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[Misión Especial B - Pasado] Bajo la Luz de la Luna

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Totsuki Akira
Getsu Chunin

[Misión Especial B - Pasado] Bajo la Luz de la Luna

Mensaje por Totsuki Akira el Vie Abr 27, 2018 7:55 pm

Misión Especial por Puntos de Trama:
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Rango B
Nombre: Bajo la Luz de la Luna

Lugar: Isla del Este

Encargados: Totsuki Akira

Descripción: Una expedición del País de la Luna ha de partir a la isla ubicada al sur de la nación. El objetivo de la travesía es exploración de las cercanas tierras, y colonización de las mismas con la instalación de un puesto militar. Se envía un grupo de 9 personas compuesto mayormente por Jounins, que en terreno se separarán en equipos de tres avanzando en distintas direcciones.
El conocimiento sobre aquellas tierras es casi nulo, a excepción de su flora y fauna, la cual se asemeja al País de la Luna o el Agua. Se sabe también que cuenta con pequeñas poblaciones nativas independientes, pero que no deberían presentar ningún riesgo.

Notas: Totsuki Akira es citado por Aoyama Onimaru para formar parte de su equipo de tres, junto a Kuro Shirogane. Dada la confidencialidad de la misión, el mediano navío en el que viajarán no cuenta con más tripulación que los exploradores, y por ende también se requiere su experiencia embarcado.

Bajo la Luz de la Luna
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaMar abiertoPrimavera 7 DD
El oleaje volvía a encontrarle por más que sus ojos le esquiven la mirada. El llamado a su puerta había sido inevitable, pues no era la voz de un simple mensajero la que gritó al otro lado de la madera, sino la de la nación. Onimaru le llamaba, tal como prometido, a cumplir los deberes que su juramento mantenía encadenados a su tobillo. Pero no era una carga; mala analogía. Se trataba más bien de levantar el peso y erguir el país sobre sus ruedas, para que este pudiese avanzar libre de esfuerzos. Así, los habitantes vivirían paz en tiempos de guerra, cuando el real infierno ardía bajo los pies de los selectos. Y un selecto era él, junto con tantos otros, sobre ese maldito barco.

Detrás del timón se encontraba, siendo total gobernante de la brújula y el mapa, a diferencia de la vez anterior. La tripulación constaba de otras nueve personas; todas con un básico nivel de navegación, pero peores que el borracho promedio que uno puede encontrar en el puerto. Debería bastar, sin embargo, para la relativa pequeña embarcación y el simple trayecto. El atardecer les agraciaba por estribor, con un oleaje manso y anaranjado. No podía quejarse en cuanto a la belleza que acompañaría la enorme presión. Pero sí con la cantidad de instrucciones que debió vociferar.

Asegúrense que la carga se encuentre amarrada. No quiero que empiecen a rodar barriles por cubierta ante la primera ola.

La desganada compañía, haciéndose de sogas, le hizo caso a regañadientes. Uno de ellos, sin embargo, no parecía haber entendido el mensaje, y ya se acercaba para rebatir.

¿Hace falta?, la marea está tranquila. Y demoraríamos horas.

Ignorando la exageración, el moreno rió por el dejá vù vivido, y volvió a clavar la mirada en el más vago del grupo.

Por eso mismo se los ordeno ahora. Si una tormenta nos encuentra con la guardia baja, perderíamos todas las provisiones.

Esa vez no cometió errores, y se enfocó en el término "orden". Era la palabra clave para tratar con militares, y así lo fue con aquel caso. Ni se imaginaba que aquel sujeto y él no volverían a hablarse; no por malas vibras, sino las típicas complicaciones de la vida shinobi.

El viaje, dentro de todo, fue apacible. La tarea más difícil sin duda fue ocultar sus nervios, y hacer pasar desapercibido su ansioso sudor como gotas perdidas de un mar partido al medio. Sus compañeros de misión le hicieron la vida relativamente fácil sin embargo, y la única novedad encontrada fue un barco de obvios esclavistas que hubo que dejar seguir su rumbo. La misión ante todo, e incluso Akira estaba dispuesto a dejar pasar un par de criminales dado el objetivo que les esperaba.

Horas antes de zarpar, él y su nuevo compañero de misión—Kuro Shirogane-, fueron puestos al tanto por el Jounin de cabellos carmín mano derecha del Tsukikage: Onimaru. El aire sobrio pero tranquilo del hombre proyectaba en Akira una gran sensación de liderazgo, que no había sentido ni por lejos en las palabras del supuesto hombre más fuerte del mundo. Aoyama en cambio se asemejaba más a la herrera que les acompañó en la lucha contra el Sanbi, pero incluso menos excéntrico. Sin querer sonar chupamedias, no podía evitar sentirlo similar a sí mismo, familiar. De tener una tez más oscura, y un cabello totalmente carente de color, podría incluso confundirlo con su hermano.
El punto en cuestión es que el líder del grupo les explicó con seriedad y lujo de detalle el motivo que los había embarcado. Por orden confidencial de las altas esferas de la aldea y la nación, serían la primera línea en explorar la gran isla del sur, con ánimos de conquistar dicha tierra y así duplicar los dominios nacionales. Epopeyas ambiciosas si las había, pero no tenían tiempo para el pesimismo. La tarea era tan secreta, que partieron el mismo día de oída, evitando así cualquier tipo de filtración a las otras aldeas; incluso la de la Niebla.

La determinación había sido grabada a punta de cincel en el temple de estos hombres y mujeres. Allí, viendo la denominada Isla del Este desde el barco anclado, todos rezaban en silencio por volver enteros a su hogar. Aunque incluso teniendo éxito, parte del objetivo era mantener el dominio de un puesto militar. Por las buenas o por las malas, tan solo la mitad vería la Luna en un futuro cercano.
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Totsuki Akira
Getsu Chunin

Re: [Misión Especial B - Pasado] Bajo la Luz de la Luna

Mensaje por Totsuki Akira el Sáb Abr 28, 2018 4:29 pm

Bajo la Luz de la Luna
TOTSUKI AKIRA
Isla del EsteBahía KibaguchiPrimavera 7 DD
Poéticamente, fue una noche de luna llena la que atestiguó a los shinobi desembarcar. No utilizaron botes para cortar los últimos cien metros de distancia entre el barco y la costa, sino que se dejaron caer desde cubierta al agua, poniendo pie sobre la tranquila superficie. Descendieron del lado contrario a la isla, para no ser vistos por posibles ojos ocultos entre la arboleda distante, y esperaron cautelosos la señal de los tres líderes de grupo. Un miembro de la comitiva, sin embargo, permaneció en cubierta. Su aburrida labor era utilizar una técnica de clonación, simulando así la presencia de toda la tripulación aún en el barco. Ignorante sería el ojo común a que toda esas personas no eran más que carcasas de tierra, sonámbulas.

Los dos primeros grupos—ninguno siendo el de Akira-partieron en dirección a la isla, cuando sus líderes lo creyeron oportuno. Presurosos, avanzaron al trote detrás de una suave ola de poco más de un metro de alto, que apenas les cubría el porte. Entre la noche y las capas de la luna completarían el camuflaje, pero incluso así nadie estaba tranquilo. Nadie excepto el desolado aire. Solo la marea osaba rellenarlo con sus murmullos.

Recién diez minutos más tarde, cuando los primeros colonos tocaron tierra, Onimaru dio la señal. Si los anteriores grupos habían partido al norte y al centro, a ellos les tocaría el sur. Hicieron lo mismo que el resto, avanzando ocultos detrás de una ominosa ola, mas debieron bordear la isla doscientos metros al punto cardinal correspondiente, en contra de las agujas del reloj. Allí alcanzaron una bahía, que según el mapa que había visto en el barco parecía ser la boca del terreno, suponiendo que la complitud del mismo era la cabeza de un felino. Por eso, se atrevió a bautizarla — Bahía Kibaguchi... — susurrando. Tanto Onimaru como Shirogane le dirigieron una mirada a ceja alzada, pero por posteriores conversaciones se enteraría que habrían aceptado el improvisado nombre.

El aura del ambiente cambió apenas pusieron pie en la arena, en el extremo norteño de la bahía. Si antes eran lentos y dudosos como un trozo de alga arrastrado por el mar, ahora se tornaban en ahuyentados roedores que huían del terreno abierto por miedo a ser cazados por un búho. Agachados corrieron por la arena hasta un bajo muro de peñascos que antecedía al bosque, y de tan solo un salto pudieron treparlo sin siquiera tocar piedra. La diferencia de habilidades se haría visible al instante, pues Akira se vio algo retrasado admirando la agilidad de sus superiores. Por su parte, tuvo que utilizar chakra para fortalecer sus piernas, y así también poder alcanzar la cima en un solo movimiento. Le hubiera gustado utilizar la armadura de rayo para sentirse más a la par, pero eso significaría convertirse en una jugosa luciérnaga. Impensable.

Internados en una zona especialmente frondosa, apenas a vente metros de la costa, Onimaru dio la señal de detenerse. Se apegaron al tronco de un anciano madero, que les dio cobertura de al menos un ángulo, mientras Akira y Kuro cubrían el resto del rango visual. Como ya habían pactado desde antes, este era el momento en el que el Jounin mayor hacía uso de sus capacidades sensoriales, para así hacer un escaneo de la zona en la que se encontraban y las presencias en los alrededores. Le requería de tiempo y concentración sin embargo, por lo que los dos más jóvenes serían sus férreos guardaespaldas por un par de minutos. Ninguno hablaría, ni se atreverían a dirigirse la mirada. El entorno era lo crucial.
Ahogado en un mar de nervios, Totsuki vislumbró entre los arbustos un movimiento apresurado. Llevó la diestra a la empuñadura del Tanto en su espalda, y tensionó el cuerpo. No dijo nada de momento, pero Shirogane lo notó. Se trataba de un felino mediano, posiblemente a la caza. Sus ojos brillaban en la oscuridad como dos ámbares robados, mientras cambiaba lentamente de cobertura. El moreno rezó porque su compañero supiera utilizar Genjutsu, ya que sería una picardía recurrir a la ofensiva para ahuyentarlo.

Por suerte, Shirogane tenía la solución perfecta. Tendió a una velocidad increíble un pergamino en blanco frente a él, y dibujó un tigre con tinta negra. Tras tan solo un sello de manos, el tigre cobró vida y gran tamaño, avanzando hacia la competencia en carne y huesos. Le duplicaba en porte, por lo que le ahuyentó fácilmente, reclamando el territorio y a las presas de la noche. Una vez el cazador furtivo se alejó, la creación de su compañero se deshizo en un montón de nada. Akira asintió, evitando emitir palabra junto a sus elogios.

Y finalmente Onimaru abrió los ojos, poniendo cada mano en un hombro de sus subordinados. Le pidió al tercero un papel y su pincel, en el que dibujó un círculo con un punto en el centro. El punto eran ellos, y si no se equivocaba, gran parte de ese círculo sería solamente agua. Desde el punto a su propia dirección—el Este-dibujó cuatro cruces dispersas. Lo relevante, era que la primera se encontraba relativamente cerca de ellos. Las cruces eran enemigos; grupos para ser más específicos. Y para colmo, las rodeó de un rombo, lo cual significaba presencia de elevadas cantidades de chakra, al menos en comparación a un civil. Su rostro, inalterable, daba a entender que confiaba en que no serían un impedimento para ellos tres. Y ni hablar si se reagrupaban con uno de los otros equipos aliados.
Luego dibujó un par de burdas casas, cercanas a la costa. ¿Cómo sabía esto?, pues por la población en las mismas. Grupos de tres a cuatro personas, ordenados en leve cuadrícula, con numerosas presencias infantiles e incluso pequeños animales. Un pueblo pesquero, seguramente. Y si bien parte de la colonización debía ser "convencer" a los nativos, era primordial acabar con una posible competencia armada.

Recuperaron el paso, no por las ramas, sino por la tierra con el más bajo perfil. Llegando a un claro, divisaron un grupo de tres tiendas de acampar, con una fogata extinguida en el centro. Onimaru nuevamente hizo una pausa, y señaló hacia arriba y adelante, en dirección a un árbol. Se encontraba, sobre una rama, un vigía del campamento. Estando este al otro lado del lugar, sería difícil rodear el claro sin ser vistos y tomarlo por sorpresa. Debieron elegir si romper sigilo por el bien a la eficiencia, o intentar mantenerse en las sombras a toda costa. Una vez más, Shirogane tenía la respuesta. Oculto en un arbusto dibujó una serpiente larga y negra, que emergió del papel y reptó por el contorno del claro. Sin dificultad trepó el árbol donde el vigía se encontraba, mientras su creador revelaba un lanzador de agujas bajo la manga.
El reptil de tinta alcanzó al objetivo por la espalda, y saltó contra este tapándole antes que nada la boca. Rodeándole la cabeza y un brazo, le obligó a elevar el mentón, momento en el que el pintor disparó sus agujas todas contra el cuello de la víctima. Quedó claro que ahí iban a asesinar, sin siquiera hacer preguntas antes o después.

El cuerpo agonizante del hombre se tambaleó, y al instante los tres shinobi de Getsugakure abandonaron su escondite. Raudos se repartieron las tres carpas, con espadas cortas en mano. Para cuando el cadáver golpeó el suelo con fuerza, los tres ya se encontraban infiltrados en las tiendas, sorprendiendo a sus ocupantes con una espada en el cuello apenas despertaron. La adrenalina, presión y coordinación le impidió dudar. Simplemente asesinó a su objetivo designado, corroborando lo letal de su accionar. Abandonó la tienda al mismo tiempo que el par, y continuaron camino bosque adentro. Todavía había dos campamentos más, y siquiera se habían preguntado si podían ser hostiles o no. Eso sucede cuando el pez gordo tiene hambre.
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Totsuki Akira
Getsu Chunin

Re: [Misión Especial B - Pasado] Bajo la Luz de la Luna

Mensaje por Totsuki Akira el Dom Abr 29, 2018 1:36 am

Bajo la Luz de la Luna
TOTSUKI AKIRA
Isla del EsteBosque ArashiPrimavera 7 DD
Adentrados en los pulmones de la isla, encontraron un nuevo descanso en una pequeña cueva contra un montículo de rocas, hogar quizá de uno de los felinos cazadores que vieron tras la llegada. El tiempo era escaso, así que brevemente compartieron los hallazgos del campamento que acababan de asaltar. El pintor encontró que armamento básico de venta general, pero unos pocos kunais y otros artilugios ninja. Si los hombres que acababan de asesinar no eran shinobi, entonces podían haber sido abastecidos por algún mercado negro, o robado a otros shinobis. Akira encontró un par de cartas escritas con letra de bruto, que vagamente indicaban dónde deberían montar vigía; ubicaciones que concordaban en principio con las sentidas por el pelirrojo, y añadía cerca de veinte campamentos más. Onimaru encontró un símbolo que parecía identificarles: un círculo con cuatro cortas líneas en su exterior, simulando una brújula. De momento no era de mucha utilidad, pero sí sugería—junto con las otras pistas-un buen grado de organización por parte de los individuos. Sabiendo esto, los comunicadores quedaron fuera de regla, ya que podría llegar a haber algún método de intercepción de comunicaciones si es que contaban con una base desarrollada. Tendrían que avanzar a ciegas, limpiando aquellos puestos con la misma eficacia, hasta completar la lista.

Para cuando alcanzaron el próximo campamento, el mismo estaba desolado. El fogón había sido apagado hace no mucho tiempo, pues las cenizas mantenían su temperatura; e incluso en un árbol cercano podía olerse orina. Algo les había hecho marcharse en contra de las órdenes en la carta, y los tres de la luna sospecharon que fueron descubiertos. Mientras los dos menores investigaban el interior de las tiendas, Onimaru volvió a utilizar sus habilidades sensoriales, detectando así movimiento en los grupos que antes estaban inmóviles. Todos parecían ir a un punto concreto—según explicó el Jounin-, al centro de la isla, donde otras presencias de importante poder se aglomeraban. Manteniendo su concentración, logró ampliar el diámetro de sus habilidades, y dio también con dos parejas de shinobis de Getsugakure. Parecía ser que ambos equipos habían perdido un miembro, y se encontraban totalmente estáticos. Quizá recuperándose de heridas. La situación pintaba mal, puesto que la cantidad de enemigos era demasiada para ellos tres, si es que realmente eran los únicos en buen estado.

Hubo que optar por el plan B, y reunirse con el par más cercano. Perdieron valiosas horas de oscuridad hasta dar con ellos, y tras una muy susurrada conversación, llegaron a un improvisado plan. Aquellos que habían perdido parte de su equipo visitarían los pocos pueblos nativos en la isla, siendo uno agrícola, otro pesquero, y otro cazador. Rotarían por los mismos recavando información sobre la supuesta pandilla local, mientras que Onimaru y compañía permanecerían en las sombras, aminorando sus números ante cada oportunidad. De momento, deberían esperar a que baje el nivel de alerta, y los hombres volviesen a dispersarse en el bosque. Tres largos días pasarían viviendo de las provisiones (para un día) que habían llevado, y algunas frutas y animales silvestres. Los shinobi que se incursionaron en los pueblos no conseguían ningún tipo de información, y los aparentes enemigos se habían vuelto mucho más cautelosos. En ese tiempo apenas habían logrado eliminar a un campamento más, esta vez de cinco hombres, los cuales utilizaron ninjutsu elemental relativamente básico. La contienda fue mucho más cansadora que el primer ataque furtivo, mas salieron victoriosos tras su trabajo en equipo y algunos cortes superficiales recibidos. Mantuvieron a uno solo con vida, el cual se suicidó utilizando un medicamento oculto en una solapa de su chaqueta antes de ser interrogado. La paciencia y las esperanzas de poder dar por concluida la misión con éxito se iban extinguiendo, así como la energía del trío. Si bien el escarlata era el más experimentado de los tres, sus reservas de chakra eran las más utilizadas. La capacidad sensorial del líder era crucial para poder interceptar a los enemigos, y la había estado utilizando todos los días, mínimo cinco veces diarias.

Con el objetivo de no rendirse ante el cansancio, Aoyama decidió depositar su confianza en el peliplata. Estando Shirogane en una ronda de vigilancia mientras el par descansaba, Onimaru mostró al Chunin un pergamino muy singular. Tenía en este, escrito con sangre, el nombre de numerosas personas, siendo la última de la lista el Jounin sensor. Le enseñó, también, la técnica de invocación: Kuchiyose no jutsu. Se pasó el pulgar por un corte que aún no cicatrizaba, realizó sellos manuales, y apoyando la mano manchada en el suelo frente al pergamino formó una escritura circular de Fuinjutsu en el suelo. Frente a él, y frente al pergamino extendido, apareció un ave rapaz de dos metros de altura, totalmente emplumada y de pico levemente curvo. Sus ojos se asemejaban a los de la misma muerte, y quizá por ser una especie de buitre parecía predecir la llegada de la misma. Miró fijamente a quien le llamó, antes de desviar la mirada hacia Akira con un veloz movimiento del cuello. Onimaru simplemente asintió con la cabeza, corto de palabras como siempre, y se echó a dormir contra la raíz de un árbol.

Tú serás el siguiente, ¿eh? —preguntó con una voz ronca y aguda a la vez, como podría esperarse de una vieja ave.

Al instante a Totsuki le chocó el hecho de que el animal hablase, pero después de todo había aparecido de la nada bajo el llamado de su maestro. Contemplándolo, se demoró unos pocos segundos en poder abrir la boca. Perdió la mirada en sus plumas color crema, y sus garras amenazantes.

¿El siguiente? —preguntó en cuanto cayó en cuenta de las palabras del ave.

El siguiente pacto. Nuestro nuevo aliado —las palabras del pájaro eran de gran soberbia y gravedad, sacando pecho plumado con orgullo. Sin embargo suspiró, y bajó la cabeza resignado—. Veo que no te explicó nada.

Akira negó con la cabeza.

No todos los animales somos salvajes y brutos, como podrías creer. Algunas especies somos, como ustedes nos llaman, "animales ninja". Somos tan o más inteligentes que ustedes los humanos, vivimos en lejanas tierras desconocidas e inalcanzables para su especie, y utilizamos ninjutsu con naturalidad. De hecho podría decirse que ustedes nos copiaron en ello.

Se acomodó agitando sus alas, y reposó el cuerpo en el suelo. Sus pies de tres dedos afilados se perdieron de vista bajo su mullido ser.

En algún desgraciado punto de la historia, animales y humanos decidimos aliarnos; protegernos los unos a los otros. Esto lo logramos mediante un pacto de sangre, que obliga a sus partes a acudir a la ayuda del otro, sin importar nada más. Es una obligación prioritaria e inevitable. Claro que nosotros sacamos la vara corta, ya que nuestras tierras rara vez tienen conflictos. En cambio las de ustedes...

Dejó las palabras en el aire dejando que el humano las atrapase, pues era obvio que la sociedad estaba en constante caos.

Oh, no tenía idea. Pero no es necesario, no me gustaría ser una molestia.

¡Hhm! —el pajarraco bufó— Basta de idioteces. Mi opinión aquí no tiene sitio; Onimaru te ha considerado el heredero adecuado, y así será. Además, he visto tu aura. Es contundente, pesada, pero pura a la vez. Puede que nos llevemos bien —hizo una corta pausa—. Ven, dame tu pata... digo mano.

El peliplata tendió la zurda, que el animal tomó con una de sus grandes garras. Dos dedos anaranjados aferraron la pequeña extremidad, y el tercero provocó un corte considerable en la palma. Akira frunció el ceño, pero no reaccionó más allá de eso. Comprendió, por la tinta usada en el pergamino, que era necesario. Por ende no hicieron falta más indicaciones que un ademán de la cabeza emplumada hacia el pergamino. El joven se arrodilló frente al mismo, y dejando que la sangre derramara por su dedo índice, escribió los caracteres: "遠月明".

Una irrelevante conversación derivó del momento, hasta que la criatura se retiró. Ya descansado el Jounin, confió en el peliplata aquel pergamino. Al siguiente día, le pediría usar como asistencia al llamado Quebrantahuesos, que compartía las habilidades de su maestro. Así, el animal podría encargarse de requisar el terreno sensorialmente, quitando peso de los hombros del líder. Finalmente, optaron por evadir a los pequeños grupos de enemigos, y en cambio dirigirse directamente a la base central. Su propósito no era atacarla, sino simplemente obtener datos que sirvieran para una nueva y más preparada incursión. La base, de un kilómetro cuadrado, era vallada con grandes troncos, y poseía una torre de vigía en cada esquina. No escatimaban personal, todos con una imponente presencia, según el animal describía. Como acto final, el plumífero sobrevoló la explanada a varios metros de altura, pudiendo así espiar su interior. Contaban con cuarteles, centro de entrenamiento, y otras edificaciones menores. Una gran bandera con el símbolo antes encontrado flameaba en su centro.

Más información no lograron conseguir. Los infiltrados en los pueblos fueron incapaces de conseguir una palabra por parte de los residentes, que parecían temerosos del grupo. Al quinto día todos regresaron al barco—los vivos al menos-, y emprendieron el regreso a Gestugakure. En parte con caras largas, inherentes en el fracaso y la pérdida de compañeros, y en parte intrigados por lo que aquellas tierras escondían.
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Nine Beasts
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Re: [Misión Especial B - Pasado] Bajo la Luz de la Luna

Mensaje por Nine Beasts el Dom Abr 29, 2018 6:19 pm

TEMA CERRADOEste pequeño timeskip se da por valido. Con esta narrativa te ganas el puesto principal como él único pupilo oficial de "Onimaru Aoyama",, Jonin de Getsugakure no Sato y, tras tus narrativas obtienes las siguientes mejoras.

3 Puntos de Concentración
3 Puntos de Espíritu
2 Puntos en Agilidad
2 Puntos de Voluntad


También has pasado a obtener el pacto con los Quebrantahuesos, lo cual, además de lo ya indicado, deberás consultar al staff para tener en cuenta cuales son las ramas de especialidad/elemento que tienen estas aves a su disposición para su proceso de creación.

Con este pequeño avance brindado, esperamos que con ello seas capaz de mantener tu estatus, recuerda que tu mentor se trata de uno de los personajes más importantes en Getsugakure no Sato junto a sus demás NPCs y Kage. Debes dar la talla con tu puesto.

¡Felicidades y mucha suerte con tu estancia en Nine Beasts!

Se procede a actualizar tu Hoja Ninja.

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Re: [Misión Especial B - Pasado] Bajo la Luz de la Luna

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