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{Automisión D} Nana sin madre |Luger & Katsura & Beretta|

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Re: {Automisión D} Nana sin madre |Luger & Katsura & Beretta|

Mensaje por Luger el Lun Mayo 07, 2018 11:43 am


NANA SIN MADRE.
No supo, o más bien no quiso detenerse a considerar cuales de las cuestiones resultaban mas espeluznantes. Si aquella marea de susurros discordantes; que mas bien parecieron gritos ahogados en una garganta que ya no era capaz de alzar la voz, la ominosa presencia de Katsura; impertérrita, absolutamente desinteresada en todo aquello como si fuera un hecho normal, tan mundano como una hoja que cae o un árbol que se marchita en el invierno, pero sin ninguna duda, Beretta contribuyó más a todo aquel escenario de demenciales compases con sus mantras. Creyó haberlos oído anteriormente, tuvo la sensación de que aquellas palabras derogadas eran tan familiares como sus besos en una noche de invierno. Prefirió continuar, no considerar. Por la clemencia infausta que siente una persona sensata en aquellos ambientes tan lóbregos y macabros, donde tan solo un parpadeo hacia de delgada diferencia entre una tonada que incita a la locura o un cuchillo sin filo enquistado entre los párpados. Se dedicó a apartar a cuantos monjes se presentaron en el camino, pero cuando la puerta se hubo presentado ante ellos; hórrida, parda hasta resultar negro y apenas visible por la luz necesaria de unas velas dispuestas a sus lados, tan torcidas como todo aquel lugar. La cera se había derramado con singular dramatismo de sus candelabros, la puerta se hallaba rasgada, sembrada de los arañazos inclementes de cuantos monjes dementes hubiera en aquel lugar. Esa puerta, destartalada y desvencijada por un maltrato difícil de determinar, suponía la última frontera hasta encontrarse con la bestia, con el engendro causante de todo aquello ¿Que encontrarían? ¿Que delirios descendentes habrían sido los causantes del macabro desenlace de un templo erigido al silencio y a la fe? Luger apenas pudo dar dos pasos hacia ella antes de que Katsura prevaleciera con su tonada robusta con la intención de ocupar ella el primer lugar. Nada hizo más que apartarse con una escueta reverencia y la diestra ofreciendo camino franco hasta ella.

- Y entrará la primera sin demora, Katsura. O mas bien saldrá. - Recitó en un tono tan lóbrego como aquel recibidor de madera oscurecida por las brumas del desconcierto contenido y las velas moribundas. Retrocedió un par de pasos y se aseguró de estar junto a Beretta, tan cerca como pudiera y tan presente como ella lo necesitara. En el instante en el que el velo de la realidad y concordancia colapsaron ante la sangre, la rabia y la demencia, sus cuerpos parecieron separados, justo en el instante donde más la ansiaba, en el momento de hórrida certeza en el que la necesitaba justo a su lado; ella pareció alejarse. Puso remedio dando un toque travieso en uno de sus hombros con el dedo índice, esperando que se girara para dedicarle un guiño acompasado por un semblante asaltado por los temores. Miedo; a morir entre aquellas paredes, pesar; al saber que sin él Beretta podría ser la siguiente y con ello quien germina bajo su pecho, rabia; al sentirse atrapado en aquellos muros de madera profanada y pesada que por mucha fuerza que imprimiera no cederían. Eran alimañas en una casa dedicada y otorgada a los anhelos de la locura más discordante. Y aquella orquesta... habría dado un brazo por hacerla acallar con toda la violencia descarnada que pudiera haber infligido en aquellos momentos. Permaneció en silencio finalmente, concentrando la mirada en la luz que vendría de aquella puerta. Del Sol expulsado y el destino hallado.

Abierto el acceso al patio interior, todo cambiaría de escenario como un telón que se abre y deja atrás cuantas escenas de horror; para intercambiarlas por las pautas de algo bien distinto, no mejor. Era un nuevo complejo de discordancia, pero esta vez, no nacería de un horror pretendido y evidente; era la nada en su lugar. El patio resultó ser un remanso de paz espeluznante. Tan amplio como uno habría esperado de un templo de aquellas dimensiones y sembrado por igual en una armonía mas propia de monjes sanos que de aquellos lunáticos abandonados del interior. Arena de blancas olas, césped tan verde como la primavera mas pura e incluso árboles de belleza nostálgica poblaban todo aquello y pudo haber resultado reconfortante, pero aquel hedor insoportable lo hizo complicado. Un pozo, pareció el origen. Uno manchado por aguas a su alrededor, tan simple como un muro circular de piedras obsidianas sin siquiera techo del que emanaba un olor penetrante, contundente y vomitivo que hizo que Luger arrugara la nariz al instante, llevándose la zurda a la boca en un acto reflejo. Tuvo que esforzarse de veras en no vomitar, tal era el olor y su fuerza, que podría haber derribado a personas con mayores debilidades. Y tras el pozo de repugnancias desconocidas... el templete. Un almacén abierto de par en par, de techo triangular, madera inacabada y astillada. No tardarían en alcanzarlo y de hacerlo, hallarían un nuevo horror, una nueva muerte y una nueva pregunta.

Gamon, el engendro, el niño que no respiraba, yacía en una cuna conformada por paja, telas y rodeado por los adornos funerarios y las tumbas aún por esculpir de varios hermanos fallecidos ¿Su aspecto? El monje suicida no deshonró su palabra, no del todo... no tanto como debiera. Gamon estaba azul, tanto como un océano al mediodía, no respiraba y parecía haber muerto hace mucho. Su cráneo había sido destrozado por algún objeto, una rápida mirada reveló uno de los extremos de aquellas lápidas aún por inscribir tintada de la sangre del infante ¿Y el niño? En una rápida descripción, todo pareció desinflarse.
El engendro resultó ser un niño cuyo lado izquierdo de la cara se había hinchado, deformado y malogrado en un desarrollo inacabado. Una frente abultada y desastrosa, un cráneo que ahora yacía abierto y plagado de un centenar de moscas cuyo zumbido callaba por la concentración derivada del desove. Era cierto, había cristales en su pecho, pero no nació con ellos, pues parecían mas injertados que cualquier otra cosa y la sangre coagulada a sus alrededores parecieron corroborarlo. Sus manos, de haberlas llamado así, parecieron resortes, muñones a los que se decidió sembrar de dedos sin ningún orden y ninguno de ellos pareció funcional en lo absoluto. El resto de su cuerpo detestable no pareció en mejor estado y sobre su cuello, yacían multitud de esferas; cuentas budistas destartaladas a sus alrededores. Un cuello deformado por un impacto, un forcejeo, pareció querer indicar algo que el miserable ya no podría transmitir de ninguna forma.

A sus alrededores yacían multitud de utensilios, cuentas, cristales rotos... todo parecía aullar por un combate o un asalto cuyo rastro de violencia despuntaba hacia la salida entreabierta. Las huellas sobre la arena lo corroboraron, un líquido negro y goteante se hallaba tras ello y de pronto, eran interrumpidas. No hubo respuestas ni mensajero al final del camino; tan solo un niño rechazado, deforme y horripilante al que habían detestado por última vez. Luger permaneció a escasos metros del cadáver, viendo el cuerpo abotargado, la piel añil y su único ojo ennegrecido por una vida ausente. No apartó la mirada del mismo, pronto su zurda descendió tan muerta como a quien miraba.

- Se quedará sin víctimas, Katsura. Gamon hace días que está muerto, casi diría una semana. - Resultó evidente para él semejante estimación. No era difícil comprobar de una sola mirada cuanto horror tuvo que vivirse en aquella sala de adornos, de muerte registrada y presente. Luger se arrodilló, escudriñó el suelo agarrando algunos fragmentos de cristal. Aún quedaba resolver lo mismo que al principio... ¿Que había ocurrido?
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Re: {Automisión D} Nana sin madre |Luger & Katsura & Beretta|

Mensaje por Sabaku no Katsura el Jue Mayo 17, 2018 8:19 pm


Katsura no Sabaku
Por suerte para el propio Luger, este no se opuso en ningún momento y accedió a que la Sabaku fuera por delante de aquellos dos genin. Observó como la única figura masculina del grupo daba uno pasos hacia atrás, dejando el protagonismo a la peliverde, aunque ella no se sentía protagonista solo hacia lo que debía o mas bien lo que marcaba aquella aldea que tenía que hacer un chunnin. Si fuera por ella iría a su completa bola y no la importaría que alguien de rango menor fuera por delante, puesto que podría ser una carnada.

La puerta se abrió ante el roce de los dedos de la fémina de ojos azules mientras observaba el patio al que llegaba algunos rayos de sol. Quizás era el único lugar que estaba en un pleno silencio en aquel templo y ella agradecía que estuviera en silencio. Sus pasos se adentraron mientras observaba un campo de arena que solía tener algunos templos, lo bueno de la arena es que si la era necesario podría usarla para ayudarse o defenderse. Arrugó la nariz en cuanto la llegó un olor algo fuerte y no de mucho agrado, era bastante deplorable, pero no tanto como el olor que experimento en su niñez de cadáveres muertos alrededor de ella.

Ni se fijo en el pozo, tan solo sus pasos se dirigían hacia el templete donde tenía que estar el engendro del cual tenía que encargarse. Tomo el martillo por el mango y lo saco del agarre de su cintura para sacarlo de allí y sujetarlo con una mano para colocarlo en su hombro mientras andaba hacia el templete. Aunque cuando se internó en el interior de este, no la gusto lo que observó, no la gusto nada de nada, tanto que su mal humor afloro mientras fruncía el ceño y su mirada se ensombrecia mostrando una mirada asesina y fría.

Había visto la arena turbada, pero no se imaginaba que el engendro ya estaba muerto. Ahora estaba realmente cabreada mientras miraba bastante molesta el cadáver de la criatura, estaba muerto y no había sido ella la mano provocadora de aquello. Sentía que había perdido el tiempo en aquel lugar, que había ido hasta allí y aguantado muchas cosas para nada. Se dio la vuelta mientras en un movimiento rápido con la cabeza superior plana de martillo empujo a Luger tras su comentario e hizo un paso para dejarla pasar. -hacer lo que queráis con el cadáver-dijo con una voz que helaría los huesos a cualquiera mientras sus ojos refulgían de una manera peligrosa mientras salía del templete con paso bastante peligroso y agresivo no sin perder al feminidad de su figura.

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Re: {Automisión D} Nana sin madre |Luger & Katsura & Beretta|

Mensaje por Beretta el Vie Mayo 18, 2018 11:26 am


NANA SIN MADRE.
Agatha Christie -de, por supuesto, poder existir- se habría llevado las manos a la cabeza al haber sido testigo de la escena que, ahora, se desarrollaba... no, más bien, se presentaba ante los ojos de los tres valientes protagonistas de aquella esperpéntica historias. ¿El crimen perfecto? tal vez. O, a lo mejor, era mucho más que eso. Un misterio inexplicable, un enigma irresoluble; incluso a Beretta, fiel escéptica por naturaleza, no le quedaba claro que aquel horror desencadenado pudiera haber sido obra humana. En cada cristal partido, en cada muesca de sangre sobre la pálida arena del templete, en cada cuenta abandonada, en cada utensilio vorpal escogido, la novelista veía, sentía, una crueldad inimaginable. Una rabia incalculable, un dolor inestimable. El solo intentar entender lo que allí había tenido lugar, le arrancó una mueca de mudo espanto. No gritaría, pero tampoco trataría de ocultar la repulsión que el inerte escenario le provocaba. Porque sí, aquello ya no podía considerarse una escena como tal; no quedaban elementos vivos a los que admirar. O, en su caso, a los que criticar. Mientras el resto del grupo avanzaba hacia el verdadero origen del conflicto, hacia el hilo que había mantenido débilmente conectado el tejido central del argumento, Beretta se detuvo. ¿A buscar respuestas? no, más bien a oler las flores del camino. Efectivamente, casi enterrada bajo la ensangrentada arena, la aspirante a novelista había llegado a percibir la marchita silueta de una... ¿rosa? frunció el ceño con ligereza, contrariada.

La caída de los pétalos no era la correcta. ¿Sería, tal vez, una flor de loto? la corona parecía demasiado estrecha, demasiado insuficiente. De pronto, algo hizo clic al roce de su pluma.—Una flor de almendro.—anunció, al tiempo que flexionaba las rodillas y quedaba de cuclillas ante la pequeña proeza encontrada. Extendió la mano, apartó la arenisca despreciada y sostuvo entre sus falanges (todavía descoloridas y atenazadas por el miedo) la frágil criatura. La escrutó en silencio apenas unos trémulos instantes, apenas prestando atención a su alrededor.—Símbolo del despertar... o del estar despierto.—arrugó los labios con gracia, modulando el tono de su voz para que sonara ameno, ligero. Lo cierto era que le temblaban levemente las piernas, así que se apresuró a enderezar la postura y terminar de acercarse a la cuna (¿o tal vez ataúd?) de piedra donde, al parecer, yacía el alma de Gamon. El asco le sembró el paladar: contuvo una irremediable náusea.

Tras un momento de duda, finalmente, apartó la mirada del cadáver. La situación tenía su gracia, sin duda. Cuando creían que estaban a punto de obtener todas las respuestas, el devenir iba y les cambiaba todas las preguntas. Se merecía un aplauso, desde luego.—¿Deberíamos...?—afortunadamente, no llegó a terminar la sugerencia, pues se vio interrumpida por el súbito acceso de cólera que invadió a la, hasta ahora, impertérrita supervisora de la misión. En el fondo, entendía su malhumor; había perdido su pedazo de carne. Casi podía escuchar los llantos del martillo al haberse quedado sin postre: mejor mantener las distancias, se dijo. No fueran a acabar siendo ellos el aperitivo prometido.—Informemos de lo que aquí ha ocurrido y quitémonos de en medio.—musitó, incapaz de alzar el tono a más de un palmo del suelo. Se pasó la lengua por los incisivos, dubitativa.—Sí, será lo mejor.—se autoconfirmó al cabo de un instante, queriendo, realmente, que así fuera. ¿Investigar lo sucedido? no era ya su cometido. ¿Ganas de llegar al quid de la cuestión? ¿de resolver el nuevo enigma que se les entregaba? tenía que reconocer que, en realidad, aliento no le faltaba. ¿Qué le iba a hacer? a veces, su devoción por las historias llegaba demasiado lejos.

Con algo de suerte, y una gran dosis de insistencia y persuasión, la administración les encomendaría a ellos continuar la investigación. No hacía falta apresurarse, ¿verdad? Aún indecisa, depositó con cautela la desvencijada flor sobre el pecho inflamado del infante, le dedicó una pálida reverencia de actriz y giró sobre la punta de sus inmaculados talones para encaminarse hacia la salida más cercana. Aunque convenía dejar a Katsura un rato a su aire, también intuía que perderla de vista resultaría poco aconsejable. Antes de abandonar el suntuoso templete, retuvo sus pasos un instante. Volvió la vista atrás, hacia Luger.—¿Vienes? queda mucha burocracia que resolver.—torció los labios con suavidad, fingiendo una paz que no sentía.—Es la parte más aburrida de todas las novelas de misterio: el sumario de los acontecimientos.—se encogió débilmente de hombros, ensanchó la curvatura y extendió una mano hacia él.—Me da en la pluma que terminaremos volviendo por aquí: llámalo intuición, llámalo presentimiento.—dedicó una última mirada al caos desatado, a las vidas extinguidas sobre la profanada grava. Se imaginó sentada ante su escritorio de caoba, tomando nota de la historia allí vivida; ¿cómo la concluiría? Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. El pensamiento le arrancó una risa trémula, quebradiza, que ascendió hacia la cúspide del patio interior sin miedo a la caída. Por el momento, lo dejaría en un 'continuará'.
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Re: {Automisión D} Nana sin madre |Luger & Katsura & Beretta|

Mensaje por Luger el Vie Mayo 18, 2018 12:06 pm


NANA SIN MADRE.
Finalmente, una carcajada desdentada, un chasquido ominoso sin motivo alguno; nada por la nada. Cuando hubieron llegado todo el espanto había transcurrido, el templo cayó sin remedio en el delirio masivo, el jardín quedó al cuidado de la nada pero entonces, quedaron una docena de preguntas sin responder, otras tantas añadidas y ninguna respuesta que pudiera satisfacer nada en absoluto.
Sencillamente un cadáver ennegrecido, hediondo e insoportablemente abominable. Una vida infantil perdida por nada, no tan deforme como les hicieron creer los monjes, quizás llena de talento, quizás potencial perdido. Luger solo hubo lamentado una cosa al permitir que Katsura le empujara en respuesta a su comentario, sin detenerla un solo instante al marcharse; no haber acudido con mayor presteza.

Aún inclinado, se giró hacia el bautizado en balde Gamon, observando su cuerpo marchito, su cráneo aplastado por otro obrar que no fue el de Katsura. Él era consciente de su descontento, de su infame rabia contra una víctima prometida, ansiada, recreada, anticipada y luego sin vida. Entonces en Katsura pudo advertir multitud de cosas, una auténtica oleada de sensaciones ahora consumadas que le asaltaron en un pasado; ahora exigían quedar registradas en el papel y el carboncillo. Introdujo la diestra en los bolsillos internos de la chaqueta, desenfundando una libreta forrada en un cuero azul oscuro, añil si se prefería, nunca tan oscura como una noche; quizás un crepúsculo despellejado de las alturas.
Sin perder tiempo, Luger aún con una rodilla clavada en el suelo comenzó a realizar un exhaustivo informe de todo cuanto hallaron en el lugar. Desde aquel monje cuyo cadáver adornaba la entrada, el templo de la perfidia, la locura y el espanto, llegando a ese final dantesco. Nada por nada, subrayaba en su libreta. Pronto pasó unas cuantas páginas, en unas secciones repletas de bocetos de rostros en la esquina superior izquierda, nombres en clave, códigos, descripciones y tras unas páginas, Luger comenzó a describir los nuevos nombres.
En Katsura, decidió correcto hallar un nombre perverso, manchado por un ansía sin emoción, corrupto por una violencia sin propósito; era una jauría toda ella. Una manada de perros salvajes, adustos, repugnantes y lascivos que sencillamente mataban por el hecho de matar. Transcurrían sus vidas sin destino, sin senderos tan solo comandados por el más grande e incluso entonces aquel era devorado por el resto tras un período de tiempo indeterminado. En Katsura pudo ver todas aquellas facetas, de una forma u otra, trató de interpretarla mediante el espectro del observador. Descrita tan solo de forma superficial, con un acelerado boceto de lo que sería su rostro, Luger pasó página; Gamon se merecía un lugar en aquellas.

En él no hubo más que un nombre, un dibujo incompleto, luego otro que trataría de estructurar su cráneo, su rostro, su cuerpo incólume en un universo inexistente. Trataría de hacerlo vivir de alguna forma en aquellas páginas, quizás insistiría a Beretta para que le escribiera una historia basada en esas líneas. Luego tendría que considerarlo. Al subir la vista de su libreta, tan absorto como se encontraba, pudo percibir como Beretta ya había dado un paso, depositando una pequeña vida, una pequeña muerte sobre otra, repuso. No respondió a nada de lo interpuesto, demasiado entregado a sus labores de campo, en su meticuloso registro de cuanto hubo acontecido, sembrando disyuntivas, tratando de responder a preguntas que no tendrían nunca una respuesta clara del todo. Cerró la libreta, a sabiendas de que poco más podría hacer. Al levantarse, volvió a dirigir una última mirada a Gamon, el niño del que tanto se había hablado de matar, de hacerle vivir una vida espantosa, de recogerlo y aplastarlo. Le resultó cruel, irónico realmente, que al final todas aquellas suposiciones deleznables terminaran tan solo en un deseo insatisfecho. Gamon no había decidido su final, no tenía forma de hacerlo. Asesinado, olvidado, sin nombre... jamás se sabría de él. Toda su historia deshecha antes siquiera de empezar. Era una tragedia, claro. Y al tiempo que Luger guardaba la libreta esta era intercambiada por un cigarrillo que prendió entre sus labios. Se giró y siguió a Beretta en completo silencio, en sepulcro en movimiento.

- Me encargaré del papeleo, de registrarlo y de hacer cuantos informes tengamos que rellenar. Solo necesito que respondas unas cuestiones, no te preocupes. Ocúpate de tus historias, Beretta, déjame lo gris a mí. - Respondió, al tiempo que podía vislumbrar a Katsura abandonando el escenario. Se acercó a Beretta por instinto, pasó el brazo por encima de sus hombros y la acercó para sí, en un gesto que pretendía inspirar ternura, cariño; en una obra que comenzó siendo comedia dantesca, y terminó en tragedia sin narradores. - Espérame en algún restaurante. Llamaré a las autoridades, daré el parte. - Sentenció y entonces, solo entonces, Gamon murió realmente.
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Re: {Automisión D} Nana sin madre |Luger & Katsura & Beretta|

Mensaje por Sabaku no Katsura el Sáb Mayo 19, 2018 5:01 pm


Katsura no Sabaku
Mientras caminaba hasta la salida se percato de las palabras de ambos genin. Ellos se encargarían de los temas burocráticos y aunque quizás se debería encargar el ninja de mayor rango en llevar el registro de la misión hasta la oficina, se lo dejaría a ellos. No era una persona codiciosa, solo quería el dinero para seguir viviendo, así que no tenia miedo si no la ponían como participante, seguramente habría mas misiones por hacer en aquella isla.

No se iba a ir sin más, aunque podría hacerlo como si nada, tan solo quizás los esperaría en la puerta del templo para ir juntos a las oficinas donde se encargaban de repartir las misiones o directamente les esperaría en dicho edificio gubernamental. Dependía del humor que estuviera y las ganas que tuviera para seguir soportando a la gente. Y aunque aquellos dos ninjas la parecían sumamente extraños, pero aún así no era de las personas que la caían mal o la parecía débiles, aunque quien era ella para decidir lo que era normal, puesto que para ella, su forma de ser era normal, pero para el resto era excéntrica.

Mientras caminaba por el templo solo podía pensar quien había sido el que la había robado su presa, hacia mucho que sus manos no se manchaban de sangre y era ya difícil controlarse. Aunque era una oportunidad de segar una vida y se la habían arrebatado, quería ir a por él, y hacerle saber quien era ella y que nunca se a arrebataba una presa por pequeña que fuera. Aunque cabía la posibilidad que hubiera sido un monje, pero entonces ¿por que les habían hecho llamar a ellos? Había muchas incógnitas que debía de aclarar y seguramente no se quedaría con las dudas.

Al pensar aquello su enfado aumento por lo que tras salir del templo se dirigió a las oficina de las misiones y al ninja encargado le informó que si iban a por el que había hecho aquello que la avisaran a ella. Aunque tambien informo de forma fugaz que vendrían los dos genins acompañantes de ella a informar de todos los detalles de la misión, pero aquella presa iba a ser suya, esto lo tenía mas que claro. La misión había sido finalizada, solo esperaría a que la entregaran la recompensa y marcharía a comer por allí se lo había ganado aquella vez.

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Re: {Automisión D} Nana sin madre |Luger & Katsura & Beretta|

Mensaje por Kuroda Yukimura el Dom Mayo 20, 2018 1:51 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Beretta.

  • Mediante post: 19 PN.
  • Recompensa de misión: 900 ryos.
  • Total: 19 PN y 900 ryos..

PN totales: 3 + 19 = 22PN
Ryos totales: 100 + 900 = 1.000 Ryos


Puntos otorgados a Luger.

  • Mediante post: 19.5 PN.
  • Recompensa de misión: 900 ryos.
  • Total: 19.5 PN y 900 ryos..

PN totales: 11 + 19.5 = 30.5PN
Ryos totales: 3.550 + 900 = 4.450 Ryos


Puntos otorgados a Sabaku no Katsura.

  • Mediante post: 15.5 PN.
  • Recompensa de misión: 850 ryos.
  • Total: 15.5 PN y 850 ryos..

PN totales: 24.5 + 15.5 = 40PN
Ryos totales: 5.950 + 850 = 6.800 Ryos


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