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[TS] Cayendo en la soledad

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Hachiwaru Naito
Hachiwaru Naito
Konoha Genin

[TS] Cayendo en la soledad

Mensaje por Hachiwaru Naito el Mar Dic 25, 2018 9:05 am


“─Papá, ¿qué pasa cuando morimos?”

Los claros ojos de mi madre me miraban aquella mañana y yo los miraba, sus labios temblaban y por sus mejillas corrían lagrimones que hacían eco en las sábanas, tenía miedo, podía percibirlo y yo sonreía, lo veía de reojo en el reflejo de la sucia ventana del hospital mientras sostenía su mano con apenas fuerza para mantenerla pues más me parecería que acabaría quebrándose cual pétalo seco y haciéndose polvo en el aire. Parte de mi conciencia se mantenía pendiente de mi respiración, debía ser calma para no alterarla, debía mantenerme sonriente para no darle más peso a su partida y sin embargo de sus labios sale débil “─No quiero morir”. Un último suspiro, sus ojos se iban secando conforme ya no tenían respuesta para cerrarse más, sus palpitaciones en su mano habían cesado de repente, al final su cuerpo no había soportado lo que sea de enfermedad que le dio.

Me acerqué para revisar la respuesta de sus pupilas, pasé mis dedos frente a su nariz, tomé el pulso en su garganta y miré el reloj. Mis labios dejaron de estar estirados y pasaron a un punto neutro, ya no tenía que obligarme a sonreír más, ya no necesitaba sostener su mano más “─Hora de la muerte, las mil dos horas”. Llené el formulario y un doctor se me acercó con aquella expresión de obligada moralidad “Cuanto lo siento, hijo”. Le miré y le sonreí “─Ya no sufre más” le respondí y me fui a casa. Al abrir la puerta me adentré en la oscuridad del pasillo, ni siquiera prendí una sola luz, tan solo fui a buscar un libro y comencé a leerlo. Coloqué una alarma para recordarme de comer y otra más de beber agua.

Pasaron dos semanas hasta que papá volvió de la misión “─¿Qué hay de nuevo?, Hachi” Preguntó aun sin notar nada, se le notaba cansado por lo que y aprovechando que estaba en la cocina lavando los platos que había usado los tres días anteriores, le serví algo de limonada “─Mamá murió” Salió cómo único hecho a relucir. Su mirada se clavó en mi y la vi en el reflejo de un plato, no alcanzó a preguntar más cuando continué “─Ya no sufre de nada, papá” Esperaba que eso lo tranquilizara, ¿no es como funcionan esas palabras?, ¿No es lo que decimos los médicos cada que le decimos a una persona que uno de sus familiares murió?, ¿no es esa la justificación absoluta para la aceptación de la pérdida de algún ser cercano? El vaso salió volando hacia la pared, no pude evitar agitarme ante el estruendo “─La enterramos junto a…” Si la puerta de la entrada no se despedazó o fue arrancada por el golpe, es porque hicieron muy buen trabajo con ella, el golpe que produjo alertó al menos a los vecinos cercanos, mismos que mostraron aquella típica reacción de lástima.

Tomé una escoba, recogí los pedazos y con una toalla desechable el líquido y los trozos restantes, por que eso si sobra en la casa, desechables. El sol hacía rato había bajado y aun no volvía, decidí ira buscarlo, pensé que el mejor sitio para hacerlo sería en el hospital pidiendo los informes, en alguna cantina bebiendo algo para aligerar la carga o tal vez ocupando su mente en algún laboratorio, pero un latido me guio hasta el cementerio. Aun no tenía lápida, pero una pequeña etiqueta delataba su ubicación y un recuadro de concreto sellaba su ataúd; sobre ese recuadro, el cuerpo inconsciente de mi padre. Me acerqué y le di unas palmaditas, sus ojos se abrieron como los de un niño queriendo despertar de una pesadilla y encontrándose de vuelta en la misma, las marcas secas de sus ojos se rehumedecieron cuando volvió  comenzar  a llorar, algo que no lo había visto antes, respiré hondo e intenté ayudarlo a levantarse.

“─Hachi, ¿estuviste ahí, dijo algo de último?” Recordé el rostro de mi mamá, aferrándose a mi mano, recordé sus labios temblando y pidiendo clemencia a la vida; ahora miré a mi papá, llorando, esperando encontrar consuelo en sus últimas palabras. “─No te preocupes, estaré bien, cuida de tu papá”. Mentí, si, y me abrazó y continuó llorando, lo abracé sonriente, concentrándome en mi respiración, esforzándome por mantener mi mente ocupada, de esta manera no sabría lo que llevo dentro, de esta manera no empeoraría lo que él ya siente, porque podía cargar con esto. “─No te abandonaré más” fue su promesa.

Pasó un mes y un accidente. El laboratorio estaba sellado, una enorme botella de cloroformo cayó mientras él, de tanto desvelarse trabajando y así mantener su cabeza ocupada, se había quedado dormido; murió así, plácidamente, no como mamá, él murió sin sufrir o tal vez todo lo contrario, murió en una terrible pesadilla. Que bueno que no habíamos hecho la lápida todavía, fue menos costoso abrir la tumba de mi madre y meter a mi padre, fue menos difícil, ¿no?, porque ellos ya no sufren, ¿verdad?, porque ellos ya están en paz, ¿verdad?, porque ahora están juntos, ¿verdad?, felices, ¿verdad? …

¿¡VERDAD!?

Kumogakure comenzó a ponerse más severa sobre konoha, las razones no las sabía en concreto, pero ahora las horas el hospital habían comenzado a aumentar sin que la paga se viera siquiera mejorada, ¿qué más da? Si me permiten trabajar, ¿qué más da? Si mientras hago lo que ellos me piden puedo seguir practicando mi especialidad, ¿qué más da que quienes me enseñaron el arte de curar y preservar la vida ahora estén bajo tres metros de tierra y concreto? Si yo sigo con vida.

Tres meses desde la muerte de mi madre, mes y medio desde la muerte de mi padre. Llegaron un anciano y un niño, ambos severamente lastimados; el chico de trece años era parte de la resistencia y en plena discusión con su abuelo, fueron emboscados, lograron escapar por poco y encontraron refugio en el hospital, de inmediato fueron internados para cubrir sus heridas pero los hostigadores los encontraron, entraron en la habitación del anciano y este temió por la vida de su pequeño “Está arrepentido, se los juro, no volverá a revelarse” gimió y le puse una mano en el hombro mientras intentaba controlar le terrible herida, la cual no dejaba de perder sangre “─Tranquilícese, todo estará bien, ellos lo entienden y dejarán que reciban el tratamiento adecuado” Mis palabras parecieron hacer efecto junto a la pérdida de sangre, el hombre me soltó y respiró, respiró una vez más y luego suspiró hasta que nada de aire quedó en sus pulmones. El sangrado se convirtió en gotera y miré el reloj “─Muerto a las dos mil trecientas cuarenta y dos horas” Los hostigadores me miraron con extrañeza, y los miré con tranquilidad, respiré y señalé la habitación de alado. Me indicaron que yo fuera en su lugar para calmar al muchacho y no alarmarlo y así lo hice. “─Estabilizamos a tu abuelo, para mañana ambos podrán irse, dice que tenías razón, que deberían defender su nación”. El chico se alegró, pude ver en su rostro que la salvación había llegado, se relajó y así lo pude sedar. El chico no moriría tan plácidamente, los hostigadores aprovecharon esto para usarlo de ejemplo y fuera del hospital desollaron los cuerpos de ambos, como muestra de lo que harán con los siguientes traidores, un castigo público.

Respiré, sonreí y volví a leer. Volví a lavar los trastes en aquella casa sola, oscura y fría, volví al hospital y volví a mirar a más gente perder la vida, a más gente negarles el acceso a tratamiento, a adultos, niños y ancianos por igual llegar con tremendas heridas que si no los dejaban sin una extremidad, dejarían al menos una cicatriz por el resto de sus vidas. Pero aquellos que han muerto, qué bien por ellos, ¿no?, porque ya no sufren, porque sin mirar atrás dejan este mundo, sin mirar a quién abandonan, a quién dejan a su suerte, a quién dejan con aquellas palabras “─No Quiero morir”, “─No te abandonaré más”. Patrañas.

Después de unos meses y de demostrar mi habilidad con el Ninjutsu médico, así como mi disposición para hacer tareas indeseables, el sueldo comenzó a resurgir una vez más, las horas disminuyeron un poco y ya dejando mi bandana ninja de konoha en la casa, asistía al hospital como mero interno. La rutina era hospital, dojo de entrenamiento, lectura de algún libro, dormir. Hospital, dojo, lectura, dormir…

Hospital, dojo, lectura dormir… Hospital, dojo…

Nueve…¿meses desde la muerte de mi madre?, ¿diez tal vez? Una tarta está en la mesa, mi madre había pedido con anticipación que llegara a mí, desde hacía casi un año, lo había hecho para poderme dejar una carta que decía “Gracias por haber nacido” y venía una vela que debía encender para pedir un deseo. La encajé en la cubierta, ni cuidé que se viera bien, la prendí con un serillo y la miré arder, respiré, sonreí e intenté soplar, pero no salió nada.

“─Yo tampoco quiero que mueras mamá…No me dejes, papá....”

Sollocé. Creí que mi pecho se partiría, aventé el pastel a un lado y me tiré en un rincón. ¿Por qué se fueron?, ¿por qué me dejaron solo?, ¿qué hago en este lugar? Donde no hay nadie.


“─Papá, ¿qué pasa cuando morimos?”
“─Pues… Descansamos. Vamos a un mejor lugar y cuidamos de los nuestros desde arriba”
“─¿Así lo hace el abuelo?”
“─Eso creo”

“No los quiero arriba cuidando de mí, los quiero aquí, par de idiotas infantiles, no me sirven de nada si no puedo verlos, si no puedo escucharlos, si no puedo tocarlos…”

Un año ha pasado desde la muerte de mi mamá y de mi papá. No los siento, no los escucho aunque tal vez si me están protegiendo, guiándome para qué hacer en estos momentos en que konoha ya no es libre. Trabajo en el hospital mayormente, recojo hiervas de vez en cuando, atiendo pacientes y veo morir a gente cada día, pero sobre todo, los extraño a cada minuto. Konoha ya no es mi hogar, es un campo de supervivencia, cualquier movimiento en falso y terminaré muerto, a veces me pica la idea de revelarme y dejar que me acribillen y así reunirme con ellos, pero en el fondo siento que al morir ya no queda nada, no veo vestigios de una vida después de la muerte, por mucho quiera creerlo, por mucho que recuerde las palabras de mi papá, yo no lo siento y si muero y ahí termina, sería peor que vivir toda esta tragedia.

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Nine Beasts
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Re: [TS] Cayendo en la soledad

Mensaje por Nine Beasts el Vie Ene 04, 2019 5:24 pm

Corrección de Time SkipUna vez leído el Time Skip, paso a brindarte tus mejoras por su realización:

• Creación Iryioninjutsu rango B
• 5 Puntos de Espíritu.
• 5 Puntos de Voluntad.



Puedes pasar a pedir tus dos mejoras por la hoja ninja. Puedes realizar la creación de tu técnica pero a pesar de ello deberás pagar por ella. En caso de que prefieras no realizar la creación podrás tomar una técnica de Iryioninjutsu rango B a mitad de precio. ♥

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