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Fronteras [TimeSkip]

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Yûgen Hotaru
Yûgen Hotaru
Kumo Jonin

Fronteras [TimeSkip]

Mensaje por Yûgen Hotaru el Sáb Dic 08, 2018 2:46 pm


Mi estadía en el país del rayo sería más corta de lo que pensaba, solo fui traída para realizar una especie de excursión, para posterior a ella ser enviada una vez más al país del hierro con Aramis y Asuka. Esta vez había dejado de ser una novata y convertido realmente en una compañera de su equipo para la recolección de investigación y extracción de personajes potencialmente peligrosos para nuestra villa. Sin embargo durante estos seis meses ambas habían tomado la decisión de adiestrarme aún más en términos de sobrevivencia y combate, necesitaban pulir cada una de mis cualidades para poder contribuir de mejor manera a la causa del equipo. Sería una pequeña sesión de entrenamiento en la que tratarían de terminar de completar la militar que yo deseaba ser.

Para sorpresa de ambas, era yo quien me levantaba primero cada mañana para realizar la rutina de estiramiento, calentamiento y ejercicios que permitían mis músculos se mantuvieran en forma, flexiones, saltadillas, abdominales, todo lo que se pudiera hacer dentro de una cueva que estábamos usando como refugio,  quería convertirme en una leyenda como Kunoichi pero para lograrlo el descanso no estaba a la vuelta de la esquina. Así pasarían los primeros días en aquel aterrador y desgarrador invierno, mis entrenamientos continuaban, trataba de fortalecerme mental y físicamente sin importar nada. Ejercitarme todas las mañanas al amanecer para luego seguir nuestro rumbo con las dos mujeres a recaudar la mayor cantidad de información que pudiéramos en los alrededores del país.  

Después de unos días, Asuka siguiendo instrucciones de Aramis había decidido entablar un pequeño combate de entrenamiento, ambas deseaban determinar con sus propios orbes de que era capaz yo, la ventisca era lo suficientemente mala para evitar que pudiéramos tener una silueta fija en las sombras, razón por la cual las cosas se me complicarían un poco, no había siquiera tierra suficiente para poder realizar técnicas elementales de aquel elemento, así que de momento tendría que improvisar, desenvaine mi tanto y aguarde a la defensiva, mostrando a las dos espectadoras que no era alguien que se lanzaba sin pensar, por el contrario trataba siempre de ser la que contraatacara para poder obtener la apertura necesaria en combate.

Feroz combate el que tuve que enfrentar con Asuka, realmente no se estaba conteniendo y seguirle el paso, aunque no era imposible, era bastante complicado tratar de luchar a la par de ella, evadir y atacar eran dos funciones imposible, no podía simplemente contraatacar, ella tenía una clara ventaja que no estaba desaprovechando en absoluto, su actitud era tal que me estaba acorralando como nunca nadie lo había hecho, entre sus ataques y el complicado campo para maniobrar, no tardaría mucho en verme derrotada por la muchacha, que jamás hubiera creído tuviera esa capacidad ofensiva en combate. Una vez finalizado el combate nos sentaríamos las tres en el interior de nuestro refugio – una cueva – para sentir el calor de la fogata y ambas dieran su perspectiva de lo que había sucedido realmente durante el combate de entrenamiento.

Repetir ese proceso diariamente era agotador, más cuando se alternaban entre ellas para los combates, entrenamiento físico, entrenamiento mental, combate, un combate donde la desventaja era clara, donde esforzarme al máximo era la única opción además de tratar de acostumbrarme al desgarrador frío, al terreno dificultoso para moverme, luchar era más y más difícil. Para mi sorpresa Asuka quien era la más comunicativa conmigo, estaba sin palabras, usualmente las personas al día siguiente nunca se podían levantar, pero yo llevaba ya un mes constante de continuos entrenamientos para fortalecerme lo más que pudiera. Nunca había dejado de entrenar y nunca me daba por vencida así me hubieran humillado lo suficiente durante el combate. Ambas me darían un par de días de descanso de combate, para continuar entonces investigando el país, buscando un par de Chunins que recientemente se habían exiliado.

Nuestro deber era dar caza a las personas que se habían exiliado del país, ya fuese llevándolos con vida o simplemente matándolos para que recobraran el honor. Encontraríamos al primero, parecía ser la amante del otro, pero se encontraba sola y aparentemente extraviada, oculta entre la espesura de la nieve, movería mi sombra sutilmente pero con velocidad para capturar la suya desde la distancia, para que fuesen Aramis y Asuka quienes se encargaran de dejarla fuera de combate y capturar a la primera de nuestros objetivos, sacarle información no sería complicado para ese par de Jounins avanzadas, era sorprendente y alucinante la manera en que hablaba la joven aterrada de una muerte desgarradora o de la pérdida de su compañero de vida.

Con la información dada, Aramis nos asignaría la misión de que Asuka y yo capturáramos al otro, asentiría para marchar al lado de la pelo azabache, caminar a su lado me hacía sentir emocionada, después de todo era la única de mis compañeras que me trataba como una igual haciéndome sentir importante y especial en las filas. Finalmente después de un rato de búsqueda y rastreo, daríamos con el campamento de la pareja para sin mucho esfuerzo capturarle.
Sí, usaríamos una estrategia básica, Asuka distraía frontalmente y yo capturaba la sombra del enemigo por la espalda, de esa forma aunque era vil y rastrera evitábamos tener que sufrir pérdidas innecesarias o quitar vidas de forma inadecuada. Había cumplido la primera misión de captura de aquel par, quienes aparentemente se sentían seguros viajando a ese país, volveríamos entonces a nuestra aldea para entregar a los dos prófugos para que recibieran el castigo ejemplar que merecían.

Después de eso partiríamos una vez más al país del hierro, aunque ahora Asuka iría directamente a Yukigakure no sato, dejándonos un tiempo solas a Aramis y a mí, retomando ahora las rutinas de ejercicios, toda las mañanas realizaba aquel set de combinaciones, para luego en la tarde enfrentarme a mi sensei en combate, cada vez progresaba y entendía mejor las cosas, no debía ser imprudente, no debía lanzarme sin pensar, calcular, adaptarme al entorno, tips de batalla importante para los enfrentamientos.

Igualmente durante las sesiones de charlas en la noche, durante los entrenamientos diarios, Aramis se encargaba de adiestrarme verbalmente sobre las cosas teóricas de la vida ninja, nunca debía anteponer mis emociones a la misión, siempre recta, siempre pulcra, preparada a cualquier cosa, a nunca meterme demasiado en el personaje que intentaba interpretar en misiones de infiltración, después de todo eso ultimo podría comprometer todo el trabajo realizado. Años de sabiduría cayendo sobre mí, sus palabras eran sabías, sus instrucciones precisas, era todo un ejemplo a seguir y aguardaba algún día poder ser lo suficientemente buena para ser catalogada como una igual de ella, como alguien digna de sus enseñanzas.

Algo importante a destacar, es que durante nuestros viajes, nuestras aventuras, habían noches donde despertaba de pesadillas increíbles, pese al frío estaba sudada y un tanto desconcertada, buscaba el aliento y calma. Aunque pensaba que nadie se había dado cuenta, ese par estaban siempre muy al pendiente de lo que realmente pasaba pero hasta ahora nunca habían dicho nada.

Luego de un tiempo Asuka volvería con información que no compartió conmigo, pero que haría que Aramis interrumpiera nuestro entrenamiento para marcharse del lugar, dejándome bajo las órdenes del pelo azabache, esta comenzaría a enseñarme sobrevivencia en el hielo, como rastrear, como pescar, como buscar comida, refugio y fuego en tanta nieve. Sin embargo durante de esas noches donde las pesadillas se adueñaban de mí, despertaría de una manera un tanto aterrada, la pesadilla debió ser realmente desgarradora para hacerme que de mi ojo descubierto brotaran lágrimas, estaba simplemente temblando por temor, por el frío y por la imagen que aún tenía en mi cabeza, pero sería entonces que el tierno abrazo de la joven Asuka calmaría mis penurias, permitiéndome inclusive quedarme dormida acurrucada en ella.

El entrenamiento continuaría y como era de esperarse nunca tocamos el tema de que había soñado, así que durante la ausencia de mi Sensei, me dedicaba a entrenar con ella, compartir descanso, comidas, charlas, dándome cuenta de lo agradable que era, de su peculiaridad, con ella me sentía en la suficiente confianza para inclusive mostrar una actitud infantil y jovial en algunos casos, era libre poder hablar con ella, era relajante, con Asuka no había nada que pudiera alterarme o disponerme a sentir mal, era mi mar de calma y tranquilidad. Era lo que mi corazón necesitaba para salir de aquella coraza.

Las semanas pasaban y mi vínculo con ella seguía en crecimiento, mi confianza aumentaba, sentía muchas cosas extrañas por la chica del parche, en algunos momentos inclusive me era imposible no mostrar vergüenza por comentarios realizados por ella. Pero debo confesar que todo eso era maravilloso, era cálido, muy realista a decir verdad, eso me agradaba y esperaba seguir disfrutando de eso un tiempo más.

Finalmente Aramis volvería de su trabajo, sin decir nada, ni comentar nada importante, para finalmente continuar nuestro recorrido en el país del hierro, buscando información de renegados, buscando información de peligros para la aldea, finalmente se me daría la instrucción de partir en soledad hacía el interior de Yukigakure, debía permanecer allí durante un tiempo para continuar buscando posibles criminales que se hayan exiliado de nuestro país. Eso haría con mucha cautela, infiltrándome una vez más a aquella aldea de forajidos y renegados. Sin embargo esta vez no sería tan fácil como la última, había obtenido un trabajo en una taberna con un par de personas, una de ellas también era de nuestra aldea y la otra era konoha, ambos odiaban y detestaban a más no poder nuestra villa, lo suficiente como para una vez que hubiésemos salido de la aldea en busca de un supuesto puerto, los dos intentaran asesinarme.

Uno de ellos era un especialista en Taijutsu y el otro un especialista médico, fue así que usando una de las habilidades de Y’Shaarj podría asesinar a ambos sin mucho esfuerzo, solo el color carmesí se había propagado en la estela blanca de la nieve, no era de las personas que le gustara asesinar o matar, pero en ese momento al sentir la traición de parte de ellos, su asquerosa presencia me hacía sentir ira, lo suficiente como para por un momento sucumbir ante las presiones de la criatura que estaba en mi ojo y arrebatar la vida de ese par. Finalizaría el trabajo por mi cuenta para volver a la aldea y entregar los resultados. Tras eso comenzaría a realizar más trabajos pero esta vez de manera individual. Cumpliría mi plazo dentro de la villa y volvería al punto de encuentro con Aramis y Asuka.

Cuando Asuka me recibió me daría un cálido abrazo que me haría sonreír, me daría la bienvenida, me sentía en casa, me sentía en familia, aunque la mirada de Aramis sobre la situación no podía distinguirla, me cuestionaba si estaba bien mostrarme así ante ese par. No me importaba, así que sonreiría siguiendo el entusiasmo que Asuka me había contagiado.

Entregaría ahora la información obtenida a Aramis, para continuar con aquel proceso de entrenamiento, ejercicios, combate, charla, de esa forma terminaba de pulir mis habilidades del campo de batalla, esperaba ser el orgullo de la Líder Anbu, sentía que Aramis era como una madrina, velaba por mi seguridad y capacitación, pero nunca nos sobreexcedíamos en emociones o expresiones innecesarias. Aunque ahora mis pesadillas aunque no mermaban, eran más fáciles de tomar, pues dormía acurrucada en Asuka quien me lo había permitido desde mi regreso de Yuki. Así las noches pasaban más rápido y era más relajante al despertar.

Sin embargo una mañana mientras luchaba contra Asuka, Aramis llegaría un poco perturbada, lo supuse al ver la cara de preocupación de la chica del parche, teníamos información importante y debíamos regresar a la aldea, algo grave había sucedido y teníamos que reagruparnos en el interior de nuestro país para tomar las acciones necesarias y poder saldar las cuentas en la brevedad posible. Escuchar ese pronunciamiento hizo que casi se me saliera el corazón por la boca, aun así volveríamos al país en cuanto pudiéramos, dando por terminado ese primer año de entrenamiento y preparándonos para afrontar lo peor con nuestra llegada.

Mi regreso con mi Sensei no se haría esperar, sin embargo Asuka debía permanecer en el país del hierro continuando con nuestras misiones de infiltración y recolección de información. Nuestra llegada al país del rayo sería simplemente recibida con terribles y desgarradoras noticias, la muerte de aquel militar durante la boda fue lo más desgarrador que escuché durante el informe que se nos estaba dando, había sido algo simplemente sorprendente y destructivo. Sentía ira, emociones que había apartado de mí, ahora por mis sentimientos por Asuka estaban volviendo a materializarse, temblaba de impotencia y enojo al no poder haber hecho nada para salvarles, sin embargo la mano en mi hombro por parte de Aramis me haría entender que debía calmarme y manejar la situación de mejor manera. Aun así faltaba recibir una terrible noticia más, mis padrastros habían fallecido en el cumplimiento del deber, sí, eso sería lo más emotivo que había escuchado hasta el momento. No sabía cómo sentirme, no sabía que decir o como expresarme al respecto, aun así no tenía tiempo para eso pues el mismísimo Raikage estaba solicitando mi presencia con Aramis para algo de vital importancia.

Respiré hondo tratando de retomar esa característica actitud mía, mente fría, cautela y tranquilidad, no debía dejarme llevar por las emociones y por eso retomaría aquella coraza sobre mi corazón, me encontraría con el Raikage quien después de conversar a solas con Aramis saldrían ambos para darme una sorpresa incalculable, me acababan de nombrar Jounin de la villa, a partir de ahora tendría mucha más responsabilidades, además que se me asignaba la misión de partir a la frontera para contribuir en el reforzar de la seguridad, se me permitiría dirigir esta vez una expedición como esa teniendo dos compañeros de mi nuevo rango a mi disposición. Aceptaría sin rechistar, pero antes de partir necesitaba unos días para prepararme.

Iría al cementerio, lugar donde estaban las lapidas de mis padres, me arrodillaría frente a ellas, dándoles una despedida, comenzando a sentir como un intenso deseo de venganza empezaba a propagarse por mi cuerpo, una sed de sangre incontenible hacía las personas que habían provocado esto, finalmente durante mis oraciones hacía ese par, la figura que vivía en mi ojo se presentaría indicándome su nombre solamente, eso era suficiente, saber que contaba con un aliado al momento que decidiera cobrar la vida de las personas que habían decidido romper la paz que se había mantenido hasta el momento.

Estaba segura que Kumo se levantaría de esta, aplacaríamos y destruiríamos a cualquiera que hubiera tenido que ver con todo esto, su sangre los ahogaría, de eso estaba segura, me comprometería ahora más que nunca con la causa, esperaba ser yo quien diera esa estocada final a los involucrados en todo esto. Partiría del cementerio para marchar al coliseo, lugar donde estaría de invitada en las tribunas para ver los combates que se estaban librando y comprobar en vista propia el talento que se comenzaba a reflejar. Esa decisión de tomar medidas radicales debió haberse tomado mucho antes y tal vez no hubiéramos llegado a este declive.

En las tribunas podría reencontrarme con Tora y la mismísima feudal del país, cumpliría con mi reverencia y presentación, le dará detalles de la nueva misión que se me había asignado y me disculparía de aun no poder desenvolverme en el papel de la guardia real como hubiera deseado, pero les garantizaba que una vez terminara mi trabajo podría darle una mejor garantía de protección, después de todo la experiencia que estaba adquiriendo con el paso del tiempo me permitiría afrontar cualquier adversidad que intentara atentar contra la vida de ese par.

Partiría entonces a la frontera con el país de las aguas termales, debía contribuir y proteger la formación de la muralla que serviría de recordatorio para el mundo del gran poderío que tenía nuestro país. En compañía de dos militares y la cercanía de Asuka por el lugar, esperaba volverme a reencontrar con ella y contar con su apoyo para la protección de la construcción.

A pesar que el país del rayo había enviado refuerzos a la frontera, parecía que la intención criminal no mermaría de la noche a la mañana, por eso durante una de sus incursiones entablaríamos combate contra los que deseaba penetrar nuestras defensas, las habilidades del grupo que se había colado eran mediocres, así que usando la estrategia y mis camaradas de armas, sofocarles no sería difícil, sin embargo usando los consejos que Aramis me había dado, comenzaría a utilizar métodos de persuasión radicales, la situación ameritaba medidas drásticas y aunque no era esa clase de persona, tenía que empezar a actuar como tal, había perdido a mis padres, una gran aliada había perdido a su esposo, no podía simplemente ignorar los hechos, por eso ordene que todo aquel criminal detenido con intenciones de cruzar la frontera, fuera ejecutado, que todo perpetrador de crimines a la construcción fuera ejecutado y que sus cabezas fueran clavadas en estacas para mostrar la supremacía del país.

No solo eso, sus cadáveres serían colgados en la rama de árboles, era un mensaje que quería mandarle al mundo, todo aquel enemigo que se metiera con nuestro país, nuestra aldea terminaría de la misma manera que esos tontos que intentaron causar caos en nuestras filas.

El tiempo continuaba su curso al igual que la construcción, mi deber era garantizar su seguridad, por eso madrugaba todos los días, luego de realizar mi rutina de entrenamiento pedía voluntarios para misiones de reconocimientos en los alrededores, había ordenado una formación sencilla, mientras un grupo patrullaba mínimo dos Jounins acompañados se quedaban supervisando el avanzar de la muralla. Los combates se habían vuelto bastante monótonos, luchar, matar, sobrevivir, era el día a día de quienes estábamos viviendo en la frontera. Los civiles se habían dado cuenta de lo lejos que yo era capaz de llegar para garantizar su seguridad y la del país. Aterradora, tal vez, pero circunstancias difíciles ameritaban las mismas medidas.

Asuka realmente aparecería durante una de las noches, dándome el pésame por mi fallecida familia, eso me hacía sentir bien y por primera vez en mucho tiempo al volver a mi tienda a dormir, podría tener un verdadero descanso al acurrucarme en sus brazos, sentir su calor corporal y brazos rodeándome me hacían simplemente entrar en un profundo y agradable sueño que relajaba cada parte de mi cuerpo. Al día siguiente simplemente desaparecería para continuar con su trabajo de infiltrada pero antes de irse me daría un beso en la frente, uno que me haría ruborizar, un par de bromas características de la muchacha para finalmente marcharse.

Enviaba constantemente reportes hacía la capital y hacía el Raikage, dándole noticias sobre el avance del trabajo, sobre las bajas, o cualquier novedad resaltante que deberían estar al día en la capital, mientras que continuaban las labores de construcción. La muralla continuaba con intención de alzarse.

La rutina se volvería parte del día a día, madrugar, ejercitarme, marchar a investigar y realizar recorridos por los alrededores, proteger a los civiles y mis propias tropas, asesinar a los enemigos, decorar con el cuerpo de los enemigos. Aunque durante mi tiempo libre me gustaba disfrutar de una buena lectura, en este caso me fascinaban los libros y pergaminos de estrategia militar, aventuras militares o cualquier cosa de la misma índole.

Solo anhelaba ser reconocida por el alto mando militar de la aldea, que se viera mis claras intenciones de servir y ser fiel lea a nuestra causa, de que me permitieran tomar venganza de las acciones sucedidas. Aunque esperaba en particular que Tora me disculpara por no pasar el tiempo a su lado como hubiera deseado. Al igual que las visitas de Asuka por las noches continuaban, nuestro afecto seguía creciendo, me estaba enamorando, solo esperaba que ella no se diera cuenta o por lo menos pudiera corresponder ese sentimiento que había surgido desde el día en que nos conocimos.

Y así seguiría con la protección del lugar, afianzando en el mundo el poderío militar que tenía nuestra aldea de Kumogakure no sato.

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Nine Beasts
Nine Beasts
Master

Re: Fronteras [TimeSkip]

Mensaje por Nine Beasts el Vie Dic 14, 2018 8:16 pm

FRONTERASUna vez evaluado el timeskip, me paso para realizar la moderación correspondiente al mismo:

Antes que nada decir que tu trabajo ha sido perfecto a la hora de explicar todo el recorrido del personaje a lo largo de las años. Además has sabido plasmar bien tanto el tiempo como las interacciones que fueron brindadas. Junto a todos estos detalles aprovechaste muy bien tanto las entradas de Aramis Voda como de la misma Asuka, quien además parece tener un real protagonismo en esta misma historia. Ahora bien, paso a lo que estabas esperando

DETALLES A RECALCAR

• Tu tiempo en el País del Hierro te da el completo control sobre dichos terrenos. Tu entrada tanto a Yukigakure no Sato como Bahía del botín son completamente legales, aunque en si el primero ya era así. Dado a que además has pasado mucho tiempo en Yukigakure, conociendo así a la perfección la aldea (incluso aunque no pasaras tiempo en esta) te da completo conocimiento sobre la trifulcas que han llevado al Kurokage a declarar la guerra incluso dentro de sus propios terrenos, llevando a regalarte a ti y a tus compañeros la información necesaria como para poder tener en cuenta que criminales de mayor rango y que son oficiales en el foro, pueden llegar en cualquier momento a irrumpir no solo en vuestras fronteras, si no también en el interior. Además de esto, Aramis Voda y la misma Asuka decidirán "posicionarse" junto al Kurokage, aunque de algún modo tanto tu como ellas sois conscientes de la existencia de la resistencia, lugar conocido por vuestra líder Aramis y que se ha ocupado de cederos el conocimiento de que una de sus líderes se trata de una Renegada del Rayo a la cual Kitsune, parece haber perdonado la vida dado a su inocencia y respeto a la nube (Mochizuki Izanami).

• Como mismamente se ha citado en esta historia, Asuka tiene un gran peso tanto como para tu personaje, como para la historia de este, incluso llegando a abarcar el estado mental con los pequeños ataques de tu invocación, es por eso mismo que me tomaré la libertad de dejar a un lado mi mandato sobre la Jonin para así darte el siguiente presente: Posesión total de Asuka como NPC personal. Este regalo implica que tu personaje además de tener peso en ciertas historias y formar parte oficial de tu pequeño equipo con Aramis, tendrá completa libertad de ser manipulado tanto en entrenamientos, misiones, sociales y lo que desees, llegando incluso también a tener la libertad de finalizar con su vida en el momento que desees. Tanto narración como la administración sabe que harás un buen trabajo y la usaras como es debido. Aún así recordamos que esta no te dará ninguna ventaja bélica.

Reputación con el equipo de Aramis: Exaltado.
Acceso a Bahía del Botín: Desbloqueado.

• Dado que los Daimyos no han podido pasar el suficiente tiempo contigo, su amistad y fiabilidad con estos ha bajado bastante, es por eso mismo que dudan un poco de tus obligaciones para con ellos y es por eso mismo que tu deberás de decidir que hacer con esto. Se recomienda que en caso de desear seguir manteniendo este lazo deberás de pasar más tiempo en la capital o incluso empezar a apoyar más a tu aldea en dicha localización. Para esto y dado a tu nuevo título como Jonin podrás escoger a otros usuarios para ser entrenados contigo y con ello poder ir a misiones con ellos tanto en el interior como el exterior. Estos podrán incluso acceder al palacio de los daimyos y entrenar junto a ti en los terrenos de los guardianes de Tori no Hime. Cuanto más cerca estés de ellos, más creerán en ti.

• Dada a todas tus acciones realizadas por tu país y tu peso en dichos terrenos, recibes un aumento de dos rangos de fama y una gran importancia en los aspectos de la frontera. Pronto además tendrás tu propio subforo como mismamente pedías sobre los terrenos brindados por la daimyo hacia tu persona.

Nuevo rango de fama: Ilustre Defensor.

Dado a que tu rango de fama es mayor al de un usuario común, este tomará tan solo un aumento por el coste de este.

• Reconocimiento contra criminales: Ahora los criminales al verte en la frontera te tienen en el ojo de mira, algo que te pone en peligro en caso de que alguien te haya reconocido como aparente renegada entre sus terrenos.

Pasando a los nuevos bonus se te brinda el siguiente avance:

• Méritos y logros expuestos en el Time Skip.
• 2 Creaciones de Técnicas extras.
• Rasgo: Afinidad Fuuton. (Acceso a Fuuton Rango D)
• 100.000 Ryous.
• Slot de armadura a elegir: Rodilleras u Hombreras.
• Puedes ser reconocida por criminales de gran rango.


Podrás desarrollar mis indicaciones brindadas por medio de crónicas.

• La bitácora debe ser actualizada con los personajes citados a lo largo de la moderación de la misma manera que los premios pedidos en sus respectivos apartados.

LOGROS DESBLOQUEADOS




Logro: Cazadora del Rayo

Logro entregado a Yugen Hotaru por formar parte equipo junto a Aramis Voda y Asuka en el País del Hierro. En dichos terrenos dieron caza a renegados y criminales de sus tierras natales.



Logro: Vigía de la muralla

Logro entregado a Yugen Hotaru por formar parte del Time Skip de tres años. Toma así lugar entre las filas como un apoyo, buscando luchar contra la epidemia que dejo inhabitable la aldea de la niebla.

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