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Automisión - Ratatouille (Pasado)

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Automisión - Ratatouille (Pasado)

Mensaje por Korāgen Kaguya el Jue Mar 22, 2018 6:54 am

ratatouille
Koragen Kaguya
Pais del RayoKumogakure No SatoPrimavera
Koragen despertó aquella mañana esperando que la misión que tomaría aquél día valiese la pena. Ya había cuidado de unos cuantos gatos y había ayudado a una pareja con sus desastrosos hijos, pero ninguna de las 2 cosas había requerido de un gran esfuerzo de su talento ninja. Era un Genin, si, y esto significaba que sus misiones no serían las más emocionantes hasta que subiera de rango, pero algo de emoción no le venía mal a nadie. Y mucho menos a un adolescente aburrido.

Bajó las escaleras hasta el comedor de la sala y vio a su padre sentado en el sofá. Meditaba mientras se enfriaba su té frente a él, con los ojos cerrados, como hacía todos los días alrededor de las 8 de la mañana. Al principio Koragen no sabía por qué, pero su hermano le había comentado un día que alrededor de esa hora fue cuando su equipo fue emboscado durante una misión en las fueras del pueblo, misión en la que fue herido con tal severidad que se vio forzado a alejarse definitivamente de sus actividades como shinobi. La teoría de Kotsutan era que la hora le traía malos recuerdos, pero conociendo a su padre, Koragen sabía que su padre revivía el momento de la emboscada, imaginando cómo debió haber reaccionado para evitar la muerte de los ninjas en su equipo y salía ileso del encuentro para continuar su camino hacia el punto en que se convertiría en ANBU. Detenido en la escalera, Koragen se preguntó una vez más cómo habría sido la vida de diferente si su padre aún fuese shinobi. No queriendo molestar su rutina, pero sabiendo que su padre ya lo habría escuchado, Koragen entró a la cocina lentamente.

Koragen repasó mentalmente su desayuno diario mientras lo servía:

Un gran vaso de leche fresca
2 rebanadas de pan integral tostado
2 cucharaditas de semillas de amapola
50 gramos de tofu
Un tazón de avena
Una naranja mediana


Toda una dieta pensada para mantener altos y fuertes los niveles de calcio en la familia. Comió en silencio, mientras leía una revista y escuchaba el silencio que albergaba la casa a aquellas horas de la mañana. Se podría decir que un alfiler se escucharía si cayese al suelo y esto se habría mantenido así si su padre no hubiese entrado a la habitación para dejar en su lugar su taza de te, ya bebido. - Hoy saldré a hacer una misión, padre - dijo Koragen, sin levantar la mirada de la revista. Su padre había bajado bastante la guardia con respecto a él desde que había comenzado a tomar estas misiones y el hombre se limitó a asentir y salir de la estancia. Una vez más, volvió a preguntarse que habría sido de su padre si no hubiese terminado tan abruptamente su carrera ninja.

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El camino hacia el despacho del Kage transcurrió sin ninguna clase de inconvenientes. Las calles estaban relativamente tranquilas, con una cantidad normal de gente haciendo sus diligencias por aquí y por allá. No se acostumbraba aún a las emocionadas miradas de los niños que lo veían y señalaban al ver su bandana de shinobi, mucho menos a ver a otros ninjas que se veían más experimentados y no saber como reaccionar. Simplemente se limitó a dejar que sus pies lo llevasen por la vía hasta llegar al tablón de anuncios.

Una vez allí, al doblar la esquina, vio que en un banco frente al tablón estaba sentado el señor Kamanashi. El viejo tendero del local de comida del sur de la zona comercial tenía un semblante bastante serio y no dejaba de mirar nerviosamente a los lados fijándose en los pocos shinobi que por allí pasaban. Koragen se acercó tranquilo, saludó al hombre con un ademán de la cabeza y fijó su vista al tablón de anuncios. No había comenzado a leer nada cuando el viejo le llamó desde su asiento. -Psst... Koragen...- El chico se volvió. La expresión del hombre había cambiado de nerviosismo a éxtasis casi puro y retorcía un papel entre las manos como si su vida dependiese de ellos. Fue perturbador por un instante y, como Koragen no sabía como responder por el shock, se formó un silencio incómodo que fue roto por el viejo nuevamente. -¿Hace cuanto que eres un shinobi? Eso no importa. Muchacho, necesito de tu ayuda. Ten- Dijo, extendiéndole un papel con su desgastada mano. -Léelo.-

Koragen tomó el papel y lo leyó sin dejar de lanzarle miradas nerviosas al viejo por encima del texto. Era un pergamino de misión rango D, y explicaba de forma muy escueta que el local del señor Kamanashi contaba con "un problema de plagas claramente iniciado por rivales que buscan desprestigiar mi local". La paga era buena, e incluía unos cupones para ramen gratis, pero realmente no llamaba la atención del muchacho. - ¿Un problema de plagas no sería mejor manejado por un Aburame? - comenté, pero el viejo estaba decidido. - Necesito discreción, muchacho, y conozco a tu familia. Sé que son buena gente. No dirían nada. Y hablaría bien de ti con tu padre, es un buen hombre. - El hombre parecía desesperado y Koragen no sabía como quitárselo de encima así que aceptó. - ¡Está bien! Lo haré. Voy para allá. Le haré saber cuando termine. - Dijo el Kaguya mientras se alejaba con el pergamino.

Salió del despacho y se dirigió a la zona comercial. Le tomó unos 15 minutos llegar a la tienda del señor Kamanashi y, por supuesto, la encontró cerrada "Por Inventario", según decía el pequeño letrero de letras rojas clavado en la puerta de roble verde. A la izquierda de la puerta había una amplia ventana por la que Koragen pudo observar que, sentado en la primera mesa de la derecha, estaba sentado Kiku, el asistente/mesero/repartidor del local. Con un par de suaves golpes a la ventana Koragen llamó su atención y Kiku se levantó de su asiento para abrir la puerta. - ¡Koragen! ¿Qué te trae por aquí? - preguntó Kiku, quien aquel día no llevaba su uniforme y portaba solo un suéter verde con pantalones a juego, pantuflas y cara de que había dormido hasta tarde. - Vine por el problema de plagas - le dije, entregándole el pergamino. Sin siquiera echarle un vistazo el adolescente me abrió la puerta y me guió a la trastienda mientras hablaba. - ¿Así que el viejo te convenció? no es la gran cosa. Solo un par de ratas que molestan. El problema fue que una señora se asomó  a saludar y vio a una de ellas, y desde entonces el viejo INSISTE en que el negocio va mal por su culpa... cosa que no es así. Es aquí - dijo, deteniéndose frente a una ancha puerta de madera verde. Colgada en la puerta había una cartelera que leía ALMACÉN en las mismas letras rojas que estaba en la puerta del local y abajo tenía una lista de tareas y quehaceres. El nombre de Kiku y el señor Kamanashi figuraban en en esta lista en casi todas las tareas, mientras que en algunas solo se leía la palabra "Chef". Kiku tomó la llave de la puerta, que estaba colgada junto a la misma en un pequeño gancho de cobre algo oxidado, y abrió la misma para que Koragen pudiese entrar. - Las luces no sirven - dijo el muchacho, dando un paso atrás con recelo. - Por supuesto que no... - respondió el Kaguya, y bajó las escaleras con cuidado.

Se trataba de 4 escalones que eran, según lo que podía intuir Koragen con la poca luz que tenía, de madera. Eran un poco altos y lo tomó por sorpresa pues estaba acostumbrados a los pequeños peldaños que pululaban por la aldea. Al bajar al último pudo sentir suelo firme, de concreto, y sus ojos comenzaron a aclimatarse a la oscuridad. El almacén se extendía unos 4 metros a su derecha y otros 2 a su izquierda, y parecía cubrir unos 6 metros frente a él. Había 4 estantes, separados uno del otro a distancias irregulares, cargados de comida, utensilios de comida y bebidas de todo tipo. Los estantes medían unos 4 metros de alto y estaban hasta el tope, y Koragen pudo divisar una escalera con ruedas a su derecha. Ya podía ver mejor, aunque no del todo.

Se quitó las gafas y se puso manos a la obra. Primero, movió 6 cajones de 1x1 que decían "Naranjas" a los costados y los apiló frente a los escalones de acceso. Nada podría salir por ahí y, con la tenue luz que provenía de la puerta abierta, podría ver cualquier cosa que intentara escapar. Luego buscó intuitivamente un armario cercano y lo abrió. Dentro encontró bolsas de basura, cacharros viejos, platos rotos, un viejo letrero de "Se busca empleado" y una escoba. Tomó este último utensilio con su mano izquierda y lo usó para comenzar a golpear suavemente la parte baja de cada estante, mientras que con la derecha sostenía su Tanto. Comenzó por el primero de la izquierda de la entrada, que se encontraba abarrotado de frutas, y corrió con suerte primeriza: De debajo del estante salió una rata. Con un rápido movimiento apuñaló al animal, que murió tras un ligero chillido. Volviendo al armario, Koragen tomó una de las bolsas de basura, colocó a la rata muerta dentro de esta y volvió a los estantes para continuar con su tarea.

Tras la muerte de la primera de las ratas, las cosas se complicaron. El alboroto causado por el chillido debió volverlas más precavidas, porque ya no bastaba con un golpe para hacerlas salir y Koragen se vio obligado a agacharse y meter la escoba debajo de los estantes para empujarlas. Sabía en qué estantes buscar porque veía pequeños montículos de madera roída en los bordes, pero esto no significaba que salieran con tanta facilidad. 20 minutos después y con trabajo apenas había alcanzado a matar otras 2 ratas, pero sabía que había mas porque podía escucharlas, inquietas. El Kaguya se quitó la franela, se secó el sudor de la frene y tomó una nueva estrategia mucho más directa: abriría las cajas directamente hasta que las ratas salieran, dejando la sutilidad de lado. La primera caja que tomó, y la que tenía el agujero más grande, tenía su interior completamente devorado y a una rata gorda asustada pegada a la esquina. Una rápida puñalada acabó con su vida y ya había 4 ratas en la bolsa. Por lo que podía sentir y escuchar, solo quedaba una. Al fondo de la estantería que se encontraba más a la derecha, donde menos se proyectaba la luz, había pequeños montículos de excremento de tamaño anormalmente grande. La caja estaba prácticamente partida a la mitad y rodeada con marcas de pequeñas garras.

Con sumo cuidado, Koragen se agachó y colocó la punta del Tanto en la madera. Ruidos desde dentro. El animal sabía que estaba siendo cazado y solo le quedaban dos opciones: echarse a morir o intentar atacar y huir. Koragen apostó a que la rata iría a por lo primero y decidió que aquello debía acabar: sosteniendo el tanto con su mano izquierda y su punta aún en contacto con la madera, golpeó la base del mango de forma rápida y precisa con la palma izquierda. El Tanto, afilado y bien mantenido, atravesó la madera limpiamente y apuñaló al animal que se encontraba dentro. Tras un largo chillido y el mas fuerte de los forcejeo hasta el momento, la rata se quedó quieta por fin y Koragen pudo disponer del cuerpo.

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Habían pasado 45 minutos en total. Koragen cerró la bolsa de basura firmemente, colocó las 6 cajas que había dispuesto en la entrada en su lugar y subió los escalones. Kiku se había quedado dormido en una de las mesas mientras que el señor Kamanashi daba vueltas impaciente entre las mesas del local. Cuando vio a Koragen, con una bolsa de basura en su mano y sosteniendo el Tanto y la franela en la otra, gritó de alegría, despertando a Kiku sorpresivamente. - ¿Y bien? - preguntó el viejo. - 5 ratas muertas. Algunas de las cajas están llenas de sangre y creo que royeron la conexión eléctrica, pero el trabajo está hecho. - dijo el muchacho. -Gracias, Koragen. Le haré saber inmeditamente al encargado que la misión está lista para que puedas cobrar. Ten, te lo ganaste - puntualizó el viejo, entregando a Koragen 3 cupones gratis de comida en el local. - Gracias - dijo el chico, dejando caer la bolsa en el cesto que se hallaba junto a la puerta y guardándose los cupones en el bolsillo. Después de lo que había visto en ese almacén, creía que jamás haría uso de ellos.


Stats:
  • Fuerza : 08
  • Resistencia : 07
  • Agilidad : 07
  • Espíritu : 06
  • Concentración : 06
  • Voluntad : 06
Chakra : 69
Inventario:
Técnica usada:

-
-
Postura de manos: -
Consumo: -
Estado físico y daños:

Heridas: Ninguna
Cansancio: Cansado

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Re: Automisión - Ratatouille (Pasado)

Mensaje por Kaguya Kagemaru el Jue Mar 22, 2018 7:51 am

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Koragen Kaguya.

  • Recompensa de misión: 2PN y 750 ryos.
  • Total: 2 PN y 750 ryos..
    PN antes: 1.5
    PN después: 3.5
    Ryos antes: 200
    Ryos después: 950



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