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Night in wasteland [Futuro]

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Mayo 11, 2018 4:30 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Ni si quiera podía comprender como las cosas estaban aconteciendo. Su cabeza daba vueltas desde el mismo instante que había sido consciente de la presencia de aquel muerto sobre la mesa ¿Pero como lidiar con un desmembrado hombre que se movía? Estaba nerviosa, y su respiración parecía haber perdido su rumbo, como si de alguna manera hubiese olvidado lo vital que era aquel auto reflejo de supervivencia que la llevaba a poder mantener el oxigeno filtrando cada resquicio de su piel.

En aquel momento se encontraba en una encarnizada batalla por mantener la cordura, y es que, aún a pesar de que aquella mano no había llegado a rozar su piel por solo unos escasos centímetros, su misma cabeza comenzaba a brindarle una mala pasada donde toda la historia empezaba a torcerse por el pánico.

Sus pupilas parecían no tener puerto sobre el cual fijar su materia, y su piel yacía blanca, provocando que ni su propio cabello pudiese luchar contra su apariencia desgastada, o el modo con el cual sus ojos luchaban por no romper en llanto, aún a pesar de que su pecho no dejaba de subir y bajar con suma brusquedad, tratando de atrapar todo el aire disponible.

Por suerte al contrario que ella, el peliazul parecía soportar aquella horrible presión más que ella y no solo supo lidiar con el maldito amasijo de carne que yacía en la camilla, si no también con la semi muerta de Tsubame, que en el momento que este la colocó contra la pared, aflojo su agarre, dejando de rodearlo para así agarrarse de la prenda superior de este, sintiendo desesperada como si lo único que necesitase en aquel momento fuese sentir la presión de su cuerpo contra el de ella. Pero lo único que este sentiría era la fuerza con la que esta se aferraba ligeramente a aquella tela.— Me ha tocado... está vivo. — diría con libertad, sin tan si quiera llegar a quejarse porque el mayor retirase la tela de sus labios, aunque aquello supondría que el aroma llegase aún más a ella.

En tan solo unos segundos, la focalización de sus ojos iría recobrando el sentido. Pero su rumbo nunca había llegado a vislumbrar como el peliazul se encargaba de hacerla recobrar la calma. Sentía el peligro, y eso provocaba que instintivamente atravesase todo tipo de obstáculo para poder ver aquel brazo que se encontraba colgando de la camilla. — Pero ¿Como puede estar vivo?. — cuestionaría de inmediato, sin apartar la mirada del lugar. Sentía que tan solo era cuestión de segundos que aquel amasijo de huesos se pusiese en pie y tratase de matarlos.

Su voz agitada parecía ir tomando un matiz algo más tranquilo pero sus piernas aún temblaban del susto. En aquellos momentos el contacto de la pared contra su espalda se convertía en el mayor de sus apoyos, más aún cuando lentamente fue apartando las manos de la prenda de su acompañante. Desgraciadamente sus piernas aún fallaban. — Estoy mareada, necesito... sentarme. — añadiría casi de inmediato, era eso o que él tuviese cargar el peso muerto que suponía su cuerpo, misma razón por la cual en caso de que este decidiese marchar o le dejase el espacio vital suficiente para que actuase, esta se deslizaría por la superficie hasta quedar sentada en el suelo tratando de recuperarse de aquel golpe.
Estadísticas:
  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
  • Voluntad : 20
Chakra : 115

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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Mayo 11, 2018 9:48 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
No. El peliazul no estaba tranquilo. El peso de una carga que no había pedido empujaba sus acciones de forma mecánica. La obligación de buscar una solución, a lo que parecía ser un callejón sin salida, daba la falsa impresión de entereza. Hasta el momento se había movido más por instinto que por sano razonamiento. Pero la necesidad hace al maestro y en las circunstancias en las que se encontraban, lo mejor era no detenerse a pensar, sino mantenerse en movimiento hasta que el peligro hubiese pasado.

Por suerte para ambos, aunque ninguno lo supiera, no había ningún peligro acechándolos. No inmediatamente, al menos. Una nueva mirada furtiva con un destello ámbar informaba que el cuerpo seguía sin moverse.

El habla regresó a los labios de la joven cuando la tela que los cubría era apartada de su piel. De nuevo aquel rostro que el chico conocía, sólo que ahora estaba adornado con un gesto desencajado por el miedo y la incertidumbre. Los níveos dedos de la albina secundaban su posición, enganchados a la oscura tela de la camiseta del muchacho.

¡Lo sé, mierda, lo se! —No sabía nada, en realidad—. ¡No tiene sentido! ¡No debería estarlo! —Sus vocablos estaban cargados con frustración y desasosiego.

Sin embargo, hablar con ella nuevamente, le devolvió el alma al cuerpo. El simple hecho de saber que había regresado de aquel fatídico trance, que se la había robado por unos instantes, era suficiente para recuperar su aplomo. Inspiró hondo y exhaló, algo más calmado. Tenía que haber alguna explicación. ¿No? Su mente intentaba recuperar el control, aunque todos sus instintos le decían lo contrario.

Descansa un momento —Asintió el peliazul, apartándose un poco de ella, pero sin soltar su siniestra de su cintura hasta que sus posaderas tocaron el frío suelo—. Pero alerta. Voy a ver qué diablos está pasando.

Le dedicó una última mirada, directo a los ojos, tratando de buscar el consentimiento a sus palabras. Luego se enderezó y se enfrentó a la potencial amenaza, interponiendo instintivamente su cuerpo entre el muerto y la menor. Su diestra viajó con diligencia hasta que sus falanges se cerraron en torno al mango de su katana, sin desenfundar aún. En el suelo, junto a él, estaba el porta-papeles con la descripción de la autopsia que acababa de leer. En medio de la sorpresa lo había soltado y ahora podían verse algunas gotas de sangre adornando una de las esquinas de la primera hoja.

Lividez cadavérica... Rigor mortis... Tres días... ¿deceso...? Causa de muerte: Envenenamiento.

Sus propias palabras resonaban en su cabeza. Según aquellas líneas el hombre estaba muerto. Al menos hace tres días estaba muerto. ¿Cómo diablos se había movido entonces? Odió su ignorancia en aquel momento. Si tuviese más conocimientos al respecto, seguramente podría responder mejor las preguntas que la albina —y él mismo— pugnaban por ser respondidas. De cualquier forma, era una tarea para otra ocasión. Una que se aseguraría de no olvidar.

Lentamente se acercó hacia el mesón, con toda la cautela que era capaz. Casi en punta de pies, como si temiese que algún sonido pudiese desencadenar el infierno en el recinto. Alentado por la inmovilidad del occiso, sus pasos pronto recorrieron la distancia que los separaba. No obstante, su aproximación fue hacia los pies, tratando inconscientemente de mantenerse alejado del maldito brazo. Con su mano libre agarró una esquina de la sábana y tiró lentamente hacia abajo hasta descubrir completamente el cadáver.

El tórax y el abdomen completamente expuestos, gracias a una enorme incisión en forma de T que descendía desde ambos hombros, hasta la zona inferior del bajo vientre. La piel, recogida mediante unos pequeños ganchos, dejaba a la vista la caja torácica con el frente de las costillas aserradas y el esternón ausente. Todo el torso vacío en su interior. Pero lo peor fue el olor a bilis, heces fecales y formol mezclados, que provenían de aquel espacio vacío en su pecho. Shin no pudo evitar toser con la garganta congestionada por la repulsiva oleada.

Sin embargo, el cuerpo seguía inmóvil.

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Mayo 11, 2018 4:45 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Sus orbes aún se encontraban en la lejanía, tratando así de vislumbrar cualquier tipo de movimiento en el cadáver.

El susto seguía latente en cada centímetro de su piel, y el ligero temblor de su cuerpo parecía no amainar, menos aún cuando las palabras del peliazul llegaban hasta sus oídos. ¿Quería que se marcharse? ¿Quería que este se abalanzase al peligro mientras ella seguía sumida en un trance? Ni ella misma era capaz de tener una clara respuesta a sus cuestiones, pero, el modo con el cual este comenzaba a dejarla ir de entre sus brazos tras su petición de descanso hizo que por una vez en todo aquel ambiente, las orbes carmesís de la muchacha se posasen sobre los luceros ámbar que decoraban el rostro del mayor, acto que sería realizado mientras se deslizaba por la pared y finalmente, caía sentada en el suelo.

Entreabrió sus labios ahora desnudos, pero no hubo vocablo que escapase de estos como si su simple mirada le hubiese servido para darle su consentimiento aún a pesar de la incomodidad que para esta , significaba que se apartase de su lado en tal instancia. Pero no controlaba la mayor parte de su cuerpo por culpa del shock, su respiración agitada, y el temblor de sus manos ¿Serviría de algo en aquellos momentos? Podía ser brillante cuando lo deseaba pero, para su desgracia su carencia de experiencias en una situación como esa, la mantenían fuera de combate.

Yagami... Ten cuidado. — su tenue voz le haría entender que aún a pesar de su deplorable estado seguía con él, aunque quedaría en segundo plano cuando el movimiento de su cuerpo le diese la señal de que la joven estaba haciendo el mayor de sus esfuerzos por luchar contra el temblor de su cuerpo. — No deberías de... — sus palabras se vieron rápidamente cortadas. Sus acciones poco coordinadas, y el repentino movimiento de las manos del joven al retirar aquella sabana, habían provocado que su corazón se parase durante unos instantes, mientras la delicada piel de sus manos se posaba en la parte trasera de la misma pared en la que este la había dejado. Necesitaba ponerse en pie, de algún modo, no se sentía cómoda dejándolo solo ante el peligro.

Desde aquella media altura no podía ver mucho, pero la simple presencia de aquel cuerpo ensangrentado, y lo que parecían aberturas de tamaño desorbitantes, le dieron la fuerza suficiente como para verse obligada a doblar su cuerpo ligeramente al frente. El olor, la horrible imagen, y el terror que cruzaba por su mente le jugarían una mala pasada y, aún a pesar de que tan solo había llegado a alzarse con sus piernas ligeramente flexionadas, y su cadera apoyada sobre la pared, no tuvo la suerte de poder aguantar el horrible sabor de la bilis corriendo por su esófago, y escapar por sus labios.

Al menos podía darle la razón en algo, por suerte no había comido aquella noche.

Por suerte no sería más que un pequeño maltrago. Su estomago vacío, y el nerviosismo simplemente la llevaría a tapar sus labios una vez tal breve sustancia terminase por acariciar el suelo. No era posible que estando tan destrozado como parecía desde su punto de vista, hubiese aún vida en su cuerpo. — Ngh...mierda. — se quejaría tras aquella mala pasada, avergonzandose de si misma, y manteniendo la mirada fija en el suelo mientras su siniestra se posaba en su propia rodilla a modo de apoyo.

No quería seguir viendo aquella maloliente atrocidad, y mucho menos que el peliazul la viese en aquel estado, que por suerte, dado a la imagen que se encontraba frente a él, no sería nada fuera del otro mundo.
Estadísticas:
  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
  • Voluntad : 20
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Mayo 11, 2018 9:25 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
En medio de la angustia de aquella situación, para la que ninguno de los dos estaba realmente preparado, escuchar de los labios de la albina una frase de preocupación había sido extraño y encantador al mismo tiempo. Una dualidad a la que aún no estaba acostumbrado por la personalidad que la joven había demostrado desde el principio. Quizás sólo era algo momentáneo, debido a un malestar emocional con un cuadro que podía alborotar el estómago de cualquier incauto. De cualquier manera, él no respondió. Simplemente ya estaba siendo cuidadoso —o eso se decía a sí mismo.

Una nueva intervención de la peliblanca se interrumpió abruptamente con el movimiento del chico. Éste, luego de recuperarse del acceso de tos, dio un paso al costado y hacia atrás, permitiéndose un mejor campo de visión y sus pupilas buscaron la silueta de su compañera. No había olvidado que estaba en mal estado y que estaba tirada en el suelo de aquella asquerosa habitación. Además, la falta de nuevos movimientos por parte del saco de huesos y músculos en la mesa le generaba confusión.

Cuando la vio, estaba parcialmente incorporada y sufriendo una arcada, sin mucho que expulsar.

Te lo dije, ¿no? —Sin saberlo, había adivinado unos minutos antes, que el estomago vacío resultaría siendo un aliado en aquella misión—. Si quieres, espérame afuera...

Sus palabras cargaban doble intención: En parte preocupación por su estado, en parte la intención de aguijonear su carácter. En opinión del muchacho, la ira era una de las emociones que podía sobreponerse sobre todas las demás y tomar el control. En esas condiciones, la prefería de mal genio y peleando. Quizás así recuperaría el control de su propio cuerpo. Y mente.

El peliazul continuaría moviéndose de forma lateral, alrededor de la mesa y su huésped, regresando su mirada hacia la posible amenaza, sin terminar de creer que el movimiento del brazo había sido todo lo que la momia iba a ofrecer. Con cada paso sentía alivio, sí. Pelear con uno de sus pares era divertido. Pelear con un muerto al que no le cabía un corte más, no lo parecía. Sin embargo, muy en el fondo de sus pensamientos, se ocultaba agazapado un descarriado aire de decepción. Los segundos transcurrían sin que algo nuevo se presentara.

Deberíamos saltarnos esta sala —dijo al fin, exhalando casi con exasperación—. Cerramos la puerta desde afuera, por si acaso; recogemos las demás bolsas y nos largamos de aquí.

Seguramente tendrían que reportar aquello, pero él no sabía siquiera el nombre del militar que lo había encartado con la tarea. La presencia de la menor era la única razón por la que no terminaba considerando que todo aquello había sido alguna broma sin sentido de su superior. Incluso instigado por sus hermanos, no se le haría para nada extraño. Pero ella había mencionado a su padre, por lo que la ilusión de ser sólo una novatada no lucía prometedora.

Daba igual, si ella estaba de acuerdo, empezaría a moverse hacia la puerta, de costado. Jamás le daría la espalda a aquella figura inanimada y vacía.

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Mayo 11, 2018 11:02 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Su cuerpo aún se encontraba ligeramente inclinado. Estaba terriblemente agobiada por el olor y, los recuerdos de aquel muerto abierto de lado a lado, no eran exactamente un modo fácil de olvidar el malestar que recorría su cuerpo, obviamente, tampoco el gélido contacto de aquel miembro que en su mente seguía rozando su piel. Aquello era una pesadilla, una escena propio de alguna historieta tétrica donde los muertos se llevaban el completo protagonismo y ellos, no eran más que jóvenes que tarde o temprano terminarían tendidos en el suelo de igual forma que aquel putrefacto cuerpo.

Poco a poco a pesar de todo comenzaba a recuperar el aliento, desistiendo a la hora de tapar sus labios para rozar estos con el dorso de su mano, como si quisiese asegurarse de que aquella sustancia no había llegado a manchar su delicada piel. — Puedes ser todo lo odioso que quieras. — se limitaría a decir en el momento que sus palabras afiladas llegasen hasta sus oídos. — Pero no me apetece que me echen las culpas de que acabes como esa cosa. — no había fuerza en sus vocablos, incluso en estos se pudo notar una leve dificultad a la hora de hablar aunque había tirado por completo de todas sus fuerzas para incorporarse, y separar su espalda de la pared.

¿Vamos a dejarlo así? — cuestiono mientras el color blanco de su piel se acrecentaba por las luces del techo que se reflejaban en esta y que acentuaban aún más aquella apariencia enfermiza por el shock. — Se mueve y está jodidamente abierto. — a la par que hablaba, sus orbes carmesís evitaron el contacto con el cuerpo, buscando así sobre la superficie de la mesa donde el peliazul había cogido el informe para así tomar un paño cualquiera, y tirarlo encima de los pequeños restos de bilis que habían escapado de sus labios escasos minutos atrás.

No negaré que no me agrada una mierda estar aquí con esa cosa, y seguramente no deberíamos ni tocarlo, pero yo que se... — dicho aquello volvería sus ojos hacia el peliazul, como si este tuviese la completa potestad sobre que hacer o dejar de hacer en aquella situación, después de todo ella solo había demostrado ser una molestia cuando el había tomado la voz cantante a la hora de enfrentarse a esa "cosa".

Desde el inicio de la misión ella se había encargado de estar un paso por detrás del shinobi, y a decir verdad solo se había limitado a seguir sus ordenes y a no cerrar el pico en busca de entretenimiento, pero sentía como si aquello realmente formase parte de la misión aunque... ¿quien en su sano juicio mandaría a dos Genins a lidiar con el cuerpo muerto/vivo de un humano?

Fuese cual fuese la solución tenía en claro que se había saltado unas buenas clases en la academia ninja en caso de que estuviese quedando como una estúpida frente a su compañero.
Estadísticas:
  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Sáb Mayo 12, 2018 12:14 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Una sonrisa se insinuó en los labios del peliazul, en medio de todo el caos. Sus palabras de una forma u otra habían cumplido su objetivo pues la menor, con la voz aún descolocada, protestaba con acento ligeramente mordaz. Comparada con la imagen de hacía un momento, entendió que la prefería hostil. Al menos en ese momento, su actitud le envalentonaba un poco y tal actitud no le caía mal.

De otro lado, la chica había prestado atención —finalmente— a sus vocablos anteriores y ahora intervenía en las decisiones, si bien no con la intención de hacerse al mando, sino de opinar. Lo cual era refrescante para el muchacho, que era consciente que no tenía ni todas las respuestas, ni había considerado todos los ángulos. La perspectiva a la que hacía alusión la Yamanaka, ahora se le antojaba completamente cuerda.

Bueno, tal vez tengas razón —sopesó intercambiando su foco de atención entre ella y el muerto—. Lo cubrimos, cerramos la puerta, recogemos las bolsas y nos largamos.

Se repetía, añadiendo la acción decente, para resumirse a sí mismo el plan y hacerla a ella partícipe del mismo. Más allá de regresar la sábana a su lugar el chico no tenía intenciones de seguir merodeando en el lugar, ni recoger desechos de allí. Entre otras cosas, porque no tenía idea de qué se podía desechar y que no. Además, ¿qué podrían hacer ellos con el cadáver? Ciertamente no iban a dejarlo sus anchas, luego de haberlo visto ambos moverse.

Una vez obtuviera de ella una señal, pondría manos a la obra. No había mucho más que agregar.

Ahora cúbreme, gatita —pidió apretando las mandíbulas mientras se inclinaba a recoger la sábana ensangrentada del suelo—. Y aléjate hacia la puerta.

Mientras sus manos estaban ocupadas extendiendo la sabana en el aire para dejar que el roce del aire la fuera acomodando sobre el zombie, sus ojos perderían el contacto con el mismo, por lo que sería clave que ella mantuviera los suyos en alerta, al menos para avisarle a tiempo si el peligro decidía asustarlos nuevamente. Aquello no tomaría más que unos instantes, en los que el movimiento salpicaría gotas de agua sangre hacia los muros del fondo y el olor, ya de por sí intolerable, se alborotaba en pequeños remolinos invisibles. Shin sacudió su cabeza para espantar la sensación nauseosa y evitar imitar a su compañera en la emesis de bilis.

Tan pronto soltó la sábana, dio un segundo a la verificación de que todo estaba en su lugar. Recogió el porta papeles del suelo y se encaminó hacia la salida, avanzando de frente a la mesa y de espaldas hacia la puerta. Antes de salir, dejó la tabla en la mesita donde la había encontrado y dio el paso hacia afuera, esperando que la chica hubiese hecho lo suyo y estuviera esperando del otro lado para cerrar la pesada puerta de acero y pasar el cerrojo.

Estaba hecho.

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Sáb Mayo 12, 2018 3:37 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Tras recibir aquella afirmación por parte del peliazul, Tsubame termino por voltear la mirada una vez más hacia el cuerpo, algo que hizo cuando tuvo las fuerzas de volver a observar aquella terrorifica imagen. ¿Como diablos se había atrevido a destaparlo? Si bien ella en un principio lo había pensado hacer, estaba segura de que en tan solo unos segundos se habría arrepentido por completo. Pero de algún modo él no solo se había arriesgado, si no que además se había encargado de brindarle una seguridad tan cercana que ni en esos momentos comprendía como se había recompuesto con tanta rapidez. ¿Quizás el temor porque le pasase algo?

Sus pensamientos se agolpaban en su mente, provocando que sin darse casi cuenta ignorase las palabras de su compañero que parecía encargarse de ahora, lidiar con el muerto. Se había dejado llevar de una manera incomprensible, hasta el punto en el que una vez más él, la veía en el peor de sus estados.

Posiblemente en otro momento se hubiese enfadado, lo hubiese mandado a la mierda, o incluso, lo abandonase en un ambiente como aquel, pero para su desgracia, parecía que en su consciencia algo pesaba hasta el punto de ligar las suelas de sus zapatos contra el frío suelo, y encargarse de que sus orbes carmesís, luchasen por la seguridad de él, aún a pesar de las distancias.

El trance por suerte no duraría suficiente, dejando así que tras un ligero parpadeo, y tras observar como el cuerpo una vez más era oculto por las sabanas, sus pasos resonasen en dirección a la puerta que los invitaba cual paraíso fuera de aquel horrible infierno. — No pienso volver a un hospital ni aunque el mismo Goro Isashi se plante en mi cara con su enorme espada. — diría en el momento que ambos se encontrasen fuera, y sus delicadas manos se encargasen de cerrar la puerta con rapidez, obviando la horrible necesidad de simplemente, alejarse lo antes posible de aquel terrorífico lugar.

Una vez el sonido de la puerta diese por finalizada su estancia en el interior, sus orbes carmesís observarían cada rincón del cuerpo del mayor con sumo descaro. — ¿Me la puedes devolver? — aquella cuestión finalizaría con sus ojos buscando su mirada, obviamente refiriéndose a la mascarilla que minutos atrás este le había retirado para brindarle una mayor facilidad a la hora de respirar. — Ya me basta con este terrible sabor de boca... — la incomodidad por parte de la albina comenzaría a ser palpable ante la carencia de aquella tela ocultando su rostro. No estaba acostumbrada a mostrar sus labios, mucho menos ante alguien como él.
Estadísticas:
  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
  • Voluntad : 20
Chakra : 115

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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Sáb Mayo 12, 2018 8:36 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Finalmente el chico exhaló, con evidente alivio, cuando las níveas falanges de su acompañante cerraron el cerrojo y con éste, el capítulo del muerto que había despertado, sin órganos, a amargarles la noche. Tal era la sensación de seguridad recobrada, que por poco deja pasar aquella mención de la gata a un nombre que el muchacho conocía demasiado bien. Sus palabras indicaban todo el temor que el militar solía inspirar entre sus compatriotas y subalternos, por lo que la negativa de sus labios dejaba entrever toda la aversión que sentía frente a la situación que recién habían experimentado.

Aunque también era una completa utopía.

El pez muere por la boca —Shin citó el conocido refrán, casi instintivamente, denunciando su incredulidad por los vocablos literales de la fémina—. Ojalá que no tengas que enfrentar una situación así...

Estaba casi seguro que por más voluntariosa que fuera la Yamanaka, la palabra del jounin prevalecería de una u otra forma. De otro lado, tampoco era un tema para ahondar en ese momento. Aún tenían trabajo que hacer y el chico no pensaba dejar que por el susto, aquella noche se fuera en pérdidas económicas. Tendrían que terminar la misión y hacer el reporte correspondiente y ya luego, cuando pudieran estar lejos de allí, putearía con toda su alma a su mala suerte. Hasta su estómago, encogido por la adrenalina del momento, había olvidado sus quejas.

¿Vamos...? —La pregunta quedó colgada en el aire.

El escrutino escarlata de su propio cuerpo, por parte de la menor había frenado en seco las palabras en su lengua. Por alguna razón sus pensamientos regresaron al principio, acusándole de haberle robado descaradamente el protector de la aldea, que ahora reposaba tranquilo al fondo de uno de los bolsillos de su pantalón. No era un cleptómano, la verdad; pero tampoco era un santo y pretendía con sus acciones molestarla, aunque para cuando ella se diera cuenta de la pérdida, seguramente ya habrían tomado rumbos independientes. De hecho, eso lo hacía aún más divertido. O quizás, simplemente le daba la certeza de tener que cruzarse de nuevo con ella, en el futuro.

La petición de ella, sin embargo, le cortó el flujo de su alterada imaginación y le devolvió al aquí y al ahora. El chico reaccionó con gesto de contrariedad, palpando los bolsillos de su pantalón y los pliegues de su camiseta, tratando de recordar qué había pasado con la máscara. No la encontró. De más sabía que no la había guardado, pero tuvo que admitir que no tenía idea dónde había terminado.

No la tengo —confesó al fin—. Debí dejarla caer allí adentro... ¡Lo lamento! —añadió fingiendo contrición.

Por un momento consideró la opción de regresar a buscarla, pero la descartó casi en el acto. ¿Qué diablos tenía aquella tela que la preocupaba tanto? Además, se veía mejor sin ella.

Igual, ¿qué más da? —gruño con tono de burla. Se giró quedando perfilado hacia ella, agarró el asa del carromato y empezó a empujarlo hacia el fondo del corredor—. Ya conozco esos lindos labios. ¿Qué ganas con esconderlos de nuevo?

Había ignorado deliberadamente las razones expuestas por la albina para requerir su prenda de regreso; pero a esas alturas no pretendía disculparse de nuevo. Además, ya afuera del recinto y con la puerta cerrada, la repulsión de aromas que los había atormentado empezaba a decrecer rápidamente. Ahora sólo los acompañaba el eco de antes, que en comparación con la parrillada de huesos y costillas de la sala de autopsias, había perdido su aire siniestro.

Quedaban dos salones más antes de alcanzar el codo del pasillo. Shin detuvo el carro frente a la puerta más cercana, que estaba rotulada como laboratorio de patología, y esperó que la peliblanca le alcanzase. Proponía un acuerdo tácito de no aventurarse solos en ninguna de las habitaciones restantes. Ya habían pagado su cuota de turbación aquella noche.

Terminemos con esto —azuzó, hablando hacia ella, antes de adentrarse en el recinto.

La habitación, del mismo tamaño que la anterior, tenía un aspecto completamente diferente. Cuatro escritorios centrales, llenos de carpetas, libros y reportes; iluminados por pequeñas lámparas de lectura. Todos los muros —exceptuando el de la puerta— estaban poblados por grandes estanterías metálicas. Lo que más llamaba la atención serían los cientos de frascos de vidrio que se apretujaban en todos los estantes, llenos de líquido. Cada uno de ellos contenía en su interior, nadando en formol, la distintiva figura de un órgano o porción del cuerpo diferente. Ojos, dedos, piel, riñones, hígados, corazones de varios tamaños y formas e, incluso, si se dedicaban con juicio a observarlos, algunos de ellos albergarían fetos en diferentes estadíos del crecimiento. Como si la escena de antes no hubiese sido suficiente, ahora entraban a un infame cementerio sin censura.

En cada esquina de la habitación se podría ver una bolsa roja, de las mismas que debían recoger. Llenas, pero sin cerrar.


Última edición por Shinren Yagami el Sáb Mayo 12, 2018 7:00 pm, editado 1 vez

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Sáb Mayo 12, 2018 3:17 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Aquel dicho que el joven le había citado no hizo más que pasar al completo olvido. Le encantaba hablar más de las personas, y nombrar a sus superiores de aquella manera que podía resultar despectiva se había convertido en una manía infranqueable para sus labios. ¿Pero realmente aquello era hablar mal? Después de todo si ella misma era consciente de la ferocidad del tiburón no era más que por los vocablos que generalmente decoraban los labios de quienes formaban parte de la aldea. Ella, simplemente, se había aprendido a adaptar, más aún en una aldea como aquella donde los nombres se convertían en etiquetas dignas de envidiar, o en este caso, de temer.

Fue de este modo como aquellas palabras serían interpretadas como algo casual para Tsubame, aún a pesar de recibir aquella respuesta por parte del peliazul. Tenía algo más importante que tratar.

Su ceño se frunciría rápidamente. Ver como este tardaba en darle una respuesta o como palpaba cada centímetro de sus prendas, no le hacía una pizca de gracia. y no por el hecho de que realmente aquella prenda fuese algo importante en cuanto a pertenencias, si no más bien por aquel descuido o más bien la propia confianza que había dejado caer en él a la hora de dejar que arrebatara tal complemento de su rostro. — ... — pero no habría más que silencio de sus labios, algo que demostraba por completo su descontento dado a que en aquellos instantes, lo que menos deseaba, era discutir, mucho menos teniendo en cuenta lo que había acontecido minutos atrás.

Incluso lo que parecía aventurarse como un piropo había quedado completamente bloqueado en la mente de la albina.

Si, no me gusta este sitio. — añadiría finalmente, buscando el método de abandonar aquel enfado que quedaba frustrado bajo su propia piel y la limitaba a una vez más, solo seguirlo, con una diferencia, la joven ahora no buscaría un tema de conversación para amenizar el trayecto. Sería así como el eco de sus pasos se convertiría en el único detonante para dar a conocer que la joven se mantenía no muy lejos de este.

Pero al cabo de unos pocos segundos acabarían llegando a la siguiente puerta. El sonido de esta abrirse provocaría que la albina simplemente tratase de distraerse y buscar las bolsas, no deseaba ser consciente de más horrores, no despues de aquel muerto que había deseado pedir su mano incluso después de su fallecimiento. — Me encargo de la derecha. Pero antes iré a enjuagarme. — serían sus únicas palabras. Se apartó del peliazul y, tras ello se dirigió hacia el lado derecho de la habitación sin observar absolutamente nada que no fuese el pequeño grifo que había sobre una de las muchas metálicas encimeras.

Sus actos serían rápidos, y no repararía en el corto periodo de tiempo con el cual se encargó de quitarse aquel mal sabor de boca. Una vez se limpiase los restos de agua que quedaban en sus labios con la manga de su chaqueta, volteo para así dirigirse hacia aquella bolsa que tiempo atrás ambos habían visualizado.

Se inclino, la cerró y acto seguido volvió sobre sus pasos para ir directa hacia la salida y de este modo, colocar tal bolsa en el carro. No le importaba lo que pudiese tardar su compañero, pero no le hacía un mínimo de gracia encontrarse en el interior de ninguno de esos malditos lugares.
Estadísticas:
  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
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  • Concentración : 28
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Sáb Mayo 12, 2018 7:40 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
El silencio por parte de la albina había sido notorio, en comparación a el resto del tiempo que habían pasado bajo aquellos pasillos. El chico culpó a todo el asunto del muerto viviente y no alzó su voz para darle espacio a digerir todo lo que había sucedido. Después de todo, él tampoco tenía idea qué podría decir al respecto, sin evidenciar su profunda ignorancia. El ambiente se resquebrajó nuevamente cuando entraron al laboratorio de patología y ella se adelantó a buscar lavar su rostro, sin prestar demasiada atención a la exposición de aquellos siniestros trofeos que nadaban en metanal, esperando su infame final.

Shin asintió y tomó el lado contrario, sin poder evitar espiar un poco las bocas expuestas de aquellas bolsas, que mostraban trocitos de tejidos, pequeñas cajas de vidrio y muchos papeles pasados a tinta, rotos o arrugados. Nada que pudiera atraer su curiosidad por encima de la anécdota que ya tenían para contar. Cerró las bolsas restantes, una por una y al cabo de un par de minutos siguió a la menor tras el pórtico, con las tres bolsas restantes y las puso suavemente dentro del carro de transporte, después de todo tenían vidrios y no quería terminar recogiéndolos, junto a muestras de tejido experimental, si se rompía alguna.

Faltaba poco para terminar y poder dejar el lugar de una buena vez.

Con un gesto de su cabeza, le señaló a la Yamanaka la última puerta del pasillo, luego de cerrar la anterior. Avanzó con la seguridad de sus pasos retornando poco a poco a la normalidad. Su pulso, probablemente, sería lo único que ahora podría delatar el desagrado emocional que le ocasionaba seguir en la zona. Quizás no quería quedar como un cobarde a los ojos de ella, pero no era algo que le gustase admitir. No se había dado cuenta en qué momento la opinión de su compañera había empezado a importarle.

Más de lo mismo —anunció, luego de abrir la hoja metálica—. Otras cuatro bolsas más.

El tono de su voz resonaba con ligero cansancio, o molestia. La noche en el sótano del hospital se había extendido y no de la mejor manera. El hambre empezaba a hacerse sentir nuevamente y el incómodo silencio entre ambos hacía aún más pesado el ambiente. En serio, quería irse de allí y olvidarse de aquella macabra película.

Se adentró en el salón, que lucia muy similar al otro en aspecto y contenido. Tomó el mismo costado que antes, asumiendo que esta vez ella también le ayudaría por el otro lado. Tomó sus bolsas, las cerró y repitió el proceso. Ahondar en su curiosidad sobre todos aquellos frascos —y el asunto en sus respectivas entrañas— no probaría ser satisfactorio si no conocía el dialecto galeno. Si no podía comprender las palabras que escribían los facultativos al respecto. También, sin darse cuenta, todo lo vivido en aquella misión estaba sembrando la semilla de una inquietud, un deseo quizás, de superar su propio desconocimiento y hacerse entendido en el tema. Muertos que se movían, experimentos con partes de humanos, todo un piso del hospital enfermo al mismo tiempo. Eran cuestiones que parecían mucho más relevantes que el simple asco de dos niños que no deberían estar allí.

Sólo nos queda el depósito de cadáveres —dijo tratando de mantener su tono neutro—. Está por allí doblando el pasillo. —Con la palma de su siniestra señaló hacia el lugar mencionado— ¿Estás lista? ¿Te sientes mejor?

Le parecía importante saber que ella también trataba de calmarse, pues seguramente en aquel lugar tendrían que ver más muertos en mesas metálicas y no sabía si la menor —o él mismo, siendo honestos— tenían las agallas para enfrentar algo así de nuevo.

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Sáb Mayo 12, 2018 8:12 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Por parte de la albina, se podía sentir la tensión en el ambiente. Era susceptible, una persona que con el mínimo detalle gustaba de estallar, pero parecía que sus ánimos habían caído en picado dado al malestar físico. Pero aquella agua recorriendo su rostro le había devuelvo ligeramente un poco de aquella vitalidad que parecía pender de un hilo. Desgraciadamente, eso mismo no había pasado con las palabras que anteriormente habrían decorado su trayectoria. Estaba destrozada y lo que menos le apetecía en aquellos momentos era continuar con sus incesantes discusiones, mucho menos con aquellos aires sociales que sin razón aparente, la habían hecho compartir aquel tiempo con el peliazul como si realmente fuesen amigos de toda la vida.

No habían ya muertos decorando sus pensamientos, pero el modo con el cual caminaba era lo suficientemente incomodo que hasta el modo con el cual sus manos jugaban entre sí, se había convertido en un descarado gesto a la hora de indicarle a su compañero que el "buen rollo" ya había finalizado.

Hmmm.... — sería su única respuesta antes de irrumpir en aquella habitación para tomar el mismo camino que en la anterior. Una vez más, sus orbes carmesís no buscarían investigar el lugar. Estaba huyendo de más sustos y la idea de volver a vomitar frente a su conocido, no era realmente muy atractiva.

En cuanto sus pasos la hubiesen llevado frente a las bolsas, se acuclillaría para así comenzar a anudar aquellas bolsas con una tranquilidad algo pasmosa. Su desgana salía a la luz y junto a ello la misión parecía haber destrozado por completo su estado de animo ¿Pero como no conseguir aquello en una persona como ella? Ya de por si era complicada, incontrolable y a su vez bastante molesta. Demasiado había aportado ya para ser ella.

Una vez las bolsas se encontrasen perfectamente cerradas tomaría cada una de ellas con ambas manos y tras ello recorrería nuevamente la habitación hasta encontrarse en el exterior, dejando caer así sin cuidado estas sobre las demás. Pero las palabras del peliazul robarían nuevamente su mirada. — ¿Qué? ¿Entrar al deposito de cadáveres? Lo siento mucho, pero yo me rajo de esa mierda. — sus palabras romperían con la tensión, provocando que su humor cayese por completo al vacío. Ahora, volvía a ser la Tsubame con mala actitud de siempre. — Me la suda la misión. Si quieren pagarme una mierda por hacer estas cosas prefiero quedarme toda la vida salvando gatos de arboles, o paseando perros. — dicho aquello la joven cruzaría sus brazos, quedando inamovible cual estatua. — Si te apetece seguir con esto hazlo, pero yo me niego en rotundo. Esto es un asco.

Desconocía por completo la intención de su compañero a la hora de preguntar sobre su estado, pero eso se debía a su propio orgullo que poco a poco empezaba a relucir como antaño. La situación, el cansancio y aquel malestar empezaban a sacar lo peor de ella, aunque para que mentir, era un milagro haber conseguido que la fémina mantuviese la atención en algo por más de cinco minutos. Estaba crispada, algo que no era algo agradable de sobrellevar con aquella explosión de malas palabras y expresiones soeces.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Sáb Mayo 12, 2018 8:48 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
No se podría negar que el resurgir de las maneras de la Yamanaka sorprendió al peliazul por un instante. Hacía nada que lucía como un ternerito a punto de ser degollado y ahora sacaba nuevamente las garras y le recordaba el por qué se había ganado aquel apodo, con el que había sido bautizada —por él mismo— como koneko. Más allá del tono o las expresiones coloquiales, la chica se envolvía en su manto de superioridad y se ocultaba de nuevo tras las paredes que hacían gala de un tosco exterior. Tarde, quizás. Él habría preferido aquella actitud cuando tenían que lidiar con un problema de verdad y no sólo con las palabras amables de un Yagami que había perdido la noción de la realidad.

Pero el pasmo duró poco. Los gestos ablandados del muchacho se endurecieron ahogando la primera réplica que había acudido a su cabeza. No jugaría en el mismo campo de la joven, no era necesario. Nunca la había necesitado, en primer lugar, y no iba a empezar ahora. La preferencia y la necesidad se dibujaron claramente en su mente y luego de tener claras sus ideas, la decisión no requería ser meditada dos veces.

Vale. No hay problema —afirmó con tono neutro y asintió mirándola fijamente—. Ya has hecho suficiente.

Más que molestarla por lo que hubiese hecho o no, intentaba mantenerse impasible y demostrarle a ella una indiferencia completa ante toda su pataleta. Después de todo el susto ella volvía a comportarse como una cría y para el peliazul ya había sido suficiente la noche con el susto y la parrillada de huesos, que no se sentía de humor para lidiar con ella también.

Si quieres marcharte, anda —concedió un momento después—. En mi reporte diré que hiciste tu trabajo y te enviarán el pago a tu casa. Yo termino con ésto —Se encogió de hombros.

Sus palabras caerían llenando el vacío sin petulancia, sin rencor y sin enojo. El chico sabía comerse sus emociones y contestar como un verdadero militar. Y para evitar una mayor confrontación, simplemente apartó sus ojos hacia el carro, le dio la vuelta y empezó a empujarlo de nuevo, esta vez dando un pequeño rodeo en torno al lugar donde ella estaba de pie, para no tocarla con el armatoste y poder acceder al codo del corredor que lo llevaría hasta el fatídico depósito.

Ya era un niño grande, tenía que controlar su temor y la inexperiencia que había ocasionado que ese temor se apoderase por momentos de sus acciones. No pensaba quedar como un inútil que no había podido recoger unas simples bolsas de basura, por que creía que el apocalipsis zombie había comenzado. No iba a quedar como un tonto, sólo por que ella tenía miedo. Ahora era su propio orgullo el que llenaba su mente de argumentos para continuar.

El eco rechinante de las llantas del carro se iría perdiendo hasta que doblase la esquina y si la chica se quedaba en su lugar, dejaría de ver al peliazul en sólo unos instantes. De cualquier forma, la puerta de salida estaba en la dirección opuesta.

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Dom Mayo 13, 2018 12:24 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Sin poder evitarlo, el rostro de la albina cada vez se iba tornando aún más molesto, pero tan solo faltarían unos segundos para que aquella respuesta por parte de su compañero provocase que una vez más, sus labios se sellasen. Estaba acostumbrada a discutir, a que la gente evitase que se saliese con la suya tan rapido, pero, en aquella ocasión, parecía que no tendría que mover ni un solo dedo a la hora de recrear aquella pataleta que tanto la caracterizaba.

¿Pero hasta que punto aquello era realmente una pataleta?

Órganos por doquier, muertos que se mueven, y olores nauseabundos. Se había apuntado para ser una Kunoichi y proteger a su país, no para hacer el trabajo más macabro que jamás pudo imaginar. Nunca le habían atraído los muertos, mucho menos después de ser consciente de como la persona a la que más había querido a lo largo de su vida se había convertido en un amasijo de huesos frente a sus ojos. ¿Por qué seguir entonces torturándose con algo que odiaba? No era lo suyo, ya bastante había sufrido como para seguir viendo como de verdad la gente moría en aquel mundo tan cruel, como despiadado. Si los muertos no habían podido volver a la vida cuando ella lo deseaba, no lo harían en ese mismo momento.

Pero para su desgracia, a pesar de que sus pensamientos se encontrasen completamente alineados con sus deseos, el único sonido que llegaría acompañar la marcha del peliazul, sería el de aquel tétrico carrito de mala muerte, cuando realmente, tuvieron que hacerlo los pasos de la albina al alejarse.

A diferencia de como comúnmente estaba acostumbrada a accionar, algo seguía ligándola a la tetricidad del lugar, y no era aquella tela que había quedado en el olvido tiempo atrás.

Tsk, claro. Ve tu solo, seguro que te va bien señor super héroe. — su delicada voz escaparía finalmente, pero para cuando había tenido el valor de nombrar aquellas palabras no solo este ya se había marchado y quedado completamente al margen de su comentario infantil, si no que además, ya no se encontraba frente a sus hermosas orbes carmesís. — Despues no me busques cuando estés roto en llanto del gran miedo que tienes. — volveria a decir mientras su voz ahora era algo más aguda, atentando a la nada con su burla.

El simple movimiento de sus botas finalmente la pondrían en camino mientras que sus brazos se cruzaban por debajo de su pecho, y tomaba dirección contraria, en dirección a la salida. Pero ¿Realmente quería marcharse?

Un paso...

Dos pasos...

¿Serás maldito...? — ni si quiera se había alejado lo suficiente como para que la joven decidiese volver nuevamente sobre sus pasos, y tomar el mismo camino que el joven shinobi de hebras color zafiro. No podía dejarlo solo, no en aquel lugar, aunque eso significaría que por el momento, trataría de mantenerse al margen por puro orgullo y observarle con sigilo desde la distancia. Ahora no tendría el valor de retractarse de su decisión, no por lo menos de admitirlo.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Dom Mayo 13, 2018 1:28 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
No miró hacia atrás. Tampoco podía decirse que hubiese sido fácil; pero la idea que le vendía su propio orgullo, de quedar convertido en un pusilánime si lo hacía, fue suficiente estímulo para mantener la compostura y la mirada hacia el oscuro concreto que protegía aquel sótano infernal. Haciendo un balance; a pesar del tétrico panorama, la historia de terror y la endiablada fantasía, la noche podía haber sido peor. La razón de no serlo: La presencia de aquella chica de cabellos de plata, líneas estilizadas y ojos profundos. Pero ahora no podía devolverse, así que sacudió su cabeza, aclaró su garganta y dirigió sus pasos —con ellos el fastidioso plaustro— hacia la última puerta al fondo de la oscura galería.

En medio del silencio, el eco de las palabras de la joven alcanzó sus oídos. Ya sin el afán de responderle, pues ya ni siquiera podía verla, se hacía más notoria la intención de tener la última palabra, de imponer su resentimiento y establecer su propia convivencia. También, el chico comprendió que nada de eso servía, si la persona a quien esperaba zarandear ya no estaba ahí para prestarle atención.

La convicción de que sus propias acciones habían sido las correctas, sólo se había afianzado con el retumbar de aquella resonancia. Su resolución se había elevado un poco y la puerta ya estaba frente a él.

¡Aquí vamos! —dijo para sí mismo, en tono imperativo.

La puerta era diferente a todas las demás. Mucho más grande y de doble hoja. Al abrirla una cortina de plástico impedía cubría toda la entrada e impedía ver el lugar. Como en los casos anteriores, el chico esperaba el nauseabundo olor a formol y putrefacción, considerando el lugar a donde estaba entrando. La sorpresa sería aún mayor cuando lo único que podía percibir desde el recinto era una bruma delgada y gélida, más gélida que el halo de su propio padre, un veterano Yuki, que amaba atemorizar a sus víctimas con su aura de hielo.

El peliazul sacudió su cabeza nuevamente, esta vez para espabilar. Las preguntas se agolparon en su cabeza por unos instantes, su mano extendida hacia el frente dudó el mismo tiempo antes de decidirse a apartar las tiras de hule opaco que bloqueaban la línea de visión de sus pupilas. Se esperaba un cuadro similar al de la sala del zombie; pero desde el mismo momento, el ambiente distaba de ser similar. La incertidumbre taladraba sus sienes. Pero había prometido terminar con ello y finalmente su determinación logró sobreponerse a sus emociones, no sin esfuerzo de su fuerza de voluntad.

El enorme salón se abrió ante sus ojos, obsequiándole una visión completamente limpia y ordenada de un enorme congelador. Estanterías con pequeños frascos opacos en las paredes laterales, unos lavabos con instrumentos de acero en el costado derecho y una enorme galería de pequeñas puertas metálicas en el muro del fondo. Las contó. Unas veinticuatro en total. Algunas, las más altas, estaban cerradas. Las demás con la puerta a medio abrir en un ángulo de cuarenta y cinco grados aproximadamente. El chico caminó de lado, inspeccionando desde la distancia el contenido de aquellas últimas, evidenciando sólo vacío. Nada almacenado, no cuerpos, no bolsas, nada.

¿Y esto? —preguntó al viento, tratando de animarse con el propio sonido de su voz.

Si era un poco lógico en sus razonamientos, nadie podría sobrevivir encerrado en un refrigerador. Su piel lo sentía y se lo advertía. El frío era tanto que la piel expuesta, en sus extremidades y su rostro, ardía. Sus dedos no podían parar de temblar y esta vez no por el miedo. El joven miró en todas las direcciones, sin encontrar bolsas rojas o recipientes de basura. Nada en el lugar parecía estar fuera de sitio. Difícil de creer. Caminó unos pasos hacia el centro del lugar, lo que le permitió evidenciar en las pequeñas puertas que estaban cerradas, unas etiquetas con nombres y algunos datos personales. Al parecer, cada una de ellas almacenaba un cuerpo. A juzgar por el orden, la limpieza y la falta de olores desagradables, era válido deducir que esos cadáveres ya habían pasado por las habitaciones anteriores y sólo esperaban su disposición final en el cementerio o la sala de cremación.

Quién diría que al final, aquel depósito resultaría ser el lugar más tranquilo y menos espeluznante de todos.

En esta ocasión, mantuvo su curiosidad a raya, calmado ya por el horror de antes; pero también por el frío que calaba hasta sus huesos y parecía no dejarle pensar con claridad. Dio una última ojeada por el lugar y, satisfecho, volvió sobre sus pasos, atravesó la cortina y cerró las puertas. Retomaría el control de la carreta en dirección a las puertas que les habían dado el ingreso al principio de la noche.

Había terminado —habían, a decir verdad—. No pudo evitar una risita por lo bajo, burlándose de sí mismo, como si todo hubiese sido todo un sueño. La ausencia de la albina parecía reforzar aquella sensación.

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Dom Mayo 13, 2018 4:45 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Incluso en aquellos momentos el orgullo golpeaba contra el cuerpo de la albina, algo que provocaba que, muy a pesar de que algo en su interior la empujase a encontrarse con el peliazul, prefiriese quedarse al margen. No llegaría así a tan si quiera cruzar aquel pasillo donde este había no solo estacionado el carro, si no también abandonado para dar rienda suelta a una misión en la cual, ella también debería de estar involucrada. Pero realmente tenía miedo, no quería volver a vivir aquella terrible experiencia y, aunque pudiesen tratarla como si fuese una cobarde, eso no quitaba que en parte tenía cierta justificación debido al poco estomago que tenía hasta el momento para atrocidades como aquella.

El silencio reinaría una vez más, mientras que sus delicados y pálidos dedos recorrían la esquina que formaba aquella pared, usando esta como método de apoyo antes de ir dejándose caer lentamente hasta quedar acuclillada. Su cabello caería así cual cascada por cada parte de su cuerpo, e incluso, podría observarse como este acariciaba el suelo gracias a su hermosa longitud.— Vamos...sal ya. — se limitaría a decir por lo bajo, como si buscase no sentirse sola en aquel horrible lugar, y es que, si realmente se había mantenido cuerda tras aquellas experiencias era porque la persona que ahora no podía vislumbrar había estado a su lado.

Podía sentir el impulso, la necesidad de ponerse en pie para así ir a buscarlo como si realmente temiese por la vida del joven, pero aquello no quitaba que aún debía de aguardar un poco más. Tampoco era tan estúpido, a diferencia de ella, este había tenido anteriormente el valor de enfrentarse a lo que la joven albina había clamado como un terror en vida.

Para su suerte, ver como el joven al cuestión de pocos minutos salía al exterior, provoco que sus labios se entreabriesen, provocando que un delicado suspiro de tranquilidad escapase, pero no hubo movimiento por su parte. — ¿No había nada extraño dentro? — cuestiono de inmediato, dándole así a conocer su ubicación que aún acuclillada, la mantenía por lo bajo y con la mitad de su cuerpo oculto por la estructura. — Un deposito de cadáveres...no quiero imaginar como debe de ser eso. — y es que en su mente parecía más atractiva la idea de un matadero, o una carnicería, no algo realmente ético. No después de la anterior experiencia.

Hablando esta vez se podría volver a notar cierta pasividad, una que incluso daría a conocer que, de algún modo, la joven se había preocupado por él en el tiempo que se habían encontrado lejos el uno del otro. Como si de una droga se tratase, y no hubiese manera de huir de aquella necesidad que sentía en esos momentos de ser consciente de donde esta se encontraba. — ¿Podemos irnos ya? — finalizaría casi sin dar mucho tiempo a que este respondiese sus anteriores preguntas, demostrando el gran agobio que suponía para ella estar en aquel lugar.

Su cuerpo se iría movimiento, provocando que finalmente se irguiese y se apartase del borde de aquella esquina para que, esta vez, fuese su cuerpo al completo el que se mostrase y no solo unos ojos rojizos como los del mismo diablo en busca de respuestas.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Dom Mayo 13, 2018 7:24 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
A la mitad del corredor, antes de llegar al codo que devolvería a Shin a la entrada, una voz se materializó aparentemente de la nada. La voz de ella. Sumido en sus propios pensamientos el chico se sobresaltó y detuvo su avance, tratando de sobreponerse al eco para encontrar el origen de la misma. Los segundos transcurrieron lentamente, dejando que su cabeza desconfiase de sus sentidos. ¿Qué le sucedía con esa joven? No se había ido hacía más que unos minutos ¿y ya le hacía tanta falta que se imaginaba su voz por los pasillos?

Temió estar perdiendo la cabeza. No tenía ningún sentido.

Cuando un momento más tarde el ámbar de sus iris se posó en el escarlata de los de ella, suspiró aliviado. Por más de una razón, si era honesto consigo mismo. Por un lado, no estaba loco; por el otro, a pesar de su bravata, la gatita había decidido esperarlo. No importaba realmente la razón. Temor, pena, responsabilidad o curiosidad: Ella estaba ahí. En el fondo de su coraza rebelde y orgullosa, sabía que le agradaba verla de nuevo. ¿La razón? Distaba mucho aún de comprenderla.

El mayor sacudió su cabeza, respondiendo a la pregunta sin añadir ningún comentario mordaz. Si ella había sido capaz de olvidar su orgullo y tragarse la rabieta, él también podía dejar pasar la oportunidad de mortificarla por ello.

Una maldita nevera gigante —explicó Shin, aún tiritando y con la piel de sus brazos y su rostro ligeramente entumecida. Incluso un leve temblor en su tono, que no podía calmarse por completo—. En serio, parece una convención de Yukis enojados ahí dentro.

Sus palabras, con un ligero toque jocoso, dejaban de lado cuidadosamente los detalles. Sí, habían muertos allí, pero él no los había visto. Sólo sus nombres y sus datos, en pequeñas etiquetas adheridas al metal. No había necesidad de explicar nada más. Aunque ella había sido quien había demostrado más abiertamente su deseo de irse del lugar, él también estaba cansado y ligeramente inquieto.

—Asintió, retomando el empuje del contenedor—. Finalmente acabamos.

Su tono demostraba el descanso que le embargaba de poder salir de allí. La imagen de la chica, acurrucada y oculta tras la pared, dejando ver solamente su rostro mejoró aún más su estado de ánimo. Parecía una chiquilla asustada y curiosa al mismo tiempo. Luego de tantas emociones fuertes, el peliazul se relajó y le obsequió una sonrisa divertida y de cierta complicidad. No todos los días se vivía una historia de terror en carne propia, y se salía vivo para contarla. En adelante, aquello sería una pequeña anécdota entre ambos. Claro, una anécdota que no estaba seguro de querer contar a nadie: Probablemente nadie les creería.

¿Qué hacías ahí escondida, gatita? —bromeó Shin, dejando escapar una risita inocente—. Te imaginaba ya afuera, cenando.

Acompañado del sempiterno eco del rechinar de aquellas llantas, alcanzó la posición de la menor y continuó hacia la salida, esperando que ella caminase junto a él. Al atravesar las puertas, podrían ver una pequeña rampa que les llevaría al piso superior, pero antes de regresar a la sala de urgencias, habría otra pequeña puerta de servicio donde tendrían que dejar el carro y su contenido antes de olvidarse del hospital. Al menos por esa noche.

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Lun Mayo 14, 2018 2:12 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
No podía mentir, ser consciente de que ya no había el mismo tono serio de antes en la voz del peliazul, se convirtió en un alivio para la albina. ¿Dolor? No, no era que sintiese algo como aquello, pero no podía mentir que el verlo de aquella manera e incluso brindarle aquellas palabras sin ningún tipo de rencor, de alguna forma, había disparado su corazón cual noticia esperanzadora. Incluso en sus orbes carmesís podría llegar a notarse un ligero brillo que, en tan solo unos segundos se iría opacando gracias a la lucha interna que esta se vería obligada a vivir por solo la necesidad, de no sentirse de aquella manera tan "estúpida".

Poco a poco, en el mismo instante que se comenzaba a incorporar el sonido chirriante del carro volvería una vez más al ambiente, pero aquel sonido tétrico ya no era algo malo, si no que por el contrario había pasado de algo desagradable a un pequeño sonido familiar. — Hmm... — se limitaría a decir por unos instantes hasta que pudiese sentir como tras el avance finalmente, el joven, la alcanzaba. — Recordé que no tengo dinero. — admitió con suma falsedad antes de comenzar a caminar a su lado, algo más cerca de lo que en otra ocasión había hecho. — Y que me debes una cena. — añadiría finalmente, sin llegar a observarlo mientras caminaban por aquel lugar. Pero sentía cierta inquietud, una tan grande que una vez hubiesen llegado no muy lejos de aquella puerta de servicio, la joven no podría evitar frenar no solo su paso, si no tambien el de su acompañante en cuanto su mano izquierda — puesto que se había situado a su costado derecho— se posase en la muñeca del peliazul.

Sinceramente, no se lo que es un Yuki ni como serán sus convenciones. — diría en búsqueda de romper el hielo ligeramente, antes de agacharse y tras ello, colarse entre el espacio que había entre él y el carro que hasta el momento estaba empujando. — Tampoco es que me agrade mucho el frío así que me alegro un montón de no haber entrado en esa maldita nevera. — dichas aquellas palabras, sus manos se alzarían sin temor, posándose así en las mejillas del peliazul, un gesto que si bien había sido rápido, no dejo a un lado el cuidado con el cual la piel de sus dedos iniciaría rozando primero su mandíbula hasta la helada piel de su rostro, sosteniendo así esta con suma confianza — Pero estás helado y tiritando. Tu voz tampoco te ayuda a ocultarlo. —.

Tras aquel acto de verificación excesivamente invasiva, sus manos se apartarían del rostro del mayor, mientras sus hombros en un pequeño movimiento se deshacían una vez más de aquella rojiza chaqueta para que así bajase lentamente por sus brazos. — Dudo que sea tu estilo, pero quizás podrá hacerte entrar en calor. — a medida que accionaba se movía ligeramente entre el poco espacio que había entre aquel carro a su espalda, y el cuerpo del mayor, actos que la harían verse algo torpe, aunque de manera justificada, por lo menos en su ignorancia que poco a poco se iba eliminando para darle así constancia de aquel acto sumamente extraño que quizás había realizado. Fue así como finalmente conseguiría quitarse aquella prenda, la alzaría y ofrecería a su compañero a más o menos la altura de su pecho.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Mar Mayo 15, 2018 12:29 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
El gesto de estudiada ingenuidad de su compañera arrancó una carcajada del mayor; sin tapujos al principio, que rápidamente fue disminuyendo de intensidad al ser coreada por el eco espeluznante del corredor. Su tono, perfectamente modulado, libre ahora del sesgo de enojo de hacía unos momentos o el miedo antes de eso, coincidía perfectamente con su personalidad incisiva y voluntariosa; sin quitarle el velo de jovencita consentida. La misma excusa que había elevado había sido la excusa perfecta para salir airosa de la situación, aún cuando el muchacho había dejado su máscara de contendiente atrás.

Después de todo, tenía razón: Él había aceptado llevarla a cenar.

Tu eres un cuento, definitivamente... —dijo al fin, luego de calmarse; sin perder el tono jovial.

Por un momento sus labios se movieron más allá de su voluntad, como si hubiese querido añadir algo más; pero se contuvo y dejó que el eco de su risa se ahogase en las entrañas de ambos pabellones. Continuó empujando su carga, ahora con ella caminando junto a él. No dejó de notar que ahora estaban caminando hombro a hombro, como si su presencia hubiese dejado de fastidiar a la menor. Ese hecho sólo logró una nueva sonrisa en los labios del muchacho, aunque aún no entendía qué había cambiado entre ambos. Especialmente luego de la última escaramuza verbal.

Sus hipótesis se congelaron un momento más tarde cuando, cerca de la puerta de salida, la chica le detuvo elevando su voz de nuevo, esta vez con un tono mucho más amistoso. Pero no fueron sus palabras las que lo dejaron completamente estupefacto, con los ojos abiertos de par en par atrapados por una sorpresa que no había visto venir. ¿Estaba jugando con él? La hermosa chica, de duros gestos y toscas relaciones, se introdujo —literalmente— entre sus brazos. Esta vez había sido ella quien había robado completamente su espacio individual y como si fuera poco, sus manos acariciaron su rostro, en un roce delicado y acogedor, con una naturalidad que el peliazul no alcanzaba a comprender.

¿Qué estás haciendo? Sus vocablos no llegaron nunca a materializarse.

La boca seca, los labios temblorosos y un vacío en su garganta evidenciaban completamente a un Shin congelado, tenso y completamente en manos de sus emociones... ¿O sus instintos? Su mente trabajaba a mil por hora, buscando en los ojos de ella y en sus acciones algo de sentido, algo de realidad a la que asirse para no perderse en el mundo onírico que se estaba robando sus sentidos en ese mismo instante.

Koneko... —musitó con dificultad, luego de tragar saliva con fuerza.

Ella empezó a deshacerse de la chaqueta, una vez más aquella noche. Los ojos ámbar del mayor no pudieron evitar descender hasta encontrarse con sus hombros desnudos, níveos, delicados. Tan cerca, tan imposiblemente cerca que parecía que debía dudar también de su propia vista. La prenda continuó su caída, con lentitud y algo de estorbo por el poco espacio entre ambos y al tenerla prácticamente encerrada entre sus brazos casi petrificados. Pero él ya había visto ese lateral aquella noche, y la imagen destelló en su memoria con una precisión incólume.

Y aquel chispazo le devolvió su cuerpo, su reacción y su aliento. Aunque no era enteramente su razón la que gobernaría sus acciones en ese momento.

Su dedos se soltaron del estúpido armatoste. Gracias a la cercanía, sus palmas alcanzarían la espalda de la chica en un fluido deslizamiento que rozaría ambos hombros con eléctrico tacto y detendría la caída de la chaqueta de sus brazos. De improviso, sus manos halarían de ella con firmeza, borrando por completo los centímetros que aún los separaban y terminando de aprisionarla por completo en su abrazo. Luego, Shin inclinó su rostro y acercó sus labios hacia los de ella, ligeramente de costado, hasta depositar un fugaz y tímido beso en su mejilla derecha, muy cerca de sus labios, apenas acariciando la comisura. Luego acercaría su boca a su oído.

Gracias, gatita —murmuró cálidamente—. Pero si te quitas la chaqueta de nuevo, ya no podré controlarme.

Sus palabras revelaban mucho más de lo que realmente hubiese deseado, pero ella lo tenía fuera de sí y no estaba dispuesto a ser el único. Alejó su rostro para poder buscar sus ojos nuevamente. Adornando ahora sus pómulos, un inconfundible tono carmesí que repelía el frío, con el rápido palpitar de su corazón acelerado. Y con su alma dividida entre la realidad y la ficción, se alejó apaciblemente de ella, liberándola de su abrazo.

¡Vamos a cenar!  —dijo rápidamente, para no perder el arrojo—. Debes estar muerta de hambre.

Aún tembloroso, con sus instintos a flor de piel, buscaría de nuevo el control del carro para llevarlo a su destino final.


Última edición por Shinren Yagami el Mar Mayo 15, 2018 4:12 am, editado 2 veces

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Mar Mayo 15, 2018 1:30 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
La fina tela de la rojiza chaqueta continuaba con su transcurso en dirección descendente, pero, aún a pesar de que la joven se encontrase dispuesta a brindar tal pertenencia a su compañero, su cuerpo la llevo a convertirse en una pequeña y delicada muñeca de porcelana a su merced.

Sentir como sus manos tomaban posesión de su espalda, como los pocos centímetros que los separaban amainaban,y finalmente como su cuerpo golpeaba contra el de él, provocaría que una sensación extraña recorriese cada centímetro de su piel.

Su sangre se había congelado, o por lo menos en la mayoría de su cuerpo. Ahora era su mente y corazón los que pretendían dar con la solución correcta ante el mal funcionamiento de su cuerpo al encontrarse en brazos del peliazul. Pero no habría nada, no habrían palabras que diesen sentido al cúmulo de extrañas cuestiones que no parecían querer brindarle un mínimo de descanso.

Pero aquel cuerpo sin vida terminaría por recogerse no sólo al sentir la calidez de los labios del mayor en la proximidad de los suyos propios, si no también aquellas palabras que endulzarían su sentido auditivo hasta el mismo punto de hacerla desvariar y obligarla a morder su labio inferior con fuerza. ¿Que diablos estaba pasando?

El calor consumía cada resquicio de su piel, cada curva de su cuerpo y cada suspiro ahogado. Con palabras como aquellas parecía haber descubierto un mundo nuevo que alteró todos sus sentidos, y que mostraría una vez más su apariencia sumisa, y delicada para cuando este se apartarse, y sus ojos, volviesen a cruzarse entre ellos, cual luceros que deseaban ser iluminados por sus vecinos.

Sería de esta manera la primera vez que una tonalidad carmesí comenzase a inundar los pómulos de la albina, quien petrificada tan solo se había limitado a quedar embelesada por lo que parecía una incitación frustrada, bañada con un cierto matiz de deseo y caballerosidad.

Era la primera vez que un chico la habia mancillado de todas aquellas maneras, pero, por encima de todo, era la primera vez que sus labios se habían sentido hambrientos, y su cuerpo había caído en manos de la tentación ante lo que parecía una advertencia formal y, a su vez candente.

¿Pero quizas se estaba equivocando? En ningún momento habia actuado en busca de un contacto fisico como aquel, ni si quiera era una joven que realmente se hubiese parado a pensar en lo que podría significar algo como la amistad... o alguna "complicación" extra, pero algo ahora despertaba su curiosidad y a su vez, la hacía sentirse terriblemente avergonzada y agitada.

Si. Vamos... — su voz se quebró en primera instancia, pero no sería un detalle lo suficientemente fuerte como para que esta no se apartarse del camino del peliazul y de forma inmediata, aumentase las distancias, cediendole asi una vez más la voz cantante.

Era la segunda vez que sentía aquel malestar en la boca de su estomago, pero esta vez no había un león que quisiera devorar a las hermosas mariposas.

Dejemos el carro en la sala de servicio y que ellos se ocupen de lo demás. Si no como ya creo que me desmayaré. — añadiría con la horrible necesidad de olvidar lo anteriormente vivido aún a pesar de que en ella, podría sentirse una tensión ligeramente palpable, pero que por suerte, comenzaba a atenuarse.
Estadísticas:
  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
  • Voluntad : 20
Chakra : 115

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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Shinren Yagami el Mar Mayo 15, 2018 7:30 am

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Podía decirse que se trataba de un empate, si cabía tal significado en una interacción como esa. El chico, sonrojado, notó la misma coloración involuntaria en las mejillas de la menor, poniéndolos en iguales condiciones. Finalmente se había roto el hielo lo suficiente para que ella dejase ver una grieta en su armadura, contrariando cada cosa que él hubiese calculado en base a sus intercambios previos. Sin embargo, él también había cedido en su contienda y el carmesí de su rostro era la evidencia de ello. En tales condiciones, el silencio fue el mejor aliado de ambos.

A pesar del incómodo silencio en que los dos jóvenes trataban de recuperar la compostura, se hacía evidente el cambio en la atmósfera entre ellos. El tono de ella se había amainado y la animosidad de él había desaparecido. Tal vez, sólo tal vez, la cena prometida podría desarrollarse con mayor neutralidad y en un entorno menos hostil. Estaba por verse. Ya terminada la misión, el recuerdo del muerto viviente empezaba a moverse a un segundo plano y la perspectiva de la noche lucía más prometedora.

Las últimas palabras de la albina, con una entonación un poco más natural, zarandearon los pensamientos del chico, que asintió casi por reflejo y continuó el movimiento que había dejado en pausa. El carro avanzó con su carga por los metros que restaban y tras el pórtico del servicio, fue acomodado ágil y cuidadosamente en un costado de la pequeña habitación, donde estaba demarcado con líneas verdes en el suelo su correcta ubicación.

¡Listo! —exclamó Shin al regresar al pequeño corredor—. Déjame avisar a la jefe que terminamos.

Los colores de su rostro recuperaron su palidez habitual y con un gesto indicó a la Yamanaka la salida hacia el pabellón de urgencias. Al ingresar nuevamente a la zona, los murmullos, quejas, gritos y lamentos de enfermos y personal asistencial retomaron el protagonismo del momento. El muchacho se empinó sobre el barullo y buscó de lado a lado con su mirada a la jefe que le había indicado antes su tarea. No tardó mucho en localizarla, quizás por el hecho de haber hablado con ella previamente o por su afán por salir del lugar. Caminó hacia ella y le informó que habían terminado. Los detalles macabros de la sala de autopsia fueron omitidos deliberadamente, en espera de hacer un reporte oficial, según el conducto regular de la estructura militar de la aldea.

Regresó sobre sus pasos hacia la joven, luego de terminar. Asintió con su cabeza en gesto de alivio y la guió hacia la puerta donde al principio de la noche había estado a punto de escapar de la tarea asignada. La abrió desde un costado, dándole espacio a ella para salir, haciendo gala de un gesto apropiado de caballerosidad según las circunstancias. Un segundo más tarde seguiría sus pasos y cerraría la puerta tras de sí.

Está algo tarde —comentó el joven. Después de todo la media noche no andaría muy lejos—. Conozco un lugar que debe estar abierto a esta hora. Es más un bar, pero venden buena comida. ¿Te va bien?

Su voz recuperaba el tono suelto e informal que le caracterizaba. Ante una afirmativa de la chica, empezaría a caminar hacia la zona de restaurantes. Cierto recuerdo sobre ella, en ese instante, le dibujaría una leve sonrisa en su rostro. Si las cosas continuaban bien, el rostro de la menor tendría un nombre real después de esa noche.

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Mar Mayo 15, 2018 11:33 pm

Night in wasteland
Kirigakure no SatoHospitalPrimavera 7 DD
Una vez el peliazul había liderado el camino una vez más, Tsubame se limitaría a acomodar de la mejor manera posible aquel abrigo que segundos atrás la había colocado en una de las peores situaciones que jamás había vivido. Estaba aterrorizada de cierta manera, pero eso no quitaba que el gran cúmulo de sentimientos encontrados que la desorientaban, de algún modo la hacían sentir extrañamente emocionada y sin el conocimiento sobre la palabra "tranquilidad". Por suerte aquello no conseguiría que la fémina detuviese su andar, si no que por el contrario, tomaría camino hasta el mismo lugar que su compañero le había nombrado.

Pero si había algo que pudiese hacerla volver a la misma tierra que pisaban, serían las últimas palabras que llegarían hasta sus oídos, provocando que su pecho se inflase a medida que tomaba aire con todas sus fuerzas y finalmente exhalaba. "Libertad", una palabra que para ella lo significaba absolutamente todo, pero que en aquella ocasión sonaba algo más agria por culpa de aquella presión que obstaculizaba el latir de su corazón que aún parecía ligeramente trastocado, algo que demostraba que no era más que una joven inexperta y alejada de los campos físicos donde su espacio vital, se viese reducido a cenizas.

Como de costumbre no habría palabra que escapase de sus labios, pero sus orbes carmesís se encargarían de sellarse en la espalda del peliazul en el mismo instante que decidió partir para encargarse de dar por finalizada oficialmente la misión. Pero aún había algo pendiente, algo que provocó que esta no pudiese comenzar a mover su cuerpo hasta que uno de los enfermeros rompiese con su visual. Sería entonces cuando nuevamente sus pasos la llevarían a continuar su camino en dirección al hall donde anteriormente se habían encontrado.

¿Debía esperar o simplemente marcharse?

Las cuestiones se agolparían en su cabeza en cuestión de segundos. ¿Estaba cometiendo un error? Su ceño se frunciría sin poder evitarlo, pero antes de que sus pasos la llevasen hasta tal lugar sus hermosas orbes viajarían hasta lo que aparentaba ser un pequeño carro de reposición, uno que recien una de las enfermeras abandonaba para encargarse de uno de los pacientes que no se encontraban muy en la lejanía.

Sus orbes viajarían por unos instantes, buscando así cualquier persona que pudiese ser consciente de sus actos, pero, tras dar una rápida visual, su diestra que yacía oculta entre los pliegues de su chaqueta, sería desenfundada para tomar una de las mascarillas blanquecinas, y de superficie maleable que se encontraba en el interior de una de las cajas y guardarla en su bolsillo delantero junto con su mano.

Hecho aquello, podría continuar.

Nuevamente su presencia se daría en aquella entrada, y para su suerte, no debería de esperar mucho, razón por la cual simplemente asentiría y aprovecharía aquel gesto de caballerosidad por parte del peliazul, parándose una vez se encontrasen ambos en el exterior, para así, alzar su mirada y fijarla en el cielo. Después de aquella maldita experiencia lo había añorado más que nunca. — Me vale. Estoy hambrienta. Me comería cualquier cosa ahora mismo. — serían sus últimas palabras antes de emprender el camino junto al peliazul, manteniendo la distancia suficiente como para que la pequeña incomodidad ante un extraño panorama e improvisado, no fuese más palpable que aquella cajetilla de tabaco que sacaría del bolsillo en el cual había escondido la mascarilla, o el zippo que la acompañaría.
Estadísticas:
  • Fuerza : 5
  • Resistencia : 15
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 28
  • Voluntad : 20
Chakra : 115

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Night in wasteland [Futuro]

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Miér Mayo 16, 2018 6:47 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Shin.

  • Mediante post: 42 PN.
  • Recompensa misión: 42 PN y 1000 ryos.
  • Total PNs: 49 + 42 = 91 PN.
  • Total monedas: 1250 + 1000= 2250 monedas.

Puntos otorgados a Tsubame.

  • Mediante post: 44 PN.
  • Recompensa misión: 44 PN y 1000 ryos.
  • Total PNs: 1.5 + 44 = 45.5 PN.
  • Total monedas: 5400 + 1000 = 6400 monedas.

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