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[TS] Knight of Time

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Korāgen Kaguya
Korāgen Kaguya
Kumo Genin

[TS] Knight of Time

Mensaje por Korāgen Kaguya el Jue Dic 20, 2018 9:51 pm


Capítulo 1
La Boda

Siendo Genin, era normal atender eventos sociales en calidad de mesero o asistente de limpieza. En el mejor de los casos, se te podía asignar incluso como el escolta de la mesa de regalos y, aún así, siempre bajo la supervisión de un chunnin de turno. Por eso, a Koragen no le sorprendió el que se le ordenara trabajar el día de la boda de Hotogi Kurano y Satoshi Daiki. La verdadera sorpresa llegó cuando se le dijo que estaría encargado de hacer guardia, solo, de uno de los accesos a la gran tienda en la que se celebraría dicha unión.

Inspirado por tan increíble honor, Koragen portó sus mejores galas aquella tarde. Aunque el pergamino de misión dejaba en claro que se debía asistir con ropa de gala, no hacía ninguna mención sobre el color a portar, por lo que Koragen se vistió de su color preferido: Rojo sangre. Algo que se consideraría como un gesto de muy mal gusto, pero después de los acontecimientos de la boda. Las primeras horas de la boda transcurrieron sin nada que reportar. Invitados iban y venían, bebiendo y celebrando la tan esperada unión. Aquél día, sin embargo, se pusieron a prueba dos cosas, una bien sabida y una inesperada: La primera, que ningún país era capaz de dar una fiesta de proporciones tan épicas como Kumogakure no Sato, y la segunda, que el gran poderío que aquella nación portaba podía ser quebrantado.

Koragen no supo cómo empezó todo. Ni siquiera estaba cerca cuando se cometió el asesinato. Simplemente escuchó la orden, mezcla de incredulidad y pánico, y desplegó sus armas, poniéndose manos a la obra. Su entrada no se encontraba entre las vulneradas ya que, sencillamente, era demasiado pequeña y estratégicamente incómoda, por lo que él estuvo entre quienes se les permitió abandonar sus posiciones para unirse a la lucha en el área central de la tienda. Usualmente, a los genin ni siquiera se les llevaba a aquellas refriegas, pero este no era un caso usual. Llegando a la zona central de la enorme construcción, solo el caos era discernible entre todo lo que allí ocurría. Había cadáveres de civiles en el suelo, ninjas de la nube defendiendo a quienes aún quedaban y bandanas de la hoja por doquier. Traidores.

Uno de los infiltrados pasó cerca del Kaguya, exactamente a dos metros, deteniéndose para esquivar las armas arrojadizas de un chunnin de la nube. Esto le dio a Koragen la oportunidad de atacar, perforando la pierna izquierda del traidor con una estaca de hueso que generó rápidamente. El chunnin remató al shinobi en el piso y continuó con su camino, sin siquiera darle un segundo vistazo la Kaguya. Koragen hizo lo propio, aunque la gravedad de la situación comenzaba a pesarle. A la distancia, pudo observar una lucha de dos shinobis que, definitivamente jonin, se enfrentaban incluso con invocaciones de gran tamaño en una pelea a muerte. Más allá, una shinobi cuya hermosa melena no podía ser otra que la de Kitsune Yamanaka, luchaba contra tres chunnins, a quienes mantenía a raya con la gracia que la representaba y sin siquiera haber dañado su hermoso vestido. Koragen sabía que no estaba preparado para aquello, y eso lo hizo enojar. Una ira, rasgo familiar, que a lo largo de lo años se había esforzado por mantener a raya y que ahora simplemente salía desbocada por cada partícula de su ser.

Desenrollando su Shukushu Ken, Koragen hizo lo posible por ayudar a detener a los infiltrados y proteger a los civiles. A lo largo del combate perdió su arma, hizo uso de sus dos píldoras de soldado y de su píldora anestésica, hasta que al final no pudo seguir en pie producto de las heridas recibidas, principalmente de un molesto kunai que había alcanzado a alojarse en su pierna derecha. Su esfuerzo no fue suficiente y, al final, debió ser evacuado junto a los civiles y otros shinobis heridos. De ahí en más, solo recuerda vagamente fragmentos de lo que ocurrió;haber sido sacado en una camilla a la zona segura, el ninja médico que maldecía el que le hubiese tocado curar a un Kaguya por su debilidad de clan, la voz del shinobi que anunciaba los nombres de los fallecidos y, por último, el sedante que lo puso a descansar sin sueño hasta un par de días después.

A partir de entonces, su vida había dado un vuelco: La primera orden que recibió apenas pudo ponerse en pie fue la de abandonar todas sus pertenencias y presentarse a la mañana siguiente en las puertas de la aldea, donde un carruaje lo condujo a las afueras de la aldea. Su nuevo destino sería el coliseo, que se convertiría en su hogar por poco más de un año. Tras ser seleccionado por quien se convertiría en su “patrocinador” (una palabra bonita para dueño), Koragen escuchó las palabras que definirían su camino shinobi de ahora en adelante:

“No eres nadie. Lo que has hecho por tu villa, no vale nada, porque en su momento de mayor debilidad, tú no hiciste nada. Ahora, deberás probar que mereces haber sobrevivido.”

Tiempo total transcurrido: 2 meses


Última edición por Korāgen Kaguya el Lun Ene 14, 2019 8:20 pm, editado 1 vez

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Korāgen Kaguya
Korāgen Kaguya
Kumo Genin

Re: [TS] Knight of Time

Mensaje por Korāgen Kaguya el Jue Dic 20, 2018 11:53 pm


Capítulo 2
El Coliseo


Un par de días después de llegar, a Koragen se le explicó por qué estaba allí: Debía luchar para saciar las ansias de sangre por la que clamaba su aldea. Todas aquellas personas a quienes había ayudado a lo largo de su tiempo como genin, exigían ahora un sacrificio más, uno que lo dejara sin nada a él y a los pobres diablos escogidos para luchar allí.

Así que ahora sería eso: Un simple acto de circo. Esta revelación lo mantuvo en un estado de shock en el que sumergió la primera semana de su estadía y a través de todo su “tutorial” de entrenamiento. Se le indicó que, por la mañana, lo levantarían junto al sol para recibir su desayuno, que consistía en un menjurje diseñado más para generar musculatura que para saciar el hambre. A partir de las 7:00am y hasta las 12:00 pm, cuando recibirían su segunda dosis de energía antes de volver al entrenamiento. Este segundo entrenamiento continúa hasta las 9:00 pm, cuando recibiría su última porción de alimento y se le enviaría a la cama a dormir hasta el día siguiente, cuando se repetiría el proceso. Se podría decir que la hora de dormir sería un descanso bien merecido, de no ser porque todas las noches estaban acompañadas del llanto de los más jóvenes genin, apenas versados en las artes ninja y obligados a pasar por una etapa que no podían controlar. Koragen despertó, entrenó, comió y durmió durante el primer mes como un simple zombie, una marioneta que se movía solo para cumplir las órdenes de su dueño. Este fue su primer mes.

Pero al segundo mes, hubo un cambio. Uno que definiría su vida de ahí en más, y en el que los únicos espectadores y testigos serían completos desconocidos... con excepción de algunas personas.

Una mañana, el maestro de armas asignado a él, Pai Mei, se acercó en privado a Koragen. Koragen era, por mucho, uno de los más avanzados de su división y esto se dejaba ver en sus entrenamientos, los cuales eran mucho más fuertes y despiadados hacia él que para el resto. Por alguna razón, Pai Mei había odiado a Koragen desde el momento que había llegado. Los genin le calculaban 100 años, peor lo cierto era que el tipo no podía tener más de 50. Sin embargo, era un hombre increíblemente versado en el Bukijutsu y un maestro casi sin par en Taijutsu... lo cual no lo hacía precisamente menos despiadado. Cuando se dirigió a Koragen aquella mañana, fue para darle lo que el viejo llamó "Excelentes noticias": Al día siguiente pasaría oficialmente al Coliseo y sería su primer combate real. No loe dijo nada más, pero Koragen sabía que no lucharía contra alguien de su propia división. Cuando menos,  no se vería forzado a derramar la sangre de alguno de sus compañeros.

A la mañana siguiente, Koragen no acompañó al resto de los genin a entrenar. De hecho, se le permitió dormir un par de horas más (Cosa que no hizo), comer un desayuno real de ramen con pan (Que no se comió) y descansar hasta la hora de su partida (Tampoco pasó). Cuando restaba solo una hora para su entrenamiento, fue llevado a la misma carreta que lo trajo y transportado al coliseo. Por la ventana pudo ver la sluces, los miles que hacían fila para entrar y escuchar los gritos de júbilo que venían de dentro de la impresionante construcción. Koragen fue llevado dentro y al área designada para la preparación previa a los combates. Se trataba de un área de unos 100 metros de diámetro, donde había armas de todo tipo, vestuarios, sillas y mesas y más de 100 personas, entre contendientes y personal médico, que iban de aquí para allá en sus propios asuntos.

- Tu turno de entrar será en media hora. -  Le dijo el encargado de la puerta. -Aprovéchalos, pues podrían ser los últimos -. Era obvio que el hombre había sido un gladiador, pues la cantidad de dientes que le faltaban superaba la que tenía.

Tanto como ponerse cómodo, no pudo. De hecho, de no ser por el hombre qué posó su mano sobre su hombro, probablemente habría pasado los siguientes 45 minutos allí, de pie, con la mirada perdida. Pai Mei retiró la mano tan rápidamente como la puso y preguntó bruscamente: - ¿Te contó alguna vez tu padre cómo se hizo la herida que lo incapacitó de por vida? - Por primera vez en mucho tiempo, el Korazón del ojirojo había latido para algo más que para mantenerlo vivo, y de hecho se había saltado un latido. - Ya veo que no - continuó el viejo, dando apenas un vistazo al rostro pasmado de Koragen. - Y si lo hizo, probablemente contó alguna historia sobre como se lastimó durante alguna misión protegiendo a la villa.. No, Koragen. Esa lesión ocurrió aquí, durante un combate en el coliseo. Yo lisié a tu padre. Y lo hice para salvar mi propia vida. -

E rostro de Koragen pasó por tantas emociones en tan poco tiempo que, de pronto, sintió que se le devolvía la comida... pero sentía. Por primera vez en mucho tiempo, algo más que el shock le corrió por las venas. Era su propia sangre, la de su clan, que clamaba por saber más de aquella historia.

- ¿Quieres saber lo que realmente le pasó a tu padre? Gana. Sal allí, pelea, y da un espectáculo. Hazme lucir bien, triunfa, sé grande el día de hoy, y te contaré todo lo que quieras saber. Y ¿quién sabe? incluso podría enseñarte la técnica que arruinó la vida del hombre que llamas Padre. -

...

Koragen salió a la Arena aquella tarde y, cuando estuvo de pie en el campo, reconoció a algunas personas en el público. Kitsune Yamanaka, la Jonin que le había reconocido durante su incursión en la Isla Fantasma; Yatori Hoshino, la primera shinobi en humillarlo y ahora una de las personas que más admiraba. Kotsutan Kaguya, su hermano mayor, quien había cambiado radicalmente su forma de ser con él al enterarse a qué sería sometido su hermano en el coliseo. Y Nankotsu Kaguya, su padre, quien le había mentido por 16 años sobre su verdadero pasado.  

Le tocaba enfrentarse a un tipo apenas un año mayor que él. Era un Uchiha, lo cual podría haber supuesto un verdadero problema... de haberse tratado de alguien competente. Koragen ganó aquella pelea sin siquiera moverse de su posición inicial, empalando al Uchiha con tres de sus más mortíferas estacas de hueso y dejándolo en bastante malas condiciones. La velocidad con la que había ganado y la forma tan sangrienta en que se había desecho de su oponente le valió el auge del público, quienes lo escoltaron gritando su nombre mientras salía de la arena, victorioso.

De las personas que había en las gradas cuando entró, solo su hermano continuaba allí, gritando su nombre a todo pulmón y disparando balas de hueso al aire a modo de celebración. Yatori habría estado decepcionada, más por su oponente que por Koragen. Kitsune simplemente había visto lo que quería, y Koragen no podría saber qué había pasado por su mente. Su padre, ¿quién sabe? poco le importaba en aquel momento.

Por alguna razón que no entendía bien aún, Koragen estaba sonriendo cuando se reencontró con Pai Mei en la zona de gladiadores, donde fue recibido con miradas de sorpresa y, algunas, de rencor. Esto lo llenó de orgullo, y sabía que una nueva historia empezaba para él en aquel lugar de combates y muerte.

Tiempo entrenando antes de entrar al Coliseo: 2 meses

Tiempo total transcurrido: 4 meses

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Korāgen Kaguya
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Kumo Genin

Re: [TS] Knight of Time

Mensaje por Korāgen Kaguya el Mar Ene 15, 2019 10:16 pm


Capítulo 3
Deber


Los siguientes 8 meses en el coliseo estuvieron llenos de sangre, sudor y victorias. Sus familiares y amigos no siempre asistían a sus combates (Sabía que Kotsutan y Yatori estaban ocupados con sus labores para con la aldea, y su padre no había vuelto a ir tras su primer combate), pero era difícil sentirte solo cuando cientos de personas cantan tu nombre al unísono. Más temprano que tarde, sin embargo, los gritos de “Koragen” fueron reemplazados por los de “Gashadokuro”, debido no solo como guiño a su kekkei genkai sino a la cantidad de enemigos que Koragen dejaba a su paso tras cada combate.

Su ascenso, sin embargo, no pasó desapercibido. Varios shinobis de alto rango se habían acercado para ofrecerle su tutelaje, pero Koragen se había negado educadamente. Hasta el momento, su entrenamiento con Pai Mei lo había llevado a niveles que no pensó que alcanzaría en su rango actual. En el coliseo, el Kaguya había aprendido rápidamente que había solo dos cosas que le aseguraban el amor del público: la sangre y el espectáculo. Y ya que su kekkei genkai era bastante útil para lo primero, sus habilidades elementales eran usadas mejor en lo segundo. Koragen había aprendido a manipular chakra de una manera particular al volver de la Isla Fantasma, y el poder utilizar Suiton verde en sus combates era uno de los atractivos más grandes en sus combates. Su combate se volvió más directo, primero enfocado en distraer o entorpecer a sus oponentes a distancia hasta acercarse lo suficiente para aplicar su kekkei genkai. Tras 8 meses, había logrado diseñar estrategias específicas para cada ocasión.

Poco a poco, y mientras ganaba constantemente, se fue acercando el momento cumbre de su carrera como gladiador: un “Combate de campeones” en el que se enfrentaría a una rival digna de él, una kunoichi que se había mantenido invicta y era tan o incluso más popular que él: Utsuwako Hanzo, una joven que había conocido hacía tiempo en la aldea. Koragen se había preparado mucho para aquél combate: el propio Pai Mei había presenciado varios de los combates de la chica, y alababa su proeza en el ninjutsu (Aunque parecía que esto lo hacía más para motivar a Koragen). Al final, el gran día había llegado, y cuando Koragen estuvo de pie frente a la muchacha, listo para luchar en lo que podría convertirse en el combate de su vida... Utsu se rindió. Era la primera vez que escuchaba tanto silencio en la Arena desde que había estado allí, y eso que una vez cayó en un Genjutsu que lo había dejado sordo.

Lo que ocurrió después pasó como un borrón de eventos para Koragen. Sabía que se había quedado ahí, de pie, frente a Utsu, y que había pensado si debía atacar o no cuando su victoria fue anunciada oficialmente por los parlantes. Pocos habían aplaudido y él mismo no se sentía como un ganador. La Kunoichi había salido del campo sin más que una reverencia, y Koragen había decidido seguirla para preguntarle qué había pasado. Mientras caminaba había decidido que le pediría a Utsu que volviera a luchar, y solo entonces se dio cuenta de lo importante que era aquella victoria para él. Cuando llegó encontró a Utsuwaku de pie junto a Kain Hanabusa, quien entonces miraba a Koragen con una sonrisa divertida en el rostro. A Koragen le tomó un par de segundos reaccionar e hizo una reverencia ante el shinobi, quien procedió a explicar la situación: Utsuwako había aceptado ser su pupila, y esto venía atado a abandonar el Coliseo para dedicarse tiempo completo al trabajo. Pai Mei había llegado a tiempo para escuchar aquello y parecía tan ofendido como el propio Koragen, pero ninguno objetó contra alguien con el poder de Hanabusa. Mientras el hombre se retiraba, se topó con alguien en la puerta a quien ambos shinobi saludaron respetuosamente. Al entrar, Koragen se dio cuenta de que aquel día las sorpresas no dejarían de llegar: Kitsune Yamanaka entraba con su usual aura de calma y solicitaba hablar con ambos.

Resultó que la Yamanaka si había estado siguiendo la evolución de Koragen a lo largo de su estancia en el coliseo. Desde que el Kaguya se había presentado de forma tan pintoresca en la Isla Fantasma, había llamado la atención de la kunoichi y tras su primer combate dio la orden de que se hiciera un seguimiento especial a su progreso. Su deber para con la aldea la había mantenido alejada, por lo que no había podido llegar a tiempo para darle a Koragen las dos noticias que cerrarán este ciclo de su vida: Tras la petición personal de Kitsune de adoptar a Koragen como su pupilo, el joven sería ascendido a chunnin por el mismísimo Kuro Yotsuki junto a otros genin de la aldea. Esto significaba que no solo había terminado su tiempo en el Coliseo, sino que se separaría de quien había sido su maestro estos últimos meses: Pai Mei, el hombre que en un principio se había mostrado rudo y obstinado con él, se había convertido en una especie de segundo padre. La despedida entre ambos fue lo típico para ellos: un combate de taijutsu en el que se rompieron un par de huesos y terminaron con fuertes heridas, pero con cada uno de los golpes cargado de orgullo por el otro. Al final, Koragen aprendió muchas nuevas técnicas y habilidades del anciano, peor fue lo que descubrió sobre su propia familia lo que más valoró de esta amistad.

La ceremonia de ascenso se llevó a cabo frente a miembros destacados de la aldea, y durante el ascenso, Kitsune Yamanaka estuvo de pie junto a Koragen en todo momento. en la ceremonia había otros genin también ascendiendo, incluida Utsu, a quien Koragen no había perdonado aunque conociera (y una parte de él, entendiera) las razones de su abandono en la arena. Sentía que, de alguna manera, tenía algo que probar contra la muchacha. Pero eso quedaría para después, porque al día siguiente de su ascenso, partiría junto a la Yamanaka a las tierras de Amegakure no Sato, donde participará junto a ella en misiones de reconocimiento y diplomacia.

Koragen estuvo un total de 8 meses fuera de su aldea, trabajando junto a Kitsune en diversas misiones, sobreviviendo a emboscadas y forjando alianzas para colaborar con la aldea con respecto al abandonado país. Allí, Koragen conoció mejor de las guerras civiles y el descontrol que plagaban esta nación, y entendió un poco mejor las decisiones tomadas por el Raikage con respecto a cómo regir: la diferencia entre Kumogakure y Amegakure eran fáciles de solventar si se implementan algunas medidas de control. Koragen sabía, ya que se había encontrado con su hermano un par de veces en algunas misiones, que la situación en konoha no estaba tan bien y que habían surgido grupos rebeldes que amenazaban la paz para ambas aldeas. Para cuando terminó este viaje y regresaron a Kumogakure nuevamente, Koragen no solo estaba mejor versado en su ninjutsu, regresando a las raíces de sigilo que había abandonado durante su estancia en la aldea, sino que era más maduro y se interesaba más por las negociaciones políticas de los países.

Tiempo en el Coliseo: 8 meses
Misiones de reconocimiento y diplomacia con Kitsune Yamanaka: 8 meses

Tiempo total transcurrido: 1 año y 8 meses

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Korāgen Kaguya
Korāgen Kaguya
Kumo Genin

Re: [TS] Knight of Time

Mensaje por Korāgen Kaguya el Mar Ene 15, 2019 10:42 pm


Capítulo 4
Piel de cocodrilo

Habiendo regresado a su aldea luego de 8 meses, Kitsune le asignó a Koragen una misión de reconocimiento en el País del Fuego, para la cual tendría que adelantarse cuatro días para luego encontrarse con ella. Koragen tomó el camino más largo para llegar al punto de encuentro, puesto que le permitiría encontrarse con su hermano en los puestos de avanzada que tenía asignados en aquella nación. Además, tomar la vía larga haría menos probable que se encontrara con grupos indeseados de los rebeldes.

Tras dos días de camino transcurridos y antes de llegar al punto de encuentro con su hermano, Koragen se topó con una escena curiosa: un grupo de rebeldes masacraba los animales que habitaban el pantano, seguramente para asegurar la zona y controlarla. Koragen tenía órdenes específicas de no involucrarse en ningún enfrentamiento de poder evitarlo, y estaba dispuesto a pasar de largo cuando observó una escena que lo perturbó: uno de los shinobis usaba su elemento katon para prender fuego vivo a un grupo de cocodrilos que no había escapado a tiempo. Koragen analizó la situación: eran tres shinobis, seguramente chunnin si estaban tan lejos de la zona segura”, y le sería difícil enfrentarlos solo, pero tenía el factor sorpresa de su lado. Si jugaba bien sus cartas, y esperando que ninguno fuese un sensorial, podría lograrlo.

Decidió tomar cartas en el asunto y se acercó sigilosamente por los árboles.Usaba vestimenta poco pesada dada la naturaleza de su clan, lo cual le permite producir sonidos al mínimo y moverse con facilidad. Saltó desde una rama alta, cayendo sobre el shinobi que estaba más lejos del grupo y atravesándolo con una estaca de hueso de 2 metros que lo mató en seco. Todo habría resultado bien, puesto que no hubo mucho ruido en el ataque, pero justo en ese momento uno de sus compañeros se volteó a decir algo al otro y observó a Koragen en el acto. inmediatamente sus manos cambiaron aposición de sellos y el segundo shinobi, alertado, se dispuso a unirse al ataque, cuando un sonido ronco, como el que se produce cuando rocas caen dentro de una profunda cueva, surgió desde el pantano tras ellos: Una enorme cueva emergió de pronto, pero no era una cueva, sino la enorme mandíbula de una criatura de al menos 20 metros, que aplastó en seco a los dos shinobis de la hoja. Al cerrarse, Koragen se dio cuenta de que lo que observaba fuera del agua era la enorme mandíbula de un cocodrilo que, mirándolo fijamente, habló sin mover los labios directo al Kaguya: - Cuál es tu propósito aquí? - Preguntó, y Koragen sabía que aquella pregunta llevaba más peso de lo que parecía. - Proteger - fue la simple respuesta que dio.
El cocodrilo meditó unos momentos antes de volver a abrir su mandíbula. De entre los cuerpos de los shinobis, o lo que había quedado de ellos al ser aplastados por la criatura, emergió un pequeño cocodrilo de color blanco y ojos rojos, que se detuvo frente a Koragen y se presentó, hablándole. - Mi nombre es Sobek. Encantado de conocerte. -

Koragen llegó al encuentro con su hermano caminando junto a la criatura. Los otros shinobis de la Nube parecían sorprendidos, y su hermano le explicó pronto por qué: Se supone que aquellos pantanos habían sido protegidos por muchos años por una criatura muy poderosa, un enorme reptil, que firmaba pactos con aquellos que se mostraran dignos y honorables. Koragen sabía esto último, pues había firmado el pacto tras el encuentro con la criatura y llevaba el pergamino que lo demostraba consigo, y al encontrarse con Kitsune yamanaka el día que le correspondía, le mostró la criatura y le pidió un par de meses para entrenar con ella, antes de regresar a su lado. Kitsune aceptó, y Koragen pasó los siguientes dos meses entrenando en el Monte Brumoso de su aldea antes de volver a cumplir sus labores como shinobi.

El siguiente año que transcurrió tras estos eventos lo vivió también junto a Kitsune, aprendiendo de sus técnicas y de sus enseñanzas y llegando a conocer mejor a la kunoichi hasta el punto en que se formó un ligero enamoramiento hacia ella. Kitsune representaba en muchos aspectos lo que Koragen esperaba alcanzar: Honor, fuerza y valentía, y un sentido del deber que se afianzaba sobre Kumogakure no Sato.

Durante este tiempo cumplió también misiones diplomáticas con Konohagakure no Sato, viajando por cada rincón para conocer mejor la situación de las guerras civiles provocadas por los rebeldes y ayudar, en lo que podía, con esa situación. Al final, Koragen se había convertido en un shinobi íntegro que comprendía mucho sobre la situación de las aldeas aliadas con kumogakure, que esperaba ayudar en lo mejor posible a los suyos y que no dudaría en usar su poder para perseguir aquello que consideraba verdadero, todo esto junto a Sobek, quien se había convertido en su compañero más fiel y un confidente, y en quien podía confiar ciegamente dada la naturaleza de sus habilidades y la forma en que se habían conocido.

Tiempo entrenando con Sobek: 2 meses
Tiempo con Kitsune Yamanaka en el país del fuego, haciendo misiones de reconocimiento y diplomacia y afianzando aún más el lazo con Sobek: 1 año y 2 meses.

Tiempo total transcurrido: 3 años.

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