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Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Dom Jun 03, 2018 4:29 am

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei No TsukiPrimavera 7 DD
Apenas cinco minutos antes de la hora estipulada, las grandes fauces rústicas del frondoso bosque dieron la bienvenida al shinobi de tonos contrastantes. Siendo casi las diez de la mañana, el clima agraciaba con su cálida caricia, aunque eso no evitaba que el moreno llevase su típica chaqueta de color azul oscuro, y el cabello suelto rebalsando sobre esta. A simple vista se podía definir la totalidad de su armamento como un par de tonfas de acero colgadas del cinto, siendo un estilo ligero para alguien usualmente cargado como él. Se había tomado aquella libertad por ser enviado a una misión que, a su parecer, no se enfocaba en la fuerza bruta, sino en la sutileza. Esperaba de hecho no tener siquiera que despertar a sus bebés, siendo un mero plan de contingencia.

Sus botas militares se hundían en la húmeda tierra forestal, mientras se adentraba los pocos metros necesarios para vislumbrar un roble anciano. Sobre uno de sus brazos, esperaba un hombre más liviano que una de las verdes hojas, y violáceo cual flor de jacarandá. Akira frunció el ceño, leve e imperceptiblemente, ante la realización de ser emparejado con un ser más frágil que hoja de papel. Quizá, después de todo, sí tendría que despertar a sus pequeñas.

Buenos días —saludó sin elevar demasiado la voz, siendo esta el único sonido humano que corrompía la densa naturaleza— Nakamura, ¿cierto? Soy Akira, Totsuki Akira.

No sabía muy bien cómo iniciar la presentación ante un extraño cuyo nombre sí conocía. Como Chunin, era su responsabilidad velar por la seguridad de alguien por debajo suyo en la escalera jerárquica, así como evaluar su desempeño al mismo tiempo. Junto con una muy breve sinopsis del objetivo se le había proporcionado, obviamente, el nombre de aquella nueva sangre a la cual acompañaría, mas no sus capacidades. Supuestamente, sus habilidades serían "idóneas" para la tarea en mano, aunque en los ojos de alguien que prima el físico, aquello parecía difícil de garantizar.

De pie bajo el árbol que daba sostén al delicado cuerpo del joven, como a dos metros del tronco, Akira esperaría respuesta con los brazos en jarra y serio semblante. No sería la primera vez que asistía a una misión como el de mayor rango a cargo, pero sí con un completo extraño. Y aun así, no solo era eso. Algo en el rostro del dichoso extraño le daba mala espina; le provocaba una incomodidad que si bien no llegaba a escalofríos, estaba cerca. Con suerte se equivocaba.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 42
  • Concentración : 45
  • Voluntad : 34
Chakra : 202
Inventario:
  • Comunicador — En el oído derecho
  • 2 Tonfas Metálicas — A cada lado de la cintura
  • 2 Píldoras del soldado — Bolsillo en el pecho


Última edición por Totsuki Akira el Mar Jun 05, 2018 1:54 pm, editado 1 vez

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Lun Jun 04, 2018 9:13 am

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Si llegaba ligeramente tarde al punto de encuentro era, sin duda, por el propio bien de la misión. Corrección: más bien, por el del capítulo que Beretta ya iba escribiendo, sobre esa cohibida página en blanco a la que el lector medio solía apodar 'pensamiento', de camino a la linde de la frondosa arboleda. A pesar de los muchos e innumerables viajes que habían sembrado otra de sus tantas vidas anteriores, era la primera vez que pondría un pie en un bosque como tal. Con Beretta, al menos. Por ello, se le hacía difícil decidir las líneas, preparar los diálogos y orquestar una escena de la que, por el momento, no sabía más que lo que ponía en la modesta hoja de papel que le había llegado de manos de un chiquillo más preocupado de tener el día libre que de cumplir con sus quehaceres reglamentarios. Oh, no podía culpar al pequeño procrastinador; a fin de cuentas, si no necesitara el dinero para otra cosa, seguramente ella también habría rechazado el encargo para pasarse el día entregada a su nueva obra. Necesitaba encontrarle un título... bautizarla, sí.

Dejar a un hijo sin nombre, abandonado sobre un escritorio prestado, no tenía perdón. Mucho menos, excusa. Apretando el paso con ligereza, pero siempre sin prisa, enfiló la poco pronunciada cuesta trastornada ante la posibilidad de que Luger pudiera echarle un descarado vistazo a su cuento inacabado; de llegar a pasar, sin duda, se sentiría atacada. Violada, incluso. Confiaba en que su alabastro inmaculado consiguiera mantener las manos quietas... si es que no quería terminar, por supuesto, cubierto de tinta indeleble de los pies a la cabeza. Sonrió, absorbida por la ilusión.

Volviendo al capítulo secundario que la ocuparía aquel día, Beretta llegaba levemente tarde a propósito. Queriendo, sí. Y es que, a pesar de haber sido el último elemento en recibir el, a su parecer, urgente aviso, poniendo el empeño suficiente, podría haberse reunido con el otro par de incógnitas sin pasar demasiados sinsudores para lograrlo. Oh, pero eso no le habría parecido nada dramático; ni siquiera mínimamente emocionante. Un minuto, tal vez tres, eran más que suficientes para crear expectación o, mejor aún, aprehensión. En realidad, hasta la unidad más básica de tiempo podía suponer un mundo para que quien supiera tratarlo con cuidado; y respeto, claro. Cuando por fin era capaz de atisbar el par de siluetas prometidas en la lejanía, un pequeño y agrietado 'clic' en su pálida memoria la paró en el sitio. Inmóvil, no queriendo todavía llamar la atención del dueto a dos colores, la consagrada novelista entrecerró la mirada; en silencio, hizo que la pluma invisible que regía sus devenires se deslizara por las páginas, buscando las líneas que, en su momento, le habían pertenecido a él. No era un hombre fácil (o, más bien, sencillo) de olvidar;  a fin de cuentas, era una de esas inusuales personas que, a golpe de acción, eran capaces de marcar un 'antes' y un 'después' en la vida de un personaje. En este caso, de la propia Beretta y, por supuesto, de Luger. Se llevó la zurda a los labios, tratando de contener una risa; ahí estaba el tiempo, haciendo nuevamente de las suyas. Cabeceó de izquierda a derecha un intrascendente instante y, tras matizar ligeramente lo que vendría a ser el eje principal de aquel segmento de la novela en curso, se decidió a sesgar las distancias y a presentarse como era debido a lo que, a sus ojos de escritora, vendrían siendo los pilares centrales del encargo. Huida de sí misma, le apetecía observar.—Akira.—le llamó, apenas a un par de metros del falso caballo, mientras cruzaba ambos brazos por delante del pecho y pegaba a sus labios una sonrisa suave, tersa.

Ha pasado mucho tiempo.—articuló, impecable, deteniéndose justo a espaldas del mago de bronce.—Vaya, siempre pensé que, cuando llegase el día de volver a jugar una partida, sería un desempate.—pronunció lentamente, poniendo esmero en sonar, a lo menos, levemente desafiante.—Pero, al parecer, hoy jugamos en el mismo lado del tablero; es una pena, pero, como mínimo, podrás ver lo eficiente que me he vuelto como peón.—se encogió ligeramente de hombros, desenfadada. Consciente de lo maleducada que podía estar resultando, centró su atención en el frágil papelillo violáceo que tanto contrastaba cerca de la vehemente estatua de cobre que era Akira.—Encantada, soy Beretta.—sonrió con bien fingido encanto, extendiendo su zurda hacia el, por ahora, peculiar desconocido.—Me resultas familiar... bueno, será sólo una impresión.—un única vistazo, y Beretta ya se creía capaz de adjudicarle una palabra concreta al individuo; después de todo, el violeta siempre había sido el color de la templanza.
Soy un spoiler pequeñito:

Stats
  • Fuerza : 07
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 130


Estado de Beretta
100% del chakra total: En perfectas condiciones.
Inventario tururur:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.

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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Mar Jun 05, 2018 3:13 pm

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei No TsukiPrimavera 7 DD
Agradeció a todos los dioses en los cuales no creía por el descenso del delgado joven desde aquella rama maltrecha. Temía, incómodo, que permaneciera por siempre en las alturas levemente recluidas, como un travieso gato de historia fantástica; siempre aparentemente al alcance, pero rehuyendo un paso cuando fuese necesario, para finalmente desaparecer. Se mostró humano sin embargo, y hasta saludó como uno. Akira correspondió al caballeroso gesto, tendiéndole la mano y estrechándola con la fuerza justa, no exagerada—como el prejuicio podría prever. Justo antes de romper el contacto con aquella mano suave aunque reseca por la resina del árbol, un comentario del recién conocido le forzó una ceja alzada, y efímera sonrisa lateral.

¿Duro?, es una forma de decirlo —rió por lo bajo con notas graves—. Más que como supervisor, piensa en mí como en un guardaespaldas —finalizó, asintiendo a su vez con la cabeza para terminar de responder sus inquietudes—. Después pareciera que la misión requiere cierta... precisión.

Estaba pensando en "delicadeza", pero no quería ofender posibles susceptibilidades con el uso de aquella palabra. Nakamura siguió hablando casi para sí mismo, ojalá sin notar el giro en el pensar del moreno, pero este último se enfocaba más en las mariposas que despertaban de la nada de su cuerpo como salidas de un arbusto recién agitado. Con tan solo clavar la mirada en la más cercana, comprendió la naturaleza—o antinaturaleza-de su comportamiento, recordando a una jovencita de habilidades similares. No sabría ponerle una simple palabra cual nombre a la capacidad de controlar el papel de tan espectacular manera, pero sí lo consideraba apropiadamente delicado, o preciso, para la situación. Ansiaba ver la versatilidad que un invento tan magnánimo como la celulosa hecha lámina podía ofrecer, más allá del siempre presente combate.

Con suerte siendo llamativo, mis presas ignorarán otros riesgos —replicó con una sonrisa mejor dibujada, y otorgó una muy corta pausa—. ¿Esperamos a alguien?

Su duda era fundada en la pobre información recibida antes de asignado al encargo, recitando este que tres serían los encomendados a la tarea. El tercer y último miembro, sin embargo, no tenía nombre en tinta. Otro extraño probablemente, y más extraño que nunca siendo que no tendría dato alguno para arrojarle siquiera la primera palabra. Comenzaba a pensar que ese día sería uno de esos que debían apurarse para finalizar, pero algo tan simple como su propio nombre cortó la cinta de la ansiedad con afiladas tijeras.

Se volteó, siguiendo la dirección de su voz de femenina locutora, y saludó con una corta reverencia del torso. A diferencia de Nozomu, no tenía mariposas ni flores con las cuales festejar su aparición, mas él no lo creía necesario. — El tiempo ha pasado, sí —diría con algo de humor—. Que hoy sirva para alimentar la expectativa de dicho desempate —finalizó con sonrisa de cómplice picardía, hasta erguirse nuevamente mientras los dos jóvenes concluían las presentaciones pertinentes. Él se giró de cara al bosque, vislumbrando con imaginación el camino frente a ellos. La presencia de bandidos en aquella zona forestal estaba garantizada, y moverse por el sendero del hombre resultaría en una innecesaria alerta de sus defensas.

Sería excelente —aceptó la iniciativa de Nozomu—. Antes que nada adentrémonos en el bosque, movilizándonos a buena altura. Y además de los criminales, hay que tener en cuenta a los lobos que plagan estas partes. En su mayoría fueron domados, pero uno nunca sabe —enfocó su atención en el joven de las mariposas—. ¿Te han dado información exacta de la ubicación de estos tipos?

Esperó respuesta, saltando posteriormente al árbol más próximo. Rebotaría contra su tronco, elevándose otros cuatro metros, para hacerse con el apoyo de una prominente rama sinuosa. Sin saber de momento hacia dónde ir, les esperó.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 42
  • Concentración : 45
  • Voluntad : 34
Chakra : 202
Inventario:
  • Comunicador — En el oído derecho
  • 2 Tonfas Metálicas — A cada lado de la cintura
  • 2 Píldoras del soldado — Bolsillo en el pecho


Última edición por Totsuki Akira el Mar Jun 05, 2018 10:04 pm, editado 1 vez

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Mar Jun 05, 2018 8:44 pm

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Un suave apretón de manos, una introducción afable, mariposas de colores antinaturales y una reverencia serían las primeras piezas clave en el argumento de aquel capítulo; unos lectores entregados, sin duda. ¿Cómo complementar una escena tan encantadora? por supuesto, como no podía ser de otra manera, con una buena dosis de argumento impredecible. O, mejor dicho, en el aire. Al parecer, el devenir todavía se guardaba en el tintero los detalles más importantes del encargo; al igual que su propio e inesperado nombre, la ubicación del problema a tratar no aparecía ni siquiera mencionada en el dorso de la hoja. Enarcó una ceja, encantadora, mientras hacía bailar la mirada del como siempre eminente Akira al recién presentado como Nozomu Nakamura. Hasta le había dado el apellido: qué encanto.—¿Llamativa? teniendo en cuenta que su antónimo sería 'sencilla', me lo tomaré como un cumplido.—devolvió la zurda a su posición inicial y, adorable, le dedicó una sentida inclinación de cabeza al violáceo muchachito.

Gracias, espero.—dio por terminadas, pues, las aburridas presentaciones, queriendo empezar cuanto antes con la labor que tenían entre manos. O entre pensamientos, hasta que supieran con exactitud a qué clase de situación se estaban enfrentando. A veces, encontraba tan faltos de documentación los mensajes de los encargos, que parecían escritos más por un funcionario hastiado que por un militar preocupado por el estado de su amadísima nación. Se pasó la lengua por la comisura de los labios, atenta a las propuestas de actuación por parte de lo que, de ahora en adelante, tendría que considerar como compañeros; o como eslabones de la cadena principal de aquella historia, al menos. Arrugó la naricilla con gracia, sorprendida de que ni el propio Akira supiera hacia dónde demonios se dirigían; hecho curioso, desde luego.—Hazlo, por supuesto.—concedió lentamente, pulcra y correcta dentro de su cambiante piel de camaleón. Le molestaba la cordialidad del momento, para qué negarlo. Primera regla a la hora de crear, forjar, domar, plasmar o concebir una historia: sin conflicto, no había viento que alimentase la chispa de la inspiración por más incontestable incendio prometido que pareciera. Torció los labios en una sonrisa recta, ligera.

Por otro lado, tenía curiosidad por descubrir la razón por la que le resultaría tan sencillo al llamado Nozomu inspeccionar los alrededores; la deleitaban los misterios, pero, más aún, resolverlos. O, como mínimo, intuirlos apropiadamente. Antes de que pudiera opinar acerca de la predilección aérea a la terrenal por parte del admirado Akira, el hombre de color caramelo ya se encontraba desafiando las leyes de lo evidente y alcanzando una de las altas ramas que coreaban las copas de los árboles más cercanos. A Beretta, aunque le hubiera gustado ofrecer su parecer, la situación le arrancó un déjà vu agradable, así que decidió seguir la sugerencia del caballo sin jinete y tomar altura.—Con permiso, Nakamura Nozomu.—murmuró al pasar a la vera de la florecilla hecha carne, tratando de decidir cuál sería el podio que elegiría para transitar a través del frondoso e inconstante bosque.—Oh, por cierto; te sorprendería lo fácil que es olvidar una cara.—articuló con inusitada suavidad, al tiempo que se apartaba un mechón de delante del rostro y clavaba la mirada en la conífera contraria a la ocupada por el hombre de hojalata... digo, de bronce. A veces, se le atravesaban los conceptos. Cosas que pasaban, qué se le iba a hacer. Imitadora nata, se apropió de los gráciles movimientos del contrario y, propulsándose hacia el aguerrido tronco del árbol minuciosamente escogido, lo utilizó como resorte para llegar más arriba, a una rama que bien podría haber sido la melliza perdida de la allanada por Akira. Melliza, sí; no gemela. Repudiaba cualquier cosa que fuera igual a otra: manías de escritora.—Dime, Akira, ¿crees que ahora podría postularme como caballo?—interrogó, tomando nota del último apunte señalado por el mismo. Enarcó una ceja nuevamente, algo escéptica al respecto.—¿Lobos? nada con lo que no lidiamos cada día.—murmuró, en un tonillo tenue que bien podría haberse confundido con una simple exhalación perdida. A fin de cuentas, o se era cordero... o lobo. O camaleón, escritora. Tocada, manteniéndose firme sobre el pedestal adoptado, le dirigió una mirada amena tanto al arrollado caballo, como a lo que más vendría siendo un cuadrado del tablero; ladeó el rostro, comedida.—'Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí'.—replicó, entretenida, las palabras oídas, tal vez, en otra vida. A lo mejor, a una reina sin cabeza que cortar. O a un gato sin sonrisa, quizá.
Soy un spoiler pequeñito:

Stats
  • Fuerza : 07
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 130


Estado de Beretta
100% del chakra total: En perfectas condiciones.
Inventario tururur:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.

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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Miér Jun 06, 2018 9:02 pm

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei no TsukiPrimavera 7 DD
Expectante cual niño a fin de año apreciaba la ejecución de Nozomu, mientras su mismísimo rostro se desglosaba en perfectos cuadrados blancos que darían vida a un ave de papel. Aquel carroñero imitado, mientras se alejaba en dirección al Sol, le recordó al moreno sobre su propio amigo plumífero, que muy descuidado abandonó en casa. De haber llevado aquel ínfimo pergamino—en un bolsillo o donde fuere-podría haberle hecho compañía a la creación del hombre lila. O quizás era mejor así, permitiéndole lucirse y así quitarse esa mala vibra de novato. Su espectáculo, para colmo, aún no terminaba. Conglomeró a sus errantes mariposas frente a él, compartiendo el secreto del mundo a sus alrededores. Akira se acercó presuroso para contemplar el rompecabezas que sus creaciones habían logrado completar, interpretándolo como un muy buen mapa de la zona. Era su tercera o cuarta vez en ese bosque, por lo que más o menos se ubicaba.

Excelente —afirmó, y si Nakamura seguía convencido de verle como examinador, entonces podría sentirse bien evaluado—. Entonces vamos, con los ojos bien abiertos.

Sin más preámbulo inició la marcha junto al par de violáceos, buscando mantenerse junto a ellos y no adelantado. Prefería tenerlos fácilmente a la vista para ajustarse a su ritmo, pudiendo cubrir además levemente su flanco y retaguardia. Buscó estar a la izquierda, y allí hurgar en su bolsillo de pecho sin interrumpir el traslado entre ramas.

Toma, para cuando te sientas cansado —dijo en voz alta, acercando sus pasos a los del joven paulatinamente—. Deberías llevar algunas siempre encima, especialmente en misiones —añadió, y le entregó una de sus dos píldoras negras. Beretta probablemente creería que el peliplata era un traficante de caramelos, o a lo sumo promotor, pues no era la primera vez que realizaba tal gesto "caritativo". Esta vez, sin embargo, el bienestar del muchacho también le beneficiaba a él como compañero de equipo.

Continuarían así por el mencionado tiempo, que Nozomu bien calcularía gracias a haber avanzado a su limitada velocidad. Unos veinte metros antes del destino, sin embargo, Akira silbó suave cual gorrión y gesticuló para detener al dúo de delgados. Antes que nada suspiró con los ojos cerrados, extendiendo su chakra a las cercanías para tener una lectura de las presencias más inmediatas. Asegurándose de que nadie se encontraba demasiado cerca, eligió aproximarse al grupo para murmurar alternativas.

La situación, según tengo entendido, son unos pocos criminales desesperados con rehenes. Podemos negociar con ellos, pero pase lo que pase su huida no me parece aceptable, así que en resumen la negociación no será más que una distracción. Podemos dividirnos; así mientras uno se dirige a los maleantes, los otros buscan aperturas, analizan cantidad de objetivos y rehenes, e inician el decisivo ataque sorpresa.

Con el índice derecho señaló el comunicador en su oído, y miró a Beretta notando que ella también tenía uno, gracias a que anteriormente se había acomodado el cabello.

Estaré en la frecuencia dieciocho punto uno, haciendo de cuenta que me comunico con algún superior para evaluar los pedidos de estos sujetos. En realidad, obviamente, espero recibir la información que consigan. Claramente he decidido yo mostrarme como negociador, ya que mi rango de Chunin le da algo de validez a las promesas que pueda hacer para mantener la atención de nuestros enemigos.

En silencio, y atento al entorno, aguardó confirmación u otras ideas por parte de los jóvenes. En el suelo bajo ellos ya eran visibles los rastros de enfrentamiento entre criminales y autoridades de la nación, con espadas rotas decorando el pasto, trozos de armaduras, y manchones de sangre vieja.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 42
  • Concentración : 45
  • Voluntad : 34
Chakra : 216 - 20 = 196


KIMOCHI WARUIDESU (気持, MAL PRESENTIMIENTO)
Los shinobis de la luna son entrenados para presentir ligeramente el chakra, siendo capaces de captar ninjas cuando su chakra irrumpe a diecisiete metros. Si el adversario tiene menos de 10Ck, el ninja no podrá detectarlo, dado que su presencia es demasiado débil.
Una capacidad adicional de esta técnica, es que muy a pesar de que no sea de manera precisa, podrán notar si dicha presencia porta una gran cantidad de chakra o no.
Consumo: 20Ck por turno.
Inventario:
  • Comunicador — En el oído derecho
  • 2 Tonfas Metálicas — A cada lado de la cintura
  • 2 Píldoras del soldado (1 usada) — Bolsillo en el pecho

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Vie Jun 08, 2018 9:56 am

El nombre de la rosa.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
No estaba de acuerdo con el poemilla improvisado de Nozomu Nakamura. Pero eso, por supuesto, no era culpa de la violácea florecilla, sino de su propia reticencia a dar por válidas, tan a la ligera, todas aquellas variopintas referencias que se solían hacer acerca del corazón. Aunque Beretta habría detenido allí mismo la ronda informativa tan sólo para brindarle una lección al benjamín del grupo sobre lo que verdaderamente significaban los términos 'sitio', 'corazón y 'alma', se abstuvo de entorpecer el avance por deferencia a la aldea, a los vástagos coloridos del propio Nozomu -no quería reprenderlo delante de sus hijos- y, como no podía ser de otra manera, al encomiable y broncíneo Akira. Más tarde, sin duda, tendría tiempo para clases. Antes de que pudiera deshacerse íntegramente de aquella pegajosa sensación de incomodidad, una bandada de abigarradas mariposas concibió, ante sus maravillados ojos, lo que vendría a ser un mapa tan encantador como exacto de la zona a tratar; deslizó una sonrisa por encima de la comisura de sus casi tiernos labios y, tras una breve mirada de soslayo hacia el sorprendente mago, le dedicó un único, solitario y decisivo aplauso.

Bravo.—repuso, con ensayada dulzura, mientras acompañaba la grandilocuente expresión con una leve inclinación del rostro. Tras el agradable gesto, volvió a concentrarse en el espléndido plano para grabarse a fuego lento cada posición señalada sobre su maleable superficie. Curiosamente, la cartografía nunca había sido su fuerte; o, más bien, uno de sus muchos intereses. Le aburría reflejar realidades abyectas, palpables. Pestañeó, parsimoniosa, y cabeceó con ligereza una vez hubo acabado la tarea de memorizar los pequeños detalles que, seguramente, otros pasarían por alto más tarde. Un suspiro, un rompecabezas que se deshacía, unos ojos que tenían que permanecer bien abiertos y, finalmente, dio real comienzo el nudo de la historia. Sin mediar palabra por el momento, emprendió la marcha hacia la dirección señalada.  Hasta luego, introducción; hola, conflicto.

Mientras el camino continuaba su curso, captó por el rabillo del ojo cómo Akira le tendía a Nozomu, desinteresado, uno de aquellos nauseabundos caramelos que, en su momento, también les había ofrecido tanto a Luger, como a ella. Torció el gesto, fingiéndose decepcionada.—Oh, Akira, qué pena.—cabeceó hacia ambos lados, sin detenerse, mientras le dedicaba una mirada falsamente herida al robusto caballero.—Creía que, esas píldoras, representaban la consagración de tu amistad hacia nosotros; ya veo que, en realidad, lo haces con todo el mundo.—pronunció con exagerada rotundidad y dramatismo, volviéndole ahora el rostro al caballo sin jinete y simulándose indignada el resto del corto viaje. A veinte metros del supuesto campamento, la orden silbante la hizo detenerse casi de inmediato; a un negro gorrión, por supuesto, no se le podía ignorar así como así. Mucho menos cuando el pajarito en cuestión te superaba en tantos y diferentes sentidos que no merecía la pena ni enumerarlos. Se impregnó de sus bien escogidas palabras, del inusual tono firme y resuelto que el robusto Akira sostenía incluso murmurando; la entonación no le vaciló, y el arrullo encandiló a Beretta como sólo los buenos personajes lo hacían. Oh, quería ponerse a escribir de nuevo. Apretó los labios, serena, y escuchó en silencio hasta que la sugerencia (¿o, tal vez, encubierta orden?) terminó de verse formulada; una vez cedido el turno de palabra, se llevó la mano al pecho para juguetear, pensativa, con el lazo que llevaba de pajarita.—¿Es tu primer encargo de este estilo, Nozomu Nakamura? sería conveniente repasar lo básico, si ese es el caso.—y aunque podría haber callado para escuchar la respuesta, como el tiempo volaba, decidió adelantarse y continuar hablando.—Los campamentos de este estilo suelen situarse siempre en el punto más alto del bosque o, en su defecto, si les corre prisa, en la mayor elevación que puedan encontrar en ese momento.—se pasó la lengua por los labios, ávida.—Si han tenido tiempo (la misiva no dice mucho sobre si han recurrido a su guarida habitual o si han improvisado una), habrán talado los árboles que rodean el campamento para mejorar la visión... estará cercado, precisamente, con empalizadas creadas con la madera cortada.—entrecerró la mirada, tratando de extraer cuanta información pudiera resultar pertinente de conocer.

Con el número de hogueras, podemos hacernos una idea aproximada de cuántas personas hay en el interior del campamento; de media general, suelen ser siete cabezas por cada hoguera. Si sólo hay una, muy grande, es que hay pocos integrantes y consideran un derroche encender varias. Las tiendas no revelarán nada sobre su número, porque bien podrían compartirlas de a dos, de a tres, de a cuatro... o ser individuales.—se llevó la diestra a la barbilla, concentrada todavía.—Los rehenes se hallarán en la zona más segura que tengan: contra una pared, seguramente... o una tienda muy bien escondida. En las exteriores, ni en broma. Si las tiendas son de tela, podremos rasgarlas sin problemas; ¿llevas armas, Nozomu Nakamura?—le dirigió una escueta mirada, más inquisitiva y directa de lo que solía mostrarse habitualmente. Tenia cosas que demostrar.

En la situación en la que se encuentran, no tendrán muchos recursos; llevarán armas rudimentarias, poco profesionales... aunque, si han logrado llegar hasta esta situación, puede que tengan algún activo más competente. Quizás, un militar renegado de bajo rango sea su cabecilla herido.—elevó el índice ahora, queriendo llamar la atención del aprendiz.—La jerarquía, en estos grupos, es esencial. Las democracias no tienen cabida en asociaciones así; seguramente, si el líder que ahora da las órdenes cayera o se rindiera -o fuera engañado para que pareciera que así es-, el resto del grupo perdería el norte y empezaría a actuar de manera poco coordinada, confundida. A lo mejor, hasta depondrían las armas por su propia mano.—tomó aliento, acercándose -por fin- al final.—Su organización debe ser limitada: harán patrullas por parejas, o por tríos, como mucho. He aquí lo importante: si algo llamase su atención en las inmediaciones, lo más probable es que mandasen un gran número de activos a ver qué es lo que ocurre. Son gente atrapada, asustada; el líder querrá enviar muchos a la vez para repeler cuanto antes la amenaza. Mi propuesta es la siguiente: Akira irá a negociar y tratará, por todos los medios, de mantener la atención de quienes le atiendan con eficiencia. Nozomu Nakamura, por su parte, generará distracciones a lo largo y ancho de los alrededores para ir vaciando el campamento; es un trabajo sencillo, fácil para alguien de su rango. Distraer no supone un peligro real, así que no debería encontrar contratiempos. Por mi parte, buscaré una abertura, encontraré a los rehenes y los sacaré en silencio; si hay una amenaza, estaré más capacitada para asegurar, mantener y defender su seguridad. ¿Alguna pregunta, caballeros?
Soy un spoiler pequeñito:

Stats
  • Fuerza : 07
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 130


Estado de Beretta
Notice me, senpai. >.<
100% del chakra total: En perfectas condiciones.
Inventario tururur:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.

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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Mar Jun 12, 2018 1:04 am

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei no TsukiPrimavera 7 DD
Beretta hiló las palabras convirtiéndolas en el argumento de su novela, extendiéndose sin preocupación en el tiempo para sumir a sus dos audiolectores en un mundo de hipótesis fantástica. Al menos el moreno podría imaginarse con lujo de detalle un campamento inexistente, tan labrado como aldea de voluntariosos, con trampas en base a troncos afilados y pozos cubiertos de hojas. Su mente voló imitando al águila de Nozomu, perdida como un punto blanco entre las nubes de espuma. Hizo de ese plan vaticinado una profecía, y si bien dejaba en total suspenso tanto el climax como el final, confió en que se desataría de la mejor manera. Para Akira esta sería la primera misión con una situación de rehenes, y sin pensarlo ya sospechaba que no sería su fuerte. La sola estrategia le motivaba y erizaba los vellos de los brazos, queriendo saltar a la acción plantada cual maqueta por la poetiza. No ocultó su sonrisa, y solo elevó el pulgar derecho cuando la mujer lila dio lugar a dudas.

Nakamura, por más novato que fuese, supo tomar iniciativa aún en lo alto de los árboles, eligiendo bien el objetivo de sus pasos. Akira no podría seguirle con la mirada por mucho más que un par de segundos, antes de tener que partir su propio camino. Dirigió una última mirada a la kunoichi—que ejerciendo su profesión se mostraba mucho más aterrizada-y asintió con la cabeza. Él ya había dado la frecuencia donde se encontraría, y siendo alguien de pocas palabras innecesarias, resumió la marcha dejándose caer de la rama.

Césped de una primavera más madura que tomate a la intemperie hizo de colchón bajo sus pies, ahogando en gran parte el golpe de sus botas. Miró a los lados antes de iniciar la marcha, corroborando las pistas sobre la tragedia que se dio en el bosque. Piezas de armaduras y espadas derrotadas sugerían algún tipo de arma muy pesada, capaz de destrozar otros metales de calidad mediocre. Una maza gigante posiblemente, blandida por aquel líder que la mujer helada relató. O bien su mano derecha, ciego servidor de una causa perdida. Sin importar la motivación detrás del crimen, este crimen era. Con cada paso su determinación a no confiarse se alimentó, sabiendo la importancia de la prolijidad en un escenario así de delicado. Y así como su andar se tornaba más forzoso dada la elevación paulatina del terreno, también se hacían densos sus pensamientos de posibles resultados. Si vidas corrían peligro, tendría que estar mentalmente listo para tomar decisiones drásticas.

La elevación donde el campamento de emergencia fue instalado era apenas un montículo, dado el relativo parejo terreno de la zona. Y lo árboles de aquel bosque, además de cuantiosos, eran de tronco ancho y sinuoso; difíciles de cortar. Como bien Beretta anunció, habían talado algunos alrededor de la guarida, limpiando apenas un anillo de árboles lindantes a sus tiendas. Estas eran seis, de tamaño grande e instalación pobremente lograda. Tres cercanas al centro, y otras tres hacia las afueras. Estaban algo organizadas para poder ver todas el centro de la explanada, aunque con claro apuro. El predio contaba con cincuenta metros de diámetro, y su única defensa era un perímetro de escombros restantes de la tala. Sin duda no era una fortaleza imposible de penetrar, pero aun así una tarea complicada para la milicia local, que no podría superar los trozos de madera sin llamar la atención.
En el centro de aquel picnic una gran fogata vieja se alzaba como una pila de cenizas enjaulada en una pirámide de troncos. No había llama, claramente innecesaria con el buen clima y luz del día. Por el césped había desperdigados otros cadáveres de fogón, aunque mucho más pequeños, apenas útil para calentar una pava. Uno estaba encendido, cumpliendo justamente esa función. Frente a él esperaba un hombre de sucias pintas, sentado en el suelo, con un vaso en la mano. Estaba custodiando la entrada al sitio, que consistía en una ruptura en aquella barrera de escombros. Al ver y oír al moreno caminando despreocupado, se puso de pie y silbó.

Buenos días —anunció en voz alta Akira, frenando a diez metros del malviviente.

El harapiento sujeto escupió al suelo, desenfundando una fisurada katana con la cual apuntó hacia adelante. Del interior del campamento—no muy visible para el peliplata-dos personas más se asomaron dando la vuelta a una carpa, siguiendo el llamado de su vigía.

No quieres estar aquí muchacho, vete ya o te rajamos el cuello —amenazó aquel que le apuntaba con la espada.

Tranquilos, soy shinobi de Getsugakure no sato. Vengo a negociar la libertad de los rehenes.

Sincero, en parte, elevó ambas manos en el aire. Viendo la calidad de los captores, comenzaba a cuestionarse si no podría haber hecho el trabajo él solo, supliéndose de sus propios clones para atacar de modo simultáneo y silencioso durante la noche. Pero como había dejado en claro la dama del grupo, no tenían la información necesaria para actuar sin más. Debería aprender el real trabajo en equipo; no solo en combate, sino en movilización. Con incertidumbre, así, daba por iniciada la negociación. Sólo rezaba porque las distracciones no fuesen tan obvias como para delatar que algo raro llevaba entre manos.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 42
  • Concentración : 45
  • Voluntad : 34
Chakra : 196
Inventario:
  • Comunicador — En el oído derecho
  • 2 Tonfas Metálicas — A cada lado de la cintura
  • 2 Píldoras del soldado (1 usada) — Bolsillo en el pecho

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Sáb Jun 16, 2018 12:43 pm

Idioma de los Dioses.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
Aunque Akira todavía no pudiera saberlo, otra persona que no quería estar allí era, para bien o para mal, uno de los dos refuerzos que habían acudido, raudos, a prestar ayuda y auxilio al aguerrido bandido que había tenido la 'amabilidad' de recibir al tan inesperado como inoportuno invitado. A decir verdad, ni siquiera habían llegado a considerar que su oferta de negociación hubiera ido a parar a buen puerto; la destartalada pandilla, nada más hacer enviar la propuesta, había estimado que la misma había ido a caer en saco roto desde el mismo momento de su recibimiento.

Era una buena noticia saber que Getsugakure, a diferencia de tantos otros pueblos que habían asaltado, sí que negociaba con terroristas. No obstante, a pesar de lo grato que le resultaba al ominoso custodio ver su trato todavía encima de la mesa de las autoridades de la aldea, no podía evitar sentir un cosquilleo... revelador recorriendo la punta de sus extremidades. En realidad, caía de cajón sospechar que aquel enviado morenito no era otra cosa que un intento de distracción. O de engaño. O incluso de soberbia. ¿Los subestimaban hasta el punto de no proporcionarle ni una escolta que le cuidara las espaldas? el truhán apodado Kai no se había pasado una vida asaltando caminos como para que, ahora que parecía haber llegado a ser algo en el mundillo criminal, le trataran de amenaza menor. Chasqueó la lengua, obtuso.

¿La libertad de los rehenes? claro, claro.—repetía, sardónico, mientras deformaba la comisura de los labios en una mueca cruel que más recordaba a una mueca deformada que a una sonrisa estimada.—No nos omitas con tanto descaro, muchacho. La libertad de los prisioneros vale la nuestra: ni más, ni menos; ¿lo entiendes o te lo repito, chaval?—rezongó, apático, al tiempo que escupía sobre una de las ascuas vacía y perforaba con la mirada la poco confiable silueta de aquel individuo llegado para 'negociar'. Olía a chamusquina, y Kai no se daba sacado de encima las ganas de aplastar inesperadas chispas antes de que se convirtieran en incontestables incendios incontrolados.—Ni más, ni menos.—masculló nuevamente, queriendo dejar aquella parte de la premisa lo más claro que le fuera posible. Apretó la mandíbula, y a punto estuvo de terminar de ponerse en pie, cuando algo le hizo detenerse en el sitio y volver a acribillar al broncíneo desconocido con las puñaladas que llevaba por ojos.—Nombre, rango.—pidió, poco dado a las incógnitas. Con la hoja todavía blandida en dirección a la oscura tez de Akira, lanzó otro rescoldo de saliva al decrépito terreno. Hacía días que no se sentía, lo que solía decirse, bien. Le ardía la garganta.

Kai, dile también que el líder necesita que venga uno de sus magos a curarle; cada vez le cuesta más respirar, y la herida se está gangrenando...—susurró uno de sus aterrados subalternos, que apenas acertaba a hablar y a temblar al mismo tiempo.—Deberíamos...—el compañero que había salido a escena con él, le apartó de un manotazo, solemne.—Vuelve dentro.—encapuchada de los pies a la cabeza, la anodina forma reveló que, tras aquellas capas mortuorias de ropa, se escondía una presencia femenina. Dura y autoritaria, a juzgar por el desfile de terror que despertó en el asustado aludido.—No podemos hacer nada por él, sólo por nosotros. Y ni siquiera creo que podamos hacer algo por todos nosotros.—tras el paño que le ocultaba la mandíbula, la desconocida fruncía los labios, impávida.

E-Entiendo.—el benjamín de la patrulla, regresó al interior de la carpa ocupada; había revelado más información de la que le estaba permitida confiar. La mujer, austera, se echó la capucha hacia atrás para sólo revelar una cabellera corta, mal cortada y negra como una noche sin luna, además de un par de iris rígidos, inflexibles y del color del caramelo; la tela que le ocultaba parcialmente el rostro le confería a su presencia un aspecto guerrillero.—Aunque ya lo habrá deducido, en esta tienda se encuentra nuestro líder; mi marido.—a pesar de la inesperada confesión, no le bailó el tono; ni siquiera el pulso le vaciló.—¿Quiere saber nuestra propuesta? dejadnos marchar, quedaos con los rehenes y, como cabeza de turco, usad al hombre que yace, agonizante, sobre una cama de orina, heces y hierba sin cambiar.—y cuando hubo terminado de poner las cartas sobre la mesa, calló. Esperaba una respuesta afirmativa a lo que, a sus ojos, suponía un trato justo para todos los presentes; sabía que alguien tenía que pagar, ¿y qué mejor chivo expiatorio que el propio cabeza de la perturbadora manada? respiró hondo, tan seca, agria y adusta como la expectación le permitía. Tocaba esperar.

Mientras tanto, la infausta Beretta, extraviada en la espesura del bosque que, hasta entonces, tres habían estado atravesando, había recortado distancias y, desde una improvisada y segura atalaya, inspeccionaba las improvisadas inmediaciones del campamento ahogada por una inspiración poco oportuna. Un brillo danzarían oscilaba bajo la sombra de la corona de plata que llevaba por mirada, anunciando la tempestad que estaba a punto de desatar en la abominable vida de aquella pandilla de maleantes de poca monta. Se llevó una mano al oído izquierdo, paciente.—Presente.—anunció en el canal adecuado, al tiempo que recorría con la mirada la perspectiva de la que era dueña desde las alturas y probaba a ejercitar, para no variar, la imaginación.—Los rehenes tienen que estar en alguna de las celdas interiores, Akira.—le recordó, resuelta, mientras trataba de modelar la escena a su gusto. Jugueteó con un mechón cerúleo que había quedado fuera de su lugar correspondiente durante el vuelo y, ligera, procedió a rodear, todavía amparada por la espesura del oportuno bosque, el perímetro de la infame base; buscando una patrulla que usurpar, viajaba de rama en rama. Confiaba en que, si lograba hacerse pasar por alguno de sus integrantes, pudiera dar un falso aviso conveniente a la persona que se encontrara al mando de la bandada en aquellos momentos y hacerla destinar un gran número de tropas a atender la alarma sembrada.—Hay pocas tiendas, así que han perdido ya a muchos más de los que pensábamos.—susurró, en un hilo de voz imposible de enhebrar a ninguna aguja, mientras continuaba persiguiendo con la mirada cualquier sombra que pudiera servirle para llevar a cabo su parte del plan. La historia, por lo menos en el segmento en el que a ella le tocaba participar, se mostraba reacia a avanzar; le hacía falta un giro argumental. Un crescendo.
Soy un spoiler pequeñito:

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Stats

  • Fuerza : 07
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 130



Estado de Beretta
[color=#1c6f80]
100% del chakra total: En perfectas condiciones.
Inventario tururur:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.


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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Lun Jun 18, 2018 3:34 pm

Para organizar la narración y que ninguno se termine narrando a sí mismo, propongo que cada uno le plantee problemáticas al de arriba, además de encargarse de sus propias acciones.
El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei no TsukiPrimavera 7 DD
La arrogancia de aquel que le recibió era tal que daba impresión de ser mano derecha del líder, o competencia por el cargo. De no haber sido confirmada la mala salud del cabecilla de aquel grupo, hasta hubiera considerado la posibilidad de tenerlo en frente ahora mismo. Aunque, a diferencia de un buen líder, dejaba muy a la intemperie sus intenciones de no llevar a cabo ninguna negociación. Parecía más enfocado en mostrarse amenazante, y por encima del shinobi levemente más joven que él. Su actitud, tras analizarlo un segundo, terminaba por proyectarle cierta inseguridad.

No esperaría menos —acotó—. Soy Totsuki; Chunin. ¿Con quién tengo el gusto?

Uno de los dos que habían acudido en su apoyo comenzó a hablar de más, aclarando un poco la real situación del objetivo primario, aunque Akira no descartaba la posibilidad de un engaño arreglado. De ser cierto, sin pronta atención médica terminaría muerto. De suceder aquello, no le costaba imaginarse una lucha interna por el poder. Ya tenía un candidato frente a él, en todo caso, pero se presentaría un contendiente—o una contendiente. Demasiadas variables, por lo que no le parecía una estrategia óptima el hacer tiempo hasta la defunción del mal hombre. Además, el mejor de los resultados de la misión incluía llevarlo vivo a la aldea.

Aquella persona que rauda acalló a su preocupado compañero se develó como la esposa del hombre en manos de la parca. Con mucho más autocontrol que el primer bandido en dirigirle la palabra, ella puso términos reales de un hipotético contrato. Este parecía demasiado simple, pues el grupo entregaba todo lastre en su posesión con tal de permitírseles una huida. Algo le hacía pensar que su marido ya estaba muerto, aunque no veía dolor ni lamento en el semblante de la criminal. Comprendía que su línea de trabajo requería dureza, pero más allá de eso seguían siendo humanos, ¿no? De lo contrario, para qué casarse siquiera.

Suena justo —respondió tras escuchar el planteamiento de la dama, pero tengo una inquietud. ¿Abandonarán este país, para ya no regresar? —su semblante era serio, inmutado. Siendo generalmente poco expresivo con extraños, no se le dificultaba llevar esa característica un nivel más lejos para mantener su rostro neutro mientras escupía mentiras— Verá, uno no elige ser un furtivo soldado por la integridad moral, o sentido de justicia. Me importan los resultados; y tenerlos muertos, tras barrotes, o molestando en otros lares, me otorga el mismo satisfactorio resultado. De hecho, si se mudasen a una nación enemiga, hasta me alegraría.

Mientras esperaba respuesta, escuchaba en su oído derecho la melódica voz de una consciencia ajena. Dada su situación se encontraba incapacitado para responder en ese instante, pero procuraría tener en mente sus observaciones. Le pareció extraño, sin embargo, que se fijara en la cantidad de tiendas siendo estas engañosas en las pistas que daban; según palabras de la escritora misma. Luego le siguió Nozomu, que de algún modo se hizo con un comunicador en su travesía. ¿Acaso había abatido a un criminal patrullando, o algo similar? Difícil de discernir, pues decía haber encontrado un libro de su familia, y cosas que a él no le hacían sentido. Le pedía preguntas específicas para los captores, pero no consideraba sabio ponerlos a la defensiva tan pronto con cuestiones que él no conocía. No podía jugar cartas completamente a ciegas.

El artista de papel, al otorgar esta enigmática información, no había tenido recaudo en el volumen de su propia voz. La misma viajó por el apacible bosque, anteponiéndose al arrullo de las plantas y las aves, y llegando a los oídos de una patrulla relativamente cercana. A unos veinte metros de él, más cercanos al campamento, un dúo de hombres armados y portando armadura ligera escucharon a duras penas sus palabras nerviosas. Estirando el cuello, curiosos, buscaron sortear arbustos y troncos con la mirada en dirección al familiar sonido humano. Comenzaron a caminar a paso algo apurado, mas sin alcanzar el trote. Su avance entre matorrales sería notable para el Genin, que sería avistado en cuestión de pocos segundos si no hacía algo al respecto.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Miér Jun 20, 2018 10:07 am

Idioma de los Dioses.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPasado
En la inconstante cesura nacida entre la pulcra presentación de Akira Totsuki y la ácida combinación de pesadas respiraciones provenientes de los allí presentes, uno bien podría haber pasado la mano por delante del espacio en blanco resultante y haber sentido, de una forma u otra, una carga inamovible sobre el punto sometido a la presión inherente al ambiente. Aunque la mujer del demacrado grupo veía con buenos ojos la educación, a su hórrido compañero la impecable cortesía se le atragantaba a la altura del esófago y, para qué negarlo, le provocaba náuseas en la boca del estómago; no era, por más que le hubiera pesado en su momento a su invariable padre, uno de esos hombres de bien que sabían digerir las buenas palabras y las inquinas camufladas como dictaba el protocolo. El bautizado -o apodado- como Kai apuñalaba espaldas – ya fueran amigas o enemigas- por delante, por detrás, de lado o como le apeteciera en el momento; tanto le daba. Pero nunca, por más que la situación se prestara a ello, se le vería jugando con las llamadas dobles intenciones. No se le daban bien, no le gustaban y, sencillamente, no le daba la gana de jugar a los disfraces. Por ello, ante la incólume conducta del oscuro invasor, no pudo contener un bufido contaminado por el rechazo; rezumaba evidente y desatada animadversión. No quería negociar, no quería hablar y, por supuesto, tampoco quería llegar a un acuerdo. Y, sin embargo, debía hacerlo. No por sí mismo, ni por la altanera mujer que, con mano de hierro, se había hecho con el control del campamento; sino por él. El que, ante sus ojos de bestia resabiada, todavía era un niño incauto, no tenía por qué ver su mundo encendido tan pronto. Torció la boca, en una mueca inhumana que más podría haber pasado por la de un animal defendiendo lo suyo que por la de un aguerrido mercenario curtido en despóticos asaltos.—Quítate esa máscara de una vez, muchacho; nos quieres lejos y nosotros a ti también, no necesitamos comernos los huevos para llegar a un trato, ¿me oyes?—todavía manteniendo el arma alzada en dirección al invitado no esperado, apretó la mandíbula con fiereza desmedida.—Kai, ese es mi nombre.

La adusta mujer que, por el momento, parecía comandarles elevó la diestra, pidiendo -o, más bien, exigiendo- silencio. Una vez hubo acallado lenguas sueltas, se llevó esa misma mano al centro del pecho, señalándose.—Puede referirse a mí como Chiriko, si le place.—pulcra, correcta y encomiable en aquella difícil posición que le había tocado paliar, hablaba con masticada calma y ensayada templanza. Un error, le costaría la vida a todo aquello por lo que se había desvivido; aún en ruinas, mantendría en pie el imperio en el que llevaba trabajando desde que tenía uso de razón. La próxima vez, no dejaría que la banda cayera en brazos de un infame contrabandista como el que había sido su marido; con la temple necesaria, los guiaría hacia tierras más fáciles, abundantes y fértiles. Tenía que existir un lugar así, ¿verdad?

De hecho, Totsuki, cuando ha llegado estábamos ultimando los últimos detalles para partir.—corroboró, vetusta, al tiempo que adoptaba una postura más rígida ante el... brillante soldado.—Habíamos pensado instalarnos en el País del Fuego, ¿es eso lo suficientemente lejos para su gente?—hubo cierta rabia atrofiada en la normalmente impoluta entonación empleada; al hablar de la nación allanada, a la mujer se le llenaba la mirada de rencor o, tal vez, retribución.—Parece un hombre competente, ¿no le gustaría unirse a nuestra moribunda y agonizante troupe?—afiló los labios en una sonrisa sin dientes, creyendo haber llegado a buen puerto con el centelleante militar.—La valiosa vida de los rehenes y la cabeza expiatoria de un hijo de puta de mala madre a cambio de las respiraciones enfermas de un puñado de puñeteros perros mal guiados.—hórrida, insurrecta e infausta, la incontestable voz de Kai sesgó la distancia a su alrededor y fue a impactar contra la presencia non grata del refinado invitado.—No es mal trato, ¿eh, moreno?



Beretta contuvo, a duras penas, una carcajada. No dejaba de resultarle irónico que, siendo las propias actitudes una de las pocas cosas sobre las que una persona podía llegar a tener el control, la mayor parte de la raza humana viviera la vida entera comportándose como si no tuviera ninguna clase de dominio sobre sí mismo. Decepcionada ante el tono tambaleante de Nozomu Nakamura, deteniendo su inexorable marcha sobre una rama especialmente acomodada, arrugó los labios con ligereza y, aún a sabiendas de que no podría detectar el rechazo grabado en la impresión prendida a su rostro, enarcó una ceja.—Oh, Nozomu Nakamura, Akira no va a preguntar nada acerca de problemas que no tengan nada que ver con la misión. La vida de una docena de personas pende de un fino hilo, ¿y tú quieres echarlas a perder jugando a los detectives? indignante, como mínimo.—la muy víbora hasta parecía afectada de verdad, afligida, hasta la médula, ante la posible pérdida de valiosas vidas humanas; ¿la realidad? la extinción de un puñado de extras sin líneas reseñables le resultaba, como poco, indiferente. ¿Cómo mucho? provechoso para el argumento. Jugueteó con la comisura inferior de sus labios, afanada al papel compungido que se había adjudicado, al inicio de la adventicia encomienda, a sí misma.—Recuerda esto, Nozomu Nakamura; lo que uno no controla se vuelve siempre en su contra. Recomponte.—articuló, severa e intransigente, antes de dar por terminado el contacto; alerta, le había parecido escuchar un mortecino eco de pasos amortiguados hacia su izquierda. Siempre hacia el lado del corazón, qué conveniente. Afiló la corona de plata que lucía por mirada y, recorriendo el perímetro, vigilando, efectivamente, en dirección siniestra, la aspirante a novelista divisó la solitaria silueta de un patrullero aletargado. Templada por el guión, desenredó tres de los cinco alambres que llevaba alrededor de la cintura e, inspirando con silenciosa parsimonia, bailó de árbol en árbol hasta quedar tras el incauto maleante. Tempestuosa, se dejó caer sobre su espalda y, envolviendo con la metálica herramienta la ensombrecida garganta del objetivo, tiró hacia atrás, ahorcándolo. Al terminar, no le pediría perdón a la desprevenida víctima; a fin de cuentas, le estaba haciendo un misericordioso regalo. El trance, el camino hacia lo que solía llamarse 'más allá', era la parte más interesante de la muerte.  

Soy un spoiler pequeñito:

Stats
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Estado de Beretta
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Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
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Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Mar Jun 26, 2018 3:18 am

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei no TsukiPrimavera 7 DD
Un minuto más era todo lo que necesitaba. Un minuto en el que los susurros haciendo eco en su oído confirmaran la desaparición de más enemigos. Poco importaba aquella mundana conversación en la que los criminales tan emocionados se bañaban, pues aquellas palabras eran llevadas por el viento ausente en el frondoso bosque. Akira esperaba cual señal un quiebre en las dispersas defensas del grupo enemigo, que por el comentario de Nozomu parecía ser un inminente evento. Un escalofrío le correría por la espalda, en anticipación al fugaz movimiento que, como gatillo, marcaría un antes y después en el enfrentamiento de lenguas que mantenía. El tal Kai intentaba presionar sus botones con burlas de demasiada simple fábrica, sin saber que realmente estaba golpeando a un caballo no muerto, sino orgulloso y más fuerte que él. Y Chiriko buscaba confianza, un lubricante de tratados para que el final de aquel encuentro no fuese el ya predestinado. Akira devolvió media sonrisa a sus presentaciones.

Dos nombres que procuraré olvidar, pues por aquí nunca han transitado... ¿verdad?

Alzó una ceja, esperando no la respuesta del par, sino el cómo se desenvolvía la situación que seguía cual espectador de radio por su comunicador. Mientras tanto, en un parpadeo, dibujó en su mente un burdo mapa del imaginario cuadrilátero en el cual se llevaba a cabo la negociación. Midió distancias, imaginó la sensación de la tensión en sus piernas al correr, y hasta sintió el cosquilleo del rayo erizarle los vellos de los brazos bajo su chaqueta. El gong estaba cerca de sonar, y él vivía por ese sonido.

Entonces, si les parece, les permitiré marchar hacia la costa ordenando un repliegue de las fuerzas armadas en el camino. Eso sí, no podrán cargar con sus miembros inconscientes, pues entenderán que no puedo permitir que nadie se vaya de aquí si no es por voluntad propia. Tranquilamente podrían escabullir un rehén —dijo sincero, colocando los brazos en jarra a los lados de la cintura.

En la profundidad forestal, a su vez, una escritora se destapaba como flamante asesina de sus tragedias de tinta, acabando con la vida de un pasajero patrulla de los secuestradores. El rol de aquel hombre parecía ser de reconocimiento, ya que su ausencia fue inmediatamente notada por un grupo más grande y hostil. De aquellos cuatro que escuchó el joven violáceo, sólo tres fueron hacia la última posición reportada del ahora fallecido. El cuarto, sin embargo, tenía la tarea de registrar la procedencia de aquel ruido escuchado entre la naturaleza. El ruido vocal de Nakamura, claro está, que ahora había aprendido su lección y tan solo susurraba tras su tronco protector.
Aquel maleante, con paso cuidadoso, llegó al cuerpo del extraño muerto junto al árbol, desde el ángulo opuesto al que se escondía el Genin. Con una simple mirada al cadáver, notó que este había sido registrado y despojado de algunas pertenencias. En reacción a ello se llevó la mano al oído, presionando su propio comunicador. — Oigan, ¿alguno manoseó al muerto en el bosque? —inquirió curioso a sus compañeros— Más específicamente, ¿le quitaron el comunicador del oído? Qué asco... —y tras unos cuantos segundos recibió respuesta negativa de sus compañeros más cercanos. Ante la misma alzó una ceja, y se puso a registrar los alrededores. Comenzaría por rodear aquel árbol.

El resto mayoritario del grupo se dirigió a paso apurado a la ubicación de aquel que guardó repentino silencio, sin hacer reparo en el sigilo o cuidado. Apartaron ramas y grandes hojas; patearon piedras y rompieron raíces. Bien podía haberse quedado dormido en sus rondas, pero no podían descartar un ataque en un momento tan crucial de su gran escape.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Miér Jun 27, 2018 11:30 am

Un olor nauseabundo, penetrante e inconstante se iba abriendo camino a través del improvisado campamento; un intercambio de miradas significativo, un bisbiseo en un oído bien preparado y, tras un único instante de discordante deliberación, una decisión apresuradamente tomada. La mujer que, al parecer, respondía al nombre de Chiriko cruzó los brazos bajo el pecho, inquieta. Enarcó una ceja lentamente: la irritación -o, tal vez, ¿la zozobra?- hizo mella en la incómoda sombra que obnubilaba su aprehensiva perspectiva. Por el contrario, el presuntamente llamado Kai relajó la rabia, la ira y la tensión adyacente a cada robusto ademán cometido; curvó los labios en un gesto hórrido, desencajado. Sin bajar el arma esgrimida en dirección al ingrato invitado, lanzó una carcajada al aire. Sonora, adusta, sombría, lúgubre; tétrica, como la vida misma.—Puedes olvidarlos si los crees auténticos, muchacho.—crecido junto a la que ejercía el rol dominante en la escena, poco a poco, se hizo a un lado todavía sosteniendo el filo de la acerada herramienta hacia el oscuro objetivo. Echó la cabeza hacia atrás, rió de nuevo. La voz cantante le acalló a golpe de algente mirada: contrariado, Kai escupió.

Supongo que querrá atestiguar el estado de los rehenes antes de dar por terminada la negociación, ¿verdad?—interrogó una Chiriko imperturbable, apenas dedicándole un gesto de renovada austeridad al aludido Totsuki. Bajo la tela que la ocultaba, apretó la mandíbula.—Están en la tienda que ve a su izquierda.—impertérrita, ama y señora de una jauría a medio descomponer pero, incluso ahí, fiel a su naturaleza relisiente, señaló con un escueto ademán del rostro la carpa mencionada.—Acompáñeme.—perforó con unos iris surcados de negras entrañas al repentinamente risueño Kai, instándole a escoltar al mensajero del diablo hacia la harapienta prisión en la que guardaban... retenían a los tan valiosos como  imprescindibles rehenes. El mercenario, preso de una intensidad indeterminada, gruñó; al vuelo del angosto sonido, una pareja de encomiables y evidentemente cansados personajes secundarios salió de otra de las austeras tiendas, katanas en mano y cuchillos al cinto.—Vamos, muchacho.—instó el hosco vigilante, avanzando un paso hacia delante. Flanqueado por la izquierda y de frente, la situación apremiaba al negociador a cumplir con su majestuoso deber y asegurar el bienestar de la carne humana a, supuestamente, proteger.

Le diría que lamento la falta de cortesía por nuestra parte, pero entienda que es mejor prevenir que curar; no tome la escolta como una amenaza manifiesta, sino como una medida necesaria para garantizar el buen comportamiento por su parte. Sería, como mínimo, paradójico que nosotros demostráramos buena fe y fuera usted quien nos traicionara.—inclinó levemente el rostro a un lado, sonrió bajo el velo sucio que la cobijaba y, manteniendo las distancias con el peligroso Totsuki, se encaminó hacia la celda de deslustrado tejido previamente señalada; se detuvo a un costado de la misma, para luego entreabrir ligeramente la improvisada puerta y perforar con la mirada al que todavía consideraba un invitado.—Adelante, pase y vea.—anunció, rígida, llena de falso estoicismo.—Catorce vidas pendiendo de un hilo: ¿a qué está esperando para rescatarlas, soldado?


Sin campanas que velaran por la muerte del negligente rastreador, Beretta, advertida de la ristra de vidas desprevenidas que se le acercaban, desenredó los hilos de la garganta martirizada y empezó a maquinar el siguiente movimiento a ejecutar. Alerta, pragmática y, aún así, tan onírica como de costumbre, acunó entre sus lívidas manos cuantos sellos fueron necesarios. Tal vez, Nozomu Nakamura era después de todo, un avatar de la calamidad o de alguna fatalidad parecida; de lo contrario, la escritora no se explicaba cómo podía ser que, cada vez que el inexperto soldado abría la boca, fuera para anunciar un indescifrable contratiempo diferente al anterior. De haberla tenido cerca, se le habría estremecido hasta la punta de la pluma. La mala suerte era algo imposible de ignorar para un arista: cruzarse con un pájaro de mal agüero era cosa peligrosa, pero, ¿tenerlo como presunto compañero? oh, toda una desgracia a tener en cuenta. Sólo esperaba que dejara de vaticinarle tormentas.

La serie de apócrifas nomenclaturas tuvo como resultado el alumbramiento de una bestia presa de un furor irreparable: de la rabia espirada a cada parodiada respiración, la endiablada criatura de estigmatizado cuerpo helado ardía. Previsora, Beretta concibió un nuevo símbolo: el del tigre, precisamente. Al momento, la indómita monstruosidad dejó de rezumar escarcha y vio su cuerpo cubierto de un pelaje a rayas, acorde al de su especie. Oyendo ya los pasos precipitarse hacia la última posición del rastreador conocida por los suyos, la aspirante a novelista se echó hacia atrás, silenciosa, y dejó que la corteza de un grueso árbol le ofreciera un escondite maleable. De espaldas contra el tronco, manteniendo el conjuro que haría parecer a la despiadada encarnación del invierno un simple espécimen más sin ninguna característica reseñable, le encomendó la tarea de rasguñar, perforar y desollar el cadáver inerte del incauto patrullero; cuando el resto de comensales llegaran al banquete, sería demasiado tarde para deducir qué clase de herida había sido la fatal realmente. Oh, si es que los curiosos bandidos llegaban a salir con vida del diabólico encuentro, claro estaba. Destrozo causado y carne arrebatada, con las fauces llenas de sangre, el tigre dio media vuelta y perforó con la mirada al primero de los visitantes que llegaba. Rugió, dándole la bienvenida. ¿Y luego? se abalanzó hacia delante esgrimiendo garras como candente saludo. Cuando acabara con el primero, iría a por el segundo. Que huyera el tercero, sí.

Inventario Bélico:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.
Técnicas utilizadas:
Hyōton: Haryū Mōko (氷遁・破龍猛虎, Elemento Hielo: Tigre Feroz)
Luego de realizar varios sellos el usuario crea un tigre de tamaño normal hecho de hielo. Esta técnica puede ser utilizada congelando el aire a dos metros de distancia, pero para un mejor y más rápido proceso de creación, se puede utilizar una fuente de agua ya existente. Ya que este tigre posee las mismas características que uno común, puede usar sus garras y colmillos helados para atacar al oponente. Se puede alejar hasta 13 metros del usuario.
Postura de manos: Tigre → Perro → Dragón
Características:


  • Bueno (espíritu): 1 Tigre. Se mantienen en el campo 2 turnos, luego se derrite.
  • Virtuoso (espíritu) : 2 tigres. Se mantienen en el campo 3 turnos, luego se derriten.
  • Leyenda (espíritu) : 3 tigres. Se mantienen en el campo 4 turnos, luego se derriten.

Consumo: 20Ck por tigre.

- HENGE.
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 31
  • Voluntad : 31
  • Chakra : 130 - 20 - 5 =105.

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Cositas y más cositas
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Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Vie Jun 29, 2018 10:15 pm

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei no TsukiPrimavera 7 DD
Ciertamente Akira olvidaría aquellos nombres. No por el juguetón tratado, sino porque no le interesaban. El par, que tan conversador se mostraba, no dejaba de liderar una banda de asesinos. Como bestias heridas y acorraladas habían dado sus últimos zarpazos, que para desdicha de varias familias culminó en la muerte de algunos protectores de la ley. Nunca esperó sacar bien de ellos, o arrepentimiento. Nunca esperó llegar a buen puerto con una negociación, o conseguir de esta más que un falso sentido de confianza por parte de los sanguinarios. Ellos se encargaban de cagarle la vida al resto, y él como máxima autoridad en el sitio tomaría la decisión de no ofrecer piedad; pero tampoco la fácil muerte.

Por un instante les siguió el juego. Asintió ante Chiriko y se dejó rodear por Kai, siguiéndolo con la mirada hasta que este estuvo a sus espaldas. Lo que le interesaba era saber cómo sostenía su espada, y la distancia que habría hasta su cuerpo. Mostrándose indefenso, el moreno elevó ambas manos y regresó la vista a la mujer de férrea voluntad.

En realidad me bastaba con que los dejen aquí —comentó encogiéndose de hombros, caminando cuesta arriba hacia la tienda señalada. Aun así simuló interés, deteniéndose un metro antes de la entrada que la mujer apenas abriría. Le incitaba a ingresar primero; a solas.

No se tragaría aquella buena fe ni ebrio, ennegrecida por la invitación a poner un pie en la silenciosa oscuridad. Alzó el oído, y no percibió quejido alguno de familias amordazadas. Pestañeó lentamente, y casi se sobresaltó, concentrado, ante el rugido de un tigre no muy lejano. — ¿Qué fue eso? — inquirió, invitándolos a sus acompañantes a sumarse a la confusión. Él rápidamente dedujo la razón de aquel rugido, recordando la más vistosa de las habilidades de la escritora. Y asumiendo una fracción de segundo de sorpresa a su alrededor, inició su fugaz movimiento.

Antes que nada, para ser lo más preciso y divinamente rápido ante los mediocres ojos de la banda, cubrió su cuerpo de rayos y centellas que le protegerían de las mundanas trampas que los pobres seguramente tenían listas. Giró su torso en sentido antihorario, y lanzó un manotazo atrás con palma abierta para impactar el antebrazo de Kai. Más que una cachetada correctiva de una indignada madre, su mano sería una fría guillotina portable cercenadora de muñecas. Al instante avanzó una zancada para alcanzar a Chiriko, y con la diestra cual garra de cóndor le sujetó el cuello con suficiente fuerza para dejar marcas. No le dejaría recitar sus calculadas órdenes; ni respirar, en todo caso.

Vengan al campamento cuando puedan —dijo rápidamente a sus compañero de equipo, mientras giraba todo su tronco en la misma dirección anterior para completar la media vuelta. Aplicando toda la fuerza de su bíceps derecho revoleó a la mujer cual costal de papas, justo en dirección al manco Kai y compañía. Con suerte, el hombre no habría dicho más que un desesperado grito en el escaso tiempo pasado. Y tras el ligero cuerpo de la mujer, Akira se lanzaría en una carrera para propinar un gancho derecho a la mandíbula del buen Kai. La zurda se la llevaría al pecho, aferrándola al frío acero de una tonfa, y empuñándola por el extremo corto usando así su máximo alcance. Como quien plumea polvo de una repisa, repartió dos golpes tumba dientes a las bocas de los escolta con cuchillo—también en el área de acción de su querida líder.

Paradójico.

Si todo salía bien ya se internaría en alguna tienda, pero antes debía asegurarse de que el único sonido emitible por aquellos bandidos el del profundo dolor. Era su modo de evitar que dieran la orden de ejecutar inocentes. Como había dicho la kunoichi, quitando aquellas cabezas de la ecuación, el resto perdería el norte.

...

A unos cuantos metros del lugar de negociaciones, Nozomu y su indeseado visitante también escucharían aquel rugido. El rufián, que tras su vuelta al árbol se perdió por completo la oculta presencia del joven, quedó mirando en dirección a aquellos sonidos con preocupada atención. El pronto aviso sumido en pánico del único superviviente le dejó congelado en el sitio con cara de horror, y no estaba seguro en si dar un paso al frente o atrás. Uno o dos segundos transcurrirían en ese impasse, finalizando cuando el Genin pudiese escuchar en su nuevo comunicador las palabras que Akira dirigía a la dama y él.

El sorprendido malviviente daría un paso atrás finalmente, mirando a los lados para corroborar si algún conocido sería testigo de sus irrevocable impulso a huir. Se creía completamente solo. Era simplemente un perro de aquella manada, y uno pequeño. ¿Quién asociaría crímenes a su irrelevante rostro? Se respondió a sí mismo un "nadie", y decidido comenzó a correr entre matorrales alejándose del campamento.

INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:
RAITON NO YOROI (雷遁の鎧, ARMADURA DE RAYO)
Al envolver su cuerpo en una capa de chakra de Rayo, el usuario puede estimular eléctricamente su sistema nervioso y acelerar su sinapsis neuronal para reaccionar más rápidamente ante el peligro y aumentar su destreza física, lo que le permite adoptar unas capacidades atléticas superiores. Esta armadura, junto con su taijutsu, permite utilizar un estilo de combate denominado "Nintaijutsu". La armadura es un buen amortiguador contra los golpes (aunque no inmunidad), y asegura estar a salvo de las armas cortantes simples.
Efecto:
Aumento:
  • Rango B: Aumenta Agilidad y Concentración en 5 puntos.
  • Rango A: Aumenta Agilidad y Concentración en 8 puntos.
  • Rango S: Aumenta Agilidad y Concentración en 1 punto de leyenda.
Protección:
  • Protege contra técnicas 3 rangos inferiores.
  • Reduce un 50% el daño de técnicas 2 rangos inferiores.
  • Reduce un 30% el daño de técnicas un rango inferior.
  • Reduce un 15% el daño de técnicas del mismo rango.
Consumo:
  • Rango B: 30Ck activar y 15Ck mantener.
  • Rango A: 40Ck activar y 20Ck mantener.
  • Rango S: 60Ck activar y 30Ck mantener.


HŌ NO SETSUDAN (法の切断, TÉCNICA DE CORTE)
Esta es una habilidad que adquieren los integrantes del clan para dar filo a sus golpes, pues instintivamente desarrollan la capacidad de emitir chakra acorde a sus acciones, permitiendole realizar en cada golpe normal la habilidad de cortar cosas. Esta capacidad es totalmente pasiva, pero requiere de chakra. La capacidad de cortar depende del ninja.
Espíritu Virtuoso: Puede cortar la roca y dañar el metal
Consumo: 15Ck por turno.
INVENTARIO BÉLICO:
Banda ninja de Getsu: Cocida en el pectoral izquierdo
Comunicador: En el oído derecho
2 Tonfas Metálicas: A cada lado de las costillas
2 Píldoras del soldado (1 usada): Bolsillo en el pecho
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50 +5
  • Espíritu : 42
  • Concentración : 45 +5
  • Voluntad : 34
  • Chakra : 196 - 40 - 15

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Sáb Jun 30, 2018 12:58 pm

Desgraciadamente, la palabra era, además de la identidad del mensaje y del mensajero, su tan querido y anhelado ángel guardián. Mientras hubiera una palabra que decir, un momento que expresar, un aviso que articular, la vida del mensajero era valiosa, claro... pero, ¿y una vez transmitido el mensaje? ¿qué pasaba entonces? Beretta, al menos, lo tenía más que claro. Difundida la advertencia, la cabeza del insulso recadero perdía todo su valor añadido.—Adiós, adiós.—susurraría la poetisa, inadvertida tras la armadura de madera interpuesta entre ella y la cruenta escena, a la vez que le daba una última y piadosa encomienda al animal conjurado. Fugadas las palabras de aquella garganta ya condenada, la bestia volvió a abalanzarse hacia delante, rugió nuevamente para terminar de llamar la atención de quien pudiera seguir merodeando por la despiadada zona y desgarró otro cuello que le venía pequeño. Una vida innecesaria menos y un extra tachado pulcramente de la escena más, Beretta abandonó el escondrijo allanado y, arreglando el lazo blanquecino que llevaba siempre al cuello, silbó levemente para indicarle al hijo pródigo que no se alejara demasiado.—No vayas a perderte.—y sonrió con suavidad, porque la situación así lo meritaba. Dejando atrás a la primera víctima, se paró frente a la segunda y la tercera: escueta, les dedicó una brevísima reverencia y un par de aplausos sordos. No haría ruido, por supuesto, pero eso no significaba que no pudiera agradecer su participación en la obra, ¿no? se merecían aquello, al menos. Internándose en la espesura del bosque, llegó a la posición en la que su queridísimo compañero había sesgado la última exhalación que añadir a la lista con el recuento de víctimas; cuatro, no estaba mal. Palpó la gélida cabeza con ligereza, animándole a continuar así. Ella también tenía un mensaje que transmitir.

Se veía venir.—al final, había terminado siendo ella quien atrajera atenciones y miradas inquietas. No se quejaba, pero tampoco le agradaba. Cuando le daba a alguien un papel, esperaba, como mínimo, cierto grado de compromiso. Como directora, se sentía decepcionada con el reparto; al final, una nunca podía confiar en amateurs. Los aficionados no sabían tomarse nada en serio, ¿verdad? Cabeceó de izquierda a derecha lentamente, recibiendo entonces, la tan esperada señal por parte del encomiable Akira de que, por fin, necesitaba de su presencia. Cansada de actuar en la foresta, se recolocó un mechón cerúleo detrás de la oreja y, vaporosa, inició una marcha cauta, pero relajada, en dirección al improvisado campamento bandido. Tigre por delante, no le daba demasiado miedo lo que pudiera cruzársele en el camino. A menos que fuera una buena historia: entonces, no podía prometer disciplina. Suponía que Akira había comprometido su posición de negociador o, de lo contrario, no les habría llamado con tanta premura; era de esperarse. A fin de cuentas, pedirle a un caballo que se quedara tranquilo en el sitio no era algo sabio. Mucho menos oportuno. Después de todo, las reacciones de un alazán siempre dependían del medio, no de sí mismo. Enarcó una ceja y, tras un instante de delicada deliberación, decidió asaltar por delante. Así, sin más.

A veces, las grandes entradas tenían que hacerse por la puerta grande; si no, perdían parte de su vigor e impresión. Orientándose con pulcritud, recorrió la misma senda que el propio Totsuki había transitado para hacer su primera aparición en el campamento y, en lugar de atravesar ella la linde del mismo, le dio el privilegio al animal de tantear -o, más bien, masticar- antes el panorama. La bestia nuevamente escarchada, pero ya comenzando a notar estertores de muerte derretida, entró y, bajo la clara comanda de no atacar a nada oscuro que se le cruzara por delante, arrolló al, ahora, manco Kai. Estaba claro, que aquel no era el día de suerte del aguerrido mercenario. Y, para su desgracia, ese precisamente seria el último; no le quedaría ni siquiera el consuelo de un mañana mejor, qué lástima.

Y es que, para suerte del aclamado Totsuki, nadie había previsto sus movimientos; ¿cómo podía un simple asaltador de caminos imaginar que un hombre, rodeado como se encontraba, sería capaz de eclipsar a semejante velocidad todos los intentos de amedrentar su voluntad? un brazo cercenado sesgando el aire, una mujer hasta ahora adusta cayendo indignamente al suelo tras un rápido vuelo y muchas mandíbulas desencajadas eran el panorama que había dejado Akira a sus pies. Oh, y a ello, por supuesto, había que sumarle ahora el ahínco que el tigre ponía en rematar al malhumorado Kai, que se limitaba a agitar brazos y piernas y a berrear cuanto podía a medida que los ya ensangrentados dientes del animal se habrían paso a través de su rígida carne.—Vaya, Akira.—articuló Beretta, brazos cruzados por delante del pecho, mientras se acercaba limpiamente a su posición y ella misma pisaba la mano de uno de los refuerzos que, derribado por golpe del moreno, intentaba rescatar su arma del suelo.—No es buena idea, querido.—aconsejó, maternal, cruzando después una mirada rápida con el eléctrico Akira.—¿Sabes dónde están los rehenes?—interrogó con cierta ensayada suavidad, dirigiéndose ella misma hacia la tienda izquierda en la que la adolorida Chiriko le había sugerido entrar al presunto negociador. Con un ademán aterciopelado, entornó la tela que hacía de entrada y, de inmediato, se llevó el dorso de la diestra a la nariz.—Desagradable.—murmuró, algo aturdida por el mal olor que se había cernido sobre su olfato. Presa de un presentimiento poco agradable de comentar, volvió la mirada hacia el cercenador del corral.—Atémoslos antes de entrar.—sugirió con marcada lentitud, dejando que la capa de tela se cerrara de nuevo.—Y miremos primero el resto de carpas: seguramente, los pollos sin cabeza que han quedado deben estar escondidos, esperando que nos llevemos a sus compañeros y nos demos por satisfechos.—también existía la posibilidad de que hicieran una última carga suicida, por supuesto. Pero aquello lo dejaba a la imaginación de cada quién. Suspiro esgrimido, desenredó el par de hilos metálicos ya mancillados con otra sangre y se arrodilló frente a los subalternos derribados, pulcra. Les ató las manos a la espalda, esperando que Akira se encargara de una Chiriko que se llevaba la zurda a la boca y la diestra al abdomen; al borde de la inconsciencia, lloraba. ¿Y después de atarlos, qué quedaba? Una tienda en el centro, y otra a la derecha; y en la periferia, tres que supuestamente debían guardar el perímetro. Con casi media docena de asaltantes caídos en el bosque, ¿cuántos podían quedar allí, ateridos?—Por cierto, ¿y Nakamura Nozomu?

Inventario Bélico:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.
Técnicas utilizadas:
Hyōton: Haryū Mōko (氷遁・破龍猛虎, Elemento Hielo: Tigre Feroz)
Luego de realizar varios sellos el usuario crea un tigre de tamaño normal hecho de hielo. Esta técnica puede ser utilizada congelando el aire a dos metros de distancia, pero para un mejor y más rápido proceso de creación, se puede utilizar una fuente de agua ya existente. Ya que este tigre posee las mismas características que uno común, puede usar sus garras y colmillos helados para atacar al oponente. Se puede alejar hasta 13 metros del usuario.
Postura de manos: Tigre → Perro → Dragón
Características:


  • Bueno (espíritu): 1 Tigre. Se mantienen en el campo 2 turnos, luego se derrite.
  • Virtuoso (espíritu) : 2 tigres. Se mantienen en el campo 3 turnos, luego se derriten.
  • Leyenda (espíritu) : 3 tigres. Se mantienen en el campo 4 turnos, luego se derriten.

Consumo: 20Ck por tigre.

- HENGE.
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 31
  • Voluntad : 31
  • Chakra : 105 – 2  =103.

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Cositas y más cositas
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Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Lun Jul 02, 2018 11:02 pm

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei no TsukiPrimavera 7 DD
Tras su inesperada traición a la actuada confianza de los bandidos, un gélido tigre lideró la marcha lenta de Beretta. Este, hambriendo, trotó por sobre los tumbados cuerpos del intento de escolta que segundos atrás amenazaba al Chunin, dando un aviso de sus intenciones con la sangre coagulada que portaba en sus blancas fauces. Akira le dejó pisotear por un instante al malherido Kai, mas cuando intentó enterrar sus colmillos en la carne del hombre, el moreno sujetó el tobillo de este para tirar del mismo y elevarlo cual pescador a su pez. — Vale más vivo — se justificó, ya que por más ignorante que el hombre se haya mostrado, algún contacto debía haber ganado en los años de vandalismo que le habían brindado esa confianza. Esperó que la fiera entendiese, refiriéndose realmente a la escritora que arribaba apacible. No había justicia en el otro lado, a fin de cuentas. No para los escépticos como él. Para qué confiarle el juicio final a una figura fantasiosa creada por el hombre, cuando el mismo hombre podía asegurar la sentencia. Sonaba lógico.

Supuestamente están en esta tienda —señaló el sitio al que estuvo a punto de entrar—. Aunque me da mala espina.

La mujer se asomó de todos modos, abandonando el intento con algo de asco. Un soplido pestilente escapó desde el interior del lugar hasta el ocupado Akira, quien sentaba a los mareados enemigos espalda con espalda. No le quedaba claro si los rehenes estaban muertos o muy sucios, o si allí sólo guardaban los cuerpos de los caídos en combate. Aun así, sin caer preso de la curiosidad, no preguntó al respecto.

No traje hilo, ¿te sobra? —preguntó, y arrimó como muñecos de trapo a los personajes Kai y Chiriko. Si su compañera le abastecía de aquel versátil utensilio podría atarles de manos y pies con facilidad; de lo contrario tendría que usar grandes retazos de tela robados de las propias prendas de sus reos.

Al poco tiempo, casi llamado por la duda de la escritora, Nozomu hizo aparición desde los árboles a un costado del campamento, recuperando la vigía desde las alturas con aquel simbionte plumado escapado de su mismísimo rostro. Al notarlo, Akira requisó con la mirada la hilera de árboles que hacía de perímetro, hasta dar con el raquítico joven. — Nakamura-san —le llamó en voz alta—, ahora sí le puedes hacer tus preguntas, pero sin sobrepasarte —añadió y dejó a la actual líder de la banda en el suelo, atada en todas sus extremidades, para que el chico lila le preguntase lo que quisiera sobre libros y símbolos extraños. Mientras la mujer continuase con vida, no veía mayor problema. Después de todo, por más violentos que se hayan mostrado, seguían siendo criminales de poca monta.

Nuevamente erguido, asintió hacia la dama, y escaneó con la mirada las tiendas a su alrededor. Para mostrarse algo más intimidante y con suerte provocar la rendición de cuan desgraciado se cruzase, desenfundó ambas tonfas y las sostuvo por sus apéndices paralelas a los antebrazos. Entonces presionó en cada una un pequeño botón ubicado en el extremo lateral, haciendo que extiendan una larga púa de acero capaz de alcanzar el corazón de un desafortunado.

Comenzó por la carpa más cercana en sentido antihorario, gesticulando a su compañera para que ella hiciese lo contrario y así acabar más rápido con el trámite. No fue por el frente de la misma sin embargo, sino que usando la púa de su arma derecha realizó un amplio corte diagonal en la lona de la tienda. En su interior sorprendió a dos rufianes apuntando pobremente con espadas cortas y oxidadas en dirección a la entrada, que se sobresaltaron en cuanto la muerte les llamó por su flanco. Silencioso el moreno ingresó por su apertura improvisada, sin emitir palabra, y forzando algunos pequeños rayos celestes en sus manos que no harían más que bulla. Qué chance tenía aquel par de ineptos, que simplemente dejó caer su armamento. No había nada mucho más interesante allí dentro, además de un par de colchones improvisados. Y para continuar, sacó a los sospechosos por la entrada principal a punta de arma, convirtiéndolos en su escudo humano para las siguientes tiendas.

Offrol:
Ya estamos terminando, así que cada uno puede narrarse su parte. Beretta lo que encuentra en tres tiendas de relleno (en alguna estaría el líder agonizante). Nozomu sus preguntas de trama propia, que nosotros no sabemos qué quiere sacar de aquel símbolo familiar xD.
INVENTARIO BÉLICO:
Banda ninja de Getsu: Cocida en el pectoral izquierdo
Comunicador: En el oído derecho
2 Tonfas Metálicas: A cada lado de las costillas
2 Píldoras del soldado (1 usada): Bolsillo en el pecho
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 42
  • Concentración : 45
  • Voluntad : 34
  • Chakra : 141

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Miér Jul 04, 2018 11:45 am

Que Totsuki Akira le pidiera que le pasara los hilos le arrancó a una comedida Beretta una de esas aterciopeladas sonrisas que apenas llegaban a acariciar la comisura de los labios. Interesada por todo lo que aquella ligera petición podía esconder más allá de lo evidente, asintió lentamente. Con inmaculado cuidado, desenredó de su cintura otra pareja de metálicos alambres y se la tendió limpiamente al broncíneo guerrero. Esperó un instante a que este los tomara y, poco atraída por el malicioso devenir que les esperaba a los incautos bandidos una vez se vieran en las fauces de la aldea, cruzó los brazos bajo el pecho y se entregó a la más sugestiva idea de analizar las carpas colindantes a la que ya había marcado como la zona cero del chapucero campamento. Entornó la mirada, escéptica ante lo que cada fastuosa tienda podría estar guardando... o cobijando en sus entrañas de tela, orina y miedo. Suspiró, levemente abstraída en aquel panorama desalentador. ¿Merecía realmente la pena recorrer los escenarios restantes? las expectativas de supervivencia para los rehenes no eran alentadoras, precisamente. El intenso y penetrante olor que se escapaba de entre los confines de la tienda casi revisada no animaba a guardar esperanza alguna por las vidas retenidas. Parpadeó un par de veces, pensativa. Se mordió el labio inferior y, solemne, le dedicó a la bestia escarchada que la había acompañado un escueto y brevísimo cabeceo; un adiós sin palabras, una despedida pronunciada y, puf, la indómita criatura se dejó deshacer sobre la tierra ahora mojada. Aunque aún quedaba alguna encomienda por hacer, ya no la necesitaba.

Algo hastiada ya de la escena, captó la violácea silueta de Nakamura Nozomu entregado a sus aviarios vaivenes como de costumbre; le dedicó un leve asentimiento, insípido.—Pregunta con cuidado.—le aconsejó suavemente, apenas despegando los labios para dejar volar la concisa sugerencia.—Después de todo, plantear una pregunta es como lanzar una piedra; y no parece que estos... caballeros se encuentren en condiciones de soportar demasiados apedreamientos.—cruzando ahora las extremidades tras la espalda y siguiendo las instrucciones comunicadas por el encomiable Akira, Beretta rotó sobre la punta de los talones y rodeó la carpa cero para ir a parar a la todavía no rastreada periferia del malogrado campamento. Para ser sincera, nunca le había gustado demasiado jugar al gato y al ratón; lo encontraba un divertimento insustancial, insulso. Iniciando por la carpa más hacia la derecha, decidió adentrarse civilizadamente en ella  a través del intento de puerta de negra tela; por ahora, no le apetecían grandes entradas ni exageradas andanzas. La historia del día ya estaba ciertamente escrita: o al menos, eso le parecía a ella. En el interior de la ligera lona dio con una suerte de almacén claramente improvisado y muy poco cuidado. Torció el gesto ante la absurda cantidad de cachivaches guardados: tal vez, aquella carpa en concreto le interesara al despistado Nozomu. Luego le avisaría, por si quería echar un vistazo antes de abandonar el lugar. Qué generosa eres, escritora.

Desinteresada de la 'habitación', Beretta entrecerró los párpados, apretó los labios y la abandonó sin dedicarle mayores atenciones. Los botines robados no despertaban en ella ilusiones remotas y esperanzas tardías: las historias de tesoros estaban pasadas de moda. Acercándose, ahora, al entoldado del medio, creyó escuchar una suerte de estertores agónicos del interior del mismo; premio. Sospechando que poca resistencia podría oponer en la situación descrita por la misiva, también optó, en aquella miserable ocasión, por utilizar la puerta principal como quien no quería realmente la cosa. Efectivamente, en las profundidades de la ermita de tela descansaba un hombre de apariencia robusta, pero demacrada. Mandíbula ancha, torso descubierto y sangre, mucha sangre, conformaban un cuadro que bien podría haber servido para recordarle a la población lo que les esperaba a los jóvenes que se ofrecieran voluntarios para ir a una guerra que no era la suya. Pura propaganda antinacionalista se dibujaba ante el argénteo mirar de Beretta. Por supuesto, a ella, la publicidad no le interesaba lo más mínimo; enterrando la mirada en la agitada respiración del indispuesto y moribundo líder, dejó escapar un suave silbido para anunciar su llegada.—¿Puedes levantarte?—interrogó, escueta, mientras terminaba de acercarse a la camilla improvisada.—...—no hubo respuesta por parte de un hombre que ya no encontraba ni fuerzas para hablar. Tampoco para callar. Soltó un quejido, un berrido y un grave chillido que bien podría pasar por el de un animal herido; iba a morir, desde luego. Incluso con los ojos abiertos, saltaba a la vista que aquel anteriormente augusto mercenario ya no veía más que augurios de una muerte anunciada. Obnubilados por sombras imprecisas, los iris del cabecilla ya no enfocaban, ya no buscaban y ya no encontraban. Aunque le hubiera gustado darle un final interesante, Beretta se obligó a seguir el tan aburrido como manido código militar y a usar el canal designado por el broncíneo superior para comunicar la situación encontrada.—Akira.—pronunció con delicadeza.—El adalid agoniza y no creo que vaya a poder ponerse en pie nunca más.—anunció lentamente, desinteresada.—¿Qué hago con él?

Inventario Bélico:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 31
  • Voluntad : 31
  • Chakra : 103.

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