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[Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

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NB Narración
Master

[Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por NB Narración el Sáb Jun 16, 2018 11:58 pm

Getsugakure no Sato
Desde aquel día que había convertido en mundo en tinieblas, la actualidad, era la peor época sobre la cual el mundo se había cernido. La oscuridad que lentamente daba la espalda a la humanidad, provocaba que aquel baño de sabiduría del cual todos habían bañado sus manos, no fuera más que la viva imagen de una cordura que pendía de un hilo y había causado la desesperación en todos los que habían confiado, en quienes les brindaban seguridad día a día. La muerte se había servido en bandeja de plata, y los cordeles que decoraban los más hermosos satenes, no eran más que pequeños vestigios de lo que ahora, no era más que creencias bifurcadas, maltratadas y tenebrosas.

Pero el mundo parecía querer acariciar las esperanzas con sus miradas, ignorar que realmente cada segundo que pasaba, un último aliento en sus nombres estaría atenuando almas puras que anhelaban descanso en un mundo paz. Todo esto era porque incluso aquellos que habían nacido para dedicar sus vidas a sus más allegados, y los que pisaban sus tierras, añoraban una vida cercana a quienes ahora no parecían poder vislumbrar nuevamente su mirar, incluso a pesar de ser conscientes de que algún día, ese día llegaría.

Los caídos siempre eran recordados por sus superiores, provocaban que las lagrimas de sus familiares terminasen por bañar la piedra que yacía bajo sus cuerpos, pero aún a pesar de ello, alzaban con orgullo sus nombres, que poco a poco iban siendo grabados no solo entre recuerdos y méritos, si no también en los monumentos que por encima de todos, protagonizaban el más sagrado de los regalos. Piedras que en las plazas más conmemorativas y transitadas de la aldea, tomaban forma de grandes columnas bañadas por la plata, donde en la cima, una luna menguante actuaba de vigía, honrando a los caídos de igual forma que todas aquellas rosas rojizas de sus familiares, se convertían en hermosas y nuevas decoraciones para dichas estructuras, rosas en las cuales la apariencia de sus espinas, no eran más que un detalle a las arduas batallas que no solo los habían dañado a ellos mismos, si no también a sus enemigos.

La primavera repleta de esperanzas había finalizado, pero ahora, era el ardiente verano quien daba paso al fervor de los shinobis de la luna, que en aquella ocasión habían sido fieles a sus costumbres, haciendo uso de la luna llena, el esplendor de las estrellas y el frescor de la noche para que los rayos albinos acariciasen sus pieles a la hora de anunciar el inicio de una nueva era.

La noche anterior, hermosas águilas de albino plumaje habían sido las protagonistas, tomando con sus grandes garras mensajes decorados por los cordeles de plata que siempre habían sido emblematicas en mensajes oficiales, directos del mismo Tsukikage.

Todos y cada uno de los shinobis de la luna habían sido receptores de aquel mensaje, ya fuese por la llegada de aquella gran ave hasta sus hogares, el encuentro de esta en las mismas calles, o incluso en misiones que habían sido comandadas tras los mismos confines del mundo.

El citado se había encargado de congregar a las mayores leyendas que la luna había visto nacer entre las lindes de su país, o en su defecto, aquellos que con fervor habían jurado lealtal al astro nocturno que los protegía en las alturas. Una reina sin igual, que incluso a pesar de que las nubes parecían querer luchar a ocultar su presencia, no se convertían en más que presencias que no llegaban a tan si quiera poder opacar la hermosura de aquellos pequeños rayos de plata que dibujaban hermosas figuras en los tejados del país. Inalcanzable, inmensa, pero sobre todo, poderosa. Todo shinobi que alzase el simbolo de la luna en sus ideales podría sentir el alimento de algo tan simple como aquello, como si la noche se convirtiese en un campo de batalla que tan solo ellos podían llegar a apreciar, y los volvía tan brillantes como las mismas leyendas. No era más que un simbolo de orgullo que, muy a pesar de las antorchas que iluminaban las calles aquella noche, no perdía tan si quiera un minimo de su grandeza.

Cada rincón de Getsugakure no Sato aquel día había perdido por completo su color, brindando así un estadio de pura tranquilidad, un hogar de sombras que solo ellos podían disfrutar y abrazar con anhelo. Pero más aún, destacaba cuando la misma noche había tocado la cima del mundo, dando casi la hora punta hacia el lugar citado que, aquella noche, brillaba más que nunca, no solo porque los astros parecían alinearse cuando el mismo Tsukikage lo estipulaba, si no también porque por suerte, los mismos arquitectos que habían dado vida a aquel hogar de guerreros sanguinarios y a su vez honorables, habían dedicado largas décadas a encontrar el lugar puntual, donde los rayos de luna, más iluminaban Daichi. El mismo centro de la aldea.

Aquella noche los especialistas de las aldeas no ocultaban sus presencias, dando completa visual a quienes circularan a media noche por las hermosas calles de como los llamados ilusionistas ocultos por prendas oscuras, y mascaras blanquecinas —que tan solo ocultaban ciertas porciones de su rostro— se encargaban de vigilar las zonas y permanecer en completo silencio. Hombres y mujeres con pantalones ajustados y chalecos opacos que los convertían en uno con la oscuridad, pero que ahora, eran acariciados por los rayos de la luna en los tejados del lugar. Pero una sería la que más destacaba, una mujer en la cima de aquel enorme campanario que yacía centrado donde el encuentro sería dado. Su melena rojiza, del mismo color de la sangre parecía traer malos augurios, pero no era más que la experiencia quien la colocaba como una de las personas más respetadas de la aldea, una de las pocas que podía tomar un mano a mano, con leyendas como el mismo Ryuu Kobayashi.
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NB Narración
Master

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por NB Narración el Sáb Jun 16, 2018 11:59 pm

Aclaraciones y pautas
— Todos y cada uno de los inscritos en la trama global que formen parte de Getsugakure no Sato tienen acceso directo a la trama, sin tan si quiera importar donde se encuentren actualmente. Exceptuando a Kuroda Yukimura, quien se encuentra bajo arresto por parte de la Mizukage en Kirigakure no Sato.

— Como mismamente dice la narración, todos han recibido un mensaje oficial por parte del Tsukikage, siendo sus emisoras ni más ni menos que grandes águilas albinas. Se da la libertad de elegir las circunstancias bajo las cuales este mensaje fue recibido.

— Este primer post es completamente libre aunque pide la normativa oficial del foro como en todas las tramas oficiales. Aún a pesar de ello, es una narrativa inicial en la cual se debe tomar como protagonista no solo la llegada del mensaje la noche anterior ,si no también la preparación y el comienzo del camino en dirección a la plaza central, sin tener cuenta la oficial llegada puesto que hasta el momento, esta no ha sido descrita por narración.

— Usuarios con narrativas activas posteriores a esta, siguen teniendo derecho de continuar estas pero pasarán oficialmente a tema en pasado a no ser que conlleven enfrentamientos bélicos, algo que les anula completamente la asistencia a esta trama.

— Al no tratarse de una trama específicamente bélica, por lo menos por el momento, está permitido el relleno (Hasta cierto punto no os emocionéis malditos)

— También os recordaremos —como siempre— que todos y cada uno de los NPCs del foro tienen su propia personalidad, razón por la cual vuestras actuaciones se encargarán de entablar una relación con esto o llevarlos a actuar conforme a vosotros. La muerte en este caso o incluso el encarcelamiento quedará bajo el juicio de estos. Una mala actuación, un mal acto o una experiencia bélica innecesaria podría conllevar grandes consecuencias. Decid hola al código militar.

— Podéis interactuar entre vosotros si lo deseáis, pero recordad que solo se os permite un post por ronda. Que alguien interactue con vosotros no significa que tengais derecho a otro post si narración no ha pasado antes.

— Respetad las normas y recordad que está terminantemente prohibido el metarol, además de ello, la ambientación corresponde únicamente a narración.
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Totsuki Akira
Getsu Chunin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Totsuki Akira el Dom Jun 17, 2018 1:09 am

Recordando a los Caídos
TOTSUKI AKIRA
Getsugakure no satoPlaza centralVerano 7 DD
Un fuerte aleteo le despertó la única noche que había logrado dormirse temprano, seguido del rasqueteo en el tejado de la humilde casa por lo que parecían ser garras de un demonio. Akira, exaltado, saltó de su cama y aferró como a la vida propia su Tantō por la vaina. Mientras su hermano costosamente intentaba abrir los ojos, él ya habría corrido a la puerta de salida para poner pie en el oscuro exterior y voltearse hacia su propio techo. No se trataba de un demonio sin embargo, y por ende no se encontraba soñando tampoco. Hace poco sus pesadillas habían mermado, pero tan acostumbrado a las mismas, dio por supuesto que le habían engañado con un panorama realista. Estaba despierto, en efecto, según le decía su tacto al recorrer la brisa marítima de la noche su cuerpo descubierto. Y aquella águila blanca, si bien sí la recordaba de sus pesadillas, en este caso tenía un aspecto más natural; no tan descomunalmente grande ni brillante. Le recordaba aun así a la invocación de Keiko Mibarashi, aquella que vio brevemente cuando ni siquiera conocía qué era un pacto sanguíneo.

El ave, majestuosa, le dirigió una fulminante mirada. Con sus imponentes alas extendidas, planeó de manera descendente, hasta ubicarse en la adoquinada calle frente al moreno. Callada, elevó una pata un segundo, aleteando para no perder el equilibrio; y al rato la bajó. Moción suficiente para llamar la atención del hombre, y dejar claras sus intenciones. Este se agachó frente a ella, con una forzada confianza, cuidadoso de que no intentase arrancarle un ojo de un picotazo. En su pata derecha encontró, enrollado, un mensaje oficial de Getsugakure. Por un instante—mientras lo desenrollaba-se emocionó, creyendo que sería una citación exclusiva para su persona. Quizás un reintento a aquella colonización fallida. Pero no, se trataba de una suerte de evento colectivo, en el cual tampoco era convocado en un rol importante como lo fue en los exámenes Chunin. Igualmente motivado, agradeció al águila con una incómoda reverencia, y regresó al interior de su hogar. Sobraba decir que le habían arruinado el sueño, pues la intriga le robaría horas de la noche antes de que pudiese pegar los párpados. Y otra vez se acostó tarde.

Al día siguiente llevó a cabo, muy planeadamente, el día según lo que había consultado con la almohada. Fue directo a la casa de Metsumi, esperó tímido en una esquina a que ella saliera, y cuando lo hizo la interceptó cual pervertido. Allí confirmó que ella también había sido invitada, y con más colores en el rostro de los necesarios pactaron ir en conjunto. Como... equipo; dúo.

El día pasó lento debido a la ansiedad; no por saber lo que sucedería en la plaza central, sino por la noche acompañado de la pelirroja. Por más que quisiera no pudo evitar vestirse con su típico atuendo militar, cubierto de armamento defensivo hasta los dientes, y la banda ninja cocida a la altura del pectoral izquierdo. Para pintas más románticas ya habría otras ocasiones. Además, no consideraba que estuviesen realmente solos. El ínfimo peso extra en su espalda le recordaba la presencia de su propia invocación, más allá de que realmente esta estuviese relajada en su tranquilo hogar. Para él, el simple hecho de llevar el pergamino, le daba la sensación de tener esos fríos ojos amarillos constantemente sobre su hombro. Eso no ayudaba al nerviosismo, pero de todos modos se animó de sujetar la mano de la kunoichi calle abajo.

La perfecta luna llena les acompañó hasta el centro, donde los cuerpos de elite de la aldea custodiaban cada rincón. Era la primera vez que tenía una idea no solo de su apariencia, sino de su cantidad e imagen intimidante. Seguramente el mismo Tsukikage se encontraría allí. El lado luminoso de la luna. Nada calzaba mejor en Getsu que la presencia oculta de un lado sombrío, pero igual siempre presente. Imaginaba que también le vería esa noche, con una percepción distinta que el resto de sus compañeros—no todos. Expectativas simples que no lograban alejarle de los nervios inculcados por la realidad. Su pensamiento más fuerte y abarcador era, sin duda, la tibieza de la mano de la Hozuki entrelazada con la suya.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 51
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 40
Chakra : 231
Inventario:
  • Banda ninja de Getsu — Cocida en el pectoral izquierdo
  • Comunicador — En el oído derecho
  • 2 Tonfas Metálicas — A cada lado de las costillas
  • 4 Píldoras del soldado — Bolsillo en el pecho
  • Tantō — Espalda a la altura de la cintura
  • Puños americanos — En cada bolsillo del pantalón
  • 3 Kunai con hilo enrollado — Colgando del cinto del lateral derecho
  • Pergamino de almacenaje — Baja espalda
    • Recipientes de ADN
    • Respirador
  • Pergamino de invocación — Baja espalda
  • Estuche pequeño — Muslo derecho
    • 3 Kunai con sello explosivo
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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Dom Jun 17, 2018 1:16 am

Recordando a los caídos
Getsugakure no SatoInmediacionesVerano
Un pergamino paseaba entre sus manos mientras bebía del té verde, estaba disfrutando de la velada leyendo un poco, un cuento extraño de un hombre que hablaba sobre como los demonios habían secuestrado a su hija y con ello perdió lo que más quería. La literatura fantástica nunca había sido su fuerte, pero mucho menos lo era la idea de caer en la monotonía. Tiempo atrás desde que empezó a tomarse en serio la idea de ser un médico comenzó a leer cada noche un poco sobre el cuerpo humano y cómo funcionaba. Estaba un poco harto ya de todo ello, exigía un ligero descanso.

Sin embargo, sentado ahí en el balcón de la casa que alquilaba junto a su hermana una gran águila blanca hizo acto de presencia, apenas tuvo el tiempo necesario para apreciar su plumaje, pues, así como llegó se había retirado, dejando a su paso un extraño mensaje decorado con cordeles color plata, excelsos y brillantes. El pelirrojo no perdió instante alguno en abrirlo y cuando menos se dio cuenta hablaba de un citado oficial, algo que no esperaba para nada. Por un momento quiso correr a contarle a Yuriko, pero después recordó que estaba de servicio. Olvidó la idea por completo.

Habían pasado tantas cosas, su ascenso a chunin aún lo mantenía con dudas, ¿De verdad sería capaz de afrontar sus nuevas responsabilidades? Probablemente sería así, pero solo el destino sabría lo que ocurriría en aquella reunión que el mismísimo Tsukikage había imperado. Pronto se preguntó cómo era él, del Yamanaka desconocía bastante, incluso cuando el examen no fue él quien atendió la prueba, había sido Onimaru con la Mizukage quienes hicieron acto de presencia, ¿Por qué había tanto misterio con ese hombre? Como fuera, era consciente de que muy probablemente lo tendría de frente al día siguiente.

Dedicó el día entero a descansar y prepararse, alistó su equipo y uniforme, tal y como lo dictaban las reglas, incluso revisó un par de veces que todo estuviera en orden, lo que menos quería era fallar en algo tan tonto como lo era una simple presentación. Cuando encontró que todo estuviera en orden decidió colocar la bandana ninja donde comúnmente la llevaba, a la altura del cuello. Con el chaleco y los utensilios listos la noche comenzó a caer, saldría temprano de casa, prefería pasar por algo de comer y después hacer acto de presencia a la hora marcada.

Llevaba puesto el manto de la luna, en aquella ocasión la capa impermeable podía quedarse escondida, revisó una última vez el equipo y partió. Comió algo simple y nutritivo, nada pesado para el estómago, pero lo suficientemente fuerte como para mantener aplacado el apetito. Guardó la cantimplora en la mochila, ya tendría tiempo de beber. Así, sin perder demasiado el tiempo dejó que la tierna noche lo arrullara hasta el camino, llegó incluso un poco más temprano al lugar en cuestión, alrededor de media hora antes del evento. Sonaba extremista, pero conociéndose capaz y llegaba tarde a la cita.

Mantuvo la vista en la arquitectura, en lo hermosa que era su villa, su hogar, la tierra a la cual había jurado lealtad. «Venga, ¿Qué nos tendrán preparado? ¿Te sientes siquiera capaz de enfrentarte a la muerte? Seguramente huirás como es tu costumbre», y entonces centró su atención en el campanario, no sabía cuánto tardaría, pero apenas la hora marcada se diera él estaría ahí, de pie, rindiendo honor a quien fuera que estuviera ahí para atenderlos.
Cosas:

Técnicas
—.
Stats
  • Fuerza : 22
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 140

Estado de Kazuma
Chakra al 100%: Descansado y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
Inventario:
Inventario total:

—Bandana ninja de Getsugakure (- kg).
—Tsukihana no manto (- kg).
—2 estuches medianos (- kg).
—2 estuches pequeños (- kg).
—Mochila (- kg).
—Cantimplora (- kg).
—Bolsa de dulces (- kg).
—Capa impermeable (3.5 kg).
—Respirador (0.1 kg).
—Mecanismo de kunai oculto (0.1 kg).
—Comunicador (1 kg).
—12 kunais (3 kg).
—15 shurikens (0.75 kg).
—Tantō (1 kg).
—2 bombas de humo (0.4 kg).
—5 alambres ninja (5 kg).
—11 senbons (0.11 kg).
—Sello explosivo (0.1 kg).
—Lanzador de agujas (3 kg).
—2 píldoras del soldado (0.02 kg).

Peso total: 18.08/60 kg
.

Estado del inventario:
Mochila — Espalda.
—Respirador.
—Tsukihana no manto (Puesto).
—Capa impermeable.
—Cantimplora.
—4 alambres ninja.
—Bolsa de dulces.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—2 píldoras del soldado.
—Comunicador.
—2 bombas de humo.
—Sello explosivo.
—1 kunai.
—6 senbons.
Estuche mediano derecho — A la altura de la cintura, en la espalda.
—15 shurikens.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—5 kunais.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 kunais.
Lanzador de agujas — Cargado totalmente, brazo izquierdo (5 senbons).
Mecanismo de kunai oculto — Cargado, en la derecha.
Alambre ninja — Enredado alrededor de la cintura.
Tantō — Colgado sobre la pierna izquierda, a mano de su diestra.
Bandana Ninja — Sobre el cuello.
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Nakurusaki Metsumi
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Dom Jun 17, 2018 1:31 am

Recordando a los caídos
METSUMI
Getsugakure no satoPlaza centralVerano 7 DD
Los amaneceres se hacían cada vez más cálidos y soportables luego de su regreso al país de la Luna. Poco lograba entender aún las calamidades que muy probablemente se encontrarían con nuestra pequeña pelirroja, quien hasta ahora seguía siendo una flor en crecimiento. Una raíz imperfecta, ingenua. Indagaba en sus sueños las miles de formas con las que podría ayudar a sus superiores, tratando de entender de la manera correcta a Isobu.

Entrenaba, descubría. Y, aún así, sus avances eran pasos pequeños en comparación a lo que realmente se esperaba de ella. O eso creía, pues era exigente. Desde lo ocurrido en las aguas de ambos mares enfrentados, Metsumi había tomado la determinación de serle útil y darle orgullo a quien fuera una de sus salvadoras, de su modelo a seguir. Aunque poco y nada había interactuado con Mibarashi tras el regreso a Getsugakure, anhelaba con servirle de buena manera. Sumado a eso, sus relaciones personales habían cambiado considerablemente.

Una amiga, un amor. Más nervios eran los que recorrían su piel, y más ansias las de protegerlos. Se encontraba observando la luna desde la ventana de su habitación, pensativa. El cambio era constante, impredecible. Y dentro suyo, podía sentir cierta agitación, como si ella estuviese tratando de anunciarle algún tipo de augurio. No tardó en ver que un hermosa águila de plumaje blanquecino resplandeciente se posaba sobre el marco de aquella ventana, portando un mensaje con la decoración característica del Tsukikage. Sus orbes se abrieron más de lo habitual, pudiendo reconocer aquel estilo de invocación.— Mibarashi-sama... — Susurró, sintiendo su corazón dar un vuelco.

Los preparativos no se hicieron esperar. Hablaría con su padre, mencionando la citación. Y aunque este no aceptara en buenas condiciones el proceso, comprendía que su hija había dejado de ser un objeto que podía proteger desde el momento en que obtuvo el primer rango ninja. Asintió, ayudándole a acomodar su equipo y otorgándole, por primera vez, la katana que él solía utilizar. —Regresa pronto esta vez, hija. — Con gran pesar, observaría a los orbes encendidos de la muchacha, tratando de pensar en un futuro positivo, feliz.

Durante el día logró encontrarse con el moreno, comentando la noticia. Ambos acordaron en juntarse para la noche, terminando los preparativos pensando en una misión de envergadura similar a la última vivida en conjunto. Tragó saliva, sintiendo el nerviosismo de quedar junto al Yotsuki, arreglándose inconscientemente más de lo normal. El kimono blanquecino que portaba últimamente lo utilizaría, junto a la capa de la luna que servía de camuflaje, siendo azabache. Estuches en cada muslo conteniendo armas, la katana a su espalda. La bandana en su cuello, algo holgada pero bien amarrada.

Llegó la hora, saliendo por las calles iluminadas de la tibieza que el astro les aportaba, despidiéndose de su padre a medida que tomaba posición junto a Akira. Caminaron cuesta abajo hacia la plaza central, sintiendo cómo el moreno tomaba su mano en el trayecto. Tragó saliva, tratando de soportar el carmín en sus mejillas que aquello conllevaba. Y aunque sonara contradictorio, ese gesto logró relajarle de sus caóticos pensamientos.

Llegaron al campanario, observando las miles de figuras danzantes, hijos de la luna. Eran pocos de momento, sólo notó la figura de otra persona allí, una que igualmente portaba la capa de la luna. Tras entrecerrar sus orbes, notaría el peinado y color similar al suyo. —¡Kazuma-kun! — Llamó, acercándose a este junto a Akira. ¿Realmente sería él? Estaba... distinto. En cualquier caso, apenas se reunieran, volvería su mirada hacia el escenario. ¿Qué ocurriría?


Estadísticas:
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 30+10 [Sanbi]
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 21
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 211

Inventario:
  • Estuche pequeño — Sobre muslo derecho
  • 4 Kunais— Dentro de estuche
  • Estuche pequeño —Sobre muslo izquierdo
  • 2 Bombas de humo, 3 Shurikens — Dentro de estuche
  • 2 bolsitas explosivas, 6 Makibishi, 4 hilos ninja, 2 píldora de soldado, 3 sellos explosivos — Estuche grande en cintura, abertura lateral
  • 1 Comunicador —Oído derecho
  • 1 Katana —Ajustado en correa a la espalda, mango hacia derecha
  • Tsukihana no manto —Cubriendo espalda
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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Rokujō Nanto el Dom Jun 17, 2018 12:40 pm

Recordando a los Caídos
Luger
Getsugakure no SatoInmediacionesPresente
Noche gentil, bóveda oscura y maldita... ¿Que nos depara la existencia? ¿Que tienen que decir tus luces mortecinas que muerte muy lejana e inaudita pugnan por transmitir? Es oscuridad como la tuya que nos embarga y consume, el desconocimiento y tu silencio lo que nos marchita. Hórrida, espeluznante, detestable no por tu obrar sino por tu silencio. Aquella repugnante omisión que nada otorga, nada confirma y nos deja libres la imaginación para trastabillar, desfallecer y padecer los efectos de la desinformación. Y en ella, un Luger taciturno sentado en la terraza de su miserable apartamento se debatía. Un cigarrillo a medio terminar prendido entre las fauces, las piernas cruzadas y su vista acerada queriendo perderse en la oscuridad inalcanzable de aquella noche plateada. Aún con sus manos enguantadas, incluso vestido con su usual corbata y traje de suma elegancia. Ni en el hogar el decoro desfallecía, siempre enquistado en su pecho, nunca ambiguo ni ausente. Por supuesto, otro día sin dormir como era debido, aún con el recuerdo ahogado de aquella visita nefasta a las grandes esferas del palacio del nimbo disoluto. Entre sus volutas de incienso, mirra y decadencia Luger había fracasado en una batalla primordial. Ahora, solo con el dinero ofrecido y aquella tarjeta sobre una mesa a su lado se debatía entre el desconcierto y un miedo sin nombre ni rostro. Como aquella noche, espantosa y silenciosa con aquella sonrisa desencajada e ignominiosa; Luger no dejaba de perderse en el significado informe de la tarjeta ennegrecida, adornada en plata y escrita bajo un idioma nunca antes visto. Desconcertado, no halló a nadie que pudiera advertirle sobre sus significado y por miedo a resultar indiscreto, tras el primer intento no hubo ningún otro que lo sucediera. En su silencio se retorcía sin concepto ni conocimiento. Ahogado, nunca una palabra esgrimió sobre ello y pronto, aquello podía ser su ruina. Lo intuía.

Un sonido en el interior de su apartamento le convenció entonces de que Beretta había notado su ausencia. Era demasiado perspicaz para siquiera dejarla sola un miserable instante. Dio otra profunda calada buscando calmar los nervios al tiempo que se reclinaba sobre el respaldo de la silla. Algo abatido, más por la ignorancia de cuanto sucedía consigo, ni siquiera se levantó a recibirla.

- Es una noche algo lúgubre. Hay algo magnético en esa luz pálida que irradia la luna en esta época del año, como si pretendiera engullirnos o al menos hacer un intento por ello. - Ladeó la mandíbula y usando la zurda, cambio de lado el cigarrillo justo antes de dar una calada profunda y sentida. - A ti seguro que se te ocurre algo mejor ¿Verdad? - Un deje agotado podía percibirse, al tiempo que a lo lejos, aquellas cascadas de plata parecieron desviarse de su rumbo. Pronto, una majestuosa águila nívea. Plata sobre las plumas, férreo acero pulido como efigie que se dirigía hacia su terraza y lo que era más impresionante, un dúo al completo. Con grácil movimiento aletearon sobre las alturas de aquella noche invadida por los astros, hasta depositarse sobre la barandilla de la terraza de sucio hierro disforme, ofreciendo mensajes e incoloras respuestas. Al principio invadido de miedo por no saber de qué se trataba, Luger dudó, aún sentado e intimidado por el tamaño de las aves. Sin levantarse, acercó la diestra a una de las patas del ave, temiendo un mensaje concerniente a aquella tarjeta. Le dedicó una mirada de soslayo, para finalmente hacerse con el mensaje en una dramática lentitud no incentivada por su habitual teatralidad; era real. Pesaba apenas unos gramos, su tacto oculto por sus guantes de cuero debía ser de buena factura y al instante en el que la carta estuvo abierta frente a él, pudo respirar con una suerte de vida devuelta.
Una reunión colectiva, una firmada por el mismo Tsukikage. Se sintió honrado de semejantes honores de tan excelsa figura, no obstante, de nuevo con la mirada enterrada en aquella tarjeta, sintió que algo debía haber ocurrido. Un destino, un castigo, un desafío... no aquello. O quizás si.

Sin dar muchas explicaciones se hizo con la tarjeta para guardarla en uno de los bolsillos interiores de su chaleco. Sonrió a Beretta, apuró el cigarrillo para luego sentenciarlo contra un cenicero de cerámica sobre la mesa. En cuanto ambos hubieran recogido su mensaje, las aves majestuosas no esperarían ni un instante más que los necesarios. Alzaron el vuelo perdiéndose en la entrañas tenebrosas de la noche.

- Vístete, querida. Vamos de celebración y de baile. -

La noche siguiente, se halló indispuesto, atragantado por cuanto no sabía y debía conocer en breves. Había pasado el día apesadumbrado y tratando de animarse a cada instante. Decidido a ir y preso de una resolución que mas valía aprovechar a escasas horas del evento, comenzó los preparativos.
Unos minutos después, lóbrego por cuanto podía significar todo aquello y con la tarjeta plateada prendida junto a la hórrida incomprensión entregada por el honorable Kaname Miyakuno. Sin respuestas, se hizo con todo su equipo militar. Se sintió paranoico, preso de un sentimiento informe que se apoderaba de su obrar. Bajo su chaqueta acero afilado, en sus guantes intenciones no encontradas... y miedo. Expectante horror que necesitaba de una respuesta y a falta de ella, terribles augurios para sustituirla.
Listo en menos de cinco minutos, ataviado de forma quizás exagerada para aquel evento, Luger se dispuso sobre la puerta, ajustándose la corbata con una corrección aprendida de su vendaval. Dudó unos instantes, observándola en el reflejo de un espejo oculto en la cara interna de la puerta de un armario. Finalmente deshizo el nudo para volver a ejecutarlo de forma chapucera e incorrecta. Carraspeó y esperó pacientemente junto a la puerta. Llegada Beretta, tan solo le dedicaría una sonrisa y un tenue beso sobre los labios. Esperó lo que debía, lo hizo algo emocionado por aquellos hábitos a los que tanto se había acostumbrado en tan poco tiempo. Se descubrió ausente de sus tribulaciones; agradeció con un silencio y una mirada afectuosa que Beretta estuviera con él.

Sobre el camino de ida, no dudó un instante en agarrarla por la cintura y caminar muy pegado a ella. Sintiendo que así debía ser e ignorando cuanto pudieran pensar las distintas sombras que pululaban sobre los tejados bañados en aquella palidez. Porque si debía padecer el castigo de sus palabras, luchar hasta que su hierro fuera doblegado y sentir su sangre pagando un precio aceptado, quería hacerlo amando a su propio cielo, no al de otros.

- Estas preciosa, Beretta. Más si fuera posible, aunque tu nunca dejas de asombrarme. - Todo ello sin mirarla, dirigiendo la mirada al lejano campanario. Deseó que aquel sendero no terminase nunca. - Agradezco mucho haberte acogido. No soy un mal casero ¿Verdad? - Tuvo que hacerlo; sonrió de forma sincera pero apenas suficiente. Sabía que Beretta averiguaría su estado, quizás no sus motivos. Si aquella noche se sucedía como temía; lo sabría muy pronto. Prefirió callar. Lejos de estimarla lo suficiente como para ser sincero, precisamente entre ellos era una muestra inusual. Mentir, en aquella pareja y sobretodo el como hacerlo, cantaba unos versos solo comprendidos por ambos. Dentro de aquel círculo de lo que una vez fue un lirio de muchos pétalos, Luger se sentía a salvo. - Y... ¿Que crees que nos encontraremos? -

Estadísticas:

  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 31
Chakra : 141
Inventario:
Bandana Getsugakure no Sato — Prendido de forma vertical en un bolsillo exterior de la chaqueta.
Estuche Mediano - Zona lumbar
• Respirador
• Tsukihana no manto - Plegado en su interior
• Píldora de Soldado x02
• Alambres ninja x05
• Cantimplora de agua
• Makibishi x08
• Bomba de humo x02
Estuche pequeño -Bajo el hombro derecho, de forma horizontal.
• Shuriken x03
• Kunai x02
Estuche pequeño - Bajo el hombro izquierdo, de forma horizontal
• Shuriken x04
• Kunai x01
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Nozomu Nakamura
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Nozomu Nakamura el Dom Jun 17, 2018 1:38 pm

Encuentro
Nakamura Nozomu
Getsugakure No Sato Proximidades a la Plaza “Recordando a los caídos”

“¿Habré hecho algo mal?”, pensaba el chico perfectamente equipado para la ocasión, había sido notificado para moverse hacia la plaza el día actual pero ¿por qué?, a final de cuentas aquel joven de solo 17 años era un ninja mundano, una especie de carnaza o presa fácil sin la suficiente experiencia en el mundo shinobi, aun seguramente estaba por florecer por lo que, dentro de su corrupta y dañada mente el chico hacia sus cávalas intentes entender el porqué de aquella citación, pensaba que podría haberla liado o errado en encargos anteriores, quizás ni fuera eso y el denotaba delicado estado mental que tenía NO lo hacía apto para el servicio como ninja, a fin de cuentas trabajar con alguien que podía ser inestable era un problema tanto para sus compañeros shinobis como para sus superiores, eso claro podía ser un motivo pero ¿realmente era este el caso?, se movía por las calles buscando llegar a la plaza sin que su mente se detuviera, ideado toda clase de planes por la citación desde un encargo más personal, una reunión donde se requiriera a un miembro del arte Origami hasta cualquier otra cosa planificada por un dios benévolo o no.

Ya queda poco para saberlo,relájate,musitó como si de un susurro para sí mismo fuera, una especie de tenue aliento que buscaba calma su corazón inquieto, estaba nervioso, no había dormido demasiado bien por el peso que conllevaba esa clase de invitaciones, era algo terriblemente oficial y de ahí el temor a poder haber hecho algo más, cuanto más pasaba el tiempo y se acercaba el momento de la citación más miedo sentía, mucha más presión sacudía su testa y hacia que su cuerpo estuviera alerta, no es que se asustara fácilmente simplemente pensaba que esto era “quizás” una posibilidad para darse a conocer y ser finalmente considerado un ninja para su aldea, un momento cuanto menos importante en la vida de aquella persona,  se había tomado tiempo y esfuerzo en confeccionar el equipo que llevaría, las armas adquiridas las herramientas ninjas y cualquier cosa que pudiera ser necesaria, no comprendía el encargo o para que había sido citado, ciertamente cabía la posibilidad que no fuera necesario cargar con tal parafernalia pero ¿y si era necesario?, estaba preparado para lo que pudiera pasar y, no tener el equipo necesario para lo que diablos fuera que pasara sería un fallo tan garrafal que ni podía planteárselo, había abrillantado hasta la bandana de la aldea horas atrás, maniático intentado claro calmar aquel nerviosismo que tiempo atrás se acrecentaba solo de pensar en lo que podría pasar.

*Tiempo atrás, llegada de la citación”*

Nozomu estaba en el balcón, semidesnudo con un albornoz que mantenía su cuerpo parcialmente desnudo cubierto, podía mirar la enorme luna que se encontraba ante él mientras mordía un pequeño trozo de chocolate que mantenía en su mano, estaba calmado pues, dentro de su casa había alguien más, un pequeño tiempo de relax antes de marcharse a dormir, le encantaba estar en aquella posición echado sobre la baranda de la zona pudiendo verlo todo, ensimismado ante lo que tenía delante de sus ojos, no tardo en percatarse de que algo pasaba, no entendía demasiado bien que era pero un alado animal de belleza más que incalculable apareció tenía un mensaje en su pata, plumas plateadas y un físico más que imponente dejaba más que claro la importancia de la recepción, conocía el proceso aunque era más bien una “leyenda urbana” dentro del circulo de los ninjas, jamás de los jamases había recibido una cosa así, agarro la nota para leerla con detenimiento bailando sobre si mismo mientras lo hacía, estaba más que emocionado pero pronto se detuvo, ¿se había mareado?, para nada más bien una voz hizo acto de presencia.

Puede que estés en problemas cariño, sentenció una mujer de pelo rizado, largo que parecía cubrir su cuerpo desnudo, curvas prominentes y piel caucásica, solo unas cuantas pecas recorría su cuerpo que podían verse con cierta timidez, estaba claro que se encontraba en la vivienda del chico pero ¿por qué?, quizás simplemente tendrían una especie de vinculo especial o un tiempo de diversión mutua, a final de cuentas el joven guardaba una cantidad enorme de secretos,Quizás hice algo mal,aclaró el chico en forma seca casi cortante dedicándole una notable sonrisa luego a la dama, a final de cuentas parecían conocerse tremendamente bien,No debería importarte…ya que ni eres real, explicó el chico a lo que la mujer asintió, no era algo real, eso era cierto sino una especie de proyección de su subconsciente, una “alerta” que daba al chico una versión oculta de lo que vivía o percibía, algo más oscuro o sesgado, una vista negativa sobre lo que pudiera pasar, Debo prepararlo todo, es algo importante.

Música motivacional: Aquí

Equipamiento:


  • Bandana Getsugakure No Sato (Sobre el cuello)
  • Píldoras soldado (x2) (Bolsillo de su pantalón)
  • Comunicador (Bolsillo de su blusa)


Mochila


  • Capa impermeable
  • Respirador
  • Sello explosivo
  • Alambre ninja
  • Makibishi (x2)
  • Shuriken


Resumen de lo acontecido:
Nada destacable, simplemente Nozomu anda en dirección a la plaza mientras se pregunta demasiadas cosas (No interactúa con nadie ya que anda demasiado inmerso en sus propias conjeturas e ideas)

Estadísticas:

  • Fuerza : 01
  • Resistencia : 03
  • Agilidad : 07
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 5
Chakra : 78
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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Dom Jun 17, 2018 5:00 pm

Recordando a los Caídos.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPresente
La álgida luna, que dormitaba y observaba con solo un párpado entreabierto lo que a su alrededor se amedrentaba, se conocía de memorias todas y cada una de las historias que la tierra sembraba, antes siquiera de que acontecieran sobre la subyugante realidad que, con su luz, tiernamente envolvía. Perla suspendida misteriosamente en lo alto del lúgubre firmamento, aparecía entre las nieblas pálidas que a la noche, en su interminable espanto, socorrían. ¿Noche gélida? noche aterida, noche afilada, noche larga, noche víctima, como tantos otros, de las circunstancias que espiaba, pero que no controlaba. ¿Bóveda oscura y maldita, pensaba Luger? bóveda aterrada y conjurada: amedrentada, tal vez, ante la espeluznante visión de una miríada de devenires inciertos que acertaba a adivinar -¿o a imaginar?-, pero que, nuevamente, lograban escapar de lo que ella sí podría llegar alguna vez a manipular. El tenue alabastro que la acogía y que, ahora, añoraba suspenderse al igual que el firmamento que suavemente pugnaba por escrutar, creía a la noche callada, silenciosa; la Beretta que se derramaba, inusualmente inquieta, sobre una hoja en blanco a los pies de la cama que antes ambos ocupaban, por su parte, la notaba, quizás, muda de horror. De miedo, de pánico, de incertidumbre. Sellaba sus labios de cráter por espanto, no por voluntad de negarse a hablar. Pugnaba por revelar, pero su lengua de plata helada se negaba a bailar; a contar. Y ese cuento sepultado bajo capas de distancia y tiznes de hollín en forma de irredenta bruma era, precisamente, el que llevaba trayendo de cabeza a la ignominiosa escritora desde bien entrada ya la inamovible oscuridad. Ensombrecidos sus iris algentes por incontrolables sombras nocturnas, huida, como el mismo Luger, de sí misma, vertía pensamientos, ilusiones y quimeras sobre el papel con la esperanza de esclarecer levemente la aprehensión que, invasiva, incisiva y afilada, se le prendía a aquel irremediable mecanismo al que, por el momento, se empeñaba en llamar corazón; la punta de la pluma se torció e, inconclusa la obra, la lunática novelista se turbó. Se sintió, en cierto modo, maldita.  

El mal agüero se le pegaba, asfixiante, a la piel; también, por supuesto, al verso. Acosada por las sombras de un futuro que, repentinamente, se rehusaba a conocer, se puso en pie, tambaleante, y, tras un efímero instante de apacible reflexión, se decidió a buscar al alguacil de sus ensoñaciones. Lo sabía instalado en la modesta terraza que presidía, a menudo, el núcleo de sus reuniones con la incuestionable ordalía a la que, desde su regreso al hogar, Luger se sometía; al que antes llamaba hombre sin sombra, ahora no le quedaba más remedio que apodar sombra sin hombre. Recorrió el apartamento a oscuras, temerosa de prender una vela y que esta revelara mucho más de lo que estaba dispuesta a conocer... o, mejor dicho, a entender. El conocimiento no era lo que la inquietaba, sino la inefable comprensión del mismo. Por el momento, prefería mantenerse, para bien o para mal, advertida, pero ignorante. Algunas verdades, sencillamente, no tenían por qué tomarse en cuenta hasta el instante adecuado; oh, vivía en una mentira amable, estática, ¿y qué había de malo en ello? si la luna no le contaba el cuento que, recelosa, guardaba del mundo sobre el que, atemorizada, oscilaba, ella no iría tras él. No por ahora, al menos. Arrugó la nariz con la acostumbrada gracia, creyendo oír el roce de los pájaros que Luger llevaba por labios rozarse entre sí, anunciando inminentes palabras; acertó, y la adivinanza le sacó una sonrisa de donde, antes, sólo había exagerada inapetencia hacia la vida.—Magnético.—repitió pausadamente, aspirando, a propósito, el opaco humo que Luger lanzaba a cada calada contaminada. El viento lo arrastraba hacia ella, y Beretta, sintiéndose halagada por la cinérea ofrenda, lo aceptaba.—No creo que deba hacer poesía esta noche, ni la siguiente.—confesó, ligeramente aturdida, al tiempo que apoyaba un costado contra el marco de la angosta cancela y ladeaba la mandíbula hacia un lado, indispuesta.

He recibido una señal, como mínimo, ácida; este, me temo, no es tiempo de escribir. ¿Será que la vida me ordena mirar, observar y experimentar?—murmuró, en un hilo de voz a medio cortar, mientras tragaba otra bocanada de negra brea y se aproximaba un único y ensayado paso hacia el presunto caballero de Estado. Hacía tiempo que no le veía sostener un cigarrillo: de alguna manera, lo había creído rehabilitado de un vicio al que ella misma, de cuando en cuando, sucumbía.—Pero, si quieres la opinión de una escritora condenada, te diré la noche que no enseña; ni siquiera afirma. Sugiere, querido Luger.—instruyó, notándose algo incómoda en la piel que, por el momento, habitaba.—La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza: libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas en la razón. Ves en ella lo que más te acosa, lo que más te perturba, lo que más te hiere; piensas que engulle, pero yo, en cambio, la sé desmayando su luz sobre nosotros. Siento peso sobre mis hombros, y cargo a la derramada luna con la culpa de ello.—se encogió levemente de hombros y, más sencilla que de costumbre, apretó las manos tras la espalda. Y entonces, un par de aleteos mellizos coronando el cielo en pálida plumas de abril hizo trastabillar el momento; desaparecida la atmósfera, tan sólo quedó como protagonista de la escena una curiosidad manifiesta. Imitó a Luger y, con ligereza, se hizo con la nota que yacía pendida de la garra zurda de la que, a sus ojos, tenía que ser el ave correcta para ella. Leyó, pero, generosa, le dejó a él anunciar.

La noche siguiente, arrebatadora en su traje a dos piezas y con la negra capa sobre los hombros, fingiéndose falsamente encantada y nada intranquila ante el panorama que los aguardaba, hizo todo cuanto le correspondía hacer sin levantar ni una sospecha al respecto; anudó la corbata deshecha a propósito, le devolvió el beso robado al avatar de su más ferviente deseo y se dejó agarrar por la cintura de camino al punto señalado. Ni siquiera enarcó una ceja, escéptica, al recibir el halago; y ahí, tal vez, estuvo su fallo. En cualquier de las situaciones usuales, Beretta, innominable en su dinámica posición de emperatriz de las palabras, se habría aparentado gratamente agasajada, incluso agradecida. No en aquella ocasión, sin embargo. Apretó los labios hasta que conformaron una suavísima línea recta y, con la barbilla levemente elevada, cruzó una mirada vaporosa, velada por los miedos que la acompañaban, con el hombre al que ya no sabía si llamar amor, corazón o perdición.—Tú también estás arrebatador, Luger.—le devolvió el cumplido, algo ausente. Arrepentida de la poco habitual sequedad de su apacible entonación, trazó una levísima sonrisa sobre la comisura de sus labios y se apegó unos centímetros más a aquel cuerpo, aunque firme, claramente atormentado por inconfesables fantasmas desatados.

El traje te sienta como un guante, aunque la corbata, como siempre te digo, desentona un tanto con el resto del conjunto. Debería regalarte otra.—habló con ligereza, fingiendo inaudita normalidad. Se envolvió aún más en la capa; sí, helada.—Aunque, a ti, todo te sienta bien; incluso esa mala combinación, te da una nota distintiva. Qué envidia.—la frivolidad de la conversación empezaba a rozar límites perversos. Por ello, rauda, la pluma trazó nuevas líneas y Beretta extravió la mirada en la plaza coronada por el campanario que, ante ellos, empezaba a extenderse.—No lo sé.—por primera vez en toda aquella corta vida, no se atrevió a suponer. Tampoco quiso hacerlo, ni pretenderlo.—Y no, no eres un mal casero. Un mal mentiroso, tal vez.—y así, sin más, se le escapó la flecha. El reproche. Sacudió el rostro levemente y, volviendo a sonreír, aferrada, ahora, a su querido brazo, tironeó de él hacia sí y señaló con un escueto ademán quiénes en la plaza ya aguardaban, como tantos otros, la llegada del momento cumbre de la noche.—Mira, ahí están Akira y Metsumi. Te he hablado de ella, ¿verdad? es mi amiga. Y, oh, por cierto, te habías olvidado de esto en casa.—y cambió, de pronto, de tema, como si ningún paso hubiera sido dado en falso ni ahora, ni en el pasado, ni en el futuro. Le tendió un pequeño aparato que había recogido, en silencio, del aparador de la entrada: a veces, los malos presentimientos sólo se quedaban en eso, ¿no? en crudas paranoias siempre injustificadas. Y, aún así, Kan'ei no podía dejar de temblar. Mil ojos los espiaban.
Soy un spoiler pequeñito:

Stats
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 31
  • Concentración : 31
  • Voluntad : 31
Chakra : 132


Estado de Beretta
100% del chakra total: En perfectas condiciones.
Inventario tururur:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—4 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
—3 bengalas.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja — Enredados en el antebrazo derecho bajo la chaqueta.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.
Tsukihana no Manto — Puesta sobre los hombros.
Comunicador — Oído izquierdo.
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Kiosuke Sawarabi
Getsu Chunin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Kiosuke Sawarabi el Dom Jun 17, 2018 11:18 pm

RECORDANDO A LOS CAIDOS
PAÍS DE LA LUNAGETSUGAKURE NO SATOVERANO 7 DD
El viaje de regreso no había sido tan largo como esperaba. Quizás los momentos en compañías especiales habían provocado que el tiempo corriese mas lento, permitiendo al dúo disfrutar de cada compás incluso cuando el silencio era el único protagonista durante la misión que los alejó de los dominios de Getsugakure no Sato... ¿Cuánto tiempo habían estado fuera? Dos semanas y moneda que se habían vuelto eternas para un shinobi que en cuanto pisó el puerto de su país, sintió la nostalgia que cualquier amante de sus propias tierras sentiría; el País de la Luna no había sido su lugar de origen, pero para Kiosuke y Koromaru, aquellas tierras le habían dado un verdadero sentido de pertenencia.

En su camino hacia a Getsugakure no Sato, una radiante águila albina voló directamente hacia ellos entregando un mensaje con un delicado cordel de plata. Una media sonrisa se dibujaría en el rostro del pelirrojo, sin tener que hacer memoria para saber a qué familia podían pertenecer las mismas.
Tenemos una cita. — dijo el Chunin a su compañero, quien respondió con un ahogado ladrido, pero muy ameno. Kio se asearía y vestiría formalmente una vez abordara en barco en dirección a las costas de la luna, tratando de dormir algo en los camarotes para asistir a la ceremonia a la cual fue invitado, antes de reportarse con sus superiores dada la información que tenía entre sus manos por el encuentro con Kaede Uzumaki.

Kio vestía con el chaleco táctico oscuro de su aldea, y abanderaba el metal con el símbolo de Getsugakure no Sato colgado de su cuello con una tela oscura. Además del chaleco, se mostraba con una especie de malla negra de dos piezas, una superior y otra inferior, donde la del torso iba muy pegada al cuerpo, sin mangas, y la que cubría todo por debajo de su cintura, siendo un poco más holgada. La primera prenda de buen vestir resaltaba sus dos brazos, y la otra, se volvía como una especie de pantalón largo y bombacho, que no impedía de ninguna forma una grácil movilidad de su tren inferior; la particularidad de esta última pieza es que en sus muslos poseía ciertos abrojos sobre las caras externas, donde se encontraban enganchados sus estuches pequeños sin problema, con una firmeza más que segura.
A modo de cinturón, unas gruesas telas negras con bordados plateados se entremezclaban con los estuches de armas medianos que lleva a cada lado de su cintura, cubriendo por completo el más grande alineado a la perfección con su espalda baja, lo cual no era un impedimento para un fácil acceso a lo que contenía el mismo, ya que con un sutil movimiento todo podía ser solucionado.
Colgando de su espalda y sobresaliendo el mango por detrás de su hombro derecho, una espada corta se asomaba. Todo esto iba en conjunto a un particular casco de acero negro que protegía gran parte de la cabeza a excepción del rostro, casco que no impedía la visual de sus rojizos cabellos largos hasta la altura del cuello. Esta pieza de metal incluía la guarda posterior para cubrir gran parte de la nuca y orejas. La misma tenía una visera plateada mediante una unión a la altura de la sien, la cual se alzaba y dejaba ver los ojos ambarinos del Inuzuka en esta oportunidad, aunque no siempre se daría así...

Muy a pesar de todo lo mencionado, aquel que con su estatura y evidente poderío físico destacaba entre otros shinobis que se dirigían en su misma dirección, este en particular lo hacía aún más gracias al imponente Ninken que lo acompañaba a su derecha. Koromaru era un lobo cuyo aspecto demostraba delicadeza y salvajismo. Su pelaje de tonalidad canela y abultada melena albina con detalles de un mismo color a lo largo de toda su contextura, parecía haber sido cuidado por los más aptos estilistas. Una visual delgada, pero complexión realmente atlética y fibrosa. Esto significaba que quizás, a pesar de aparentarlo en algunos aspectos, no era un animal frágil o débil... Sus ojos de tonalidad carmín destacaban por sobre todas las cosas, dándole un aire serio, muy formal y claramente atemorizante en combinación con aquel gran tamaño que ostentaba por un arduo entrenamiento y destacable crianza.

La llegada de aquel dúo a la plaza central se dio finalmente. Desde la retaguardia y veinte metros más atrás, los mismos captaron a tres personalidades en particular tras un llamamiento que no escapó de sus oídos, ¿qué demonios estaba ocurriendo? No podía creer lo que sus ojos atestiguaban. Por un momento se quedó paralizado, y eso solo le llevó a mantenerse alejado, de brazos cruzados, observando los alrededores para definir si estaba soñando...
Akira Totsuki. Portaba el chaleco táctico de la aldea. La última vez que lo habían visto fue en aquella fatídica misión, y no se habían enterado de nada con respecto a él y un evidente ascenso. El niño agua, cuyo nombre solo Koromaru recordaba. Este chico también portaba el chaleco táctico de la luna. Kio se preguntaba si había mejorado tras aquel entrenamiento que tuvieron antes de su partida... Quizás los consejos que él le había dado habían sido de utilidad, o la vara había bajado demasiado tras los sucesos de casi dos años atrás; esperaba que fuera lo primero, o que de algo hubiese servido el encuentro que tuvieron.

Para finalizar, había un nombre que destacaba por sobretodos: Nakurusaki Metsumi. La última vez que pudo verla, Kio pensó que estaba muerta. No quería ni pensar el modo que hicieron para traerla de nuevo a la vida, o de salvarla del lúgubre estado en el que había estado sumida... Tanto Kio como Koromaru se alegraban de volver a verla, y una sonrisa dibujada en el rostro del Chunin, como también el péndulo alzado en el que se transformó la cola del Ninken, serían suficientes para aquella ocasión en particular demostrarlo pese a que ninguno se pronunciaría por mucho que ambos lo quisieran.

El último detalle que atestiguaron los ojos de Kiosuke y Koromaru, fue un leve vistazo hacia los alrededores en la búsqueda de Ryuu Kobayashi, su mentor. El hecho de no encontrarlo disgustó un poco al pelirrojo, pero terminaron por fijar la vista del mismo en lo más alto del campanario. Una mujer que jamás había visto se encontraba alí, destacando de sobremanera sin saber quién demonios era... ¿Qué tan fuerte sería aquella mujer? Era diferente a todos los ninjas con los que se había topado, por lo que las buenas vibras que sentía emocionaban al combatiente Inuzuka. Desafiante mantendría la mirada en ella hasta que algo más llamase su atención, y Koromaru, por su parte, simplemente se sentaría sobre sus patas traseras para observar a Kio desde lo bajo...

Kio Sawarabi (20 años):
  • Fuerza : 60
  • Resistencia : 50
  • Agilidad : 60
  • Espíritu : 60
  • Concentración : 64
  • Voluntad : 50
Chakra : 260
Koromaru (6 años):

Koromaru tiene un tamaño de ochenta centímetros.

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 25
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 32
  • Voluntad : 25
Chakra : 127
Inventario:
  • Momoku Kabuto (盲目兜, Casco Ciego) — En uso.
  • Escuche grande — Cintura/Espalda.
    • Bombas de humo x4
    • Comunicadores x4
    • Pildoras de soldado x10
    • Alambres ninja
    • Respirador
  • Escuche mediano izquierdo — Cintura/Espalda.
    • Makibishi x30
    • Pergamino de almacenaje, Blanco.
  • Nota invocadora — Muñeca derecha.
    • Kunai preparado x1
  • Nota invocadora — Muñeca izquierda.
    • Kunai preparado x1
  • Escuche mediano derecho — Cintura/Espalda.
    • Shuriken x18
    • Pergamino de almacenaje, Negro.
      • Tsukihana no Manto x2
  • Escuche pequeño — Muslo izquierdo.
    • Kunai preparado x5
  • Escuche pequeño — Muslo derecho.
    • Kunai preparado x5
  • Tantō — Espalda.
  • Bomba de luz — Oculta.
  • Sellos explosivos x10 — Ocultos.
  • Mecanismo de Kunai Oculto x2 — Ocultos.
  • Chaleco táctico — En uso.
    • Caja de cigarros x03
    • Zipo
    • Ryous.
    • Coordenadas de Konohagakure no Sato.
    • Pergamino de almacenaje, Gris.
      • Mochila
        • Capa impermeable x2
Resumen:
• Kio y Koromaru regresan al País de la Luna tras dos semanas de ausencia, luego de haber finalizado con sus labores en el País de la Hierba y recibir el mensaje por parte de un águila albina.

• Llegan a la plaza en el momento en que Metsumi llama a Kazuma, percibiendo a tres caras conocidas que no había visto hace tiempo. Con esto se da cuenta que hace mucho que no ve a prácticamente nadie, tanto por su "desaparición" tras el fallecimiento de su madre y labor como shinobi.

• Sin pronunciarse se quedan veinte metros más atrás del trío mencionado, observando los alrededores en la búsqueda de Ryuu Kobayashi. Al no verlo se siente algo molesto, pero rápidamente se distrae observando a la mujer de cabellos rojizos que se encuentra en lo alto del campanario.

• Desde su posición mantiene la vista desafiante sobre la mujer. Siente que es fuerte porque destaca por el resto de los shinobis que ha conocido.
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Farahan
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Farahan el Lun Jun 18, 2018 9:20 am

FEUER FREI!
FARAHAN
Tsuki no KuniGetsugakure no SatoPresente

Cómo los pétalos de una platinada flor al que tarde floreció y el invierno alcanzó, miró caer tres plumas inmaculadas, que señalaban la llegada de un mensajero de los cielos, el viento cambió de rumbo conforme miraba a la majestuosa criatura descender hasta posarse frente a él, posándose sobre el buzón cual pedestal. Majestuoso y hermoso no restaba amenazante y aterrador, el tamaño era mayor al de cualquier ave que contacto alguno jamás tuvo, sus ojos cuyas ideas resguardan en un idioma que no cree jamás comprender producen que sus palpitaciones se alteren, no se aceleren, pero si que sean más intensas y perceptibles.

La figura frente al ave compartía la coloración de sus plumas y de la luna en sus hebras capilares y los luceros de sus ojos, aun así el origen de ambos eran tan distinto y sin embargo ahora compartían el aire que respiran en un momento arrebatador.

Hacía unos momentos, las farolas de las calles iluminaban, entre haz y haz proyectados en la acera, el camino de vuelta a casa; el tránsito nocturno era escaso, la media noche amenazaba con tornarse peligrosa incluso para los residentes de la villa, pero las labores orillan a unos cuantos a transitarlas de cualquier manera, apostando por ganar el pan del día a día, aun así esa noche en especial, la mayoría de los desafortunados que no gozaban de las seguridad que ofrecían las cuatro paredes de su hogar, se cuestionaban si el pan de ese día valía el riesgo de enfrentarse al abismo. La luz brilla argenta proveniente del mismísimo astro madre, aquel que con el sol se complementa en una paternidad dual que determina los ciclos de día y marea, fundamental para estas tierras. Más su mirada, esa noche era aguda, afilada cual cuchilla y profetizaba augurios, no buenos ni malos, sino todo lo contrario, aprovechables o desaprovechables les llamaría el artista del abanico de guerra, mas la duda de las posibilidades se plasmaba cuando sus ojos percibían directamente lo que se supone era invisible, cuando aquellos seres que oriundos de las sombras son apreciables a simple vista, la locura emana de los corazones de los presentes y le rezan a sus deidades por respirar otro día más.

Así también Farahan se desplazaba por la aldea, con el rostro sereno pero el corazón en la mano hasta creerse a salvo al divisar su hogar en la distancia, cuando su pie apenas alcanzaba la verja, pudo sentir la magia de la luna destilando en pequeños plumajes ligeros; un ave se posó frente a él y en su pico profetizaba una nueva, ríos plateados adornaban su cuerpo redondo, una plata que se asemejaba con su portador, casi como si fuesen uno con el otro; el sello era reconocible con tan solo apreciar la excelencia del manuscrito y la duda invadió al shinobi. El ave insistió en que lo tomara, lo hizo sutilmente acercando su pico un poco e inclinando su cabeza como preguntándose por qué no lo ha tomado ya. Acercó su mano y a punto de tocarlo se detuvo, no dudó, simplemente desaceleró hasta tomarlo con la suavidad de que tal vez se hiciese polvo en el aire y desapareciera con su misterio.

El ave demoró un par de segundos en el que su destinatario rompió la sello y entonces extendió sus alas en un espectáculo sin precedentes, antes de alzarse en vuelo y volver a la oscuridad de la bóveda celeste, en donde desapareció a los ojos. La lectura del pergamino trajo más preguntas que respuestas, pero no hubo alarma, tan solo cuestionamientos.

Su cuerpo se estremeció y sintió un frío espeluznante. Las manos de su madre se posaron en sus hombros con una suavidad que juzgaba de frágil a su hijo, mas su toque más que dar calidez, producía una sensación de encontrarse en las garras del mismo demonio

──Farahan, pero mira nada más, has sido citado por el propio Tsukikage, aunque parece que no eres el único. Parece que estás por recibir una oportunidad única en tu vida, aprovéchala bien, al menos que me llegue una medalla de honor en tu nombre si no alguna parte de tu cuerpo──

La mujer fue acercándose poco a poco al oído de su primogénito, conforme hablaba, hasta que lo último solo pudo ser escuchado entre ellos.

──Puede que sea solamente un aviso de cambio de reglas o alguna simple charla levanta ánimos──

Restó importancia al asunto, intentando que le bajara a su emoción, considerando que otros ninjas habían sido citados. La mujer le dedicó una mirada que parecía saber más de lo que decía, pero no dijo más, tan solo lo miró un momento antes de darle un pequeño beso en la mejilla para luego entrar en la casa.

La noche siguiente, Farahan partió de su casa, arrojando la puerta para que se cierre sola. Un sexto sentido le llamó y volteó, solo para ver la mirada de su madre fija en él desde el umbral de la entrada. No se atrevió a abrirla de nuevo y a corroborar si había visto bien, tan solo se alejó y tomó rumbo al lugar citado. Conforme se acercaba, notaba que el silencio se apoderaba del lugar, era como si ni las aves habituales ni los animales se atrevieran a tomar esa ruta y tras llegar, se percata de que ya hay un gran número de personas. Su bolsillo mediano trasero y su abanico en la espalda eran las únicas herramientas físicas que lo acompañaban, tan solo la experiencia y habilidad que ha logrado adquirir en la vida, podría dictaminar si estará a la altura. El punto que más cómodo se le hizo, fue a lado de un perro y lo que parecía ser su amo. Aunque a primera vista no pudo detectar mucho, al final se dio cuenta por su chaleco ninja que le superaba en rango. Por un momento se preguntó si era propio ponerse cerca pero al divisar que había más personas de su rango entre las filas y sin un orden estipulado como tal, decidió mejor no apartarse.

Estadísticas:

STATS
  • Fuerza : 6
  • Resistencia : 4
  • Agilidad : 4
  • Espíritu : 8
  • Concentración : 4
  • Voluntad : 4
Chakra : 66

Inventario:


  • Bolsillo Mediano. Contiene:

    • 6 Shurikenes
    • 6 Kunais
    • 2 Píldoras de Soldado
    • Tsukihana no Manto


  • Abanico Arte Tessen

Explicación:


  • Farahan llega al lugar y se coloca cerca de Kio, sin invadir espacio personal ni de él ni de Kuromaru.


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NB Narración
Master

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por NB Narración el Mar Jun 19, 2018 2:22 pm

Getsugakure no Sato
Cada paso ejecutado por los shinobis de la aldea, se convertía en un acto que sus superiores se encargarían de tomar bajo el resguardo de sus enmascaradas miradas, como si de águilas hambrientasse tratasen. Eran los shinobis más brillantes de la villa oculta de la luna, famosos ilusionistas que con tan solo una mirada, podían hacer caer a cualquiera ante sus pies, haciéndolos agonizar, padeciendo una pesadilla tan real como incolora.

No habían entes tan letales en el mundo del espionaje, incluso a pesar de las habilidades sanguinarias de los mismos espadachines de la niebla. Los ilusionistas se convertían en intocables monstruos cuando la luna se alzaba, y es que, incluso en esos momentos que las figuras domaban las superficies de las casas, ¿se podía verificar que realmente fuesen reales?

No había movimiento en sus cuerpos, tan solo el color oscuro de sus prendas y el pequeño mecer de sus cabelleras al viento. Con la miradas puestas en las calles, ocultaban la mayor parte de sus rostros, haciéndolos uno con el anonimato, y junto a ello, brindándoles una imagen tétrica. Si habían especialistas que pudiesen mover el mundo a su antojo, eran ellos esas oscuras presencias que ardían con tan solo su aparente ausencia en el mundo terrenal.

Las ordenes del Tsukikage habían sido claras aquella noche hacia el escuadrón ANBU, que por primera vez en la historia hacía acto de presencia de forma pública, generando el eco de sus pasos al hacer crujir las tejas de los edificios bajo sus pies. Estaban en busqueda de algo, en lo que aparentaba ser una caza mientras que por el contrario, los jovenes que se dirigían hasta el interior de la aldea parecían mantener por completo sus expectativas fijas en un simple llamamiento, que no tenía nada que ver con la verdadera razón por la cual aquellos guerreros, se encontraban en las alturas.

El silencio de estos bendecía la misma oscuridad, acariciando el silencio con la superficie de sus partidas máscaras pero decorándolo con el suave danzar de sus pasos que, inevitablemente en ocasiones hacían crujir los tejados a una distancia tan superior, que nadir podría percatarse de ello. Cada paso...cada shinobi que seguía con su camino hasta la zona central de la aldea se convertía en victima de sus miradas, que, en lo alto y desde la sombra, poco a poco se arrastraban por la cima de los tejados para así tomar bajo su resguardo la apariencia de estos. Eran espectros que aparentaban carecer de vida, hombres y mujeres que habían aprendido a convertirse en uno con las sombras conformando así al escuadrón más brillante de espionaje.

Pero aquello no era más que un juego de azar, un baile que tan solo los especialistas sabían domar.

Un total de veinte hombres y mujeres, rodeando el perímetro y dando paso al eco mudo de sus pasos en cuanto un shinobi fuese divisado, para así, convertirse en uno con sus movimientos hasta donde el final de aquellos edificios les permitía y los obligaba a sellar su presencia, agachándose y siguiéndolos con la mirada. Buscaban algo, ¿o quizás alguien? Para suerte de todos, sus descuidados pasos los había llevado a continuar con su camino en dirección al lugar estipulado, provocando que el interés de las bestias de la luna, mermase con rapidez para continuar con su misión.

Aquella noche, solo tenía una protagonista. La misma mujer que en lo alto del campanario visualizaba cual halcón a todos y cada uno de aquellos que iban irrumpiendo en el lugar, a pesar de que su hermosa y larga melena rojiza , en ocasiones acariciase la superficie de su mascara dotándola de un aspecto terrorífico, poderoso, pero sobretodo, grácil en cuanto a cada curva que decoraba sus prendas de cuero. Los observaba desde las alturas, acuclillada en la cima, paseando sus orbes sobre cada uno de los presentes pero sin tan si quiera llegar a mediar sobre la importancia de estos. Mucho menos cuando su cuerpo comenzó a desmaterializarse, convirtiendo así cada rastro de su presencia en una bruma.

Ninguno de los citados terminó por centellear así ante las miradas de los ilusionistas, pero en las alturas, el leve alzar del brazo derecho de uno de los hombres de máscara partida y orbe rojiza, daría una señal tan clara, como concisa. La primera victima de la noche.

De un momento a otro por la zona noroeste de los tejados, una rápida figura comenzaría con su misión, dejando así bajo recaudo de los demás especialistas el evento.

Movimientos que casi ni el ojo humano podía captar, la gracia de un espiritu de las sombras sortear cada uno de los obstáculos que yacían en las alturas hasta que finalmenteel olvido se convirtiese en su único adherente a la realidad cuando una de las pocas nubes, que vagaban olvidadas en las alturas, ocultase la porción de aquel tejado por el cual la dama, se movía con rapidez. Convirtiéndola en nada más que humo, en olvido, en miseria.

Había desaparecido.
????: ????



Un obstáculo había sido brindado cuando desde las alturas y frente a la ataviada pareja de la luna, la nada golpease la superficie terrestre que parecía encaminarlos al lugar citado por el líder.

El suelo se había quebrado frente a ambos — a escasos dos metros —, dejando a la joven de azulada melena y a su compañero de extravagantes prendas aislados en aquella calle que los iba guiando hasta la zona central la aldea. Pero no había nada, tan solo el crujir de la piedra y una pequeña risa que juguetona, parecía querer jugar con la cordura de ambos. —Te estábamos esperando, Rokujō Nanto.— la voz recorrería cada centímetro de la calle, dotando de un halo tenebroso a la femenina que parecía no ser más que producto de la imaginación de ambos.

Sería cuestión de segundos para que la pequeña nube que había obstaculizado su curiosa presencia, desapareciese con el simple mecer del viento, comenzando así a recrear ante ambos shinobis lentamente la verdadera apariencia de quien ahora, se encontraba ante su mirada.

Empezando desde el lateral izquierdo de su cuerpo, un hermoso manto blanquecino les demostraría las caricias del satén sobre la delicada piel desnuda de la joven, hasta que poco a poco, no solo se iría materializando lo que aparentaban ser protuberancias desleales a su delicada apariencia, si no también su corta melena clara, que, adornada por piedras de numerosos colores, convertía sus orbes viperinas en hipnotizantes entes hambrientos.

Escapando por su cuerpo en dirección descendente, no solo un collarín blanquecino o una capucha aterciopelada se encargarían de dar más peso a su figura, si no también el gran número de decorativos de oro que ocultaban por completo el paso a las más lascivas de las miradas, convirtiéndose en los únicos detalles que ocultarían sus senos, pero que darían paso a una vista perfecta de sus hermosas proporciones convirtiéndose en una con su cuidada figura, y el resto de sus prendas que mantenían una armonía perfecta entre el exhibicionismo, lo macabro y a su vez, ostentoso en cuanto a riquezas.

¿Producto de sus imaginaciones? Era la primera vez que una figura como aquella se mostraba en sus terrenos, e incluso la carencia del símbolo de la luna en sus ropajes, dejaba bien en claro que bien podía ser una enemiga, como un simple humano con capacidades que distaban mucho de la realidad. Pero los rayos de la luna habían hablado, convirtiéndola así en una con las miradas de quienes se encontraban ante ella.

Para desgracia de ambos jóvenes, aquella materialización que se había dado frente a ellos, poco a poco iría siguiendo el curso, generando así numerosas copias de aquella joven a medida que las nubes se apartaban en lo alto. Estaban rodeados por tres mujeres que compartían al completo la apariencia de la viperina joven.

Su temprana aparición y la rapidez de sus vocablos tan solo robaría una sonrisa divertida por parte de la albina, pero sus brazos ocultos por aquellas ostentosas prendas se irían alzando, provocando que finalmente sus delicados dedos se mostrasen para nada más y nada menos, que arrancar del cinturón de tela de sus caderas, una de las hermosas piedras azuladas que comandaban en sus prendas. Agarrándola con furor y a su par, quebrandola mientras la alzaba no solo al frente, si no también a la altura de su mirada. —Nuestra suma princesa os cita en terreno hostil. Desgraciadamente, deberás de abandonar a tu amada.— serían las únicas palabras que ambos shinobis pudiesen llegar a escuchar de sus labios cuando aquella gran bola no solo se quebraba frente a ellos, si no también a su alrededor en cuanto sus copias efectuasen los mismos actos. El sonido del cristal quebrarse provocaría que una sustancia azulada se alzase rápidamente por cada rincón del lugar, segregando una polución brillante que comenzaba a impregnar suelo, paredes e incluso el mismo aire que los rodeaba.

Un tenaz somnífero que tarde o temprano, provocaría que ambos cayesen en la inconsciencia. Sus caminos, serían separados...
Getsugakure no Sato
Para la suerte o desgracia de algunos, nadie sería consciente de aquella desaparición que había sido pautada por los más especialistas de la aldea.

Dos habían caído como victimas de aquella nueva aparición que en las sombras, los alejaría de la realidad que estaba por acontecer en la zona central de la aldea. Pero aquello no significaba un problema real, no por lo menos mientras supiesen aceptar que las perdidas eran necesarias en un mundo que la parca  era divisaba día a día por la lejanía.

Los más ansiosos tendrían la suerte de no haber conseguido captar la atención de los anteriormente citados como la élite, y una vez su temprana llegada los llevase hasta el citado lugar por el Tsukikage, podrían llegar a visualizar la gran extensión del lugar.

Unos doscientos metros cuadrados aislaban aquella hermosa plaza del resto del mundo, consiguiendo que los grandes edificios que los rodeasen no fuesen más que decorativos que tan solo los más enriquecidos cargos pudiesen tan siquiera llegar a imaginar. Hermosas casas de tejas anaranjadas, que dada a la noche que opacaba sus presencias, los convertía en negros detalles que rozaban el tetricismo, pero que con los rayos de la luna, no perdían su esplendor, dotando de elegancia cada estructura que se encontrase en las inmediaciones.

El gran campanario, se encontraba finalizando con aquella gran plaza ¿O más bien comandando el norte de esta? Hermosas escalinatas de mármol con balcones de piedra en sus reposabrazos, como si de un castillo digno de reyes se tratase. Finalmente, la gran puerta de madera que en aquellos instantes se encontraba completamente cerrada.

Todos y cada uno de los shinobis de la aldea se iban congregando en al zona, respetando la falta de ordenes con el silencio, mientras que otros preferían mantener conversaciones por mero amor al arte.

Si había algo que destacaba, era ver como los más experimentados, aquellos de alto rango que tenían en sus prendas la insignia de Jonin, tomaban posición de espaldas a la entrada del campanario, observando a todos y cada uno de aquellos que se acercaban mientras que sus brazos, quedaban en el olvido tras sus espaldas.

No hacía falta ningún tipo de iluminación aquella noche, la misma luna parecía haber olvidado por completo el resto de Daichi, para simplemente centrar su atención en aquella pequeña plaza, golpeando así con la superficie de la tierra hasta el punto en el que la luz blanquecina bendecía con fervor el lugar.

La plaza, completamente desprovista de detalles que no fuesen la presencia de los shinobis que iban llegando, mantenía en su centro aquella gran placa, que a modo de lapida, mantenía bajo recaudo el nombre de todos aquellos muertos en batalla. Una placa ya conocida por todos y cada uno de los integrantes de la aldea, pero que, en aquella ocasión, brillaba aún más que nunca. Una columna, de apenas tres metros de altura y de forma rectangular al mantener sus dos y medio de ancho. Si había algo que destacaba aquella noche, era el gran número de rosas rojas repletas de espinas que recaían no solo sobre la cima de esta, si no también de sus alrededores.
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NB Narración
Master

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por NB Narración el Mar Jun 19, 2018 2:23 pm

Aclaraciones y pautas
— Tan solo unos pocos usuarios siguieron la pauta de no llegar hasta la plaza citada ¿Cual es el problema de haber efectuado la llegada? Recordad que os encontráis en una trama oficial con el narrador principal del foro, decir "llego a la plaza" cuando esta no ha sido descrita significa llegar a un lugar inexistente o en que no ha sido tan si quiera configurado su propio suelo. Se da un aviso para que se tenga en cuenta en las siguientes tramas, aún a pesar de ello se verá ligeramente penalizado. De igual forma, se recomienda no dejarse llevar por post ajenos y mucho menos que vuestros actos influyan en los de los demás si ellos no lo aceptan o no lo afirman on rol, no nos encontramos en un social y en un lugar como este, aceptar este tipo de detalles podría significar la muerte de vuestro acompañante en caso de dar un paso en falso.

— Al no haber ninguno tenido en cuenta dicha pauta, perderéis la oportunidad de un encuentro a mitad de camino, y como tan solo un usuario mantuvo dicho acto, se verá obligado a seguir avanzando hasta la plaza sin ningún contratiempo, más que nada por la mayoría popular.

— Beretta y Luger en cambio, entran en conflicto con un ANBU de la aldea mucho antes de llegar a la plaza. Tanto por la diferencia de stats como por el fallo de Beretta que cumple con la ruptura de la pauta anterior, no se da paso a reacción por parte de ambos más que durante lo que el somnífero no haga efecto asi que queda a gusto de interpretación siempre y cuando sean lógicos con lo que tienen ante sus ojos. (Nadie es consciente de ello por el avance que han realizado.)

— Se os da un turno más de interacciones en la plaza central, la única diferencia es que ahora, esta ha sido narrada.
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Totsuki Akira
Getsu Chunin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Totsuki Akira el Mar Jun 19, 2018 4:28 pm

Recordando a los Caídos
TOTSUKI AKIRA
Getsugakure no satoPlaza centralVerano 7 DD
Breve fue la caminata que les dejó de pie en la boca de la plaza central. Allí, independiente de las pasadas sombras de las viviendas del centro, el moreno se fundió con la noche imitando su firmamento. Su tez oscura se perdía con la oscuridad de un negro manto estrellado, y su cabellera brillaba más platinada que nunca siendo peinada por la luna llena. Algo tenían esas noches, que le refrescaba y aliviaba. Quizá el ser ninja de la Luna iba más allá de la palabra, y finalmente sus miembros encontraban cobijo real bajo la mirada del materno satélite. Miró a su izquierda, a Metsumi, y le sonrió sin soltar su mano. La mirada de los Jounin expectantes de los recién llegados no le intimidó a la hora de demostrar su afecto por la colorada, queriendo por el contrario mostrarse como su persona de mayor confianza. Después de todo, no había reglas ni letra chica en el código que prohibieran su cercanía. Así, en cualquier caso especial referente a su invitado interno, podría justificar el deseado rol de escolta.

¿Conoces a esa persona? —murmuró hacia su acompañante señalando con la mirada la cima del campanario, deteniéndose a diez metros de las escaleras marmoladas, excepto que algún cargo superior al suyo le detuviera con antelación. Desconocía si había una zona específica en la que debían ubicarse—. Intuyo que es la líder del escuadrón de ilusionistas, por el simple hecho de que los mismos han hecho aparición hoy.

Intentó no mantener la mirada en lo alto, para no parecer irrespetuoso. Siempre cerca de la mujer a su lado, miró a su alrededor para analizar al resto de los asistentes. Toda la aldea parecía enfocarse, poco a poco, en su núcleo de vistosa arquitectura. De momento, sin embargo, no era capaz de divisar a la excéntrica pareja que hacían Luger y Beretta. No los hacía irresponsables, ni impuntuales, sino todo lo contrario. Probablemente, en una desafortunada coincidencia, se encontrasen de misión. O quizá simplemente demoraron en alistarse, o les sorprendió una prolongada siesta.

«Me pregunto cuál Tsukikage nos habrá citado realmente»

Esa mirada que aparentaba la búsqueda de conocidos, se enfocaba en realidad en el avistamiento de la lumínica presencia del Yamanaka en el trono. ¿Hasta cuándo mantendrían aquel enroque de posiciones?, y en todo caso, ¿para qué? A fin de cuentas, ninguna de las dos figuras al frente de Getsugakure tenía real carisma ante las masas, o eso creía él. Gustoso quisiera que le demostrasen lo errado que estaba, y que el apático Izuna reventara la aldea en aplausos tras unas gloriosas palabras, pero lo dudaba intensamente. Sopesó la posibilidad de una Keiko Mibarashi a la cabeza, portadora de una voluntad mucho más brillante que la de los dos hombres que hacían malabares con ese trono indeseado. Finalmente concluyó que su ignorancia era demasiado amplia como para dibujar alguna opinión relevante en el asunto. Guardaría esa información, inútil para él pero esencial para la aldea, hasta que se le arrebatase el último aliento.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 51
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 40
Chakra : 231
Inventario:
  • Banda ninja de Getsu — Cocida en el pectoral izquierdo
  • Comunicador — En el oído derecho
  • 2 Tonfas Metálicas — A cada lado de las costillas
  • 4 Píldoras del soldado — Bolsillo en el pecho
  • Tantō — Espalda a la altura de la cintura
  • Puños americanos — En cada bolsillo del pantalón
  • 3 Kunai con hilo enrollado — Colgando del cinto del lateral derecho
  • Pergamino de almacenaje — Baja espalda
    • Recipientes de ADN
    • Respirador
  • Pergamino de invocación — Baja espalda
  • Estuche pequeño — Muslo derecho
    • 3 Kunai con sello explosivo
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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Mar Jun 19, 2018 4:51 pm

Recordando a los caídos
Getsugakure no SatoInmediacionesVerano
Dudas habían sembradas por todos lados, momentos inoportunos en los cuales nadie sabía bien que hacer. No existía indicación alguna por parte de las autoridades, simplemente una cita tranquila y temerosa a la que todos debían asistir, ¿Qué sería de aquellos a quienes no había visto en mucho tiempo? Recordó el nombre entonces de compañeros con los que alguna vez cruzó palabras, desde el extraño Daisuke hasta el tan carismático Tsuki, pasando incluso por Kuroda, su amigo desaparecido a quien no había visto desde que sus caminos se bifurcaron en el examen de ascenso, ¿Estarían bien todos? Tenía tantas ganas de hablar con ellos que comenzó a ensimismarse.

Sin embargo, ahora tenía otro papel, ya no era el genin imbécil de hace meses, aunque bueno, lo de imbécil se podía mantener. Ahora portaba un chaleco táctico, quizá no era demasiado, pero de algún modo le había sembrado cierta responsabilidad, quizá algún día sería el ejemplo de alguien mucho menor, ¿De verdad merecía conocer a un desastre de persona? Dudaba bastante de que sus actos denotaron su rango. Kazuma perdió un poco la noción del tiempo, como era costumbre, se había obsesionado tanto con la idea que solo una voz pudo despertarlo, a la lejanía, como si de un susurro extraño se tratara.

Levantó el par de ojos ambarinos para buscar con la mirada el origen de tal llamado, pocos conocían su nombre, a decir verdad, mantenía una relación distanciada con los shinobis de la villa, se podía decir que era una especie de loco solitario, y medio retrasado. Pronto encontró el origen de tal voz, no muy lejos de su posición, cruzando la hermosa plaza sobre la que habían sido citados una melena igual de roja que la suya hizo acto de presencia. Conocía perfectamente esa voz y ese semblante, pero se negaba a creerlo por completo.

Una sonrisa se dibujó en su rostro al ver por primera vez a Metsumi, había pasado tanto en tan poco tiempo. Por un momento quiso preguntar y correr hacia ella para enterarse de que carajo había pasado, la última vez que escuchó sobre ella fue durante el examen donde creyó haber escuchado que estaba muerta, para su buena o mala suerte apenas y había entendido las palabras de aquel intercambio entre Hyunie y Akira, quien por cierto venía con ella, tomados de la mano, vaya par. Para su buena o mala suerte, otorgaba el beneficio de la duda, pues no estaba seguro de haber escuchado del todo bien.

Se acercó al par, Akira parecía algo distraído, como si su cabeza estuviera jugando a otro ritmo, no lo culpaba, desde que lo había conocido poco habían hablado, era normal, suponía. —Met Akira. —Bramó en un tono certero, sin ser tan alto, simplemente para ser escuchado. — ¿Cómo han estado? —Optó por una pregunta sencilla, ya tendría tiempo para hablar con ella sobre todo lo que había pasado, además, no podía ignorar al moreno. — ¿Alguno tiene idea de qué debemos hacer? —Sentenció finalmente, pues de verdad no contaba con la información suficiente, no tenía idea siquiera de donde pararse.
Cosas:

Técnicas
—.
Stats
  • Fuerza : 22
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 140

Estado de Kazuma
Chakra al 100%: Descansado y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
Inventario:
Inventario total:

—Bandana ninja de Getsugakure (- kg).
—Tsukihana no manto (- kg).
—2 estuches medianos (- kg).
—2 estuches pequeños (- kg).
—Mochila (- kg).
—Cantimplora (- kg).
—Bolsa de dulces (- kg).
—Capa impermeable (3.5 kg).
—Respirador (0.1 kg).
—Mecanismo de kunai oculto (0.1 kg).
—Comunicador (1 kg).
—12 kunais (3 kg).
—15 shurikens (0.75 kg).
—Tantō (1 kg).
—2 bombas de humo (0.4 kg).
—5 alambres ninja (5 kg).
—11 senbons (0.11 kg).
—Sello explosivo (0.1 kg).
—Lanzador de agujas (3 kg).
—2 píldoras del soldado (0.02 kg).

Peso total: 18.08/60 kg
.

Estado del inventario:
Mochila — Espalda.
—Respirador.
—Tsukihana no manto (Puesto).
—Capa impermeable.
—Cantimplora.
—4 alambres ninja.
—Bolsa de dulces.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—2 píldoras del soldado.
—Comunicador.
—2 bombas de humo.
—Sello explosivo.
—1 kunai.
—6 senbons.
Estuche mediano derecho — A la altura de la cintura, en la espalda.
—15 shurikens.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—5 kunais.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 kunais.
Lanzador de agujas — Cargado totalmente, brazo izquierdo (5 senbons).
Mecanismo de kunai oculto — Cargado, en la derecha.
Alambre ninja — Enredado alrededor de la cintura.
Tantō — Colgado sobre la pierna izquierda, a mano de su diestra.
Bandana Ninja — Sobre el cuello.
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Nakurusaki Metsumi
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Mar Jun 19, 2018 9:51 pm

Recordando a los caídos
METSUMI
Getsugakure no satoPlaza centralVerano 7 DD
La piedra y el carmín se mezclaban, dando la armonía perfecta. Una combinación que resultó atrayente nada mas llegar a la plaza central, aquella que poseía como epicentro el homenaje a los mártires, a los grandes. Aquellos que dieron todo por su nación, hasta el último suspiro.

Antes de que su familiar pudiese percatarse completamente de su presencia, los orbes de la pelirroja se enfocaron, sorpresivos, sobre el rostro del moreno y su inquietud acerca de la sombra sobre el campanario. Elevó la mirada, pudiendo distinguir la silueta de una mujer portando una especie de máscara, aunque no lograba ver sus detalles ni menos entender qué era lo que hacía allí.

Encontró lógica la explicación de su amado, asintiendo levemente mientras continuaba observando con curiosidad. — Puede ser. Debe formar parte del alto mando. — Eso creía, por el hecho de encontrarse en la cima de un edificio custodiado por Jounins, los cuales, enfilados, custodiaban la entrada hacia este con afán. Y su atención retornaría en el pelirrojo que ahora se acercaba igualmente hacia la posición de ambos, exclamando sus nombres. Sonrió, elevando su diestra con la palma abierta a modo de saludo, contenta. —¡Kazuma-kun! Estás muy cambiado, hasta podría decir que pareces un hombre, ¿Eh? — Bromeó, escuchando entonces la interrogante de este. —Excelente. ¿Tu? Me contaron que eres Chunin, felicidades. — Aclaró, recordando la conversación aquel día junto a Akira.

Y hablando de eso, todavía sentía la cercanía de sus manos, con la calidez que esto conllevaba. Sus mejillas adquirirían un leve carmín, recordando aquello, sin querer realmente separarse a pesar de la vergüenza que sentía de estar frente a todos. Quiso mencionarle a Kazuma acerca de la noticia, pero no pudo. Las charlas sobre su vida privada o situaciones que no vinieran al caso en una citación formal no debían extenderse, o, mejor dicho, debían evitarse.

Y se encogería de hombros, observando de costado a medida que su mirada parecía buscar a alguien más. — Sinceramente... no lo sé. Pero quedémonos juntos. — A medida que pronunciaba sus palabras, sus zafiro lograrían toparse con la figura de dos sujetos hacia su espalda, por el lateral izquierdo. Allá, algo lejos pero distinguibles, uno de ellos haría que su corazón diese un ligero sobresalto, entreabriendo sus labios. —Kio-kun... — Parpadeó, tratando de creer que no era mentira. Desde aquella noche de tormenta no había tenido noticias de él, y al observarlo junto a Koromaru, dudó inicialmente de que ellos fuesen. El chico bestia parecía distinto, se vestía distinto. Y Koromaru, aquel fiel Ninken que siempre lo acompañaba, estaba mucho más grande de lo que recordaba.

Inconsciente, estiró su mano libre en dirección a ambos, abriendo y cerrando la mano como si quisiera tocar a Koromaru con su mente. Sonrió, emocionada, ansiosa. "Ven Koro, ven, ven." Parecía querer atraerlo sin uso de palabras. Aguardó, esperando a que el Ninken hiciera caso, y así también su dueño.

Pero hubo algo, una cosa indescriptible. Algo que, sin saberlo, hizo que su corazón se agitara, sintiendo la necesidad de tragar saliva. Una inquietud irracional, que le hizo ver a su alrededor, notando las sombras y lo vigilados que se encontraban. Habían varios ninjas, por lo que... ella debería encontrarse en el lugar. ¿Dónde estaba? Su amiga, su compañera. Expectante, decidió mirar hacia el frente, intentando ignorar aquel sentimiento. Debía estar preparada para cuando comenzara la reunión oficial. Observó hacia la puerta custodiada, aferrándose con fuerza de la mano que poseía su conexión con el moreno; tras unos minutos, se calmó.
Estadísticas:
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 30+10 [Sanbi]
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 21
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 211

Inventario:
  • Estuche pequeño — Sobre muslo derecho
  • 4 Kunais— Dentro de estuche
  • Estuche pequeño —Sobre muslo izquierdo
  • 2 Bombas de humo, 3 Shurikens — Dentro de estuche
  • 2 bolsitas explosivas, 6 Makibishi, 4 hilos ninja, 2 píldora de soldado, 3 sellos explosivos — Estuche grande en cintura, abertura lateral
  • 1 Comunicador —Oído derecho
  • 1 Katana —Ajustado en correa a la espalda, mango hacia derecha
  • Tsukihana no manto —Cubriendo espalda
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Rokujō Nanto
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Rokujō Nanto el Miér Jun 20, 2018 11:32 am

Recordando a los Caídos
Luger
Getsugakure no SatoInmediacionesPresente
Por alguna razón que escapaba a su entendimiento inmediato; había esperado un tañido de una campana lejana, una suerte de destello descendente de un cielo clemente. Nada hubo, tan siquiera un sonido, un suspiro o un frío presentimiento. Tan pronto como hubiera querido responder a las atenciones de su amada Beretta, las sombras, no, la única sombra aterrizó frente a ellos. Quebró el pavimento, detuvo en seco su caminar y tan pronto como sus ojos parecían advertirle sobre la inexistencia de lo que no podía verse con certeza, sus oídos no dejaron de pugnar por aseverar el peligro indecente.

Algo había entre aquellas tinieblas, que resquebrajaron las firme piedra silente en simples fragmentos, que los amenazaba con aquella risa burlesca que por cuchillos sentía a cada carcajada. Con el corazón desbocado,  la mirada desencajada por el espanto y la incredulidad de un ataque semejante... Luger no pudo creer, tan solo temer. Y tan pronto como quiso reaccionar, su máscara se desprendió por sí sola. Su nombre real, quien fue un día lejano y difuso; ahora desvelado ante su amada. Con sus últimos redaños, dio un paso al frente, otro más a su lado, interponiéndose entre aquella figura espantosa y Beretta. Era su nombre quien la había traído, sus errores los que lo habían avocado a aquella ruina. No su vendaval, su arte, su belleza... ninguna desgracia caería sobre ella mientras tuviera sangre en las venas y aliento en la garganta.

Ante la bufona de oro, de burlas a lo corriente y extravagante tanto como intimidante, Luger... Rokujō Nanto, no pudo hacer otra cosa más que interponerse. Esperar que fuera su cuerpo quien recibiera el resultado de algún error inconexo. Pronto la tarjeta ennegrecida, remachada en plata y perversa en su mensaje inconsciente pareció arder en su bolsillo. Apretó la mandíbula, sintiendo el peligro y la enseña de un oponente indescriptible.

- Si esto es tan solo conmigo que sea solo en mi presencia ¡Ella no tiene porqué verse afectada! - A sabiendas de que sus demandas no serian escuchadas, estaba muy dispuesto a contener la amenaza, pero tan pronto como una chispa de agresiva esperanza refulgía entre las brumas de la sorpresa y el espanto, aquellas humaredas negaron semejante retorno. Rodeado, confundido ante esos artes, Nanto, ya no Luger, pareció confuso. Ladeó la mirada de un lado a otro, frenético, desesperado, tratando de averiguar si todo aquello no era más que una ilusión o un proceder inaudito hasta el momento. Apenas hubo tiempo siquiera para parpadear, para elevar los brazos de un director de orquesta acorralado por un tempo que le sobrepasaba. Quiso que su hierro danzase hacia todas direcciones, que todo quedara sepultado entre su propia arquitectura tan solo para ganar algo de tiempo. Sin conocer destino, aún demasiado joven e inexperto para enfrentarse a todo aquello, un nuevo nimbo lo envolvió de repente.
Se tambaleó en el sitio, gruñó, esgrimió una mueca de espanto al comprobar como su hierro negaba las órdenes, como sus dedos dejaban de ser suyos, el como Luger se difuminaba y con ello Nanto moría entre los espasmos de un horror demasiado real. Apretó los dientes, luchó cuanto pudo, y ahora de rodillas, aún tratando de alzar los brazos desde su negro manto para que su hierro oyera su llamada; nada ocurría. Maldecía en silencio, juraba a los cielos clementes por la seguridad de su vendaval, prometía a dioses en los que no creía cuantas vidas quisieran tomar; no hubo respuesta. Sintiéndose cada vez más pesado, apoyado tan solo con la zurda temblorosa y cada vez más trémula, Luger alzó la mirada hasta su atacante.

Pudo contemplarse odio, confusión, espantosa contrariedad en su semblante, y antes de caer, antes de verse arrastrado por los sueños infaustos en los que de seguro debía descender, extendió la diestra en un último movimiento a ultranza. Algo simple; como siempre habría querido que fuera su existencia, sincero; como debió haber sido, y con ella, su mano prendida a la de Beretta. Se agarró con tanta firmeza como escasas fuerzas le permitieron, rogando en un sueño cada vez más insoportable, clamando en un silencio impuesto y finalmente, descansando.

Estadísticas:

  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 20
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 31
Chakra : 141


Acción Oculta x01
Inventario:
Bandana Getsugakure no Sato — Prendido de forma vertical en un bolsillo exterior de la chaqueta.
Estuche Mediano - Zona lumbar
• Respirador
• Tsukihana no manto - Plegado en su interior
• Píldora de Soldado x02
• Alambres ninja x05
• Cantimplora de agua
• Makibishi x08
• Bomba de humo x02
Estuche pequeño -Bajo el hombro derecho, de forma horizontal.
• Shuriken x03
• Kunai x02
Estuche pequeño - Bajo el hombro izquierdo, de forma horizontal
• Shuriken x04
• Kunai x01
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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Miér Jun 20, 2018 12:40 pm

Recordando a los Caídos.
Beretta
País de la LunaGetsugakure no SatoPresente
Sombra el pasado, niebla el futuro; relámpago, el presente. La vida era humo y, alardeando nuevamente de ello, queriendo ser advertida, pero jamás palpada, antes de que se alzara el inminente telón que marcaría el principio de un nuevo acto tan indeseable como ineludible, permitió que una hórrida sensación de aprehensión le corroyera el pensamiento a la novelista; de nada sirvió, por supuesto. Luger, esperaba campanadas; Beretta, palabras. Pero no hubo nada, tan sólo un silencio distendido, un crujido en medio del camino, una perturbadora risa recorriendo los inconstantes espacios en blanco y, de pronto, entre la idea y la realidad, entre la moción y el acto,  cayó la condenada sombra, aquella que, desde ese mismo y temido momento, sería recordada por la tinta que corría por las venas de Beretta como una auténtica segadora de circunstancias. De cambios ya plantados. El cielo, abierto sobre ellos, le inspiró desasosiego; miedo. Incapaz de procesar debidamente lo que acontecía ante su corona de plata, aferrada a aquel brazo que, a cada instante, le parecía más vulnerable, trató de retroceder un paso. El cuerpo, desoyendo cualquier orden que se atreviera a exigirle, no obedeció. Había olvidado lo que conllevaba la emoción, el estertor del pánico; intentó respirar hondo, pero, como era de esperarse, se atragantó buscando recuperar la calma. Pulso desbocado, inspiraciones graves; profundas, pero insuficientes. Maldijo la pluma que se le había partido la noche anterior y, por encima de todas las cosas, se reprochó a sí misma el no haber interpretado el nefasto augurio, el haber querido acudir a aquella imprevista velada como si las propias palabras no le hubieran querido mandar un aviso. Y, entonces, un nombre que se revelaba, una mentira que se partía y un latido que, durante un brevísimo instante, se extinguía. Un lustro de vida moría, una máscara caía. Parpadeó, conteniendo, a duras penas, las lágrimas. Un único velero suicida se liberó de su honesta prisión, rodando, silente, por el poema que eran sus lívidas mejillas; odió a la desconocida, anheló tacharla de la historia de un plumazo. ¿Destruirla? desvanecerla. Volverla, condenándola así al peor de los castigos, anónima.

¿Rokujō Nanto?—acertó a murmurar contra la negra realidad que la rodeaba. Desvanecida, casi huida de la escena como si no lograra asimilar toda aquella corriente sentimental que la atormentaba, parpadeó repetidas veces, tratando de focalizar la mirada en la azarosa y despiadada nube que, al fin, forma humana -¿o, tal vez, viperina?- cobraba. Retirada ya la neblina, anunciado el inclemente propósito y germinado el pánico en la escena, Beretta se vio sepultada tras la barrera no pedida que Luger quiso otorgarle utilizando de por medio su propio cuerpo; ¿no era él a quién buscaba? ¿por qué, entonces, se afanaba en brindarle a ella protección no necesitada?—Luger, ¡apártate!—le rogó, pidió y suplicó, saliéndose, contra todo  pronóstico, voluntariamente del papel interpretado. Quiso agarrarle por los hombros y, utilizando cuanta fuerza de voluntad encontrara en su demacrada existencia, empujarlo hacia atrás, hacia una falsa seguridad que, en su desesperación, Beretta creía -que no sabía- poder darle. Pero, veleidoso el momento, no acertó ni a elevar debidamente los brazos, pues la desgarradora y deshumanizada visión, ahora dividida en tres -su número favorito, sí-, había desatado un nuevo mal sobre el escenario. La azulada substancia, indómita e incontrolable, subía por los delgados hilos de su consciencia, entorpeciendo el pulso, la circulación y, por supuesto, la intención que la poseía.

Trastabilló en el sitio, alzó la diestra hacia su pecho, pensando que, tal vez, si lograba espantar el endemoniado humo con alguna fortuita corriente de viento podría... es inútil. La angustiada zurda no le respondió y, corrompida por el diabólico invento ya hasta las entrañas, dejó que la rodillas le cedieran justo tras Luger. Se les acababa el tiempo, ¿verdad? entreabrió los labios, dispuesta a decir algo, cualquier cosa, mas el aire se le escapó silbando entre los dientes, ininteligible. Captó la mano que la buscaba y, en aquel último empuje de su voluntad, atinó a estrechársela, a acompañarle en ese postrero estertor de conciencia. Aún no, aún no. Volvió a probar suerte: los labios abrieron un diminuto boquete en la línea blanca y pálida que habían conformado. El aire, en esta ocasión, tomó forma, consistencia y, lo más importante, nombre.—Kan'ei.—susurró, en un hilo apenas perceptible de voz, mientras se abandonaba, finalmente, a un descanso y a un sueño que no quería recibir. Adiós. Más allá de la neblina, una niebla más profunda.
Soy un spoiler pequeñito:

Stats
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 20
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 31
  • Concentración : 31
  • Voluntad : 31
Chakra : 132


Estado de Beretta
100% del chakra total: En perfectas condiciones.
Inventario tururur:
Bandana de Getsugakure no Sato — Prendida a la chaqueta del traje.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—3 Kunais.
—2 Shurikens.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 Shurikens.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—11 Shurikens.
—4 Bombas de humo.
—1 Bomba de luz.
—1 Bolsita explosiva.
—3 bengalas.
Lanzador de Agujas — Cargado, en el antebrazo izquierdo.
Alambres ninja — Enredados en el antebrazo derecho bajo la chaqueta.
2 Píldoras de soldado — Bolsillo superior de la chaqueta.
Tsukihana no Manto — Puesta sobre los hombros.
Comunicador — Oído izquierdo.
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Nozomu Nakamura
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Nozomu Nakamura el Miér Jun 20, 2018 3:16 pm

Encuentro
Nakamura Nozomu
Getsugakure No Sato Proximidades a la Plaza “Recordando a los caídos”

El camino se hace andando, eso debía pensar el chico hasta que, algo llamo su atención, era una voz que no reconocía no demasiado lejos de donde se encontraba, “No deberías perder el tiempo..”, escucho la voz de su mente para negar luego con la cabeza, todo estaba demasiado calmado y ese sonido, fuera lo que fuese resonaba por el sitio, seria echar un ojo nada mas ¿Qué malo podía pasar?, se colocó pegado a la pared para mirar en la esquina, pudo ver a lo que parecían tres personas, un hombre de cabello corto, grisáceo y con un porte esbelto, una chica rara, vestía ataviada con unas prendas que no reconocía y que mantenía la distancia, por último y lo que más llamo la atención era la otra chica, la conocía era Beretta, había hecho antaño una misión con ella pero ¿Qué diablos estaba pasando?, con rapidez y claramente horrorizado saco su equipo ninja de la mochila, usando el comunicador para lanzar un susurro, usándolo esperando obtener respuesta antes de intervenir, ¿estaba loco? ¿Entraría en algo así?, fuera lo que fuese no le parecía “normal” quizás era una trampa o un ataque premeditado ante la citación del mismísimo Kage, fuera como fuese estaba más que paranoico por semejantes acontecimientos, miraba hacia donde estaban las personas, cubierto, oculto a una distancia aproximada de 8 metros, Aquí Nakamura Nozomu, solicito apoyo en mi posición, algo está pasando, susurró en el comunicador desconociendo incluso si habría alguien en el otro extremo para escuchar su ruego, “No seas estúpido no te metas o morirás..”, tenía miedo estaba asustado y desconocía que, debía o podía hacer, era normal solo era un aprendiz que, sin comerlo ni beberlo se había visto envuelto en todo aquello.

Tsk..maldición, musitó moviéndose para salir de su escondrijo viendo como una especie de nube blanquecina aparecía próxima a las personas, imagina que el hombre era compañero o amigo de Beretta y ambos habían sido interceptado por aquella persona, ¿persona?,  “Estas jodido, te dije que pasaras del tema”, podía verse como la rodilla del chico vibraban por el temor, casi parecía como si fuera a mearse del mismo miedo, presto  y buscando no caer en aquel gas colocó su respirador en la zona apropiada para, con suma rapidez enseñar la palma de las manos hacia donde recordaba que se encontraban Beretta y el otro chico, haciendo volar todas las hojas que podía crear hacia ellos, ¿les estaba atacando?, nada más lejos de la realidad simplemente estas hojas como si fueran un torbellino volaron de forma circular alrededor de estos con velocidad, cubriéndolos e intentado disipar lo que diablos fuera que existiera en el aire, desconocía si era veneno, un somnífero o algún tipo de droga, sin embargo el chico había tomado la “precaución” de cubrir sus respiración y su boca para no caer presa de la peligrosa sustancia.

El chico estaba cubierto por la capa de la aldea, rostro visible, boca y nariz con el uso del respirador y los ojos clavados en las personas que allí estaban, ¡No los vas a tocar! ¡Lárgate!, gritó casi como si una madre protegiera a sus vástagos, estaba más que asustado y nervioso, quizás era una mezcla de inconsciencia y las más grande estupidez reflejadas en esa persona, sin embargo buscaba hacer algo por ellos, debía ser algo importante cuando iban tras al menos un ninja de la aldea, no podía quedarse impasible viendo que pudiera pasarle algo a un compañero, no era su forma de ser y le resultaba más que impasible, He informado de lo que está pasando, pronto tendremos compañía, será mejor que escapes  ahora que puedes, ¿eso era arrojo?, nada que ver era imprudencia y sinceridad, esperaba intimidarla con sus palabras de modo que desistieran en lo que diablos quisiera que estuvieran haciendo, se encontraba a unos 8 metros de sus compañeros mientras que su técnica seguía creada, lanzo después con una de sus manos y agarrando las herramientas de su mochila una serie de makibishi, unos 15 para hacer un circulo a su alrededor, solo con un metro de distancia del mismo quedando él en el epicentro, una especie de “medida preventiva” ante lo que pudiera pasar, no es que fuera especialmente fuerte o apto, desconocía la potencia o fuerza de las personas que allí estaba pero, aun siendo mucho mejor que Nozomu, cosa que tampoco sería muy difícil este intentaría por todos los medios que sobrevivieran sus compañeros, era su labor como ninja e intentaría a toda cosa que sobrevivieran aunque eso lo expusiera.
Equipamiento:


  • Bandana Getsugakure No Sato (Sobre el cuello)
  • Píldoras soldado (x2) (Bolsillo de su pantalón)
  • Comunicador (Colocado en su oreja)


Mochila


  • Capa impermeable
  • Respirador (Puesto en la boca tras contemplar la “nube blanca”)
  • Sello explosivo
  • Alambre ninja
  • Makibishi (x9 Restantes) [creo que existía un error puesto mio anteriormente en el conteo de las piezas, aunque pueden verse el total en mi perfil], 24 – 15 (usado este post)
  • Shuriken


Resumen de lo acontecido a grandes rasgos:
Destacar que, cada una de las acciones propuestas son “Condicionales” y quedaran a juicio del narrador si son factibles hacerlas o si quedan descartadas según su criterio, gracias.


  • En su sitio escucha una voz y con suma discreción a través de una esquina observa el panorama a una distancia de 10 metros (colocándose el comunicador)

  • Tras informar al contemplar una posible situación “rara” (según su criterio), sale de la esquina para ver que, ve a la presencia tirado una especie de nube de humo, lo cual lo atribuye a una posible toxina o herramienta peligrosa, por ello usa su respirador colocado en su mochila. (Este el momento en el intenta acercarse hacia ellos dos metros más [quedando a 8 metros de los mismos])

  •  Mientras realiza la acción anterior libera todas las hojas que puede de su cuerpo, lanzando estas sobre sus aliados con una doble intención, la primera es protegerlos de la persona que allí se encuentra (y que atribuye que puede ser una amenaza al ser incapaz de ver ningún símbolo relacionado con la Villa) además de esto busca disipar el agente aéreo para evitar que esto pueda dañar a Beretta y al desconocido.

  • Tras intentar realizar este movimiento habla o intenta conversar con las personas del sitio usando sus herramientas ninjas (Makibishi) para crear un circulo a su alrededor usando unas 15 piezas de las mismas y protegerse de una posible acción rival.

  • Las acciones se producen de forma encadenada, buscando que el tiempo entre cada una de ellas sea ínfima, quizás movido por el miedo o la posible adrenalina de la situación.

  • Aclarar que gracias a mis puntos de concentración y espíritu puedo realizar la técnica que requiere 30 papeles.

  • Aunque ya se ha visto y quedo claro, decido ir con Luger y Beretta entrando en esa escena ya que no llegue a plaza.

  • Se hablo con la administración asi como con Beretta para el cambio de orden de nuestros respectivos post, no habiendo problema.


Shikigami no Mai Arashi:

Shikigami no Mai: Arashi (嵐のダンス, Danza del Shikigami: Tormenta)
El practicante de origami extiende un gran número de papeles alrededor de una persona hasta una distancia de 10 metros y en un área de 3, acorralándola en su centro. Tras un simple movimiento con las manos, todos los papeles comienzan a girar simultáneamente alrededor del rival a modo de tornado. Los afectados que traten de cruzar más allá de la zona delimitada del papel, recibirán amplios cortes por todo el cuerpo. Usuarios de origami con un nivel avanzado, pueden darle un uso diferente a esta técnica.
Consumo: 20Ck activar y 10Ck mantener. Requiere un 30 papeles.

Capacidad:
Rango B: El área aumenta en 3 metros. Requiere 60 papeles.  40Ck activar y 20Ck mantener el tornado.
Rango A: El área aumenta en 3 metros con respecto al rango anterior. Requiere de 90 papeles. 60Ck activar y 30Ck mantener el tornado. Pagando el coste de mantenimiento de manera adicional, el usuario puede cubrir un objetivo con papeles y endurecerlos en un intento por aprisionarlos o incluso asfixiarlos.

Estadísticas:

  • Fuerza : 01
  • Resistencia : 03
  • Agilidad : 07
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 20
  • Voluntad : 5
Chakra : 58 (78 -20)
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Kiosuke Sawarabi
Getsu Chunin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Kiosuke Sawarabi el Jue Jun 21, 2018 4:40 pm

RECORDANDO A LOS CAIDOS
PAÍS DE LA LUNAGETSUGAKURE NO SATOVERANO 7 DD
Aquellas personas que observaban cual depredadores de los tejados no podían ser otra cosa que el escuadrón secreto de la aldea: las denominadas fuerzas ANBU, a las cuales jamás había visto el Chunin de una manera tan congregada como lo era la ocasión... ¿Quizás aquella ceremonia era algo más de lo que aparentaba? Creía al menos que si las cosas estuviesen a punto de salirse de control, Kobayashi estaría allí en el medio preparado para mandar a volar todo de un solo puñetazo.

No todo era tan común como siempre lo había sido, pero aún a pesar de ello, Kio no se sentía intimidado de ninguna forma. Al ver la falta de reacción hostil por parte de su compañero, Koromaru sintió una paz enorme en su ser, mimetizandose con la tranquilidad del pelirrojo y dedicando una mirada cálida al frente, hacia aquella joven que con sus manos anhelaba acariciarlo.

Ve. — murmuró Kio, mirando a la kunoichi y asintiendo en su dirección de manera amistosa. Sacó de su chaleco táctico un paquete de cigarros y su zipo, tomando ligeramente un pequeño cilindro tóxico que no tardó en llevarse a la boca para luego encenderlo y finalizar todo con el guardado de los elementos mencionados. En cuanto recibió la órden, Koromaru aceleró el paso hacia delante, sacando la lengua hacia un lado mientras mostraba la alegría de ver al menos, tanto al joven Totsuki como a la pelirroja con vida. Cuando esta ya había volteado para ver hacia el frente, Koromaru pasó entre el reducido espacio que habia entre los dos, filtrándose amistosamente y comenzando a caminar a su alrededor en el sentido de las agujas del reloj, con el hocico alzado de una manera muy juguetona.

En pleno recorrido trazando círculos, Koromaru emitiría pequeños gruñidos y ahogados bostezos, que en realidad eran un intento de habla que aún no había podido desarrollar pese al entrenamiento que Kiosuke estaba dándole. Con estos actos, el lupino les saludaba aguardando que ellos mismos se abalanzaran sobre él para darle cariño; si no lo hacían, se quedaría dando vueltas a su alrededor hasta que algo mas le impulsara a cambiar sus intenciones.

Aún desde la distancia, Kio daría una fuerte calada a su cigarro sostenido entre los dedos índice y mayor de la mano derecha. Vería así por el rabillo del ojo al muchacho que se había parado junto a su compañero, pero no emitió una sola palabra, sino que mantuvo la mirada con indiferencia sobre este al menos por unos quince segundos, para luego simplemente dejar salir el humo de sus labios y tirar hacia delante con un paso sereno pero de largo recorrer, y obviamente, la mirada sobre la espalda Akira, aquel que desde luego merecía: su felicitación.

En cuanto estuviese lo suficientemente cerca del Yotsuki, Kio se movería raudo hacia un lado buscando embestirle con fuerza, pero sin ánimos de hacerle daño o derribarlo, aquel hombro derecho desprovisto de defensas, usando tan solo el propio hombro izquierdo y el propio avance que lo llevaba al frente; de ser esquivado simplemente continuaría caminando, pues no hubo fuerza o movimiento adicional al de su propio recorrido en ningún momento. El Inuzuka continuaría su avance sin importarle nada, mirando ligeramente hacia atrás con una media sonrisa, enfocando su mirada salvaje en la del platinado. Golpearía ligeramente con sus dedos la longitud del cigarro encedido, para dejar un leve rastro de cenizas a sus espaldas, dando lugar al proseguir con la degustación del tabaco.

No hubo palabras por parte del Chunin, y ni siquiera la intención de quedarse con ellos. Kiosuke continuó avanzando hasta quedar al frente de toda la congregación de shinobis que quedaban de cara a quienes daban la espalda al campanario, cruzándose de brazos ya inmovil frente a ellos, desafiándolos con la mirada, sosteniendo su elemento de intoxicación con los labios y demostrando la similitud que su lenguaje corporal tenía con el mismísimo titán de la luna. Kiosuke Sawarabi cada día era más parecido al mismísimo Ryuu Kobayashi, pero en cuanto a su mentalidad y personalidad, aún había demasiados rasgos por pulir...

Koromaru se quedaría atrás con los tres conocidos, aunque jamás dejaría de reconocer cual era la posición exacta, allí más adelante, de aquel a quien seguiría hasta los mísmisimos confines del mundo entero...

Kio Sawarabi (20 años):
  • Fuerza : 60
  • Resistencia : 50
  • Agilidad : 60
  • Espíritu : 60
  • Concentración : 64
  • Voluntad : 50
Chakra : 260
Koromaru (6 años):

Koromaru tiene un tamaño de ochenta centímetros.

  • Fuerza : 30
  • Resistencia : 25
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 32
  • Voluntad : 25
Chakra : 127
Inventario:
  • Momoku Kabuto (盲目兜, Casco Ciego) — En uso.
  • Escuche grande — Cintura/Espalda.
    • Bombas de humo x4
    • Comunicadores x4
    • Pildoras de soldado x10
    • Alambres ninja
    • Respirador
  • Escuche mediano izquierdo — Cintura/Espalda.
    • Makibishi x30
    • Pergamino de almacenaje, Blanco.
  • Nota invocadora — Muñeca derecha.
    • Kunai preparado x1
  • Nota invocadora — Muñeca izquierda.
    • Kunai preparado x1
  • Escuche mediano derecho — Cintura/Espalda.
    • Shuriken x18
    • Pergamino de almacenaje, Negro.
      • Tsukihana no Manto x2
  • Escuche pequeño — Muslo izquierdo.
    • Kunai preparado x5
  • Escuche pequeño — Muslo derecho.
    • Kunai preparado x5
  • Tantō — Espalda.
  • Bomba de luz — Oculta.
  • Sellos explosivos x10 — Ocultos.
  • Mecanismo de Kunai Oculto x2 — Ocultos.
  • Chaleco táctico — En uso.
    • Caja de cigarros x03
    • Zipo
    • Ryous.
    • Coordenadas de Konohagakure no Sato.
    • Pergamino de almacenaje, Gris.
      • Mochila
        • Capa impermeable x2
Resumen:
• Kio da la orden a Koromaru de acercarse a Metsumi, Akira y Kazuma. El canino comienza a dar vueltas en círculos entre la pareja de enamorados, intentando decir algo aunque aún sea incapaz de ello...

• Kio se enciende un cigarro y mira al muchacho que se detuvo junto a Koromaru antes. Lo ignora como es evidente, y comienza a caminar hacia el frente en dirección al bueno de Akira.

• Kio choca con su hombro izquierdo a la parte trasera del hombro derecho de Akira. Tan solo lo hace caminando hacia el frente, como queriendo moverlo o incordiarlo, aunque con las evidentes intenciones de saludarlo, o en un plano demasiado metafórico, felicitarlo por convertirse en Chunin.

• Tras continuar su recorrido, Kio sigue tirando hacia el frente, hasta quedar en la línea frontal de shinobis de cara al grupo de Jonins que da la espalda al campanario. Sostiene de este modo el cigarro con sus labios, se cruza de brazos y desafía a los más fuertes con su mirada, con un lenguaje corporal muy similar al de su mentor, el hombre más fuerte del mundo, Ryuu Kobayashi.
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Farahan
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Farahan el Jue Jun 21, 2018 10:21 pm

FEUER FREI!
FARAHAN
Tsuki no KuniGetsugakure no SatoPresente
Sus ojos se pasearon por las alturas, divisando lo que parece ser algún tipo de vigilancia reforzada, su extrañeza venía de la dificultad de imaginar la razón de todo esto, ¿alguna persona importante atenderá?, ¿seremos testigos de algo que marcará algo nuevo en la aldea? La razón que fuese, estaba tan solo limitado por su imaginación en relación con la realidad de las cosas.

Respirando hondo, mientras introduce sus dedos en los bolsillos de su pantalón con levedad, su mirada viaja lentamente por el horizonte, y acelera al escuchar la voz del hombre más cercano, el chunin con el canino, el cual le da una orden. Aprecia la escena entera en la que la actitud del perro cambia de seria a una más animada y propia de su raza, al menos de los que le ha tocado ver, parece que conoce a las personas frente a él, ¿será que todos los chunnins se conocen entre si? Sus ojos se desviaron al que se consideraba dueño, cruzando miradas con él un instante; su expresión fue más como "oh, estás ahí", más que cualquier clase de interés o desconfianza alguna, posteriormente aceleró el paso hacia el frente, negando cualquier clase de conversación que pudiera generar y, por consiguiente, cualquier clase de información que pudiera obtener.

Aniñado, como si estuviera en el receso de la academia, el sujeto realizó una acción muy confianzuda con alguien de su propio rango. Pero no hubo cruce de palabras, no pudo sacar nada, pero al menos parecía que había un gran cúmulo de ninjas de mayor rango que tal vez puedan orientarle un poco más. Sin dilatar más la espera, llevó sus pies a acercarse a este grupo de personas, usualmente en un lugar que no hubiera militarización alguna, por un encuentro de casualidades de la vida o por simples coincidencias, diría alguna tontería para romper el hielo, teniendo en cuenta que eran dos pelirrojos -tres con el que se fue- y un peliblanco que da la sensación de degradado; pero envuelto en la dramática escena con superiores, pasó a la querida amabilidad.

──Buenas noches, de casualidad, ¿alguno de ustedes tiene alguna idea de a qué fuimos citados o quienes son los sujetos de ahí?──

Su voz la tornó en una entonación clara, ligera y hasta con un leve toque de timidez, mostrándose sumiso frente a sus compatriotas, con la espalda levemente encorvada, los hombros bajos y una sonrisa que muestra una leve gama de sus aperlados dientes, mientras mantiene una mirada cambiante entre los tres individuos y el peludo acompañante.

Estadísticas:

STATS
  • Fuerza : 6
  • Resistencia : 9
  • Agilidad : 4
  • Espíritu : 20
  • Concentración : 4
  • Voluntad : 9
Chakra : 88

Inventario:


  • Bolsillo Mediano. Contiene:

    • 6 Shurikenes
    • 6 Kunais
    • 2 Píldoras de Soldado
    • Tsukihana no Manto


  • Abanico Arte Tessen

Explicación:


  • Farahan visualizó el sitio completo, antes de cruzar miradas con Kio.
  • Se acercó al grupo para ver si podía obtener algo de información.
  • Un detalle extra y ojalá me perdonden, es que al copiar el código de estadísticas de otro post, olvidé actualizar los parámetros. Espero se pueda omitir el anterior y permitirme usar el actual (que es el presente)


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NB Narración
Master

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por NB Narración el Dom Jun 24, 2018 1:27 am

Getsugakure no Sato
Entra cada uno de los más experimentados shinobis que se encontraban en aquella gran plaza, no había tan solo uno que tomase la libertad de intercambiar ni una sola palabra con aquellos que se encontraban a su alrededor. Una comunión clara, de respeto y sobretodo que dejaba en evidencia la profesionalidad de estos mientras los menores, se encargaban de entablar conversaciones en el centro del lugar, ignorando aquel gesto de respeto que tarde o temprano, estaría a punto de comenzar. No todos habían vivido la guerra, no todos habían visto el mundo perecer ante sus ojos, y como los grandes titanes de la historia que enfrentaban con su determinante fuerza la misma existencia que se alzaba ante sus ojos, quizás incluso también desconociesen el gran número de vidas que habían caído en la oscuridad de quienes luchaban por su seguridad, esperando que todos y cada uno de los que en aquellos momentos se encontraban ahí, fuesen los siguientes en comandar aquella gran desesperación que poco a poco iba engullendo el mismo país que los resguardaba en sus terrenos.

Pero el reflejo de la luna no cesaba, los rayos blanquecinos de esta brillaban con fervor, chocando contra aquella gran estructura propia de los mismos dioses que los altos cargos parecían proteger tras sus espaldas, y bajo la mirada de aquella figura que aún yacía en la cima del campanario.

Una vez que cada uno de los citados se hubiesen reunido, podría escucharse el retorcido sonar de las grandes puertas de la majestuosa estructura. Quienes hasta el momento descansaban frente a esta con una posición profesional, recrearon un sonido al unísono de sus piernas chocar en cuanto su diestra fuese arrastrada por la piedra y tomaran una posición recta. Incluso se podía observar como algunos se iban separando para rodear el perímetro de la aldea, como si de una pequeña encerrona se tratase, o más bien, para evitar que nadie más pudiese irrumpir en el lugar.

Frente a ellos, cruzando el gran pórtico, se podría vislumbrar una pequeña figura, una joven que con ostentosas prendas poco a poco dirigía sus pasos al frente, provocando un sonido sepulcral entre todos y cada uno de los presentes, ya fuesen los menos experimentados ante la curiosidad, o todos aquellos que al ser conscientes de quien se encontraba ante ellos, empezaban a crear lineas de formación, demostrando no solo la elegancia de los shinobis de la luna, si no aquello que los determinaba como miembros de una de las milicias más letales de Daichi.
Daimyo País de la Luna: Kemuru no Hime
Ante ellos, una deidad reconocida mundialmente. Una figura que incluso opacaba la misma presencia de quien los comandaba desde las sombras, y tomaba entre sus pequeñas, pero a su vez hermosas manos, el mismo poder de los dioses que habían recreado la vida en el mundo: Kemuru no Hime. La princesa cinérea, la dama en llamas, aquella que entre las sombras, resquebrajaba la realidad y atraía las mismas tinieblas a sus terrenos. La viva imagen de la vida, y la muerte, de los dioses y los yokais...

No había humano sobre la tierra que no reconociese aquella figura, de la misma manera que aquella pequeña guardia que la acompañaría en su avance, bifurcando su camino para colocarse en los laterales de la gran escalinata donde, cada escalón se veía decorado por la presencia de estos a cada lado, alzando sus miradas, sin temor, y con la vista puesta al frente. Armaduras plateadas, tan brillantes que parecían competir con aquella hermosa esfera que brillaba aún más que nunca ante la diosa.

Nadie se atrevería a ejercer tan solo un movimiento en falso, el silencio incluso había provocado que su esplendida figura reinase sobre todos y cada uno, deleitando su vista con el hermoso kimono celeste que tan solo se vería obstaculizado por aquella larga melena azabache que recaía hasta la altura de su cintura. Desde las alturas, fijaba y paseaba aquel halo azulado que sus ojos mostraban sobre cada uno de los presentes.

Junto a sus pasos, una presencia silenciosa se mostraría. Indiferente, brillante y a su vez tenebrosa, tan oscura como el gran infinito que rodeaba la luna, y desde las sombras, protegía el mismo mar de estrellas que la acompañaba.

NPC Getsugakure: Izuna Yamanaka
Un rostro inexpresivo, desprovisto de humanidad y tan gélido como el mismo fondo de los mares. Orbes vacías, brillantes pero a su vez repletas de una presencia tan hostigadora como tenebrosa, como si de un demonio en vida devorando el mundo se tratase. Una figura que incluso al lado de aquella diosa, no se opacaba en lo más mínimo, si no que en su defecto, resquebrajaba la misma realidad ante el simple poder que suponía la presencia de un líder nato, calculador, pero sobre todo, decidido. Un ser que entre las sombras convertía lo que los rodeaba en un terreno seguro pero a su vez, tan letal como la mirada de quienes en las alturas, continuaban comandando la protección de la noche.

Era la primera vez en la cual Izuna Yamanaka se mostraba ante sus shinobis, algo que demostraba como se había convertido en la sombra que continuamente se encargaba de mover los hilos a su antojo, provocando que el gran poder de la luna, se convirtiese en una fuerza tan implacable como digna de temer, incluso cuando la fuerza de los mares parecía decidida a hacerlos sucumbir ante la muerte que diariamente fijaba sus oscuras orbes sobre sus presencias.

Sus prendas oscuras y su destacada altura, lo hacían ver como un titán junto a la pequeña presencia de la instigadora Kemuru, la cual en silencio, permanecía observando a todos y cada uno de los presentes, de igual forma que aquel líder, que provocaría que aquellas posiciones impregnadas de respeto y orgullo, se alzasen aún con más fuerza cuando los más destacados shinobis de la aldea levantaran sus brazos, golpeando de tal modo su pecho, a la altura del corazón, en un gesto de sumo respeto ante las dos figuras que comandaban el encuentro.
NPC Kirigakure: Kaede Mashiba
A diferencia del silencio que se encargaba de alumbrar la respetuosa presencia de los líderes del país, una mujer de hermosa melena rosácea, se encargaría de deambular entre las filas de los shinobis de la luna, irrumpiendo con su poder, y ganándose miradas disimuladas entre todos aquellos shinobis que aún a pesar del respeto con el cual observaban a los altos cargos, no podían evitar mostrar curiosidad por aquella desconocida que, con completa libertad, los acompañaba.

Sus mismas prendas la condecoraban como una Jonin, pero a diferencia de aquel simbolo que domaba cada centímetro del país, en estas se podía observar como la niebla tomaba completo protagonismo, aplacando con la fiereza de sus asesinos a los más brillantes.

Aún a pesar de su gran belleza, su presencia marcaba un poder que pocos podrían tan siquiera llegar a imaginar. Ardiente, ruda pero sobretodo, segura de sí misma, incluso cuando rodeada de todos aquellos ajenos a sus costumbres, se encontraba en completa minoría, ¿pero como actuar contra una aliada del país vecino? El simple hecho de que su presencia se encontrase pautada por los mismos líderes, daba a conocer que ante ellos, no había más que una brillante kunoichi que posiblemente haría sucumbir a más de uno, no solo por su gran poder, si no tambien por el ferocidad de un país como lo era el del agua, que si bien se encontraba con una alianza pactada, podría ser uno de los mayores enemigos del mismo Daichi en caso de un solo rasguño a su preciada comanda.

Con solo una simple mirada se podría observar cada detalle de su cuerpo. Vientre al aire, con una simple camisa de tirantes blancos, y un chaleco completamente abierto que daba a mostrar sus grandes dotes. Sus brazos por el contrario danzaban a los laterales de su cuerpo mientras jugueteaba a recorrer las filas, provocando solo con su presencia, que más de uno se apartase sin tan siquiera rechistar. Su larga melena rosácea en cambio, esa vez se encontraba anudada en lo alto de su cabeza, dejando caer su cabellera cual cascada en una cola de caballo, provocando que los rebeldes mechones escapando de tal lazo, cayesen a cada lateral de su cabeza, sin ocultar un curioso rombo morado en su vistosa frente.

Sus pasos, poco a poco la irían guiando entre la multitud, dando a conocer solo con el movimientos de sus claras orbes que se encontraba buscando algo, o más bien alguien, que en tan solo cuestión de pocos segundos, se encargaría de recaer sobre su mirada. Metsumi Nakurusaki, que en caso de colocarse de igual forma que los demás shinobis de la aldea, yacía rodeada por un gran número de desconocidos para la fémina.

Una vez llegase a su destino, sellaría su andar por detrás del grupo, alzando sus delicados brazos para cruzarlos bajo su pecho, provocando que este se alzase algo más de lo normal. — No sabía que fueses tan popular. — rompería con el silencio, hablando por lo bajo de tal manera que solo el pequeño grupo de shinobis que se encontraba junto a ella, pudiese ser consciente del pequeño tono divertido de la Jonin, quien, aún a pesar de haberle dedicado aquellas palabras a la joven Hozuki, fijaba la mirada al frente, observando de tal modo a los líderes del país.
NPC Getsugakure: Ryuu Kobayashi
Junto a la llegada de la fémina, se podría sentir como las mismas filas se separaban con la brutalidad de nada más que la furia de los mismos dioses. Añadiendo así al encuentro a dos nuevas presencias que, bajo el mandato de quien los observaba desde las alturas, se habían encargado de su tardía llegada dado a las órdenes citadas por este en la propia seguridad del evento. Cada uno de sus pasos parecía quebrar la misma piedra que pisaba, mientras que sus pálidas orbes y desgastada piel, arrancaban con brutalidad cualquier rastro de humanidad que aún pudiese yacer sobre la implacable presencia del hombre más fuerte de la tierra: Ryuu Kobayashi.

El respeto que el hombre afianzaba en las pieles de quienes se convertían en afortunados de encontrarse cercanos a su posición, helaban la sangre de cualquiera, como si de un símbolo de gloria y muerte se tratase. No por nada su nombre había sido grabado en la historia, o incluso las leyendas que lo convertían en el único protagonista, lo hacían ver como un mismo titán que había sido enviado a castigar a todos los que se antepusiesen a sus ideales.

No hubo persona que pudiese apartar la mirada de este con su llegada, algo que incluso había conseguido opacar la misma grandeza de la diosa que, al lado de este, parecía ser una simple mortal.

De entre sus labios no hubieron palabras que escapasen, menos aún ante la presencia de aquel respirador que decoraba estos y añadía una ferocidad inquebrantable a su ya ruda apariencia. Pero sí se podía sentir el nerviosismo, o incluso los pequeños susurros de quienes hasta el momento, no habían tenido la suerte de encontrarse con aquel hombre que no mermaba su caminar, a pesar de haberse convertido en parte del centro de atención.

Para desgracia de un tercero, sus fuertes pasos lo dirigirían hasta la situación de este, llevando de tal modo a chocar de forma abrupta contra el hombro derecho de quien era conocido como su pupilo, Kiosuke Sawarabi. No habría intercambio de miradas por parte del Jonin, pero si un pequeño aviso al pasar a su lado. — Vamos. — claro y conciso. No necesitaría más que tal encuentro mientras continuaba con su avance en dirección a las grandes escalinatas, deleitándose con como todos y cada uno de los Jonins se retiraban, rompiendo la formación para dar paso al hombre más fuerte del mundo.

Tan pronto su llegada fuese efectuada hasta las grandes escalinatas, se encargaría de tomar posición a la derecha de Izuna Yamanaka, quien una vez este había comenzado a ascender, se limitaría a apartar la mirada del Jonin para observar nuevamente al resto de presentes.

No haría falta más que un giro parcial del cuerpo del titán para así, quedar frente a todos y cada uno de los presentes, alzando sus dos brazos para cruzarlos con una fuerza remarcada por delante de su musculoso cuerpo. No había una mínima preocupación por su parte, ni el mismo líder parecía tan siquiera inmutarse por la brutalidad de su accionar o de aquella presencia atemorizante de sus orbes cuando recayeron ante los presentes.
NPC Getsugakure: Keiko Mibarashi
Situada al costado derecho de Ryuu Kobayashi, la hermosa y a su vez elegante presencia de la albina, no sería más que un detalle de frescor y alivio, cual grácil ave que cubría con sus plumas un mundo de tinieblas, para dar paso así a una gracia inalcanzable para cualquiera de los presentes.

Dotada por unas prendas blanquecinas y junto a ello, un vestido que perdía su protagonismo por la parte delantera, para convertirse en un hermoso rastro admirable por sus cortes en la trasera. Cada detalle, grabado por el metal que había sido forjado por sus propias manos, adherían a su piel nada más y nada menos que hermosas, pero a su vez, letales protecciones. Esto se entremezclaba con la longuitud de sus ardientes botas de acero, las cuales brindaban una apariencia tan delicada como tenaz.

Su larga melena yacía recogida en lo alto, pero su lateral derecho se veía adornado por una larga porción de su cabello, cual decorativo que la hacía ver tan única como digna de envidiar por cualquier dama que desease tan siquiera a obtener la elegancia que siempre la había convertido en una diosa entre mortales.

Conocida como Keiko Mibarashi, la mejor herrera del mundo, y una de las Jonins más brillantes de Getsugakure no Sato. Era la única persona que podía fundir con su fervor la misma presencia del gran titán que la acompañaba, y si bien opacaba de algún modo su delicada presencia, la hacía brillar más que nunca como lo que aparentaba ser una princesa llegada desde la misma ventisca del País del Hierro.

Su orbes celestes se mantenían al frente, sin tan siquiera reparar en ninguno de los shinobis que se encontraban en las inmediaciones, incluyendo al mismo Kiosuke Sawarabi, aquel Inuzuka con el cual su compañero, había compartido una orden directa para que así, los acompañase.

Estaba más hermosa que nunca, creando un abismo de diferencia con aquellas prendas que siempre la habían acompañado en el campo de batalla para convertirse en una reina entre las kunoichis de la aldea. Si bien era dotada por la elegancia de sus prendas casi ceremoniales, no terminaban de perder aquel encanto repleto de ferocidad, no solo por los mismos decorativos que se convertían en armas filosas en terreno de combate, si no también lo que aparentaba ser un gran y afilado espadón escondido tras una elegante funda plateada.

Sus pasos la llevarían a continuar junto al hombre que yacía junto a ella, y su ascenso por la gran escalinata muy por el contrario del conocido como Kobayashi, a esta la llevaría a comandar el inicio de aquel encuentro, girando su cuerpo en dirección a la gran multitud tras haberse situado frente a ambos líderes con tan solo un escaño bajo de diferencia.
Mientras tanto en las calles...
Imperturbable se mostró la fémina, sin moverse de su posición, entrelazando los brazos bajo sus pechos ante la reacción de ambos niños que entendían muy poco sobre la vida misma. Una sonrisa, pícara y burlona, se dibujó en sus labios mientras los ojos se le inyectaban en sangre, siendo lo último que vio el Genin antes de caer en un sueño tan profundo como desesperanzador, al estar a punto de alejarse de aquella persona que intentó proteger de una forma totalmente inutil.

En cuanto los párpados de ambos jóvenes cayeron finalmente, esta estuvo a punto de avanzar hacia ellos con una gran calma y parsimonia, pero la intromisión de alguien que parecía no tener idea de lo que estaba haciendo, simplemente detuvo el final que la aparente arlequina buscaba dar a su trabajo en las inmediaciones... ¿Qué demonios estaba diciendo? Por primera vez en la noche, el ceño fruncido quedó en evidencia en la mujer; aquellas palabras no le habían caido en gracia, pues no sabía si se trataba de una tomadura de pelo o que la vara de aceptación academica había bajado bastante en los últimos años para el País de la Luna.

Correcto. — soltó tan solo, chasqueando de inmediato la lengua y volviendo sus ojos directamente a los muchachos a los cuales había interrumpido en primer lugar. Alguién más debería ocuparse del más tonto... Los papeles que habia creado el muchacho, comenzaron a chamuscarse en el aire ante una inminente subida de temperatura, la cual era emitida, nada mas y nada menos, que la propia arlequina. Las cartas más evidentes que había jugado el artista de origami, se habían vuelto cenizas casi tan rápido como las esperanzas de salvar a quienes ya habían sido víctimas del potente somnífero que no tardó en disiparse...

En tan solo un parpadeo e incluso antes de que realizara sus medidas preventivas, para aquel muchacho que aún se encontraba despierto, todo se volvió oscuridad. La noche había caído con tanta fuerza que las tinieblas eran lo único que lo rodeaban, y un frío estremecedor comenzó a recorrer cada centímetro de su cuerpo, helándole la sangre y llevándolo a una parálisis tan inmediata como tenebrosa; los clavos makibishi se quedarían aferrados a sus manos, sin poder siquiera temblar para que estos se escurrieran entre los espacios de su mano y tocaran el suelo que anhelaban poblar. Los ojos del Genin podían moverse, ¿pero qué otra cosa podía darle el indicio de ello mas la sensación de estar haciéndolo? El abismo en persona estaba rodeándolo, y ni siquiera los esbirros de aquella misma dimensión tenían interés en acabar con el trabajo...

Un golpe seco, directamente sobre la nuca, tumbaría al muchacho dejándolo en estado de inconsciencia. Uno de los shinobis enmascarados que observaba todo desde las alturas, apareció de manera fugaz a sus espaldas, actuando como correspondía a las ordenanzas recibidas.
Tendido sobre el suelo, con la nariz aplastada contra el pavimento, sería suficiente correctivo por parte de las fuerzas ilusorias del País de la Luna, ¿pero tan flojos eran los ilusionistas del país?

Traelo. Él también viene conmigo... — ordenó la mujer, para que de inmediato el hombre tomara al chico ahora inconsciente del suelo y lo arrastrase hasta dejarlo caer sobre aquel que había sido solicitado por las tierras más sangrientas del mundo shinobi...

Independientemente de las acciones de sus pares, la fémina que ahora se convertía en la principal antagonista de tal escena, se acercó lentamente a la pequeña que había caído víctima del sueño. Aún con el ceño fruncido por la broma de mal gusto que poca gracia le había hecho, se puso de rodillas junto a ella, moviéndola grácilmente con una mano para dejarla de cara a la mismísima luna que los protegía, sonriendo cálida y tétricamente en cuanto comenzó a mover sus cabellos para dejarla como a una princesa durmiente... Tan solo el dedo índice de su mano derecha posándose sobre la frente ajena, y la mano izquierda formando la postura del carnero a medias, bastaría para soltar un muy tenue destello violáceo que perturbaría su memoria para satisfacer una retorcida necesidad, o tener su propia cuota de comedia aberrante para la escena que los envolvía.

Esta mujer intrigante y misteriosa, juntaría las palmas de sus manos acabada su siniestra obra, agradeciando a una deidad suprema o reverenciando a los caídos a su manera. No tardaría en levantarse una vez más, tomar del cuello de la ropa al llamado Rokujō Nanto y a un valiente, pero tonto Nozomu Nakamura. Dejaría salir de sí misma, sobre el final, una carcajada estremecedora, justo antes de desvanecerse en un destello blanquecino tan similar, como la luz propia de la elegante luna...

Solo la joven Beretta quedó en la soledad misma de una calle que pronto dejaría de ser vigilada por fuerzas tan temibles como lo eran los ilusionistas de la luna... ¿Abandonada? Ella debía continuar su camino con calma, aunque con algo que en su mente haría eco sin otorgarle respuesta alguna.
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NB Narración
Master

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por NB Narración el Dom Jun 24, 2018 1:33 am

Aclaraciones y pautas
— Luger y Nozomu quedan exentos de la trama dado a su interrupción bélica. Beretta, en cambio, queda inconsciente por dos turnos, si lo desea puede rolear el primero y dejar el segundo libre hasta que narración vuelva a interactuar con ella de forma directa.

Nozomu Nakamura: En tus acciones se encuentran varios errores, entre ellos el intentar comunicarte sin interacción real en vocablos y sobretodo, dar por hecho que tienes acceso directo al radiofrecuencia de la seguridad de la aldea. Si no has obtenido esta on rol, no puedes hacer cosas como ellas, recuerda que eres un Genin que hasta el momento no tiene peso en ningún tramo del foro o historia. Tu comunicador en este caso no tiene ningún tipo de acceso si no lo has ligado previamente con un usuario o un NPC.

Además de ello, tu interrupción toma más acciones de las debidas y se te recuerda que llevas una mochila, no estuches ninja. Esta va en tu espalda, razón por la cual si quieres obtener esos objetos tardarás más y deberás de rolearlo, no basta con un "saqué de la mochila" puesto que es algo más complejo y menos a mano. Toma también en cuenta el tiempo de acción puesto que has hecho demasiadas cosas en poco tiempo, algo que da libre derecho a cortar tus acciones de forma descarada y muy sencilla.
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Totsuki Akira
Getsu Chunin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Totsuki Akira el Dom Jun 24, 2018 4:27 pm

Recordando a los Caídos
TOTSUKI AKIRA
Getsugakure no satoPlaza centralVerano 7 DD
De pie firme frente al campanario, Akira miraba de reojo cómo la colorada pasaba el tiempo con su máxima afición: hacer sociales. El protagonismo que le daba su otra alma no sólo atraía la atención de las grandes figuras, sino también las de cualquier joven reclutado por la Luna. El otro Hozuki se había acercado a ellos sin dudar tras el estridente llamado de la kunoichi, y poco después la misma ya anunciaba la llegada del amargado chico bestia. El moreno, tras asentir hacia Kazuma a modo de saludo, miró por sobre su hombro para notar al emocionado can acercarse al trote. Soltó un suspiro como risa monosilábica cuando este se coló por su siniestra, obligándole a dar un pequeño paso corrector de balance, y estiró la diestra hacia abajo para acariciar su frente a la pasada. El crecimiento de Koromaru era la señal más obvia del pasar del tiempo, cada vez que una u otra tragedia terminaba por alejar a su viejo compañero y rival. Y no necesitó volver a espiar por sobre el hombro, pues sus pasos solitarios y decididos eran suficientes para anunciar su llegada.

Un golpe con el hombro, y una sonrisa oculta bajo la sombra de un extraño casco. — ¿Te lastimaron los cabezazos? — le murmuró, y dio una palmada en la espalda tras su pasar, empujándolo apenas para devolverle el saludo. Por un instante pensó en adelantarse unos cuantos metros para alcanzarle, ponerle al tanto de los bizarros misterios de este mundo; pero la realización de un sepulcral silencio le congeló en el sitio. Silencio por parte exclusivamente de los mayores, claramente, pues los jóvenes de la aldea seguían conversando en pequeños grupos como el propio, cuestionándose el propósito de la reunión. Aquellos de admirable experiencia yacían impolutos cual estatuas, y comenzaban a adoptar cierta formación organizada. Para no dejar fuera a la normalmente despistada Metsumi, le dio un ligero codazo, y se irguió con el cuerpo totalmente recto. Brazos a los lados junto al cuerpo, frente en alto, y labios sellados. Un joven inoportuno se acercó por detrás preguntando para qué habían sido citados, a lo cual Akira respondió chistándole por lo bajo, sin darse el lujo de dedicarle una mirada. La ceremonia daría comienzo.

Las puertas del ostentoso edificio frente a ellos se abrieron, dando paso con su enorme envergadura a una mujer joven y de pequeño porte. Se trataba de la mismísima Daimyo de la Luna, aquella que a tan temprana edad se encontraba coronada por la más alta jerarquía nacional, y reconocimiento mundial. Asociada a lo espiritual, su reputación le antecedía literalmente con el aroma a incienso, detalle que quizás había ayudado en gran parte al promulgar de su fama. Y tras ella, la única escolta posible para tal figura: Yamanaka Izuna. Se veía más sobrio aún que la vez que Akira tuvo el honor de estar en el mismo salón de su trono, dejando claro de manera implícita que en esta ocasión no soltaría bromas ni la más mínima de las sonrisas. Al igual que aquella vez, el moreno mostraría el respeto protocolar que la figura se merecía, llevando el puño al corazón al igual que el resto de los shinobis allí presentes.

Mantuvo la postura, pues las grandes presencias no cesaban su llegada. Ensimismado en el evento, no se percató de aquella persona que le dirigía la palabra a la pelirroja junto a él, y en cambio dirigió la atención a la pareja que se abría paso a su derecha cercana. Los dos grandes de la Luna atravesaron el mar de gente, pasando junto a Kio, y subiendo las escalinatas para sumarse a los grandes líderes. La suma de grandezas en un mismo sitio le provocaba un escalofrío en la espalda, que incrementaba ansioso por saber qué dirían, y quién sería el primero en romper el silencio de la medianoche.
Estadísticas:
  • Fuerza : 50
  • Resistencia : 40
  • Agilidad : 50
  • Espíritu : 51
  • Concentración : 50
  • Voluntad : 40
Chakra : 231
Inventario:
  • Banda ninja de Getsu — Cocida en el pectoral izquierdo
  • Comunicador — En el oído derecho
  • 2 Tonfas Metálicas — A cada lado de las costillas
  • 4 Píldoras del soldado — Bolsillo en el pecho
  • Tantō — Espalda a la altura de la cintura
  • Puños americanos — En cada bolsillo del pantalón
  • 3 Kunai con hilo enrollado — Colgando del cinto del lateral derecho
  • Pergamino de almacenaje — Baja espalda
    • Recipientes de ADN
    • Respirador
  • Pergamino de invocación — Baja espalda
  • Estuche pequeño — Muslo derecho
    • 3 Kunai con sello explosivo
Resumen de Acciones:
- Saluda a Kazuma y acaricia a Koromaru.
- Susurra a Kio y le da una palmada al paso.
- Se mantiene en silencio y forma recto al notar la actitud de los Jounin.
- Codea a Metsumi.
- Saluda al Tsukikage.
- Se mantiene expectante.
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Kazuma Hozuki
Getsu Chunin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Kazuma Hozuki el Dom Jun 24, 2018 7:00 pm

Recordando a los caídos
Getsugakure no SatoInmediacionesVerano
Era grato de algún modo ver a todas aquellas personas con las que había perdido contacto en los últimos meses, volverse a encontrar con compañeros cuyo paradero había sido incierto durante tanto tiempo le traía una calma espectacular, por primera vez en mucho tiempo su alma recibía cierto descanso. Met seguía siendo tan jovial como siempre, alegre y siempre sonriente, con ese espíritu libre que tanto le caracterizaba. Por el otro lado estaba el moreno, aquel al que tuvo que enfrentar para ganarse su rango, y quien por supuesto lo hizo pedazos sin siquiera tener que hacer la gran cosa. Estaba feliz, de algún modo.

Los comentarios de Met fueron certeros y bastante contundentes, el Hozuki simplemente comenzó a reír por lo bajo, de verdad era grato volver a verla después de tanto tiempo. —Sí, Akira-kun se encargó de examinarme, digamos que no salió muy bien, pero supongo que me lo he ganado. —Seguía dudoso y sus palabras eran tan ciertas que dolían. —Me he tomado un pequeño descanso, no tenía planeado salir de casa en un tiempo, pero llegó el citado y pues eso. —Contestó a la pelirrojo, siendo totalmente sincero con la chica. Kazuma tenía poca idea sobre lo que significaba la reunión y parecía que nadie sabía realmente que hacer en el lugar.

Pronto un canino hizo acto de presencia, en un principio no logró reconocerlo, pero conforme el tiempo pasó supo de quien se trataba. No recordaba su nombre realmente, incluso no recordaba si el chico lo había mencionado del todo, pero sabía perfectamente quien era. Levantó la cara en busca del chunin, aquel quien lo venció y le dio un consejo que había llevado grabado en la frente. Lo buscó de un lado a otro, hasta que creyó haberlo encontrado, tal y como suponía, había cambiado. Su aspecto era distinto, mucho más sobrio que antes, e incluso podía catalogarlo como oscuro, pero no tuvo demasiado tiempo para pensar.

Kio pareció acercarse al grupo y Kazuma entendió que posiblemente era conocido de ambos, que pequeño era el mundo después de todo. La actitud del hombre perro fue extraña, parecía tener un lazo mucho más cercano con el moreno que demostró a base de un pequeño choque de hombros. De algún modo todo siguió su curso y pronto se vio obligado a cambiar su actitud, pues el misterio parecía estar a punto de ser resulto para todos, o de menos eso quería creer.

Los citados a tan maravilloso encuentro comenzaron a tomar una especie de formación desconocida, Akira fue el primero en percatarse y pareció avisar a Metsumi, Kazuma simplemente los imitó, colocándose en fila, un tanto nervioso, pues las formalidades nunca habían sido su fuerte. Adoptó la misma pose que todos los demás, acuñando ese silencio incómodo, ese silencio impoluto que todo mundo había aceptado como parte de sí mismos. Las puertas se abrieron para dejar ver a una mujer que todo mundo conocía, aunque muy probablemente pocos habían tenido el placer de conocer en persona. La mujer mandada por los dioses para gobernar la luna, la Daimyo de su querido país.

A su lado el hombre más enigmático de la villa, una persona cuya sobriedad nunca antes había sido vista, no recordaba evento alguno en el que tuviera el placer de ver a aquel que era líder de las fuerzas militares de su villa, Izuna Yamanaka era un misterio para todos, o eso quería creer, su sola presencia inspiraba cierto aire extraño que era incapaz de describir. Estaba ante el líder de la aldea, y aun así no solo sentía como tal, quizá era su falta de contacto con su pueblo, pues era bien sabido que sus apariciones públicas o eran nulas o muy contadas, Kazuma se consideraba nuevo en el mundillo, se sentía como un niño de intercambio en una aldea lejana, donde desconocía incluso a aquel que decía gobernarlos a todos.

Imitó una vez más al moreno, llevando el puño al corazón tal y como todos los demás, un sentimiento nacionalista lo invadió, de verdad pertenecía a ese lugar, era miembro de una milicia grandiosa y sabía que sus aspiraciones estaban más claras que nunca, moriría por aquella isla si el destino así lo quería. Moriría por todos y cada uno de aquellos a quienes consideraba cercanos.

El eventó avanzó y se percató de la llegada de una mujer extraña, una que se colocó cercana a su prima pelirroja, fue incapaz de distinguir si habían hablado o no, simplemente estaba ahí a su lado, ¿Met ahora era tan famosa? Quizá había cambiado más allá de lo que parecía. Regresó entonces los sentidos para mirar como cada vez más hombres de importancia aparecían, abriéndose paso entre aquellos quienes tenían el placer de estar ahí parados para rendirles tributo, a muchos ni los conocía, pero suponía que era normal. Simplemente aguardó, tenía curiosidad por saber qué es lo que estaba pasando.
Cosas:
Técnicas
—.
Stats
  • Fuerza : 22
  • Resistencia : 30
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 30
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 140

Estado de Kazuma
Chakra al 100%: Descansado y en perfectas condiciones. Puede pelear con todas sus facultades físicas.
Inventario:
Inventario total:

—Bandana ninja de Getsugakure (- kg).
—Tsukihana no manto (- kg).
—2 estuches medianos (- kg).
—2 estuches pequeños (- kg).
—Mochila (- kg).
—Cantimplora (- kg).
—Bolsa de dulces (- kg).
—Capa impermeable (3.5 kg).
—Respirador (0.1 kg).
—Mecanismo de kunai oculto (0.1 kg).
—Comunicador (1 kg).
—12 kunais (3 kg).
—15 shurikens (0.75 kg).
—Tantō (1 kg).
—2 bombas de humo (0.4 kg).
—5 alambres ninja (5 kg).
—11 senbons (0.11 kg).
—Sello explosivo (0.1 kg).
—Lanzador de agujas (3 kg).
—2 píldoras del soldado (0.02 kg).

Peso total: 18.08/60 kg
.

Estado del inventario:
Mochila — Espalda.
—Respirador.
—Tsukihana no manto (Puesto).
—Capa impermeable.
—Cantimplora.
—4 alambres ninja.
—Bolsa de dulces.
Estuche mediano izquierdo — A la altura de la cintura, en la espalda.
—2 píldoras del soldado.
—Comunicador.
—2 bombas de humo.
—Sello explosivo.
—1 kunai.
—6 senbons.
Estuche mediano derecho — A la altura de la cintura, en la espalda.
—15 shurikens.
Estuche pequeño — Muslo izquierdo.
—5 kunais.
Estuche pequeño — Muslo derecho.
—5 kunais.
Lanzador de agujas — Cargado totalmente, brazo izquierdo (5 senbons).
Mecanismo de kunai oculto — Cargado, en la derecha.
Alambre ninja — Enredado alrededor de la cintura.
Tantō — Colgado sobre la pierna izquierda, a mano de su diestra.
Bandana Ninja — Sobre el cuello.
Resumen de acciones:
—Intercambia un par de palabras con el grupo, especialmente Metsumi.
—Tras los saludos adopta la misma posición de Akira en final, rindiendo honor como es debido.
—Se percata de la llegada de Kaede con Metsumi, aunque no es capaz de saber si hablan o algo, simplemente regresa su atención al evento.
—Mantiene el orden, ante todo, esperando palabras de una vez por todas.
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Nakurusaki Metsumi
Getsu Genin

Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

Mensaje por Nakurusaki Metsumi el Lun Jun 25, 2018 4:53 pm

Recordando a los caídos
METSUMI
Getsugakure no satoPlaza centralVerano 7 DD
El transcurso, silencioso e inevitable, comenzaba a apoderarse del ambiente a medida que los encuentros ocurrían. Rió levemente ante el comentario de su primo, pues en cierto modo sabía que su confianza era poca, y que probablemente lo habría hecho mejor de lo que él pudiese relatar o imaginar.

Lástima que los descansos duran poco.— Aseveró, acotando como última frase al pelirrojo, una vez este hubiese finalizado sus palabras. Y seguidamente observaría al Ninken que anteriormente había llamado con afán, quien gustoso se dirigía a la posición de los shinobis meneando su cola y posicionándose entre el moreno y ella. Soltó por unos momentos la mano del albino, a medida que este recuperaba equilibrio producto de la intervención del can. Y llevó esas mismas manos hacia el suave pelaje de Koromaru, recurriendo inicialmente su cabeza para pasar posteriormente al lomo, desordenándole los pelos. —Qué grande, Koro-chan. ¡Qué lindo! — Emocionada, sonreía embobada deleitándose con los ruidos que este hacía.

Y hubiese continuado, de no ser porque su amado le advirtió, con un ligero codazo, que ahora los shinobis circundantes tomaban posiciones más serias y, por ende, ellos no debían destacar como algo negativo. Se irguió de inmediato, alzando la vista al frente y posicionando ambas manos a sus costados, rígidas. Tragó saliva, atenta a lo que debería suceder a continuación. Pudo escuchar, entre medio, la voz de un hombre acercarse hacia ellos y preguntar la razón de porqué se encontraban allí. —No, pero pronto lo sabremos.— Susurró, manteniendo su vista al frente, ya en fila.

La grácil silueta de una muchachita se asomó entre el paraje oscuro, iluminado únicamente por la bendición de la luna, aquella que parecía cubrir sus cabellos y telas con dedicación. A juzgar por el paso que dejaban los shinobis que se encontraban cerca, y quien le acompañaba directamente, pudo reconocer que se trataba de la Daimyo de su país. Sus orbes la observaron, contemplativos, sin poder describir del todo la belleza que irradiaba, irreal. A su lado encontraría al Yamanaka que, al igual que la diosa, jamás había visto en persona además de retratos y menciones. Dos entidades poderosas se encontraban juntas, algo que lograba inquietarle lo suficiente como para volver a tragar saliva. Al menos, se encontraba junto a quienes consideraba cercanos, y aquello mermó levemente su ansiedad.

Antes de observar a más entidades dirigirse hacia las escalinatas divinas, la silueta bien marcada y dotada de la médico haría aparición, destacando su hermosa cabellera rosada. Haría contacto visual con ella, realizando una pequeña reverencia al notar que se acercaba a su posición. Hacía un tiempo que no la había visto, aunque no demasiado para su suerte. Si bien no conocía demasiado a la Kiriana, sí le había ayudado en mútiples ocasiones. Y su presencia —para su suerte— le calmaba.

Escucharía el comentario que lanzó al hilo, a medida que se posicionaba cerca para observar a los grandes líderes bajo el campanario. —¿Eh? N-No creo, Kaede-sama... — Intentó callarse, emitiendo apenas aquellas frases de sus labios, a medida que intentaba controlar el carmín de sus mejillas. Normalmente hubiese reaccionado algo más efusivo, pero aquello sería inoportuno, indeseado. Apretó sus labios, continuando con sus orbes al frente.

Y allí, por su lateral derecho, encontraría a Kobayashi, el hombre de temibles y rudas facciones, aquel que con su aura lograba poner de rodillas a la mayoría de los asistentes. El que no parecía demostrar debilidades, aunque si se le conocía algo más, podría llegar a manifestar algo llamado sentimientos. Así lo creía, luego de ver cómo pasaba hacia un costado de Kio para dar un golpe similar a lo que este había ofrecido al moreno. Sonrió levemente, notando la relevancia que su superior le daba al chico bestia. Por el rabillo de su mirada notaría a Koromaru, sin saber precisamente si él se quedaría a su lado, o se iría con su compañero.

Pero algo más logró capturar su atención. Alguien que, al verla, sentiría cómo su corazón se aceleraba ligeramente. Portaba trajes distintos a la vez anterior, y sin embargo lograban resaltar —si cabía la posibilidad— aún más su belleza y elegancia. Blanquecinos y finos, el vestido que portaba sólo contrastaba para realzar la elegancia de las piezas metálicas que, cual destello divino, realzaban su pureza. Sabía que aquellas piezas habían sido esculpidas por sus hermosas manos, aquello era notorio. Mibarashi se alzaba por las escalinatas con gracia, recta, firme.

Sonrió, inevitable. — Keiko-sama... — Susurraría, sintiendo que el carmín en sus mejillas ya era evidente. Nunca dejaría de admirar su elegancia, ni tampoco su alma. Distraída en ella cual adolescente enamorada, no se percataría del avance del tiempo. Aguardaría, sin apuros, el siguiente movimiento de sus superiores.

Pero entre la dicha y espera, alguien faltaba. Si lo miraba en retrospectiva, lamentaría el no haberse dado cuenta antes.

Estadísticas:
  • Fuerza : 20
  • Resistencia : 30+10 [Sanbi]
  • Agilidad : 30
  • Espíritu : 21
  • Concentración : 30
  • Voluntad : 30
Chakra : 211

Inventario:
  • Estuche pequeño — Sobre muslo derecho
  • 4 Kunais— Dentro de estuche
  • Estuche pequeño —Sobre muslo izquierdo
  • 2 Bombas de humo, 3 Shurikens — Dentro de estuche
  • 2 bolsitas explosivas, 6 Makibishi, 4 hilos ninja, 2 píldora de soldado, 3 sellos explosivos — Estuche grande en cintura, abertura lateral
  • 1 Comunicador —Oído derecho
  • 1 Katana —Ajustado en correa a la espalda, mango hacia derecha
  • Tsukihana no manto —Cubriendo espalda
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Re: [Trama Getsugakure] Recordando a los caídos.

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