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[Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

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[Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por NB Narración el Mar Abr 10, 2018 8:53 pm

NPC Kirigakure: Kaede Mashiba
Había ocasiones, no muchas, en las que Kaede Mashiba trataba de mantener la calma, por suerte, aquel día, era una de ellas. El simple porte de quienes se marchaban ante sus hermosas piedras violáceas, causaban cierto descontento, y aunque se había esforzado por mostrar una de sus mejores sonrisas cuando el pergamino se había deslizado de la pálida y tersa piel de sus dedos, esta no tardo más que unos segundos en ser borrada de la faz de la tierra. Cualquiera podría notar como el mal humor empezaba a brotar del interior de la mujer, incluso el olor de alcohol que destilaba ligeramente pasaba al olvido para así convertirse en un halo de desagrado tan palpable como terrorífico cuando se grabaron en su mirada.

Sus brazos se alzaron, paseando por cada parte de su cuerpo y plasmándose una vez más en su preciosa figura, pero la elegancia de sus actos pasaría por completo al olvido cuando un sonido regurgitante escapara del interior de su garganta para después ser expuesto de manera oficial por un escupitajo dirigido hacia el lateral izquierdo de su cuerpo, cayendo con descaro no solo sobre la madera, si no también en el mismo lugar donde los marineros minutos atrás habían mancillado la belleza, el poder y la humildad de quienes pactaban una alianza con ellos y aplacaban las dotes de sus marineros hasta el punto en el que simplemente, los humillaban con descaro.

¿Quien diablos se creen que son esos dos? — cuestionaría sin ningún tipo de pudor, ignorando la falsedad que remarcaba sus accionares o sus palabras, incluso cuando se debía de admitir que de algún modo el descontento había sido tan descarado como un tanto desconcertante incluso para ella misma. No llegaba a reparar entre el accionar de ambos jóvenes, aquel que promulgaba elegancia rodeada de vehemencia tan excesiva, como molesta, una que astillaba por completo cada centímetro de su cuerpo, como si sus mismos huesos quisieran atravesar su piel y obligarla a olvidar los formalismos incluso a pesar de aquello que la hacía distar por completo de sus jerarquías por culpa de su residencia. — Tristes y molestos monos de feria. — finalizaría antes de ignorar sus claras curvas y hacer resonar la madera del local tras sus pasos, dando un protagonismo infame al pasar por al lado de los jóvenes que serían completos testigos de como la mujer despotricaba sin control. — Llego a tener compañeros como esos y os aseguro que uno, ellos eran enviados al hospital y dos, disfrutaba de cualquier tipo de reprimenda que me fuese enviada. — Sentenció a sabiendas de que estos solo serían testigos de la longitud de su cabello que recaía hasta su media espalda a pesar de encontrarse recogido. Ni si quiera había reparado en brindarles la oportunidad de seguirla, o más bien no se había preocupado por si lo hacían, más que nada puesto que de esperaba que lo hicieran por protocolo a un superior y una obligación. — ¿Cuantas veces le habré partido la cara a un gilipollas? Encima tratan de mantener el protocolo con ese vocabulario soez y un contacto físico descarado y terriblemente asqueroso. Me gustaría ver como hacen eso delante de uno de sus verdaderos oficiales. Por cierto, los marineros lo pagarán todo — no reparaba en su actitud, aunque era algo común en ella, no solo por sus costumbres, si no también por el alcohol y el desgrado. Además de ello, podría escucharse como los marineros se quejaban por lo bajo ante la orden de su comanda.

Tan solo sería cuestión de unos segundos que las botas de la mujer fuesen llevadas al exterior, de la misma manera que su mala actitud. El sol golpearía rápidamente contra su rostro y cuerpo, obligando que tras la ligera atenuación del interior, se viese obligada a torcer ligeramente su rostro y cerrar una de sus hermosas orbes, mientras los mechones desordenados que caían a cada lateral de su cara, danzaban con el viento, sin ocultar en ningún momento aquel poderoso símbolo de su frente. Sus brazos además se alzarían, volviendo a situarse bajo su pecho, el cual se vería alzado solo con aquel gesto. — Estoy de muy mal humor, así que será mejor que le den un buen rato a Onimaru y vayamos a comer algo. Me da igual el que, ya sea en la calle todo lo que pillemos o en la mejor de las tabernas. Espero que sepáis encontrar un buen lugar. Yo invitaré, me da igual lo que cueste. — escapar de las obligaciones era la mejor de sus habilidades, solo que esta vez, tenía la escusa perfecta.

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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por NB Narración el Mar Abr 10, 2018 8:59 pm

Misión con NPC.
— Dado a que sois los participantes oficiales del anterior tema, y Kuroda fue su creador. Me tomo la libertad de llevaros fuera de la taberna pero esperaré a que este me de una visual del lugar para que Kaede pueda continuar. Si bien Narración tomará protagonismo en esta, Kaede se trata de una mera desconocida del país así que vosotros deberéis de tomar la iniciativa a la hora de guiarla en todo momento, y describir lo que sea necesario.

— ¡Mucha suerte y espero que lo pasemos bien juntos!

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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por Kuroda Yukimura el Miér Abr 11, 2018 10:07 am

Deudas
Kuroda Yukimura
Getsugakure no SatoPalacio del TsuchikagePrimavera/Presente

No sabía en qué momento Kaede se había convertido en una persona del todo tranquila y habladora a la gran bocazas que estaba siendo. Su carácter desde luego premiaba un gran poder y su rango le permitía hacer ese tipo de cosas, aunque no sabía si eso era lo mejor para la educación de los jóvenes Genins que pudieran verla, en este caso, Daisuke y yo. Dejó llevar su cuerpo para bajarse de la silla y aunque seguía malhumorada, dejó llevar su saliva en un escupitajo hacia los marineros que más tarde protestarían por la deuda que dejaría la pelirrosada en aquel bar, si bien no era gran cosa, pues el resto estaba pago, su cerveza no era de las baratas. >> Ellos se lo buscaron... supongo << Pensé para mí mientras que la veía salir del lugar con pasos firmes y seguros. Desde luego algo que caracterizaba y que me asombraba de ella era la seguridad con la que caminaba, su temple y su porte mostraban una mujer muy inusual, fuerte, perspicaz, bella y con un toque de mala leche. Me recordaba a Katsura, aunque no parecía que fueran familia, ni si quiera eran del mismo lugar. >> Aunque realmente ahora que lo pienso no conozco del todo a la Dama de Arena << Expresé en mis pensamientos mientras buscaba información inexistente sobre la Chunin.

Mis pasos, aunque algo más sencillos, siguieron a la joven mientras que esta seguía despotricando cual elefante en una cacharrería mientras que hacia una seña a Daisuke, una mera sonrisa de medio lado con un sincero mensaje. >> Lo que nos ha tocado, macho << Mis pensamientos volarían, mas ni una sola palabra saldría de mi boca, no quería tenerla en contra, tampoco me convenía.

Cuando salimos del lugar, la pelirrosada parecía algo más calmada, mas sus palabras fueron totalmente al contrario, volviendo a poner algo tensa la situación. Si bien yo no conocía del todo al tal Onimaru, parecía que Daisuke podría reconocerlo. - Lo primero que deberíamos visitar sería allí, ¿no? - Diría mientras que señalaba el gran y bello edificio que sobresalía sobre toda la población, allí donde el hombre más poderoso de la villa vigilaba sus dominios como búho nocturno entre millones de papeles. Lugar que Kaede misma había dicho que el sujeto que buscábamos frecuentaba a diario. Ahora que lo pensaba, ser Kage tendría que ser duro, y un puesto de demasiada responsabilidad. Aunque Kaede fuera una militar más experimentada que nosotros, se trataría de una shinobi extranjera, por lo que quizás necesitaría algo de guía por la ciudad que mi compañero de cabellos negros y yo conocíamos más que a la perfección. Así mismo, no sabía cómo tratar a la joven de cabellos color chicle, era una superior en rango, pero tampoco parecía como si le gustara que fuera así, tan solo debíamos guardar distancia y respeto. - Detrás de usted, señora Mashiba - Acomodaría mi cuerpo en su costado derecho y haría un ademán con la mano del mismo lado, barriendo el aire con la palma hacia arriba en una parábola de apenas cuarenta y cinco grados que terminaría por acomodarse detrás de mi espalda, mostrando total entereza y elegancia en mi accionar.



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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por Daisuke Nara el Jue Abr 12, 2018 5:19 am


Daisuke Nara
No había pasado mucho tiempo desde que el par de sujetos raros se habían ido de la escena, cosa que resultaba un tanto relajante para Daisuke pues en cierto modo le parecía peligroso que estuvieran por allí cerca. El par era sin lugar a dudas bastante pintoresco y pretencioso, pero el hecho de que una mujer tan dura y de poca paciencia como Kaede se presentara ante ellos, hacia que todo fuese mucho más complicado – Menos mal que se han ido ya – se dijo a sí mismo mientras escuchaba a la jounnin vociferar como si realmente estaba en su propia casa, rasgo que no iba más allá de ser algo tosco y muy poco femenino en la opinión del Nara. Nada parecía irrumpir en la situación, aunque era obvio que la mirada y la atención del muchacho de cabellos oscuros estaba puesta simplemente en la amargada de Kaede – Se lo merecen – respondió al aire sin ningún tipo de previsión, y es que realmente le alegraba que aquellos borrachos pudieran siquiera pagar algo de lo que debían al mundo por estar haciendo nada en la vida.

No pasó nada más interesante al salir, aunque sí que pudo notar como Kuroda le hacia una seña para comenzar con la caminata a través de la aldea para ir en busca de Onimaru Aoyama. Era temprano y no parecía haber mucha gente, pero eso no era importante, al menos para el shinobi de las sombras que a esas alturas no dejaba de pensar en silencio sobra las cosas que habían pasado – Con que es médico… - decía mentalmente antes de ser interrumpido por una frase de Kuroda – Concuerdo con Kuroda – su formalidad era bastante acertada para la situación, más si se tenía en cuenta lo poco paciente que había demostrado ser la mujer de cabellos tan vario pintos. Su vista siguió la mano de Kuroda, esta señalaba al sitio que quizás era el más importante en la aldea – El Tsukikage… - dijo por lo bajo mientras veía la belleza que se alzaba a través de las calles de Getsugakure.

Nunca había visitado ese lugar en específico, y la verdad es que muy en su interior le daba un poco de emoción el poder pisar el hogar de quién sería conocido como el líder de la aldea oculta entre la luna. No obstante, eso también recaía en el hecho de que tenía que mantener la compostura aunque la verdad fuese dicha, esto no era ningún tipo de problema para el estirado de Daisuke. Para él era obvio que las reglas eran algo impoluto en ese palacio, y es que no por nada eran shinobis que vivían bajo un régimen militar que seguramente se vería reflejado en ese sitio. Realmente no sabía si Onimaru estaría en ese sitio, pero nunca estaba de más el ir a investigar para al menos ayudar a aquella indiscreta mujer a culminar su misión. Escuchó la afirmación de Kuroda, no parecía haber mayor inconveniente en ubicarse al lado derecho de la mujer, aunque sin el evidente intento de alabanza mas eso no quitaba el respeto y la subordinación que tenía el Nara para con la fémina.
País de la Luna - Getsugakure - Palacio del Tsukikage


 

 


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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por NB Narración el Sáb Abr 14, 2018 9:30 pm

NPC Kirigakure: Kaede Mashiba
Una vez en el exterior, las palabras de uno de los dos jovenes causaría que la joven diese unos pasos al frente y acto seguido, tras dar un pequeño toque en el suelo con su pierna más atrasada, voltease sobre su propio eje, colocándose así de frente a ambos mientras alzaba una de sus cejas. — Creo recordar que os he dicho que me corría más prisa por comer antes de ver a Onimaru Aoyama. — diría a unos dos metros de distancia de ambos shinobis de la Luna. En su tono podría notarse ciertos matices que entremezclaban el descontento con la desconfianza, después de todos parecían llevar la contraria a sus palabras. Generalmente ir directos al asunto principal era lo más correcto, pero ante los pensamientos y acciones de la mujer de hebras rosadas, aquello no era el centro de la cuestión cuando ella se encontraba comandando la misión, por mucho que para ello tuviese que encontrarse a merced de dos jóvenes como aquellos, que, solo por el respeto que parecían compartir para con ella, no debían de ostentar ni si quiera un rango medio.

Su rostro yacería torcido, sus labios tras sus palabras formarían una fina linea, como si presionase sus propios labios para tratar de hablar más de la cuenta, pero que finalmente la llevarían a realizar un pequeño sonido con la lengua tras la apertura de estos para hablar una vez más. — Bueno en fin, si tanta prisa tenéis vayamos directos a palacio. — diría sin más, aunque en ningún momento se eliminaría el desagrado de su brusco tono de voz, aún a pesar cuando su mirada se había dedicado a viajar hasta el mismo lugar que le había sido indicado, y que se encontraba en la lejanía. La gran extensión que posiblemente había de por medio se convertiría en un sumo laberinto, más aún por el sin fin de calles que parecían cruzarse unas entre otras, creando calles innumerables desde su situación y que robaría un suspiro de los labios de la pelirrosa. — Vamos, parece que debo de guiaros yo misma. — Finalizaría con desdén y sin importancia ante los poco acertados actos de sus acompañantes, algo que la haría comenzar con su camino en dirección norte, tomando el pavimentado terreno de piedra que destilaba suma elegancia entre las callejuelas. A su alrededor los edificios se encargarían de sumar un confort de manera equitativa ante el modo con el cual estos se habían alzado a lo largo de la historia. No habrían más que unos veinte metros de lado a lado, escondiendo con recelo aquel gratificante camino que se alzaba ligeramente de forma ascendente y con pequeños escalones hasta la cima, escalones que terminarían al encontrarse con un edificio de gran tamaño a unos 200 metros, decorado con un colorido tejado anaranjado, y que bifurcaría el camino. 

Pocos segundos tras tomar iniciativa como guía, la mujer continuaría al frente, subiendo por dichos escalones mientras cedía su espalda a los desconocidos shinobis.— El médico clamo su titulo como el de un Genin. Me supongo que tu también lo eres ¿Cierto? — se aventuraría a cuestionar sin tan si quiera dignarse a mirarlos por encima del hombro.

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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por NB Narración el Sáb Abr 14, 2018 9:38 pm

Misión con NPC.
— Si bien esta narrativa no es bélica, os encontráis en una trama donde actuáis de guía a un NPC. Vuestra narración carece de información como para que yo como narradora — tras haberos pedido especificaciones como "desconocida" que soy — pudiese moverme por el escenario. No se que me rodea, no se distancias, desconozco absolutamente cualquier detalle. En este tipo de ocasiones no es necesario ser tan especifico como en un combate, pero no está de más situar ligeramente para que quien os acompaña no simplemente "camine en la nada". Yo misma me he encargado de narrar un poco la ambientación, si bien no pasa nada, espero algo más de atención a este tipo de caracteristicas.

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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por Kuroda Yukimura el Lun Abr 16, 2018 4:00 am

Deudas
Kuroda Yukimura
Getsugakure no SatoPalacio del TsuchikagePrimavera/Presente

Mi rostro fue de desconcierto, dando varios segundos hacia atrás y recordando las palabras de la pelirosada. >> Mierda, ya has metido la pata, Kuroda << Pensé mientras que mi rostro pasó de la normalidad de la situación hacia un leve rubor de vergüenza. Tenía razón. Y no era que normalmente me pusiera nervioso ni avergonzado por mis palabras, muchas veces solía confundirme, solía entender distintos a como me decían, pero, realmente, ahora era cuando debía entenderlo todo a la perfección, estaba delante de la mujer de la que quería algo más que simplemente un hola y adiós. Kaede era mi filón de oro, aquella que podría convertirme en el mejor médico de Getsugakure no Sato, y debía aprovechar que, de momento, nuestros países eran aliados. No sabía mucho sobre política ni sobre los deseos que tendrían tanto nuestro Kage como los que mandaban realmente en el país, pero sabía que de un día para otro podía estallar una guerra entre los dos países simplemente por tener algo que el otro desea. Realmente, los controladores de todo esto eran como niños de tres años: caprichosos, interesados y sobretodo, con un sentimiento de envidia que corroía por dentro de todos y cada uno de los 'mandamases'.

No hice si no callarme, no podía hacer nada más, había quedado en evidencia y realmente sabía que había metido la pata, pero aquellas siguientes palabras hicieron que relajara mis músculos. Parecía no estar tan molesta como cuando habíamos salido del bar, aquellas palabras que dirigió a Beretta y a Luger... esperaba no encontrarme con ellas directas hacia mí. Segundos más tarde, Kaede partió en camino, lanzando una crítica a nuestro desconocimiento de la villa. Sí que sabía llegar hasta el palacio del Tsuchikage. >> Kuroda, reacciona, maldita sea << Pero la sola presencia de la joven y su cargo hacía que me pusiera tan nervioso, que no pensara con coherencia. Pero eso se había acabado, debía coger el toro por las astas y comportarme como un auténtico militar de la villa en la que, orgullosamente, vivía.

Cuando reaccioné, aligeré mi paso para colocarme a la derecha de Kaede mientras que esta dirigía el camino, ligeramente hacia atrás mientras caminaríamos por aquella calle, donde el pavimentado ligeramente hacia arriba sería protagonista. En medio del trayecto, Kaede pronunció unas palabras que hicieron que una media sonrisa naciera en mi rostro: Me había llamado médico. La felicidad misma por el simple hemos de que Kaede Mashiba supiera que yo era médico ya era suficiente para que un chute de adrenalina me hiciera colocarme justamente a su perfil derecho, y así seguiríamos subiendo hasta llegar arriba.

Cuando la cúspide tocáramos con los pies y el último escalón fuera el final de los obstáculos que no llevaría hasta nuestro siguiente destino, un edificio de anaranjado tejado bifurcaría el camino, dejándonos dos opciones para seguir. En el camino de la derecha seguiría por una calle ligeramente más estrecha, unos cinco metros, de lo que era la que habíamos seguido, tendría un parque a mitad de la calle donde se escucharía el griterío de los pequeños jugando a ser ninjas, más allá, simplemente habría casas donde alguna que otra señora estaría sentada observando la calle mientras que daba de comer a las aves que se acercaban. A nuestra mano izquierda habría una calle donde, debido a la gente, no se vería el final. Un mercadillo estaría siendo llevado a cabo donde multitud de tenderetes estarían montados para el uso y disfrute de los lugareños que pasaran. En ellos se vendía de todo, desde productos frescos, pescados, carnes, mieles de las mejores calidades, hasta calzado rústico creado en el mismo momento de su venta. También, desde nuestra posición, se podía ver a un hombre que desgraciadamente había perdido su pierna derecha, pero que con una muleta podía sostener su cuerpo con la mano zurda mientras que con la diestra hacía movimientos aleatorios encima de un pequeño lienzo acomodado en un caballete. Los mercadillos eran bien conocidos, además, por los numerosos ladrones que salían a hurtar aprovechando la multitud de gente. Sabiendo todo eso, opté por mirar de nuevo a ambos lados y actuar rápido antes de que Kaede volviera con su inquisidora lengua.

- Creo que mejor deberíamos ir por este camino - Señalé a mi derecha, ofreciendo el camino del parque de los niños. - Es un poco más largo, pero creo que tardaríamos más en atravesar el mercado que en dar un pequeño rodeo - Expresé con voz calmada mientras que alternaba mi mirada desde la joven de cabellos rosados hacia Daisuke, el cual debía conocer la zona tanto como yo.



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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por Daisuke Nara el Mar Abr 17, 2018 6:24 am


Daisuke Nara
Nada parecía ser menos acertado que las acciones de ese par de gennin, y es que estos habían de alguna manera o de otra, ignorado la petición de ir a comer que tenía la jounnin de Kirigakure. Nunca llegaron a darse cuenta, o al menos así pasó desde el punto de vista de Daisuke, que realmente estuvo agradecido con la vida misma – Menos mal no se ha enfadado – sentía algo de temor, y es que esa era una mujer importante para la aldea aliada, pero además, también había demostrado no tener ni mucha paciencia ni muy buen humor. Su rostro trataba de demostrar seriedad, cosa que realmente no se le hacía complicado, aunque esto se evidenciaba por más costumbre que por otra cosa.

Pudo notar como Kuroda se alineó a la derecha de la fémina, como en un intento de dar un poco de autoridad o mejor dicho, en una forma de tener algo de dignidad. Daisuke hizo lo propio ubicándose al mismo nivel, pero del lado izquierdo – Parece estar nervioso – decía internamente el muchacho de las sombras mientras lanzaba miradas sutiles a su compañero, notando como este no dejaba de parecerle raro. Tal vez era porque ambos eran médicos, pero eso algo no lo sabía con exactitud – En efecto, también soy gennin – respondió con seiredad y sin dejar a un lado el respeto por la dama. Mujer que si así lo quisiera pudiera darle un escarmiento al primer momento de insubordinación, eso le ponía de malas, pero al menos para ese momento en particular todo estaba saliendo bastante bien pues ninguno de los dos militares de rango bajo había cometido falta alguna. Sus pasos siguieron a los de Kaede, ella estaba dirigiendo muy a pesar de que no era de la aldea, tal vez ya la habría visitado pero tampoco estaba seguro, y es que al final de todo eso no importaba en lo absoluto.

No tardaron demasiado en llegar a una bifurcación, una donde dos posibles caminos estaban a la vista de todos. Uno los llevaba a través de aquél asqueroso mercado, mientras que el otro los guiaría por un parque un poco más pacífico – Concuerdo con Kuroda – decía y es que era la opción más lógica a seguir. No sabía qué diría la huésped, pero realmente esperaba que siguiera la pequeña indicación que le habían dado – Capaz y escoge el otro camino – se quejó internamente, siendo que desde su perspectiva era probable por los altos niveles de capricho de aquella mujer. Si todo salía bien y ella aceptaba ir por el parque, se encontrarían caminando a través de una zona de césped a mitad de la calle, con niños jugando de un lado para otro, además de árboles que no parecían tener algún tipo de orden en específico, además de que no eran muy grande llegando a parecer más unos matorrales que otra cosa. No parecía un mal camino, se denotaba muy pacífico, cosa que además se acrecentaba con los diversos bancos para charlar y alguno que otro comerciante que buscaba ganarse la vida vendiendo comida.

País de la Luna - Getsugakure - Palacio del Tsukikage






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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

Mensaje por NB Narración el Sáb Abr 21, 2018 8:03 pm

NPC Kirigakure: Kaede Mashiba
Llegados hasta el final de aquel camino, la mujer de ebras rosadas alzaría la mirada hacia la cima del edificio, ignorando por completo las palabras de ambos shinobis, o por lo menos a primera vista. Su larga melena caería así en dirección descendente, mientras sus hermosas orbes custodiarían el cielo por unos instantes antes de volver estas hacia sus ahora dos acompañantes. De este modo permanecería en silencio, como juzgando sus palabras, o más bien ambas opciones antes de volver una vez más a mirar hacia arriba, buscando así un modo de hacerlos reaccionar antes de que su izquierda se alzase, junto con su indice. — Creo que es más fácil si simplemente vamos por arriba. — Añadiría finalmente, creando un conflicto directo con todas y cada una de las decisiones de quienes la acompañaban. Ya no era cosa de terquedad, tampoco de brindar ordenes, si no más bien, de aligerar el paso dado a las prisas que estos parecían haberle transmitido en el último momento que habían ignorado su primera petición.

¿No teníais prisa? Pues vamos. Además, ese maldito de Onimaru debe de estar esperándome, estoy segura. — Terminaría de añadir antes de inclinarse, flexionando sus propias rodillas a modo de impulso y tras ello ejecutar un salto que le permitiría de una domar los ocho metros de altura de aquel gran edificio sin apenas esfuerzo. — Tsk...¿Como no va a querer esperarme? Soy hermosa... — Añadiría por lo bajo una vez en la cima, entremezclando la molestia con su gran ego mientras volteaba para mirar en dirección al terreno, donde posiblemente aún se encontrarían ambos shinobis tras su rápido accionar. — Desde aquí seguro que iremos más rápido. — Diría antes de ponerse a caminar por la cima de aquel extenso tejado de la edificación, observando de tal modo no muy lejos aquel gran palacio que se encargaba de custodiar con su eterna grandeza la hermosa aldea de la Luna. — Hmm... no mentiré, al menos este lugar se ve más agradable que Kirigakure... — sus palabras no repararían en caso de que para aquel entonces los jóvenes pudiesen alcanzarla por la manera tan lenta con la que se movía por aquella cima que posiblemente constituía más que el resguardo de una simple vivienda.

Sus malos pasearían de tal modo hasta la parte trasera de su cuerpo, afianzando un fuerte agarre entre sus dedos mientras dibujaba un recorrido en la gran extensión del tejado, sintiendo la calidez de una temperatura más que ideal para un día de puras casualidades y grandes oportunidades. ¿Cual sería la razón por la que se encontraba ahí realmente? Cualquier cosa podría mover la alianza entre ambos países, más aún tras los últimos acontecimientos que yacían ocultos tras el ferviente honor de quienes habían llevado a estos a dar un gran paso en la historia del mundo. Pero ¿Mataría acaso la curiosidad al gato? Ya de aquel modo se habían afianzado una realidad y es que estos, están dotado de siete vidas.

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Re: [Misión Kaede Mashiba] Deudas — Daisuke y Kuroda.

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