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Gloriosa Aldea [Pasado]

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Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Vie Mayo 18, 2018 1:47 pm



Había salido de permiso de mis funciones como protectora de la pequeña Tora, así que estaba pasando mi tiempo de descanso en las inmediaciones de la aldea, entrenando y continuando con mi preparación militar, fue entonces que recibí una misión de rango intermedio donde tendría que llevar un acompañante, para mi suerte la misión debería completarla en un par de días así que podría reunirme con la persona que iría conmigo, después de todo hace un tiempo me habían tocado unos personajes que no tenían la más remota idea de cómo ser militares, enviaría entonces a un jovencito con una nota en dirección al hogar de aquella joven, el mensaje convocaba Kazashi Furukawa a una reunión en la zona de entrenamiento de la aldea, allí sin lugar a dudas podríamos conversar y prepararnos estratégicamente para lo que sería el trabajo en unos días. El punto específico de encuentro era la zona boscosa en su respectiva entrada, por mi parte llegaría tres horas antes para continuar con mis rutinas de entrenamiento.

Una camisa manga larga negra, por sobre esta el chaleco táctico Chuni, pantalón y sandalias del mismo color, eran las prendas que me caracterizaban en mis rutinas de entrenamiento, en mi cabeza en forma de cintillo se encontraba incrustada la placa con el símbolo de la aldea en una especie de tela rojiza, mientras aguardaba la llegada de la joven me treparía a un árbol, buscando una rama lo suficientemente gruesa para hacer barras, una vez la encontré empezaría a subir y bajar mi cuerpo usando mis brazos, comenzando una secuencia, mientras tanto en mi cintra de manera elegante como si se tratará de una katana se encontraba el tanto por la parte trasera de mi cinturón, seguiría entonces en mi jornada de capacitación.

El fresco clima era relajante, el sol de momento oculto ante la cantidad de nubes que decoraban los cielos, quien madrugaba siempre podría obtener las mejores cosa, solo ansiaba que la joven pudiese llegar y que al menos estuviera lo suficientemente preparada para la doctrina militarizada de nuestra gloriosa aldea.

Stadisticas:

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
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  • Concentración : 60
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Vie Mayo 18, 2018 5:56 pm

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
País del RayoKumogakure no SatoPasado
La llegada de la carta marcó un punto de inflexión en la rutina de Kazashi. Últimamente, agradecía cualquier distracción, por más insignificante que pareciera, que le diera una excusa para dejar de comerse la cabeza con el futuro. Desde hacía casi dos años, esa palabra se había convertido en un tabú para ella. O en algo peor, incluso. ¿Hacia dónde quería guiar sus pasos? ¿realmente tenía el valor suficiente como para aportar algo a la situación actual que vivía el mundo? ¿acaso una respiración como la suya podía significar un cambio? ¿podía suponer una diferencia? no, una no, la diferencia que tanto tiempo llevaba esperando. No vales tanto, Furukawa. Se trajo a sí misma de vuelta a la realidad, porque, aunque le pesara más que ninguna otra cosa, no podía permitirse malgastar las horas mordiéndose las uñas y pensando a gran escala.—Por ahora, céntrate en el presente.—contuvo ligeramente el aliento mientras desdoblaba el papel, casi como si esperara encontrar algún encargo secreto y confidencial que tan sólo pudiera ser llevado a cabo por ella. Por supuesto, se equivocaba.—Vaya, se ve que los altos mandos han oído hablar sobre mi gran habilidad para comer bollos de canela y quieren conocer a la persona detrás del mito.—ironizó con ligereza, al tiempo que se pasaba una mano por el pelo y se acercaba, no sin cierta apatía, al estrecho cuarto que su padre utilizaba como despacho. Toc, toc. Como era de esperarse, se le clavó una astilla en el nudillo. Si es que no tenía suerte ni a la hora de llamar a la puerta.—Me voy, ¡tengo una cita! ¡no me esperes despierto!—bromeó, apresurándose a escapar por la puerta principal antes de que el hombre pudiera salir de su cárcel de formularios e interrogarla al respecto. Sus pequeñas venganzas personales.

De camino hacia el campo de entrenamiento, se le heló ligeramente el corazón; aunque le gustaba quitarle importancia al asunto, lo cierto era que le preocupaba un pelín la improvisada quedada. Normalmente, nadie solía requerir su presencia. Ni siquiera para preguntarle la hora o pedirle un café. Frunció el ceño y, mientras le daba una patada a una piedra cualquiera, se entretuvo canturreando entre dientes la primera cancioncilla que se le vino a la mente. No le iba eso de ponerse dramática: si el mundo le daba la espalda, pues qué se le iba a hacer. Aunque pudiera parecer lo contrario, Kazashi era terriblemente consciente de su insignificancia, del poco peso que aportaba a una balanza. Mientras enfilaba la recta final hacia el punto marcado para el fortuito encuentro, se ciñó con más ahínco la robusta calabaza que cargaba a la espalda y se pintó su mejor sonrisa de oreja a oreja. Optimismo ante todo, se dijo. Tal vez, estuviera a punto de conocer a la persona que marcaría un antes y un después en su vida; oh, sí, la conocería, la impresionaría con su increíble carisma natural, la convencería para que se convirtiera en su maestra y, de un momento a otro, al ritmo de alguna canción pegadiza, se convertiría en una heroína con todas las letras. Qué bonito -y qué barato- era soñar. Una lástima que, de nuevo, Kazashi no fuera, precisamente, una ilusa. Odiaba la realidad, pero, para bien o para mal, se le hacía imposible ignorarla. Desgraciadamente, no se le daba bien eso del autoengaño que tanto practicaba la juventud del momento. Te haces vieja, Furukawa; tendrás que cambiar de aficiones. Finalmente, la vio. Allí, aferrada a una rama, llevando a cabo lo que tenía toda la pinta de ser una actividad imposible para ella; rubia, fuerte e imponente. De alguna manera, le recordó a un girasol; siempre buscando el sol.—¡Hola! digo, ¡buenos días, mi capitana!—saludó con improvisado optimismo, claramente dispuesta (o, tal vez, resignada) a asumir su papel de subalterna. Era lo que tenía ocupar el puesto más bajo del escalafón: con el tiempo, la lengua se resentía de tantas veces que una se veía obligada a mordérsela.—Soy Kazashi Furukawa, encantada.—inclinó la cabeza hacia delante, queriendo imprimir cierto elegante respeto a sus movimientos. Pero nada, más que un soldado demostrando sumisión a su superior, parecía un bebé pato agradeciendo a los cielos haber encontrado a su madre. Tenía que practicar eso de las reverencias, sin duda. Carraspeó, incómoda.
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Sáb Mayo 19, 2018 5:09 am



Mis brazos se doblaban ayudándome a sobrepasar el rostro a la altura de la rama, repetía aquel ejercicio constantemente para fortalecer el cuerpo, después de todo tenía una inmensa responsabilidad al pertenecer a la guardia real, sin embargo el día de hoy más que entrenar personalmente quería enfocarme en la preparación de mi compañera de equipo para la misión que nos habían asignado, me detuve dando una exhalación de aire al escuchar su voz para finalmente dejar que mis manos se abrieran permitiendo a mi cuerpo caer al piso de pie, la joven que había citado finalmente había llegado, giré la vista por sobre mi hombro pues ella se encontraba a unos cinco metros en mi espalda, — Buenos días. — respondí ante su primeras palabras para finalmente acomodarme girando mi cuerpo de manera tal pudiera quedar frente a frente con ella manteniendo obviamente las distancias.

Mi vista le dio un rápido vistazo a su cuerpo, destacando par de puntos importantes, el primero la ausencia de la placa que le representaba como miembro de nuestras gloriosas fuerzas militares, segundo aquella calabaza en su espalda, semejante a las que usaba aquel muchacho al que casi le saco los ojos durante un entrenamiento, respondí cortésmente a su presentación inclinando mi cabeza de la misma forma que ella, — Hoshino Yatori, Chunin y la encargada de la misión que nos han asignado. Es un placer.  — finalicé mi presentación en ese instante para quedármele mirando fijamente, mi rostro era vacío, más que vacío inmutable e imperturbable, mi mirada seria y apática, demostrando una inocencia acompañada de una madurez impecable.

— Kazashi. — expresé llamándole por su apellido suponiendo que estaba dicho en el orden correcto — ¿Por qué no llevas tu insignia reglamentaria? Aquella que nos identifica como Kunoichis de esta gloriosa aldea. — reproche con serenidad, sin alzar la voz y sin siquiera mostrarme afligida o molesta, — ¿Te avergüenzas de ser Kunoichi? — pregunté y sin darle tiempo alguno para responder — ¿Te sientes incomoda de mostrar que perteneces a Kumogakure no sato? — guardaría silencio mientras le miraba con tranquilidad, pesé a que eran terribles acusaciones las que estaba haciendo mis gestos en el rostro no llegaba siquiera a asomarse. Respiré hondo para quedármele mirando aguardando su respuesta.

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  • Resistencia : 30
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Sáb Mayo 19, 2018 11:35 am

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
País del RayoKumogakure no SatoPasado
Aunque le hubiera gustado poder mantener la metáfora del girasol, lo cierto fue que, cuando Yatori Hoshino se giró hacia ella, no le recordó precisamente a una flor buscando el sol. Más bien, parecía un juez condenando a muerte a un pobre desgraciado sin antecedentes. Jo, para un apodo bueno que se me ocurre, voy y fallo el tiro. Antes de que pudiera intentar enmendar su equivocación, su señoría volvió al ataque y, con la misma firmeza e insipidez con la que se había presentado, la acusó de los cargos que tenía en su contra. Como era de esperarse, Kazashi había empezado con el pie izquierdo su aventura profesional. Hasta en el nombre se había hecho un lío: si es que ni en eso podía destacar. Al parecer, algunas cosas nunca cambiarían; algunas situaciones, sencillamente, no podían remediarse.

Siempre sería de esas personas que, de tres errores admisibles, cometería cuatro; de las que, sin querer, meterían la pata hasta el fondo sin ni siquiera darse cuenta. Se mordió el labio inferior con rabia: fastidiarla involuntariamente, sabotearse a uno mismo, era casi más patético que hacerlo a propósito. La danza de pestañeos que prosiguió a la primera acusación de Yatori fue una mezcla entre sorprendida e incrédula: inmediatamente, se llevó la diestra a la espalda.—¿Qué? pero si la llevo a...—por supuesto, se le murió la excusa en el aire. Porque, para variar, la suerte no quería jugar a su favor; era el capitán del equipo contrario. Por más que palpó la parte trasera de la calabaza que llevaba a la espalda, Kazashi no encontró la cintita que la acreditaba como militar de la aldea.—Pues no.—reconoció finalmente, intentando deshacer el incipiente nudo que le atenazaba, desde hacía ya rato, la garganta. Ojalá la tierra se la hubiera tragado en ese mismo instante, así se habría ahorrado el horrible sermón que le cayó encima.

Por supuesto, Yatori no iba a desaprovechar la oportunidad de poner en duda sus lealtades. Ningún superior lo hacía.—Yo...—pero nada, por más que intentaba explicarse, las palabras se le resistían. Incómoda, decepcionada y arrepentida, comenzó a girar el rostro hacia atrás, tratando de encontrar el lugar exacto en el que podría haberse caído la bendita bandana. Dios, ¡ahí está! Efectivamente, a lo lejos, el brillo metálico de la placa, tendida sobre la hierba, confirmó sus más temidas sospechas; tocaba, como de costumbre, pedir perdón.—¡Lo confieso!—¿amenizar la reprimenda? ¿restarle unas décimas de tensión al ambiente? Más bien, lo que Kazashi quería y buscaba, era salvar el pellejo.—Me declaro culpable de no saber hacer nudos en condiciones.—aclaró finalmente, con nerviosismo, mientras se debatía entre sostenerle la mirada a Yato o salir corriendo hacia su adorada cinta.—E-Está ahí detrás.—añadió, incapaz de tener los pies quietos en el sitio. Al principio, una vocecilla en su cabeza (¿conciencia, la llamaban?) le sugirió que la mejor de sus opciones sería mantener la boca cerrada y esperar a que la propia Yatori le diera su bendición para ir en busca de la insignia; sin embargo, Kazashi llevaba tanto tiempo mordiéndose la lengua que, por una vez, experimentó la irrefrenable necesidad de explicarse.—Y no, capitana Hoshino, no me avergüenzo de pertenecer a la aldea. De hecho, de lo que me avergüenzo todos los días es de ser yo.—necesitaba decirlo en voz alta: argumentárselo, tal vez, a sí misma.—Me avergüenzo de equivocarme cien mil veces al día, de no saber dar dos pasos sin caerme, de no poder hacer nada más que mirar cuando pasa cualquier cosa, de hacerme a un lado cuando quiero dar un paso al frente, de no ser valiente...—hizo una pausa, tomó aire.—... de no atreverme a decir, directamente, que soy una cobarde.—se pasó la mano por el pelo, atusó el batiburrillo castaño que llevaba por cabellera y posó la mirada en el impertérrito rostro de su, por el momento, benefactora.—Y, sin embargo, no valiendo nada, se me ha dado la oportunidad de proteger algo. Por ello, mi sargento estrellado, no podría sentirme más orgullosa de servir a esta gloriosa nación.—concluyó, dando un pisotón en el terreno y apoyando la mano a la altura del corazón.—Y ahora...—carraspeó con exagerada sonoridad y dramatismo, rompiendo la magia de la escena con una tos de abuela. ¿Qué le iba a hacer? se le daba condenadamente mal mantener la magia de una escena.—Mi capitana Estrella, ¿me concede permiso para... no, el honor de ir a buscar mi insignia? ¡y antes me hice un lío con mi propia lengua, lo siento! ¡mi apellido es Furukawa, no Kazashi!
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  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 03
  • Espíritu : 10
  • Concentración : 03
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Chakra al 100%: Descansada y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
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Bandana de Kumogakure no Sato — A 8-10 metros a su espalda.
2 píldoras de soldado — Bolsillo del pantálon.
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Sáb Mayo 19, 2018 4:22 pm



Mis orbes continuaban clavados en el rostro de la jovencita, sus primeros movimientos fueron algo inesperados para mí, más cuando no había tenido el resultado que tal vez ella hubiera deseado, ladee un poco mi cabeza dejando caer mi cabello hacía el costado derecho y mostrando un claro gesto de duda ante su comentario, alcé la vista apartándola de ella unos instantes para corroborar lo que estaba diciendo respecto a la placa metálica que todo militar solía usar en su cabeza, retomé entonces la mirada sobre ella y cuando intentaría abrir mis labios para expresarle mi opinión al respecto me silencio emprendiendo un nuevo monologo, guardé silencio y le preste atención de manera serena, mi rostro tan sereno como de costumbre y tan apático que podría sonar rara la combinación.

Su discurso era revelador, elegante pero demasiado autocompasivo, tomé una bocanada de aire y con un leve movimiento de mi cabeza le autorizaba para que fuese a recoger el objeto que nos daba el honor y orgullo de decir que éramos pertenecientes a una de las potencias más fuertes del mundo, — La autocompasión es un sentimiento innecesario. — diría con tranquilidad mientras le miraba y aguardaba que recogiera el objeto, para cuando se reincorporara mis dos manos se cruzarían en mi espalda a la altura de la cintura, — Ok, Kazashi. Te llamaré por tu nombre en este caso, romperé el protocolo, para que puedas sentirte un poco más tranquila. — diría tratando de que se sintiera en confianza y que algunos libros de liderazgo expresaban que muchas veces llamar al subalterno por su nombre le hacía sentir mejor que llamarlo por apellido, — Siempre y cuando, aprendas de los errores, no tienes por qué avergonzarte, porque has descubierto cien mil maneras de no hacer las cosas. Eso es experiencia, eso es conocimiento y eso es poder.  — diría calmadamente — Siendo Genin equivocarse es bueno, porque tienes segundas oportunidades, comete todos los errores que puedas, pues cuando abandones ese escalón, un error puede costarte la vida a ti o de tus compañeros. — comentaría tratando de animar un poco, aunque sinceramente mis palabras no podrían ser tomadas en ese sentido si las analizaba con más detenimiento.

— Háblame de ti, Kazashi… Edad, ¿Cuáles son tus aspiraciones? — expresé comenzando un interrogatorio sencillo mientras mis orbes continuaban clavados sobre ella — ¿Cuáles consideras son tus mayores debilidades y fortalezas? — añadí una interrogante más al grupo, necesitaba conocerle lo más posible para tener en cuenta que hacer durante nuestro trabajo, además quería acortar las distancias laborales, darle confianza a alguien que estaba bajo tu cargo muchas veces contribuía a que su esfuerzo fuera mucho más elevado, les daba cierto impulso al momento del trabajo en equipo. ¿Podría yo lograr eso?

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Sáb Mayo 19, 2018 8:59 pm

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
País del RayoKumogakure no SatoPasado
Ojalá aquellas recriminaciones baratas hacia sí misma fueran precisamente autocompasión, y no odio. Esa es una palabra muy fuerte, Kazashi. No quiso darle mayor importancia al pensamiento: a fin de cuentas, ¿qué era una triste gota de lluvia al morir (o, más bien, despeñarse) contra el océano? nada. O parte de mucho, según desde donde se mire. Como ya estaba cansada de oírse, mientras se precipitaba hacia la zona cero de la insignia suicida, decidió silenciarse momentáneamente. Efectivamente, aprender a dejar la mente en blanco (o a ignorar su propio griterío interno) era otra de las muchas técnicas milenarias que había ido mejorando con el paso de los años para aprender a convivir consigo misma; si es que ni ella se aguantaba. Eres un coñazo de chica, Kaza. Otro punto en contra: tenía la mala costumbre de hablarse en tercera persona, como si su conciencia, o lo que demonios fuera aquella vocecita que reverberaba dentro de sus incandescentes reflexiones, se tratara de alguna especie de célebre interlocutor venido a menos. Sí, hasta se le iba la olla. Contuvo el aliento: definitivamente, que Yatori Hoshino (nota mental número trescientos cincuenta y dos de hoy: tengo que decirle lo mucho que me gusta su apellido) decidiera referirse a ella por su nombre de pila no le resultaba, lo que podía decirse, tranquilizador. Por más que trataba de ser positiva, no dejaba de asociar aquella falta de formalismo con un descenso inminente en la jerarquía; ya no se merecía ni que la llamaran Furukawa, a secas. Mordiéndose la punta de la lengua, con sumo cuidado, se anudó la bendita cinta alrededor del cuello tal que si de una soga se tratara.—Ala, así no se volverá a caer.—le costaba un poco respirar, pero bueno, si se ahorcaba allí mismo, seguro que Yatori se encargaba después de arreglar todo el papeleo. Murió cumpliendo con su deber en pleno acto... no, nudo de servicio. No sonaba nada mal, para variar.—¿Y yo puedo llamarla Yatori, porfi porfi porfi?—pidió, todavía manteniendo las distancias, a la par que juntaba y agitaba ambas manos hacia el frente, intentando representar lo que debía ser, por el contexto, un dramático gesto de súplica. Estrechar lazos, lo apodaban.—No, no, no, mejor Estrella.—se corrigió con ligereza. Más animada, se dirigió, rauda, hacia la brillante capitana hasta quedar, nuevamente, a apenas cinco metros de su imponente silueta. Se sintió sumamente pequeña ante los consejos ofrecidos, casi insignificante. O, más bien, directamente minúscula. Tantos años equivocándose, y todavía no conocía el valor de la experiencia; aprender de sus errores, desgraciadamente, tampoco se le daba bien. Mal momento para la ronda de preguntas incómodas, ¿verdad?

¿Edad? ¿aspiraciones? ¿virtudes? ¿defectos?—repitió con lentitud, inquieta. Ganas de salir corriendo, siendo sincera, no le faltaban. Menos de diez minutos con una persona hecha y derecha y ya se sentía, a su manera, indefectiblemente inútil.—Tengo, más o menos, dieciséis veranos, mi capitana.—articuló sonoramente, al tiempo que intentaba no hacerse un lío con su propia lengua y mantener, dentro de lo que cabía, la compostura. Se la estaban comiendo por dentro los nervios: o el futuro, quién sabe. ¿Qué haces, Kazashi? no es momento para dudar, para tambalearse en la parte más importante. Carraspeó y, haciendo acopio de unas agallas que no le pertenecían, atravesó ligeramente con la mirada los iris ambarinos de la impertérrita supervisora. Había cosas que, sencillamente, no podía permitirse el lujo de no mantener en pie.—Quiero proteger, velar y cuidar.—sin darse cuenta, la diestra se le cerró, conformando un puño. Le ardía el pecho.—También quiero curar, reparar y preservar.—se pasó la lengua por los labios, buscando humedecerlos. De pronto, se sentía absurdamente sedienta; seca.—Me gustaría que estas manos, de alguna manera, aunque ahora parezca imposible, sean capaces, en un futuro, de salvaguardar lo verdaderamente importante. De defender. De sanar. De socorrer.—incluso a ella, la autora, el discurso le sonaba incoherente, difícil de digerir. Se le escurrían las palabras, se le escapaban las sensaciones; porque Kazashi no soñaba con situaciones, con circunstancias, sino con emociones.—La siguiente pregunta me la sé al dedillo, teniente.—con firmeza, como si de la visera de una gorra se tratara, se llevó la mano hacia la sien, queriendo inspirar firmeza. O, al menos, algún sucedáneo parecido.—Soy muy buena haciendo preguntas: no me callo ni debajo del agua. Permítame que le haga una breve demostración.—carraspeó, devolvió la extremidad a un lado del cuerpo y clavó la mirada en el frente.—¿A dónde iremos para llevar a cabo la misión? ¿nos acompañará alguien más? ¿alguien interesante? ¿de qué trata la tarea? ¿correremos peligro? ¿veremos animales raros? ¿lloverá? ¿granizará? ¿hará sol? ¿el camino será largo? ¿cómo logró alcanzar el puesto que ahora ocupada? ¿le gustan las estrellas? ¿por qué su apellido es tan increíblemente asombroso y el mío, en cambio, da asco? eso es todo, mi capitana.—ni una sola sonrisa se asomó a la comisura de sus labios. Hablaba en serio... seguramente. Imitando a su comandante, cruzó los brazos tras la espalda, alerta.—Mis puntos débiles, general Estrella, son infinitos. Podría enumerar decenas de ellos y, aún así, me quedaría corta; por ejemplo, tengo cosquillas en la cintura, menos fuerza que un caracol tuerto (aunque no sé si la vista de un caracol puede repercutir en su desempeño muscular) y la capacidad de reacción de un anciano de setenta... no, de noventa años.—¿dramática? un rato. ¿Sincera? otro tanto.
Estadísticas:
  • Fuerza : 01
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 03
  • Espíritu : 10
  • Concentración : 03
  • Voluntad : 03
Chakra : 73
Cosas:

Estado de Kazashi
Chakra al 100%: Descansada y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
inventario:
Bandana de Kumogakure no Sato — Anudada en su cuello.
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Dom Mayo 20, 2018 12:48 am



Como era de esperarse la joven partió en búsqueda del objeto que solía identificarnos, anúdenselo al cuello para retomar su ubicación frente a mí, comenzó entonces una cadena de errores que demostraban la malinterpretación de la intención que tuve al llamarle por su nombre, me encogería de hombros restándole importancia a su manera de referirse hacía mí, no era el momento preciso para aclarar esas formalidades, aunque la cosa iba de mal en peor al inclusive darme un apodo, me le quedé mirando, mi rostro era inmutable y para su suerte no podría reflejar lo que pasaba por mi cabeza en ese instante, mi silencio permitiría que ella rellenara el formulario verbal que le había indicado, no interrumpí y le deje proseguir, pensé que la situación se había enmendado pero de un momento a otro empezó a hablar y preguntar cosas, demasiadas para ser sincera, parecía que le habían inyectado una gran cantidad de adrenalina o comido una impresionante cantidad de azúcar para realizar tantas preguntas. Aun así le deje termina, no podía interrumpirle ya que era de mala educación además que recién le estaba conociendo y no deseaba tampoco darle una mala idea de mí.

— Ok… Ya entiendo porque dices que hablas mucho. Pero vamos por parte.— diría manteniéndome en mi lugar y con las manos en la espalda, — Hoy aprendiste algo nuevo y que sustenta mis palabras, la banda de la aldea no se te ha caído del cuello en tu recorrido, así que no eras una inútil haciendo nudos. — diría con naturalidad, sin ánimos de sonar bromista o sarcástica, era un comentario bastante puntual y con mucha firmeza, — No, no puedes llamarme Yatori, tampoco estrella. — expresé llevando mi diestra hasta mi nuca pasándola bajo de mi cabello para sonarme el cuello con la mano allí, — Es fuera de lugar y en nuestra profesión podría traernos consecuencias, lo digo en términos generales y toma esto como una lección de vida.  — aclaré dando un par de pasos hacia delante y acortando nuestra distancia a tan solo un par de metros, — Soy una persona estricta, la mayoría lo son, pero en mi caso siempre permito una primera oportunidad a todos, este día será tu primera oportunidad. — aclaré demostrándole que aún estaba en proceso de formación, — Podrás llamarme por mi nombre, siempre y cuando no este nadie presente, militares superiores a mí, o algún noble. De lo contrario está prohibido. — aclaré un tanto cómplice y dándole un poco de flexibilidad al asunto, eso tal vez ayudaría a que se sintiera más calmada.

— Después de todo tenemos la misma edad. — dije con gentileza, — Otra cosa, me has ascendido a General, degrado a Capitán, y cambiado de rango reiteradamente. — dije para retomar la postura de mis manos en mi espalda a la altura de la cintura, — Puedes decirme Yatori o Hoshino, pero agregándole el respectivo título al final. Para que se vea respetuoso. — aclaré — ¡Ojo! — exclamé llamando su atención de manera sorpresiva — A todo aquel que sea más antiguo que tú, debes referirte a él solo por su apellido y siempre agregando un senpai, sensei, dono al final. — tal vez estaba de más el lenguaje de etiqueta pero quería ayudar a las nuevas promociones de Genins a no ser tan tontos ante superiores o podrían terminar muy mal en nuestro país.

— Ahora tomando en cuenta todas tus debilidades, significa que debemos trabajar en tu cuerpo, mente y espíritu.  Antes de darte datos de la misión necesito que mejores, que te olvides de ese sentimiento autocompasivo y te enfoques en que alcanzaras eso que tanto añoras. — expresé  — Y tratemos de calmarnos al momento de habla, soy severa pero no te mandaré a matar o degradar por un error. Siempre y cuando no se repita. Si repites el error, te mandaré a la academia nuevamente. — sentencie con severidad, mi mirada vacía seguía clavada en ella para luego ladear la cabeza — Es una broma, no haría algo así. — indiqué con el mismo tono, tratando de jugarle una pequeña bromita a la chica, aunque no sabía si le había aterrado lo suficiente o si mi tono realmente revelaba mi intención de bromear, vaya, esto de relacionarme era cada vez más difícil.  — ¿Todo claro hasta aquí? — fue mi última pregunta.

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Dom Mayo 20, 2018 11:16 am

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Parecía que, finalmente, había dado con la metáfora correcta. Y es que, Yatori Hoshino, igual que la estrella polar por las noches, había decidido guiarla; o, como mínimo, orientarla para que no perdiera el norte. Falta le hacía, desde luego. La mujer, sin duda alguna, tenía una voz clara y un temple de hierro; a pesar de la hiperactividad de Kazashi, no le temblaba ni un solo músculo de la cara. ¿Cuál será su secreto? No le vendría mal aprender un poquito de compostura, ¿verdad? Sacudió el rostro con ligereza ante el rechazo de su propuesta, ligeramente decepcionada. Estaba segura de que nunca volvería a tener la oportunidad de llamar a alguien 'estrella': ¿por qué el mundo era tan cruel? plegó los labios con exagerado dramatismo, queriendo formar una línea recta perfecta sobre ellos; de alguna manera, trataba de imitar al astro caído. Envidiaba su habilidad para producir luz propia: a Kazashi se le daba mal hasta reflejar la de otros. Efectivamente, ni para luna valía.—¿No soy una inútil haciendo nudos? en casa, mi capitana, se van a poner increíblemente contentos. Ya me daban por perdida.—se encogió levemente de hombros, risueña. Acarició la cinta prendida a su cuello, disfrutando del roce de la tela contra la punta de sus dedos; le gustaba la sensación de llevarla encima. No volvería a cometer el mismo error... seguramente. La palabra oportunidad salía a colación, y Kazashi no podía evitar sentirse repentina e inexplicablemente nerviosa: no solía causar muy buenas primeras impresiones. Desvió la mirada hacia un lado, incapaz de estarse quieta o sosegada ni un sólo instante. De pronto, la presión sobre su pecho era un cuatrocientos por ciento más intensa. ¿Le daría un infarto allí mismo? todavía no, por favor.—¿No hay una segunda oportunidad para desastres con patas?—bromeó con inquietud, al tiempo que se llevaba una mano al pecho y sonreía con cierto nerviosismo.—No, supongo que no.—se replicó a sí misma, antes de volver a adoptar una postura erguida y una actitud resuelta. Al menos, derrochaba energía.

Entonces, ¿puedo llamarla Estrella-sama?—se le iluminaron los ojillos de pura ilusión. Tal vez, después de mil y un intentos, había dado con un vacío legal en la política de la militar. O no. Sí, seguramente fuese más probable lo segundo.—Espere, espere, espere.—pidió, dando inicio a una danza de pestañeos que no parecía tener intención de conocer un final cercano.—¿Tenemos la misma edad?—boquiabierta, no pudo evitar cometer otro error garrafal. Comparar. Verbo prohibido para ella que, de alguna manera, siempre terminaba apareciendo en su vida. Yatori, tan magnánima, estoica e impasible en su bastión, no contaba con más primaveras sobre sus hombros que ella misma. Tras un instante de perturbadora conmoción, Kazashi resopló con resignación; todavía le quedaba mucho camino por andar y lo peor era, sin duda, que encima, ahora, ya iba con retraso. ¿Qué he hecho durante toda mi vida? demasiadas incongruencias que no la habían conducido a ninguna parte, probablemente. Desde luego, tenía que perder esa irrefrenable atracción que sentía hacia los laberintos sin salida que la llevaba trayendo de cabeza desde pequeña.—Parece mucho mayor.—musitó, llena a rebosar de una admiración sin límites. Hacía tiempo que no le vibraba el pecho de aquella manera. Dio un salto en el sitio, resuelta.—¡Y lo digo en el buen sentido!—no fuera a pensarse que la estaba llamando vieja o algo por el estilo.

Aunque, a decir verdad, en aquellos ingrávidos momentos, a Kazashi no le habría importado saltarse un par de años hacia adelante.—Creo que me quedo con la copla, mi capi... Hoshino-sama.—se mordió la lengua justo a tiempo, menos mal. A punto estuvo de extraviarse en sus propias ensoñaciones: sin embargo, la amenaza de Yatori la arrancó de su suerte de viaje astral.—¿Qué? ¿cómo? ¿dónde? ¿por qué?—la aprehensión nubló su mirada y, durante un brevísimo instante, creyó que se desmayaría allí mismo. Fue una suerte que la estrella terrenal esclareciera tan pronto el asunto o, de lo contrario, se habría tenido que hacer cargo de un cadáver en vida.—Eso no ha tenido gra... bueno, vale, sí que la ha tenido.—soltó una carcajada inquieta, al tiempo que se llevaba ambas manos al abdomen y trataba de suavizar los nervios que allí anidaban.—¡Todo claro! creo.—afirmó con vigor, mientras daba un paso al frente y se apresuraba a reafirmar su sabiduría recién adquirida.—La puedo llamar Yatori-sama, tenemos la misma edad física (mental, yo debo tener como cinco y usted como diez mil), tengo una única oportunidad de llamar su atención y, y, y...—se llevó el dedo índice a la sien izquierda, se la masajeó un único instante y, de pronto, se le iluminó una bombilla de bajo consumo en el cerebro.—... tengo que ser menos vehemente al expresarme.—casi inmediatamente, adoptó un tono grave, pausado y, para qué negarlo, absurdamente artificial y exagerado. Ella era así, dramática.
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Lun Mayo 21, 2018 3:54 pm



Esa genin me recordaba un poco a la Yamanaka, era demasiado hiperactiva y emocional cuando hablaba, sin embargo algo que la caracterizaba que a la otra Rubia no, era que esta parecía tener un lenguaje verbal mucho más definido y no solía perderse durante la conversación de manera temporal y confusa, asentí con la cabeza ante su pregunta de la misma edad para luego encogerme de hombros ante sus insinuaciones de que aparentaba ser alguien mayor, en ese análisis rápido pude deducir que seguramente podría tener problemas con superiores en menos de un mes, su comportamiento aunque era decente seguía actuando como una niña, respiré hondo para aun manteniendo aquel par de metros entre nosotras mirarle fijamente a sus orbes, — Nunca olvides que somos militares y que debemos actuar como tal. Al menos que estés de permiso o vacaciones.— advertí tratando de mostrarle que algo estaba haciendo mal una vez más, pero no sería yo quien le dijera que cambiara, además que si sabía comportarse ante superiores no tenía que realizar ningún cambio.

— Anteriormente me has indicado que quieres proteger, salvar, curar…— expresé volviendo la conversación un poco hacía atrás, — ¿Quieres incursionar en el mundo de la medicina? — pregunté con tranquilidad y sin perder la concentración visual que había recaído sobre su rostro, para ser especifica en la zona de sus orbes, — Ah sí, antes que lo olvide. Yo tengo tres reglas fáciles para que te puedas llevar bien conmigo y con la aldea en general.  — expresé con naturalidad y completa calma.

— Honra a tu familia, Ama tu patria, cumple las órdenes.  — sentencie, eran las tres cosas más importante para un guerrero, su familia, su patria y seguir las ordenes apartando las emociones o sentimientos que pudiera llevarte a analizar una instrucción, — Te estoy dando toda esta charla, porque he visto que muchos de los Genins se meten en problemas por como hablan o se refiere a sus superiores. Así que te aconsejaré de manera tal no te suceda eso.  — indiqué con tranquilidad — Si quieres progresar y escalar los peldaños de esta carrera, hay dos palabras que siempre deberás decir sin importar nada.— aclaré — La primera es ordené, la dirás cuando un superior se refiera a ti, se utiliza para recibir la instrucción de lo que debes hacer o para escuchar lo que alguien te quiera decir mostrando respeto. — sentencie con calma — Y la otra es, entendido. Con eso das a entender que la orden ha sido recibida, que estas dispuesta a completarla y en caso de que te están regañando o criticando, evita se mal interprete todo, así no seas responsable, a menos que se te dé permiso de defenderte solo dirás entendido, entendido, entendido. — indiqué con tranquilidad — Y muy muy muy importante. Nosotros no interpretamos las órdenes, no las analizamos, no las cuestionamos. Somos militares y las cumplimos, solo eso. — diría con completa tranquilidad — Porque así es el código militar, ¿Tienes alguna duda hasta aquí? — volví a preguntar a medida que daba la clase para saber si me estaba perdiendo de algo o estaba desorientada en la manera que estaba adiestrándole. Me mantenía a ese margen tan estrecho de distancia con las manos en la espalda y de manera erguida y firme.

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Lun Mayo 21, 2018 6:58 pm

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
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'¿Quieres incursionar en el mundo de la medicina?'

Kazashi contuvo el aliento, reacia a contestar. ¿Incómoda ante la idea de revelar uno de sus mayores secretos con tanta facilidad? no, más bien, temerosa de darse a sí misma una respuesta clara. Quería sanar, pero no estaba segura de que sus manos estuvieran hechas para borrar heridas. Tal vez, como mucho, para cicatrizarlas. Si bien era cierto que llevaba ya varios años dándole vueltas a la idea, se le hacía demasiado definitivo pronunciarlo en voz alta; aceptar un camino, de alguna manera, significaba rechazar otros tantos. Pronunciar un 'sí' ahora, quizás, la obligara a decir un 'no' más tarde. Se revolvió en el sitio, inquieta de los pies a la cabeza. Necesitaba responder, impresionar a la capitana hecha de estrellas, pero algo se le removía bajo la piel al momento de abrir la boca, de hablar. Entreabrió los labios, dejando silbar, en silencio, el aire entre sus dientes.—... medicina.—repitió con cierta dificultad, incapaz de articular una contestación hecha y derecha. Ella, siempre tan clara, tan rotunda, vacilando, como de costumbre, a la hora de la verdad. Carraspeó, se llevó una mano a la cabellera y enredó con aprehensión un par de cabellos castaños entre sus gráciles dedos; necesitaba un corte de pelo.—Siempre he creído que debería estudiar medicina, pero...—se mordió la carilla interna de la mejilla con brío, dubitativa.

Ladeó el rostro unos centímetros hacia la izquierda, soltando un levísimo suspiro de insatisfacción.—... he visto que muchos de los médicos se quedan siempre en los hospitales, inmóviles. Esperan a que los heridos lleguen y, entonces, es cuando les ayudan; no quiero estar quieta, no quiero esperar, no quiero quedarme con los brazos cruzados.—abrió y cerró una mano en repetidas ocasiones, algo frustrada.—Quiero ir yo hacia quien lo necesite, correr hacia el dolor y, entonces, subsanarlo.—ignorante de las innumerables clases de personal sanitario que existían, trataba de darle forma a los pensamientos que llevaban ya largo tiempo pervirtiendo sus sueños. O, más bien, sus pesadillas.—No sé si me explico, Yatori-sama.—concluyó, en apenas un hilo de quebradiza voz, mientras fijaba la mirada en un punto del suelo cualquiera. Como si fuera la cosa más interesante del mundo, mantuvo los iris prendidos a una ramita seca que yacía, inerte, sobre el tierno terreno. Le dieron ganas de aplastarla... o de adoptarla.

Y entonces, Yatori Hoshino dio lugar a uno de esos momentos que marcan un antes y un después en la vida de una persona. Hay veces en las que, simplemente, uno sabe que debe prestar atención y guardar silencio por más ganas que se tengan de interrumpir, opinar y recalcar. Con los brazos cruzados tras la espalda, firme como en pocas ocasiones alguien podría haberla visto, se impregnó de las normas, lecciones y consejos enumerados por la veterana. A pesar de que contaban con la misma edad, no pudo evitar sentirse irremediablemente pequeña a su lado. Esperaba que, al menos, Yatori le llevara unas cuantas estaciones; así, tal vez, se creyera menos culpable por haber malgastado tanto tiempo contando las grietas que tenía el techo del salón de su casa. Honrar a la familia. A punto estuvo de dar un paso en falso y repudiar aquel primer precepto: precisamente el más importante, era irrealizable para ella. ¿Cómo engrandecer a una familia que ya no existía? ¿que ya ni siquiera tenía cabida en aquel mundo? ¿que ya ni podía mirarla crecer? apretó los labios, muda de pena. Ama a tu patria. Aquel, para bien o para mal, sí que estaba al alcance de su mano. Era su gente la que le había ofrecido un hogar y, más importante aún, una oportunidad de valer algo. O, al menos, de servir para una causa. Que fuera justa o no, como bien remarcaría más adelante la impertérrita teniente Hoshino, no era un rasgo que le correspondiese a ella deliberar. Cumple las órdenes.

Y aunque fue la última consigna articulada, Kazashi intuyó que, a efectos prácticos, era la que realmente marcaba la diferencia entre formar parte de la milicia o quedarse fuera de sus tejemanejes. Pestañeó con ligereza, apenas logrando asimilar debidamente una cuarta parte de las muchas puntualizaciones expuestas por la superiora; aprendería sobre la marcha, quizás.—Entendido.—por suerte, con aquel punto sí que se había quedado. Asintió con ímpetu en innumerables ocasiones, enderezó aún más la postura y le devolvió la mirada a Yatori.—No tengo dudas, prometido.—pronunció lentamente, mordiéndose la lengua para no interrogar a la rubia acerca de aquel mutismo selectivo que debían guardar los militares para con las decisiones de sus rectores. Desgraciadamente, en la realidad que les había tocado vivir, no existía hueco para el 'objeto de conciencia'. Así eran las cosas y, por ahora, así las aceptaba.—Yatori-sama, ¿cree que existe la justicia?
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Miér Mayo 23, 2018 12:41 pm



Kazashi ya había comenzado la explicación o mejor dicho la aclaración de lo que deseaba hacer y las dudas que le invadían en ese momento, así que solo me le quedé mirando durante su esclarecimiento, — Te has explicado bastante bien. — indicaría para darle por entendido que si comprendí su situación, pero era una bastante polémica ya que los médicos estaban para proteger sí, pero no podían salir corriendo de buenas a primeras a atender a los heridos o podrían tirar al traste toda una operación, — Quedarse a proteger a las personas en los hospitales es importante. — expresé para no quitarle merito a los valientes ciudadanos o militares que se quedaban en la retaguardia para atender a los heridos — Debo confesarte, que tu meta me parece noble y honrada, pero algo subjetiva.  — sentencie de manera firme viendo las cosas y analizándola con el típico carácter militarizado que me caracteriza, — Sí bien, dentro de la aldea podrías hacerlo, llevarte a una misión bélica donde debas estar rodeada de ataques, victimas, heridos, serías un peligro si empiezas a correr hacía cada herido.  — aclaré un poco el punto anterior donde le llamaba subjetiva, — Aunque no se de medicina, sé que son miembros importantes del escuadrón, son el sustento de su vitalidad, permitir que uno corra hacia un herido que podría ser un señuelo para romper la formación, sería realmente decisivo en una importante misión. — mi postura era la misma solo trataba de ayudar a la chica, aconsejarla y prepararla para nuestro primer trabajo juntas.

Asentí entonces al darme cuenta que ella había entendido mi punto anterior y aceptado el consejo respondiendo de la misma manera en que había sugerido, —¿Justicia? — pregunté ladeando la cabeza, sabía a lo que se refería pero en mi experiencia y criterio propio lo consideraba algo también subjetivo, como el bien o el mal, la justicia en lo personal era beneficiaria para quien la ejecutaba, así que no daría un pensamiento demasiado abierto al respecto, — La justicia abarca demasiado terreno conceptual, pero en términos generales. Si, existe. — aclaré en ese instante, sin titubear, sin dudar, confiaba en los ideales de mis actuales líderes y sabía que ellos la ejecutaban de manera correcta, de no ser así, tampoco era algo que fuese mi problema, — Supongo que solo falta ver que tan buena eres en situaciones… Bélicas. — diría con la misma tonalidad, sin embargo estiré mi puño en su dirección, al estar a poco menos de par de metros la joven notaría como lo dejaba simplemente extendido en su dirección a la altura de mi pecho, deseaba lo golpeara para sentirme que estaba con una camarada, con una aliada que me acompañaría al combate por nuestro país, — Iniciaremos con Taijutsu… ¿Viniste preparada? — pregunté suponiendo que tal vez la joven solo había venido a conversar, mientras que mi mano continuaba aun extendida en su dirección en forma de puño.


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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Miér Mayo 23, 2018 5:23 pm

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
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Los estrellados iris de Yatori Hoshino la habían observado, estudiado, identificado y, finalmente, atravesado; habían llegado, por decirlo de alguna manera honesta, mucho más allá de lo que habían podido hacerlo los suyos propios. Tal vez, porque siempre resultaba más difícil mirar hacia dentro que hacia fuera; y no, no tenía nada ver con cuestiones anatómicas o puramente realistas. Kazashi no era capaz de diseccionarse (o, más bien, viviseccionarse) a sí misma porque, sencillamente, no quería conocerse, saber qué se escondía debajo de su abandonada personalidad. ¿Culpable de un delito de omisión de socorro? quizás. Pero, ¿acaso podía uno ir a prisión por ignorar sus propios gritos de auxilio? seguramente, no. Frente a los certeros pareceres de la que, de ahora en adelante, sería su comandante preferida, Kazashi contuvo el aliento. Efectivamente, no se atrevió ni a respirar. Agachó la mirada, un tanto cohibida ante el comportamiento exhibido; tal vez, se había excedido al tachar al personal médico de parado. A fin de cuentas, hacen lo que pueden. Pero nunca era suficiente, ¿verdad? Frustrada, clavó la mirada en la tierra, evitando establecer un contacto visual directo con aquella majestuosa reina de la impasibilidad que llevaba por bandera la más absoluta de las circunspecciones; sí, le daba miedo que la continuara leyendo a través de sus pupilas. Aunque Kazashi se sabía una persona abierta en exceso, había ciertas cosas que, sencillamente, no podía permitirse compartir.

Por ejemplo, lo extremadamente inútil que se sentía al no poder hacer frente a algo tan sencillo y manido como la subjetividad: de nuevo, su propia y malograda perspectiva la entorpecía en su lacónico avance.—Si aprendo a...—quiso decir 'pensar', pero hasta ella comprendió lo mal encaminada que iría entonces.—... a obedecer, ¿cree que podría participar en partidas importantes en lugar de quedarme en un hospital?—interrogó, al tiempo que se revolvía en el sitio y apretaba el dorso de las manos contra la pernera del pantalón. Le sudaban de puro nerviosismo, de pura impaciencia, de pura ansiedad. Necesitaba saberlo, entenderlo... o, más bien, oírlo, interiorizarlo, asumirlo y, finalmente, aceptarlo. Y aunque un 'sí' le sonaba a poco cuando se hablaba de algo tan enrevesado como lo era la noción de justicia, se aferraría a él hasta su último aliento. Entreabrió los labios, dispuesta a aportar su granito de arena, pero calló ante la siguiente proposición. ¿Proposición? oh, por favor, orden. Al menos, se iba quedando con la copla.

Si creía que la parte teórica había sido un infierno, ahora estaba a punto de vivir (o, más bien, sufrir) una auténtica pesadilla. Odio la práctica. A Kazashi nunca se le había dado especialmente bien aquello de llamar la atención al momento de lucir sus escasas habilidades innatas. Le faltaba técnica, dominio y, sobretodo, disciplina.—¿Situaciones bélicas?—repitió lentamente, articulando las palabras con excesiva sonoridad y dramatismo. Aunque normalmente pecara de atrevida e insolente, no necesitaba demasiada humildad para imaginarse mordiendo el polvo y con uno o dos dientes torcidos. Extendió y cerró los dedos de la zurda con aterrorizada inseguridad, tratando de encontrar una excusa que la redimiera de aquella parte de la entrevista; porque si, Kazashi ya se sentía inmersa en alguna clase de examen sorpresa. No quería otro suspenso más en su vida. De pronto, un puño extendido. ¿La reacción del desierto? retroceder un paso, alerta.—¿Es... una trampa?—murmuró, desconcertada, desconfiada y, para qué negarlo, desamparada. Tragó saliva, tratando de serenar levemente la aprehensiva tormenta que se cernía sobre su oscura cabecita; al menos, logró suavizar la postura.—Digo, entendido.—se corrigió finalmente, al tiempo que carraspeaba con ligereza intentando deshacerse del nudo que atenazaba sus asustadizas cuerdas vocales. No era el momento adecuado para echarse atrás: al menos, demostraría lo poco que valía.—Aunque me siento obligada a avisarla, Yoshino-sama, de que mis aptitudes físicas son francamente...—elevó la barbilla tal que si estuviera a punto de anunciar el mayor de sus logros.—... nefastas.—concluyó, resuelta. Ladeó el rostro ligeramente hacia la izquierda, esbozó una espléndida sonrisa de oreja a oreja y extendió su puño buscando hacerlo chocar suavemente contra el de la estrella caída. Se sintió bien y, luego, incluso mejor.—He traído mis puños, dos pastillitas, mi calabaza y...—alzó la diestra y se dio un breve golpecito en la sien.—... esto.—repuso con vibrante viveza, antes de encogerse de hombros.—No es mucho, lo siento.
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Miér Mayo 23, 2018 6:20 pm



— No debes aprender a obedecer, porque obedecer o cumplir una instrucción es fácil. — aclaré con tranquilidad — Difícil es hacerlo en momentos donde el estrés y la presión se adueñan de tu cuerpo.  Así que más que aprender a obedecer sería aprender a controlar tus emociones. — sentencie con una mirada serena y muy relajada, después de todo ella deseaba lo mismo que yo en parte, proteger mi patria, solo que sus deseos eran mucho más específicos que los míos, — No digo esto por creerme superior, solo que me agrada tu ideal y por eso quiero prepararte mentalmente para situaciones en la que podrías salir afectada. — diría con mucha tranquilidad, como si hablara con una amiga en vez de una subalterna, — Si estas en una misión, eres la especialista médico del equipo y ves a un grupo de niños siendo ejecutados. Tu sentimiento te obligara a lanzarte allí. Pero tus instrucciones serán abstenerte porque no sabes cuál es la situación real, cantidad de enemigos y cosas semejantes. — indicaría con perfecta calma — Este consejo me lo dio una amiga hace unas semanas…  — hice una pequeña pausa para fruncir el ceño unos instantes — Algunas veces para completar una misión deberás elegir entre si salvar a alguien que quieres y fracasar o dejarlo morir y completarla. — diría con perfecta tranquilidad y retomando la serenidad de la cara.

— Para mí aún no ha llegado ese día y espero nunca llegue. Porque al igual que tú, deseo proteger esta aldea, este país. A mis compañeros, a mis camaradas, y por sobre todo a la familia real. Como miembro de la guardia real debo estar dispuesta a dar mi vida por ellas. — haría una pequeña pausa una vez más — Y no me gustaría tener que elegir entre salvar a alguien o cumplir la misión, podría apostar mi vida y sacrificarla sin duda alguna para completar el trabajo, pero no sé si podría dejar morir a alguien de mi aldea por ese fin. — me encogería de hombros restándole importancia — Sin lugar a dudas intentaría ser yo la que se sacrificara, por el bien común. Es un honor y privilegio morir por tu patria. Espero tener ese privilegio alguna vez. — expresé demostrando lo afianzado que estaba mi sentimiento patriótico dentro de mi cabeza, mi vida no era nada a cambio de que mi país surgiera, que mi aldea progresara, eso lo era todo para mí, era un privilegio y honor tener esa capacidad de morir.

Finalmente nuestros puños se unirían y mi mirada continuaba clavada en su rostro, su actitud desconfiada y de alerta era de esperar y me hubiera ofendido de no haberlo hecho, así que solamente me le quede mirando durante los pocos segundos que nuestros puños se mantendrían unidos, — No te preocupes, en este punto debemos capacitarte y evaluarte, si eres nefasta en esto, deberás entrenar, volverte capaz de lidiar con ello. Somos militares, yo te protejo, tú me proteges, si uno falla toda la estructura se colapsa, así que no debes fallar. Por eso te capacitaras. — diría mostrándole lo que significaba el hecho de pertenecer a una misma fuerza armada, éramos hermanos de armas, compañeros de combate, escudo y espada de un mismo ser, donde si uno flaqueaba todo quedaba en desventaja.

—Quítate la calabaza y colócala cerca del árbol. Cuando estés lista avísame y comenzaremos. Será un combate de cuerpo a cuerpo, nos capacitaremos para tener que neutralizar un civil sin usar fuerza letal. — aclaré en ese instante dándole una idea de lo que debíamos trabajar para alcanzar objetivos pequeños como neutralizar una multitud, o un grupo de personas desarmadas sin necesidad de llegar al uso de letalidad con técnicas o cosas semejantes. Bajé mi puño y di par de pasos hacia atrás quedando a cuatro metros de ella nuevamente.

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Jue Mayo 24, 2018 12:06 pm

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
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Como de costumbre, la palabra 'control' tenía una manera peculiar de influir en su vida. Cuando menos se lo esperaba, cuando menos se lo veía venir, el término salía a colación y ella, muda de impotencia, no podía hacer otra cosa más que callar y contener el aliento. En semejantes circunstancias desfavorables, Kazashi deseó, con toda la vehemencia que fue capaz de recopilar en apenas un efímero pestañeo, convertirse en otra clase de persona; tal vez, en una de esas que eran capaces de sustentar una mirada implacable y pisar siempre firme ante una adversidad. O, en aquel caso, frente a una instrucción prácticamente imposible. Porque Yatori Hoshino hablaba de controlar, no de reprimir; ni siquiera de cohibir. Le pedía dominio, gobierno de sí misma, y Kazashi no sabía ni cómo empezar. Arrugó los labios, frustrada; quizás, la mejor manera de iniciarse en el arte milenario de la autodisciplina fuera obedeciendo sin rechistar los preceptos ya masticados y deglutidos previamente por la teniente Estrella y, ya más tarde, practicar a solas aquello de someter mareas. Acostumbrada a morderse la lengua, subyugarla le parecía ahora una tarea imposible. O, como mínimo, improbable. ¿Dejarías a alguien atrás por cumplir una orden? Pestañeó con ligereza, tratando de digerir las oraciones de su, al parecer, nueva instructora. Puede. Pero, incluso ella, sabía que, para no variar viejas manías, se estaba mintiendo a sí misma. No, peor aún; engañándose. Frunció el ceño, intentando por todos los medios que no se le notara la duda. O, más bien, la aprehensión.—Sacrificar a alguien por el bien de una misión...—susurró lentamente, en un tono tan quedo que bien podría haber sido confundido con una diminuta exhalación. Pero un suspiro no bastaba para acallar sus remordimientos. Se revolvió en el sitio y, de pronto, se le iluminó la expresión frente al parecer de la rubia.—¡Opino lo mismo!—exclamó, apenas conteniendo la emoción que, indefectiblemente, se le desbordaba desde dentro. ¿De qué? pues del corazón. Pegó un pequeño brinco, extasiada.—Daría mi propia vida, sí.—pronunció con ahínco, al tiempo que apretaba el puño contra el pecho y asentía repetidas veces.—Sería un honor, sí.—y lo decía de corazón, no sólo de pensamiento. Aunque, más que por la nación, lo haría por las personas que allí vivían. No, que allí existían. Una causa, un deseo; eso le brindaba Yatori Hoshino.

Lo de entrenar sus aptitudes físicas, por otra parte, no le sonaba ya tan bien. ¿Vaga? ¿perezosa? ¿holgazana? ni mucho menos. El problema era que, en casa, su casi padre le ponía demasiados impedimentos a su supuesta adicción a los moratones. Pero no era culpa suya que, de una forma u otra, siempre terminara mordiendo el polvo, ¿verdad? a fin de cuentas, le venía de familia. Sacudió el rostro, a punto de protestar. ¿Adivináis el siguiente procedimiento? efectivamente, degollarse la lengua. Tragarse, sin nada más para acompañar que la inapetencia en sí misma, las palabras que le hervían en la garganta. Que las procesara correctamente o le sentasen como una patada en la boca del estómago, ya era otra cosa. Dejó silbar el aire suavemente entre los dientes, tranquila.—Entendido.—articuló con fingida resolución, todavía sin tenerlas todas consigo. ¿Realmente, a Yatori Hoshino, le parecía mínimanente plausible que alguien fuera capaz de mejorar su mayor talón de Aquiles? y no un alguien cualquiera, sino alguien, concretamente, como ella. A ojos de Kazashi, ocultar la debilidad se le presentaba como algo mucho más sencillo, cómodo y práctico que intentar ponerle remedio. Desgraciadamente, no todas las enfermedades tenían cura. Por el momento, claro.—Dígame, dígame; ¿en qué podría protegerla yo a usted?—interrogó, apenas apartando levísimamente la mirada hacia la zona señalada, para luego volver a posarla sobre la imperturbable instructora. Al parecer, se le acababan las excusas para retrasar lo que, por supuesto, ya era inevitable. Suelo, allá voy. Optimismo ante todo, por supuesto.—Entendido.—replicó nuevamente ante sus comandas, acercándose con exagerada lentitud e inverosímil dramatismo al árbol indicado. No estaba segura de si quería pasar a formar un solo ser con las raíces del vegetal o, por el contrario, ahorcarse en alguna de sus briosas ramas. La primera opción sonaba mucho más compatible con la vida, pero, la segunda, le ofrecía una solución definitiva. Suspiró y, apoyando la estimada calabaza contra la corteza del pino, retornó a su anterior posición frente a la joven-pero-adulta Yatori. Antes de nada, estiró los brazos hacia el cielo y se desperezó con virtuosa parsimonia; ¿robarle segundos a los minutos? creíble viniendo de ella, sin duda.—Vale, ya estoy.—concedió, llevándose el dorso de las manos a las caderas.—Entonces, si lo he entendido bien, ahora fingirá ser un civil manifestando una conducta que atente contra el orden público, ¿verdad?—quiso constatar, incapaz de imaginarse a la impertérrita Yatori llevando a cabo una fechoría.—Adelante, sea mala.
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Chakra : 73
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Estado de Kazashi
Chakra al 100%: Descansada y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Vie Mayo 25, 2018 9:22 pm



Por nuestra conversación pude constatar que la joven pensaba igual que yo de cierta forma, la manera en ofrecerse para perder su vida, — Sería un honor, pero no te toca aún. No aún. — indicaría encogiéndome de hombros y mirándole con tranquilidad — En nuestra primera misión seré yo la persona que se sacrifique llegada la oportunidad, aun debes recorrer un largo camino para tener dicho privilegio.  — expresé con tranquilidad, un Genin podía tener ese glorioso momento, momento en que se reivindicaba como militar, pesé a que no podría llegar con vida a su hogar su sacrificio sería aprovechado por sus aliados, aun así como superior no podía permitirme que las personas bajo mi mando sufrieran aquel honor sin antes haber caído yo en combate, — No sé, llegado el momento se determinará como podrías protegerme. —  indicaría para fruncir el ceño en mi cara — Además creo haberte dicho que ya basta de ese sentimiento de autocompasión, eres mi subordinada, sí. Pero eres mi camarada, mi compañera, si nos enviaron a las dos es que requieren a dos personas, así que como te dije me serás de ayuda. Vuelve a auto compadecerte y te mando a descansar.  — expresé con un poco más de firmeza que antes aun así sin abandonar la serenidad de mi actitud.

La joven después de apartar su equipamiento de su cuerpo y quedar frente a mí, a cuatro escasos metros adoptaría una posición que en mi particular consideraba inefectiva, más cuando según su propia lengua el entrenamiento había iniciado, un impulso hacia delante donde tres pasos serían suficiente para acortar esos cuatro metros a menos de uno en instantes, mi diestra iba como puño cerrado en dirección a su cara, valiéndome de su postura de taza con sus brazos, mientras la izquierda la dejaba en reposo semiflexionada y con la mano en forma de puño al costado de mi cuerpo, mis ojos clavados en su cuerpo estudiando cualquier reacción que pudiera tomar, esta arte no era la que mejor se me daba, pero después de mi evaluación para formar parte de la guardia real tuve que ingeniármelas para volverme considerablemente aceptable en este arte, las acciones continuaban mientras mi mirada full concentrada en la actuación que haría la joven. Me había convertido en la civil problemática que lanzaba el primer golpe sin contemplación alguna.

Stadisticas:

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 62
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Sáb Mayo 26, 2018 10:04 am

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
País del RayoKumogakure no SatoPasado
Como era de esperarse, no llegaría ni a sufrir dos sencillos movimientos de Yatori Hoshino antes de verse probando el sabor de la tierra bajo su grueso calzado. O, bueno, no tan literalmente; pero casi. Observó al supuesto 'civil' desbocado demostrar una mayor disciplina que ella misma, apenas tardar un centelleo en tomar una decisión clara y, finalmente, eligiendo su cara como blanco, precipitarse hacia delante con el puño derecho orquestando el cruento desfile; aunque, más tarde, seguramente le reprocharía a su impertérrita instructora haber seleccionado como diana lo único limpio que tenía, tampoco es que pudiera culparla. A fin de cuentas, no era la primera -ni la última, por supuesto- vez que alguien quería pegarle un puñetazo; cosas de no callarse ni debajo del agua. Riesgos de siempre vivir rozando el límite de lo tolerable por una persona normal. La cosa fue que, cuando la estrella con forma de chica se precipitó en su dirección (que, por cierto, lo hizo a una velocidad muy difícil de asimilar para alguien que parpadeaba dos horas después de que la hubieran golpeado con una taza en la cara), Kazashi, ya imaginándose yendo derechita al hospital, se afanó en retroceder cuantos pasos pudo y en inclinar el torso hacia atrás. ¿Objetivo? que, al menos, el brazo se le quedara corto a la relampagueante supervisora. Pero, por supuesto, ni un gesto tan cotidiano e instintivo podía salirle bien a la castaña; ¿su error? quizás, probablemente, querer respirar, contorsionarse y caminar al mismo tiempo.

No había dado ni siquiera la mitad de todos los pasos que le hubieran gustado cuando, de alguna absurda (y muy patética) manera, se hizo un lío con sus propias piernas, su pie izquierdo tropezó con una piedra muy mal situada y, del propio impulso de su retroceso, se vio con sus posaderas probando, de forma muy dolorosa, cuán mullida se encontraba la hierba. ¿Valoración del terreno? pasable. ¿La nota que se otorgaba a sí misma? una muy, pero que muy, deficiente. Mientras trataba de alejarse, misteriosamente, se había dado cuenta de que no sabía saltar. ¿Qué clase de examinador le había dejado, siquiera, graduarse? uno muy negligente, desde luego.—Ouch, madre mía.—manifestó con claro desaliento. Y no solo porque, tras la caída, se hubiera quedado sin respiración; a decir verdad, le dolían tanto las zonas magulladas como la propia autoestima. La imagen ofrecida no tenía que haber sido demasiado positiva: ni huyendo del golpe, había sido capaz de mantenerse en pie. Básicamente, se había pegado la leche de su vida intentando dar pasos hacia atrás. ¿A quién diantres le pasaban esas cosas?—¿Seguro que está interpretando a un civil y no a un ex-miembro de élite de algún escuadrón especial que, tras ser encarcelado por manifestar grandes accesos de incontrolable locura, logró fugarse de alguna prisión estatal de máxima seguridad?—todavía en el suelo, Kazashi rogaba por algo de comprensión. Sí, civil, claro... y yo soy la hija bastarda del feudal. Cabeceó de un lado a otro, tratando de contener el disgusto. ¡Que ya no era una niña pequeña!—¿Y si soy yo la mala y usted trata de contenerme? así veré qué es lo que habría que hacer.—además, sin duda, daba más el perfil.
Estadísticas:
  • Fuerza : 01
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 03
  • Espíritu : 10
  • Concentración : 03
  • Voluntad : 03
Chakra : 73
Cosas:

Resumen de acciones.
—Retrocede y se inclina hacia atrás para evitar el golpe, pero, como su agilidad y su concentración son las de un niño de dos años, se cae. (?)

Estado de Kazashi

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Sáb Mayo 26, 2018 3:51 pm



La falta de experiencia de la mujer que iba a combatir contra mí la había obligado a retroceder, pero su torpeza fue tal que caería al piso, evadiendo por poco mi golpe sí, pero su desafortunado accidente pudo haberle causado males mayores si no hubiera controlado mi temperamento para lanzarme sobre su cuerpo en el piso, detuve mi accionar para quedármele mirando y estirar mi mano abierta hacía su posición,  — Puede ser, el enemigo siempre tendrá cartas escondidas bajo sus mangas. — indiqué añadiendo un pequeño sermón, — Lo importante es que has fracasado y no has podido neutralizarme. Eras la última defensa de un pueblo que detendría a esta lunática ex fuerzas especiales. Y moriste en el intento. —  indiqué aun mirándole en el piso, haciendo  referencia de manera indirecta a que su caída le había provocado la muerte en un combate real, tomé una leve bocanada de aire para aun mirándole notar como ella quería cambiar la postura del entrenamiento, darle un enfoque completamente distinto al que ya teníamos.

Asentí con la cabeza, — Esta bien, esta vez tú serás la lunática que escapo de prisión y yo debo detenerte.  Te consideraré como una amenaza rango S y te atacaré con todas mis fuerzas para proteger a mi aldea. — indiqué con firmeza, demostrando verbalmente que no solo me había contenido de golpearle en el piso si no que esta vez iría realmente en serio, usaría todos los mecanismos a mi alcance para detener la amenaza de mi país, aunque tal vez me estaba tomando las cosas demasiado en serio o tal vez eso quería demostrar con mi firmeza mientras le metía un poco de terror a la nueva recién graduada, quien sabe, era una forma peculiar de divertirme jugarle una broma a la nueva, aunque no lo admitiría, dejaría la acción a interpretación de la mujer, pero de momento solo mantenía mi postura para ayudarle a levantar.


Stadisticas:

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 62
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Sáb Mayo 26, 2018 9:05 pm

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
País del RayoKumogakure no SatoPasado
¿A la defensiva? a partir de ahora, Kazashi no volvería a vivir de otra manera. Sí, para bien o para mal, el temible germen de la paranoia -que había sido implacablemente plantado en sus entrañas al inicio de la realista simulación- acababa de encontrar suelo firme (o, en este caso, médula estable) en la que florecer sin mayores impedimentos que la predisposición natural de la castaña a confiar (o, al menos, a fingirlo) en el mundo que la rodeaba. La enfermedad estaba en su auge y, guiada y aconsejada por ella, no pensaba aceptar una mano tendida como amiga; así pues, ante el aparentemente adorable gesto de su instructora, la aprehensión le hizo de estrella polar y, siguiendo su instinto animal, comenzó a arrastrarse hacia atrás por el suelo buscando, al menos, interponer distancia entre ambas.—¡Muchas gracias! pero no necesito ayuda para levantarme. De hecho, las vistas por aquí son maravillosas y, a lo mejor, debería quedarme un rato por aquí abajo para despejarme.—pronunció con avidez, claramente nerviosa frente a la muerte segura que Yatori Hoshino acababa de prometerle (o, más bien, de asegurarle). Menudo regalo de bienvenida.—¡Contrapropuesta, contrapropuesta!—exclamó, poniéndose en pie de un sal... ah, no, que eso no se le daba demasiado bien. Mejor, se levantó con calma.—Si se me permite la osadía de hacer una sugerencia, claro está.—la educación por delante: a ver si, con suerte, se comía el primer golpe por ella. Eso sí, le costaba un montón utilizar las palabras más enrevesadas que se le ocurriesen para demostrar verdadera displicina.—¿Y si me trata como si yo tuviera siete años y ni idea de lo que es el combate cuerpo a cuerpo?—sugirió con ligereza, temiendo por su prescindible pellejo más que por el fin del mundo. Ni se molestó en sacudirse el polvo prendido a sus ropajes: ya había asumido que, tarde o temprano, volvería a morderlo.

Encajo muy bien en el papel de niña: soy bastante infantil cuando me lo propongo. Imagíneme mucho más bajita, inmadura, inexperta y diciendo todo el tiempo: 'Yato-sensei, Yato-sensei, ayúdeme a mejorar mi horrible técnica marcial'.—manteniendo la distancia inicial de cuatro metros, Kazashi se balanceó hacia delante y hacia atrás sobre la punta de sus talones, aparentando sencillez. O, tal vez, ese fuera, precisamente, su estado natural. A lo mejor, aquel rol sí que le sentaba como anillo al dedo.—Enséñeme las bases generales del combate, Hoshino-sama. Y a saltar, por favor.—modificó ampliamente el tono, tratando, ahora, de inspirar verdadero tesón a cada palabra. Temiendo que la petición sonara a poco, teniendo presente que las acciones valían siempre más que las palabras, inclinó el torso hacia delante en una profunda muestra de respeto. Con una pizca de suerte, lograría ganarse la piedad de la estrella caída y, de paso, aprender algo que, aunque tenía que estar sabido, permanecía bien sepultado bajo incontables años de descuido y esfuerzo mínimo.—Y luego, si así lo desea y ordena, fingiré ser un criminal del rango más bajo que exista y le enseñaré un poco de mi magia particular.—dicho así, no sonaba demasiado equitativo el trato... pero bueno, quién no tenía nada que enseñar, poco podía ofrecer.
Estadísticas:
  • Fuerza : 01
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 03
  • Espíritu : 10
  • Concentración : 03
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Chakra : 73
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Resumen de acciones.
—Se arrastra por el suelo hacia atrás, desconfiada, y se pone en pie.

Estado de Kazashi
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Lun Mayo 28, 2018 6:32 pm



Mi oferta había sido rechazada y la joven simplemente se arrimaba hacía atrás arrastrándose por el piso, me le quedé mirando, me sentía algo incrédula que fuera rechazado mi ayuda, ¿Orgullo? Podría ser tal vez la palabra que describía la emoción que estaba viviendo en ese instante la jovencita, aun así la reste importancia retomando la postura de mi mano al costado de mi cuerpo y mirándole hasta que se puso de pie finalmente, — Conozco niños de esa edad que se han jugado la vida y hecho cosas arriesgadas que le obligan a aprender del Taijutsu. Así que supongo que no te refieres a ellos.  — indiqué tomando como ejemplo un par de personas que realmente se habían jugado la vida con cinco años, tener que matar o morir, ver a sus amigos y seres queridos perecer frente a sus ojos y luego volverse militares, tomé una bocanada de aire ante sus palabras y la deje salir casi a la brevedad, — En un combate no hay bases ni normas que definan la manera en que debes hacerlo. — respondí con naturalidad viendo su actitud algo chistosa, se comportaba como una niña, aunque bueno ella podría tener ese privilegio de ser la infante que realmente era, a diferencia de mí que toda mi infancia y actitud había sido robada de manera cruel por el destino.

— Supongo que para capacitarte para la misión, debo prepararte un par de semanas muy rígidas de entrenamiento…— llevaría entonces mi mano derecha hasta mi mentón para comenzar a analizar una buena rutina que me permitiera ayudar a la joven a perfeccionar su físico, — Creo que lo primero que debemos trabajar es tu físico y resistencia.  — indiqué en ese instante — Así que… Prepárate porque probablemente te pongas a llorar cada día después que terminé tu jornada de entrenamiento. — advertí en ese momento — Entrenaras y trabajaras, nos tomaremos todo un mes para convertirte en una Kunoichi ejemplar para los rangos bajos. — aclaré — Hoy será el día uno de entrenamiento y mañana saldremos de misión contigo adolorida y sin poderte mover, así que prepárate mentalmente para afrontar la vida desde otra perspectiva. — aunque hablaba con firmeza y determinación para demostrarle que la vida militar estaba llena de riesgos, obviamente no le permitiría morir o sacrificarse, no la llevaría a trabajos tan complicados pero al menos la haría sentirse realmente forzada, acorralada y que su estrés mental fuera bastante amplio.

—  ¿Estas lista para aprender a saltar, luchar y ser la Kunoichi ejemplar de la aldea? — cuestioné con exclamación, quería resaltar que la haría ser fuerte, la haría ser una de las mejores militares de la aldea, solo necesitaba que tuviese la voluntad de afrontar los retos que mi entrenamiento envolvían, trataría de aplicar lo que habían aplicado conmigo pero de una manera diferente, después de todo intentaría dejarla lista para afrontar cualquier desafío que el destino le lanzara.

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Mar Mayo 29, 2018 12:35 pm

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
País del RayoKumogakure no SatoPasado
Kazashi guardó un momento de silencio por todos aquellos niños de siete años que, aún midiendo menos de un metro y medio, tenían que aprender a sacarse las castañas del fuego sin más ayuda que la que pudieran ofrecerles sus propias manitos diminutas. Apretó los labios con fuerza hasta que conformaron una suave, tersa y uniforme línea recta; durante un instante, se preguntó cómo podía haber pasado por una guerra y no haber cambiado ni un ápice aquella aureola perezosa que la acompañaba allá a dónde fuera. ¿Avergonzada? desilusionada consigo misma, más bien. Entrecerró los párpados lentamente, impregnándose de las palabras... no, de las vibrantes promesas y los inestimables objetivos que la estrellada instructora iba recopilando, diligente, sobre la marcha. ¿Cómo había logrado convencerla para que se prestara a adiestrarla? ¿tal vez, por casualidad, había visto algo en ella que mereciera, aunque fuera muy poco, la pena? En tus sueños, Kazashi. Resopló en silencio: por más nimio que fuera el motivo que estuviera impulsando a Yatori Hoshino a entrenarla, se agarraría a él con uñas y dientes. Hasta con la punta de las botas, si era necesario. Enderezó la postura, resuelta ante la propuesta; ¿decidida a dejarse el alma en el sinfín de sufrimientos enumerados? al menos, esa era la idea. Le batía el corazón contra el pecho, indomable; de pronto, el futuro ya no se le hacía tan negro. Afiló la mirada, animada. Se quedó con la poderosa influencia que emanaba de cada gesto, palabra y movimiento de Yatori; sí, el sentimiento que le palpitaba en la boca del estómago no podía ser otra cosa más que admiración. A partir de ahora, al igual que el propio tiempo, cambiaría. O, mejor aún, evolucionaría.

Llevaba, efectivamente, demasiadas estaciones parada, sin avanzar ni retroceder en su posición inicial. Siempre en la odiosa meta de salida, estática, inmóvil, inanimada; demasiado temerosa de lo que podría estar esperándola en el trayecto hacia su indefectible destino como para atreverse siquiera a dar un paso adelante, hacia lo que, en un momento u otro, tenía que llegar. Frotó las palmas húmedas de sus temblorosas manos contra la pernera del pantalón, temblando de pura exaltación. Con el germen de la paranoia enfrentándose al de la esperanza, avanzó un único paso en dirección a la supervisora, se llevó el brazo al lado izquierdo del pecho y asintió con indomable ímpetu.—¡Entendido!—proclamó, condenadamente emocionada, mientras trataba de contener las ganas de abalanzarse sobre la entregada estrella polar y envolverla en el mayor abrazo que había dado nunca en toda su vida. Pero aquello, por supuesto, habría estado completamente fuera de lugar. Yatori Hoshino ya no era una superiora cualquiera, sino su maestra. Su guía, y no solo espiritual. Aunque, seguramente, en ese ámbito, también necesitaría algo de ayuda. Y, sobretodo, paciencia; mucha paciencia. Por suerte, la admirable capitana parecía ir sobrada en lo que venía a ser materia de nervios de acero. Le harían falta, sin duda.—No fallaré.—articuló con rotundidad, inquieta ante lo que estaba a punto de comenzar.—Aunque aprenda a llorar mejor que a hablar, continuaré sobrepasando límites, enfrentando daños y derrotando adversidades; allá a dónde me diga que debo llegar, llegaré.—apretó la mandíbula, intentando contener el levísimo, pero igualmente intenso, temblor que le surcaba la piel a cada breve ademán que llevaba a cabo.—Estoy lista, preparada y dispuesta, Yatori-sensei.—concluyó, solemne, dramática y, por encima de todas las cosas, audaz. Nuevo paso hacia adelante, simbólico; esperaba que fuera el primero de muchos.
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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Mar Mayo 29, 2018 1:52 pm



La actitud de la joven era aceptable, se notaba el entusiasmo en sus palabras por querer alcanzar lo que se propusiera, era momento de ver que tan comprometida estaba con su proyecto a largo plazo, — Comenzaremos con algo sencillo. — indicaría con tranquilidad para caminar hacía un árbol cercano de unos siete metros de altura y con un ademan de mi cabeza sugerí a la joven que me siguiera, saqué entonces mi Daikiri de su funda para arrojarlo a lo alto del árbol clavándose en una de sus ramas en la cúspide, me hice a un lado y me le quedé mirando a la chica, — Baja el Daikiri, trepa el árbol. Pero… Sin usar chakra, trepa como es apropiado.— diría con suma tranquilidad — Es decir, usando ambas manitas para subir y bajar. Tranquila. Si te caes no morirás.— diría tratando de llamarle a la calma — Tal vez, te fractures un par de costillas o el brazo, pero nada que el tiempo no pueda sanar. Así que esfuérzate. — comenté con serenidad para posicionar mis dos manos una vez más cruzadas entre ellas a la altura de mi cintura en la zona de mi espalda.

— No debe ser tan complicado— diría mirando hacía la altura, el árbol era grueso y con bastante ramas, sin embargo lo más complicado era el tramo inicial donde hasta los dos metros y medios era que podía palparse la primera rama, sería lo divertido del asunto, ver como la joven se las ingeniaba para iniciar su tarea. — Ah sí, no puedes usar nada externo al árbol para subir. Si usas tu calabaza como apoyo no cuenta, así que, esfuérzate. — diría tratando de motivarle a que realizara la hazaña que sería el primer peldaño a su entrenamiento, debía forzar sus músculos al máximo para que tuviera capacidad de soportar todo lo que estábamos por vivir.

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Miér Mayo 30, 2018 12:00 pm

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
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Todavía ligeramente abrumada (y muy consternada, para qué ocultarlo) por el devenir de los acontecimientos (o, más bien, de su futuro más próximo), Kazashi pestañeó repetidas ocasiones ante las primeras instrucciones de su nueva, estrellada y, al parecer, templada maestra.—¿Cómo dice?—preguntó, apabullada por un torrente de sensaciones desconocidas, mientras se pasaba la diestra por la cabeza y trataba de contener el impulso de salir corriendo. Entre aquel ciclón desatado de sentimientos encontrados, sin duda, supo reconocer el familiar rostro del miedo; por suerte, la adrenalina también corría, frenética, a su alrededor. Se llevó las manos a la cintura, al tiempo que alzaba la mirada hacia el cielo y se perdía en lo que, ahora, le parecía el objetivo más lejano que le habían pedido alcanzar en toda su corta, pero medianamente intensa, vida; soltó un silbido de aterrada impresión, no sabiendo muy bien por dónde empezar a enfocar el gigantesco problema. Sí, había oído incontables veces aquello de que las montañas más difíciles de escalar eran las más satisfactorias de tocar, pero Kazashi no tenía muy claro de que fuera muy 'fan' de esa clase tan concreta y aterradora de regocijo. No, las emociones fuertes no iban mucho con ella. Oh, vamos, a ti no te gusta nada. Salvo el noble arte de la posposición, la prórroga y la dilación, sin duda. Chasqueó la lengua, sintiéndose completa e irremediablemente derrotada antes siquiera de comenzar con la cruel tarea.—¿Ni una cuerdecita de nada puedo utilizar?—una última mirada suplicante, un último intento de calentar levemente el corazoncillo impertérrito de Yatori Hoshino. Vamos, ni siquiera siente dolor. Evidentemente, sus esfuerzos no servirían de nada.

Vale, vale, voy a ello.—se pasó la lengua por los labios, nerviosa.—Digo, ¡entendido!—mano a la sien en forma de gorra: saludo militar, como de costumbre, demasiado exagerado... pero, al menos, siempre bienintencionado. Se alejó un tanto del glorioso árbol, queriendo inspeccionar el terreno que lo rodeaba, la propia fisionomía del irredento vegetal y las distancias concretas entre rama y rama. ¿Veredicto? estaba acojonada. Y muy pero que muy condenada a partirse, como mínimo, un brazo o tres costillas al azar. Que no sea el coxis, por favor.—Deme un momento para mentalizarme.—pidió, temblorosa, mientras se tomaba un tiempo muerto para estirar las articulaciones clave.—Voy a hacerlo, sí.—se dijo ligeramente entre dientes, volviendo a acercarse a la robusta montaña vegetal con forma de árbol y posando la palma de la mano izquierda sobre su gruesa corteza. Se deshizo del Daikiri que llevaba prendido a la cadera, no fuera a causar más desgracias que beneficios; se imaginaba maneras muy grotescas de terminar ensartada por su propia arma al caer. Apretó los labios: ¿plan de ataque? técnica secreta: gran abrazo de koala. Una táctica que, aunque vieja, solía funcionar... en la mayor parte de los casos, claro. Dubitativa, pasó, todo lo alto que pudo, ambas extremidades por los lados del rollizo torso del árbol y, con un pequeño impulso que a ella le supo a levantamiento inhumano de peso, se propulsó con las piernas para quedar, precisamente, estrujada a la conífera de las narices como si de un anormal koala se tratara. Pero, por supuesto, Kazashi no tenía ni su mullido pelaje ni su graciosa anatomía para deslizarse hacia arriba como si hacia su casa caminara, así que, ya sudando, giró sendos pies hasta que quedaron en horizontal, con la punta mirando hacia fuera, casi formando una línea recta pero ligeramente inclinada hacia lo alto. Ya se quería morir, y aún no había avanzado ni un ápice. Con menos gracia que un perezoso en plena siesta, se dio a la inconmensurable tarea de ascender, ascender y ascender.

¿El procedimiento escogido? el que a su casi padre, saben los dioses por qué, solía llamar el de la 'escalera'. Siempre buscando mantener tres puntos de apoyo, sólo se atrevía a ir avanzando una parte del cuerpo a la vez; de este modo, primero elevaba unos centímetros un brazo, buscaba agarrarse al grueso tronco un poco más arriba y, cuando se aseguraba de que el pillaje era bueno, elevaba la pierna correspondiente (conservando, por supuesto, siempre la posición apaisada del pie) y repetía el proceso de encajarlo correctamente en la madera. Por suerte, las rugosidades del tronco ofrecían pequeños salientes que ayudaban a no perder la escasa fe que conservaba hacia sus capacidades trepadoras. A punto estuvo de trastabillar en lo que a ella le parecieron, a lo menos, media docena de desgarradoras ocasiones; sin embargo, ya fuera porque realmente había elegido un buen modus operandi o porque el mundo deseaba verla precipitarse hacia el vacío a una altura mucho mayor, logró seguir subiendo hasta llegar a la zona en la que comenzaban a abundar las ramas. Al ver la primera asomándose tan cerca de su posición, casi se le resbala por la mejilla una lagrimilla de alegría; puntos de apoyo, venid a mí.

Extendió la diestra y, al borde de la extenuación y un ataque de nervios, a duras penas logró aferrarse al brazo vegetal y aliviar ligeramente la carga a la que habían estado sometidos todos y cada uno de los recovecos de su endeble cuerpo. Ahora sí que quería morirse o, como mínimo, dejar de existir. Vivir era dolor, quedaba más que demostrado. Todavía ejerciendo toda la presión que podía con los muslos y las pantorrillas firmemente apretadas contra el tronco, asegurándose de que tenía la diestra correctamente afianzada a la rama, hizo que la zurda siguiera su rumbo para poder tener, al menos, las dos manos bien puestas en la gruesa extremidad. Finalmente, aflojó las piernas y dejó que quedaran colgando unos momentos, en lo que a Kazashi le parecía un vacío abismal; movida por el pánico a la caída, sacó fuerzas de flaqueza y se impulsó con ambas extremidades hacia arriba, buscando pasar una de sus pobres patitas por encima de la rama y quedar sentada sobre ella. Estremecida por el cansancio, con el corazón a nada de salírsele por la boca, miró hacia abajo, buscando a su instructora.—Por favor, dígame que tan sólo queda un metro.—suplicó, aún a sabiendas de que apenas había logrado subir dos y medio de los siete que debía completar. ¿Existía alguna opción de quedarse allí para siempre, contemplando el bonito y odioso paisaje que la rodeaba? el último puesto, por más que se dijera normalmente lo contrario, no tenía por qué ser el peor de todos, ¿verdad? ¿verdad?—Dígame unas palabras de aliento, se lo suplico.—sentada, con una pierna colgando a cada lado de la primera rama, con el torso abrazado de lado al tronco del árbol, no tenía que estar dando una imagen muy honorable a la encomiable teniente. Pero, oye, al menos estaba subiendo, ¿no? sólo necesitaba una pausa, un descanso.—¿Algún consejo para lo que me queda?

Una vez reunió un pelín de ánimo, todavía espasmódica, se puso en pie sobre la resistente protuberancia de madera y, poco a poco, empezó a escalar de rama en rama sin pararse demasiado a pensar en lo alto que estaba subiendo. El pronóstico de caída, aunque siempre presente en sus pensamientos, no debía regir todos y cada uno de sus movimientos o, de lo contrario, sí que terminaría estampada contra el suelo. Tragó hondo, ya a medio camino, y se tomó otro instante de descanso sobre un grueso brazo del árbol, agradeciendo en silencio (o, bueno, con el alma asomada a los constantes rebufos que soltaba en busca de oxígeno que llevarse a la boca) que el trayecto fuera más fácil que al principio. Finalmente, incapaz de hacerse a la idea de lo muchísimo que había tardado en llegar al objetivo, instalada en una rama medio confiable medio traicionera, suspendida a siete metros y pico de altura, con la diestra asida a otro follaje superior y la zurda ya prendida al mango del Daikiri, tiró. Pero, para su sorpresa, el arma no pensaba ceder con tanta facilidad; efectivamente, se entretuvo forcejeando minutos enteros para sacar, de a pocos, el maldito utensilio. Cuando lo logró, en un último tirón desgarrador, el Daikiri se le escurrió de entre las manos y cayó al vacío, haciendo que ella, en el proceso, perdiera control de lo que estaba haciendo y, por poco, se precipitara igualmente hacia el terreno. Casi llorando, acuclillada sobre la rama y abrazada al tronco del árbol como si le fuera la vida en ello (que, a sus ojos, así era), se desesperó.—Una preguntita chiquitita de nada, ¿qué pasa si ahora, la sola idea de bajar, me produce muchas ganas de vomitar?—al menos, la misión en sí estaba cumplida; bajar el Daikiri, subir al árbol. En ningún momento se había mentado nada de que tuviera que bajar, ¿no?
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Cosas:
Estado de Kazashi
Chakra al 100%: Descansada y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
inventario:
Bandana de Kumogakure no Sato — Anudada en su cuello.
2 píldoras de soldado — Bolsillo del pantalón.
Daikiri - En el suelo.

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Vie Jun 01, 2018 4:54 am



Me mantendría simplemente observando, siendo una espectadora del escenario que se acababa de crear, la manera en que estudio el ambiente para luego lanzarse a lo desconocido me causo algo de gracia, pero su imprudencia tal vez le causaría cicatrices para un futuro, la técnica de abrazar el árbol para subirse, me parecía un poco anti estética y poco práctica, pero no era quien para cuestionar sus métodos, lo importante del entrenamiento era llegar a la cima, si podría lograrlo de esa manera no argumentaría nada, guardaba silencio ante sus primeras palabras, buscaba consuelo con una mentira, pero al menos ya había comenzado su ascenso y no la motivaría diciéndole que le faltaba menos de lo que realmente era, después de todo era una persona bastante objetiva y sincera, — El único consejo, es sujétate fuerte. Una caída así debe doler. — expresé con sinceridad, no a mala intención ni con doble intención, si no por el contrario mostraba ese temperamento tan sincero e inocente que se me había inculcado desde pequeña.

La manera en que subió y escalo me pareció un poco fuera de lo común, bastante excéntrica y para nada técnica, más había logrado la meta que era ascender hasta la cima del árbol para buscar el arma que cayó desde las alturas, la manera en que este último movimiento le hizo perder el equilibrio y casi caer me hizo prestarle más atención a su entorno, aparentemente comenzaba a hacer uso del consejo de aferrarse, caminé hasta donde había caído mi Daikiri para empuñarlo y limpiarlo con mi vestimenta, alzando la vista hacía donde se encontraba la mujer, — Ehm… Puedes vomitar y hacerte la idea que nadie subirá a ayudarte si no puedes bajar.— diría con sinceridad para dar varios pasos hacia atrás, con la vista aun en lo alto, clavada y fija sobre la muchacha que parecía tener problemas con su descenso.

— Puedes quedarte allí arriba. Aunque si lo ves de manera objetiva tendrías dos opciones.  — comenté con suma naturalidad y calma, guardando ahora el Daikiri en su respectiva funda, — El camino fácil es saltar y lastimarte un poquito. Pero llegarás al instante.— indiqué con un tono de voz lo suficientemente fuerte para que se escuchara en las alturas, — El segundo sería bajar esforzándote, y mostrándote a ti misma que puedes hacerlo. — hice una pausa cruzándome de brazos y llevando mi mano derecha hasta debajo de mi mentón adoptando ahora una postura de curiosidad — Acabo de descubrir una tercera. Quedarte arriba y llorar porque alguien te ayude. Lo que sin lugar a dudas haría que te devolvieran a la academia. — concluí para sentarme desde la distancia para tener una vista perfecta de lo que acontecía, dejando en manos de la Genin su descenso.

Stadisticas:

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 62
  • Concentración : 60
  • Voluntad : 30
Chakra : 222

Inventario:

Otros Items

  • Daikiri x1

Técnicas:

País del Rayo - Kumogakure




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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Kazashi Furukawa el Vie Jun 01, 2018 9:37 am

Gloriosa Aldea
Kazashi Furukawa
País del RayoKumogakure no SatoPasado
Aunque Kazashi estaba comenzando a trabar una amistad sincera -basada siempre en el respeto mutuo- con el siempre indolente árbol, era plenamente consciente de que no podía quedarse a vivir (o, más bien, a anidar) entre los grandes mástiles que llevaba por ramas. Tenía cosas que hacer, ¿no? una formación a la que atender, una instructora a la que impresionar (o, como mínimo, no espantar) y unas capacidades que demostrar. Por más que la panorámica desde allí fuera estupenda y el árbol un encanto, Kazashi Furukawa estaba obligada a despedirse de él y emprender el descenso hacia lo que, a sus ojos, bien podría haber sido uno de los siete infiernos de Dante. ¿La única diferencia con la mítica y valorada obra? que su guía no se parecía, precisamente, al buen Virgilio. De hecho, siendo absoluta y completamente sincera, la castaña arenilla comenzaba a creer que, la mayor parte de las veces, Yatori Hoshino se lo pasaba a pipa a su costa. Aunque pronunciara todos esos evidentes consejos con la parsimonia y la impasibilidad como única máscara, saltaba a la vista que se burlaba de ella, ¿no? ¿verdad? Abrazada a la corteza que le había salvado la vida, se sintió mal por dudar de la aterrizada estrella polar. A fin de cuentas, se había ofrecido a entrenarla desinteresamente, lo que le daba todo el derecho del mundo a mofarse de sus torpezas siempre que quisiera. O a criticarlas, como mínimo. Chasqueó la lengua, henchida de una solemne aprehensión hacia la caída, y decidió entregarse en cuerpo, alma y bilis al descenso; lo lograría, o, al menos, lo intentaría.

¿Qué era lo peor que podía pasar? ¿qué son un par de huesos rotos para ti? Mala pregunta, pero peor respuesta. No, elegir las palabras tampoco era uno de sus dones. Respiró hondo, tragó cuanta saliva reunió alrededor de su lengua y, con mucho cuidado, se dio la vuelta para quedar de espaldas a la rubia y lanzarse a la encomiable tarea de no partirse la crisma en el intento. Al final, su madre iba a tener toda la razón del mundo; ¿para qué volaba, si luego no era capaz de volver a poner los pies sobre la tierra? seguramente, la buena mujer no lo decía en un sentido tan literal, pero la lección era, a ojos de Kazashi, igualmente aplicable en ambas situaciones. ¡Ey! ¡estaba aprendiendo a extrapolar ideas! o eso pensaba ella, desde luego. Con las piernas colgando hacia abajo, aferrada con ambas manos a la rama anteriormente habitada y la vista siempre pendiente de dónde poner los pies, el desierto en miniatura consiguió alcanzar la primera rama más cercana a su inestable posición.—¡Míreme! ya llevo unos veinte centímetros.—oye, para ella, eso era todo un logro a tener en cuenta a la hora de las valoraciones finales. Nerviosa, agotada y muy pero que muy angustiada, Kazashi repitió el proceso hasta que volvió a encontrarse nuevamente a los dos metros y medio iniciales del suelo; se reencontraba, otra vez, con su peor enemigo.

La ausencia de abundantes puntos de apoyo, de entrañables brazos arbóreos y de la ilusión de seguridad (o de estabilidad que, viniendo al caso, era prácticamente lo mismo). Se tomó unos momentos para serenar el pulso, inhalar y espirar grandes cantidades de aire puro y secarse el sudor de la frente con una mano.—¿Debería saltar desde aquí o...?—no llegó ni a terminar la cuestión, pues no estaba muy segura de poder (o, más bien, querer) aguantar un impacto a aquella distancia. Apretó los labios, se puso en pie sobre la rama -bien aferrada al tronco- y, abrazándose con fuerza a él, se dejó resbalar por la corteza hacia abajo de manera claramente contro... bueno, como buenamente podía. Cuando quedaba cerca de un metro y medio para tocar tierra firme, le falló el cálculo y se deslizó de una hasta darse de lleno en el coxis con el asilvestrado terreno. Aunque el impacto hubiera sido suavizado por el roce con el árbol, el mismo le había causado diversas raspaduras en piernas, abdomen y brazos; el dolor le latigueó por el cuerpo, y Kazashi se quedó unos momentos ahí, parada, todavía en modo koala contra el tronco y el culo mordiendo el polvo. Soltó una retahíla de desvaídos gemidos quejumbrosos, tratando por todos los medios de no echarse a llorar en medio de la escena.—Ay, ay, ay, ay...—mascullaba, al tiempo que, finalmente, lograba ponerse en pie usando como soporte la propia madera del árbol. Fingiendo que se quitaba la tierra de los pantalones, cuando en realidad buscaba aliviar el dolor en sus magulladas posaderas, se dio la vuelta y clavó una mirada herida en su estricta superiora. Se moría de ganas de gritarle un poquito para desahogar la frustración en ella, pero consiguió morderse la lengua a tiempo y tan sólo llevarse la acostumbrada mano-visera a la frente para saludarla formalmente.—¡L-Listo! no me lleve de vuelta a la Academia, porfa.
Estadísticas:
  • Fuerza : 01
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 03
  • Espíritu : 10
  • Concentración : 03
  • Voluntad : 03
Chakra : 73
Cosas:

Estado de Kazashi
—Magulladuras en brazos, piernas y abdomen; dolorida en el trasero.
Chakra al 100%: Descansada y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
inventario:
Bandana de Kumogakure no Sato — Anudada en su cuello.
2 píldoras de soldado — Bolsillo del pantalón.
Daikiri - En el suelo.

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Re: Gloriosa Aldea [Pasado]

Mensaje por Yatori Hoshino el Lun Jun 04, 2018 7:06 am



Tenía una manera un poco rara de bajar del árbol, aun así se estaba esforzando y eso era lo importante, continuaba admirándole sentada en mi cómodo lugar, me agradaba ver que realmente estaba sufriendo para descender, eso demostraba que con sus palabras anteriores no me estaba tomando el pelo y al menos ahora tenía un claro objetivo y era superarse así misma, me pondría de pie para comenzar a caminar pensando que finalizaría el descenso de manera elegante, pero todo lo contrario sucedió, tomé una bocanada de aire y la deje salir al momento que la chica tocará la superficie de manera inesperada, — No te preocupes.  — diría luego de sus quejidos y petición — El dolor es debilidad abandonado tu cuerpo. — diría con firmeza y bastante determinación para acercarme hasta donde ella estaba y mirar como una simple escalada le daba una apariencia de haber vivido una guerra tan violenta y sanguinaria que sobrevivió de milagro.

— Pensé que me estabas jugando una broma. — confesé encogiéndome de hombros restándole importancia, — Aunque bueno, ahora debemos fortalecer esos músculos y resistencia física si realmente quieres trabajar conmigo. — indiqué con tranquilidad, ya tenía una persona bajo mi mando así que era mejor capacitarla de manera eficiente para no fracasar en nuestros objetivos venideros, — Te daré una rutina de ejercicios, la harás todas las mañanas, si no quieres hacerla sola vendrás aquí a las cuatrocientas horas, para entrenar conmigo. — expresé tomando las riendas del asunto — Primero comenzarás trotando, como eres novata, con unos cinco kilómetros está bien para iniciar.  — comenté con serenidad — Luego harás un circuito de varios ejercicios, cincuenta abdominales, cincuenta flexiones, cincuenta saltadillas, cincuenta caídas al vacío, cincuenta barras. Terminas ese circuito, descansas dos minutos e inicias una vez más, harás tres veces los ejercicios. — aclaré en ese momento — De esa manera porque estas iniciando y es un poco más sereno. Lo ideal sería descansar un minuto.— argumenté — Y ya que estamos, puedes iniciar con un circuito para ver como realizas los entrenamientos.  — comenté con tranquilidad y mirándole con mi inexpresiva y serena cara que acostumbraba.

Stadisticas:

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 62
  • Concentración : 60
  • Voluntad : 30
Chakra : 222

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