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| Auto-misión | Operación Volk

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

| Auto-misión | Operación Volk

Mensaje por Rokujō Nanto el Vie Abr 27, 2018 1:48 am

Operación Volk.
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoMisión
Operación Volk:
Rango D

Nombre: Operación Volk

Lugar: Getsugakure No Sato

Encargados: Luger

Longitud: Indefinida

Descripción: Ha pasado un tiempo desde el último registro a la población de una zona situada en el noreste de la aldea. Se trata de un área de gran expansión demográfica, repleta de familias y zonas residenciales que no dejan de crecer a un ritmo, que para la materia en cuestión, es exponencial. Nuestra intención es la de mantener unos registros firmes y lo más cercano a la realidad posible, así pues, acude a la zona, ocupa tu puesto y comienza el censo. La población ha sido llamada a ello, se han movilizado a los distintos puntos concordados para su registro y uno de esos tantos puntos, estará regido por ti.

Notas: Se ruega pulcritud en los informes y paciencia. El proceso puede ser extenuante y prolongarse todo el día.


Debió haber sido sumamente divertido contemplar aquel muerto en vida enfundado en su traje fúnebre apuntar los nombres de los vivos y de los que son bienvenidos al mundo. Sentado en una silla de madera ajada, con el rostro largo de quien se encuentra disconforme e incómodo en una posición que considera irritante. Allí estaba Luger, el negro arquitecto, el embustero de lengua mas afilada que su misma arma pero siempre menos que su siguiente paso... pero no en aquel momento. En esos instantes, de hecho desde hacia unas horas, el único cruento combate que se libraba era sobre una mesa, con una pluma por senda herramienta de muerte y vida, con la tinta por sangre y la desidia de un funcionario que prefería ser cabra montesa antes que permanecer un solo instante más.
Un nombre, dos, siete, quizás mas de cien hubo registrado en aquellos largos pergaminos que ahora se acumulaban a pares tras su espalda. Con largas y denodadas charlas intrascendentes y monótonas donde los mismos datos eran repetidos en una sucesión insoportablemente insufrible por la levedad. Tales eran los males de la repetición que la habitual cortesía de Luger murió apenas la primera hora colapsaba en un reloj al que prefirió no volver a dedicar ni una sola mirada de soslayo. Era mejor no saber cuanto tiempo faltaba, cuanto pasaba y cuanto escapaba revoloteando alegremente a su alrededor, con una risa inefable y burlona. Se sintió desgraciado, mucho más cuando comprendió a su pesar que además de la intensa monotonía y tedio, uno debía añadir también cuantas confusiones cupieran en los que no tenían muy claras sus ideas en aquella mañana... o quizá mediodía.

Algunos, tuvo que reconocer, le resultaron insoportables, cargantes y asfixiantes hasta el punto de arrojar la mesa a un lado y apuñalarles el cuello con la pluma aún tintada en busca de un tintero en forma de malogrado ciudadano.

- Caballero... no le pregunto por cuanto ha vivido usted en estos lares o quien es su hermana. Yo tan solo quiero saber cual es su nombre, completo. Familiares mas cercanos y... -

- ¡Oh! - Aquel hombre rondando la cuarentena le había tenido paralizado ya un cuarto de hora, o más bien lo que se le antojaron seis días con sus seis noches de tormentos infernales. Lanzó aquel grito de sorpresa como si le pidiera lo imposible cuando lo imposible, quiso decirle, era que acabase la hora sin que le partiera los dientes contra el bordillo de la mesa. - Ojalá pudiera. Pero para eso le tengo que contar la historia al completo ¿Sabes, compañero? - Hablaba como quien se dirigía a cualquier miserable tabernero, como quien comparte con su primo una falaz anécdota de leche de cabra y fermentaciones milagrosas. Aquello le arrancó a Luger un suspiro, que se limitó a bajar la vista al registro aún con la pluma entre las manos sin tener los redaños suficientes para asomarse a vislumbrar aquella cola que no menguaba ni con los fuegos incandescentes del Apocalipsis.

- No, limítese a su nombre y allegados. Si no le importa. - Respondió con hosquedad, clamando a un Dios en el que no creía para que le concediera la paciencia necesaria, para evitar aquel encontronazo tan ansiado entre un puño cerrado una garganta demasiado danzarina. Una patada en aquel pozo habría bastado... quizás dos, como aviso prudencial de algo que no debía repetirse.

- A ver... si yo lo haría – Replicó con una sonrisa imperfecta donde una de las paletas decidió unilateralmente abandonar un barco abocado al desastre. Luger le dedicó una mirada llena de odio contenido, al tiempo que aquel hombre apoyaba las manos sobre su mesa y se inclinaba de nuevo, con la complicidad con la que un borracho se acerca a su desdentado hermano, o quizás al revés... - Pero de hacerlo se pierde usted todo el contexto. Sería irresponsable para mí como ciudadano permitir que eso ocurriera. Asia que le cuento. Verá... mi padre era cuidador de vacas en una zona al este de... - Y siguió hablando, contando como algun paleto de posaderas inquietas recorrió media isla en busca de alguna clase de prolífica cría de ovejas de lana espesa, las épicas aventuras de quien esquila a bocados, las magnificas leyendas que uno obtiene al luchar entre el barro con un perro famélico con mas en común con una cuchara delgada que con un animal, y ¿Como olvidar el clásico tan querido por todos? El nacimiento de un maldito miserable con mas lengua que dientes relatando toda esta epopeya. Tuvo que admitir Luger, ya sonriendo con una resignación que le pareció mas cercana a la demencia que a otra cosa, que aguantó el tipo con mucha elegancia. Justo antes, claro, de levantarse y asestarle el golpe hueco con la zurda mas sonoro que jamás haya oído. Lo calló de un golpe tan satisfactorio y rimbombante que en Luger no se despertó mas alborozo en toda una vida, y para alegría del resto a registrar, que duda cabe.

El resto fue tan intenso como se esperaba de un trabajo de censor. El único reto era soportar el intenso dolor de la mano al escribir con ritmo incesante y aguantar los intensos deseos de clavase la pluma en la traquea para terminar los tormentos de una vida que ya no merecía ser vivida a plazo inmediato. Contuvo las ganas de hacerlo desarrollando toda clase de juegos estúpidos, donde mezclaba las preguntas y confundía a los ciudadanos con toda clase de preguntas con el pretexto de que resultaban sumamente necesarias para el feudo. Nada serio, por supuesto. Cosas tan triviales como su raza de patos predilecta, o la suma de las patas de un delfín de tierra. Esa última fue toda una novedad, porque apenas él sabia que era un delfín normal, no quiso imaginarse el profundo impacto que tuvo en aquellas personas, algunas de ellas tan humildes como ignorantes, que se devanaron el pensar como si les preguntaran por cuales de sus hijos preferían comerse en caso de insostenible emergencia.

Mas triste fue cuando muchos otros se unieron al coloquio y comenzaron a debatir sobre la portentosa majestuosidad de aquellas criaturas. Tanto como para llorar en silencio al tiempo que cambiaba el turno con otro desgraciado, al tiempo de que uno recién llegado aseguraba en los términos mas vehementes,vhaber visto uno apenas había entrado en la aldea. Al menos, al tiempo que entregaba las docenas de pergaminos al encargado, tuvo que llevarse consigo que las clases populares eran tan genuinas como asombrosas.
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Kiosuke Sawarabi
Getsu Chunin

Re: | Auto-misión | Operación Volk

Mensaje por Kiosuke Sawarabi el Vie Abr 27, 2018 8:29 am

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Luger.

  • Puntuación por misión: 3 PN.
  • Total: 1.5PN + 3PN = 4.5PN
Recompensa en Ryous: 1000 ryous.
Total: 1800 ryous.

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