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| Auto-misión | Operación Blum

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

| Auto-misión | Operación Blum

Mensaje por Rokujō Nanto el Lun Abr 30, 2018 10:22 am

Operación Blum
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoMisión
Misión:
Rango D

Nombre: Operación Blum

Lugar: Getsugakure no Sato

Encargados: Luger

Longitud: Indefinido

Descripción: Incluso los agradables y dantescos compases de la noche pueden ser monetizados, atrapados en el cauce del beneficio simple y complejo a la par. Luger no está exento de semejantes movimientos en esta noche y durante su totalidad, será enviado a ejercer de crupier en un local completamente legal de la zona céntrica de la aldea. Su trabajo consistirá en manejar las cartas con avidez, controlar el juego, representar a la banca y hacer cumplir las normas.

Notas: Mas allá de sus labores, deberá encargarse de dar una imagen selecta, elegante y sofisticada. Es un negocio de caballeros, despues de todo.



Era juego de grandes, de insignificantes, miserables y desgraciados. Y no eran las cartas quienes en regio movimiento delimitaban la victoria a unos escogidos, en realidad, todo aquel edificio era un juego profundo e irredento. Auténticas fortalezas de ceniza, flotante, magnánimas y erráticas que sembraban el aire en su místico nimbo; humo de cigarrillos en la grandilocuencia. Apenas unas cuantas luces iluminaban la estancia con un fulgor mortecino, dificultado y trastornado por el humo de dos docenas de cigarrillos prendidos en burlesca sinfonía; polvo al polvo, decían en un pasado remoto y en aquel edificio, fue la dictonomía del humo y la muerte exhalada. Un franco intento de proveer concentración a costa de unas horas de vida, en la que se aspiraba el fuego, la ceniza y la podredumbre agostada para obtener la ansiada mano. A Luger, confinado en una de las esquinas, sentado a una mesa y manejando las cartas con sorprendente habilidad, todo aquello le resultó absurdo; maravilloso en realidad.
Tuvo el placer de contemplar rostros marcados por una vida entregada al pecado ignominioso sin búsqueda alguna de un perdón que nadie en aquellas esferas solicitaba. Mujeres eclécticas, explosivas en un sesgo incomprensible del todo. Palabras como puñales que volaban, apretones de manos amistosos que significaban más que cualquier canto esperanzado al mañana. Era su escenario, era la vida misma impresa ante sus ojos y él, era parte de todo aquello.

El edificio se compuso tan solo de unas cuantas habitaciones diferenciadas, conectadas entre sí por el alcohol fluyendo, la nueva ceniza sin quemar suministrada y los gritos de perdedores arruinados apostándolo todo una vez más. Era un juego avieso, digna de los zorros mas viejos y no se equivocó en su pensar. Todo ello, incluso el aire, tenía un aura especial. Una forma de respirar propia, única y fuera de la convención esperada en aquellos antros, donde uno podría esperar ver el dinero ser entregado con reticencia, a personas que se arruinaban, a matrimonios que terminaban por romper frente al desapasionado público ¿Pero que halló Luger? Siempre veneno en su deducción, siempre confrontación entre realidad e imaginación; Luger halló un danzar de depresiva armonía, de suaves contornos, de muerte anunciada y aceptada, aún explotada. Contempló como los más asiduos eran hombres y mujeres mayores, algunos jóvenes pero nunca tanto como él. Personas de hábitos, de juego difícil y adaptable, algunos de ellos le pusieron en graves problemas de desplumar a la misma banca pero en el instante en el que pareció que todo aquello revertía las tornas: un saludo, una reverencia y una sonrisa. Se levantaban y buscaban otro lugar donde perder, ganar y vivir. Y Luger, afinado en su asiento, haciendo girar las cartas a voluntad del honorable público que le correspondía con golpes sobre la mesa en lugar de aplausos, todo aquello le llenaba el alma. Le hacía sentirse ahogado en metáfora, pero con curiosa apariencia, también tan vivo y muerto como todos ellos. Comprendió entonces un hecho irreprochable y evidente que quizás, nadie que no estuviera bailando a las complejas armonías pudiera entender. El juego, el intenso azar de la tragedia o el triunfo no tenía ningún sentir en la ambición, convino. Era el simple hecho de saberse muerto, de actuar con sorprendente mecanismo, de girar una vez mas la palanca, de apostar nuevamente todo el dinero en un último asalto a ultranza. Aquellos no eran los rostros de ganadores impertérritos, de hombres hambrientos, de mujeres versadas en el vicio ¿Aquel lugar? Era el escenario de los que no tienen rostro ni pasado, el lugar donde el dinero orquesta, las cartas envían el mensaje y la muerte espera a la puerta su turno.

No fueron pocas las ocasiones que faltaron jugadores en su mesa, donde Luger se halló inmerso en sus propias reflexiones como tampoco faltaron los momentos en los que compartía su desgracia con quienes se acercaban a solas. De un muerto en vida, de un hombre sin nombre, de una deuda con él... una charla de conceptos.

- Nadie dijo que esto sería fácil ¿Verdad, Luger? Que todo caería del cielo, que surcaría el río junto a tu casa y sería tan sencillo como extender la mano y sostenerlo. Abrazar a una mujer amada, a un hombre si lo prefieres, de sentir tus bolsillos llenos y tener intención de vaciarlos. Porque el pesar molesta ¿No es así? - Una triste sonrisa acompañada de un trago a su copa hizo que el corazón de Luger vacilara de una forma que solo la comprensión podía motivar. Aquel hombre de pelo cano por las sienes, de barba pronunciada tintada de la misma plata y ojos oscuros y profundos había sido su compañero aquella noche. Un jugador tan asiduo como los mismos cimientos o el polvo bajo la alfombra, un hombre que podía jactarse sin miedo a reproches de pagar a la mitad de los trabajadores de aquel castillo sin foso ni soldados. Aquel cuyo nombre no importaba pero aún entonces se dijo; no porque nadie preguntara, sencillamente... ocurrió. - El pesar molesta y al hombre no le gusta la incomodez del incordio. Somos veleidosos, todos nosotros, hijo. Ninguno puede caminar por la calle, ver algo que le gusta y no quedar marcado toda una vida por un deseo insatisfecho. Te diré, desde la profunda experiencia de una vida mal invertida, que un deseo por satisfacer acompaña, uno al que se le da remedio nunca. Eso me hizo pensar... - El hombre con nombre, dio un último trago a la copa al tiempo que golpeaba con el índice a la mesa, indicando que quería jugar independientemente de que se hallara solo en la mesa. Y en aquel juego de vigésimos y primeros, hallarse solo podía ser una ventaja, podía ser una maldición pero a pocos parecía gustarle. Giraron, nada mostraron; la banca ganó de nuevo. El hombre sonrió, deslizó unas monedas más y Luger repartió con virtuosa habilidad. - La infelicidad acompaña, ocupa la mente, Luger. Es dolorosa, justo como la soledad, la humillación... ¿Pero al estar feliz piensas en ello? - Sonrió profusamente, ignorando el juego unos momentos con un Luger fascinado por aquel devenir. - Cuando tu esposa trae un hijo al mundo ¿Piensas en cuanto la quieres? ¿En cuanto deseas abrazarla?  Lo haces, no dudas. El justo instante que sobreviene al comprender tu vida arruinada, tus deseos ahogados en tierra y no agua, por cara, no por desinterés. - Asintió con un pesar que parecía indicar más de lo que quería decir. - Entonces... tienes tiempo. No eres feliz, no estas atrapado en los vendavales de un sentimiento caliente a la altura del pecho. No piensas nunca cuando estas ocupado en vivirlo, amigo. Pero oh... la infelicidad es otra cosa. A veces lo veo como un premio de consolación, algo de compasión por parte de un dios al que probablemente he ofendido mil veces sin saberlo. -

- ¿Compasión, señor Murakami? Piensa usted de una forma única, si me lo permite. - Respondió al fin. El señor Murakami se echó un cigarrillo a la boca, negó con profundidad y se centró de nuevo en la mesa. Con gesto brusco y pesado.

- Vamos, Luger. Céntrate en la mesa. Para morir solo tengo toda la vida. -

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Kuroda Yukimura
Getsu Genin

Re: | Auto-misión | Operación Blum

Mensaje por Kuroda Yukimura el Lun Abr 30, 2018 1:24 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Luger.

  • Mediante post: 3 PN.
  • Recompensa de misión: 900 ryos.
  • Total: 3 PN y 900 ryos..


PN totales: 1.5 + 3 = 4.5PN
Ryos totales: 1.800 + 900 = 2.700 Ryos

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