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Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Lun Jul 09, 2018 3:07 pm

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei no TsukiPrimavera 7 DD
Acariciando las espaldas de sus escudos humanos, Akira les guió hasta la próxima tienda, donde los infelices abrieron de par en par lo pliegues de tela que conformaban la entrada. En su interior había cuatro bolsas de dormir tendidas en el suelo, con diversas ínfimas pertenencias de sus habitantes. Estaba vacía sin embargo, y las almas que alguna vez habitaron allí ya lejos habían partidos; la mayoría, abonando la tierra del bosque tras el ataque de gélidos colmillos. — Siguiente —ordenó el peliplata a sus lacayos, simulando el trato que tenían los piratas conocidos en su infancia para con los esclavos que movían las cajas de cargamento comerciado. El mismo caso se repitió en la siguiente vivienda, y con ello dio por finiquitado su lateral.

Tenemos a la mujer —respondió a Beretta—, que debe tener toda la inteligencia del pobre diablo, y más. Por cómo estaba dispuesta a entregarlo, el sujeto debe tener cero logística. Dale punto final a su historia, y los lobos harán el resto durante la noche.

Bastante ignorantes se habían asentado allí los criminales, pues posiblemente gran parte de sus pérdidas se hubiesen dado por el rastrillaje que las manadas caninas realizan bajo cada luna. La putrefacción los alejaría de aquellos en proceso de descomposición por bacterias y parásitos, mas una reciente hemorragia le daba ternura a su próximo manjar. Los dos malvivientes frente a sus armas platinadas tendrían el mismo destino si no apuraban el paso de regreso al punto central del campamento.

¿Cómo te fue? —se dirigió a Nozomu al verle frente a la malhumorada mujer. Él se veía tan perturbadoramente sonriente como siempre, lo cual le hacía pensar que podría socavar fácilmente en el raciocinio de alguien sano. Ello le hacía preguntarse a Akira si su participación en el encargo se relacionaba de algún modo a ese casual descubrimiento. Sus habilidades de reconocimiento y cartografía habían sido esenciales para el comienzo de la misión, mas el énfasis en la palabra "ideal" usada por quien le describió el trabajo al musculado le dio a sospecha de que algo más se cocía tras bastidores. Una encogida de hombros ahuyentó el pensamiento, y el moreno se limitó a levantar a los reclusos por las axilas para que recuperen sus pies.

Deben estar ansiosos por irse de este campamento condenado —dijo sincero, poniendo al último de pie. Luego dirigió la mirada al joven violáceo—. Cuida sus movimientos Nakamura-san. Al primer intento de escape, se quedan sin cogote —finalizó guiñándole el ojo. Cómo se tomase eso sería cosa suya, él simplemente lo diría para amedrentar a los ya derrotados criminales.

Finalmente quedaba la desagradable tarea de ayudar a los rehenes. Primeramente, Akira pensó en cómo lidiar con aquella peste que hacía de barrera mágica ante cualquiera que acercase su nariz a la tienda cero. Frente a la misma, realizó dos sellos de manos y escupió un suave caudal de agua hacia el suelo de la entrada. El agua fluiría frente a él para barrer con el interior de la carpa, con una profundidad mínima incapaz de ahogar a nadie por más inepto que fuese o inconsciente que estuviese. Como manto purificador el agua entraría por el frente y se filtraría por los lados de la lona, lavando con ella la orina y sangre vieja, sin mencionar vómitos u otras sustancias menos agradables.

La pestilencia restante ya sería inevitable, a menos que la escritora quisiera tomarse el tiempo de jugar con el viento. Como fuere, Akira ingresó a la carpa oscura usando las eléctricas yemas de sus dedos como fuente de iluminación fría, para corroborar el estado de los habitantes en su interior. Eran seis personas, con más moretones que manchas en un dálmata y ropa más tajeada que las víctimas de la mujer de hielo. — Ya todo acabó, venimos a rescatarlos —intentó asegurarles el Chunin, enseñándoles sus manos abiertas tras enfundar el par de tonfas a nivel del pecho. Esperaría a que intentasen ponerse de pie por su cuenta, y ayudaría a quien necesitara una mano. Lenta pero seguramente saldrían al aire libre, bañando sus sensibles ojos con la luz solar.


INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:
SUITON: SUIDEN (水遁・水田, ELEMENTO AGUA: CAMPOS DE ARROZ)
Tras realizar la secuencia de sellos manuales, el usuario escupe una gran cantidad de agua por su boca en forma de amplio cono. La corriente inunda un área de 8 metros de diámetro frente a él, con apenas 5 centímetros de profundidad, imitando una plantación de arroz.
Postura de manos: Liebre → Perro.
Consumo: 20Ck ejecutar.
INVENTARIO BÉLICO:
Banda ninja de Getsu: Cocida en el pectoral izquierdo
Comunicador: En el oído derecho
2 Tonfas Metálicas: A cada lado de las costillas
2 Píldoras del soldado (1 usada): Bolsillo en el pecho
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 42
  • Concentración : 45
  • Voluntad : 34
  • Chakra : 141 - 20 = 121

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Mar Jul 10, 2018 12:39 pm

En el lúgubre y pesado ambiente que residía en la carpa reservada al agónico líder de la 'troupe' neutralizada, la que todavía se creía Beretta recibía las órdenes esperadas. Previsora, ya se había hecho con una de las dagas tan características de su gente; inmaculada como de costumbre, la sostenía  firmemente contra la tierna yugular del ya condenado a muerte por la propia vida.—¿Un último verso que componer?—inquirió con desmedida delicadeza, al tiempo que probaba a aumentar la tensión ejercida sobre la frágil pieza de relojería humana y se interesaba levemente por las últimas voluntades de aquel recio hombre con una pierna ya enclaustrada en el ataúd. Recibiendo un gruñido como única respuesta, Beretta se sintió contrariada; ofendida, casi. ¿Le negaba un epílogo sustancioso a su nuevo relato sobre bandidos, aventuras, sacrificios, negociaciones y papeles al viento? la ultrajaba, sí. Enarcó una ceja lentamente, tratando ahora de acercarse escasos milímetros más a los labios de aquel cadáver de corazón palpitante y pulmones entregados a una carrera en contra del propio tiempo que los sentenciaba.—Entiendo: no te agrada demasiado la poesía. Es eso, ¿verdad? no importa, cielo; después de todo, no es un género hecho para todo el mundo.—extraña y peligrosamente maternal, apretó el filo homicida contra la garganta amenazada y le cortó ligeramente la respiración, buscando, tal vez, retarlo.—¿Y una última oración que conjugar? de eso sí tendrás, ¿verdad?—pero el silencio allanó sus buenas intenciones de escritora, confirmándole la insólita, pero comprensible, displicencia del moribundo inapetente ya de todo cuanto se le pudiera ofrecer. Era difícil hacer hablar a un elemento que ya no encontraba motivos para participar en el guión, sin duda.—¿Ni siquiera abandonarás esta vida miserable con una maldición bien hilada?—inquirió en un siseo apenas audible, claramente decepcionada por el devenir de los acontecimientos. Si les hubieran entregado la misión unas horas antes, a lo mejor, podría haberse ido encontrarse con un malhablado caballero dispuesto a aportar a la historia en curso. Pero no, de nuevo la burocracia le torcía los planes y le doblaba la pluma contra la hoja en blanco; cosas que pasaban, se dijo.

Que el silencio también te esclavice allá a donde vayas, entonces.—y antes de que el personaje entre manos pudiera volver a proferir alguna clase de aullido estremecido, le hundió el filo en el cuello presionado y le cortó lo que bien tenía aprendido que era la yugular. Entre retorcidos estertores y sangre en carne viva, el hombre en brazos ya de una muerte espeluznante, se llevó las manos a la deformada garganta queriendo cortar de raíz la hemorragia. Una lástima que no pudiera ponerle remedio y, finalmente, se entregara a la nada. El último y desesperado acto de una vida entregada a la codicia, la masacre descarnada y la violencia desatada; un broche de cobre para un asesino fundido en hierro, desde luego. Beretta, por su parte, se alejó unos pasos y le dedicó una única y sentida inclinación de cabeza antes de dar media vuelta y desaparecer por donde antes había hecho su tan silente como evidente entrada. Aún desencantada por el final elegido, se encaminó hacia la postrera tienda que quedaba por revisar coreada por la eminente voz de Akira dándole... diligentes recomendaciones al siempre sonriente Nakamura Nozomu. El telón amenazaba con caer, y la velocidad cobró vital importancia en aquellos predecibles momentos del acto. Torció los labios y, al abrir la última carpa, tan sólo dio con un jovencito que, temeroso, pugnaba por empuñar un arma roma hacia la amenazante visitante.—Tierra o lobos, ¿qué prefieres?—cuestionó, lívida, mientras cruzaba los brazos tras la espalda y le dirigía una mirada encantadora al aterrorizado muchacho.—... tierra.—respondió el aludido tras un interminable instante de deliberación. Soltó la empuñadura de lo que bien podría ser una espada o un palo de madera exageradamente trabajado y barnizado, cruzó los brazos por delante y dejó que la poetisa se encargara de conducirle hacia la manada de bandidos ya eficientemente acorralados por Akira.—Traigo uno más.—anunció con parsimonia, dándole un empujoncito en la espalda al chiquillo para que se instalara junto al resto de los secuestradores que, ahora, se convertían irónicamente en prisioneros.

Descubriendo entonces que el broncíneo soldado se había aventurado en las, al parecer, sumergidas entrañadas de la maloliente cárcel de tela, se adentró tras él intentando contener la bocanada nauseabunda inicial que la recibió nada más entrar. Al menos, la podredumbre era más llevadera que antes; todo un logro por parte del superior. Los seis maltratados rehenes, al ver llegar a su salvación oscura, se apresuraron a ponerse en pie como buenamente pudieron y, entre muecas mudas de espanto, acercarse lentamente a la posición del guerrero. Uno, extendió una mano buscando un hombro en el que apoyarse; otro, cojeando malamente, se tuvo que dejar caer nuevamente sobre la tierra encharcada. Al menos, el agua le aliviaba la quemazón.—¿Con cuál te quedas? todos los demás parecen poder valerse por sí mismos.—reseñó, haciéndose a un lado para dejar que una bocana de luz se colara por la puerta e iluminara mejor la carpa en cuestión. Última ronda, sí.

Inventario Bélico:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 31
  • Voluntad : 31
  • Chakra : 103.

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Cositas y más cositas
Pokémon

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Cositas y más cositas el Jue Jul 12, 2018 6:35 pm

El Idioma de los Dioses
TOTSUKI AKIRA
País de la LunaYasei no TsukiPrimavera 7 DD
Sorprendido por el hecho de que la mayoría de los rehenes pudiesen ponerse de pie por su cuenta, Akira se apresuró a ayudar a aquellos quienes no contaban con tal beneficio. Tomó primeramente la mano que pedí ayuda, tirando hacia arriba sosteniéndole del bíceps; y continuó extendiendo el otro brazo hacia aquel que se había derrumbado de rodillas en el lado, tomándolo por la axila. Suspiró, creyendo que tendría que cargar con ambos, mas la serena voz de la poetiza le alivió una carga con su mera presencia de seda.

Ayúdame con él, por favor —se refirió al que había extendido su mano, pues sus piernas se encontraban medianamente bien. Aún tomando al hombre del brazo, hizo un ademán con la cabeza indicándole que fuese con su compañera, y no lo soltó hasta que la dama lo tomase en su protección, cual niño flotando que no sabe nadar.

Pudiendo dedicarse enteramente al último de los rehenes, se agachó junto al mismo ayudándole a separar ambas rodillas del sucio suelo. — Lo cargaré en mi espalda —le informó, para que el sujeto no se extrañara por la siguientes acciones del Chunin. Antes que nada, con ojo crítico, le miró de arriba a abajo evaluando su contextura. Su real foco, sin embargo, era corroborar que no poseyera armas de ningún tipo. Tras cerciorarse de que realmente se trataba de una víctima y no de un captor disfrazado, se colocó de cuclillas frente a él dándole la espalda, y extendió ambos manos hacia atrás. El hombre pasó los brazos por sobre los hombros del peliplata, y este último enredó sus extremidades superiores en el pliegue de las inferiores del herido civil. Sin mucho esfuerzo entonces Akira se reincorporó, y abandonó la tienda después de la helada mujer.

Al salir, se encontró con que el otoño había llegado temprano, aunque más albino en color que él mismo. Incontables hojas de papel revoloteaban en los alrededores, amenazando a los criminales que, si bien no tenían idea de cómo funcionaba tal habilidad, intuían que nada bueno resultaría de un intento de escape tras las órdenes del superior. Al ver a Nozomu, artífice de todo ello e informante de un éxito individual, Akira asintió con la cabeza. — Todo bien —confirmó, acercándose a la comitiva llevando su carga.

Hora de marchar. El camino lo liderará Beretta, pues las damas van primero —justificó falsamente, reservándose el verdadero criterio para sí mismo—, y detrás de ella los civiles. Seguidamente Nakamura-san, precediendo a los sospechosos. Yo iré al fondo.

Tras definir una estructura a seguir en el camino de regreso, se dio a la caminata sendero abajo. Temprano en el trascurso el joven lila soltaría una duda existencial de esas que la dama al frente sabría responder con total elocuencia. Akira se adelantaría raudo con un simple comentario sin embargo, antes de que su compañera se pierda en una nube de palabras.

La única oscuridad que le importa al mundo es la de la noche; tú te refieres al humano. Y su oscuridad, al igual que la del mundo, sólo te sorprenderá mientras tus ojos no estén acostumbrados.

Entonces acalló, esperando que la prosa se hiciese presente en la cabeza de la hilera; o quizá no.

Varios minutos más tarde, durante los cuales el cobre mantendría silencio, la ruidosa serenidad de la naturaleza sería interrumpida por el estridente sonar de armaduras, equipo de cuero, y suspiros sin contención. Se trataba de las fuerzas militares básicas de la nación, que al parecer habían notado la repentina desaparición de las patrullas enemigas, así como la solitud cernida sobre el campamento. Tras las debidas presentaciones formales, y entregados los largos números de licencia, aquella cuadrilla pasó a tomar recaudo de tanto culpables como inocentes. Como carpas en un gran estanque, seguramente se aplastarían entre sí para entregar a los cabecilla del grupo de bandidos, queriendo sobresalir entre el resto de las monótonas caras y uniformes para llevarse el bocado más grande.

INVENTARIO BÉLICO:
Banda ninja de Getsu: Cocida en el pectoral izquierdo
Comunicador: En el oído derecho
2 Tonfas Metálicas: A cada lado de las costillas
2 Píldoras del soldado (1 usada): Bolsillo en el pecho
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 42
  • Concentración : 45
  • Voluntad : 34
  • Chakra : 141 - 20 = 121

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Vie Jul 13, 2018 9:10 pm

Aunque el papel de 'hombro sobre el que apoyarse' no era del todo de su agrado, Beretta consintió en ejercer el rol adjudicado sin articular ni una sola objeción al respecto. Al fin y al cabo, mejor pilar que saco de lágrimas, ¿verdad? hacer de pañuelo, por su parte, sí que se le daba abiertamente mal. Enarcando una ceja dulcemente, apenas cabeceó un pálido instante antes de ofrecerle una sonrisa cristalina al tambaleante rehén y tenderle la zurda con inmaculada exactitud. El hombre, afectado todavía por la tensa situación vivida, no acertó a pronunciar agradecimiento alguno; a partir de ahora, podría llamarse a sí mismo víctima de las circunstancias. Mañana, seguramente estaría contento. Emocionado, incluso, por las facilidades y ovaciones que su nuevo estatus de trágico superviviente le traería; la experiencia, entonces, ya no le pesaría tanto.

De eso, la dramática novelista estaba más que segura. Convencida, tal vez. Pasando un brazo alrededor de la espalda del maltratado caballero, consintió en que este apoyara gran parte de su peso sobre sus propios hombros. Lentamente, Beretta lo condujo hacia la salida, donde un Nakamura Nozomu no muy discreto buscaba mantener a raya a los hórridos bandidos encomendados.—Oh, mírate, avión de papel; qué rápido aprenden a volar las hojas en blanco.—pulcra, meliflua y encantadora, prestando atención al tornado desatado, no perdió detalle del arte utilizado. Mientras escuchaba con incólume gracia las nuevas instrucciones de Akira, no pudo evitar sentir lástima hacia Nozomu. Después de todo, ¿qué podía haber peor que dominar el papel pero no la tinta? más que un don innato del que alarder, ella lo veía como una condena... una humillación que brillaría y resaltaría a cada pequeña maniobra realizada. Trazó una sonrisa ladina, escueta, y, siguiendo los buenos modales del aguerrido soldado broncíneo, se situó a la cabeza de la formación sin más compañía que la del hombre al que escoltaba, ayudaba y, por qué no, portaba. Marchando sendero abajo, la pregunta del benjamín del grupo la dejó un tanto perpleja. A decir verdad, no se la esperaba. ¿Cómo hacerlo, si en todo aquel tiempo nunca se le había pasado por la cabeza encasillar a Nakamura Nozomu en un papel inocente y casto? liberada de juicios frontales, afiló la mirada.

Dejó que Akira hablara, queriendo, en parte, conocer la opinión de la pieza mágica fuera y dentro del tablero. Apretó los labios, saboreando la práctica respuesta ofrecida por el superior. ¿Era el Totsuki, acaso, un pragmático? ¿un empirista? ¿un cínico, tal vez? no quiso encasillarlo. Le gustaba que la sorprendiera. En aquella proclamara llena de dobles sentidos, Beretta habría querido indagar, por supuesto; si no lo hizo, fue tanto por cansancio, como por deferencia al pobre y perdido Nozomu que, en lugar de sacar conclusiones íntimas, prefería conocer antes las de los demás. La ingenuidad, aunque dramática, no era una cualidad que Beretta encontrara interesante. Soltó un suspiro, a sabiendas de que, si no decía algo a cambio de la pregunta, quizás, en algún momento lejano, no obtendría ella tampoco ninguna respuesta querida. Se encogió ligeramente de hombros, perturbando levemente la estabilidad del magullado rehén. Le pidió perdón con una sonrisa tersa, casi honesta.—Quédate con la lección de Akira, Nakamura Nozomu.—pronunció con ensayado encanto, negándose a volver el rostro hacia atrás.—Es la que necesitas: al menos, por ahora.—esclareció lentamente, tomándose su tiempo para articular los sonidos de la manera adecuada. Agradable, no buscaba sembrar tempestades en el pensamiento de una hoja de papel; por lo menos, no hasta que estuviera henchida de letras, palabras y frases.—Acostumbrarse, esa es tu clave a memorizar.—queriendo sonar apacible, ahora sí que ladeó levemente el rostro para dedicarle una mirada falsamente sentida al violáceo pajarillo compungido.—Recuérdalo, Nozomu; esa es la miseria humana... que a todo se acostumbra uno.—terminado el consejo, observó a lo lejos cómo la fuerza militar regular de la aldea asomaba de entre los árboles, anunciando el final de aquella variopinta historieta. No estaba segura de querer dejarlo por escrito, pero ya lo decidiría más tarde. Dejó en manos de los extras todos los cabos que hubiera que terminar de atar y, espléndida, esperó pacientemente por la inminente caída del telón. Fin del último acto. Tocaba salir a saludar.

Inventario Bélico:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—2 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja —Enredados alrededor de su cintura.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 31
  • Voluntad : 31
  • Chakra : 103.

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Jin-Ho Ran
Kusa Genin

Re: Idioma de los Dioses (Misión en Pasado)

Mensaje por Jin-Ho Ran el Lun Jul 16, 2018 12:05 am

TEMA CERRADO
Puntos otorgados a Nozomu Nakamura.

Mediante post: 14,5 PN.
Recompensa de misión: 1700 ryos.
Totales: 1,5 PN + 14,5 PN = 16 PNs / 30000 ryos + 1700 Ryous = 31700 Ryous.

Como pequeña moderación agrego, tener en cuenta los Stats al momento de realizar acciones y los cálculos en los mismos para futuras ocasiones. Además, ten en cuenta que la "Doble Personalidad" de tu personaje, o algunos de los problemas de la psiquis de tu personajes que nombras, no fueron descriptos en tu ficha por lo que no pueden ser utilizados on-rol.

Puntos otorgados a Akira.

Mediante post: 20 PN.
Recompensa de misión: 1700 ryos.
Totales: 21,5 PN + 20 PN = 41,5 PNs / 135.500 Ryous + 1700 Ryous = 137.200 Ryous.

Puntos otorgados a Setsuna Kan'El.

Mediante post: 20 PN.
Recompensa de misión: 1700 ryos.
Totales: 142 PN + 20 PN = 162 PNs / 8250 Ryous + 1700 Ryous = 9950 Ryous.

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