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[Entrenamiento semanal - Pasado] El temido sensei

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Kizuna Uchiha
Muerto

[Entrenamiento semanal - Pasado] El temido sensei

Mensaje por Kizuna Uchiha el Lun Feb 05, 2018 12:47 am

El temido sensei
500 X 250
País del FuegoCampo de entrenamientoMañana - 10:30 am




El sol se reflejaba en el iris del ninja apostado en el borde del balcón donde yacía su precario hogar. Una casa solitaria como él, con una amplia conexión sentimental pues, ya hace tanto tiempo que acostumbraba a verla ahí, todo en el mismo lugar. Como a todos se imaginaba él, dormir en la cama propia es un placer del que se prohibían los shinobis de vez en cuando por el trabajo, o pasar una tarde de lectura en el escritorio con la ventana abierta, escuchando a los niños de Konoha jugar a ser lo que era probable, en un futuro serían, o nada como sacarse los calzados y caminar por un suelo alfombrado, suave y tan amistoso. En los próximos días su destino sería un lugar alejado y desolado, triste y frío. El País de la Tierra.

Dio un salto del balcón y cayó al suelo en cuclillas, detrás suyo cargaba una mochila con los principales accesorios que un ninja de su rango debía portar en todo momento, estos eran: kunai, shuriken, estuches, comunicador y otros elementos vitales para la supervivencia de un shinobi. El camino que recorría Daeron era al campo de entrenamiento, sitio donde se realizaba una vez cada tanto un encuentro para entrenar a los ninjas de más bajo rango, que quedaban a cargo de los jounnin que servían su vida en la academia y las enseñanzas en vez de realizar misiones y velar por la protección de la aldea. Ellos eran quienes esculpían las siguientes generaciones, y las siguientes a las siguientes.

El calor se hacía notar en la primavera, sacando lo mejor de sí para colorear una aldea que necesitaba de ese toque tan suyo, ese verde de los árboles y las flores rodeando cada centímetro, siendo arrastradas por la brisa que también empuja el césped creando una ola natural y hermosa de presenciar. Era el patio de Konoha el campo de entrenamiento, un lugar que invitaba a reflexionar, meditar, hacer uso de los músculos, de charlar y pasarla bien y mal. Y ahora más de veinte gennins se hallaban acurrucados con el trasero apoyado en el verdoso suelo, esperando las instrucciones del jounnin a cargo. Este se rascaba la nariz pues desde la juventud cada alumno que había pasado por su clase sabía que la primavera era la estación del infierno para él, tan alérgico al polen como siempre. Era mágico ver cómo el tiempo había pasado, pero todo seguía igual, los años sólo se reflejaban en los rostros, el amor por el compañerismo y la aldea seguía igual.

Muy bien, buenos días a todos, es un placer volver a verlos una vez más. Aunque ahora seamos compañeros shinobi, y no maestro y estudiante —confesó el ninja que tapaba su garganta con el emblema de la aldea; sacaba su mejor sonrisa y en su mano derecha sostenía un pergamino que lo abrió de lado a lado. Comenzó a leer.

Todos le saludaron sin falta, con un gran respeto que sólo un maestro de su calibre podría ganarse. La admiración por parte del Uchiha la tenía de sobra, pues él era uno de los que le apoyaba en los momentos más difíciles, alentándolo a seguir un camino correcto y de redención. Los compañeros de Daeron se mostraban entusiasmados con el entrenamiento, se reflejaba en esas miradas con hambre de gloria. El jounnin carraspeó y echó una mirada fugaz a los ojos de los ninjas, su aspecto simpático enrojecía a las mujeres e inspiraba a los hombres.

¡Bien! El entrenamiento será difícil y exhaustivo, pero si lo completan, les prometo que pagaré para todos ramen en el Ichiraku —comenzó, contemplando la alegría de todos al oír lo último; su paga debía ser increíble para hacer tal cosa—. Primero: una carrera de cinco kilómetros por todo el campo de entrenamiento. Segundo: pruebas físicas, deben cruzar barricadas, cuerpo tierra, escalar, nadar, entre otros. Tercero: esquive y práctica de escondite en la naturaleza. Cuarto: uso de ninjutsu de contrataque y defensa. Quinto: taijutsu. ¿Lo han captado?

Todos asintieron con la cabeza y se movilizaron al punto de partida. El ancho de la pista era lo suficientemente grande como para que todos se posicionaran con libertad, incluyendo los Akimichi. El grupo posó la mirada sobre el jounnin que caminaba a la línea, alzó el brazo derecho y los miró a todos con su típica sonrisa. Exhaló suficiente aire a la par que cerraba sus ojos y a la cuenta de tres bajó el brazo; todos comenzaron a correr.




El inicio fue caótico y divertido por igual, todos comenzaron a trotar lo más rápido posible y a chocarse los hombros por el amontonamiento, pero el terreno estaba a propósito cerrándose para evitar que todos tuvieran la libertad para correr en delantera y los empujones, maldiciones y otros elementos que podrían considerarse ilegales comenzaron a aparecer. Varios tropezaron y cayeron al suelo, Daeron entre uno de ellos, pero se levanto y apresuró el paso en seguida.

¡Vamos malditos maricones, ¿qué les pasa? ¿acaso son unas niñas? ¡Vamos, vamos, vamos imbéciles! —se escuchaba del jounnin que ahora cambiaba su rostro por completo a uno agresivo, enojado y para nada amistoso. Ese cambio radical era el que le hacía tan famoso en sus entrenamientos y obligaba a los aprendices a sacar su límite.

Daeron iba prácticamente a los golpes con el Akimichi más gordo que había visto en su vida, pero el infeliz daba pelea, al Uchiha no se le ocurrió otra cosa que trabar su avance con el pie y eso causó que el regordete cayera sobre él sintiendo que todo su cuerpo se, o no, mejor dicho, no sintiendo el cuerpo ya. Se atrasó por unos minutos por culpa de eso, y el sensei le dijo de todo menos ánimos. Daeron se levantó y corrió a la máxima velocidad para alcanzar a los demás a sabiendas que su desgaste sería peor, pero no podía verse comprometido con la victoria en este entrenamiento. Bombas de humo comenzaron a caer por todos lados y la visión se hizo más borrosa de lo que ya estaba con el polvillo que se había levantado en los pies de los ninjas. El Uchiha podía sentir que iba ya casi unos cuatro kilómetros, faltaba poco para alcanzar la línea de meta.

¡Muevanse maricas, ¿esto es lo que le enseñaron en la academia? ¡¿A correr despacio?! ¡Muevan sus culos o voy a hacer que los soldados les lancen kunais en vez de granadas de humo!  —decía el sensei a todo pulmón.

El Uchiha casi se alzaba con la victoria, aunque haciendo una especie de trampa, pues su sharingan estaba activo. Pero aquí no importaban esas cosas, todo poder que se pueda utilizar era una ventaja, como las calorías de los Akimichi o los ojos de un Hyuga. Daeron los utilizaba para sortear los obstáculos que se le ponían en frente, saber cuándo debía saltar las barreras que se le imponían o esquivar el humo (que dificultaba la visión del sharingan). Los minutos pasaban y los pies ya se sentían cansados y pesados, la meta estaba adelante. Todos lanzaron un suspiro de deshaogo al ver que adelante suyo estaba la zona de descanso, o no. Al irse el humo se podía ver cómo el camino seguía por la segunda parte de la prueba, la física. Todos comenzaron a maldecir e insultar, el Akimichi lanzaba un “odio mi vida” a cada rato, y el sensei le gritaba gordo por detrás haciendo que este se enfureciera y corriera aún más rápido.

La meta fue alcanzada por tres shinobis antes que Daeron y ahora tenían que pasar por varios obstáculos, el primero era escalar unos tres metros las escaleras con ambas manos y bajar de un salto, se amontonaron todos en la caída pues algunos cayeron arriba de otros, eso no les detuvo para seguir trotando hasta la siguiente, era un campo de alambrado a la altura de los muslos o rodillas y los ninjas debían pasarlo cuerpo tierra; fue un infierno para todos pues arriba los superiores lanzaban kunais y shuriken a lo loco. El Akimichi iba delante de varios ninjas y les tapaba el paso por culpa de su obesidad, que le había hecho engancharse en uno de los alambres y tuvieron que socorrerlo los compañeros bajo las explosiones y los ataques de armamento militar shinobi. Daeron por su lado estaba pasando lo más rápido posible por el lado izquierdo a la cabeza de un grupo que intentaba hacer lo mismo. Pudo salir primero y tirarse a un estanque de agua completamente congelada, debía nadar hasta el otro extremo; debajo se comenzaron a scuchar explosiones que levantaban el agua y empujaban a los ninjas que se hallaban nadando cerca del Uchiha. En este obstáculo Daeron alcanzó a salir segundo, y por suerte venía la zona de descanso, para después empezar otra cosa peor.



Entrenamiento de la semana: Lunes 29 al Domingo 04.

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Fuji Raikomaru
Renegado B

Re: [Entrenamiento semanal - Pasado] El temido sensei

Mensaje por Fuji Raikomaru el Lun Feb 05, 2018 2:22 am

TEMA CERRADOPuntos Ninja otorgados a Daeron Uchiha: 7 Puntos Ninja.

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