa. Más allá de la incómoda situación, lo juzgó como a alguien digno de sus acordes, que posiblemente sabría escuchar una buena pieza.

¡Cierto!, tengo que pensar qué tema tocar en el camino —se dijo a sí mismo, y su mirada se perdió en la nada durante unos segundos, mientras revisaba su discoteca mental.

La sala continuaría bañada de palabras y granos de arena, aunque todo pasaría desapercibido por los cerrados oídos de Yoshio. Lo único que logró sacarle de su reunión con la musa fue el sonido de monedas chocar entre sí, a lo cual alzó las orejas y volteó el rostro en dirección al tabernero. Cabe destacar que su cuerpo continuaba desde el comienzo en dirección a la mesa, y solo su cuello se había encargado de darle atención a los eventos que a su alrededor se desenvolvían. De hecho estaba meditando comerse una costilla más, aunque no le daba el estómago. De momento, se limitó a aceptar agradecido el dinero y la preciada información, con un ademán de la cabeza.

Entonces será un placer trabajar para usted —dijo al viejo con una sonrisa y tomó el dinero—, o morir por usted —y se encogió de hombros.

Entonces miró de reojo hacia atrás, por sobre su hombro izquierdo. No podía voltearse por completo ni alejarse de la mesa, pues iba en contra de las últimas reglas del juego impuestas. Sí, ya había movido sus brazos para aceptar la paga anticipada, pero eso era culpa de los hilos de la codicia, no suya. Y no es que se imaginara qué pasaría si desobedecía, pero no había razón para caerle mal a la compañía si iban a trabajar todos juntos.

¿Todos amigos entonces?, ¿qué tal si nos presentamos?, Akeboshi Yoshio. —preguntó inocente— Vamos a necesitar ser un equipo para arrebatarle sus dulces al País del Rayo.

Le dirigió el comentario al más carismático de la dupla, ya que no habían estado presentes cuando el anciano dio las instrucciones. Era importante que supieran con quiénes iban a tener que lidiar en la tundra, y quizás así se replantearan el herir a una pieza clave del grupo. Desconocía las habilidades de la escolta del cargamento, y también de los dos mercenarios misteriosos, pero cualquiera tenía que sentir cierta preocupación al meterse con el país con más recursos del mundo.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 6
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 12
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 20
Chakra : 88
Inventario:
  • Mateki — Colgada al cuello
  • Lanzador de Agujas — En antebrazo izquierdo
  • 15 Senbon — Clavadas en 3 hileras de 5 en la solapa izquierda de la chaqueta
  • 4 bombas de humo — 2 en cada bolsillo del pantalón
  • Sello explosivo — plegado cual pañuelo en el bolsillo del pecho de la chaqueta
  • Alambre ninja — Que cuelga enrollado del cinto cual látigo (4 dejados en casa)
  • 2 píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Hikaru el Jue Ene 18, 2018 11:27 pm


Hikaru
Si la albina no se diera cuenta de la arena que estaba rodeando al ambiente sería muy ciega y tonta, era obvio que había tomado en cuenta ese detalles que comenzaba a inquietarla… tanto que por primera vez en su vida quería utilizar sus habilidades Jiton en aquella aldea de criminales. Pero justo cuando sus manos comenzaban a moverse para juntarse escuchó la voz de Zato. Este hecho provocó que la kunoichi posara sus orbes rojizos en la figura de su benefactor de comida ¿Pero cómo decirlo? Verle utilizar la arena despertó algo en la peliblanca que usualmente no mostraba satisfacción o curiosidad en nada, ¿Ella también quería realizar justus con su “arena”? Por suerte Zatoichi le aviso y eso hizo que la curiosidad de Hikaru se desvaneciera y volviera a temer por su vida. Por lo tanto la joven se quedó completamente inmóvil mientras la escena pasaba enfrente suyo.

Repentinamente apareció un pequeño saco enfrente de la posición de Hikaru, por lo tanto ella rápidamente lo tomó y lo guardo entre sus ropas, aquello le ayudaría a sobrevivir unos días más. Mientras tanto su mirada rojiza nuevamente observó al chico con armadura… ver tanto metal sobre él causo que la kunoichi sonriera, no se sabía si era porque le quedaba bien o porque ella adoraba los metales.
Luego no dijo otra palabra más, simplemente bajó la mirada y esperó que la escena transcurriera, ella no pensaba meterse en una situación donde la muerte podría arrebatar su vida de un segundo para el otro con esos desconocidos, sabia con quienes debía luchar y con quienes no. Después de todo lo importante era mantenerse viva.

Por otra parte el chico que tuvo la idea para presentarse llamó la atención de Hikaru ¿Eran todos amigos? Ella hasta ahora no  había tenido ningún amigo… nunca pensó que ese era el procedimiento para poder socializar con las personas, incluso tuvo la idea de mantener en sus memorias todo lo que hizo en ese lugar –inclusive el vómito- para poder incorporar  todos sus actos cuando estuviera con otra gente.

-¿Somos amigos?-

Su voz tranquila y delicada preguntó con un poco de dudas a los presentes, para certificar que eran amigos… después de todo ella no sabía cómo socializar con las personas.


Armas:
-9 Shurikens.
-9 Senbon.
-12 Kunais.
-2 pildoras de soldado.
-1 estuche pequeño.
-1 Estuche grande.
Stats:
  • Fuerza : 9
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 10
  • Espíritu : 22
  • Concentración : 10
  • Voluntad : 12
Chakra : 94
País del hierro - Posada


 

 

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Kishue el Vie Ene 19, 2018 3:06 pm

Riquezas Olvidadas

Una gran molestia resulta ser ese tipo de personas que se creen los reyes del mundo, pero bueno, al tabernero no le molesta que le rompan la puerta pero si que vomiten en su suelo me da por creer que son amigos, y por las palabras del "caballero" parecía querer el trabajo también, cada vez con cada minuto que paso en ese lugar mis deseos de seguir adelante con el trabajo se van mermando, y a pesar de que no separo mi vista de la arenista, mi atención aún es capaz de centrarse en la conversación de los demás sin mediar palabra alguna hasta el final.

La chica tiene una atención por los detalles magnífica como para darse cuenta de un poco de insectos en la sombra lo cual me indica que su nivel es probablemente superior al mío, su arena sigue moviéndose por el suelo a pesar de que en el país de la lluvia dicen que no se permite matar, todos siguen siendo unos renegados y la mayoría criminales, seguramente nadie dudaría de matar si es necesario y por lo escuchado la rotura de extremidades no se considera asesinar, por lo que podría ser un problema, pero a esa gente le gusta que seamos "obedientes" y por sus órdenes de quedarnos quietos decido no molestarlos más manteniendo mis músculos tensos para evitar movimiento, con mis manos juntas pues lo último que hice fue dar una palmada para hacer volar la arena de vuelta hacia la salida.

Sin ganas de unirme más a la negociación simplemente me quedo callado observando la situación y que "Dios" hiciera su voluntad. Mis insectos, 60, se mueven hacia fuera de mi cuerpo, envolviendo completamente mi cuerpo exceptuando mi rostro, como una armadura o coraza por debajo de mi ropa de vagabundo.

Datos:
  • Fuerza : 11
  • Resistencia : 25
  • Agilidad : 40
  • Espíritu : 60
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 26
Chakra : 171 (211-16-24)
Acción Oculta : 00

KIKAICHŪ NO JUTSU ( 危壊蟲の術, TÉCNICA DE INSECTOS DE DESTRUCCIÓN PELIGROSA):
El Aburame hace uso del control que tiene sobre sus insectos para hacer que estos, como unidad, tomen diversas formas irregulares tanto para atacar como para defender al usuario. Las mismas se vislumbran como si fueran nubes negras, pudiendo detener armas e inclusive dar golpes; la realidad es que incluso se pueden controlar pequeños grupos de insectos con el objetivo de sorprender al rival.

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por NB Narración el Sáb Ene 20, 2018 4:38 pm

Criminal Yukigakure: Tadashi Yoshimura
Una gran carcajada repleta de jolgorio se pinto en los labios del hombre con armadura. Ya de por si la situación le resultaba tentadora pero más aún lo era tener en cuenta como aquellos jóvenes parecían ser cual zoológico para este. Cada loco parecía encontrarse con su tema mientras que él, simplemente buscaba algo de diversión para aquella tarde que parecía no atraer ningún tipo de ganancia aparente, incluso cuando el mismo tabernero lo amenazo abiertamente por haber destrozado su tan preciada puerta ¿Pero que iba a ser? Por suerte se trataba de uno de esos hijos de puta que prefería buscar comicidad en las cosas antes de que llevar a arder la misma nieve por su ira o su gran descontento.

Recordaré tu oferta, si bien no estoy interesado en ellas es posible que alguno de mis compañeros lo esté. Aunque quitaría de la lista a la pequeña sus gustos son peculiares y no me extrañaría que te acabe descuartizando después de tu trabajo. La sangre clama más sangre. — Dijo con algo de humor mientras sus ojos se podían ver ligeramente entrecerrados con picardía y comicidad muy a pesar de que su cuerpo y su sonrisa hasta ahora siguiese plagada por grandes matices de superioridad.

Tadashi Yoshimura. — Se presentó sin tapujos aún con ambos brazos cruzados, ignorando el caos que lo rodeaba. —Y ella es Sabaku no Yusura. Creo su apellido lo explica todo. — Dicho esto bajo la mirada hasta las costillas que aún quedaban sobre la mesa para después, observar al tabernero que parecía estar deseando que se marchasen lo antes posible. —Cobra la puerta de nuestros servicios si lo deseas, de hecho no me interesa el dinero. Tan solo espero que a mi vuelta tenga un buen manjar. Vendré acompañado. — Tras finiquitar son sus palabras volteo. —Vamos, continuad con las presentaciones si lo deseáis pero no me apetece seguir perdiendo el tiempo con este viejo cascarrabias.

El caballero voltearía su cuerpo al completo tras sus últimas instrucciones y tras ello comenzaría a caminar en dirección a la puerta mientras los dejaba atrás rodeado por aquel mar de arena.
Criminal Yukigakure: Sabaku No Yusura
Las sandalias de la joven aún resonaban sobre la madera mientras que la arena aún rondaba por cada rincón de la taberna, inspeccionando cada rincón y con ello, a cada uno de los integrantes que se encontraban ahí.

Poco a poco esta comenzaría a trepar por sus piernas, hasta la altura de sus rodillas hasta que finalmente, volvería a caer sobre la madera. Ahora, estaba inmóvil, de la misma manera que sus ojos, esa mirada que se encontraba fija sobre el Aburame y daban una visual hermosa de como la rojez de sus orbes, iba en aumento por aquellas presencias que incluso a pesar de la distancia podía notar por la mínima presencia de chakra que comenzaba a rodearlo.

De inmediato toda la arena que se desperdigaba por la estancia volvería a su lugar original o por lo menos, gran parte de esta la cual comenzaría a formar nuevamente aquella calabaza tras su espalda. Mientras que, el resto que tiempo atrás reconocía a los jóvenes y no tan jóvenes, se abalanzaba en dirección al encapuchado y se alzaba tras su espalda para acto seguido adherirse a sus prendas, provocando que un gran peso cayese sobre este. La arena se movía por cada centímetro de sus prendas hasta que finalmente se comenzaron a adentrar por los huecos de sus ropajes y tras ello, perseguir a cada uno de los insectos que pudiese dar caza para comenzar a exterminarlos.


Aquello, era un aviso. Este podía tomarlo o dejarlo ir.


Tras esto la arena se asentaría entre sus ropajes en pequeñas cantidades que no volverían a la joven antes de que esta, voltease a seguir a quien siempre se encontraba a su lado, dando por finalizado aquel encuentro que posiblemente, estallaría en otro momento.

Era en aquellos momentos donde la misión comenzaba aunque desgraciadamente para los jóvenes, los criminales que ahora se encontraban en el equipo, podrían convertirse en su mayor pesadilla si no tuviesen cuidado.

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por DeathBattle el Sáb Ene 20, 2018 4:39 pm

Interacción Bélica
Con esta intervención se nombrarán los fallos o detalles a destacar por parte de los usuarios, de este modo la misión proseguirá en todo momento de manera adecuada y evitaremos todo tipo de problema que más adelante pueda llegar a desencadenarse.

Aviso para Kishue:

La cantidad de insectos utilizada para cubrir tu cuerpo, independientemente de utilidad nula que esto suponga, no es suficiente para conseguirlo por completo tal y como se ha narrado. Como mucho, con 60 insectos podrías cubrir tan solo una de tus extremidades.

Se ruega por favor postear con lógica para evitar futuras confusiones.

Turno de Zatoichi

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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

Mensaje por Zatoichi Byakura el Sáb Ene 20, 2018 7:20 pm

RIQUEZAS OLVIDADAS
Zatoichi
Pais del HierroZona ComercialInvierno


Bueno, al menos mi intento de aproximación tuvo un éxito… parcial, pero éxito al fin y al cabo, se refirió a su compañera como una criminal de temer y sumamente peligrosa… tendré que tener cuidado con ella y no hacerla enfadar, aunque me parece que el chico de la armadura parece influir de alguna manera sobre ella, no estoy del todo seguro… pero si llegaron juntos, mis sospechas podrían terminar siendo una realidad.

Volteé a ver a Hikaru quien había dicho aquellas palabras con un tono tranquilo y delicado, a lo cual yo simplemente le correspondí una sonrisa y le dije en voz baja pero lo suficientemente alto para que me pudiese escuchar. – ¿Qué no lo somos ya? – Refiriéndome especialmente a ella y recordando la misión y aquel encuentro peculiar en la taberna, aunque viéndolo de esa forma, mi definición de amigo es bastante flexible para ser sincero, pero yo ya consideraba a ella como una buena amiga y alguien en quien confiar.

Volví mi mirada al caballero, quien ahora se presentaba ante nosotros y presentaba también a la niña de arena. El músico también logró su cometido por calmar la situación, logramos evitar una masacre dentro de la taberna… en ese momento volteo a ver a Kishue… oh viejo… está metido en un grave aprieto, por otro lado ya nos podíamos mover, dejé escapar un suspiro largo de alivio mientras decía. –Libre al fin. – murmuré por lo bajo, encorvando un poco mi cuerpo en el proceso. Posé mi mano sobre el hombro de la peliblanca mientras decía. – Un placer conocerle, Tadashi, mi nombre es Zatoichi y ella es Hikaru. – Aunque no importarían mucho las presentaciones ya que el caballero había pasado de nosotros y dedicado a salir de la taberna, por suerte, la chiquilla dejó en paz a Kishue, dedicándose a volver con el caballero. Era mi oportunidad, Inmediatamente me acerqué a Kishue y le tendí mi mano libre. –Viejo ¿Estás bien? ¿Te hirieron? – Pregunté con cierto tono de preocupación en mi tono de voz, la situación para el muchacho pudo haber sido sumamente estresante para él, además de que pudo haber resultado herido con esa arena dentro de su cuerpo.

-Será mejor no hacerlos esperar… Nos vamos. - Comenté al grupo en un tono de voz tranquilo a medida que me aseguraba de tener todo preparado antes de caminar en dirección a la puerta terminando mi caminata hasta colocarme a un lado de esta aún dentro de la taberna y esperar por el resto del grupo.


Stats:

  • Fuerza : 18
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 22
  • Espíritu : 35
  • Concentración : 26
  • Voluntad : 30
Chakra : 137-1=136

Inventario:

Estuche Pequeño (Derecho)

  • Herramienta de inku

Mochila (espalda)

  • Bengala x1
  • Makibishix6

Otros Items

  • Armadura (torso, hombros, muslos, antebrazos) x1
  • Impermeable (torso) x1
  • Naginata (Reposando en hombro izquierdo): x 1
  • Pastilla soldado (bolsillo de impermeable)x1



Técnicas:

CHŌJŪ GIGA (超獣偽画, IMITACIÓN DE IMAGEN DE LAS BESTIAS)
Técnica principal de la especialidad, la más básica y sobre la que se basa el resto. Consiste en que el artista va dibujando formas de tinta sobre el papel, que a medida que complete y tras la realización de un sello a una mano, emergerán de la hoja, ganando volumen, consistencia y tamaño, para terminar siendo una ilustración en vivo del propio dibujo. Tiene gran variedad de usos, puede ser utilizado como transporte (las aves no podrán sobrepasar los 2 metros de altura), método de espionaje, exploración, combate, etc., pero desaparecen tras recibir un daño relativamente bajo, volviendo a ser simple tinta. Su velocidad será acorde al Espíritu del artista.
Criatura: Pequeña terrestre: Lemming
Consumo: 1Ck por creacion por turno.





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Re: [Misión Rango B] Riquezas olvidadas — Trama.

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