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[C]Sharingan, el despertar[PASADO]

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Nanami Uchiha
Getsu Genin

[C]Sharingan, el despertar[PASADO]

Mensaje por Nanami Uchiha el Jue Dic 06, 2018 8:01 pm

EL DESPERTAR
GETSUGAKURE NO SATO
7 años atras
Recuerdos que duelen
*/La vida es como la hoja de un árbol, sin darte cuenta la hoja brota, y así mismo, sin darte cuenta, la hoja cae*/

Aquel día de otoño las hojas caían de todo lo que antes teñía de verde la isla, proceso de renovación y mejoramiento natural proveniente del creador de todas las cosas, quien el día de hoy también botaría unas hojas muy importantes para Nanami Uchiha.

*/Lo que diferencia a una niña de una kunoichi, es la mentalidad y su crianza, lo que diferencia a una Kunoishi y a una mujer, es el instinto maternal, todo cambia cuando eliges ser shinobi, así como también, todo cambia cuando decides tirar la toalla y dedicarte a tu familia./*

Kaede Fuu es la madre de Nana, una Kunoishi entrenada con más de veinte años al servicio de su país, una especialista en fuinjutsu dedicada a misiones de captura, siempre acompañada por su esposo y padre de nana, Izanami Uchiha, ambos partes de uno de los tantos escuadrones de batalla de avanzada que el país de la luna tiene a su disposición.

Kaede, a pesar de ser madre por segunda vez y amar a su hija Nanami recién nacida y a su hijo Satoshi de 6 años de edad, jamás dejo el servicio sino solo por el tiempo de su parto, y volvió cuando la pequeña cumplido los dos años de edad, teniendo en su ideal y creencia, que más bien hacia como shinobi, que quedándose en casa con sus hijos. “El país esta primero”, eso siempre fue lo que creyó.

Dada la crianza de toda esta familia, los padres y hermano de Nana se encontraban en misiones diferentes fuera del país, de las cuales desconocía completamente la muchacha de ocho años de edad, quien, en tiempos como estos, recibía la visita de la hermana de su madre, Karin, quien la cuidaba en la casa.

Este fue un día normal, un despertar al escuchar la amable voz de su tía, quien la mimoseaba y hacia cosquillas por todos lados para despertarla, trayendo también un rico desayuno que comían juntas en la cama. Todo comenzaba de manera cotidiana, todo se veía igual, todo olía igual, sin embargo, algo no seguiría igual.

El crujir del vidrio en el marco de la foto familiar, sería el malagüero que la joven no entendería, pero si su tía quien tenía un mal presentimiento.

Las horas avanzaban, Nana se vestía para salir de la casa y dirigirse donde sus amigas y amigos en el centro de aquel pueblito pequeño en la costa norte de la isla, donde desde su nacimiento vivió y se crio, con todos los aldeanos que hay viven, razón por la cual, era una chica muy querida y amada por todos, dada su dadivosidad, amabilidad y felicidad.

Al paso del día, como todos los días de juegos, comidas, lecturas, dulces y helados, Nanami se desenvolvía con felicidad ante todas las cosas, más llena de orgullo por su padre, quien desde pequeña le enseño el arte de su clan y las historias de estas, siempre hablaba sobre El con sus amigos, indicando lo fuerte y sabio que es.

Izanami, era un shinobi muy respetado por los niños, y cuando tenía tiempo, jugaba con ellos y les compraba helados. Por esta razón, fue un hombre querido entre sus conocidos, y sobre todo por su amada hija Nana.

Caía la tarde, el viento galopaba a pasó raudo desde el sur, trayendo consigo pequeños tornados de hojas marchitas que deambulaban por las calles del pueblo, forzando a los padres a entrar a los niños, era algo cotidiano en la temporada de otoño, por lo cual los padres se turnaban en llevar a todos a una casa en particular, para contar historias de diversas indoles hasta eso de las diez de la noche, para luego terminar por acostarse y terminar el día, así eran los días de Nana en otoño en su niñez, así fueron… así fueron….

La casa indicada para esa noche fue justamente la de Nanami, donde su tía tenía preparado jarros de leche, panqueques y otros dulces en las mesas para todos los niños, así también un par de libros que se dispondría a leer, para llevar al mundo de la fantasía a todos los jóvenes y futuro del país de la luna.

Eran alrededor de las nueve de la noche, y los padres comenzaban a buscar a sus hijos para llevarlos a sus casas, Nana se mantenía sujeta con dos de sus amigas, con quienes entablaba una conversación referente a la historia narrada anteriormente. De pronto, la puerta sonó con más fuerza de lo normal, alarmando a los niños en su interior, todos mirando hacia la puerta, quedarían sorprendidos cuando alrededor de cuatro shinobis de la aldea entraban abruptamente hasta la sala, sin dar explicación alguna, para finalmente uno de ellos arrodillarse frente a Nana, y contarle lo sucedido, -Nana, pequeña… lo siento tanto… tus padres… tu hermano…-, la chica no entendía el por qué el hombre frente a ella luchaba por no llorar, mientras que la tía con la mano en su boca no aguanto la pena y solo las lágrimas.

-Nanami, tus padres… murieron… y tu hermano… está desaparecido… por órdenes de los superiores, serás trasladada al centro de la aldea, donde se te dará alojamiento alimento y educación hasta que termines tus estudios ninja-, el shinobi cambiaría su semblante, a la seriedad típica de un alto rango, para forzarla a soltar a sus amigas y tomarla en brazos, caminando por la sala con la joven sin respuesta alguna, sin entender, sin querer entender…

Las amigas de Nana gritaban para que la soltaran, así también la tía exigua que se quedara con ella, pero los shinobis de refuerzo le indicaban que las ordenes fueron claras, -el país necesita a jóvenes talentosos y con afán para sacarlo adelante, esta chica tendrá un estandarte en su horizonte, al querer ser alguien como su padre y su madre-, a paso lento pero seguro, el capitán que llevaba a la niña termino por salir de la casa, donde aquella ventisca nocturna sacudió los huesos de Nana, trayéndola de vuelta a la realidad.

-papa… mama… hermano… tia… amigas…-

En un cerrar y abrir de ojos, con su corazón explotando en sentimientos de tristeza y rabia, Nana despertó su Sharingan de un aspa, logrando ver los movimientos un poco mas reducidos, lo cual no entendería en ese preciso momento, mas solo tenía su vista fija hacia las espaldas del shinobi que al cargaba, donde los otros tres shinobis detenían a la tía, vecinos y amigos de Nana.

Las lágrimas, poco a poco comenzaron a inundar el rostro de la pequeña, quien con toda las fuerzas de su corazón cubierto de pena grito,-SHINOBI, seré…-, para luego dar una sonrisa entre todas esas lágrimas y desaparecer entre la oscuridad de la noche.

Mientras que aquella solitaria palabra dejaba temblante y a la vez feliz a su tia Karin, quien le hablo a todos los presentes, -Desperto el Sharingan, pero como tan pequeña... esperen… dejen que se valla…, ella… este… de alguna manera retorcida… es el sueño de su vida-, dijo soltando lagrimas de desesperación, para tomar aire y proseguir, -Shinobi… fue su primera palabra desde que nació…, “Shinobi seré” fue la primera frase que aprendió, ella estará bien, y si algún día se siente triste o desanimada…-, se detuvo para tomar aire y gritar, -SIEMPRE PUEDES VOLVER, AQUI ESTAREMOS ESPERÁNDOTE, NANA!!-, para que luego todos los demás gritaran palabras de consuelo.

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Kin Tsuchi
Kiri Jonin

Re: [C]Sharingan, el despertar[PASADO]

Mensaje por Kin Tsuchi el Sáb Dic 08, 2018 5:12 am

CRÓNICA ACEPTADAPago por la crónica: 2 Puntos Ninja.

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