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Shinren Yagami
Kiri Gennin

It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Miér Mayo 16, 2018 11:53 am

It's not over yet
Kirigakure no SatoRestaurantesPrimavera 7 DD
La fría ventisca de la noche de primavera sería un bálsamo para el sentido olfativo del muchacho, luego de la odisea de repulsivos aromas dentro del sótano del hospital. El peliazul caminó en silencio, respetando en parte el espacio de la albina que caminaba junto a él, no muy lejos, ensimismada también en sus propios pensamientos. Cuando Shin había recorrido el mismo camino unas horas antes, en sentido contrario; nunca se habría imaginado que se trataría de una noche con tantas emociones fuertes. Basuras, enfermos, vómito, muertos vivientes, trofeos de tejido humano ya de por sí habría sido bastante para ocupar su cabeza. Sin embargo, no había sido únicamente eso. También estaban ciertas interacciones de diversas índoles con su acompañante, que al final habían terminado por ocupar la mayor parte de su meditativa caminata hacia el restaurante.

Su gesto variaba en su rostro, mientras recapitulaba recuerdo tras recuerdo, buscándole un elusivo significado a todo aquello. Francamente, definiéndose como una espeluznante noche, parecía más una novela de ciencia ficción, terror y drama, que una simple misión de rutina de la aldea. De tanto en tanto desviaba el rabillo del ojo hacia la Yamanaka, para buscar en sus gestos algún indicio de lo que estaba pensando. Más por curiosidad, que por esperar obtener algún conocimiento real sobre la realidad que habían experimentado.

La distancia no era particularmente significativa, por lo que la caminata no duraría demasiado. Aunado a la falta de negocios y transeúntes a aquellas altas horas de la noche —exceptuando el borracho ocasional o el shinobi exhausto— el tránsito les llevaría sin muchas a su destino y a una muy merecida alimentación.

¿Qué crees que sucedió allá? —soltó Shin súbitamente, mientras caminaban—. ¿Por qué lo habrán dejado sólo, así, en la sala? ¿Tendrá algo que ver con la urgencia de la misión?

No encontraba respuestas y tampoco esperaba que ella las tuviera, pero una perspectiva diferente, con algo más de calma y luego de satisfacer sus pulmones con una buena dosis de aire puro, quizás podría aportar algo de luz —o tranquilidad— ante los hechos y las decisiones tomadas. Quizás.

En el peor de los casos, serviría al menos para romper el silencio. Luego de aquel cercano contacto entre ambos, se había interpuesto un incómodo en infranqueable mutismo, que sólo le recordaba al chico que, a pesar de aquella química que se había manifestado en su último contacto, había mucho camino por recorrer antes de sacar conclusiones.

Pronto la entrada del lugar se haría evidente a los ojos de ambos, al ser la única en las cercanías con luces encendidas, música y barullo de fondo. Un gran ventanal de vidrio esmerilado permitiría ver la sombra de las mesas y algunos clientes dentro del sitio, sin permitirles identificarlos individualmente. Un pequeño jardín en la base del ventanal y una puerta de doble bisagra completarían el resto de la fachada.
Misión:
Rango D

Nombre: Noche de tres.

Lugar: Kirigakure no Sato - Restaurantes

Encargados: Shinren Yagami - Tsubame Yamanaka

Longitud: Infinita.

Descripción: Extrañamente el cocinero de uno de los locales de la zona de restaurantes, no se ha presentado hoy a trabajar. ¿Pero cual es la razón por la cual tan responsable hombre ha decidido ausentarse en una ocasión como esta? Solo hay una forma con la cual resolver el misterio: ir a su casa y dar con la solución del problema a pesar de las complicaciones que puedan surgir.



Última edición por Shinren Yagami el Mar Mayo 22, 2018 8:41 am, editado 1 vez
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Jue Mayo 17, 2018 2:38 pm

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Kirigakure no SatoRestaurantesPrimavera 7 DD
Poder alzar la mirada hacia el cielo aquella noche, era la esencia de la vida tras ser bautizada por la muerte. Aquella encerrona, la había llevado hasta los peores estados de la vida en tan solo unos pocos minutos, y junto a ello, provocado que su mente, aún estuviese inmensamente enturbiada por la realidad.

Siempre se había negado a actuar conforme a sus obligaciones, huir de estas siempre había sido su especialidad, pero al parecer, aquella noche, estaba destinada a sufrir una lección de vida que la obligaría a retroceder un par de pasos en lo que parecía su rebeldía o por lo menos sus ideales. ¿Estaba bien lo que hacía? Obviamente no, estaba acostumbrada a quemar el mundo, a provocar que absolutamente todo ardiese incluso en los momentos más cotidianos de la vida, mientras por el contrario, no solo la vida seguía, si no que era masacrada y destruida. Si, era consciente de la realidad, de las guerras y de las peticiones de su propio padre ante la necesidad de que su hija volviese a tomar el rumbo correcto. ¿Pero hasta tal punto llegaban las cosas?

Aquella noche, por muy extraño que pudiese parecer, había sido un gran golpe a los cimientos que durante años la habían alzado.

Por suerte la nicotina obstaculizando su propia salud terminaría por "purificar" la ansiedad que sentía, y es que no hubo tan si quiera reparo ni tiempo para que la joven se encargase de prender aquel cigarrillo y colocarlo en sus labios a escasos segundos de la partida de las puertas del hospital. Pero había algo más, una presencia que si bien era capaz de sacarla de aquel espacio de confort que había creado, también le había brindado las fuerzas suficientes para afrontar todas aquellas situaciones e incluso, de dar un vuelco de ciento ochenta grados a su actitud distante y llena de trifulcas.

No lo se. — confesaría. El humo escaparía de sus labios por unos cortos instantes antes de que voltease sus orbes carmesís, creando un descarado contacto entre estos y la piel de su compañero que creaba cierta distancia entre ambos gracias a la estatura que los separaba. — Pero me imagino que tiene algo que ver. ¿Especialistas así de enfermos? Me resulta bastante extraño. En todo caso no habrían llegado a ese extremo, y mucho menos a que...esa cosa quedase así como así, tirada y sin un descanso propio. — no sabía cuanta lógica podrían tener sus palabras en aquellos momentos, mucho menos cuando decidió apartar la mirada para volverla al frente mientras se encogía ligeramente de hombros. — ¿No crees? Todo es bastante... macabro.

En sus palabras, acciones y rasgos se podría sentir la pasividad del momento. Tantas sensaciones, sentimientos y giros de tuercas habías conseguido que una vez en el exterior, la joven tratase de encontrar un rumbo, como si tal dosis de realidad se hubiese abierto paso directamente hacia sus venas como metodo infalible.

Pero en el mismo instante que aquel local se alzase frente a ambos, la albina frenaría sus pasos y dejaría caer el cigarro al suelo, sin tan si quiera meditar antes de pisarlo con la suela de su bota derecha. Realmente no le gustaba fumar, en ocasiones quizás la calmaba, pero le parecía un vicio de mierda y que le dejaba un terrible sabor de boca. Tanto aquello como el alcohol solo era un método con el cual molestar a su padre, y que de algún modo, no terminaba de convencerle. — ¿Es este lugar? — cuestionaría finalmente mientras con curiosidad se adelantaba un poco, comenzando a aproximarse a tal lugar, esperando que este la siguiese de algún modo. — De verdad que me muero por comer algo incluso después de esa mierda.
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  • Fuerza : 5
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Jue Mayo 17, 2018 10:24 pm

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Kirigakure no SatoRestaurantesPrimavera 7 DD
La pregunta no había sido demasiado concreta, ni siquiera para el muchacho. Por la misma razón, tampoco podía esperar una respuesta clara por parte de su compañera, que demostraba sus propias preocupaciones al respecto. No era para menos, una situación que los había llevado a extremos a ambos. Tanto, que con sus emociones a flor de piel, habían terminado presas de sus propias máscaras. Shin asintió, dejando escapar una exhalación grave de su garganta, evidenciando que estaba de acuerdo. La verdad es que odiaba sentirse tan perdido en el cuadro que habían tenido que enfrentar.

Sin embargo, no añadió nada más al respecto. ¿Con qué objeto? Ella estaba tan en la oscuridad como él y hasta no hacer un reporte oficial, no podrían tener más información. Y aún así, era probable que se quedaran con las dudas para siempre.

Pero la Yamanaka lo sacó de su abstracción al detenerse y tirar la colilla al suelo, haciéndole recordar la verdadera razón de estar allí juntos. La cena. El bar-restaurante estaba frente a ellos y como había presupuestado: Abierto y en pleno movimiento.

—Asintió, apartando la vista un momento hacia ella—. Te dije que estaría abierto.

La albina apresuró sus pasos casi tan repentinamente como los había detenido antes y el muchacho caminó junto a ella hacia la puerta.

Dímelo a mí... —gruñó. También podría hincarle el diente a lo primero que encontrase.

Como en el hospital, Yagami empujó la puerta, echó un vistazo hacia adentro y le cedió el paso a la kunoichi. Una vez adentro recorrería el lugar con su mirada, de lado a lado, más por costumbre que por necesidad. Se trataba de un salón cuadrado, amplio, con una cocina central. Ésta era un pequeño cubículo abierto hacia todos los costados, con mesones metálicos, que tenían planchas incrustadas donde el cocinero preparaba la comida y los clientes la recibían para llevarla a sus respectivas mesas. Las mesas creaban una línea única alrededor de todo el perímetro, mesas sencillas, de cuatro puestos, sin muchos adornos. El muro más grande —el del fondo— era llamativo a la vista por estar adornado con cientos de pequeñas piedritas metalizadas y otro tanto de pequeñas luces de colores incrustadas de manera equidistante en toda la pared. Aquello generaba reflejos de colores hacia todo el resto del lugar y le daba al restaurante un marcado acento festivo.

El lugar estaba medio lleno. Comensales ocupaban varias mesas, aunque favorecían las internas antes que las que daban contra el ventanal. En el muro del fondo, habían un portón doble, parcialmente abierto. Desde su interior, el viejo dueño del lugar parecía hablar de forma notablemente acelerada con dos militares de la aldea, a juzgar por sus chalecos y armamento. Inicialmente, en la algarabía del lugar, sería difícil descifrar el tema de conversación.

El peliazul se acercó con la naturalidad de quien conoce el lugar, hacia la pequeña cocina central, invitando con un gesto a la albina para que lo siguiera.

Deme una hamburguesa doble, con tocino y extra queso —ordenó al hombrecillo encerrado en el cuadrilátero. Luego se giró hacia la menor—. ¿Qué quieres tú, Koneko?

No pidió nada más, pero el ambiente del lugar le recordó el cansancio mental de la jornada y el olor a comida de la pequeña cocinita, aceleró nuevamente los lamentos de su estómago.
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Mayo 18, 2018 4:06 pm

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Kirigakure no SatoRestaurantesPrimavera 7 DD
La naturalidad con la que el peliazul avanzaba y abría la puerta, provocó que Tsubame no hiciese más que corresponder a cada una de sus acciones, decidiendo tomar la delantera ante aquel ofrecimiento a la hora de brindarle la voz cantante con la puerta abierta.

No dudó ¿por qué hacerlo? después de todo ambos ya habían pasado bastante como para decir que necesitaban ciertas desconfianzas entre ellos. ¿Aquella experiencia los había unido? no, no terminaba de ser de tal forma, pero por lo menos en la joven, aún a pesar de encontrarse pequeños matices de distancia — por muy pequeños que fuesen— la soltura era algo más digna de admirar, de igual forma que ciertos detalles como aquel en el que algo tan banal como la apertura de la puerta la incitase a posar su mano izquierda sobre el pecho del peliazul, generando un pequeño empujón juguetón en este antes de adentrarse por completo.

Una vez en el interior, sus orbes escarlatas viajarían por el interior del local. Su ambiente era acogedor a diferencia de muchos otros lugares, pero más lo eran aquellos colores que jugueteaban con cada rincón del lugar, dando una apariencia viva a la que la joven, no estaba tan acostumbrada. — No está mal... — diría por lo bajo, de una forma tan leve que casi ni ella podría escuchar su delicada voz perderse entre las conversaciones de todos los que se encontraban en el local. Pero sus pensamientos acabarían en el olvido al notar como su acompañante se adelantaba y junto a ello, aproximaba hasta aquella zona central del bar, provocando que después de unos pocos segundos esta le siguiese.

Pero como siempre, la curiosidad mataba al gato, algo que consiguió que sus orbes quedaran fijas en aquellos shinobis que parecían entablar conversación con un desconocido en la zona más interior, una que no le brindaba la mejor de las visiones incluso cuando llego a colocarse junto al peliazul, a escaso medio metro de él. — Lo mismo. — Se limitaría a decir sin tan si quiera pensar en lo que había pedido, una pequeña prueba de que su atención seguía puesta a donde sus orbes viajaban.

Esto no me gusta. — sentenciaría al cabo de pocos segundos de que su comanda hubiese sido cedida al encargado.

Cualquiera diría que tan solo se trataba de un rechazo instantáneo a los chalecos de sus superiores, pero tras la experiencia nocturna que habían compartido, no podía evitar estar tan crispada como un gato asustado entre un centenar de canes. — ¿Puede que esté paranoica? — cuestionaría a la par que sus piedras preciosas viajaban desde los chalecos que yacían en el interior hasta el rostro del peliazul, como si de algún modo buscase consuelo o un método de escape entre las palabras de este.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Mayo 18, 2018 9:43 pm

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Kirigakure no SatoRestaurantesPrimavera 7 DD
El siseo característico de la carne al empezar a asar en la plancha no se hizo esperar luego del pedido de ambos jóvenes. El peliazul quedó ensimismado por algunos momentos con el sonido y el olor que, estando tan cerca de la comida, había embargado por completo sus sentidos, casi haciéndole olvidar por completo aquel gesto de la albina en la entrada del lugar. De alguna forma se había roto una barrera entre ellos, que si bien no era la única, le daba a su compañía un matiz más amigable. Quizás era un detalle tonto o inocente, pero a Shin le gustaba.

Mientras el pedido era preparado ágilmente por el cocinero, Shin se giró hacia su costado derecho, desviando su mirada hacia el lugar donde su compañera parecía estar enfocada. Sí. Los había visto antes, pero no les había prestado mucha atención. Tal vez por el hambre o por estar acostumbrado a ver militares en el recinto; pero ella sí estaba inquieta por la situación. Antes de que el hubiese considerado una respuesta, la chica asumía por si sola que de alguna forma estaba predispuesta a las malas noticias, luego de un trabajo con tantas emociones involucradas.

Tal vez —concedió finalmente el peliazul, con tono relajado y devolviéndole la mirada con una ligera sonrisa—. Pero de nada sirve preocuparse antes de tiempo. Ocupémonos de la comida, luego nos ocupamos de todo lo demás.

El juego de palabras tenía el propósito de recordarle, a él mismo y ahora a ella, un adagio popular: Si el problema tiene solución, ¿de qué te preocupas? Y si no tiene solución, ¿de qué te preocupas? Pero más allá de la filosofía, él no pretendía dejar que se le fuera la comida de entre las manos, mucho menos por algo que aún no sucedía y podía no llegar a suceder jamás. Claro, tampoco podía evitar una leve sensación en la piel de la nuca, quizás encendida por las palabras de la menor, que le llevaba a temer que la noche no había terminado aún.

La comida estuvo lista al cabo de realmente pocos minutos y el hombre les alcanzó las bandejas a los chicos. Shin se adelantó a recibirlas, pero con la intención de ponerle trabajo a ella también.

¡Y un par de refajos, también! —pidió al sujeto, luego giró su rostro hacia la Yamanaka—. O si tu quieres otra cosa...

Luego se giró, dejando la decisión final y la tarea de recibir las bebidas a la chica. Se encaminó hacia la mesa de la esquina del gran salón, junto al ventanal. Se sentó de espaldas al muro y con el vidrio a su diestra, elevando su pierna izquierda sobre la silla de al lado y de forma que con una rápida ojeada pudiese tantear todo el lugar. De nuevo, una actitud más de costumbre; pero en aquella ocasión sí le interesaba poder mantener su vista hacia los militares y el dueño, para no ser tomado por sorpresa como le había ocurrido más temprano, cuando fue enviado al hospital. Dejó una bandeja frente a él y empujó la otra contra el borde opuesto de la mesa, para que la gatita se sentase frente a él. Finalmente se descolgó la katana de la espalda y la dejó apoyada contra la pared, junto a él.

Sus ojos seguirían atentamente la silueta de la albina, deleitándose un poco con el vaivén de sus caderas al caminar y tratando de apagar recuerdos de escenas anteriores, que parecían salir a relucir sin invitación en su cabeza. Más para distraer sus pensamientos, que por un acto de descortesía —que tampoco era su fuerte—, el joven tomó la hamburguesa con ambas manos, la elevó un segundo hacia ella y luego dio el primer mordisco. Diablos. Nada mejor que comer con hambre.
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Sáb Mayo 19, 2018 10:02 pm

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En el mismo instante que las orbes del peliazul volvieron a generar fricción con las de la albina, Tsubame termino por voltear nuevamente la mirada al frente, centrándose ahora en aquel pequeño cubículo del cual escapaba aquel delicioso olor.

Estaba intranquila, y sus gestos lo demostraban, pero a pesar de ello quedaba claro que aquella ligera sonrisa brindada por su acompañante, había terminado por espantar por completo los malos augurios que en su mente aún se encargaba de trazar. No estaba sola, y eso provocaba que una gran calma lentamente se fuese apoderando de su ser dado a que en aquellos momentos, parecía no encontrarse realmente conforme con la situación que generalmente la rodeaba o con los sucesos vividos esa misma noche.

Pero la llegada de ambas bandejas terminaría por reclamar por completo su atención, más aún cuando ambas fuesen tomadas por el joven. Por unos instantes mantendría el silencio ante sus palabras, pero eso no quitaría el hecho de que su ceño se encontraba completamente fruncido. — ¿Refajos? — cuestionaría al instante por lo bajo. ¿Qué diablos era aquello? pero ya sería tarde para obtener una respuesta no solo porque el joven se había marchado de su lado, si no también porque el mismo encargado ni si quiera se había parado a escuchar las palabras de la albina cuando coloco dos de aquellas desconocidas bebidas sobre la barra. No hubo queja que llegase a adornar sus labios a pesar de ello, y sus delicados dedos se encargarían así de tomar ambas bebidas y acto seguido, partir.

Tras una audaz mirada daría de inmediato con él, algo que la encaminaría directamente hacia la mesa donde coloco ambas bebidas, una frente a él y otra sobre su propia bandeja. — En mi vida había escuchado sobre esto. — admitió sin llegar a sentarse, aprovechando la libertad de sus manos para aprovechar y deshacerse de la chaqueta que durante la noche la había acompañado y acto seguido, pasearla hasta sus caderas donde se encargaría de anudar sus mangas de forma rápida y algo descuidada. — Pero confiaré en eso de que lo que no mata engorda. — añadiría mientras paseaba los dedos hasta las aberturas de su descuidada camisa que había dejado algo más a la vista su ropa interior por su costado izquierdo, un detalle que vislumbraría el exquisito gusto que la joven portaba con el color esmeralda de su mirada y los detalles negros que paseaban por su fino sostén.

Colocadas sus prendas se encargaría de tomar asiento frente a él y tras esto, alzar sus piernas por debajo de la mesa con sumo desdén para colocarlas con una confianza inquebrantable y molesta sobre la pierna izquierda de su acompañante, dejando así que notase como la zona de los tobillos de su bota quedaban sobre sus muslos y acto seguido, se cruzaban entre si, de forma que sus piernas quedasen cruzadas y el fuese su punto de apoyo mientras se recostaba contra la parte trasera del asiento. — ¿Te molestan? — cuestionaría mientras sus orbes viajaban hasta su rostro, brindándole una sonrisa juguetona que buscaba mancillar la tranquilidad o provocar algún tipo de fricción que demostrase lo odiosa que podía llegar a ser a veces incluso en los momentos menos esperados.

Sus manos viajarían así sobre le mesa, buscando antes que nada la bebida para así eliminar el sabor a nicotina de sus labios mientras lo observaba, tratando de encontrar la respuesta no solo de entre sus labios, si no también en su mirada.
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Shinren Yagami
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Dom Mayo 20, 2018 3:37 am

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Masticando su primer bocado, el chico no respondió inmediatamente. Asintió ampliamente con su cabeza, y estiró su siniestra para tomar el vaso de la mesa y regalarse un largo sorbo de la bebida dulce de cebada. Estaba helada y refrescante, como siempre. También le permitió tragar más fácilmente la comida que tenía en la boca, para exponer una respuesta.

Me imagino que no —dijo un momento después—. Una receta de un país olvidado. Es una cerveza suave y dulce. ¡Deliciosa!

No agregó nada más, considerando que la chica se retiraba, una vez más la chaqueta, aquella noche. ¿Qué tipo de relación tenía con aquella prenda, que iba y venía constantemente? Claro está, el chico ya había tenido una momentánea degustación de aquella vista y le había fascinado, aunque hubiese sido capaz de disimularlo bastante bien hasta ahora. De no ser por la hamburguesa que de nuevo viajaba a sus labios, quizás no podría hacerlo de nuevo. Sus ojos no se despegaron de aquel lateral, que insinuaba una exquisita figura bajo la tela de premeditados colores. El siguiente mordisco fue desmedido. Sí. Tenía hambre, pero por poco muerde más de lo que su boca era capaz de digerir. Su atención estaba completamente en otro lado, sólo disimulada por el movimiento de sus maseteros. También estaba inclinado a pensar que ella lo hacía completamente a propósito para provocarlo, lo que de ser cierto, se le antojaba mucho más que atractivo y peligrosamente interesante.

Un nuevo sorbo de su refajo ayudaría a sus glándulas salivales a disponer del bocado, aunque lentamente. Sintió en su muslo derecho el peso de las piernas de la chica mientras se acomodaba con pretendida indiferencia. Sí. Eso quería que pensara, pero la verdad el gesto pícaro en sus ojos y el tono de su voz, no eran precisamente de apatía. No podía pasar media hora sin que la personalidad de la chica hiciese un intento de prevalecer. Por su parte, Shin estaba empeñado en no dejarse molestar. O no demostrarlo, al menos.

¿El qué? —Fingió no tener idea de lo que hablaba su compañera.

Miró a todos lados, pretendiendo encontrar alguna razón para molestarse, aunque sabía muy bien de lo que hablaba. Luego se encogió de hombros, buscó sus luceros escarlata con su mirada, le obsequió un gesto de resignación y dio un nuevo sorbo a su vaso. Después de todo, no le molestaba realmente, la chica no pesaba demasiado y eso él lo sabía muy bien. No había olvidado aquella primera vez...

Y bien... —soltó en tono animado, luego de bajar el vaso—. Ahora sí podrás decirme tu nombre, ¿no? Me lo debes.

El énfasis al final de su oración, no tenía otra intención que recordarle a la menor las palabras con que se había amarrado aquel día de la pelea callejera. Una primera cita, había dicho ella. Bueno. De acuerdo a sus propios conceptos, la comida contaba. Esperando su respuesta y como acto reflejo, desvió un instante sus ojos hacia el dueño del local, para confirmar que seguían tranquilos y sin sorpresas.
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Dom Mayo 20, 2018 6:23 pm

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Sería estúpido decir que no había sido consciente de como la mirada del peliazul se había deleitado de alguna manera con el método con el cual la albina se había deshecho de su tan amada chaqueta. ¿Buscarlo? Mentiría si dijese que Tsubame no era una chica juguetona, o por lo menos que quien la acompañaba causaba en ella una horrible necesidad por llamar su atención. ¿Quería cautivar su mirada? posiblemente fuese un sentimiento propio de una joven de su edad que ahora, comenzaba a ser consciente de lo agradable que podía ser estar acompañada por alguien que no solo se preocupase por lo problemática o irresponsable que podía llegar a ser.

Almas jóvenes, libres... ¿Qué más se podía pedir? Ella tenía todas las cartas de su mano para ser lo que en aquellos momentos mostraba.

Pero no había quien pudiese eliminar la necesidad por seguir siendo el centro de atención con sus actos confianzudos y quizás, poco adecuados, aunque él, parecía no luchar contra aquello, si no más bien tratar de seguir su juego a la hora de ignorarla, como si una cuerda se encontrase entre ambos y ninguno quisiese mermar la fuerza con la cual sostenían aquellos enredados lazos. ¿Su cuestión? Solo bastaría con una sonrisa curvada por parte de la joven, manteniendo aquella picardía antes de que su siniestra viajase nuevamente sobre la mesa para colocar la fresca bebida y tomar con cuidado la hamburguesa junto con lo que parecía un envoltorio bien precintado en la parte baja para poder comer sin muchas preocupaciones.

¿Es esto una cita? — cuestionaría de inmediato, haciéndose la ingenua mientras que sus orbes escarlata viajaban por el alimento que decoraba ahora sus manos, inspeccionándolo con un brillo que delataba el hambre que estaba destrozando cada resquicio de su cuerpo. Finalmente, ni un muerto podría quitarle la necesidad por llevar algo a sus labios. — ¿Acaso te hace falta? Me gusta Koneko. — se haría de rogar un poco antes de dar un despreocupado mordisco a tan deseada hamburguesa. No le importaba comer sin pudor ante él, mucho menos cuando a poco estaba de rugir su estomago si no fuese por el corto trayecto hacia el local.

Sus orbes no podrían evitar volver a fijarse en el rostro del peliazul mientras sus piernas seguían estáticas sobre la derecha de el, y como era obvio, podría notar como la mirada de este viajaba seguramente al mismo lugar donde tiempo atrás ella había estado observando, como si tuviese la necesidad de recibir respuestas que la alejasen de las responsabilidades.

Aquello de algún modo no le gustaría, después de todo no solo robaba la atención del joven, si no que además la hacía temer porque las responsabilidades llegasen a caer nuevamente sobre sus hombros aquella noche, como si no hubiese sido suficiente con la telenovela de suspense que tiempo atrás habían compartido bajo el tétrico sótano del hospital.
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Shinren Yagami
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Lun Mayo 21, 2018 4:15 am

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La mirada del peliazul se mantuvo apenas unos segundos en los tres hombres, al otro costado del recinto. Por suerte, no había interrupciones en su línea de visión y bastó aquel breve momento para notar que los gestos del dueño del local lucían airados por momentos y preocupados otro tanto, pero ninguno de ellos parecía preocuparse por nadie más en el sitio. Por el momento, el recelo contagiada por la albina, sólo era eso: Paranoia.

Sus ojos volvieron a buscar los de ella. Realmente aquel momento giraba en torno a la menor, desde cualquier posible ángulo que lo viera. Él no acostumbraba a comer acompañado. Sus relaciones interpersonales, gracias a sus conflictos familiares, no eran lo más ejemplar. Y su carácter competitivo no hacía muy fácil tener amistades reales. Pero con ella, aún a pesar de su personalidad dominante y elevada, se sentía a gusto. Se divertía. Sobretodo, sentía que podía ser él mismo, sin la máscara de la hipocresía con que muchas veces tenía que disfrazarse, para desenvolverse en un ambiente estrictamente militar. Y tampoco era tonto, a juzgar por las confianzas que había empezado a tomarse, parecía que ella también empezaba a relajarse en su compañía.

Le encantaba, sobretodo, el juego que habían empezado tácitamente; donde ninguno de los dos cedía pero tampoco querían dejar. El chico se encogió de hombros, para restarle importancia al cuadro del fondo, con los militares y la amenaza de tormenta.

¡Claro que sí! —afirmó el muchacho, con gesto decidido, respondiendo a su pregunta anterior—. A menos que prefieras hacerla oficial con un beso...

Su tono juguetón se acompaño de media sonrisa pícara en sus labios, intentando ponerla un poco contra las cuerdas. Estaba seguro que encontraría algún comentario astuto para responder; pero sus gestos no serían tan fáciles de ocultar y menos aún cuando aún masticaba su primer bocado. El juego continuaba y él sonreía.

No hace falta —concedió finalmente—. Para mí, siempre serás Koneko. Pero para el reporte de la misión, necesito tu nombre real.

Se sacaba un as de la manga, para contrarrestar la renuencia de ella. Si era honesto, no era algo importante. El nombre de una persona no decía nada sobre ella, que no pudiera descubrirse de otra forma. De hecho, el apodo con que la había bautizado los hacía más cercanos que el resto del mundo que pudiera conocer su nombre. Sin embargo, con ella todo entraba a hacer parte del concurso. Incluso algo tan simple como su nombre.

A menos que prefieras donarme tus ganancias... —presionó un tanto más allá, buscando picarle la lengua.

Para ese momento, las imágenes tétricas del muerto, los órganos y el desagradable aroma del hospital había quedado enterrado en el olvido. Al menos, su avidez por un nuevo mordisco de su vianda, no demostraba ninguna molestia al disfrutar de la tan ansiada comida.
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Tsubame Yamanaka
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Mar Mayo 22, 2018 3:52 am

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No hubo momento en el que sus orbes se separasen del rostro de su acompañante, menos aún por la búsqueda de una respuesta que la mantuviese alejada de la realidad que tiempo atrás habían vivido. Pero como era obvio, ella no había sido la única en captar la intranquilidad que de algún modo había en el ambiente, por lo menos cuando en un lugar como aquel, no era común dar con superiores y mucho menos, en aquellas circunstancias.

Pero no podía evitar buscar algún tipo de consuelo en la realidad, y es que, aún a pesar de lo que acontecía, entre ellos parecía haber un matiz diferente que al menos a ella la tranquilizaba, y la llevaba a sentir la necesidad de continuar manteniendo su atención en él a pesar de las inquietudes que azotaban su cuerpo.

Desgraciadamente, en aquel momento, había recibido un golpe lo suficientemente fuerte como para que su diestra se alzase, y obstaculizase sus labios por unos instantes en los que terminaba por digerir la moderada cantidad de comida que aún mantenía en sus boca.

¿Un beso? Si no fuese porque deseaba luchar contra la humillación de admitir su inexperiencia en ese tipo de campos, posiblemente se hubiese atragantado ¿Pero como caer con palabras como aquellas? Realmente no era su estilo. — Anda ya, ¿es así como le pides un beso a una chica? — comentaría de inmediato antes de colocar aquella hamburguesa sobre la bandeja una vez más y tras ello tomar la bebida con una libertad terriblemente abrumante. — Todas las citas finalizan con el chico acompañando a la chica frente a su casa y dándole un beso ¿No es así? — la naturalidad con la cual invadía por completo el terreno peligroso volvería a robarle una sonrisa divertida. Sus piernas por el contrario se moverían ligeramente por encima de su muslo, como queriendo hacerse de notar sobre este mientras jugueteaba con la bebida entre sus dedos por unos instantes. — Así que puedes tomar mis ganancias de forma temporal hasta que consigas robarme mi nombre de forma legal. — le retaría antes de dar un nuevo trago a la curiosa cerveza.

Pero sus propios pensamientos o temores parecían tomar protagonismo, dando paso a un giro inesperado por parte de la albina que en tan solo cuestión de milésimas de segundos, se encargaría de bajar sus piernas del muslo de su acompañante para así, girar su cuerpo en dirección al interior del local.

Parecía que quienes se encontraban trazando lineas en una apurada conversación habían finalizado, y solo haría falta de unos pocos instantes para que los que parecían liderar aquella pequeña intromisión, comenzaran a salir del interior del gran bar para deambular por los pasillos. — Mierda. — diría antes de volver la mirada al frente, provocando que por unos instantes sus orbes cayesen contra la mesa, tratando de evitar el contacto visual con los hombres que ahora trazaban un camino en dirección a la mesa de ambos jóvenes.

¿No deberías estar en el hospital? — profunda pero a su vez elegante, la voz de aquel hombre parecía dejar a un lado la brusquedad característica de un superior para enmarcar una confianza digna de temer con la albina. El parecido entre ambos era tan brutal que dejaba en claro la razón por la cual esta ahora mostraba una agria mueca en su rostro.

No eran más que dos gotas de agua que demostraban el parentesco hasta un punto irreal. Pero Tsubame, como de costumbre, dejaría mucho que desear en modales mientras que por el contrario, las orbes rojizas de su padre viajaban por la mesa para así buscar respuesta por parte del acompañante de la joven. — ¿Un amigo? — cuestionaría casi de inmediato antes de tender su diestra en dirección al joven. — Tenma Yamanaka, soy el padre de Tsubame. — momentos incómodos enmarcados a un claro estilo conocido.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Mar Mayo 22, 2018 9:28 am

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Esta vez el joven había logrado ubicarse un paso adelante en el juego de ambos. Esta vez se esperaba sus reacciones y para su satisfacción, había adivinado correctamente. La sensación de bienestar empezó al verla sufrir un breve momento de embarazosa inseguridad, prolongado fatídicamente por la comida que no había terminado de masticar aún. Quizás había sido sólo un momento, pero la mano en sus labios y sus pupilas ligeramente inquietas, no habían pasado el escrutinio de unos ojos ámbar que sabían dónde buscar.

Pronto sus palabras intentaron recuperar el tiempo perdido, atacando en lugar de defenderse. Shin tenía que admitir que la menor, en su duelo de ingenio, era indiscutiblemente una gran rival. No podía descuidarse ni un segundo, aunque por el momento, llevase la carta ganadora. Esperó a que terminara de hablar, para no dejarle espacio para escapar. Incluso le devolvió la sonrisa con la misma picardía que ella demostraba.

Sólo después de aquel reto, en el que parecía olvidarse que hacia no más de una hora había estado entre sus brazos y completamente a su merced, el muchacho contraatacó.

En el amor, como en la guerra, todo se vale —dijo con burlona elocuencia—. Sin embargo, no tienes que renunciar a tu dinero. Si quieres un beso, sólo dímelo...

Pero sus palabras quedaron colgadas en el aire al ver que el gesto en el rostro de su compañera había cambiado drásticamente luego de girar la cabeza hacia la fuente de sus preocupaciones. El cambio había sido tan abrupto, que el chico olvidó por un momento su victoria inminente, para elevar su vista hacia los dos hombres que se acercaban por el pasillo.

Los chalecos, los protectores, el estilo de uniforme característico los ubicaba en la jerarquía sin mayores explicaciones. En cierta manera sabía que ese momento llegaría y agradecía que para entonces, ya la mitad de su hamburguesa había sido despachada. Mientras ellos alcanzaban la mesa, Yagami dio un sorbo adicional a su bebida para aclarar la garganta, antes de ponerse de pie en gesto de respeto y dejando ver en el proceso su bandana en el muslo izquierdo. Sin embargo, lo que realmente lo sorprendió fue encontrarse con una imagen enmarcada de la Yamanaka, en versión masculina, más vieja y más formal también, a decir verdad. Recordó las palabras de la chica, cuando aún estaban en el hospital y ella le explicaba que su padre era la razón de su participación en el evento zombie.

No tuvo tiempo de hacer más preguntas... Ni comentarios agudos. Lástima, aquella habría sido una oportunidad dorada para él. Pero ambos sujetos habían alcanzado su posición y el peliblanco increpaba directamente a su hija. La gatita, a diferencia de todo lo que el peliazul conocía de ella, había perdido su habilidad de maullar como por arte de magia.

El hombre entonces, desvió su atención hacia Shin y éste correspondió a su gesto con premura.

Shinren Yagami, señor —dijo con tono grave, tratando de mantener la compostura y demostrando su educación militar—. Recién terminamos el trabajo en el hospital —informó, ante el mutismo de la chica.

¿Tsubame, eh?

No pudo evitar desviar sus ojos hacia ella por un breve instante, buscando el contacto visual, para hacerle saber que había perdido otra batalla más, aquella noche.
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Mar Mayo 22, 2018 6:38 pm

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En los gestos de la joven no había ni un solo detalle de educación o aquello a lo que llamaban como "Código militar", algo que demostraba no solo que se encontraba en confianza, si no también que para su desgracia, acostumbraba a mantener su postura rebelde incluso en los momentos que requerían la atención de cualquiera que se prestase a dicha vocación. Era Kunoichi, pero parecía no estar dispuesta a digerir por completo sus responsabilidades, algo que quedaría a recaudo de la mirada sorpresiva por parte de quien se había denominado como su padre al escuchar el reporte de quien se encontraba junto a ella.

Su cuerpo por el contrario al del peliazul se mantendría quieto, resbalando lentamente por el asiento como si tratase de esconderse por completo, aunque, como era obvio, la naturalidad y el respeto entre ambos hizo que la molestia se dibujase rápidamente en las facciones de su rostro. — ¿Podrías seguir a lo tuyo? Eres jodidamente molesto. — la tosquedad de su tono de voz trataría de romper los formalismos, más aún tras aquella presentación que el peliazul había respondido con una formalidad que había conseguido que su padre terminase por ofrecerle una rauda mirada, ofreciendo una llamada al aprendizaje de esta que parecía ya bastante perdido. Para colmo, había robado su nombre sin permiso alguno, como si de un regalo se tratase, y algo que le pasaría factura tras sentir la mirada del peliazul.

Se había convertido en el centro de atención, y aunque fuese algo que siempre había alimentado su ego, en aquellos momentos se había convertido en una completa pesadilla.

Deberías aprender de tu compañero, Yagami. Al menos el sabe como comportarse ante sus superiores, no como tú, Tsubame. — palabras que se clavarían en el orgullo de la albina. ¿Recibir una reprimenda en un momento como aquel era el mejor método de avergonzarla. — Supongo que eres quien acompañó a mi hija en la misión. Me gustaría darte un merecido descanso después del dolor de cabeza que seguramente te habrá causado, pero necesito que os ocupéis de un asunto.

Finalmente la joven terminaría por erguirse en el asiento hasta que su mano provocase que la bebida quedase nuevamente en la superficie de la mesa. Quería acabar con aquella humillación lo antes posible, misma razón por la cual sus manos acto seguido viajarían hasta la madera, tomando esta como punto de apoyo para levantarse. Desgraciadamente para cuando estaba apunto de dejar escapar aquel veneno que se acumulaba en sus labios, el nombrado como Tenma Yamanaka — y padre de la joven— ya palpaba el interior de su chaleco para sacar así un pergamino, que si bien carecía de sellos oficiales, plasmaba la letra de uno de los asistentes del dueño del local, marcando así la dirección donde se hallaba la vivienda de este. — El cocinero no se ha presentado en todo el día. Uno de los encargados se ha encargado de ponerme al tanto y de algún modo sospecha que algo pudo haberle pasado dado a ciertas actuaciones extrañas desde la mañana del día anterior. — dadas las indicaciones, el hombre simplemente lanzaría el pergamino en dirección al peliazul, como si de algún modo no llegase a fiarse de su propia hija.

Tsk... — sería su única queja, observando así las actuaciones del albino antes de dirigir la mirada hacia su acompañante. Estaba segura de que si comenzaba a hablar simplemente comenzaría una batalla campal y ya se sentía lo suficientemente ultrajada como para continuar con aquello.

Por suerte aquel que acompañaba a su familiar y portaba sus mismas prendas, simplemente se limitaría a dar un rápido vistazo a la mesa antes de golpear el hombro del albino, un gesto que tan solo le haría conocedor de como este se retiraba hacia el exterior del local.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Miér Mayo 23, 2018 12:11 am

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A pesar de disfrutar aquel momento y la situación en que ahora parecían estar envueltos ambos jóvenes, las palabras del peliblanco lograron descolocarlo por un momento. Una cosa era reñir con su hija y otra avergonzarla frente a un desconocido. El dilema era complejo, pues siendo también su superior, no podía decir nada para evitar aquella reprimenda y todos sus juegos terminaron reducidos a la nada, en menos de un minuto. No obstante, trató de mantener sus gestos impasibles y devolviendo su mirada hacia el hombre. No quería agobiar más a la muchacha, que a todas luces, estaba completamente fuera de lugar.

Como si la primera mitad de aquella noche hubiese sido fácil para ella —o para él mismo, siendo francos.

¡Señor! —Su escueta respuesta seguía respetando la cadena de comando, pero si tenía que escoger un bando, era obvio que escogería el de ella—. Tsubame hizo un buen trabajo —soltó, casi sin pensar—. Pero hay un cadáver allá en el sótano, que creo que algún experto debería ir a investigar.

No se sentía particularmente orgulloso de intentar defenderla, pero tampoco se sentía culpable. Simplemente su sentido de justicia era algo particular y en aquel momento ella no parecía tener el arrojo para contrarrestar las palabras de su padre. De otro lado, si los iban a enviar a otro trabajo, era mejor dejar el parte acerca del muerto viviente del hospital. Aunque si era honesto consigo mismo, no había querido mencionar ese detalle por temor a estar equivocado.

Un momento después atrapó el pergamino que le lanzaba el jounin, en pleno aire. Luego de escuchar la explicación, extendió el trozo de papel y leyó rápidamente para identificar el lugar al que debían dirigirse. Las indicaciones eran precisas y si su memoria no fallaba, el lugar no estaría muy lejos. Asintió hacia el militar.

¡Nos encargaremos! —confirmó un momento más tarde, manteniendo su mirada fija y elevada—. ¿Dónde debemos reportarnos cuando le encontremos?

Una pregunta válida. Un encargo como aquel, debía tener algún tipo de conducto regular para mantener la investigación activa, aunque a juzgar por la situación entre padre e hija, dudaba que su superior fuera a encargarles algo de gran envergadura. Seguramente el hombre estaría enfermo y por ello no había ido a trabajar. Casi podría jurar que eso era lo que pensaba el padre de Koneko, en ese momento.

Sus ojos se desviaron una vez más hacia la albina, buscando en ellos su consentimiento para proseguir con la tarea que acababa de aceptar. Sus ojos casi podrían gritarle lo que estaba pensando.

La noche no ha terminado aún.
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Tsubame Yamanaka
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Miér Mayo 23, 2018 2:28 am

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Escuchar como su compañero aceptaba aquella misión consiguió que el mundo se le viniese encima. No era una joven responsable ¿Pero dos misiones en una noche? Realmente parecía un completo milagro viniendo de la abina. Aún así, no podía luchar contra aquello, más aún cuando en momentos como esos se encontraba entre la espada y la pared, algo que se acentuó cuando pudo observar como el peliazul le devolvía la mirada, causando que sus dedos lentamente se fuesen resbalando por la madera, como si tratase de dañar esta bajo la yema de sus dedos. ¿Enfadada? En aquellos momentos el gran cumulo de sentimientos era lo suficientemente grande como para que realmente no supiese cual era su estado de animo.

Sabré dar con él. — diría casi de inmediato, buscando así acallar a su propio padre que entreabría los labios para seguir con las ordenes. — Después de todo es imposible no saber donde está este desgraciado. — añadiría casi escupiendo mientras sus manos iban con completa libertad en búsqueda de aquella hamburguesa y la bebida, tomándose rápidamente la cerveza y dejándola nuevamente en su lugar.

Tras aquello,  el sonido de la silla siendo apartada por sus piernas, y el descaro de su caminar la llevaría al lado de Shinren, por el lateral que obviamente, no se encontraba el ventanal. — Nosotros nos marchamos entonces. — Diría antes de voltear y brindarle una amplia sonrisa a su padre, una que si bien parecía portar inocencia se encontraba repleta de un aura algo más oscura. — No tenemos que hacer aquí y realmente pretendíamos aprovechar la noche juntos, si no fuese porque apareciste. — tras sus palabras se encargaría de juntarse un poco más al joven, chocando así ligeramente su hombro contra el brazo de él, como si quisiese darle claros indicios a su padre de que entre ellos, había algo más que simple compañerismo. Su mano pasaría así a rodear el brazo del peliazul, acariciando lentamente su piel hasta acercarse a su mano, buscando así agarrar esta por unos segundos en caso de que este se lo permitiese. — Igual muchas gracias por aparecer, así podremos gastar nuestro dinero en otro tipo de cosas. — dicho aquello se separaría del peliazul tras darle un pequeño tirón, como queriendo incitarle a simplemente dejar a su padre atrás.

¿Qué padre gusta de saber que su hija menor de edad se encontraba "jugando" con chicos? Si bien era una chica completamente independiente y con las capacidades suficientes para protegerse a sí misma, aquello no quitaba que realmente seguía siendo el pequeño tesoro de aquel superior que había cambiado por completo su rostro formal para mostrar uno algo desconcertado ante los actos de su hija. Era obvio que por su culpa, el joven acabaría en el punto de mira del Yamanaka. — ¿Vamos Shin? — cuestionaría en caso de que este dejase que la joven jugase, y acto seguido voltearía su cuerpo a la par que soltaba su mano, y se alejaría de la mesa en dirección a la salida, volviendo así la mirada a la hamburguesa que hasta el momento se había mantenido en su otra mano, cogida con sumo cuidado.
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Miér Mayo 23, 2018 8:01 am

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Cuando los ojos del peliazul conectaron brevemente con los de la chica, sus gestos lo dejaron perplejo. Lucía agitada, enojada, frustrada. Pero de fondo, era totalmente imposible de leer. El tono que había usado con su progenitor segundos atrás, la actitud de incomodidad y la hiriente inflexión de sus palabras, cortando bruscamente el diálogo entre ellos, parecía llevar un significado mucho más profundo de lo que aparentaba a simple vista una relación normal de padre e hija. Con su concentración enfocada a mantener su ceño inmóvil, no podía encontrar una teoría factible para tanta tensión en el ambiente.

El chico no sabía mayor cosa acerca del jounin. Ella no había contado demasiado, así que estaba completamente en blanco y su actuación empezaba a hacerse más por inercia, que por una indicación clara de la razón.

El chirrido corto e intenso de la mesa al ser empujada sobre el suelo súbitamente, lo devolvió a la realidad. Una donde estaba justo en medio de una pelea que no era suya desde ningún punto de vista. Lo más notorio: La chica, en medio de su enojo, casi se atravesaba la madera de la mesa por acercarse a su costado. Además, tomaba repentinamente la voz cantante, dirigiéndose al albino directamente, sin darle al genin ningún indicio de lo que pretendía.

Un deliberado contacto de parte de ella y sus siguientes palabras, cargadas de un tono venenoso y camorrista, despertaron una señal de alerta en el muchacho, que aunque no comprendía bien la dirección en que ella lo empujaba, sabía que si la dejaba continuar el más perjudicado sería él. Y esta vez no era una simple contienda entre ellos: Estaba un superior que podría hacerle la vida imposible si no hacía algo.

Tsubame moría de hambre —terció el muchacho retrocediendo su brazo en el momento mismo en que sintió sus dedos rozarle—. Y a decir verdad, yo también.

Para darle fuerza a su argumento —y porque tampoco quería dejar la mitad de su comida en la mesa— se inclinó un poco apoyando la palma de su mano izquierda en el brazo de la menor para detener su inesperado y conflictivo avance. Con su diestra envolvió parcialmente lo que quedaba de la hamburguesa en su envoltura y se incorporó de nuevo, apretando la piel de la albina para incitarla a salir de la esquina en que se encontraban, en busca de la libertad —si cabía tal término, luego de aceptar el nuevo trabajo—. Empezó a avanzar, por delante de ella, hacia el pasillo que daba a la salida.

Pero no hay problema. Terminaremos de comer en el camino hacia allá —añadió, hablando con toda la naturalidad que era capaz, hacia su superior—. ¡Señor!

El tono final elevado, reafirmando una señal de respeto en el momento en que pasaban junto a los militares y buscando evitar cualquier otro espacio en que ella pudiese retomar sus previas intenciones. No estaba seguro del daño hecho hasta el momento, pero tenía que salir de allí pronto antes de que pudiera empeorar. Dando largas zancadas finalmente le dio la espalda al jounin y su compañero, en busca de la puerta de salida. De no haber nuevas interrupciones por parte de ninguno de los Yamanaka, el chico empujaría la puerta y saldría del lugar, manteniéndola abierta para que ella saliese con la misma premura.

¿Que diablos fue todo eso, Koneko? —cuestionaría con seriedad, tan pronto estuvieran a algunos pasos del restaurante.
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Miér Mayo 23, 2018 6:14 pm

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Notar la negativa por parte de las acciones del peliazul provocaría que su sonrisa pasase de ser real, a una forzada que poco a poco se iría eliminando de su rostro.

¿Un error? sus propios actos en busca de hacer rabiar a su padre se habían caído directamente al vacío, creando en ella un malestar propio de un rechazo desmedido en la ocasión menos adecuada. No era alguien que reparase en los errores, y realmente, el respeto para ella se encontraba tan atrofiado que solo el hecho de ser la hija de un hombre con cierto rango en la aldea, la había mantenido hasta el momento en libertad por sus malos actos o bruscas palabras que desmerecían por completo el mismo símbolo de aquella bandana que ni si quiera en esos momentos portaba, no solo por su atrofiada memoria, si no también por su indiferencia.

El "mínimo" contacto que había buscado con el peliazul, se había convertido en un arma de doblefilo y, aunque dejase que este siguiese con el transcurso de sus acciones, la única respuesta por su parte sería el de mantenerse estática y simplemente dejarse llevar en los momentos que este le brindaba pequeñas señales para actuar, provocando no solo que le brindase el espacio suficiente a la hora de alejarse de él, si no también de seguirlo hasta la salida sin mencionar más palabra que aquella última mirada en dirección a su padre antes de abandonar el local.

¿Quería estar ahí? Obviamente la escenita finalmente le había terminado de quitar el apetito, y escuchar una vez más la voz del shinobi de la niebla, lo único que ocasionaría era que esta desviase su camino por unos instantes para así  avanzar en dirección al lateral derecho de la calle, donde se encontraba un pequeño contenedor de basura. — Que más da. Hagamos la misión y listo. ¿Hay que buscar al dueño no? — la mala gana de sus actos, la voz y la forma con la que demostraba no haber escuchado la mayor parte de las palabras de su superior, confirmarían que en esos instantes, no se encontraba del mejor humor. — Lo que menos me apetece es hablar así que me gustaría que te limitases a guiar. — junto a sus palabras el sonido de su comida caer en el interior de la basura dejaría en claro la mezcla de sentimientos que causaban un caos horrible en el interior de su cuerpo.

Una vez la hamburguesa se precipitase al interior del contenedor, su derecha viajaría hasta uno de los bolsillos de su chaqueta, aquella que aún se encontraba anudada en su cadera. Tras unos instantes rebuscando en su interior, terminaría consiguiendo dar con el utensilio que tiempo atrás había tomado en el interior del hospital, una mascarilla completamente blanca y de papel. No le agradaba mostrar su rostro, y en una situación como esa parecía convertirse en uno de sus métodos de huida por muy estúpido que pudiese llegar a parecer para cualquiera que no se encontrase conspirando en el interior de sus pensamientos.

La gran molestia la llevaría así a permanecer en silencio tras haber dedicado tales palabras a su compañero, mientras que sus orbes rehuían de cualquier tipo de contacto visual que no la encaminase al frente.

Lo que menos quería en aquellos momentos era encarar al peliazul.

Pero sus mirada perdida finalmente encontraría puerto para tomar los elásticos laterales de la mascarilla y así, alzar sus manos para colocarla con sumo cuidado de no atrapar su larga melena en el transcurso de su accionar.
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Shinren Yagami
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Miér Mayo 23, 2018 8:22 pm

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Cuando el peliazul comprendió las intenciones de su compañera con la comida que acababa de rescatar del restaurante; sumado a su tono de voz enojado y sus palabras crudas y secas —completamente diferente a el tono que tenían antes que apareciera el jounin—, aquel exhaló con desgano, percibiendo un ambiente revuelto y que, de cierta manera, volvían al punto de inicio. Shin giró sus ojos en gesto displicente y bajo su mirada para concentrarse en su propia merienda. Destapó el envoltorio, pues por su parte, no pensaba jugar al shinobi hambriento en otra misión.

Creo que es el cocinero quién no apareció a trabajar —explicó sin mirarla, aún andando calle arriba en dirección a la zona residencial—. Y ayer en su turno tenía algunas actitudes extrañas, pero no dice nada específico al respecto.

Se encogió de hombros, finalizando su explicación. No había nada más que pudiera aportar al conocimiento de ambos. De otro lado, la zona residencial no estaba lejos y quería terminar de comer antes de llegar allí. Sus pasos no eran lentos, pero tampoco denotaban ninguna prisa.

Dio un nuevo mordisco a la hamburguesa, que para esas alturas estaba ya tibia. Extrañó no haber traído consigo la bebida también, pero ahí adentro lo único que podía pensar era en escapar de una situación embarazosa. Su masticar si evidenciaba un poco el afán que tenía por terminar de satisfacer su apetito, antes de llegar a lidiar con el sujeto. Si su memoria no le fallaba, creía saber de quién se trataba: Un hombre bajito, gordo y de manos grandes. Le  había visto antes en el local y recordaba que solía ser un hombre bonachón y de buen talante con los clientes. ¿Qué podría haberle sucedido?

En el silencio subsecuente, generado por el mutismo de la chica; que para colmo de males se había encajado un tapabocas en la cara, reemplazando la tela oscura que solía llevar, como si aquello pudiese aislarla del resto del mundo que no la comprendía; el mayor aprovechó para despachar rápidamente lo que le quedaba de su comida, contribuyendo al ambiente desabrido que se había generado nuevamente entre ambos. Sólo que esta vez, el chico no estaba jugando; simplemente trataba de darle su espacio a ver si solita dejaba de amargarse la vida por cosas que no tenían sentido.

Claro, tampoco podía olvidar que desconocía los fundamentos de aquella relación malograda de ella con su padre, así que no era quién para juzgar.

Luego de varios minutos de caminar, siguiendo las indicaciones del papel, se adentraron en una cuadra del barrio bajo de la zona residencial y caminaron hasta una casa grande en la última esquina del lugar. Más allá de ese punto no había más viviendas, sólo vegetación y árboles que se perdían en la neblina de la noche, dándole a todo el conjunto con aspecto intimidante.

Según esto, esa es la casa —dijo Shin, señalando el lugar con la siniestra, luego de revisar una vez más las líneas del pergamino—. Salgamos de esto de una buena vez. ¿Vale?

Su tono se agitó por un momento, recordando súbitamente todo el estrés del paseo en el sótano del hospital; pero en ese momento un aullido de dolor se dejó oír en el lugar. Provenía directamente de la casa que estaban mirando. Si no se equivocaba parecía el grito de dolor de un perro. En seguida, se escuchó un característico estruendo de cosas caer desparramadas contra el suelo o algún muro.

Instintivamente los ojos del chico buscaron el rostro de su compañera a su costado. ¿Qué diablos estaba sucediendo allí?


Última edición por Shinren Yagami el Vie Mayo 25, 2018 2:10 am, editado 2 veces
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Jue Mayo 24, 2018 4:16 pm

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Si había algo a lo que la albina se negaba rotundamente, era a contribuir de algún modo al ambiente que los rodeaba. Su molestia y aquel aura que encandilaba cada centímetro de su cuerpo eran un veneno, que si bien no había forma de captar a simple vista, se podía notar con el silencio o la pesadez de sus pasos cuando iniciara la marcha una vez más.

Cada uno había decidido tomar su propio rumbo, aunque si era de tal forma había sido por los petulantes actos que habían encarado aquella incomoda situación no muchos minutos atrás, cuando aún la mirada rojiza de quien portaba su misma sangre, recaía cual justiciero sobre las hombros de la joven, y adornaban coronas que hasta el momento, ella prefería ignorar. No era su estilo, para nada, siempre lo había demostrado. Ser una persona realmente coherente en ocasiones o correcta en sus acciones era una pesadilla que nunca podría llegar a opacar, pero más lo era cuando alguien se encontraba siendo testigo de como su padre gustaba de brindarle lecciones de vida, que seguramente, — por no decir obviamente— se encontraban completamente ligadas a lo que realmente necesitaba una joven perdida como ella.

Pero su orgullo había sido mancillado, y aunque cada paso que daba era un modo de ir enterrando de mala manera el problema, así era ella, alguien que prefería echar gasolina a todo lo que rodeaba la infección, pero nunca, lidiar con el asunto que penetraba cual plaga en el asunto, e incluso, ella misma. Eso mismo sería lo causante de que sus ánimos no fuesen más que caer en picado, como si, por cada segundo que pasase, su orgullo la incitase a alzarse aún más y mostrarse menos flexible con aquella circunstancia que por suerte, poco a poco se cubría por el manto de niebla que parecía alzarse tan solo por el abrazo de la noche.

El camino para ella sería incomodo y a su vez infernal, ¿para que mentir? Todo el "buen rollo" que habían forjado para ella se había hundido en la mierda, y no había modo de recuperarlo, incluso en el mismo instante que llegaron hasta la zona residencial y las nuevas indicaciones por parte del mayor, fueron nombradas, y provocaron que sus orbes escarlata abandonasen la nada para observar el lugar.

Entrabrió sus labios, como si realmente quisiese hablar, pero no llego a decir nada, gesto que por suerte caería al vacío gracias a la cutre "tela" que cubría sus labios.

El aullido, sería el mayor de los detonantes.

No. — monosílabo que escaparía de sus labios antes de que su cuerpo simplemente se lanzase a la aventura. ¿Una loca anarquista como ella tocar a la puerta? no era su estilo, mucho menos por aquel sonido que juraba, que provenía de un animal, lo único que ella había aprendido a apreciar a lo largo de los años.

En cuestión de tan solo unos segundos, la albina se apartaría del costado de su acompañante, buscando así con sus orbes alguna apertura que pudiese llegar a tomar, no sin antes ocuparse de evitar los obstáculos que pudiesen suponerle irrumpir en el pequeño jardín que componía el inicio de la entrada, el cual abarcaba los metros cuadrados suficientes como para brindar pequeños pasillos de dos metros de grosor en cada uno de sus costados, rodeados por vallas de madera vieja que tiempo atrás, posiblemente le habrían brindado una apariencia algo más delicada.— Lo voy a matar. — admitiría abiertamente mientras corría y con la fuerza que sus piernas podían brindarle, se impulsaba para saltar por el frente derecho y frontal a la casa, dando así con el final de la lisa valla que la colocaría a metro y medio por encima del suelo. Desde ahí, con solo un simple vistazo, la prominente estructura con matices ligeramente tradicionales se encargaría de mostrar la simpleza del lugar que constaba de una entrada por su lado izquierdo, la cual yacía cerrada, con un pequeño techo y ventanales en el piso superior. Su única apertura, se encontraría por el lateral contrario, donde un balcón de dimensiones prácticamente ficticias y de aparente cornisa desleal, mostraban unos cristales corredizos con una pequeña fila que incitaba la brisa a entrar.

Con tan solo un impulso, y sin más palabras que decir, Tsubame flexionaría sus rodillas y, acto seguido saltaría aprovechando los cortos dos metros de separación y cuatro metros y medio de altura, para tomar posesión de la pequeña barandilla del balcón y acto seguido, cuando sus botas militares domaran dicha infraestructura, moldearía la pequeña abertura con la yema de sus dedos, empujando el cristal al costado, y perdiéndose ante la vista del peliazul al irrumpir en el dormitorio sin permiso.
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Shinren Yagami
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Mayo 25, 2018 5:13 am

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El grito animal había oprimido algún tipo de botón en las fibras emocionales de la peliplateada, que sin detenerse a calcular o a cuestionar su siguiente movimiento, se había lanzado contra la casa en franca carrera. En sólo un momento la joven había saltado la cerca que defendía el jardín de la casa y ahora se abalanzaba en un salto espectacular hacia un pequeño balcón en el costado derecho de la edificación.

Tsk —masculló el peliazul, ligeramente mosqueado.

Sólo faltaba algo así. Con el malhumor que había demostrado ella con su silencio, su tapabocas y su ceño fruncido, Shin no consideró, ni por un momento, la opción de detenerla para planear una aproximación más estratégica. Aunque él hubiese maniobrado de forma diferente y sin importar las razones de ella, la suerte había sido echada y Shin no podía dejarla entrar sola a la casa. Sin embargo, él no estaba ofuscado y aunque por un momento consideró seguir la misma ruta que ella, al final logró tomar una decisión más objetiva. Ella era shinobi y eso significaba que hasta cierto punto, podría defenderse sola. A decir verdad, en aquellas circunstancias, temía más por cualquiera que se atravesara en su camino.

El, por su parte, saltó la cerca y corrió en dirección a la puerta del costado izquierdo. Si quería aprovechar el elemento de la sorpresa, tenía que ser la carnada y buscar atraer la atención de quien fuera que estuviera dentro de la casa. Golpeó la puerta con el puño cerrado, cuatro golpes secos y sonoros buscando anunciar su presencia en el lugar y acto seguido empujó la puerta con el hombro, en un movimiento brusco y repentino, apoyando todo su cuerpo con el impulso. La cerradura cedió fácilmente y la hoja de la puerta viajó con fuerza hasta chocar contra el muro, luego de ciento ochenta grados de giro. Aquello aumentó aún más el estruendo de su ingreso.

Sin embargo, en lo que parecía ser un piso inferior, los objetos parecían seguir cayendo al suelo, cristales rotos y golpes secos se sucedían sin descanso, a intervalos completamente irregulares. El aullido no se repitió y con toda la algarabía que podía sentirse dentro de la casa, tampoco se escuchaba ningún otro tipo de quejido.

La sala de estar, dónde había entrado Shin, no tenía un orden posible de describir. Cojines rotos, cuadros en el suelo y piezas de madera de sillas y trozos de vidrio estaban desparramados por todo el lugar. Era completamente caótico. Pero lucía más como una destrucción aleatoria que la búsqueda sistemática que podría significar la presencia de un ladrón. Al fondo se veía un comedor tirado hacia el costado, algunas sillas rotas y pedacitos de cerámica por el resto del lugar. Al fondo del lado izquierdo, en completa oscuridad, la puerta que el chico supuso que daría a la cocina. Un par de puertas más al costado derecho del muro principal y al final del recinto, del lado derecho, la desembocadura de unas escalera. Una de subida y una de bajada.

¡Hey! —vociferó golpeando el muro con el canto de su mano derecha, mientras caminaba hacia las puertas laterales—. ¿Hay alguien en casa?

Su intención se mantenía igual: Mantener la atención —y el peligro— hacia sí mismo. Esperaba que su compañera supiera qué hacer, si algo salía mal.

De otro lado, la habitación a la que había accedido la joven, desde el balcón, parecía ser la principal. Se podría ver desorden de ropas y sábanas, algunos platos sucios en la mesa de noche, la cama destendida y el colchón desalineado. Un vaso de agua en el suelo, roto, dejaba un charco en la mitad del cuarto y cientos de pequeños vidrios desperdigados por el suelo. No había un alma en el lugar. Una puerta hacia el costado izquierdo parecería ser la salida hacia un pasillo totalmente en la penumbra. Del lado derecho, también a oscuras, una puerta casi completamente cerrada, con algunas marcas diagonales sobre la hoja. Si las examinaba de cerca, podrían haber sido realizadas con un elemento corto contundente. Desde ese piso también se lograría escuchar los gritos del muchacho e, incluso, el barullo de la planta más baja.

No había ninguna fuente de iluminación encendida dentro de la casa. Sólo la escasa luz que lograba colarse desde afuera, a través de las cortinas de las ventanas.
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Tsubame Yamanaka
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Miér Mayo 30, 2018 11:17 pm

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Sus botas realizarían un ligero eco en el momento que se posasen sobre el suelo de madera que componía el piso superior, pero, para su desgracia, no habría señal de vida en aquella habitación que se encontraba frente a ella.

Sus rojizas orbes tratarían de examinar cada rincón del lugar con un rapido movimiento de estas, pero lo espeluznante que resultaba el mal estado de la habitación tan solo provocaría que su ceño terminase por fruncirse con suma brusquedad. ¿Qué diablos estaba pasando ahí? ¿Y quien era capaz de vivir en esas horribles condiciones? Su mente divagaba, pero más lo harían sus pasos a medida que avanzaba por la habitación. Primero sería el mal estado de aquel colchón y las olvidadas sabanas que retiradas marcaban el terror de la noche, y finalmente, el crujir de aquellos cristales en el momento que sin percatarse de ello, pisase el liquido cristalino que yacía perdido sobre la madera. Pero no habían sonidos, no había nadie, ni un solo atisbo de vida o de lo que aparentaba ser un animal maltratado.

En búsqueda de respuestas, la albina echaría un vistazo, aprovechando el simple reflejo de la luna que entraba por el pequeño balcón del que había llegado, pero en cuando decidiera tomar rumbo hacia la puerta del lateral derecho, agacharte frente a ella, y examinar los cortes que marcaban su superficie, se daría cuenta que fuese lo que fuese que había causado aquello, no la iba a ayudar, más aún tras verificar que en el interior de aquella habitación, no había absolutamente nada.

Finalmente, la voz del peliazul provocaría que la joven voltease en dirección a la puerta que daba hacia el pasillo, poniéndose en pie y, rápidamente, se encargaría de dirigir sus pasos hacia la salida de aquel lugar.

Escalofriante, no había otro método con el cual citar aquello que la rodeaba, más aún ante la carencia de luz que la hacía dudar de que realmente en el interior del lugar, llegase a haber algún tipo de ser humano. — Maldita sea. — se limitaría a decir mientras sus orbes, en plena penumbra trataban de captar una mínima señalización sobre que realmente existía vida en el interior. Pero ni si quiera haría falta más que un simple vistazo tras ser consciente que la única habitación de aquel piso, era la habitación en la que segundos atrás había estado.

No se lo pensaría dos veces, menos aún al recordar aquel sonido que poco tiempo atrás la había hecho arder en ira y que serviría cual detonante para que comenzase a bajar las escaleras. No tardaría así mucho en llegar hasta el piso inferior y junto a ello, aparecer por el final de aquella casa, frente al peliazul a pesar de la gran distancia que los separaba. — Nadie. — diría rápidamente antes de bajar el último escalón y dar un rápido vistazo al lugar. Posiblemente, si no se encontrase angustiada por aquel aterrador aullido, habría sentido como un escalofrío recorría su espina dorsal ante aquel terrorífico lugar.

Pero cuando estaba decidida a avanzar, su atención sería robada por aquellas escaleras que proseguían a un piso inferior. Genial, un sótano otra vez.

Por unos instantes el silencio sería su único consuelo, pero no podría evitar alzar sus orbes en búsqueda del peliazul, como si en aquellos momentos, se encontrase esperando instrucciones de su parte. Después de todo, carecía de información y el silencio no ayudaba en absoluto.
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Shinren Yagami
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Jue Mayo 31, 2018 8:52 am

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A pesar de sus repetidos intentos por alertar de su presencia, la situación dentro de la casa no variaba. El sonido de trastos caer y cosas romperse continuaba en la planta inferior, a intervalos sin ningún patrón. En el primer piso, sin embargo, reinaba una amenazante quietud. Un entorno cargado de malos presagios y un extraño olor a fruta podrida merodeaba por todas partes, sin que el peliazul pudiera identificar su procedencia.

Sus ojos no habían logrado acostumbrarse aún a la penumbra del lugar. A pesar de forzar su vista, entrecerrando sus párpados, no podía vislumbrar más que las figuras de los objetos por sus sombras más oscuras. Mucho menos prever los obstáculos a su paso, lo que aminoraba su facilidad para moverse en medio de los destrozos. En vano intentó buscar un interruptor en aquel muro del costado derecho.

Diablos... —masculló. La piel de su espalda se erizaba de nuevo en anticipación a lo desconocido.

Una segunda historia de terror en la misma noche. Esta vez menos gráfica pero mucho más siniestra y enmarcada por la naturaleza misteriosa de la oscuridad. Esta vez, la amenaza se sentía mucho más real que cuando habían descendido al sótano del hospital.

El muchacho se asomó cautelosamente en cada una de las dos puertas que logró distinguir en aquel costado de la edificación, palpando de costado, encontró los deseados interruptores, sólo para descubrir que ninguno funcionaba. No había señales de vida en ninguno de los dos, aunque en la oscuridad las sombras empezaban a jugarle una mala pasada; sin comprender aún que se trataba de su propio miedo interponiéndose a su razón.

Al salir de la última habitación, giró su rostro recorriendo una vez más la sala de estar, hasta toparse con una silueta que terminaba de descender de las escaleras. La caricia helada del pánico incipiente alcanzó a reptar por la piel de su abdomen, justo en el momento en que escuchó la voz de la Yamanaka reportar que el piso de arriba compartía la misma ausencia que el suyo. Antes de haber sido consciente de ello, ya había flexionado ligeramente sus rodillas y su manos habían viajado a los estuches de sus muslos, presas de su instinto defensivo.

Con una exhalación de alivio relajó su estancia y avanzó unos pasos hacia ella.

Igual... —Sacudió la cabeza, el ceño fruncido.

El pasillo que protegía la caída de las escalas, hacia el sótano de la casa, se perdía completamente por la ausencia de iluminación natural o artificial. Absolutamente negro. Sin una fuente de luz, tendrían que enfrentar la amenaza completamente en desventaja y tanto su razón, como su instinto, le decían que no era buena idea.

¿Tienes tu encendedor? —preguntó un momento después, recordando sus cigarrillos—. Ninguno de los focos funciona.

En caso de una respuesta afirmativa y mientras ella se ocupaba de encender la pequeña llama, Shin echaría un breve vistazo a la cocina, sin adentrarse demasiado. También la encontraría vacía. A decir verdad, no sólo vacía sino completamente en orden, salvo las piezas de un plato roto en la entrada de la misma.

Luego de su pesquisa regresaría hacia ella, esperando que la pequeña flama fuese suficiente para mostrarles el camino hacia abajo. Pero antes de llegar a decidirse, ambos podrían escuchar claramente un carraspeo en la madera, rápido e irregular, que provenía de la oscuridad de las escaleras. No avanzaba ni retrocedía. Parecía estático allí abajo. Se confundiría por momentos con los destrozos opacados que provenían de la misma dirección; pero de algo podían estar seguros: Apremiaba.
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Tsubame Yamanaka
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Vie Jun 01, 2018 1:09 am

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Tras la llegada de la albina al piso inferior, sus orbes tardaron en acostumbrarse durante unos instantes a la penumbra. Pero nada eliminaría el hecho de que había sido consciente de aquella exhalación por parte del mayor, algo que causaría que sin poder evitarlo una de sus cejas se alzase ante la confusión ¿a que se debía aquello? ¿quizás lo había asustado? posiblemente en otra ocasión se habría reído de aquello, pero en esa, especialmente, su única acción sería la de bajar las manos hasta los bolsillos de sus cortos pantalones, tanteando estos antes de terminar con estas en los de su chaqueta que aún yacía anudada a sus caderas.

Hmmm... — se limitaría a decir a modo de afirmación mientras acompañaba el sonido de sus labios con el elegante chasquido del encendedor al ejecutar un pequeño movimiento con su muñeca.

Su rostro se iluminaría parcialmente con la pequeña llama, mostrando una vez más sus delicadas facciones que se veían obstaculizadas por el manto blanquecino de aquella vulgar mascarilla que había cogido prestada en el hospital.

¿Crees que...? — diría, tratando de entablar una nueva conversación con el peliazul cuando sus orbes se iban acostumbrando a la pequeña llama que iluminaría ligeramente la estancia aunque fuese con una debilidad extenuante.

Deseaba comprender la razón de aquel caos, la razón por la que tiempo atrás el aullido había rasgado cada centímetro de su cuerpo, pero sobretodo, conocer al culpable de aquello. Pero su cuestión se había roto en miles de pedazos con aquel último sonido que provenía de la parte baja de la casa, robando su atención y provocando que en un movimiento algo brusco, volviese sus rojizas orbes hacia las escaleras.

El silencio helaría su sangre, de la misma manera que lo haría aquel sonido que solo provocaba que malos augurios atacaran cada uno de sus sentidos. Pero no temería, no en aquella situación aún a pesar de que en otras circunstancias, posiblemente hubiese peleado por cual sería su posición en la "misión", llevándose la carta ganadora, la retaguardia.

Sin tan si quiera dar paso al dialogo, y siendo la portadora de la llama, Tsubame giraría sobre su propio eje para adelantarse y comenzar a bajar las escaleras con el encendedor en su derecha y alzado hacia el frente, iluminando el camino con sumo cuidado.

No tenía fuerzas para hablar, y perjuraba que en aquella situación, era lo menos indicado aún a pesar de que tan solo se encontrasen buscando a un "simple cocinero".

Los nervios se habían esfumado, ya no era la misma joven miedosa que se había dado a conocer frente a un cadáver que había cobrado vida por algunos segundos, y tampoco aquella que había dejado correr las lagrimas en un cuerpo ajeno dado al gran dolor que le había causado su compañero, menos aún, la débil joven que tiempo atrás había estado a escasos segundos de caer dormida entre sus brazos dado al cansancio. Ahora era una Kunoichi, una que si bien no ardía ante sus obligaciones, lo haría por aquello que realmente la preocupaba, una vida.

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Shinren Yagami
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Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Vie Jun 01, 2018 6:20 am

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La discusión entre ambos jóvenes había terminado antes de empezar. Aquel carraspeo ansioso interrumpió la atención de ambos y la joven se adelantó hacia las escaleras. Shin no podía menos que sorprenderse con aquella actitud, que hasta ahora no había demostrado su compañera. Se ahorraba las indirectas y los comentarios mordaces para lanzarse en primer lugar, dejando de lado cualquier precaución; pero de cualquier manera, no era el momento de ahondar en las causas. La situación demandaba enfocarse, pues aquel grito no podía ser otra cosa que una víctima.

El muchacho avanzó detrás de ella, observando atentamente hacia abajo, por encima de su hombro. Las falanges de su siniestra se mantenían dentro del estuche de su muslo, acariciando el acero de uno de sus kunais.

El corredor ofrecía —a la escasa luminosidad de la llama del encendedor— una visión directa de una puerta cerrada en el fondo. De madera, al igual que el resto de la casa. Los muros del mismo, con una cenefa en su centro, daba salida a unas viejas barandas laterales que permitirían el apoyo de las manos. Del costado derecho, el muro tenía algunas marcas que contrastaban con la pared del frente. Similares a las del baño de arriba, líneas que sugerían cortes descuidados y aleatorios, que se interrumpían a sólo un metro del pórtico final. El espacio para descender las escalas era más angosto de lo usual, poco más de un metro más o menos, lo que obligaría a los chicos a caminar uno detrás del otro.

Los pasos de ambos arrancarían agudos chirridos ocasionales de la vieja madera de las escaleras, no importaba que tan cuidadosos fueran al avanzar. En el momento que la chica alcanzara el último tercio del recorrido, uno de esos sonidos se elevó notoriamente por encima del resto, ocasionando un inmediato silencio dentro de la planta a la que se dirigían. Los trastos dejaron de caer, los golpes detuvieron su cadencia irregular, sumiendo la casa en el más absoluto silencio.

Excepto por el carraspeo en la esquina inferior derecha de la puerta. Que en medio del silencio se acompañó también de un claro ladrido tras la hoja. Luego aquellas rozaduras incrementaron su velocidad y los ladridos continuaron elevándose, como en un intento de llamar la atención.

¡Mierda! —mascullo el chico, finalmente ofuscado. Las sospechas dejaban de serlo y finalmente encontraban a su víctima: Un perro, que además parecía estar pidiendo ayuda desesperadamente—. ¡Rápido, Koneko!

El tono de la voz del chico era apremiante. Ella iba adelante así que tendría que ser ella quien abriese la puerta y enfrentase el cuadro primero. Como fuera, él tendría que cubrirla desde atrás. Lo que más le preocupaba en ese momento era que con el resto de la casa completamente vacía, fuera quien fuera que hubiese causado todo el caos en los pisos superiores, también estaría en aquel recinto con el animal.

Al acercarse a la entrada reparaba en el suelo, la chica podría ver un pequeño reguero de un líquido viscoso, rojo oscuro, que se filtraba por debajo de la puerta. A su espalda, aquel detalle escaparía completamente del rango del visión del chico, que por la situación de la caída y lo angosto del espacio, sólo podría ver las acciones de su compañera.

Si ella intentaba abrir la puerta, notaría cierta resistencia al principio. Para cuando lograra abrirla una cuarta parte de su recorrido, una sombra se escabulliría del la habitación hacia el pasillo. La silueta blanca y negra de un cachorro Siberiano de no más de medio metro de altura. Lo que más llamaría la atención sería una enorme mancha roja —del mismo líquido espeso en el suelo—, en todo su costado derecho, desde el hombro hacia la cadera. A pesar de la luz opaca y vibrante, podría notarse también que el animal se movía con mucha dificultad y cojeando, por lo que su intento de huir escaleras arriba, terminaría en un corto salto infructuoso, chocándose contra la bota de la kunoichi.

El impacto sería seguido por un quejido lastimero del can.
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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Sáb Jun 02, 2018 1:35 am

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El peso de la situación recaía con suma brusquedad sobre los hombros de la albina, pero la adrenalina, y el misterio provocaban que aquello no le importase lo más mínimo aún a pesar de aquel antro de mala muerte en el que se encontraban. Ya fuese su enfado, la intriga o el orgullo, ya nada importaba, aunque cabía destacar que la presencia de aquel joven, no pasaba desapercibida, menos aún por el hecho de que sentir como este se encontraba cubriendo sus espaldas, le brindaba una seguridad que ni ella misma podría calificar en ninguno de los sentidos.

El escalofriante crujir de la madera bajo sus botas comenzaba a alimentar el tétrico matiz que decoraba las pequeñas escaleras, mientras que, ante ellos la única muestra de vitalidad yacía en la llama que a duras penas alumbraba el camino, por lo menos, hasta que aquel sonido al otro lado de la lejana puerta llegase a sus oídos.

Un animal, tal cual tiempo atrás su misma cabeza había digerido.

Su garganta se había secado, provocando que ni un simple gesto de vitalidad llegase a mostrarse en su rostro mientras sus orbes se abrían de par en par, y antes de que el mismo peliazul pudiese animarla a seguir adelante, ya la joven se había abalanzado a terminar por recorrer el tercio que la separaba del piso de abajo. — ¡Hey! Tranquilo, no pasa nada. Te vamos a ayudar. — hablaría rapidamente, mostrando cierto temblor en sus palabras mientras corría en dirección a la puerta. Su corazón parecía luchar por escapar de su cuerpo, de la misma manera que el mismo temblor de su diestra mientras mantenía aún el encendedor en su mano.

Una vez sus rápidos pasos la llevaran hasta el frente de aquella puerta, el sonido de sus botas pisando lo que aparentaba ser sangre pasaría a segundo plano. Estaba ansiosa y con una meta fija, ni si quiera un detalle como aquel había llegado a ser captado por la fémina.

Cógelo, rápido. — se limitaría a decir, llevando así su brazo hacia atrás junto con el encendedor. Después de todo, para abrir aquella puerta y lidiar con lo que hubiese en el interior, antes debía de cederle aquel objeto al peliazul, pero para su desgracia, sus palabras no compaginarían con sus actos, y antes de que pudiese sentir las manos de su acompañante tomando el objeto, lo dejaría caer por pura torpeza, un detalle que sería acompañado por el seco sonido del metal golpeando contra la madera, consiguiendo no solo que la llama se apagase, si no que además el encendedor quedase en el olvido sobre la sangre.

Mierda, mierda, mierda... — el temblor y nerviosismo de sus palabras tan solo sería seguido por el sonido de como empujaba la puerta con todas sus fuerzas, hasta que finalmente, no solo la sensación de esta al ceder, si no también de aquella presencia escapar, provocaría que la joven apartase las manos de la madera.

En un movimiento rápido sus manos bajarían, tratando de palpar aquella presencia antes de que fuese tarde. — Shin, no veo nada. — diría con una tonalidad ansiosa en su voz.

Pero tan solo serían cuestión de segundos para que, al sentir como el pequeño animal no solo chocaba contra ella, si no también dejaba escapar aquel pequeño quejido, la joven actuase.

Su corazón se quebró en aquel mismo instante, de la misma forma  que lo hicieron a la par sus piernas que, en pánico, buscarían chocar contra la madera y rodear con sus brazos el cuerpo del can, tratando de encontrar un método de no solo mantenerlo junto a ella, si no también comprender la situación en la oscuridad.

Tan solo el sonido de sus rodillas golpear contra la húmeda superficie, y un nuevo quejido del animal en cuanto la joven rodease su cuerpo, darían a conocer que efectivamente, no solo estaba herido, si no que ante la ausencia de luz posiblemente, habría errado a la hora de rodear el cuerpo de este con aquella torpeza.

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  • Concentración : 28
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Shinren Yagami
Kiri Gennin

Re: It's not over yet [Presente]

Mensaje por Shinren Yagami el Sáb Jun 02, 2018 6:29 am

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Una vez más la albina se lanzaba hacia el peligro, cegada por lo que escuchaban sus oídos. De alguna forma el chico sabía que debía ser así, pero en ésta ocasión las circunstancias lo habían puesto en la retaguardia. Un lugar donde realmente no le gustaba estar. Sin embargo, ya la suerte había sido echada y apresuró sus pasos detrás de ella, aún pensando en la amenaza tras la puerta.

Las marcas en la pared llamaron su atención, lo que le hizo detenerse un par de pasos detrás de ella y su mano fue a la pared analizando el descubrimiento. Antes de poder analizar o hacerse, al menos, una idea de lo que aquello podría significar, su compañera lo instó a hacerse cargo del fuego, pero antes que él pudiera alcanzarla, el mechero cayó al suelo y murió su llama.

La oscuridad los envolvió instantáneamente, sin tregua. Sus ojos quedaron completamente inútiles y por mucho que los forzara, no percibía ningún resquicio de luz que le permitiera dilucidar siquiera la sombra de la menor. Su mente hizo eco a las palabras de la chica, que fueron la única pista que obtuvo para adivinar su posición exacta. La ansiedad de enfrentarse al peligro completamente ciego, le hizo avanzar hasta la voz e inclinarse para buscar aquella fuente de luz que podía significar la diferencia entre una víctima o tres.

¡Yo tampoco, maldición! —replicó de inmediato—. ¡Háblame! Me guiaré por el sonido de tu voz. ¿Abriste la puerta? ¿Alcanzaste a ver al perro?

Mientras lanzaba sus preguntas, se dejó caer el suelo y chocó ligeramente el cuerpo de su compañera. No lo suficiente para desestabilizarla, pero sí para saber con más exactitud dónde estaba. Sus manos palpaban desesperadamente el suelo buscando a tientas. Sin éxito. Sin embargo, casi en su oído, percibió la respiración agitada del animal y un nuevo quejido.

Antes de poder preguntarle algo más al respecto, un gruñido de ultratumba se dejó oír muy al fondo de la habitación, a través de la puerta semiabierta. El impacto de algo más caer al suelo y el característico sonido de pasos sobre la crujiente madera que empezaron a acercarse hacia la puerta. El tono del bufido también se acercaba y aumentaba su intensidad.

¡Mierda! —masculló el peliazul, que inmediato se enderezó y se pegó a la pared de la izquierda, para dejar el paso hacia arriba libre—. ¡Coge al perro y llévatelo! —ordenó sin dudar—. ¡Ahora!

Shin no podía permitir que el peligro los tomara por sorpresa en medio de un pasillo que no dejaba espacio para maniobrar. Mucho menos cuando no podían ver absolutamente nada. No obstante, por lo menos podría intentar detenerlo lo suficiente para que ella se pusiera a salvo. Ella y el animal. No había tiempo de explicar nada y Yagami esperaba que ella confiara lo suficiente en él, para hacerle caso.

Era una maldita misión del más bajo rango ¿no? Tampoco podrían haberlos enviado a lidiar con una amenaza realmente peligrosa. En ese momento el chico no creyó que el padre de la chica pudiese hacer algo así. No a su propia hija. Por su bien, esperaba no equivocarse.

Como pudo se deslizó hasta sentir la madera de la puerta y la haló hacia sí mismo para cerrarla nuevamente. Apoyó su hombro izquierdo contra la hoja, de tal manera que pudiera cargar súbitamente todo el peso de su cuerpo contra la misma y en el momento en que el hombre —o lo que fuera— estuviese cerca, usar la misma superficie de la puerta para protegerse mientras intentaba alejarlo de las escaleras.
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