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[Presente +18] Dos Estrellas

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Re: [Presente +18] Dos Estrellas

Mensaje por Yamanaka Mireyu el Lun Jun 11, 2018 11:58 pm

Dos Estrellas
Mireyu
Yukigakure no satoPosadasPrimavera 7 DD
Una sonrisa lograría asomarse por el rostro de la rosada, entre el placentero sentimiento que él constantemente le otorgaba. Sonreía, a pesar de que fuese por un ínfimo instante debido a la dificultad que los espasmos y reacciones que su cuerpo ocasionaban, siendo físicamente imposible mantenerla. Y sin embargo se encontraba, por primera vez en largo tiempo, feliz. Algo que creyó haber perdido, algo que imaginó encontrar en la soledad de sus pensamientos, y en la frialdad de un muro. Allí, donde nadie podría dañarle. Allí, donde nadie podría volver a jugar con aquello que los seres humanos tanto mencionaban, aquello conocido como sentimientos.

Y sin embargo, no podría haberlo sentido a plenitud. No podría considerarse viva, cambiante. No podría experimentar el estremecimiento que aquellas palabras causaban en su piel, impregnándose en su cuerpo, tatuando su alma. ¿Acababa de iniciar? Sí, también lo sentía así. Su vida siquiera existía, a diferencia de lo que el músico consideraba. No era robada ni prestada, pues tan solo pasaba desapercibida ante el vasto mundo que le rodeaba. No resplandecía ni se encendía, tampoco lograba conmoverse o agitarse. Algo inerte, algo muerto. Él le había otorgado la vida que deseaba junto a la calidez de su piel y al éxtasis en su abrazo.

No le importaba encadenarse a un renacido, o un malherido, pues ambos compartían una sola esencia. Sus manos recorrían la espalda del castaño, subiendo su diestra por aquellos cabellos alborotados. Lo acariciaba, lo deseaba. Una extraña mezcla de lujuria y cariño, la cual lograba invadir cada poro de su ser. Y entonces, entre el vaivén de sus cuerpos, en medio de la danza al son del éxtasis, Mireyu pudo distinguir la suave respuesta de Akeboshi. Tímida, pequeña. Y sin embargo logró estremecerle, logrando que sus labios se juntasen en un nerviosismo puro, conciso. Sólo en aquella sutil tonalidad encontró la preocupación y complejidad de lo que se había arriesgado a emitir, sin pensarlo de manera más detallada.

Era cierto. Confesar su devoción a aquella alma que apenas había conocido era, sin duda, una locura. Y sin embargo era lo que, en el fondo, sentía. Aquel instante de duda alcanzaría la longitud de un milisegundo, pues prontamente sus oídos captarían la firme voz masculina aseverando el mismo concepto, abanderando el mismo sentimiento. Entreabriría sus orbes, exhaltada. La imperiosa necesidad de besarle volvía a corroer su cuerpo, sintiendo mientras se retorcía, agradecida, el abrazo que el castaño ofrecía a su torso. Tembló, aferrándose a su espalda como si no existiera un mañana. Sus labios alabaron la tarea que la boca ajena realizaba sobre su cuello, estremeciéndose ante el cálido suspiro en su lóbulo.

Llegaría nuevamente donde pertenecía, justo en el sello de su propia boca. Correspondió su intensidad, apasionada. Su diestra pasaría por delante del torso del músico, aferrándose sobre sus pectorales pobremente marcados, y aún así tan deliciosos. Hurgó con su lengua, saboreando la miel que producía. Se deshizo producto de su volumen, movimiento a la par su parte trasera para acomodar aún más el encaje. No podía evitar moverse, tratando de sentirlo a plenitud, más adentro.  Y cuando lo lograba, los gemidos se escurrían de entre su boca, ahogándose en la ajena. Perdiéndose en el infinito del placer, de la lujuria. Se elevaba escasos centímetros, para posteriormente acercarse nuevamente hacia la pelvis contraria.

Tuvo que bajar su siniestra hacia el brazo de él, aferrándose con locura. Sentía lo húmeda de la zona, lo ardiente del trabajo. Cortó, muy a pesar de no desearlo, el contacto de ambos labios para conducirlo hacia cerca de la oreja del castaño, susurrándole suspiros, aquellos obsequios que él provocaba. Cerró sus orbes, dejándose llevar, apegando finalmente sus labios al cuello y posteriormente hombro de Akeboshi. Plantó un par de besos, adorando su cuerpo. Deseaba transmitirle lo perfecto que era a sus ojos, lo mucho que le excitaba. Apegó sus pechos al torso del hombre, acompañado de un nuevo y fino gemido. Sus labios se apretaron, retorciéndose en el lugar. Era, sin duda, la eternidad que deseaba.

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Re: [Presente +18] Dos Estrellas

Mensaje por Akeboshi Yoshio el Miér Jun 13, 2018 11:22 pm

Dos Estrellas
AKEBOSHI YOSHIO
Yukigakure no satoPosadasPrimavera 7 DD
Simples palabras hicieron tanto efecto en el organismo de la mujer como sus avances más fogosos. Ella se estremecía, danzaba en un vibrar de emociones, e intentaba cumplir con su única boca el rol de cientos de ellas. Le robaba besos tan fugaces, que para cuando Akeboshi entreabría sus labios, los contrarios ya había huido hacia el cuello u oreja. Su ritmo, desde la confesión, se había tornado apabullante; y el músico, con el peso liberado de sus hombros, se encontraba ligero para poder perseguirla. Ya era hora de retirar al corazón de aquellas tareas, de exiliar a los tímidos pensamientos salidos de la entraña que convertían al rojo del momento en un rosa dramático. Debían entrar en juego, como al comienzo, los músculos y los pecados. El juego carnal, la tonificación de las pocas fibras que recorrían su ser al igual que las ganas de devorarla entera—tarea aquella para otro día.

Ven acá —gruñó.

En realidad no necesitaba que fuese a ningún lado, pues ni siquiera le hablaba a ella. Se dirigía, burdamente, a sus nalgas. Con sus manos tensas como garras clavó los dedos en ellas, hundiéndolos en la ternura de las posaderas, presionando los dientes cómo símbolo de aquella fuerza que no pensaba contener. Por más mal que sonara, haría de su mitad inferior una herramienta manipulada a dos manos, que como orangután descubriendo un cascanueces elevaría y haría bajar en un azote contra la propia existencia. Esta brutalidad descomunal en él le despertó un bajo instinto sólo encontrado en sus primeros días de música. Las ansias de dejar ir todo demonio dentro suyo, pero esta vez no manifestado como un ente de violenta hostilidad, sino violenta lujuria. Su masculinidad alcanzaría el punto más alto de la noche, e incluso de todas sus experiencias. Reiteraba, resoplando y soltando quejidos, la moción vertical que usaba el delicioso cuerpo de Mireyu como fuente de placer. Pero, aun así, su real enfoque no era recibir el climax tan añorado, sino otorgar el ajeno. Una especie de demostración exagerada; querer superar las expectativas de una noche de puros incendios, que hasta ahora no había sido más que miel. Por eso no cerraba los ojos, enfocado en los gestos que la pecadora súcubo realizaba sobre él, alimentándose con la sensualidad de sus facciones sometidas al calor del tacto interno.

Sus gemidos fundidos en suspiros acrecentaron, y la moción de ambos brazos fue tornándose más lenta pero contundente. Su propia cadera se elevaría en contraposición para contrarrestar la fuerza perdida, y terminaría siendo aún más potente que antes. El grotesco sonido de las pieles desnudas chocando no le distraía en lo más mínimo, sino que se imponía un récord propio que debía romper con cada impulso de su alma. Y en un último esfuerzo por atravesar todos esos estándares, llevó la velocidad y vertiginosidad de la danza conjunta al máximo antes de acabar en el esperado final. Como director de orquesta terminó manteniendo el último movimiento con suma presión, vibrando a causa del cansancio y la intención de unirse por siempre al cuerpo ajeno.

Finalmente cedió, y se derritió sobre la cama que tanto había sufrido. Agitado, jadeó como perro viejo con voz ronca, apenas pudiendo mantener los párpados abiertos para no perder de vista a su diosa inspiradora. Elevó una mano, como el ahogado que alcanza la superficie por última vez, y se aferró a un seno. Perfección.



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Re: [Presente +18] Dos Estrellas

Mensaje por Yamanaka Mireyu el Dom Jun 17, 2018 12:11 am

Dos Estrellas
Mireyu
Yukigakure no satoPosadasPrimavera 7 DD
La mezcla de sentimientos avanzaba, llegando a un abismo infinito. ¿Cómo era posible llegar a ese punto? Aquel sentimiento desbordante que le llenaba a cada tacto, a cada respiración brindada. Cerraba sus ojos sintiéndose absorta en una locura singular, placentera. Lo abrazaba, tratando de aprisionar su cuerpo, en un intento de poseerlo. Lo besaba, lamía, mordía. Lo deseaba con una intensidad que creyó jamás sentir, arrebatándole la escasa cordura que le quedaba.

Y al escuchar su voz, entre los quejidos y respiraciones robustas, se estremeció. Apretó sus labios, dejándose llevar por las manos del hombre, las cuales ahora se apropiaban de su parte trasera. — Esa es la forma.— Susurró, extasiada. Cualquiera hubiese reclamado por la brusquedad con la que el castaño actuaba, por el poderío del que se jactaba sobre su cuerpo. Y, sin embargo, a Mireyu le encantaba. No evitó un gemido audible al sentir las manos del músico aferrarse con vehemencia sobre sus nalgas, imponiendo el movimiento a realizar. Le ayudó con sus caderas, siguiendo el movimiento entorno a su miembro, sintiéndolo más pleno, provocando espasmos y quejidos elevados.

Apretaba sus dientes, en un intento por acallar lo que normalmente no le costaría trabajo hacerlo. Jamás se había visto en la necesidad de callarse, sintiéndose desbordada por aquella lujuria que le carcomía. Cerraba sus ojos con fuerza, resonando nuevamente los gemidos, ahora más graves y toscos. Intentaba respirar, desesperada. Y con su cuerpo concentrado en el centro que otorgaba placeres, sus manos se aferraban a los hombros del castaño a medida que subía y bajaba en su totalidad. Sentía sus pechos moverse junto a la fuerza ejercida, llegando a un momento en el que no soportó la presión. No podía acallar sus quejidos, ni tolerar en su cuerpo los espasmos acumulados, aferrándose con uñas y dientes al cuerpo contrario, soltando de sus labios entreabiertos un gemido duradero, intenso.

Lograba escuchar a su contraparte quejarse, denotando que el placer era mutuo. Y aquello sólo ahondó en su descontrol, llegando a un punto culmine. Para cuando recuperó la consciencia, sintió al castaño desplomarse en la cama, quedando ella sentada sobre su pelvis. Apoyó ambas manos sobre los laterales del cuerpo de Akeboshi, respirando aún agitada producto de la intensidad que habían vivido. Sintió, sorpresivamente, una mano infiltrándose hasta alcanzar uno de sus senos, aferrándose con persistencia. Entrecerró sus orbes, dedicándole una mirada traviesa. —Pervertido.— Soltó, sonriendo de medio lado.

Se agacharía lentamente hasta acercarse al rostro ajeno, buscando besar por última vez sus labios; última vez dentro de aquel acto, pues era cuestión de tiempo antes de que reiniciase uno nuevo. Unió nuevamente, sintiendo la ternura que su boca proveía. Estremeciéndose, se apartaría finalmente para reposar el cansancio de su cuerpo sobre el ajeno, apoyando su mejilla sobre la piel del torso del músico. Cerró sus orbes, con sus mejillas ardiendo. Y sonrió, plena. Sincera. — No hay más remedio que quedarnos así, cada noche. — Sentenció, no refiriéndose necesariamente al sexo. Era su tacto, su compañía. La calidez de su cuerpo que le atravesaba, logrando que por primera vez en su vida fuese feliz.


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Re: [Presente +18] Dos Estrellas

Mensaje por Akeboshi Yoshio el Dom Jun 17, 2018 2:31 pm

Dos Estrellas
AKEBOSHI YOSHIO
Yukigakure no satoPosadasPrimavera 7 DD
La mutua relajación era comparable al silencio posterior al acto de una magnífica orquesta. Ya no quedaba más en el aire que el aliento agitado de sus partícipes, pero aún así la falta de acción era igual de disfrutable que el clímax mismo. Denotaba el contraste entre la realidad y la fantasía en la que se habían sumergido, dándole más valor a la segunda como quien valora un juguete después de este perdido. Y él, para no perderla, le abrazó mientras sentía su palpitante rostro subir y bajar en su exaltado pecho. Poco a poco recuperó el aliento, y le acomodó los desordenados cabellos rosados detrás de la oreja.

¿Cada noche? —inquirió con voz de sorprendido—, creo que voy a volver a morir —añadió bromeando—. Supongo que podría acostumbrarme —dijo finalmente, más sincero.

Sin embargo no dejaba que creer que aquellas palabras salidas de un corazón apasionado debías sustentarse de otros modos. No sólo quería conocerla en la cama, ya fuese entre juegos perversos o largas siestas, sino también en el día a día. Así como vio múltiples ángulos de su máscara sobre la mesa de la cafetería, le interesaba que había detrás de esta. Porque no se podía amar una máscara, y era ahora cuando debía indagar en la piel bajo esa porcelana. Flexionó el cuello, besándole la frente.

Hola bonita —dijo casual—, ¿a qué te dedicas?

Una duda que él ya había respondido, pero también le interesaba preguntar. Qué mejor para abrirse que ese momento de total confianza; era eso o quedarse dormidos. Pero, nuevamente, buscaba garantías que le demostrasen que el instinto de su corazón no era errado. Que para ella aquello no fuese parte del negocio, y las bonitas palabras un simple bono. Creía que no era así; deseaba que no fuera así. El vibrar en su pecho le aseguraba la sinceridad ajena, pero su maldita mente no se apartaría nunca. Ni siquiera sabía qué buscaba en ello, pero estaba hecho.

Se acomodó arrastrándose por la cama para bajar a su nivel, quedando frente a frente a centímetros de su rostro, queriendo que esos ojos fueran la última imagen antes de caer rendido en profundo sueño. Quería que le respondiera así, cerca, para seguir el movimiento de sus labios y, con suerte, cazar al vuelo una tierna sonrisa. Que dijera lo que quisiera. A él lo que le importaba realmente era conocer su espectro de gestos y detalles.


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