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[TS] Quis custodiet ipsos custodes

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Aku Aburame
Aku Aburame
Konoha Chunin

[TS] Quis custodiet ipsos custodes

Mensaje por Aku Aburame el Jue Ene 03, 2019 10:09 pm


Por el enjambre, Parte 1

Aku había vivido, desde su infancia, la increíble fuerza de Konoha. Había oído hablar de grandes shinobis, Hokages, líderes ANBU, y de la increíble prosperidad que su nación había alcanzado en su momento. Por eso, siendo joven y creciendo en la academia, había soñado con pertenecer a las filas de shinobis que defendían esta gran aldea.

Por desgracia, le había tocado vivir en la generación donde todo se iba a la mierda.

Aku había vivido, poco a poco, la caída en desgracia de su aldea, desde su completa sumisión al País del Rayo hasta lo que sería prácticamente una invasión que sobrevendría más adelante, sumada a una ola de maltratos perpetrados por quienes se creían superiores e incluso por algunos propios miembros de Konohagakure. Aku no sabía en un principio, con exactitud qué pasaba. Solo sabía que los de la Nube habían cambiado sus actitudes hacia ellos, que antes había sido la de simples vigilantes, a la de carceleros. él mismo, en un par de ocasiones, había sido atacado por miembros de la nube que lo llamaban desde monstruo hasta cosas que ya rallaban en lo profano. Siendo del clan Aburame, esta había sido su vida desde niño, pero una vez en la academia se había forjado un nombre propio y mantenía a ralla esta clase de ataques. Ahora, y siendo abordado en grupos (Porque los bastardos nunca andaban solos, por supuesto), volvía a las humillaciones que antaño había logrado dejar atrás.

Al principio, y sin entender qué pasaba realmente, Aku había culpado de esto a la propia aldea. Eran los altos líderes quienes habían permitido, después de todo, que Kumogakure entrara como perro por su casa a la villa, y pusieran la bota sobre el cuello de todos. No tardo en mover sus resentimientos hacia los miembros de la nube, principalmente al darse cuenta de cómo estos se creían superiores a todo, no solo a los residentes del país del fuego. Lo que más le costaba, sin duda alguna, era controlar a Arashi. Su impulsivo hermano buscaba peleas constantemente, defendiendo a residentes e intentando ponerse por encima de sus "dueños". Lo cierto era que una parte de Aku detestaa lo que pasaba pero, ¿qué má spodía hacer? No le quedaba de otra que vivir allí o renegar... y aún así, aunque lo había considerado seriamente, sabía que Arashi no abandonaría fácilmente. No sin una verdadera razón.

Su verdadero cambio, lo que lo había movido a cambiar su posición actual, fue el ataque a su hermano. Arashi no era d elos que se quedaban callados por cualquier cosa, y a Aku le había costado que se mantuviera a ralla de la situación que se desarrollaba en la aldea, pero era como intentar contener un maremoto. La tarde en la que huyeron, en la que abandonaron lo que había sido por muchos años su único hogar y refugio, Arashi había sido acorralado en las puertas de la aldea. Un par de bastardos de la Nube, alzados por sus bandanas como si esto les diese poder o todo, intentaron hostigar a Arashi para sacarle algo de dinero. No supo exactamente como había iniciado todo, pues pasó muy rápido, peo en un par de segundos vio como los shinobis se abalanzaron sobre su hermano, uno de ellos blandiendo un arma, y allí fue donde todo acabó. Algo dentro de él, algo que desde hacía mucho tiempo había mantenido encerrado, se liberó como quien bate contra el suelo un panal de abejas asesinas.

Todos sus kikaichu, al unísono, salieron de su cuerpo y su Aridzuka mientras Aku profería un grito de furia y envolvieron al ahora enemigo en una nube de insectos que pronto se propagó por todo su cuerpo. Los gritos del desgraciado era lo único que oía, mientras lo veía retorcerse y ser masacrao por 150 insectos al unísono. Se trataba de un gran esfuerzo por su parte, la primera vez que había controlado a tantas de sus criaturas, pero era lo menos que podía hacer para proteger su sangre. Para cuando los primeros curiosos asomaron la vista por allí, los kikaichus de Aku habían vuelto a su cuerpo y los cuerpos sin vida de los dos shinobis de la Nube yacían en el suelo, ambos asesinados por ellos mismos. Sabían que ya no pertenecían allí, y en menos de media hora ya se encontraban huyendo de la aldea con lo poco que lograron rescatar de su hogar antes de que se les diera caza.

No les había tomado mucho tiempo evadirse de la aldea y las cosas estaban ya lo suficientemente caldeadas como para pasar algo desapercibidos, pero fuera de la aldea y aunque hinchados por su orgullo patrio, se dieron cuenta de que estaban solos. Pasaron varias noches escapando de sus perseguidores, usando sus habilidades y entrenamiento para esconderse, pero era cada vez más difícil y, manteniéndose siempre en movimiento, estaban cansados. Fue una tarde en la que, habiendo escapado por los pelos de un par de shinobis de Kumo que los seguían, sin haber comido en mucho tiempo y sabiendo que se quedaban con pocos insectos cada uno, respectivamente, se toparon con Seiko Shouboku y un grupo de shinobis que habían escapado, como ellos, y la seguían. Fueron interrogados y puestos a prueba, aunque el motivo de su escape se había dado a conocer en lo que Seiko llamaba la "rebelión", y por ello fueron llevados ante sus líderes rápidamente. Fueron informados sobre la situación actual, sobre lo que realmente pasaba, y se les hizo un ofrecimiento: unirse a ellos. Era como si el mismísimo País del Fuego, llevándolos ante estos shinobis rebeldes, los protegiese porque entendía que luchaban por su causa.

Y era una protección que ninguno de los dos rechazaría.

Tiempo total transcurrido: 2 meses


Última edición por Aku Aburame el Mar Ene 08, 2019 5:42 pm, editado 1 vez

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Aku Aburame
Aku Aburame
Konoha Chunin

Re: [TS] Quis custodiet ipsos custodes

Mensaje por Aku Aburame el Lun Ene 07, 2019 9:58 pm


Por el enjambre, Parte 2

Tras un par de meses de haberse unido a la resistencia, habiendo sanado sus heridas, saciado su hambre y calmado su sueño, Aku comenzaba a preguntarse si había tomado la decisión correcta. Aunque sus ideales seguían firmes, no se sentía cómodo en el campamento, con todos sus compañeros dispuestos a morir por la causa. Y es que para él, aunque también estaba dispuesto a morir por lo que luchaba, le parecía más sensato vivir un día más y tener mejores posibilidades para luchar. Lo que no sabía si había sido una decisión correcta no era el luchar por lo que creía, sino la forma en la que lo hacía. Tal vez, solo tal vez, habría sido mejor aguantarse un par de palizas más, y mantenerse trabajando como espía desde las sombras de la aldea. Pero ya era parte para eso, y debía acostumbrarse a su vida según las decisiones tomadas.

Había conseguido, por lo menos, una forma de pasar el rato; se había ofrecido como voluntario para trabajar en la cocina. No estaba seguro de que le aceptaran, pues era un Aburame y no habría sido la primera vez que le rechazaran por este hecho, pero los encargados estuvieron encantados de aceptarlo. Al principio, pensó que se debía a que no había muchos shinobis que se dedicaran a cocinar en su tiempo libre, a que no se había rescatado civiles con estas habilidades o simplemente a que estaban escasos de personal. Sin embargo, pronto entendió la razón, y fue algo inesperado: Aku se había ofrecido a ayudar, y cualquier ayuda era bien recibida, viniera de quien viniera. Se dio cuenta, por primera vez, que estando allí nadie lo veía como un fenómeno o le despreciaba. Todos estaban agradecidos de estar allí, libres (hasta cierto punto) y esto generaba una sensación de camaradería que Aku no había sentido en mucho tiempo.

Pronto, sin embargo, se dio cuenta de lo mucho que hacía falta en aquel lugar. No solo la comida era insípida (la falta de materiales ayudaba, pero no era una excusa completa), sino que quienes lo hacían eran algo desprolijos, por lo que le tocó llegar y poner todo en orden. A la semana, Aku había logrado no solo racionar mejor los alimentos, sino darles un sabor lo suficientemente bueno como para que todos quedaran satisfechos. Esto le alegraba el día, sobre todo porque ya no cocinaba llevando una máscara, pero le saciaba en el aspecto mundano de su vidas; en el aspecto shinobi, sentía que algo le faltaba. Así fue como, una tarde, conoció a un hombre mientras le servía un plato de comida. La conversación que siguió, y que cambiaría a Aku de una manera que no podría prever en ese momento, fue más o menos así:

- Buena comida, chico. ¿Hace cuanto que no cocinas en Tonbo? -
- Así que me conoce de Tonbo. Hace mucho que no escucho de ese lugar. -
- Te reconocí por la comida. Muy buen sazón. En cuanto a Tonbo, sigue igual que antes. Es, de hecho, el mejor lugar para conseguir información actualmente en la aldea. El más seguro -
- Lo imagino. Siempre fue un sitio muy discreto. -
- Si. Es loco saber que mi cocinero favorito era un Aburame. Una vez conocí a uno, pero más que cocinar, ese tío era de comer. -
- Bueno, mi hermano tiene de estómago un hoyo negro, así que le entiendo. -
- No, pero lo de este tío era brutal. No solo era lo voraz de su apetito, sino el de sus insectos. Podían devorar casi cualquier cosa. Madera, metal, tierra... Era perturbador hasta cierto punto. -
- ... Ah, ¿si? Eso es nuevo para mi. ¿Podría hablarme más de él y de lo que hacía? -
- Depende... ¿Tienes más de esa comida? -
- Sabe que las raciones están contadas... pero puedo hacer algunos ajustes si está dispuesto a hablar. -
- Eso era lo que quería escuchar. justo como en Tonbo, como en los viejos tiempos... -

La conversación se extendió por un par de horas (y platos más). Resulta que hace muchos años, cuando el tipo, actualmente un jonin, había sido genin, había en la aldea un Aburame que había logrado llevar el entrenamiento de sus kikaichu a niveles impresionantes. No solo movía increíbles cantidades de ellos, sino que estos eran capaces de comer casi cualquier cosa que les pasara por delante, y no solo carne como los kikaichu normales. Según el tipo, aquél Aburame había explicado que había alcanzado este nivel estudiando junto a un miembro del clan Senju, que le había explicado algunos de los secretos de su arte, permitiéndole forzar el paso evolutivo de sus insectos hasta el punto en que se habían convertido prácticamente en “termitas de chakra”. el jonin no tenía más información, pero Aku había conseguido lo que necesitaba: una pista sobre cómo mejorar su arte shinobi.

Así que, dado a la tarea de conseguir un Senju que estuviese dispuesto a compartir algunos de sus secretos, Aku comenzó a recorrer el refugio para los rebeldes haciendo algunas preguntas. tanto él como arashi estaban vetados de salir de los alrededores ya que eran buscados en la ciudad, lo cual le daba aún más tiempo entre preparar la comida y entrenar lo que ya sabía para encontrar al candidato. Luego de hablar con algunas personas, incluída Seiko Shouboku, Aku dio con lo que buscaba. Un entrenador Jonin que se unió a la resistencia poco después de que comenzara el alzamiento de la Nube y que actualmente ayudaba a entrenar a los chicos. El problema era que el tipo, habiendo llegado a jonin, no era estúpido, y aunque aceptó al final el ayudarlo, le propuso una cuota de 10.000 ryous por enseñarle lo que necesitaba saber. Aku tenía el dinero (En Tonbo se ganaba bastante bien y él mismo no era penoso con las misiones), así que pudo costearse los entrenamientos, pero igual le pareció una putada teniendo en cuenta que estaban en “tiempos de guerra”.

Los entrenamientos consistían en repasos básicos de la manipulación de chakra, pero eran más pesados que los que usualmente llevaba a cabo para su doton, puesto que se trataba más de entender cómo funcionaban y que los mantenían, su composición, construcción y deconstrucción de creaciones, etcétera. Por suerte para él, tenía el tiempo libre, aunque la presión que sentía al tener que manipular chakra de esa manera no era nada que hubiese experimentado antes. Aunque esto fortalecía sus construcciones de doton, lo cansaban de una manera brutal, y el jonin no le daba descanso. Cuando entendió por qué se cansaba tanto, se dio cuenta de que su progreso era increíble: no estaba aprendiendo él sobre flujo de chakra y manipulación... le estaba enseñando a sus kikaichu acerca de esto.

Luego de que su conocimiento del flujo de chakra estuviese lo suficientemente avanzado (cosa que le tomó cuatro meses, con entrenamientos a 4 veces por semana y entre misiones para la resistencia), Aku estaba listo para la siguiente parte de su entrenamiento: el consumo elemental a través de sus kikaichu. Esto, sin embargo, consistía en consumos de chakra excesivos que lo dejaban exhausto, y tuvo que reducir estos entrenamiento a un máximo de dos por semana, y esto si no contaba con alguna misión para la resistencia. Pero el resultado final valdría la pena.

Los entrenamientos consistían en realizar construcciones de chakra, enviar a sus kikaichu a devorarlas y mantener las construcciones en constante regeneración a través de inyecciones de chakra. No se oye fácil, y es incluso peor: El realizar la construcción constituye un consumo de chakra, el mantener el control de los kikaichu otro y el regenerar las construcciones un tercero. era como el autocanibalismo que se genera el el propio cuerpo humano cuando se acerca la inanición; los kikaichu, que usualmente se alimentan de chakra, comen un chakra elemental, más difícil de digerir y por ende, más peligroso. La primera vez que hizo esto se desmayó y no solo lo hizo con dos estacas, sino que además, murieron todos los kikaichus en el proceso, lo cual era doloroso para él e implicaba pasar largos periodos de sedentarismo esperando que estos se regeneraran, algo que no era precisamente indoloro.

Aku bajó muchísimo de peso durante este periodo de tiempo. La debilidad por el consumo de chakra, sumada a lo que le suponía a su cuerpo el generar tantos insectos a una velocidad acelerada causaron estragos en él y se notaban. Su contextura, ya delgada, se marcó aún más con pómulos hundidos y ojeras, pero más que dar lástima, en realidad causaba terror: las facciones de Aku podían verse famélicas, pero la sonrisa en su rostro era tan aterradora y constante que daba miedo verlo por mucho tiempo. Aku estaba sometiéndose a un proceso peligroso, pero más que asustarle, le alegraba: lo estaba consiguiendo.

Poco a poco, y con cada entrenamiento, Aku lograba que más y más de sus kikaichu sobrevivieran. Primero, uno logró consumir algo de chakra elemental sin morir, aunque quedó bastante debilitado. A este, Aku lo mantuvo con vida y lo obligó a reproducirse tanto como pudo, hasta que el insecto murió de agotamiento. De esta primera camada no surgió un nuevo kikaichu que devorase chakra elemental, pero dos entrenamientos más tarde consiguió que otro lo hiciera, y esta vez había corrido con suerte: fue una hembra. A esta sí que le sacó crías, y de esta camada, dos machos consiguieron consumir chakra sin morir, ambos machos, los cuales reprodujo con la madre para aumentar las posibilidades de mantener la mutación. De una siguiente camada surgieron dos más, luego tres, y luego cinco. Aku ya no se cansaba tanto, sus kikaichu eran más fuertes y resistentes al consumo de chakra elemental, y su control sobre ellos se había incrementado considerablemente. Antes, era como si cualquier orden que pensara pudiese ser obedecida por ellos al momento, pero ahora ni siquiera debía pensar: sus kikaichu se movían por instinto, reaccionando simplemente a sus impulsos eléctricos y volviéndose cada vez más letales. Sentía que había superado el nivel de un genin y por mucho, y su nueva tecnica de consumo de chakra elemental sería definitivamente un as bajo la manga a partir de ahora. El proceso de entrenamiento total le tomó 6 meses más, pero los resultados fueron increíbles, más de los que esperaba.

Era como si, además de sus insectos, Aku hubiese logrado evolucionar de una simple larva a una mortal criatura.

Y algo que estaba por ocurrir le daría el poder que necesitaba para llegar aún más lejos.


Entrenamiento Senju: 4 meses
Farmeo silencioso de kikaichus come chakra: 6 meses

Tiempo total transcurrido: 1 año y 2 meses


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Aku Aburame
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Konoha Chunin

Re: [TS] Quis custodiet ipsos custodes

Mensaje por Aku Aburame el Mar Ene 08, 2019 5:55 pm


In and Out

Desde hacía año y medio, Aku sentía que su vida no era suya. O, mejor dicho, que sus decisiones no lo eran. Su aldea había decidido rendirse. Su hermano había decidido que debía luchar hasta la muerte por su aldea, y su líder de escuadrón había decidido enviarlo a la sucia jungla a investigar qué había pasado con algunos de los que se habían dejado atrapar.

Era una misión de rastreo, lo que la hacia perfecta para él. No solo significaba mantenerse a raya de los problemas, Sino que le daba la oportunidad de salir a estirar las piernas un poco. Aku se alejó paulatinamente del campamento rebelde, hacia el oeste, donde se suponía que el patrullaje de la Nube era más escaso, pero constante. En menos de 20 minutos se topó con un patrullaje enemigo, compuesto por dos soldados que iban con cara de aburrimiento hacia la espesura del bosque. Tranquilamente, envió un kikaichu a pegarse a la bota de uno de los soldados y así se las ingenio para rastrearlos y llegar a la supuesta prisión.

Aunque habría preferido un millón de veces hacer aquella misión en solitario, Arashi se le había pegado como una garrapata. Su hermano se apuntaba a todas las misiones que podía solo si estas tenían la más mínima posibilidad de convertirse en un enfrentamiento con fuerzas enemigas, en un intento por saciar su sed de justicia. Ya que le había tocado irse con Arashi, tenía que cambiar un poco su estrategia. Su hermano, aunque lo quería mucho, era propenso a la brusquedad y y no muy fanático del sigilo. Los 100 metros máximos que podía mantener rastreando a una hembra no serían suficientes, así que aku jugó con los números para mejorar su alcance: cuando los ninjas de kumo se alejaron 90 metros, envió a un kikaichu macho (para rastrear la hembra de los shinobis) y a una hembra (para funcionar como eslabón y extender su rango 100 metros más. Algo tosco, pero efectivo para mantener el rastreo y estar más lejos de sus enemigos.

A esta distancia prudencial, los hermanos siguieron a los shinobi hasta su destino: Una enorme construcción tallada al borde de un acantilado. Manteniéndose lejos y convenciendo a Arashi de que juntos no podrían asediar esa cosa, enviamos a nuestros respectivos bichos a revisar toda la zona. Centenares de insectos revisaron las zonas aledañas hasta que, pasada una media hora, volvieron con el resumen de lo que habían detectado. Aku y Arashi, listos, se disponían a volver al campamento cuando una figura aparecería, de la nada, detrás de ellos. Akira Izumi, nada más y nada menos, estaba de pie frente a ellos. Tras el segundo de pasmo, ambos hicieron una reverencia antes de escuchar las palabras de la mujer:

-Veo que habéis dado con la prisión. Contadme lo que sabéis.-

Aku le dirigió una mirada nerviosa a Arashi, quien lo miraba fijamente a él, y no había que ser gemelos para saber lo que significaba: “Habla tú menor”

-La construcción consta de, cuando menos, 4 pisos hacia arriba y unos 18 metros de altura. Hay 30 shinobis detectables patrullando. 10 de ellos, en 2 grupos de 5, se encuentran en la entrada principal, una construcción de unos 6 metros de ancho por 3 de alto. Hay una segunda entrada, oculta, hacia el oeste de esta entrada, custodiada solo por dos shinobis. Parece ser una entrada de servicio, o algo así. Al oeste hay un río y a lo largo de cada orilla hay 6 shinobis apostados, a intervalos de 8 metros cada uno. No parecen pertenecer al mismo equipo de patrullaje de la prisión pero el río está descartado como vía de entrada o salida. Solo hay 2 ventanas visibles y en cada una de ellas hay un shinobi, dentro de la prisión, observando hacia afuera. Por último, hay dos patrullas móviles que se desplazan a intervalos de 10 metros. La primera fue la que seguimos hasta acá y la segunda cuenta, también, con 2 shinobis. Es todo lo que tenemos para reportar.-

Aku consideraba que era un muy buen informe y había hecho, con creces, más de lo que se había ordenado (Que era simplemente encontrar la ubicación) pero con Izumi nada se sabía. La mujer se había limitado a escuchar, impávida, su informe, pero poco a poco se fue dibujando en sus labios una sonrisa bastante retorcida, de esas que a Aku le gustaba lanzar a la gente de vez en cuando. Ahora entendía lo que ellos sentían. De pronto, habló, y Aku reconoció en su lengua los rasgos orochis de la mujer.

- Lo hicieron estupendamente... Mejor de lo que esperaba, de hecho. Los seguí aquí con la intención de verlos en acción y evaluarlos.. y no estoy para nada decepcionada. - varias cosas sorprendieron a Aku de aquellas palabras, siendo las más resaltantes el halago a los muchachos y el saber que la mujer los había seguido todo este tiempo sin que la detectaran. - Su trabajo asignado está más que cumplido. Pueden volver al campamento ahora... O acompañarme ahí dentro. Tenemos fuertes pruebas que indican que Kurohime Senryuu está allí dentro, y recuperarla es de vital importancia para la causa. -

La forma en que dijo aquellas palabras, con una media sonrisa que las acompañaban, tenían algo que Aku no identificaba. No sabía si la mujer los tentaba o les ofrecía el trabajo de sus vidas, pero algo sí estaba claro: trabajar junto a la mujer que podría convertirse en la próxima Hokage era algo que definitivamente quería en su expediente. Arashi, por supuesto, no dudó en aceptar el ofrecimiento, y esta vez Aku no tuvo problema alguno en seguir a su hermano. Habiendo aceptado ambos, Akira tomo liderazgo de la operación y propuso abordar a la segunda patrulla de dos shinobis, hacerse con su ropa y usarla para camuflarse en la instalación. Así lo hicieron, esperando algunos minutos a que la patrulla de acercara a ellos, y atacando desde la espesura de la jungla. Akira se encargó de uno de ellos silenciosamente, mientras que una mezcla del genjutsu de Aku y el Taijutsu de Arashi derribaron al segundo sin sonido alguno. Arashi y Aku procedieron a vestirse (al primero, la ropa le quedaba muy larga mientras que al segundo, muy corta) y esconder los cuerpos a un lado del camino, bien ocultos. Vendría entonces la parte más arriesgada del plan pero que, bien ejecutada, los colocaría dentro de la prisión.

Arashi, el más fuerte físicamente de los dos, cargo a Akira sobre su hombro izquierdo mientras procedían hacia la entrada. Les cayeron a los dos guardias de sorpresa, con Aku dando un paso al frente y con la cara bien cubierta con una capucha: -¡Rápido! Abran la puerta! Encontramos a esta escoria rebelde merodeando por aquí y nos encargamos de ella- la premura en sus palabras hicieron que ambos shinobis dudaran. El de la derecha sacó rápidamente un fajo de llaves del bolsillo y procedió a desbloquear la puerta, mientras que el  otro, algo más perspicaz, se acercó al cuerpo "inerte" de Akira, preguntando: -¿Donde dices que la encontr...- Pero no pudo terminar la pregunta, pues en cuanto se oyó el click de la puerta, de entre los pliegues de ropa de la kunoichi salieron dos serpientes, una que se enroscó en el cuello del shinobi que se acercó a ella y la otra que le hincó los dientes varias veces en la cara, encargándose de él. Antes de que el segundo se percatara de nada, Arashi se acercó por detrás y le estampó la cara contra la puerta con una patada en la nuca. El crack de la nariz sonó más que la propia puerta al recibir el golpe.

Akira se puso en pie y tomó el control de la situación rápidamente. - Ya estamos dentro. Hagámonos con Kurohine Senryuu, cueste lo que cueste. - Aku y Arashi la siguieron, a través del pasillo y cerrando la puerta tras ellos, luego de esonder los cuerpos de los guardias entre los arbustos, bien atados por si acaso. Una vez en el pasillo, caminaron unos diez metros hasta llegar a una bifurcación. Ambos pasillos eran idénticos, y Akira propuso separarse cuando Aku se adelantó. - Quizás no haga falta... - dijo, y acercó la mano hacia el techo, en una de las esquinas. Una pequeña telaraña se había tejido ahí y contaba con varias moscas atrapadas, ya muertas y una pequeña araña negra se posaba justo en el centro de su construcción. Caminó hacia la mano que Aku le tendía y se paró sobre ella, mientras que Aku acercaba su oreja izquierda hacia la criatura. -El camino de la derecha lleva hacia las barracas. El de la izquierda hacia las prisiones.- Devolviendo la criatura a su hogar y dejando un kikaichu de cena como recompensa, los tres shinobis recorrieron el pasillo de la izquierda juntos y sigilosamente, sin toparse con nadie, hasta llegar a las celdas.

Era claro que aquella zona, más que para prisioneros, era para torturas. Había una celda llena de cadáveres apilados unos sobre otros, y en dos de ellas había dos shinobis atados con cadenas a las paredes, también muertos. en la última celda que contenía alguien hallaron a la Senryuu, sentada sobre un taburete, siendo interrogada por un shinobi. Akira, de forma brutal, se encargó del desgraciado sin siquiera darle tiempo a reaccionar utilizando más de sus serpientes, antes de acercarse a Kurohine. - Te sacaremos de aquí. Ya estamos aquí, descansa, no te preocupes...-

Esta vez le tocó a Arashi repetir como burro de carga. Akira iba adelante, encargándose de cuanto shinobi se presentara en frente a ellos en los angostos pasillos, mientras que Aku cubría la retaguardia detrás de su hermano y la Senryuu. Una vez llegaron de nuevo a la puerta todo fue más sencillo: Aku y Arashi, juntos, usaron a abejas y kikaichus por igual para cubrir su escape rodeándolos en una nube de peligrosos insectos, mientras que se desplazaban por la espesura, regresando con premura hacia el campamento.

Una vez en zona segura, depositaron a Kurohine Senryuu en el suelo. Se había desmayado, a causa del dolor y el cansancio al que seguramente se le había sometido, pero lo había hecho con una sonrisa. Akira se volvió hacia Aku y Arashi y había odio y desprecio en sus ojos, pero sabía que no estaba dirigido hacia ellos. -Buen trabajo. Muy buen trabajo, de hecho... Me parece que hay entre nuestras tropas personas capacitadas para salir del hueco en el que nos encontramos y recuperar la gloria que Konohagakure no sato ha perdido debido a la debilidad de antiguos líderes. Una vez que lleguemos al campamento, quiero que se reporten con su líder y que éste, a su vez, se reporte conmigo luego. Cuéntenle todo o que han hecho, y lo que han logrado.- Aku y Arashi, hinchados de orgullo, se proponían a continuar con el camino cuando la líder Anbu se refirió a ellos una vez mas: -Ah, y me gustaría verlos en privado a ambos... Especialmente a ti, Aku Aburame. Tu líder se encargará de avisarte cuando tendremos esta reunión.-

Había algo en aquellas palabras que lo había, como habría dicho su hermano, puesto las bolas de corbata, porque la mujer no solo sonreía, sino que terminó de decir esto casi relamiéndose los labios. Solo esperaba que le dieran buenas noticias.

Farmeo de misiones de espionaje para la resistencia: 2 meses
Tiempo total transcurrido: 1 año y 4 meses

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Aku Aburame
Aku Aburame
Konoha Chunin

Re: [TS] Quis custodiet ipsos custodes

Mensaje por Aku Aburame el Dom Ene 13, 2019 7:33 pm


Izumi’s bite


Tras presentarse ante su oficial superior (y que este no le creyera nada de su informe hasta que la propia Akira Izumi corroboró su información), Aku tuvo unos treinta minutos para prepararse antes de su reunión con la líder de la resistencia. Se llevó uno de sus más finos trajes, aunque los mejores los dejó atrás al abandonar la aldea, y dejó sus armas en sus habitaciones. Arashi había sido llamado primero y cuando Aku llegó al despacho, su hermano ya había salido, a juzgar por el aroma dulce que desprendía del corredor. Parado de pie ante la puerta del despacho, Aku llamó y tras unos segundos fue invitado a pasar por la voz de la mujer.

Aku entró y se encontró con un despacho bastante organizado, aunque algo oscuro. un montón de papeles estaban apilados en el escritorio, pero Izumi se encontraba sentada en un sillón a la derecha, observando al Aburame. Aku se detuvo, parado firme y viendo hacia el frente, hasta que la mujer le dio la orden de relajarse. Una vez hecho esto, Izumi se levantó, caminó hacia su escritorio, y se sentó en su lugar.

- Bienvenido, Aku. Primero que nada, debo volver a felicitarte por el excelente trabajo que tú y tu hermano realizaron para la resistencia el día de hoy. De más está decir que estoy impresionada, que una pareja de genins hayan llegado tan lejos y sin ayuda. Sin duda, ustedes prometen ser un fuerte equipo para nuestros fines. -
- Es un honor para mi escucharla decir esas palabras...-
- Como le comenté a tu hermano, creo que ya es oficial que tú y tu hermano se encuentran por encima de su rango asignado como shinobis, por lo cual he dado la orden de que se les ascienda a rango chunnin en los próximos días, de manera oficial. -
- ... eso no lo vi venir, pero muchisimas gracias por el reconocimiento. Haremos todo lo que esté dentro de nuestro alcance por restituir el honor y la grandeza de Konoha. -
- Eso espero... Tengo una pregunta para ti, Aku, antes de tomar mi siguiente decisión. ¿Qué estarías dispuesto a sacrificar por la aldea? -

Era una pregunta corta, pero directa. Esto no significaba que fuese fácil, aunque fuese una pregunta que se hacía constantemente. ¿Qué podía dar para la aldea? su vida estaba en juego siempre. Siempre que aceptaba una misión que lo llevar a acercarse a algún enemigo, o hacía un entrenamiento particularmente fuerte, cualquier cosa que hiciera en lo que muchos llamaban trabajo, lo llevaban a dar la vida. Pero, ¿había algo más importante que su vida?

Tras un minuto de duda, Aku respondió: - Estoy dispuesto a sacrificar incluso quién soy con tal de llevar a nuestra aldea a lo más alto. No tengo miedo de perder mi ser, mi identidad, el quién soy hoy, si eso supone la victoria para mis aliados. - No sabía si esa era la respuesta correcta, pero lo sabría pronto, pues en el tiempo que le había tomado analizar aquella pregunta y decir aquellas palabras, la kunoichi se había levantado de su asiento y había rodeado el escritorio, acercándose cada vez más al Aburame. Al final, se había detenido muy cerca de él, acercando su cara hasta la de Aku hasta que apenas unos escasos centímetros los separaban. Aku no sabía si la mujer tenía alguna intención particular o si le plantaría un beso, pero sintiendo su aliento tan cerca de sí mismo, optó por mantenerse quieto.

- Excelente respuesta - dijo y, sin más, le mordió el cuello.

Estando tan cerca de la mujer, no había nada que Aku pudiese hacer más que observar, y esto de por si le había causado terror. En tan solo  un instante, los caninos de Akira Izumi se habían alargado unos buenos centímetros, sus pupilas se dilataron hasta volverse verticales y su mandíbula se alargó hasta cubrir por completo el cuello de Aku. Tras la mordida, que clavó los colmillos a la izquierda de su cuello, la mujer se separó rápidamente del Aburame, con su rostro recuperando sus facciones naturales y la boca dibujando una grata sonrisa. - Ahora veremos si decías la verdad. -

Aku se llevó la mano derecha e izquierda a la herida. Habiendo visto semejantes colmillos, esperaba sentir una buena cantidad de sangre manar de la herida, pero apenas y la misma estaba herida. De hecho, la mordida no había dolido tanto. El verdadero dolor surgió un segundo después, y no se asemejaba a nada que Aku hubiese sentido antes.

En un principio, sintió algo de ardor en la herida en sí, pero luego comenzó a experimentar un fuerte dolor a uno centímetros de la mordida, como si alguien apuñalara la zona con un kunai al rojo vivo. El problema era que el dolor era intenso, no sobre la piel, y que poco a poco comenzaba a propagarse por todo el cuerpo. El dolor dio paso al miedo, que inmediatamente se convirtió en pánico. No solo de su parte, sino de cientos de insectos que viven dentro de él, y que se vieron igual de afectados por lo que la kunoichi inyectó en su cuerpo. - Lo que acabo de colocar en ti es un Juinjutsu. Mal llamado Sello Maldito. Tiene la capacidad de otorgar un gran poder, pero hay un costo que pagar, tanto antes como después de usarlo... si sobrevives, hablaremos mejor de ello. -

Su mente comenzó a nublarse, y sus sentidos comenzaron a ceder. Sintió como sus kikaichu, poco a poco, comenzaban a salir de su cuerpo, contra sus propias órdenes de mantenerse con él. Comenzó a desfallecer, sintiéndose, por primera vez, solo. Lo último que escuchó antes de desmayarse fue la voz de Akira, lejana, que decía: -... esto es algo nuevo, incluso para mi... -

Despertó, y sabía que no era él mismo que se había desmayado. Dentro de él podía sentir a sus kikaichu, y una nueva fuerza, nuevo chakra, que se concentraba en la herida en el cuello que le había provocado Izumi. Solo que ahora la herida no dolía, y simplemente se sentía como una nueva parte de él.  Intentó moverse, pero algo lo detenía, como si estuviese envuelto en una sábana dura. Cuando aplico algo más de fuerza, sintió romperse lo que le envolvía, y la luz llegó a sus ojos desnudos. Inmediatamente ubicó sus lentes en una mesa junto a la camilla donde había despertado, y se los colocó al momento que Arashi, su hermano, se levantaba de la silla donde había estado dormido hasta hace un momento.

- Marico por fin saliste -
- ¿Salir? - preguntó Aku, y miró hacia abajo.

De la cintura para abajo, lo que aún no había quebrado, su cuerpo estaba cubierto por una capa negra de lo que al principio pensó era una especie de coraza hecha de brea, pero pronto se dio cuenta de que era cientos de insectos pegados unos a otros. No entendía lo que pasaba cuando escuchó una nueva voz que llegaba desde la puerta.

- Tus insectos te salvaron. - Dijo el médico. - Por lo que entendemos, cuando el Juinjutsu comenzó a desestabilizar tu cuerpo, tus insectos salieron de él y te envolvieron, consumiendo el propio chakra que generaba el jutsu. De esta manera liberan el exceso de energía en tu cuerpo y... sobreviviste. Aunque ellos no. Igual, como bien sabes, tu población de insectos se repuso completamente los últimos 7 días. -
- ¿7 días? ¿Estuve todo ese tiempo fuera? -
- Hasta te perdiste tu ceremonia de ascenso chunnin. - Dijo Arashi.
- Akira Izumi nos promovió. Ah, y toma - dijo el Kamizuru, lanzándole un archivo que se encontraba junto a su cama. - Tu nueva identidad. Apréndetela, Kirabagu. -

Arashi lo puso al día poco a poco, mientras se levantaba de la cama y realizaba los estiramientos ordenados por su doctor. Al poco que los insectos comenzaron a envolver a Aku, Akira hizo llamar a unos Iryos para que se encargaran de él. Aku fue transportado a esa misma sala y se mantuvo bajo observación durante 7 días. Una vez estuvo claro que sobreviviría, Akira dio la orden de su ascenso y dejó instrucciones de que, una vez pudiese ponerse de pie, fuera a verla para comenzar con el entrenamiento, con apoyo de un par de médicos durante las primeras sesiones.

Así lo hizo, y durante los siguientes tres meses  su vida consistió en rutinas diarias de entrenamiento teórico sobre el juinjutsu, sus habilidades, limitaciones, ventajas y desventajas y estudios sobre su propio cuerpo, para entender mejor cómo funciona con respecto a los cambios que se generarían a partir de ahora. Izumi estuvo presente solo un par de veces, y apenas le dirigió un par de palabras a Aku, más allá de felicitarlo por sobrevivir y explicarle que el Juinjutsu era sumamente peligroso. A la pregunta de Aku sobre por qué lo escogió a él y no a Arashi para usarlo, simplemente respondió: -Se trata de una técnica que se debe usar con la cabeza. No con los músculos.  -

En ese tiempo, Aku (Ahora Kirabagu, bajo su nueva identidad y con el nombre escogido por Akira, como una puya a su propio poder), tomó dos decisiones importantes, que había estado posponiendo: Su nueva especialidad y su nuevo elemento. Iryo y Fuuton parecían ser la respuesta correcta al nuevo poder que había adquirido, e iban más con la nueva personalidad que se le había asignado. Aprovechando el permiso que se le había asignado mientras aprendía a controlar los efectos del Juinjutsu, Kirabagu se procuró pasar un tiempo excepcional con los médicos de la resistencia, estudiando todo lo que pudiese sobre curación, vendajes, manejo de chakra y, por supuesto, venenos. Esto último le era particularmente útil, sobretodo teniendo en cuenta su habilidad de clan.

Así, el próximo periodo de seis meses de Kirabagu transcurrió trabajando con los ninjas médicos de la resistencia, comenzó haciendo pequeños tratamientos, curando heridas leves sin siquiera usar chakra, y aprendiendo sobre anatomía y las clases de heridas y cómo tratarlas. Al poco tiempo, se dio cuenta de que realizar los tratamientos era muy similar a la cocina: Se seguía una receta, se evaluaba cada etapa del paciente, se buscaba un fin último que siguiendo una serie de pasos era fácil de recordar y que, en ciertas ocasiones, se debía aplicar bajo presión. Para cuando Kirabagu había aprendido lo básico de su nueva especialidad era capaz de tratar heridas básicas tanto dentro como fuera de combate, y entendía el uso de jutsus y la aplicación propia de chakra según las heridas. Hace un par de años no se habría imaginado que terminaría siendo médico para un grupo de rebeldes, con un sello maldito y bajo una nación que luchaba por volver a un punto álgido que había perdido tras la guerra... pero allí estaba, y se mantenía conforme con lo que podía hacer por su nación.

Su último año, tras haber aprendido lo suficiente de Iryo trabajando con otros doctores, lo dedicó a la realización de misiones tanto para la aldea (bajo su nueva identidad) como para la resistencia, y aprendiendo sobre el elemento fuuton. Había excelentes maestros del elemento en la aldea y no le fue difícil conseguir quien lo enseñara, y pronto se encontraba manipulando suaves corrientes de aire a través de chakra. Esto tenía dos funciones principales: potenciar el vuelo y asalto de sus kikaichu y permitirle un mejor control de su entorno, para afianzar su protección. Gracias al juinjutsu, que potenciaba enormemente sus cualidades físicas, Kirabagu no tenía que preocuparse tanto por sus cualidades físicas, aunque no las descuidara y de hecho había empezado a adoptar varias rutinas de su hermano.

Aku Aburame, renacido como Kirabagu, actualmente forma parte de la resistencia como chunnin, especializado en trabajos de espionaje, recolección de información y medicina. Su papel dentro de las misiones es de soporte, pero es letal si se ve obligado a combatir contra sus oponentes, especialmente gracias ala nueva habilidad de sus kikaichu y el sello maldito implantado por Akira Izumi.

Entrenamiento de control del Juinjutsu: 3 meses
Entrenamiento en Iryo Ninjutsu: 6 meses
Entrenamiento en fuuton: 6 meses
Misiones de recolección de información para la aldea y la rebelión: 6 meses

Tiempo total transcurrido: 3 años



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Nine Beasts
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Re: [TS] Quis custodiet ipsos custodes

Mensaje por Nine Beasts el Vie Ene 18, 2019 1:19 am

Quis custodiet ipsos custodesUna vez evaluado el timeskip, me paso para realizar la moderación correspondiente al mismo:

Antes que nada decir que tu trabajo ha sido perfecto a la hora de explicar todo el recorrido del personaje a lo largo de las años. Además has sabido plasmar bien tanto el tiempo como las interacciones que fueron brindadas. Para los usuarios de Konohagakure no sato en especial estos años han sido muy pesados, es por eso mismo que posiblemente haya sido un caos describir todas las situaciones pero a pesar de ello las interacciones con todos y cada uno de los personajes han sido perfectas, de igual forma que la división de tiempo y secuencias de combate o incluso entrenamiento.

DETALLES A RECALCAR

• Antes que nada debo destacar una cosa. Arashi no Kamizuru en ningún momento llego a avisar de ausencia o no ha dado señales de vida como para que podamos aceptar tanto sus avances como su subida de rango o peticiones de Time Skip, es por eso mismo que desgraciadamente si bien vamos a aceptar lo ocurrido, no vamos a brindarle ningún ascenso, ninguna mejora y nada por el estilo. Con esto último queda así denegada la parte del Time Skip donde este asciende de rango, quedando tu como el único de la pequeña familia que será ascendido o tomado en cuenta por lo demás NPCS. Me pesa decirlo pero desgraciadamente los TS llevan más de un mes y el tiempo se amplió lo suficiente como para que pudiese hacerlo. En caso de que esté interesado en realizarlo o cualquier cosa deberá de comunicarse conmigo por vía privada como han hecho aquellos que no han podido hacerlo o necesitaban algo más de tiempo.

Recalco esto porque el usuario tiene bastante peso en tu TS, no por otra cosa. ♥ Cualquier cosa ya sabes que me tienes a un click de distancia.

• Volviendo a tu Time Skip, todo está a la perfección, incluyendo tus acciones a la hora de asesinar a dichos shinobis de las nubes, eso si, tengo un pequeño regalo para ti y es que, tanto tu identidad como la de Arashi no pasará desapercibida con esto. Tener sangre en las manos de forma oficial y que vuestros nombres fuesen conocidos lo único que puede brindaros es toda una pesadilla, algo que provocara que seas puestos en búsqueda y captura tanto por usuarios de la nube, como por NPCs de esta. Será así como vuestra información pasará a estar oficialmente en el libro bingo de las aldeas aliadas con la nube. Debido a vuestra doble identidad no hay ningún problema, pero debéis de ser cautelosos a partir de ahora.

• Con la aparición de este nuevo especialista que se encargará de entrenarte, me tomaré la libertad de regalarte un NPC personal rango Jonin sin ningún tipo de coste. Creo recordar que quizás ya tenías uno, pero a pesar de ello este pasará a estar a tu disposición. Cada vez que uses dicho NPC en algún entrenamiento recibirás un bonus de +2PN y tranquilo, no hará falta que te descuentes el dinero que este mismo te pide. ♥ Podrás desarrollar así tu historia con él y un sin fin de cosas.

• Con tu intromisión en la prisión, tanto Akira Izumi como el mismo Kurohime Senryuu te tienen en el punto de mira aunque, como lo habrás llegado a sentir, Akira lo hace más que nadie. Ahora que tienes en tu piel el sello maldito te has convertido en una nueva pieza estratégica de esta Jonin, la misma que en ocasiones se verá con la libertad de acudir a ti o incluso ponerte aprueba. Quien sabe, quizás a partir de ahora te conviertes en victima de esas citaciones oficiales que te pueden llegar a poner en problemas tanto a ti como a tus compañeros.

• Si bien a partir de ahora no eres bien visto en la aldea que te vio crecer y tu fama es nefasta, aquellos que se han convertido en tus nuevos camaradas de la resistencia te toman como uno de ellos, misma razón por la cual al verte junto con Akira Izumi o el mismo Jonin al cual salvasteis la vida, te has convertido en alguien destacado entre las filas de la hoja.

Nuevo Rango de Fama: Admirado.

Pasando a los nuevos bonus se te brinda el siguiente avance:

• Méritos y logros expuestos en el Time Skip.
• 5 Puntos de Concentración
• 5 Puntos de Voluntad
• 5 Puntos de Espíritu.
• Rasgo: Kikaichus mejorados (Creaciones).
• 50.000 Ryous.
• Slot de armadura a elegir:  Coderas o Musleras.


Podrás desarrollar mis indicaciones brindadas por medio de crónicas.

• La bitácora debe ser actualizada con los personajes citados a lo largo de la moderación de la misma manera que los premios pedidos en sus respectivos apartados.

LOGROS DESBLOQUEADOS




Logro: Terror de la nube

Logro entregado a Aku aburame por su participación activa en la resistencia, tomando así un puesto junto a Akira Izumi y convirtiendose en un gran enemigo para la aldea de la nube.



Logro: La resistencia

Logro entregado a Aku Aburame por formar parte del Time Skip de tres años. Tomando así lugar del lado de la resistencia en el país del fuego.

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Re: [TS] Quis custodiet ipsos custodes

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