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[Relato Mensual] Kara.

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Takeru Madarame
Renegado C

[Relato Mensual] Kara.

Mensaje por Takeru Madarame el Mar Ene 30, 2018 9:07 am


Akito
Zuko Kurokawa llevaba alrededor de cinco años muerto, el que era hijo de una familia tranquila y un esposo ejemplar que juró proteger la vida de su amada había recurrido a una especie de suicidio no convencional debido a la muerte de todo lo que le importaba, ¿Qué quedaba de Zuko en este mundo? ¿Había alguna especie de legado escondido? Sí, un rencor incontrolable. Tras la muerte de Zuko nació Akito, un viejo charlatán entregado a los espíritus y los múltiples dioses de la tierra, alguien cuyos escrúpulos apenas y existían, un ser destinado a vivir de la desgracia de su antiguo yo.

Akito estaba sentado sobre el sofá leyendo un pergamino que contaba las aventuras de un pagado que terminaba convertido a una religión extraña donde veneraban a las plantas, la historia era entretenida y algo fuera de lugar, le hacía compañía en sus peores momentos mientras trataba de pasar el rato. Su voz mental lo calmaba y ayudaba a mantener la poca cordura que le quedaba, se dejaba llevar por las corrientes de la vida y flotaba en la nada para pensar sobre lo que estaba haciendo con su inútil vida, era un ser lamentable, demasiado, a decir verdad.

Se levantó del sofá para caminar hacia el servicio, apenas entró al baño se miró en el espejo, estaba algo sucio porque poco tocaba la casa, pero lo suficientemente limpio como para mostrar esa cara demacrada que tanto odiaba. Tenía veintisiete años de edad, no era alguien totalmente viejo ni nada por el estilo. Sí, no estaba en su mejor forma y mucho menos era la mejor de sus vistas, podía estar marcado por el pasado y su barba no ayudaba a decir algo diferente. Su piel no estaba dañada, pocos altercados tuvo a lo largo de sus mejores vidas, pero se notaba cansada, una especie de energía sucia emanaba de su cuerpo, se la imaginaba como algo negro rodeándolo, dándole un aura macabra que a pocas personas convencía de ser alguien de fiar.

¿Qué había hecho todos esos años? Mirándose al espejo no hacía más que pensar en todo lo que pudo ser, probablemente para su edad tendría ya algún hijo, un niño rubio que le recordara todo lo bien que hizo a lo largo de su vida, desde casarse con la mujer de su vida hasta vivir tranquilo aun habiendo sucedido todo lo que pasó. Era el último de los Kurokawa del país del agua, no dudaba para nada nada que el apellido estuviera vagando en otros lados, pero en lo que a él concernía su vida significaba el último aliento de una estirpe de suicidas, se repetía constante que por eso había renunciado a tan mal apellido.

Tenía ganas de vomitar y tirar todo a la basura, pero desistía, aun no juntaba la suficiente cobardía como para terminar con su vida de una vez por todas, sentía como si su cabeza tuviera marcada la palabra fracaso en la frente y aceptaba fielmente que lo era, renunció a todo, incluido a su anterior yo, le faltaba poco para cumplir un año más de vida y seguía ahí, sin hacer nada, retando al destino. Lavó la cara con la fría agua que salía de los grifos, limpió las lagañas y remojó los labios secos con ayuda de su lengua, tragó saliva y salió de ahí, no soportaba mirarse más al espejo.

Caminó rumbó a la cocina para preparar algo, nada llamativo, algunos pedazos de carne que le sobraban con verduras, todo mezclado en una cazuela vieja que lavaba de vez en cuando, cuando el estómago exigía alimento para continuar con la carga de ese viejo cuerpo. Sirvió dos platos como de costumbre, acompañados por una copa de un vino algo viejo y nada ostentoso, rezó como de costumbre antes de consumir alimentos y miró al frente, donde estaba el otro plato. —Provecho, querida. —Y comenzó a comer, en su soledad, guiado por los vagos instintos de la vida. Ignoraba por completo el segundo plato, solo devoraba la carne y la verdura, consumía a una velocidad decente acompañado por el frío invierno, el sonido hueco de sus bocados, la melodía de su ignorancia y sus malas decisiones. Terminó en cuestión de minutos.

Tiró las sobras al contenedor que usaba como basurero y recogió el plato vacío el cual también depositó en la basura, tomó la segunda copa de vino y vació el contenido sobre el fregadero, donde limpió los platos a pesar de que el agua estaba fría. Tras terminar con cada uno de ellos caminó hacia el sofá y se tumbó para continuar su lectura, moviendo los labios constantemente, imitando los diálogos e imaginando las situaciones que el autor quería para él. Fue entonces, que tras leer durante horas cayó en cuenta de lo que había olvidado.

Caminó por la sala hasta sacar un viejo cofre que estaba oculto en una de las paredes de su habitación, recién llegó a la ciudad lo primero que hizo fue construir ese compartimento, tenía poco espacio y solo estaba ocupado por ese cofre rojo. Lo abrió con ayuda del crucifijo del pecho que servía como llave y retiró lo que se encontraba en su interior, era un viejo retrato de Kara, su difunta esposa junto al anillo de bodas y una vela azul.

Caminó rumbo a la mesa que estaba frente a su cama y colocó el retrato apoyado frente a la pared junto al anillo, encendió la vela con ayuda de la estufa y una vez estuvo montado todo el altar cerró los ojos y se puso a meditar. —Hola, querida, ha pasado otro año desde tu partida, y como has de suponer, ha ido como todos los demás. —Hizo una pausa para mirar fijamente las facciones dibujadas de Kara. —Salvo que he estado juntando dinero, quiero irme de Yukigakure apenas tenga suficiente. —Continuó. —Kara, querida mía, te prometo que ahora será diferente, dejaré la marca en este mundo que tanto me dijiste que debía, prometo, amor mío, que algún día estaré a tu lado, pero mientras tanto, necesito hacer algunas cosas más en este lado. —Escurrían un par de lágrimas, recorrían solitarias sus mejillas.

El resto de la noche la pasó ahí, viendo el retrato, hasta que se quedó dormido.
Yukigakure || Posadas || Invierno




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Yûgen Hotaru
Renegado B

Re: [Relato Mensual] Kara.

Mensaje por Yûgen Hotaru el Miér Ene 31, 2018 11:50 am

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Akito Murakami.

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