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Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

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Sakurako
Kiri Gennin

Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Sakurako el Miér Ago 15, 2018 10:29 pm

Era un buen día. El sonido del agua se camuflaba entre el murmullo de la gente, y los rayos de sol no picaban sobre la piel. Sin embargo, yo era una luciérnaga que brillaba simplemente por ser semejante a un copo de nieve solitario sin hermanos. Me encontraba con una bandeja de dangos, delante de una tienda de kimonos. Era publicidad mútua, claro está. Yo llevaba uno de sus kimonos, y ellas servían mis dangos en la tienda, no era un mal trato. Captábamos clientes de aquella manera. Había personas que solo se fijaban en la modelo, o que no se acercaban por lo mismo. No obstante, intentaba ser yo la que se pusiera en medio de la calle,  consiguiendo que la gente se fijara en los exquisitos dulces de mi abuelo, que los elaboraba con sumo esmero y amor.

—¡Dangos recién hechos! ¡Prueben estos deliciosos dangos!—era una voz aterciopelada, dulce como aquellos aperitivos. Era una muñeca de exposición, hermosa. Servía los dangos con la esperanza de conseguir su sustento para el día de mañana, y obsequiaba a aquellos afortunados con una sonrisa. Mi cabello, parte recogido con un kanzashi y el resto suelto, y con unos zori en mis pies, el tac tac sonando al chocar la suela con la piedra. Tiraba de la parte inferior del kimono, ligeramente asfixiada por cómo apretaba, enseñando parte de mi pierna, lo que no me molestaba demasiado.

Fue entonces que vi a alguien que le resultaba familiar, de la academia.

—Su… Su su… —murmullaba , intentando acordarme. Suke… Lo miraba fijamente, hasta que por fin, me acordé. No era tan difícil.

—Estimado cliente, ¿desea probar uno de nuestros dangos? No se arrepentirá. Es de los últimos que quedan—tenté a Horosuke con el platillo, acercándome a él y situándome a su lado. Los compañeros de clase serían amables, ¿no?


Última edición por Sakurako el Jue Ago 16, 2018 12:36 am, editado 1 vez
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Horosuke
Kiri Gennin

Un agradable comienzo

Mensaje por Horosuke el Jue Ago 16, 2018 12:02 am


Aquella mañana de verano, tres nubes danzarinas surcaban el cielo de Kirigakure no Sato. Volaban juntas, en medio de un marco azul infinito, lento su paso, constante sobre la aldea. Apenas soplaba levante, y esas formas huidizas tardarían en marcharse. ¿Acaso viajaban unidas, hacia donde el viento las llevase? Nadie podría decirlo. Mas sí podría hablaros de una historia que recién comienza. Una sobre caminos que se unen entre sí, como aquellas nubes peregrinas.

Cierta inquietud le atenazaba en el fondo. No hacía dos días que se había graduado de la Academia, convirtiéndose así en Genin, la base de la casta militar conocida como ninjas. A diferencia de muchos otros, el joven Horosuke Takigami había tardado más de lo previsto en realizar este paso, pues los había más jóvenes ya en posesión de dicho cargo. Mas eso no era lo que ponía nervioso al chico, el cual, casi sin avisar a sus padres, había salido de casa temprano, buscando así en un paseo algo de su habitual calma.
Vestía de forma sencilla, costumbrista cuanto menos. Un yukata estival azul celeste con un motivo decorativo de olas más oscuro en la zona de la cintura y las mangas, siendo estas largas y anchas, abierto el mismo mostrando su pecho, definido por el entrenamiento. Atado con un obi de color negro a un hakama ancho gris sencillo de corte civil, el joven daba la sensación de pertenecer a una familia tradicional rematando el atuendo con unos firmes zōri de madera, ruidosos pero confiables.
Llevaba el pelo en un intento de coleta, erizada , insuficiente para mantener a raya aquel cabello salvaje y castaño que poseía y en su mirada gris y sus facciones relajadas podía verse la calma de un estanque. Andando erráticamente por las calles, aquel mozo corpulento apenas pensaba en nada importante, pues su atención iba y venía como el oleaje en la costa.
Se detuvo por un segundo para observar tres nubes que parecían ir juntas a algún lado, o eso pensaba él, hasta que se vio sorprendido por una pálida joven, que vestida de una guisa parecida a la suya, le había ofrecido dangos recién hechos a la puerta de un negocio de kimonos.
La observó pausadamente, casi como si no se hubiera enterado de nada, fijándose en lo brillante de su piel y el azabache de sus cabellos.
Creía recordarla de algún lugar, mas no sabría decir de dónde.

Esbozó una media sonrisa y, sin cortarse demasiado, cogió uno de ellos.

-Confiaré en vuestra palabra, señorita-dijo acentuando su sonrisa-. Aunque deberéis responderme a una cuestión. ¿Os conozco? Juraría que así es, y no sería cortés por mi parte que os hubiera olvidado.
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Sakurako
Kiri Gennin

Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Sakurako el Jue Ago 16, 2018 1:51 am

Me pareció curiosa su respuesta. ¿Qué querría saber Horosuke sobre mí? Si ni siquiera me había prestado atención en todo el tiempo que habíamos atendido a la academia juntos. Todo cobró sentido conforme terminaba la frase, con lo quedé más tranquila con mis espectativas. No debería haber esperado más, la verdad. Me llevé una mano al pecho, fingiendo estar alagada por tal pregunta.

—Que alguien quiera saber quién soy es todo un cumplido… Horosuke-san—no pude ocultar una diminuta sonrisa entretenida, para a continuación, inclinarme en el sitio, reberenciándole como era debido.

—Shimizu Sakurako. Estuve en la misma ceremonia de graduación hace dos días, o bueno… hemos sido compañeros en la academia mucho más tiempo. Pero no suelo destacar, así que comprendo que nadie me recuerde—lo observé de reojo, todavía con el abdomen hacia el suelo, intentando descifrar qué era lo que pensaba aquel genin. No era mi objetivo hacerle sentir mal, de todas formas. Recompuse mi postura, con la bandeja de dangos todavía en la mano, ofreciéndosela. Solo quedaba dos de los pinchos, y volaban, claro estaba—Mi abuelo es el cocinero. Tiene una tienda no solo de dulces, sino de todo tipo de comidas. Puedes pasarte cuando quieras.

Trataba de hacer toda la propaganda que estuviera en mi mano, pero igualmente pensé en la persona que tenía en frente, objetivo del mundo comercial.

—¿Dando un paseo, Horosuke-san?—pregunté amablemente.
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Horosuke
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Un agradable comienzo

Mensaje por Horosuke el Jue Ago 16, 2018 3:31 pm


Por un segundo, Horosuke se sintió algo mal por la muchacha. Si bien era alguien concentrado en lo que a la vía marcial se refería, esto era compensado por una total falta de atención en todo lo demás. Creía haber cometido una afrenta hacia la joven al no recordarla del todo, pero no parecía sentirse ofendida, sino todo lo contrario. Tras su presentación, había conseguido aclarar sus recuerdos, consiguiendo a duras penas situar a la chica en ellos. Lo cierto es que no destacaba demasiado, y entre eso y los problemas del chico para no perderse en detalles ínfimos, era muy difícil pensar en ella como una compañera de la Academia aunque así fuera, pues no tenía memorias de ella.

Ante los refinados modales de Sakurako, no pudo sino responder de la misma forma. Dio un paso hacia atrás, dejando espacio para la reverencia, metió la diestra en el pliegue pectoral del yukata, quedando así a la izquierda de su costado, y mientras sostenía con la zurda aquel dango que había cogido de forma poco correcta, inclinó la cabeza y el torso hacia adelante, en señal de respeto.

-Siento no haberla recordado,
ruego que me perdonéis. Mi nombre es Horosuke Takigami, y es todo un honor que me recordéis, Shimizu-san.  


Tras volver a su posición original, se llevó el dango a la boca, de forma distraída, pues no había podido evitar fijarse en la belleza de la tela del kimono que ella llevaba. Un sabor dulce, aunque bien equilibrado, con una textura esponjosa e incluso algo jugosa le sacó de sus pensamientos. El dulce era sublime.

-A fe mía que este dango es el más sabroso que he comido nunca-respondió, complacido tras la aclaración de quién era el artífice de semejante manjar.-Mis más sinceras enhorabuenas-cogió otro sonriendo, dejando uno en la bandeja-Si todos vuestros productos son como estos deliciosos dulces, deberé pasar a menudo por allí-sentenció dando fin vorazmente al que acababa de coger.

Dudó un instante en qué responder a la última pregunta, pues no era fácil admitir que se encontraba nervioso por el ascenso, así que tras tragar, tomó aire.

-Así es-declaró-me sentía algo inquieto en casa y decidí caminar, pues hace un día ideal. Me relaja. Bonito kimono, por cierto-apuntó, a modo de elogio.-¿Qué hay de vos, Shimizu-san? ¿Qué tal vuestro día?
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Sakurako
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Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Sakurako el Jue Ago 16, 2018 4:27 pm

Di un paso hacia atrás, ligeramente sorprendida—Es usted todo un caballero, ¿verdad, Horosuke-san?—se me escapó una pequeña risa, tomando el último dango que quedaba; le di yo misma un mordisco. No renunciaría al dando de mi abuelo, por lo que un cliente se vería obligado a ir a la tienda a por más—Puede llamarme Sakurako si así gusta. No me importa en lo más mínimo—respondí con total seguridad.

Mi kimono, mezclando el violeta y el rosa, ondeaba ligeramente a veces, cuando alguna brisa traviesa hacía acto de presencia en las calles, que las conducía a la entrada de la villa después de un paseo por ésta—Por supuesto que es el más sabroso. Serás siempre bienvenido, claro estáafirmé, tranquila y hasta feliz de haber podido ayudar con una acción tan cotidiana como aquella. Escuchaba sus palabras con paciencia y atención.

—Como una ola, te mueves hasta chocar contra la costa, Horosuke-san. Quizás ese kimono no sea tan mala elección—remarqué, siendo casi curioso. Di una vuelta a su alrededor, inspeccionándole— Promociono la tienda de mi abuelo y la de kimonos, aunque ya que no hay más, devolveré el plato y supongo que ya tendré mi día libre.

Fue en ese momento en el que pensé en que quizás fuera el destino. O más bien, fingía pensarlo.

—Oh, Horosuke-san. ¿Ha decidido socorrer a esta doncella, y acompañarla en un día tan agraciado como éste? Realmente un caballero—
dejé que un suspiro saliera de mis labios, conmovida. Me volví a colocarme justo a su lado.

—Entonces, ¿continuamos el camino?—propuse, señalando el camino de piedra.
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Horosuke
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Un agradable comienzo

Mensaje por Horosuke el Sáb Ago 18, 2018 3:10 am


Se sintió algo avergonzado ante las palabras de la chica, acompañadas de una risa, dándole un estatus mayor al que poseía y rematando asimismo el último dulce de la bandeja. Miró en dirección a los ojos de Sakurako, de forma serena, y tras sentir una ligera y refrescante brisa, acomodó el brazo derecho, acunado entre los pliegues de su vestimenta.

-Como gustéis. A partir de ahora, me referiré a vos como Sakurako-san-respondió, corrigiendo el tratamiento que debía darle a la muchacha.

Escuchó con calma, mientras el bullicio de la gente alrededor se le hacía cada vez más lejano, a la vez que se fijaba en los cabellos de la joven, y en lo bien que casaban el tono de su piel y los colores de su kimono. En estos pensamientos andaba enfrascado cuando, de repente, ella inquirió sobre lo adecuado de los motivos decorativos de su yukata, y procedió a rodearle, mientras le inspeccionaba y aclaraba el porqué de su presencia en aquel lugar. Aunque no le importó lo más mínimo que lo hiciera, mentiría si no se sintió algo sorprendido por las acciones y palabras de Sakurako, quien, sin saberlo, acababa de dar con una de las pasiones de la familia Takigami, y por extensión del mismo Horosuke, el mar. Halagado por sus palabras, no pudo evitar sonreír complacido.

-Vaya-ladeó la cabeza, en un gesto alegre.-Muchas gracias. Para los miembros de mi familia, el océano es una constante en nuestras vidas. Nos inspira y nos trae enseñanzas.

Cayó en la cuenta de que quizá sería brusco hablar de ese tipo de cuestiones en aquel momento, por lo que decidió cambiar de tema, acuciado además por la proposición inocente que acababa de pronunciar.
¿Qué clase de hombre podía considerarse si rechazaba su propuesta?

-Siendo así las cosas, os acompañaré, por supuesto, Sakurako-san. Y os pediré, si no os parece muy atrevida la proposición,
que me permitáis pasar el resto de mi día a vuestro lado, pues desearía preguntaros sobre la Academia y vuestro nuevo camino como shinobi.


Sonriendo de oreja a oreja, avanzó un poco, dando a entender que quería proseguir junto a ella al lugar al que se dirigiera. Asimismo, pensó que podría aprovechar aquel paseo para proponerle a Sakurako entrenar con él al día siguiente, para comenzar de forma cordial su camino como ninja.
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Sakurako
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Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Sakurako el Mar Ago 21, 2018 1:49 am

Sakurako-san... Que Horosuke lo dijese fue hasta un alivio, desconociendo yo misma el motivo. Sus palabras evocaban la imagen de las olas rompiendo, o del simple charco azul que nos rodeaba, a todo el país. No era una mala inspiración, sin duda. Yo carecía de tal musa, mas quizás la vida no permitía a todos encontrar tal lujo a todos, pues era injusta, al fin y al cabo. Era casi admirable. Su semblante transmitía tal confianza, sincera. Fue tal su franqueza, que me devolvió la proposición, junto a sus propios términos. No es que me fuera a negar, de todos modos, ya que no tenía nada mejor que hacer. Fue un trato que nos beneficiaría a los dos.

—Nada atrevido, por supuesto—
afirmé, avanzando con paso firme por el camino de piedra bajo nuestros pies.

Conforme mi conversación con Horosuke progresaba, poco a poco llegaba a la conclusión de que probablemente ese ninja sería uno de esos guerreros honorables que darían su vida por su país, que el camino shinobi era de sus principales preocupaciones, y me recordaba mi carencia de tales sentimientos, al menos totalmente veraces. ¿Sería envidia sana? ¿O no comprendía la forma en que observaba la vida el moreno?

—¿Cuál sería el tuyo, Horosuke-san? Tu camino shinobi—pregunté, mirando la calle en vez de a la persona. Las nubes, esponjosas, se ganaban mi cariño con su compañía.   
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Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Horosuke el Vie Ago 24, 2018 1:42 am


Aliviado, tras comprobar que no había sido descortés con su proposición, que aunque inocente, había sido algo brusca, Horosuke sacó la diestra de su yukata y la situó en su nuca, en un gesto de complacencia. Respiró profunda y tranquilamente , mientras movía los hombros, relajando la tensión situada en estos.

Dio unos pasos junto a ella, a ritmo tranquilo, mientras echaba un vistazo a su alrededor. Las calles de la aldea a esa hora eran un hervidero de personas, que de manera rutinaria, salían a realizar sus quehaceres en aquella zona comercial. El olor de los diferentes platos de los restaurantes, con carnes, fideos y pescado, la risa alegre e inocente de los niños, los rumores sosegados y apacibles de los mayores, las conversaciones y debates de los adultos, los gritos entusiastas de los encargados de los negocios. Todo aquello, bajo el brillo del sol y la infinita grandeza del cielo, perfilaban entre la madera de aquellos edificios y el estampado de las personas una belleza tradicional que sólo un corazón humilde sería capaz de apreciar.

Y en aquella composición, dos jóvenes reunidos por el azar avanzaban hacía adelante, sin ser conscientes de la fortuna y prosperidad que les rodeaba.

Tras la afirmación de Sakurako, Horosuke no esperaba que una pregunta tan directa saliera de sus labios. Abrió los ojos como platos ante la cuestión, y pensó durante unos instantes.

-Mi Nindo...-murmuró a medias, mientras pensaba en voz alta.

Recordó las palabras amables de su abuelo en aquel instante. Pronunciadas desde la senectud, en el jardín de la casa familiar, mientras miraban ambos al horizonte, un día como aquel hace ya varios años. El calor, el zumbido de las abejas que merodeaban entre las flores, una brisa refrescante y una voz cariñosa que respondía a una pregunta inocente mientras su arrugado rostro miraba al cielo, sereno...

Volvió de sus recuerdos esbozando una sonrisa nostálgica, mientras sus facciones se suavizaban en una expresión amable.
Miró a Sakurako, la cual esperaba respuesta, y cesó la marcha.

-Mi Nindo es un sendero que brilla bajo el sol, y que lleva a la mayor de las calmas-respondió, mientras en su mente la voz de su abuelo se fundía con la suya.-Avanzaré con el viento, mientras aprendo de las enseñanzas de los que fueron antes que yo. Disfrutaré de la paz y el sosiego, allá donde se encuentren los que amo. Rugiré cual cascada,
protegiéndoles con todo mi empeño en la batalla. Escalaré montañas mientras pulo cuerpo y espíritu. Será duro, mas la constancia es símbolo de virtud. Paso a paso, no abandonaré mis ideales, pues remontaré con ellos cualquier adversidad y se expandirán. Lealtad, honor, respeto, coraje, fortaleza... Todos ellos residen en un corazón ardiente, en una mente en calma.


Miró al cielo tras pronunciar las ultimas palabras, dirigiendo gratitud hacia su maestro de vida, que había marchado sin él junto a los espíritus de los ancestros.

Bajó la cabeza y giró su rostro de nuevo hacia Sakurako.

-Así lo veo yo-remató el chico, entusiasmado, mientras se señalaba al corazón con el pulgar de la mano derecha, mientras  mantenía la otra en su cadera.

-¿Y el vuestro, Sakurako-san? ¿Cómo es vuestro Nindo?-inquirió radiante ante lo agradable que estaba siendo la velada.
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Sakurako
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Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Sakurako el Vie Ago 24, 2018 5:12 pm

Al hablar con Horosuke, era imposible no imaginar la corriente, llevando consigo un flujo de agua transparente y sincera, sin ocultar a las carpas que nadaban en el trecho, ni las piedras o las conchas. Eso era esa persona que me acompañaba en un día tan cotidiano como aquel: puro, nítido. Se deslizaría entre las rocas sin problema, y subiría la cascada hacia el cielo. Todo bastante filosófico, tan envidiable. Sin embargo, yo no guardaba tan grandes ideales, ni conexiones con mi pasado como para guardarlo tan cerca del corazón. Quizás por ello tuve miedo de que si decía algo contrario a sus palabras, seguiría el curso del río, y yo quedaría estancada en mitad de éste. Era una figura imponente, que soportaría hasta la más fuerte de las tormentas. ¿Lo estaría sobreestimando demasiado? No me importaba la habilidad en sí; era cuestión de voluntad, lo que a Horosuke, a mi parecer, no le faltaba en absoluto.

Me hice ninja simplemente por el hecho de obligarme a salir de una vida destinada a la soledad. Si le contaba eso, dudo que se riese, mas me ignoraría después. Conceptos como el país, el honor, y todo en lo que él creía, eran palabras vacías para mí. No ansiaba herir sus sentimientos, ni hacer tambalear un mundo tan firme. Él era una persona diferente a mí, y debíamos aceptarlo. Me convertí en un soldado para pensar en que tal vez, solo tal vez, conseguiría calmar el alma de un apenado anciano moribundo, y encontrar un motivo para morir en paz, convirtiéndome verdaderamente en el cadáver que esperaban que fuese. Conocer a personas con las que la vida ganase aunque fuese un poco de color, defender lo que realmente valiera la pena. Así era que me preguntaba, Horosuke-san, ¿defenderíamos juntos una patria que tanto aprecias? Mas yo guardar nada especial, no.

—Mi Nindo, Horosuke-san...aparecerá si nos tomamos de la mano—expresé, casi inocentemente, tratando de llevar fuera de mi pecho todos los pensamientos que se agolpaban en mi mente. Era estúpido decirlo así, pero en ese momento, las palabras eran complejas, y mis labios torpes—Si juntos logramos algo mucho mejor, desearía pensar que no ha sido tan malo después todo nuestro viaje, que será el camino. Ese corazón que tanto ha resistido, que ha escalado montañas, subido cascadas, soportado tormentas, ha conseguido subir otro escalón. Y no estará solo, porque luego de ti habrá alguien más, y otro más. Porque acompañado la carga no es tan pesada. Quiero pensar, Horosuke-san, que no estaré sola, y que todo ésto ha sido por algo. Por muy pequeño que fuese eso.

Jamás había hablado tanto seguido, y mi garganta estaba seca. No obstante, creo que la vergüenza era superior. Apreté la bandeja entre mis brazos, fingiendo distracción con los abanicos de una de las tiendas cercanas. Había incluído parte de su camino en el mío, solo para simpatizar con él. Quería intentar creer en ese corazón ardiente del que presumía, mas ni eso borraba mi pesimista creencia de mi solitario destino. Eso sí, me percaté de una cosa.

¿Y si creía de repente que quería un montón de amigos y ser la más feliz de toda la tierra? Santo cielo. No, Horosuke, no creas las pérfidas palabras de esta mujer, que tan solo quería caer bien a alguien por una vez en su vida. No quería una fiesta, reuniones sociales, ni nada por el estilo. Que no se lo tomara al literal, por favor. Mi cara de póker contrastaba el barullo de mi mente, por mucho. Necesitaba comida.
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Horosuke
Kiri Gennin

Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Horosuke el Dom Sep 02, 2018 1:43 am

Aquella brisa fresca volvió a soplar cuando Sakurako comenzó a hablar, trayendo a su nariz el inconfundible olor a salitre que caracterizaba a su amada tierra. No pudo evitar sonreír debido a este pequeño detalle, que en cierta manera le ayudaba a conservar la calma que parecía portar como estandarte, inherente a su persona. Miró a la joven a los ojos, buscando más allá de las palabras que había empezado a pronunciar. La mirada de una persona es una ventana al paisaje de su alma, o eso decía siempre su padre.
Y parecía que aquello era cierto, de algún modo.

Las abarrotadas calles de la aldea y sus sonidos se difuminaron, pasando a ser como el rumor del agua que uno escucha al hundir la cabeza en un manantial de alta montaña. No oía a los pájaros que cantaban ese bucólico día, ni a las personas que hacían su día sonrientes. Lo último que llegó a oír nítidamente fue el tintineo de un amuleto que sonaba, movido por el viento, atrayendo al buen clima y la suerte sobre los habitantes de la aldea. Desde ese preciso instante, sólo estaban Sakurako y él, pues sus palabras, refiriéndose a su Nindo, habían llegado al alma del muchacho.

Las escuchó con atención, dejando fija su mirada en el rostro de la chica, asomándose por aquella ventana que suponían sus ojos.
Él juraría más adelante que las palabras de Sakurako se le antojaron en aquel momento harto curiosas, no por el contenido de las mismas, sino porque, en aquel vistazo creyó ver algo. Un batir de alas veloz y casi invisible, mientras una figura delgada surcaba la superficie de un estanque ras de este, creando ondas en el agua. Una libélula solitaria, volando entre los juncos. Sola, revoloteaba en aquel lugar, sin rumbo. Hermosa la estampa, marcharía luego sin dejar rastro. Así lo sintió Horosuke mientras ella terminaba de expresarse. Una corazonada. Un solo sentimiento, ligado a su educación. Como un haiku a esperas de ser recitado una tarde de verano.

Recibió el Nindo de su interlocutora y para él el mundo volvió a su cauce. Girando la cabeza, pensativo ante semejante respuesta, no pudo ver cómo ella apretaba la bandeja, mas sí que pudo fijarse de casualidad en que una de las tres nubes había perdido el rumbo, marchándose hacia tierras lejanas movida por otros vientos. Un azaroso detalle para aquel día en concreto.

Se llevó la diestra al mentón, y en pose reflexiva, decidió responder, intentando buscar las palabras precisas en su interior.

-Vuestro Nindo, Sakurako-san...-comenzó a responder, mientras trataba de aclarar la amalgama de pensamientos que recorría su mente en aquel momento-aparecerá, sin duda. Hay algo que muchos no conocen, Sakurako-san. El Nindo, igual que cualquier senda vital, se descubre y expande recorriéndolo, paso a paso. Encontraréis un motivo que os lleve a mirar atrás y sentiros en paz.

Sonrió, intentando brindarle algo de apoyo en su determinación recién mostrada.

-Puede que no lo supierais, pero compartimos algo. Hablabais de los que nos sucederán y de los que nos acompañan en nuestra travesía. Yo pienso que jamás estaréis sola. Alguien muy importante para mí me dijo una vez que cada uno sigue su propio camino, pero trata de transitarlo junto a los que ama, protege y sirve. Además,
ahora me tenéis a mí. Soy vuestro nuevo compañero de armas y senda. Eso es lo que compartimos, Sakurako-san.


Tras decir estas palabras, decidió soltarlo. Algo en ella le causaba curiosidad, así que ¿por qué no tratar de mejorar junto a una nueva camarada que parecía interesante?

-Sakurako-san-dijo, con un tono más respetuoso.
-¿Os importaría que entrenásemos juntos? De seguro, a vuestro lado, podré aprender aún más sobre mi Nindo. Y seguro que vos sobre el vuestro. Os lo pido como Shinobi y compañero.-se inclinó en señal de respeto mientras terminaba la oración.
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Sakurako
Kiri Gennin

Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Sakurako el Vie Sep 07, 2018 2:58 am

Su forma de hablar, lo claro que lo tenía todo... Horosuke no solo daba envidia; también molestaba. Personas que parecen simplemente hechas para seguir un camino recto por la vida, y que ofrecían sus manos de forma tan sencilla como esa. Deseaba una envidia sana, que no me hiciera sentirme inferior o que me alejase de él. Era la luz del sol, brillando con demasiada fuerza un día de verano. No lo soportaba. Era irónico pensar ésto habiendo dicho todo eso antes, el no querer estar sola. Sin embargo, era incómodo el tener que adaptarte a las personas. Quizás lo dije por quien se preocupaba por mí, y no realmente por mí misma. A lo mejor estaba mejor así, por mi cuenta. O había sido un error. Creía que lo único que quedaría de mí sería el eco de mi último aliento, y nadie lo lamentaría.

No obstante, no había porqué de rechazar una invitación a una actividad productiva. Además, sería provechoso para ambos. Más que nindo, sería técnica, o músculo. Aunque me gustaba tener cierta esponjosidad. Inflé las mejillas mínimamente sin percatarme, pensativa. Tenía que mejorar tantas cosas que hasta me avergonzaba pensarlo. Todo era tiempo y dedicación, decían. Ésto por no ser una ama de casa que se dedicase a limpiar y hacer de comer.

—Entrenemos entonces, Horosuke-san. Aunque deberéis a esta tarde, lamentablemente. Me pondré algo más... adecuado para la ocasión. Y almorzaré, claro está. Deberíais hacer lo mismo, e ir con toda vuestra energía. La cuestión es mejorar, ¿no?—ni siquiera pensé en que no lo estaba mirando hasta ese momento, en que giré sobre mis geta, clavando la mirada en sus serenos orbes cenicientos, intentando descifrar lo que pasaba por su cabeza en ese instante. Aún así, deseé volar, irme. No saber qué piensan los demás es terrorífico, y menos de ti.

—Nos vemos en la puerta de la zona de entrenamiento tras el almuerzo. Hasta entonces, Horosuke-san...—por mi tono de voz, pareciera que quisiera continuar la frase con lo que fuera, mas no se me ocurría nada, por lo que simplemente me incliné, realizando la reverencia correspondiente esbozando una sonrisa, y marchándome por el lado contrario, sin mirar ni una sola vez hacia atrás. Era casi cómico. Las nubes continuaban su camino, dejándome atrás, y yo a ellas. Era un triste desenlace siempre, e inevitable.
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Horosuke
Kiri Gennin

Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Horosuke el Dom Sep 09, 2018 5:42 pm

Respiró hondo mientras esperaba la respuesta de la joven. No sentía vergüenza por considerar su propuesta algo atrevido, pues aquello sólo era un paso más en la vía de la constancia y la disciplina marcial. Sentía auténtica emoción abriéndose paso entre sus entrañas; aquella que aparece cuando uno se dirige camino a la batalla, en pos de hacer valer los ideales que han pulido mente y espíritu desde que aparecieron estos en escena, forjando el carácter y el camino a recorrer. Y por ello, un pequeño pinchazo en su estómago hizo acto de presencia, temiéndose haber sido demasiado confiado con ella por un segundo. Mas estos sentimientos fueron barridos de un plumazo, pues sólo debía quedar espacio para el ideal de unión entre hermanos de armas, uno de los más puros entre aquellos que se llaman a sí mismos guerreros.

Sakurako aceptó, creando en Horosuke una sensación vibrante que recorrió su espinazo como si de un rayo se tratase. Por fin, tras tantos años de espera, pasaría a tener una compañera de entrenamiento, dispuesta a mejorar sus habilidades y avanzar junto a él hacia un mañana prometedor, como ninjas de la Villa Oculta a la que tanto amaba. No pudo reprimir una media sonrisa en su rostro ante esta situación.

-Así se hará, Sakurako-san-asintió rotundamente.

Acordó ella la hora y el lugar del encuentro, y pasó a inclinarse para despedirse. Horosuke hubiera jurado que parecía que quería decir algo más, pero no sólo cortó sus palabras, sino que además...existía esa extraña sensación, que recordaba haber sentido mientras hablaba la muchacha de su Nindo.

Inclinó su cuerpo, acompañando el gesto que realizó ella, a modo de despedida y afirmación.

-Allí estaré sin falta, Sakurako-san.
Que paséis una buena mañana.


Pronunció estas últimas palabras ensimismado en sus pensamientos mientras le dirigía una sonrisa sincera, llena de emoción.
Ella se giró y comenzó a alejarse de él, mas no se movió del sitio. Volvió a acomodar su diestra en el pliegue del yukata, con calma, y cerró los ojos. Allí, en medio de la calle, reflexionó durante unos instantes, en silencio, sobre lo que acababa de ocurrir, haciendo hincapié en las palabras de ella con respecto al Nindo. Palabras que le ayudarían a comprender mejor el suyo propio, seguramente.
Volvió a abrir los ojos, dedicando al mundo su mirada gris, ya sereno. Mas había algo de lo que las gentes de la villa podían fijarse mientras dirigía sus pasos de nuevo a su hogar. Aquella mirada de color ceniza parecía portar una extraña chispa en su interior.
Quizá fueran los nervios. A lo mejor la tensión antes de avanzar. Ni siquiera el joven shinobi, de nombre Horosuke Takigami, sabía qué ocultaban sus ojos en el regreso a su hogar. Lo único que sí podía afirmar era que había tenido un agradable comienzo, en compañía de una nueva camarada.
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Setsuna Kan'ei
Getsu Genin

Re: Donde fueres, haz lo que vieres [Presente - Libre]

Mensaje por Setsuna Kan'ei el Mar Sep 11, 2018 6:31 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Sakurako.

  • Mediante post: 8 PN + 2 PN (social).
  • Total PNs: 8 + 10 = 18 PN.
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