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[Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

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NB Narración
Master

[Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por NB Narración el Lun Ago 13, 2018 11:27 am

Tierras DesvastadasQuizás un lugar tan perdido como olvidado sobre la faz de Daichi, ajeno a los problemas del país en cuyas fronteras se encontraba, pese a la evidente desvastación que, sin importar el lugar hacia donde se mirase, era el simple reflejo del espíritu quebrantado de sus originarios... ¿Un lugar perfecto para finalmente soltar un último aliento? Solo aquellos que reconocían que su final estaba cerca y deseaban alejarse de todo para volverse unos con la soledad, eran los más fieles a encontrarse con tierras prácticamente prohibidas, como los lejanos terrenos de la tierra...

Difícil era ubicar civilización o establecimientos en aquel lugar, por no decir imposible, dado lo tan visualmente desvastado, como su nombre bien condecoraba. Era impensable para muchos adentrarse sin los conocimientos necesarios y bien empleados de supervivencia, que solo aquellos nacidos y criados en terrenos tan inhóspitos y calamitosos como tal, habían adoptado por necesidad o entrenamiento con el único objetivo de levantarse un día más para continuar sufriendo el lamento de aquel dios entristecido que maldecía al país entero desde varias décadas atrás...

Si bien era un día gris como cualquier otro, el verano sentaba bien al País de la Lluvia. Una leve garúa caía sobre las inmediaciones de aquel terreno inestable y levemente pantanoso, con rocas duras como metal sobresaliendo de la siempre húmeda tierra, creando a veces simples plataformas, y en algunos casos más bruscos e intransitables, picos inclinados que creaban pasajes tan similares al costillar de enormes dioses caídos en un campo de batalla milenario, caídos incluso antes de formación de Daichi, o siquiera incluso, la propia gestación del mundo terrenal...

La oscuridad habría parecido eterna a quien pese a ir recuperando la consciencia por el constante goteo del oscurecido cielo, aún podía notar el enorme cansancio en cada centímetro de su cuerpo, provocado por una caminata interminable, y el dolor que habría traído un demonio del conocimiento a su existir... Había sido alejada de sus orígenes por el cirujano de la muerte, lanzada al encuentro de aves carroñeras debido a su estado, y con tan solo un ápice de compasión por parte de un seguidor, aunque la dicha apenas alcanzaría para resistir tan solo un día más...

Un sollozo audible e irregular traería a la realidad por completo a la frágil Yamanaka, quien padeciendo un frío tortuoso por la atosigante humedad que todo su debilitado cuerpo evidenciaba, sería capaz de sentir una única fuente de calor entre sus brazos, aunque con una intensidad tan tenue como aparentemente efímera, aferrándose a la vida con uñas y dientes...
NPC Amegakure: Nobuhiko Matsunaga¿Se trataba de una desgracia o la más grande de las fortunas? La silenciosa soledad se vería rasgada por la ligereza de un filo cortando el aire a espaldas de la desterrada. Tras apenas un suspiro que, para aquellos que habían estado cercanos a una ejecución, podía significar algo similar a sus últimos pensamientos, se hizo notar a la joven a través de un tacto semi-dormido, como el extremo romo de un bastón, comenzó a picarla un par de veces sobre su hombro mas lejano a la superficie rocosa e irregular sobre la cual estaba rendida desde hacía ya varias horas...

Oye, ¿estás viva? — preguntó una voz masculina pero al mismo tiempo jovial, momento en el cual aquel instrumento dejó de tener contacto con la chica y de un rápido movimiento azotó el suelo bajo sus pies. — Bah, que desperdicio... Parecía una chica bonita... — no habría lugar para una respuesta a la pregunta anterior, pues el origen de aquella voz decidió responderse a sí mismo pese a ser consciente de la situación.

De ir en búsqueda del conocimiento visual sobre aquel que intentaba despertar a la rendida muchacha, esta se encontraría con un joven de gran estatura abrazado a los tres cuartos de una lanza de dos metros de largo, forjada con un extraño acero de color carmín.

Aquel sujeto era descrito por unos rasgos atractivos pese a que su mirada sosa le hacía perder mucho de ello. Su cabello era de color azulado aunque con una tonalidad oscura apenas apreciable; un peinado común y corto, con un mechón rebelde como flequillo que no imposibilitaba su visual, y se dejaba ver una cola de caballo asomándose hacia delante por encima de su hombro derecho, siendo este el contrario sobre el cual se imponía su arma.

Bajo la tela de tonalidad grisácea oscura que cubría a medio camino su cabeza, perteneciente a una capa impermeable de cuerpo entero utilizada para no verse afectado por las constantes lluvias, el muchacho inclinaría su cabeza hacia la izquierda mirando de reojo a la chica y también al cuadrúpedo entre sus brazos. Poco tendría que decir sin una interacción previa con quien aparentaba un cercano final, pese a que para sus adentros estuviera haciendo un análisis exhaustivo propio de un estudioso del comportamiento humano, o quizás el de un depredador hambriento...


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NB Narración
Master

Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por NB Narración el Lun Ago 13, 2018 11:57 am

Pautas y AclaracionesPara serte sincero, nunca pensé que nos encontraríamos en esta situación tan particular: tu roleando conmigo como narrador, dispuesta a sufrir el castigo de mi maquiavélica imaginación, pero siendo en verdad lo más importante, que estés animada a desarrollar un personaje en este lugarcito que hicimos crecer juntos y nunca pretenderemos dejar caer...

Mas allá de que me encantaría dejarte un sinfin de mensajes bonitos, me quitaré el traje de la persona que te ama con todo su corazón, para convertirme finalmente en el imparcial narrador que te hará sufrir a lo largo de todo un viaje de redescubrimiento para tu personaje.

¡Bienvenida a tu trama individual, Tsubame Yamanaka! ¡Es la hora de vivir en carne propia las paranoias que día y noche nos haces sentir con tus magníficas narraciones! Esperemos que con esta larga trama que combina tanto el emblema del destino como el gasto de 800 PT, sea suficiente como para compensar todo este tiempo en el que te has dedicado a darnos mucho amor sin pedir absolutamente nada a cambio...

Las pautas y aclaraciones son las siguientes:

• Comenzarás tu narrativa explicando el como llegas a las Tierras Desvastadas del País de la Lluvia, habiendo sido soltada en el País del Hierro por el asistente de Kotaro Kiryuu, luego de haberte brindado los inhibidores para aquello que te afecta tanto a tí como a tu cuadrúpedo compañero, el cual me tomaré la libertad de narrar personalmente, controlándolo hasta que te ganes su completa lealtad...

• Si bien de momento nos encontramos en una transición no-bélica, obviamente esperamos que dispongas de tu inventario y estadísticas, aunque estas últimas modificadas según el estado en el que te encuentras: Todas tus estadísticas exceptuando Espíritu se encuentran en 1 punto.

• Como bien explicamos en la narrativa, aún te queda un inhibidor para durar aproximadamente un día. Ahora mismo solamente sientes frío y el cuerpo destrozado, pero los efectos de aquello que te ha contagiado aún no se muestran, lo cual significa que la "medicina" está funcionando... Pero, ¿hasta cuanto crees que durará esto? * Evil Laugh Intensifies *

• Puedes describir los alrededores tal y como te plazca si acaso deseas hacerlo, basándote en los pocos datos que hasta el momento te he dado de forma ambientativa, y obviamente, basándonos en como resulta ser tanto el País de la Lluvia como las propias Tierras Desvastadas. En caso de que no utilices esta opción, durante los primeros post de esta trama el narrador se encargará de ir ambientando poco a poco para mayor claridad.

• Por último, y no por ello menos importante... Sabemos todo el cariño que le das a Nine Beasts y también somos conscientes de que tienes una vida mas allá del foro y parte de ella es tu novio que necesita mucho cariño, asi que nos tomaremos la molestia de modificar un poco las reglas para informarte que esta trama no tiene límite de tiempo entre post y post, para que puedas tomarte tu tiempo cada redacción con calma, y no sientas el estrés que te generará este tonto enamorado al ponerte bajo presión para que demuestres si eres apta, o no, de llegar con vida a hasta el final...

¡Esperamos que disfrutes de tu trama! ¡Welcome to Nine Beasts!

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Lun Ago 13, 2018 3:36 pm

Un destino incierto, para ella carente de sentido.

Tsubame Yamanaka, posiblemente la primera en su nombre de aquellos que compartían sus lazos sanguineos, o en su defecto, quienes aún pudiesen acordarse de su nombre o confiasen en que la joven kunoichi, aún permaneciese con vida. Victima de las más instigadoras miradas, de los actos más crueles y posiblemente, de la muerte misma en el instante que sus delicados orbes carmesis, cayeron en el semptierno mundo de las tinieblas, pero no por su propia decisión, si no más bien la de aquellos que la hicieron caer en aquello que tanto odiaba, las obligaciones.

Siempre atada al cinereo mundo del odio y de la frustración, había dejado en el olvido a la humanidad misma, a su propia sangre que, perdida entre la niebla, ahora no era más que un recuerdo tan gélido como la superficie de su piel que castigada, anhelaba un último respiro.

Un caos, un cruel destino que nunca había llegado a imaginar y no porque fuese lo citado como una chica problemática, si no porque, la única vez que había tenido las fuerzas para mirar de frente a sus obligaciones, todo había caído en vano. Estúpida ella misma que por una vez había tenido las esperanzas de proclamar una amistad entre sus deseos, sentirse bien y no simplemente muriendo por una venganza que realmente no le pertenecía y solo era producto de un amor partido hacia un difunto compañero de por vida.

Había maldecido en agonía, había roto en llanto hasta que no quedasen más lagrimas y, entre todas aquellas desgracias, cual lacra, se había mantenido en pie, sintiendo como sus huesos se quebraban con la ventisca, o como el pequeño animal que la había acompañado poco a poco se convertía en uno con el mundo de las tinieblas. No era más que el infierno personificado, como si los mismos Yokais se hubiesen abalanzado sobre ella y lo único que deseasen fuese privarla de su vitalidad lentamente, por cada paso, por cada resquicio de brisa que se colaba entre sus delicados labios y brindaba a los magullados pulmones el oxigeno suficiente para que cada zurco del blanco manto, demostrase su deseo por luchar por una vez incluso cuando ya no habían razones.

Estaba dolida, partida...quebrada en cientos de pedazos tan cristalinos que cuando deseaba recuperarlos rasgaban su piel y se clavaban en su carne, recordandole que hiciese lo que hiciese, ya estaba muerta.

¿Cuantas veces había caído sobre la piedra? Ni si quiera ella misma podía contabilizarlas, menos aún cuando el presente cedido por quien se presentó como "penguin" era un bien escaso y carente de sentido, una salvación que nunca podría emular y que, para su desgracia demostraba su falta de amor propio o, en su defecto, el mismo amor que la joven no podía evitar sentir por quienes durante años, se habían convertido en sus únicos compañeros, los animales. Había vivido infiernos gracias a tal inhibidor de extrañas características, haciendo uso de este cuando era estrictamente necesario o su vida comenzaba a correr peligro. Quizás su primera vez no fuese tan cuidadosa, pero comenzaría a hacerlo cuando pudiese comprender que para ella, no había más destino que la misma muerte. Sus manos temblorosas habían aceptado tal cruel destino, pero su bondadoso corazón era débil, un gran error que solo mermaba sus esperanzas de vida y es que, cualquier sintoma en el animal era tal agonía que por simple consuelo, había malgastado más de aquel antidoto en él de lo que quizás habría sido recomendado para la esperanza de vida que reanudaba los sintomas del veneno y solo daban paso a la cuenta atrás que no solo ella tendría que vivir.

La primera vez, había sido horrible. Había sentido como su sistema respiratorio comenzaba a colapsar, como su horrible apariencia grabada en el hielo demostraba aquel castigo que le había sido regalado y tras ello, como su pálida piel adoptaba el mismo color de la bestia que había caído entre sus dedos por nada más y nada menos que la supervivencia en aquel terrorífico sótano. Sería la primera vez que se diese cuenta que de verdad amaba su sangre, al padre al que faltó el respeto antes de partir aquella noche, a la madre que ignoró en la mañana cuando debía acudir a ayudarla a su humilde negocio y por último, a su odioso primo. Pero para su desgracia, aquella necesidad por vivir no era más que un claro detonante de que después de todo, era una cobarde que aún no era capaz de aceptar su muerte.

Su pesadilla la habría llegado a recorrer terroríficos parajes que nunca había imaginado y, ¿para qué mentir? se había cobrado un par de vidas inocentes. Era una maldición que no tenía lugar al que acudir, dejando atrás a bandidos que habían deseado aprovecharse de ella, o humildes familias que escapando del fuego de las guerras, se habían abalanzado a ayudar a una moribunda Tsubame que infectada, solo se había sentido con las fuerzas necesarias de romper en llanto con el pasar de los días por los cuerpos inertes que la habían rodeado tan solo por compasión, o quizás deseo carnal inconcluso. Sería ahí, donde una vez más, el rechazo a la humanidad cesase, creando una insociable muchacha que luchaba por y para un cruel destino hacia las garras de la parca.

Tiempo perdido, duros encuentros y lo que poco a poco se convirtió en aceptación serían sus más fieles compañeros, claro está, sin llegar a atenuar los sintomas que componían sus días más cercanos a la muerte, aquellos en los que luchaba para no tener que abusar del defectuoso antidoto que solo le regalaba tiempo y no una solución.

Pero no llego a enumerar cada rincón recorrido, no por lo menos al pasar los días o caer en algún lugar abandonado para al menos poder luchar contra el cansancio, era una desgracia, pero la vida siempre había sido cruel, fuese quien fuese su dueño.

Ni si quiera ella misma era consciente de cuanto tiempo había sido victima de la lluvia. Sus fuerzas la habían hecho perder el conocimiento y, de ella, no había más que el delicado tacto de sus prendas húmedas delineando su piel en desconocidos paramos que ni sus propias retinas habían llegado a grabar correctamente.

Su larga melena albina se convertía en una con su piel, rasgando la realidad de aquellos decorativos maltratados. Un lazo negro en lo alto que había perdido su forma y se convertía en nada más que tiras húmedas negras que se mezclaban con su melena, la misma que se perdía sobre la superficie de su oscura chaqueta de grandes dimensiones, pero fina tela que no llegaba a ocultar el vaivén de rojizos detalles tratando de predominar en el largo traje que si bien dejaba a la vista sus pálidos muslos, daban una pequeña visión a un pantalón corto bajo este, que si bien casi era imperceptible, no quitaba que fuese un detalle a tener en cuenta. Finalmente, sus botas, por suerte de una calidad algo más adecuada a la situación, dando paso a un cuero tratado lo suficiente como para que casi se tratase de una tela impermeable que pudiese soportar el terreno húmedo como cualquier otro calzado común.

Se había abrazado a la muerte, pero ante los demás solo sería un can el que yacía entre sus brazos ¿Cuidándolo de la lluvia? Ni si quiera ella misma lo sabía. Podía escuchar como el pequeño trataba de aferrarse a la vida, pero desgraciadamente, ya no habían fuerzas, solo la esperanza de que su final llegase lo antes posible. Después de todo, aquello era una tortura, más aún porque ni si quiera era capaz de mover un solo centímetro de su cuerpo para luchar de igual forma que lo había hecho durante la travesía.

Gracias al último aliento que le había sido brindado, el tacto de un desconocido artilugio llegaría hasta su piel, haciéndola sentir aún más miserable de lo que era, pero, después de todo, una noticia de salvación aunque para ella, hubiese otro protagonista. Aquellas palabras y tono de voz provocaron que se estremeciese y, aunque podía sentir la lluvia aún golpear contra su cuerpo, buscaría la fuerza para abrir ligeramente sus orbes. Pero no veía nada, tan solo inconclusas figuras en la lejanía y finalmente, una presencia desconocida.

Seguidas de sus orbes, sus brazos se moverían sin fuerzas, dando así libertad al pobre animal que se encontraba entre sus brazos sufriendo su mismo destino. Con suerte, él aún podía luchar. — Aléjate... — diría en un suspiro que tan solo mostraba agonía y junto a ello, un tono tan tenue como casi inaudible. Junto al pequeño movimiento de sus manos, su brazo izquierdo que yacía contra el terreno se abriría casi sin fuerzas, mostrando así un extraño artilugio aparentemente medico, una jeringuilla blanquecina de unos seis centímetros de largo y una aguja que yacía oculta, sin haber sido mancillada por el salitre de la lluvia. — Él... — trataría de formular una petición, pero no había voz que golpease sus cuerdas vocales, mucho menos un movimiento claro por el dolor.

Presa del malestar y aquella ennegrecida visión, la joven Tsubame ni si quiera podría ser consciente de su situación, tan solo sentir como la tierra húmeda bajo su cuerpo la acogía.


INVENTARIO BÉLICO:
  • Escuche mediano — Cintura/espalda, lado derecho.
    • Surodoi Tsume x1
    • Hilo ninja x1
    • Maibishi x16
    • Bengala x9
    • Shuriken x3
    • Bolsita explosiva x5
  • Escuche pequeño — Muslo derecho.
    • Kunai x3
  • Tantō — Cintura/espalda, ascendente hacia la izquierda.
  • Banda ninja de Kirigaure no Sato — Hebilla/Cinturón.
Resumen de acciones:


  • Relleno de todo lo que le pasó a Tsubame después de lo de Kotaro.
  • Tsubame se despierta por los sollozos del can.
  • Como está en la shit y no puedo moverse ni hablar ni tener ni un mínimo de voluntad. Simplemente trata de darle un mensaje a Nobuhiko.
  • Mueve sadmente los brazos a ver si el can se puede mover un poquito para recibir ayuda y abre su siniestra, lugar donde tiene un inhibidor que quería ponerle al animal pero como es tonta y está flojita se desmayó y quedó out.
  • No describo bien todo porque ya con la descripción de narración por el momento creo que basta, después de todo Tsubame no ve nah.

Estado:
— Chakra 100% : estás descansado y en perfectas condiciones. Puedes combatir con todas tus facultades físicas.

— Chakra 60% : comienzas a notar ligera fatiga. Sudas un poco y tu cuerpo comienza a pesar, pero aún no tienes problemas para seguir peleando.

Chakra 30% : la fatiga se hace evidente. Tu cuerpo comienza a temblar y respiras con fuerza. Todos tus stats físicos ( fuerza, agilidad y resistencia ) reciben una penalización del 30% .

— Chakra 0% : has consumido toda tu energía . Desde el mismo momento que expire tu último rastro de chakra, caerás en coma. Éste estado podría durar días, antes de poder despertar.
  • Fuerza : 1/21*
  • Resistencia : 1/20*
  • Agilidad : 1/30*
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 1/30*
  • Voluntad : 1/30*
  • Chakra : 40/132 (30%)*

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NB Narración
Master

Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por NB Narración el Mar Ago 14, 2018 8:44 pm

NPC Amegakure: Nobuhiko MatsunagaOh, ¡mierda! — exclamó el muchacho, con cierta sorpresa al escuchar la voz de la joven, por muy tenue que fuera su empobrecido tono. En un principio se mantuvo inmovil, expectate... — Asi que estás viva aún, pobrecilla... ¿Cómo acabaste aquí? — murmuró, sin esperar respeuesta alguna. No sería díficil, a pesar del golpeteo de la lluvia cayendo sobre su capa, notar cuanto sufría aquella alma en pena... ¿Debía ayudarla o simplemente arrebatarle la vida para calmar su sufrimiento? La espera tras sus palabras se volvería interminable para quien, pese a ser consciente de los alrededores, apenas podía ser consciente de sí misma...

Nobuhiko no pudo evitar observar aquel artilugio en la mano de la muchacha, y fue entonces cuando sus movimientos dieron ruenda suelta a los engranajes de una historia que al mismo tiempo que podía ser un esperanzador principio, también podría traer consigo un cruento final...

El ruido del metal despegándose del sólido terreno y cortando el aire en un rápido movimiento de la delgada hoja a espaldas de la chica, pudo ser el mismo que alguien podía sentir cuando estaba a punto de ser ejecutado. Sin embargo, lo único que se oyó fue el arma siendo clavada en el terreno, a un metro de la kunoichi ahora renegada... De inmediato y en seguidilla de tal acto, se escuchó como la capa del muchacho se agitaba con fuerza, y este dejaba caer una rodilla sobre el terreno; se desplazaba con celeridad, sin titubear de ningún modo. Su diestra tomó el hombro a la muchacha y la dispuso boca arriba, con fuerza y delicadeza al mismo tiempo, inclinándose sobre ella y ubicando su oido derecho sobre el pecho de la muchacha.

Meh... Aún no te mueres. Deja de ser tan niña, anda... — desde hacía un buen tiempo, Nobuhiko se había vuelto un joven un poco mas relajado. Rápidamente volvió a erguirse, sin despegar aquella rodilla del suelo que lo mantuvo cerca de la muchacha. Apoyó la palma izquierda de su mano sobre el terreno, junto a la cabeza de la joven, mientras que parecía rebuscar algo en un estuche mediano ubicado en el lateral derecho de su cintura, a sus espaldas... Del mismo sacó tres píldoras: una roja, otra verde, y una negra, y dedicó una última mirada, tanto a la joven como a su compañero... Quizás, en sus adentros, no estaba seguro de lo que hacía...

Espero tengas amigas guapas para presentarme... — masculló, moviendo ambas manos; con la zurda, abrió la boca de Tsubame; y con la diestra introdujo las tres píldoras al mismo tiempo. El joven se aseguraría de hacer que la joven mordiera las mismas, sin atragantarse antes con las pequeñas esferas dada la poca delicadeza que impuso en su accionar.

Nobuhiko no tardaría en extender sus brazos y tomar al cuadrúpedo, justo antes de dejar caer sus aposentos sobre el terreno, a escasos cincuenca centímetros del cuerpo de la Yamanaka. Cruzó sus piernas cual indio, y con la diestra se quitaría la capa de un solo movimiento, para luego dejar caer la misma sobre la joven, cual cobija, para protegerla de la lluvia y el frío, mientras él hacía lo mismo, con sus extremidades y cuerpo mismo, con aquel cuadrúpedo inconsciente y debilitado...

Cinco minutos tardaría la joven en que su vista comenzara a iluminarse poco a poco, permitiéndole ver lo mínimo e indispensable. Su cuerpo iría sintiendo algo mas de calor, de energía, y tan solo cinco segundos más tarde, notaría como su pecho ardía con fuerza por culpa de algo que el peliazul le había entregado... ¿Adrenalina? El efecto era algo similar...


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NB Narración
Master

Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por NB Narración el Mar Ago 14, 2018 8:57 pm

Pautas y AclaracionesHas hecho una perfecta interpretación sobre el estado en el que te encuentras, tanto por aquel mal que traes contigo, como por la debilidad que presenta tu cuerpo por culpa de todo el viaje y la situación en sí misma... Sin embargo, no vamos a estar toda la trama del mismo modo, tenemos que ponerle ritmo y aprovechamos que Nobuhiko es buena gente para despertarte de tu aparente y dilapidario letargo:

— Las píldoras que te ha dado Nobuhiko te provocan lo siguiente:

• Recibes un choque de adrenalina que te despierta, permitiéndote ver los alrededores con claridad aunque con un evidente estado de exaltación.

• Recibes 30Ck, lo cual te quita la penalización de estadísticas por cansancio. Con esto recuperas únicamente el procentaje perdido según tus máximos, pero aún no recuperas la totalidad.

• Sumado a lo que recuperas por porcentajes, tus estadísticas suben 5 puntos, exceptuando tu voluntad que obviamente continuará estando por los suelos dado a que tu situación no es la mejor de todas...

¡Esperamos que sepas aprovechar este power-up y no cometas tonterías! Tampoco te enamores de Nobuhiko, o tu narrador lo matará en un ataque de celos como quien no quiere la cosa... ¡Sigamos con la trama!

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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Mar Sep 04, 2018 6:14 pm

Cual peso muerto, la joven Yamanaka simplemente se limitaría a dejarse llevar por la situación, convirtiéndose así en mera oyente no solo de la voz, si no también de todos y cada uno de los movimientos ejecutados por aquel desconocido. Estaba exhausta, regalando su delicado cuerpo a la parca sin tan si quiera tener remordimientos de ello ¿lista para abandonar el mundo? ya llevaba luchando lo suficiente por culpa de aquel condenado de la niebla. Las esperanzas había mermado lo suficiente como para encontrarse enterradas bajo el fango, pero al parecer, alguien había decidido apiadarse de ella incluso a pesar de su pésima apariencia y su ya cercana muerte.

Cualquier otra persona podría sentirse agradecida ¿Pero qué sentido tenía luchar por una vida que había sido condenada tiempo atrás por unos seres inhumanos?

Sus orbes — parcialmente abiertas— volverían a cerrarse ante el cansancio y casi no notaría como el peliazul la tomaba entre sus brazos y actuaba de tales maneras para hacer lo que se supone que quisiese hacer con ella. Su voz parecía ser una salvación, pero a pesar de que fuese algo como eso, no tenía fuerzas como para aferrarse a aquella última oportunidad que este le brindaba. De algún modo trataría de volver a pronunciar una mínima palabra, pero sus cuerdas vocales no respondían y aquel desconocido se había tomado la libertad de alimentarla con unas curiosas píldoras que para ella, no eran más que desconocidas.

Entregada a la muerte tan pronto aquel chico le brindo tal "manjar" la fémina se quedaría estática en el suelo, ignorando incluso el contacto de aquella cobija que la mantuvo privada del helado contacto de la lluvia. Estaba agotada, tanto su cuerpo como su mente estaban agotadas y, para su desgracia, parecía no poder mucho para poder luchar en aquella ocasión, o por lo menos, eso era lo que alimentaba su mente hasta que sintió como su cuerpo reaccionaba casi de inmediato.

Abrió los ojos una vez más, sentía como su cuerpo golpeaba con ferocidad y de algún modo como incluso se le disparaban por completo los latidos. En un movimiento prácticamente involuntario su diestra se alzaría junto con su cuerpo, retirando así aquella tela que la mantenía protegida, y con un simple movimiento de esta hacia el lateral derecho provocaría que cayese parcialmente por el terreno. Su corazón parecía no poder mantenerse en su pecho y, la adrenalina, le causaría una mala pasada.

Con sus piernas que se mantenían tendidas y colocadas en la misma dirección que caía aquella capa, sus manos viajaron de golpe al frente, algo que le brindarían no solo un aviso a su acompañante, si no que además lo salvarían del fatídico destino que su boca supuso en el momento que la primera arcada consiguió que la sangre brotase de la delicada abertura que sus labios se vieron obligado a mostrar ante no solo el malestar, si no también los efectos de aquella sustancia que se alzaba cual reloj de arena sobre su vida.

Por unos pocos segundos se mantuvo en aquella posición, algo que demostraría por completo su malestar incluso a pesar de que él, había sido su salvación momentánea. — Ngh... — se limitaría a quejarse por lo bajo mientras sus prendas mojadas y su larga melena albina se apegaban a su cuerpo por culpa de la lluvia, una evidencia clara de que realmente, estaba hecha una mierda. — Deja al can... — añadiría de inmediato en cuanto su diestra se alzó y su siniestra aún yacía sobre la piedra en un páramo que tenía más horizontes que muestras de vitalidad. — Te vas a infectar. — aclararía con sus pocas fuerzas, cruzando la tela de sus prendas por sus labios, quitándose los restos que pudiesen quedar de aquella sustancia metálica.

A la par que hablaba, sus orbes escarlata viajarían por la superficie, buscando así aquel inhibidor que había dejado caer al suelo minutos atrás. Lo necesitaban, y lo necesitaban ya. ¿Pero como continuar siendo una desgraciada? Tan solo era guiada por su último aliento.


INVENTARIO BÉLICO:
  • Escuche mediano — Cintura/espalda, lado derecho.
    • Surodoi Tsume x1
    • Hilo ninja x1
    • Maibishi x16
    • Bengala x9
    • Shuriken x3
    • Bolsita explosiva x5
  • Estuche pequeño — Muslo derecho.
    • Kunai x3
  • Tantō — Cintura/espalda, ascendente hacia la izquierda.
  • Banda ninja de Kirigaure no Sato — Hebilla/Cinturón.
Resumen de acciones:


  • Me vomité soz.

Estado:
— Chakra 100% : estás descansado y en perfectas condiciones. Puedes combatir con todas tus facultades físicas.

— Chakra 60% : comienzas a notar ligera fatiga. Sudas un poco y tu cuerpo comienza a pesar, pero aún no tienes problemas para seguir peleando.

Chakra 30% : la fatiga se hace evidente. Tu cuerpo comienza a temblar y respiras con fuerza. Todos tus stats físicos ( fuerza, agilidad y resistencia ) reciben una penalización del 30% .

— Chakra 0% : has consumido toda tu energía . Desde el mismo momento que expire tu último rastro de chakra, caerás en coma. Éste estado podría durar días, antes de poder despertar.
  • Fuerza : 8/21*
  • Resistencia : 8/20*
  • Agilidad : 15/30*
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 6/30*
  • Voluntad : 1/30*
  • Chakra : 70/132 (30%)*

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NB Narración
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Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por NB Narración el Sáb Sep 22, 2018 7:51 pm

NPC Amegakure: Nobuhiko MatsunagaAl aguardo de las primeras reacciones de la joven, Nobuhiko observaba delicadamente al canino que tenía entre brazos. Una media sonrisa se dibujó en sus labios, quizás pensando en que habia una persona a la que quizás le gustaría ver a un perro de esa clase... Sin embargo, las cosas no podían permanecer con calma y mejorar prontamente. Estas, simplemente dieron un vuelco por culpa de lo que ocurrió con Tsubame.

El shinobi se alzó rápidamente y saltó hacia atrás ante las reacciones de la fémina y al verla vomitar, no solo de forma común, sino con una enorme cantidad de sangre de por medio, no tardó en alcanzar con su zurda el mango de la lanza, tomando con fuerza al can con la diestra por debajo del brazo... Aquella joven no era normal, y todos los indicios que habían estado presentes, ya provocaban una alerta que no debía ser ignorada.

¿Qué demonios tienes encima? — preguntó Nobuhiko, ignorando las advertencias con un claro fruncir de su ceño. — ¿Quién eres? ¿Qué haces en estas tierras? — evidentemente habia mucho que responder, la guardia del Nara se alzaba más que de costumbre, pues la rareza de la situación comenzaba a preocuparle... Si bien podía verse mas suelto que tiempo atrás en el País del Hierro, el joven seguía siendo algo paranoico y cuidadoso a la hora de moverse; quizás despertar a la joven de su agonía había sido un error del cual debería hacerse cargo ahora...

A pesar de la urgencia, la lluvia de momento calma comenzó a mostrar indicios de una inminente tormenta. Rayos y centellas resonaban cual orquesta, cual preludio hacia la perdición de quienes se encontraban sin un refugio en tierras tan peligrosas como las que los rodeaban...

La velocidad del constante goteo comenzó a aumentar, y su peso se haría mas notable, molesto, desalineando incluso más la apariencia de la aún hermosa kunoichi, acompañando todo con una corriente de viento fresca que haría temblar a la que se quitó su cobertura.

El Nara no titubeó. Su mirada se encontraba fija sobre la fémina, demostrando que parecía reconocer de donde provenía la tormenta y cuanto tiempo tardaría en llegar a estar sobre ellos... ¿Tsubame podría saberlo con solo mirar el cielo? En aquellos instantes no. Los gruñidos del oscurecido cielo generaban temor hasta en los que decían ser los más valientes...


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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Sáb Sep 29, 2018 3:32 am

Tan pronto los movimientos del desconocido fuesen efectuados, las orbes rojizas de la albina se alzarían, buscando así vislumbrar cada uno de sus actos, entre ellos, el modo con el cual domaba la superficie de la lanza y junto a ello, se encargaba de aferrar al animal bajo su brazo. ¿Preocupada? hacía ya mucho tiempo que no conocía aquella palabra, demasiado como para luchar contra las cuestiones que habían sido lanzadas sobre el pedregoso terreno que magullaba su piel y decoraba sus maltratadas piernas. Estaba perdida, lo había estado desde el instante que había aceptado aquella estúpida misión... incluso ahora maldecía, se arrepentía y deseaba llorar.

¿Cuanto tiempo se había resguardado en el silencio? Sus rojizas orbes seguramente harían enfadar a quien se encontraba ante ella por su osadía, por como las palabras se atoraban en su garganta y rasgaban cada centímetro de su cuerpo, deseando acabar con ella de la misma manera que su propio organismo luchaba por matarla desde hacía ya tantos días que no era tan si quiera capaz de poder enumerarlos. Había titubeado más veces en su vida en aquellas fechas que ya desconocía quien era, no sabía cual era su cometido y mucho menos la razón por la cual había luchado hasta llegar a unas tierras que no le pertenecían, unas tierras que seguramente, la rechazarían de la misma manera que aquellas que ya habían sido manchadas por el terror de aquella enfermedad que la convertía en una desgraciada.

Habían pasado suficientes segundos como para que cualquiera desease acabar con su vida, pero para su desgracia ni su cuerpo ni su mente eran lo suficientemente valientes como para brindarle aquel pequeño empujón que tanto necesitaba hasta que, finalmente sus manos viajaron una vez más al pedregoso terreno, esquivando la sangre que aún yacía ante ella y obligandola a moverse escasos centímetros sobre el terreno como para poder dejar caer su cabeza contra este, dando permiso a su frente para, por primera vez en su vida ceder su nuca a un desconocido, dejando a un lado la rudeza de la conocida y tan odiada Tsubame Yamanaka para no ser nada más que aquello que se presentaba ante el peliazul: un despojo humano carente de voluntad y de apego a la vida.

Lo siento. — se abalanzaría a decir de forma inmediata mientras sus orbes rojizas que encaraban el suelo a escasos centímetros, se cerraban. — No deseo molestar a nadie, tampoco quiero que la lastima se convierta en mi última compañera. — aclararía con su voz temblorosa no solo por el frío que le causaba la fuerte lluvia cayendo sobre su cuerpo, si no también, su pisoteado orgullo. — Provengo de un país lejano, más allá del mar. No soy más que una paria, una joven que fue lanzada al abismo del olvido para alejar de mis propios hermanos esta maldición... — diría con las fuerzas suficientes como para regalar a tal desconocido toda aquella información ¿la razón? tan solo deseaba desahogarse antes de convertirse en un cuerpo sin vida. — Debía de haber muerto hace ya mucho tiempo... pero tanto mi compañero como yo hemos estado sobreviviendo por medio de unos inhibidores... Desgraciadamente, no tengo modo con el cual seguir en pie y lamento haber llegado hasta estos terrenos... tan solo quería salvarlo a él. — diría antes de erguir su propio cuerpo, arrastrando sus manos por la piedra mientras sus ojos se abrían y quedaban clavados en la piedra y ahora, su diestra, descubría aquel pequeño objeto que había permanecido en el suelo hasta aquellos instantes. — Pero caí inconsciente cuando trataba de administrarle la última dosis. — finalizados sus vocablos, su rostro se alzaría. Estaba asustada pero gracias a la misma madre naturaleza, sus lagrimas eran arrastradas por aquella vida que desbordaba el cielo.


INVENTARIO BÉLICO:
  • Escuche mediano — Cintura/espalda, lado derecho.
    • Surodoi Tsume x1
    • Hilo ninja x1
    • Maibishi x16
    • Bengala x9
    • Shuriken x3
    • Bolsita explosiva x5
  • Estuche pequeño — Muslo derecho.
    • Kunai x3
  • Tantō — Cintura/espalda, ascendente hacia la izquierda.
  • Banda ninja de Kirigaure no Sato — Hebilla/Cinturón.
Resumen de acciones:


  • ...

Estado:
— Chakra 100% : estás descansado y en perfectas condiciones. Puedes combatir con todas tus facultades físicas.

— Chakra 60% : comienzas a notar ligera fatiga. Sudas un poco y tu cuerpo comienza a pesar, pero aún no tienes problemas para seguir peleando.

Chakra 30% : la fatiga se hace evidente. Tu cuerpo comienza a temblar y respiras con fuerza. Todos tus stats físicos ( fuerza, agilidad y resistencia ) reciben una penalización del 30% .

— Chakra 0% : has consumido toda tu energía . Desde el mismo momento que expire tu último rastro de chakra, caerás en coma. Éste estado podría durar días, antes de poder despertar.
  • Fuerza : 8/21*
  • Resistencia : 8/20*
  • Agilidad : 15/30*
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 6/30*
  • Voluntad : 1/30*
  • Chakra : 70/132 (30%)*

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NB Narración
Master

Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por NB Narración el Sáb Sep 29, 2018 10:22 am

NPC Amegakure: Nobuhiko MatsunagaNobuhiko no movió un músculo durante el discurso de la Yamanaka, analizando cada una de sus palabras, sus emociones y todo aquello que esta le permitía ver, tratando de definir si podía creerle o realmente debía tratarla como aquello que decía ser... Una paria... Pero, ¿quién era Nobuhiko Matsunaga si trataba a alguien como él había sido tratado por su propia familia? El Nara tenía razones de sobra como para dejar a un lado a quienes ahora estaban a su merced, pero muchas más eran las que le decían a su buen corazón, incluso pese a la corrupción que rondaba al mismo, que debía brindar cobijo a quienes claramente, lo necesitaban...

¿Por qué todo el mundo lo hace tan complicado? ¿No podías decirme tu nombre y pedirme ayuda? — preguntó Nobuhiko, de manera claramente redundante, moviendo su arma a toda velocidad sobre su cabeza, casi como si de una hélice se tratase y colgándosela en una funda de cuero en la espalda, con el filo hacia arriba y para un fácil acceso; claramente, las palabras del Nara relajaban un poco las aguas tan inquietas, tratando de animar a la joven a su manera...

Nobuhiko volvería a mover con cuidado al canino, bajando su tren inferior para dejarlo recostado frente a la kunoichi; aún su cuerpo desprendía calor, y un suave sollozo propio de un alma que estaba al borde de agonizar.

Actúa rápido, sin hablar... Tenemos poco tiempo para movernos antes de que el ojo de la tormenta esté sobre nosotros. — con seriedad, el muchacho se pondría en marcha, alzándose y caminando por toda la superficie rocosa sobre la cual ambos estaban ahora mismo parados; para ello caminaría bordeando a la joven, y dándole la espalda, alejándose de ella unos cinco metros de cara a una bajada empinada y complicada sobre la cual, además de rocas de diversos tipos, e incluso pozos con agua estancada distribuidos aleatoriamente, se veía un reflejo propio de algo resbaloso gracias a la reflexión de la poca luz del día...

Si lo que quieres es vivir y salvarlo, deberás venir conmigo. La persona a la que busco me está entrenando... Ella dice que puede revivir hasta a los muertos, y por las cosas que me ha mostrado que hace, puede que sea cierto. Si puede revivir a los muertos, mantener sanos a los vivos no debe ser muy complicado... ¿No lo crees? — dejaría caer el peliazul, casi como una propuesta para que la joven le acompañase. Si existía una persona capaz de hacer lo que él decía, claramente podría intentar ser la salvación de aquella joven kunoichi... ¿Debía creerle a un desconocido? ¿Era su única oportunidad o quizás un camino más rápido hacia su perdición?


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Tsubame Yamanaka
Renegado C

Re: [Trama Individual] Catarsis — Tsubame Yamanaka

Mensaje por Tsubame Yamanaka el Sáb Oct 13, 2018 11:35 pm

Ante las palabras que el peliazul le estaba regalando, la albina no podría evitar parpadear con rapidez. No era una persona que suplicase, no era alguien que realmente gustase de verse pisoteada por los demás ¿pero que podía hacer en esa ocasión? no era solo su vida la que se encontraba al borde del abismo, si no también la de aquel pequeño animal que había caído sobre sus brazos... debía comprometerse con al menos algo de su propia vida, lanzar los lazos que hasta el momento, se habían hundido en lo profundo del mar para así al menos luchar por algo.

Siendo testigo de todos y cada uno de sus actos, la joven haría un rápido movimiento con su diestra en el momento que el animal se encontró ante ella ¿Pero que debía de hacer? Quizás incluso en aquel pequeño objeto se encontraba la verdadera salvación para ambos ¿sería correcto tratar de guardarlo para dar un mejor uso más adelante? Por unos instantes su propia saliva se convertiría en un problema en el momento que trago presa del pánico, pero finalmente se limitaría a guardar aquel objeto en uno de los bolsillos de sus prendas y acto seguido ponerse en pié mientras tomaba entre sus brazos al pequeño animal.

Una vez en pie, sus orbes rojizas viajarían hasta su acompañante y sin nombrar una sola palabra como este mismo le había indicado, se encargaría de seguirlo, no sin antes agacharse para así tomar aquel impermeable que poco después ella misma se había quitado para colocarlo por encima del animal y de este modo, resguardarlo de la lluvia, sin preocuparse mucho por ella misma. Con nada más que sus labios sellados, emprender el camino no sería para nada un problema, pero con el mismo respeto de aquella distancia que su acompañante le había brindado, se limitaría a caminar a unos cuatro metros de seguridad ¿dudar de él? Para nada, después de todo en aquellos momentos el se había convertido en su única esperanza... pero tampoco deseaba importunarlo, aunque eso no quitaba que en aquellos momentos lo que más deseaba era compañía.

En el momento que sus orbes fueron conscientes de aquella pequeña bajada, no podría evitar hacer una pequeña mueca de disgusto, estaba débil, demasiado para su gusto y lo menos que deseaba era hacer el ridículo ante aquel chico que ahora le había brindado su mano para seguir adelante. Aquella se convertiría en la razón clara por la que sus propios zapatos se verían impregnados de chakra para poder adherirse aún más al suelo ¿estúpido? podría serlo, pero en aquellos momentos su integridad y la de su compañero eran lo más importante. ¿Para que arriesgarse? mismamente tal decisión la haría tomar el camino rocoso y junto a ello, evitando los lugares que aparentaban ser ligeramente resbaladizos o en su defecto encharcados, tomando las precauciones suficientes para domar la superficie de las rocas con sus cuidadosos pasos, tanteando en ocasiones incluso que estas no llegasen a desprenderse y hacerla caer.

Con su mirada fija en el terreno, no podría mentir a la hora de admitir que aquellos esfuerzos provocaban que su cuerpo no hiciese nada más que temblar productos del frío, la lluvia y su propia fatiga, pero una vez más, los vocablos del pelizaul robarían una esperanzadora mirada por su parte. ¿Acaso podía tener esperanza? Parecía un milagro propio de los dioses, aquellos en los cuales nunca había creído pero que su madre trataba de presentarles a menudo por medio de escritos o los mismo Daimyos a los que sin duda, habría faltado el respeto en caso de verlos de frente. Era estúpida, pero eso no significaba que algún día pudiese encarar la realidad desde un punto de vista más esperanzador.

Si... — diría lo suficientemente bajo como para que el solo pudiese percibir sus palabras como un leve susurro. No quería faltar sus ordenes con tanta rapidez cuando tiempo atrás le dijo que debía permanecer en silencio.

Sus orbes bajarían tras aquello una vez más al terreno. Podía sentir el fuerte palpitar de su corazón golpear contra su pecho y junto a ello sentir como el delicado vaho escapaba de sus labios con cada respiración que no podía disimular lo suficiente en aquel estado.


TÉCNICA UTILIZADA:
KI NOBORI (木登り, ESCALAR ÁRBOLES)
Se utiliza para obtener un control sobre la superficie de los árboles. Para esto el usuario debe concentrar su chakra en la planta de sus pies. Si el usuario canaliza demasiado chakra en la planta de sus pies sale despedido y se clava en el árbol por la fuerza que provoca, en cambio si no usa el suficiente chakra no puede adherirse al árbol y se cae al suelo.
Postura de manos: Ninguna
Consumo: 3Ck por turno.
INVENTARIO BÉLICO:
  • Escuche mediano — Cintura/espalda, lado derecho.
    • Surodoi Tsume x1
    • Hilo ninja x1
    • Maibishi x16
    • Bengala x9
    • Shuriken x3
    • Bolsita explosiva x5
  • Estuche pequeño — Muslo derecho.
    • Kunai x3
  • Tantō — Cintura/espalda, ascendente hacia la izquierda.
  • Banda ninja de Kirigaure no Sato — Hebilla/Cinturón.
Resumen de acciones:


  • Decido no poner aún el inhibidor.
  • Sigo a Nobuhiko manteniendo 4 metros de distancia entre ambos.
  • Utilizo la técnica de escalar los arboles para caminar con algo más de seguridad por la zona pedregosa.

Estado:
— Chakra 100% : estás descansado y en perfectas condiciones. Puedes combatir con todas tus facultades físicas.

— Chakra 60% : comienzas a notar ligera fatiga. Sudas un poco y tu cuerpo comienza a pesar, pero aún no tienes problemas para seguir peleando.

Chakra 30% : la fatiga se hace evidente. Tu cuerpo comienza a temblar y respiras con fuerza. Todos tus stats físicos ( fuerza, agilidad y resistencia ) reciben una penalización del 30% .

— Chakra 0% : has consumido toda tu energía . Desde el mismo momento que expire tu último rastro de chakra, caerás en coma. Éste estado podría durar días, antes de poder despertar.
  • Fuerza : 8/21*
  • Resistencia : 8/20*
  • Agilidad : 15/30*
  • Espíritu : 32
  • Concentración : 6/30*
  • Voluntad : 1/30*
  • Chakra : 67/132 (30%)*

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