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[Misión rango C] Negro.

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Takeru Madarame
Renegado C

[Misión rango C] Negro.

Mensaje por Takeru Madarame el Sáb Mayo 12, 2018 4:15 pm

Negro
País del HierroInmediacionesPrimavera
Hichi era un lugar raro, sus paisajes recordaban a los de una maravilla natural, pasajes escritos en nieve cristalina y edificios variopintos. Distaba bastante de lo que había visto en todo el país, un pueblo costero que te hacía creer que podías aprecias las maravillas del frío aun si este calaba hasta los huesos. Sus calles recordaban a las de una telaraña, con pasadizos en cada parte que te llevaban hacia cualquier lado, todo estaba conectado. Las atracciones principales no pasaban de jardines y un lago completamente congelado. Se podía acostumbrar a estar ahí, resultaba interesante una vida tan tranquila como esa.

El día anterior fue llevado a una audiencia con el cliente que lo había contratado por última vez, una misión donde debía escoltar a su futura esposa, nada del otro mundo. Takeru decidió pasar la noche en la villa y aprovecharon que el herrero se quedó para verlo directamente en una entrevista cara a cara. Contra todos sus deseos tuvo que verse con él y compartir un par de palabras interesantes. El aspecto de aquel hombre era duro, quizá había pasado por tanto que su piel había adaptado y quemado todas sus desgracias. Le invitó una copa a Madarame.

— ¿Y bien? ¿Qué desea? —Su voz fue dura en aquel entonces, no entendía porque debía estar frente al gobernador de Hichi. —Sería un placer para mí que asistiera a mi boda, Madarame-san. —Arqueó una ceja ante la invitación, no todos los hombres querían invitar algo sin recibir nada a cambio, mucho menos en un país como el Hierro. —Señor alcalde, gracias por la invitación, pero sinceramente no me interesa, estaré de paso en ciudad un par de días, nada más. —Hizo un amago para levantarse y entonces lo detuvo con una sola frase. —Entonces trabaje para mí. —Y ahí estaba la verdadera razón por la cual lo había llamado. Takeru volvió a sentarse, levantó el rostro y clavó el par de carmesíes en los contrarios. —Empiece a hablar. —Concluyó.

La siguiente media hora se pasaron discutiendo los detalles sobre su llamado, parecía ser que tenía ciertos problemas pues ese mismo día un grupo de mineros tuvo la mala fortuna de sufrir un derrumbe, dejándolos enteramente atrapados bajo tierra. Milagrosamente había ideado un plan perfecto para rescatarlos y llevar todo a buen puerto antes de la boda, pero resulto haber un problema en todo esto. Para llegar a la zona de excavación donde planeaban sacarlos debían pasar por un viejo asentamiento criminal.

De esa forma concluyó su audiencia con el gobernador. Ahora tenía más trabajo en puerta, debía limpiar una zona de criminales y a cambio cobraría una buena cantidad de dinero y además asistir a una boda donde podría ponerse borracho. Aquella noche descansó en casa del gobernador, una cama cómoda en la residencia principal que aprovechó para reacomodar su equipo y además preparar sus pergaminos para el encuentro que tendría al siguiente. La noche pasó como de costumbre, entre pesadillas y temores por todo lo que había hecho a lo largo de su corta historia.

Y así llegamos al principio de este relato. Sus pasos eran algo incomodos, no había desayunado nada por lo que decidió pasar a un puesto de comida rápida, un caldo y un dorayaki que sería suficiente para recobrar la energía. Un cigarro acompañaría su caminata hasta encontrarse con el equipo que le ayudaría, un total de seis hombres destinados a ser sus subordinados durante el resto del día. A su corta edad, dirigir un escuadrón por más absurdo y torpe que fuera resultaba pintar interesante. Cada uno de ellos sería carne de cañón para su misión en mitad de la nada.

Al llegar al lugar de la reunión se encontró con seis intentos de humanos, aunque eso sí, con buena calidad de armamento. Los seis demostraban un nerviosismo interesante, similar al que tuvo él la primera vez que cobró una vida y no pudo evitar sentir pena por ellos, de tener la oportunidad de salvarlos o cumplir su misión tenía claro que prefería, no se dedicaría a salvar vidas que no importaban ya. La reunión fue simple, discutieron puntos interesantes con ayuda de un mapa del lugar al cual planeaban asaltar, todo muy bien decido, cosa que no le gustó nada.

Finalmente se pusieron en marcha, encima de un carromato los siete desgraciados comenzaron a moverse entre la tundra. El camino hasta el lugar deseado fue complicado de sortear, se trataba de un asentamiento criminal escondido entre montañas y minas, un paso en falso y probablemente estaría a nada de caerse en algún viejo túnel de las minas de carbón. Cuando llegaron a la distancia necesaria, encima de un pequeño monte, pudieron observar sin problemas el lugar. Se trataba de un complejo de cuatro edificios, un par de ellos parecían unas bodegas y los otros dos unas casas de cuatro pisos.

Entonces comenzó la fiesta. Se repartieron en dos equipos, tres y cuatro personas, los tres que se quedaron tenía una tarea sencilla, mover los hilos para guiarlos a través de binoculares y comunicadores, ellos fueron los encargados de dirigir al equipo de asalto a través de los edificios, especialmente si era necesario que esquivaran algunas cosas, incluidos transportes que aparecieran de la nada o personas haciendo rondines en busca de gente intentando penetrar en su propiedad. Takeru iba liderando al otro equipo, el de asalto, cuya única misión era cobrar cuántas vidas fueran necesarias.

El descenso sobre la tundra fue sorteado con ayuda de un par de sogas, utilizó un par de kunais para hacer que estas se sostuvieran sobre la tierra. Conforme avanzaban lograban hacerse con una mejor visión del asentamiento criminal, incluso pudieron vislumbrar a algunos guardias recorriendo los alrededores. Al llegar a ras de suelo hicieron uso de las capas especiales de camuflaje que habían decidido usar para ocultarse. Takeru hizo uso de sus comunicadores para escuchar cómo moverse, se desplazaron poco a poco hasta rodear la propiedad, quedando frente a una de las bodegas que los vigías encontraron libre.

Repartió a sus tres allegados en puntos estratégicos de la periferia, cuando cada uno estuvo en el lugar que habían decidido, el herrero se puso de pie para comenzar su avanzada. Corrió hacia el centro de lugar donde se quedó totalmente quito, producto de ello, hombres comenzaron a salir para defender su territorio. Utilizó la katana para sobrevivir a los primeros encuentros, su habilidad con ella era casi nula, se notaba a leguas que no estaban entrenados de forma correcta en el porte de estas. Tal como esperaba un par más intentaron hacerlo a la distancia, utilizando ballestas para acabar con su vida.

Takeru recurrió a un par de kunais lanzados con fuerza descomunal para destripar las flechas de las ballestas que amenazaron su integridad personal. Con un poco más de esfuerzo acabó con la vida de los dos que intentaron hacerlo pedazos en el cuerpo a cuerpo, ayudado de su katana los cortes fueron tan finos sobre la garganta que no tuvieron tiempo a pronunciar sus últimas palabras. Entonces, la caballería pesada salió de su escondite, hombres mucho más fornidos y con armaduras de dudosa calidad. Dadas las circunstancias ya tenía en mente como actuar, todo estaba saliendo de acuerdo con su plan.

Cuando los tuvo a la distancia necesaria dejó caer un par de pergaminos que tomó de los bolsillos de su abrigo, un par de pergaminos que se abrirían al unísono, liberando así los sellos en su contenido. Apenas estos se hicieron uno con la nieve formuló un par de sellos que hicieron lo suyo, los pedazos de papel se elevaron revelando cada vez más sellos. A la par un solo salto fue necesario para colocarse a tres metros de altura, y como si se tratara de un ser divino muchas armas comenzaron a salir de los pergaminos, kunais y shurikens que amenazaron con la vida de cualquiera que quisiera hacerle frente.

Una autentica lluvia de hierro. Aprovechando la confusión de los maleantes el equipo de asalto comenzó su avanzada, Takeru los tenía entretenidos con su juego y ellos simplemente se acercaron por la espalda para dejar ir filos sobre la carne, derramando sangre sobre la nieve y de paso dejar cuerpos totalmente inertes en la nada blanca. Aquel festival de carne y sangre terminó tarde o temprano, tuvieron que incluso ir a buscar al jefe hasta su lugar, al cual Takeru mandó al otro mundo haciendo uso de su katana. No tenía la intención de generar piedad en seres como ellos.

Pronto el equipo de excavación hizo lo suyo, se acercaron al asentamiento de podredumbre donde comenzaron sus tareas, no le correspondía limpiar los cuerpos, por lo que decidió dejarlos ahí para su descanso eterno. La siguiente hora se la pasó realizando lo necesario para retirarse y regresar al pueblo. Los hombres bajo su cargo simplemente mantuvieron el silencio ante la despiadada forma de ser el herrero, daba un poco igual de dónde venía o qué edad tenía, se había ganado su respeto. Al llegar se vio con el gobernador para informar de que todo estaba en orden ya.

El día siguiente pasó como lo esperaba, una boda hermosa a la luz de la luna, arrullados por las voces de la madre tierra. Fue una celebración sencilla, nada del otro mundo, y generó una especie de calor en su interior, como si quisiera estar en la misma posición algún día de estos. Lamentablemente no se lo tenía permitido, para él y para todo el mundo no era más que una especie de intento de ser humano. Su suerte estaba echada, era y siempre sería un herrero del Hierro.
Información de la misión:
Rango C
Nombre: Negro.

Lugar: País del Hierro.

Encargados: Takeru Madarame.

Longitud: Lo que tenga que durar.

Descripción: Al escoltar a la futura esposa del gobernador de Hichi, Takeru es invitado a presenciar la boda de ambos, sin embargo, antes de todo esto debe resolver los problemas que le quitan el sueño al pueblo. Resulta que en una mina de carbón cerca de la playa ha habido un derrumbe que no permite la salida de los mineros, se ha creado un plan de rescate, pero este requiere incursionar cerca de la base de operaciones de un grupo criminal. Debido a todo esto el gobernador ha decidido contratar a Takeru para que limpie la zona antes de emprender la misión.

Notas: —.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: [Misión rango C] Negro.

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Dom Mayo 13, 2018 8:05 am

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Takeru.

  • Mediante post: 4.5 PN.
  • Recompensa misión: 4.5 PN + 1800 ryos.
  • Total de PNs: 62+ 4.5 = 66.5 PN.
  • Total de Ryos: 41450+ 1800 = 43250 ryos.

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