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[Social — Pasado] Alimento para demonios.

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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

[Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Sáb Abr 28, 2018 9:17 pm

Alimento para demonios
Getsugakure no SatoZona de RestaurantesPrimavera
Hay días donde te levantas de la cama para sentir que no sirves para nada, días enteros donde el sentido de tu vida se desvanece como si quisiera sujetar los granos de arena en grandes cantidades. Ese tipo de momentos marcan a las personas, las hacen ser más fuerte o incluso más débiles, en el peor de los casos tiras todo por la borda y te sumes en esa miseria para terminar rogando a alguien que termine ya con tu vida y sufrimiento. Era uno de esos días para Kazuma, uno donde su cabeza le exigía terminar, más su alma lo mantenía con vida.

Vestía como un verdadero deshecho humano, una playera blanca de tela delgada algo percudida por el pasar de los días, pantalones negros que no recordaba haber lavado y encima de todo, una sudadera vino tinto que hacía juego con el color de su cabello. Hablando del pelo, estaba hecho un desastre, apenas y arreglado por la almohada donde había estado durmiendo los últimos días. Se podían notar las ojeras en sus ojos y el brillo típico del ámbar de sus pupilas estaba más apagado que de costumbre. Su paso era lento y su armonía recordaba a la de un muerto. Lo veían pasar y sentían asco, era normal.

Arrastrando las piernas como si estas llevaran cadenas atadas a los tobillos llegó hasta un pequeño bar del este de la ciudad, se trataba de un recinto de dos pisos en total, construido a base de madera de roble y bastante bien cuidado a pesar de los años. Un cartel de acero puro tenía el nombre pintado en letras rojas, Ame. Kazuma entró al lugar casi por instinto, le apetecía beber algo antes de seguir su recorrido por la aldea, además, las nubes grises anunciaban un torrente primaveral que no quería presenciar en carne propia de momento.

El interior del local era lo esperado, al fondo se encontraba la cantina, una mujer con un kimono rojo atendía a los borrachos sentados sobre la barra que era para escasas cinco personas en total. Sus delgadas y blancas manos limpiaban los vasos con parsimonia, mientras los mechones negros hacían el intento por cubrir el rostro y el par de zafiros que portaba con orgullo en aquellos hermosos ojos. El resto del local contaba con mesas circulares para exactamente cuatro personas en total, y a la derecha visto desde su posición se encontraba un ventanal que daba a las calles de Getsugakure.

Mientras tanto, por la izquierda unas escaleras daban a un segundo piso desconocido para él, pero el ruido arriba era evidente, quizás estaban montando una muy buena fiesta. Ignoró por completo aquel bullicio pues en el salón de madera se escuchaba la tierna melodía de un par de violines sumando soledad al ambiente. Identifico de inmediato el origen del sonido, sentados en la esquina derecha un par de hombres tocaban aquellos bellos instrumentos de cuerdas, con tanta calma que le daba asco. Si bien habían pocas personas, se sentía demasiado rodeado.

Tomó una de las mesas más cercanas al ventanal y dejó descansar su cansado cuerpo sobre el asiento de madera, simplemente agachó la cabeza mientras un bostezo se hacía presente. Levantó la vista desaminado y llamó a la mesera que se movía de mesa en mesa. —Sake, por favor. —Y sin decir nada más, la chica rubia se alejó rumbo a la barra para dejarlo solo. Ya todo daba igual, tenía planeado beber hasta quedarse dormido.

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Rokujō Nanto el Dom Abr 29, 2018 12:30 pm

Alimento para demonios
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Un espasmo, un arrebato de hallada brusquedad lo arrancó del sopor en el que se hallaba inmerso. Trastabilló en el sitio y levantó la cara de la mesa con el gesto contraído por la estupefacción del momento. Le dolía el cuello, la boca le sabía como si la hubieran usado de cenicero, se sentía pesado, fatigado de un esfuerzo cuyo origen desconocía y aquello no era lo peor. Ladeó la mirada de un lado a otro tratando de reconocer el escenario en el que aquella obra dantesca daba comienzo ¿Sería un bar? ¿Sería algún sótano desvencijado? Tales eran las experiencias sórdidas y estrafalarias a las que Luger estaba hecho, que pocas reminiscencias de la insalubre exquisitez humana parecían escapar de su sentir. Las ventanas, la barra maltrecha y aquella mujer vestida con el kimono sangrante le convencieron de que aquello era un bar, o una sala de estar fantástica.
Algo más tranquilo, descubrió con un escueto carraspeo que su voz estaba rasgada y ronca; afectada sin lugar a dudas por un período extraño donde sus recuerdos se difuminaban entre la contundente lividez del alcohol y el humo del tabaco prendido. Prefirió no seguir, pero antes de que pudiera levantarse, aquella camarera se le presentó de frente, clavándole una mirada desagradable que a Luger no le agradó lo más mínimo.

- ¿Ocurre algo, señorita? Me marcho justo ahora. Al fin se ha librado de mi ¿Eh? - Añadió al tiempo que alargaba la mano para recuperar su chaqueta y rebuscaba entre los bolsillos a la zaga de un cigarrillo superviviente a la inquina de una madrugada voraz.

- Podrá irse cuando pague su cuenta, y la de sus cinco amigos. - Replicó la mesera, que le extendió una bandeja metálica y pequeña con la firme e insana intención de que pagase en el acto. Luger en cambio, abrió los ojos de par en par como si aquello hubieran sido las negras declaraciones de algún embustero repugnante.

- ¿Cinco amigos? ¿Me toma usted por alguna clase de tonto fugado de un convento? ¿No ve que estoy tan solo como...? - Pareció palpar algo con los dedos enguantados en cuero negro de la zurda, fue mas allá desenfundó un solitario y arrugado cigarrillo a medio fumar. Uno algo deshecho, de tonos pardos y con familiares marcas de vivos colores sobre su boquilla. - ¡Como este bastardo! - Anunció al tiempo que utilizaba la mesa para prender una cerilla y luego, se encendía aquel cigarro maltrecho. La mesera no le convino ni le sonrió lo más mínimo y eso, que Luger era un afable diablillo con cualquiera que se cruzase en su camino.

- Pague o tendremos que llamar a las autoridades, señor Luger. - Respondió con el ceño fruncido. De primeras, se vio sorprendido de resultar conocido, algo que provocó una ceja arqueada y una intensa intención de empujarla y salir corriendo como si estuviera ardiendo por un fuego que solo el sentía. Giró la cabeza y descubrió con espanto que estaba atestada de vasos, botellas y toda clase de vicios desperdigados por ella. Tanto se sorprendió que sintió un escalofrío galopar a través de la columna de forma ascendente y al chocar con su cráneo, le devolvió a una realidad abrumadora donde debía saldar una deuda que no recordaba haber contraído. Era ridículo, por supuesto, el encontrarse en semejante tesitura y aún entonces, saber que no tenía tanto dinero para pagar todo aquello. Paladeó sin sacar la lengua con el cigarrillo destartalado aún pendiente de sus labios, al tiempo que mostraba su mas cordial sonrisa, que fue correspondida de forma evidentemente falsa por la mesera, que no parecía muy contenta con todo aquello.

- Verá usted... es que no me voy a marchar. Acabo de recordar que tengo algo que hacer aquí - Soliviantó, aún con toda clase de temblores recorriéndole la espalda a causa de aquel débito impagado por algunos miserables astutos que decidieron abandonarlo en aquel estado. La mesera entornó la mirada, obviamente, no creyó una sola palabra pero el destino era gustoso a ofrecer senderos a los azarosos que son diestros en el arte de hallarlos. Y en lo que transcurre un suspiro desvaído, Luger se puso en pie con la chaqueta a los hombros y las manos abiertas tratando de calmar el furor de una camarera, probablemente ultrajada por una noche de excesos indecorosos. Y ese sendero, llegó en forma de joven de pelo ardiente de un fuego de único esplendor. Luger sintió una punzada menos y en un instante en el que la mesera pareció romper en una cólera incontestable, le señaló.

- ¡Ahi está mi compañero! ¿Lo ve? Pase la cuenta a aquella mesa, aun vamos a quedarnos un poco más ¿Quieres, bonita? - Aquella ultima palabra sonó mejor a como fue interpretada; con aquella voz áspera por razones olvidadas, impregnada de una aprensión palpable y una descortesía nacida del alma. Se dirigió sin pensarlo mucho hasta la mesa del joven. Tambaleándose de tanto en tanto, descubriendo con un pesar desagradable y evidente que se hallaba en un estado lamentable. A punto estuvo de desgraciarse contra la barra de madera al tiempo que pugnaba por abrir los ojos en condiciones, se frotaba la cara para despejarse, se alisaba el traje de negra gloria con las manos y daba un par de caladas intentando encontrar fuerza en el fumar o más bien, en el morir un poco más.

No hizo gran cosa para presentarse, sencillamente se apoyó con la zurda sobre la mesa del joven fingiendo un porte elegante y sofisticado, cuando realmente luchaba por mantenerse en pie; era todo un héroe de leyendas.

- ¿Que tal, amigo? ¿Me permite? - Preguntó, pero obró mas allá de cualquier respuesta con un sonoro suspiro de alivio al sentirse sentado y no sobre las perturbables alturas de hallarse de pie. Dio una profunda calada hacia uno de los lados y señaló con un cabeceo a los violinistas de deplorable actuación. - Monótonos, aburridos... casi están muertos mientras tocan la pieza aunque claro, creo que la llevan tocando tres días consecutivos. - Dudó un instante. En realidad no lo sabía, pero por como las notas se arrastraban por el aire como si suplicaran una muerte dolorosa y trágica para quien las engendró, podía deducirlo. - Siento molestarte. Mi nombre es Luger, un asiduo, un violinista frustrado y sin talento pero aún entonces, mejor que esos capullos criminales. - Señaló con el cigarrillo entre los dedos, al tiempo que dedicaba una mirada de socorrida entereza a la camarera que ahora conversaba con el resto del personal al tiempo que le devolvía un espantoso desprecio que le hizo estremecerse. Desde luego, aquella noche pudo haber sido buena, porque no se merecían los desmanes de la mañana siguiente.

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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Lun Abr 30, 2018 6:44 pm

Alimento para demonios
Getsugakure no SatoZona de RestaurantesPrimavera
Ser alguien bohemio en un lugar como Getsugakure resultaba complicado hasta para el más educado de los integrantes de esta pequeña gran ciudad, o como decía su hermana, de este nido de ratas. Al final del día siempre tienes que trabajar para conseguir dinero, y eso de un modo u otro termina por sumirte en el sistema, por lo que un estilo de alma libertaria resultaba ser una farsa por donde lo miraras. Y es que dentro de ese pequeño bar todo mundo podía ser un intento de estos atípicos personajes. No los juzgaba por su necesidad de libertad, más bien por la forma en que la practicaban.

Prestó poca atención a la escena que se desarrollaba a unas cuantas mesas de su posición. Estaba tan centrado en analizar su propia mediocridad que los pleitos de mercado a mitad del establecimiento le importaban bastante poco. Sin embargo, el destino como de costumbre decidió jugar sus cartas y clavar una flor imperial donde no correspondía, una jugada tan apresurada que fue incapaz de comprenderla al instante. De un momento a otro un alma en pena llegó presentándose bajo el nombre de Luger. Sin duda alguna, un personaje más en este intento de obra magna.

Todo esto fue precedido por un sinfín de palabras que apenas y pudo identificar. Luger mencionó ser un músico frustrado, y por las pintas de borracho que llevaba encima creía por completo en sus palabras, era fácil identificarlos, aunque también era muy prejuicioso adjudicarle tal comportamiento. Kazuma levantó los apagados ojos color ámbar para mostrar una sonrisa, estaba destrozado mentalmente y solo fue capaz de esbozar una sonrisa maltrecha. —Toma asiento. —El tono de su voz recordaba al de los moribundos, se podía notar que su boca estaba ceca y le costaba hablar con la frecuencia necesaria.

Finalmente, la mujer se acercó para dejar lo que había pedido. El líquido estaba contenido en una pequeña botella de porcelana junto con un par de o-chokos decorados con figuras disparares de color rojo, un diseño entretenido. El pelirrojo no entendió porque traía dos, pero no se molestó en pregunta, quizá el nuevo invitado merecía respeto. Movió la diestra con parsimonia para servir un poco de licor en ambos y empujó el segundo de los o-chokos para que quedara de frente a su nuevo y extraño conocido. Levantó con la siniestra el utensilio y dio un trago largo que terminó por hacer arder su esófago.

Mi nombre es Kazuma, escritor frustrado. —Blasfemó. — ¿Qué es lo que te ha traído por aquí? —No tenía muchos ánimos de platicar, pero intercambiar un par de palabras no estaba de más para alguien como él. Arriba podía escucharse demasiado ruido, como si aquella fiesta extraña estuviera comenzando a tomar calor en aquella fría tarde de primavera.

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Rokujō Nanto el Miér Mayo 02, 2018 12:01 pm

Alimento para demonios
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Un par de vasos simples sobre una mesa ajada, un penacho de intenso rojo al frente y el desvencijado intento de música por parte de un par de violines que mejor hubieran quedado en simple madera, hicieron pasar a Luger de zorro arrinconado a triste umbral depresivo. Le sonrió con una complicidad cercana al escuchar su nombre, dejando que preguntara cuanto quisiera, aún absorto en fumar hacia uno de los lados de la conversación por temor a que un mal gesto propiciara una rígida negativa a permanecer con él. Algo entonces en Luger, un pequeño mecanismo de funcionamiento olvidado, una música ajada, de notas polvorientas y sencillo contemplar pareció restallar. Vio entonces en Kazuma las negras sombras del fracaso abrumador, de la frustración de sentirse poeta, cantante y músico cuando el mundo trata de convencerte de lo contrario. Por experiencia demasiado íntima para resultar cómoda; Luger sabía de todo aquello. No pudo hacer otra cosa que bajar las cejas, desviar una mirada con la tristeza de un pasado que deseó olvidar sin éxito. Dio una profunda calada cerrando los ojos en el proceso, dejando que unos segundos escaparan entre su pregunta y la respuesta. Creó expectación en el siguiente movimiento, silencio donde debieron formularse palabras, miradas de una cercanía engendrada del compadecer. Volvió a sonerirle, sin dientes, sin felicidad; un vano intento de parecer cortés cuando un pesar llama a la puerta.

- Es triste definirse de esa manera ¿Verdad? El reconocer cuando el mundo ha podido contigo, ha clavado la bandera sobre tu espalda y tu mismo eres la derrota andante de un sueño roto. - Espiró de forma abrupta y pesarosa, dando otra calada antes de continuar por aquellas letanías dedicadas al fracaso y la vergüenza desconocida. - Nada, Kazuma. Nada me mueve más que los designios de otros. Hace años creo recordar que sabía cuales eran las fuerzas que me llevaban de un lado a otro. En ocasiones, necio de mi, pensaba que era mi propio designio. - Lanzo una pequeña risotada ahogada por una voz rota por el tabaco recién aspirado, el exceso de una noche sin recuerdo y pronto, desvió de nuevo la mirada a los violinistas destartalados. Aquellas notas que debieron ser dulces ahora eran antiguas, tristes por su mala ejecución. No le gustó en absoluto aquel desinterés tan sincero por la música interpretada. Se llevó el cigarrillo a los labios y ahí permaneció prendido al tiempo que volvía a dedicarle una mirada a Kazuma. Señaló con la mano abierta uno de los o-choko, alzando ambas cejas en un gesto que pretendía pedir permiso antes de llevarse nada a la boca. No hizo nada, esperando a que se le correspondiera de forma afirmativa, y aprovechó aquellos instantes en paladear una boca seca por la nada y ardiente por una bebida que ninguna sed calmaba. Volvió a espirar humo hacia un lado para volver el rostro de nuevo a su acompañante, a aquel joven de mirada cansada. Quiso ver a través de todo aquello, y lejos de las artimañas, de la oscura determinación del arquitecto que conformaba su ser, Luger sintió una conexión directa.

El canto de un violinista fracasado, una vida que se extinguía sin presentar oposición; frente a un escritor cuyas palabras parecían morir antes siquiera de lamer las páginas. Recordó a su infame Beretta, a su genialidad sin presiones, a su portentosa visión de un mundo cuya belleza espantaba tras sus ojos ¿Y en los del resto? Tenían el privilegio de verla a través de su obra, pues por sus simple observar... ¿Que veían? Volvió a entonar palabra. - Ser artista no es fácil, Kazuma. Uno debe ver algo, transmitir un mensaje concreto, interpretarlo con el sudario de la belleza. En el fondo... creo que es expresarse, hacer que quien lo desee vea el mundo a través de tus ojos, respire con tus pulmones, sienta el tacto de tu piel. - Agachó la vista algo avergonzado por aquellas palabras, pero, sin embargo, no se arrepintió de aquello. - Yo no nací artista, tengo que reconocerlo. A mi se me derrotó hace mucho. A base de comparaciones, de mostrarme todo cuanto yo no podía crear por mucho que lo intentase. Y... ¿Has visto a algun artista de verdad? Son personas difíciles de describir... tanto, que te convencen de inmediato de tu infausta mediocridad. Yo tuve la suerte de cambiar mis sueños por un vendaval, una artista que canta, compone, baila y sobretodo escribe. No creo que te importe lo más mínimo, me temo. Pero ella es toda la belleza de mi vida, y es triste cuando lo expreso de esta forma, pero estoy convencido de que todo cuanto yo puedo ofrecer al mundo, todo cuanto pueda ser bello o tenga la clemente capacidad de inspirar un corazón marchito; ella puede lograrlo mejor que yo. - Ofreció una ultima calada antes de desprenderse del cigarrillo, dedicándole una mirada de certeza e invasivo pesar. Vio los colores vivos de la boquilla; recordó el cielo entre hombres. - Es triste ¿Verdad? Pero no hablemos de mí, cuéntame que te ocurre, Kazuma. Para mi no hay mucha esperanza, pero en ti todavía podemos hallar algo. - Cansado de mentir, con los ojos pesarosos de quien camina sin ver, Luger pareció sincero, una vez... ¿De menos de una docena? Quizás la cuarta vez en su vida. La cuarta verdad incuestionable.

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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Vie Mayo 04, 2018 4:25 am

Alimento para demonios
Getsugakure no SatoZona de RestaurantesPrimavera
Al final el destino volvía a estamparle sus prejuicios en la cara, un sinfín de movimientos que buscaban enseñarle que no debía opinar de las personas antes de siquiera poder cruzar palabras con ellas. Si bien era cierto que aquel ambiente fúnebre provocaba tomar una soga y terminar con todo, de algún modo el intento de albino lograba conectar las palabras necesarias para darle vida a la conversación que amenazaba por llegar a ser un simple intercambio de palabras. Escuchó atento su razón de ser, la forma en que los hilos del destino lo habían traído a esta taberna, a este punto en este instante. Un complot extraordinario que pecaba de ser tan precario.

Razonó un poco lo que decía, tenía cierto miedo de terminar como él, de tener que llegar a un lugar y decir que no podía recordar los motivos que lo mantenían vivos, estaba tan cerca y tan lejos de aquella línea que era aterrador, incluso el escalofrío recorriendo su espalda lo sintió. La saliva hizo lo suyo y humectó los labios con ayuda de la lengua antes de poder tomar palabra. Miró entonces al resto de los presentes, clavó el ámbar en los músicos, reprochando de su tan deplorable espectáculo. —Sí, es aterrador saber que eres tu propio enemigo y no poder hacer nada al respecto. —Conforme su boca hilaba las palabras el tono disminuía de intensidad, cuál estrella buscando apagarse en la nada. Concretó entonces que no había nada más que aportar, de momento.

Entendió entonces la pregunta que no salió de su boca y simplemente asintió ante Luger, para que este pudiera tomar lo que necesitara de la mesa y servirse el veneno a base de alcohol, no estaba en él negarle un viaje directo al paraíso, o el purgatorio, dependía bastante de él. Sus acciones eran suyas, de nadie más, por lo que bloquear un intento de asesinato lento y doloroso no estaba dentro de sus facultades terrenales. Se sirviera o no, él mismo volvería a llenar el intento de contenedor, para después beber de forma inhumana hasta llenar las mejillas y quemarlas. Tragó en solo instante, maravillado por la forma en que podía arruinar su futuro.

Tarde o temprano volvió a hablar, para soltar un discurso digno de antiguos escribas, de aquellas obras magnas sobre odiseas y peleas vagas. Del tipo de palabras que el personaje secundario dice tomando el protagonismo por algunos segundos, ¿Era Luger un secundario de esta vida? Probablemente sí, así como él o cualquiera de los presentes. Estaba condenado a eso por sugestión propia, atado a esas cadenas que él mismo había comprado y mimado para después dejarlas rodear su piel y huesos, hasta convertirlo en lo que era ahora. Comenzó a reír en cuanto mencionó a su musa, pero no era una risa molesta o de burla, tiraba más por un regaño justo y necesario. Luger tenía a alguien con quien compartir sus penas y hacer brotar sus esperanzas. Pero él, él no tenía a nadie así.

La oferta fue directa, una oportunidad de desahogo, de mostrar por una sola ocasión que no era alguien callado, pues por dentro ardía, sentía las llamas consumirle en su mediocridad, un suicidio justo y necesario, algo totalmente planeado. —Por dónde empezar. —Susurró, evitando que la voz quebrara en la segunda palabra, aun cuando por dentro quería tirarse a llorar. —Quizá es algo que yo mismo he buscado con anterioridad, un castigo impuesto por mi propia mano, no me molesta la idea de nunca poder escribir, pues como tu, yo tampoco nací artista. —Y era verdad, nacido en una cuna de sangre, de historias sobre carnavales frenéticos cuyo único final estaba pactado por ver quien perdía primero la cabeza. Cargar con la herencia de tales personas era complicado, y es que donde un alma guerrera debía habitar solo había trozos de un dudante ser humano.

El mundo me hizo algo distinto, nací para ser un guerrero, para llevar una marca por cada vida que quito, provengo de una estirpe de grandiosos guerreros, seres carniceros, inhumanos. —La rabia podía sentirse en su habla, en la forma en que pronunciaba cada palabra con odio. —Pero qué más da, ¿No? Así es la vida. —Y volvió a reír, desanimado. Escondió la mirada entre la botella de porcelana y bebió, hasta el cansancio.

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Rokujō Nanto el Sáb Mayo 05, 2018 11:42 am

Alimento para demonios
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Pareció por un instante que las sombras de una guerra fratricida, de manos callosas y antiguas se cerniera sobre la joven flecha de penacho escarlata que ahora se mostraba ante él. Mas que sombras, el impío reflejo de un conflicto que no cesa, que vive en las heridas y avanza, retrocede, camina y aúlla a cada instante. Un salvaje martirio sin nombre ni condición que avasalla, somete y esclaviza a quien se halla bajo su negro influjo. Luger nunca estuvo en el frente, nunca vio con apabullante parsimonia los cielos romperse en estrépito, arder como si el incendio y el combate real se libraran mas allá de sus posibilidades. Leyó cuanto en su mano estuvo los hórridos testimonios de veteranos amargados, entregados al consuelo de las letras impresas, temerosos de vivir un día más lejos del campo de batalla... oh, si ningún veterano añora la vida que antes tenía, no de forma sincera. Ellos se perdieron hace mucho en las mareas de la debacle, de la carnicería organizada de incontables al servicio de docenas. El angustioso proceso mediante el cual el hombre en sí mismo ofrece todo cuanto posee: intelecto, fuerza, sangre, carne, huesos, odio vibrante como ningún otro ¿Y en medio? Kazuma, al igual que otros tantos. Que nacieron siendo instrumentos de muerte sin haberlo escogido, arrastrados por la sangre que los engendró sin comprender aún el motivo de aquella entereza introducida a frío golpe disciplinario. Aquel joven, escritor frustrado que alzaba la vista por encima del mar de cuerpos desmembrados, probablemente padecía de aquellos males.

Se acercó el vaso tradicional, para luego arrancar la punta de su cigarrillo con el índice y el pulgar, arrojarla al suelo y luego guardar los restos para fumarlos luego. Nada quedaba salvo unos centímetros escasos que apenas ofrecerían el consuelo de una o dos caladas tímidas. Pero Luger no guardaba aquello por simple vicio o frugalidad. Había razones en aquellos colores vivos de cielo enjaulado en su boquilla. Era besarla, era sentirla junto a él. Se acercó el vaso y bebió tan solo un sorbo escueto, algo hastiado del alcohol pero más indispuesto aún de hacer un mal gesto que pudiera ofender de alguna forma a Kazuma. Tenía sed, no tanto de aquello, pero algo haría independientemente de su agrio sabor, el ardor que le propinó como un tajo sobre la garganta o el malestar que desató en su estómago. Hizo una mueca de incomodidad por el alcohol, aquella tan típica que constriñe el gesto y nos hace parecer morir un poco a cada trago. No muy lejos de la realidad, siendo claros.

- Kazuma, el matar puede ser una carga que no todos podemos soportar. Es el exceso de la violencia y la guerra la ciencia que la respalda, la fe en ocasiones dantescas y a veces, en situaciones espantosas que los cielos tengan la piedad de evitarnos; un arte blasfemo para algunos. Creo que para ti es obligación impuesta, un deber que debes cumplir a cada paso. Uno que lleva las riendas de una vida que ya no consideras tuya ¿Podría ser? - Desvió la mirada por el bar tratando de cerciorarse de quien se sentaba en donde. Pudo ver a algunos borrachos habituales empezar el día en la barra, a las meseras sirviendo copas a lo lejos, a una familia algo descarriada que le arrancó un gesto de lástima por creerlos perdidos en aquel antro y por último, aquella pareja de violinistas que parecían morir a cada segundo. Incluso creyó haber visto a uno de ellos dejar de respirar por unos instantes, para luego volver a recuperar el aliento y desgraciadamente, aquella tonada fúnebre que pretendía ser tan viva como un riachuelo de primavera. Chasqueó la lengua algo molesto por su insistencia para luego volver la vista de forma fija y certera sobre Kazuma. Aquello tan solo había sido el preludio de una conversación que resultaría mas profunda e íntima de lo que se imaginaba, y ello precisaba el comprender en qué estado se encontraban los alrededores. Se echó hacia atrás en el respaldo y posó la diestra sobre la mesa, agarrando el o-choko y acariciando con la mano enguantada su tacto rugoso de porcelana burdamente conformada.

- No, Kazuma. La vida no es así. Un hombre dijo hace demasiado para acordarme que una muerte es una tragedia – Le señaló con la mano abierta soltando momentáneamente el vaso para luego volver a sostenerlo en un gesto delicado y cortés. Solo los necios señalan, los caballeros ofrecen y muestran. - La tuya y la de nadie más. Los muertos que transcurren a nuestro alrededor son tan solo un dato, un número sobre un papel, una estadística si lo prefieres. Por el contrario, podrían ser mártires, salvados de este mundo impío de redención prometida, reunidos con quienes los trajeron al mundo o en paz con los seres que dormitan. Por último, si es tu caso... - Dejó que los segundos se escaparan, torció el gesto en una sonrisa de medio lado que casi pareció insuflar mas lástima que alegría. - Tragedia. - Sentenció, para luego bajar la vista hasta su vaso y dar otro minúsculo sorbo, esta vez, sin gesto de reacción. - El arte tiene su hogar en el sufrimiento, en el padecimiento del alma. No verás a ningún artista con una vida sencilla o moliente, a ningún pintor que nació de casas elevadas y nunca jamas conoció el pesar de la tristeza. No habrá escritor que puedas citarme que no haya sentido el dolor, la soledad, la angustia de saberse perdido... – Enarcó las cejas con complicidad evidente; indicando e incitando. - … esto que sientes es normal, Kazuma. Tan solo no permitas que el mundo pueda contigo, que te cambie del todo. Un amigo solía decir... mas bien ejemplificar; que la vida en si misma en un sendero pedregoso que nos rompe en mil procederes y trata de trastornarnos. Nos aleja de quienes somos y nuestro, es el deber de evitarlo. No me conoces, yo a ti tampoco... pero acepta los consejos de alguien que aún con la soga al cuello tiene una fe absurda en que se romperá antes de romperme a mí. -

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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Mar Mayo 08, 2018 5:08 am

Alimento para demonios
Getsugakure no SatoZona de RestaurantesPrimavera
Luger no resultó ser tan escueto como pensaba, era todo un genio en cuanto a la pulcritud de un ente moribundo, una especie de entregado a la vida sin llegar a ser despreocupado. Sus movimientos eran lentos y calculados, siempre manteniendo ese semblante de tranquilidad que a más de uno seguramente terminaría por arrastrar a las sabanas del descanso. Kazuma era partidario del estilo libertario, de vivir y hacer lo que te venga en ganar, retar al destino y plantarles cara a los problemas con una sonrisa despreocupada. Pero había nacido sin ese don, sin la capacidad para sonreír cuando iba todo mal. Y le molestaba.

Sus palabras eran telarañas bien tejidas, cada una mejor que la anterior, entrelazadas hasta el cansancio con la finalidad de dar a entender un punto, uno donde quizá tenía retorno, donde sus miedos y preocupaciones no eran más que agujas en busca de mermar en su cabeza, de terminar con la poca cordura que le quedaba. Kazuma no solía hablar con los demás sobre sus temores, sobre su odio hacia esta sociedad donde ser el más fuerte te mantiene vivo y no hay otra salida. Porque, así como aquellas meseras libraban una batalla día a día, él tendría que hacer lo propio en un frente de batalla.

El solo hecho de pensar que podía ver a sus compañeros morir en un segundo le aterraba, la idea de que podría tener en sus manos la vida de más de uno le provocaba un asco digno de mencionar. Cabía la posibilidad de que no estuviera hecho para esa vida, que su concepción terrenal tiraba para otro lado y el mundo solo se había empeñado a sentarlo ahí a mitad de un bar, con una carga pesada sobre los hombros, con los sueños y recuerdos de guerreros de su clan. No sabía si sería capaz de soportarlo.

Escuchó atento cada una de sus palabras, siempre dando tragos ocasionalmente para hidratar la boca o destruir el hígado, cualquier punto de vista es válido. Y cuando Luger terminó de amañar su concierto fúnebre el pelirrojo solo tuvo una respuesta. Un suspiro casi muerto se escapó de sus labios, amamantando los problemas ajenos, observando como cada ser en ese abismo de locura terminaba por ceder ante las necesidades más básicas del ser humano. Aquellos bienes impuestos por los dioses que nos permitían seguir vivos, o cuando menos, un retrato de lo que una vida debería ser.

Luger tenía un punto, podía sonar como un loco empedernido de aquellos que cree fielmente en el futuro, aunque su barco está hundiéndose, no lo odiaba por eso, antaño quizá hubiera querido ser como él, pero ahora distaba mucho de sus aspiraciones actuales. La idea de vencer a la cuerda antes de que el banco se moviera sonaba tentadora, pero estaba tan apretada y tan amenazadora que poco más importaba si aquel pedazo de tejido le arrebataba o no la vida, al final del día, terminaría donde todos, bajo tierra. Y lo tenía bastante claro.

Meditó algunos segundos su respuesta, tiempo suficiente para hacer transcurrir los años en otros mundos, hasta que finalmente eligió las palabras adecuadas. —Cuando era niño y entendí que no sería capaz de separarme de esta vida quería ser feudal, dedicarme a la política, ¿Sabes? Pero en el buen sentido, obrar por cada una de estas personas, buscar mejorar nuestro país y nuestra calidad de vida. —Si bien nada hacía falta, sentía aquel vacío penetrando poco a poco en su corazón. —Desistí a casi dos meses de haber tomado tal decisión, lo recuerdo bien, fue durante mi graduación en la academia ninja. —Los recuerdos de aquel pasado tortuoso llegaron a la cabeza, podía sentir las cadenas estamparse contra su espalda una vez más. —Cuando entendí que no podría seguir ese camino me recluí en casa, años enteros hasta que finalmente un día salí y conocí a un extraño pelinegro. —El Nara pasó por su mente, tan fugaz como lo recordaba. —Y ese día entendí que quería ser algo más que un simple desecho sentado en su casa sin hacer nada. —La historia tenía muchos cabos sueltos, y era conscientes, pero entrar en detalles no era necesario.

Volvió a beber antes de culminar. —Quiero ser médico, ayudar a las personas, estar ahí para mis compañeros cuando lo necesiten…pero, la idea de verlos morir me aterra, la idea de no ser capaz de salvar una vida entra y me cercena hasta el cansancio. —Y era ese el meollo del asunto, su incapacidad para aceptar la realidad. —Pero bueno, basta de mí, ¿Qué hay de ti y de esa mujer? Tu musa, te cambia la cara cada que hablas de ella. —Sentenció.

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Rokujō Nanto el Jue Mayo 10, 2018 7:19 pm

Alimento para demonios
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Ahogados en barro, con la garganta ya atestada de los desechos de cuantos pisaron antes que ellos; Luger ya lo sabía, a Kazuma aún le restaban unos años. Eran cadáveres maquillados en una vida pretendida, fingían, bailaban, cantaban en forma de frases adecuadas pero dentro de un pecho caliente cuyo corazón solo late en sucesión del anterior no hay vida; hay condena.
En aquel chico coronado en los bermellones mas sangrientos, Luger contempló una vida que deseó, que soñó y finalmente se vio arrastrada, atrapada en las voraces mareas de la desidia. Se reclinó hacia atrás y apenas lo hizo, casi pudo contemplar la negra ordalía de una vida inacabada que resultó tocar una desagradable tonada de clausura que no llegaba a su fin. Mantuvo el semblante centrado en cada palabra y cada entonación, denotando cuanto tuviera que decirle. Enterró su consciencia en aquellas historias de un pasado en blanco en cuyo vacío se vio reflejado como si un dantesco espejo en forma de joven casi desconocido se tratase. Torció el gesto, apretó el índice contra el pulgar y lo sintió demasiado real, excesivamente cerca. Carraspeó al dejarle terminar, a sabiendas de que todo aquello no había hecho más que empezar, pero comenzaba a sentir que se hablaba demasiado. El quería escuchar y las palpitaciones atronadoras de una cabeza atestada de los excesos de la noche anterior; lo preferían sin duda.

- Veo que la nuestra es una historia de deseos azules, Kazuma. Azules ahogados, sin vida... que una vez nos hicieron ruborizarnos anticipando una existencia útil. Eres un hombre bondadoso. - Determinó, al tiempo que apartaba su bebida de una vez por todas prefiriendo las volutas de seca decadencia de un cigarrillo. No el enfundado; aquel debía conservarse. En Kazuma pudo sentir las inclinaciones de un alma gentil, de una mano amiga de quien obra con el corazón clemente y las manos firmes. Continuó. - Voy a decirte algo que va a resultarte dantesco, quizás te caiga en desgracia. - Mencionó con un tono socarrón y manchado con facilidad por una tristeza aún recurrente. Se encogió de hombros y le dedicó una sonrisa antes de proceder. - Van a morir, Kazuma. Y no me refiero al inclemente paso del tiempo que no pregunta ni cuestiona. Si tus allegados, compañeros o camaradas obran dentro de los compases del organismo militar; terminarán por morir. - Parecieron palabras duras, espiradas por una voz grave que parecía comenzar a desprenderse de la hosquedad de una noche anterior y ahora adquirían la musicalidad, entereza y labia acostumbrada. - Un criminal sabio comprende que terminará entre rejas o en ocasiones, sencillamente muerto. Un soldado, un combatiente de esta guerra de engranajes ultraterrenales; morirá. Somos piezas en un tablero, notas en una partitura, polvo en una tormenta... ¿Que somos Kazuma? ¿Podemos aspirar siquiera a ver un día en el que no temamos por el destino que nos depara? - Alargó la mano arrepintiéndose de haber alejado el vaso. Dio un trago sonoro que terminó por dar fin al líquido ardiente que bajaba por su garganta y lo bajó de un movimiento. Volvió a sonreirle a sabiendas de que podía resultar muy depresivo. Pero no todo es muerte en Diciembre, convino.

- Aunque al final de la partida pueden quedar peones con vida, al final de la sinfonía las mismas notas vuelven a emerger aquellas conocidas e incluso el vendaval podría llegar a otorgarnos algo de paz. Siento que te haya parecido excesivo o insensible. De ti tan solo puedo ver una bondad marchita que necesita de certezas. Yo te las ofrezco; tus miedos están justificados. Te libero de la sombra de la incógnita y eso asesina la esperanza ¿Verdad? - Dio la vuelta al vaso en un movimiento y lo dejó boca abajo contra la mesa, en un gesto abrupto y estudiado. - Ahora vienen las buenas nuevas, Kazuma. Las partidas son una tabla de madera  encorsetada por directrices, las partituras son tan solo los senderos requeridos pero jamás definitivos... ¿Y qué tormenta conoces cuyo devenir sea conocido? Las cosas pueden cambiar, pero nunca por sí solas. Como dijo el cabrón borracho de mi padre; si quieres que algo quede hecho agárralo por el cuello y asegúrate de estar dispuesto a matar por ello ¿Como se mueve el mundo, Kazuma? ¿Cual es el motor del ser humano? - Soltó el vaso y señaló con la mano abierta a su cabellera. - Sangre, guerra, conflicto impuesto. Y los cielos bendigan nuestra suerte... somos soldados. Y como antes mencioné, el tablero solo es madera y la partida universal -  Volvió a sonreirle. Era consciente de su omisión, era premeditada mas bien. Pretendía brindar esperanzas útiles, certezas concretas mas allá de las brumas del desconcierto y la compasión. Aquella última era detestable, hórrida y ignominiosa. Él, arquitecto de negras estructuras con carne por ladrillos y verbo por cemento; prefería la fría resolución.


Última edición por Luger el Jue Mayo 17, 2018 8:43 am, editado 1 vez

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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Sáb Mayo 12, 2018 7:50 pm

Alimento para demonios
Getsugakure no SatoZona de RestaurantesPrimavera
¿Cómo hacer que le mendigo entienda que no tiene que mendigar por siempre? ¿Cómo hacer que un artista comprenda que su obra puede terminar si así lo quiere? Son preguntas extrañas que van en contra de la naturaleza humana, cuestiones filosóficas que amenazan con el comportamiento común de cada persona. Bien lo decía Luger, cada uno en ese mundo no era más que una pieza más de un tablero que estaba constante movimiento, un tablero cuyas reglas se movían de un lado a otro para cambiar el juego por completo. A ellos solo les quedaba seguirlas y esperar no estar en el lugar equivocado.

Kazuma escuchó atento el discurso de Luger, recordaba a uno de esos que los actores sueltan en el final de sus días, ese discurso que llega apenas el tercer acto hace presencia para anunciar el final de la película. Podían esperar un giro argumental en el último momento, pero tanto él como Luger sabían que no habría nada de eso, que seguirían ahí sentados, matándose a base de alcohol y tabaco, aunque este último no fuese uno de los mejores hobbies del pelirrojo. Bebió entonces de un solo sorbo todo el contenido del vaso, hasta que sintió como se quemaba su garganta.

Una vez terminó con la anestesia local sobre la boca volvió a centrar el ámbar sobre la inhumana piel contraria. —Creo que tienes razón, no puedo hacer nada para evitarlo. —Confesó el instante el pelirrojo, queriendo entender un poco como es que podía solucionar todos sus problemas. —Sin embargo, no puedo pararme y decir que nada de eso va a importar, claro que sé que moriré, puede que mucho antes de lo que mis padres quisieran, pero lo haré, ¿Es suficiente castigo llevar toda esta carga en la espalda? Saber que tarde o temprano todos perecerán y que probablemente a muchos me tocará enterrar…simplemente no lo concibo. —Bramó.

Los siguientes minutos los pasó meditando un poco mientras bebía, un gesto común entre borrachos, perder la noción el tiempo era sencillo cuando estas bajo la influencia de un alcohol, y mucho más si lo bebes como si fuera agua. —En ocasiones no entiendo porque atentamos contra la gloria, porque debemos rendir tributo a los que matan y recordamos con pesar a los que dicen sobrevivir, ¿Por qué debemos vanagloriar la muerte en lugar de tomarla como lo que es? Un evento tan fúnebre y modesto… —La voz volvió a romper el silencio, tenía tantas dudas que tenía que el musico terminara por irse y dejarlo ahí, en mitad de la nada.

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Rokujō Nanto el Jue Mayo 17, 2018 9:18 am

Alimento para demonios
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Reclinado hacia el asiento tuvo la oportunidad de ver florecer todo aquello que hubo sembrado en Kazuma. El cambio, resultaba sorprendente por su celeridad, por su frenético avanzo en una vida que a todas luces, estaba edificado sobre unos cimientos tan delgados como inexistentes. Dudas; que habían propiciado a Kazuma a perseverar en una existencia mediante unos valores en los que nunca hubo creído, presteza; que le hicieron salir del hogar en busca de un lugar en el mundo para descubrir que el resto también trataba de conseguirlo ¿Cual sería su momento? ¿Habría siquiera uno? Desgraciadamente, lo que en un principio fue tan solo un intento de hacerle comprender la insalubre realidad desde un punto de vista nihilista y apartado, terminó por hundir al chico. No hizo nada, se mantuvo con la mirada dubitativa explorando y navegando entre sus gestos, sus palabras y su recién hallada mejor amiga en la bebida. Aquel licor era insufrible, pero entendía perfectamente su afán por él.

- Kazuma, todo esto es percepción y enfoque. Todas esas sombras que te acompañan y todo ese pesar que cargas nunca han existido ¿Son de origen social? ¿El resto de personas que componen tu esfera te acusarian de responsable si alguien cercano a ti de repente terminara por fallecer en acto de combate? ¿Es acaso el amor que les profesas el origen? - Luger quería comprender, conocer y tratar de ayudar. Un sentimiento noble que se deslizó con desagradables resultados en un ser que por lo general, estaba consumido por el interés y la perfidia. Pero en Kazuma pudo observar la misma clase de fracaso que a él le tocaba vivir todos los días. Tan solo unos años antes, tan solo unos peldaños bajo el mismo. Lanzó un escueto suspiro y volvió a ladear la cabeza paseando la mirada por el bar. Apenas era por la mañana y resultaba deprimente hasta querer morir tan solo respirando con fuerza. Volvió a la conversación de Kazuma al tiempo que este, comenzaba de nuevo a hundirse en los abismos insondables. Con mayor frecuencia, con mayor celeridad y magnitud; el chico se ahogaba sin siquiera intentarlo. Luger torció el gesto, supo de los males que estaba desatando en Kazuma y debía enmendarlos de alguna forma. Si bien lo único que había edificado el arquitecto eran los cimientos ya construidos de una disyuntiva abominable, él los había desatado.
Donde hubo apenas vendavales, ahora había tormentas aullantes que arrancan la piel de la carne, que sesgan el espíritu y nublan la vista. Debía actuar, debía utilizar cuanto estuviera en su mano por evitarle el sendero que ahora recorrería. Se sorprendió a sí mismo por ello.

- Vamos, la vida es muy compleja. Yo tambien podría preguntarme esa clase de cuestiones a todas horas ¿Lo hago? - Hizo una pausa que terminó por delatarle. - Bueno, si que lo hago pero luego vuelvo a casa, hecho un par de casquetes, me burlo de algún paleto, este de mí y el ciclo vuelve a repetirse. - Comenzó a retirarse la chaqueta de los hombros, dejándola en su mismo asiento, justo a la derecha. - No dejes que la muerte te tenga antes de que lo haga realmente. Por Dios, Kazuma. Vive, canta, baila y folla cuanto puedas. Siempre con la nación en el corazón y una sonrisa forzada impresa en los labios. Aunque sea difícil, aunque cueste. Eso tiene mas significado para uno que toda la filosofía que engullas sin mesura ¿Y sabes por qué? - Se levantó, al tiempo que se remangaba hasta algo por encima de los codos y utilizaba los botones de las muñecas para fijar la camisa en esa posición. - Porque el mundo quiere cambiarte,lo desea inconscientemente, quiere trastornarte y lisiar todo lo que eres ¿Y que hacemos con los nos desean tanto mal? - Se inclinó hacia él con una amplia sonrisa, tan perfecta como si hubiera sido ensayada, tan sincera como si de veras hubiera salido de un corazón henchido de espléndida alegría... y tan falsa como Luger sabía que era. - Demuéstrale al mundo que no podrá contigo. Justo cuando la adversidad te parezca divertida y fantástica, empezarás a comprender que el mundo nunca quiso romperte, no fue su intención hacerte infeliz. Quien lo hizo, es quien lo sufre. Y no me malinterpretes, esto no es ninguna charla aleccionadora que intenta salvarte de tus demonios. - Se recompuso, se giró hacia los violinistas y alzó la mano suavemente abierta hacia arriba. - Solo te recomiendo que los abraces y te los tires sobre la mesa. - Sentenció, antes de dirigirse hacia los violinistas con los brazos abiertos simulando un abrazo inminente, que provocó el desconcierto entre ambos y que de nuevo, alguna que otra nota se escapase de donde no debía.

- ¡Pagaré mi deuda, señorita mesera! - Anunciaba Luger, subiendo al escenario de un salto socarrón y arrancando de las manos uno de los violines junto al arco en un par de gráciles movimientos. Antes de alguien protestara, mucho antes de que las camareras airadas llegaran a detenerlo, ya hubo guiñado un ojo al otro violinista recomendandole que lo siguiera. Tocó, comenzó a hacer que las cuerdas vibraran, sonaran en la tonada mas alegre, divertida y socarrona que le hubiera sido posible ¿Fue acaso magistral, el acto de un maestro humilde? Ni mucho menos en esa melodía uno hallaba virtuosismo, ni tampoco garbo espléndido. Pero aún entonces su melodía hipnótica, su absorbente armonía, su radiante viveza la hicieron magnífica. E incluso el otro violinista se animó a seguirle la pista en una improvisación que por escasa, resultaba adecuada para la circunstancia. Pronto el bar de notas agudas, sesgadas y ahogadas se llenó con aquella ristra de nuevas sensaciones, de nuevos sonidos que alegraban la vista y Luger no cesó, incluso volvió a salir del escenario sin dejar de tocar un instante. Guiñó de nuevo un ojo a las camareras; algunas respondieron con un saludo ¿Y su camarera? Con una sonrisa airada de quien sigue desconfiando, pero deja de hacerlo por unos instantes.
Preso de su representación, de su humilde pero viveza en su tonada, se acercó mientras tocaba a su propio ritmo a Kazuma, casi parecía dedicarle la canción, al tiempo que le secundaba el violinista del bar y los pocos presentes, se giraban para contemplar el espectáculo andante.

No hubo más palabras por su parte que las notas arrancadas a ese violín desgastado. No más que unas miradas que invitaban a la fiesta por el hecho de representarla, que una melodía jovial que intentaba despertar el palpitante vigor de Kazuma; muerto en vida, vivo sin estarlo.

- ¿Alguna petición, jovencito? - Preguntó Luger, aún inmerso en la misma pieza a unos cuantos metros de su asiento original.

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Kuroda Yukimura
Getsu Genin

Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

Mensaje por Kuroda Yukimura el Miér Jun 06, 2018 2:27 am

TEMA EN PAUSAUnos de los usuarios ha pedido pausar dicho tema por ausencia de su compañero. Así mismo, paso a puntuar lo que ha quedado hasta ahora. Cabe destacar que las puntuaciones van sin bono de social/entrenamiento/combate, ya que, como social pausado, se continuará en algún momento y en el momento de cerrarlo se os obsequitará con los bonos pertinentes.


Puntos otorgados a Kazuma Hozuki.

  • Mediante post: 7 PN.
  • Total: 5.5 PN + 7PN = 12.5PN


Puntos otorgados a Luger.

  • Mediante post: 8 PN.
  • Total: 12.5 PN + 8PN = 20.5PN

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Re: [Social — Pasado] Alimento para demonios.

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