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[Auto-misión - Rango D] Y mi minino, ¿dónde está mi minino?

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Kuroda Yukimura
Getsu Genin

[Auto-misión - Rango D] Y mi minino, ¿dónde está mi minino?

Mensaje por Kuroda Yukimura el Lun Feb 05, 2018 10:49 am

Rango D

Nombre: Y mi minino, ¿dónde está mi minino?

Lugar: Getsugakure no Sato - Residencias

Encargados: Kuroda

Longitud: 30 líneas mínimo

Descripción: Una niña de unos cuatro años berrea a pleno pulmón en las zonas residenciales. Dice algo de un gato. Nadie la hace caso sin saber qué, desde hace ya más de dos horas que ha perdido a su gato. Tú debes es recuperarlo sano a salvo.

Notas: ¡Luz, fuego, destrucción! <3


Después de una ducha relajante en la que las burbujas tropezaron torpemente con mi cuerpo, salí del baño aún secándome el pelo con movimientos circulares. Iba a salir a la calle a dar un paseo y si se me ocurría, con el frío que hacía hoy, salir a la calle así, cogería una pulmonía como mínimo. Aunque mi pelo, como siempre, se habría levantado revoltoso, con una ducha y secándolo bien, iría directo a su sitio.

Salí a la calle ya vestido, y con mi cazadora roja cubriendo casi todo mi cuerpo, bendito regalo, hasta más o menos las rodillas. En verdad no daba apego a esta chaqueta, era muy cómoda y aparte, para los tres grados de temperatura que hacían hoy, iba perfecta. Cerré con llave la puerta y me dispuse a caminar tranquilamente por las zonas residenciales. Realmente conocía poco el barrio donde vivía, sabía dónde estaban las tiendas de suministros, tanto ninja como alimenticios, pero realmente nunca me había parado a dar una vuelta sin ir a un sitio fijo.

De pronto comencé a escuchar un chillido a lo lejos, como un llanto incesante de lo que, al final, descubrí que se trataba de una niña, una pequeña de unos cuatro años de edad. - ¿Que malditos demonios hace una niña de esta edad aquí, solo, y encima llorando?, ¿habrá perdido a sus padres? -. Podía ver como la gente iba y venía, pasaba a su lado sin prestarle la más mínima atención, y en un primer momento pensé que hacer lo mismo, pero a medida que me acercaba sentía la necesidad de saber el porqué de su llanto.

Cuando me encontré a un metro de la pequeña, me agaché hasta quedarme en cuclillas y, con mi mejor sonrisa, lo que podía ser la mejor, hablé. - Buenos días, pequeña -. La niña apenas me sintió, cesó el llanto, cosa que me tranquilizó, y clavó sus esmeraldas brillantes en mis violetas marchitas. Sus ojos aclamaban atención. - ¿Estás perdida?, ¿y tus padres? -. Por un momento la niña no dijo nada, simplemente se quedó mirando para mí con cara de inquietud y curiosidad, hasta qué, tras unos segundos de incertidumbre, comenzó de nuevo el llanto con más fuerza. Me estaba empezando a poner nervioso. - Espera, espera, no llores, ¿qué es lo que te pasa?, ¿te has perdido? -. No sabía ya que preguntar o hacer para que ésta dejara de llorar. Por un momento pensé que habría sido buena opción el pasar de largo como hacía todo el mundo.

- Mi gatito, he perdido a mi gatito, y no sé donde está... -. Cesó el llanto y se quedó en un sollozo mientras que me seguía explicando sus penas. - Salí un momento de casa a comprar el pan a la panadería de al lado de mi casa y debí de no cerrar a tiempo, y mi gatito se escapó y mamá no lo sabe, mamá me estará buscando, pero sin mi gatito no puedo volver, no quiero que se quede en la calle, mi gatito... -. Y entre sollozos, me fue explicando lo que le había pasado lo mejor que podía.

- Un gatito, eh... Y si... ¿Y si te digo que yo puedo encontrarlo? -. Y de un momento a otro los ojos de la niña y todo su rostro se llenó de luz al encontrarse sus oídos con mis palabras. - ¿¡Puedes!? Oh, por favor dime que sí, dime que sí, quiero a mi gatito otra vez conmigo, estará asustado y hambriento, se ha escapado sin desayunar... -. Bajé un poco el cuello de mi chaqueta para dejar ver la banda de Genin de la villa. - Soy de las milicias del País, así que, sí, claro que puedo ayudarte -. A continuación, interrogué a la niña sobre cómo era el minino, y lo que le gustaba, sobretodo de comer, ya que sería la forma de recuperarlo. - Entiendo... pelaje blanco, mancha negra en el contorno del ojo derecho y un gusto indescriptible por las sardinas... Espera aquí, iré a dar una vuelta por la zona a ver si lo encuentro -. La niña simplemente, asintió y se quedó esperando en lo que yo comencé a correr, salto entre cornisa y cornisa hasta llegar a lo alto del tejado más cercano. Estaba claro que desde aquí no iba a encontrar al animal, pero si encontraría la tienda más cercana para comprar una latita pequeña de sardinas, y eso fue lo que hice. A continuación, di varios paseos por la zona, preguntando a los transeúntes sobre si conocían el paradero del peliblanco. Una señora, de unos cincuenta años de edad, ya muy marcada por la edad, me dio la pista que necesitaba, aclarándome la última posición donde había visto un gato con esas mismas características.

Un callejón con apenas cinco cubos de basura, muy maloliente y, por supuesto, sin salida fue donde pude ver una mancha blanca entre los cubos, mirando hacía mi con cara de pocos amigos, y esperando el mejor momento para intentar salir corriendo, y ahí fue donde rápidamente y sin agitar mucho la bolsa, saqué la latita de conservas y la deslicé por suelo dejándola a apenas un metro de mí. El minino se lo pensó bastante, estuvimos como tres minutos mirando uno hacia el otro sin dejar de observarnos hasta que, en un momento de despiste mío, ya le tenía comiendo tranquilamente y hecho una bola de pelo. - Tu dueña te está buscando... ¿qué es eso de escaparse de casa sin avisar? -. Minutos más tarde, el gato habría concluido su comida y estaría ronroneando aplaciblemente a mis alrededores. Parecía que le había caído bien. Tan solo tuve que cogerlo entre mis brazos y acariciarlo un poco, para caminar despacio y sin que éste se asustara, hasta llegar a donde estaba la, ahora sí, feliz niña.

- ¡Muchas gracias, de verdad, no sé cómo pagarte que hayas recuperado a mi pequeño! Él nunca se escapa, es un buen gato y nunca me deja sola, ¿a que sí, Tibbers? -. La pequeña estaba tranquila y una sonrisa de oreja a oreja tenía mientras que el ahora nombrado Tibbers le lamía sus pequeñas manos. - ¡Bueno, muchas gracias! Ahora tengo que irme a casa, mamá estará preocupada, le diré que había mucha cola en la panadería y no le diré nada de lo que ha pasado -. Asentí, no era que me gustara que la pequeña le mintiera a su madre, pero tampoco quería tener que dar explicaciones a la madre, ni que ésta me las pidiera. Simplemente, acompañé hasta unos diez metros hasta la puerta de su casa, y después, con un dulce recuerdo, seguí mi paseo por la zona de las residencias, igual alguien más me entretenía la mañana.

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Zatoichi Byakura
Muerto

Re: [Auto-misión - Rango D] Y mi minino, ¿dónde está mi minino?

Mensaje por Zatoichi Byakura el Lun Feb 05, 2018 2:20 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a KURODA.

  • Recompensa de misión: 2PN y 650 ryos.

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