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Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Sáb Mayo 12, 2018 7:10 pm

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Un hombre adusto, grosero e incluso desagradable dijo una vez, preso de aquellos arrebatos de sinceridad surgidos del incordio y la animadversión... “Ninguna planificación por rigurosa o detallada que fuera, sobrevivirá al contacto con la realidad.” Y Luger invirtió toda una vida leyendo, comprendiendo y empapando su semblante con aquellas enseñanzas. Leyó, vivió y respiró disciplina marcial desde el momento en el que descubrió que había forma en la guerra. Había orden, concierto desalmado y macabra precisión en aquellas cargas suicidas, en las lanzas en ristre, en los asaltos desordenados, en las retiradas elásticas. No supo hasta mucho después, en los días en los que su interés había transgredido los límites de la simple curiosidad que aquella ciencia, aquel arte denominado por algunos necios demasiado dispuestos a llenarse la boca con belleza vanidosa; tenía nombre, motivo y concepto. La Doctrina Militar, la ciencia de dar muerte a gran escala, los complejos movimientos de una sinfonía de hierro, fuego, danzar siniestro en un campo de confrontación tan antiguo como el mismo hombre. La única profesión que siempre había sido, siempre fue y nunca dejará de serlo; el hombre que mata a otros de su mismo nombre.

Ataviado con su traje habitual a la salvedad de su chaqueta, Luger hubo citado a su amado vendaval en lo que el consideraba a todo punto, un aspecto crucial en sus vidas. Hubieron hecho progresos milagrosos en el campo adverso de las palabras certeras, en las ponzoñas de verbo informe pero aún entonces comprendían tan solo de forma casi ajena una parte intrínseca de sus vidas; la guerra. Aquel mediodía justo despues de desayunar la citó en el campo de entrenamiento; en una ensenada apartada provista de algunos árboles, flanqueada por un muro a su izquierda y salvaje lejanía a la derecha. Un claro adecuado, ciego de vista y engaño que no juzgaria sus torpezas ni revelaría sus secretos. Un lugar ecuánime para la tarea que ahora se presentaba. Debía obrar con cautela, con contundencia en realidad... pues Beretta sabía del arte de inspirar, de conmover y manipular. Pero en su escasa experiencia, aunque notablemente talentosa, denotaba una falta de rigor en su proceder. Estaba en sus manos enguantadas en negro cuero el proveerla de los conocimientos necesarios. Como amante, devoto y soldado racional; quería hacer de ella un instrumento tan bello como vorpal.

- No será difícil. Si tan solo con la palabra es tan mortífera con el acero debe ser toda una artista. - Añadió, sosteniendo una libreta de notas forrada en cuero basto, inscrita en su interior en cuantas técnicas debía poner a prueba. Tachaba, retocaba los detalles. Aquel flanco estaba expuesto, lo sustituyó de inmediato con un cambio de frente. Torció el gesto, tratando de resolver aquella lucha de movimientos con tan solo un participante. Tratando de discernir cuanto había de cuerdo en aquellas luchas internas mientras hacía tiempo hasta que Beretta acudiera. Eso interrumpió la marcha de sus fuerzas en plena montaña; una de papel y carboncillo impreso. Desvió la mirada a los cielos radiantes tratando de averiguar en divertida pesquisa cuales serian las elecciones de Beretta. No en el ámbito militar, algo a lo que sentía debía prestar mas atención, en su caso... aún poseído por la sangre caliente de un amante enfervorecido, se refería a su vestimenta. La hubo aleccionado en elegir un atuendo cómodo, práctico y funcional ¿Cual sería su elección? Quedaba en duda, pues aquellas cualidades no siempre van en conjunto con la belleza o la elegancia. Cuestiones propuestas por Beretta como demasiado importantes. Él claro, era un ejemplo nefasto. Pero su elección de aquel día no se basaba en una suerte de tozudez estilística. Podría haber mencionado que su combate era estático y opresivo para el rival; no habría sido falso, quizás haber apelado a que el maestro en aquel mediodía debía presentarse como el decoro ordenase; no era mala excusa. Pero la triste realidad radicaba en una situación económica pintoresca, principalmente por su dificultad por traer pan por la puerta, no quiso pensar en trajes nuevos. Chasqueó la lengua fastidiado por su mala presencia. Eso debía cambiar, puesto que algún día, aquel traje maltrecho y cuidado hasta la obsesiva meticulosidad, terminaría por ceder y entonces, tendría un problema más que una inquietud.

Se acercó andando a la sombra de un roble elevado, esperó pacientemente y volvió a repasar las maniobras. Absorto en sus maquinaciones, preso de los elevados pies de carbón sobre blanco incólume. Era un general de ejércitos sin nombre, rostro o deslealtades. Nada había de ellos más que líneas, símbolos o encrucijadas. Fallos, victorias... aún entonces Luger se preocupaba de perder a tan pocos como le fuera posible ¿Era compasión? Negó con una sonrisa que nacía de la desinteresada contrariedad. - Necesito hombres que vivan hoy para que mueran mañana... - Respondía a la nada, o quizás al roble.

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 121

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Dom Mayo 13, 2018 10:07 am

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Kan'ei no le tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba, en realidad, no era otra cosa que la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino, indefectiblemente, significaba abandonar otros. Y no, no se sentía preparada en absoluto para renunciar a los ominosos giros argumentales que, desde que tenía uso de razón, habían simbolizado aquello que, para tantos otros, representaba la esperanzaba. Si, la opción a cambio, por más que le pesara admitirlo, era su puerto seguro en un mar infinito y tempestuoso; sorprendente, ¿verdad? Incluso contradictorio, murmurarían algunos. Pero tratándose de Beretta, la sembradora de vendavales, no existía nada más inspirador y conciliador que el impredecible devenir de los acontecimientos. La rueda del destino, esa que tantos despreciaban, para ella siempre había usurpado a la manoseada esperanza en el macabro mecanismo que conjugaba su corazón. Si sus designios no le gustaban, simplemente los contradecía; si se inclinaban a su favor, entonces, se doblegaba a sus borrascosas corrientes como una hoja hecha de sueño y carmín. Sentada sobre el angosto catre que le hacía las veces de lecho, Beretta no podía retener un pensamiento aciago, una suposición tan macabra como dolorosa; ¿y si, al aceptar la peculiar propuesta de Luger, había dejado atrás la posibilidad de modificar, en un futuro lejano (o incluso próximo), el sendero estipulado para la infame Beretta? las horas, los días y los meses llevaban ya demasiado tiempo contorsionándose a su alrededor como para empezar a dudar ahora, ¿no? El momento de decisión había pasado y, por primera vez en aquella existencia, Kan'ei se veía obligada a subirse al único y miserable tren que estuviera dispuesta a recibirla. ¿Y si no quería una vida militar para la escritora que se retorcía entre los hilos de tinta que trazaba su pluma? ya era tarde para contradicciones. Para llorar. Avanzaría por la senda extendida ante sus ojos y destacaría en ella aunque se dejara esa vida en ello: dejaría atrás cuántos puertos se le pusieran por delante y continuaría adentrándose en aquel horizonte... no, océano desconocido. La orilla quedaba en casa. ¿La historia? delante. Casi queriendo escenificar la metáfora, Beretta extendió el brazo izquierdo hacia delante y acarició un futuro todavía invisible, pero ya evidente. Era la hora.

Se puso en pie con apenas un escueto movimiento y, tras un instante de intensa deliberación ante el trozo de cristal desfigurado que obraba el papel de espejo, le dedicó una escueta inclinación de cabeza a su reflejo antes de abandonar la estancia. ¿El atuendo elegido? práctico, mas, por ello, no descuidado. Hasta inmerso en una circunstancia como la que le tocaba a ella soportar, un artista no podía hacer nada desaliñado. Iría, de alguna manera, en contra del propio sentido de la profesión. Medias altas, gruesas para evitar rozaduras indeseables; falda lóbrega, amplia, pero socorrida por un par de pantalones estrechos que ayudaban a repeler miradas lascivas innecesarias. Cubriendo su quebradizo torso, por supuesto, portaba la camisa y la chaqueta usuales; incluso atrapada en una batalla contra su macabro y querido arquitecto, pensaba seguir marchando (¿o tal vez desfilando?) a juego con sus horrores. Y, sobretodo, darle guerra... o, como mínimo, quebraderos de cabeza. Le gustaba provocarle jaquecas, para qué ocultarlo. El camino hacia el campo de entrenamiento fue corto, pero insufrible.

Durante el trayecto, no dejaba de interrogarse a sí misma sobre aquello que habría instigado a Luger a tomar semejante decisión; repentinamente, de un momento a otro, al hombre le había dado por instruirla en el sórdido arte del combate. A ella, a Kan'ei, a la persona que, en realidad, vivía entre letras y no entre soldados. Por supuesto, sería Beretta a quién él viera, mas no dejaba de perturbarla con saña la inconcebible posibilidad de meter la pata, de derramar el tintero sobre la página y perder la noción del papel que representaba. Respiró hondo antes de internarse en las inmediaciones de la modesta ensenada en la que tanto solían citarse antaño con el resto de elementos discordantes. ¿Para entrenar? no, queridos, para procrastinar. Se repitió a sí misma que, de todas formas, el único modo de resolver los problemas era conociéndolos, sabiendo que existían. El simplismo los cancelaba y, así, los agravaba. Mejoró, como buenamente pudo, el nudo del lazo abombado que coronaba la zona de su camisa destinada a la corbata y, finalmente, a la sombra de un roble holgado, lo vio flotar absorto entre sus líneas. Sí, a él, a su flor de agonía, flotar sobre su mismo espíritu. Rauda, Kan'ei le pintó una sonrisa a Beretta y recortó la distancia que la separaba de su alma gemela tirando de los hilos que la manejaban; redactó los diálogos, maquinó los procederes.—¿Has vuelto a escribir, Luger? Me gustaría pensar que me estás escribiendo otra carta de amor, pero, me temo que eso no es así, ¿verdad?—cruzó los brazos tras la espalda, apenas reteniendo un suspiro de cerezo entre sus labios.—¿Y bien, maestro? ¿en qué tono debe tocar hoy la orquesta? espero, de veras, no resultar un estorbo para la banda como en la última actuación.—articuló, presa de un repentino rencor que, al parecer, había logrado anidar a la altura de sus cuerdas vocales. Oh, al menos no había llegado al corazón.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 120
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
  • Comunicador — En el oído izquierdo (por ahora).

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Dom Mayo 13, 2018 11:51 am

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Su voz de seda impoluta le arrancó del suplicio de una existencia entre vidas de carbón y papel. Alzó la mirada y ahí estaba; tan radiante, elegante y espléndida como siempre. Quiso ocultar una sonrisa, el arrebato de correr hacia ella obviando cuantas directrices, obra cumbre del comportamiento humano, tuvieran que reprocharle y el resultado, no fue otro que simple obviedad. Caminó hacia ella, guardó la libreta en uno de sus bolsillos traseros hasta alcanzarla con la diestra, sentir sus dedos entrelazándose con el negro cuero de sus guantes, su rostro de inmaculada belleza esperando ser profanado por la brea. Contuvo el aliento, sintió el frío que despedía y la recompensó con un beso tímido y suficiente. No quiso ofrecerle más que un saludo cortés, lleno del afecto que ambos sentían entre sí pero de forma genuina, con el amor que él sentía hacia ella. Habría pasado toda aquella tarde a la sombra del roble, entregándose a sus abrazos, a sus besos y caricias. Sin hablar, puesto que no era necesario entre personalidades como las suyas, tan solo sentir, amar, querer y cantar en un murmullo divertido. Pero no era el día, y un gesto de socorrida tristeza pareció indicarlo en su rostro, que deseaba besos, no ver marchar al objeto de sus delicias.

- Escribo sobre muerte, querida. No te preocupes; son tan solo vidas de carboncillo sin nombre... pero no se lo digas a ellos. - Se llevó el índice de la mano de Beretta a los labios, al tiempo que le propinaba otro beso al frío mármol o al cálido abrazo de un amor revestido en nieve. No importaba, en absoluto. - Y quiero que sepas, que lo tengas muy claro, querido vendaval mío, que no eres ningún estorbo. No más que yo, te lo aseguro. - Replicó con un aspaviento que aseveraba junto a sus palabras. Se obligó a separarse de ella con un dolor profundo a la altura del pecho, acercándose de nuevo bajo las sombras de aquel roble nefasto. Debían concentrase, pero los afectos no entienden de situación fingida, de simulacro de combate y de sangre que no quería derramarse, tampoco debía hacerlo. La prevención en sí misma, no había gesto ni proceder más humano y sus efectos resultaban demasiado inequívocos como para ignorarlos. Recién llegado bajo las ramas del árbol, Luger se giró, extendió los brazos y comenzó a remangarse la camisa al tiempo que se liberaban profusas cantidades de arena de hierro de las mismas, a forma de sangre negra, de ícor fatalista; todo comenzaba a moverse.

-No soy maestro de nadie, Beretta. Mi intención no es otra que instruirnos el uno al otro y sencillamente, he preferido empezar contigo de manera que te expongo a los peligros de mi elemento. Soy consciente de que no soy único, ni siquiera en este aspecto. - Pasó al siguiente brazo, siempre con gestos elegantes, estudiados y contenidos. Era compleja la tarea del hombre o la mujer escogida, los ungidos por las formas antiguas y los procederes recatados. Cuando el pálido satén de sus brazos se hubo revelado, Luger los alzó, y siguiéndolos la arena de hierro tomó forma ante sus ojos. Dos esferas, de un metro cuadrado aproximadamente se formularon una a cada lado. Giraron, se mostraron y pronto estuvieron a dos metros de altura, suspendidas en su impía conciencia. - Quiero hacer de Beretta, la poetisa, la escritora de vida, muerte y deceso; toda una duelista. Eres elegante, tienes forma y recato ¿Lo imaginas aplicado al combate? Amor mío, quiero que me permitas verte en toda tu definición. Te he visto desnuda físicamente... ¿Te gustaría dar este paso? - Y antes de que su pregunta fuera respondida, sus esferas se arrojaron contra ella.

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 121

Técnicas:
Satetsu Kesshū (砂鉄结袭, Arena de Hierro: Recolección de Asalto)
Es un jutsu en el que el usuario comprime la arena de hierro en una forma de alta densidad haciendo un arma de hierro que puede controlar con libertad. Al ser la arena de hierro la fuente de la técnica, las figuras pueden ser cualesquiera que el usuario desee (aunque geométricas, claro está), permitiéndole elegir la mejor figura para atacar dependiendo el oponente y el área de terreno. Dependiendo de la habilidad del usuario, podrá realizar estas figuras de un mayor tamaño. La cantidad máxima es de 3, y las mismas pueden alejarse hasta 12 metros del usuario sin deshacerse, lo cual aumenta en 5 metros por rango mejorado (hasta rango A).
Consumo: 25Ck ejecutar la técnica. 13Ck mantener/controlar.
CAPACIDAD:
Rango C: Cada forma creada no puede contener un tamaño superior a tres metros por tres, aunque esto podría variar disminuyendo un lado para aumentar el otro.
Rango B: Cada forma creada no puede contener un tamaño superior a seis metros por seis, aunque esto podría variar disminuyendo un lado para aumentar el otro. 35Ck crear y 18Ck controlar/mantener.
Rango A: Cada forma creada no puede contener un tamaño superior a diez metros por diez, aunque esto podría variar disminuyendo un lado para aumentar el otro. 50Ck crear y 25Ck controlar/mantener.
Rango S: Cada forma creada no puede contener un tamaño superior a quince metros por quince, aunque esto podría variar disminuyendo un lado para aumentar el otro. 70Ck crear y 35Ck controlar/mantener.

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais y 3 Shurikens.
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens.
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Dom Mayo 13, 2018 12:59 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Ese acercamiento estudiado, ese pálido beso robado.... veía cómo le temblaban las ganas de más, de ir más allá de aquella frontera de piel mortecina, pero también sentía cómo el pulso se le mantenía rigurosamente firme ante su propia resolución. Luger, el arquitecto de espacios en blanco, estaba decidido a, por una vez, no perder el norte cerca de Beretta. De alguna manera, el hombre se agarraba con uñas y dientes a la férrea voluntad de cambiar que lo instaba a cortar cercanías y forjar distancias. ¿La ofendió la serenidad con la que logró separarse de su algente contacto? tal vez. Aunque, para ser sincera, poco a poco, había ido aprendiendo a no tomar aquellos desplantes ocasionales como algo personal; para Luger, la tentación ineludible era Kan'ei, no Beretta. A pesar de la punzada que le acribilló ligeramente el pecho, la escritora mantuvo al personaje en pie, tan vivo e impredecible en sus veleidosos procederes como de costumbre.

No le dolió la abrupta separación, o, al menos, eso se dijo en silencio. Acarició las palabras sin eco que Luger le iba ofreciendo con encanto, sin dejarse sugestionar por el sinfín de fantasías que estas le inspiraban a cada golpe seco, a cada verso.—¿Sólo vidas de carboncillo sin nombre, cielo?—repitió lentamente, fingiendo desinterés ante la indecorosa afirmación. Oh, pero no pudo contener la carcajada. Se le escapó una risa, meliflua y cantarina como pocas.—Si yo te contara...—susurró contra el viento sin dueño, que, en un alarde de simpatía hacia uno de sus avatares, parecía haberse instalado, extrañamente pesado, a su pernicioso alrededor. ¿Qué pensaría su acero de alabastro si llegara a poner en voz lo que tan sólo se atrevía a pronunciar de pensamiento? que los personajes que figuraban en sus novelas, al fin y al cabo, no eran otra cosa más que vómitos de tinta sobre el papel. Y no se refería a él, o al dorado Akira, o al galante Daisuke.... ni siquiera al tierno Kuroda. Hablaba de sí misma: no, mejor dicho, de Beretta, de Petra, de Saigo. De todas aquellas vidas que, en algún momento, en alguna línea, habían sido ella. Apresó un breve suspiro entre sus labios, cabeceó de izquierda a derecha un insignificante instante de tantos otros y, al igual que Luger, construyó distancia entre ambos. O escribió, más bien. No quería allanar campos contrarios, robar artes rivales. Sencillamente, no era su estilo.

La fría cortesía que el lúgubre caballero irradiaba, la ceremoniosa gracia que inspiraba, eran peores que cualquier otra cosa. Beretta se sentía desconcertada, fuera de lugar, como si se hallara frente a un personaje nuevo y no ante el viejo Luger de siempre. ¿Qué había cambiado en él? se mordió con saña el labio inferior, frustrada, y contuvo una retahíla de enardecidas declaraciones que habrían avivado un resquemor dormido dentro de las entrañas de su, ahora, adversario. Lo observó proceder, remangarse las mangas de la camisa y concluir aquel discurso monocorde que, si bien le acariciaba con su tono aterciopelado los oídos, le sonaba exageradamente ambiguo viniendo de un hombre de Estado como él. Una pareja de sombrías y vetustas esferas revivieron del cementerio de arena y, en un alarde de esperada osadía, arremetieron contra su posición de manera descarada, profundamente torpe y predecible. Rauda, Beretta acunó un símbolo entre la gelidez de sus manos y, aunque el hielo quiso acudir, fue el viento quién la socorrió de su circunstancia. Inspiró cuanto aire podían acoger sus pulmones y, conforme las masas avanzaban, lo espiró en forma de serpenteante hoja de tempestad. Anhelaba partirlas, deshacerlas. ¿Matarlas? sí. Estaba enfadada, y harta de juegos. Si quería probarla, que lo hiciera de verdad.
Técnica:
Fūton: Shinkūha (風遁・真空波, Elemento Viento: Ola del Vacío)
Después de inhalar una gran cantidad de aire y formar un sello, el ninja lo expulsa mientras gira hacia un lado, formando una inmensa hoja de viento cortante que cubre un angulo de 180 grados. Su uso es eficiente para enfrentar varios enemigos simultáneos, y dada la naturaleza del elemento, su capacidad de corte es especialmente aguda. Como el filo de una espada, esta técnica puede avanzar 6 metros sin perder su eficacia pero pasada dicha distancia su corte se irá atenuando poco a poco. La hoja de viento tiene un ancho de cinco metros y recorre hasta diez.
Postura de manos: Rata
Consumo: 18Ck ejecutar.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 120 - 18 = 112
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
  • Comunicador — En el oído izquierdo (por ahora).

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Dom Mayo 13, 2018 2:19 pm

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
El hierro que buscaba morderla terminó por disgregarse, el conjuro deshecho, el negro inflamando el cielo con su corrupta forma y de todos ellos, solo el arquitecto comprendía los cimientos en su esplendor. Supo entonces, desde un principio, que los simples y vanos intentos de atrapar a Beretta, tan fugaz y veloz como si su vida pendiera de una delgada cuerda metálica, serían infructuosos. Ella era rauda, tanto como el desgarro de un músculo en su danza con el cuchillo o el grito de una madre que ve marchar a su hijo por última vez. Ella tenía facilidad de palabra, de obra y acto como ningún artista podía tener y todo ello, con la celeridad de un demente amenazante. Aquella puñalada, aquel sesgo que hizo que el aire se deformase como también lo hizo con el gesto de Luger era un paso conocido. Parte de una danza familiar y tan vistosa como la primera vez que lo vio ¿Que respuestas hallaría entonces, más que hierro sin forma y simple refracción macabra? Daría buena cuenta de su amado vendaval, que cuchillos a su elemento dispensaba de la misma forma que desarticulaba cada artificio contra su contra. Debía probarla, debía continuar.

En el mismo impulso que inflama el corazón de quien odia pero en esta ocasión admira, Luger se agachó en el sitio lo suficiente como para quedar bajo la ola de viento afilado. Se llevó ambas manos a sus estuches bajo los hombros y con cuatro shuriken encarnados entre sus dedos de cuero negro, los proyectó a la altura del abdomen y entonces, repulsión. Asalto, asedio e irrupción. El frente avanzaba, el punto hueco se hallaba y lo primero tan solo había sido una pantalla. Pronto, el hierro que conformaba una nube de forma añorada, se abalanzó en dirección contraria a Luger, devorando el aire, intentando atrapar a Beretta en su torrente de negros insípidos y tras ello, ocultos bajo el oscuro abrazo de una noche precipitada; las estrellas argentas de sonrisas afiladas proyectadas con una fuerza y certeza aumentadas. Pasarían entre el hierro, girarían, aullarían en el idioma en el que los cuchillos gimen y las espadas rugen. Cortando el aire, apartando el hierro, los cuatro se dispondrían en un abanico amplio, siendo que dos de ellos amenazaban ambos lados del ansiado y grácil cuerpo de la dramaturga, y sus dos iguales, flanquearían su posición con el mismo furor apabullante.
El hierro impresionaba, ocultaba bajo su manga sin brazo cuanto Luger realizaba y las estrellas enviadas a la misión tendrían por dogma irreemplazable el encontrar carne, sangre, hueso y promesas vacías de vida inextinguible. Cautivo de todo aquello, el hombre sin nombre definido al que un día el destino quiso denominarle, desenfundó un par de largos cuchillos tras su acción, para arrojarse a plena carrera a su izquierda, intercambiando la posición y esperando que Beretta realizase el siguiente movimiento.
Sonreía, vibraba y contenía sus pasiones. Era el danzar, la hórrida sinfonía del combate donde su hierro anegaba el aire con un olor de sangre anticipada y manchaba los cielos con sus voraces contornos. Aspiró tan rápido como le resultaba posible, enarcado y agazapado por los siguientes movimientos que vendrían, sin duda.

- ¡El asalto continúa, Beretta! ¡Nunca dejes que un hombre como yo controle la situación! ¡La iniciativa es vital! ¡Continua, muerde, salta, avanza y nunca dejes que me acostumbre a lo que haces! ¡Cada movimiento y exhalación debe ser tan exótico e inesperado como tú, amor mío! ¡Baila! ¡Baila como solo tú sabes! -

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 96 - 15 = 81

Técnicas:
Hajiku (はじく, Repeler)
Este jutsu es otro de los jutsus básicos del arte del magnetismo. Juntando sus manos, el usuario es capaz de generar una onda magnética de repulsión, capaz de repeler a cualquier metal. Funciona en un área de efecto de 10 metros. Esta técnica no puede repeler armas con chakra de otra persona, simplemente detenerla, ya que en vez de cambiar de dirección el arma, ambos chakras colisionan deteniendo el arma.
Consumo: 15Ck activar.

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Dom Mayo 13, 2018 5:35 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Finalmente, Luger parecía querer despertar del impávido letargo en el que llevaba inmerso desde que aquella singular parafernalia había dado comienzo. En su nueva forma de obrar, en los entresijos que bailaban en las sombras que se cernían sobre su mirada, Beretta (o tal vez Kan'ei) sí fue capaz de reconocer al arquitecto de pensamiento ignominioso que la traía de cabeza desde hacía ya casi un lustro entero; el tiempo pasaba, y las estaciones cambiaban. ¿Y ellos? a su manera, maduraban. El taimado maestro de la orquesta, al parecer, poco impresionado ante el pulcro (o más bien sucio) asesinato de sus bastardos de hierro, no tardó demasiado en ponerse batuta a la obra y comentar a prepararles la entrada a cuatro nuevos instrumentos. El ruido del metal al sesgar el aire, el tintineo brillante que anunciaba su rumbo y el fulgor oxidado que centelleaba en el horizonte que conformaba su mirada, fueron elementos más que suficientes para hacerle saber a la escritora las malas intenciones que maquinaba su querido alabastro de acero. Deliberó, sopesó y, por último, se sentenció a caer. Al igual que una gota de lluvia, no le quedaba más remedio que flexionar las rodillas ante el piadoso devenir de la gravedad y dejar que su imperio de reflejos se desmoronase contra el suelo. Sin embargo, a diferencia de las lágrimas del cielo, no pensaba destrozarse a causa del impacto. Apoyaría las palmas contra la fría tierra y, en cuanto la amenaza le sesgara un par de cerúleos cabellos, volvería a levantarse y a rotar el cuerpo en dirección a la nueva posición usurpada por el mago obsidiana que tejía el momento. ¿Ahora se las daba de entendido, el muy truhán? ¿no se había tachado a sí mismo de estorbo apenas un par de minutos atrás? oh, le traicionaba la lengua más aún que el corazón. Torció una sonrisa llena a rebosar de intranquila picardía y, tras observar lo que sus manos esgrimían, dio un breve salto hacia atrás y se deshizo de la condenada arena que, celosa de su lírica metáfora, ahora lloraba sobre su levísima presencia.

Siete metros la separaban del macabro arquitecto: como la medida no se le hacía particularmente poética, prefirió pensar en ello como en treinta palmos. Mientras Luger terminaba de articular su improvisado soliloquio, volvieron las manos de Beretta a conjurar una nueva tonada, siempre distinta, como era de esperarse, a la anterior. Entonces empezó el viento, tibio, incipiente, lleno de voces del pasado, de murmullos de geranios antiguos, de suspiros de desengaños anteriores a las nostalgias más tenaces, a engendrar un infausto tornado a dos metros de la sembradora de vendavales. Creció y, en su letal y precoz avance, atrajo hacia sí cuantos corpúsculos metálicos fuera encontrando en su devastador camino. ¿Piedad? una cualidad desconocida para un desastre incontrolable de semejante calibre. Por orden de su creadora, se detuvo al llegar a la posición que, anteriormente, ella misma había ocupado y llenado de desalentadoras impresiones. Enseguida se percató de que la imagen de Luger quedaba enturbiada por el voraz obstáculo, así que se desplazó lentamente hacia la derecha hasta que obtuvo, de nuevo, una imagen satisfactoria del protagonista de sus más infames pesadillas. Qué distinto se lo veía: allí, a lo lejos, emocionado como pocas veces había tenido el placer de contemplarlo. Sus propias mejillas se bañaron de una sombra colorida: alegre, tal vez.—Te equivocas al creerme exótica e inesperada, Luger.—proclamó, descendiendo paulatinamente la voz a cada levísima nota articulada.—A diferencia de ti, puedo verme sin problemas en el cristal del desengaño... y te prometo, cielo, que no soy más que polvo, nada y viento.
Técnica:
Fūton: Kamikaze (風遁・神風, Elemento Viento: Viento Divino)
Es un jutsu en el que el usuario realizar tres sellos y luego crea una ráfaga de viento que forman pequeños tornados de dos metros de altura por uno de área de efecto. Estos crecen a un máximo de dos metros del usuario y puede distanciarse hasta doce del mismo. Los tornados tienen menos cualidades de corte que otras técnicas, pero estos en conjunto con una técnica Katon pueden crear un huracán de fuego muy potente.
Postura de manos: Buey → Dragon → Carnero
Espíritu:
Normal: 1 tornado.
Muy bueno: 2 tornados.
Virtuoso: 4 tornados.
Consumo: 16Ck por tornado y 8Ck mantenerlos.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 112 - 16 = 96
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
  • Comunicador — En el oído izquierdo (por ahora).

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Dom Mayo 13, 2018 6:41 pm

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Brea, polvo negro, hórrida extensión. Todo ello danzaba, bailaba y revoloteaba atrapado en el hipnotismo de la violencia, el germen depositado en un corazón salvaje que nunca cesó y ahora, se descubría tal y como era. Luger se reincorporó, relajando su figura como un resorte accionado por un gesto indeciso. Se perdió por completo en sus volutas de hierro danzarín, aquel atrapado, inalcanzable por su genio o proceso y emergiendo a uno de sus lados, su incisiva Beretta. Con palabras en lugar de cuchillos; con Luger sujetando un par de sus palabras entonces... se sintió absorbido por una tenue narración, por un pensar complejo que solo había sido desatado entonces. Ladeó el rostro, torció el gesto y su boca pareció plegarse con un interés incomprensible en la negrura informe azotada por los huracanes contenidos de Beretta. Su zurda hizo girar el kunai, su filo se invirtió usando su mano como eje para terminar devolviéndolo a su lugar; en el estuche bajo el hombro. Sin sonrisas, Luger dejó que su acero centelleara, revoloteara con aquellos hierros desprendidos, con aquellas virutas de un todo tan antiguo que resultaba incomprensible y lejos de quedar prendado del todo, fue consciente de las palabras de Beretta.

- Puedo ver, Beretta. Tanto como debiera, a veces más de lo que me gustaría, otras de forma difusa y demasiado centrada en cuanto tengo delante y no tras la espalda. - Se acarició la nuca con la zurda, sintiendo un aliento desconocido. Un triste suspiro se escurrió desde sus labios, entornando la mirada y sin dejar de apartarla de los vendavales estáticos; de aquella obra abominable de vientos inmóviles en el sitio. Incluso se permitió preguntarse algunas cuestiones, haciendo tiempo hasta que su entereza se recobrase al hallarse anulado por las tácticas de Beretta. Pero habría sido injusto que el arquitecto ignominioso danzara sin ojos, como para la dramaturga declamar sin lengua. Lanzó al aire un resoplido que acudió como una campanilla sorprendente; baja, grave y adusta. - Déjame que te cuente una historia extraña, una que tiene que ver con esto que acabas de hacer. Es una excepcionalmente interesante. No te arrepentirás, amor mío. - Su mirada no vaciló, concentrándose en los contornos insondables de aquel viento demacrado por sus negras lenguas cautivas imprimiendo toda clase de formas, rostros, nombres y épocas. Carraspeó, sostuvo el largo cuchillo con ambas manos y acarició su filo con el índice de forma consecutiva, como si escrutara algún objeto ansiado. Una traza perdida, un gesto atrapado entre el metal. - Dicen que hubo una guerra hace unos setenta años. Fue un conflicto asimétrico, incitado por ideas dispares que surgieron tras un período de hambre, pestilencia y torturas. El antiguo amo había caído, la libertad ansiada ahora existía y todos los que hasta entonces hubieron vendido la carne de hijos, hermanas, madres e incluso la suya propia en una vida indecente; vieron luz tras siete años de conflicto. No fue así, mi irreemplazable Beretta. - Frotó el cuchillo contra su zurda, sintió el frio acero calentándose a través de su guante, chirriando contra el cuero del mismo y el negro informe, danzar, bailar, retorcerse... - No todos vieron la misma luz, la misma solución. - La hosquedad delimitaba las palabras, dotaba de una contundencia manifiesta como si estuvieran enquistadas por un desprecio antiguo; uno prestado. - Déjame que te cuente cuantas esperanzas se vieron truncadas en aquellos días donde el Sol era el enemigo, los insectos conformaron los campos donde hubo arroz y las serpientes se transformaron en sus lenguas y sustento. Un mundo atroz donde los bosques se transformaron en fuego que no se apaga bajo las campanadas del bombardeo. Permíteme. -
Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Dom Mayo 13, 2018 7:40 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Igual que las luces al difuminarse en la espesura de la niebla, las tormentas hacían surgir recuerdos menospreciados. O, tal vez, anulados. Sí, obligaban a emerger esas tristes cosas que uno piensa que han desaparecido para siempre hasta que, de pronto, aparecen allí, arropadas por un vendaval de ira desatada; descoloridas, gastadas, perturbadas... pero allí otra vez. Luger, al parecer, estaba siendo víctima de los aciagos influjos de la modesta tempestad a la que, en un alarde de sincera veleidad, Beretta le había otorgado cierto resquicio de inanimada vida. Si es que podía llamársele así a la voluntad que alimentaba los desbastadores y cíclicos bailes interpretados por aquella funesta conglomeración de caos desencadenado.

Viéndole ahí, lejos, con la mirada desviada hacia invisibles horrores fabricados de brea, polvo negro y funesto metal sombrío, la pluma de Kan'ei no pudo evitar un gesto, un ademán conciliador. Deshizo la borrascosa creación, mató los vientos silbantes en su interior y enterró el cuerpo en el etéreo cementerio que arrastraba el devenir consigo. No quedó cadáver que llorar, tampoco víctimas que recriminar. A excepción de, por supuesto, aquella lóbrega tenacidad que, apenas instantes atrás, todavía impulsaba al arquitecto a continuar con su frenético juego. O prueba, más bien. Esperaba, al menos, haber superado un fragmento del metódico y escueto examen. Apresó un suspiro entre sus labios, se aproximó un único y cuidado paso en dirección al raptor de pensamientos. Carraspeó y, tras un modesto instante de pausada deliberación, alzó la barbilla ligeramente; aunque no se sintiera satisfecha con la repentina evolución de los acontecimientos, mantuvo la cabeza alta. Le dolía el pecho... o, más bien, la ilusión. Le ardían las articulaciones, la sangre le pedía una nueva oleada de impredecibles estímulos. ¿Adicción a la adrenalina? curiosidad, en todo caso. Inspiró hondo, desanimada.

Espiró, y el vaho ascendió frente a sus ojos como si fuera el cadáver inerte de sus más humildes esperanzas. Las palabras de Luger sesgaron la distancia estipulada entre ambos, deshicieron el embrujo en el que ella misma se había introducido sin ni siquiera pretenderlo. Pestañeó lentamente, inmortalizando el sabor de aquellas desconcertantes premisas; la última vez que Luger le había contado un cuento, no le había dejado ni llegar al final antes de interrumpirlo. Siempre había algún detalle que cambiar, algún hilo que manipular.—¿Quieres ponerle una coma al capítulo, Luger? ¿o, quizás, pretendes que abra un inesperado paréntesis antes siquiera de que haya comenzado la historia? tal vez, si te lo ganas, ceda.—el desinterés anegó las sombras negras que ocupaban el centro de su descolorida mirada, devorando cualquier otro rasgo emocional que pudiera haber logrado aflorar de aquellas noches sin luna ni estrellas que, obrando de espejo desenfocado, reflejaban el arrullo de la luz que bailaba en el exterior sin poder jamás hacerla suya. Kan'ei no poseía, miraba. Opinaba.—Si consigues convencerme de que merece la pena incluir tu historia en la novela... tal vez, y sólo tal vez, ponga tu nombre en los agradecimientos.—susurró, con la voz escondida en la garganta y la tibieza de las palabras de Luger rasgando las cuerdas que resonaban en su interior.—¿Sabes una cosa? alguien me dijo una vez, que la historia es una suma de todas aquellas cosas que hubieran podido evitarse.—se encogió levemente de hombros, enterró la mirada en el suelo de hierro oxidado y... volvió a su puesto, a la línea acordada.—Por supuesto, esa persona no entendía nada sobre las cosas verdaderamente importantes. Adelante, Luger: soy toda oídos.—y tinta, se le olvidó añadir. Oídos, tinta y viento.... nada más.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 112 - 16 = 96
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Lun Mayo 14, 2018 8:38 am

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
En la mueca de Luger se formuló una sonrisa solitaria, por sí misma; un gesto que denotaba agradecimiento, felicidad y alegría en un tono frívolo quizás ¿En su conjunto? Un gesto descoordinado, uno que pareció no advertir al resto de su cara para seguir el mismo sendero. Una sonrisa robada, arrancada sin previo aviso y una esperanza que enraizaba en un pecho marchito. Luger sintió la alegría de quien cuenta una historia interesante, y la suya l era. Bien sabía que las historias horrendas que tenía por contar podrían ocupar las páginas de su escritora sin ninguna desventura por ello. Al fin y al cabo, una novela no deja de ser magnífica por mostrar el rostro mas verosímil y espantoso del hombre. Solo la engrandecía, la cubría con el gesto de aprobación de quienes contemplan su mensaje, quienes lo ensalzan y señalan como una verdad incuestionable. Ah, lo actos de crueldad inimaginable eran así. Tan inconcebibles en su falsa percepción o su inenarrable ejecución, que al producirse el mundo contiene el aliento. Se gira, horrorizado de pies a cabeza por lo que acaba de suceder y entonces se puede decir que el mundo cambia.
No eran el devenir de los días por sí mismo, los acuerdos entre grandes nombres, los tratos comerciales que ahogan en pútrido oro a los afectados y desentierran de la pobreza a los muertos en vida. Era la guerra, el conflicto, la sangre fluyendo como ríos quien cambia el mundo. Esto solo era el espacio entre un genocidio programado y el siguiente. El hombre siempre mataría al hombre, siempre se alimentaría del mismo y tras ello, la siguiente generación juzgaría sus actos para quizá, terminar envuelto en el siguiente conflicto. Resultaba irónico, deliciosamente macabro... ni él mismo en sus más perversas ensoñaciones podría haber dilucidado semejante espanto de ciclo interminable. Apreció que Beretta lo considerase, ella sabía, convino. Ella era consciente del orden natural, del círculo de sangre coagulada, de la miseria; era artista al fin y al cabo.

- En mis propias palabras: la historia es precisamente esa serie de sucesos inevitables. Continuaré el relato tan alegremente como si lo hubiera vivido, querida mía. - Anunció antes de voltear la mirada hacia ella y comenzar a andar lentamente. Paso plomizo, mirada clavada profundamente en la suya; plata contra ceniza, acero contra viento gélido de poniente. Y a cada palabra, una frase lo sucedía, y a cada una de ellas, un paso se completaba. - Es la historia del espanto convertido en hecho insólito. Donde una etnia al completo decidió que era hora de liberarse ¿Y la respuesta del mundo? Nadie pensó en los socios del amo, en los enemigos de nombres desconocidos, en el interés en una tierra que solo engendraba barro, miseria y muerte. Se equivocaron, mi Beretta. Ellos, los hombres de azul por rostro y rojo en las entrañas llegaron asumiendo el control de cuanto quisieron. Abogaron por el derecho a defender a miembros de esa misma etnia ¿Y que ocurrió? Furia, rabia, sangre clamorosa que se exigía en todas las direcciones. Los hermanos matando a sus madres, devorando su cadáver no muchos días después aquejados por un hambre que tan solo empezaba a presentarse en la escena. Y fuego, Beretta. Tanto como para hacer que toda la isla en la que vivimos ardiera durante siglos sin extinguirse un solo instante. De hierro surcando los vientos como si las aves hubieran pactado con el invasor. Esta es la historia de como se luchó por segunda vez en una vida, como uno moría siete veces antes de hacerlo realmente y finalmente cuando la victoria llegó por segunda vez... no había nada que ganar o perder. - Luger justo ante Beretta; el cuento conoce a su escritora.

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Lun Mayo 14, 2018 9:55 am

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
El formalismo militar parecía haber creado, en Luger, una insana obra maestra. A pesar de llevar ya incontables meses recorriendo la misma senda que él, Beretta se daba cuenta ahora de lo sucedido; ¿cómo no había caído antes en el hecho de que, al lúgubre arquitecto, le había dado por cambiar los amplios volúmenes sobre arte por gruesos e interminables tomos, encuadernados siempre en cuero romo, acerca de las grandes hazañas castrenses producidas a lo largo de la historia? Luger, finalmente, había encontrado el lugar que quería ocupar en el profundo devenir de la vida. ¿Alegrarse por él? a medias. Por supuesto, encontraba cierta retorcida satisfacción en verlo ahí, de pie, avanzando hacia ella, inspirado por las infames musas de la guerra; sin embargo, por otra parte, le dolía la pérdida de un personaje tan querido. Porque sí, cuando un elemento de la historia en curso mutaba drásticamente, de alguna manera, lo hacía a costa del asesinato de su anterior yo. Petra no cambiaba a Saigo, sino que moría entre sus brazos para poder convertirse (o tal vez transformarse) en ella. ¿Metamorfosis? aunque el maravilloso concepto sonara poético en boca de Kafka, Kan'ei no creía en ella como recurso narrativo. Seguramente, los estrechos de mira que se hicieran llamar a si mismos lectores no se dieran nunca cuenta del ambiguo detalle, pero, cada vez que un protagonista cambiaba, fallecía. Moría sí y, gracias a ello, al final, una novela no era sino una retahíla de muertes coreografiadas y renacimientos orquestados. El nuevo Luger no era el anterior, y, por ende, a la madre de universos le tocaba llorar su pérdida. Contuvo el aliento a medida que él se acercaba, ávida de letras; le sostuvo la mirada, por supuesto. Podía sentirle temblar bajo sus propias palabras, estremecerse del placer que relatarlas le proporcionaba; ¿le excitaría hablar sobre guerras pasadas? ¿avivaría algo dormido en sus enrevesadas entrañas? tenía ganas de descubrirlo. No, más bien, de probarlo.—No lo narres como si lo hubieras vivido: estarías cometiendo un error de novato.—contraatacó, resuelta, mientras se atusaba ligeramente un mechón cerúleo fuera de su sitio.—Cuéntalo, Luger, habiéndolo vivido. Si no eres capaz de sentirte realmente allí, no merece la pena que continúes.—sentenció, articulando las oraciones con perturbadora simpleza viniendo de ella. Alzó la barbilla, hizo restallar la plata contra el acero; un aviso, una declaración.

Como había intuido en una primera instancia, a Luger le brillaba el plomo cautivo en su mirada cada vez que se ensañaba en un detalle del preludio.—Y debo remarcar, mi querido alabastro, que todos los sucesos son evitables.—se pasó la lengua por la comisura de los labios, saboreó el triste cariz que conllevaban aquellas palabras. Sí, ella mejor que nadie conocía la naturaleza de las acciones, la facilidad con la que un argumento era capaz de retorcerse a voluntad de las crueles intrigas que su retorcido creador maquinara; un solo gesto, un solo ademán perfectamente calculado, podía darle un giro inconcebible a cualquier historia, por más bien hilada y construida que estuviera. Ningún argumento era ineludible, ninguna línea intachable. Apresó el sentimiento tejido, palabra a palabra, por Luger; de alguna manera, no tenía ganas de oponerse a la narración elegida, de matizar pequeñeces que, a ojos de los demás, no guardaban ninguna relevancia. ¿Cansada? no, interesada.—No pienso en las guerras como sucesos terribles, la verdad.—cambió el peso de una pierna a otra, incómoda.—La guerra es la obra de arte de los militares, la coronación de su rigurosa formación, el broche dorado de su profesión. No han sido creados para brillar en la paz... sin ella, en realidad, Beretta y tú no seriáis nada.—inclinó el rostro, le invitó a continuar.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 112 - 16 = 96
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
  • Comunicador — En el oído izquierdo (por ahora).

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Lun Mayo 14, 2018 10:35 am

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Y de pronto toda la oscura aura de lobreguez se deshizo, se difuminó en unos hombros encogidos y en un gesto de perversión infantil. Una pequeña sonrisilla y una zurda inflamada de celeridad deshaciendo un botón de la chaqueta de Beretta para descender de inmediato al siguiente en un movimiento de magistral dominio. Luger era hombre de engaños y falacias, pero sobretodo, era devoto de su vendaval abotonado cuya prisión exigía redención así pues, en apenas unos instantes los dos botones superiores de la chaqueta de Beretta quedaron rotos en su cierre y su pecho algo más descubierto; solo lamentaba aquella camisa bajo la prenda. Chasqueó la lengua a modo de fracaso parcial. - Amor mío, si hubiéramos vivido la mitad de las cosas que salen de nuestra boca seriamos bien distintos ¿No estaría yo marcado por los compases de un conflicto tan atroz? ¿Mi cuerpo sería el mármol incólume que es ahora y no la efigie al dolor que debería ser? ¿No serias tu, mi querida gema radiante, el cementerio de incontables vidas? - De nuevo su zuda atacó, un gesto veloz y casi imperceptible que se arrojó hacia un nuevo botón en el orden descendente, en la cascada de desnudez e insinuaciones. Aquella historia no había terminado por aflorar en su mente, aún permanecería inacabada y sus horrores nunca se olvidarían. Luger había cambiado, se temía, tanto como si hubiera roto el cerrojo de una puerta oculta y pavorosa. Con el umbral atravesado, el corazón encogido por la incertidumbre y la viva imaginación estremecida en un silencio espectral; Luger solo caminaba hacia adelante, sin saber qué hacer. - Eso dicen, evitables. - Volvió a repetir tras ella, dirigiendo la mirada hacia su pecho aún oculto tras las prendas y con la lengua afilándose contra sus dientes, a la espera de continuar con su relato de horrores excesivamente humanos. - No me has encontrado del todo, querida. - Recitó, sin apartar la visa de su cuello engarzado, de su lazo pulcramente prendido y de alguna que otra hebra de cielo irredento cayendo por su pecho. - Muerte, caos, horror, pavor, lúgubre o dantesco en mi boca no son palabras que inciten a la perdición. Hace mucho que no hallo rechazo alguno en ellas, en lo que representan y me muestran con la libertad que ofrecen. Ahora, tiempo después de habernos internado en este mundo espantosamente complejo; creo que ofrecen verdad irrefutable. - Se giró sobre sus talones en un gesto teatral, con ambas manos prendidas a la espalda y aún con el largo cuchillo siendo sostenido como la batuta de un siniestro director de orquesta sin más músicos que hierro silente y fuerzas inaudibles.

Se alejó lentamente, con un ritmo musical, tarareando una tonada que casaba a la perfección con sus movimientos. Era una dulce, parsimoniosa en su devenir pero grave y potente por la voz que la entonaba. Una melodía que parecía contrastar con una viveza que de pronto se hubo apoderado del arquitecto. Se relamió en la última nota, y volvió a entonar una canción bien distinta.

- Estoy de acuerdo. Sin guerra Luger no existiría, como tampoco Beretta o cuantas impávidas ahora tengan por tumba tu cuerpo, mi vendaval inmisericorde. La guerra es cambio, es profunda cicatriz que deja cuerpos nuevos, mentes condicionadas por sus horrores y vuelvo a incidir. - Finalizó la frase con un tono aleccionador y quizás en una fingida condescendencia que trataba de representar a un personaje presentándose a su escritora. Eso le dio una idea magnífica. - Horror para mí no es ruina. Miedo no es más que una palabra escogida sin pudor. Ven, quien nombre desconozco por completo. Te presentaré a Luger. -

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Lun Mayo 14, 2018 11:19 am

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Oh, qué gran metáfora la que acababa de mostrarse ante Luger. A cada lúgubre botón extraído, el caballero de negro parecía querer encontrar en ella un otoño regalado, un día cualquiera entre abril y junio, un rayo de ilusiones y, sobretodo, un corazón desnudo. ¿Qué obtenía a cambio de su descarada osadía? una nueva barrera de tela, una capa más en la que profundizar. Detrás del disfraz, una máscara. Una incógnita velando a un misterio: qué maravilloso descubrimiento para el arquitecto, ¿verdad? Le regalaba la intriga recién descubierta, el propio concepto de antifaz al desnudo. Y en su abierta generosidad, Beretta no esperaba agradecimiento alguno. Le entregaba aquella azarosa realidad de buena fe, de manera absoluta y completamente desinteresada. A medida que la brea obsidiana la interrogaba acerca de la peculiar perspectiva que le había sugerido como escritora, Beretta mantenía la mirada suspendida en algún punto lejano entre la gema de cuero liberada y la mano enguantada que la socorría. Torció el gesto, sosteniendo sobre sus facciones una impresión relajada, casi desinteresada. Cruzó las extremidades tras la espalda, impávida en su inamovible bastión de seda negra; tampoco intercedió en su enrevesado proceder.

Al menos, no por el momento. Quería que aprendiera la lección, que inmortalizara la generosa alegoría ofrecida; a fin de cuentas, no todos los días uno tenía el privilegio de vislumbrar un ejemplo visual tan claro, preciso y exacto. Sí, Kan'ei odiaba cualquier atisbo de evidencia que le quitara trabajo al discernimiento... pero, con alguien como Luger, no había que dejar casi nada a la imaginación. En su trono de alfil, el mago de los metales poco entendía de límites, riesgos o peligros. Aunque se empeñara constantemente en negarlo, en su esencia, Luger era un hombre imprudente. De Estado, sí, pero temerario. Elevó la mirada levemente, buscando el vínculo, el nexo que los mantenía en estrecha sintonía.—Esa es la diferencia entre el personaje y el escritor, Luger.—ladeó la comisura de los labios, brindándole una pálida sonrisa de abril. Como la estación, próxima a morir.—Has nacido para ser lo primero, no lo segundo. Un narrador no tiembla ante una vivencia, no se estremece ante nada; en su omnisciencia, carece de conciencia.—susurró, tejiendo un hilo quebradizo entre ambos.—En cambio, un personaje, es incapaz de librarse del influjo de las circunstancias, del enredo al que es sometido. Puede narrar, por supuesto, pero jamás escribir.—alzó la diestra y, en un arrebato atrevido, acarició con la punta de los dedos aquella mejilla escarchada. Por una vez, el frío lo sintió Kan'ei. Ni Luger, ni Beretta.

¿Que no te he encontrado del todo, dices?—repitió con exagerado dramatismo y lentitud, fingiéndose ofendida. Retiró el contacto, devolvió las joyas de pálido cristal a su sitio y lo dejó marchar, impávida. Enterró el filo de la plata que manaba de sus iris en la espalda recta de su querido compañero: por un instante, le hubiera gustado poder atravesar la carne con aquel alegórico puñal. Pero la hoja estaba roma y, los ánimos, demasiado apagados como para sacarle punta. Lo afilaría más tarde, se dijo. Luger continuó maquinando, opinando; aunque anheló responder, Beretta se encontró muda, silenciada por la mano de una escritora que le imponía límites, obstáculos.—No hay nadie más por aquí, solo Beretta.—replicó, descarada como en pocas ocasiones se había atrevido a ser. Rió, y el sonido recordó al de la  nieve al morir contra el suelo.—Iré siendo Beretta, o no iré jamás.—decretó, retrocediendo, ahora sí, cuantos pasos encontró oportuno.—¿No tenías una historia que contar?
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 112 - 16 = 96
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
  • Comunicador — En el oído izquierdo (por ahora).

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Mar Mayo 15, 2018 1:00 pm

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
En lento devenir de un caminar absorto en los compases de un lugar indeterminado, Luger aprovechaba los instantes. Atesoraba cada segundo de aquella pausa sepulcral donde el sus metales guardaron el silencio que su ominoso maestro les exigía y en contraste, su vendaval declamaba con saña en su contra. Aún sin girarse, mantuvo la expectación de un rostro conocido que dudaba en revelarse, que negaba la visión de su plata frente a su acero y continuaba el conflicto en otros derroteros bien distintos. Palabra y tan solo por si misma podía obrar maravillas, desgracias y ruina sin igual, mucho más en aquella pareja tan entregada a los desmanes de la misma. Quienes en su día eligieron las lenguas en lugar de las armas, oh, que mundos hallarían... indescriptibles en su macabra paradoja.
Contuvo un bramido, alejó de su pensamiento una contestación engendrada por un desprecio velado, y un insulto que pocos entenderían. Se limitó a bajar la vista, a enarcas las cejas con una contrariedad suficiente pero nunca abrumadora; no dejaría que semejantes artes le hicieran perder el control.

- Olvida las reglas, amor mío. Este personaje se revuelve entre las páginas, aúlla a los cielos delimitados con su silencioso proceder, rasga las letras hallándolas insuficientes. Respira, se mueve y pronto su mano emerge del mismo papel traída a la vida de carne sin carbón por cuerpo. Pronto este personaje con narrador se convertirá en uno por si mismo, serán sus manos los que muevan los hilos; nunca más, jamás será el objeto de las necesidades de una trama incólume y unilateral. Mi querida narradora, os encontráis ante lo impensable, ante lo inaudito y deplorable. Vuestro personaje se revuelve, clama por ser una persona y no... un simple nombre en unas páginas. Quizás llenas de todas las glorias del arte; insuficiente. Este personaje, querida mía... siempre pensó que era narrador a tu lado, personaje en ocasiones. Pero la realidad tiene formas dantescas de presentarse. - Con la amargura de un día esperado que muere sin resultado, Luger pareció hablar con entereza, con la voz hosca y malograda. Se giró finalmente, mostrando el semblante del mismo cariz que el hierro que lo habitaba. - Nunca del todo, Beretta. Y si entonces no vienes seré yo quien busque, quien encuentre y capture. No soy hombre de virtudes magníficas; solo tengo resolución y fría mentalidad de lograr lo que me propongo ¿No eres tú a quien busco? Yo así lo considero y eso me basta. No preciso de explicaciones, no necesito de ningún desaire por parte de un personaje a otro, como tu indicabas. - Aquello ultimo volvió a pronunciarlo con el mismo dolor enquistado en sus palabras, con el rechazo infligido o quizás, el desdén engendrado en respuesta del mismo. - No vengas entonces, Beretta. Seré yo quien busque a mi amada tras el velo con la que me la ocultas ¿Tendré que sacarla a la fuerza? Estoy dispuesto a pagar el precio de mi salud y mi dicha si con ello quien se hizo dueña de mi corazón pudiera vivir la vida que se merece. - Dio un paso, dejó ir libres a sus brazos lejos del cerrojo de sus dedos y pronto el cuchillo prendido volvió a convertirse en la batuta del director, justo a la derecha de Beretta, a la izquierda de Luger, el hierro refulgía nuevamente. - Tienes miedo, amor mío. Temes una vida que no creaste, te alejas, huyes... no hay a donde lograrlo, mi amor. Deja que sean mis brazos los que te separen del mundo y no los nombres que surgen de tus labios sin carne. - Apenas a unos pasos, un dueto de balas férreas surgieron en un abrupto chasquido desde el hierro derribado en dirección a Beretta. Un hombre dijo: “No luches sin tener claro qué ganarás” y Luger lo halló. Pudo encontrarlo.

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81 - 10 = 71

Técnicas:
RANGO C

Satetsu Shigure (砂鉄時雨, Arena de Hierro: Llovizna)
Es un jutsu que utiliza la arena de hierro, la cual es endurecida en granos microscópicos, para atacar simultáneamente a través de una amplia gama de balas. Estas balas son bastante veloces. Las fuerzas repulsivas del magnetismo es lo que ayuda a incrementar la velocidad de las balas una vez son disparadas.
Consumo: 5Ck por bala.
ESPIRITU:
Normal: 6 balas (3 metros).
Bueno: 8 balas (5 metros).
Muy bueno: 10 balas (7 metros).
Talentoso: 15 balas (10 metros).
Virtuoso: 18 balas (13 metros).
Extraordinario: 21 balas (15 metros).
Leyenda: 25 balas.

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Dos lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Mar Mayo 15, 2018 9:59 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Al igual que Hamlet en la obra que llevaba por título su mismo nombre, Luger, poseído por una furia algente de la que ya no era capaz de hacerse cargo, ante los golpes y las flechas de la injusta fortuna, había decidido tomar las armas contra aquel mar de adversidades creyendo que, al oponerse a él, lograría vencerlo. O, quizás, incluso derrotarlo. Sin embargo, como todos los locos marineros que se hacían al océano antes de tiempo, estaba equivocado. Lleno de rabia, le hablaba acerca de conceptos que ni siquiera llegaba a entender, de perspectivas que nunca se encontrarían al alcance de su mano enguantada en sombrío negro; un personaje, por más empeño que le pusiera, jamás conseguiría sobreponerse a sus circunstancias. Podría fingir entereza, por supuesto; exactamente, tanta como el escritor que guiaba la pluma decidiera concederle. Pero, ¿atravesarla? ni en sueños. Superarla, como mucho. Beretta le observaba avanzar, devorado por la sombra de un profundo e innecesario resentimiento hacia ella; de una inquina que, en realidad, Kan'ei no creía merecerse. ¿En qué momento le había dado esperanzas banales como aquella? ¿acaso, alguna vez, le había susurrado al espíritu falsas promesas de narración? no era su estilo. O, al menos, eso pensaba.

Frunció el ceño ante la sucesión de desplantes que, ahora, Luger le lanzaba; por supuesto, se sintió atacada. ¿Ofendida? se dijo a sí mismo que, en el fondo, no.. Se esperaba la inmisericorde confrontación de antemano, llevaba intuyéndola entre los sucios regueros de tinta que conformaban las páginas de aquella historia desde hacía varios capítulos ya; se acercaba el culmen del  encuentro y, aún herida, el pulso firme de Kan'ei mantenía a Beretta en el sitio, rígida y maniática en su solemnidad.
Estaba, para qué negarlo, acostumbrada a las puñaladas.—No eres el primero que así actúa, amor mío.—articuló con cruenta ligereza, desprendiéndose, a priori, de cualquier ingrata emoción que pudiera interponerse entre personaje y narrador.—Mírate, hablas de un elemento rebelde como si fuera algo nuevo, algo diferente.—entrecerró los párpados, murmuró las palabras en lugar de pronunciarlas. Se descubrió, para variar, buscando hacer daño.—¿Sabes una cosa, Luger?—paladeó la pregunta en su retorcido paladar: acunó la funesta saeta entre sus emponzoñados incisivos antes de soltarla. No, más bien, de dispararla.—Te tengo muy visto.—y aunque no era cierto, así quiso sentirlo. Así quiso saberlo. Torció el gesto, lo expulsó de su campo visual durante un breve, pero intenso, instante. ¿Y después? después volvió a ensartar con la mirada su negra silueta, su alma sin sombra. No había nada más triste en el mundo que un hombre que no dejaba un reflejo a su paso.

Lo que pretendes ya está inventado, querido. Y, sintiéndolo mucho, me apena decirte que un narrador en primera persona, aunque parezca lo contrario, sigue siendo guiado por una mano superior, creadora. A pesar de que te empeñes en negártelo a ti mismo, Luger, caminas por la senda que han marcado... no, diseñado para ti. Acéptala o repúdiala, el resultado seguirá siendo siempre el mismo.—le reprochó con intachable parsimonia, acompañando las inclementes oraciones con pequeñas chispas de desidia cautiva. Luger le hablaba a Kan'ei, sí, pero no era otra, sino Beretta, la que se obcecaba en responder a sus exigentes demandas. Tienes miedo. Aquellas dos vulgares palabras le arrancaron una única y ceremoniosa carcajada, que vibró entre ambos como un fatídico e indefectible puente de unión. Vio venir los macabros movimientos que se originaban a su derecha: asistió, por decirlo de alguna manera, al nacimiento de aquellas balas cimentadas en el rencor que sesgaban el aire buscando venganza, no retribución.

Dañar por dañar, no por corresponder. ¿Saltar para eludirlas? prefirió enseñarle a su rencoroso alabastro el verdadero significado del ojo por ojo. Cultivó dos sellos y, en un breve y pálido instante, un par de helados fragmentos de férreo hielo se abalanzaron sobre las plomizas balas de odio.—¿Querías matarme, cielo? bajo esta capa no hay carne ni huesos que matar, sólo una idea. Nada más.—observó a los inocuos bastardos impactar entre sí, la furia fundida con la frialdad.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 96 - 4 = 92
Técnicas:
Sensatsu Suishō (千殺水翔, Mil Agujas de Agua Voladoras de la Muerte)
Es una técnica que utiliza el agua que se encuentra alrededor del usuario o de su medio ambiente convirtiéndola en unas filosas y peligrosas que debe dirigir hacia su blanco y tendrá dos segundos para ordenar el avance de estas o se desintegraran nuevamente en agua. Esta técnica se genera con dos sellos y tiene un alcance de siete metros de distancia.
Spoiler:
Normal: 5 agujas de hielo (3 metros).
Bueno: 7 agujas de hielo (5 metros).
Muy bueno: 10 agujas de hielo (7 metros).
Talentoso: 15 agujas de hielo (9 metros).
Virtuoso: 17 agujas de hielo (11 metros)
Extraordinario: 19 agujas de hielo (13 metros).
Leyenda: 25 agujas de hielo (15 metros).
Postura de manos: Caballo → Tigre
Consumo: 2Ck por aguja.
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
  • Comunicador — En el oído izquierdo (por ahora).

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Miér Mayo 16, 2018 9:17 am

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
En el transcurso de una existencia pocas ocasiones resultan más sumamente dolorosas que la que ahora, delimitaban las palabras y gestos de su amada. Beretta, el vendaval, el salvaje talento de un mundo anodino, la elegida y no hallada verdad de una belleza que solo ella era capaz de percibir. A través de sus obras; el mundo puede respirar tranquilo sabiendo que hubo algo hermoso en sus entrañas. Ella misma, ahora se cansaba del arquitecto, de quien compartió cinco años de su vida, de quien la amó con el corazón henchido de devoción sobre algo que no hizo más que demostrarle su inquina hacia otros hombres. En su día dudó de su lealtad, de lo genuino de aquella relación: hoy quedó demostrado.

No dejó que un solo instante se escapase, y antes de que sus manos se aprestaran hacia el primer sello, Luger arrojó su largo cuchillo ponzoñoso a una distancia aproximada, muerta entre dos distancias inexactas que oscilaban entre los tres metros y quizá algo más. Su canto fúnebre de viento rasgado fue una melodía tan dolorosa como su filo quería propiciar; tan oscura y distante como el corazón de Luger. Roto, resquebrajado y suplicante, languidecía con lágrimas ardientes de rabia por algo que creyó tan suyo como su son. Ahora su pareja yacía lejos, a una distancia insalvable por intervención del desinterés; que hubo caído como una losa insoportable sobre el mismo. Luger se limitó a apretar los dientes, acallar los aullidos que su garganta trataba de proferir y antes, mucho antes de que su cuchillo encontrase carne o tierra, sangre o vacío; volvió a llevarse ambas manos, arrojó un par de shuriken sin contemplaciones uno a su misma Beretta buscando sus piernas de cisne que escapa, otro a las alturas sobre su cabeza, queriendo dañarla, rogando hacerla sentir a lo que ahora lo condenaba sin explicación.

- ¡¿Eso es lo que soy?! ¿Un juguete al que has malogrado con tus atenciones? ¿Algo de lo que puedes cansarte de esa manera? ¡Como has podido estar tantos años conmigo sabiendo que esto terminaría de esta forma! - Gritaba, y pronto su semblante de mármol incorruptible se rompió en mil pedazos pero nunca del todo. Con una parcialidad macabra, parte de su rostro se hallaba inmerso en una rabia emergente, delirante, cuando el resto luchaba por mantener la calma. Un conflicto sin victimas, un esfuerzo sin calma ni objetivo. Eran complejas emociones que convergían entre la prudencia y la exigencia. Porque debía saber, quería hacerlo y se lo merecía. Preso de su rabia, apenas hubo deslizado los shuriken entre sus manos enguantadas saltó hacia atrás a ras de suelo apenas un par de metros. Un movimiento fugaz, cubierto por su acero arrojado, que centelleó cercana a Beretta ¿Daría en su objetivo? Entonces tuvo miedo de dañarla, ahora el pavor residía en la duda sobre si debía, quería o era legítimo. Ello, lo estremeció al instante. - ¿Narrador? - Dejó escapar un chasquido, un arrebato de aire a modo de burlesca carcajada. - Repudiar es una palabra nefasta, insuficiente en estos casos. Yo no soy ninguna marioneta, ningún muñeco que puedas manipular como si fuera uno de esos desgraciados que tienes por personaje ¿Sabes? Después de tantas vidas invertidas... no has aprendido jamás a ser una persona, Beretta. Actúas detrás de tu velo de seda, de tus nombres falsos, de tu actitud de escritora omnisciente que nada le atañe ¿Y que hay de mí? ¿Que hay de nosotros? - Se llevó un par de manos acusatorias al pecho para luego dirigirlas a su amada... no, quizás ese apelativo debía morir. Lo rechazó de inmediato, tratando de aferrarse a los retazos de todo aquello. Incrédulo, asombrado y temeroso de cuanto había degenerado en tan poco tiempo.

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81 - 10 = 71

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais (Uno lanzado)  y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Miér Mayo 16, 2018 12:01 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
La ira alteraba la visión, envenenaba la sangre; era la causa de incontestables enfermedades y de funestas decisiones que conducían al desastre. ¿El único remedio efectivo contra la furia? la dilación. Confiar en el tiempo o, más bien, en los efectos desapasionados que solía concederle al alma humana, a ojos de Beretta, era la decisión más acertada que podía intentar llevar a cabo en aquellas fatídicas circunstancias. Comprendiendo su indefectible destino, Luger, estaba fuera de sí. O, al menos, eso era lo que el retorcido arquitecto trataba de conseguir. ¿Acaso anhelaba cortar los hilos invisibles que lo mantenían estrechamente conectado al argumento de aquella fatídica obra de arte? lamentablemente, Kan'ei jamás permitiría que le estropeara de esa forma su opera prima. Y, aunque a la novelista no le agradaba utilizar adverbios negativos de manera tan rotunda, en aquella ocasión, no se reprendió por hacerlo. A momentos desesperados, medidas exageradas. O, directamente, exacerbadas. Mientras traía a la vida los algentes proyectiles, Beretta observó las manos enguantadas de Luger maquinar perversiones, clamar por despiadada venganza. Ya no pensaba en las consecuencias, tan sólo en los resultados. Sí, Luger se había convertido en un hombre de Estado.

En cuanto atisbó el brillo metálico de la daga sesgando la distancia que los separaba, al tiempo que ladeaba el cuerpo, la creadora de desgracias se propulsó hacia la izquierda, quedando de perfil ante el líder de la ficticia revuelta. La muerte plomiza, que llevaba por forma la de un par de estrellas inertes, le rozó la punta de las rodillas. No se movió, no tembló. Porque, tal vez, aquello sí que se lo merecía. Le dejó hablar, le concedió el momentáneo privilegio del silencio mientras seguía con los ojos la triste trayectoria de la indecorosa munición gastada. Entonces, como si al impactar contra la fría grava algo en ella se avivara, le devolvió la mirada.—Tergiversas mis palabras.—terció, conteniendo el inaudito impulso de transformar su mano en puño. ¿Vas a salirte del guión, escritora? Beretta se quejaba, y Kan'ei callaba. O, más bien, narraba.—Malinterpretas las líneas.—musitó, inexpresiva, caminando por una cuerda tendida ante el vacío que, al parecer, le conducía a una senda sin final. ¿Caer al abismo o continuar avanzando hacia la nada? elegía, por una vez, parar. Detener la marcha, cesar el baile de la pluma sobre la hoja en blanco. ¿Punto y coma? ¿cambio de párrafo? ¿inicio de un nuevo capítulo? pausa de la historia. Le dolía el pecho, le ardían los iris. ¿Lloraría? ¿sería eso posible? ¿probable, incluso? Kan'ei casi nunca derramaba lágrimas sobre la tinta reciente, fresca, y, cuando ocurría, era, frecuentemente, debido a la desesperación, a la impotencia ante algo que no cedía. Parpadeó un par de veces, y, de alguna manera, el llanto se le quedó enquistado, invisible, pero igualmente opresivo, a la altura del corazón. Le faltaban latidos para llenar aquel hueco en blanco... o, tal vez, un arquitecto que supiera repartilos como era debido. ¿Debería decirle a él todo aquello que le surcaba el pensamiento? lo miró largamente y, en su desprecio, no encontró hueco para sus palabras. Ojos que quisieran leerla. Le tembló levemente el labio inferior, derramó la frustración recolectada en sus impávidos iris sobre el abyecto negro cautivo en las pupilas de Luger. ¿Por qué en momentos como aquel siempre se cortaba el aliento?—¿Por qué pasar tantos años contigo? no lo sé.—susurró contra el viento cortante que, de pronto, se alzaba entre ambos.—Supongo que, en esa vida, había una mezcla de algo puramente fantástico, ardientemente ideal, y de algo terriblemente ordinario. Quería...—¿probarlo?—... explotarlo.fúnebre y pesado velo, ¿quién te echó sobre mí?
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 96 - 4 = 92
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
  • Comunicador — En el oído izquierdo (por ahora).

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Miér Mayo 16, 2018 1:08 pm

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Adonde quiera que vaya la luz a morir, a dejar de ser quien es y donde su nombre vacila, tiembla y ya no existe; es a donde Luger deseaba ir. Lejos, mas allá de donde nadie tuviera la necesidad de nombrarlo, de otorgarle un ser y una identidad consciente. Quería ser lluvia, nada y quizás un concepto. Una idea lejana, abstracta pero nunca perfilada de algo que se sentía áspero pero nunca afilado, algo que mereciera ser abrazado, querido y añorado en las noches de lluvia torrencial.
Quizás debió haber nacido como una criatura semejante, como un espíritu errante sin motivo ni condición. Uno que le permitiera contemplar el mundo desde la visión de un espectador intrigado, tanto como inspirado. Pues era mejor la ilusión, la dulce ensoñación idealizada de quien no vive y lo desea; que el transcurrir de una vida deseando no tenerla. Torció el gesto, observando sin darle la menor importancia a la sangre que ahora manaba de la pierna de Beretta, aquella que manchaba la tela, que emponzoñaba su alma e hizo vibrar su pecho. Quiso correr a su encuentro, curarla él mismo arropado por el sentimiento de la culpa asumida, pero entonces habría seguido siendo su personaje; una marioneta con título pero sin vida. Resopló y terminó por desviar la mirada, tratando de alejar aquella visión, de presentar barreras. Seguía sufriendo por ello, pero no era lo mismo que contemplarlo, aseveraba.

- Querías una comedia, una tragedia... una farsa sin escenario ni telón pero que se sintiera como una ¿Verdad? Actores que no supieran del guión, otros despistados a los que guiarías por el sendero correcto por tu propio obrar. Bravo, señorita directora, escritora y artista. Conseguiste perder incontables vidas, lograste interpretar cien semblantes distintos y ahora no quedan nombres. Quizás yo solo sea un personaje predilecto, uno recurrente que al artista y no al público encanta. - No pudo ver como su amada se rompía en mil fragmentos de cristal, tampoco fue consciente de su labio trémulo por una emoción contenida. Su rostro se mantuvo adusto entonces, preso de una nube que se retorcía en la bóveda inalcanzable de un cielo turquesa; deseó volar, ser aquel concepto... no ser, en realidad. - Conseguiste lo que querías, Beretta... ¿O ahora serás otra persona? ¿Debería olvidarme de ti? ¿Fingir que eras otra? - Dejó escapar un resoplido airado y susurrado; no había perdido del todo su elegancia innata. - … o quizás ya no debería pronunciar el nombre de alguien a punto de morir. Porque es justo lo haces cuando el mundo sobreviene, cuando la obra no funciona o los personajes ya no desean seguir por los senderos escogidos ¿Cierto? - Entonces si volteó la mirada hasta verla, sintiendo un puñal clamoroso atravesarle el pecho al observala en ese estado. Comprendió al instante que algo en ella no quería seguir de aquella manera, que algo en ella se revolvía, luchaba. Quiso creer que era quien en realidad urdía todo aquello, quien fue un día muy lejano y pronto murió sin epitafio adecuado. Aquella que tan solo emergía en los momentos mas delicados, de quien su corazón suspiraba el afecto mas sincero. Su semblante se difuminó, su ira se diluyó y habría sido un buen momento para una lluvia torrencial como aquellas con las que había soñado; pero el día estaba despejado y la realidad no siempre es ideal. - ¿Nunca me quisiste? Solo fui... ¿Una oportunidad? - Anunciaba con los ojos humedecidos pero aún soportando la carga de un llanto que no debía llegar. - Yo si te amé. A ti, a Beretta y a todo lo que eres. Siempre lo haré, pero ni siquiera sabemos quienes somos ¿No lo ves? Somos dos mentiras, dos farsas sin mensaje. Luger no existe, Beretta tampoco... ¿Quienes somos? -

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81 - 10 = 71

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais (Uno lanzado)  y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Miér Mayo 16, 2018 5:38 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
¿Tragedia o comedia? la pregunta le pilló, para variar, por sorpresa. Por más que trató de buscarle una solución al sencillo enigma, Kan'ei no encontró entre sus apuntes la respuesta adecuada. Halló matices, contrastes y puntos abstractos... sin embargo, entre aquellas páginas hechas de pensamiento, no fue capaz de encontrar el género de la composición. Ni siquiera una pista que la llevara, a la larga, por el buen camino. Entreabrió los labios como si estuviera a punto de decir algo, pero, para su desgracia, se vio obligada a dejar silbar el aire entre sus dientes. Le dejó continuar con la retahíla de soliloquios que, a puñados, se le caían a Luger desde lo más hondo (¿o tal vez alto?) de su rencor. ¿Creyó merecerse las ofensas? nuevamente, se abstuvo se opinar al respecto. Y aquel silencio, de alguna manera, tenía que significar un rotundo .

Abrumada por los incontables reproches de su querido arquitecto, Beretta se descubrió añorando la época en la que siempre guardaba un 'no' debajo de la lengua. ¿Quién lo iba a decir? ella, la única asesina conocida de sí misma, echando de menos algo. Un sentimiento, una emoción. Respiró hondo, y en las palabras como puñales que Luger le lanzaba, se vio reflejada; retrocedió un paso. Esa no era ella, ¿verdad? En aquella silueta desvaída, sin apenas esforzarse, reconocía una decena de rostros e identidades que encajaban perfectamente en forma y tamaño con la persona allí expuesta. Las demás se superponían a su propia imagen, rompiéndola, fragmentándola, matándola.

Le retiró la mirada al caballero de negro: no porque quisiera dejar de mirarlo, sino porque, más bien, no se sentía capaz de seguir haciéndolo. Le dolía el corazón, le hervía la tinta que corría por sus venas. Espera un momento, ¿eran suyas, acaso? ¿en qué estaba convirtiendo Luger su objetivo? expuesta la idea en su boca, sonaba burda, caprichosa, fea.—No tienes ni idea de lo que estás diciendo.—manifestó, incapaz de sostener la palabras en su garganta ni un solo instante más.—No sabes nada, Luger.—terció, repudiando (por más que le pesara al alabastro la palabra) cualquier clase de comentario que le hubiera dirigido hasta el momento. Manos cerradas formando un puño, mirada clavada en un punto lejano del campo.—¿Eres diferente a mí, Luger? ¿no vives para lo que te conviene? ¿para lo que quieres? yo escribo historias, y tú te agarrarías a la primera cabeza muerta que tuvieras por delante para subir, subir y subir. ¿Está tu ambición justificada? ¿razonada, acaso?—la sonrisa que nació en su boca apenas le rozaba los labios. Otra máscara.—¿Tan deleznable te parece lo que hago? ¿no esperan todas las personas la llegada de su destino? ¿no desean, tal vez, conocer lo que la vida les tiene preparado para ellos? te lo diré: nada. No existen los héroes, ni los villanos, ni las princesas, ni las brujas, ni los lobos malos. Tampoco los corderos.—hizo una pausa, tomó aire.—Sólo hay personas, nada más. Pero yo, yo les doy un papel, un cometido, una función.—llevó una mano a su pecho, señalándose.—Les entrego, para bien o para mal, ese destino por el que llevan toda su vida esperando.—se mordió el labio inferior, apresando el inminente temblor entre sus incisivos. Mordió, rasgó y continuó.—¿Falsa nuestra vida? entonces, es que no has vivido lo suficiente como para entender de que va esta función. Tres principios, tres normas inamovibles e indefectible que deberías tener siempre en cuenta a la hora de vivir.—enunció con funesta resolución, alzando el dedo índice de la zurda.—Primera: la paradoja. La vida es un misterio, no pierdas el tiempo deduciéndola.—otra flecha apuntando al cielo.—Segunda: humor. No pierdas ese sentido, sobretodo en ti, pues te dará una fuerza descomunal.—última saeta disparándose, cortando.—Tercera, y más importante: cambio. No hay nada que perdure.—y las palabras no eran suyas, sino de otra persona sepultada en el cementerio del olvido.—¿Por qué es falsa nuestra vida? somos, precisamente, Luger y Beretta. Dos paradojas, dos ironías, dos cambios constantes. ¿Qué hay de malo en ello, persona sin nombre ni cara que ahora me habla?
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 96 - 4 = 92
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Jue Mayo 17, 2018 11:20 am

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Las mismas reflexiones de siempre, tan meditadas, tan veladas; ahora sencillamente desprovistas de manto alguno. Atrás quedaron los días en los que aquellas bestias sin forma, rostro ni nombre denominados con una mezcla de burla y vanidad Beretta y Luger, en los que supieron como esquivar las decenas de pequeñas muertes arrojadas en vano entre ambos. Se mantuvo impertérrito, erguido como un clavo indeciso sobre una tabla que se pudría a su alrededor. Estaba deseoso de que todo aquello estallase, que reventara en cientos de pedazos irreconocibles. Que sus fragmentos lo atragantaran y dejara de ser cuanto era, que ambos olvidaran cuanto pretendieron y nunca llegaron a alcanzar. Sencillamente la deseaba a ella, no a sus falsos nombres, a sus máscaras o farsas. Podría vivir sin la belleza innombrable de su arte y cavilar, podría conseguir una vida ceniza sin motivo más que el de amarla ¡Podría lograrlo solo si ella lo precisara! Y ello le hacía vibrar, descontrolarse y correr a abrazarla por la fuerza. Comprendía no obstante, que todos aquellos arrebatos no le reportarían nada; polvo bajo los zapatos y cenizas que representaron lo que estaba a punto de perder. Aunque le importaba, aunque sentía la garganta y el pecho compartiendo el mismo dolor ardiente: no había sendero de vuelta.

- ¿Yo? ¿Así quieres continuar con todo esto? ¿Señalándome como si fuera lo mismo que tú? - Tuvo que sonreirle, no por ninguna felicidad forzada o por contrariedad fingida; sencillamente le resultaba liberador comenzar a contar verdades, de una vez por todas. - Soy un mentiroso, un menesteroso que se pasó toda la vida esperando que le cayera del cielo lo que fuera que debía ser en la vida ¿Y qué? Miento, bebo, fumo, engaño y hago que todos bailen a mi son porque el de ellos me parece incorrecto para el fin que tengo pensado ¿Que nos diferencia dices? ¿¡En serio!? - Y terminó por alzar la voz, incluso desgarrando su tono sosegado y clemente, que incluso hasta ese momento refulgía vibrante. Ahora roto, ahora Nanto, no Luger salían a escenario. - ¡Yo todo esto lo hago por un ideal, una ideología y una puta nación! Lo hice por mí, por ti y por quienes quiera que lo necesitaran. Y no me tomes por un imbécil que finge ser un buen samaritano ¡Lo hice por mí antes que por nadie, Beretta! - Dió un paso adelante, incluso se inclinó en una muestra de agresividad discordante con la figura de Luger, que pareció yacer en el suelo guardando aquellos silencios elegantes que lo caracterizaban ¿Esto formaba parte de los planos, arquitecto? - Porque lo hice en su día, porque me gustaba... porque era bueno en ello, maldita sea. Sencillamente me vi en el espejo, me ajusté la corbata carmesí al cuello, vi el gesto adusto en mi cara y pude ver lo que quería ser, Beretta. - Bajó la vista, se llevó la zurda a la cara intentando contener todo aquella tormenta, aquella insoportable sensación de sentirse desnudo sin sus mentiras. Sentirse Nanto, por una vez desde hacía demasiado. - Luger nació entonces, no como un personaje de una novela. Como un proyecto, como una intención nítida como nos las he tenido desde entonces. En ocasiones le veo en los reflejos... tan augusto, tan magnífico y asombroso. Es todo lo que yo no soy, Beretta. - Se dedicó unos momentos en los que terminó por bajar el brazo, volviendo a encararla de frente, sintiendo que por fin el telón caía, se rasgaba y destrozaba todo el escenario bajo él. Fuera de farsas, lejos de cualquier tragedia; la representación callaba de una vez por todas. - Persona de nombres incontables, de rostros indecisos que ahora declama con... ¿Con qué voz me hablas ahora, Beretta? ¿Quien eras ahora? -

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81 - 10 = 71

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais (Uno lanzado)  y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Vie Mayo 18, 2018 12:59 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Gran artista como era, Beretta descubrió que, aquella tarde, el vetusto y lúgubre arquitecto se había llevado al escenario algo más que su arte... es decir, su corazón. En lugar de avergonzarse de ello, Luger exhibía el afamado artilugio, se lo mostraba con el indómito afán de hacérselo masticar, tragar y digerir. ¿Grotesco? más bien, inusual. A medida que las inauditas reflexiones alcanzaban el eco de sus pensamientos y se enquistaban bajo la sombra de sus retorcidas ensoñaciones, poco a poco, fue dejando de sentirse atacada. E incluso ofendida. La inquina, el desprecio y la rabia quisieron quitarse de en medio: una retirada a tiempo, a fin de cuentas, bien podía considerarse una victoria velada. Apretó los labios como si de dos puertas herméticas (¿o tal vez impermeables?) se trataran. Tampoco encontró rastro de la ira reprimida, de la pena acumulada. ¿Qué quedó, entonces, como único acompañamiento musical de la despreciable escena? ¿la lástima, acaso? no, la angustia. Con un dolor en el pecho en el que se mezclaban la desesperación y la dulzura, observó a Luger romperse. Quebrarse, fragmentarse, despedazarse en mil y un fragmentos de aspecto irreconocible. ¿Cuál era el problema de vivir dentro de un disfraz? incluso siendo, supuestamente, uno mismo, todas y cada una de las personas que se fueran cruzando en tu camino extraerían una conclusión diferente sobre ti, un concepto distorsionado de tu persona, una imagen deformada de tu identidad. La transparencia no era una cualidad humana, ni siquiera animal. Elemental, quizás. La vida era un reflejo, una refracción errada desde el principio. Resopló con sutileza, regalándole al viento una mullida exhalación; inexplicable angustia, hondo dolor en el alma, recuerdo que no moría, deseo que no se acababa. Añoraba, para variar, el antes; quería volver a ayer.—¿Todo lo que tú no eres, Luger?—repitió lentamente, paladeando las fúnebres sílabas con cuidado de no agrietarlas, de no estropear su ensombrecida cadencia.—Y, sin embargo, mientras has actuado, has sido todo eso que no crees ser. Es la magia del teatro, dicen.—declamó suavemente, apartando un mechón de cielo que se interponía en su enturbiado campo de visión.—¿Sabes la diferencia entre llevar un disfraz y ser un camaleón, Luger?—interrogó, apenas malgastando un segundo en lanzar un suspiro.—El traje es incómodo, falso; en cambio, la piel, es parte de ti, es tuya. Un buen actor es un camaleón, no un payaso cualquiera que cambia de atuendo a cada función.—relamió el pensamiento, el eco insistente que le perforaba los tímpanos a cada palabra.—No eres un camaleón, y no llevas el traje que crees portar; vas desnudo, Luger. Siempre lo has ido... así que, aunque te pese, esa persona que has descrito, debes ser tú.

¿Animarlo? estaba lejos de ser su intención. Buscaba acabar con el espectáculo, sacarlo a rastras del escenario si hacía falta. Aquel no era el telón del que tenía que estar pendiente el arquitecto. Estaba desatendiendo las bambalinas, maldita sea.—¿Quién soy ahora, Luger? la de siempre, tal vez.—articuló con simpleza, desprendiendo de cualquier clase de augusto adorno sus modestas palabras. Te busca a ti, escritora. Lo sabía, claro que lo sabía. ¿Irás? ¿acudirás a su llamada? Entrecerró los párpados, liberó un aliento marchito cautivo entre sus fauces, entre sus líneas; quería salir, quería mirarle sin tinta empañando su mirada. Pero no podía, ¿verdad? Porque aquello habría significado tantas cosas que ni siquiera se atrevía a pensar sobre ellas.—Sin embargo...—contuvo la respiración, dubitativa. Espiró.—... si tienes paciencia, Beretta, tal vez, pueda contarte una historia.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 92
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
  • 2 Píldoras del soldado — También en el bolsillo de pecho.
  • Bolsita explosiva — En el interior del estuche.
  • Comunicador — En el oído izquierdo (por ahora).

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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Vie Mayo 18, 2018 7:54 pm

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Era como un pequeño pajarillo entristecido por su condición, por sus colores vivos pero nunca suficientes, que resoplaba en un aliento tan insignificante en el mundo que apenas era audible para sí. Un minúsculo testimonio; único, trascendental de que algo vivía aún en ella, fue justo lo que desató aquella valoración sobre su negro arquitecto. El objeto de su amor, ahora con voz trémula, más sincera que en toda una vida con él, ahora le mostraba incluso la verdad que el creyó haber manifestado. No respondía a sus frases, apenas respiraba y todo él era expectación ascendente, puro interés que nacía de la sinceridad y la devoción que sentía hacia ella. Pronto aquellas palabras fueron dardos, flechas, saetas tan oscuras como la noche de la que ellos huían, no una provista de lunas o estrellas, repuso; era el olvido, la inexistencia o la mediocridad. Ellos no fueron conformados en un día, no alcanzarían el final del sendero quizás en toda una vida, pero aún entonces ella señalaba sus compases, auguraba su destino, conformaba su cuerpo y dotaba de razón a su contestación. Luger podría haber sonreído ante aquella revelación, haber fingido que al fin se hubo convertido en todo aquello que admiraba en una persona, darle la razón y quizás olvidar todo aquello. Pero no todos los días el Sol emerge de la misma forma, en algunos lugares, siquiera lo hace.

- De nuevo fanfarrias, teatros, actores y farsas ¿Toda la vida para ti es eso, Beretta? ¿Arte por sí mismo? ¿Significado y objetivo? ¿Mensaje y transmisión del mismo? Yo no fui todo aquello, querida desconocida. No siempre resulté ser quien soy, pero mírame... en eso debo concederte una victoria parcial. - Rectificó su postura, puso la zurda tras la espalda, la diestra presentando al ominoso caballero que de pie se alza. - Lo he conseguido, soy justo lo que quiero ser. Con mi hambre, mi ambición, mi certero odio por todo lo que ya no soy. Debo serlo, Beretta, ahí tienes razón. Pero nunca nací de esta forma, nunca fui engendrado con estos rasgos innatos. - Hizo una pausa, volvió a señalarse a sí mismo con la mano abierta, con profusa entereza, con brusco razonamiento impreso en un movimiento repetitivo sobre su pecho donde el dorso de su diestra enguantada reafirmaba su cuerpo. Si figura, su ser, su nombre falso mucho más real que el anterior. - ¡Mirame, Beretta! Quien fui nunca ha muerto; ha cedido el control, me ha otorgado el destino de su vida. Soy Luger, no siempre debí serlo... pero pronto los recuerdos en los que ahora no me ocupan terminarán por difuminarse. - Sentenciaba, bramaba incluso en un furor que pretendía reivindicarlo. Tuvo la sensación de que no sabía expresarlo con la exactitud que debía, que no conseguía transmitir su hórrida metamorfosis.

Donde un hombre temeroso y desidioso temió por una inexistencia en vida, donde soñó con ser algo que no era, con ascender por un sendero sin peldaños, camino empedrado o escaleras. Transformarse, trastornarse, digerir un nuevo sí, que este fuera interpretado en un principio. Abrazarlo, que este le respondiera con la misma intención de brindarle lo que en su vida u obrar jamás consiguió y entonces... permitir su asesinato. Alzó el mentón entonces, orgulloso, conocedor de cuanto era en su vida, de cuanto fue en su pasado. Nanto no había muerto, Luger ascendía agarrándole de la mano. Una promesa mantenida de alcanzar los cielos o morir en el intento trascendía. Esta vez sonrió, y lo hizo de corazón.  - Luger te escucha, querida. - Y quedó claro, las dudas quizás nunca morirían, pero en aquel día todo pareció un poco mas lejos de la niebla.  

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81 - 10 = 71

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais (Uno lanzado)  y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Sáb Mayo 19, 2018 10:23 am

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Beretta (o, más bien, la pluma que trazaba suavemente su camino) hizo una pausa. ¿Le daba miedo continuar? ¿avanzar? ¿terminar con aquel inesperado arco argumental y dar comienzo a uno nuevo? ¿desnudar el misterio? ¿o, tal vez, perderlo? la piel del camaleón cambiaba y, por el momento, sus labios callaban lo que su mirada gritaba. Mientras terminaba de crear en Luger la expectación necesaria que aquella escena requería, no pudo contener (o evitar) un pensamiento inquieto; en la mayoría de los relatos, cuando se llegaba a un punto concreto, ya no existía la opción de dar vuelta atrás en el guión. Sí, cuando los personajes principales habían realizado su primera aparición sobre el escenario y sólo quedaba por desarrollarse el drama, indefectiblemente, el narrador perdía el control y los insaciables protagonistas comenzaban a moverse a su propio arbitrio. ¿Era eso lo que les sucedía, de alguna manera, a Luger y a Beretta? ¿se enfrentaban al mar de adversidades que les había tocado vivir revelándose contra la mano que mecía la pluma? ¿contra el mismo destino? torció el gesto, y el silencio se le hizo insostenible.—Érase una vez, hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, una niña triste a la que le encantaban los cuentos. ¿Tenía nombre? quién sabe. A pesar de ser tan pequeña, o, precisamente por ello, ya había aprendido que los nombres no eran importantes. A sus ojos, no significaban nada que no quisiera que significasen.—dio inicio a la historia sin saber muy bien de qué hilos debía tirar. Por primera vez en incontables años, avanzaba a tientas entre la niebla.—Descubrió, poco a poco, que lo mismo sucedía con todas las palabras. Eran malas o buenas según la persona que las esgrimiera, según la intención que las poseyera. Oh, cómo la fascinó este insignificante detalle.—relamió el pasado, dejó que la sombra de sus ojos se llenara de un poquito de ayer.—Con el tiempo, también aprendió a camuflar estas... intenciones debajo de otras completamente opuestas. Suavizó la técnica, pulió la puesta en escena; se le daba de lujo, qué envidia.

Y aunque hablaba, tal vez, sobre alguien que dormía, supuestamente, en el insondable abismo que conformaban sus entrañas, lo cierto era que Beretta, el personaje, sentía verdadero respeto hacia su fúnebre creadora. A fin de cuentas, era su inexorable tinta la que le había concedido el don de la vida.—¿Qué crees que le pasó a la niña, Luger? ¿quién, o qué, echó ese fúnebre y pesado velo sobre ella? ¿por qué se elevaron, lentos y pavorosos sobre su alma, pensamientos de muerte, como vapores que suben de la superficie de un lago caldeado? ¿tuvieron la culpa, tal vez, las interminables horas de la noche que, sin haber recibido agravio alguno por su parte, la martirizaban una tras otra, implacables, pinchándole el cerebro con su compás de agudos minutos?—contuvo una exhalación, sintiendo un levísimo temblor recorrerle la punta de las extremidades. Quería parar, ahora lo sabía. Extravió la mirada en el acero sin forjar que Luger atesoraba alrededor de sus inescrutables pupilas: deseó haber podido quedarse allí, agazapada, hasta que la tormenta cesara.—Quizás, fue culpa del sueño. ¿Por qué la miraba con sus ojos dorados de búho, haciendo cosquillas en los suyos, sin querer apagar con su bendito soplo la antorcha que ardía en su mente? pero, si quieres encontrar un responsable directo, un chivo expiatorio en el que volcar tu frustración, Luger, ese tendría que ser, sin lugar a dudas, la imaginación. O, más bien, a los argumentos tenues que nacían en un raciocinio quisquilloso y sofístico.—porque sí, para bien o para mal, la mente de Kan'ei siempre había sido perniciosa, tóxica y mentirosa. Lo llevaba en la sangre.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 92
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Sáb Mayo 19, 2018 10:43 am

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
En su funesta rectitud, en un ataúd sin muerte ni vida latiendo en el pecho, Luger se sintió algo más en paz consigo mismo, mas de acuerdo, mas reconfortado de saberse quien era. Hubo transcurrido una juventud, media docena de profundos arrepentimientos, quizás varias personas que, de no ser por ellas, nunca este momento habría sido brindado. Ahora se sentía mejor, mas atado a la tierra, mas cercano a los cielos, menos humano en cierto sentido y sin lugar a dudas, mas diferenciado pero nunca del todo. Era Luger; inaudito devenir, complejidad, garbo, elegancia y soltura como ninguno había visto. Enardecido, permitió que Beretta se rompiera, quebrase su espíritu entonces en incontables fragmentos, pues él estaba algo más completo. Aún entonces, se sintió desfallecer por ella, incluso una mueca de apesadumbrada tristeza le recorrió el gesto, rompiendo moldes, atravesando muros de reafirmada seguridad en sí. Pronto la vio explicando una historia, contando de nuevo una farsa que recibió como la verdad mas inconfesable.

Vio en sus titubeos, en el trémulo gesto que hubo amado precisamente al objeto de sus devociones. Hubo resultados, una existencia que se retorcía al ser convocada y Luger, se decidió por depredarla incluso en aquellos instantes. Maravillado, incluso ensimismado por las palabras que ahora se deslizaban de su vendaval, se dedicó a andar con idas y venidas de parsimoniosa expectación. Captando las palabras, sí, pero buscando con el desespero y la impaciencia de quien por fin encuentra el objeto de sus obsesiones. Años, casi media docena de ellos y allí estaba. Abriéndose, viviendo, con su corazón latiendo y no el de una mueca espantosa de arte inconcebible. Era humana, existía, respiraba, tenía pasado, historia y tragedias lejanas a la ficción forzada por la mano del arte insoportable. Luger contuvo el aliento, mantuvo abiertos los ojos, tratando de captar toda la luz que se desprendiera de su imagen. Grabando a fuego, sintiendo la sangre recorrerle el cuerpo en un torrencial deseo satisfecho. Otros emergerían, otras ansias que le instaban a abalanzarse sobre ella con temor a que volviera a escaparse. Pero el hórrido arquitecto de negra brea tuvo miedo, pánico incluso de espantar semejante quimera. Era lo imposible, lo improbable hecho verbo frente a sus ojos, y apenas podía creerlo.

Cuando la última de sus enrevesadas palabras hubo sido pronunciada, Luger se tomó un tiempo, se detuvo, y sin apartar la mirada de ella, consideró que era el momento de hablar. Una sonrisa tímida trató de emerger de la comisura de sus labios, contenida y ahogada de inmediato. Aquella que solo quería expresar su amor, su divertida admiración por el uso de tan elevados términos. Era ella, sin duda. El rostro real, la verdad tras la autora. El mensaje descifrado, acudió a él colmándole de toda suerte de sensaciones de reencuentro, viaje satisfactorio... un logro, para un fracasado.

- Nadie tuvo la culpa, amor mío. - Beretta sería excluida de aquella frase. Pues no era con quien deseaba hablar y él, tan seguro como que en su pecho latía la devoción de un corazón enamorado, lo sabía. - Nada fue el culpable de tu genio, de tu interés por lo que la realidad nunca supo ofrecerte. Quisiste mucho más que un mundo, un universo... terminaste por crearlo con tus propias manos. Eres una artista de nacimiento, marcada por una luna traviesa, una mentira necesaria, una existencia anodina que bajo su piel; talento abominable cautivaba. Mi amor, mi querida brisa, mi vendaval, mi triste recordatorio de cuanto quiero y apenas puedo degustar... - Se acercó un paso. - ¿Querrías contarme más sobre ti? - 

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81 - 10 = 71

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais (Uno lanzado)  y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Tres lanzados).
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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Sáb Mayo 19, 2018 1:00 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Durante un pálido instante, donde la lenta luz del ahogado no llegaba a acariciarla, Kan'ei, cansada de mentir, acarició en sus pensamientos la agria tentación de suicidarse en la verdad. Sin embargo, una única mirada a Luger bastó para frenar el impulso, para cortar de raíz la idea; sencillamente, había cosas a las que, de pronto, no se sentía capaz de renunciar. Un momento, ¿de pronto? oh, escritora, qué ingenua podías llegar a ser a veces. Hacía ya incontables estaciones que ni siquiera se le pasaba por la cabeza la amarga posibilidad de dejar al macabro arquitecto atrás: añorando su presencia, llorando su ausencia, devorando su estela, estrangulando al vacío asesino y, al cabo de un tiempo, finalmente, continuando su camino. Eso era lo más dañino, lo más pernicioso para su alma; la idea de verlo avanzar, caminar y, sobretodo, superar. No quería, ni podía, desaparecer ahora. ¿Y después? apartó el pensamiento. Una punzada en el pecho, una opresión a la altura de la sien izquierda; Luger clamaba por ser dueño de su presente y ella, en cambio, por ser ama y señora de su futuro. ¿Justo? no se paró a darle más vueltas al enrevesado asunto. Detenerse, en aquellos momentos, no era una opción al alcance de su pluma. Se quedaba sin tinta, sin palabras; todo o nada, se dijo.—Eres adorable, Luger.—se le escapó la frase del corazón. Y no era un cumplido, pero tampoco un reproche. Una declaración, en todo caso. Quiso velar sus desvaídos iris con una suave capa de dulzura contenida: algo lejos de su objetivo, el sentimiento se quedó en codiciosa ternura reprimida. Últimamente, le costaba mantenerse en escena.—Si supieras lo que estoy viendo...  no, el cómo lo veo, no volverías a ser el mismo.—entrecerró la mirada, ladeó ligeramente el rostro hacia la izquierda y, por un breve momento, se sintió tentada de reír. Calló, porque el corazón se le saltaba latidos y, la respiración, alientos.—¿Sobre mí?—oh, Luger erraba el tiro. Rozaba el blanco, fallaba en la trayectoria final de la saeta; al igual que Perceval frente al Rey Pescador (o Tullido), se equivocaba en la última pregunta. Una pena, una lástima. No quedaban oportunidades en el tintero.

Se acercó un único paso al inocente, pero retorcido, caballero; notaba la brea bullir en su pecho, anidar bajo su reflejo sin sombra. Al principio, en Luger había fe, que era infantil; luego, vana confianza. ¿Y ahora? ilusión, que era peligrosa. Formuló un quedo mohín sobre la tierna comisura de sus labios, lleno de una aprehensión que pocos llegarían a comprender jamás; suspiró, y dejó que el viento arrastrara consigo sus inminentes desgracias. Todo es ilusión, escritora, y no tiene nada de malo. Es lo que la gente quiere que le demos, es lo que se espera de nosotras. Para bien o para mal, Beretta llevaba razón.—En aquella noche aciaga, la imaginación fue la causa de mis tormentos. Se entretuvo haciendo pajaritas con una idea y enredándola todas las horas sin luz; esa malcriada, mimosa, intrusa, fue quién recalentó mi cerebro, quien puso mis nervios como las cuerdas tensadas de un arpa. Y cuando creía que la tenía sujeta para siempre, cortó el grillete con el que había logrado apresarla; finalmente, se juntó con el recelo, el amor propio y con otros pillos como ella. Me mantearon sin compasión, me lanzaron al aire.—alzó ambas extremidades hacia el cielo, dramática en el apogeo de la función.—Por la mañana, amaneció mi triste espíritu rendido, confuso, enredado... y así fue, querido Luger, cómo dio comienzo la historia que ahora lees entre líneas.—devolvió los brazos a ambos lados del cuerpo y, dando por finalizada la función, quiso acortar distancias con el padre de proyectos -pero nunca de personajes-.—Ven, hombre de Estado.—pidió, trémula de deseo. Mientras sesgaba mundos, Kan'ei se preguntó qué habría pasado si Luger no se hubiera equivocado con las palabras, si no hubiera disparado a ciegas. Todo, o nada.
Estadísticas:
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 20
Chakra : 92
Inventario:
  • Estuche pequeño — Aferrado a la pantorrilla izquierda.
  • Bomba de luz — En el interior del estuche.
  • Sello explosivo — Plegado en el bolsillo del pecho de la chaqueta.
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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

Mensaje por Rokujō Nanto el Sáb Mayo 19, 2018 7:05 pm

Orgullo y Sacrificio
Luger
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Pero no había arrepentimiento, pesar o vergüenza en su haber. Clavado en el suelo, volvió a dar otro paso, seguro, determinado y entonces con un furor instigado por el restallar de una fusta clamorosa. Se instaba, se insuflaba en los vapores de la resolución inalterable. Ella estaba ahí, lo supo, quería creerlo ¿Porque entonces se escabullía a cada oportunidad? Ebrio de angustia, de frustración y de rabia por saberse de nuevo fracasado, Luger contrajo el gesto en una mueca de furia elegantemente endulzada por su cortesía habitual. Por aquella abominable, de las máscaras de terciopelo y con más trucos que sentidos.

- ¿Y qué podrías ver en mí que yo no puedo ver? ¿Que palabras escoger o que senderos azarosos recorrer para saber sobre ti? Dije entonces, volveré a recitarlo... no pienso jugar a estos juegos durante mas tiempo, amor mío. Porque si no te tengo, no tendré nada. No habrá más que arena insípida en el resto de este mundo insalubre. - Volvió a enderezarse, corrigió su postura, su zurda recta tras la espalda y pareció por unos instantes el hombre mas oscuro, el mas ignominioso exponente de la hórrida elegancia. Macabra precisión, abominable y apabullante decoro conformados en un cuerpo y un pensar delictivos. Pronto en su urdir se maquinaron corrientes alternas, voracidad convertida en concepto en sí mismo. Luger se alzaba, incluso con el sesgo marcado profundamente por una rabia y una frustración difíciles de esconder. Pues ya no había donde hacerlo, rebosaban, lo ahogaban... pronto a ella también.
Escuchó en silencio, haciendose partícipe de cada frase, reconociendo los patrones de un salvaje destino que muy falso pudo haber sido ¿O real? Luger quería creer, tragar mentiras y la sulfurosa ponzoña que tuvo que engullir durante tantos años. Pero esa farsa debía terminar, morir con ella o no existir; no habría mas elecciones para un hombre contrariado y finalmente con la paciencia ahorcada de un árbol sin hojas; esperaría un amanecer en otro momento.

A su llamada, Luger no movió un músculo, sintiendo cada palabra como un golpe, cada aseveración entonces como un clavo profundo enquistado entre sus huesos. Tumba en vida, cadáver de otro fracaso que ya no pensaba arrastrar consigo. Alterado, visiblemente ofuscado por todo lo que tuvo que escuchar de nuevo, Luger ascendió la mirada, no la bajaría entonces cuando debía desafiar todo cuanto se establecía. Y el paso de su amada le hizo temblar de dudas, que pronto fueron aplastadas por aquella rabia incontenible. Erguido se hallaba, aún adoptando aquella posición de elegancia aparentemente exánime, completamente turbada.

- No esta vez, querida. - Y su voz potente, quizás algo vacilante pero bien entonada, llenó el escenario deleznable de negra poesía; del horror inesperado al fin consumado. - No daré un paso para acercarme a algo que no reconozco, no volveré a llamarte de nuevo por el nombre equivocado. Es aquí y ahora, o nunca sin remedio, Beretta. Serás tu quien dé el paso, quien extienda los brazos y tenga algo más que una historia tintada en medias verdades que contarme. - Las palabras se agolpaban, sentía un nudo tan ceñido que pudo haberle ahogado, pero para su absoluta sorpresa las frases fluian, las sensaciones no cesaban; improvisaba, probablemente. - Ahora seré yo quien lo diga y quiero que pienses bien en lo que vas a hacer, amor mío. Ven, mi triste brisa moribunda, o no lo hagas nunca. Despídete de la brea, del enigma... de mí. - 

Estadísticas:
  • Fuerza : 04
  • Resistencia : 12
  • Agilidad : 12
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 29
Chakra : 81 - 10 = 71

Inventario:
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro izquierdo. Contiene:2 Kunais (Uno lanzado)  y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche pequeño — Bajo el hombro derecho. Contiene: 1 Kunai y 3 Shurikens (Tres lanzados).
  • Estuche mediano — Zona lumbar. Contiene: 2 Píldoras de soldado, 12 Makibishi y 1 Alambre.
  • Comunicador — En el oído izquierdo.

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Re: Orgullo y Sacrificio |Social - Pasado | ft. Beretta

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