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Relatos Mensuales — Memorias de Kazuma Hozuki.

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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

Relatos Mensuales — Memorias de Kazuma Hozuki.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Sáb Ene 20, 2018 2:26 am


Kazuma

I. Sueños y esperanzas.

Desde que había llegado a Getsugakure la delgada línea entre ser alguien en la vida y volverse un estorbo para la sociedad cada vez estaba más cerca de ser cruzada, nunca había sido capaz de mantener una relación, e incluso cuando recién salió de la academia y se metió con aquella chica cuyo nombre ya había olvidado a los pocos meses había dado por finalizado esa infantil fantasía de una pareja para toda la vida. Atribuía sus errores a la falta de interés que tenía por la vida, cientos de ocasiones se había levantado por las madrugadas a escribir un poco o leer sobre política, eran viejos pergaminos que nada servían, sí, pero le entretenían lo suficiente para mantenerlo atado al plano terrenal..

Kazuma tenía bastante problemas para relacionarse con la gente, principalmente debido a lo que ya hemos mencionado, pero también estaba la falta de apego emocional y el que él consideraba era el problema más importante de su personalidad, el no saber hablar con la gente que le rodea. Sí, era alguien bastante alegre cuando llegaban a conocerle del todo, pero también estaba aquella pared imaginaria que construía apenas conocía a alguien, entre más lejos los tenía mejor se sentía, como si la soledad estuviera dibujando una especie de escudo ficticio que le protegía de ser lastimado. Si no convivía con alguien no tenía por qué terminar mal, fue el credo que mantuvo durante al menos un par de años atrás.

Aún con todo eso estaba un factor más, Karin y Yuki, sus hermanas, las gemelas pelirrojas que le atormentaban día a día, el único modelo paternal con el que contaba pues a sus padres como tal pocas veces los veía, decir que tenían cuatro encuentros por año sería bastante y podía caer incluso en la fantasía. Más con Karin y Yuki todo era diferente, podían ser molestas y malhumoradas en ocasiones, e incluso se podían comportarse mal cuando algo o alguien les molestaba, pero estaban ahí para él, le apoyaban y le decían que todo en algún momento iría a mejor, que encontraría quien era y que quería para su vida. Incluso si todo era mentira, les creía.


Por otra parte estuvo aquel incidente años atrás, cuando creía que una de ellas le atraía, hasta cierto punto lo consideró normal, convivir con dos mujeres día y noche durante la pubertad era difícil, especialmente cuando sabía que debía conciliar el sueño teniendo a ambas en la habitación de enfrente. Tampoco es como que ayudara la actitud de las gemelas, andar semi desnudas con una adolescente por la casa no era la idea más sensata que pudieron tener. Una noche de insomnio salió del cuarto en busca de agua para dormir y lo primero que vio fue el pecho de Yuki al descubierto, la forma de sus senos y el color de sus pezones le hizo sonrojarse y huir de la escena, fue la primera vez que veía unos pechos. Después de esa escena no pasó a mayores, todo se quedó en eso, en una atracción puramente física donde lo único que de ellas le interesaba era su cuerpo y nada más. Una etapa, se dijo en aquel momento, era todo una etapa de la cual saldría, y así fue, pues solo duró un par de meses hasta que se olvidó del tema y ver los pechos de Karin y Yuki había pasado a ser algo que poco le importaba.

Ahora bien, años después, en la víspera de su cumpleaños dieciocho todos esos problemas han comenzado a irse, tan solo en los últimos días había estado acudiendo a ayudar de forma continua a cierto grupo de la zona comercial e incluso una mujer le había motivado a trabajar, que sí, eran misiones de bajo rango que cualquier niño de catorce años podía realizar, pero para alguien como él cuyos últimos tres o cuatro años se habían reducido a simplemente estar en la casa leyendo y escuchando a sus hermanas era un avance del cual se podía vanagloriar sin problemas, ajeno incluso al mismo éxito.

Y ahí estaba él, pensando en todo esto cuando el sonido hueco de alguien tocando la puerta de su habitación le revivió del sueño. Estaba sudando, incluso en invierno, rememorar el evento de la atracción hacia el cuerpo de sus hermanas le provocó cierto desequilibrio hormonal. — ¿Eh? ¿Qué pasa? —Quebró el silencio con la pregunta, esperando alguna respuesta de aquel que había osado irrumpir en sus recuerdos. — ¿Estás bien? Llevas ya unas cuantas horas sin salir de ahí. —Esa era Karin, aquella voz dulce era inconfundible, eso y que también era la que más se preocupaba por él. —Sí, todo tranquilo, solo estaba pensando en el pasado. —Bramó buscando tranquilizar a su hermana. —Vale, cualquier cosa estaré en la sala, Yuki ha salido y no volverá hasta por la noche. —Kazuma se quedó en silencio y simplemente decidió dormir, dejando así al mundo seguir su curso, una vez más.

Para cuando los párpados volvieron a mostrar el ámbar de sus ojos la luz de la ventana era más brillante que nunca, le sorprendió haber dormido tanto, de normal era incapaz de dormir más de cuatro horas seguidas. Con hambre y sed, el pelirrojo salió de su habitación para encontrarse con un panorama nada agradable, una casa hecha un desastre, platos a medio comer y vasos a medio beber, incluso ropa sobre los sillones. —Son un desastre de personas. —Susurró mientras recogía todo como podía. Echó la ropa sucia de las gemelas al cesto correspondiente y lavó los platos hasta que ambas habían despertado.

—Te has levantado temprano. —Dijo Yuki. —Aunque ha dormido como un oso. —Respondió Karin. — ¿Te encuentras mejor? Has estado raro estos días. —Sus caras se habían tornado algo depresivas, similar al rostro que su madre ponía al escuchar que no estaba haciendo nada de provecho en la villa cada que se veían. Kazuma regresó el rostro con una sonrisa y las miró fijamente. —He decidido que quiero ser embajador de la villa. —Soltó de un solo golpe, proseguido de un silencio incómodo, Karin decidió romper el hielo. — ¿Alguna otra confesión? —Preguntó Yuki y poco después los tres rieron, era su forma de decir que estaba todo bien y que los problemas se habían ido. —No, nada más. —Recitó el pelirrojo.
Getsugakure || Zona Residencial || Invierno




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Zatoichi Byakura
Muerto

Re: Relatos Mensuales — Memorias de Kazuma Hozuki.

Mensaje por Zatoichi Byakura el Sáb Ene 20, 2018 10:02 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Kazuma.

  • Mediante post: 5 PN.

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