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Night in wasteland [Futuro]

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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Mayo 04, 2018 9:38 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
La tarde se cerraba en el firmamento, recordando con sus tonalidades naranjas que la noche caería pronto. Un hermoso día de primavera había transcurrido lentamente, con un cielo despejado y sin precipitaciones, como era usual en aquella época del año. Como cualquier día de semana, la zona comercial empezaba a empacar sus productos y a cerrar las puertas de sus negocios en anticipación a la hora de la comida y el bienestar de un merecido descanso.

Shin se había levantado algo tarde aquel día y luego un par de horas de entrenamiento rutinario, había pasado el resto del día en la biblioteca, absorto en sus novelas de guerra, sin preocuparse de mayor cosa. Las últimas semanas le había ido bien con uno que otro trabajo para los comerciantes y pescadores de la zona comercial, así que no andaba apurado por dinero y para su completa tranquilidad, su madre se había ido el día anterior para la capital a visitar a sus abuelos y a llevarles algún dinero que había ahorrado para ellos —como cada mes.

Al final de la tarde, cansado de estar sentado casi toda la jornada, se separó de las páginas del libro que leía. Estiró sus miembros entumecidos bajo la remera azul oscura y el pantalón verde militar que llevaba embutido dentro de su botas de cuero, y salió del recinto.

Tenía hambre. Ensimismado en la lectura había olvidado el almuerzo; y ahora que recorría la calle más alta de la zona de restaurantes, su estómago, airado con el olor de la comida, había empezado a recriminarle. Incluso el tintineo de sus armas en los estuches o la correilla de cuero que sostenía su katana en la espalda le hacían pensar en el choque de los cubiertos en el plato. Pero nunca llegó a pisar el umbral de ninguno de aquellos sitios, que parecían invitarlo con la sinfonía de distintos aromas culinarios.

Un militar que corría en dirección contraria a sus propios pasos —chunin o jounin a juzgar por su uniforme y chaleco—, cuando le vio caminar sin rumbo, se fijó en el protector de su muslo izquierdo y lo abordó sin mayor protocolo, ordenándole que se dirigiera al hospital. El hombre no dio muchas explicaciones, salvo que había un problema con algunos desechos o desperdicios de naturaleza médica y que se requería el auxilio de un par de genins para solucionarlo. No le informó si ya había alguien más asignado a la tarea o si lo habría; sólo le indicó que la jefe de enfermería de urgencias le daría más detalles cuando llegara al sanatorio.

El peliazul no tuvo más remedio que asentir y encaminarse hacia donde se le había indicado, apurando sus pasos con cierta premura, sin llegar a correr. Maldijo hacia dentro su propio descuido con la comida, pues ahora no sabría hasta qué horas podría satisfacer su apetito y por la mediocre información que tenía, cabía la posibilidad de perder toda la noche en aquella improvisada misión.

Tal vez una media hora más tarde había alcanzado la entrada del servicio de urgencias. Luego de atravesar el pórtico buscaría a alguien que pudiera indicarle dónde estaba la jefe de enfermeras.
Misión:
Rango D

Nombre: Limpieza grotesca.

Lugar: Kirigakure no Sato - Hospital

Encargados: Shinren Yagami y Tsubame Yamanaka

Longitud: 30 cm (?)

Descripción: El hospital siempre ha sido un lugar donde las desgracias se encuentran a la orden del día. Operaciones, desechos e incluso cosas tan simples como "sacar la basura" se convierten en toda una pesadilla para quienes todo el día se encargan de lidiar con sus propios pacientes. ¿Pero quien dijo que los trabajos más simples no podían ser cedidos a los genins más jóvenes? Hasta las clases de anatomía se pueden dar sin necesidad de un profesor que se encuentre vigilando a los alumnos.

¿La misión? Simple, acudir al hospital y hacer un trabajo de limpieza general lejos de todo tipo de civil.



Última edición por Shinren Yagami el Miér Mayo 16, 2018 9:47 am, editado 1 vez
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Mayo 04, 2018 5:21 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
No había anochecer que pudiese alertar a la joven Yamanaka, ni gritos en el interior de aquel bar que la hiciesen salir del trance que sus mismas orbes dibujaban mientras su cuerpo, tendido en uno de los asientos de cuero, se daba al descanso.

Su día como siempre, no había sido nada productivo. Había recibido sermones por cosas que realmente no había hecho, se había negado a cumplir con sus responsabilidades y finalmente, se había marchado lejos de casa a deambular por las calles, aprovechando la libertad que suponía para esta que quien se ocupaba de ella, se encontraba lejos del país, y no tenía potestad sobre sus actos.

El aburrimiento la corroía. Se podía decir que aún a pesar de encontrarse lejos de las puertas de su propio hogar, aquel bar la absorbía hasta el punto de recluirla de la realidad,aunque podía sentir como las presencias deambulaban por el lugar, civiles que ya la conocían, y que posiblemente no la tendrían en estima, algo que distaba de la misma mujer que regentaba el lugar, que si bien, no compartía sangre con la albina, tenía ciertos matices que la alejaban de aquella floristería que generalmente, estaba obligada a frecuentar. Tsubame era una joven grotesca, una aguja perdida en un pajar, su aura destacaba y una vez deseabas dar con su presencia era posible salir lastimado o incluso, desistir con facilidad. Por suerte el titulo de "caso perdido" ya se encontraba grabado sobre su delicada piel y eso, la ayudaba a salir impune en ciertas ocasiones.

Aquella noche en especial, había decidido ignorar absolutamente todo, incluso su descanso en aquel cómodo asiento parecía estar haciéndola perder la consciencia mientras su piernas, en alto, eran colocadas en la superficie de madera de la mesa que se encontraba frente a ella. No había tela gruesa que ocultase la piel de sus piernas, como de costumbre, aunque si se podía vislumbrar una pequeña tela que jugaba con una falsa tonalidad negra que acariciaba su piel desde la parte más baja hasta la altura de sus muslos, ocultando aquella porción para acto seguido, mostrar aquellos hermosos y trabajados muslos que componían su figura, unas medias estilizadas que terminaban ocultándose bajo unos pantalones cortos y ajustados, pantalones que a primera vista parecían inexistentes dada a la presencia de la tela negra de su camiseta que no solo carecía de mangas, si no que dejaba cada costado de su cuerpo al aire libre exceptuando aquel sostén rojizo que en ocasiones se encontraba más a la vista que la tela que se supone debería ocultarla. Su cabello se encontraba como siempre, recayendo con libertad alrededor de su cuerpo, recogido por un pequeño detalle rojizo que a conjunto con su ropa interior, sumaba armonía a sus prendas, de igual modo que algo de vida.

No le importaba lo que la gente pensara de ella, aunque cualquiera podría envidiar sus formas, su libertad o incluso, el modo con el cual nada se convertía un dolor de cabeza aún a pesar de las circunstancias. O eso mismo era lo que creía.

Un hombre, ajeno a todo lo que acontecía en el interior de aquel bar haría acto de presencia. Una melena tan clara como la de la misma Tsubame, incluso el largo de su cabello parecía luchar con el de la joven, con una sola diferencia, este olvidaba la libertad para alzarse por lo alto, recogiendo en una cola de caballo esta y evitando que por su rostro recayese cualquier tipo de mechón gracias al protector de la niebla que con total orgullo, demostraba su rango, de igual forma que sus prendas oficiales. Las similitudes en ambos eran claras, pero más lo serían en el momento que este se colocase frente a ella y aclarase su garganta, provocando que las botas militares oscuras de la albina cayesen con rapidez contra la madera que decoraba el suelo, y sus orbes se abriesen de par en par.

Posiblemente hubiesen gritos en aquel encuentro, pero eso no quitaría la realidad donde, acompañada por su propio mentor, tutor y padre, la joven sería llevada desde las mismas puertas de aquel bar de mala muerte hasta lo que aparentaba ser el hospital. Por el camino la joven no haría más que mantener el silencio, sellando sus labios con su tan típica mascara negra, pero no sería hasta los pocos metros de su llegada que se encargaría de desanudar la chaqueta que hasta el momento decoraba su cintura, para así ponerla por encima de su cuerpo. En aquella ocasión roja, negra y dorada. ¿Sus grabados? Obviamente, los mismos de siempre, dragones y flores.

¡No me pienso poner el maldito protector! — Los gritos de la joven podrían escucharse incluso desde el interior del servicio de urgencias. Como de costumbre, un sermón por parte de su padre, el mismo que le había traído un pequeño presente, el mismo protector de la aldea que Tsubame siempre perdía por casa y hasta el momento, solo se colocaba por pura obligación. — Que te den. Me marcho. — Serían las últimas palabras que escaparían de sus labios hasta que por fin, sus pasos la llevasen hasta el interior de urgencias. Sus pasos eran descuidados, pero a su vez femeninos, aunque no quitaba que se notase su enfado, más aún por el modo con el cual su mirada yacía fija en aquel artilugio que su padre le había dado, intentando que una vez más, cediese ante sus peticiones. — ¿Como puede la gente ponerse esta mierda? — Tan solo personas cercanas a su posición podrían escuchar sus palabras, después de todo, no le interesaba llegar a adentrarse más de lo normal en aquel local. ¿Su plan? Disimular un par de minutos en el interior y acto seguido, marcharse.
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  • Fuerza : 5
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  • Agilidad : 30
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Mayo 04, 2018 8:36 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
El contraste de colores y sonidos entre el ambiente calmado del exterior y el murmullo tétrico del interior del enorme recinto era, por lo menos, digno de reconocer. Afuera un atardecer de novela, con la brisa fría del norte y la nostalgia del ensueño. Adentro, la confusión de un trabajo que nunca se detenía. El muro de lamentos que le daban un tono lúgubre a un lugar que estaba perfectamente iluminado. La contradicción del aroma a antiséptico, a sangre y a vómito, que no dejaba a un extraño pasar sin preguntarse qué diablos hacía allí.

Una sala de espera abarrotada de gente de distintos colores —y olores—, viejos y niños, shinobis y civiles. Los pasillos llenos de camillas en los costados, con gente en diferentes estados y condiciones, esperando con desgano, impaciencia o resignación las palabras de alguno de los galenos. Las enfermeras corriendo de aquí para allá, agitando las jeringas, las vendas y las pastillas; gritando de lado a lado con un sistema que probablemente sólo ellas entendían.

Curiosamente, no escapó a los ojos del genin, que uno de los pasillos contenía en camillas y sillas de ruedas a varios personajes vestidos con la misma indumentaria hospitalaria que los médicos y las enfermeras de turno. Algunos tenían riñoneras junto a ellos, casi todas a medio llenar con regurgitaciones de aspecto oscuro y desagradable. Todos lucían agotados, drenados y especialmente adoloridos. El joven no se atrevía a preguntar, pero a juzgar por los gestos, parecía ser algún tipo de retorcijón. ¿Qué había sucedido allí? No podía menos que preguntárselo en silencio, pues armando las piezas del rompecabezas, aquel descubrimiento explicaría el por qué el hospital lucía en caos en esos momentos.

Y en efecto, aquel cuadro le confirmó sus sospechas anteriores: Sería una noche larga y su estómago se encargaría de recordárselo.

Finalmente una enfermera, a quien casi había chocado en su deambulación sin sentido, le indicó dónde podría encontrar a la jefe cerca de la recepción, medicando a un paciente en silla de ruedas. Cuando ésta última lo vio acercarse y notó el protector en su muslo le obsequió un gesto de exasperación y le explicó con tono de pocos amigos, en qué requerían de su ayuda. Al parecer estaban cortos de personal por una calamidad fortuita y no había quién dispusiera de los desechos orgánicos, potencialmente peligrosos, que se producían normalmente en el servicio. Según sus indicaciones, los pisos de hospitalización y urgencias ya habían sido asignados a otros shinobis, por lo que los últimos en llegar tendrían que encargarse del piso de patología y laboratorios, que se encontraba en la planta inferior —básicamente el sótano, por decir las cosas como son—. El chico asintió, luego de preguntarle por indicaciones hacia dónde debía dirigirse y se alejó rumiando sus propias impresiones.

Algunos gritos en el exterior serían opacados parcialmente por la algarabía del interior. Aunque el joven caminaba paralelo a la puerta principal, la conmoción de las urgencias le distraía de otros eventos. De por sí, no le gustaban los hospitales; pero estando en servicio oficial, las situaciones y el personal se veían desde un punto de vista diferente. Una queja, sin embargo, casi a sus espaldas llamó su atención. Un tono airado y rebelde, completamente desprovisto de contexto se le había antojado familiar. Un timbre que estaba seguro de haber escuchado antes.

Su rostro se giró hacia el costado izquierdo, buscando la fuente de la voz. Con el rabillo del ojo capturó la imagen de unos cabellos de plata sueltos y algo desordenados ocultando parcialmente un rostro de aspecto conocido. Sí, se trataba de la gatita a quien había separado de Sasumi el otro día.

¡Koneko! —exclamó, girando parcialmente el torso hacia ella—. Así que también eres una Kunoichi, ¿eh?

Su diestra señaló el protector que descansaba entre los dedos de la chica. Una pequeña pieza de información que no había quedado clara en el encuentro anterior; por supuesto, debido a la gentileza de la chica para comunicarse.

No me digas... —aventuró después, con cierta apatía—. ¿También te enviaron a recoger la basura del hospital?


Última edición por Shinren Yagami el Lun Mayo 07, 2018 9:37 pm, editado 2 veces
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Mayo 04, 2018 10:02 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Hasta el momento sus orbes carmesís no se habían apartado del protector de la niebla. Tener esta entre sus dedos parecía tornarse en todo un peso que no podía llegar a afrontar, un ardor que calcinaba sus dedos hasta el punto en el que la incomodidad era más que palpable, de igual forma que el enfado que se marcaba en su rostro aún a pesar de que sus labios aún siguiesen ocultos bajo aquella tela oscura. Pero los segundos no habían sido suficientes, no por lo menos para que alguien terminase por llamar su atención, provocando que sus preciosas orbes se alzasen para así fijarse en el peliazul que se encontraba ante ella.

Quedó petrificada.

La tensión en su cuerpo por unos instantes se había convertido en algo tan palpable como su propia piel y el frío metal de aquel protector. ¿Por qué tenía que estar aquel chico ahí? Era molesto, realmente molesto, pero no porque la hubiese hecho odiarlo, si no porque había algo en él que la perturbaba por completo hasta el punto en el que ninguna palabra escaparía de sus labios incluso después de que la pregunta hubiese sido formulada.

Parecía una estatua en medio de aquella entrada, las personas se movían a su alrededor, pero ella, solo se encontraba ahí atónita. — ¿Y tu quien eres? — su orgullo era puesto sobre la mesa, con torpeza, pero con un acto de suma negación mientras que sus manos que sostenían hasta el momento el protector, separaban sus dedos con sumo descaro para así dejar caer el protector al suelo. Un acto de rechazo a su cuestión. ¿Avergonzada? Realmente ni sabía como actuar, odiaba compartir tiempo con los demás, y el hecho de que fuese justamente él quien se encontrase ante sus ojos, era un mal trago que se convertía en un deseo horrible porque la tierra terminase por devorarla.

Tsk. ¿Y que vendría yo a hacer en un hospital? ¡Me marcho! — sus palabras eran bruscas, pero más lo sería el modo con el cual voltearía su cuerpo para comenzar a caminar en dirección a la entrada del hospital. Desgraciadamente, ni si quiera se había tomado el tiempo suficiente como para que aquel hombre de prendas jerárquicas y melena albina se hubiese marchado. Un escalofrío pasaría así por todo su cuerpo, provocando que sin poder evitarlo sus piernas terminasen por no responder y dejarla quieta en el lugar.

Estaba en un gran apuro, entre la espada y la pared. Tan solo debía de elegir el camino correcto, pero obviamente este se encontraba junto al peliazul si no quería volver a ser enviada al interior del hospital a patadas por quien seguramente aún se encontraba en el exterior aguardando por la huida de la joven. — Agh.... maldita sea. ¿Por qué me pasa esto a mi? — su monologo había comenzado y aquel estrés provocaría que sin poder evitarlo se llevase ambas manos a la cara, ocultando esta en un gesto de exasperación.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Sáb Mayo 05, 2018 10:06 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Cuando la gatita escuchó la voz del genin, elevó sus ojos descubriendo completamente su rostro a los ojos de aquel. De inmediato quedó en evidencia la tela que cubría la zona inferior de su rostro, dejando a la vista solamente sus ojos sorprendidos y su cuerpo en espera, como si hubiese sido atrapada con las manos en la masa, en medio de alguna travesura. Tardó unos segundos en responder, pero al hacerlo logró sembrar la semilla de la duda en la mente del peliazul. Al menos por un instante, en que alcanzó a considerar de la posibilidad de haberse equivocado y soltar todas sus líneas a alguien que no era quien él creía.

Su voz, sin embargo, otorgó el punto del desempate. Tras la nueva máscara y la negación de su contra pregunta, sólo su voz había traicionado sus intenciones. Shin estaba seguro que era la voz de la misma chica de aquella pelea. Tampoco alcanzó a decir nada para ponerla a ella en evidencia ante sus pensamientos, cuando la joven dejó caer la bandana al suelo, negando con su siguiente intervención la propiedad.

Pero ya el segundo intento había perdido el beneficio de la sorpresa y el muchacho no reprimió la sonrisa ladina en la comisura de sus labios. El protector sí era de ella y muy seguramente estaba en el sanatorio por la misma razón que él. Simplemente era demasiado orgullosa y combativa para admitir que estaba siguiendo órdenes. Si bien no la conocía demasiado, su encuentro anterior le había dejado ya aquella impresión.

No intentó detenerla. Se inclinó hacia adelante, doblando la rodilla derecha, y tomó el protector del suelo con su diestra, para guardarlo en el bolsillo de su pantalón. Su otra mano imitó el gesto mientras se giraba parcialmente para simular darle la espalda a ella también. Aunque en realidad se mantendría de perfil, observándola de soslayo. No quería perderse su reacción.

Tienes miedo, ¿eh? —bufó soltando una risita provocadora—. Sí. Será mejor que te vayas Koneko. Este trabajo no es para cualquiera. Los espíritus de los muertos merodean en los hospitales...

Reafirmando el apodo con el que había decidido llamarla, sólo pretendía hacerle comprender que no le había engañado con su acto improvisado. Lo demás, sólo era un intento de fastidiarla en una de las fibras que calculaba le harían reaccionar. Sólo era una suposición, pero juraría que la chica haría lo que fuera para probar que no le tenía miedo a nada ni a nadie. Lo de los fantasmas era sólo fantasía de la gente, no creía en ellos, pero esperaba que, como excusa, funcionaran con la chica. Un poco más de drama a la trama.


Última edición por Shinren Yagami el Lun Mayo 07, 2018 9:35 pm, editado 1 vez
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Sáb Mayo 05, 2018 11:54 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
La situación devoraba cada centímetro de su piel, y la presencia del peliazul, no ayudaba para calmar aquella sensación de desfallecimiento que le provocaba verse rodeada por las obligaciones. El era como un dolor de cabeza, una resaca que taladraba su cabeza y hacía que desease perderse entre las sabanas de sus aposentos, perdida, desorientada y con un cúmulo de sentimientos que la hacían querer romper todo. Extraño, quizás, pero él era el mismo que había desgastado sus fuerzas días atrás cuando el cuerpo de aquella estúpida a la que tanto odiaba se había convertido en un títere que esta podía manejar a su antojo.

Mentiría si dijese que ningún pensamiento fugaz había pasado por su mente tras tal extraño encuentro, pero aquel colibrí que nunca había llegado a extender sus alas, siempre había estado cohibido y atrapado entre algo tan intangible como su libertad falsa, y la necesidad por alejarse de todo ente repleto de vida que pudiese juzgarla o al menos, ser consciente de que tras su ardiente mirada, también había debilidad. Tsubame era fuerte, era un alma repleta de juventud y rebeldía, pero las situación habían provocado quje este viese aquel lado que nunca deseaba mostrar. Sumisión, cansancio pero sobre todo, debilidad.

Su intento de huida se había tornado fallido, pero aunque él no fuese el detonante real, si había sido el causante de que su ceño rápidamente se frunciese aún cuando le brindaba una perfecta visual de su espalda, de aquella prenda que decoraba y dejaba en el olvido cada una de sus curvas para demostrar una descuidada imagen, aunque repleta de un estilo único y de algún modo atrevido.

Había dado en el blanco, provocando que prácticamente de inmediato voltease su cuerpo, y sus orbes carmesís buscasen la tonalidad ámbar de su mirar. Ni si quiera se había dado cuenta de que su protector había desaparecido. — Pero que... — sus vocablos se perderían entre las telas que ocultaban sus labios, dejando que tales palabras fuesen prácticamente inaudibles. Estaba molesta por tales insinuaciones. ¿Llamarla cobarde? seguramente estaba deseando sucumbir bajo su cuerpo.

Ni si quiera se molestaría en dar rienda suelta a sus palabras, aprovechando así que entre ellos no había mucha distancia para girar su cuerpo. Sus botas resonarían por el suelo de aquella entrada, pero cuando no había mucha distancia entre ellos Tsubame correría y se impulsaría, tratando de abalanzarse sobre la espalda del mayor y subirse sobre él, buscando rodear su cintura con sus muslos, y adherirse a él mientras por el contrario sus brazos buscaban rodear su cuello y agarrarse con fuerza de este. — ¿A quien llamas cobarde? ¿Te has visto la cara de colador? ¿Acaso te crees que eres el más duro del barrio o que? Ni con todo ese metal serías capaz de asemejarte a mi. Va, pelea por tu honor, si necesitas una compañera para no salir llorando del hospital me lo puedes pedir. No habría problema. Es comprensible que los niños de tu edad mojen las sabanas a menudo. — comentaría en caso de que sus acciones la alzasen sobre el joven, cruzando su izquierda alrededor de su cuello y juntando su siniestra su brazo contrario que buscaba crear cierta incomodidad con una estúpida llave carente de fuerza, no solo por su torpeza, si no también por las dimensiones de su pequeño cuerpo y la ligereza de este.
Estadísticas:
  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Dom Mayo 06, 2018 4:26 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Justamente eso era lo que buscaba el muchacho. Aquella expresión en los ojos carmesí de la joven, que bajo un ceño arrugado no podía esconder la incredulidad ante aquella provocación. Sí. Había tocado una fibra en su ser con bastante precisión. Su sonrisa se amplió y sus ojos se entrecerraron ligeramente en gesto de satisfacción.

Al parecer, había sido más que suficiente para hacerla cambiar de opinión acerca de huir. La noche acababa de ponerse interesante.

Lo que el muchacho no esperaba es que la chica se fuera a abalanzar hacia él; menos aún en el sitio en el que estaban. Si lo hubiese pensado con calma, seguramente podría haberlo calculado, a juzgar por el estado de la nariz de Sasumi; pero cuando la vio correr, también se dio cuenta que la chica era veloz. No tendría tiempo para evitarla. Y aún así, ¿quería hacerlo? Simplemente flexionó sus piernas para mejorar su posición y no dejarse llevar por la inercia y sacó las manos de los bolsillos extendiéndolas hacia los lados para mejorar su balance e impedir que quedaran aprisionadas con el movimiento de la chica.

¿Que diablos...? —masculló, sin alcanzar a completar sus pensamientos.

Los músculos de la chica se cerraron en torno a su abdomen, apoyándose por la posición en sus caderas, lo que impedía que resbalara hacia el suelo y sus brazos intentaron cerrarse en torno al cuello del chico. Inicialmente, éste pensó que intentaba ahogarlo; pero la falta de fuerza en su agarre y el airado despliegue de fantochería apuntaban en otra dirección. Su cuello se tensó defensivamente y sus manos —libres gracias a su instintiva reacción— bajaron hasta cerrarse sobre los muslos de la chica, apretando con firmeza su piel, sin intento de hacerle daño. Pero la zona interna de los mismos solía ser sensible al tacto. Desde cosquillas hasta calambres podían ser provocados con un ligero movimiento de sus dedos. Eso sin contar la falta de familiaridad entre ambos, para un contacto tan personal.

La dejó hablar, después, hasta que se desahogara completamente. La alusión a sus perforaciones en la cara no le afectaba demasiado, sus razones para ello no eran estéticas. Eran una muestra de su propia rebeldía hacia y padre y su familia en general, quienes se jactaban de ser propios y conservadores. La cabeza de su familia se había enojado tanto al verlos por primera vez, que nada que la chica —o cualquiera otra persona pudiera decir— le robaría esa satisfacción.

El resto de sus palabras sonaban simplemente a pataleo de ahogado. Y ya entrados en gastos, Yagami no perdería el agarre de su propia broma.

La que se iba eras tú, miedosita —replicó encogiéndose de hombros, demostrando con ello la libertad que el agarre le otorgaba—. Pero vale, si te asusta tanto, te cargaré como a una niña chiquita. Eso sí, tu tendrás que cargar las bolsas de basura.

Shin tensó entonces los músculos de su espalda para mantener el balance y no permitir que el mismo peso de la chica cortara su respiración. Y empezó a caminar, con la Yamanaka a cuestas, hacia las escaleras que les llevarían a las plantas inferiores del hospital. Sus labios, de otro lado, no cesaron.

Conque mojas las sábanas, ¿eh? —se mofó con cierto sarcasmo—. Lo dices por experiencia propia, ¿no? ¡No me lo hubiera imaginado de ti!

Después de todo, la chica lucía de su edad, o incluso menor.

Con sus manos, Shin elevó levemente los muslos de la chica hacia arriba, alterando su punto de apoyo y liberando un poco la tensión de su propio cuello. El contacto con su piel le causaba una curiosa serie de sensaciones electrizantes.


Última edición por Shinren Yagami el Lun Mayo 07, 2018 9:34 pm, editado 1 vez
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Dom Mayo 06, 2018 5:15 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Una vez se había acomodado en la espalda de aquel joven, Tsubame trataría de actuar. ¿Pero acaso le interesaba dañarlo? Podía estar cabreada, sentirse insultada o incluso sentir cierto desagrado incontrolable por este, pero eso no hacía que realmente desease pasarse de la ralla incluso a pesar del gran descontrol que componía su mismo nombre.

Sus brazos, que en un principio habrían tratado de generar cierta presión no llegarían a luchar, mucho menos en el momento que pudo sentir aquella tensión por su parte. Pero su rostro no cambiaría, y tampoco lo hacía aquella actitud destructiva y huracanada que parecía querer devorar cada centímetro de quien ahora, se encontraba bajo su cuerpo y junto a ello, siendo doblegado de algún modo con sus piernas. Pero cruel sería el destino cuando aún a pesar del agitamiento de sus actos, pudiese caer en el contacto de aquellas manos que se aferraban a sus muslos y que, en vez de rechazar la fricción de sus cuerpos, la aceptaba y la sostenía. Sus orbes, tomarían así rumbo de forma descendente mientras que su larga melena recaía por su espalda e incluso llegaba a chocar contra el cuerpo de su acompañante, el objetivo, aquellas manos, que si bien demostraban la juventud que lo componía, demostraban aquel halo masculino que el joven portaba. — ¿Disculpa? — cuestionaría con cierta indignación, sonando sin intención de una manera algo más femenina, pero no porque realmente lo planease, si no porque de algún modo aquel contacto la había descolocado. — Simplemente pensé que eras lo suficientemente mayorcito como para encargarte tu solo de la "misión". — aclararía mientras recuperaba el tono común de su voz.

Y si, no te mentiré. Suelo mojar mucho las sabanas. — añadiría mientras se movía ligeramente sobre su espalda, dejando de ejercer aquella presión ofensiva sobre su cuerpo para pegar por completo su pecho contra él y alzar su diestra, para tocar de forma juguetona su mejilla con su dedo indice. — Pero a diferencia de ti yo suelo hacerlo cuando estoy en compañía. Posiblemente alguien como tu nunca comprendería el porque así que tampoco me esforzaré por explicártelo. — tras aquellas palabras sus manos viajarían una vez más, pero esta vez las colocaría sobre sus hombros, haciendo una presión ligera que buscaba hacerle entender que quería que la bajase. Podía caminar sola, y aunque no le importase que la gente los juzgase por llamar la atención de aquella manera, había algo que le pedía volver al punto inicial, donde el contacto físico fuese tan solo algo propio de la imaginación aún y a pesar de que no era la primera vez que ambos, se encontraban en una situación como aquella.

Ahora la pregunta era ¿Cuanta razón tenían sus afirmaciones? Tsubame siempre debía estar al frente, debía de ser la primera en todo, y quien liderase incluso en las cuestiones más banales aunque eso supusiese adornar sus propios vocablos. En aquel entonces, no iba a ser pisoteada por este, y mucho menos luchar contra sus afirmaciones sin subir un tono más que la hiciese mantenerse un paso por delante. — Aunque bueno...quizás Sasumi podría enseñartelo. — saboreo el veneno por unos instantes.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Dom Mayo 06, 2018 9:36 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
El tono de la joven había cambiado drásticamente luego de las palabras de Shin. Su agresividad bajó de tono y ahora parecía buscar una salida a la propia trampa en la que na había logrado hacerle caer a él. Si bien, ella sabía escoger sus palabras para defenderse, la intensidad de sus respuestas marcaban el ritmo de la conversación y el muchacho tenía claro que las emociones eran mejores guías que las palabras, en un duelo de ese tipo.

Adrede, dejó escapar un bufido burlón de sus labios, dándole a entender que sus excusas no calaban. Se lo habría recordado en voz alta, sólo para hundir un poco más el dedo en la llaga, pero la Yamanaka siguió hablando. Y actuando.

Por suerte para el muchacho, desde la posición en la que estaba, ella no podría percibir el leve tinte carmesí en sus mejillas al sentir sus pechos presionar la zona de atrás de su cabeza. Incluso su cambio de táctica al acariciar su mejilla, en contraste con todas las actitudes que conocía de ella hasta el momento, le habría dejado en evidencia si la gatita pudiese ver la obnuvilación en su rostro. De cualquier manera, recuperó rápidamente su temple al escucharla fanfarronear sobre asuntos que requerían de mucho más contacto físico del que ella parecía capaz de soportar. Incluso la señal de las manos en sus hombros, reclamando silenciosamente su independencia de vuelta, le reafirmaban sus sospechas acerca de ella. Consideró hacerla sufrir un rato, manteniéndola en aquella posición, sólo por demostrar que estaba a la altura de la competencia; pero las miradas furtivas de enfermeras y pacientes en el pasillo le hicieron cambiar de opinión y sus manos liberaron sus presas, otorgándole la libertad de nuevo.

Su voz, de otro lado, no estaba dispuesta a perder aquel concurso en que la chica no parecía encontrar el límite. Además, con eso ella había perdido un poco el norte, pues Shin no era un ingenuo. No podía serlo con el par de hermanos mayores que había tenido la desgracia de aguantar por tantos años. La bola estaba en su campo de nuevo y pensaba patearla de forma contundente.

¿Segura? —cuestionó con franca incredulidad. Se detuvo frente a la escalera y esperó a que ella se descolgase al suelo—. Tengo entendido que uno de los fantasmas del hospital, sólo busca adolescentes vírgenes... —Dejó un instante que sus palabras se asentaran, mientras giraba su rostro hacia ella, buscando deleitarse con su respuesta facial—. No quiero tener que reportar a tu familia que has desaparecido en una misión tan simple.

La replica astuta de Yagami había intercambiado los papeles entre ambos, devolviéndole a ella la indirecta acerca de su falta de experiencia en tal campo.

¿Sabes qué? ¡Tienes razón! —añadió unos segundos después—. Sasumi es realmente atractiva. La invitaré a salir y... quien sabe...

Dejó el resto al aire luego de su estocada final. Le guiñó el ojo izquierdo con picardía, acompañando el gesto con una sonrisa sugestiva, y dejó que la imaginación de la albina llenara los vacíos. Entonces comenzaría a descender los peldaños que les llevarían al obligado destino.
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Tsubame Yamanaka
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Dom Mayo 06, 2018 6:17 pm

Night in wasteland
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La presión que sus delicados dedos había efectuado sobre sus hombros, habían servido para que las manos de su acompañante le cedieran la libertad que buscaba. Con tan solo un pequeño movimiento de sus piernas podría llevar la suela de los zapatos hasta el suelo, pero sus brazos, se deleitarían un poco más con el cuerpo del conocido, ya fuese por buscar infundarle algo de tensión o simplemente, por dejar que sus manos palpasen un poco más la presencia de este en un intento de algo que ni ella misma sabría calificar. Pero aquel tacto no duraría mucho y posiblemente, pasaría desapercibido por aquella realidad que una vez más la dotaba de libertad. Primero serían sus hombros, seguidos de sus omóplatos y por último, la parte baja de su cintura.

Sería en aquel momento cuando sus orbes volviesen a encontrarse. Pero sus palabras realmente no llegarían a molestarla. Había subido demasiado la apuesta como para inquietarse por aquella acusación, que si hubiese sido formulada en otro momento seguramente la hubiese hecho demostrar una molestia abismal.

Si no llevase aquella mascara, habría podido ver una ligera sonrisa por parte de la albina, una que derrochaba un aura macabra, pero a su vez juguetona. Necesitaba dominarlo, necesitaba hacerle caer bajo sus vocablos y con ello, ganar aquella batalla.

Para su desgracia escuchar aquel nombre escapando de sus labios se había convertido en un puñal de doble filo, uno que unificaba a su enemiga con su peor pesadilla. La odiaba, no era compatible y si había algo que la sacaba de sus casillas era que Sasumi, aquella joven a la que despreciaba, ganase un protagonismo inmerecido, más aún cuando ella se lo había regalado sin tan si quiera meditarlo. — Wow... — se limitaría a decir mientras observaba como este comenzaba a bajar las escaleras una vez más. — Si que estás desesperado, Yagami. — sus palabras se entremezclarían con el enfado y aquel toque juguetón que había adoptado segundos atrás, pero terminarían siendo decoradas por sus pasos tras el joven, bajando las escaleras de forma algo infantil, trotando y pasando de largo para adelantarse a él y que de este modo él pudiese ser consciente de su presencia, más aún por el hecho de que sus delicadas manos viajaban hasta su propia chaqueta y la empezaban a dejar caer por sus brazos para que, una vez abajo, la joven voltease y le mirase mientras finalmente, se deshacía de esta, agarrándola con sus manos que la mantenía aún por detrás de ella. — Creía recordar que me habías dejado bien claro que yo era tu tipo, no ella. — sus palabras, ahora mostraban un orgullo tenaz.

La carencia de su chaqueta, ahora mostraba aquella tela oscura, aquel sostén rojizo que asomaba por las laterales cortado de esta, pero quedarían en el olvido cuando la joven voltease, sin llegar a caminar pero si, de quitarse por completo aquella prenda rojiza y negra que portaba el hermoso dragón en su espalda. Ni si quiera conocía la misión, si dependía de alguien en aquellos momentos, era de las indicaciones del peliazul.
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  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
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Shinren Yagami
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Lun Mayo 07, 2018 2:06 am

Night in wasteland
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El duelo verbal entre ambos jóvenes avanzaba rápidamente de nivel, no sólo en los comentarios, sino en la actitud para enfrentarlos. El peliazul, de espaldas ahora mientras descendía las escaleras, frunció ligeramente su ceño con algo de desencanto, pero también una sensación extraña de sorpresa. La gata empezaba a controlar sus emociones y a poner su cabeza en el juego. No había calculado que pudiese adaptarse tan rápido, pero no dejaba de ser interesante para su gusto. Contrario a lo que esperaba no replicó a su comentario malintencionado, simplemente le ignoró, salvando la dignidad de una respuesta equivocada. Sin embargo, el que calla otorga. O al menos, así rezaba el refrán. Lamentaba profundamente no poder ver su rostro completo, oculto tras el oscuro paño.

Su siguiente comentario, tenía que reconocer que era un paso atrás. La chica había logrado devolver la afrenta con bastante gracia. No obstante, finalmente admitía recordar quién era. Aunque sólo fuera su apellido, ya no podría retractarse como había intentado aparentar en principio.

Juzgando el momento, decidió callar, usando la misma estrategia de ella, salvaguardando la dignidad, antes de perder la última palabra y no resultó ser la peor decisión. La Yamanaka, entusiasmada con el giro a su favor, se arriesgó más allá de las palabras y pasó a la acción, rebasándolo en el descenso mientras se quitaba la chaqueta para mostrar una prenda horadada y provocadora hasta el tuétano. En medio de la noche, en camino hacia el sótano de un frío y espeluznante ambiente, ¿ella decidía que tenía calor? ¡No! Claro que no. No tenía sentido, pero pronto sus intenciones empezaron a aclarar.

Shin tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para mantener su rostro impasible, borrando incluso su sonrisa de superioridad, para evitar que sus gestos delataran sus más profundos pensamientos. La insinuación de aquel cuerpo delgado, sus líneas finas y sus perfectamente proporcionadas curvas, calaban hondo. Le encantaba la vista, por supuesto que sí. Pero demostrarlo habría sido admitir su derrota y no estaba dispuesto a ello.

Aún tenía un par de cartas por jugarse. Tal vez más. El espadachín bajó algunos peldaños más, sin apartar su mirada. Retándola a hacer lo mismo. Acercándose inexorablemente a ella, que se encontraba en la mitad del camino.

¿Así que finalmente me recuerdas? —Elevó sus ojos, mirándola fijamente. Su tono grave—. O tal vez, nunca me olvidaste. Sólo pretendías... y ahora sólo estás celosa.

Era una jugada algo sucia, quizás; pero quería llevarla de nuevo al mismo terreno resbaloso en que él trataba de patinar. Cuando alcanzó la posición de ella, disminuyó la velocidad de sus movimientos, pero elevó sus manos hasta posarlas a lado y lado de su cintura, directamente sobre su piel —aprovechando las aberturas de la prenda.

¿Me estás coqueteando? —cuestionó con voz suave y modulando el volumen de su voz.

Pero su intención final tenía otra finalidad. Sus manos en su cintura sólo le daban el punto de apoyo correcto para apartarla un poco de costado, permitiéndole el paso, y así poder alcanzar la planta baja que ya se abría ante ellos. Desde la desembocadura de las escalas, sólo se podría apreciar un tono ocre en la iluminación en contraste con los pisos de arriba que eran de luz blanca. Aquel detalle y el silencio que se percibía de la zona en general le daban un aspecto lúgubre y misterioso al área de patología.
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Tsubame Yamanaka
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Lun Mayo 07, 2018 3:58 am

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Un juego que parece no tener fin. Una soga que se va afianzando en la piel para lentamente, hacer subyugar a quienes llevados por el simple momento, dejaban caer sus armas a modo de puñales en busca de una lucha en la que parecía, ninguno deseaba perder la vida. Tsubame era fuego que ardía y quemaba todo lo que se pusiese en su camino, pero para su desgracia, quien se encontraba ante sus orbes era el hielo que combatía y no se dejaba derretir con facilidad, dotando sus palabras de la suficiente fuerza como para que esta en ocasiones desease retractarse en busca de una salida, una huida que la escondiese bajo la tierra, como si el oxigeno se encontrase bajo esta aún a pesar de que tratase de quebrar la situación con sus rudas actitudes.

Sus labios se sellarían, y ante la consciencia de como este se aproximaba a esta, dejaría a un lado aquella idea de girarse para así mantener su mirada, aceptando aquel reto que el peliazul había colocado sobre la mesa. Sus orbes carmesís se alzarían, chocando así con aquellos ámbares que se clavaban en ella mientras tras la tela que ocultaba sus labios, la sonrisa se había perdido por completo, y un claro nerviosismo provocaría que tragase en seco aún a pesar de que deseaba continuar con la misma fuerza con la que había arremetido contra el joven.

En aquella ocasión, había tratado de luchar por la corona, buscando alzarse como la reina de la disputa y junto a ello, en una rival que no podía combatir, pero para su desgracia se había dejado llevar, provocando que aunque ya fuese más que lógico, el joven fuese consciente de que aún recordaba a quien se convertía en su objetivo de aquella noche. Shinren Yagami.

Había deseado maldecir por lo bajo ante tal realidad, pero si había algo en claro era el hecho de que el primero que tirase la toalla, o mostrase un mínimo de descontento, finalizaría convirtiéndose en simple escoria en aquella pequeña guerra de titanes. Pero la manera con la cual había osado nombrar la palabra "celos" provocaría que su ceño se frunciese por unos instantes, como si desease luchar por aquella afirmación que armaba de fuego cada centímetro de su alma, pero los últimos gestos ejecutados por el peliazul tan solo mantendrían una vez más sus vocablos atorados en su garganta.

El contacto de su piel contra la suya justamente en aquella zona de su cuerpo hizo que se estremeciese. Con solo eso, había ganado la batalla.

No lucho tras aquello, incluso a pesar de que la finalidad se tornase contraria, dejándose así guiar hasta el costado al que este la había "invitado" y tras ello, voltear ligeramente su cuerpo, quedando perfilada para poder así observar la espalda de su acompañante antes de seguirlo, y colocarse a su lado izquierdo. — Tsk... ya te gustaría a ti que alguien se dignase a coquetearte. — escupiría por lo bajo a modo de queja que llegaría a oídos de su contrincante como si esta estuviese retractándose de continuar con aquello.

Finalizadas sus palabras sus rojizas orbes viajarían por aquella lúgubre zona, tratando de inspeccionar al completo lo que en aquellos momentos se encontraba frente a ella. De algún modo un escalofrío pasaría de inmediato por su columna, y en un auto reflejo decidio volver a colocarse nuevamente su chaqueta. Aquel lugar no le gustaba nada. — ¿Qué se supone que hay que hacer aquí abajo? — cuestionaría con cierta incomodidad.
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Shinren Yagami
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Lun Mayo 07, 2018 7:58 am

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La victoria de aquel inesperado desafío no había dejado del todo satisfecho al peliazul. Francamente, luego de aquel placentero y efímero contacto con la delicada piel de la chica, lo que su cuerpo añoraba distaba mucho de lo que su cerebro le había encaminado a realizar. El sabor agridulce en su boca tomaría un rato en desaparecer. Las palabras que entre dientes dejó escapar su compañera, si bien no lograron el cometido de lastimar su propio orgullo, tampoco arrancarían de sus labios una replica que a esas alturas sólo conseguiría transformar la derrota en humillación. Shin era competitivo, sí; pero tampoco pretendía herir a la joven en serio.

A decir verdad, el muchacho identificó en su fuero interno, que se sentía a gusto con su compañía; justo cuando la escuchó hablar a su costado.

Hay que revisar todo este piso, recoger todas las bolsas rojas con desechos peligrosos y llevarlas hasta un depósito especial que está detrás de la morgue —explicó Shin lo que le había indicado la jefe—. Yo creo que los encargados de esto se enfermaron y por eso nos asignaron el muerto a nosotros. Me pareció ver a varios de ellos arriba en urgencias, en la zona de observación.

La tarea no se oía particularmente complicada. Pero al entrar al pasillo, el ambiente no lucía prometedor.

Justo a la salida de las escaleras, se encontraban en un amplio corredor de unos tres metros de ancho. El color crema añejado que lo adornaba, en la mitad superior de cada muro, intensificaba el color ocre de las luces que se encontraban equidistantes, cada cuatro metros, a lo largo de toda la longitud del techo. En el muro frente a los chicos se encontraba una señalización en acrílicos blancos con letras rojas, que dividía el corredor en dos alas. La de la izquierda estaba marcada como departamento de patología y depósito de cadáveres. La de la derecha como laboratorios de sangre, microbiología y parasitología.

Ambos caminos lucían similares, con puertas metálicas que tenían incrustadas en la mitad superior pequeñas ventanas de cuarenta centímetros cuadrados, de vidrios opacos que permitirían ver hacia adentro, sólo si la luz estaba encendida. Algunas estaban encendidas, otras no; pero todas estaban cerradas. Hacia el fondo de cada ala se podría ver el final del pasillo, formando un codo hacia dentro de la edificación. Si se imaginaba el pasillo como un todo, tendría una forma de C cuadrada, con los extremos hacia el sur. Ellos estaban justo en el centro de esa C.

Junto a las puertas que daban salida a las escaleras se encontraba un carro con ruedas balineras, que transportaba un contenedor de plástico rojo, grande, de unos dos metros de largo, por uno y medio de ancho. Una varilla de metal hacía las veces de asa para empujar el armatoste, que en ese momento se encontraba vacío.

Luego de leer la señalización, Shin giró su rostro hacia la Yamanaka.

Empecemos juntos por los laboratorios —propuso señalando el pasillo derecho con su mano izquierda—. Vamos sacando las bolsas en este contenedor y terminamos por el lado de patología... O, si lo prefieres, podemos separarnos y cada uno se encarga de un ala por su cuenta.

A pesar de la seriedad en su tono, su última sugerencia era claramente por molestarla, recordándole la razón por la que habían empezado la discusión anterior. Sin embargo, el chico no empezaría a moverse hasta que ella no hubiese respondido.
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Tsubame Yamanaka
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Lun Mayo 07, 2018 5:29 pm

Night in wasteland
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No hubo tan solo in instante que la albina dejase de observar aquello que se encontraba frente a ella. El gran pasillo, los grabados de las paredes pero sobretodo, aquel ambiente tétrico que suponía todo el conjunto. No le gustaba nada, incluso en su cuerpo se podría sentir cierta incomodidad a pesar de que sus hermosas orbes carmesís se mantenían dibujando cada centímetro de aquel terreno inexplorado que parecía propio de alguna historia de terror y en cualquier momento algo pudiese abalanzarse a por ellos por muy estúpido que pudiese sonar. No se podía mentir a su misma, las palabras que tiempo atrás este le había dedicado no habían hecho mella en su piel, pero era ahora, cuando el gélido ambiente más cercano a la muerte rozaba cada parte de su cuerpo, que sentía que las cosas estaban terriblemente mal.

¿Esto es en serio? — cuestionaría por lo alto, aún a pesar de que era una manera de concienciarse de aquella misión que desgraciadamente había caído entre sus manos. No todos los días se tenía la suerte de convertirse en el encargado de limpiar todo lo que cualquier ser humano sobre la tierra rechazaría.

La tensión se podía notar en el ambiente, y el modo con el cual la albina trataba de evitar compartir una mirada con su acompañante, era más que claro, algo que llevaría a esta a simplemente alzar su mano izquierda hasta la tela que cubría sus labios, acomodando esta mientras realmente parecía estar cuestionándose cual sería la decisión correcta. — Vayamos juntos. — finalizaría mientras daba un último vistazo al pasillo, ignorando por completo el carro que se encontraba no muy lejos de ambos. — No he comido nada, y me gustaría salir lo antes posible de aquí. Por lo menos antes de que toda esta mierda me quite el apetito o acabe con la mañana pisándonos los talones. — pero incluso el inicio de aquella marcha rápidamente finalizaría, como si algo estuviese frenando sus pasos de forma intencionada. No había reparado en la palabra "deposito de cadáveres" hasta ese mismo momento, de igual forma que tampoco había llegado a interpretar a la perfección la palabra "morgue" hasta que no paro a realmente volver a la realidad y olvidar por completo los acontecimientos que segundos atrás habían provocado en ella aquella desconocida incomodidad.

No sabía en que diablos estaban pensando a la hora de enviar a dos personas como ellos a lidiar con ese tipo de cosas ¿Y desde cuando los especialistas del hospital caían enfermos de aquella manera? Parecía que las cosas carecían de sentido en momentos como esos, pero a pesar de las cómodas cuestiones o teorías que querían escapar de entre sus labios, no habría más que el camino trazado por su propias piernas en dirección al pasillo que su acompañante había señalado pocos segundos antes. Pero no continuaría mucho más, no por lo menos en el instante que aquella gran puerta se personificase ante ella y Tsubame prefiriese esperar a no estar sola en aquel lugar. Estaba inquieta, y no le hacía especial ilusión estar muy lejos de él.
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Shinren Yagami
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Lun Mayo 07, 2018 9:32 pm

Night in wasteland
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De acuerdo a sus palabras, la chica tampoco había cenado aquella noche. Al oírlo, el estómago del chico se quejó, recordándole que justo antes de ser atrapado por la red del deber, estaba a punto de entrar a alguno de los restaurantes a satisfacer el apetito de todo un día de olvido. Shin sacudió su cabeza, tratando de espantar aquellos pensamientos que sólo empeoraban la atmósfera espeluznante que los rodeaba. Tanto, que dejó pasar la oportunidad de presionar el asunto del miedo de la chica, pues aunque no lo admitiera, en el fondo agradecía la compañía. Simplemente asintió con su cabeza y agarrando el asa empezó a empujar el carro por el pasillo de los laboratorios.

La primera puerta estaba al costado derecho, a unos ocho metros del centro del pasillo. Estaba cerrada y por la ventanilla se podía notar que la luz estaba apagada. El eco de sus pisadas a lo largo del pasillo y el rechinar de las ruedas del carro de aseo no eran muy alentadores. Daba la impresión, además, de que todo el lugar se encontraba a solas.

Tal vez sea mejor que no hayas comido... —dijo casualmente, refiriéndose al trabajo por hacer—. ¿Cómo terminaste tú en estas?

Su voz llenó el entorno, rompiendo un poco la tensión que el lugar imponía por naturaleza. El chico dejó la pregunta y mientras esperaba por una respuesta soltó el carro y caminó hasta la puerta. Se asomó por la pequeña ventanilla tratando de ver qué contenía el salón, sin mucho éxito. Finalmente abrió la puerta y buscó en las paredes adyacentes el pestillo que encendería la luz. Cuando lo encontró, la iluminación sería aportada por pequeños cuadrados de luz blanca en el techo del salón. Cuatro en total.

El lugar era grande. Tenía mesones metálicos en los tres muros sin puerta, llenos de cajas de petri, probetas, pipetas y un montón de otros elementos de vidrio y acero, característicos de un laboratorio. En el centro había una mesa grande, de unos nueve metros cuadrados, con varios microscopios de diferentes tamaños, libretas y pequeñas estanterías con placas de vidrio organizadas por tamaño y grosor. Lo más impactante a los ojos del peliazul sería la pulcritud que se evidenciaba en toda la acomodación. El notable aroma a alcohol y antisépticos sólo aumentaban la impresión general de orden y limpieza. Al lado de la puerta habían dos bolsas rojas, debidamente cerradas y etiquetadas, de unos noventa centímetros de alto.

No luce tan mal, después de todo —dijo con tono más relajado hacia su compañera, mientras agarraba ambas bolsas. Luego apagó las luces y salió del recinto, lanzando suavemente las basuras hacia el contenedor—. El lugar está perfectamente limpio. Sólo tenemos que sacar las bolsas y listo.

Su tono no ocultaría la satisfacción de un mejor pronóstico de lo esperado. Si todo el lugar se regía por las mismas características, estarían fuera de allí muy pronto. Con un gesto de su cabeza hacia la albina señaló la siguiente puerta, ahora al costado izquierdo, otros ocho metros adelante. Aquella también tenía la luz apagada. Él mismo retomaría el carro para empujarlo en la dirección que había señalado, esperando que ella hiciera su parte.
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Tsubame Yamanaka
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Lun Mayo 07, 2018 10:21 pm

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Sus pasos resonaban cual eco maldito entre las paredes del pasillo, generando un sonido tan desagradable como espeluznante para ella ¿Miedo? No, no era una persona que tuviese normalmente algo como eso, no por lo menos sin excusa, pero el ambiente y la soledad que emanaba cada centímetro del lugar realmente le ponía los pelos de punta. Añadiendo así un poco más de treticismo, pocos segundos después de que la joven comenzara con su camino, el joven que la acompañaba haría lo mismo solo que añadiendo un nuevo sonido que generó que la joven mordiese el interior de sus labios. Aquel lugar era horrible. Por suerte, escuchar una vez más el masculino tono de voz del conocido como Yagami, ayudaría a que la albina pudiese distraerse un poco más, aunque resultase algo mínimo.

Mi padre. — añadiría a medida que se acercaba a la gran puerta, aprovechando el recorrido para tratar de amenizar la incomodidad. — Creo que te has podido dar cuenta de que no soy exactamente una chica que se ande con tonterías. — refiriéndose a días atrás, cuando aquella trifulca había provocado que por primera vez sus miradas se cruzasen. — Cuando no se encuentra de misión suele estar encima mío para que haga mis trabajos como Kunoichi. Por eso estoy aquí, aunque no te mentiré, tenía pensado aguardar en la entrada del hospital por unos minutos y después marcharme. — decir aquellas palabras provocarían que por unos instantes se sintiese horrible, más aún tras ser consciente de que si ambos se encontraban haciendo el trabajo no era por vagancia de sus responsables si no más bien, por su salud.

Finalizadas sus palabras, Tsubame se mantendría a un lado, dejando así que él pudiese realizar su trabajo a la hora de abrir las puertas y tantear la pared en búsqueda de la luz.

Tan pronto la claridad llegase a sus orbes, esta se encargaría de echar un rápido vistazo desde la entrada. Aquel lugar reafirmaba su malestar a la hora de pensar en hospitales, más aún ante la consciencia de que se encontraban en uno de los lugares más tétricos, y poco antes había no solo leído cosas que no la hacían estar especialmente tranquila, si no que más bien, la afirmación en cuanto al alimento que este le había brindado, realmente le hacía temerse lo peor.

Con suerte... — añadiría a las palabras del mayor, dándole espacio para que pudiese lanzar las bolsas en el carro y se tomaría la libertad de cerrar ella misma aquellas puertas para quitarle algo de trabajo antes de voltear su cuerpo. — ¿Y tú? — su pregunta podría ser un tanto estúpida, pero realmente en aquellos momentos su masculino tono de voz se convertiría en un consuelo para no sentir la horrible soledad que el lugar le transmitía. — ¿Como termino cayéndote tal muerto encima? — quizás no era la mejor palabra a la hora de tratar cuestionar lo mismo que él, pero realmente lo había hecho sin pensar.

Tras aquello, se aventuraría a tomar la delantera una vez más, parándose frente a la última puerta y tirando rápidamente de su fuerza de voluntad. Si solo debían de encargarse de los residuos lo más probable era que el trabajo fuese tan simple como en el ala anterior. Sería de tal modo como con un simple movimiento no solo se encargaría de abrir aquel armatoste, si no también de adentrarse y comenzar a realizar el mismo procedimiento que el peliazul en la anterior habitación, tocando con cuidado la pared en búsqueda de la luz que pudiese mostrar lo que había en el interior. Luz con la cual daría en poco tiempo.
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Shinren Yagami
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Mar Mayo 08, 2018 1:41 am

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Quizás el ambiente o la situación en que ambos habían terminado metidos, contrario a la voluntad de cualquiera de los dos, había bajado notablemente el tono pendenciero de la conversación. Especialmente el de ella. En ese punto, recorriendo aquel lúgubre pasillo, la conversación se desarrollaba con bastante naturalidad. Tal vez la animosidad de la Yamanaka y la apatía del Yagami habían encontrado, al menos temporalmente, un espacio de tregua. Aún así, Shin no pudo disimular una leve sonrisa en sus labios cuando ella admitió que había planeado huir desde el principio. A fin de cuentas, sí había ganado esa pequeña victoria.

Mala suerte —confesó el joven—. Iba camino a un restaurante, cuando de la nada salió un chunnin y me envió para acá. No tuve tiempo de inventar alguna excusa.

De nuevo sintió el gruñido de su estómago al recordar la comida, pero no añadió ese detalle en su respuesta. Tampoco quería sonar lastimero a oídos de ella. La verdad es que le huía a aquel tipo de misiones de poca monta desde hacía tiempo. No pagaban tan bien como hacer recados para los mercaderes de la aldea y solían sentirse más para niños que otra cosa. La verdad era que, de no ser por el entorno espeluznante, aquel trabajo tampoco parecía muy interesante.

La siguiente habitación pronto encendería sus bombillas, al ser accionado el interruptor por los pálidos dedos de la menor. La situación a sus ojos sería muy similar a la primera en casi todo sentido: Aroma, aspecto y contenido. La única diferencia sería que en la mesa central podría ver muchas cajas de petri llenas con agar sangre, etiquetadas y distribuidas en toda la superficie. Si se acercaba a examinarlas de cerca podría ver patrones de lineas o garabatos en la superficie rolliza de las mismas, con algunos cambios de coloración amarilla o verdosa y, en algunos casos, la formación de pequeñas pústulas bacterianas de apariencia repugnante. Ninguna de ellas carecía de su respectiva tapa de vidrio.

Dentro del lugar encontraría otras dos bolsas de aproximadamente el mismo tamaño que las de la otra habitación, pero esta vez estaban junto a la mesa central, lo que le llevaría a acercarse a aquel arcoiris de extraños cultivos biológicos. Al acercarse notaría un olor diferente proveniente de estos: Un hedor azufrado, penetrante que contrastaba con la limpieza general del lugar.

Cuando alcanzó la altura de la puerta con el carro, Shin se acercó a la entrada, detrás de la Yamanaka, observando con curiosidad el lugar. No podía evitar lanzar una que otra mirada furtiva hacia la figura de la chica, deleitándose en el fondo con la gracia felina de sus movimientos. Koneko había sido un buen apodo al fin y al cabo.

¡Ahí están! —dijo, señalando las bolsas con su diestra al ubicarlas—. Tráelas y continuemos. No veo más basuras aquí.

Observándola se le ocurrió pensar que lucía muy diferente con su boca cubierta por aquella máscara. ¿Por qué la usaría? La había visto descubierta antes y estaba seguro que no tenía nada malo que esconder.

Dime algo... —aventuró el muchacho mientras la esperaba junto a la puerta, sosteniéndola abierta con su diestra—. ¿Por qué escondes tu rostro? —señaló con su mano libre la oscura tela que cubría la mitad inferior de su semblante.

Mantendría la puerta abierta para ella hasta que saliera del recinto, luego apagaría la luz y cerraría para continuar empujando el carro hasta la siguiente habitación del pasillo. Sólo quedaban dos más antes de la esquina de ese pabellón. A juzgar por el enorme tamaño de las mismas, podría deducirse que no habrían muchas más habitaciones que recorrer antes de terminar con el trabajo.
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Tsubame Yamanaka
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Mar Mayo 08, 2018 3:48 am

Night in wasteland
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Ser consciente de que no era la única que sentía aquella necesidad por llevar alimento a sus labios provocaría que tras aquella tela que ocultaba sus labios se vislumbrase una sonrisa algo curvada. Le resultaba cómico, más aún por el hecho de que parecía que los planetas se habían alineado para que ambos acabasen sufriendo el mismo destino aquella noche. En un principio se había lamentado por las obligaciones que habían caído sobre sus hombros, pero incluso a pesar de haber deseado salir corriendo al ser consciente de la presencia del peliazul, ahora parecía como si de algún modo entre ambos hubiese algún tipo de conexión inexplicable aún a pesar de las grandes diferencias que hasta el momento sus orbes se habían empeñado en vislumbrar.

Para aquellos instantes había sentido un pequeño impulso en lo más profundo de su ser, como si sus labios deseasen poner sobre la mesa algún tipo de locura, pero por suerte su acompañante había cortado aquella necesidad en el momento que le señalo aquellas bolsas. Sus indicaciones se convertirían en el detonante de que sus pasos la llevaran hasta el frente de aquellos residuos, y aunque de algún modo la curiosidad la invitaba a dar una ojeada al lugar, había decidido dejar a un lado cualquier detalle que no fuese finalizar lo antes posible con la misión. Pero para su sorpresa una curiosa cuestión llegaría a sus oídos en el mismo instante que su cuerpo volteo y caminaba con ambas bolsas hasta el carro, parándose unos instantes frente a él. Mientras dejaba aquellos residuos en su lugar correspondiente, sus orbes se mantendrían fijas en su rostro.

Las dudas se agolpaban en su mente. ¿Debía responder a aquello?

Finalmente aclaro su garganta y se limitó a continuar con la encomendación por la cual habían sido citados. — Me gusta. — Mintió con descaro mientras se adelantaba, pasando así por el lateral derecho del peliazul. Tomaría ahora ella misma el liderazgo sin mucha preocupación. Aquel lugar no era tan tétrico como esperaba.

Pero más me gustaría poder comer algo... — comentaría mientras se dirigía a otras de las dos puertas restantes, parándose en medio del pasillo para así observar ambos laterales donde, una de las puertas yacía con un pequeño precinto que bloqueaba su entrada. — Quizás podrías invitarme a cenar después. — se aventuró a decir con un tono de voz algo más brusco ¿Lo estaba invitando a una cita? — Ibas a comer ¿No? Si una misión fue capaz de irrumpir en tus planes supongo que no había nadie esperándote. Debe ser triste comer solo. — añadió agregando un tono de voz algo más despreocupado y superficial, como si con aquellas palabras no solo tratase de pisotearlo una vez más, si no también salvar su propia reputación de chica solitaria. Lo era, pero él tenía algo diferente.

Una vez aquellas señalizaciones impidiesen su avance a una de las puertas, su mirada y sus pasos la llevarían a la siguiente. Para su suerte en el mismo instante que sus delicados, y pálidos dedos se posasen sobre su estructura, su cierre sería tan claro que finalizaría con su trabajo en aquel ala.
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  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Mar Mayo 08, 2018 8:12 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
El último recinto tampoco había ofrecido ninguna consecuencia, por lo que los ánimos de ambos, a pesar del sombrío entorno, empezaron a aflorar nuevamente. La chica sacó las bolsas del lugar tranquilamente, pero ante el cuestionamiento del joven dudó unos instantes, breves en principio; pero su carraspeo y el hecho de evitar el contacto visual justo después de su respuesta le recordaron de inmediato un rostro familiar. Eran los mismos gestos que su madre reflejaba cuando él le cuestionaba sobre cualquier cosa que tuviese que ver con su pasado o con su padre. No podía asegurar que mentía; pero, de seguro, aquella respuesta ocultaba una razón más profunda o más compleja.

El  mayor comprendió que no había la suficiente confianza entre ambos para adentrarse en terrenos pantanosos, por lo que simplemente afirmó con su cabeza lentamente y calló. Ella continuó hablando, por lo que su respuesta no resultó en un silencio embarazoso. Shin la siguió con su mirada, luego de cerrar la puerta, reconociendo que las demás puertas del pasillo eran inaccesibles, a medida que ella probaba los cerrojos, sin éxito. Al final de la silenciosa galería había un par de puertas que daban acceso al resto del pasillo, pero al parecer también tenían restringido el acceso al resto de laboratorios. Comprensible, considerando que podía tratarse de elementos o sustancias para manejo con precauciones especiales. Precauciones que probablemente ninguno de ellos conocía. De otro lado, si estaban cerradas, se les salía de las manos.

Sólo les quedaba el pabellón de patología. La situación mejoraba notablemente y probablemente alcanzaría a encontrar algo decente para la cena.

Por otro lado, la sugerencia de la chica, adornada con su explicación, no dejó de sorprenderle. Eso realmente no se lo esperaba, especialmente luego de todo el drama que habían protagonizado no muchos minutos atrás. La gatita lo volvía loco. Lo que por un momento llegó a ser una promesa interesante, pronto se transformó en un comentario mordaz. En ese punto no estaba seguro si era por corregir sus palabras o por atacarlo de nuevo.

Ante la duda, optó por una respuesta intermedia, sin compromisos.

¿Por qué no? —Se encogió de hombros—. Comida es comida. Sólo o acompañado, da igual.

No había podido evitar defenderse, al final. Lo más seguro es que hubiese preferido omitir el último comentario, pero su espíritu pendenciero no sabía rendirse tan fácilmente. Le obsequió una última mirada, regodeándose brevemente en sus profundos ojos color rubí. Luego reacomodó el plaustro de las basuras en la dirección opuesta y empezó a empujarlo hacia el pabellón del otro lado. Patología y depósito de cadáveres. La señalización que había leído previamente auguraba un escenario diferente.

¡Vamos! —azuzó con un movimiento de cabeza—. Entre más pronto terminemos, más pronto iremos a comer.

El eco se alzó de nuevo en el momento en que el carro empezó a moverse. Shin apuró el paso, empeorando aquel chirrido. La promesa de comida con la Yamanaka no le desilusionaba. El afán en sus pisadas sería la única prueba de ello.

Si la chica le seguía el paso, pronto alcanzarían la primera habitación de las cuatro visibles en aquella ala. Al menos antes del codo que les llevaría a los depósitos y a la morgue. Todas evidenciaban la luz encendida a través de la pequeña ventana que las adornaba y les daba aspecto de jaula de experimentación.

Shin se adelantó a abrir la primera para encontrarse con la bienvenida de un nauseabundo olor a formol. Un recinto amplio —como todos los anteriores—, pero que sólo contenía una mesa metálica en el centro, de dos metros de largo. Una manguera sembrada a un grifo de agua en el suelo, junto a ella. Algunas mesitas y estanterías junto a los muros, con numerosas herramientas e instrumentos de acero: Bisturíes, diferentes pinzas, sierras y pequeños frascos plásticos y metálicos de distintos tamaños. Todos vacíos. El lugar lucía limpio, aún a pesar del desagradable aroma.

Shin se adentró en el lugar, arrugando la nariz tratando de no marearse con la sensación sofocante del metanal. Pero luego de una rápida pesquisa, no encontró ninguna bolsa roja. Entonces salió rápidamente, cerró la puerta y señaló la segunda puerta a la albina.

Nada por acá —informó sacudiendo la cabeza de lado a lado—. ¿Qué tal aquella?
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Mar Mayo 08, 2018 8:52 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Una victoria... ¿O una derrota? No sabía muy bien como calificar las palabras que el peliazul le había dedicado a la hora de aceptar aquella camuflada invitación que la albina había colocado sobre la mesa. Era la primera vez que hacía algo como aquello, incluso teniendo en cuenta que seria la primera vez que saldría acompañada a hacer cualquier cosa. Si, se había vuelto loca y ahora no cabía en el interior de su propio cuerpo ante la consciencia de algo como aquello más aún porque ni ella misma había reparado en el hecho de que por primera vez en su vida se encontraba socializando con alguien que no formase parte de tan solo sus pensamientos. Habían más personas en su vida, pero eso no quitaba que entre ellos había algo extraño de clasificar, una rivalidad tan extraña como candente en sentidos que quizás nadie comprendería.

¿Y que ibas a comer? — cuestionaría aún a pesar de sentir como su propia mente parecía estar fustigandola por aquellas confianzas que estaba compartiendo con el peliazul. Junto a él se sentía extraña, como si realmente fuese bipolar y un cúmulo de sensaciones se agolpasen en momentos practicamente incoherentes. ¿Feliz? Si, posiblemente el no recibir una negativa aunque fuese adornada por matices algo pendencieros, había conseguido que el animo de la albina empezase a estar por los aires. — ¿A que tipo de restaurante te dirigías? — Ajena a lo que su acompañante se encontraba viviendo en otra de las habitaciones, la joven se tomaría la libertad de continuar su propio camino, apartándose por completo de su lado. Sus defensas habían bajado por completo, manteniendo así su atención en la conversación cual consuelo que la haría olvidar que realmente el lugar en el que ambos se encontraban no era un maldito deposito de cadáveres.

Las suelas de sus zapatos marcarían así su paso hasta otra de las puertas, ver como a través de todas aquellas se podía vislumbrar cierta luz provocaba que se sintiese realmente calmada, como si tan solo la oscuridad trajese malos augurios de circunstancias complejas. Si, era un hospital ¿Pero que iba a pasar? Después de todo el tamaño de su aldea no era lo suficiente como para que algo grotesco terminase por hundirla en la miseria. Por lo menos eso quería pensar.

Para cuando los vocablos del peliazul habían llegado a su consciencia, Tsubame ya se encontraba frente al siguiente pórtico. Pero no habría respuesta que escapase de sus labios, solo el sonido de una puerta que parecía pesar algo más de lo normal, una que si bien dejaba en claro que se encontraba abierta, necesitaba algo más de ella para ser abierta. — Dame un segundo. — arriesgaría a decir mientras empujaba esta, notando que poco a poco cedía hasta que finalmente pudiese abrirla.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Miér Mayo 09, 2018 12:00 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
No lo había pensado. Iba sin rumbo determinado antes de ser atrapado por el militar, así que tuvo que meditar un momento su respuesta, pues con todo el afán no se le había ocurrido pensar en ello. Para colmo de males, con el nauseabundo olor a metanal tampoco se hacía fácil pensar en comida, sin sentir alguna arcada desde la boca del estómago. Al salir de la sala de autopsias y pudo respirar mejores aires —un poco, al menos—, lo suficiente para reconocer que lo más probable era lo de siempre.

Cerdo, quizás —dijo sin aspavientos, observándola acercarse a la puerta—. La verdad aún no me había decidido. Pero lo más probable es que hubiese terminado en algún lugar de comidas rápidas.

El intercambio entre ambos había sido tan natural, que por escasos segundos Shin no continuó la conversación; como si no estuvieran en medio de una galería que hedía a muerte y enfermedad. En ese momento la joven abría la puerta y a pesar de que la habitación de la que salía ahora estaba limpia, no podía asegurar que todas lo estuvieran.

La pesada lámina de metal giró sobre sus goznes con relativa facilidad ante el empuje de la menor y no habría terminado de abrirla cuando la invadiría el mismo repelente olor a formol, pero esta vez estaría acompañado de un franco vaho mortecino, capaz de arrancar lágrimas al más valiente. La luz encendida taladraría los ojos de quien osase observar el cuadro, con la candidez de un libro abierto. Un libro de terror.

La habitación estaba configurada exactamente igual que su predecesora. Una mesa de autopsias, metálica, en el centro. Una manguera que daba al suelo, y mesas con herramientas e instrumentos médicos. No obstante, a diferencia de la otra, la limpieza era completamente inexistente. En el suelo se formaban charcos de sangre, agua y trocitos de carne, músculos y mucosas, como si fuese una gran licuadora. Líneas de sangre descendían de los bordes de la mesa hacia el suelo, alimentando el caos. Sobre la mesa la silueta de un cuerpo humano, de tamaño adulto, cubierto completamente por una sábana verde-azulada. Aunque ésta última no permitiese identificar de inmediato a la víctima, dejaría ver amplias manchas de sangre oscura en los sitios donde tenía contacto con el muerto, que era principalmente el tórax y el abdomen.

En varios mesones de acero, al fondo del recinto, podrían verse distintos órganos organizados sobre el metal: Corazón, riñones, pulmones, páncreas, la tráquea completa y una masa amorfa que habrían sido en algún momento los intestinos del difunto. Todos tendrían cortes longitudinales y les faltaría alguna esquina que habría sido tajada con un elemento de filo preciso. Junto a todos estos, habían algunos frascos  con pequeñas, y no tan pequeñas, muestras de tejidos ensangrentados; ahogados en un líquido amarillento. El más grande de estos frascos contenía el cerebro completo, aún en una sola pieza. Los surcos de la duramadre perfectamente visibles a la curiosidad de cualquier invitado.

¡Mierda! —exclamó Shin, quien se había acercado hasta la puerta para echar un vistazo—. ¿Esto es una autopsia?

Se alegró de no haber comido antes. No por asco, pero sí la impresión de lo inesperado. Aún así, no podía cerrar sus ojos.

Seguro que ahora ya no tienes hambre... —masculló hacia ella, como si el cuerpo pudiera oírles—. ¡Mira! —señaló con su diestra hacia una esquina.

La impresión inicial no era la peor de las noticias. Si se fijaba con calma, podría ver en aquella esquina que le señalaba, que no habían bolsas rojas preparadas y listas para el horno como en los salones anteriores. Allí estaban las bolsas sobre un mostrador, vacías; esperando a cumplir su propósito. Varias de ellas, a decir verdad.

En otra estructura, una mesa de mayo cercana a la puerta había una tabla portapapeles, con varias páginas escritas a mano. Al verla Shin la tomó con su siniestra, avanzando un paso apenas dentro del salón, sin dejar de recorrer el paisaje con su mirada, en alerta.
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Mayo 11, 2018 12:44 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Tan solo un paso más, unas pocas habitaciones y el trabajo quedaría en el olvido para así dar paso a una noche que con suerte, sería igual de agradable como el mismo momento que ambos shinobis estaban compartiendo sin tan si quiera llegar a meditarlo. Pero obviamente, todo debía de torcerse, todo debía de arrancar de su noche, el único resquicio de tranquilidad que parecía portar.

La impresión había sido horriblemente dura, tanto que la misma Tsubame había quedado petrificada mientras tal imagen llegaba hasta sus retinas y poco a poco se iba expandiendo con una lentitud tan terrorífica como aplastante. El mareo fue repentino, de igual modo que la manera con la cual su corazón comenzó a latir ante el malestar que aquello le había ocasionado. ¿Un muerto? ¿Por qué había un muerto frente a ella? Sabía que estaba en un hospital, y aquel cartel le había dado alguna que otra pista sobre aquello que podría encontrarse ¿Pero como habían dejado el cuerpo inerte de un humano tendido sobre una fría camilla de metal como aquella? Su cuerpo no llego a reaccionar, como si de una estatua se tratase, mientras que sus orbes se mantenían fijas en aquella persona que desmembrada había perdido la vida y ahora decoraba con su adn y los residuos orgánicos de su propio cuerpo, los recuerdos de la albina. — Yagami.... — susurro, pero no sería más que un movimiento de sus labios completamente inaudible e invisible por aquella tela que por suerte, provocaba que el olor no llegase por completo a sus fosas nasales.

Para su desgracia el peliazul parecía haber encontrado otro pasatiempo, y ella, había quedado sola en la en sus pensamientos. Lentamente sus botas militares comenzaron a generar un pequeño eco ante la soledad que el muerto agregaba a la habitación, no sabía porque pero deseaba acercarse muy a pesar de que su corazón palpitase con violencia en su garganta. Estaba nerviosa ¡Terriblemente nerviosa! al igual que atónita. No comprendía nada,y tal cual como había aprendido años atrás, los muertos, no eran más que malos recuerdos de un pasado efímero y doloroso. — ¿Son necesarias las autopsias aquí? — cuestionaría con inocencia, después de todo lo único que había pensado durante todos aquellos años con tal de no pensar en aquello que le destrozo la vida, era que las habilidades de los especialistas en ninjutsu médico con suerte evitarían ese tipo de cosas. — Ya está muerto ¿por qué abrirlo? Es decir... ¿no hay cientos de procedimientos que pueden evitarlo?

Sus palabras tenían un pequeño matiz de desconcierto, de miedo y a su vez de enfado o frustración. Se había convertido en shinobi por querer ser como su padre, si, quizás cierta parte de su vida se había ido torciendo hasta el punto de alejarla de su camino ¿Pero por qué estaba una simple Genin ahí? ¿Acaso querían que terminase de perder su estómago al completo?

Presa de sus pensamientos seguía avanzando hasta la mesa, llegando incluso a escucharse como su bota pisaba los restos de sangre que pudiesen haber por el suelo hasta que, finalmente, se encontrase junto al cuerpo, como si esta se tratase de un imán que poco a poco iba atrayendola aún a pesar de la palidez que poco a poco había provocado que los pigmentos de su piel desapareciesen..
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Shinren Yagami
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Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Mayo 11, 2018 1:37 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
A pesar del hórrido panorama ante sus ojos, todo parecía al mismo tiempo tranquilo. Quieto. Inerte. Como si el lugar compartiese el mismo estado que su único habitante. El muchacho tardó unos segundos en recuperar —si podía decirse— el sentido del oído; sólo para comprender que el mutismo no era absoluto. Sin embargo, cuando su cerebro asimiló lo que podía escuchar, no pudo evitar desear de nuevo el silencio. Gotas de sangre resbalando desde la mesa, a intervalos irregulares, chapoteando en los charcos del suelo. Algún tipo de crepito o burbujeo, que sin estar seguro parecía provenir de la dirección donde se encontraba el cadáver. El ronroneo áspero de los extractores aún encendidos. La respiración forzada de su compañera y la suya propia también acompañaban la melodía.

Una sinfonía infernal, que parecía salida de las páginas de un libro. Irreal. Desagradable. Definitiva.

Si llegó muerto al hospital —teorizó el chico. Luego bajó la mirada hacia el porta-papeles en su mano—, supongo que tendrían que identificar la causa de la muerte.

Era un argumento lógico. Lo más lógico que podía concatenar en ese momento el genin.

¡Este es el reporte! —exclamó luego de leer algunas líneas.

Bueno, al menos luego de intentarlo. La fama de los médicos de ser el peor desastre en cuanto a caligrafía se refiere, podía ser comprobado ahora por sus propios ojos. Esforzándose y pujando un poco su imaginación, podía reconocer algunas palabras sueltas. Una que otra frase en el mejor de los casos. Carraspeó, más por mantener el contacto verbal con la Yamanaka, que por captar su atención.

Sujeto masculino... Tercera década de la vida —Leía las palabras que lograba reconocer en voz alta, para compartir con la información. Al fin y al cabo, la duda había surgido de ella. Si fuera por él, habría ido a chismosear bajo la sábana—. Pequeña... ¿herida...? Base del cuello... Lividez cadavérica... Rigor mortis... Tres días... ¿deceso...? Causa de muerte: Envenenamiento.

Mierda. ¿Qué diablos significaba todo aquello? A decir verdad, no es que fuera algo difícil de deducir con lo que acababa de leer el peliazul. Era complicado de asimilar. Todo apuntaba que se habían topado con algún tipo de investigación, muy por encima de su rango. Pero la cuestión más importante en ese momento era: ¿Por qué estaba sólo el lugar? ¿Por qué dejarían el muerto abandonado? No se le ocurría ninguna respuesta plausible.

¿Qué diablos hacían ellos allí? ¿Qué debían hacer?

La pregunta bailaba en su cabeza cuando elevó sus ojos hacia su compañera. Presa de algún tipo de embelesamiento, ella había avanzado hacia la mesa. Hacia el muerto. Shin sólo podía ver su espalda, cubierta con el dragón de exóticos colores. No obstante desde su posición veía el cuerpo perfectamente horizontal, escurriendo sangre, agua y líquidos que desconocía. Podía ver un movimiento en la sábana. Debajo de la sábana. Lo que por localización sería el brazo de la víctima se resbalaba de la mesa hasta quedar colgando del borde de la lámina de metal, casi rozando los dedos de la menor. El maldito cuerpo se había movido.

¡Koneko! —gritó el muchacho con voz gutural, en una patética advertencia, presa del pánico.

Su garganta se había secado de repente. Su mano señalaba el miembro bailarín inútilmente. Ella no podía verlo. Corrió hacia la albina, sin saber qué hacer. Ni él comprendía sus intenciones.
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Mayo 11, 2018 2:15 am

Night in wasteland
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No comprendía la razón por la que su cuerpo se había aventurado hasta encontrar el filo de aquel glaciar, como si estuviese hipnotizada por algo que la atraía, cual gato que deseaba arriesgar una de sus siete vidas por algo tan simple como la curiosidad.

Al principio había hablado, pero a medida que sus pasos la situaban sobre aquel cuerpo, su respiración empezaba a cambiar, como si le costase respirar con aquella tela que ocultaba sus labios o como si sus pulmones, se encontrasen dispuestos a rechazar cualquier tipo de agente extraño que pudiese adherirse a sus paredes. Le dolía, no sabía porque pero el mismo pánico que la situación le brindaba le resultaba terriblemente doloroso, hasta el punto en el que su pequeño trance se convertía en un terror nocturno que no podía dominar.

Los vocablos del azul realizaban un eco que penetraba en su propio cerebro, decorando el pequeño vaivén que sus pasos realizaban. Era consciente de cada una de sus palabras, pero eso no quitaba que su corazón se encogía convirtiéndose en un cúmulo de recuerdos donde aquel hombre, no era el primer muerto que se reflejaba en sus ojos ¿Pero por qué de algún modo se veía distinto?

Sentía la necesidad de alzar sus manos, de buscar aquello que provocaba que la sangre bañase cada rincón de la sala, o que provocaba que el eco de esta cayendo y creando charcos putrefactos. No era la primera vez que veía algo así. No quería ver otra vida perdida aún a pesar de que frente a ella, ya no había vida. Todo aquello se convertía en un infierno que provocaba que cada acción efectuada por la joven, fuese una estaca clavándose en su propio cuerpo. Sentimientos encontrados, que la hacían actuar de una manera incoherente pero sobre todo, que marcaba cada vez más su piel con aquel mareo que hacía que se fuese perdiendo poco a poco.

Había entreabierto sus labios cuando podía rozar la camilla metálica con sus dedos, pero de golpe, su corazón dejo de latir cuando el sonido de las sabanas, y el muerto caer de aquel brazo a su lado provocó que de inmediato su cuerpo reaccionase presa del pánico, dando un pequeño salto y retrocediendo con una rapidez extenuante. — No, no, ¡no! ¡Está vivo! — El grito de su compañero ni si quiera había llegado a sus oídos, pero si lo haría el golpear de su cuerpo contra el de él cuando los brazos de la albina no solo lo rodeasen por la cintura en busca de protección, si no también el completo peso de la joven que no podía mantenerse en pie por el fuerte temblor de su cuerpo.

No tenía control sobre su cuerpo. El susto había provocado que su corazón se rasgase y que sus ojos se viesen ligeramente humedecidos junto con el dolor del aire que luchaba por entrar en sus pulmones. ¿Había entrado en estado de shock? Ni si quiera ella sabía que diablos le pasaba, solo sentía que aquello la estaba matando.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Mayo 11, 2018 3:07 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
La ignorancia es la artífice de todos los misterios. Aquel misterio había desencadenado una serie de acontecimientos torpes y descoordinados. Shin, sin saber cómo reaccionaría la albina, había corrido en su dirección quizás para apartarla de la mesa, quizás para intentar interponerse. Nunca llegó a concretar ninguna de las dos. Sus intenciones sin identificar se perdieron en un contacto inesperado y abrupto al recibir de lleno el cuerpo de la chica que se movía instintivamente en retirada. No lo esperaba. ¿Cómo podría?

Su propio impulso hacia adelante fue la única razón por la que logró evitar ser arrastrado por la inercia que llevaba la menor. El balance, de otro lado, lo había perdido completamente por un instante. Atinó, únicamente, a rodear el cuerpo de la Yamanaka con sus propios brazos, intentando sostenerla y no caer en el proceso. Su cerebro no comprendería sino hasta más tarde, que ella también se había aferrado a él en un gesto de similares características. La diferencia es que luego del impacto, mientras él demandaba de sus músculos una precaria estabilidad, los de ella se desvanecían como una hoja de papel en el viento, desligados del control de su sistema nervioso.

Para evitar caer o dejarla caer, el chico se dejó llevar por el movimiento hacia atrás, arrastrando sus botas sobre el suelo con dificultad. Sabía que sólo unos pasos detrás suyo estaba la pared del recinto, y fue ésta última quien finalmente lo detuvo. Un golpe seco de su espalda contra el concreto, que por la adrenalina de la situación jamás llegó a doler. Por suerte, había sido suficiente para mantenerla a ella entre sus brazos sin dejarla caer al suelo.

¡Gatita! —masculló aún estresado. Sus ojos no podían despegarse de aquella sábana y el cuerpo que cubría—. ¿Estás bien?

El peliazul tratando de recuperar la compostura y su capacidad de decisión, tensó su espalda y haló a la albina mientras se dejaba resbalar por el muro. Girándose parcialmente apoyó la espalda de la chica contra la pared y apartó su rostro unos centímetros. Los suficientes para ver el escarlata de sus ojos perdido y anegado en lágrimas. Su rostro petrificado, casi inexpresivo. Y su respiración superficial e irregular.

¡Mierda!

Tampoco podía olvidar que tenía un zombi a su espaldas y que tenía que hacer algo al respecto. Giró su rostro brevemente, para poder observar el cuerpo de soslayo y no tener otra sorpresa. Exhaló con cierto alivio, al ver que seguía en la misma posición, con el brazo colgando fuera de la mesa.

Su atención regresó a la menor. Llevó su diestra hacia su rostro, buscando la manera de liberar la tela de aquella máscara que la cubría y que parecía no dejarla tomar aire.

¡Tranquila, mujer! —masculló, sintiéndose hipócrita en pedirle eso, cuando él mismo no lo estaba—. ¡Respira profundo! ¡Ahora sí te necesito conmigo!

Aquello último había sonado incompleto. Muy incompleto. Pero no importaba. Su cabeza todavía disparaba ideas de manera vertiginosa y no sabía cómo lidiar con ambas cosas al mismo tiempo. La prioridad estaba a sus malditas espaldas, si la chica no espabilaba pronto, tendría que dejarla sóla y enfrentarse a lo desconocido por su cuenta.


Última edición por Shinren Yagami el Vie Mayo 11, 2018 6:05 am, editado 1 vez
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