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[Time Skip] Viviendo el Futuro

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Shiori Kaguya
Shiori Kaguya
Konoha Genin

[Time Skip] Viviendo el Futuro

Mensaje por Shiori Kaguya el Sáb Dic 29, 2018 11:35 am


CAPITULO 1: LOS PRIMEROS MESES DEL CAMBIO
¿Cuánto tiempo habrá pasado ya? ¿2?... No… 3… 3 años hace ya que empecé mi entrenamiento como guardia personal de la Daimyo. Han pasado tantas cosas desde entonces… a penas me puedo creer que haya pasado tanto tiempo.

Los primeros meses del primer año estuvieron marcados por los entrenamientos, uno detrás de otro, sin descanso, sin pausas. A diferencia de otros ninjas de la aldea a mi me costaba más aprender, así que tuve que esforzarme el doble para no quedarme atrás. Pero bueno, no generalicemos… Estos 3 años han marcado y cambiado mi vida para siempre… Así que hagamos las cosas como es debido.

El primer mes, que para mí fue el peor de todos, pues mi cuerpo no estaba ni tan siquiera mínimamente acostumbrado a ese ritmo de vida, entrené en Hi no Ishi con los Jonin que formaban la guardia de la Daimyo. Sólo con hacer memoria me empiezan a doler los músculos. Mi rutina diaria era sencilla pero agotadora, me levantaba cuando aún no había amanecido (la primera semana llegué todos los días tarde), iba corriendo de mi casa a la capital (al principio paraba a descansar hacia la mitad del camino), pasaba toda la mañana y parte del mediodía entrenando con el Jonin que Tengumaru hubiera dispuesto para mi entrenamiento, comía (la mejor parte del día), volvía corriendo a Konoha (al principio era más bien un trote cochinero ya) y cuando llegaba a la aldea me iba a los campos de entrenamiento a seguir practicando por mi cuenta hasta que anochecía o hasta que me sangraban los puños o me dejaban de responder las piernas.

Como ya he dicho, al principio lo pasé fatal, hubo un par de días que incluso me desmayé en la capital, pero a cambio avancé más en un mes de lo que había hecho en años, o así me sentía yo al menos. Al segundo mes ya era capaz de seguir este ritmo de vida sin llegar a la extenuación, solo a ese nivel de cansancio gracias al cual duermes la noche entera del tirón. Fue a partir de entonces cuando empecé a darme cuenta de que Tengumaru supervisaba algunos de mis entrenamientos, aunque por regla general solo miraba un rato y se iba. Eso me hizo pensar en que tal vez él estaba esperando algo de mí que todavía no veía. He de decir que también fueron varias las veces que vi a la Daimyo por Hi no Ishi pero… siempre de lejos. Me avergüenza un poco decirlo pero... un vez recibí un puño en la cara que me dejó K.O. un par de horas por mirar a la Daimyo, en fin… mi concentración y yo... Aunque en mi favor he de decir que ese día pasó más cerca de lo normal y me sonrió y, ¿quién sería yo si no respondía a esa cálida sonrisa con otra? Así que bueno, según me contó después Arata, el Jonin que me estaba entrenando, estuve las dos horas con una sonrisa en la cara.

Al tercer mes las cosas se pusieron más interesantes, aún recuerdo perfectamente el primer día que Tengumaru se encargó personalmente de entrenarme. Ese día, como muchos otros antes, él estaba contemplando mi entrenamiento. Yo estaba luchando contra Arata, el Jonin que me habían asignado ese día (que es el que mejor me cae de todos). Por cuestiones de honor me había reservado hasta ahora el hecho de contaros que nunca, repito, nunca antes había sido capaz de golpear de lleno a ninguno de mis senseis. Había estado cerca, sí, pero ese día, tras ya varios minutos de lucha y muchas horas previas de entrenamiento, conseguí barrer a Arata con una patada, quedándolo tumbado en el suelo.

Como nunca lo había conseguido me quedé algo impactada, como si me hubieran barrido a mí, pero pronto me recobré y le hice una llave para inmovilizarlo, ganando así mi primer combate de entrenamiento. La verdad es que no daba crédito y, aunque sabía que nunca luchaban contra mí al cien por cien de sus fuerzas, el hecho de poder por fin ganar a uno de ellos fue para mí la alegría del siglo. Claro que pronto dejé de celebrarlo, pues Tengumaru se acercó a mí y me dijo que ahora luchara contra él. En ese momento fue como si me tiraran un cubo de agua fría encima, se me pasó toda la euforia de golpe y me concentré en mi nuevo objetivo.

Sabía que Tengumaru iba a ser más complicado, pero… ¿Por qué? ¿Por qué iba a ser más complicado luchar contra una persona que ni tan si quiera es ninja? Preguntas que me hice por culpa de mi victoria anterior… Pronto encontraron respuesta.

2 segundos. Eso fue lo que le duré. No utilizó ningún arma, no utilizó chackra, no utilizó nada, pero en 2 segundos se encargó de recordarme cual era mi lugar, donde me encontraba, y a donde debía llegar si quería ser alguien en la guardia, si quería ser una verdadera Kunoichi de la Hoja. Desde ese día en adelante me esforcé más si cabe en mis entrenamientos, dejé de distraerme, dejé de celebrar las victorias y dejé de pensar que todo está bien tal y como está. Era una mierdecilla, pero eso iba a cambiar.

Tengumaru volvió a entrenarme más veces, cada vez duraba más tiempo luchando contra él pero… seguía sin poder vencerle. Los meses venideros incluso comenzamos a utilizar técnicas en los entrenamientos mis senseis y yo, pero cada vez que luchaba contra Tengumaru, por más que yo me dejara hasta la última mota de chackra en la batalla, él siempre ganaba, y sin usar chackra ni ninguna de sus armas. Pero cada vez que él me entrenaba conseguía motivarme el doble o el triple, y eso que siempre fue bastante frío y seco, lo cual no quiere decir que fuera malo conmigo, solo… distante, por así decirlo, pero el hecho de que la persona más cercana a la Daimyo se molestase en entrenarme personalmente es algo que jamás agradeceré lo suficiente.


Última edición por Shiori Kaguya el Sáb Feb 09, 2019 11:24 am, editado 1 vez

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Shiori Kaguya
Shiori Kaguya
Konoha Genin

Re: [Time Skip] Viviendo el Futuro

Mensaje por Shiori Kaguya el Jue Ene 10, 2019 4:17 pm


CAPITULO 2: ESTRENANDO ARMADURA


El resto del año fue si cabe más movidito que el anterior. Para empezar, comencé a pasar días enteros en palacio, noches incluidas, exprimiendo así al máximo los entrenamientos. En parte este cambio vino de la mano de mis tutores, pues supongo que me verían muy verde todavía. Al principio solo eran días enteros, pero conforme pasaba el tiempo llegué a quedarme semanas enteras en palacio, donde mis tutores me habían conseguido una cama, lo cual para mi, una simple plebeya, era todo un honor.

Pero eso en verdad no es lo verdaderamente importante, aunque no negaré que de haber sabido lo que me deparaba el destino habría pasado más tiempo en casa estos últimos meses del año… pero bueno, de nada me sirve ahora lamentarme. Por lo demás, mi rutina seguía siendo la misma: entrenar, comer, entrenar, dormir y vuelta a empezar.

Y así pasaron los días, las semanas, hasta que un día, mientras entrenaba, Tengumaru se acercó a nosotros. Como de costumbre seguimos con el entrenamiento, pues él a veces se pasaba a supervisar o tomaba el relevo y ejercía directamente de tutor, como ya expliqué, pero ese día no iba a entrenarme. Ese día se dirigió directamente a mí para hacerme saber que mi primera misión con la guardia iba a tener lugar al día siguiente. Yo que en ese momento estaba sentada sobre el agua meditando, fortaleciendo así mi espíritu y mi concentración,… me caí hasta el fondo. Cuando salí a la superficie él ya no estaba allí, en su lugar Arata se reía de mí mientras me tendía una mano para ayudarme a salir.

Cuando volví al cuarto para ducharme y cambiarme de ropa (pues ya me llevaba una maletita con ropa cuando sabía que me iba a quedar varios días. Y un tape de mamá y papá, necesitaba el subidón que solo el azúcar puede otorgar), encima de mi cama había una armadura de placas roja y con detalles dorados, exactamente igual que la que habían lucido mis tutores el día de la ceremonia. El cual aún recuerdo como si hubiera sido ayer. La máscara que acompañaba a la armadura representaba a un animal parecido a una serpiente, como una especie de dragón, y tiene gracia porque justo Nagini estaba entrando por un ojo y saliendo por otro. La pobre se aburría tanto desde que empecé a entrenar tan duro, aunque a veces la llevaba conmigo al entrenamiento para que le diera un poco el aire y se divirtiera con algún ratoncete.

Aquella noche no pude dormir nada, solo le daba vueltas y vueltas a la misión del día siguiente. Os ahorraré la odisea que es ponerse una armadura de esas (tanto que al final tuvieron que ayudarme) y pasaré directamente a la misión. La información que tenía no era mucha, por no decir ninguna. Simplemente me puse en la formación que tantas veces había practicado con mis entrenadores y obedecí todas y cada una de las órdenes que me daban. Desde que dio comienzo la misión hasta que acabó, las piernas no pararon de temblarme, así que solo esperaba que teniendo una armadura de placas el sonido no llegase a los oídos de mis tutores/compañeros. La misión avanzaba y, al parecer, simplemente consistía en proteger y escoltar a la Daimyo, la cual estaba tan cerca de mí que sin duda escucharía el temblor.

Era mi primera misión con la guardia, así que mantuve la posición y la postura que me habían enseñado durante todo el camino, lo cual implicaba no mirar a la Daimyo, pues eso significaría que había dejado de mirar al exterior, y para proteger a alguien no hay que mirar a ese alguien, sino a su alrededor.  A veces tenía la sensación de que la Daimyo no estaba, como si la hubiésemos perdido o se hubiera esfumado, pero todos seguían manteniendo la formación, así que supuse que solo eran imaginaciones mías. Además, al rato volvía a… “sentirla”, así que mi taquicardia paraba, pues sí, el corazón me latía tan fuerte y rápido que hasta se me movían las placas delanteras, o esa era la sensación que tenía, pues tampoco podía bajar la mirada para observar algo tan absurdo.

Y así el camino acabó en la mansión de un noble, aunque por desgracia me ordenaron montar guardia en la puerta mientras la Daimyo, Tengumaru y dos guardias más entraban. Por suerte fue Arata el que se quedó fuera conmigo montando guardia. Después de llevar lo que me parecieron horas montando guardia Arata me preguntó en voz muy muy bajita y sin mover ni un pelo si estaba nerviosa. Obviamente le contesté que sí y no pude agarrar la ocasión por los cuernos y preguntarle si él sabía qué lugar era éste o qué estaba haciendo la Daimyo ahí dentro, pero por desgracia me dijo que él tampoco lo sabía, y que no era de su incumbencia ni de la mía. Lo noté un poco enfadado así que decidí callarme y seguir vigilando, como llevaba haciendo horas.

Al anochecer salieron por fin los que estaban dentro, y como si nada, emprendimos el camino de vuelta a palacio. Los días después de aquella misión no paré de pensar “¿De quién sería la mansión? ¿Qué haría la Daimyo allí dentro? ¿Por qué tanto secretismo?” Pero sabía de sobra que no podía formularle aquellas preguntas a nadie, y que igualmente, si lo hacía, no recibiría respuesta alguna.

Después de esta misión he de decir que fui a casa. Necesitaba ver, abrazar y charlar con mis padres. A ellos no les dije nada de la misión, no quería preocuparles, así que ese par de noches que pasé en casa me los tomé como unas breves vacaciones… y ojala y las hubiera aprovechado mejor, decirles cuanto les quiero… sobre todo a mi padre… Después volví a hacer el equipaje para pasar otro tiempecito en palacio, a pesar de las veces que mis padres insistieron en que no me esforzara tanto y me tomara las cosas con más calma, en un intento de pasar más tiempo con su hija.

Y así, poco después de volver a palacio me informaron de una nueva misión. Esta vez no me pilló tan desprevenida, pero igualmente era todo un orgullo y un honor que contaran conmigo aunque fuera para misiones tan sencillas como la anterior. Aquella vez los nervios no me jugaron tan mala pasada como la anterior, a pesar de que la misión parecía seguir el mismo rumbo: escoltar a la Daimyo hasta quién sabe donde a hacer quién sabe qué. Esta vez el destino parecía ser una… ¿montaña? Lo sé, suena raro, pero es lo único destacable del entorno al que nos dirigimos, además, a mí y a Arata (que de nuevo le tocó hacerme compañía) nos dijeron que nos detuviéramos en “mitad de la nada”, es decir, antes de llegar a la montaña. Obviamente eso no significaba que no nos necesitasen, pues nuestro deber era vigilar y controlar que nada ni nadie sobrepasase ese punto, pero no podía evitar hacerme más y más preguntas. Y al igual que la anterior, cuando acabó de hacer lo fuera que vino a hacer, nos reunimos todos de nuevo y volvimos a palacio.

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Shiori Kaguya
Shiori Kaguya
Konoha Genin

Re: [Time Skip] Viviendo el Futuro

Mensaje por Shiori Kaguya el Mar Feb 05, 2019 1:23 pm

CAPÍTULO 3: DURO GOLPE DE REALIDAD

Tras aquel par de misiones los entrenamientos continuaron como siempre. Una vez traté de sacarle el tema a Arata, pero lo hice durante un combate y éste me contestó con un golpe seco que, además de quedarme sin respiración unos segundos, lo interpreté como un "cállate, deja de preguntar". Así pues, mi día a día continuaba como de costumbre. Poco a poco iba conociendo mejor a mis senseis, hasta el punto de que ya quedábamos todos para ir a comer juntos y charlar, aunque yo no estaba casada ni tenía hijos, así que la mayoría de las veces me reía de sus gracias solo por encajar. Un día, como tantos otros, Tengumaru se acercó a mi mientras entrenaba. Supuse que sería para tomar el relevo de mi mentor y entrenarme directamente él, pero no fue así. Tengumaru se paró ante mi con una cara un tanto extraña. Él siempre fue serio y formal conmigo, pero hoy había algo más en su rostro, estaba raro, pero no sabía porqué. Me dijo que le acompañara, así que al instante dejé mi entrenamiento, le hice una reverencia a él, otra a mi sensei, y le seguí. Por los pasillos de palacio no hizo ni un solo comentario, ni me miró, ni nada. Yo caminé detrás suya con el corazón latiendo a mil por hora y con cien mil preguntas golpeando en mi cabeza. ¿Qué había hecho ahora? ¿Arata se había chivado de mis preguntas? ¿No había realizado bien las misiones? ¿Qué pasaba?

No entendía nada, y aún menos cuando Tengumaru se paró y se arrodillo ante una puerta. Yo no sabía muy bien como actuar, pues no sabía donde estaba, nunca había estado por dichos pasillos del palacio por estar reservados para la Daimyo, así que me quedé de pie atontada mirando hacia la puerta. Desde dentro escuché una voz que reconocí al instante: era la Daimyo. No sabía que había hecho, pero sin duda nada bueno, o eso es lo que pensé en ese momento. La Daimyo me dio permiso a entrar, por lo que sabía perfectamente que era yo quien estaba tras la puerta. Miré a Tengumaru y lentamente abrí la puerta. Tras ella había una sala grande, pero la verdad es que no recuerdo nada del mobiliario que allí había, pues toda mi atención se centró al instante en la Daimyo, quien estaba en el centro sentada junto a una mesita con un par de tazas y una jarra de té; es más, ni tan siquiera sería capaz de decir si había alguien más en la sala o no.

En cuanto abrí la puerta y vi todo aquello me arrodillé al instante y me quedé así hasta que la Daimyo me ordenó que me levantara y me sentara junto a ella... La verdad es que no podía dar crédito de nada de lo que me estaba pasando ese día. Lo mismo seguía dormida y todo era un sueño, bueno... eso me hubiera gustado a mí. Tal y como ella me ordenó, me levanté y tomé asiento frente a ella. Al igual que me pasara con Tengumaru, algo había en la cara de la Daimyo, algo extraño, que no encajaba, y que desde luego no estaba ahí la última vez que la vi. Y es que en lugar de su sonrisa cálida había una cara de... ¿pesar? Sí, supongo que esa es la palabra. Estaban tristes, algo había pasado que les hacía estar así, pero no tenía ni la más remota idea de que tenía todo esto que ver conmigo.

Como si nada, la Daimyo comenzó a hablar. Me preguntó sobre mi estancia en palacio, mis entrenamientos, todo un poco la verdad, y yo le contesté sinceramente a todo. Mi estancia en palacio era cada vez más cómoda, mis instructores eran todos muy amables y tenían mucha paciencia conmigo, en mis entrenamientos había trabajado de todo un poco pero sobre todo me estaba esforzando en superar mis puntos flacos, que eran la concentración y mi control de chackra y demás. Y así, poco a poco, fuimos rompiendo el hielo y me fui relajando un poco, aunque sabía perfectamente que no me había hecho llamar para mantener una charla de amigas.

Y así, el momento que yo más temía llegó. De pronto, la Daimyo se puso seria, el pesar se mostraba claramente en su bello rostro, y poco a poco fue preparándome para darme la noticia. Mientras la Daimyo hablaba y yo veía por donde iba a ir el tema fui dejando suavemente la taza de té sobre la mesa. Mi corazón latía cada vez más y más fuerte. El tema estaba tomando un camino que no me gustaba, que no creía, porque algo así no podía pasar. No a mi. No a ellos.

Y finalmente me lo dijo.

Las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro, todo se veía borroso y me costaba respirar. Eso no podía ser verdad. Esto no podía estar pasando. ¿Mi padre había muerto? ¿Por un soldado de Kumo? ¿Qué tontería era esa? Obviamente no dije nada de eso, porque ni una sola palabra era capaz de salir por mi boca. Tampoco el aire era capaz de entrar por más que yo lo intentara. Finalmente rompí a llorar como un bebé para que el aire pudiera llegar a mis pulmones de nuevo. Nada de esto podía ser verdad...

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Shiori Kaguya
Shiori Kaguya
Konoha Genin

Re: [Time Skip] Viviendo el Futuro

Mensaje por Shiori Kaguya el Mar Feb 05, 2019 2:10 pm

CAPÍTULO 4: NADA VOLVERÁ A SER LO MISMO


Los días siguientes, por lo que considero razones obvias, decidí dejar momentáneamente los entrenamientos de lado e irme a casa a pasar unos días con mi madre. Cuando crucé el umbral de la puerta... Donde la última vez había luz, sonrisas y amor; ahora solo había una penumbra asoladora y llantos desconsolados que venían del dormitorio de mis padres. Con el corazón roto y los ojos secos y rojos de tanto llorar entré en casa. Dejé las maletas en la puerta y me dirigí a su dormitorio. Allí, tirada en la cama estaba mi madre, abrazando una fotografía de mi padre mientras lloraba tanto que me dolía. Me quedé allí plantada sin saber qué hacer o qué decir, por primera vez en mi vida, no sabía qué hacer o qué decirle a mi madre. Pero ya lo hizo ella por mi.

Me escuchó entrar, así que se giró y me miró con una cara irreconocible, como si le hubieran echado 20 años encima. -¡TÚ! ¡¿DÓNDE ESTABAS TÚ Y TUS QUERIDOS NINJAS CUÁNDO MATARON A TU PADRE?! -Dijo mientras me tiraba un cojín a la cara. Por instinto esquivé el golpe del cojín y mis lagrimas comenzaron de nuevo a correr libres. -Pero mamá yo... -Mamá yo... mamá yo... Tu padre ha muerto en la puerta de casa, como un vagabundo, como un don nadie, por defenderte a ti y a tus queridos ninjas. Por presumir delante de los malditos de Kumo de que tiene una "super" hija que es ninja. Pero cuando más necesito a su hija y a sus ninjas... no estabais... no estaba nadie... solo yo...  

Sabía perfectamente lo que estaba pasando. Mi madre estaba rota. Necesitaba desahogarse, necesitaba gritarle y echarle la culpa a alguien aunque ese alguien no tuviera culpa de nada. Lo sabía. Pero aun así no pude y no puedo evitar sentirme culpable por la muerte de mi padre. Las palabras que aquel día me dijo mi madre son una astillita que jamás conseguiré quitarme, al menos no hasta que consiga liberar a Konoha. No hasta que consiga estar segura de que los de Kumo no van a romper a ninguna familia más.

Así pues, los días con mi madre fueron duros, aunque pronto se disculpó de todo lo que me dijo. Es más, me dijo que los ninjas sí que estuvieron ahí cuando todo sucedió, al menos una, Seiko. Por lo visto ella llegó apenas unos instantes después de que todo pasara y estuvo cuidando de mi madre durante un tiempo, hasta que se tuvo que ir. Sinceramente, nunca, jamás en la vida podré agradecerle lo suficiente a Seiko lo que hizo por mi madre. Aunque mi madre la pobre... ella murió también el día que mataron a mi padre, todo cuanto queda de ella no es más que una sombra.

Pero la vida continúa, y por triste que sea, hay que comer, y para comer, se necesita dinero, y para tener dinero, hay que trabajar. Así que durante una semana estuve cuidando a mi madre y atendiendo el local por ella. La verdad, no recuerdo una semana más dura en toda mi vida, pero gracias a ella me hice fuerte, no fuerte físicamente, sino sentimentalmente. Ya me habían arrebatado lo que más quería, ya solo me quedaban dos personas que proteger, mi madre y Seiko, y yo haría con mi vida si así fuera necesario.

Durante esa semana fui abriendo poco a poco los ojos. Me fui dando cuenta de como era últimamente el día a día en la aldea. Los de Kumo ejercían una dictadura cruel sobre los de Konoha. Nos agobiaban, se aprovechaban de nosotros, nos mataban... hacían lo que querían, y nadie movía un dedo por impedirlo... Esa no era la Konoha que yo conocía, esa no era la Konoha por la que yo estaba entrenándome, ahora bien, ¿donde estaba la verdadera Konoha? ¿Donde estaba nuestra voluntad de fuego? La mía seguía ardiéndome fuerte en el pecho cada vez que veía una injusticia. Y no iba a quedarme eternamente de brazos cruzados viendo como todo esto pasaba. Iba a volverme fuerte, iba a ser capaz de luchar contra ellos, iba a luchar por la libertad de Konoha e iba a luchar porque las personas que me importan no sufrieran más. Pero era más que consciente de que todavía no estaba preparada... pero lo estaría.

Por último, me gustaría mencionar una breve anécdota que tuve durante esa semana. Como dije antes, yo me hice cargo del negocio, la pastelería de mis padres, y en el negocio siempre se ha atendido a todo el mundo, independientemente de cual sea su aldea, su edad, su sexo, o su color de ojos, da igual. Así pues, un día entraron un grupo de ninjas de Kumo. Yo, que no llevaba puesta la bandana para trabajar, me acerqué a su mesa como si de unos clientes más se tratase para preguntarles qué iban a desear tomar. Uno de ellos contestó tocándome el culo y diciéndome que a mí a la salida del trabajo. Los demás se rieron de la "gracia" y finalmente todos me pidieron dulces (pues para eso se va a una pastelería). Por tanto, con toda la calma del mundo y muy segura de mi misma, no reaccioné lo más mínimo al manoseo y asentí cuando todos me dijeron que tomar. Fui a la barra a "preparar" sus dulces, se los llevé a la mesa y les pedí lo que costaban, aunque ninguno me pagó. Miento, el que me tocó el culo sí, y me dijo que eso era un adelanto por lo que me iba a hacer después. Podía sentir las miradas de compasión y miedo del resto de los clientes clavándose en mi nuca. Aunque yo estaba la mar de tranquila, pues sabía de sobra que esos no iban a estar disponibles para cuando yo saliera de trabajar, y probablemente no quisieran volver a la pastelería nuuunca más. Pues en cada uno de sus bollos había inyectado (con el aparato que se utiliza para rellenar los bollos) una dosis considerable de un potente laxante que mi padre tomaba. Claro que mi padre se tomaba una gota diluida en agua para pasarse un día sentado en el váter y... bueno, yo a ellos les eché... "un poco más". Además el laxante tardaba una hora o dos en hacer efecto así que... ya no estarían aquí cuando la función diese comienzo.

Y efectivamente, cuando salí no estaban esperándome. Y no volvieron nuuunca más a la pastelería, de hecho, probablemente, vomiten cada vez que recuerden los dulces que tomaron.

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Shiori Kaguya
Shiori Kaguya
Konoha Genin

Re: [Time Skip] Viviendo el Futuro

Mensaje por Shiori Kaguya el Sáb Feb 09, 2019 7:19 am


CAPÍTULO 5: TRABAJANDO DURO

Cuando la semana que pasé con mi madre acabó, volví al palacio para seguir entrenándome más duro todavía si cabe. Obviamente no quería irme, no quería dejarla así tal y como estaba, pero fue ella misma la que me animó a volver, la que me dio fuerzas renovadas para seguir adelante con mi sueño y con mis entrenamiento y... también me dijo algo más. La noche antes de partir estuvimos las dos abrazadas en el sofá, hablando de cualquier cosa que se nos pasaba por la cabeza con tal de evitar el tema de que debía volver a palacio. La verdad, mis padres nunca me dijeron porqué ellos no eran ninjas pese a ser Kaguya, siempre me dijeron que sencillamente preferían ver la cara de felicidad de la gente cuando les das un buen dulce, pero en el fondo siempre supe que debía haber alguna otra razón. Claro que lo que menos esperaba era que me la fuese a contar precisamente en ese momento.

-¿Sabes qué, Shio? Tu abuelo, es decir, mi padre, fue un gran ninja. -Mis ojos se abrieron como platos, pero no me atreví a moverme por miedo a cortarla y que parara de hablar. -Él conocía un montón de técnicas de nuestro clan, e incluso llegó a ser jounin. Yo era muy pequeña y apenas lo veía, pero siempre que volvía de misión me traía un dulce propio del lugar que había visitado. -Comenzó a sonreír recordando viejos momentos. -Recuerdo que un día hasta me trajo un dulce del país del Hierro... Supongo que de ahí viene mi afición a los dulces... porque sé lo feliz que pueden hacernos. Pero lo dicho, apenas estaba en casa, y cuando estaba, se pasaba casi todo su tiempo libre entrenando y aprendiendo nuevas técnicas. Un día le vi entrenando una que me dejó dos horas con la boca abierta, era como si... no se explicarlo, como si su brazo fuese un taladro gigante hecho de hueso... la verdad es que daba un poco de grima, nunca me gustaron las técnicas de nuestro clan, pero ver a mi padre hacer una así... fue maravilloso.

-Mi madre por el contrario no era Kaguya, y tampoco era ninja, así que ella siempre estuvo conmigo. -Su cara comenzó a oscurecerse. -Por desgracia, tenía muy mala salud. Tal vez fuera por lo caros que eran sus medicamentos que mi padre trabajaba tanto, no lo se, pero la cuestión es que casi todas las semanas tenía que ir al hospital en algún momento. Los médicos eran incapaces de encontrar una cura a lo que ella tenía, así que siempre recaía, pero mi padre nunca estaba para cuidarla, solo estaba yo. Durante mucho tiempo pensé que ya no la quería, que le daba igual su salud, que solo lo consideraba un estorbo, una carga... por desgracia nunca sabré si realmente lo pensaba así o no.

-Un día, sencillamente no volvió de la misión. No recuerdo donde tenía realizarla, ni que tenía que hacer. Y nunca sabré si simplemente se fue o lo mataron. Solo se que no volvió. Como comprenderás, eso afectó gravemente a la ya de por si frágil salud de mi madre, y al poco tiempo murió. Así que en apenas unos meses me quedé sola, y todo porque mi estúpido padre era ninja... Siempre le odié por escoger esa profesión. Siempre odié a los ninjas, por eso cuando tu nos dijiste que querías entrar en la academia y convertirte en una kunoichi el corazón me dio un vuelco. Pero bueno, tu padre consiguió convencerme y... aquí estas, siendo entrenada para ser la guardia de la Daimyo, nada más y nada menos.

Mi madre deshizo el abrazo que nos mantenía unidas y, cogiéndome por los hombros, me miró a la cara fijamente. -Cariño, eres todo cuanto me queda ya en la vida. He tenido que pasar por muchas pérdidas, tú también, así que solo te voy a pedir una cosa. No mueras. Entrénate, entrénate y entrénate para hacerte la más fuerte, pero por lo que más quieras, no mueras. Odio la vida que has escogido, pero sé porqué la has elegido, así que hazte fuerte, acaba con quien tengas que acabar, pero nunca, ¿me oyes? Nunca, hagas ninguna locura que pueda poner en peligro tu vida. Es lo único que te pido cariño. -Y llorando las dos nos quedamos abrazas hasta que nos dormimos.

Así pues, a mi vuelta a palacio tenía claro lo que debía hacer. Aparte de mis entrenamientos diarios con Arata, Tengumaru, y los demás guardias, por las noches, mientras todos dormían, estuve... no recuerdo cuanto, pero bastante tiempo entrenando por mi cuenta para poder desarrollar la técnica de la que me había hablado mi madre. Al principio lo tuve complicado porque, ¿por donde se supone que debía empezar? No lo tenía nada claro la verdad, pero poco a poco comencé a experimentar, a modificar los huesos de mi brazo derecho hasta que, tras muchos días de entrenamiento, conseguí algo que se podía parecer a un taladro, pero no lo era ni de lejos. Lo dicho, no se cuanto tiempo tardé en realizar y perfeccionar la técnica, pero finalmente conseguí realizarla con éxito, y es que el fuerte de dicha técnica está en cómo los huesos se retuercen si se giran, pues le da una resistencia y una fuerza al taladro... digamos... considerable. Lo malo, era gigante y yo muy menuda. No podía moverme igual de bien cuando la utilizaba, y eso me desesperaba. Por no hablar de que mi cuerpo no estaba todavía físicamente preparado para realizarla con soltura y me quedaba exhausta después de hacerla un par de veces.

Solución: empecé a practicarla y entrenarla con mis mentores. La primera vez que les enseñé la técnica se quedaron con la boca abierta, pero pronto me empezaron a dar consejos sobre cómo podía moverme cuando la activase, o ciertas modificaciones que podía realizarle para mejorarla. La verdad es que su ayuda fue algo fundamental.

La próxima vez que volví a visitar a mi madre le llevé un dulce que se come mucho en palacio y le enseñé la técnica. Se echó a llorar cuando lo hice, pero ella también me dio algunos consejos comparando la que vio a su padre con la mía.

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Shiori Kaguya
Shiori Kaguya
Konoha Genin

Re: [Time Skip] Viviendo el Futuro

Mensaje por Shiori Kaguya el Sáb Feb 09, 2019 9:09 am


CAPÍTULO 6: SECUESTRO


Y poco a poco, las cosas volvieron a ser más o menos como antes. Con la salvedad de que mi padre había muerto, yo me entrenaba el doble para desarrollar mi propia técnica y, según decían mis tutores, ya no sonreía ni me reía como antes. Y tenían razón. Sencillamente ya no me salía. Sabía que una sonrisa el una tirita para el corazón (palabras textuales de mi padre), pero mi corazón ahora necesitaba un vendaje completo, no una tirita, así que no fue hasta que hubo pasado mucho tiempo después de la muerte de mi padre que no volví a ser más o menos yo misma. También los colores que antes solía vestir fueron dando paso al negro. No porque guardara luto, no creía ni creo en esas cosas, sino sencillamente porque ahora me gustaba más y me sentía mejor así.

Así pues, una mañana mientras me entrenaba con Arata, Tengumaru se nos acercó y me dijo que quería hablar conmigo a solas. Como es lógico, mi corazón comenzó a latir más deprisa, pues la última vez que me aparto y me dijo que le acompañara la cosa salió bastante mal. Pero para "mi alivio", solo era una misión. Lo raro era que no tenía que escoltar a nadie, tampoco tenía que ir acompañada ni necesitaba llevar la armadura de la guardia. Si ya las dos misiones que hicimos hace un tiempo me llenaron la cabeza de interrogantes, esta ya me hizo explotar la cabeza. El objetivo era en principio sencillo, sumamente sencillo, demasiado sencillo... Aunque luego caí rápidamente en que era la única genin por ahí, así que era la mejor candidata para hacer algo así de simple. Tenía que ir a la montaña a la cual un día escoltamos a la Daimyo y recoger un paquete, y debía partir cuanto antes.

Así pues, conforme Tengumaru acabó de contarme los pocos detalles de la misión, le hice una gran reverencia y me fui a toda prisa a prepararme para la misión, pues por muy sencilla que fuese, prefería ir preparada. Por lo tanto, una vez cogí mis bombas y mi bandana, eché a correr hacia dicha montaña. La mayor parte del camino era por el bosque, pero como la montaña estaba cerca, la zona era tranquila y, en principio, no había ningún peligro, decidí ir corriendo por el suelo para llegar cuanto antes en vez de ir por las ramas de los árboles, lo cual hubiera sido más discreto pero me habría retrasado. Al poco tiempo de internarme en el bosque comencé a notar como si alguien me mirara o me siguiese, pero no veía a nadie y tampoco conseguía escucharles, solo era una corazonada. Aunque la corazonada pronto se hizo realidad. Pronto comencé a ver sombras que claramente me seguían por las ramas de los árboles, eran por lo menos 4 y debían de estar lo suficientemente entrenados como para seguirme el ritmo a pesar de que yo iba por tierra y ellos no.

Las palabras que me dijo mi madre comenzaron a resonar en mi cabeza "No hagas nada estúpido que pueda poner en peligro tu vida". Y ahí estaba yo, yendo por el camino en vez de por los árboles y rodeada de al menos 4 ninjas. En fin, que se le iba a hacer, los planes nunca fueron mi fuerte, así que ya que no parecían dispuestos a dejarme ir... Con toda la rapidez que pude salté de pronto hacia el árbol en el que se encontraba la sombra más cercana. Mis perseguidores iban vestidos de negro y llevaban todo el cuerpo tapado, solo se les veía los ojos, y los ojos de aquel al que sorprendí estaban abiertos como platos en el momento en el que tras aterrizar en la misma rama que él le dí una patada en el pecho que lo empujó varios metros, haciéndole caer del árbol. Los demás pronto se dieron cuenta así que ya no podría sorprenderlos, pero yo era más menuda y ágil que ellos, así que a base esquivar y contraatacar pude defenderme durante bastante rato. Claro que pronto se reincorporó el que había tirado antes y no pude aguantar mucho más un 1 vs 4. Lo último que recuerdo es un fuerte golpe en la cabeza.

Cuando por fin recuperé la consciencia la cabeza me latía del enorme dolor que tenía y sentía como si todo diera vueltas a mi alrededor. Me incorporé lentamente hasta quedar sentada con la espalda apoyada en la pared. Pared que estaba fría y ligeramente húmeda. Antes de atreverme a abrir los ojos me llevé la mano al lugar donde más me dolía la cabeza. Efectivamente, tenía una brecha y, cuando por fin abrí los ojos, pude ver que todavía sangraba, por lo que no debería haber pasado mucho tiempo desde que fui secuestrada. Poco a poco fui enfocando la vista. Me encontraba en una cueva que, al juzgar por el canto de los pájaros que se escuchaba, debía estar en alguna parte del bosque. No estaba atada y tampoco tenía más heridas que el golpe en la cabeza, así que se podría decir que los secuestradores me estaban tratando "bien". Frente a mi pude ver a una mujer de pelo corto y negro que me miraba fijamente. Lo cierto es que su sola presencia intimidaba. Yo nunca he sido buena percibiendo el poder o la fuerza de los demás, pero a esta mujer se le podía ver el peligro en los ojos, así que decidí ser precavida, aún cuando la bandana que ésta portaba era la de Konoha. ¿Por qué unos ninjas de Konoha se habían molestado en secuestrarme y montar todo este paripé? Bueno, pronto tendría la respuesta.

En cuanto la mujer vio que había recuperado la consciencia se presentó y comenzó a hacerme preguntas, una detrás de otra, aunque todas iban por el mismo camino. Todas y cada una de las respuestas que le di a las, en principio, sencillas preguntas que me hizo fueron completamente sinceras. Pues algo, llámalo instinto, me decía que no podía jugar al despiste o engañar a Akira Izumi. Así que finalmente decidí abrirme del todo con ella.

-Verás Akira, hace no mucho tiempo la Daimyo me realizó varias preguntas parecidas. Y la verdad es que hoy en día sigo pensando más o menos igual, si acaso, mis ideales se han radicalizado con el paso del tiempo. -Realicé una breve pausa para poner mis ideas en orden. -Estoy cansada Akira, estoy harta de ver, no solo a ninjas, sino a simples civiles también, muriendo y siendo maltratados por nuestros enemigos. Por unos ninjas que no tienen en más mínimo derecho a pisar nuestras tierras, unos imbéciles que se creen que les pertenecen, que les pertenecemos. Estoy demasiado cansada Akira, y no quiero ni puedo permitir que esta situación siga así por más tiempo, y es por eso que me entreno día y noche, para llegar a ser lo suficientemente fuerte como para combatir esta plaga. Así que si hay algo que pueda hacer para combatirlos y, todo esto me hace pensar que así lo es, cuenta con mi cuerpo y toda mi voluntad, pues en mi sigue ardiendo la llama, y no se va a pagar por una simple tormenta. -Al contrario de las lágrimas que antaño derramé sin querer ante la Daimyo, ahora eran gotas de sangre las que caían por mi rostro serio y fijo en el de Akira, al parecer por fin había sido capaz de sobreponerme a mis emociones.

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Shiori Kaguya
Shiori Kaguya
Konoha Genin

Re: [Time Skip] Viviendo el Futuro

Mensaje por Shiori Kaguya el Sáb Feb 09, 2019 11:24 am

CAPÍTULO 7: RESISTENCIA

Y con aquel secuestro dio comienzo mi nueva vida en la Resistencia. Un grupo de ninjas de Konoha que luchan en las sombras para acabar con la invasión de Kumo. Por fin iba a poder hacer algo por la aldea. Desde entonces mi vida dio un vuelco. Ahora tenía que dividir mi tiempo entre la Resistencia, la Daimyo y mi madre. Demasiadas cosas, pero al final me acostumbré y aprendí a sacar tiempo para todo. Además, mirando las cosas desde otra perspectiva, esto me brindaba una oportunidad perfecta para tratar de averiguar quien mato a mi padre, encontrarle y vengarme por todo el daño que hizo a mi madre y a mi. Aunque por desgracia, a día de hoy todavía no se nada más que el simple hecho de que fue un ninjas de Kumo.

La primera vez que fui a la base de dicha Resistencia me sentía como una hormiguita, insignificante, pero pronto me enteré de que Seiko también formaba parte de ella, y es que no podía ser de otra forma. Era la mejor ninja de la aldea de nuestra generación, y sabía de sobra que sus ideales en lo referente a la invasión no distaban de los míos. Por fin iba a poder reencontrarme con ella después de tantos años, pero todavía no me sentía emocionalmente preparada para hablar del tema de mi padre con nadie, así que deje pasarlo y dejarlo para otro momento, y supongo que ella pensaba igual.

Así pues, sin dejar de lado mi entrenamiento con la guardia, de vez en cuando comencé a hacer misiones para la Resistencia. Las primeras que me mandaron fueron sencillas, pero solo las primeras. Pronto me enviaron a emboscar un carro con suministros armamentísticos para Kumo. En principio, solo teníamos que quedarlos inconscientes y quedarnos con el contenido del carro. Pero cuando, desde la rama de aquel árbol vi a aquellos ninjas... No pude evitar pensar "¿Y si fue alguno de ellos?" Ellos cuando lleguen a casa tendrán la conciencia tranquila, pensarán que no han hecho nada malo, que son los buenos. Pero yo no lo veía así, y sin poder contenerme en lo más mínimo, pero obedeciendo siempre las órdenes, en cuanto pude me avalancé sobre uno de los que custodiaban en carro. Éste era apenas un niño, probablemente fuese su primera misión, a juzgar por la cara de susto y sus movimientos erráticos, pero eso no me importaba lo más mínimo. Esquivé su puño con un simple gesto y con tan solo un gancho bien dado en el estómago le hice caer de rodillas ante mi.

Le agarré de los pelo y lo miré a los ojos. Estaba aterrorizado, probablemente no entendía nada, pero sus superiores probablemente captaran el mensaje, así que me saqué un hueso de la muñeca como si de una cuchilla oculta se tratase y lentamente se lo clavé en la garganta. Sin dejar de mirarle a los ojos pude ver como su expresión cambiaba de miedo, a duda, a dolor y después... nada. Dejé caer el cuerpo al suelo y me giré para ver como le había ido a mis compañeros. Ellos seguían luchando con el otro ninja, que debía ser chunnin por lo menos. Mis compañeros parecían dudar a la hora de matarle, pues luchaban a la defensiva y no le daban ningún golpe en condiciones. Así que, ya que ellos no se atrevían, salté por encima del carro y, mientras estaba de espaldas a mi, me avalancé sobre él y le clave el hueso en la garganta también. Sinceramente, lo único en lo que pensé en ese momento fue: Dos problemas menos para Konoha.

Yo siempre pensé que la primera vez que matara a alguien sería super épico, en una batalla de dos horas como mínimo y con todos los motivos del mundo. Tras lo de mi padre pensé que la primera persona que mataría sería al asesino de mi padre. Pero no, la primera persona que maté fue un chico, en principio inocente, por unas provisiones armamentísticas. Y lo peor no fue eso, sino que no me importó. No me causó ningún trauma y estoy completamente segura de que en unos años apenas me acordaré de su cara. Hoy por hoy me sigue dando miedo lo poco que me importa matar, es una faceta mía que desconocía por completo y no se en que clase de persona me convierte. Después de aquellos dos ninjas de Kumo maté a más, mis superiores sabían que no tenía escrúpulos en el tema así que comenzaron a darme mas misiones de asesinato que de rastreo o vigilancia, lo cual me ponía a menudo en peligro, pero por suerte mi madre nunca se enteraría de nada de esto.

Por lo demás, el último año siguió así, ese mismo ritmo de entrenamientos sin pausa y misiones con la Resistencia. Lo cual al principio me hacía dudar pues, en teoría, la Daimyo apoyaba a los dirigentes de Konoha, así que al estar en la Resistencia no podía evitar pensar que la estaba traicionando. Pero con el tiempo me acabé dando cuenta de que a quien verdaderamente apoya la Daimyo es a la Resistencia, de hecho era la mayor benefactora de la misma, o eso me llegaron a decir. Poco a poco las piezas fueron encajando en mi cabeza.

Y así llegamos al final de como han sido mis tres últimos años, y eso que me he quedado muchas cosas en el tintero pero... en fin, lo poco agrada y lo mucho cansa, así que ya os contaré más anécdotas y vivencias que me han ido pasando estos 3 años. Pero poco a poco.

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Nine Beasts
Nine Beasts
Master

Re: [Time Skip] Viviendo el Futuro

Mensaje por Nine Beasts el Dom Feb 10, 2019 6:59 pm

Viviendo el FuturoUna vez evaluado el timeskip, me paso para realizar la moderación correspondiente al mismo:

Como breve introducción, debo decir que está dentro de todo muy bien. Me gusta el enfoque le has dado, aunque me hubiese gustado algo mas de desarrollo en algunos aspectos, tales como los de los en que consistía cada entrenamiento, y que hubieses desarrollado algo mas lo de la técnica rango B que me solicitaste, aunque en vista de toda la explicación que me has dado, y que de una u otra forma, el entrenamiento es mas bien un resumen de lo que ocurrió en el tiempo, te lo daré por válido de todas formas.

DETALLES A RECALCAR

• Como bien te dije, la técnica rango B puedes adquirirla pese a no ser Chunin todavía. El rango que adquieres en base a tu timeskip, es de Genin medio, lo cual te facilita la posibilidad de alcanzar hasta 45 puntos de stats (exceptuando dos estadísticas que como máximo podrán llegar a 35) sin necesidad de pagar el doble de puntos ninja. Dependiendo de como lo hagas en la trama global actual, y si aumentas un poco tu actividad, en cuanto llegues al tope de las estadísticas como Genin, podrás alcanzar una prueba que defina si puedes finalmente alcanzar el rango Chunin.

• Debo decirte que lo de las misiones de asesinato debo denegarlas. Aquella misión que se salió un poco de las manos, es aceptable de todos modos. El Genin que mataste primero, era recién salido de la academia, y el otro era un Genin medio, como tu, con algunos atisbos de ninja genio... Pudiste vencerlo gracias a que fue tomado por desprevenido, y eso ha despertado ciertas sensaciones en tus compañeros, quienes te ven como una persona sanguinaria.

• Por lo recién mencionado y el hecho de estar dentro de la guardia de la Daimyo, si bien esto no se aplica de forma genérica, tu rango de fama no sube ni baja. Te mantendrás del modo en el que estas debido a sentimientos encontrados por parte de la gente que te conoce.

• Tengumaru te tiene en el punto de mira, lo cual significa que ve potencial en ti. Si bien la relación entre ambos no ha crecido de ningún modo, este comienza a tenerte más en cuenta, pese a que no lo diga de ningún modo. Puedes acceder a él fácilmente con tan solo pedir una trama, con el objetivo de buscar mejores lazos y quizás a futuro, conseguir un maestro oficial.

NPC personal, Arata: Obtienes la mejora de NPC propio, la cual puedes solicitar en su apartado correspondiente. Gracias a esto, podrás darle físico y describir bien a tu compañero de Timeskip, aquel que podrás rolear cuando quieras, siempre que no te brinde información de ningún tipo o pueda aparecer a tu favor para salvarte el pescuezo. Ante cualquier duda sobre este punto, no temas en preguntar.

• Méritos y logros expuestos en el Time Skip.
• 5 Puntos de Concentración.
• 5 Puntos de Agilidad.
• 5 Puntos de Resistencia.
• 50.000 Ryous.
• Slot de armadura a elegir: Coderas o Musleras.


• La bitácora debe ser actualizada con los personajes citados a lo largo de la moderación de la misma manera que los premios pedidos en sus respectivos apartados.

LOGROS DESBLOQUEADOS




Logro: Amiga del Fuego

Logro entregado a Shiori Kaguya, por su estrecha relación con la guardia de la Daimyo de su país, y haber formado parte de mas de una expedición como parte del grupo.



Logro: La resistencia

Logro entregado a Shiori Kaguya por formar parte del Time Skip de tres años. Tomando así lugar del lado de la resistencia en el país del fuego.

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