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| Entrenamiento Semanal | Un cuento de peras.

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Shinso Sonozaki
Renegado C

| Entrenamiento Semanal | Un cuento de peras.

Mensaje por Shinso Sonozaki el Dom Jun 10, 2018 7:51 pm

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Shinso Sonozaki
País del HierroTetsu no YosaiPasado
En su marcha de plomo sobre las botas, Shinso hubo determinado ciento de formas, de procederes y de salvajes hedonismos que practicar. Lejos de la atenta tiranía de su Centella, aunque tambien de su contacto y protección, Shinso se sentía muy distinto a cuando estaba con ella. Tenía el control de sus pasos, y bramando a cada arrebato de sulfurosa epifanía, asustando con ello a quienes se hallaban cerca tildándolo no de forma desacertada de demente, parecía que aquel sería un día estupendo. Uno distinto, cambiante y lejos de su anatomía usual. Más que todo aquello, Shinso se hallaba especialmente exultate, preso de la ilusión que sobrevenía al comprender que tras aquel encargo miserable obtendría una nueva herramienta. Una hoz con mango, una lámina de acero que por espada era denominada aunque bien le habría valido cualquier objeto. Posando la zurda sobre la empuñadura de su cuchillo enfundado, casi parecía sentir lástima del mismo. Contemplando que su uso descendería en picado una vez aquella arma diseñada específicamente para cortar carne y hueso estuviera entre sus manos. Ah, y tuvo que imaginarlo.

Algo más de un metro de acero superpuesto a cientos uno sobre el otro. Una hoja delgada que era capaz de separarla la cabeza a un hombre de un solo tajo... ¡De uno tan solo! Y aún estando mellada y sin filo, su aspecto era espeluznante. Con aquella hoja lánguida, curvada, de empuñadura sembrada de un penacho en su pomo del que muy seguro estaba colgaría trofeos y efigies de toda clase. Revolviéndose en el sitio con inusitada anticipación, Shinso dobló una esquina entre dos viviendas grises y tristes como el resto de la población, y al emerger del callejón contempló su destino. Un escasamente abarrotado mercado de productos locales; desde frutas sobre tenderetes miserables hasta toda clase de utensilios para cualquier oficio. Caminando entre los puestos con aire despreocupado y siempre con la zurda sobre su empuñadura, Shinso contemplaba todo aquello. Tenía hambre, y tuvo que torcer el gesto con rabia ante aquellas peritas en dulce que una señora de muy mal ver ofrecía a pleno grito. De haber vendido cualquier otra cosa le habría comprado igualmente. Tal era la vehemencia con la que repartía las peras en ocasiones pudo contemplar como se las arrojaba a un hombre a lo lejos que osó despreciar su producto. Tuvo que controlar la lengua al ver a la mujer romper a correr calle arriba armada por un manojo de peras sobre una cuerda buscando dar una muerte afrutada y violenta al esperpento. Aprovechando al escena y la escasa atención de unos hijos demasiado abochornados por ello, Shinso se escurrió entre el gentío y agarró una de aquellas frutas. A un mordisco se arrepintió de hacerlo; estaba tan dulce que desde luego bien merecía la sangre vertida. Y poco después... el hombre, claro.

No se encontraba lejos, supuso. Aquel hijo de perra cuyo nombre se le había olvidado hacía mucho, así que sencillamente su apodo variaba a cada instante que recordaba su estancia en aquellos arrabales. Un señor de mala reputación, joven, rubio y por lo visto todo un pájaro. Había engañado a su patrón ocasional, ese hombre que bien le prometía una oferta sobre el precio de sus espadas a cambio de cobrar aquella deuda tan dilatada de manos de aquel capullo sin nombre. Shinso torcido el gesto al tiempo que daba otro mordisco a la pera recién robada.

- ¿Como se llamaba ese imbécil...? - Resultaba una tarea ingrata, pues en cierto sentido conocía de su aspecto y el ser educado no era ninguna de sus prioridades. Pero sencillamente se sentía estúpido al no poder recordar un puto nombre y no pretendía darle la razón a Reika en sus vulgares comparaciones entre su persona y... bueno, cualquier cosa que pudiera poseer la capacidad intelectual de una piedra pintada de amarillo. Desde perros a gallos con la vista perdida en un universo alterno; cualquier cosa valía y a Shinso le tocaba mucho la moral la risa escasa y tosca que Reika le ofrecía justo después. Se reía, claro. Porque era su Centella y de no hacerlo peor sería la humillación tras ello.

Una vista al frente y la cara cincelada de un joven apuesto se le presentó como toda una revelación. Se trataba del hombre en cuestión y tan sorprendido estaba de haberlo encontrado tan rapido que se le cayó la pera a los pies en un estallido, miró a los lados algo confundido y con ello el hombre en cuestión se percató del asunto.
Los siguientes sucesos ocurrieron con una celeridad asombrosa. Y a ciencia cierta, Shinso no sabía que aspecto tendría para provocar que aquel hombre echara a correr entre los callejones. Supuso, que un hombre no muy alto, con pinta de capullo nerviosillo y un parche en el ojo cubriendo una quemadura espantosa bajo el mismo no eran plato de buen gusto. Como fuera, la carrera comenzaba.

Le persiguió entre jadeos, alaridos de rabia y maldiciones por aquella velocidad tan asombrosa. Incluso se dignó a placar un par de viejas en el camino en su huida y a Shinso por supuesto, pisándolas para alcanzarlo. En unos segundos de carrera comprendía que no podría atraparlo por medios convencionales y aquello no podia permitirse. Ofuscado, sintiendo un ardor conocido a la altura de la garganta, formuló una serie de sellos y en un furioso parpadeo con chasquido incluido, Shinso exhaló media docena de esferas ardientes en dirección al objetivo. Todas pasaron volando de un lado a otro, e incluso dos de ellas impactaron en el desgraciado, que echó a volar en plena carrera para caer de morros contra el suelo. Pataleos, gritos desaforados y esos giros tan escasamente efectivos que hacía la gente cuando Shinso los ponía a arder ¿Y el resultado? Unas cuantas patadas en mitad del suelo, un combate de lo más unilateral y una deuda que no se había saldado del todo. Un gesto de adusta tristeza y tan siquiera una explicación.

- La próxima vez que le toques el culo a un perro piénsatelo dos veces, pervertido. - Dijo, a modo de razón improvisada.

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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: | Entrenamiento Semanal | Un cuento de peras.

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Dom Jun 10, 2018 8:08 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Shinso.

  • Mediante post: 9 PN.
  • Total PNs: 3 + 9 = 12 PN.

Ya sabéis niños, no le toquéis el culo a un perro.

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