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El diario de una Kunoichi. [Cronicas]

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Yûgen Hotaru
Renegado B

El diario de una Kunoichi. [Cronicas]

Mensaje por Yûgen Hotaru el Mar Mar 27, 2018 7:38 am

Kodomo no Hi
Lugar
Kodomo no Hi
Hoshino Yatori

Kami no ten'no
Daigoten Hane no Shiro

Confieso que me siento muy tonta plasmando en papel las ideas que cruzan mi cabeza en este momento, pero mi padre me aconsejo una vez que cuando estuviera sola, confundida, llena de incertidumbre y ansiedad, me pusiera a escribir, tal vez así lograría desahogarme y mantener la calma sin importar cual fuera la situación, ¿Quién lo diría? Hasta hoy, no había visto utilidad en semejante consejo, pero sí, hoy me encuentro sola, en un nuevo lugar que debo considerar como hogar, la manera en que llegué aquí, ha sido absurdamente estresante, me ha llevado al límite mental, física y espiritualmente, sin embargo es una de esas oportunidades que solo pasan una vez en la vida y decidí tomar el riesgo, después de todo solo quiero llenar de orgullo a mi país, a mi aldea y por sobre todo a la familia que me acogió cuando nunca más nadie se atrevió.  Pero ese no es el tema, el asunto es que a partir de ahora me referiré a ti como un intrépido lector, uno que busca descubrir mis aventuras y ver más allá de mis acciones, adentrarse en lo más profundo de mi subconsciente y descubrir que pienso realmente más allá de aquella fachada militarista que se me auto inculque huyendo de aquel terrible pasado que había vivido, así que toma asiento, sírvete café y come una galleta, pero cuidado, lo que aquí leerás tal vez te marque para siempre y no vuelvas a ver el mundo como siempre.

Mi nombre es Hoshino Yatori, cuando llegué el día de hoy a la capital tenía el rango de Genin, no destacaba y pasaba desapercibida, vine aquí acompañada de cuatro compañeras de grado, Yamanaka Hikari, Senju Koki, Noppera Bo y Yuriko, nuestra misión era colaborar en el festival del Kodomo no Hi, una muy llamativa y exaltante festividad, tanto que desde nuestra llegada solo nos quedamos sorprendidas de tanto brillo, alegría y multitudes exorbitantes, algo que nunca había presenciado en mi corta vida, nuestro avanzar por al capital parecía tranquilo, pero realmente no me gustan las festividades ni nada que tenga que ver con las interacciones sociales, siento que van más allá del entendimiento de un militar, tener que relacionarse con otras personas fuera de tus obligaciones es algo que considero muy estresante, pues nunca se cómo va a reaccionar la persona que tiene una conversación conmigo, a algunos les parece divertido, a otros no, pero a mí en lo particular muy a pesar de aprender como interactuar con otros, normas de etiqueta y como sonreír, realmente lo detesto, mi infancia no fue lo más divertida que se diga y mi mejor compañera fue un arma para defenderme tanto de los animales salvajes que me asechaban, como de los mismos humanos que por alguna razón me despreciaban. Solo por eso me sentía incomoda ante tantas personas, de no ser por mi obligación me hubiera retirado de la misión.

Fue entonces que me salvó la campana, la voz de quien se presentaría como nuestra superior resonó por sobre nosotras mientras avanzábamos en una avenida, para cuando nos encontramos con ella en el tejado y una vez aclarada la situación de que hacíamos en ese sitio se nos asignaron misiones, separándonos inclusive en grupo, ese para mí fue el momento más incómodo, mi rareza me impedía formar equipo con tranquilidad, aunque conocía a la mayoría, no era la más agradable de todas, Koki y Hikari eran por decirlo así el centro de atención, ambas eran sociables, agradables y sus personalidades pesé a ser una muy hiperactiva eran aceptables en esta sociedad que desconozco, sentí terror, sí, terror de no ser seleccionada por ninguna de las personas presentes, pánico de ser excluida de cualquier grupo que se formara y ser enviada a casa por no tener las capacidades de relacionarme con nadie,  ese miedo fue el detonante o mejor dicho mi motivación para proponerme a ir sola, o por lo menos formar mi propio equipo, mis temores para mi suerte no se vieron cumplidos, pues Yuriko, había seguido mis pasos aceptando acompañarme. Un alivio que alguien sintiera compasión o por lo menos decidiera seguirme en un trabajo, fui nombrada líder de nuestra pareja y tras el trabajo ser designado partimos a completar nuestra hazaña.

Éramos militares de muy bajo rango, ambas estábamos empezando nuestra carrera militar, pero no por eso nos tomaríamos las cosas enserio, recorríamos las calles aun abarrotadas de personas, nuestros atuendos no lograban pasar desapercibidos ante tan coloridos y elegantes trajes que llevaban los civiles, así que después de ayudar a un niño a encontrar a su padre, la presión supongo que le hizo daño a Yuriko, quien en un desesperado ataque de ansiedad abandono el sendero, le seguí y traté de calmarle. Debo agradecer que gracias a eso, pudimos percatarnos de una pequeña silueta, una que buscaba pleitos desde las alturas de un tejado y tras un grito ahogado de una desesperada mujer la pequeña se marchó huyendo de nosotras, se nos había asignado una nueva tarea, una submisión que no titubee en iniciar, Yuriko y yo iniciamos carrera para intentar capturar a la inocente joven antes que saliera lastimada.  Corríamos y corríamos, pero de un momento a otro perdí el rastro de mi compañera entre la multitud, desgraciadamente no tenía comunicador, realmente nadie del equipo tenía un mísero comunicador, así que eso me enojaba un poco, más mi rostro seguía sin mostrarlo, más cuando estaba persiguiendo a una lastimada pequeña que acababa de caerse de un tejado.

Mi recorrido fue rápido, en un pestañeo y estaba frente a la joven que tropezó, pero eso no era todo, imponentes animales que cargaban con el peso de una gran y alegórica carreta podrían embestir y acabar con la vida de la pequeña Tora, mi corazón latía aceleradamente, un frío recorrería cada parte de mi espalda, una gota de sudor resbaló por mi frente, mi boca se secó, mi respiración se agito, mi mente no encontraba razón para lo que estaba sucediendo, no le encontraba sentido a que el destino expusiera la vida de una inocente así, más cuando mi deber era velar por la seguridad y estabilidad del festival, evitar que nada le interrumpiera, pero mi deber como militar iba más profundo que eso, iba al punto de proteger la vida de cada ciudadano, de cada camarada de armas que tuviera en la aldea, en el país. Tenía que tomar una decisión, perturbar el festival y fracasar en la misión, o dejar perder la vida de la inocente y sacrificar mis ideales.

No tenía tiempo de dudas, así que mis manos se juntaron y mi sombra impidió un accidente, provoque que los animales se detuvieran, un gran alboroto se causó por mi intromisión, fui rodeada de guardias, obviamente no pelearía, mi intención era salvar una vida, al hacerlo la mía dejaba de importar, bajé la cabeza y fui tomada como prisionera, aguardaba ser ejecutada por mi insolencia, para cuando alcé la vista sentí felicidad, alegría, nostalgia, la vida estaba segura, la niña se había salvado, ¿Acaso existía mejor alivio que eso? ¿Acaso esa no era él mejor último deseo que pude haber tenido? Mi vida no se esfumaría en vano. Más aun así, solo fui escoltada como criminal, como una terrorista, juzgada ante los ojos civiles como la mujer que intento sabotear el festival, o eso pensaba, la nostalgia me invadía, la preocupación de defraudar la confianza de mis padres, manchar su apellido, manchar su honor, esas cosas me llenaban de incertidumbre y ansiedad, quería llorar, quería pedir disculpas, no a los presentes, no a mis superiores, a mis padres, a ellos por haber fracasado en todo.

Mi preocupación, mi vista aislada de los hechos me harían sumirme en los pensamientos y para cuando reaccionara estaba frente a un imponente palacio, muchos pasajes, muchas torres, mucha seguridad, no sabía que estaba sucediendo, solo seguía siendo guiada por los guardias, encadenada, aguardando el momento en que el frío metal causara esa quemada brutal en mi piel arrancándome la vida, pero no fue así, la maravillosa presencia de la misma feudal del país me sorprendió, estaba maravillada, su grandeza en persona y benevolencia eran mucho más increíbles en personas que en papel, estaba asustada, no sabía que decir, como actuar, que pensar, así que solo me deje llevar por mi disciplina.

Después de eso, me siento afortunada, mis acciones habían salvado la vida de la hija de la mujer más importante del país, mi recompensa era formar parte de su guardia personal, por lo que fui probada en un combate, la ansiedad me corrompió, mi orgullo me cegó, intenté dar lo mejor de mí, mostrar que podría serle útil no solo a ellas, sino a todo el país, así que rompí mis limites, traté de superar mis barreras en aquel combate,  pero olvidé que esto no es un cuento de hadas, que por más que me esfuerce, cuando tu chakra se acaba, hasta allí llega la historia. Para cuando me di cuenta, alguien más estaba deteniendo el combate, tras su regaño fui nombrada por la Daimyo, como guardia de su hija, claramente tenía que seguir entrenando, pero lo que más me conmovió fue su deseo de que me volviera una brillante Kunoichi, su fe y confianza en que podría ser la más poderosa mujer del país militarmente hablando me llenaban de orgullo, de honradez, quería cumplir sus expectativas y daría todo de mí para poder hacerlo. Se me designo el rango de Chunin y una nueva etapa de mi vida comenzó, para cuando entre en razón ya estaba en mi nueva alcoba, un nuevo hogar detrás de las murallas del palacio que considere sería mi final.

Eso fue todo lo que viví el día de hoy, creo que eso ha sido todo, ahora estoy cansada, aun recupero todo el chakra que perdí, mis ojos se cierran y el sereno de la noche me causa un sueño incontrolable, supongo que no debe molestarte que me vaya a dormir un rato, así que cuídate, y cuando tenga algo más interesante que contarte, nos volveremos a ver. Hasta pronto mi estimado y curioso lector.

Pagina 1.

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Kuroda Yukimura
Getsu Genin

Re: El diario de una Kunoichi. [Cronicas]

Mensaje por Kuroda Yukimura el Miér Mar 28, 2018 5:54 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Yatori Hoshino.

  • Mediante post: 2 PN.
  • Total: 34 PN + 2 PN = 36PN

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Yûgen Hotaru
Renegado B

Re: El diario de una Kunoichi. [Cronicas]

Mensaje por Yûgen Hotaru el Sáb Jul 21, 2018 5:28 pm

Kodomo no Hi
País del Rayo
Kodomo no Hi
Hoshino Yatori

Kami no ten'no
Hacía bastante tiempo que no escribía en un diario, pero mi mente esta al punto del colapso y debo plasmar y desahogarme contigo. ¿Quién lo diría? El palacio real de nuestra amada feudal se había convertido en una catapulta que trataba de lanzarme a lo más alto de la cúspide militar, la idea me agradaba, pero nunca pensé que tuviera que hacer como tachar el emblema que tanto amo y que representa toda una nación llena de esperanza. Seguramente no entiendes lo que digo, pero es difícil de describir el sin fin de emociones e ideas que cruzan por mi cabeza en este momento.

Es decir, recién llegué hace unos días para prepararme para escoltar a la joven Tora en los elaborados exámenes Chunins que estaban por acontecer, cuando después de un fortuito encuentro con el Raikage y la líder ANBU Aramis Voda, terminaría grabando una cicatriz en el metal de la placa protectora que me identificaba como Kunoichi. Sí, me había renegado de la aldea, para aunque creas que es irónico, servir de manera más eficiente al que supuestamente me estaba auto exiliando.

Pero para llegar a la cima debo estar acostumbrada a tomar decisiones así de fuerte, lo veo como una prueba que si llego a superar sin lugar a dudas el Raikage me reconocerá como una Kunoichi de sus filas, la Feudal me verá como alguien de confianza para proteger a la joven Tora, no quiero fama, no quiero dinero, solo quiero cumplir mi deber, le debo mi vida a este país por eso casi lloró cuando realice aquel acto de supuesta rebeldía, ordenada por mi nueva instructora Aramis Voda.

Estoy algo difusa en mis pensamientos, pero espero que sepas que nunca abandonaría el país, nunca traicionaría a la milicia a la que sirvo, nunca, no tengo motivos para hacerlo, pero me sobran motivos para vivir y morir por ella. Así que despreocúpate, solo estoy cumpliendo una misión de infiltración. Tal vez pase un tiempo más antes de volverte a escribir, pero cosas tan maravillosas me pasaron en el país del rayo después de mi ascenso que ahora más que nunca no deseaba dejarlo atrás.

Estaba feliz de volver a compartir con mi hermana de vida Haru Uzumaki, estaba ansiosa por luchar codo a codo con ella, pero justo después de mi ascenso no la volví a ver, ansió que se encuentre bien, espero cuando nos volvamos a ver pueda reconocerme como una Kunoichi de su altura, una capaz de protegerle la espalda en cualquier campo de batalla sin importar el oponente que enfrentemos. Que a pesar de tener un rango de diferencia entre nosotras, sepa que deseo luchar a su lado como igual y no como su subalterna, ansió alcanzarla en fuerza, cumplir la promesa que hace bastante no pude cumplir. Pero será cuando terminé esta nueva prueba que me reencuentre con ella.

También tengo nuevas compañeras, espero que se encuentren bien, aunque abandoné todo sin saber que sucedió con los exámenes Chunins, tengo esperanzas en que Koki podrá lograrlo, es una buena persona, una agradable militar, con ella nuestras filas continuarán fortaleciéndose. Aunque Hikari sigue siendo hiperactiva y no confió en que deba ser militar, me han informado que será enviada al país del té, un lugar que por las advertencias de mi instructora, de no tener lo necesario para sobrevivir simplemente dejarás de existir. Puede que suene cruel, pero si no puede superar ese obstáculo, sería mejor que pereciese en el campo de batalla, un eslabón débil en una cadena de mando podría romper la infraestructura defensiva de todo un país. No puedo anteponer mis deseos personales a los militares, así que aguardo por su bienestar y que sea la prueba de fuego que le haga recapacitar o que muera con honor intentándolo.

Lo que nunca pensé fue encontrar a una compañera de entrenamiento, aunque más que eso la siento como una alumna, he aprendido tanto de ella que espero que ella también lo haya hecho de mí, su nombre es Kazashi, es alguien inocente, amable, protectora, ansió poder verla una vez más alcanzando su objetivo de tener la fuerza para protegerlos a todos, anhelo el momento en que podamos luchar codo a codo contra cualquier adversidad, me duele abandonarla de esta manera, me duele marcharme sin más y realmente aspiro volver a compartir unas palabras con ella después de esta misión. Quedaré en manos del destino por segunda vez, así que si no vuelvo a escribir en tus páginas, ya sabrás porque. Hasta pronto…

Pagina ¿?.


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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: El diario de una Kunoichi. [Cronicas]

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Sáb Jul 21, 2018 6:49 pm

CRÓNICA ACEPTADAPuntos otorgados a Ya... Hotaru.

  • Mediante post: 2 PN.
  • Total: 78.5 + 2 = 80.5 PN.

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Yûgen Hotaru
Renegado B

Re: El diario de una Kunoichi. [Cronicas]

Mensaje por Yûgen Hotaru el Miér Ago 01, 2018 9:41 pm

Kodomo no Hi
País del Hierro
Día Cotidiano
Yûgen Hotaru

Yukigakure no sato
Caminar por aquellas avenidas era bastante raro, me sentía incomoda, debía desconfiar de todas las personas que yacían en aquel encierro, no parecían ser personas de confianza, cada vez que salía de la posada a caminar o entrenar, debía enfrentarme a la incertidumbre de que tal vez no pudiera volver una vez finalizara la rutina diaria. Saber que me encontraba rodeada de criminales y que no podía considerarlos mi familia como en la aldea de Kumo, me causaba un sentimiento nostálgico, uno que deseaba desechar. No quería confrontaciones, no quería morir, quería alcanzar mi objetivo, me motivaba la voluntad de tal vez ser reconocida por el mismísimo Raikage como una Kunoichi capaz de desenvolverse en cualquier entorno y digna de llevar el título que la misma Feudal me había otorgado.

Cada paso que daba en las frívolas tierras donde me encontraba era acompañado por aquel fugaz deseo, convertirme en alguien importante, alguien reconocido, una mujer admirada por sus padres, una militar respetada por sus compañeros y subordinados, estaba haciendo esto por mí, por mi familia y por mi patria. Enfrentaría cualquier peligro, con honor, con dignidad y volvería victoriosa de aquella tarea asignada. O por lo menos eso era lo que yo deseaba.

Extrañaba la despreocupación de mi padre, su manera tan relajada de ser, inclusive los constantes regaños de mi madre, era algo que aunque en su momento me hacían sentir incomoda hoy más que nunca los extrañaba. Aquellas jornadas de exhaustivo entrenamiento, o aquellas largas horas hablando con mi padre sobre cualquier tema complicado que me invadiera en ese momento. No pasaba un solo día sin pensarlo, ni una sola noche sin acostarme a dormir sin antes recordar a las dos pequeñas que reposaban ahora bajo mi tutela, la pequeña Ino y la joven Sabaku, esperaba que estuvieran bien y se estuvieran esforzando al máximo. Quería que cuando regresara fueran muy fuertes lo suficiente para salir a combatir la tiranía del mundo, la injusticia del país. Aunque claro, antes tenía que sobrevivir.
La primera noche, aun llena de un poco de nostalgia me reiría al pensar en la inocencia de aquella Sabaku y su paciente de arena, o de la cruel manera en que hice trabaja a la pequeña Ino para aquellos ancianos, debo confesar que aguardaba volverles a ver una vez más para saber que su entrenamiento había progresado.

Pero no eran las únicas que me ayudaban a olvidarme de la melancolía, también estaba Haru, sí, la pequeña Uzumaki tonta, la extrañaba, quería estar a su lado una vez más y cumplir mi promesa de protegerla a toda costa, pero no la había visto desde aquel baile de máscaras, tenía fe que llegado un momento me reencontraría con ella, además que era una de las cosas que me impulsaba a continuar con esta misión, saber que algún momento la volvería a encontrar para contarle de las grandes vivencias que había tenido hasta el momento.


Pagina ¿?.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: El diario de una Kunoichi. [Cronicas]

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Jue Ago 02, 2018 10:45 am

CRÓNICA ACEPTADAPuntos entregados a Hotaru
Por Crónica: 2 PN.
Total: 3.5 PN + 2 PN = 5.5 PN
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