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[3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

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NB Narración
Master

[3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Sáb Abr 28, 2018 11:10 pm

Kami no ten'nō: Capital país del Rayo
Los matices de una placida mañana, el gran alzar de los edificios del más lujoso de las ciudades que conformaban el País del Rayo, un país lleno de riquezas, de orgullo pero sobre todo, de poder. Cruzar las grandes puertas que conformaban la fortaleza se convertía en todo un honor para la vida terrenal, para los humanos que desconocían la exquisitez de todo el oro que bañaba con fervor cada resquicio de la piedra que dominaba el amor que sus antepasados habían decidido brindar a un lugar que parecía haber sido el hogar de dioses. El mundo podía mentirse a si mismo, de igual forma que el orgullo de sus enemigos que parecían despreciar una belleza natural como aquella, pero Kami no ten'nō no era un terreno común, no era un ciudad como otra cualquiera, los mismos rayos de sol que siempre la habían iluminado eran un claro testigo de ello.

Tierras sagradas, dignas de leyenda, y de los mismos guerreros que con orgullo comandaban las patrullas en una muralla que rodeaba la sagrada esencia. El sonar de las espadas chocando contra las armaduras talladas por los mejores herreros del país, o el mismo cabalgar de los caballos que ocultos bajo el puro manto blanco de la nieve, comandaban cada calle en busca de la seguridad de sus ciudadanos, que, junto con la gloria y las riquezas, vivían en paz en el interior, como si no hubiese guerra que manchase las manos de sus guerreros, o el mismo hombre que los protegía, careciese de maldad. ¿Pero acaso aquella palabra formaba parte de la realidad? Kuro Yotsuki era un líder, algunos podrían odiarlo, otros sentir como sus corazones latían ante su presencia ¿Pero que era o no lo correcto? El mundo era cruel, era despiadado... pero eso no quitaba el honor de pasos agigantados a la hora de luchar por quienes se ocultaban bajo su manto o el afilado acero de sus espadas. Un rayo de esperanza para muchos, y de terror para otros...

No había luchas por pertenencias, no había tan siquiera rencor entre sus terrenos o pobreza que manchase sus manos. Tan solo felicidad y orgullo, hombres que aún a pesar de sus obligaciones luchaban por la seguridad de sus terrenos y aquel regalo que les había sido brindado. La vida entre los mismos dioses. Pero no siempre quienes abanderaban el mayor de los títulos eran quienes realmente importaban. No. También estaban los que algún día deberían de asumir el mando, los mismos que ante el orgullo, la felicidad y la admiración de sus civiles, provocaban que un día como aquel, la capital brillase aún más que nunca.

Las calles eran adornadas cual festival tan solo por los más jóvenes que entraban en el interior de la fortaleza que solo los más prestigiosos hombres podían cruzar. Podía sentirse el animo de los comerciantes, la admiración de los más jóvenes o incluso, el exquisito cuidado a la hora de adornar las estatuas talladas de mármol en las calles del país. Las tenues músicas de los locales o el modo con el que las calles se encontraban aún más repletas de seguridad por gusto del mismo líder que hasta el momento, no hacía acto de presencia. Era un modo de empujar a los jóvenes, de hacerles sentir que muy a pesar de su corta edad, quizás algún día, conseguirían brillar tanto como lo hacían quienes comandaban el país.

Su llegada a la capital sería de la mano de una comanda de Jonins que, dos días atrás, habían comenzado con la expedición junto a las puertas de la misma aldea. Quizás sus nombres no llegasen a portar la suficiente importancia, pero si se encontrarían con la presencia de Aramis Voda, quien por un llamado oficial del mismo Raikage, había sido citada ante las puertas del gran palacio.

No habrían ordenes por su parte, tan solo una mirada ajena, vacía y carente de emociones a la hora de comenzar con el viaje a pie hasta la hermosa piedra que alzaría las murallas en la lejanía y terminaría por cederles la libertad una vez la gran puerta de acero prohibiese el ingreso a más forasteros que no fuesen aquellos shinobis de la nube.

Un día. Aquellas serían las instrucciones de la albina de orbes celestes antes de continuar con su cometido, dejando bajo la misma responsabilidad de los jóvenes shinobis, el lidiar con sus propias vidas mientras aguardaban hasta la mañana del día siguiente, donde tras alejarse de la ilusión de los ardientes civiles, darían comienzo a un día que podría marcar su vida.
Kumo no yōsai: Fortaleza de las nubes
Una vez el alba comenzase a acariciar las lindes de la capital, el viaje daría comienzo. Aquel año, sería la misma fortaleza de las nubes las que se encargarían de sonreír a los más ávidos guerreros para cederles el honor que sus grandes montañas plasmaban.

Un valle de las más deliciosas historias, pero a su vez, de las más brillantes guerras.

La fortaleza de las nubes era un emblema histórico, muchas vidas habían sido cegadas a lo largo de los años, pero muchos héroes habían provocado que la gran mancha sanguínea que portaba terminase por convertirse en un símbolo de orgullo. El mismo pasaje entre montañas dotaría a los jóvenes de aquel símbolo de honor. Estatuas que contaban flamantes historias, decorativos de familiares que aún añoraban a sus caídos en guerra, y pequeños pasajes entre las montañas que con solo el tacto de sus pieles sobre la piedra caliza de las cavernas, podrían sentir como el oro grabado en la piedra brindaba significado a los nombres de quienes nunca habían sido olvidados por su hermosas hazañas de las cuales, si no fuese por ello, posiblemente la discordia hubiese mancillado sus tierras.

Todo libro que era cedido a los jóvenes contaba la historia de aquella fortaleza que tiempo atrás se trataba de la morada de los mayores lideres, pero aquello que narraban no eran más que bendiciones tergiversadas por el dolor, o por el miedo a lo desconocido. Lo más importante, un nombre, Kuro Yotsuki, el mismo líder que perdió su vida en aquellos terrenos pero que junto a ello trajo la victoria y el alzamiento de un nuevo líder.

El gran arco del inicio lo mostraría, un muro de quizás unos quince metros de altura y un rojo tan hermoso y puro como la sangre. Como de costumbre, el inicio de la muralla era decorada no solo por banderas con el símbolo de la nube, y guardias de hermosas armaduras en su cima, si no también el nombre de aquel líder igualando el grabado de quienes por el camino adornaban el pasaje, solo que esta vez, este daba la bienvenida a los shinobis hasta el interior de los terrenos que rodeaban el gran palacio, que, desde la lejanía se alzaba como una reliquia propia de un cuento de fantasía y honor.

Tan pronto los jóvenes llegasen hasta la gloriosa entrada, aquellos que yacían en la cima se encargarían de tomar posición hacia estos, alzando sus rostros al frente y golpeando su pecho con el puño derecho, dando justamente en la zona del corazón, un gesto que demostraba una tradición y un gran respeto que abandonaba sus palabras pero, a pesar de ello, no habría detalle que hiciese que los pasos de quienes los comandaban frenasen, llevándolos a cruzar tal arco y cruzar por un gran número de estos en los cuales aquel gesto sería repetido por los guerreros que hacían patrulla en la cima.

No tardarían mucho en llegar hasta un gran patio donde la nieve que decoraba las murallas de los alrededores, calaría en sus pieles aún a pesar de haber sido retiradas previamente por los encargados de aquel examen, o más bien, por quienes los acompañaban.

Los dos hombres de prendas oficiales que habían comandado la travesía se encargarían de dar la orden una vez hubiesen llegado hasta el lugar indicado. Sería así como se encargarían de crear dos filas donde, todos y cada uno de los que se habían preparado para aquel día, tomarían los puestos que estos les ordenasen, dotando así de una exquisita formación para así, poder continuar con la característica tradición que siempre había mantenido el país a la hora de comenzar con tal evento.
NPCs Kumogakure: Hotogi Kurano y Satoshi Daiki
¡Bienvenidos a Kumo no yōsai!— Frente a ellos la joven Hotogi Kurano, guardia real de la Daimyo, se alzaría, mostrando una sonrisa que en ningún momento había sido eliminada de su delicado rostro mientras desde la lejanía, había tomado posición en lo alto de unos pequeños escalones bañados por aquel manto blanquecino.

Sus prendas, comunes entre los miembros de la realeza, crearían armonía junto al joven de oscura melena que se encontraba a su izquierda, observando con calma a todos y cada uno de los integrantes de aquel examen, que pronto, daría comienzo. —Mi nombre es Hotogi Kurano. Puede que algunos ya me conozcáis ya sea por mi titulo como Guardia de nuestra excelencia o como misma kunoichi de Kumogakure no Sato.— tras sus palabras, sus ojos se cerrarían, mostrando un respeto y una educación característica de una mujer como ella. Sus cabellos caerían por sus hombros y sus manos viajarían hasta el frente, juntándose en la zona de su abdomen para así realizar una pequeña reverencia que, con elegancia, daría el punto y final a su pequeña presentación. —Es posible que nunca os esperaseis llegar a pisar estas hermosas tierras que se encuentran ahora ante vosotros, pero de igual manera que en antaño estas fueron dueñas de las grandes tristezas de nuestros compañeros, o el dolor de sus más allegados, también las alegrías pueden traer los rayos de sol a los eventos que aún conmueven nuestros corazones.— su rostro se alzaría una vez sus vocablos acariciasen aquella linea de tiempo y, acto seguido, volvería su mirada hacia su lateral izquierdo, observando así el gran Palacio que se alzaba y junto a ello, un hermoso palco circular que hasta el momento, no mostraba nada que no fuese el gélido ambiente de las montañas.

Esta vez deseamos que el nacimiento de grandes guerreros termine por bendecir la historia que esta por venir, misma razón por la cual tanto yo como mi compañero Satoshi Daiki, nos encargaremos de vuestro examen de ascenso.

Antes que nada, y de continuar con las tradicionales costumbres. — añadiría el joven Daiki, dando un paso al frente mientras sus comunes prendas blanquecinas — propias de la misma guardia del Raikage— ondeaban con suma elegancia, entremezclándose con el hermoso ambiente que creaba un pequeño vaho correr de entre sus labios. — Todos y cada uno de vosotros seréis llamados para así, entregar vuestro Daikiri. El procedimiento será simple, una vez finalicemos recibiréis las instrucciones pertinentes para continuar con vuestro examen. — sus vocablos serían seguidos por el paso de uno de los mismos Jonins que tiempo atrás los había guiado hasta tales terrenos, aquel que en cuestión de tan solo unos pocos segundos, se encargaría de nombrar y todos y cada uno de los diez integrantes que en aquella ocasión, tomarían el completo protagonismo de tal afamado evento.
Jonin Kumogakure: Kitsune Yamanaka
Un llamado oficial había llegado hasta las mismas puertas de Konohagakure no Sato, una invitación que si bien era formal, buscaba como cometido encontrar a la Yamanaka entre las grandes murallas de Kumo no yōsai por misma petición de Kuro Yotsuki. Las razones quizás no fueron exactamente esclarecedoras pero, a pesar de ello, dicha citación obligaría a la joven de dorada melena y a su pupila a tomar posición en menos de una semana sobre los terrenos que el mismo rayo abanderaba.

Su llegada a los dominios de la nube sería temprana, tomando como protagonismo el alba que, en la lejanía, había adornado la belleza de las gélidas montañas que decoraban dicha infraestructura. Un desayuno cálido entre famosos altos cargos, les brindaría el descanso apropiado a ambas jóvenes tras un arduo camino y, finalmente las obligaciones que si bien no eran conocimiento de la joven de melena escarlata dado a su rango, llevarían a ambas a aguardar en el interior, donde, en la lejanía podrían observar los acontecimientos que se daban en los jardines de la fortaleza.

¿Quien lo diría?— La dulce voz de la Yamanaka impregnaría el pequeño palco que alejado daba una visual perfecta al costado derecho de la formación de los jóvenes y las presencias de las dos entidades que comandaban el examen. — Pensaba que tardaríamos mucho más en ver a Daiki. Generalmente siempre se encuentra al mando de los exámenes, igual que Masao. Pero al parecer estas últimas generaciones acaban conquistando mundos a la velocidad del rayo...— sus brazos cruzados adornarían su hermosa figura mientras que la brisa helada golpeaba contra sus comunes ropas oficiales las cuales constaban de aquel castaño decorando su cuerpo y realzando sus hermosas piernas.

Su presencia sería clara, quizás no llegaría al conocimiento de los demás, pero su cuerpo en el costado derecho del pequeño palco y la libertad que brindaría a la joven Uzumaki en caso de desear observar tal acontecimiento, se convertiría en un detonante para que su amplia, y tan famosa sonrisa se encontrase velando por el tan esperado evento.
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NB Narración
Master

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Sáb Abr 28, 2018 11:10 pm

Pautas y Aclaraciones.
— Tras la narración anteriormente expuesta, se os dan las siguientes aclaraciones:


  • La narración introductoria trata de ponerlos en la piel de vuestro país. Costumbres, el día a día y sobretodo el modo con el cual esta celebración es dada en el interior de la capital.

  • Os encontráis muy lejos de la Aldea, algo que se da a conocer con la misma narración, poniendo a Aramis Voda como la principal Jonin que os guía por el camino hasta la capital. Una vez en el interior de las murallas se os brinda un día completamente libre para hacer lo que deseeis, esto debe de ser plasmado por medio de una narración introductoria.

  • El procedimiento correcto para postear en el tema es el siguiente: Deberéis de rolear vuestra llegada a la capital, vuestras impresiones y todo lo que deseéis de vuestra estancia en el interior de la ciudad en el cual habéis estado por todo un día y noche. Donde y como hayáis pasado la noche es cosa vuestra, pero toda información en ese sentido es valida y necesaria para conocer bien vuestra situación, pensamientos y en un caso extremo agregar ciertos matices que puedan dar realismo a dicho evento.

  • Tras abandonar la capital, sois guiados hasta Kumo no yōsai que tal como dice la misma narración, se trata de un emblema histórico del país. Todo el mundo lo conoce y se trata de un contenido impartido en las materias de la misma escuela aunque solo sean historias poco esclarecedoras.

  • Finalmente, tras la llegada, sois colocados de tal modo que podáis recibir las instrucciones pertinentes, instrucciones que debéis de seguir. Si bien vuestro nombre no es citado, la narración deja en claro al final que en vuestra narrativa debéis de actuar, entregando vuestro Daikiri cuando seáis llamados. La idea es que en vuestra narrativa finaliceis tras la entrega de vuestro Daikiri al Jonin en cuestión.



— Todos debéis de usar la Tablilla de post de rol del foro dado a que se trata de un evento de gran importancia y cuanto más guapos esteis, más feliz tendréis a la examinadora.

— Tenéis exactamente 48 horas para postear en este tema, en caso de no hacerlo quedareis descalificados del examen y no se os permitirá formar parte de este. En caso de que todos los usuarios posteen antes de que el tiempo finalice, la narración proseguirá a continuar con el inicio del examen. Por lo que, cuanto más rápido posteeis, más rápido avanzaremos. Si uno de los integrantes es vuestro vecino nosotros mismos os damos permiso para acudir hasta la puerta de su casa a regalarle una bomba para que se meta prisa. Tick Tack.

— Os encontráis a la espera de instrucciones por parte de vuestros superiores por lo que no debéis avanzar de dicha narrativa, solo finalizarla en cuanto os coloquéis.

— Recordad poneros en la piel de vuestro personaje, si hay algo importante en un foro de rol es encarnar a la perfección la misma descripción de este. Estamos en una trama, la administración en caso de que se realicen actos bélicos excesivos procederá a examinar a fondo el personaje para ver que sus actuaciones estén justificadas. En este examen, la muerte del personaje es completamente válida.

— El relleno está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO al igual que los Flashbacks. No se pondrá un máximo de lineas pero por favor diferenciad lo que es relevante o no en el momento, vuestras abuelas no son una buena manera de decidir si sacas o no un kunai. En este examen os evaluamos por lo que los datos irrelevantes no nos ayudan. No exageréis vuestros posts. Aún a pesar de ello, el primer post es completamente libre puesto que hay muchas cosas que plasmar.

— Es de vital importancia ser coherente con la narrativa, en caso de tener una narrativa ilegible se os puede anular por completo el turno y en el peor de los casos, sacar directamente del examen. Ser ordenados y coherentes en un foro de rol interpretativo es algo de vital importancia. No pedimos narraciones propias de un poeta, pero si una manera en la cual se os pueda evaluar de manera tranquila y sin dolores de cabeza.

— El orden de posteo será determinado conforme los usuarios se vayan adentrando en la trama. Una vez todos lo hagan el orden quedará como tal y Narración os irá guiando en todo momento.

— Recordad que nos encontramos en una trama en PRESENTE razón por la cual vuestra vida siempre correra peligro. Recordad que cada NPC es un mundo, ellos no son vuestros amigos e incluso en caso de verlo necesario serán capaces de acabar con vuestras vidas.

— En todos y cada uno de los post es completamente obligado postear tanto el armamento como las estadísticas del personaje, forma parte de las normas básicas del foro. Nos encontramos en un tema BÉLICO, recordadlo.

— El tiempo de rol será de 24 horas, una vez un usuario postee el contador se reiniciara, de este modo la trama irá mucho más rápido. Aún a pesar de ello el narrador podrá llegar a tomarse hasta 48 horas. En caso de demorarse, el usuario podrá avisar a un administrador para que así pueda cederle unas nuevas 24 horas.

— Se citan oficialmente a las usuarios Haru Uzumaki y Yatori Hoshino. En caso de no acudir, se les tomará como una falta de respeto a sus superiores. Aún a pesar de ello hasta el momento Yatori Hoshino no debe hacer acto de presencia hasta que narración no se lo indique.

— Sin ningún tipo de penalización los temas en presente pasarán a ser pasado, tomando ahora protagonismo el examen. En caso de Haru Uzumaki, su estancia en el país del fuego se verá obstaculizada por este pequeño viaje hacia el rayo, viaje que carece de narración previa para así poder acelerar el proceso.

— Como nueva regla al sistema, necesitamos que al final de cada uno de sus post hagan un recuento de las acciones y movimientos que hagan sus personajes de manera resumida. Aquí deberá ir especificado si se movieron, de que punto a que punto, si atacaron o se defendieron, como lo hicieron, con qué y un largo etcétera. Toda acción importante que hagan necesita estar aclarada en un spoiler junto a las estadísticas y armamento.

— Recuerden en todo momento revisar el código militar para no cometer errores que puedan llegar a perjudicarlos en el examen. Podrán encontrar el mismo en la enciclopedia ubicada sobre el banner de Nine Beasts.

— Se encuentra terminantemente prohibido preguntar a la administración absolutamente nada. Nos encontramos en un tema de evaluación y no habrá ayuda que sea brindada. En la narrativa se encuentra completamente plasmada la información necesaria y en caso de necesitarse la entrada de alguna aclaración, esta será dada por medio de post como en estos mismos instantes. Cualquier pregunta, sobretodo bélica, comenzará a alejaros aún más del tan esperado "aprobado".

— ¡Mucha suerte a todos!
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Kaguya Kagemaru
Kumo Genin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Kaguya Kagemaru el Dom Abr 29, 2018 8:24 pm


Chunin Shiken



Los exámenes chunin. Me había preparado, había entrenado duro y pulido mis habilidades y ahora el momento estaba cerca, aquello no era una continuación, sería el principio de todo, pero para eso debía aprobar el examen, no tenía tiempo para emocionarme como si fuera un simple chiquillo, había preparado todo mi equipamiento cuidadosamente y realizado el mantenimiento pertinente, y me había encontrado con mucho tiempo de antelación en la punto estipulado, donde nos habían reunido para abandonar la aldea, en compañía de shinobis de alto rango, fue la primera vez que me aleje tanto de la aldea, y aunque el viaje en si no había sido poco interesante, no se pudo comparar a la llegada a la capital. Jamas había visto un lugar asi, y aunque había oído sobre la grandeza de esta no dejaba de ser impresionante cuando por fin pude verla ante mi ojos, si bien mi rostro permaneció impasible, mi corazón se conmovió ligeramente ante tal manifestación de gloria por parte de mi país. No me demore demasiado en cuanto recibimos el permiso para movernos por nuestra cuenta, salvo para saber donde volver llegado el momento.


Aunque tenía conocidos entre los demás examinados no quise dejar pasar la oportunidad de explorar por mi cuenta aquel lugar, aunque no me permití a mi mismo correr o siquiera acelerad demasiado mi paso, y mantuve mi comportamiento sereno mientras exploraba el lugar, escuchaba conversaciones y contemplaba la magnifica arquitectura, donde allá donde mirase podía verse el color dorado dominándolo todo, visite innumerables locales y tiendas para poder ver que clase de armas y otros utensilios se vendían en un lugar tan importante como aquel, he incluso tuve la oportunidad de conocer al aprendiz de uno de los fabricantes, con el que mantuve una conversación bastante extendida acerca de la manufactura de armas varias, un campo en el que todavía no tenía demasiada experiencia. Pese a todo un día no es suficiente para explorar una ciudad como esta, sobre todo si quieres retirarte a descansar temprano para estar en perfectas condiciones al día siguiente, asi que con mi aburrido comportamiento habitual me encontré buscando alojamiento mientras el sol aun estaba presente en el cielo, cerca de rozar el horizonte.


Aunque estaba preocupado sobre los precios del alojamiento como era de esperarse incluso en un lugar asi existían algunos lugares a mi alcance, también me había preparado para ello antes de salir, aunque no pude evitar pensar en que era un desperdicio de dinero. Al final pase una noche tranquila tras meditar para despejar cualquier rastro de excitación en mi mente con el fin de dormir profundamente. Al amanecer nos toco reunirnos de nuevo para conducirnos al nuevo destino, Kumo no yosai, como mínimo tan impresionante como la ciudad aunque en otro sentido, era mas solemne y casi se podía notar el peso de su historia. Los nombres gravados y las estatuas eran tan impresionantes como a estas alturas cuestionables, empezaba a parecerme un exagerado despliegue de riqueza que podría ser utilizada en fines mas prácticos, pero no era quien para cuestionar los motivos de quienes se sentaban en la cima de todo.


Finalmente alcanzamos un patio donde el frió se hacía evidente, aunque siempre he sido bastante resistente a este, tuve que contener un ligero escalofrió. Nos formaron a todos y llego el momento de escuchar las palabras de los que había dirigido aquella comitiva. Mientras permanecía en posición con la expresión inalterable y sin apartar la mirada del frente se nos dieron la bienvenida asi como breves instrucciones acerca de la acción ceremonial a realizar, no tardaron en comenzar a llamarnos, y cuando fue mi turno avance para entregar mi Daikiri con ceremonia, a la espera de lo que viniera a continuación, para bien o para mal, estábamos a punto de comenzar.


Stats:

STATS
  • Fuerza : 32
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 30
Chakra : 130

Inventario:

-Armadura x1(Puesta)
-Daikiri x1
-Zambato x1(espalda)
-Protector de Kumo x1(frente)
-Comunicador x1(Estuche grande)
-Shuriken x8 (Estuche grande)
-Pildora de soldado x2(Estuche grande)
-Pergamino de almacenaje x1 (Estuche grande)
-Fuma Shuriken x1(Pergamino de almacenaje)
Shuriken x5(Estuche pequeño derecho)
Shuriken x5(Estuche pequeño izquierdo)
Estuche grande x1(Parte de atrás de la cintura)
Estuche pequeño x1(Muslo izquierdo)
Estuche pequeño x1(Muslo derecho)
Resumen de acciones relevantes.:

-Junto a todos los demás tras prepararse, parte de la villa hacia la capital.
-Al llegar a la capital toma un camino distinto a otros genins tras recibir el permiso para marcharse y visita numeroso lugares donde puede ver armamento y otros utensilios fabricados en la capital, y tiene la oportunidad de conocer al aprendiz de un artesano importante con el que conversa sobre la materia de fabricación de armamento, aunque se va a buscar un lugar donde pasar la noche antes de la puesta de sol y tras una meditación para calmarse duerme hasta la mañana siguiente.
-Tras reunirse con el resto al día siguiente parte con todos hasta Kumo no yosai, que causa impresiones contradictorias en el por su impresionante historia pero por el gasto inmenso de medios que ha estado viendo desde que entro a la capital hasta llegar allí.
-Como todos toma posición siguiendo las indicaciones tras escuchar las palabras de los jonin y entrega su Daikiri llegado el momento, a la espera de lo que siga a continuación.


PAÍS del rayo - KAMI NO TEN'NO




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Hikari Yamanaka
Kumo Genin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Hikari Yamanaka el Dom Abr 29, 2018 9:53 pm


Hikari Yamanaka
Luego de entregar mi Daikiri, me quedo completamente quieta para comenzar a escuchar las nuevas palabras de las personas que tomaron las armas de cada uno para ponerlas en un lugar bastante valioso, toda esta ceremonia para mi es algo nuevo y a la vez muy emocionante debido a que estoy aprendiendo de cosas que jamás había visto en mi vida y que nunca pensé que tuviera la oportunidad de vivir este momento. Mis orbes de color zafiro comenzaron a brillar intensamente cuando una figura de una mujer muy hermosa hace acto de presencia, trago saliva algo nerviosa sin mover ni un solo musculo de mi cuerpo solamente dedicándole toda mi atención porque los rumores sobre aquella mujer por toda la aldea de Kumogakure, son bastante fuertes y especialmente de mi madre que me contaba de esta.

Sin emitir ni un tipo de sonido escucho las palabras ajenas, quedándome muy sorprendida tan asi teniendo las ganas de por lo menos tomar su mano pero se que en estos momentos no puedo hacer nada de eso, tengo que mostrar una actitud completamente seria. Las sorpresas este dia seguían continuando cuando la figura del Raikage, aparece haciendo que mis nervios vuelvan a despertarse viendo que los altos mandos de la aldea de Kumogakure, están aquí para vernos realizar el examen Chunin. Las palabras del rubio hicieron completamente lo contrario, intimidándome, haciéndome dudar algunas veces porque con las palabras de la albina simplemente me relaje sintiendo que puedo hacer todo lo que me proponga con su sola presencia me hace sentir segura de mi misma.

Mi pelo dorado se mueve gracias al viento invernar que hay en el ambiente, en mi rostro no muestro ninguna incomodidad de sentir este frio aire sin dejar de mirar hacia mis superiores, cuando veo a mi compañero presentarme se me idea de forma inmediata algo para dar por lo menos una presentación algo diferente. Sabiendo que es mi turno de forma rápida observo de reojo hacia mi mejor amiga, y luego observo a la Daimyo. Dando un paso al frente como me lo habían indicado, poniendo mi puño cerrado en mi pecho mostrando una posición de respeto hacia mis superiores, sin parpadear mostrándome decidida ante todo –Yamanaka Hikari, es un placer estar con todos ustedes.- Comento estando completamente decidida pero adentro de mi los nervios me consumen ¿Lo hice mal? ¿No tenia que haber dicho mi nombre completo?. Las dudas comienza a venir en mi cabeza pero algo me robo la atención, cuando una figura nueva entra en escena notando que es una chica algo pequeña pero es algo igual a la Daimyo. De forma inmediata comprendo que se trata de su hija con el gran parecido que tienen y es la única que puede tener el derecho de hacer tales acciones en ese momento, luego de finalizar mi salude me le quede viendo unos segundos a Hotogi, es la persona que por lo menos me ha visto y conocido un poco en mi travesia en la capital para luego fijarme hacia la Daimyo.

  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 130


Inventario:

6 Kunais.(Estuche grande)
Comunicador (Estuche grande)
3 Pildoras de soldado (Estuche pequeño Izquierdo)
4 bombas de humo (Estuche pequeño derecho)
1 Bomba de Luz (Estuche grande)
6 Makashibi (Estuche grande y los otros 6 estuche izquierdo)
18 Shurikens (Estuche grande)
Bandana de Kumo (En mi frente)
1 Daikiri
1 Estuche grande (Parte de atras de la cintura)
Estuche pequeño (Muslo izquierdo)
Estuche pequeño (Muslo derecho)
Resumen de acciones importantes:
- Viendo a todas las personas llegar hacia el lugar, me presento hacia todas ellas diciendoles mi nombre con seguridad haciendo una clara reverencia de respeto hacia mis lideres.
- Observo de reojo aquella pequeña figura que llega de sorpresa a estar al lado del Raikage, sorprendiendome un poco pero mi vista de forma inmediata miran al rostro de la Daimyo.


PAÍS DEL RAYO - Residencias






Última edición por Hikari Yamanaka el Mar Mayo 01, 2018 10:57 pm, editado 1 vez
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Koki Senju
Kumo chunin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Koki Senju el Dom Abr 29, 2018 10:14 pm


Koki
La pelirrosada partió de su casa con nerviosismo. Hikari y ella le habían hecho una promesa a su amiga Yatori,  ahora tenía la oportunidad de cumplirla mucho antes de lo que hubiera pensado. ¿Había entrenado lo suficiente? ¿Estaría lista? Confiaba lo suficiente para asistir. Su salvaje corazón estaba ansioso por mostrar de lo que era capaz, pero tener que fingir ser alguien que no era le dificultaba un poco las cosas. Al menos había aprendido a mantenerse callada, amaba a su país, a su aldea, quería mejorar para protegerlos a todos en la guerra.

Se sorprendió cuando reconoció a Aramis Voda, la Senju estaba ansiosa por preguntarle acerca de Fuji Raikomaru, hacía mucho que no le veía y le había resultado alguien agradable, pero se quedó callada y mostrando siempre mucho respeto por la superior, quien los guió por un camino que no resultó desconocido —Koki no esperaba que el examen se realizara fuera de la aldea—. La capital, más allá de ser hermosa, no le traía precisamente los mejores recuerdos, ahí había fallado su misión, había sido humillada, pero sobre todo le había mostrado a la mismísima guardia de la Daimyo lo inexperta que era.

Aunque claro que disfrutó de la calma antes de la tormenta, paseando un poco por las calles, disfrutando un poco de las cosas que no pudo la primera vez que estuvo en la capital, tratando de mantener la calma tanto en ella como en su amiga Yamanaka. Hablando de amigas, deseaba poder ver a Yatori, aunque entre sus paseos, no tuvo la oportunidad, pero tampoco era como si tuviese una mínima idea de donde buscarla. Ya en el atardecer, la gennin junto con su amiga se hospedaron en un cómodo lugar, afortunadamente había tenido la oportunidad de ahorrar dinero, además no iba a escatimar en eso cuando tenía que dar todo de sí al día siguiente.

Preparó tu armamento, incluso puso presentable todas sus armas, tratando de que su daikiri y su protector se vieran más pulcros y brillantes que nunca. Se convenció de que debería de dormir temprano, pero los nervios mezclados con emoción no la dejaron hasta ya bien entrada la noche. Misma razón por la que se levantó antes que el Sol saliera, se alistó, meditó un poco, pensaba que si estaba calmada, Hikari también lo estaría. Se encaminó hacia Kumo no Yōsai en total silencio, tal vez pensando de sobremanera lo que estaría a punto de ocurrir.

Llegó al lugar, admirando todo, era de esperarse un lugar tan imponente por parte de su país. Casi no podía creer que estuviera pisando aquellos terrenos de los que había escuchado más de una vez, no se había dado cuenta que estaba temblando hasta ahora, tal vez por el frío, tal vez por toda la emoción contenida. Para su sorpresa, Hotogi-san estaría presente en el examen, ¡bien! ésta era su oportunidad para demostrarle que había aprendido de sus errores, que había mejorado y que ahora se merecía el rango de Chunnin. Escuchó todo con suma atención, manteniendo una postura firme en todo momento, hasta que tuvo que entregar su preciado daikiri. Hizo una pequeña reverencia antes de entregar su arma, apoyándolo en ambas palmas de las manos en posición horizontal y manteniendo la cabeza ligeramente gacha, en cuanto se le fuera retirado, la gennin volvería a su posición inicial.

  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 26
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 22
Chakra : 128
Inventario:

• Estuche Pequeño (pierna derecha):
—x4 kunai.
—x1 kunai con bolsita explosiva.

• Estuche Mediano:
—x5 Shuriken.
—x1 Alambres Ninja.
—x1 Píldora de soldado.

• Visible:
— x1 Daikiri
— x1 Comunicador (oreja derecha).
— x1 Protector con emblema (brazo izquierdo).
Resumen:
• Koki tiene conocimiento de que Fuji era pupilo de Aramis, así que todo el camino se la pasa ansiosa por tratar de preguntarle algo sobre el chico, aunque se mantiene en silencio por respeto.
• Pasea un poco por la capital, deseando encontrarse con Yatori, cosa que no pasa, en la tarde se hospeda junto con Hikari y aprovecha el tiempo para pulir su daikiri y su protector.
• Se emociona al ver que a Hotogi, esperando demostrarle su avance. Entrega su daikiri a Satoshi haciendo una pequeña reverencia y vuelve a su lugar.
Kumo no Yōsai




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Haru Uzumaki
Civil Kumo

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Haru Uzumaki el Dom Abr 29, 2018 10:28 pm


Haru Uzumaki
No podía decir que aquel lugar no le gustaba, realmente era hermoso… la paz de la capital del País del Rayo parecía surrealista y por eso admiraba tanto su nación, pero se sentía algo decepcionada y deprimida por el hecho de estar ahí en ese momento ¿Por qué? Cualquiera diría que era una privilegiada por estar junto a Kitsune en un lugar tan impresionante… pero para Haru era estrictamente diferente. Ahora era una simple civil, estaba pisando aquel lugar tan magnifico siendo una simple ciudadana que carecía de rango militar… ¿Cómo sentirse contenta? Más aun pensando que había abandonado a Konohagakure después de los desastres que provocó, sin mencionar que la persona a quien le quería mostrar fervientemente que ella podría ser una ninja no se encontraba en el mismo lugar.

A pesar de sus descontentos, es importante destacar que de cierta forma la adolescente sentía curiosidad y alegría por estar en dichas tierras acompañadas con su madre… sin lugar a dudas aquel pensamiento le hacia sonreír por momentos; lamentablemente sus reflexiones agradables eran esfumadas cada vez que recordaba la ausencia de su protector ninja que informaba la pertenencia a Kumogakure.
El contraste con Konoha era simplemente sublime, Haru conscientemente poseía los recuerdos de haber vivido en dos aldeas ninjas diferente… lamentablemente no se acordaba de la primera de todas, que podría cambiar toda la concepción de las cosas, pero al no poseer aquella información ella podía vivir con felicidad y a la vez tranquilidad. Su admiración siempre estaría puesta en la capital del País del Rayo… verla incrementaba sus deseos de volver a ser ninja y poder proteger a los ciudadanos que la habitaban.

¿Y qué decir de la fortaleza? De por si era un gran honor para ella poder estar visitando el lugar del cual había leído tanto… incluso podía admitir que al entrar su corazón había comenzado a latir con emoción, visitar un lugar de ese estilo podría ser el sueño de muchas personas, por eso mismo Haru en aquel momento trataba de disfrutar su estancia.

-Parece que ha estado bien.-

Comento la adolescente en el momento que escuchó las palabras de la rubia, ella estaba al costado derecho de la mayor (previamente acercándose más a ella para poder mirar) y sus orbes rojizos observaban lo mismo –o eso creía- desde lejos, aquellos luceros carmesís contenían un fuego que quería ser expulsado hacia el exterior… su gran temperamento era reprimido para poder convertirse en una persona de mayor valor. Cualquiera que la viera podía notar que estaba parada recta y firmemente, su mirada no mostraba ego pero podía detonar en la confianza que había adquirido en este último tiempo...
Por otra parte su figura podría ser apreciadas gracias a las ropas que portaba, un vestido blanco bastante hermoso y pegado a su cuerpo, junto a unas botas claras que llegaban casi a la altura de su rodilla, de las cuales particularmente la derecha guardaba el Daikiri que tanto cuidada y apreciaba.
En su muslo derecho también estaba amarrado el porta armas con 5 kunais que tenían dos de ellas una nota explosiva, en la cartuchera ninja llevaba tres píldoras de soldado, dos notas explosivas, 1 pack de bengalas, 3 pergaminos de almacenamiento, 2 bombas de humo, 4 senson, 5 shurikens y 8 kunais; el resto de sus cosas se mantenían guardada en la mochila (4 shurikens, un lanzador de agujas que se encontraba cargado con 5 senbon, 7 senbon, 1 pack de bengalas, 2 recipientes, y dos packs de alambre ninja), cosas que no pudo dejar en Konohagakure así que por ahora se encontraba portándolas aunque no tenía la necesidad de usarla. Más que nada lo único que a ella le importaba era el daikiri que llevaba escondido ¿Por qué escondido? No se sentía con la suficiente confianza de sacarlo… era algo sumamente preciado para ella.

En aquel instante su rostro era serio, no mostraba tristeza ni alegría… simplemente un estado natural, pero aquella expresión causaba que la chica se viera aún más bonita mientras su cabello carmesí adornaba su hermoso rostro. Pero a pesar de su expresión, estaba pensando varias cosas, tenía ganas de preguntar qué harían… pero sabía que ahora solo era una civil y no poseía derecho a los cuestionamientos, Haru simplemente confiaba en Kitsune… no había nada que preguntar verdaderamente.



Armas:
-5 kunais (dos de ellos amarrados a una nota explosiva, cada uno): Estuche pequeño.
-3 píldoras de soldado: Estuche grande.
-2 notas explosivas: Estuche grande.
-1 pack de bengalas: Estuche grande.
-3 pergaminos de almacenaje: Estuche grande.
-2 bombas de humo: Estuche grande.
-4 senbon: Estuche grande.
-5 shurikens: Estuche grande.
-8 kunais: Estuche grande.
- 4 shurikens : mochila.
- 1 Lanzador de agujas cargado con 5 senbon: mochila.
-7 senbon: mochila.
- 1 pack de bengalas: mochila.
-2 recipientes: mochila.
-2 pack de alambre ninja: mochila.
- 1 Daikiri de Masao en el interior de una de sus botas.
Acciones:
En este turno Haru solo se acerca un poco más a Kitsune para ver a lo lejos a Daiki, luego hace un comentario y se mantiene tranquilamente en ese lugar.
También cuenta que había llegado a la capital y esas cosas. No mucho mas.
Stats:
  • Fuerza : 40
  • Resistencia : 50
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 50
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 42
Chakra : 290

Pais del rayo




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NB Narración
Master

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Lun Abr 30, 2018 8:48 pm

NPCs Kumogakure: Hotogi Kurano y Satoshi Daiki
Cada acto, cada suspiro, cada paso... todos aquellos eran los detonantes perfectos para que la joven Hotogi no pudiese evitar mostrar una amplia sonrisa en su rostro, una que si bien parecía estar acariciando la ternura con suma lentitud, plasmaba un orgullo característico de aquellos que formaban parte de la élite del país. Sus orbes, ardientes, tomarían bajo resguardo el paso de los más jóvenes, pero en especifico aquellos que conocía de hacía no mucho tiempo atrás, posiblemente sus huellas mancharían de algún modo su existencia o intoxicaría sus mentes hacia ella por costumbres que en ocasiones provocaban que la imaginación volase sin más, y perjudicase el juicio de los más jóvenes. Pero aquello no era algo de lo que se arrepintiese, si no más bien lo contrario. Un simbolo caracteristico de la nube que incluso los más afamados shinobis, habían llegado a vivir como un pequeño rito de iniciación que pocos, podían llegar a experimentar.

Sus manos viajarían, brindando una actitud juguetona pero a su vez respetuosa en cuanto estas se ligasen entre si tras su pequeña espalda, y, una vez todos aquellos Daikiris se encontrasen entre las manos del Jonin que Satoshi Daiki se había encargado de citar, este terminaría por retirarse.

Este arma, es un emblema de nuestro país. Una muestra de orgullo, un símbolo de justicia, pero también, de muerte. — Unos nuevos pasos se sumarían al frente, abandonando el pequeño lateral de la joven Kurano para así delinear la grandeza que el mismo Daiki portaba, más aún cuando el sonido de su Daikiri acariciase el interior de aquella gran vaina que decoraba su izquierda y acariciaba el sentido auditivo de los presentes con el hermoso acero que escondía. — Son las guerras, las conquistas... pero sobre todo las vidas perdidas las que comenzaron con este ritual. ¿Su significado? No es más que el mismo nombre de aquel gran líder que antaño nos llevo a la cima, y que ahora descansa entre las paredes de este hermoso valle de guerra. — alzó con elegancia su Daikiri, mostrando una apariencia que poco a poco se había visto modificada por ornamentos y mejoras, convirtiendo la simple apariencia de un tanto adornado y dorado, en un Wakizashi de mayor rigidez y sobre todo, de respeto. — En nuestro país, cada avance supone un paso a la victoria. Y es algo que se refleja en estas hermosas armas que os son brindadas tras vuestra graduación. — tras sus palabras, su brazo bajaría, realizando un juego de muñeca que posaría el filo del acero sobre su diestra enguantada, y la empuñadura en su izquierda, abriendo la palma para brindar así un elegante apoyo.

A su lado, Hotogi Kurano mantendría su sonrisa. Su derecha, de igual manera que Daiki, una vez finalizase con sus vocablos viajaría hasta el lateral izquierdo de su cadera, acariciando así la delicada empuñadura de su propio Daikiri que, a diferencia del de Satoshi, mostraría decoraciones propias de la delicadeza de una flor de cerezo que era atrapada por el mismo oro que la sentenciaba.
Daimyo País del Rayo: Hime no Tori
Tanto honor... tanto orgullo.— una voz delicada surcaría los mismos vientos gélidos de la montaña, acallando las voces de los examinadores. Un eco lleno de grandeza, de elegancia y a su vez, de misericordia.

Un palco bañado por la grandeza de los mismos dioses, colmando cada angulo de aquel rojo escarlata que lo componía, por el oro que remarcaba su completa majestuosidad a tan solo diez metros de altura y varios metros de distancia que desenmasquarían aquella hermosa presencia. Dueña de cientos de historias, de numerosos monumentos, pero sobre todo, del cariño de los ciudadanos de su país, de aquellos a los cual una diosa traida del mismo cielo atesoraba como sus propios hijos y les brindaba toda calidad de vida, sin miedo a desgastar sus propias fuerzas o incluso pertenencias. Hime no Tori.

Una Daimyo que si bien lideraba el puro linaje de su familia, se había convertido en la primera de las reinas que jamás habían llegado a pisar aquel precioso país que los rodeaba y abrazaba entre sus preciosos feudos repletos de riquezas. Muchos la admiraban, no había persona que hasta el momento hubiese podido ver maldad en su rostro o desprecio hacia los suyos, una mujer que amaba, que acariciaba y que abrazaba a todos y cada uno de aquellos que se encontraban bajo sus hermosas manos, que, carentes de las delicias mortales de la piel, mostraban plumas albinas, de la misma tonalidad que su piel que, recelosa, mostraba una preciosidad y una delicadeza que carecía de humanidad alguna entre aquellos que la rodeaban. Incluso la misma grandeza del hombre que acompañaba su izquierda, no era digno de esta. El mismo Kuro Yotsuki. que velando por su seguridad, realizaba acto de presencia, en aquel examen, mostrando una sumisión impasible junto a la gran belleza que la acompañaba.

No puedo hacer más que mostrar admiración hacia ustedes jóvenes.— vocablos dulces, aterciopelados y impolutos. Una sonrisa fresca, bañada por el mismo rojo de sus labios perfectamente decorados por lo que aparentaba ser una grandeza desmedida y con ello, las manos más expertas. — Mi presencia generalmente se encuentra vetada, pero por una vez en las décadas que mi respetada familia se ha encontrado velando por vuestras vidas, he conseguido que vuestro líder decidiese darme la oportunidad de partir lejos de las puertas de Palacio para poder presenciar a los jóvenes que algún día, puede que luchen por la vida de nuestros ciudadanos y de las futuras generaciones.— sus alas unidas al frente mostraban la grandeza y elegancia de su accionar, un protocolo que era adornada por nada más que sus prendas ornamentadas por un largo kimono blanquecino y de hebras doradas que la hacían dueña de su titulo. — Espero poder disfrutar de este evento junto a ustedes y ver de lo que sois capaces. Hace no mucho pude ser consciente de el impetud de las filas del Rayo, del orgullo y del talento. Gracias a ello, mi propia sangre que casi roza los terrenos del olvido, brillo más que nunca, trayendo un pequeño regalo a mis filas. Una Kunoichi que ahora, vela por la seguridad de la que algún tomará mi trono. Mi hija, Tora.

La brisa invernal acariciaría su cuerpo, sus hermosa y larga melena albina que lucharía contra sus propias prendas, pero que no sería más que un detalle antes de que la que era citada como una reina, inclinase ligeramente su cuerpo, realizando una reverencia que si bien era prácticamente mínima, mostraba gratitud y una elegancia propia de su titulo. — Confío en que entre ustedes podremos ver grandes leyendas alzarse.
Raikage: Kuro Yotsuki
La grandiosidad de su porte, el fuego de su mirada, pero sobre todo, la soberbia que tanto lo caracterizaba. El mismo hombre que se encontraba al mando de aquella aldea que los instruía y buscaba alzarlos en un futuro cuanto más proximo hacia la cima; se encontraba en lo alto y frente a ellos.

No hubo momento en el que su rostro mostrase un mínimo de humanidad a pesar de su apariencia pasiva. Sus prendas, adornadas por el mismo color albino que siempre lo habían alzado, el oro de sus detalles, y aquella piel negra que corría por sus hombros y recaía por sus costados, adornando con sumo cuidado cada parte de aquel uniforme que tan solo los mayores cargos podían portar y finalmente, aquel Daikiri que había olvidado por completo su significado para mostrar la ruda apariencia de una Katana bañada en el mismo oro. No había detalle que se escapase, tampoco shinobi que no cayese entre las garras de aquel mirar carmesí que, con superioridad, los juzgaba desde las alturas aún a pesar de que  sus labios se encontrasen completamente sellados.

Pero el gran paso sería dado en el momento que su majestad finalizase con aquel pequeño discurso, brindando así completa libertad al líder a la hora de comandar con aquel evento.

Un paso al frente sería el detonante, de igual forma que la afilada mirada sobre cada uno de los participantes mientras el frío invernal azotaba con astucia no solo su cabellera dorada, si no también la elegante capa que proseguía a sus prendas y terminaba por afianzar el gran titulo que lo caracterizaba. —Espero que mis shinobis no hayan perdido el tiempo adoctrinandolos. Que cada segundo de sus vidas que perdieron brindando sus conocimientos a jóvenes como vosotros, no fuesen más que una excusa para que pronto hagáis sucumbir a nuestros enemigos bajo vuestros pies. — escuchar aquel rudo tono de voz podría resultar conmocionante, como si un titan hubiese descendido desde los cielos y roto el mismo terreno que pisasen para mostrar su furia, aún a pesar del control que demostraba ante la mujer que se encontraba a su izquierda. Palabras que si bien se encontraban decoradas por un respeto algo torcido, eran enviadas cual puñales directo al orgullo, dañandolo y pisoteándolo, como si su método de acción o su forma de juzgar, fuese la única que tuviese potestad. —No me importa vuestra procedencia. Tampoco quienes sois puesto que abandonasteis vuestra identidad en el mismo momento que decidisteis abanderar el símbolo de nuestra aldea. Pero espero que demostréis ser lo suficientemente hábiles como para corresponder nuestras expectativas. En caso de que no os sintáis preparados, sellad vuestros pies en el mismo terreno en el cual os encontráis y dad la vuelta, pero no volváis a mirar atrás; por el contrario, dad un paso al frente y mostrad vuestro mayor saludo de respeto a vuestros lideres.

Sus últimas palabras resonarían entre las montañas. Cada shinobi, cada guerrero e incluso ente inadherente a la realidad había recibido una orden, algo que provocaría que incluso el mismo Satoshi Daiki que se encontraba mostrando con respeto su propia Arma, envainase esta, y, tras arrastrar su pierna derecha a estar en conjunto con su siniestra, golpearía su pecho con el puño en el corazón mientras miraba al frente. Una tradición que efectuarían todos y cada uno de los presentes, incluyendo a la misma Hotogi Kurano, jóvenes shinobis de las filas de examinados, y hasta los mismos guerreros que aguardaban por la seguridad de la gran fortaleza, o rodeaban el perímetro cercano al cual los mismos jóvenes dominaban. Tan solo los lideres mantendrían su mirada al frente, mientras Hime no Tori, con una leve sonrisa observaba con ahínco la escena.
Daimyo País del Rayo: Hime no Tora
Mientras el orgullo alzaba a los mejores de los shinobis, Tora, como de costumbre, se encontraba formando parte de su propio mundo. Algo que terminaría recayendo sobre las responsabilidades de la joven Yatori Hoshino, su propia guardia real. Pero aún a pesar de ello, y aunque pudiese resultar un detalle algo curioso, la pequeña se había mantenido al margen, respetando cada una de las palabras no solo de su madre, si no tambien de Kuro Yotsuki, hombre que en todo momento se había encontrado al frente, y había provocado que la curiosa Tora, decidiese ignorar sus propias obligaciones a la hora de mantenerse al margen, y decidiese tomar sus propias acciones sin importar las consecuencias que pudiesen acarrear.

Portadora de aquellas prendas amarillas y algo desordenadas, aquel largo cabello dorado y detalles que la hacían olvidar la apariencia humana a los que todos estaban acostumbrados. Había olvidado lo que podría haber resultado como su primera presentación en público para simplemente, alejarse de la realidad. Si, hasta el momento no había armado ningún revuelo, no más que si intento desesperado por acariciar la vaina del Daikiri del líder, o en aquellos momentos observar con deseo la gran capa que adornaba su espalda. Se las había arreglado para, aún a pesar de las dotes de la que había sido citada para cuidar de esta, escabullirse hasta el punto en el cual, alejarse del lado de su madre, decidiese tomar camino en dirección al Raikage, posando así su mano derecha sobre las prendas del líder, y aferrándose así a la chaqueta blanquecina de este, como si un deseo irrefrenable por el contacto físico con el líder comenzase a magullar la tan valiosa y peligrosa curiosidad de un gato, que con hermosos cuernos afilados y oscuros, asomaba ligeramente, pero por suerte estaba oculta por los plumajes de su madre, dando nada más que la visual de su ojo izquierda observando el patio y como todos mostraban aquel respeto.

Quiero bajar...— Sus susurros podrían ser escuchados no solo por ambos líderes, si no también por aquella joven de hermosa melena dorada que había sido citada a encontrarse junto a los lideres en la presentación de dichos exámenes. Quizás pocos comprenderían la importancia que la joven había ganado en tan solo unos días, pero la gratitud de la Daimyo había provocado que la cercanía que esta tuviese junto a los altos cargos, fuese un detalle característico que incluso, a pesar de su corto rango generaba cierto respeto entre aquellos que tomaban posesión de las mejores habilidades entre los terrenos de la nube. Quizás un modo de mostrar a los jóvenes que yacían en el exterior de aquel hermoso palco, que aún a pesar de la juventud, el talento podía ser algo innato, como mismamente Yatori Hoshino había mostrado.

Sería esta la razón por la cual Hime no Tori, aquella misma mañana la había citado hasta la gran fortaleza y reunido junto con los demás miembros de su guardia, brindando ciertas instrucciones en las cuales ella, tomaría el mayor de los protagonismos y tendría el honor de encarar aquel evento junto a ella, al lado contrario que el Raikage había domado en la presentación.
Jonin Kumogakure: Kitsune Yamanaka
¿Acaso lo dudabas? Su casamiento será pronto.— La diversión de su tono de voz provocaría que una pequeña risa burlona escapara de entre sus labios, aunque esta no llegase a ser lo suficientemente vistosa. Sus brazos, aún cruzados alzarían aún más su pecho, como un pequeño gesto de orgullo hasta que finalmente, un largo suspiro escapase de sus labios, más aún cuando el líder se dio a mostrar junto a Hime no Tori, brindándoles así a ambas Kunoichis de la nube una visión perfecta no solo de ambos, si no también de aquellas dos entidades que los acompañaban.— Lo echaba de menos.— diría en el momento que sus claras orbes recayesen con sumo fervor y respeto sobre el líder de la nube. Sus brazos caerían a la par que sus palabras y junto a ello formarían un pequeño puño, como si realmente estuviese esperando algo tras tal grandiosas palabras que derrochaban elegancia y majestuosidad.

Un evento único.— terminaría por decir antes de callar, demostrando su respeto y admiración antes de que la comanda fuese cedida a todos y cada uno de los presentes, provocando que la mujer de dorada melena irguiese su espalda con decoro y alzase su puño hasta la altura de su corazón, golpeando este con cuidado.

Tras aquellos gestos solo habría silencio. Dando así paso a que la ceremonia prosiguiese, más aún porque con tal invitación por parte de Kuro Yotsuki, la cuenta atrás había comenzado.
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NB Narración
Master

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Lun Abr 30, 2018 8:50 pm

Pautas y Aclaraciones.
— Proseguimos con esta pequeña introducción y entramos ya en aquello que tanto esperabais. Tras la última oportunidad que se os brinda para decidir si deseáis continuar, vosotros seréis quienes decidirán su futuro en esta trama.

— Se invita a Yatori Hoshino a formar parte de la trama.

— ¡Mucha suerte a todos!
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Yûgen Hotaru
Renegado B

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Yûgen Hotaru el Lun Abr 30, 2018 11:13 pm



Había sido invitada a aquel maravilloso evento, lleno de tradición, elegancia y magnificencia, un ritual militarizado al que los Shinobis más preparados habían sido invitados para medir su avance y suponer un ascenso en su carrera, en horas de la mañana había sido convocada a asistir al evento, mis instrucciones fueron claras así que solo resguardaba aguardando el momento de cumplirlas, me encontraba ubicada a un par de pasos al costado izquierdo de la Daimyo, por detrás de la misma, mantenía una mirada serena, tranquila y cautivada por lo que estaba viviendo en ese momento, admirar todos desde el palco donde las máximas autoridades se encontraban era algo inolvidable, más aun cuando la Feudal hizo referencia a mis acciones pasadas en mi primera visita a la capital, me sentía orgullosa, pesé a no mostrarlo en gesto estaba feliz de haber alcanzado ese grado de confianza.

Mis manos se mantenían juntas a la altura de mi cintura por la espalda, mis pies juntos y mi mirada al frente, atenta y escuchando el discurso de todos los dirigentes del evento, Satoshi Daiki, cuyas palabras motivarían a cualquier militar verdadero, los haría sentir ese orgullo y honor en su interior por luchar y alcanzar los objetivos de su amada patria, las palabras de la feudal que pesé a su rango y autoridad sonaban sinceras,  por lo menos eso asumía yo, sentía que ella no hablaba por compromiso ni por complacencia, ella hablaba por que realmente lo sentía, expresar esas emociones de tal manera, era simplemente digno de admiración y alabanzas.

Mantenía mi postura erguida y firme, mirando siempre hacía el frente, distraída en ese momento por los discursos que los personajes estaban dando, las palabras del Raikage sonaban imponentes, un verdadero líder militar, mientras la feudal mostraba pureza y humanidad, el líder de la aldea mostraba una doctrina ampliamente conquistadora y dominante, podría decirse que las dos caras de la moneda que perfectamente provocaban que nuestro país fuese una nación dominante y altamente peligrosa. Mi mano chocaría a la altura de mi pecho buscando la posición del corazón, mostrando respeto y correspondiendo el saludo que todos estaban haciendo, gesto que nos caracterizaba, que nos definía y que nos representaba como Shinobis de la aldea de la nube.

Sumergida en las palabras que nuestros gloriosos lideres estaban diciendo había olvidado lo más importante, proteger a la joven Tora, para cuando retomé la vista hacía mi costado la chica se había alejado acortando la distancia a nada con nuestro líder inclusive extendiendo su mano hacía él, no sabía cómo reaccionar, si moverme o no, estaba ante las autoridades del país, equivocarme en un gesto, una palabra, una acción, desencadenaría sin lugar a dudas que muriese, me llenara de desprestigio y deshonor, sí, mi corazón nuevamente se había acelerado mientras miraba en dirección a Tora y el Raikage.

— Tora-sama, yo le acompañaré una vez terminé el evento. Tome asiento al lado de nuestra Heika y luego bajamos.  — expresé con naturalidad aunque podrían darse de cuenta de un poco de miedo en mis palabras, además que el tono de voz era un poco bajo para evitar que pensaran estaba regañando a la hija de la feudal, era solo una medida cautelar para intentar controlar los impulsos de Tora, solo había girado mi cuerpo en dirección de ella y el Raikage, sin moverme, no rompería la formación sin recibir orden alguna.

Mientras esperaba la respuesta de Tora y el resto me quedaría mirando hacía esa posición, luciendo un nuevo atuendo ideado para la ocasión, al ser una miembro de la guardia real llevaría el característico uniforme para esa situación, llevaba una camisa sin mangas de color blanco con decorados negros y rojos en los bordes, un short blanco con bordeados azabaches y rojizos que llega a la mitad de mis muslos, unas medias negras largas hasta la altura de la rodilla, unas botas blancas con trenzas rojas y decoraciones azabaches. Para finalizar el atuendo unas excéntricas mangas como si se tratara del uniforme de una sacerdotisa completamente blancas y con el borde negro con tejidos rojizos, donde a la mitad del bise se sujetaba con una especie de cinto rojo con cascabeles.

En mi cabeza llevaba un cintillo único y característico, la placa de la aldea en una tela roja donde la placa metálica resaltaba por sobre mi cabeza y brillaba con la luz, luciendo con orgullo el emblema de la aldea, mis armas se encontraban distribuidas en cada estuche, dos pequeños estuches en cada muslo, un estuche mediano en mi cintura, el Daikiri ubicado en mi costado izquierdo a la altura de la cintura como si se tratara de una katana, finalmente ocultas bajo aquellas mangas se encontraban dos placas protectoras en mis antebrazos con un pequeño mecanismo oculto. Prendas que ahora lucía con orgullo dado mi puesto y responsabilidad.




Acciones:


  • Saludo cuando todos lo hacen.
  • Giro mi cuerpo en dirección a Tora
  • Le hablo a Tora cuando todos acaban sus discursos

Stadisticas:

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 62
  • Concentración : 60
  • Voluntad : 30
Chakra : 222

Inventario:

Estuche Pequeño (Derecho 1)

  • Bombas de Humo x2
  • Alambres Ninjax5


Estuche Pequeño (Derecho2)

  • Kunais x1
  • Shurikensx4

Estuche Pequeño (Izquierdo)

  • Kunais x2
  • Shurikensx2

Estuche Pequeño (Izquierdo2)

  • Kunais x3
  • Shurikensx2


Estuche Mediano (Cintura)

  • Kunais x3
  • Sellos Explosivos x2
  • Bomba de luz: x 2
  • Shurikens: x 4



Otros Items

  • Comunicador (Oreja) x1
  • Daikiri x1
  • Kami no Te (神の手, La Mano de Dios): x 2 (En cada ante brazo)



Técnicas:

País del Rayo - Kumogakure




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Kaguya Kagemaru
Kumo Genin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Kaguya Kagemaru el Mar Mayo 01, 2018 4:23 pm


Chunin Shiken



Personalmente no sabía mucho sobre el trasfondo del Daikiri hasta hoy, y aunque pudiera ser algo interesante no deje de pensar que se alargaba demasiado el tema, y al ver los emperifollados Daikiris de algunos lideres no pude evitar lamentarme internamente, la opulencia y el brillo no eran cosas que debieran caracterizar a un shinobi, entendía que hasta cierto punto era necesario para impresionar a la plebe pero esperaba que no fuese así a la hora de ir a la guerra, hasta el momento yo había sentido siempre un gran respeto por raikage sama, al puto de no dejar que nadie acortase nunca mi nombre pues ese pertenecía a ese hombre, sin embargo lo que veía ahora no podía dejar de decepcionarme ligeramente, toda aquella ceremonia exagerada me parecía una perdida de tiempo, los discursos motivacionales eran algo habitual pero aquello ya parecía una simple glorificación personal sin mas motivo que satisfacer el ego, decidí ignorarlo y achacarlo a la presencia de la daimyo, que si alguien me había decepcionado hoy era ella.


¿Se suponía que en la cima de todos nosotros tenía que estar aquella mujer que parecía incapaz de moverse sin tropezar con alguna parte de su elaborado vestuario? No se la veía capaz de tomar decisiones militares francamente, y todo eso de descender de los dioses parecía muy exagerado, se veía insignificante para mi, como un pavo real abriendo sus plumas para aparentar mas de lo que es, poco mas que un pollo colorido.
Por descontado ni rastro de estas emociones osó asomar por mi rostro impasible, ejecute el saludo a la perfección y mantuve la compostura y la calma en todo momento, podría pensar sobre aquello mas adelante, cuando hubiese logrado superar el examen. En cuanto pensé esto descarte los pensamientos por completo, tenía cosas mas importantes de las que ocuparme, y permanecí mirando al frente a la espera de que aquella larga ceremonia concluyese, por lo menos la actitud del raikage si era como esperaba a diferencia de su ostentosa arma, así que me concentre en las palabras de ese hombre y me prepare para lo que estaba por venir.


Stats:

STATS
  • Fuerza : 32
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 30
Chakra : 130

Inventario:

-Armadura x1(Puesta)
-Daikiri x1
-Zambato x1(espalda)
-Protector de Kumo x1(frente)
-Comunicador x1(Estuche grande)
-Shuriken x8 (Estuche grande)
-Pildora de soldado x2(Estuche grande)
-Pergamino de almacenaje x1 (Estuche grande)
-Fuma Shuriken x1(Pergamino de almacenaje)
Shuriken x5(Estuche pequeño derecho)
Shuriken x5(Estuche pequeño izquierdo)
Estuche grande x1(Parte de atrás de la cintura)
Estuche pequeño x1(Muslo izquierdo)
Estuche pequeño x1(Muslo derecho)
Resumen de acciones relevantes.:


-Kagemaru tiene ciertas impresiones no muy favorables acerca de los lideres debido a la opulenta y exagerada ceremonia a su ver pero se concentra en las palabras del raikage, opuestas a ello, realiza el saludo y se mantiene a la espera preparándose mentalmente para el momento de la verdad.


PAÍS del rayo - Kami no ten'no




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Hikari Yamanaka
Kumo Genin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Hikari Yamanaka el Mar Mayo 01, 2018 11:16 pm


Hikari Yamanaka
Luego de entregar mi Daikiri, me quedo completamente quieta para comenzar a escuchar las nuevas palabras de las personas que tomaron las armas de cada uno para ponerlas en un lugar bastante valioso, toda esta ceremonia para mi es algo nuevo y a la vez muy emocionante debido a que estoy aprendiendo de cosas que jamás había visto en mi vida y que nunca pensé que tuviera la oportunidad de vivir este momento. Mis orbes de color zafiro comenzaron a brillar intensamente cuando una figura de una mujer muy hermosa hace acto de presencia, trago saliva algo nerviosa sin mover ni un solo musculo de mi cuerpo solamente dedicándole toda mi atención porque los rumores sobre aquella mujer por toda la aldea de Kumogakure, son bastante fuertes y especialmente de mi madre que me contaba de esta.

Sin emitir ni un tipo de sonido escucho las palabras ajenas, quedándome muy sorprendida tan asi teniendo las ganas de por lo menos tomar su mano pero se que en estos momentos no puedo hacer nada de eso, tengo que mostrar una actitud completamente seria. Las sorpresas este dia seguían continuando cuando la figura del Raikage, aparece haciendo que mis nervios vuelvan a despertarse viendo que los altos mandos de la aldea de Kumogakure, están aquí para vernos realizar el examen Chunin. Las palabras del rubio hicieron completamente lo contrario, intimidándome, haciéndome dudar algunas veces porque con las palabras de la albina simplemente me relaje sintiendo que puedo hacer todo lo que me proponga con su sola presencia me hace sentir segura de mi misma.

Mi pelo dorado se mueve gracias al viento invernar que hay en el ambiente, en mi rostro no muestro ninguna incomodidad de sentir este frio aire sin dejar de mirar hacia mis superiores, cuando veo a mi compañero presentarme se me idea de forma inmediata algo para dar por lo menos una presentación algo diferente. Sabiendo que es mi turno de forma rápida observo de reojo hacia mi mejor amiga, y luego observo a la Daimyo. Dando un paso al frente como me lo habían indicado, poniendo mi puño cerrado en mi pecho mostrando una posición de respeto hacia mis superiores, sin parpadear mostrándome decidida ante todo –Yamanaka Hikari, es un placer estar con todos ustedes.- Comento estando completamente decidida pero adentro de mi los nervios me consumen ¿Lo hice mal? ¿No tenia que haber dicho mi nombre completo?. Las dudas comienza a venir en mi cabeza pero algo me robo la atención, cuando una figura nueva entra en escena notando que es una chica algo pequeña pero es algo igual a la Daimyo. De forma inmediata comprendo que se trata de su hija con el gran parecido que tienen y es la única que puede tener el derecho de hacer tales acciones en ese momento, luego de finalizar mi salude me le quede viendo unos segundos a Hotogi, es la persona que por lo menos me ha visto y conocido un poco en mi travesia en la capital para luego fijarme hacia la Daimyo.

  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 130


Inventario:

6 Kunais.(Estuche grande)
Comunicador (Estuche grande)
3 Pildoras de soldado (Estuche pequeño Izquierdo)
4 bombas de humo (Estuche pequeño derecho)
1 Bomba de Luz (Estuche grande)
6 Makashibi (Estuche grande y los otros 6 estuche izquierdo)
18 Shurikens (Estuche grande)
Bandana de Kumo (En mi frente)
1 Daikiri
1 Estuche grande (Parte de atras de la cintura)
Estuche pequeño (Muslo izquierdo)
Estuche pequeño (Muslo derecho)
Resumen de acciones importantes:
- Viendo a todas las personas llegar hacia el lugar, me presento hacia todas ellas diciendoles mi nombre con seguridad haciendo una clara reverencia de respeto hacia mis lideres.
- Observo de reojo aquella pequeña figura que llega de sorpresa a estar al lado del Raikage, sorprendiendome un poco pero mi vista de forma inmediata miran al rostro de la Daimyo.


PAÍS DEL RAYO - Residencias




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Koki Senju
Kumo chunin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Koki Senju el Miér Mayo 02, 2018 8:31 pm


Koki
Volvió a su lugar con rapidez, pensando si dentro del examen la falta del daikiri sería notoria, nunca lo usaba porque estaba guardándolo para una ocasión especial, que esperaba fuera esta, pero estaba equivocada. La chica trató de controlar su respiración mientras escuchaba atentamente a los superiores, con una posición firme, aunque discretamente secándose el sudor de sus manos con su ropa. Soltó un largo suspiro antes de que apareciera la mismísima daimyo. Aunque casi se quedó sin aliento cuando la vió, al principio estaba un poco confundida, sin duda este examen estaba repleto de sorpresas, se sentía honrada por todos los presentes, pero también tenía más presión.

La daimyo dijo algo que sin dudas le provocó curiosidad, emocionada, supo que se trataba de Yatori, y sí, ¡ahí estaba! Incluso su amiga, la chica de la promesa sería testigo de que se encargaría de cumplir, o al menos se esforzaría con todo lo que tenía. Ahora su atención pasó al Raikage, claro que sus palabras impactaron en Koki, pero no como una amenaza, más bien lo tomó como un motivación, aunque su fidelidad le pertenecía al rubio que se alzaba ante todos, la chica sentía una ligera aversión en su contra, aunque probablemente el otro no conociera ni su existencia, Koki estaba convencida de que esa persona merecía su respeto, su admiración pero sobre todo su desagrado. Borró la expresión de preocupación para remplazarla por una más decidida, con el ceño ligeramente fruncido.

Miró a Hikari por un instante, mismo en el que sus miradas chocaron. Sin tardar, sin titubeos, obedeció las palabras de su líder. Dió un pasó al frente y con su puño golpeó su pecho, justo donde se encontraba el corazón, con la frente en alto, sin apartar la vista del Raikage, que ahora se encontraba en una situación... extraña, la protegida de Yatori parecía ser bastante traviesa, ya se lo había imaginado con las historias que le había contado la propia Nara, sin embargo no imaginaba que podría ser tan... ¿irrespetuosa? Cómo fuera, ahora estaba en manos de su amiga y realmente le intrigaba como lo manejarían, tanto el Raikage como Yatori.
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 26
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 22
Chakra : 128
Inventario:

• Estuche Pequeño (pierna derecha):
—x4 kunai.
—x1 kunai con bolsita explosiva.

• Estuche Mediano:
—x5 Shuriken.
—x1 Alambres Ninja.
—x1 Píldora de soldado.

• Visible:
— x1 Daikiri
— x1 Comunicador (oreja derecha).
— x1 Protector con emblema (brazo izquierdo).
Resumen:
• Koki ahora se siente más tranquila y motivada por las palabras del Raikage.
• Da un paso al frente y saluda.
• Observa al Raikage con Tora atentamente porque quiere saber como manejarán la situación.
Kumo no Yōsai




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Haru Uzumaki
Civil Kumo

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Haru Uzumaki el Miér Mayo 02, 2018 8:44 pm


Haru Uzumaki
No pudo evitar sentirse emocionada por las palabras de Daiki, incluso tuvo el impulso de sacar el Daikiri que le habían entregado y admirarlo –como siempre hacia, pues nunca lo dejaba solo-, pero aquello fue reprimido con éxito y simplemente se mantuvo expectante… hasta que escuchó a su madre. Las palabras que dijo causaron que la joven de cabellos carmines dirigiera su mirada hacia ella por un momento y luego a Daiki, mientras sus ojos mostraban algo de incredulidad ¡Ella no estaba enterada que él se casaría! Sería una pena para las que estuvieran obsesionadas… pero de cierta forma Haru solo podía alegrarse por él (si es que realmente quería aquello).

-Increíble…un casamiento...-

Pero sin más sus labios nuevamente se mantuvieron sellados, cuando escuchó la voz de una mujer, su mirada carmesí se dirigió hacia ese lugar para observar a la femenina que desprendía elegancia, belleza y el aura de un gobernante, por un momento Haru quedo estupefacta al verla, luego entendió quién era… si no supiera sería una bruta.  Lo había leído, estudiado, informado… tenía idea de quien era esa mujer, por eso mismo sintió como su corazón latió con algo de nostalgia, como si estuviera recordando algo que había quedado enterrado en sus memorias.
Igualmente todas esas sensaciones se detuvieron cuando escuchó el largo suspiró de su madre, sin entender muy bien por qué hasta que oyó las palabras que ella dijo, no es como si no hubiera escuchado los rumores respecto a Kitsune pero nunca les había dado importancia… ahora cobraban un poco de sentido ¿No? Por otra parte ella también extrañaba a alguien, incluso Haru hubiera suspirado si no habría comenzado a escuchar las palabras del Raikage.
Cuando él terminó de hablar ella no dudo en hacer sus acciones –incluso al mismo momento que las de Kitsune-, alzar su puño hacia la altura de su corazón para luego golpear esa parte mientras mantenía una posición recta y sus pies juntos.

Se mantuvo en esa posición y no dijo ninguna palabra simplemente esperaba ver que sucedería, en el transcurso de sus acciones vio fugazmente que habían dos chicas detrás de los lideres… una fue reconocida por Haru. Su sorpresa no fue notoria pero su mente estaba en un estado caótico al ver a Yatori (aunque el momento había sido muy rápido y no estaba segura si era o no), tenía ganas de hablar con ella y contarle todo lo que le había pasado para ser consolada por la rubia, pero a pesar de sus locos impulsos se mantuvo inmóvil y con un rostro lleno de respeto. La condición actual (hablando de rangos) en la que se encontraba era bastante delicada y por eso mismo respetaría todo lo ceremonial, y solo miraría hacia el frente.


Armas:
-5 kunais (dos de ellos amarrados a una nota explosiva, cada uno): Estuche pequeño.
-3 píldoras de soldado: Estuche grande.
-2 notas explosivas: Estuche grande.
-1 pack de bengalas: Estuche grande.
-3 pergaminos de almacenaje: Estuche grande.
-2 bombas de humo: Estuche grande.
-4 senbon: Estuche grande.
-5 shurikens: Estuche grande.
-8 kunais: Estuche grande.
- 4 shurikens : mochila.
- 1 Lanzador de agujas cargado con 5 senbon: mochila.
-7 senbon: mochila.
- 1 pack de bengalas: mochila.
-2 recipientes: mochila.
-2 pack de alambre ninja: mochila.
- 1 Daikiri de Masao en el interior de una de sus botas.
Acciones:
-Habla.
-Se queda callada.
-Muestra respeto.
Stats:
  • Fuerza : 40
  • Resistencia : 50
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 50
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 42
Chakra : 290

Pais del rayo




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NB Narración
Master

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Jue Mayo 03, 2018 11:32 pm

Daimyo País del Rayo: Hime no Tora
El delicado tono de la joven Nara llegaría a oídos de la joven daimyo, provocando que sus claras orbes recorriesen la distancia que abarcaba desde las prendas del lider hasta las orbes de la cabellos dorados. Por unos instantes en ella se podría notar la molestia, pero a pesar de ello, no habría más que sumisión, desligando sus delicados dedos de las ostentosas prendas de Kuro Yotsuki par así dar unos pocos pasos en dirección contraria, alejándose de este mientras arrugaba su nariz, con cierta desconformidad. Aquel matiz infantil era común en ella, pero eso no quitaba que para aquel evento la joven estaba teniendo una actitud algo más tranquila. Quizás en otra ocasión ya se habría abalanzado sobre el palco para pedir la cabeza de un par de Genins, por suerte, parecía que la simple presencia del Raikage siempre se había convertido en un pequeño calmante, de igual forma que la de la Chunin, su actual guardia, quien bajo las peticiones de su madre ahora velaba por la seguridad de la joven hasta el punto en el cual podía regodearse incluso con los altos rangos como si fuese una más en la familia.

Hmmpf...— sus manos viajaran, colocando aquellas prendas que parecían bailar con sus movimientos mientras que sus desnudos pies decorados por pinturas rojizas hasta casi la altura de sus rodillas, resonarían a lo largo del palco, dando paso a un recorrido que la colocaría junto a la rubia, con una sola diferencia, se encontraba algo más por detrás, como si lo mejor fuese evitar el contacto directo frente a los ojos de aquellos jóvenes que tarde o temprano, comenzarían con el examen. —Me vengaré.— añadiría con un tono infantil y amenazante, unos matices que quizás darían algo de comicidad a la decisión tan desastrosa que decoraba sus vocablos y que finalmente, quedarían en nada más que palabras que se llevaría el viento.
Raikage: Kuro Yotsuki
Su porte seguro en ningún momento llegaría a amainar incluso cuando la joven Tora se encontraba ocultándose bajo su cuerpo y tomando distancia gracias a las peticiones de su guardia. ¿Había algún modo con el cual llegar a desvanecer tal impetu? Kuro Yotsuki era mortal, tenaz y sobre todo, un líder digno de admirar, un líder que había llevado siempre a su país a la victoria ya fuese con solo el titulo de su nombre, o el de aquellos que lo precedían.

Sus orbes carmesís, observaban a todos y cada uno de los integrantes del examen, con aquel halo de superioridad y matices de desprecio, pero no era más que disciplina, de un modo con el cual estos podrían sentir la verdadera presión y el poder al cual habían cedido sus vidas. Ser un shinobi era orgullo, era no temer a la muerte y ser consciente de aquello por lo que luchaban, no era un juego de niños, no era una falta de respeto y mucho menos algo que muchos pudiesen llegar a ostentar porque si, se podía tener las capacidades, pero lo que realmente daba paso a un shinobi real, era el sentimiento, el corazón y la decisión. Todos y cada uno de los presentes lo demostraban, cedían ante las orbes del líder aquel orgullo que los había alzado tanto como militares, como guardias.

Pero el ritual que este mismo había iniciado, donde todos y cada uno cedían sus corazones a la bandera en completo silencio de algún modo u otro terminaría por quebrarse cuando una joven genin alzase la voz en el momento menos indicado, provocando que absolutamente todas las miradas recayesen sobre esta, entre ellas, la del mismo Raikage, que con desprecio convertiría a la auto proclamada como Hikari Yamanaka, en el objetivo del rojo carmesí de sus ojos.

La tensión podría sentirse en el ambiente, e incluso la misma Daimyo había abandonado la armonía para con curiosidad fijar sus piedras preciosas en la joven. Una mezcla de intriga que había aplacado con ferocidad, pero que en cuestión de segundos se convertiría en la razón por la cual el líder torcería sus labios con socarronería. ¿Burla? Posiblemente podría tratarse de ello, no era la primera vez que veía a alguien con ese carácter, una persona que aplacaba al mismo mundo entero con su torpeza o incluso, con el nulo respeto a las tradiciones y decisiones de los mismos lideres de la nación. —¿Acaso crees que a alguien le importa tu nombre? — cuestionaría, cortando por completo con el silencio. —Cualquiera que te viese diría que serás la primera en salir llorando de la fortaleza. ¿Debería cortar tu lengua para que aprendas cual es tu lugar en las filas? — poco a poco su socarrona sonrisa se iría apagando hasta que en sus orbes solo hubiese desprecio, pero no habría actuación por su parte, no más que un giro que lo colocaría de espaldas a todos los presentes. —Veamos que tan preparada estáis tu y tus compañeros. Si te ves con el valor de resaltar por encima de todos, espero que seas capaz de superar esta insignificante prueba. — una última mirada de reojo a las filas sería el detonante de que los pasos del líder lo hicieran volver al interior de la fortaleza, dejando atrás a todos y cada uno de los integrantes, incluyendo a los mismos altos cargos que lo acompañaban.
Daimyo País del Rayo: Hime no Tori
Las hermosas galas que decoraban los pliegues de sus plumas no opacarían la hermosura de su sonrisa. Al lado del Raikage, Hime no Tori se convertía en una belleza implacable. Sus labios, bañado con el más hermoso de los rojos provocarían que sus facciones fuesen aún más vistosas pero, la majestuosidad con la cual sus plumas se alzaron, mostrando aquellas grandes alas mientras el ostentoso kimono que portaba acariciaba su hermosa melena albina que con armonía, afianzaba aún más su rostro y las pocas curvas que aquellas prendas le regalaban. — Confío que podremos ver futuras leyendas entre las filas.— junto a sus palabras la brisa que golpeaba contra su cuerpo realzaría cada parte de sus ornamentos, de igual modo que lo haría la amplitud de sus orbes antes de que se cerrasen, mostrando una sonrisa pura y repleta de emoción a pesar de su titulo. — Os deseo la mayor de las suertes jóvenes. ¡Que comiencen los exámenes!

Los vocablos de la Daimyo se convertirían en un detonante, provocando que figuras desconocidas comenzasen a saltar al centro de aquel pequeño valle de hielo. Mujeres que con hermosas prendas que compaginaban con las de la misma Hotogi Kurano, parecían tomar ahora el completo protagonismo mientras la tan aclamada Hime no Tori, volteaba su cuerpo y seguía los pasos del lider que ya no se encontraba en el campo visual de nadie, de igual manera que la joven Tora.
NPCs Kumogakure: Hotogi Kurano y Satoshi Daiki
Parece que tenemos una nueva Yamanaka entre las filas. — a la par que las guardias de la Daimyos comenzaban a irrumpir en el valle que se encontraba ante ellos, Daiki mostraría una sonrisa sincera, repleta de aquellos rasgos que siempre lo habían compuesto y que mostrarían la gran complicidad que el y su compañera habían compartido por largos años. Las palabras serían un detonante que lo llevaría a volver su cuerpo, comenzando así a alejarse de aquel valle, tomando aquellos escalones que lo acercarían aún más a la fortaleza y que dejarían atrás a la joven Hotogi Kurano, quien aún con aquella sonrisa mantendría la vista sobre los Genins.

Su postura erguida mostraba su titulo, demostrando una armonía propia de alguien como ella que junto con sus prendas, demostraban que era alguien no solo digna de respeto, si no también de grandes capacidades. Para su desgracia, o más bien de todo los que la acompañaban, eso no eliminaban aquella dulzura que cualquiera diría que se asemejaba a la de Kitsune Yamanaka, quien de la distancia, aún mantenía sus claras orbes sobre el lugar. Sería aquella actitud la cual provocaría que la joven comenzase a caminar, bajando los escalones que la separaban de los jóvenes para así, colocarse frente a ellos aún a pesar de que las jóvenes que compartían su obligación parecían ir tomando posición junto a los jóvenes.  

Me alegra veros por aquí, Hikari Yamanaka, Koki Senju.— Diría en el momento que sus pasos la frenasen ante ambas jóvenes que tiempo atrás habían sido victimas de aquella grotesca broma que ella misma había protagonizado. Su sonrisa era pura, como si tratase de brindarle un par de ánimos mientras una joven bastante parecida a esta se colocaba junto a la pequeña de hebras rosadas. —Espero veros pronto. ¡Que tengáis mucha suerte en el examen!— Su entrada sería fugaz, pero eso no quitaría aquel detalle que terminaría por convertirse en una gran sonrisa antes de que girase por completo su cuerpo, fijando la mirada en la joven que con una expresión más seria. —¡Cuídalas. No seas tan dura con ellas.!— finalizadas tales palabras, Hotogi Kurano tomaría el rumbo que la había alejado de los escalones para así, perderse en el interior de la fortaleza.
Guardia de la Daimyo: Aoi Kurano

Koki Senju.

Aoi Kurano, una de las jóvenes que formaban parte de la guardia de la daimyo no solo había tomado posesión de aquel valle junto a otras jóvenes, si no que a su vez, había dirigido sus pasos hasta encontrase frente a Koki Senju, aquella que en tal examen, se encontraría bajo sus ojos. En ella no había más que una mirada seria, quizás algo más apagada de lo normal y que junto a Hotogi Kurano — quien se había tomado la libertad de interrumpirla — se convertía en un tempano de hielo inadherente a la realidad que las hacía ver cual jóvenes que compartían su sangre con total descaro, pero solo ante la apariencia que las conformaba.

Sus prendas compuestas por rojizas prendas y un kimono abierto blanquecino, no esconderían en ningún momento aquellas katanas que decoraban sus caderas, mientras que la brisa, alzaba ligeramente su larga melena que, recogida en una cola de caballo, jugueteaban brindándole una hermosura digna de admiración. — Encantada de conocerte Koki Senju. Mi nombre es Aoi Kurano y seré quien se ocupe de tí en esta prueba. Por favor. Acompáñame. — sus palabras serían directas, y no darían paso a más que una breve presentación en caso de que la joven decidiese realizar algún tipo de contacto con esta. De igual forma que la misma Hotogi, Aoi voltearía su cuerpo, comenzando a caminar para así guiarla entre los canales exteriores de la fortaleza, alejándola así de la multitud.

Este examen será algo complejo. Nos vamos a centrar en lidiar con vuestras habilidades a la hora de desenvolveros no solo entre las sombras, si no también a la hora de lidiar con ciertos factores de pueden colocaros en ciertos compromisos. — a la par que sus vocablos escapaban de entre sus labios ambas irían ascendiendo por un pequeño pasadizo que se encontraba en el exterior. — Si bien se trata de un examen individual es posible que en ocasiones debáis de tomar algunas decisiones para continuar con vuestro avance, en este caso, tienes una misión. Una vez la cumplas deberás de tomar camino hacia la cima de la fortaleza, será ahí donde seas consciente de la prueba final. Por el momento, toma este pergamino. —  su mano derecha se alzó, metiéndose de tal modo en el interior de su kimono. Del interior saldría un pergamino de hermosa tela blanca y un lazo rojizo con detalles de oro, pergamino que sería tendido a la joven Senju en el mismo momento que Aoi Kurano detuviese sus pasos en las alturas, una zona de la fortaleza que dejaba el valle donde anteriormente se encontraban a una distancia incalculable.

Frente a ambas, la pelirrosa podría observar una hermosa entrada que formaba una fortaleza como las anteriores que las habían llevado hasta el examen, en la cima como siempre, dos guardias y en la lejanía, esta podría observar como una gran multitud se movía entre si. Una fortaleza abarrotada por lo que hasta el momento, parecían simples civiles. comercios, música tradicional y el gran movimiento que alzaba tal lugar se convertiría en el primer protagonista de los ojos una vez la joven cruzase la mirada tras las puertas de la fortaleza abierta, una fortaleza que se encontraba a unos diez metros de distancia y que crearía un valle de unos doscientos metros cuadrados de piedra donde toda aquella gente se movía, metros cuadrados rodeados por la grandeza de aquella muralla que mantenía en todo momento una altura de unos quince metros de altura que en pequeñas ocasiones variaba cuando se podían observar escalones que llevaban a la cima en el centro de cada palco de piedra o en su defecto, hacia la parte baja de la fortaleza.

Deberás conseguir el objeto que el mismo pergamino cita pero no podrás ser descubierta en el proceso. Si alguien es consciente de tu "crimen" en cuanto a robo o incluso te conviertes en alguien sospechoso serás descalificada. Claro está, si eres un shinobi deberás tener en cuenta que convertirte en objetivo de los ojos de los demás podrá comprometerte no solo a ti, si no también a tu aldea. — dadas las breves indicaciones Aoi Kurano voltearía noventa grados su cuerpo para así fijar sus orbes sobre el cuerpo de la pequeña. — Nos veremos pronto. — finalizados sus vocablos, Aoi voltearía su cuerpo y acto seguido, se desvanecería en una sombra rauda que rápidamente sería perdida de vista.
Guardia de la Daimyo: Akai Mirayuki

Hikari Yamanaka.

A la par que Aoi Kurano tomaba posición junto a la pelirrosa, una joven que desentonaba junto a esta por su estatura se colocaría frente a la joven Yamanaka. Su mirada era algo más tranquila, cálida, pero a pesar de ello podría sentirse su alma ardiente mientras lo que aparentaban ser pequeñas orejas en su cabeza, correspondían a cierta curiosidad mientras observaba a la rubia desde una distancia de tan solo un metro. — Le espera una buena. — el tono cómico de su voz terminaría por volver a opacarse en cuestión de segundos. Sus manos se juntarían frente a su abdomen y tras ello, una pequeña reverencia repleta de respeto sería brindada a la joven Genin, un pequeño detalle en cuanto a educación que esperaba que llegase a ser correspondido, no por nada era una de las guardias de la mujer más poderosa del país. — Akai Mirayuki a tu servicio. — ejecutado aquel acto le joven voltearía para comenzar a caminar. — Sigueme, Hikari Yamanaka.

La joven Akaii, a diferencia de Aoi tomaría un rumbo distinto, acercándose de tal modo al inicio de aquella gran fortaleza y cruzando la primera entrada de esta. Ante ellas les esperarían grandes pasillos repletos de escalones que las harían escalar hasta lo que aparentaba ser la entrada principal de esta. Un lugar que décadas atrás se había visto cubierto por la sangre de miles de guerreros y ahora, decoraba el glaciar que las rodeaba con la presencia de cientos de civiles que concurrían cada una de las calles de la gran fortaleza. En caso de alzar la mirada, se podría observar como en la lejanía se alzaba la cima del lugar, una cima que desde aquel lugar parecía inalcanzable, pero que tan solo se convertía en un autentico detonante que demostraría una grandeza que tan solo los mismos dioses parecían haber nacido para disfrutar de aquello.

Durante unos instantes la joven Akaii quedaría en silencio, admirando aquella gran fortaleza y acto seguido, voltearía su cuerpo, abriendo la palma de su mano derecha para hacer aparecer un pequeño pergamino de telas blanquecinas y rosadas, decoradas por un cordel dorado. — Supongo que debes de estar decidida a cumplir con tus palabras, más aún después de que Kuro Yotsuki te pusiese en su punto de mira. — dichos aquellos vocablos la joven mostraría una sonrisa algo torcida, retando así a la joven a cumplir no solo con sus expectativas, si no también las de todos aquellos que habían dejado caer esperanzas sobre ella ante su actitud. — Sería un gran problema si no sorprendieses a quienes te rodean después de ello. — su mano derecha se alzaría en dirección a la joven a la par que hablaba, tendiéndole así el pergamino que decoraba su palma. — Esta vez para examinaros, nos vamos a centrar en lidiar con vuestras habilidades a la hora de desenvolveros no solo entre las sombras, si no también a la hora de lidiar con ciertos factores de pueden colocaros en ciertos compromisos. Si bien se trata de un examen individual es posible que en ocasiones debáis de tomar algunas decisiones para continuar con vuestro avance, en este caso, tienes una misión. Una vez la cumplas deberás de tomar camino hacia la cima de la fortaleza, será ahí donde seas consciente de la prueba final. Por el momento, toma este pergamino.

Frente a ambas, la Yamanaka podría observar una hermosa entrada que formaba una fortaleza como las anteriores que las habían llevado hasta el examen, en la cima como siempre, dos guardias y en la lejanía, esta podría observar como una gran multitud se movía entre si. Una fortaleza abarrotada por lo que hasta el momento, parecían simples civiles. comercios, música tradicional y el gran movimiento que alzaba tal lugar se convertiría en el primer protagonista de los ojos una vez la joven cruzase la mirada tras las puertas de la fortaleza abierta, una fortaleza que se encontraba a unos diez metros de distancia y que crearía un valle de unos doscientos metros cuadrados de piedra donde toda aquella gente se movía, metros cuadrados rodeados por la grandeza de aquella muralla que mantenía en todo momento una altura de unos quince metros de altura que en pequeñas ocasiones variaba cuando se podían observar escalones que llevaban a la cima en el centro de cada palco de piedra o en su defecto, hacia la parte baja de la fortaleza.

Deberás conseguir el objeto que el mismo pergamino cita pero no podrás ser descubierta en el proceso. Si alguien es consciente de tu "crimen" en cuanto a robo o incluso te conviertes en alguien sospechoso serás descalificada. Claro está, si eres un shinobi deberás tener en cuenta que convertirte en objetivo de los ojos de los demás podrá comprometerte no solo a ti, si no también a tu aldea. — dadas las breves indicaciones Akaii Mirayuki voltearía noventa grados su cuerpo para así fijar sus orbes sobre el cuerpo de la muchacha. — Nos veremos al finalizar. — finalizados sus vocablos, Akaii voltearía su cuerpo y acto seguido, se desvanecería en una sombra rauda que rápidamente sería perdida de vista.
Guardia de la Daimyo: Kiiro Mirayuki

Kaguya Kagemaru.

¿Tienes miedo o que te pasa? — Aquella brusca voz llegaría hasta los oídos del Kaguya en cuanto la fémina tomase situación al costado derecho de este, observando con sumo detenimiento cada una de sus acciones e incluso, su propia posición. A diferencia de las demás Kiiro solía destrozar mundos, su presencia no era más que el máximo deleite en cuando a la ferocidad, pero sobre todo, una manera con la cual la disciplina, nunca quedaba a un lado. Sus ojos se clavaban en el genin, juzgándole y posiblemente, pisoteando cada parte de su cuerpo, como si de algún modo sus formas no terminasen de convencerla. ¿Pero como no iba a ser de esa manera? Después de todo era el único de la formación que no había cumplido con la orden del líder, quedando así todos y cada uno de los demás shinobis un paso al frente a diferencia de él. — Márchate si no quieres participar en el examen, pero no te quedes ahí parado. No tenemos tiempo que perder y no lidiamos con cobardes.

Si porte demostraba orgullo, su mirada en cambio solo deseaba consumir cada parte del cuerpo del Kaguya ente sus llamas y con ello, mal humor. Podía no tener su mejor día, pero ver como aquel joven se quedaba pasmado en el lugar era una falta de respeto lo suficientemente ruda como para que esta se viese en la obligación de amonestarlo. — En caso de que decidas sacar el rabo de entre las piernas sígueme. Si no vete. — el desconocimiento de sus actos llevaría a la fémina a voltear su cuerpo, tomando la dirección contraria que Aoi Kurano para así, liderar el flanco derecho de aquella gran fortaleza y junto a ello, domar los exteriores, un pasillo natural que entre las nieves se realzaba con la piedra de las montañas que rodeaban la zona.

En caso de que el joven decidiese proseguir con su examen, la fémina avanzaría en completo silencio. No le interesaba lidiar con el albino por el camino, no por lo menos hasta que no se encontrasen en la zona media de la montaña, una de las muchas entradas que daban hacia la fortaleza y alzaban con ferocidad el gran palco rojizo sobre el cual sus guardias patrullaban, encargándose de que la seguridad fuese lo primero, más aún ante la presencia de todos aquellos civiles que en el interior iban endulzando el lugar.

Esta vez para examinaros, nos vamos a centrar en lidiar con vuestras habilidades a la hora de desenvolveros no solo entre las sombras, si no también a la hora de lidiar con ciertos factores de pueden colocaros en ciertos compromisos. Si bien se trata de un examen individual es posible que en ocasiones debáis de tomar algunas decisiones para continuar con vuestro avance, en este caso, tienes una misión. Una vez la cumplas deberás de tomar camino hacia la cima de la fortaleza, será ahí donde seas consciente de la prueba final. Por el momento, toma este pergamino.— Un simple movimiento de su brazo llevaría a la joven a sacar de entre sus ropajes un pergamino de telas blanquecinas, verdes y con un cordel dorado. Pergamino que segundos después le tendería.

Frente a ambos, el Kaguya podría observar una hermosa entrada que formaba una fortaleza como las anteriores que las habían llevado hasta el examen, en la cima como siempre, dos guardias y en la lejanía, esta podría observar como una gran multitud se movía entre si. Una fortaleza abarrotada por lo que hasta el momento, parecían simples civiles. comercios, música tradicional y el gran movimiento que alzaba tal lugar se convertiría en el primer protagonista de los ojos una vez el joven cruzase la mirada tras las puertas de la fortaleza abierta, una fortaleza que se encontraba a unos diez metros de distancia y que crearía un valle de unos doscientos metros cuadrados de piedra donde toda aquella gente se movía, metros cuadrados rodeados por la grandeza de aquella muralla que mantenía en todo momento una altura de unos quince metros de altura que en pequeñas ocasiones variaba cuando se podían observar escalones que llevaban a la cima en el centro de cada palco de piedra o en su defecto, hacia la parte baja de la fortaleza.

Deberás conseguir el objeto que el mismo pergamino cita pero no podrás ser descubierta en el proceso. Si alguien es consciente de tu "crimen" en cuanto a robo o incluso te conviertes en alguien sospechoso serás descalificada. Claro está, si eres un shinobi deberás tener en cuenta que convertirte en objetivo de los ojos de los demás podrá comprometerte no solo a ti, si no también a tu aldea. — dadas las breves indicaciones Kiiro Mirayuki voltearía noventa grados su cuerpo para así fijar sus orbes sobre el cuerpo del genin. — Que no te devoren los nervios. — finalizados sus vocablos, Kiiro voltearía su cuerpo y acto seguido, se desvanecería en una sombra rauda que rápidamente sería perdida de vista.
Jonin Kumogakure: Kitsune Yamanaka
A ojos de cualquiera que comprendiese la realidad que los rodeaba, un casamiento podría ser una locura. Un mundo repleto de guerras, de muertes y sobre todo de desgracias, parecía no tener lugar para los sentimientos entre aquellos de alto rango. ¿Pero quien juzgaría al amor cuando este brotaba del interior de quienes les protegían? Quizás Kitsune en algún momento se había sentido abrumada ante una idea como aquella, pero eso no quitaba que quien comandaba el examen, y junto a ello, uno de los miembros de su grupo, había tenido el valor suficiente como para afrontar las dificultades y el terror de ver su corazón ligado a una vida que tarde o temprano, podía llegar a apagarse.

Cuando me enteré no estaba segura de si alegrarme o llorar. Es una maldita locura dar rienda a los sentimientos en estas épocas. Pero no lo juzgaré por ello, después de todo además de mi compañero en batalla, también es mi amigo.— tras sus palabras y el final del aquella pequeña tradición, Kitsune volvería sus pasos, efectuando un giro de ciento ochenta grados que brindase su espalda hacia el palco y junto a ello, una despedida al valle donde tiempo atrás los genins se habían encontrado. — Pero bueno, sigamos. Debemos encontrarnos con Daiki, seguramente nos está esperando en una de las salas interiores de la fortaleza. No creo que podamos robarle mucho tiempo antes de que tenga que volver a sus responsabilidades.

No habría razón por la cual volver atrás, algo que daría razones suficientes a la Uzumaki para continuar con sus obligaciones. Era una civil rodeada de grandeza, y aunque estar en el interior pudiese ser una locura ante la consciencia de que el líder del país se encontraba entre sus grandes paredes eso no dejaba a un lado que aún la Yamanaka debía continuar con sus comandas.
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NB Narración
Master

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Jue Mayo 03, 2018 11:32 pm

Pautas y aclaraciones
— El examen acaba de dar comienzo. Cada uno de los usuarios ha sido guiado a distintas zonas de la fortaleza.

• Koki se encuentra en la parte más alta, al cual podemos citar como un "tercer piso". Su entrada se dará por el flanco izquierdo.
• Hikari se encuentra en la parte más baja. "Primer piso". Su entrada será efectuada por la parte principal y central
• Kagemaru por el contrario se encuentra en la parte central y entrará por el costado derecho.

— Cada uno de vosotros además a recibido un pergamino con los siguientes objetos.

• Koki tiene un cascabel.
• Hikari tiene un broche de flor de loto.
• Kagemaru un abanico dorado.

Vuestra misión principal será conseguir estos objetos. Narración os irá guiando y os irá colocando situaciones con las cuales lidiar para así ver si merecéis dicho ascenso o no. En cada ronda cada uno tendrá su narración individual por lo cual se os incita a mantener la cabeza centrada y actuar a consecuencia. En caso de que no seáis capaces de cumplir con las pautas que los NPCs os han dado seréis descalificados.

— Desde el momento en el que el NPC se retira tenéis vía libre para adentraros en la fortaleza, esta con motivo del examen se ha convertido en una especie de mercadillo al aire libre donde podéis observar un gran número de civiles, música y puesto tanto de comida como de objetos. Entre los civiles podréis encontrar algunos que ocultan sus rostros con mascaras de animales, yokais y seres divinos.


— En cuanto a Haru y Yatori, ambas deberán de partir en este tema, haciendo un último post. A medida que el examen avance recibiréis una mini trama individual.
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NB Narración
Master

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Jue Mayo 03, 2018 11:39 pm

Avisos importantes.
— Se os recomienda dar un buen ojo a vuestros exámenes. Puede que alguno tenga algún error remarcable que deba de ser enmendado. En caso de no ser conscientes de este, será tomado como un fallo leve pero no por ello menos importante.

Aviso importante para Kagemaru:

Necesitamos que seas consecuente con tu personaje y con lo que has plasmado en tu ficha a la hora de su creación. Una persona que ha nacido en el País del Rayo, criada desde pequeña y la cual, lo único que conoce son los ideales de su aldea, no debería mostrar semejante desprecio ante la ceremonia que se está llevando a cabo; mucho menos cuando en verdad es una ceremonia que está siendo realizada para honrarlos a ustedes, y que sientan la pasión que todo ninja de la nube debería sentir por su país.

Kumogakure no Sato es una aldea que brilla y siempre ha brillado. Es una aldea que como bien planteamos desde su ambientación, exhibe todo el potencial que tiene desde un nivel bélico hasta un nivel superficial y/o económico. Teniendo en cuenta esto y la redacción que tu mismo has dado con tu ficha (imponiendo un gran respeto por tu país y tu aldea), no cometas errores de este estilo porque son fallos que atentan contra la ambientación del foro, sin mencionar que si alguien estuviera leyendote la mente como sucedió en los últimos examenes Chunin, ya tendrías un desaprobado grande como las riquezas de la Daimyo que tanto insultas con tu narrativa.

Recuerda que las costumbres, la educación y la ignorancia de lo que puede haber fuera de tu país te hace desconocer realidades distintas, ser una persona que desprecia de tal modo unas costumbres que le fueron infundadas desde el inicio de los días, es algo irreal o por lo menos, con poca lógica. Se pueden tener algunas roces pero tu redacción choca por completo con lo que tu ficha plasmo en el momento que creaste a tu personaje. Si te conviertes en shinobi con las características que escribiste y los actuales pensamientos de tu personaje solo encontraríamos incongruencias que deberían dar paso a una moderación.

Aviso importante para todos:

Ningún NPC responderá preguntas ni dudas, tampoco darán paso al dialogo puesto que la misma narración os guía como pequeña introducción.
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Kaguya Kagemaru
Kumo Genin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Kaguya Kagemaru el Vie Mayo 04, 2018 10:55 pm


Chunin Shiken



Aunque no deje que mi rostro lo reflejara me sentí sorprendido y algo confuso, juraría que había dado el paso...¿Acaso me había concentrado demasiado en mis reflexiones que me había despistado al punto de cometer un error semejante? Tal vez estuviera nervioso después de todo, no dejaba de ser probablemente el evento mas importante de mi vida. La mujer ante mi tenía toda la razón al amonestarme y por supuesto no replique a esto, me limite a permanecer en silencio, pese a que ella cuestiono abiertamente mi carácter y dejo claro que me veía como un cobarde, no era con palabras con lo que podría demostrar a esa mujer que no era así, por lo que cuando ella se pusiera en marcha la seguiría compartiendo el mismo silencio que paso a emitir ella, al menos mi error no era tan grave, a mi ver, como el de haber hablado en plena ceremonia, aunque había procurado no pensar en ello había estado cerca de perder mi expresión imperturbable cuando había escuchado de golpe la voz de Hikari, pude con serias dificultades mantener mi expresión sin cambios pero tal vez no había dado el paso debido a que aquello había distraído mi atención, no, no tenía caso culpar a otros, necesitaba mantener el doble, o el triple incluso de atención que en cualquier otro caso, aquello no difería de una misión en cuanto a lo que se exigiría de mi, de hecho dado el objetivo final de examen de volverse un chunin, probablemente fuese mas exigente que las misiones de rango genin a las que estaba acostumbrado.


Mis pasos sobre la nieve me condujeron inevitablemente, ligeramente por detrás, de la mujer, hasta el lugar donde esta se detuvo a darme lo que por lo visto serían mis ultimas instrucciones, así como un pergamino, estuve cerca de hacer un pregunta pero me di cuenta de que no debía y asentí en silencio, y cuando esta se marcho observe el lugar al que iba a dirigirme. El interior de la fortaleza me sorprendió, pues en el se había montado una suerte de mercado, bazar o algo similar, cuyo ambiente era tan real que por un momento casi olvide que estaba en un examen, casi.  Repase rapidamente lo que debía hacer y examine el contenido del pergamino antes de proceder a internarme allí. El objeto era un abanico dorado, por lo menos parecía algo que resaltaría a la vista, esto era bueno para encontrarlo pero no para esconderlo una vez lo consiguiese, pero tenía una idea sobre que hacer al respecto. Yo mismo probablemente llamase la atención como estaba por lo que antes de internarme en el mercado, forme el sello tigre y utilice una técnica muy básica que todo genin conoce pero que no por ello era menos útil, y parecía perfecta para la situación actual. Henge no jutsu. Usándola tome el aspecto exterior de un hombre mayor que yo, aunque de mas o menos la misma estatura y complexión, con barba y pelo negro y piel oscura, vestido con ropas como las que vi mas comunes entre la gente que pululaba en el mercado y ocultando con mi transformación todas mis armas y utensilios. Después de esto me interne en el y comencé a caminar, observando puestos de forma casual y actuando como cualquier otro transeúnte, atento a cualquier atisbo dorado, que no eran pocos, en busca del objeto en cuestión, pues localizarlo era lo primero, junto con la obtención de información, necesitaba conocer bien el ambiente que se estaba reflejando ahí para saber como actuar si me veía involucrado en una situación inesperada, en una misión, la información era una de las cosas mas valiosas que existían y tenía prioridad en mi lista.


Stats:

STATS
  • Fuerza : 32
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 30
Chakra : 130-5=125(96%)

Técnicas realizadas.:

HENGE NO JUTSU (変化の術, JUTSU DE TRANSFORMACIÓN)
Es un jutsu que permite al usuario adoptar la forma de otra persona, animal u objeto. También es posible cambiar el aspecto a objetos durante un tiempo limitado; el tamaño de la transformación no puede ser mucho menor al del ser/objeto que se transforma. Este es un jutsu básico enseñado en la academia ninja y es considerado el más difícil entre los de rango E, ya que requiere emisión constante de chakra manteniendo mentalmente la forma. Para eso, el usuario debe estar interactuando con el medio ambiente, provocando mucho estrés mental para ninjas novatos.
Postura de manos: Tigre
Consumo: 5Ck ejecutar la técnica y 2Ck mantener. Las transformaciones no pueden alejarse más de diez metros del ejecutor de la técnica, dado el caso de hacer una transformación en algo ajeno.
Inventario:

-Armadura x1(Puesta) (Oculta por la transformación)
-Zambato x1(espalda) (Oculta por la transformación)
-Protector de Kumo x1(frente) (Oculto por la transformación)
-Comunicador x1(Estuche grande) (Oculto por la transformación)
-Shuriken x8 (Estuche grande)
-Pildora de soldado x2(Estuche grande)
-Pergamino de almacenaje x1 (Estuche grande)
-Fuma Shuriken x1(Pergamino de almacenaje)
Shuriken x5(Estuche pequeño derecho)
Shuriken x5(Estuche pequeño izquierdo)
Estuche grande x1(Parte de atrás de la cintura) (Oculto por la transformación)
Estuche pequeño x1(Muslo izquierdo) (Oculto por la transformación)
Estuche pequeño x1(Muslo derecho) (Oculto por la transformación)
Resumen de acciones relevantes.:


-Permanece en silencio ante las palabras de Kiiro Mirayuki acusando el golpe y sorprendido de su propia negligencia, para posteriormente seguir a esta hasta la entrada donde esta le da sus instrucciones.

- Recibe el pergamino y tras la partida de la Kunoichi lo examina y traza un plan de acción.

-Utiliza la técnica de la transformación para tomar el aspecto exterior de un hombre de mediana edad de piel oscura, cabello y barba negros, con ropas similares a las que utilizan los civiles presentes en el mercado.

-Se interna en el mercado a paso normal actuando tranquilo, examinando casualmente los puestos y paseando a la espera de ver el objeto e algún momento y de escuchar conversaciones que puedan ayudarle a obtener información relevante.


PAÍS del rayo - kami no ten'no




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Hikari Yamanaka
Kumo Genin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Hikari Yamanaka el Sáb Mayo 05, 2018 2:12 am


Hikari Yamanaka
Mi nervios incrementan a flor de piel cuando las miradas de todos los presentes van dirigidas hacia a mi, por la culpa de mi presentación no tenia que elevar mi voz para nada es mejor mantenerme callada y seguir escuchando todo de forma más tranquila pero soy una experta en meter la pata en los peores momentos. Trago saliva de forma nerviosa escuchando todas las palabras del Raikage, dirigidas hacia mí pero mantengo completo silencio para no hacer otra estupidez de las mías y seguir con aquella pose de sumo respeto hacia mis lideres sin dejar de escuchar principalmente como quiere cortar mi lengua para mantenerme callada por hablar en el momento equivocado.

Ahora todas las palabras que fueron dirigidas hacia mi por parte del rubio, fueron opacadas ahora por las palabras de nuestra gran Daimyo, siendo todo un honor estar viéndola en persona porque cualquier persona no la puede ver como ella había dicho antes, su presencia solo es algo bendecido por los dioses. Una leve sonrisa aparece ahora cuando una buena conocida se nos acerca siempre mostrando una sonrisa sincera, alguien que me jugo una broma a mi mejor amiga Koki junto a mi, pero tampoco le guardo rencor porque es una lección bien aprendida de mi parte no cometer esas cosas que puedan perjudicarme. Asiento con felicidad hacia las palabras de la chica ahora viendo como otra se me acerca estando un metro de distancia, la verdad cada joven que aparece es bastante linda como si fuera una flor, pero cada flor tiene espinas para defenderse sabiendo que son de temer –Un placer- Junto mis manos hacia mis manos haciendo una reverencia hacia ella, todo lo que esta pasando en estos momentos debe ser un gran sueño.

Mis pasos siguen a la chica sin ningún tipo de queja pero teniendo en mente lo que me está diciendo, ahora tengo una presión bastante grande porque tengo personas bastante importantes esperando buenos resultados de mi parte, y si fracaso pues sería una completa vergüenza.  Tomo el pergamino que me entrega la joven sin dejar de escuchar sus palabras, teniéndolas siempre en mi mente porque ahora la prueba acaba de comenzar, sin dudarlo comienzo a dirigirme hacia la entrada principal caminando de forma recta pero lentamente abro el pergamino viendo el objeto plasmado en el papel viendo que es una Flor de Loto, bastante llamativa –Espero que esto sea fácil…- Susurro teniendo la imagen del objeto en mi mente, guardando el pergamino en mi estuche grande para no llevarlo entre mis manos.

Sin dudarlo dos veces me adentro a ese lugar sintiendo un gran placer de alegría, mis ojos de color zafiro brillan con una gran intensidad escuchando la música del ambiente, las personas con mascaras representando cosas que realmente son fascinantes, recordándome un poco esto cuando fui hacia la capital –Actual con naturalidad y disfrutar del exquisito ambiente que estoy rodeada- Susurro para mí misma mientras camino mis ojos se mueven con algo de velocidad viendo a las personas caminando siendo un gran problema caminar de forma tranquila, debido a la gran multitud de estas. Sin más prisas por simple curiosidad me coloco hasta una tienda donde venden algunas mascaras que portan las personas que caminan y sin dudarlo compro una para unirme a la sociedad y ¨disfrutar¨el ambiente pero teniendo en claro cuál es mi verdadero objetivo. Estando en la fortaleza mirando a un sujeto que vende mascaras, pido una de un animal especialmente de zorro amarillo, para ocultarme mejor entre la sociedad, luego de efectuar mi compra me pongo esta para ahora mirar hacia atrás viendo a las personas con algo de naturalidad.



  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 130


Inventario:

6 Kunais.(Estuche grande)
Comunicador (Estuche grande)
3 Pildoras de soldado (Estuche pequeño Izquierdo)
4 bombas de humo (Estuche pequeño derecho)
1 Bomba de Luz (Estuche grande)
6 Makashibi (Estuche grande y los otros 6 estuche izquierdo)
18 Shurikens (Estuche grande)
Bandana de Kumo (En mi frente)
1 Daikiri
1 Estuche grande (Parte de atras de la cintura)
Estuche pequeño (Muslo izquierdo)
Estuche pequeño (Muslo derecho)
Resumen de acciones importantes:
- Despues de sentirme completamente nerviosa sintiendo que todas las miradas recaen en mi, me relajo un poco cuando se me acerca la mujer que conoci en la capital.
-Sin duda alguna segui a unas de las guardias de la Daimyo, antes de eso le correspondi con una reverencia de respeto. Tome el pergamino que me entrego y le dio una revision para tener el objeto en mi cabeza grabado.
-Sin perder mas tiempo me adentro hacia la fortaleza, viendo tiendas de objetos y comidas. Me dirigi hacia una tienda de mascaras para integrarme a la sociedad para ¨disfrutar¨de todo lo que esta ocurriendo, comprando una mascara de un zorro amarillo y me volteo para ver todo el ambiente con mi nueva mascara.


PAÍS DEL RAYO - Residencias




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Koki Senju
Kumo chunin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Koki Senju el Sáb Mayo 05, 2018 2:58 am


Koki
Al parecer, el Raikage había decidido ignorar a la chiquilla para poner toda su atención en Hikari, quien había obtenido lo mismo de todos sobre todo ahora que el líder la regañaba. Koki apretó la mandíbula hasta que sus dientes rechinaron, ya de por sí lo despreciaba, entendía que tal vez su amiga se merecía unas palabras para que retomara la compostura, pero no una humillación frente a todo el mundo, sobre todo cuando los rangos altos e incluso la misma daimyo se encontraban presentes, sin embargo, conservó su apariencia calmada, de nuevo con la cabeza gacha ante la situación.

Soltó un pesado suspiro cuando la mujer de extraña apariencia les deseó suerte, dando paso a las que parecerían sus instructoras. Se sintió un poco nerviosa nuevamente cuando vió que no sólo una, sino dos chicas se dirigían hacía su dirección, entre ellas la misma Hotogi, se sorprendió de que recordara su nombre, incluso de lo amable que era, ahora le era difícil creer que estaba tratando con la misma mujer que le hizo ver su muerte y la de sus compañeras—Hotogi-san, muchas gracias—respondió la pelirrosa, haciendo una ligera inclinación de forma respetuosa, le dedicó una suave sonrisa, que sin dudas sería más emotiva si no estuviera ahora en un remolino de emociones.

La chica frente a ella, que parecía ser la encargada de guiarle, resultó agradable para Koki, no parecía tan cálida como la chica que le había tocado a Hikari, pero Kurano-san parecía muy amable, o al menos eso sintió en su tono de voz, de igual manera le dedicó una rápida inclinación respetuosa—Es un placer, Kurano-san—correspondió, sin titubear; para después volver a erguirse para caminar a la zaga de la encargada. Dió un rápido y último vistazo a Hikari antes de alejarse de ella, para centrarse completamente en las palabras de la morena, a la vez que observaba el camino por donde la estaba llevando; de nuevo el bicho de los nervios la mordió, podía trabajar en equipo, creía que podía hacerlo bien, pero ¿de manera individual? Sólo había hecho misiones sencillas y nada que le tomara un esfuerzo como lo que la instructora le comunicaba.

Extendió su mano para tomar el pergamino—Gracias—fue lo único que pudo decir después de la explicación. Caminó a la misma altura que la chica ahora que pudo escuchar la música... La Senju frunció el ceño por un fugaz instante, ¿qué hacía un mercado dentro de una fortaleza?, ¿por qué era un mercado para civiles y no vendían artículos ninja? —o al menos no logró ver ningún artículo de este tipo—, ¿realmente tendría que fingir que no era un ninja? Sobre todo porque la gente que pululaba en el lugar, ¡estaba en una fortaleza de leyendas ninjas! La genin afiló la mirada con desconfianza, sintiendo que nuevamente estaba siendo victima de un genjutsu, pero no haría nada al respecto de su duda, si de verdad era un genjutsu, imaginaba que sería para evaluarla sin importar donde.

Sintió un gran peso sobre sus hombros, robar no era algo que pensaba hacer, tampoco quería comprometer a la aldea. La pelirrosa siguió a la instructora con la mirada hasta que la perdió de vista, sintiéndose casi como un cachorrito abandonado. Demonios... ni si quiera quería abrir el pergamino, pero lo hizo y... ¿¡UN CASCABEL!? Bueno, seguro no le cortarían las manos por robar un cascabel, ¡pero ese no era el punto!, tal vez incluso podría comprarlo, intercambiarlo, depende de la situación. Iba a ser fácil de transportar de vuelta, seguramente, ahora, ¿cómo entraría al mercado? Pensó entrar simplemente normal, pero ya había visto la humillación de Noppera por negarse a usar técnicas ninjas, buscando la forma de hacer las cosas como civil, además, seguro estaría siendo observada en todo momento.

Pero no podía dudar, titubear o tardarse mucho tiempo en tomar una decisión, según recordaba las palabra de Yatori. Sin pensarlo más, se quitó el comunicador que no tendría mucho sentido usarlo ahora, pero tampoco guardarlo, así que sólo se lo retiró y lo escondió entre la nieve. Tampoco tenía idea de si usaría el pergamino, pero lo conservaría. Se alejó un poco de la entrada, tratando de ocultarse de la vista de algún civil curioso, realizó el sello del tigre, e inmediatamente el pergamino se convirtió en un pasador para el cabello y la banda en un pequeño brazalete de hilo trenzado. Se recogió un poco el cabello con el parche. Cuando terminó se internó finalmente en el mercado, controlando su respiración para mantenerse lo más calmada posible, entró con una sonrisa, a paso lento, observando todos los puestos a su al rededor y lo que vendía cada uno, pero sobre todo poniendo suma atención a cualquier cascabel que apareciera.
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 26
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 22
Chakra : 128-5=123
Inventario:

• Estuche Pequeño (pierna derecha):
—x4 kunai.
—x1 kunai con bolsita explosiva.

• Estuche Mediano:
—x5 Shuriken.
—x1 Alambres Ninja.
—x1 Píldora de soldado.
— x1 Protector con emblema.

• Visible:
— x1 Daikiri

Resumen:
• Koki se molesta por el maltrato hacía Hikari, pero se mantiene con la cabeza gacha y en silencio.
• Se sorprende por ver a Hotogi siendo tan amable, la saluda y le agradece al igual que a su instructora.
• Cree que está dentro de un genjutsu porque no le ve sentido a un mercado civil dentro de una fortaleza ninja, pero aún así decide no hacer nada.
• También usa el jutsu de transformación, para hacer el pergamino un broche y la banda un brazalete.
• Se interna tranquilamente al mercado.
Técnica:
HENGE NO JUTSU (変化の術, JUTSU DE TRANSFORMACIÓN)
Es un jutsu que permite al usuario adoptar la forma de otra persona, animal u objeto. También es posible cambiar el aspecto a objetos durante un tiempo limitado; el tamaño de la transformación no puede ser mucho menor al del ser/objeto que se transforma. Este es un jutsu básico enseñado en la academia ninja y es considerado el más difícil entre los de rango E, ya que requiere emisión constante de chakra manteniendo mentalmente la forma. Para eso, el usuario debe estar interactuando con el medio ambiente, provocando mucho estrés mental para ninjas novatos.
Postura de manos: Tigre
Consumo: 5Ck ejecutar la técnica y 2Ck mantener. Las transformaciones no pueden alejarse más de diez metros del ejecutor de la técnica, dado el caso de hacer una transformación en algo ajeno.
Kumo no Yōsai




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Haru Uzumaki
Civil Kumo

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Haru Uzumaki el Sáb Mayo 05, 2018 3:16 am


Haru Uzumaki
Sin perder de vista lo que sucedía con los gennins y el Raikage –junto a las demás personas de altos cargos-, Haru escuchó lo que le decía la rubia, causando que en ese momento un malestar surgiera en ella ¿Cómo decirlo? Se había sentido “tocada” con las palabras de la mayor quien le exponía una verdad que podría ser increíblemente dura de aceptar para la Uzumaki, pero igualmente ella sabía que esa era la realidad en la que estaban hundidos ¿Qué decir? ¿Tal vez un aviso? ¿O un simple comentario de su madre? No sabía cuál era su propósito real pero entendió que los sentimientos que ella tenía por Masao eran peligrosos.

Por otra parte sintió algo de envidia de la posible novia de Daiki, pues en una situación así ella aun podría casarse ¿No parecía algo irreal? Con tan solo pensarlo sus ojos brillaban y miraban con intensidad al que estaba comprometido… realmente ella se alegraba por ambos.
Sin querer había dado rienda suelta a sus sentimientos por Masao… alguien que de cierta forma la había humillado y degradado de rangos ¿Pero cómo podría culparlo? Lo peor es que a pesar del tiempo no podía dejar de sentir aquellas emociones que mezclaban tristezas y algo desconocido ¿Acaso tenia palabras para describir el amor? Era realmente molesto, ya que leyó un montón de literatura de ese tipo y muchas personas le daban riendas sueltas a ese tipo de sentimiento… pero ella no podía, simplemente no lograba explicar con palabras lo que le pasaba a su corazón.

Cuando Kitsune giró, la pelirroja se dio vuelta también, en ese momento habían muchas cosas en su cabeza… incluso estaba pensando aun en Yatori pero simplemente no quiso dar otra mirada hacia ese lugar, actualmente ella era una civil y no debía de pecar por curiosa. Por un momento trato de rememorar la imagen de la chica rubia, causando que una leve sonrisa apareciera en sus labios mientras recordaba las ropas que ella estaba usando, se veía muy bonita.

-Si.-

Su voz agradable, suave pero mostrando un tono algo serio, pues su felicidad por ver a Daiki se le escapaba en su estado anímico, surgió desde sus labios después de las palabras de Kitsune, ella ahora mismo simplemente se limitaría a seguir las ordenes de su madre y tratar de ser lo más respetuosa que pudiera. Todos le superaban en rango, era lamentable admitirlo pero ella misma no poseía un rango que le permitiera mantenerse erguida ante alguien.
Por lo tanto la pelirroja seguirá a Kitsune desde una distancia muy cerca y teniendo cuidado, no podía avergonzarla más (considerando lo de Konoha).

Armas:
-5 kunais (dos de ellos amarrados a una nota explosiva, cada uno): Estuche pequeño.
-3 píldoras de soldado: Estuche grande.
-2 notas explosivas: Estuche grande.
-1 pack de bengalas: Estuche grande.
-3 pergaminos de almacenaje: Estuche grande.
-2 bombas de humo: Estuche grande.
-4 senbon: Estuche grande.
-5 shurikens: Estuche grande.
-8 kunais: Estuche grande.
- 4 shurikens : mochila.
- 1 Lanzador de agujas cargado con 5 senbon: mochila.
-7 senbon: mochila.
- 1 pack de bengalas: mochila.
-2 recipientes: mochila.
-2 pack de alambre ninja: mochila.
- 1 Daikiri de Masao en el interior de una de sus botas.
Acciones:
-Se mantiene callada.
-Le responde a kitsune (refiriéndose a que la seguiría)
-Se da vuelta y la sigue.
Stats:
  • Fuerza : 40
  • Resistencia : 50
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 50
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 42
Chakra : 290

Pais del rayo




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Yûgen Hotaru
Renegado B

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Yûgen Hotaru el Sáb Mayo 05, 2018 2:37 pm



La actitud de Tora me hizo sentir un poco más aliviada, parecía ser que no solo yo sentía esa extraña tensión de estar ante la máxima y más temida autoridad de la aldea de Kumogakure, aunque me causaba gracia como se acercaba a mi reprochando lo sucedido, no podría decir ni agregar nada más que asentirle con la cabeza agradeciendo su comportamiento, se merecía le obsequiara algo y ya pensaría que le podría dar cuando terminara el evento, aunque las cosas no irían tan bien para una de las personas que prometió convertirse en Chunin para alcanzarme y tener el mismo rango, escuchar su voz hizo que girará la vista calmadamente desde el palco en dirección a donde estaban los postulantes al rango de Chunin, centré toda mi atención visual en la que se había presentado sin invitación, que había hablado sin permiso, — Que imprudente. — murmuré desde mi lugar, era mi compañera, casi una amiga, pero sus acciones seguían siendo hiperactivas y de actitud infantil, inclusive Tora en un evento como ese había mostrado prudencia al comportarse.

Las palabras del Yotsuki eran firmes y claras, mi oído se concentró en él aunque mientras expresaba aquellos comentarios mantendría una postura firme y erguida, después de todo era un oficial superior el que estaba hablando y no mantenerme así sería una falta de respeto, mi mirada siempre al frente durante su discurso hasta que se dio vuelta para comenzar a caminar al interior de la fortaleza, me giré sobre el eje para quedar con vista hacía el hombre mientras avanzaba hacia el interior del recinto, la feudal por su parte diría unas palabras un tanto más serenas y motivadoras, seguía insistiendo que cada uno de nuestros líderes se complementaban entre sí, me quedé allí, aguardando que las dos máximas autoridades ingresaran, inclusive Tora les estaba siguiendo, giré una última vez la vista hacía donde estaban aquellos Genins, los conocía algunos eran contemporáneos de antigüedad, otros nuevos, aun así sabía por lo que estaban pasando, esa presión, — Muchos Éxitos chicos. — susurré una vez más para mí misma.

Giré entonces mi cuerpo para comenzar a caminar en la dirección que el alto mando había seguido, después de todo tenía un trabajo que cumplir, mientras avanzaba me cuestionaba quienes de ese grupo se convertirían en un militar intermedio y quienes fracasarían durante el intento, esperaba que los evaluadores tomaran la decisión correcta, motivado a que la vida de muchos dependerían de las personas que hoy ascendieran. Así que sin más me retire del lugar.

Acciones:


  • Asiento con la cabeza a Tora agradeciendo su comportamiento.
  • Miro a los participantes cuando Hikari habla.
  • Giro mi cuerpo para quedar con vista hacía los líderes (Feudal, Daimyo e hija) para que cuando ingresen no darles la espalda.
  • Ingreso a la fortaleza.

Stadisticas:

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 62
  • Concentración : 60
  • Voluntad : 30
Chakra : 222

Inventario:

Estuche Pequeño (Derecho 1)

  • Bombas de Humo x2
  • Alambres Ninjax5


Estuche Pequeño (Derecho2)

  • Kunais x1
  • Shurikensx4

Estuche Pequeño (Izquierdo)

  • Kunais x2
  • Shurikensx2

Estuche Pequeño (Izquierdo2)

  • Kunais x3
  • Shurikensx2


Estuche Mediano (Cintura)

  • Kunais x3
  • Sellos Explosivos x2
  • Bomba de luz: x 2
  • Shurikens: x 4



Otros Items

  • Comunicador (Oreja) x1
  • Daikiri x1
  • Kami no Te (神の手, La Mano de Dios): x 2 (En cada ante brazo)



Técnicas:

País del Rayo - Kumogakure




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NB Narración
Master

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Dom Mayo 06, 2018 7:41 pm

Kumo no yōsai: Hikari Yamanaka
Una vez la presencia de la Yamanaka se diese a conocer en el interior de la fortaleza, su apariencia quedaría expuesta al completo frente a cada uno de sus civiles. Si, un grave error. No había modo con el cual la joven tomase precauciones a la hora de adentrarse en el lugar, un detalle que si bien era bastante simple, la había hecho caer bajo los ojos de quienes hasta el momento deambulaban por el gran mercado. Primero serían los más pequeños que rodaban en lugar, acto seguido, los mayores que voltearían y serían conscientes de como un hombre de prendas oscuras tomaba rumbo hacia la espalda de la menor de rubia melena.

Ni si quiera había tenido tiempo de demostrar sus capacidades, pero desgraciadamente, parecía no comprender que aquello, era un evento de importancia y junto a ello, se había olvidado de que era una kunoichi que escasos segundos atrás había recibido unas ordenes claras y concisas. — Hikari Yamanaka, estás descalificada. — la brusquedad de las palabras del encapuchado que escondía a la vista de los demás cualquier tipo de rasgo de su cuerpo resonaría por lo bajo tras las espaldas de la kunoichi y acto seguido, se encargaría de propinar un golpe en el lateral izquierdo de su cuerpo, lo suficientemente fuerte como para dejarla fuera de combate sin darle forma de reaccionar a tiempo.

El examen había perdido a su primera integrante. Pero no por ello había finalizado.
Kumo no yōsai: Kagemaru Kaguya
Una vez el joven Kaguya cruzase la gran fortaleza tras haber ocultado su apariencia, podría observar el gran movimiento que rodeaba cada parte de aquel gran mercado. La música era audible por todo costado, pero más lo era el número de personas que alzaban sus voces, creando un barullo incontrolable que demostraba el impetud por celebrar y disfrutar de las diferentes atracciones que aquel hermoso lugar les iba mostrando.

El olor de los puestos de comida podría alimentar al completo sus sentidos, puestos que se encontraban en los pequeños palcos que se acercaban a las escaleras principales que, con su gran amplitud y justamente decorando la línea central del terreno, mostraban una bajada directa al piso inferior, donde la fiesta, de igual forma que lo hacía en aquel, parecía reinar.

A medida que se iba internando en el lugar, se iría viendo rodeado por los civiles, que, ajenos a su presencia continuaban con sus vidas, alardeando de aquellos hermosos kimonos y prendas de alta gama, con telas que parecían querer combatir con las que la misma Daimyo portaba en aquel festival pero que, desgraciadamente, quedaban a un lado gracias a su magnificencia.

Pero las mascaras parecían cobrar completamente el protagonismo del evento, mostrando no solo las figuras de seres terroríficos, o animales comunes, si no también de deidades conocidas y curiosos grabados que parecían conformar pequeños diseños claros para cualquier tipo de persona que fijase la mirada en estos. Pero el oro de sus decorador y las rojizas marcas a veces las hacían pasar desapercibidas, más aún por el movimiento de quienes disfrutando del festival, se perdían entre la multitud.

En lo alto, cruzando entre las murallas se podían observar decorativos, llamativos, posiblemente demasiado llamativos a ojos del Kaguya que podría ver como los mismos papeles que normalmente mostraban figuras circulares a modo de faros, esta vez se tornaban como abanicos que danzaban con la brisa que los golpeaba. en dirección contraria a su posición.
Kumo no yōsai: Koki Senju
El ambiente una vez la Senju cruzase el umbral, se convertiría en un mundo completamente distinto al que unirse podría convertirse en un suplicio. Habría algo en ella que no encajaba incluso a pesar de que su apariencia juvenil consiguiese que las personas no terminasen en reparar al completo en su presencia gracias a los detalles que habían quedado en el olvido y que la harían pasar desapercibida ¿Aunque quien sabe cuanto?

Los civiles iban y venían, en ocasiones incluso llegaban a chocar entre ellos, pero no era nada que una pequeña reverencia o una sonrisa no pudiese hacer pasar por alto, más aún teniendo en cuenta que las ostentosas prendas de los ciudadanos que abarcaban todas las edades, eran lo suficientemente extravagantes para en ocasiones evitar pequeños accidentes.

A diferencia de los demás palcos de la gran fortaleza, parecía que el punto final, el clímax del festival, se encontraba en aquella pequeña cima que tan solo era coronada por el hermoso castillo que se encontraba aún más arriba. La música, el barullo e incluso la comida o los juegos de los más pequeños hacían que un caos convergiese de algún modo, como si un gran cumulo de caminos se hubiese unificado y mostrase lo que aparentaba ser una fiesta digna de admirar, como si hubiese algo más tras ello y no hubiese constancia de aquella prueba por la cual los más pequeños estaban pasando.

A medida que la joven fuese adentrándose en el lugar, podría observar como en la lejanía los grandes puestos de comida recogían a la mayor parte de la población mientras que los menores solían agruparse más en la zona intermedia, no muy lejos del pasillo que mostraba escalones en dirección descendente hacia el palco central de la fortaleza. A los laterales de aquella gran escalera, los puestos de juegos y mascaras se mantenían animados, mientras los encargados de estos parecían gritar las mejores ofertas o incluso, los premios de aquellos juegos que no pasaban desapercibidos a ojos de los más pequeños.

¿Y que decir de sus apariencias? Las mascaras, hermosas, parecían tomar protagonismo de algún modo. La ferocidad de los temidos Yokais, o los animales más hermosos. Pero había algo que diferenciaba aquel lugar de los demás, si bien su puesto de mascaras se encontraba repleto de endemoniadas criaturas que retaban al mismo oni, parecía que existía una carencia inhumana de la belleza de sus deidades.
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NB Narración
Master

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por NB Narración el Dom Mayo 06, 2018 7:41 pm

Avisos importantes.
Aviso importante para Hikari Yamanaka:

Sintiéndolo mucho, no hay modo con el cual solucionar el fallo que has cometido. Si bien repasas las indicaciones del NPC que se encontraba a tu mando, has ignorado por completo estas.

• El primer fallo ha sido adentrarse en la fortaleza sin realizar ningún tipo de cambio. Tu frente, tal cual dice en tu inventario, se encuentra decorada por el protector de tu país, misma razón por la cual aclaras que en ningún momento llegaste a plantearte el ocultarlo cuando te encuentras en un "misión" de infiltración. Adentrarte de esta forma en un "terreno hostil" significa dejar en claro tu presencia, comprometer a tu país e incluso a tus demás compañeros.

• Tu segundo fallo deja en claro lo siguiente, haz hecho uso de lo llamado como metarol. Tal cual mismamente las indicaciones han aclarado en todo momento, narración se encargaría de guiaros y de ir ambientando lo que se encuentra ante vuestros ojos, pero tú simplemente te has adentrado y has colocado un puesto de mascaras inexistente para así, comprar una de estas cuando ya ni si quiera te era de utilidad dado a que en el trayecto habrían sido conscientes de tu presencia, y hubieses expuesto por completo tu rostro y tu placa al vendedor. Además de ello, todo NPC que se encuentra en el examen pertenece al staff, poner "compro una mascara" tampoco sería valido puesto que no estás entablando conversación con este, y desconoces cualquier tipo de método que debas de utilizar para adquirir una.

Te encuentras oficialmente fuera del examen, queda a tu elección si deseas o no postear tu partida o simplemente, dejar que tus dos compañeros continúen con su evaluación. ¡Suerte en tu próximo intento!
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Kaguya Kagemaru
Kumo Genin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Kaguya Kagemaru el Lun Mayo 07, 2018 6:52 pm


Chunin Shiken



Para mi alivio todo parecía ir bien de momento, no había llamado la atención y había tenido éxito mezclándome entre el resto de la gente, por otro lado con tantas voces simultaneas era difícil, sino imposible, obtener información relevante de forma pasiva, pero todavía no estaba lo bastante seguro como para iniciar una conversación, no sabía que podía decir que sonase extraño y llamase la atención de alguien, lo mejor era de momento centrarse en la búsqueda del objeto, no obstante no lo había visto aun, para empezar un abanico era un objeto que nadie allí llevaría por conveniencia, al fin y al cabo no no hacía calor allí, y siendo uno dorado era casi seguro que se trataría de algo decorativo.

Mantuve un paso relajado, tranquilo, y de vez en cuando sonreía como si me estuviera divirtiendo en el festival junto a los demás presentes, procuraría no tropezar con nadie y si lo hacía imitaba la reacción del contrarío o los que hubiera visto tener percances similares, salvo que la otra persona se mostrase enfadada en cuyo caso me disculparía con el con expresión algo avergonzada para seguir mi camino cuando se calmase. No podía permitirme cometer un error, tal vez no causara que me descubriesen pero los pequeños errores se acumulan para dar lugar a la sospecha, y con esta viene poco después la certeza de que eres alguien extraño, aunque quería encontrar el abanico cuanto antes ir con pies de plomo era mi prioridad, no habían declarado limite de tiempo por tanto me tomaría el mio para hacerlo bien, y esto incluía vigilar el flujo de chakra en todo momento, si mi técnica se deshacía no tenía dudas de que sería el fin de mi examen, por fortuna era capaz de mantener mi concentración en esta, no me encontraba peleando después de todo. .

A continuación me pondría a la búsqueda de las distintas posibilidades que se me ocurrieron, recorrería en la medida de lo posible aquel nivel, en busca de mujeres que vistieran colores adecuados para acompañarlos con un abanico dorado. Buscaría también alguna tienda que pudiese llegar a tenerlo entre su mercancía, sin acercarme en exceso y no llegando a mantener conversación con el dueño salvo que este me hablase, si bien dado que todos eran mayormente puestos de comida no tenía muchas esperanzas al respecto. Y mi ultima idea, sería encontrar alguna clase de altar o similar puesto que en ellos ocasionalmente era posible ver abanicos entre las ofrendas, si ninguna de mis opciones resultaba fructífera caminaría buscando acercarme a la escalera que descendía al nivel inferior para trasladarme a este, donde examinaría la situación y esperaría ha estar al tanto de nuevos detalles antes de comenzar una nueva búsqueda.


Stats:

STATS
  • Fuerza : 32
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 30
Chakra : 125-2=123/130(94%)

Técnicas realizadas.:

[MANTENIENDO]
HENGE NO JUTSU (変化の術, JUTSU DE TRANSFORMACIÓN)
Es un jutsu que permite al usuario adoptar la forma de otra persona, animal u objeto. También es posible cambiar el aspecto a objetos durante un tiempo limitado; el tamaño de la transformación no puede ser mucho menor al del ser/objeto que se transforma. Este es un jutsu básico enseñado en la academia ninja y es considerado el más difícil entre los de rango E, ya que requiere emisión constante de chakra manteniendo mentalmente la forma. Para eso, el usuario debe estar interactuando con el medio ambiente, provocando mucho estrés mental para ninjas novatos.
Postura de manos: Tigre
Consumo: 5Ck ejecutar la técnica y 2Ck mantener. Las transformaciones no pueden alejarse más de diez metros del ejecutor de la técnica, dado el caso de hacer una transformación en algo ajeno.
Inventario:

-Armadura x1(Puesta) (Oculta por la transformación)
-Zambato x1(espalda) (Oculta por la transformación)
-Protector de Kumo x1(frente) (Oculto por la transformación)
-Comunicador x1(Estuche grande) (Oculto por la transformación)
-Shuriken x8 (Estuche grande)
-Pildora de soldado x2(Estuche grande)
-Pergamino de almacenaje x1 (Estuche grande)
-Fuma Shuriken x1(Pergamino de almacenaje)
Shuriken x5(Estuche pequeño derecho)
Shuriken x5(Estuche pequeño izquierdo)
Estuche grande x1(Parte de atrás de la cintura) (Oculto por la transformación)
Estuche pequeño x1(Muslo izquierdo) (Oculto por la transformación)
Estuche pequeño x1(Muslo derecho) (Oculto por la transformación)
Resumen de acciones relevantes.:


-Después de confirmar que se ha mezclado con relativa facilidad se siente aliviado pero continua siendo prudente.

-Mantiene un paso tranquilo y su concentración en mantener la técnica mientras busca diversas posibilidades a través de la zona.

-En primer lugar trata de encontrar mujeres que vistan de una forma que no desentonase con un abanico dorado.

-A continuación en caso de no tener éxito buscaría en las tiendas sin llegar a entablar por su parte conversación con los vendedores ni aproximarse demasiado salvo que estos le hablen primero.

-Si esto tampoco tiene éxito y nada reclama su atención buscaría altares o similares donde pueda encontrar el abanico colocado como ofrenda o ornamento de estos.

-En caso de que nada mas lo retenga y siga sin encontrar el objeto caminara hasta las escaleras con la intención de bajar al nivel inferior.



PAÍS del rayo - Kami no ten'no




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Koki Senju
Kumo chunin

Re: [3º Examen Chunin] La bendición de los caídos — Kumogakure no Sato.

Mensaje por Koki Senju el Miér Mayo 09, 2018 11:18 pm


Koki
La chica avanzó con pasos lentos, pero a la vez seguros, poniendo mucha atención en todos los puestos, dedicándoles momentos justos para no dar la impresión de que estaba buscando algo. Suspiró, dándose cuenta que no era como las demás personas de su país, al menos en vestimenta, hubiera sido más útil haber convertido el pergamino en una máscara parecida a las que abundaban en el ostentoso mercadito en lugar de darle la forma de un parche para el cabello; se gruñó a sí misma, por dentro, se había precipitado para no aparentar que no tenía idea de que hacer y ahora se había dado cuenta que podría haber hecho las cosas un poco mejor.

Volvió a tratar de respirar relajadamente, se estaba alterando por algo que ya había hecho, no había marcha atrás, tenía que dejar de preocuparse y comenzar a ocuparse. Siguió avanzando, con cuidado, evitando el total contacto con la gente, tanto físico como visual, pero aún con sus métodos de búsqueda discretos para el cascabel que hasta ahora no habían tenido éxito. Volvió a gruñir en sus adentros, para después  acomodarse suavemente las gafas.

Siguió avanzando, hasta llegar a unas escaleras, en donde pudo ver varios puestos de entretenimiento, e incluso algo que Koki consideró por ahora, más valioso que el oro, ¡máscaras! Un poco... extrañas para su gusto, pero no era nada de lo cual preocuparse, saco unos cuantos ryous de su bolsillo del pantalón. Escuchó con atención los precios, se acercó al sitio que estuviera más abarrotado de gente —imaginando que así sería más fácil pasar desapercibida—, para tomar una máscara de apariencia demoníaca, acto seguido colocó el monto de ryous exacto de la mascara, justo en donde había estado hace un instante. Se alejó del lugar, bajando con calma por las escaleras, mientras se colocaba el rostro demoníaco. Esperando que todo siguiera tranquilo como hasta ahora, continúo su marcha, ¿dónde estaba ese bendito cascabel?
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 26
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 22
Chakra : 128-5-2=121
Inventario:

• Estuche Pequeño (pierna derecha):
—x4 kunai.
—x1 kunai con bolsita explosiva.

• Estuche Mediano:
—x5 Shuriken.
—x1 Alambres Ninja.
—x1 Píldora de soldado.

• Visible:
— x1 Daikiri
— x1 Broche para Cabello (pergamino).
— x1 Brazalete de Hilo (banda Ninja).
Resumen:
• Koki se molesta por el maltrato hacía Hikari, pero se mantiene con la cabeza gacha y en silencio.
• Se sorprende por ver a Hotogi siendo tan amable, la saluda y le agradece al igual que a su instructora.
• Cree que está dentro de un genjutsu porque no le ve sentido a un mercado civil dentro de una fortaleza ninja, pero aún así decide no hacer nada.
• También usa el jutsu de transformación, para hacer el pergamino un broche y la banda un brazalete.
• Se interna tranquilamente al mercado.
Técnica Mantenida:
HENGE NO JUTSU (変化の術, JUTSU DE TRANSFORMACIÓN)
Es un jutsu que permite al usuario adoptar la forma de otra persona, animal u objeto. También es posible cambiar el aspecto a objetos durante un tiempo limitado; el tamaño de la transformación no puede ser mucho menor al del ser/objeto que se transforma. Este es un jutsu básico enseñado en la academia ninja y es considerado el más difícil entre los de rango E, ya que requiere emisión constante de chakra manteniendo mentalmente la forma. Para eso, el usuario debe estar interactuando con el medio ambiente, provocando mucho estrés mental para ninjas novatos.
Postura de manos: Tigre
Consumo: 5Ck ejecutar la técnica y 2Ck mantener. Las transformaciones no pueden alejarse más de diez metros del ejecutor de la técnica, dado el caso de hacer una transformación en algo ajeno.
Kumo no Yōsai




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