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Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

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Senju Rinji
Senju Rinji

Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Jue Jul 19, 2018 11:58 pm

Toda buena historia debe ser contenedora de una gran aventura. Debe resguardar innumerables secretos en metáforas bien elaboradas y difíciles de comprender. Pero principalmente, debe ser narrada con sumo detalle y cuidado, para que todos puedan comprender que tan compleja es. Mucho me temo que, quizás, no estaban preparados para este gran encargo. Debo admitir que los vi demasiado novatos para mandarles a cazar a una presa de tales cualidades, pero aún así, estoy convencido de que podrán lograrlo.

Aquella mañana Rinji levantó más temprano que de costumbre. El sol aún no hacía su aparición en el escenario levantando el negro telón de la noche. Alistó con lentitud y paciencia una gran bolsa. El nerviosismo desaparecía cada vez que guardaba un elemento en ella y en su mente repetía “Esto servirá por si…”. Lo cierto es que estaba consciente de la desventaja que poseía para poder afrontar este desafío. A diferencia de su compañero, Seijuro, quien también participaría en esta aventura, ni siquiera poseía un equipaje donde llevar correctamente sus armas, aquellas extrañas ajugas que utilizaba para la neutralización de extremidades. Tampoco poseía abrigos cómodos, ni comida que brindara aumentos de temperatura o de la presión arterial.

El fuego ardía tenuemente en el hogar, iluminando muy poco la habitación. Rinji había ubicado todas las cosas sobre la cama. Desde que había llegado a la aldea dormía en aquel cuarto de tres metros por dos. Pequeño, pero acogedor, demasiado acogedor. Una pequeña estufa a leña y una cama bastaban para que el pelirrojo se sintiera cómodo, aunque el diminuto espacio permaneciera desordenado la mayor parte del tiempo. – Ah… - Suspiró con aspereza y retiró con sumo cuidado del fuego, protegiéndose la mano con un guante de cuero, un jarrón de acero, recipiente para un té de manzanilla caliente que ya estaba listo. El calor de la bebida acarició su rostro y destruyó el frío que le aprisionaba.

Un recipiente con manzanilla, para preparar una bebida caliente de ser necesario. Semillas de café y pimienta, además de bolsas de sal, para soportar mejor el frío. Menta, para aliviar el mal estomacal que puede producir la exposición a bajas temperaturas por mucho tiempo, algo que aprendió de su padre, quien también era un médico. Y, finalmente, ropa abrigada, abrigos de pieles que les había prestado aquel tabernero, quien además les había entregado el encargo. No hemos mencionado el mapa, pero sí, lleva uno guardado entre las prendas que llevará recubriendo su cuerpo, al igual que las armas, ocultas en un bolsillo de estos. – Espero no olvidarme nada… No llevo comida, no tengo realmente… - Pensaba observando todo lo que estaba dentro de la bolsa. ¿Cuántos días tardarían en encontrar a aquella persona? No lo sabía, estaba preocupado.

Hace unas noches atrás, un hombre había violado una de las principales reglas de la aldea, o por lo menos la primera que escucharon los jóvenes cuando fueron recibidos. En el interior de Yukigakure no se puede asesinar a nadie, no se puede manchar el blanco puro de la nieve con el tinte rojo de la sangre. Al Yorukage no le gusta y lo que él decía estaba dictaminado y tallado en sagrada piedra. Este hombre había traicionado a la ley y, posteriormente, se había marchado de la aldea. Había un alto precio por su cabeza, pero el crimen no parecía estar a la altura de la recompensa. Matar una persona era un delito, claro estaba. Sin embargo, el tabernero parecía tener algún asunto personal con aquel hombre, en cuanto estaba dispuesto a pagar una suma tan grande de dinero por traerlo con vida, y sobre todas las cosas, con todas sus pertenencias intactas.

Rinji dejó el jarro de metal al lado del hogar. Frotó con energía sus manos y se dispuso a terminar de guardar las últimas cosas para, finalmente, partir al lugar de encuentro que había acordado con Seijuro antes de dormir. Seguramente este último no deseaba verle la cara tan temprano y por eso tomó la decisión de marcharse solo hasta ese lugar, la entrada a la aldea.

Los primeros rayos del sol surgieron por el horizonte, logrando que la blanca nieve comenzara a brillar con su característico esplendor. Rinji caminó por las calles de la aldea tranquilamente, cargando una bolsa precaria a sus espaldas. Al llegar a la entrada, pudo observar que su compañero ya se encontraba en aquel lugar. – Lamento la demora. ¿Estas listo? – Le preguntó. – Por lo que nos ha dicho aquel tabernero, ha emprendido marcha hacía la entrada del país hace una noche. Nos lleva la ventaja, pero no por eso podemos apresurarnos, nos esperan tierras complicadas, ya las conoces. Además, no creo se atreva a enfrentar a los guardias sin un plan. – Acotó. - ¿Traes todo lo necesario? – Volvió a preguntar. En su tono de voz se denotaba cierta preocupación. Normal, después de todo era la primera vez que le encomendaban capturar a un asesino.


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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Vie Jul 20, 2018 1:05 am

Sentando en el suelo y recargado sobre la pared de la entrada, Seijūrō trazó una línea en la tierra con el dedo. Si los rayos del sol tocaban dicha línea antes de que Rinji llegara a la entrada, el pelirrojo iría todo el camino con la nariz sangrando por hacerlo esperar tanto tiempo. Aunque se escudaba tras la impuntualidad, lo cierto era que no necesitaba una excusa para romperle la cara de vez en cuando, a los golpes quizás se le fuera esa actitud que continuaba cargando tras abandonar Konohagakure.  

Escupió a un lado del suelo, mientras tanteaba el pequeño estuche amarrado en su pierna derecha, el cual era el contenedor de un pequeño puñado de armas que solía combinar con su estilo de combate. Desconocía la complejidad de las habilidades de la presa, sin embargo Seijūrō siempre cargaba con una cuota de fe en las habilidades que aprendió de su padre.

Tanteó nuevamente el estuche, asegurándose de que estuviera bien amarrado antes de proseguir y hacer lo mismo con la pequeña bolsa de tela gris a un lado. La misma llevaba un poco de comida para sobrevivir al mal tiempo, pues tenía entendido que su compañero cargaría con bebida caliente y demás cosas que vaya a uno a saber qué efecto tendrían en la intemperie. Rinji era el más familiarizado en medicinas, aunque su mentor no pudiera curar ni a un puto tullido —o tal vez su padre era la excepción a la regla en esta ocación— tenía algo de confianza puesta en el lastre optimista que no pudo quitarse de encima durante todo el viaje y posterior estadía en la aldea.

Apúrate. Un poco más. —Susurró cabizbajo, cuando vislumbró la figura del pelirrojo acercándose. Los tenues rayos del sol paulatinamente iban avanzando, acercándose a la línea que dibujó sobre la tierra. Chasqueó la lengua al tiempo que se ponía de pie, pues esta vez no podría partirle la nariz.

Sujetó la bolsa antes de colgársela en la espalda y quitarse la tierra del abrigo que lo mantenía cálido y, al mismo tiempo, ocultaba las virutas de hierro.

No, todavía no estoy listo je, je, je. Llegué temprano para decirte que aún me faltan cosas por arreglar je, je, je. —Contestó componiendo un tono infantil y algo idiota, como si le faltaran varios puntos a su cociente intelectual—. Dime que no vas a preguntar estupideces todo el día.

Suspiró. Tenían un trabajo duro por delante por la gracia de Rinji de aceptar trabajos de un tabernero. Aunque la primera regla de toda aventura dice que te dirijas a la taberna más cercana para obtener alguna misión de un simpático y gordo tabernero, podría haberla ignorado una semana más o dos.

Llevo lo que tenía al alcance de la mano, ni más, ni menos. Mira esta puta tela, sabrán los dioses cuántos años tiene. No me alcanzaba para otra cosa mejor, aunque tiene pinta de que aguantará. —Dijo arqueándose de hombros—. Supongo que lo primero será buscar alguna huella, rézale a la deidad que más te guste y pídele que no se hayan borrado en la noche, porque si no, compañero mío, vamos a estar más que jodidos.
 
 

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Vie Jul 20, 2018 2:07 am

El camino parecía hacerse eterno. Las tormentas de nieve nublaban toda posible visión. El pelirrojo alzaba su vista hacia adelante y no veía nada más que nieve cayendo. El fuerte viento cortaba su rostro y le impedía mantener la vista fija en cualquier lugar que quisiera. Los empujaba hacia atrás, los hacía retroceder y les dificultaba el avanzar. – Seijuro… - Murmuraba, pero este seguramente no le escuchaba, caminaba varios metros más adelante que él. Era más fuerte, tenía más fuerza de voluntad incluso. Rinji estaba mal por lo que había acontecido, por haberse marchado sin decir adiós y eso le impedía continuar. Hubiera desfallecido en aquella tormenta, pero constantemente su compañero le obligaba continuar. Quizás si él no hubiera estado en aquel camino hacia la aldea de Yukigakure, hoy no estaría con vida, a punto de embarcarse a una nueva aventura esas hostiles tierras.

Bufó cuando el castaño se burló de él. – Estúpido. – Le contestó. Su tono de voz frío delataba que le había molestado. – Date cuenta de que estoy nervioso. No me apetece nada volver a esos caminos y mucho menos padecer esas tormentas, sin embargo, el dinero no nos vendrá mal, necesitamos sobrevivir. – Acató. Ciertamente desde que habían llegado a aquella aldea, no habían hecho nada más que malgastar todo lo ahorrado que habían transportado desde el país del fuego, con suerte, puesto que la mayor parte de sus pertenencias habían sido robadas por los invasores.

El Senju comenzó a caminar fuera de la aldea. No tardó en comenzar a correr. Si tenía que recuperar tiempo perdido era mejor hacerlo ahora, temprano por la mañana. El salir apenas amanecía les brindaba la oportunidad de viajar seguro una cierta cantidad de tiempo, hasta que los renegados comenzaran a poblar los asentamientos en el desierto. Las palabras de su compañero comenzaron a marcarse en su mente como fierro caliente en la piel de un caballo. Las tormentas eran fuertes, por lo que era prácticamente obvio que, si aquel sujeto entraba en una de ellas, su rastro se perdería de inmediato. – Puede que ya estemos jodidos. Si aquel estúpido se ha aventurado de noche, las tormentas nos borrarán el rastro. Solo esperemos por que no lo haya hecho aún. – Menciono el pelirrojo mucho tiempo después de haber salido de la aldea, cuando ya no estaba molesto por la reacción de su camarada.

Cada uno nace con una habilidad especial. Algunos ni siquiera poseen habilidades especiales y son quienes más difícil la tienen en este mundo repleto de guerras y muerte. El Senju había nacido con el poder de controlar la naturaleza, la vegetación, hacerla crecer a su antojo. Su compañero tenía la habilidad de controlar los metales, no, más avanzado aún, los campos electromagnéticos. El Senju había estado estudiando un poco acerca de eso, entendía poco y nada, pero poco a poco adquiría más información sobre el área. Pero… ¿Qué pasa cuando necesitas habilidades que no posees? Y he aquí uno de los grandes problemas, que obligaron al pelirrojo a detenerse en seco, cuando comenzaba a correr en territorios donde los las grandes rocas empezaban a hacerse presente. – Esto es estúpido. – Bufó con ira. – Hemos salido un día atrasados, muchas personas podrían haber salido de la aldea en ese tiempo. Según este mapa, este lugar donde inician las rocas enormes está en el centro, por lo que es un lugar donde debe pasar si o si para ir a la salida del país, pero… ¿Cuántas personas crees que pasan por este sitio al día?... Yo no sé leer rastros, ni saber la frescura de estos. ¿Tu tienes alguna idea? – Preguntaba, al borde del cabreo.

Habían estado viajando desde el amanecer y ahora mismo se aproximaba el mediodía. La nieve brillaba con plenitud. El viento soplaba fuerte, pero no alzaba ninguna tormenta, no en donde se encontraban. Rinji comenzó a tantear las grandes piedras y a observar una por una, como si de esa forma pudiera encontrar alguna pista. Estaba totalmente extraviado, intentando tranquilizar sus pensamientos para poder encontrar una solución.


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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Vie Jul 20, 2018 3:04 am

¿Y qué? Fuiste tú quién aceptó la misión, me importa muy poco si estás nervioso o no. La próxima vez tómate un momento de reflexión para pensar si estás preparado o no para volver a ese desierto blanco. —Le espetó sin un ápice de cordialidad. Poco le importaba a Seijūrō si su compañero estaba preparado o no, seguro de sus habilidades o nervioso hasta el punto de flaquear a cada paso como si sus piernas estuvieran compuesta de una sustancia gelatinosa. Claro, mientras el viaje durara. Si contaban con la habilidad suficiente y la gracia de alguna diosa benevolente, más le valía a Rinji no dudar cuando el momento de combatir por su vida llegara. Y más le valía a él mismo estar seguro de sus acciones. Por mucho que se mostrase con aires de grandeza, tenía casi la misma experiencia.

La expedición comenzó con Rinji comandando el muy reducido grupo. Ambos especialistas en Ninjutsu, uno más versado en el manejo de armas, y el otro en valiosas habilidades curativas. Si alguno de los dos hubiera nacido con un olfato más agudo de lo normal, se encontrarían en mejores condiciones. Seijūrō creyó que no faltaría mucho para estar hundidos hasta el cuello de mierda.

¿Con este clima de mierda? Nadie en su sano juicio saldría al exterior. Pero algo me dice que esta aldea está llena de lunáticos con más sed de sangre que de mujeres, o tal vez hombres, o ambos al mismo tiempo. Depende de qué tan depravado sean. —Contestó tras detenerse y ver el colapso nervioso que estaba a punto de darla a Rinji.

Se cruzó de brazos y negó con la cabeza un par de veces. Definitivamente todo el asunto era estúpido. La idea de partirle la nariz cada vez era más tentadora, pero se contuvo las ganas de cerrar el puño, aprisionarle el cuello con la otra, y destrozarle el rostro hasta que sus falanges comenzaran a romperse y los metacarpianos a fracturarse.

Un día de estos, Rinji, te vas a ahogar en un vaso de agua. Con tanta mala suerte que no será agua, sino meados de perro. —Le auguró—. Dame el mapa. No soy experto, pero a ver, que no somos tan estúpidos para no conocer los puntos cardinales. Bueno, no sé tú.

Tomó el pedazo de mapa y lo observó. La aldea en la cual habitaban apuntaba hacia el norte, por evidentes razones que cualquiera sabría discernir.

La aldea se encuentra en esa dirección. Ese es el norte. Por lo tanto aquel lado es el oeste, y aquel, el este. —Informó apuntando con el dedo un punto cardinal a la vez—. Así que ya podemos descartar un sector del mapa. Sabemos que tomó aquella dirección, el sureste, rumbo al Valle de la Muerte. Pedazo de nombre para esta misión, ¿no crees? —Bromeó como de costumbre.

» El informe dice que planea abandonar el país, pero por el rumbo que tomó, no planea irse de vacaciones al país del Rayo, ¿y quién lo haría? Así que nos quedan dos posibilidades. La primera: el país del Fuego. Muy poco probable para la calaña de ese hijo de puta. La segunda: el puerto. Un lugar lleno de piratas. Si yo fuera él, la opción de unirme a una tripulación, emborracharme con ron, saquear, y follarme a cuanta puta se me cruce en el camino, me sabría muy tentadora. Así que puedes comenzar a salir de ese pequeño vaso, pequeño hijo de puta de pelo rojo, y ponte en marcha de una buena vez, que si este frío sigue, no me voy a encontrar el miembro cuando vaya a mear.
 

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Vie Jul 20, 2018 4:02 am

Suspiró cuando el castaño tomó el liderazgo del grupo y con ello, el mapa que llevaba Rinji entre sus pertenencias. En cierta forma le aliviaba cuando Seijuro se hacía cargo de la situación, tenía mejores ideas y realmente sabía desenvolverse solo en este mundo tan alocado. Se sintió totalmente avergonzado cuando este hizo una referencia a no conocer los puntos cardinales, estaba claro que los conocía, era una enseñanza básica dada en la academia ninja. Nadie en su sano juicio entrenaría ignorantes y estúpidos en la academia para que salgan a morir en su primera misión. Aunque en ocasiones si había casos especiales, de gente que era incapaz incluso de hacer dos técnicas seguidas, pero esos eran realmente casos extraordinarios. Hasta ahora, no había conocido ningún caso de tal inutilidad. ¿Realmente existirían?

-Ciertamente, dudo que el País del Rayo tenga buenos lugares para vacacionar, menos para criminales. Y estando el País del Fuego bajo su control, dudo mucho que exista alguna diferencia. – Contestó. Por unos instantes no se reconoció. Realmente había tomado las acciones del castaño como algo positivo, algo que debía practicar y aunque costara, adaptarse al hecho de que ya no era su hogar, de que esa tierra había sido masacrada y de que, aunque algún día volvería a ella con el propósito de liberarla, no podía hacer nada para evitar cualquier desastre que ocurriera en su interior. Después de todo, era muy débil e inexperto, si hasta el comandar una simple misión de rango C le estaba costando un cojón y medio. – Pero… - Protestó. – Según el tabernero, el puerto no es un lugar donde cualquier persona se sienta cómoda. Los viajeros que llegan allí generalmente son mal vistos, otros asaltados y otros asesinados apenas tocan tierra. – Prosiguió. – Si este sujeto va hacía ese lugar, significa que quizás es parte de esta mugre de gente. – Afirmó. – Y realmente no sé si estamos preparados para una pelea en masa… - Pensó.

Rio ante el comentario del castaño. Realmente le había tomado desprevenido. El Senju no era tan abierto para las bromas, generalmente se comportaba como un caballero y siempre hablaba con seriedad, se le daba mal ser gracioso. Seijuro en cambio tenía esa cualidad, casi nata, de hablar estupideces graciosas a cada instante. – Bien, en marcha, no quiero enterarme de tus problemas de virilidad. Y gracias... Por un momento casi pierdo la cordura, no sé que haría sin ti. – Intentó chistar.

El valle de la muerte. Anteriormente el castaño había chistado sobre su nombre. Realmente no le hizo ninguna gracia. Luego de renegar y abandonar el País del Fuego, tuvieron que soportar las grandes tormentas de ese lugar, ni hablar del extraordinario frío que sufrieron. La hipotermia era una de sus principales amenazas, por suerte esta vez iban preparados, antes no tenían ni para poder beber un café caliente. Y es que en estas épocas la vida es dura, gracias a Dios Rinji había sido consciente y había gastado un poco del dinero sobrante en granos de café, pimienta, sal y otras hierbas. Su compañero sin embargo… Prefería el alcohol. Aunque ahora mismo, este sería un buen compañero contra el frío, pero no un aliado en combate.

Las horas transcurrieron de prisa. Se adentraron lo más pronto posible en el valle de la muerte, se dieron cuenta de que ya estaban en la boca del lobo cuando los fuertes vientos incrementaron su fiereza y la nieve comenzaba a nublar la visión. Hablar comenzaba a ser una misión realmente difícil y tener una visión de lo que acontecía a sus alrededores también. Deberían buscar un refugio pronto donde poder recuperar las energías y alimentarse. Eran aproximadamente las seis de la tarde y ya habían avanzado varios kilómetros, siguiendo el instinto del castaño. - ¡Seijuro! – Bramó. – Las ganas de mear no son el único problema, la tormenta es muy fuerte. – Acentuó. Era realmente complicado avanzar con visibilidad cero. – No quiero encontrarme a ningún enemigo con estas condiciones, debemos conseguir un refugio y pronto. – Esperaba que su compañero se detuviera, mientras tanto debía satisfacer sus necesidades y la blanca nieve fue la víctima. El viento cortaba endemoniado y el vapor se alzaba desde el suelo, consecuencia del amarillento líquido.

Había un problema. Frenar la marcha significaba que le estaban dando más tiempo a aquel sujeto para escapar. Si aquel hombre le había sacado un día de ventaja y ningún criminal se lo había cruzado, estaba a pocas horas de llegar al muelle. La única forma de alcanzarle y, sin evadir ningún peligro para sus vidas, era no frenar por la noche. Una completa locura. – Busquemos alguna zona rocosa, donde podamos refugiarnos de la tormenta unos instantes. – Comentó Rinji, hasta hablar era complicado por la fuerza del viento. Bramaba, bramaba anulando todos los sonidos posibles.

Dos enormes rocas se alzaban como bocas de dragones enfrentados. Negras como la misma noche. El sol pronto se comenzaría a ocultar por el horizonte, entonces el hermoso azabache las pintaría. Allí el viento golpeaba con fuerza la piedra, pero no penetraba a través de esta. La nieve dejaba de nublar la visión, era una zona despejada, creada por los mismísimos ángeles para los viajeros desafortunados. – Aquí está bien, ayúdame con esto. – Dos simples sellos de manos bastaron para que desde el suelo emergieran algunas ramas. Sí, una magia realmente. – Naturaleza, acude a mi socorro, bríndame tu protección y crece. – Rinji realizaba una pequeña plegaria a la tierra cada vez que una de sus técnicas naturales se manifestaba, y no, no estaba loco, él tenía su propia religión y eso le transformaba en alguien totalmente único. Aquella habilidad que había realizado le permitía crear una defensa decente frente a los ataques, más ahora simplemente había creado una pequeña pared de madera, incapaz de protegerles de nada, pero capaz de conceder el fuego. Bastaba con que Seijuro utilizara la electricidad, con la concentración suficiente para no electrocutarle. – El café nos mantendrá despiertos e hiperactivos. La sal, aunque asquerosa, nos subirá la presión. Es normal debilitarse con estas temperaturas y para quien no está acostumbrado, la presión baja puede ser un problema. – Comentó. – No dormiremos esta noche. Si lo hacemos dejaremos que se escape… Es una locura, pero… ¿Será divertido no?  – Comentó sarcásticamente.


Técnica:
MOKUTON: JUKAI HEKI (木遁・樹界壁, ELEMENTO MADERA: PARED DENSA DE MADERA)
Tras los sellos y apoyar las manos en el suelo, se crea un sinnúmero de ramas de madera que crecen a gran velocidad desde el suelo. La madera se entrelaza para formar una pared de un ancho de dos metros por dos, en forma de red, con una potencia defensiva fiable.
Postura de manos: Perro → Serpiente
Consumo: 17Ck para ejecutar.

82 - 17 = 65 Ck.

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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Sáb Jul 21, 2018 12:35 am

Puede que sí o puede que no, pero si analizamos los hechos, yo diría que sí. —Afirmó, creyendo que el criminal pertenecía a esa clase de persona—. Renegó de su aldea natal, así que no puede volver a esta o posiblemente se estaría jugando el cuello. Tampoco puede seguir en Yukigakure, porque acaba de romper la única regla de un lugar que parece depender de una sola persona para no caer en la anarquía. No puede ir al norte, ni tampoco al sur, o también se estaría jugando el cuello. En el puerto también corre peligro de muerte, pero si yo fuera él, probaría suerte con ese lugar, pues de sobrevivir me quedaría la opción de volverme pirata. Que de ser pirata a ser un criminal a pie, pues no hay mucha diferencia.

Tras decidir cuál sería el punto donde se dirigirían, tras pensarlo de forma analítica o por lo menos hacer el intento, el grupo emprendió nuevamente la marcha. Primero deberían transitar por el Valle de la Muerte de forma obligatoria, y enfrentarse a los inconvenientes que una vez tuvieron que sortear en su afán de encontrar una nueva aldea donde poder vivir. La primera vez lograron sobrevivir, pero en aquella ocasión no estaban dando caza a un asesino.

El tiempo era el segundo factor en contra, si bien los tres pasarían un mal momento por las fuertes nevadas, el objetivo llevaba algunas horas de ventaja que podían resultar fundamentales. No obstante, y un detalle a no olvidar, en el Valle de la Muerte habían distintos puntos donde shinobis más experimentados que ellos emboscaban a quienes contrariaban al líder de Yukigakure. Seijūrō esperaba que ninguno de ellos se les adelantara y cobrara la recompensa por el encargo, o todo sería por nada.

No se opuso ante la sugerencia de Rinji y, para variar, tampoco masculló algún comentario sarcástico. El frío parecía congelarle el ingenio, y la nula visión lo invitaba a buscar un refugio momentáneo. Al encontrar una cueva, se adentraron en la oscuridad de la misma.

¿No te sabes un credo para la diosa de las putas y el vino? Porque sería muy conveniente ahora mismo. —Comentó al tiempo que se frotaba los brazos, tratando de entrar en calor. Aprovechó las ramas que Rinji hizo surgir de la tierra, y las arrancó para usarlas como combustible para el fuego. Precavidamente se alejó de la pared para que ninguna chispa saltase al muro e incendiara la única salida visible de momento.

Juntó las ramas en el suelo y tomó un par de pedernales del sacó que cargaba en la espalda. Los raspó observando como las primeras chispas surgían e impregnaban las cercanías con sombras anaranjadas.  

¿Divertido? No tienes coño ni tampoco tetas, lo que sí tienes, es un concepto erróneo de la palabra diversión. —Reprochó tras prender el fuego. Se sentó cerca de este, tomándose ambas piernas y dejando que el calor lo reconfortada durante un momento. No recordaba otra ocasión en la que hubiera pasado una noche en peores condiciones, pero ya estaba acostumbrado a dormir donde fuera, si se quedaba quieto sin hacer nada, lograría descansar un poco a pesar de su compañero.
 

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Sáb Jul 21, 2018 11:53 pm

Como si en épocas antiguas nos remontáramos, las dos montañas enfrentadas simulaban la batalla de dos furiosos dragones con las mandíbulas abiertas. El pelirrojo las observó por unos instantes, como pudo, puesto que el viento golpeaba con fuerza su rostro. Se alegró de conseguir un refugio y de que lo hubieran logrado tan pronto, sin muchas dificultades. Una vez dentro de aquella cueva, la cual se encontraba dentro de estas “mandíbulas”, el Senju utilizó sus habilidades para que su compañero pudiera encender el fuego. Increíblemente el uso de la electricidad no le bastó para que las secas ramas que estaban formando una pequeña pared, ardieran. Recurrió a un método ortodoxo, que realmente desconocía que su compañero pudiera usar. – Vaya… Ni yo en el campo he podido aprender nunca a hacer fuego con dos piedras. Bueno, realmente deberían enseñarlo en la academia, pero que se puede esperar de estos tiempos. Educan soldados idiotas.– Pensó burlón, mientras acurrucaba unas cuantas rocas hacia el fuego para crear una fogata.

Dentro de la bolsa estropeada, el pelirrojo llevaba todo lo necesario para que, dentro de unas horas, sus energías y deseos de continuar bajo aquella fuerte tormenta, incrementaran. – Sabes… Cada uno es libre de tener su religión. Te aseguro que no me interesan en lo más mínimo las conocidas por este mundo, yo tengo mis dioses. Creo firmemente que también deben existir los de las putas y el vino, solo deberías intentar rezarles y en una de esas, te escuchan. – Le contestó con total seriedad, aunque realmente no estaba seguro de que deidades de esa índole fueran a existir, pero quien sabe. A su religión siempre la habían cuestionado, tachándola de simples habladurías y de herejes que se negaban a aceptar la verdadera religión, y aún así, a Rinji le había dado resultado siempre. Por lo menos su Dios nunca le había desamparado, ni siquiera en la gran invasión del País del Rayo. Río ante las últimas palabras de Seijuro. – Estaba siendo sarcástico… Será una noche dura – Reconoció.

Mientras comenzaba a preparar el café y el agua donde sería hervido, ubicando nieve dentro de un recipiente de acero que había llevado en la bolsa y colocando este sobre el fuego, el pelirrojo comenzó a contar una historia. – Mi padre siempre me contaba una historia. Decía que en los tiempos de mi abuelo, los ninjas eran realmente poderosos. Podían llegar a alcanzar el poder de las deidades y desafiarlas. Una pelea entre dos ninjas de esa jerarquía podía llegar a destruir una aldea solo con el chocar de sus puños. Al principio me lo creí, era mi cuento favorito para dormir… Pero ahora me doy cuenta de que exageraba, si realmente hubieran existido, seríamos un verdadero chiste para ellos. Si ni siquiera podemos controlar bien nuestra energía para saltar más de dos metros. – Las últimas palabras las contó entre risas, vertiendo el agua caliente en dos tarros de acero mas pequeños, donde ya estaba el café listo. – Bueno, ten. Te mantendrá caliente. – Comentó, seguidamente comenzó a preparar unas pequeñas “bolsitas” de sal, hechas especialmente con hojas. – Antes de apagar el fuego podríamos guardarnos unas rocas entre la ropa, seguro nos brindará calor por más tiempo. La sola idea de salir de esta calidez a la tormenta me asusta. – Acotó.

Una hora o dos de descanso bastarían para recuperar las energías necesarias para poder enfrentar la fuerte tormenta. Sin embargo, luego de que una hora transcurriera desde su llegada a aquel lugar, un ruido hizo despertar de la somnolencia que estaba castigando a Rinji. Varias rocas cayeron sobre la entrada de la cueva. – Sei… - Susurró. - ¿Quién está ahí? – Preguntó alzando la voz y adoptando de inmediato, una posición de guardia.


10 de Ck regenerado por descanso de 1 hora.


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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Dom Jul 22, 2018 12:56 am

Seijūrō puso los ojos en blanco al tiempo que suspiraba. A veces no sabía discernir si Rinji era demasiado inocente o demasiado idiota, aunque ambas cualidades perfectamente podían coexistir en una misma persona.

Es que tienes el ingenio muy agudo y no me doy cuenta cuando eres sarcástico. —Repuso con el doble de sarcasmo.

No recordó el momento exacto donde le pidió que le revelase lo que su padre le contaba antes de dormir, pero algún punto del día debió hacerlo, pues abiertamente el pelirrojo le mencionaba una anécdota del pasado. El frío tal vez estuviera jugando con su memoria a corto plazo.

Cuando niño, el tullido de mi padre siempre me decía « Seijūrō, somos asquerosamente pobres, sino te vuelves un shinobi nos moriremos de hambre.» así todas las noches. Mi sueño de volverme artista itinerante y ganarme la vida tocando la flauta, murieron. —En parte era exageración, pero la frase cargaba con una cuota de verdad. Su familia nunca fue de las más prestigiosas de Konohagakure, apenas les alcanzaba para sobrevivir con lo que ganaban dos personas, ni mencionar a lo que mutó la economía familiar cuando el progenitor quedó incapacitado de realizar misiones.

Sorbió un poco de café cuando estuvo listo, sin embargo dejó la sal para otro día. No alcanzaba a comprender el efecto positivo —si es que existía— que tendría al combinarlo con la bebida, pues lo único que pudo pensar sería en el asqueroso sabor que tendría de mezclarlos. Aunque sí siguió el consejo de Rinji, y antes de apagar el fuego, calentó algunas piedras que estuvieran en las cercanías para mantener el calor un poco más de tiempo.

La caverna quedó en completa oscuridad, pero aunque ninguno de los dos renegados de Konoha pronunciara palabra alguna, el sonido todavía permanecía en el interior. El ruido del viento en el exterior parecía helarle la sangre, no estaba seguro cuánto tiempo soportaría afuera estando a pie, y ni hablar de la posibilidad de entrar en combate con visibilidad nula.

El descanso de Seijūrō se interrumpió cuando escuchó el ruido de las rocas. Instintivamente se puso de cuclillas observando hacia la entrada, haciéndose a la idea del peor escenario posible en donde ambos tendrían que combatir por su vida, pues de alguna forma eso le ayudaría a que no lo tomasen de sorpresa.

Baja la voz, idiota. —Le susurró a su compañero, estaban a oscuras y no tenían la menor idea de qué o quién podía estar del otro lado. Seijūrō Escuchó un quejido en respuesta a la pregunta de Rinji, y acto seguido, un ruido seco como si un cuerpo acabara de caer al suelo por agotamiento. Lo siguiente que escuchó, fue la queda pronunciación de la palabra «ayuda». El castaño se quedó en la misma posición, indeciso—. ¿Qué hacemos? —Preguntó por lo bajo.  

 

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Dom Jul 22, 2018 5:58 am

El pelirrojo se mantuvo expectante. Por unos instantes sintió miedo de lo que pudiera aparecer desde la oscuridad que inundaba la entrada de aquella cueva, pero luego escuchó el ruido seco producto de la caída de una persona a la dura roca y, seguidamente, el pedido de ayuda, ronco y cargado de sufrimiento a causa del enorme frío. Rápidamente escuchó las palabras de su compañero. Que hacer, como proceder, eran unas buenas preguntas si pensaban que estaban en medio de una tierra salvaje, donde cualquiera podía aparecer y matarlos a traición. Pero la filosofía de Rinji era distinta a la de cualquier otra persona, él no juzgaba sobre la vida de los demás, siempre daba segundas oportunidades aún cuando se trataba de gente malvada. Consideraba que todos los seres humanos tenían derecho a redimirse. – Ayudémosle. – Respondió con la misma prisa que se acercó al cuerpo de aquel hombre.

El cuerpo de aquel desconocido estaba totalmente entumecido por el frío. La respiración entrecortada. Cuando el pelirrojo le tomó el pulso, gracias a sus conocimientos médicos, y gracias a que es una enseñanza básica para todo practicante de la medicina, se dio cuenta de que estaba muy bajo. Además, pudo observar a simple vista que tenía un enorme corte en la parte baja del abdomen. Esto hizo evidente el hecho de que acababa de salir de una batalla y no tardó en hacerlo público a su compañero. – Al parecer ha sido víctima de los bandidos y del frío. – Comentó. Con gran esfuerzo le arrastró desde sus ropas hasta donde se encontraba el fuego. – Hecha más ramas secas, que se vuelva a prender. – Le mencionó a su compañero. No tardó nada en preparar nuevo café y volver a utilizar la nieve del lugar para conseguir agua caliente, realizando el mismo proceso que había hecho antes.

En no más de quince minutos el café ya estuvo listo. – Toma, bébe. – Comentó al hombre, quien ya comenzaba a recobrar el color corporal gracias al calor que le brindaba la pequeña fogata. Aun así, tiritaba del frío. Hizo caso de forma inmediata e ingirió el líquido negro que le ofrecía Rinji. Además, este último tomó la bolsa de sal que había preparado con anterioridad para él y se la ofreció al desconocido. – Come. Sabe asqueroso, pero normalizará tu pulso en unos minutos. – Acotó. Generalmente a las personas que sufrían de presión baja se les daba algo muy salado para que la presión arterial se elevara de inmediato. - ¿Cómo te llamas? ¿Qué te ocurrió? Estas lastimado. – Acotó el pelirrojo cuando se dio cuenta de que aquel hombre ya podía hablar.

-Mi nombre es… Densu. – Respondió tartamudeando y un tanto dubitativo. - ¿Esto? No te preocupes, tuve un pequeño percance entre la tormenta, unos… Un bandido me atacó. Al parecer tenía prisa y me interpuse en su camino… Iba hacia el sudeste. – Respondió rápidamente y analizando cuidadosamente cada palabra que mencionaba. - ¿Y ustedes? – Preguntó, observando a ambos jóvenes rápidamente. - ¿Qué hacen en medio de un terreno tan hostil, desvelando vuestra ubicación de tal forma? La luz del fuego podía verse en la inmensa oscuridad que hay fuera. – Acotó. Antes de responder el pelirrojo observó a su compañero, un tanto extrañado y preocupado. Si lo que estaba diciendo aquel hombre era cierto, acababan de cruzarse con una persona que poseía la misma ruta que ellos y que aquel bandido. Había muchas posibilidades, más bandidos estaban detrás del asesino o quien le atacó era realmente el asesino. De ser la segunda, aún estaban a tiempo de alcanzarle. – El viento fuerte estaba nublando la visión y congelando nuestros cuerpos, decidimos descansar para luego proseguir nuestro camino. – Contestó, sin desvelar mucha información. - ¿Y hacia donde van? – Preguntó rápidamente, deseoso de saber esa información.


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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Lun Jul 23, 2018 1:11 am

¿Estás bromeando? —Susurró alarmado ante la iniciativa de Rinji. Auxiliar a cualquier extraño de por sí era una locura para él, pero auxiliar a cualquier extraño mientras estaban de misión, superaba cualquier límite.

Seijūrō no alcanzó a pronunciar otra para oponerse, pues el más cercano a la rama médica de los fue en pos de auxiliar al recién llegado. Por un breve momento quedó inmóvil, incapaz de entender cómo funcionaba la mentalidad de los médicos. Podría aprobar si decisión si estuvieran en las tierras del Fuego, en el momento en cual estas no estaban dominadas por una fuerza extranjera, pues esa persona herida podía ser un potencial aliado. Pero ahora el paisaje verde y vivo quedó atrás cuando renegado, ahora todo era nieve y hostilidad, nadie sabía casi nada de la otra persona y la confianza era algo que Seijūrō no depositaba en cualquiera.

Me cago en este idiota. —Murmuró por lo bajo antes de chasquear la lengua. Con la posición desvelada, no quedaba otra cosa al alcance de sus habilidades que no fuera mantener un estado de completa alerta.

No tardó en reincorporarse y hacer caso del consejo de Rinji. Caminó nuevamente hacia la especie de muro creado a base de ramas, y arrancó unas cuentas para echarlas a las brasas paulatinamente y avivar el fuego. El crujido de las ramas al quebrarlas hizo eco a lo largo de la caverna, momento en cual se dispuso a que las sombras anaranjadas volviesen a calentar el interior.

Se dio la vuelta y observó al herido extraño siendo auxiliado. Seijūrō esperaba observar una técnica médica, de esas que realizaba el padre de Rinji, pero su legado parecía no dominar el arte de la curación todavía. Aun eran jóvenes cuando partieron de la aldea, y él tampoco tenía gran experiencia para desenvolverse por cuenta propia. Pero lo que sí tenía era desconfianza. Aunque hablara mucho de putas y alcohol, lo cierto es que todavía no confiaba en nadie como para aceptar tan siquiera un poco de sake o alguna propuesta subida de tono.

Al sur. A tierras con más vida. —Intervino antes de que Rinji pudiera desvelar cualquier información comprometedora. Pudo haber contestado cualquier otra cosa, mostrarse precavido y sentenciar la charla en ese instante, alegando que hiciera silencio o se limitara a agradecer la ayuda de su compañero. Sin embargo se contuvo—. Esta es una tierra peligrosa, no queremos terminar como tú.

Se mostró duro, inflexible como el hierro, pues alguno de los dos debía ser el precavido para no terminar con el mismo corte, o incluso peor.

¿Cómo te hicieron esa herida? —Quiso saber, sin relajarse un momento, manteniendo el mismo estado de alerta constante.
 

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Lun Jul 23, 2018 2:39 am

La palabra “sur” ennegreció el rostro de aquel hombre. Por unos instantes una persona completamente distinta surgió de su oscuridad. Sin embargo, recuperó el semblante cuando el castaño le preguntó acerca de la causa de su herida, del porqué y del cómo. Hasta ahora solo había divulgado que se interpuso en el camino de un criminal, quien parecía tener el mismo rumbo que ellos y, por ende, coincidía con quien estaban persiguiendo o con alguien que también deseaba la recompensa. El pelirrojo se mantuvo en silencio, no iba a divulgar nada de información a alguien que desconocía. – Bueno… Como les dije, me interpuse en el camino de alguien que viajaba hacia el sur. Me cortó con su espada, era hábil. – Respondió sin brindar muchos más detalles. – Así que buscan nuevas tierras, si, los comprendo… Aquí todos están sedientos de sangre y dementes. – Rio, parecía una risa forzada. - ¿Y porqué el sur? – Indago. - ¿Hay algo en particular en el sur? – Volvió a preguntar mientras se ponía en píe.

El pelirrojo tenía una filosofía extraña. Era consciente de que, en aquella tierra salvaje, confiar en las personas podía significar la vida suya o la de su compañero, más tenía una fe enorme en Seijuro y sabía que este no se dejaría engañar con tanta facilidad. Sin embargo, su forma de vivir le impedía sentenciar la vida de una persona o ser culpable de esta. Tenía la idea de que todos, muy en el fondo, poseían un poco de bondad y que solamente necesitaban la oportunidad de redención para que puedan volver a estar en armonía con la naturaleza. Por eso le ayudó. Además, al ver la herida que poseía, discernió que no se atrevería a entablar un combate con dos de su misma índole.

Rinji no se consideraba una persona realmente inteligente, pero si lo suficiente para una persona de su edad. Dieciocho años de vida y un entrenamiento básico militar le podían dar la sabiduría que necesitaba para por lo menos intentar engañar a alguien o quitarle información simple. Tenía dudas de quien era la persona que se había encontrado y que le había lastimado, deseaba averiguarlo, pero preguntarlo abiertamente quizás no sería lo adecuado, puesto que no sabían a quién tenían en frente y si estaba detrás de él, no les brindaría información alguna. – Bueno… Ciertamente el sur es la única vía de escape para una persona que ha cometido un crimen imperdonable. – Contestó. – Además, allí nos esperan nuestros amigos. Más de treinta camaradas dispuestos a socorrernos de las feroces bestias de esta tierra. – Agregó, con una falsa seguridad en la voz que dejó a aquel hombre totalmente consternado. – Vaya… - Contestó el hombre. – Entonces… ¿Tú eres el de los rumores? Si que te has metido en una buena, muchacho, nadie se había atrevido nunca a manchar la blanca nieve de la aldea. – Contestó. Al parecer los rumores se habían esparcido rápidamente. – Bueno… Ten cuidado, allí fuera buscan tu cabeza. – Dijo y comenzó a caminar fuera de la cueva.



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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Lun Jul 23, 2018 9:05 pm

Alzó una ceja ante el comportamiento del extraño. El tal Densu le daba un pésimo presentimiento, más del que cualquiera en Yukigakure pudiera darle. No actuaba como una persona herida que quisiera recuperarse con tranquilidad para continuar su viaje y no morir en el camino. La ventisca todavía no amainaba, y salir al gélido exterior con una herida de esa magnitud era una muerte asegurada. A menos que él tuviera en mente otra cosa distinta.

Seijūrō se obligó a sí mismo a ponerse en el papel del asesino una vez más, ¿qué hubiera hecho él? Tras escapar de la aldea por haber asesinado a una persona, lo único que pensaría sería en llegar lo antes posible al lugar más seguro que estuviera en las cercanías. No obstante, dicho lugar estaba plagado de piratas. No importa, no era un impedimento a sabiendas de que otras personas querrían su cabeza. Sin embargo, y lo más sospechoso, enfrascarse en un duelo con un cualquiera simplemente restaría tiempo, y el tiempo era un factor preciado.

«Cuando escapamos de Konoha no perdimos el tiempo en enfrentamientos sin sentido» recordó sin quitarle la vista de encima a Densu. Pero ellos no eran asesinos a quienes había que traer de regreso con o sin vida, pero en el caso de serlos, ¿qué les impediría volver a matar? «Nada. Si el bandido que lo atacó es que el nosotros buscamos, no tiene sentido que lo haya dejado vivir, ¿o sí?» Continuó pensando mientras el extraño se ponía en pie para abandonar la cueva.

El renegado torció una mueca de disgusto, no iba a dejar que se escapara así de fácil. Se abalanzó sobre Densu y aprisionó la muñeca derecha.

Te curó tu herida y además te dio de beber, ¿no crees que es descortés irte sin dar las gracias? —Dijo tajante—. Además, ¿quién dijo algo de manchar la nieve? Hay distintos tipos de crimines que nunca se perdonan. Y nunca nombramos a Yukigakure.

Su agarre se hizo más fuerte, no permitiría que escapara como si nada hubiera pasado. Seijūrō no tenía ninguna certeza de nada, en el peor de los casos se equivocaría y Rinji estaría allí para curar las consecuencias. Alzó una ceja cuando atisbó una sonrisa ladina en Densu, notando la alteración de su cuerpo momentos antes de tratar de impulsarlo con una patada al pecho. Soltó la muñeca del desconocido y cruzó ambos antebrazos creando una defensa en forma de X. Aun así la fuerza del impacto fue lo suficientemente fuerte como para hacerlo retroceder unos cuantos centímetros.

—Parece que metí la pata. Una lástima, se ve que son buenas personas. —Murmuró Densu al tiempo que daba media vuelta, adoptando una postura de combate mientras se sujetaba la herida.

Prepárate, Rinji. —Aconsejó Seijūrō mientras daba otros pasos hacia atrás, aumentando la distancia entre ambos hasta alcanzar los treinta centímetros. Su presencia se tornó completamente distinta, como si el solo hecho de acabar con una vida no le provocase nada en lo absoluto.  
 

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Mar Jul 24, 2018 6:18 am

Extraño. Esa era la palabra que definía precisamente el comportamiento que estaba teniendo aquel individuo. Por unos instantes comenzó a hablar demasiado rápido, deprisa y hasta se puso de píe para marcharse del lugar. El pelirrojo había comentado varias cosas con el fin de poder descubrir algo de información y le había acertado. Su compañero también se había dado cuenta y tomó la delantera. En cuanto este le ordenó ponerse alerta, el Senju obedeció de inmediato. Estaba claro que habían encontrado a quien estaban buscando, se había delatado a sí mismo. A veces las personas no sabían controlar la presión y, además, la deducción del castaño había sido la correcta. Pero… Rinji no se esperaba ese cambio de semblante tan repentino.

En el mundo había muchas personas que poseían una maldad increíble. Estaba seguro de que muchos soldados que habían invadido su hogar eran de ese tipo de gente. No les interesaba asesinar ni aniquilar a toda una población con tal de contribuir a la mejora del país o simplemente por obedecer las órdenes dadas por este. Después de todo eran militares, estaban a las órdenes del ejército y debían cumplir, sea el trabajo que sea. Pero había otro tipo de personas, aquellas que asesinaban simplemente por gusto y se deleitaban haciéndolo. No obedecían órdenes, solamente las que su propio instinto les daba. Sus impulsos eran el matar por placer, diversión o para demostrar que realmente eran fuertes. Rinji no conocía el caso de este hombre, pero supuso que era de ese grupo de personas, a ver como la oscuridad ennegrecía su semblante.

El hombre no tardó en adoptar una postura de combate. Ante tal acción, su camarada, precavido como siempre, comenzó a retroceder unos pasos hacía atrás, manteniendo la guardia en alto. Anteriormente ya le había dado una fuerte patada, bloqueada eficazmente por los brazos del castaño. Pudo discernir ante ese golpe que era alguien extremadamente fuerte en el combate cuerpo a cuerpo puesto que había hecho retroceder a Seijuro varios pasos hacia atrás. - ¿Por qué haces esto? – Preguntó el pelirrojo. – Engañas a quienes te ayudan, violas las normas y parece que matar fuera un deleite… ¿Por qué? ¿Por qué no te redimes y usas tus habilidades para contribuir a este mundo? – No era extraño que el Senju comenzara con sus sermones religiosos acerca de las buenas obras que pueden contribuir a que el mundo sea un lugar mejor. De hecho, era una de las características más remarcadas en él. Aquel hombre rio ante sus preguntas. Su semblante parecía cada vez más desfigurado y pronto, aquella risa se transformó más y más en un rugido ensordecedor. – Por qué la sangre me alimenta. – Contestó. Su cuerpo ya no era el mismo.

Corrió y se abalanzó contra el castaño, quien estaba más cerca de él. La agresividad con la que se movió tomó por sorpresa al pelirrojo, quien comenzó a realizar sellos de manos a destiempo para el contraataque. Cuando estuvo en frente de Seijuro, a una distancia no mayor de un metro, su brazo que ya se había tornado de color negro, con apariencia rocosa, aumentó de tamaño. Una especie de turbinas se formaron detrás de este e impulsó el puñetazo que deseaba propinar al rostro de su enemigo. – Esto es malo… - Pensó Rinji. Él también poseía una habilidad que aumentaba sus cualidades físicas, más no cambiaba en lo más mínimo la apariencia de su cuerpo. Aquel brazo y aquellas turbinas… Daban la impresión de que el golpe que brindaría al hombre podía llegar a destruir su cráneo y crear cráteres en el suelo. No sabía como reaccionaría su compañero, pero inmediatamente se ubicó detrás de este, escondiendo su posición y evitando que aquel hombre le fijara como objetivo. Al terminar los sellos de manos, uno de sus brazos comenzó a transformarse en numerosas ramas filosas que se dirigían amenazantes hacia Seijuro. - ¡Apártate! – Bramó. Con él se entendía, bastaba esa palabra para que entendiera. Si lo hacía a tiempo, las ramas podían llegar a tomar por sorpresa al enemigo. Eran un total de  cinco, con el filo suficiente para perforar considerablemente la piel.


INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:
MOKUTON: DAIJURIN NO JUTSU (木遁・大樹林の術, ELEMENTO MADERA: JUTSU DEL GRAN BOSQUE)
Tras una corta serie de sellos, uno de los brazos del Senju manifiesta un cambio en su composición, convirtiéndose en madera que se ramifica en una dirección concreta para formar múltiples ramas filosas, a modo de lanza, con las que empalar al enemigo o atrapar al enemigo (puede modificar las lanzas para evitar hacer daño). El avance de las ramas cubre 2 metros de espacio, y se extienden hasta 10 metros de distancia. Para realizarla, el brazo debe apuntar a la dirección que se desea.
Postura de manos: Perro → Liebre → Serpiente
Consumo: 20Ck para ejecutar. Mantener un sello a una mano mientras las ramas crecen.
INVENTARIO BÉLICO:
Bomba de humo [1 Unidad | no usada]
Senbon [10 unidades | no usadas]
  • Fuerza : 08
  • Resistencia : 08
  • Agilidad : 08
  • Espíritu : 14
  • Concentración : 08
  • Voluntad : 10
  • Chakra : 75 - 20 = 55

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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Mar Jul 24, 2018 9:13 pm

Seijūrō maldijo el momento en el cual salió de la posada sin un arma de filo que tuviera más alcance que unas simples estrellas de metal. Sintió la necesidad de una espada como nunca antes, puesto que con ella podría desenvolverse mejor en el combaten, sin embargo contaba con las virutas de hierro escondidas en la capa marrón que cubría el cuello hasta unos centímetros por debajo de la rodilla.

Las virutas eran la mejor arma que tenía a mano, fáciles de moldear y difíciles de detectar en la oscuridad de la cueva tenuemente iluminada por el fuego de la fogata. No obstante necesitaría la ayuda del pelirrojo para no morir en el intento. Un asesino contra alguien que aún no ha matado siempre tiene ventaja, no vacilará ante el hecho de volver a quitar una vida, mientras que la a otra parte puede surgirle dudas en el momento menos oportuno.

Mantuvo el semblante serio y ceño fruncido, dando la apariencia de un veterano de batalla a corta edad, aunque su experiencia se limitaba a entrenamientos, en su mayoría con Rinji. Ambos conocían las habilidades del otro, factor que deberían aprovechar para una mejor cooperación, y así alcanzar el éxito en su primera misión en conjunto.

Cuando Densu se abalanzó hacia Seijūrō, éste había comenzado a formar dos pequeñas bolas de hierro que se alargarían hasta abarcar un centímetro de largo y medio centímetro de ancho, formando a su vez una punta filosa para atravesar alguna zona blanda del objetivo, todo esto mientras giraban sobre su propio eje gracias al campo magnético, aumentando así la velocidad de los proyectiles.

Rinji habló por detrás y Seijūrō no tardó ni un segundo que comprender qué haría, o al menos suponerlo. Se desplazó hacia el lateral derecho, y por el rabillo del ojo observó las ramas que viajaban en línea recta mientras él se alejaba medio metro de su posición original. Las ramas estallaron cuando colisionaron con el puño de Densu, momento que fue aprovechado por Seijūrō para lanzar los proyectiles, uno hacia cada ojo del agresor. Se escuchó un bramido de dolor tras el impacto, y seguidamente, un río de sangre manando paulatinamente desde las cavidades oculares del asesino. Quedó cegado, pero todavía era capaz de combatir.

Agua. —Dijo al tiempo que daba zancadas hacia atrás, cerrando el puño izquierdo dejando solamente el dedo índice en alto. Esa sería la señal a futuro para cuando quisiera combinar ambas naturalezas elementales. No dejó de moverse hasta posicionarse al lado de Rinji, esperando que este entendiera la combinación.

INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:
SATETSU SHIGURE (砂鉄時雨, ARENA DE HIERRO: LLOVIZNA)
Es un jutsu que utiliza la arena de hierro, la cual es endurecida en granos microscópicos, para atacar simultáneamente a través de una amplia gama de balas. Estas balas son bastante veloces. Las fuerzas repulsivas del magnetismo es lo que ayuda a incrementar la velocidad de las balas una vez son disparadas.
Consumo: 5Ck por bala.
INVENTARIO BÉLICO:
Colocar inventario aquí
  • Fuerza : 8
  • Resistencia : 8
  • Agilidad : 8
  • Espíritu : 10
  • Concentración : 8
  • Voluntad : 8
  • Chakra : 76-10= 66

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Miér Jul 25, 2018 3:07 am

Conocerse en el campo de batalla era algo fundamental. Desde que cursaban en la academia ninja de la aldea oculta entre las hojas, Rinji y Seijuro habían luchado incontables veces, hasta en alguna que otra riña callejera. Se conocían muy bien y bastaba solamente una señal por parte del otro para que entendieran como debían reaccionar. Así fue, comprendió que el ataque se dirigía amenazante hacia su espalda y no tardó en esquivarlo. Las afiladas ramas pasaron con fiereza por el costado de su cuerpo e impactaron de lleno en el puño de aquel hombre, quien logró destrozarlas, pero quien a su vez se veía resentido por el potencial ofensivo de estas. Su brazo estaba lastimado.

El grito agónico de dolor hizo que la piel del pelirrojo se congelara. Por unos instantes dudó en proseguir con el combate. Aquel hombre ya estaba neutralizado de uno de los sentidos más importantes para la batalla, la vista. Sin embargo, las órdenes de su compañero habían sido claras. Necesitaba agua. Entendía perfectamente lo que deseaba hacer y estaba convencido de que no le matarían con un ataque de esa magnitud. ¿Estaría equivocado? Rápidamente comenzó una secuencia de sellos de manos.

Rinji no juzgaba la vida de sus enemigos. Algún día se daría cuenta de que la oscuridad que hay en algunas personas, ennegrece cualquier posibilidad de luz en sus adentros. No toda la gente deseaba redención y no todos actuaban por alguna consecuencia. Seijuro era distinto y si él deseaba acabar con la vida de un enemigo, Rinji no se opondría. Su filosofía solamente era aplicada sobre él mismo, no sobre los demás.

Los sellos de manos concluyeron a los segundos. Desde su boca un gran chorro de agua espuma fue liberado en dirección a su enemigo. Cegado por completo fue impactado sin remedio por la técnica, la cual comenzaba a formar un gran charco de líquido, que comenzaba a incrementar su tamaño. Era el momento adecuado para que el castaño pusiera fin al encuentro, mientras el pelirrojo continuaba expulsando más y más agua. No había forma de que escape, la espuma le privaría de libertad.

INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:

SUITON: HŌMATSU RAPPA (水遁・泡沫乱波, ELEMENTO AGUA: OLA VIOLENTA DE ESPUMA)
Tras la realización de dos sellos se libera un jutsu en donde el usuario libera de su boca una gran corriente de agua espumosa de dos metros de diámetro capaz de inundar un lugar (profundidad de dos metros en un área de cinco metros cuadrados) y reducir la fricción, limitando considerablemente (-6 de agilidad) la capacidad de movimiento de sus oponentes. También es útil para amortiguar impactos. El alcance máximo de esta técnica es de 12 metros.
Postura de manos: Liebre → Rata
Consumo: 25Ck usar.
INVENTARIO BÉLICO:
Bomba de humo [1 Unidad | no usada]
Senbon [10 unidades | no usadas]
  • Fuerza : 08
  • Resistencia : 08
  • Agilidad : 08
  • Espíritu : 14
  • Concentración : 08
  • Voluntad : 10
  • Chakra : 55 - 25 = 30

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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Miér Jul 25, 2018 5:24 am

Con el oponente incapacitado de momento, y lejos de su posición, Seijūrō tenía un margen más amplio a la ahora de actuar. Rinji comprendió enseguida lo que necesitaba para el siguiente movimiento, y no perdió el tiempo en vacilaciones sin sentido que solamente le costarían el éxito de la misión. Por el rabillo del ojo distinguió los sellos manuales que empleaba para la realización de la técnica, la cual reconoció al haberla esquivando días atrás. La espesa agua que estaba a punto de cubrir era idónea para la ocasión.

Sin perder el tiempo, Seijūrō comenzó una secuencia todavía más larga que dos simples figuras, pero no demasiado para restarle tiempo a la estrategia. Por fortuna ambos tenían una naturaleza elemental que complementaba y magnificaba el daño en conjunto. Al finalizarla extendió ambas palmas hacia el cuerpo inmovilizado de Densu, y de las extremidades del renegado salieron un total de cinco rayos dirigidos al criminal.

La electricidad iluminó el sector de la cueva donde se encontraban, dejando al descubierto las facciones del Nimura que cambiaron al momento de atacar. Estaba consciente de que tal combinación podía acabar con su vida, sin embargo no perderían nada si su corazón dejaba de latir. Apretó los dientes con la miraba fija en el objetivo, estaba decidido a hacer lo que fuera con tal de regresar con vida a la posada.  

Cuando la luz cesó un el hedor a carne quemada se hizo presente, el cuerpo de Densu todavía producía pequeños chispazos, y aunque continuaba de pie, Seijūrō dudaba de que siguiera con vida después de recibir el ataque potenciado por el agua que lo mantenía inmovilizado. Desconocía quién le realizó la herida, pero estaba profundamente agradecido con tal persona.

Seijūrō jadeaba del cansancio, no estaba acostumbrado a soportar tales condiciones y, para peor, tener que realizar un repentino gasto de chakra.

Creo que… —Dejó la frase inconclusa, pues le costaba pronunciar el posible hecho de haber matado a alguien, por más ruin que fuera, seguía siendo una persona—. Creo que… —Repitió entre jadeos, tratando de controlar la respiración.

Tragó saliva, resignado a no pronunciar ninguna palabra sobre lo acontecido recientemente. Necesitaba al menos un día de descanso para asimilar todo lo que había pasado en tan corto tiempo.

Hay que volver. —Sentenció en un tono seco.

INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:
RAITON: RAIGA (雷遁・雷牙, ELEMENTO RAYO: COLMILLO ELÉCTRICO):
Tras una cadena de sellos el usuario libera desde cualquier parte de su cuerpo un número de rayos no superior a cinco. Los rayos viajan en línea recta y a gran velocidad, y de impactar sobre algún enemigo causarán quemaduras leves en la zona de impacto. Es una técnica útil tanto para defenderse como para atacar y permite atacar a objetivos a la espalda o en zonas de difícil acceso para el usuario, siempre y cuando este tenga contacto visual con el objetivo, además de encontrarse hasta a 6 metros del usuario.
Postura de manos: Tigre → Buey → Ave → Carnero
Consumo: 16Ck ejecutar.
INVENTARIO BÉLICO:
Colocar inventario aquí
  • Fuerza : 8
  • Resistencia : 8
  • Agilidad : 8
  • Espíritu : 10
  • Concentración : 8
  • Voluntad : 8
  • Chakra : 66-16= 50

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Miér Jul 25, 2018 6:46 am

Dejó de escupir agua en cuanto vio los rayos eléctricos dirigirse amenazantes hacia el cuerpo de aquel hombre. Impactaron de lleno y una descarga eléctrica le afectó, haciéndole gritar. Segundos después, solo quedaban pequeñas descargas y un cuerpo humeante. El desenlace había sido trágico, el pelirrojo podía presentir la sensación de muerte inundar la ennegrecida cueva. Se acercó lentamente al cuerpo. Sus dedos delicadamente recorrieron la piel áspera de su cuello, tallada con fuerza por los fuertes fríos del país. El pulso era demasiado bajo. Había perdido demasiada sangre entre la primera herida y la proporcionada por el castaño, moriría pronto. -  Esta… - No terminó de hablar cuando el castaño había dado la orden de marcharse.

Con total prudencia el pelirrojo cargó el cuerpo de aquel hombre sobre sus hombros. Pesaba una barbaridad y realmente estaba agotado para poder llevarlo por su cuenta, había gastado una enorme cantidad de energía en las técnicas realizadas por lo que sucumbió ante el peso y tal cual bolsa de papa cayó nuevamente al suelo. – Dios, lo siento. – Se disculpó con aquel sujeto, quien seguramente ya estaba en un lugar mucho mejor al donde estaban el Senju y su compañero. – Seijuro lo mataste, ¿Cómo lo llevamos ahora? No me lo puedo. – Comentó preocupado. Pasar la noche en aquella cueva, recuperar las energías y de paso dormir al lado de un cadáver, no le hacía mucha gracia, aunque fuera médico.

Se sentó en el frío suelo, totalmente exhausto. Suspiró con fuerza y cerró sus ojos. No, no estaba dispuesto a dormirse allí, estaba intentando idear un plan para poder cargar con el cadáver hasta la aldea nuevamente. Aquel hombre pesaba aproximadamente lo mismo que el Senju, su fuerza no era suficiente ni siquiera para levantar la mitad de su propio peso. Y si lo llevaban los dos, uno de los brazos y él de las piernas, se congelarían fuera.  Su mirada se dirigió inmediatamente hacia la fogata ya apagada, cuya única señal de que en algún momento estuvo ardiendo, era la estela de humo que liberaba. Rápidamente volvió a mirar al castaño y nuevamente la hoguera, así por varios momentos, intentando que este se diera cuenta de la repentina idea que había tenido. Pero… ¿Cocinarlo? No estaban tan locos para hacerlo.

Tenía pocas energías, pero debía intentarlo. Realizó una secuencia de sellos de manos y desde la pared de madera que anteriormente había creado, retiró tres tablones. Tenían unos dos centímetros de grosor y medían aproximadamente dos metros de largo por uno de ancho. Su respiración estaba totalmente agitada y su mente comenzó a nublarse. – Déjame descansar unos momentos… Estoy sin energía. Si viajo en este estado, será demasiado arriesgado. – Comentó, sucumbiendo al suelo. – Usaremos los tablones como trineo. – Sugirió. Y es lo que restaba cuando tu fuerza no supera a la de un niño de seis años.

Cuatro horas de sueño bastarían para que sus energías se repusieran lo suficiente para continuar con el viaje.  


INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:

MOKUTON NO JUTSU (木遁・変化, JUTSU ELEMENTO MADERA )
Es una técnica simple en la que el usuario, a través de un solo sello mantenido, puede hacer crecer tablones de madera de diversos tamaños y desde distintas superficies según el nivel de espíritu que posea. Las ramas deben emerger desde el suelo, árboles o raíces, e inclusive en algunas ocasiones, desde su propio cuerpo.
Postura de manos: Serpiente
Consumo: 7Ck por rama.
INVENTARIO BÉLICO:
Bomba de humo [1 Unidad | no usada]
Senbon [10 unidades | no usadas]
  • Fuerza : 08
  • Resistencia : 08
  • Agilidad : 08
  • Espíritu : 14
  • Concentración : 08
  • Voluntad : 10
  • Chakra : 30 - 21 = 9

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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Miér Jul 25, 2018 7:36 am

Seijūrō bajó la mirada intentando procesar lo acontecido. Sí, había matado a una persona, un asesino, pero una persona al fin y al cabo. Si en eses mismo momento alguien le hubiera alcanzado una hoja y tinta negra para escribir, no sabría cómo explayar sus sentimientos. En parte el desconcierto de no comprender cómo llegaron hasta ese límite, además de esa sensación de vertiginoso vacío que le colmaba la cabeza. Tragó saliva y alzó la mirada, observando las tablas que fabricaba Rinji.

Sí, hay que reponer fuerzas. —Accedió, yendo por otro puñado de ramas para alimentar el fuego.

Se recostó al reguardo de las llamas, dejando que el calor lo abrazara como si fuera su madre cuando niño, en las fríos inviernos del país del Fuego, que para nada podían ser comparados con las ventiscas que sufría el país del Hierro. Se durmió, una hora o dos, no sabría decirlo con exactitud, aunque posiblemente fuera era doble, o un poco más.

Aquella noche no soñó con absolutamente nada, a diferencia del resto de las noches, en donde al menos el recuerdo fugaz de su familia se hacía presente antes de conciliar el sueño. Al despertar se sintió menos exhausto, aunque su mente clamaba la necesidad de una buena cama. Tomó la mochila de tela donde llevaba la comida, unas cuantas bolas de arroz que terminó compartiendo con Rinji.

Ten, hay que comer algo antes de volver a la aldea. —Le dijo tendiéndole un poco de comida.

Ingirió el alimento sin decir palabra alguna, sin ese periodo de tiempo Rinji musculó algo, él no lo había oído. Se puso de pie al terminar, sabiendo que su energía volvió tras el largo descanso. No tardó en concentrar chakra para que las virutas de hierro abandonaran el abrigo marrón, desplazándose por el medio hasta levanta el cadáver y las tablas de madera. Era capaz de llevarlo de esa forma un buen tiempo, pero tarde o temprano deberían arrastrarlo.  

INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:
SATETSU FUYŪ (结漠浮遊, ARENA DE HIERRO: SUSPENSIÓN)
Es uno de los métodos defensivos y auxiliares de los usuarios de la arena de hierro. Esta técnica les ayuda a levitar sobre el hierro endurecido. Gracias a esta técnica, el usuario puede mantenerse en la superficie flotante gracias a que la arena es modificada para que soporte el peso de la persona.  La plataforma puede estar a un máximo de 12 metros del usuario, y en caso de excederse se deshará.
Consumo: 15Ck por plataforma. 8Ck mantener por turno.
INVENTARIO BÉLICO:
Colocar inventario aquí
  • Fuerza : 8
  • Resistencia : 8
  • Agilidad : 8
  • Espíritu : 10
  • Concentración : 8
  • Voluntad : 8
  • Chakra : 76 (tras descansar) -15= 61

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Miér Jul 25, 2018 8:04 am

La fogata volvió a arder, la cueva se volvió a iluminar. Rinji cerró sus ojos, sus energías estaban demasiado bajas, tanto que un pronunciado mareo lo condujo a un profundo sueño. Durmió varias horas, dos o más. No podía medir con exactitud el tiempo, más cuatro horas habían transcurrido desde que el muchacho se había dormido, acurrucándose en su propio cuerpo, abrazando a su propio calor para que no se escape. Las noches en la aldea de Konohagakure solían ser frías, pero no se asemejaba al frío que atormentaba a ese país noche y día.

Durante la noche su mente viajó hasta los confines del país del fuego. Pudo ver la sonrisa de su madre y escuchar la alegría y chistes de su padre. Se sintió reconfortado, por unos instantes deseó no volver a despertar y quedarse en esa realidad ilusoria. Pero hasta la misma ilusión terminó transformándose en una pesadilla cuando la sonrisa de su madre era borrada de su rostro y junto a ella, su cabeza era decapitada por la espada de un enemigo. Solo podía ver una cosa en aquella persona, el símbolo de la aldea escondida entre las nubes, de aquellos que invadieron su tierra. Entre llantos y gritos el pelirrojo se acercó al cuerpo muerto de su madre, sin importar cuantas lágrimas derramara, no podía traerla de vuelta. Ni la más avanzada técnica médica podía reanimar a un decapitado. Su padre, consciente de ello se abalanzó a aquella oscura y negra figura, irreconocible y sin rostro. El grito seco de Rinji no bastó para detenerlo y su final fue el mismo, violento y repentino, dejándolo tirado en el suelo.

Se despertó de repente, asustado y agitado. Estaba sudando pese al enorme frío. Rápidamente su mirada se posó en la figura de su compañero. Movió su cabeza de lado a lado y aceptó la comida que este le ofrecía. – Gracias… - Contestó. No hablaría de sus tribulaciones con él, no deseaba volver a torturarle con el pasado. Sin embargo, la sensación que había quedado en su cuerpo se asemejaba a haber vivido realmente aquella escena. No hubiera mentido si aseguraba que tenía deseos enormes de ver a sus padres y saber que estaban bien, que aún vivían. Pero volver a su tierra significaría la muerte para ellos, o quizás, la prisión por desertar.  

Mientras comía la bola de arroz entregada por el castaño, se fijó en el comportamiento que estaba teniendo este. Todo había transcurrido demasiado rápido en las últimas horas. De estar en una taberna a estar en medio de una tormenta de nieve, de refugiarse en una cueva a cobrarse la vida de un hombre. Un plato demasiado fuerte de digerir para alguien que nunca había arrebatado la vida de otra persona. Rinji tampoco lo había hecho, por lo que no sabía exactamente como se sentía en esos momentos, sin embargo, intentó ponerse en su lugar. Al igual que él, Seijuro también estaba teniendo su lucha interior, contra su propia mente.    

La arena negra se hizo presente una vez más. La última vez que la había visto fue en aquel enfrentamiento en la aldea de Yukigakure, cuando recién habían llegado a los brazos de esta. Era realmente útil, no solo para dejar en ridículo las habilidades del pelirrojo, sino también para transportar a aquel cadáver y a las tablas que había creado. – Debe consumir bastante energía… Por ello las tablas también serán necesarias. – Pensó el pelirrojo, quien comenzaba a seguir el camino del castaño.

Era de noche. La gente normal solía dormir en sus refugios a estas altas horas, por lo que esperaba encontrarse con un camino más seguro. Antes de abandonar la cueva se dirigió al castaño. – Sei. Le dimos una oportunidad de redimirse y hacer las cosas bien. No la aceptó, era él o nosotros. – Habló, como si alguna vez hubiera arrebatado la vida de una persona. – Debemos mantenernos con vida… A cualquier costo. – Acotó, acercándose al lado de él. – Si no desfallecimos en nuestro hogar… No lo haremos aquí. – Finalizó, emprendiendo el regreso hacia la aldea, con las energías medianamente recuperadas y el estómago satisfecho. A un buen ritmo llegarían al amanecer.


INFORMACIÓN:
TÉCNICAS USADAS:

Descanso.
INVENTARIO BÉLICO:
Bomba de humo [1 Unidad | no usada]
Senbon [10 unidades | no usadas]
  • Fuerza : 08
  • Resistencia : 08
  • Agilidad : 08
  • Espíritu : 14
  • Concentración : 08
  • Voluntad : 10
  • Chakra : 9 + 40 (4 horas de descanso) = 49.

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Seijuro Nimura
Renegado C

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Seijuro Nimura el Jue Jul 26, 2018 2:42 am

Sí, lo sé. —Fue lo único que se limitó a contestar, empleando un tono carente de emociones. No le molestaba la intención de Rinji, pero justo en ese instante lo último que quería era continuar hablando del tema, mientras más rápido llegara a Yukigakure, mejor—. Hay que movernos.

Salieron de la cueva con el cadáver transportado en una especie de nube negra, una estructura conformada por las virutas de hierro que movía gracias al campo magnético que mantenía activo. Sin embargo no podría hacerlo durante todo el trayecto, pues tarde o temprano terminaría por agotarse dado el continuo consumo de chakra. Además el terreno difícil solamente empeoraba el gasto de energía. Cuando sintiera que estaba alcanzando la mitad de su reserva, cancelaría la técnica y ambos deberían arrastrarlo. Aunque sería algo relativo, pues solamente contaba con el conocimiento de su cuerpo para saber cuándo sería el momento idóneo para que las virutas volvieran a su abrigo marrón.

Durante todo el camino no pronunció palabra alguna, se mantuvo concentrado en todo momento en el muerto que estaba cargando para no desestabilizar la técnica, dejando que Rinji liderara el camino. El tiempo no se detuvo para el par de criminales que estaban a punto de completar con éxito su primera misión, no de la forma más limpia posible, pero una misión completaba al fin y al cabo.

Llamó la atención del pelirrojo cuando creyó que ya había sido demasiado, y entre los dos unieron fuerzas para mover esa especie de trineo que creó gracias a las habilidades de los Senju. Un Senju del bosque en medio de un paraje helado, no había nada irónico, aunque ni la ironía del asunto fue suficiente para sonsacarle una pequeña sonrisa.

Siguieron avanzando dejando atrás la cueva donde pasaron la noche junto a un cadáver. Seijūrō apresuró la marcha al momento que divisó la entrada de Yukigakure, lo único que quería era poder descansar dentro de la calidez de la posada. La experiencia le serviría para acostumbrarse al clima hostil que regía en los alrededores de la aldea, y en la mayor parte del país.

Acompañó a Rinji hasta el punto exacto donde debían digiriese para cobrar la recompensa, pero no se quedó a que le dieran el dinero.

Búscame en la posada más tarde para darme mi parte, tengo muchas ganas de dormir un rato. Te veo después. —Se limitó a decir, poniendo rumbo a la posada donde residía. Descansar y comer un poco. Eso sería lo único que haría durante el resto del día.

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Senju Rinji
Senju Rinji

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Senju Rinji el Jue Jul 26, 2018 5:59 am

Luego de viajar por largas horas, la energía de su compañero llegó a un punto límite y no pudo cargar más al cadáver ni tampoco las tablas sobre aquella nube de arena. El resto del viaje transcurrió de una forma insólita y un tanto divertida, en trineo. Cada uno poseía una tabla en la cual viajar y ambos empujaban al muerto, que viajaba en otra tabla. Unas horas después del amanecer, ambos ya se encontraban de regreso en la aldea. El pelirrojo se sentía realmente aliviado, habían completado la primera misión para aquella aldea con éxito y recibirían su recompensa. Por unos instantes había olvidado el hecho de que su compañero se había cobrado la vida de una persona, lo recordó cuando le escuchó hablar, tan serio y frío. No era característico en él encontrarse de esa forma, generalmente se la pasaba haciendo chistes y comentarios que lograban sacar de quicio al Senju. – Está bien, te veré en unos momentos. – Comentó.

El pelirrojo hizo entrega del informe de la misión. Las repercusiones que habían tenido durante el viaje y contó con detalles todo lo acontecido. El tabernero observó el cuerpo del hombre desfallecido y confirmó su identidad, era el correcto. Revisó con desdén sus pertenencias y entre ellas, había un collar demasiado lujoso. Ante esto el joven no pudo evitar sentir una enorme curiosidad y comenzó a indagar. - ¿Qué es esto? – Preguntó. – Esto, amigo mío, es una joya realmente preciosa. – Respondió lo evidente. - ¿Pero porqué la llevaba consigo? – Replicó rápidamente el muchacho. Ante el interrogatorio el anciano suspiró con fuerza y cerró sus ojos. – Te contaré la historia. – Dijo, como si el relato que daría a continuación fuera totalmente indeseado.

Rinji escuchó con atención cada palabra. – Este hombre estaba sumamente enamorado de una joven de la aldea. Incluso habían entablado una relación formal. Era un mal hombre, he de decirlo, su vida como criminal había sido de renombre en algún momento, un ladrón experto. Pero luego de conocer el amor había abandonado esos caminos. Sin embargo, esta mujer se interesó en una persona con más dinero que él, más apuesta y como consecuencia le abandonó. Entró en desesperación y tomó la peor decisión de su vida, robar una de las joyas más preciadas de una de las familias más adineradas de esta aldea, este collar. Deseaba entregarle esto a la mujer para que esta volviera a amarle, pero su crimen fue castigado con la muerte y aunque le mostró el collar a la dama, esta le rechazó por haber sido un puerco y desgraciado criminal toda su vida. – El relato dejó un tanto confundido al muchacho. No se esperaba una historia de esa índole. El crimen cometido realmente había sido estúpido para que el precio fuera su vida. No respondió absolutamente nada, ni dio las gracias por el dinero. Simplemente se marchó a la posada a entregarle su parte a su compañero. Necesitaba descansar y… Beber un poco.



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Setsuna Kan'ei
Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Una nueva aventura [Misión C - Seijuro Nimura]

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Jue Jul 26, 2018 4:43 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Seijuro.

  • Mediante post: 18 PN.
  • Recompensa misión: 1800 ryous.
  • Total PNs: 17 + 18 = 35 PN.
  • Total Ryous: 750 + 1800 = 2550 ryous.
Puntos otorgados a Rinji.

  • Mediante post: 20 PN.
  • Recompensa misión: 1800 ryous.
  • Total PNs: 7.5 + 20 = 27.5 PN.
  • Total Ryous: 500 + 1800 = 2300 ryous.

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