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[Misión rango C — Presente] Los viejos dioses.

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[Misión rango C — Presente] Los viejos dioses.

Mensaje por Kham el Mar Mayo 01, 2018 3:42 am

Los viejos dioses
Kusagakure no SatoEntradaPrimavera
La mañana anterior se había reportado al centro de misiones de la villa, su relación con los encargados nunca había sido la mejor, sin embargo, estos siempre le atendían con buena cara esperando que esto cambiara. Como de costumbre había solicitado una misión de rango C, estaba harto de jugar a ser bibliotecario o ayudar a las personas a hacer comida. Lamentablemente la respuesta fue la de siempre, dejar sus datos por si algo interesante surgía y así, partió aquel mismo día a realizar otra tarea sin sentido alguno. Para su suerte, al terminar la misión encontraría una grata sorpresa.

Apenas regresó a su residencia encontró correspondencia, un pergamino que lo solicitaba temprano para una misión de protección, no era nada excesivamente complicado, según dictaba el contenido del mismo tendría que acudir al día siguiente a las puertas de la aldea para partir junto a dos personas más. Sin perder mucho tiempo se aseguró de que todo su equipo ninja estuviera en orden y posteriormente cenó lo indicado para irse a dormir. Recuperó los esfuerzos necesarios y al día siguiente, tal como lo dictaba el pergamino buscó estar antes de la hora indicada para partir. En esta ocasión no portaba abrigos ni nada por el estilo, en cambio una camiseta de manga larga color crema era toda su protección.

Con el equipo necesario a punto salió de su residencia a las seis de la mañana y llegó temprano, a las siete en punto específicamente. Llevaba el pergamino entre manos para poder salir de la villa, pasó a uno de los puestos rápidos de comida y consumió un tazón de ramen para calentar y llenar el estómago. En teoría a las ocho y media vería a sus compañeros de misión para posteriormente reunirse con los contratistas a las nueve. Un itinerario sencillo para un viaje de doce horas en total.
Cosas:

Técnicas
—.

Stats
  • Fuerza : 12
  • Resistencia : 08
  • Agilidad : 11
  • Espíritu : 08
  • Concentración : 08
  • Voluntad : 08
Chakra : 74

Estado de Kham
Chakra al 100%: Descansado y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
inventario:
Bandana de Kusagakure no Sato — Atada sobre el brazo izquierdo.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—5 kunais.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 kunais.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—9 kunais.
—6 shurikens.
—2 píldoras del soldado.
—Comunicador.
—Sen-su Mame.
Mecanismo de kunai oculto — Cargado, en la diestra.
Alambre ninja —Enredado alrededor de su cintura.
Información de la misión:
Rango C

Nombre: Los viejos dioses.

Lugar: País de la Hierba.

Encargados: Dae-Sung Kham, Lee Eun Jin y Bae Yoon Ri.

Longitud: Lo que tenga que durar.

Descripción: Un grupo de exploradores ha hecho un contrato de buena paga al sur del país de la hierba, sin embargo el camino es peligroso y se ha dicho que pueden sufrir asaltos por lo que han decidido contratar un grupo de tres militares de bajo rango que puedan fungir como guardias durante el trayecto. La misión es sencilla, el grupo de shinobis tiene como objetivo acompañar a la caravana hasta el lugar y que esta llegue en buenas condiciones junto a todos los integrantes del grupo de exploradores.

Notas: —.

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Re: [Misión rango C — Presente] Los viejos dioses.

Mensaje por Bae Yoon Ri el Miér Mayo 02, 2018 1:32 pm

Los viejos dioses
Bae Yoon Ri
País de la Hierba¿País de la Hierba?Primavera
La danza de cejas que siguió a la llegada del inesperado pergamino fue una mezcla entre sorprendida y exaltada. ¡Al fin le habían concedido permiso para darle banda ancha a su estrecha correa! La emoción se desparramaba desde sus oceános de iris hasta todos y cada uno de sus inquietos movimientos. ¡No podía estarse quieta ni un instante! daba saltitos de un lado a otro, alegre de los pies a la cabeza.—¿Por qué no bailas conmigo, Ji-Ho? ¿es que no lo entiendes? ¡vamos a dar un paseo largo!—exclamaba, al borde de un ataque de nervios, mientras se apresuraba a ultimar los detalles del sencillo encargo con sus benévolos progenitores.—Ri, estate quieta.—trataba de tranquilizarla su madre, luchando contra el impulso de atarla a una silla o a algo parecido para frenar sus arrebatos de ilusión. La última vez que le había dado uno tan fuerte, el cuadro que tanto le gustaba había terminado conociendo un destino más que cruel; la mujer contuvo un suspiro, apesadumbrada. A veces, se le hacía difícil convivir con la viva energía de la pequeña Inuzuka.—Te va a dar algo si sigues moviéndote con tanta vehemencia, hija.—finalmente, fueron las tersas y distantes palabras de su padre las que consiguieron ponerle los pies sobre la tierra y recordarle que, después de todo, no podía ser demasiado sano para su ajetreado corazoncito aquel ritmo frenético que constantemente le imponía.—Pero, pero, pero, pero, ¡voy a conocer a dos personas nuevas! O, bueno, aquí no pone que sean personas... a lo mejor son perros, como yo.—se encogió despreocupadamente de hombros, para luego reparar en la solemne presencia que descansaba a su izquierda, ajena a sus vaivenes emocionales.—Como nosotros, mejor dicho. ¿Verdad, Ji-Ho?—ni un solo ladrido se dignó la bestia a regalarle como contestación. Bah, ya estaba acostumbrada a su parca sobriedad. El resto de la corta jornada, por supuesto, lo dedicó a inventarse mil y una epopeyas inverosímiles que contarles a sus compañeros. ¡Ups! ¡inventar no, nunca! Tan sólo retocaba ligeramente hechos que sí habían ocurrido para dotarlos de un mayor interés general. A la madrugada siguiente, con las hazañas-no-inventadas-del-todo bien guardadas en su desastrada cabecita, las legañas todavía prendidas a sus ojillos semidormidos y las armas colocadas correctamente en su sitio, se miró en el espejo apenas un lacónico instante. Estaba aprendiendo a tergiversar la verdad, ¡ya era casi una política! Su madre habría estado orgullosa de ella, seguro. Sacudió el rostro, tenía que ponerse en marcha.

Se despidió de su modesta manada a golpe de ladrido y, una vez en la calle (o en lo que la villa se conocía como tal), echó a correr por los caminos de madera anhelando llegar cuanto antes a su inminente destino. ¿Disfrutar del sendero? ¿pararse a oler las primorosas flores del camino? ¡y una tremenda porra! Lo que ella quería era acortar distancias, escarbar en la tierra húmeda y descubrir algún tesoro enterrado incontables lustros atrás. Y que a nadie se le ocurriera llevarle la contraria, o se las tendría que ver con... ¡con Ji-Ho! Mientras continuaba su ajetreada carrera, lanzó una espléndida carcajada al aire; la libertad se encontraba tan al alcance de su zarpa, que ni siquiera se planteaba la posibilidad de haberse olvidado de algo importante. No fue hasta que atisbó la tan tentadora puerta de la aldea que se dio cuenta de eso. Efectivamente, se le había pasado completamente por alto reivindicar el desayuno.—Ups.—el aroma que asomaba de entre uno de los muchos puestos ambulantes que solían conglomerarse alrededor de la ennegrecida entrada despertó un instinto asesino en sus maltrechas carnes. ¡De nuevo la atacaba su peor enemigo! ¡el hambre! Un perro no era nada sin su hueso, y, en aquella paupérrima circunstancia, incluso el más asqueroso de los fideos se le antojó una galletita de hígado. Preocupada por la integridad de su tripa, e ignorando el hecho de que estaba a punto de abordar a uno de sus dos compañeros de misión, se abalanzó sobre la espalda de aquel tipejo que se parecía más a una avellana viviente que a un hombre.—¡Entrega la comida o sufrirás mis terribles mordiscos! ¡te advierto de que son temidos a lo largo de todo el país! ¡no, del mundo entero! ¡no, del universo! ¡no, de lo que existe más allá del universo!—manifestó, coreada por el triste rugido de su estómago y la mirada atenta de su ceniza mascota. No, Ji-Ho no aprobaba aquel desesperado comportamiento; por favor, ¿por qué Ri siempre tenía que actuar como un maldito animal incivilizado? ¡ni que no llevara collar!

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Re: [Misión rango C — Presente] Los viejos dioses.

Mensaje por Lee Eun Jin el Sáb Mayo 05, 2018 2:46 am


Lee Eun Jin
Mis  orbes violáceos observaban hacia todos lados curiosamente, pero después de ver que nadie se acercaba me mantuve firme mientras entrecerraba los ojos por un momento para sentir como la brisa mañanera interrumpía delicadamente mi rostro, sintiendo aquella sensación de mierda que provenía de haberme despertado tan temprano ¿Qué clase de psicópata los citaba a tal hora de la mañana? Mugres de personas, en este momento tendría que estar durmiendo en la habitación que había alquilado de la posada, o mejor… tendría que tener a la sirvienta de mi supuesta hermana sirviéndome ¡Pero no! Debía de estar en este lugar para conseguir ryous y así vivir holgadamente. Me hare millonaria solo para dormir hasta tarde, mierda odio esto.

A pesar de mis hermosos pensamientos yo mantenía una expresión tranquila y agradable, como si estuviera disfrutando de aquella mañana tan “preciosa”, obviamente tenía que actuar después de todo ahora debería de hacer equipo con otras dos personas. Por mi parte me mantuve como una niña linda e inocente en ese lugar, mostrando una sonrisa alegre –típica a la de una mocosa de 12 años- y un hermoso vestido blanco con puntillas que estaba completamente limpio y sin manchas; en mis manos habían guantes blancos que llegaban casi hasta mis codos y en la parte de mi cintura iban colgado dos estuches, uno lleno de arcilla y el otro con armas necesarias.

Era una niña y parecía extremadamente inofensiva, por eso mismo la gente se quedaba viéndome la cinta ninja (la cual llevaba en el cuello), por mi lado trataba de ignorar a esos idiotas después de todo no eran los que me darían de comer y ver sus ojos incrédulos me hacía tener ganas de arrancárselos con una cuchara… ¿Ahora que lo pienso ¿Dónde estaban los otros dos que debían de acompañarme? Aun no llegaban y eso me estaba poniendo de mal humor, los gennins necesitaban disciplina.
Al poco tiempo como respuesta a esa pregunta observé que a unos metros de la entrada había un puesto de ramen, ningún ser inferior hubiera llamado mi atención en circunstancias normales… pero en aquel momento vi a una chica subiéndose a la espalda de un muchacho que parecía ser alguien quien conocía… pero con la distancia no pude distinguir su posible feo rostro, después de todo en la aldea aún no había visto a alguien que llamara mi atención

Armas:
Armas:

-1 Comunicador.
-2 píldoras de soldado.
-2 bomba de humo.
-6 kunais.
-Bolsa de Arcilla en la cintura costado derecho
2.500 Gramos / 2.5 Kg.
-Sen-su mame.
Kusagakure




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Re: [Misión rango C — Presente] Los viejos dioses.

Mensaje por Kham el Dom Mayo 06, 2018 11:20 pm

Los viejos dioses
Kusagakure no SatoEntradaPrimavera
¿Qué había hecho él para merecer esto? Tenía tiempo queriendo salir de la villa y ahora tendría que enfrentarse a la dura realidad de tener que joderse un poco con una subnormal a bordo. Kham no prestó atención del todo a lo que pasaba a su alrededor, estaba entretenido haciendo uso de sus habilidades para comer, consumía con parsimonia cada uno de los fideos y los introducía en la boca para terminar con su vida en un solo bocado. Sin embargo, el destino se empeñó en hacerle tener que responder a sus instintos primarios, la defensa ante todo era primordial.

Sintió entonces como algo se abalanzaba en su contra, como cuando tienes un mal presentimiento sobre algo que está por pasar y aunque eres consciente de que ocurrirá también eres incapaz de reaccionar ante el ataque. Un solo segundo después de esta reacción una especie de mujer se hizo con el control de su cuerpo, atentando contra su comida, haciendo que derramara un poco de líquido sobre el atuendo del de cabellera avellana. Al instante una mueca de enojo se hizo presente en su cara, no tenía tiempo para estar jugando. De normal era alguien tranquilo, hasta que se metían con él.

Tomó entonces la iniciativa, escuchó el discurso y no se detuvo un solo segundo, calentó las extremidades del cuerpo al instante, generando calor en los brazos, habilidad innata que había aprendido debido a su naturaleza. Tenía claro que era un poco extremista hacerlo, pero tampoco buscaba hacerle daño, simplemente que dejara de estar molestando. Con esto en mente suspiró y llevó el dedo índice a tocar la mano izquierda de la chica, un solo toque y sin mucha presión, lo suficiente para otorgar una presión de calor en la piel de la muchacha, para que esta simplemente dejara de molestarlo. Aunque no le dirigiría palabra alguna.
Cosas:

Técnicas
SHAKUTON NO JUTSU (灼遁, Técnica de liberación de calor)
Esta técnica permite a su usuario calentar las extremidades, lo que le permite causar ligeras quemaduras con lo que tenga contacto directo. La intensidad de este es bastante básica y aquello que toque sufrirá quemaduras leves, cuya gravedad iría aumentando poco a poco si se vuelve aplicar esta temperatura en la misma zona. La técnica no puede derretir hielo debido a la poca potencia que tiene.
Consumo: 8Ck por turno.

Stats
  • Fuerza : 12
  • Resistencia : 08
  • Agilidad : 11
  • Espíritu : 08
  • Concentración : 08
  • Voluntad : 08
Chakra : 74-8=66

Estado de Kham
Chakra al 89%: Descansado y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
inventario:
Bandana de Kusagakure no Sato — Atada sobre el brazo izquierdo.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—5 kunais.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 kunais.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—9 kunais.
—6 shurikens.
—2 píldoras del soldado.
—Comunicador.
—Sen-su Mame.
Mecanismo de kunai oculto — Cargado, en la diestra.
Alambre ninja —Enredado alrededor de su cintura.

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Re: [Misión rango C — Presente] Los viejos dioses.

Mensaje por Bae Yoon Ri el Miér Mayo 09, 2018 8:28 am

Los viejos dioses
Bae Yoon Ri
País de la Hierba¿País de la Hierba?Primavera
Algo olía a chamusquina. Y no, no tenía nada que ver con la actitud más agria que un limón de aquel esperpento de ser humano. El origen del pequeño e invisible incendio era su pobre mano que, a merced de las perversas intenciones del desconocido, estaba sufriendo las miserables consecuencias de sus despreocupadas andanzas. El olorcillo a quemado ascendió desde la zona cero del problema hasta sus desarrolladas fosas nasales: en menos de un triste aullido a la luna, el dolor obnubiló por completo su rojiza cabecita. Y claro, tratándose de la... digamos distraída Ri, aquello supuso una pérdida de la mayor parte de sus capacidades cognitivas habituales. No era tonta, ¿vale? El déficit de atención era su mayor cruz desde hacía ya muchas décadas, un martirio al que enfrentarse con ayuda de una sonrisa de oreja a oreja y un sinfín de notas que le recordaran todo lo que tenia que hacer cada día. Pero bueno, queridos lectores, a lo que íbamos; la cosa fue que, en cuanto el daño se hizo mínimamente real (o palpable, al menos), una Ri muy sorprendida (y enfadada, para qué negarlo) retiró la pata lesionada del cuerpo del desconocido y la replegó a la altura de su propio corazón.

¿Dolida por aquel desplante? ¡ni mucho menos! La furia corría a través de su voluble torrente sanguíneo, y no pensaba deshacerse de ella ni   por todo el oro del mundo. Aunque, tal vez, sí que hubiera renunciando a su eminente enfado por un puñado de sobras. ¿Qué? cada una tenía sus prioridades. Le rugieron nuevamente las tripas: la mala leche nunca podría ser superior al instinto de supervivencia que atolondraba sus sentidos. Torció el gesto, dio un salto hacia atrás como si sus piernas hubieran sido accionadas por un resorte invisible y el gruñido, para no variar, se le escapó a ella de entre los dientes en lugar de a su fiel compañero. Ji-Ho, por su parte, se interpuso lentamente entre su estúpida dueña y el malhumorado individuo. Asomó los incisivos superiores en dirección al desconocido: un gesto de advertencia, o de amenaza. A aquel mastodonte negro no le gustaban ni un pelo los conflictos, pero, por más que persiguiera el orden y la paz, había cosas que, sencillamente, no podía dejar de defender. O proteger, más bien.

Pero, ¿a ti qué cojones te pasa, tío?—vociferó la chiquilla, pidiéndose primera para la ronda de reproches.—¿Eres idiota o, directamente, retrasado? ¡apestas!—y aquella falta de respeto, viniendo de los labios de una mocosa que tenía absurdamente desarrollado el olfato, era todo un desplante. Dedicó un ávido instante a relamerse las heridas: vale, puede que estuviese exagerando la situación un poquitito, pero exigirle a una bestia como Ri alguna clase de modales, no conduciría a ninguna parte. ¿Qué se le iba a hacer? ella era así. Tampoco resultaría demasiado conveniente recalcarle que, al igual que pasaba en su propio caso, los demás también tenían derecho a comportarse como les saliera de los huevos. No, no, no, de ninguna de las maneras. La educación unidireccional, gracias. Se pasó la lengua por la extremidad lesionada, dio un par de turbios pisotones en el suelo y creyó estar a punto de explotar.—¡Es que no lo entiendo, maldita sea! ¡no te he hecho nada, pedazo de subnormal!—y ahí le sacó la lengua, porque, después de todo, aunque se considerase a sí misma una perra (en el buen sentido del término, por favor), Ri seguía siendo una niña. Catorce veranos no eran suficientes para aprender a controlarse. Ni a comportarse como era debido, por supuesto.—Ven aquí y pelea conmigo, estúpida nenaza.—provocó, sintiéndose imbatible a pesar de que ya tenía perdido el primer asalto. Avanzó un paso hacia delante, flexionó ligeramente las rodillas y... Ji-Ho le dedicó tal mirada helada que no le quedó otro remedio que echarse a temblar en el sitio.—¡Bueno, ahora no puede ser! ¡pero tendré mi venganza, te lo prometo! Y yo siempre cumplo mis pro... bah, yo no, pero Ji-Ho sí.—torció el gesto con inquina, dejando que el odio rellenase los adorables detalles de sus facciones todavía infantiles.—¡Tengo una misión que cumplir!—apoyó las manos sobre las caderas, le dirigió una última mueca a limoncio y giró sobre la punta de sus talones. Ji-Ho sabía lo que tenía que hacer: el animal se hizo dueño del olor a rancio del insolente indeseable (porque sí, a sus ojos, ella no había hecho nada malo). Enfiló el trecho que restaba para llegar a las puertas de la entrada casi corriendo, apenas conteniendo la inmisericorde emoción que precedía a la aventura. Se detuvo frente a las grandes puertas, recordando un pequeño detalle.—¿Quiénes son los que tienen que salir de paseo conmigo?—elevó el papelito del encargo por encima de su distraída cabecita, reclamando (o más bien exigiendo), la presencia de sus supuestos compañeros de manada. Y nada, aunque normalmente le resultaba extremadamente sencillo olvidarse de las cosas, en aquella ocasión, no conseguía deshacerse del odioso fantasma del pelo-avellana. Que la mano continuara ardiéndole ligeramente, tampoco ayudaba. Sí, definitivamente, se había quedado con su cara.
Cosas:

Stats de Ri.
  • Fuerza : 32
  • Resistencia : 05
  • Agilidad : 15
  • Espíritu : 04
  • Concentración : 01
  • Voluntad : 05
Chakra : 64

Stats de Ji-Ho.
  • Fuerza : 16
  • Resistencia : 02
  • Agilidad : 07
  • Espíritu : 02
  • Concentración : 01
  • Voluntad : 02
Chakra : 31


Técnica utilizada por Ji-Ho.
NIOI SEN'EI-KA (匂い先鋭化, OLFATO AGUDIZADO)
Los Inuzuka son capaces de alterar sus capacidades olfativas, sensibilizando los quimiorreceptores del epitelio olfatorio a la estimulación de las partículas aromáticas, todo gracias a una ligera concentración de chakra. La amplitud de esta habilidad tiene como limitante, la propia capacidad del usuario.
Si bien esta técnica potencia la capacidad olfativa del Inuzuka, este deberá entrenarse para reconocer diferentes tipos de aromas en distintos ambientes, pudiendo así mejorar su capacidad de rastreo o detección.
Capacidad (Espíritu y concentración):
Requisito: Shikyaku no Jutsu activo. No es necesario activar la técnica para captar un olor y recordarlo. Los Ninken no hacen gasto de chakra en su uso. Ji-Ho recordará el olor de Kham. <3
Estado de Ri
Chakra al 100%: Descansado y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
inventario:
Bandana de Kusagakure no Sato — Colgada del nudo de su capa como si fuera una corbata.
Estuche grande central — A la altura de la cintura, en la espalda.
—3 kunais.
—9 shurikens.
—2 píldoras del soldado.
—2 Bombas de humo.
—Sen-su Mame.
—1 Sello explosivo.
—Respirador.
2 Garras — Colgadas en el lado izquierdo de su cadera, listas para ser utilizadas. ¡Al ataque!
Capa impermeable — ¡Puesta!

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Re: [Misión rango C — Presente] Los viejos dioses.

Mensaje por Lee Eun Jin el Mar Mayo 15, 2018 11:51 pm


Lee Eun Jin
Desde mi  lugar, a lo lejos, fui capaz de observar la obra de teatro que ocurría cerca de uno de los puestos de ramen, a lo cual fruncí un poco el ceño mientras miraba con incredulidad ¿Qué clase de ninja tenia nuestra aldea? ¿Kusagakure estas destinada a la catástrofe? ¿Por qué existía gente idiota? Había visto bien lo sucedido, por lo cual simplemente cerré mis ojos con preocupación y algo de indignación ¿Las academias ninjas tenían problemas de enseñanza últimamente?

Pero me sorprendí cuando mis orbes violáceas se abrieron para observar a la mujer que comenzaba a correr hacia donde ella estaba, había sido la misma subnormal que se le tiro encima al insecto que estaba comiendo en el puesto de ramen. En ese momento no pude evitar contener la respiración y comenzar a rezarles a los dioses para que ella no fuera con quien tuviera que hacer la misión. Malditos dioses, era ella.

Su grito me saco de contexto y simplemente me quede viéndola inocentemente, mi estatura baja, mis acolchonaditas y sonrojadas mejillas… junto a una expresión que mostraba algo de incertidumbre se dirigieron hacia la mujer. Ella era parte de mi equipo.

-Buenos días señorita, creo que yo soy su compañera.-

Dije luego de acercarme a ella y hacer una inocente reverencia, puta mierda algunas veces odiaba tener que actuar con este papel de angelito caída del cielo, pero bueno era mejor aquello que otras cosas. Por eso mismo sonreí alegremente mientras la observaba a ella y luego a su compañero. A ver que pasaría con esta increíble “aventura”, desearía estar acostada mientras me sirven uvas.


Armas:
Armas:

-1 Comunicador.
-2 píldoras de soldado.
-2 bomba de humo.
-6 kunais.
-Bolsa de Arcilla en la cintura costado derecho
2.500 Gramos / 2.5 Kg.
-Sen-su mame.
Kusagakure




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Re: [Misión rango C — Presente] Los viejos dioses.

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